Archivo del sitio

22/09/17: nos despedimos de Xi’an y volamos a Chengdu, nuestro próximo destino en China

Día 10: con buen sabor de boca dejamos Xi’an… Chengdu y sus pandas ¡nos esperan!

Hoy nos levantamos pasadas las 9h. Desayunamos en la habitación lo comprado ayer y después de cerrar las maletas, hacemos el checkout. En el hostal nos guardan las maletas hasta las 12.30h que sale el transporte hacia el aeropuerto que contratamos con ellos por 30Y pp.

Decidimos acabar de conocer los alrededores. Comenzamos visitando un templo budista que está junto al hostal (sorry no recuerdo el nombre, pero era el templo del barrio). Los locales nos miran extrañados hasta que ven que me sumo a sus rituales de oración. No deben estar muy acostumbrados a ver a una occidental budista por estos lares 🙂

El lugar es muy tranquilo, alberga estatuas realmente bonitas y se respira una paz inmensa 🙂

Luego cruzamos la muralla y vamos dando un paseo por el parque que hay junto a la muralla de estilo zen repleto de madres con niños pequeños y abuelas haciendo yoga.

Se está muy a gusto en este lugar, y nos sentamos en un banco a contemplar el vaivén de los locales 🙂 Son estos ratitos los que más me gustan de los viajes, el poder observar otras formas de hacer, otras culturas y ¡aprender de todas ellas!

Seguimos con el paseo y llegamos hasta la Yongnig Gate o puerta sur, y vamos al centro comercial que hay en frente a tomar algo. Entramos en una cafetería y tomamos un par de capuccinos con un tiramisú de té verde (86Y). Pasamos el resto de la mañana aquí ya que hoy estamos cansados y no nos apetece hacer más, además en un ratito habrá que volver al hostal…

A las 12.30h volvemos al hostal y en seguida llega una van que nos lleva hasta otro hotel dónde nos juntan con más pasajeros, y en una hora y media desde que salimos del hostal llegamos a la terminal 2 del aeropuerto.

La verdad es que cuando preparaba el viaje, en muchos blogs y foros la gente explicaba que Xi’an solo valía la pena por los Guerreros y que como mucho se le dedicara una noche. Después de haber estado, hubiera alargado alguna noche más de las que estuvimos para conocer mejor la ciudad, estuvimos muy a gusto.

Es pronto para hacer la facturación, así que decidimos comer un par de platos de comida local por 96Y mientras pasa la media hora que falta para que abran el mostrador. Aunque está buena, pica tanto que se hace difícil poder terminar los platos…

Hacer la facturación aquí es sencillo, debes ir a los mostradores de la compañía, en este caso Air China, y enseñar los pasaportes. A partir de ahí te pesan y marcan las maletas (tenemos hasta 20kg de equipaje permitido cada uno), y hecho el trámite te devuelven el pasaporte con los billetes impresos. No es necesario mostrar voucher ni reservas, con el pasaporte les basta.

Pasamos los controles de seguridad y pasaporte sin problemas, y accedemos a la zona de embarque. Tomamos un par de cafés por los que nos sablan 80Y. Pagamos casi lo mismo que por la comida, pero es la única cafetería de la terminal y no hay más opciones…

preparan nuestro avión

Conseguimos embarcar con bastante retraso a las 16,45h y después de hacernos cambiar de puerta de embarque a toda prisa. Nos llama la atención que a bordo te hacen apagar los móviles y comprueban cómo lo haces, por lo visto no se fían del modo avión porque algunos modelos de fabricación china aunque estén en modo avión, siguen emitiendo datos… sin embargo te dejan ir al baño aunque la luz del cinturón esté encendida… ¡cosas de chinos!

A medio vuelo nos sirven un bocata súper picante que soy incapaz de comer y un botellín de agua fresca. Sorprendentemente y a pesar de haber salido con casi 1h de retraso, llegamos puntuales a Chengdu. Las maletas salen sin problemas por las cintas, y viendo que llueve, decidimos coger un taxi. Para ello vamos a la parada oficial en la que hay una cola enorme pero que avanza rápido, y tomamos el que nos indican.

Os recomiendo hacer la cola de los taxis oficiales porque son los únicos que usan el taxímetro, el resto de taxis van a precio pactado y te suelen cobrar hasta 3 veces lo que cuesta la carrera.

Le muestro la dirección del hotel en chino al taxista y enciende el taxímetro. Hay bastante tráfico, tardamos unos 45 minutos y nos cuesta 55Y (había leído que del aeropuerto al centro costaba unos 80Y). Otra recomendación si cogéis un taxi en China es llevar el nombre del lugar al que quieres ir en chino, e ir siguiendo la ruta que hace con alguna aplicación de mapas ya que muchos te pasean para subir la factura… este fue honrado y casi un milagro, ¡conduce calmado y no en modo temerario como es la norma!

El hotel ya desde fuera se ve genial. Escogimos el Fraser Suites Chengdu para nuestra estancia de 3 noches en la ciudad. Ubicado entre dos paradas de metro y a pocos minutos a pie de la plaza más neurálgica de la ciudad. Hacemos el checkin y nos informan que como pedimos habitación para no fumadores nos han ascendido la categoría y nos ubican en un piso más alto por el mismo precio. La habitación es tipo apartamento y está en el ¡piso 26!

Cogimos este hotel que calidad-precio estaba genial, con la ventaja que al ser tipo apartamento podremos lavar la ropa (tiene lavadora en la habitación, y así poder reducir equipaje) y cargar un poco las pilas en su spa. Estamos a la mitad del viaje y necesitamos un poco de calma 🙂

Nos damos cuenta que son las 21h y no hemos cenado. Cruzamos la calle y vamos a un centro comercial que tenemos enfrente. Después de darle una vuelta a los restaurantes que tiene, nos decantamos por un restaurante japo dónde tomamos unos noodles, unos dumpling y un pollo teriyaki por 91Y. Está todo muy bueno pero de nuevo, demasiado picante para nuestro gusto.

Vemos que hay un Carrefour en el centro comercial pero ya están cerrando. Mañana vendremos a hacer la compra 😉 Volvemos al hotel y nos vamos a dormir pronto, mañana comenzaremos a descubrir la capital de la región de Sichuan.

 

Anuncios

19/09/17: nos transportamos a la edad media de China en la ciudad amurallada de Pingyao

Día 7: Pingyao, una de las ciudades con más encanto de China

Amanece un nuevo día, y casi sin darnos cuenta ya llevamos una semana conociendo China 🙂

A pesar de que la cama es de estilo tradicional con un futón fino, dormimos del tirón hasta las 9,15h. De nuevo con ayuda del traductor Pleco, conseguimos contratar con el dueño del hostal el transfer hasta la estación de trenes para mañana por 30Y y que nos laven 2kg de ropa por 45Y 😀

Hechos los trámites, salimos a descubrir la ciudad, pero nos damos cuenta que nos queda poco efectivo y resulta que los cajeros que hay en la ciudad amurallada solo aceptan tarjetas locales… así que nos toca pegarnos una buena caminata hasta la salida oeste de la muralla, dónde fuera de ésta hay un cajero que acepta Visa y MasterCard, aquí si podemos sacar dinero sin problemas con nuestra Revolut.  Lo bueno de esta caminata, poder ver las murallas de esta zona de la ciudad 🙂

Como no nos hace gracia ir con tanto dinero encima, volvemos de nuevo hasta el extremo este de la zona amurallada, parando antes a comprar unos cafés y unas pastas para desayunar que nos tomamos en el alojamiento. El dueño del hostal cuando nos ve desayunando nos trae unas manzanas, ¡qué mono!

nuestro hotel

Dejamos parte del dinero en la habitación y ahora si, a eso de las 11h salimos a conocer la ciudad.

La Ciudad Vieja de Pingyao se fundó en el siglo XIV y conserva su esencia de las dinastías Ming y Qing. Fue declarada Patrimonio de la Unesco en 1997 y por ello, y su aire medieval, la hacen destino turístico 🙂

Cerca de la puerta este de la muralla, compramos las entradas para visitar los puntos de interés de la ciudad. Según el cartel informativo que hay junto a la taquilla, cuesta 150Y por persona pero por algún motivo que desconocemos ya que nos lo dicen en chino, solo nos cobran 60Y a cada uno… mira, ¡eso que nos ahorramos!

El primer sitio que visitamos es el templo taoista Qing Xu Guan, construido a principios de la Dinastía Tang en el 657 aC, es el templo más antiguo de la ciudad.

Y realmente te das cuenta de lo antiguo que es cuando te fijas en sus columnas o sus techos de madera… ¡cuánta historia habrán visto estos edificios! Veo que unos monjes venden llaveros con símbolos tao y chinos hechos en madera de forma artesanal, y me compro un par por pocos yuanes.

Caminamos unos 10 minutos y llegamos al templo del Dios del Fuego. Aquí los fieles venían a rezar a sus dioses para evitar incendios en la antigua ciudad de Pingyao, donde las casas eran de madera y un incendio podía hacer mucho daño.

Nos dirigimos hasta la puerta norte dónde subimos a lo alto de la muralla, ¡menudas vistas! La muralla de Pingyao tiene un perímetro de seis kilómetros, 12 metros de altura y 4 de ancho, y cuenta con seis puertas y hasta 72 torres de vigilancia. Aunque dicen que la de Xi’An es mucho mayor, esta es realmente bonita y también se puede pasear por ella.

torre de vigilancia de la puerta norte

Preferimos bajar de nuevo porque hace un calor terrible a la solana, y caminar hasta la calle sur, donde entramos en el que fuera el primer banco de China, el Rishengchang Draft Bank Museum o Museo de la Cámara de Comercio. Fundado en 1823 cuando se comenzaron a emitir cheques en la ciudad puesto que los negocios textiles prosperaban y comenzaban a vender a otras regiones, se convirtió en un centro de financiación que daría lugar al primero de los bancos del país, llamados tongs.

Está conformado por varios edificios, cada uno con una función administrativa que se conservan con todo detalle. En algunas salas hay pequeñas exposiciones. Es un lugar muy curioso de visitar, y puedes ver la configuración tradicional de las edificaciones chinas.

Cuando salimos del museo comienza a picar el hambre… Por internet vemos que varios viajeros recomiendan el Petit Resto muy cerca de aquí, así que es ahí dónde vamos a cargar las pilas. Tomamos tres platos, uno de pollo con verduras, otro de brócoli con setas y otro de judías en tempura que están deliciosos, con dos refrescos por 96Y.

Con el estómago lleno, caminamos por las bellas calles de Pingyao repletas de comercios hasta la Ancient Government Buildings.

Construido en 1346 durante la dinastía Yuan, es considerado como uno de los mejores edificios gubernamentales del país. Cuenta con varios edificios y jardines que  recorremos con calma entre la multitud, disfrutando del lugar y antes de salir, subimos a la Torre del Fengshui desde donde hay unas vistas geniales sobre los tejados de la ciudad.

Seguimos caminando por las calles de Pingyao hasta llegar a la puerta que marca la entrada a la calle comercial Cheng Huang Street.

Proseguimos la caminata hasta el Templo Cheng Huang o del Dios de la Ciudad, otro de los grandes y antiguos templos de la ciudad que servía para protegerla. Aquí encontramos varios edificios con altares que forman el complejo y unas estatuas del zodiaco chino la mar de graciosas 🙂

Este es uno de los lugares que más nos gusta, y se respira paz a pesar del gentío. Encontramos muchísima simbología y es que los chinos son grandes supersticiosos.

Hemos visto varias tiendas que venden una especie de mosto típico de la zona y licores. Compramos un licor bastante fuerte (la etiqueta marca 45º) con un frasco bien mono por 20Y, directo a la colección de licores viajeros de mi marido 🙂

Después caminamos hasta el templo de Confucio. Aunque el lugar es hermoso y está catalogado con AAAAA por el Gobierno Chino, no estamos mucho… ya nos empiezan a parecer todos iguales y estamos agotados entre el calor y la caminata del día…

Tras una breve visita, decidimos que ya no podemos caminar más y estamos lejos del hotel… así que paramos al primer “bus” que vemos y le preguntamos al conductor si nos llevaría hasta el hotel, nos dice que sin problema, así que pagamos los 10Y pp que cuesta el transporte y en 10 minutos estamos en nuestro alojamiento. Nos hemos ahorrado una caminata de más de media hora y ¡nuestros pies lo agradecen! Comentaros que en Pingyao aunque el tráfico solo está permitido en ciertas calles y por locales que se dirigen a su casa/hoteles, veréis que está repleta de motos y coches eléctricos que no hacen ruido alguno pero que te salen de todas partes y aunque se considera peatonal, tienes que ir vigilando todo el tiempo o corres el riesgo de ser atropellado porque ellos ¡no vigilan!

Al llegar el dueño del hostal nos ofrece un plato con boniatos asados y manzanas para merendar que aceptamos encantados 🙂 Nos devuelve nuestra ropa limpia y planchada, ¡esto si que es un lujo! Así podemos viajar con menos equipaje a pesar de ser un viaje largo 😉

Son las 17h pasadas y decidimos descansar un ratito hasta que anochezca, estamos ko. A las 19h salimos de nuevo a la calle, nos acercamos hasta la puerta este de la muralla para verla por fuera, pero no la iluminan por la noche por lo que no se ve demasiado… Caminamos por la calle este hasta cruzar con la sur y bajamos por ella, si de día la ciudad tiene encanto, de noche mejora con sus fanalillos rojos por doquier.

Decidimos ir a cenar al Petit Resto de nuevo ya que la comida nos pareció deliciosa. Pedimos un par de platos de pollo, uno de fideos y uno de arroz con dos refrescos por 76Y todo, cenamos de maravilla, todo está delicioso.

Aunque en las tiendas exponen productos de artesanía de porcelana y madera muy chulas no compramos nada, los precios están bastante inflados dentro de las murallas por lo que hemos leído y todavía queda mucho viaje por delante. Volvemos al hostal dando un paseo entre farolillos. Paramos a comprar un par de cafés para mañana en una tienda en la calle este (14Y).

Son más de las 21h cuando llegamos de nuevo al alojamiento. Nos damos una ducha, preparamos las maletas y a dormir, mañana conoceremos un nuevo punto de nuestra ruta por China pero estamos felices de haber venido hasta aquí, la visita ha merecido mucho la pena 🙂

16/09/17: nuevo día de grandes caminatas conociendo los grandes templos de Beijing

Día 4: Templo de los Lamas, Templo de Confucio, Templo del Cielo y Qianmen Pedestian Street

¡Por fin una noche de dormir del tirón! Nos levantamos a las 8,30h y como ya es costumbre, bajamos a desayunar al Starbucks que hay frente al hotel (94Y).

Cogemos el metro línea 5 hasta la parada Yonghegong. Salimos a la calle hacia el Templo de los Lamas. Pagamos 25Y c/u y entramos al recinto del templo rodeados por una nube de incienso que me recuerda porqué me gustan tanto los templos budistas 🙂

Vemos que a la entrada regalan una caja de incienso por persona, y como mi intención era poner incienso para mi familiar hospitalizado como le prometí, me viene de perlas 🙂

Se trata del templo budista tibetano más importante fuera del Tíbet; fue construido durante el siglo XVII como palacio para el príncipe Yongzhen, convirtiéndose en 1744 en un importante monasterio para los monjes lamas. En la actualidad el monasterio es el refugio espiritual para un grupo de monjes mongoles dedicados al estudio de la astronomía y la medicina.

¡¡El templo es inmenso!! (como todo en China) y está formado por varios edificios tradicionales lacados en rojo con tejados dorados. En los patios que se encuentran entre los edificios hay grandes quemadores de incienso en los que decenas de fieles colocan cientos de varillas que producen un penetrante olor y una humareda considerable. Yo aprovecho una de las cajas que nos han regalado para poner unos inciensos por mi familiar frente a un Buda protector de los enfermos que acoge el templo.

La mayor de las edificaciones centrales, el Pabellón Wanfu Ge, aloja la más valiosa de las posesiones del templo: una impresionante estatua de Maitreya, el Buda del futuro. Se trata de una escultura de 18 metros de altura que fue tallada a partir de una única pieza de madera de sándalo. Es realmente impresionante… ocupa todo el interior del gran edificio. Lástima no poder echar una foto porque es realmente impresionante, es tan alto como el techo del edificio.

Con muy buen sabor de poca, tras más de una hora recorriendo el recinto, salimos hacia la calle de nuevo. Este lugar nos ha encantado, ¡cómo echaba de menos mis templos asiáticos y mis budas, y ese olor a incienso que lo invade todo…!

Caminamos unos pasos por una calle tradicional repleta de tiendas de amuletos budistas y llegamos al Templo de Confucio.

Pagamos 30Y pp y entramos a otro gran recinto sagrado dedicado al padre del confucionismo. Esta filosofía es un conjunto de doctrinas morales y religiosas que piensan que el cosmos regula las estaciones y la vida (animal, vegetal y humana) de forma armónica. Si esta armonía se ve afectada, genera graves consecuencias en la vida. Un ejemplo común de esta doctrina dice que si un gobernante contradice el orden natural y viola el mandato del cielo, pierde su legitimidad y puede ser depuesto por otro que recibirá el mandato de restablecer el orden. Fue la religión oficial de China hasta el siglo VII y a día de hoy, mantiene un gran número de seguidores.

El recinto cuenta con varios edificios y bonitas estatuas rodeados de centenarios cipreses. Uno de ellos es famoso por ser considerado el revelador de los gobernantes corruptos… ¡si traemos a los nuestros se muere el árbol fijo! 😛

El punto más importante de este templo son las rocas inscritas con las reglas del confucianismo, algo realmente imponente… 187 bloques de mármol de una sola pieza con las 63000 palabras chinas más sagradas de este pensamiento religioso, inscritas en ellos a martillo y cincel… y aún impresiona más si pensamos que datan de 1302.

Sin duda este templo no es lo habitual en Asia, no encontrarás Budas ni símbolos budistas, si no que están las bases de la enseñanza de Confucio y las estatuas son sobre su simbología, lo que también le da encanto y te muestra algo diferente 🙂

De aquí volvemos al metro, tomamos de nuevo la línea 5 pero esta vez en dirección sur hasta la parada TiantanDongmen (4Y).

Salimos hacia el inmenso parque que contiene el Templo del Cielo. Declarado Patrimonio de la Humanidad, fue construido en 1420 como lugar de oración al cielo para tener buenas cosechas y tras ella, como lugar de agradecimiento. Pagamos 34Y pp para poder acceder al parque Tiantan y a todos los edificios que conforman el templo y comenzamos una eterna caminata hasta el 1r punto, el largo corredor por el que se llevaban las ofrendas al templo, de más de 500 metros de longitud. Durante las Dinastías Ming i Qing, los Emperadores venían aquí a hacer ofrendas por buenas cosechas, y volvían en otoño a agradecer lo obtenido.

De ahí accedemos al Salón de Oración por la Buena Cosecha (en chino Qi nian dian), se trata del edificio más grande y famoso del templo.

Es una estructura circular construida completamente de madera. Una de las curiosidades es que los pilares de madera que sujetan el techo no tienen ni clavos ni cemento, toda una obra de ingeniería si pensamos que tiene 38 metros de altura y 30 metros de diámetro.

Emprendemos el camino que une el salón de la Oración con el siguiente punto. De verdad que las distancias aquí ¡¡son inmensas, parece que nunca llegues a los sitios!!

Después de caminar al menos 2km a la solana, llegamos a la Bóveda Imperial del Cielo, también conocido como pabellón del eco. Este era un lugar de culto donde los emperadores rezaban a sus antepasados. El recinto lo complementan el Palacio del Ayuno y el Almacén de los instrumentos musicales, además de unos jardines.

Como veis tiene aspecto similar al anterior pero es de menor tamaño y está rodeado por un muro circular que produce eco, y dicen que se puede escuchar lo que otros hablan desde cualquier punto del muro… y aquí ya veis a un montón de chinos pegando voces, no sé exactamente qué pretenden, si que otros oigan su berrido o conseguir su propio eco 😀

el interior del edificio es realmente bonito

Caminamos otros tantos metros hasta llegar al último edificio más importante del templo, el Altar Circular. Construido unos cien años después que el resto de edificaciones, era el lugar dónde se hacían ofrendas a los dioses a cambio de buenas cosechas. Está formado por 3 terrazas concéntricas de mármol blanco, formadas por 9 escaleras cada una (el 9 es muy importante en China), en la cual la terraza superior simboliza el cielo y es un mosaico de 9 anillos, cada uno formado por 9 piedras, de manera que el noveno anillo equivale a 81 piedras.

Decidimos hacer un parón para comer, necesitamos sentarnos un rato y cargar pilas. Vemos un par de chiringuitos de comida en los jardines que hay junto a la Bóveda Imperial, y nos decantamos por uno en el que comemos unos espaguetis a la boloñesa con un agua y una cerveza por 108Y todo. No está nada mal y las mesas están a la sombra por la que corre aire que nos refresca un poco de los 31ºC que hay al sol.

Con la panza llena, decidimos dar por concluida la visita al templo, estamos agotados… pero aún tenemos que caminar otros  30 minutos a paso ligero por el parque hasta llegar a la salida este que queda junto a la boca del metro.

Vemos que a pocos pasos está el mercado de las perlas y vamos a echar un vistazo… se trata de 4 plantas de tiendas de bolsos de imitación, joyería, perlas y seda (o eso se supone), repleta de turistas intentando conseguir una ganga… nosotros nos vamos derechos a la terraza de la 4ª planta dónde leímos que se ve el templo del Cielo pero la vista no mata mucho porque los árboles del parque son casi tan altos como el edificio.

Antes de volver al metro, paramos a tomar un té y retomar fuerzas en un Starbucks. Después de un delicioso frapuccino de té verde (ya os dije que me volvería adicta a esta bebida en este viaje…), tomamos el metro de la línea 5.

Hacemos trasbordo a la 2 hasta la parada de Beijing Railway Station (3Y). Venimos hasta aquí a hacer un pequeño trámite… Salimos del metro y nos dirigimos a las taquillas de la principal estación de tren de Beijing.

Tras equivocarnos de taquillas y mandarnos de malas formas a las situadas a la derecha de la entrada principal de la estación.

si tenéis que hacer el trámite, venid directamente a estas 😉

Ahora si, presentamos la reserva de los trenes que nos compraron los chicos de la agencia DIY China Travel, junto a los pasaportes, y en un momento nos cambian la reserva por los billetes de tren de Beijing a Pingyao, y de Pingyao a Xi’An. Tenemos que pagar 10Y por cambiarlos antes de la fecha del viaje, pero preferimos pagar esa miseria a ir con apuros el día que toque coger el tren.

Estamos agotados, hoy hemos caminado muchísimo y decidimos volver al hotel un rato a descansar, así que de nuevo tomamos la línea 2 de metro y hacemos trasbordo otra vez a la 5, hasta Sinshekou (3Y). En la estación compramos un agua y un Redbull en las máquinas de bebidas que hay (12Y, cuidado estas máquinas solo aceptan monedas…) para recargarnos un poco de energía 😉

Redbull también suele ser internacional

Justo frente al hotel vemos una sucursal de China Unicom, una operadora móvil, y decidimos entrar a ver si conseguimos comprar una tarjeta SIM local para poder tener internet todo el tiempo ya que en el aeropuerto no encontramos ninguna oficina, y aquí no hay wifi en ninguna parte… Tengo que deciros que aquí vivimos toda una experiencia, de esas que piensas “si lo consigo, ya puedo ir a cualquier parte del mundo” 😀 Cuando entramos en la tienda, vemos como los dependientes se miran entre ellos rifándose quien es el pringao al que le toca atender a los guiris que acaban de entrar… nos envían a uno de ellos que chapurrea algo de inglés. Ellos se deben sentir aliviados, pero nosotros también de encontrar alguien que ¡nos entienda! Tras pedirle lo que queremos, nos hace una fotocopia del pasaporte y nos da un ticket, enviándonos a unas mesas dónde hay más dependientes. Hay 3 chicas libres y todas se hacen las longuis, nos queda claro que no hablan inglés… finalmente una de ellas accede a atendernos pero llama a otra compañera que habla algo de inglés. Tras mucho esfuerzo conseguimos nuestro objetivo: ¡¡comprar una tarjeta de 100MB de datos, 50 minutos de llamadas para 1 mes por 50Y!! Toda una experiencia que a nosotros, una vez en el hotel, nos da por reír mientras se lo explicamos a los nuestros por Whatsapp… vaya situación surrealista, algo que puede parecer sencillo, ¡¡en China se convierte en toda una hazaña!!

Descansamos una hora, y luego salimos de nuevo hacia el metro, línea 5 hasta Dongsi (3Y). La idea inicial era visitar un cat cafe pero tras otra buena caminata no damos con el lugar que buscábamos… así que volvemos al metro línea 5, luego trasbordo kilométrico a la línea 2 hasta Qianmen (3Y) y salimos por la A. Vemos a nuestra derecha la enorme plaza de Tian’namen iluminada. Pero nosotros vamos hacia la izquierda haca Qianmen Pedestian Street, la calle comercial más antigua de Beijing.

Recorremos unos metros rodeados de casas de aspecto tradicional, un antiguo tranvía y tiendas de todo tipo. Entramos en la 2ª calle a la derecha donde vemos varios restaurantes y nos decidimos por el Master Kong, un restaurante sencillo en el que tomamos un plato de arroz con unos encurtidos y un refresco por 84Y todo.

Salimos de nuevo a la calle y nos encaminamos hacia el metro. Frente al inicio de la calle se encuentra la antigua puerta de Zhengyangmen, muy importante en la historia de la ciudad ya que se trata de la puerta más alta de la muralla de Pekín junto a una de las torres de vigilancia. Como curiosidad, decir que esta puerta coincide con el punto 0 de las autopistas de toda china.

Nos arrastramos literalmente de camino al hotel, ya no podemos con nuestro cuerpo… Tomamos de nuevo la línea 2 con su trasbordo interminable hasta la 5, y en unos 30 minutos llegamos a la parada del hotel (3Y). Compramos agua en las máquinas de la estación (5Y) y nos vamos derechos a la habitación. 
Estamos realmente agotados, de nuevo hemos caminado un mínimo de 18km… y alucinamos en colores cuando vemos las suelas de nuestras bambas… las mías tienen una semana y ¡mirad la suela después de 3 días de caminata por Beijing!

Las de mi marido están en un estado similar y solo hace un mes que las estrenó… Ducha y a dormir, mañana más caminatas para acabar de conocer la ciudad 😉

21/12/14: callejeamos por los barrios judío, chino, Jordaan, y Spui descubriendo fabulosos rincones de Amsterdam

Día 3: canales, puentes, templos budistas, mercados, iglesias, museos y memoriales…

Un nuevo y frío día amanece en Amsterdam… nos levantamos sobre las 9h y después de abrigarnos bien salimos a la calle a buscar dónde desayunar. Nos decantamos por un Starbucks que hay en la Plaza Dam (13€). Con las pilas cargadas, tomamos el tranvía 14 hasta Spui. Desde allí caminamos hasta Benjihof, que visitamos de pasada con el free tour el primer día en la ciudad y hoy vamos a verlo con calma.

Como os explicaba el convento de Benjihof está formado por un conjunto de casas fundado en 1346 para albergar a la hermandad de las beguinas, una hermandad femenina católica laica. Aquí se halla el edificio más antiguo de la ciudad que data de principios del S. XVI construida con una bonita fachada de madera, y la Engelse Kerk, construida en el S. XV, siendo la primera iglesia católica por lo que la construyeron de forma clandestina. Pero hoy tampoco podemos entrar porque están haciendo misa… aunque recorremos el recinto del convento disfrutando de sus bonitos edificios.

Salimos del recinto y decidimos callejear y perdernos por sus calles. Pasamos frente a un famoso coffee-shop, el Oceans 12, que está cerrado a estas horas, y seguimos caminando hasta el “puente de los 15 puentes“.

¿Y porqué se le llama así? pues porque desde él se pueden divisar 15 puentes sobre el Herengracht, aunque en realidad la mejor forma de verlos todos es en barco desde el canal. Aún así el lugar es curioso y te hace ser consciente de la cantidad de canales y puentes que tiene esta ciudad, por algo se conoce como “la Venecia del norte”, aunque hay otras ciudades como Brujas (de la que tengo pendiente hablaros) que también se conoce así. El puente se encuentra en la esquina de las calles Reguliersgrach y Herengracht. Cuando sube el puente sobre el Reguliersgracht, estando de espaldas a la plaza Thorbeckeplein, se divisan seis puentes de arcos uno tras otro, a mano izquierda hay otros seis puentes seguidos sobre el canal Herengracht, y a mano derecha los otros dos. Dirás, eso suma 14… ¡el quince es el puente sobre el que estamos! 😉

Seguimos caminando hasta llegar al Magere Brug, o puente delgado. Originalmente, este elegante puente levadizo construido en madera era tan estrecho, que resultaba difícil de atravesar por dos personas al mismo tiempo. Con el incremento del tráfico sobre el río Amstel, el puente original fue sustituido por un puente más amplio en 1871 y realmente creo que es el más curioso de Amsterdam.

Desde aquí se divisa una de las esclusas de la ciudad…

Seguimos caminando hasta llegar al barrio judío dónde a orillas del canal Nieuwe Keizersgracht, encontramos un pequeño homenaje a las víctimas del holocausto nazi, el Shadow Wall. Son placas con los nombres de los judíos asesinados en la ciudad durante la II Guerra Mundial frente a las que fueron sus casas. Sobrecogedor.

Seguimos en dirección al centro de la ciudad y llegamos al Nieuwmarkt. Esta plaza está dominada por el edificio conocido como el Waag o Castillo de 7 torres, una de las puertas originales de las murallas medievales de la ciudad, convertida en una casa de pesaje tras el derribo de las murallas en el siglo XVII. La plaza se creó cuando los canales de todo el Waag se rellenaron en 1614, y fue utilizado como un mercado (de ahí el nombre). En la Segunda Guerra Mundial, la plaza fue utilizada por los nazis como punto de recogida de judíos que iban a ser enviados a los campos de concentración.

Actualmente en la plaza hay más de 20 cafeterías y coffee-shops y se celebra un mercado diario, y los domingos de verano hacen un mercado de antigüedades. Es también el corazón del actual barrio chino de Amsterdam. Y como ya sabéis que Asia y su cultura me tiran y mucho, no podíamos dejar de descubrir esta parte de la ciudad 😛

Callejeando por el barrio encontramos un templo budista al que no podemos resistirnos a entrar 😀 Ubicado en el 116-118 de la calle Zeedijk, el templo budista de Guan Yin fue el primer templo tradicional de culto budista que se instauró en Europa. Sus obras terminaron en el año 2000 y está dedicado a Guan Yin, la forma de Buda a la que los japoneses conocen como Kannon y los hindúes como bodhisattva, también conocido como dios de la misericordia. La entrada es gratuita y yo disfruto un montón de poder acceder a él 😀

Compramos unas barritas de incienso (1€) para poder hacer unas oraciones frente a Guan Yin, y un libro con enseñanzas budistas (3€) para poder aprender un poquito más sobre esta religión y de paso practicar el inglés 😉

Tras pasar un rato de lo más agradable aquí, proseguimos con el paseo hacia el barrio rojo y la Oedekerk. Desde los puentes cercanos a la antigua iglesia, se divisa la estación central.

En esta zona tomamos el tranvía 17 hasta Westerkerk, la iglesia protestante más grande de Amsterdam que acoge los restos de Rembrandt.

Seguimos recorriendo calles bordeadas de canales y puentes. Es mediodía y empieza a apretar el hambre después de toda la mañana caminando, así que nos decantamos por un restaurante italiano llamado Venezia del Nord en la que tomamos una lasaña deliciosa.

Seguimos el paseo y compramos un pack de 4 imanes por 10€ para regalar a los nuestros. Luego vamos hacia la casa de Ana Frank ya que compramos las entradas online desde casa cuando preparábamos el viaje.

Debido al régimen anti judío establecido por Hitler, la familia Frank intentó protegerse escondiéndose en la parte trasera del edificio donde el padre de Ana tenía el almacén de su negocio. Poco tiempo después, se unieron a ellos cuatro personas más, pero al cabo de algo más de dos años, alguien los delató y fueron enviados a campos de concentración del cual sólo sobrevivió Otto Frank, el padre de Ana. La historia de Ana Frank y su familia es conocida gracias al diario que la pequeña escribió durante aquellos años escondidos en casa, y que su padre publicó años después.

Escogimos la entrada con visita guiada para poder aprender un poquito más sobre la familia Frank y las implicaciones del holocausto nazi en Holanda. A lo largo del recorrido por la casa, además de muchísimas explicaciones, puedes ver los objetos que guardan de la familia así como el almacén, los despachos de los trabajadores de Otto que les ayudaron durante su encierro y las habitaciones donde vivieron las ocho personas escondidas. Salimos dos horas después con el corazón encogido por las barbaries del régimen nazi sobre el pueblo judío, como os dije, aunque hemos visitado diferentes museos, memoriales y hasta un campo de concentración, es algo que no deja de impactarme muchísimo. Hasta dónde puede llegar la maldad del ser humano… No permiten fotografiar el interior de la casa, así que no hay fotos. Os dejo de unas del barrio 🙂

Cogemos el tranvía 13 que nos deja cerca del hotel y vamos a descansar un poco y a entrar en calor que hace un frío que pela en la calle y llevamos todo el día a la intemperie.

Sobre las 19h salimos a cenar. En Foursquare recomendaban el restaurante Fogata en las cercanías del hotel y decidimos probar su parrilla de carne y verduras que está deliciosa.

Tras la cena, volvemos al hotel dónde imprimimos los billetes del vuelo de mañana (ahora esto ya no es necesario puesto que el aeropuerto de Amsterdam acepta billetes electrónicos desde los smartphone) y después de una buena ducha nos vamos a dormir. Mañana acaban nuestros días por esta fabulosa ciudad que nos está encantando.

12/10/16: islas, acantilados, cuevas, cascadas… en el Ao Phang-Nga National Park

Día 12: recorremos el Ao Phang-Nga NP y descubrimos sus rincones

Hoy toca madrugar un poco ya que tenemos contratado un tour para casi todo el día. Desayunamos en el bufet del hotel y a las 7,50h vamos a la oficina de turismo que hay en el hotel como acordamos ayer. Nos acompañan hasta Railay East dónde cogemos un barco hasta el embarcadero de Ao Nammao. Allí nos espera un empleado del hotel que nos lleva en un cochecillo eléctrico hasta su oficina, dónde a los pocos minutos nos viene a buscar una furgo. Van 4 personas ya en ella y vamos hacia un punto de encuentro a buscar a otras 4. De nuevo popurrí de nacionalidades: unos ingleses, dos alemanas, un filipino, un chico de Yemen y una pareja de Israel. El guía que llevamos es un cachondo y nos va explicando el plan para hoy con bromas entre medias, como que comeremos sopa de mono porque vamos a ver el templo del mono, broma que alguno se traga viendo las caras 😀

Tras unos 40 minutos de camino, paramos en una estación de servicio unos minutos para poder ir al baño y comprar algo para desayunar. El guía nos dice que el grupo de hoy es grande y vamos repartidos en tres vans.

Seguimos con la ruta, y tras otros 40 minutos llegamos al embarcadero de Phang-Nga Bay, la puerta de entrada al Ao Phang-Nga National Park. Allí tomamos una long boat hacia el primer punto del día. Tardamos aproximadamente 30 minutos en llegar a través de una bahía repleta de islas y rodeada por manglares. Las vistas son espectaculares.

Cuando llegamos a la James Bond Island, nos dicen que tenemos 30 minutos para disfrutar de esta pequeña isla que cuenta con unas pequeñas grutas muy chulas.

Y de las vistas hacia el peñasco dónde en 1974 se rodó la peli de James Bond, El hombre de la pistola de oro, que vimos de nuevo antes de partir para ir abriendo boca 😛

Aquí hay montones de puestos dónde comprar souvenirs, pero no vemos nada que nos llame la atención. Tras la media hora, volvemos al embarcadero y subimos a bordo de la long boat de nuevo. Ésta vez acabamos todos empapados ya que el viento arrastra el agua que levanta la barca…

Tras unos 15 minutos llegamos junto a la isla Hong, y subimos a bordo de un gran barco desde el cuál salen las canoas para recorrer las Limeston Cave. Nos colocamos el chaleco salvavidas y montamos a bordo de una canoa dónde un local nos lleva, qué fiasco pensábamos que teníamos que remar nosotros…

El lugar es muy muy bonito y el paseo es relajante…

Tras unos 20 minutos en la canoa, volvemos al barco que hace de embarcadero y nos sirven una bebida fresca.

Después de refrescarnos un poco, que menuda chicharrina cae hoy también… volvemos a la long boat que nos lleva hasta la isla Koh Panyi.

Nos llevan a un restaurante en la isla y es que ya son más de las 14h… toca comer. Hay varias mesas y nos van repartiendo por ellas, encontramos platos de arroz, tortilla, pollo adobado, pollo con anacardos, verduras, sopa, pescado rebozado y piña.

Nos toca en una mesa en la que la tensión se puede cortar con un cuchillo… a un lado tenemos a una pareja de árabes, al otro dos chicas rusas y en frente las alemanas que van en nuestra furgo, con las que cruzamos miradas de “vaya tela” y es que las otras parejas solo hablan entre ellos, no miran a nadie de la mesa y solo se dedican a arrasar con la comida que hay para todos, sin importarles si todos comemos de todo… no sé, una actitud muy hostil… con lo bueno que sería poder hablar entre nosotros y compartir experiencias… En fin, cuando vamos a buscar un café nos encontramos con una pareja de españoles que iban en la long boat, y entablamos conversación con ellos. Son un par de sevillanos que viven en Málaga y que están de viaje de novios. Nos caen bien y es agradable poder hablar un poco en castellano después de varios días por Tailandia…. seguimos el resto del tour juntos compartiendo experiencias.

Tras el café, volvemos a la long boat que nos lleva de vuelta al embarcadero Phang-Nga Bay.  Allí subimos a las furgos y nos llevan al Wat Suwan Kuha, más conocido como el Monkey Temple (entrada 20 baths, incluida en el tour).

El templo, además de estar invadido por macacos, está construido dentro de una cueva enorme. Cuenta con un gran buda reclinado. Siento la calidad de las fotos de hoy, pero son hechas con el móvil y no da para más…

Además puedes visitar una buena parte de la gruta. Aconsejable llevar calzado cerrado con suela de goma o sandalias cerradas porque el suelo está mojado y es muy resbaladizo.

Al salir del templo, encontramos a varios monos merodeando por la zona. Hay algunos puestos dónde venden comida para dársela, aunque el guía lo desaconseja ya que pueden ser agresivos…

Tras la visita al lugar, volvemos a las furgos y nos dirigimos al último punto del día, las cascadas Ton Tai. Tardamos unos 20 minutos en llegar hasta ellas.

Aquí de nuevo se hace imprescindible llevar sandalias cerradas, el suelo resbala muchísimo. Recorremos un corto sendero y vemos 3 de las 6 cascadas que hay en la zona, las otras no se visitan porque hay más se 1h de camino montaña arriba y es peligroso su acceso…

Entre la 1ª y 2ª cascada, y entre la 2ª y la 3ª hay zonas dónde se permite el baño. Muchos no lo dudan y se dan un baño refrescante, yo no lo veo tan claro, más que nada porque luego hay casi 2h de coche hasta el embarcadero del hotel y tendría que ir empapada… pero si me acerco al agua y me refresco un poco, mi marido si se echa al agua sin pensarlo mucho a pesar de estar helada.

De vuelta a las furgos, los guías sacan refrescos y galletas para todos, se agradece la merendola porque la comida fue algo escasa con los ansias aquellos… y sobre las 16,30h, partimos hacia los embarcaderos y hoteles de cada grupo. El camino se hace distendido charlando con la gente y el guía del grupo que vamos en la van.

A nosotros nos dejan en el embarcadero de Ao Nammao, y  de allí zarpamos en un barco hacia Railay East, de camino disfrutamos de una bonita puesta de sol…

Luego caminamos los 5 minutos que nos separan del oeste y nos vamos directos a darnos un baño en la playa mientras vemos acabar de ponerse el sol.

A las 18,30h vamos a la habitación, nos duchamos y salimos a cenar. No tenemos muchas ganas de dar vueltas, así que nos pedimos un par de platos de pollo empanado con patatas fritas y dos refrescos por unos 700 baths en el restaurante del hotel. La comida occidental encarece bastante la cuenta, pero no puedo comer más picante…

Y ya con la panza llena, volvemos a la habitación y nos vamos a dormir pronto, el madrugón de hoy hace mella y ¡mañana nos esperan más islas!

09/10/16: último día en Chiang Mai descubriendo templos en la cueva y su mercado dominical…

Día 9: pasamos nuestro último día en Chiang Mai de relax, entre templos, masajes y paseos por sus calles convertidas en mercado…

Hoy es el último día completo en Chiang Mai y decidimos tomárnoslo con calma. Nos levantamos pasadas las 9h y como se nos ha pasado la hora del desayuno en el hotel, nos acercamos a un 7/11 a comprarnos algo. Lo tomamos en la habitación y a eso de las 10h salimos a buscar un tuk-tuk. Pactamos 300 baths por ida y vuelta al Wat Umong, a las afueras de la ciudad.

Tardamos casi media hora en llegar, y ya nos veis a nosotros en nuestro tuk-tuk entre decenas de coches por la especie de autovía de 3 carriles por sentido que hay para salir de Chiang Mai, ¡¡éstas cosas solo se ven en Asia!!

La entrada al templo es gratuita. El Wat Umong o templo de la cueva se encuentra situado a faldas del monte Doi Shutep en un entorno estupendo, rodeado de bosques y vegetación. Fue construido en el momento de esplendor del Reino Lana que tenía su capital en Chiang Mai alrededor del año 1297 por el famoso Rey Manglai y reúne todas las características de la cultura lana de la época con esas claras referencias a sus orígenes y raíces del norte de la india pues una de la parte más famosa del templo es su réplica del Pilar de Ashoka similar al existente en la antigua ciudad india de Vaishali y que encontramos en la entrada al templo.

Este es un lugar curioso en el que hay túneles excavados en la roca, repletos de budas y altares en cada esquina. Encontramos que están grabando una peli y no podemos recorrerlos por completo, debemos hacerlo a tramos, aún así la visita merece la pena. Los túneles fueron creados a finales del siglo 14 en un espacio abierto que quedada a la vera de la montaña de Chiang Mai, creando uno a uno los pasadizos que se cruzaban entre sí.

La historia cuenta que un monje lo creo por órdenes del rey Manglai y quería hacerlo un poco distinto a los demás, levantando estos túneles que representan lo compleja que es la vida y la mente humana. Tras fallecer su monje, el templo quedo abandonado hasta el año de 1940 en que los habitantes de la ciudad empezaron su restauración, manteniendo la parte principal tal y como estaba antaño, con plantas y musgo cubriendo sus paredes de ladrillo, lo que le da un aspecto mucho más auténtico.

Subimos a los jardines que hay sobre las cuevas por una gran escalinata de piedra custodiada por dragones.

Arriba encontramos una gran estupa de piedra rodeada por bonitos jardines con un gran estanque.

Vemos que junto a la gran estupa, hay otras capillas de menor tamaño a las que no entramos porque hay gente orando. Nos hace gracia encontrar aquí una estatua de los tres monos sabios (los monitos del Whatssap) y que tienen origen en el Santuario Toshogu de Nikko (Japón) y que visitamos en 2013.

Tras 45 minutos de visita, vamos al lugar dónde nos espera la tuk-tukera para volver a la ciudad. Le pedimos que nos deje en el hotel ya que vamos a visitar un pequeño templo budista que hay en frente, el Wat Dok Ueang.

En el interior del edificio central hay un gran buda dorado y en sus paredes hay pintadas escenas de la vida de alguno de los grandes reyes de Chiang Mai, pero no podemos saber mucho más ya que no hay información sobre el lugar. Encontramos también a unas mujeres preparando ofrendas para una ceremonia que harán más tarde.

Hoy hace un calor tremendo, 34ºC con sensación térmica de 38 y a éstas horas no se puede estar en la calle… así que decidimos volver al hotel e ir un rato a la piscina. En remojo se lleva mejor el calor…

A las 15h, vamos a buscar un sitio dónde comer. Nos decantamos por un restaurante de comida local dónde comemos un par de platos de arroz por 200 baths. Tras la comida, vamos a darnos un capricho y entramos a un local de masajes, yo me hago la pedicura más masaje de pies y mi marido, un masaje de pies y piernas por 500 baths todo.

Nos dejan ko, y aún falta un rato para que abran el mercado de los domingos, así que vamos a descansar un rato a la habitación. Antes pasamos por un 7/11 a comprar algo de picoteo, encontramos Kit Kat de te verde que ¡nos chifla!

Tras una siestecilla, sobre las 17,30h salimos hacia la puerta Tha Phae, una de las entradas principales de la ciudad amurallada y uno de los puntos de inicio del Sunday Market.

motos, tuk-tuk y songthaew… los medios de transporte de la ciudad 🙂

Recorremos buena parte del mercado, en él encuentras ropa, cosas para casa, tallas de madera, cuadros, comida, etc… vamos caminando hasta llegar a la plaza con el Monumento a los Tres Reyes. Nos damos una buena caminata entre cientos de puestos con productos de todo tipo y un gentío considerable. De tanto en tanto encontramos algún pequeño templo entre los puestos.

Alucinamos en un momento dado, cuando empieza a sonar un himno y todo el mundo se queda paralizado honrando a la música que suena…

Aquí podríamos haber cenado en alguno de los muchos puestos de comida, pero apenas pasan las 19h y no tenemos demasiada hambre… así que seguimos caminando hacia nuestro hotel. Paramos a cenar en un restaurante de comida occidental que vemos a pocos metros del alojamiento, necesitamos cambiar un poco de dieta… nos tomamos un par de chuletas con verduras y un refresco cada uno por 490 baths. Es carillo pero cenamos bien y podemos comer algo “normal” que tanto noodle, arroz y picantes empiezan a hacer mella…

Y ahora si, a eso de las 20h volvemos al hotel. Hacemos las mochilas y nos vamos a dormir pronto, mañana cambiamos de zona… iremos a ver si el paraíso existe como dicen 😛 Nuestro vuelo sale muy temprano y tocará madrugar de lo lindo.

08/10/16: visitamos el P. N. Doi Inthanon, sus templos, sus poblados y sus cascadas

Día 8: recorremos los lugares más importantes de Doi Inthanon, al norte de Chiang Mai

Nos levantamos a las 7h y bajamos a desayunar. Hoy también tenemos tour contratado con Tu guía en Chiang Mai, pero esta vez para ir a visitar el Parque Nacional de Doi Inthanon, al norte de Chiang Mai. Nos recogen sobre las 8.30h con una minivan y pasamos a buscar a otras parejas por sus hoteles; cuando estamos todos nos ponemos en marcha. Menudo grupo variopinto… unos flilipinos, unos ingleses, tres parejas de chinos y nosotros, esta furgo parece una convención de la ONU 😛

Tras unos 40 minutos de trayecto paramos en una estación de servicio, nos compramos un par de cafés por 26 baths, y aprovechamos para ir al baño también. Tras 10 minutos de parada en boxes, nos volvemos a poner en marcha y tras una hora de camino por una carretera de montaña bordeada de un bonito paisaje, llegamos al Parque Nacional. Hay que pagar una tasa de 300 baths pp (nos va incluido en el tour). El guía que llevamos es un tailandés que habla inglés y chino, así que va haciendo las explicaciones por partida doble, primero en inglés y luego en chino, es un tipo algo particular aunque amable y muy atento con todos, durante el trayecto nos ha ido explicando la historia de su país, de su ciudad y de cómo llegó el Doi Inthanon, siendo la montaña más alta de Tailandia con 2565m de altitud, a ser considerado Parque Nacional.

La primera parada es la cascada Sirithan. Se trata de un salto de agua de unos 40 metros de altura bien bonito. Se llega al mirador por una escalera entre la vegetación. No hay mucha gente aquí, así que podemos disfrutar de las vistas.

Volvemos a la van y la siguiente parada es en la zona de Mae Klang, en un poblado Karen, formado por un grupo de gente proveniente de Myanmar por motivos políticos (imaginamos que refugiados políticos) que se afincaron en esta zona de Chiang Mai.

Son campesinos y artesanos, se dedican al cultivo de arroz y a tejer ropas que luego llevan a vender a la ciudad.

hay unos bonitos arrozales en esta zona a los que nos podemos acercar…

Entramos en uno de los talleres dónde podemos ver cómo las mujeres usan los telares y la seda. Puedes comprar alguno de los productos que hacen pero no te obligan como ocurre con algunos tours programados. Si quieres bien, y si no solo los visitas y te despides con una sonrisa 🙂

Algunas casas ofrecen café que producen en la zona, y podemos probarlo gratis en una de ellas. Aquí vemos uno de los escarabajos más grandes que he visto en mi vida.., ¡qué impresión!

De allí vamos hacia la cascada Wachiratan. Se trata de un salto de unos 100m y parecer ser que es de las más grandes del país. El entorno es espectacular, entre vegetación y cascadas más pequeñas… cae con tanta fuerza el agua que parece que llovizne. También aquí hay pocos visitantes, así que podemos disfrutar del entorno con calma.

Tras visitar la cascada, el guía nos dice que vamos a comer aquí (también incluido). Nos sirven una sopa de jengibre con setas, tortilla, pollo picante con judías verdes, revuelto de verduras y arroz. No está mal aunque es todo muy picante para mi gusto.

Tras una hora para disfrutar de la comida con calma y poder ir al baño, volvemos a la furgo. La siguiente parada es la cima del Doi Inthanon (2565 m.) y el único lugar de Tailandia donde puede helar, de hecho al bajar de la furgo se nota un descenso de temperatura respecto al resto de lugares dónde hemos estado y un cartel indica que hay ¡8ºC!

Caminamos hacia la estupa del rey Inthawichayanon que se encuentra en la cima. Se trataba del último rey de Chiang Mai, quién logró la paz en la zona de Chiang Mai y unificó Tailandia. Por lo visto estaba tan enamorado de esta montaña que invertía grandes esfuerzos para preservar sus bosques, y pidió que parte de sus cenizas fueran enterradas aquí.

Recorremos un pequeño sendero de unos 20 minutos, conocido como el Ang Ka Luang.

Es un paraje bonito, entre árboles cubiertos de musgo… nos encontramos en el punto más alto de Tailandia… el guía, quién se hace llamar David, nos explica que esta montaña además de ser la más alta del país, es la última de la cordillera del Himalaya.

Volvemos al coche y nos llevan a visitar el templo más grande del Parque, dedicado al rey Bhumibol Adulyadej y a la reina Sirikit. Cuenta con dos grandes pagodas gemelas la Phra Mahathat Napha Methanidon y Phra Mahathat Naphaphon Bhum, decoradas con bonitos relieves dedicados a Buda y otras divinidades, y rodeadas de vistosos jardines de estilo oriental.

Empezamos por la gran pagoda de la izquierda. Hay una buena escalinata aunque vemos que junto a ellas hay unas mecánicas, así que no dudamos mucho que a pesar de la altura del lugar, hace un bochorno tremendo… Rodeamos la estupa y entramos a su interior dónde encontramos un gran Buda.

Bajamos y nos dirigimos hacia la pagoda de la derecha, a la que también puedes acceder por unas escaleras mecánicas. Hay una buena vista del entorno, de la otra pagoda y de los jardines traseros. También tenemos la vista de unos nubarrones que se acercan y amenazan con descargar…

Aquí estamos unos 45 minutos. Tras la visita, volvemos a la furgo y nos llevan al Kun Mae, un lugar dedicado al cultivo de flores y café (es la única plantación de café del país).

Tiene unos bonitos jardines y cuenta con la única plantación de café del país. Puedes tomar uno recién hecho y comprarlo para llevarlo a casa. Nos tomamos un café cada uno por 45 baths mientras charlamos con el guía y los filipinos del grupo.

Sobre las 15,20h volvemos a la furgo y ponemos rumbo a Chiang Mai, dónde nos dejan en el hotel sobre las 17,30h tras haber repartido al resto del grupo en sus respectivos alojamientos. Pasamos un momento por la lavandería a recoger la ropa que dejamos ayer y que ya está lista y ahora si, vamos a descansar un rato.

A las 19h salimos buscar un tuk-tuk para ir al bazar nocturno de nuevo, pactamos 80 baths con una tuk-tukera que lleva a una niña de unos dos años sentada en su falda mientras conduce, situación surrealista…

Damos una vuelta por la zona del mercado que nos faltó la otra noche, pero no vemos nada que nos llame la atención… nos apetece cenar pizza y el único restaurante que vemos es súper caro (400 baths el plato), así que cogemos otro tuk-tuk por 80 baths y vamos a cenar a un restaurante italiano que hay justo debajo del hotel y con buenos comentarios en Google, La Bella Italia. Cenamos un par de pizzas deliciosas, con refresco y cerveza por 500 baths. No es barato pero un caprichito de tanto en tanto no está mal 🙂

Tras la cena, subimos a la habitación… estamos a la mitad del viaje y el cansancio hace mella, así que nos vamos a descansar.

06/10/16: conocemos los grandes templos de Chiang Mai y le damos al regateo en el Night Market

Día 6: hoy conocemos el Wat Phra Sing, el Doi Suthep y el mercado nocturno de Chiang Mai

Hoy nos levantamos con la calma a eso de las 8,30h tras haber dormido toda la noche del tirón, necesitábamos una cama 😛

Nos arreglamos y bajamos a desayunar al restaurante del hotel ya que en éste lo tenemos incluido. Cuando volvemos a la habitación vemos que ¡diluvia! Así que esperamos un poco a ver si afloja y por suerte en pocos minutos escampa y sale el sol.

Caminamos unos 15 minutos hasta el Wat Phra Sing, uno de los templos budistas más importante de la ciudad. Pagamos 20 baths cada uno para entrar. En este templo no se puede entrar con camiseta de tirantes ni pantalones cortos o muy ajustados, ellos te prestan un pañuelo para taparte, pero yo que ya lo sabía llevo el sarong que me compré en el viaje a Indonesia.

El recinto es muy bonito, y además del edificio principal que alberga al Buda más venerado de la ciudad, cuenta con varios edificios y estupas o chedis doradas en sus jardines traseros.

Nos estamos un rato por el templo mientras escuchamos las oraciones de los monjes provenientes del interior del edificio principal. Se respira paz en este lugar…

Tras la visita, pactamos precio con un conductor de songthaew para ir al templo de Doi Suthep situado a las afueras de la ciudad, conseguimos pactar 600 baths i/v los dos con una hora de espera allí mientras visitamos el templo. Sé que lo podríamos haber sacado por menos, pero el calor hace mella, solo hay este conductor aquí y no hay ningunas ganas de regatear… hay una opción más económica por 100 baths pp pero tienes que montar tú un grupo de 8 personas, y con la solana que pega no vemos a nadie con ganas de ello…

de camino al Doi Suthep

Tras 40 minutos de trayecto montaña arriba, llegamos al monasterio más importante de la ciudad. Pagamos 30 baths cada uno de entrada tras haber subido una buena escalinata que nos recuerda en parte a los dibujos de Son Goku 😛

El lugar nos encanta, aunque hay demasiada gente visitándolo para mi gusto. Se trata de uno de los templos más sagrados al norte de la ciudad. Fundado en 1383 durante le reinado de Keu Naone, sus orígenes están teñidos de misticismo. Cuenta la leyenda que un monje llegado de Sukhotai aconsejó al rey de Lanna fundar un templo con la milagrosa réplica de una reliquia de Buda conservada en el Wat Suan Dok. La réplica se cargó a lomos de un elefante blanco, que vagó por la montaña hasta caer muerto en este lugar, el “elegido”. En la terraza de la 1ª planta se documenta la historia del templo con un santuario dedicado a Sudeva, el ermitaño que vivió en el monte, y una estatua del elefante que subió la reliquia.

En la terraza de la 2ª planta hay una pintoresca chedi dorada que conserva la reliquia; la corona una sombrilla de cinco niveles que conmemora la independencia de la ciudad del dominio birmano y su unión con Tailandia.

Compramos una campanilla que hace una música muy suave por 250 baths, ale ya tenemos nuestro ¡primer recuerdo viajero!

Seguimos recorriendo el recinto del Doi Suthep, ¡es enorme! Encontramos algunos templos más que lo conforman y damos con unas terrazas con unas vistas geniales de la ciudad de Chiang Mai.

Nos llama la atención que hay un ruido muy estridente de tanto en tanto… cuando llegamos a la salida vemos que se trata de una especie de grillo… ¡¡vaya potencia!!

Nos compramos un par de helados en un puesto que hay junto a la salida por 40 baths y bajamos la larga escalera de vuelta a la furgo. ¡Nos ha pasado la hora volando!

Tras 40 minutos de bajada, y de vuelta en el Phra Sing le pagamos lo acordado, y vamos a buscar un sitio dónde comer, que a estas horas ya aprieta el hambre… nos decantamos por un restaurante de comida local en el que tomamos una comida deliciosa con un par de refrescos por 280 baths.

Decidimos pasar un momento por el hotel, pero con esta chicharrina no tenemos ganas de andar, así que pactamos con un tuk-tukero que por 50 baths nos lleva en apenas 5 minutos.

Hacemos parada en boxes, descargamos un poco la mochila y nos vamos dando un corto paseo hasta Patthama Tour (Tu guia en Chiang Mai) a pagar las excursiones que tenemos reservadas para mañana y pasado. El dueño de la agencia es un catalán afincado aquí hace unos años, no se encuentra en la oficina pero la chica que nos atiende le llama por teléfono y me lo pasa para hablar con él. Nos explica los detalles de las excursiones y nos recomienda algunas cosillas que hacer en la ciudad. Pagamos lo acordado y volvemos hacia el hotel en un corto paseo, parando a medio camino a tomarnos unos capuccino por 130 baths, y a comprarme unos pantalones en un taller local dónde la chica los cose a mano (dos pantalones por 200 baths).

Descansamos un poco, nos damos un baño en la piscina y sobre las 19h salimos a buscar un tuk-tuk que nos lleve al bazar nocturno, acordamos 80 baths para el trayecto.

Alucinamos con la cantidad de puestos que hay, aunque claramente se trata de un lugar enfocado a los turistas.

Hay un grupo de mujeres tocando música Thai y nos deleitamos unos minutos escuchándolas.

Compramos dos camisetas de chico por 250 baths, dos de chica por 260 baths y unas campanillas para la meditación por 250 baths… aunque les regateamos lo que podemos, son duros de pelar y alguno incluso se enfada si les regateas, lo cuál nos llama la atención ya que suele ser el deporte nacional…

Tras una hora y pico, y habiendo visto sólo una pequeña parte del mercado, decidimos entrar a un McDonnalds a cenar, y seguir con la tradición de “McDonnalds por el mundo” 😛

Una vez cenados, salimos a buscar un tuk-tuk que nos lleve de vuelta al hotel, encontramos a uno que nos lleva por 80 baths.

Son casi las 22h cuando llegamos… ducha y a dormir que ¡estamos agotados!

05/10/16: tras una noche espantosa en el tren, llegamos a Chiang Mai

Día 5: comenzamos a recorrer Chiang Mai, una ciudad menos caótica

A las 6,30h oímos jaleo por el pasillo y decidimos levantarnos ya… lástima porque ahora es cuando al fin nos habíamos dormido profundamente… ¡Vaya noche larga! Ha sido imposible dormir más de 20 minutos seguidos, el tren hace demasiado ruido y traquetea de lo lindo… soy de sueño profundo y puedo dormir en cualquier sitio, pero aquí no ha habido manera. Hubo un par de baches que tuvimos que levantarnos a colocar el colchón en su sitio, mi marido ha sido incapaz de volver a la litera de arriba (había alto riesgo de caída), y los amortiguadores parecían un par de burros rebuznando, y no exagero. Ni echando mano a los tapones para los oídos… Nada que ver con aquél viaje a Oviedo en tren hotel en 2009.

A las 7h nos preguntan si queremos algo para desayunar, como llevamos los dulces que compramos ayer en Chinatown y unas galletas, pedimos solo un par de cafés. Y ya nos traen también la cuenta: 390 baths por el desayuno y la cena.

¿Nuestra conclusión del viaje en el tren nocturno? Si quieres vivir una experiencia peculiar, y ahorrar una noche de hotel, ve en el tren nocturno. Si viajas en 3ª clase (butacones reclinables sin aire acondicionado) o en 2ª, con camas en habitaciones compartidas sale algo más económico pero tienes menos intimidad… en primera clase vas solo 2 personas, tienes puerta con pestillo y aire acondicionado. Si quieres comodidad, sin duda coge un vuelo low cost con Air Asia y duerme en un hotel. Por cierto, no hay gran diferencia de precio entre 1ª y 2ª clase, pero los de primera ¡vuelan!

Como os iba explicando, está amaneciendo y las vistas del paisaje desde el tren son chulas, esta zona es mucho más verde que lo que pudimos ver en Bangkok.

A las 7,30h y según lo previsto, llegamos a Chiang Mai.

Al salir de la estación nos encontramos con un montón de tuk-tuk y shongtaews. En Chiang Mai solo hay taxis para ir a y desde el aeropuerto. Negociamos con un conductor y nos lleva al hotel, en la zona amurallada, por 120 baths.

Tras unos 15 minutos nos deja en la puerta del MD Boutique Hotel. Tenemos reserva para 4 noches en habitación doble con vistas a la piscina y desayuno por 9000 baths. Hacemos el check-in y nos piden 200 baths de depósito. Como era de esperar hasta las 14h no nos dan la habitación, al menos nos guardan las mochilas…

Salimos a conocer la ciudad amurallada que conforma el casco antiguo que el Rey Mengrai construyó al fundar la ciudad en 1296 sustituyendo a Chiang Rai como capital del reino de Lanna, con la idea de protegerla de las incursiones desde Birmania. Aún poniendo todo su empeño, fue ocupada a menudo por los birmanos y por los thais del reino de Ayutthaya. En su interior, alberga los templos y monumentos más importantes de la ciudad y es lo que nosotros vamos a comenzar a descubrir. Así, nos dirigimos al norte. El primer templo que visitamos es el pequeño Wat Saen Muang Ma Luang. Los edificios que lo conforman están cerrados, así que la visita es escueta.

Después vamos al más antiguo de la ciudad, el Wat Chiang Man, construido en 1296 por el fundador de la ciudad Phaya Mengrai. De entrada gratuita, cuenta con la estatua de buda más antigua de toda Tailandia, con más de 1800 años.

El pequeño santuario a la derecha de la capilla principal alberga dos famosos budas: el Phra Sila, bajorrelieve de mármol de 30 cm de alto al parecer venido de Sri Lanka o India, y el Phra Sae Tang Khamani, imagen de cristal de 10cm de alto de la cual se dice que fue venida de Lavo (Lopburi) hace 1800 años. Frente al boht (salón de ordenaciones), en una losa de piedra figura la referencia más antigua a la fundación de la ciudad, una inscripción de 1581.

Cuenta con otros edificios igualmente bonitos y bien conservados.

Al salir, entramos a una cafetería cercana a tomarnos un par de cafés a ver si nos despejamos un poco (125 baths), la noche de insomnio hace estragos. Tras una pausa, seguimos caminando hacia el siguiente punto en la ruta. De camino pasamos por delante del Monumento a los tres Reyes, centro espiritual de la ciudad, muestra a los reyes del norte que forjaron una alianza en la época Lann: Rey Mengrai (fundador de Chiang Mai), Ramkamhaeng de Sukhothai y Ngam Muang de Payao.

Y tras unos 10 minutos a pie, llegamos al Wat Chedi Luang. Pagamos 40 baths pp y entramos a visitar este imponente templo que cuenta con una de las chedis más altas del país, erigida en 1391 con una altura original de unos 80 metros.  Actualmente mide menos de 40 metros y está medio en ruinas tras un terremoto en 1545. El célebre Buda Esmeralda (ahora en Bangkok), ocupaba el nicho oriental en 1475.

Tiene 4 grandes puertas, una en cada punto cardinal, a las que se acceden a través de largas escaleras y contienen diferentes estatuas de Buda y los laterales con elefantes. Es todo un imprescindible si visitas la ciudad.

Además, en el mismo recinto hay otros templos menores también muy llamativos, como una capilla con un Buda dorado reclinado en su interior o el templo Acharn Mun Bhuridatto Viharn en veneración del monje Bhuridatto a quien conservan embalsamado. A esta capilla no llegamos a entrar porque hay como 20-30 monjes en la puerta preparándose para rezar y nos sabe mal meternos en medio.

Nos sentamos un poco a la sombra y después proseguimos hacia el Wat Ithakhin, el cuál alberga el primer pilar de la ciudad y al que sólo se puede entrar si eres hombre (para su “santidad” las mujeres somos impuras… Éstas cosas no las entenderé jamás, perdonadme. Se cree que el templo fue uno de los primeros que se construyeron al fundarse la ciudad, y por tanto, era de los de mayor importancia espiritual. Fue abandonado tras la guerra con Birmania y recientemente restaurado.

Pasamos por un 7/11 que hay frente al templo a comprar un Red-Bull y agua fresca, hace un calor y una humedad tremendos.

Vemos que al lado está el Wat Phan Tao, un templo budista construido por completo en madera de teca y entramos (es gratuito). Su interior es bien bonito y cuenta con un gran Buda dorado en el centro. También cuenta con un bonito jardín trasero.

Tras la visita al templo, decidimos acercarnos al hotel y buscar un sitio para darnos un masaje, y proseguir con los templos mañana. Estamos tan cansados que no estamos disfrutando apenas…

Tras menos de 15 minutos a pie, llegamos al hotel. Hacemos parada en boxes y luego nos decantamos por un lugar para masajes que hay cerca. Nos dan un masaje de pies de 1h por 200 baths cada uno. Es tan relajante que nos cuesta mantenernos despiertos…

Tras el masaje que nos sabe a gloria, vamos hacia el canal a buscar una farmacia para comprar protector solar. Justo al lado vemos un sitio dónde hacen comida thai con la cocina a la vista y que huele de maravilla, así que nos pedimos un par de platos de arroz con un refresco y una cerveza por 390 baths. ¡Delicioso!

Damos una vuelta a la manzana y descubrimos un mercado de verduras, frutas y puestos de comida con muy buena pinta todo. Y ahora si, son las 14h así que vamos para el hotel que ya estará lista nuestra habitación.

Tras acomodarnos y dejar los bártulos en la habitación, bajamos a la piscina a darnos un baño, necesitamos refrescarnos un poco… Estamos solos y el agua está fresquita, así que se está en la gloria 🙂

Pasamos un rato, pero pega el sol de lo lindo y nos da miedo achicharrarnos ya que aún es fuerte… así que sobre las 15,30h subimos a la habitación y nos echamos un rato a dormir que también lo necesitamos.

A eso de las 19h hacemos un intento de ir caminando al mercado nocturno, pero está oscureciendo y hay poca iluminación fuera de la zona amurallada, y tampoco tenemos muy claro por dónde ir ni vemos ningún tuk tuk… así que decidimos volver a la zona del hotel e intentarlo otro día. Vemos en un puesto que venden grass jelly, una gelatina de jalea que mi marido tenía ganas de probar, compramos una terrina por 30 baths que está bien rica 🙂

Damos una vuelta por los alrededores del canal y cenamos unos hot-dog con patatas fritas y refrescos por 290 baths todo, ya no podemos con nuestras almas… así que tras la cena, volvemos al hotel. Ducha y a dormir confortablemente en una cama 😛

04/10/16: conocemos el Chinatown de Bangkok antes de partir hacia Chiang Mai

Día 4: nueva jornada de momentos y experiencias inolvidables…

Hoy nos levantamos pasadas las 8h. Desayunamos, nos arreglamos y cerramos las mochilas. Bajamos a recepción para hacer el check-out y pedimos que nos guarden las mochilas por una hora.

Vamos al cercano templo Wat In o del Gran Buda de Pie. Su entrada es gratuita y además de varios edificios para la oración, cuenta con un gran buda dorado de 32 metros de altura plantado de pie.

Tras la visita, volvemos al hotel a recoger las mochilas y pedimos un taxi que nos lleve a la estación de trenes de Hua Lampong. El trayecto nos cuesta 75 baths. Dejamos las mochilas en la consigna de la estación por 60 baths c/u. Aunque por el tamaño deberían habernos cobrado 40 por cada una, preferimos no decir nada y que nos guarde bien las mochilas…

Más liberados, cruzamos la calle y vamos a la oficina de 12go quiénes nos hicieron de intermediarios para comprar los billetes del tren nocturno a Chiang Mai. Intercambiamos el boucher por los billetes y nos devuelven 200 baths porqué por lo visto al hacer la compra de los billetes salieron más baratos de lo previsto.

Luego caminamos hacia el templo Wat Traimit. La entrada al buda de oro cuesta 40 baths pp y hay que subir 4 pisos para llegar a la sala que lo alberga. El lugar es bonito, bien merece su visita.

Como os decía, alberga un Buda de Oro de 3 metros de alto y 5,5 toneladas de oro macizo. Esculpida en el elegante estilo Sukhotai, la imagen fue “descubierta” hace 40 años bajo una capa de yeso al caerse la grúa que lo trasladaba a un nuevo edificio dentro del recinto del templo. Se cree que el Buda fue construido en Ayutthaya, y para protegerlo del ataque de los birmanos a la antigua capital tailandesa, fue transportado a Bangkok recubierto de una capa de yeso, la cual fue abandonada durante más de 200 años, momento en el que al transportarla hubo el “accidente” y se descubrió el Buda de oro.

Las vistas del templo desde allí arriba también son bien curiosas, y descubrimos que está rodeado de altos edificios.

A pesar de que hace un calor tremendo, decidimos dar un paseo hasta Chinatown. Nos liamos un poco  y vamos por dónde no toca, encontrándonos con unas calles repletas de talleres mecánicos… cuando al fin damos con la calle principal nos encontramos con cientos de puestos de comida y tiendas con productos de medicina tradicional china y encurtidos, al más puro estilo de las calles que recorrimos en nuestro viaje por Hong Kong el año pasado.

Nos llama la atención un puesto en el que elaboran dulces artesanales allí mismo. Tienen buena pinta y por 42 baths nos hacemos con unos cuantos para probarlos.

Entramos en un pequeño templo camuflado entre puestos de comida que nos recuerda mucho a los visitados en Hong Kong el año pasado…

Sobre las 12.40h, volvemos hacia la estación y entramos al metro. Pagamos 19 baths cada uno por recorrer 2 paradas hasta Si-Lom. Es curioso pero la máquina del metro al introducir el dinero te da una moneda de plástico que debes usar para entrar y salir del metro. Se parecen a las fichas que te dan en las ferias 😀

Al llegar a la zona, nos decantamos por un restaurante de noodles, dónde comemos por 350 baths. Con la panza llena, recorremos las calles peatonales elevadas tan típicas de la ciudad. Me encantan las vistas “caóticas” que ofrecen las grandes ciudades del sudeste asiático 🙂

Al salir encontramos un Cat Café al más puro estilo japo 🙂 Nos hace tanta gracia que no podemos evitar entrar. Pedimos un capuccino y un matcha latte frappé por 290 baths y subimos a la zona dónde tienen a los gatos. Aunque la mayoría duermen, el lugar está muy bien, hay poca gente, los tienen bien cuidados y nos recuerda a los Neko Café que visitamos en nuestro 2º viaje a Japón. Pasamos una hora acariciando a los gatitos que nos hacen caso.

Al salir, vamos hacia el parque Lumphini, dónde nos sentamos en un banco junto al estanque a tomar la fresca.

A eso de las 16h, volvemos al metro (19 baths pp) y nos dirigimos a la estación Hua Lamptong. Nos sorprende la poca gente que usa el metro, parece que esté hecho para clases altas -y turistas-.

Una vez en la estación, compramos bebidas para el viaje y recogemos las mochilas de la consigna. Falta 1h 30 para que salga el tren pero estamos agotados, el calor de hoy es mortal y no queremos alejarnos ya de la estación, así que nos sentamos a esperar en la gran sala de espera que tiene el recinto.

A las 17.30h nos dicen que ya podemos subir a bordo y allá que vamos a descubrir nuestro camarote en 1ª clase en el tren nocturno que nos llevará a Chiang Mai.

En el vagón que viajamos hay 12 cabinas de 1ª clase y un par de lavabos solo para los pasajeros de este vagón, uno de estilo occidental y otro tipo letrina con ducha de agua fría, ambos están limpios en todo momento. Nuestra cabina es de primera, no está mal viendo el resto del tren 😛

Salimos puntuales a las 18.15h. Media hora más tarde pasa la azafata comentando que podemos pedir cena en el camarote, son bandejas a escoger con crema, sopa, arroz y carne o pescado con verduras por 170-190 baths. Aunque se puede llevar comida de fuera e incluso ir al vagón restaurante dónde posiblemente sea más barato, optamos por la comodidad. El pack que pedimos cuesta 170 baths c/u. La comida no está mal aunque es bastante picante para mi gusto. Aprovechamos para comernos algunos dulces que compramos en el Chinatown, ¡están bien ricos!

Tras la cena, a eso de las 19,45h pasan a hacer las camas y ya nos dejan el camarote listo para dormir. Aunque tenemos serias dudas de poder dormir esta noche porque el ruido y el traqueteo del tren son importantes. No es nuestro 1r viaje en tren nocturno, ya hicimos un viaje de Barcelona a Oviedo hace años, pero nada tenía que ver aquél tren con este… 😀

Sobre las 21h y agotados de todo el día, nos echamos a dormir. A eso de las 23h, mi marido que va en la litera superior, se baja conmigo porque dice que es imposible estar allá arriba… le parece que se vaya a caer con cada bache :S

Veremos qué tal la experiencia del tren nocturno

A %d blogueros les gusta esto: