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04/10/13: last day in Kyoto entre bosques de bambú…

Día 8: de vuelta a Arashiyama, nuestro barrio favorito de Kyoto.

Un nuevo día en Japón… y el último por Kyoto 😦 Nos va a dar penita dejar de nuevo esta ciudad, nuestra favorita en el país nipón. Desayunamos en la habitación y nos ponemos en marcha. Hoy pretendíamos ver primero el santuario Shimogamo y luego ir hacia Arashiyama, pero no nos acaba de quedar claro si el templo está en obras todavía o no, y estamos deseando visitar de nuevo la zona de Arashiyama, nuestro barrio favorito en esta ciudad, así que pasamos de largo del Shimogamo y nos vamos derechos a Arashiyama.

Para ir hacia esa zona hay dos opciones, coger el tren o bien, el bus pero éste último el trayecto no entra en el bono diario y tocaría pagar bastante más (ya lo probamos en el primer viaje…) así que aprovechando que tenemos los JRP activados, vamos hacia la estación JR Kyoto y cogemos el primer tren de la línea JR Sagano y bajamos en la estación JR Saga-Arashiyama. Aquí ya empezamos a recordar lugares y edificios de nuevo Mr. Green

A pocos minutos a pie de la estación, se encuentra nuestro primer templo del día, el Tenryuji. Éste es el templo más importante del distrito de Arashiyama, ocupa el primer puesto entre los cinco grandes templos zen de la ciudad y está declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Fue el templo principal de su propia escuela, la secta budista Rinzai Zen y construido en 1339 por el shogun Takauji quién dedicó el templo al emperador Go-Daigo que acababa de fallecer. Los edificios del templo han sido reconstruidos en varias ocasiones ya que sufrieron daños en varios incendios y guerras pero los jardines se conservan de origen.

Se puede acceder a tan solo uno de los edificios del templo ya que los otros los están reconstruyendo pero lo que realmente nos interesa de este lugar son sus jardines, así que sólo pagamos por ellos (500¥ pp). Nada más entrar, se rodea el edificio principal del templo, se puede ver su interior desde fuera y cuenta con un bonito jardín zen delantero.

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Seguimos rodeando el edificio y nos encontramos con un impresionante lago rodeado de plantas, flores y árboles con un bonito follaje de otoño.

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Hay varios senderos que recorren el parque y algunos suben unos cuantos metros por encima del parque, por la falda del monte de Arashiyama.

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Mientras recorres esos senderos vas encontrando lámparas de piedra, terreno cubierto de musgo y plantas y árboles de todo tipo. Así como algunas fuentes y “altares”, y algo de fauna local…

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Junto a los terrenos del templo se encuentra el bosque de bambú de Arashiyama, hay una salida del parque directo a él, pero nosotros decidimos acabar de recorrer el parque en forma circular y salir por dónde entramos.

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Así que nos acercamos de nuevo a la zona del lago y vemos las famosas puertas del edificio pintadas, una con un dragón, así como el altar con el monje.

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Salimos del templo y nos dirigimos de nuevo a la calle principal. Queremos volver a visitar nuestro templo favorito en la ciudad, poco recomendado en las guías de viaje y que descubrimos en el primer viaje gracias a un blog. Pero antes nos tomamos unos refrescos, aunque el día está medio nublado hay una humedad tremenda, con lo que de nuevo pasamos un calorazo terrible… ¡¡Cómo echo de menos estas máquinas!!

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con un par de estas bebidas haces una sobredosis de vitamina C… ¬¬’

Y ahora si, cruzamos las vías hacia la famosa calle Saga-Toriimoto que conserva el estilo de la época Meiji, con edificios machiya tradicionales (“casas de la ciudad”).  Algo que nos encanta de Kyoto es que puedes encontrar templos y santuarios en cualquier lugar, en calles recónditas o en grandes avenidas y todos tienen algún encanto.

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Nos encontramos con el templo Seiryoji (entrada gratuita) que ya conocíamos del primer viaje pero muy de pasada y del que no tenemos fotos (me quedé sin batería en la cámara cuando visitamos esta zona), así que decidimos entrar a verlo, esta vez con más calma y nos encontramos con un grupo de monjes que celebran una ceremonia.

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Los Nio o guardianes de Buda que suele haber a la entrada de los templos budistas son impresionantes…

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Recorremos el recinto de nuevo entre cánticos de monjes…

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Tras una media hora recorriendo el recinto del Seiryoji, salimos de nuevo para seguir subiendo la calle. Estamos a unos 5 minutos del templo al que nos dirigimos pero vemos que son las 14h, aprieta el hambre y recordamos que por la zona no había apenas lugares para comer, por lo que decidimos parar en el primer restaurante que encontremos para que no se nos haga muy tarde… A pocos minutos, vemos uno con pinta de chiquitín que las fotos de los platos que tienen en la calle nos parecen bien y no está mal de precio, así que decidimos entrar. El propietario nos mira algo extrañado pero muy amablemente nos indica una mesa. Cuál es nuestra sorpresa cuando nos trae la carta y … ¡ESTÁ TODO EN JAPONÉS! ¡oh , oh! Pero a estas alturas no hay problema, en un segundo viaje no te agobias con ciertas cosas, y empiezas reconocer algunas palabras (soba es un tipo de fideo, ebi es langostino, sake es salmón, toro es atún, shiitake son setas, gohan es arroz…) y por señas escogemos dos platos (casi al azar) y a cruzar los dedos a ver qué hemos pedido ¡¡jajaja!! Y he aquí…

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La verdad es que están riquísimos los dos, disfrutamos de una muy buena comida por 1400¥ los dos, acompañado por un té riquísimo del que te van rellenando el vaso conforme lo vas bebiendo, y hasta nos invitan a un chupito de sake al terminar 🙂

Tras una riquísima comida, seguimos recorriendo la calle hasta llegar a la callejuela que lleva a nuestro templo favorito en esta ciudad: el Gio-ji.

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esta zona de Kyoto es poco conocida y tiene mucho encanto…

Nos fijamos que hay otro templo justo al lado que pone un cartel de “Museo” en la entrada, así que decidimos entrar a ver qué encontramos (500¥ pp). El jardín del templo nos recuerda mucho al de Gio-ji, todo cubierto de musgo. Lo siento, no recuerdo el nombre del templo pero estaba justo al lado.

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La señora de la taquilla nos pregunta si hablamos inglés y nos guía hasta el templo. Allí nos recibe un hombre que nos explica el significado de algunos símbolos budistas y nos invita a pasar a una sala que hay al lado dónde tienen una especie de museo con piezas de varios lugares pero sobretodo del Todaiji de Nara. Pero no nos enteramos de casi nada porque todas las explicaciones están solo en japonés… así que echamos un vistazo rápido, nos deleitamos un poco más con el jardín por amortizar algo los 1000¥ que hemos pagado, y con mal sabor de boca porqué nos parece un poco robo, nos vamos, ahora sí, ¡al Gio-ji de nuestros amores! Pagamos 500¥ pp la mar de gustosos y entramos. Nos es inevitable alucinar. Si lo recordábamos bonito, ¡en vivo lo es más! Se trata de un pequeño templo con un Buda de Luz pero rodeado de un jardín espectacular de altos arces y cubierto de musgo junto al bosque de bambú de Arashiyama. Y como más vale una imagen que mil palabras, aquí tenéis algunas, aunque no hacen honor al vivo y en directo.

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Recordamos que cuando estuvimos la primera vez había un gatito blanco que nos acompañó en toda la visita, vivía allí y era muy cariñoso. Nos extraña no verlo y mi marido dice que igual se ha muerto… en esas que llegamos al pequeño edificio del templo y vemos que hay un altar con fotos del gatito, juguetes y comida, y es que ¡se ha muerto este verano 😦 Nos da mucha pena, pobrete!, así que echamos unas monedas en el altar del gatito. Quizá os parezca una chorrada, pero ese gatito formaba parte del encanto y del buen recuerdo del templo y ver que ya no está nos da pena.

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Pasamos un buen rato sentados en el suelo de tatami del templo observando el jardín. Y con mucho pesar, decidimos irnos para ir a ver alguna cosa más de la zona asegurando que volveremos a este lugar en nuestra próxima visita a Kyoto…

Bajamos de nuevo por la calle principal. Recordamos del primer viaje que había un gran cementerio cerca del bosque de bambú pero no damos con él. Recorremos el sendero del bosque de bambú. Es muy agradable pasear por ahí y hay una sombra que se agradece mucho después del día de humedad y calor que ha hecho.

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Justo al llegar a las vías del tren, vemos que pasa el tren panorámico de Sagano Torokko que hace un recorrido entre Kameoka y Kyoto recorriendo la línea JR Sanin por las montañas de Kyoto. Os dejo un enlace al blog Japonismo dónde hablan sobre él por si os interesa.

Nada más  cruzar las vías del tren nos topamos con un santuario del que no habíamos leído nada en las guías. Se trata del Nonomiya-jinja Shrine, dedicado a los dioses del sol y del fuego, y de entrada gratuita. Es un santuario realmente bonito y es espectacular ver el contraste de la madera lacada en rojo con el musgo del suelo y los bambú 🙂

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Vemos unas tablas Ema muy bonitas y decidimos comprar dos (500¥ c/u) para dejar nuestro mensaje en el santuario y llevarnos un deseo a casa en ellas: “siempre llevaremos Kyoto en nuestros corazones” y “por muchos viajes más”. Colgamos una de ellas junto a las demás con una reverencia y tras habernos purificado como marca la tradición shinto, la otra nos la llevamos a casa.

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Aquí pasamos un buen rato y es bonito ver cómo va oscureciendo a través del bambú. Seguimos nuestro camino hacia la calle principal que lleva al Puente Togetsukyo que significa “puente que cruza la luna”.  Este puente de madera, cuenta con más de 100 años de antigüedad. Recordamos que la otra vez compramos unos helados muy ricos en una tienda y allá que vamos. Nos compramos un delicioso helado de soja para mi y de té verde para mi marido (300¥ c/u) y nos sentamos junto al río a comerlos mientras vemos caer el sol con la magnífica estampa del río y el Monte Arashiyama.

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Me hubiera gustado acercarnos a Kobe tal y como tenía pensado, pero estamos cansados y mañana toca madrugón, así que decidimos acabar nuestro día en Kyoto quedándonos en la ciudad. Tras un corto paseo, cogemos el tren en la estación JR Saga-Arashiyama de vuelta a la JR Kyoto. Al llegar, reservamos los billetes del tren a Kanazawa para mañana y damos una vuelta por el centro comercial Big Camera que hay al lado para mirar las réflex, cojo algunos precios de los modelos que más me llaman y nos vamos un rato a descansar al ryokan, de camino compramos unos dulces, unos refrescos y desayuno para mañana en el Lawson (800¥) para tomarlos en la habitación. Muy cerca del ryokan hay una tienda que venden souvenirs y que me miro su escaparate desde que llegamos a Kyoto, finalmente, decidimos entrar ya que vemos unos buda protectores que a mi marido le encantan, compramos uno por 800¥, ale ya tenemos otro buda para casa Mr. Green

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el escaparate

 

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nuestro buda protege la entrada de casa 🙂

Vamos a la habitación a descansar un poco y tomarnos los refrescos. Sobre las 18,30h, decidimos salir a dar una vuelta. Antes de irnos, hablamos con Matsubaya-San hijo para ver si nos gestionaría el envío de las maletas a Tokyo ya que a la zona de los alpes iremos con mochila, el chico nos pide los datos del hotel de destino y nos dice que mañana al hacer el check-in nos recoge las maletas y se ocupa él. ¡Genial!

Cogemos el metro en la estación Gojo hasta Shijo (210¥ pp) para ir a la zona comercial de Teramachi. Echamos unas fotos de la zona y nos adentramos en las calles comerciales. Nos encanta ese contraste de tiendas, restaurantes con toriis de piedra y santuarios con lámparas de papel Muy feliz

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Entramos en un par de ellos. En uno, hay una especie de marioneta que si le echas 100¥ te da un papel de la fortuna. Si es bueno te lo quedas y si es malo, lo atas en un árbol que hay junto a ella para que los dioses shinto te protejan de ella. Como es buena nos la llevamos. Ale ya tenemos otra para la colección Mr. Green Os dejo un vídeo porqué el bicho era muy gracioso…

Ya de por si, me encantan los farolillos que adornan los santuarios, pero iluminados por la noche ya me acaban de enamorar…

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Decidimos cenar unas hamburguesas en una cadena que hemos visto en varios lugares, la First Kitchen por 1000¥ los dos, no están mal pero tampoco matan… Tras la cena, caminamos de vuelta a Shijo-Dori por las calles comerciales. A estas horas ya van cerrando muchos puestos.

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En Shijo-Dori cogemos el bus nº5 que nos deja entre la parada del metro Gojo, a pocos minutos a pie del ryokan (220¥ pp). Una vez en la habitación preparamos las mochilas, cerramos las maletas, ducha, llamadita y a dormir que mañana nos vamos a conocer otra zona 🙂

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01/10/13: Kumamoto… ¡Kumamon y su castillo!

Día 5: hoy descubrimos Kumamoto 🙂

Empezamos mes y a nosotros aún nos quedan muchos días por delante en Japón 🙂 La noche de hoy también la pasaremos en Kumamoto así que tenemos todo el día para ver la ciudad sin estrés. Desayunamos en el hotel lo comprado anoche en el kombini y salimos hacia el primer destino del día.

Ayer ya nos percatamos, y hoy lo vemos por todas partes… hay un oso (que mi marido dice que le recuerda al osito pedófilo del manga de los 90, el Pedoear) Mr. Green  y está en todas la tiendas, carteles, restaurantes…

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… y es que resulta que es la mascota de la ciudad ¡jaja! Todas -o casi todas- las ciudades niponas tienen una mascota que la usan para promocionarse al resto del país. En internet podéis encontrar vídeos sobre ellas, yo comparto con vosotros uno Kumamon, la mascota de Kumamoto 😀

De nuevo me llaman la atención las tapas de alcantarilla. No sé si lo he comentado alguna vez, pero todas las ciudades de Japón tienen las tapas de alcantarilla decoradas de distinta forma. Algunas tienen el sello o escudo de la ciudad, otras un símbolo que las distinga, otras una flor típica de la zona… ¡las de Kumamoto me gustan mucho!

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Nos dirigimos hacia el Kumamoto-Jo, el Castillo de la ciudad que queda a unos 5 minutos a pie del hotel. Entramos por una de las puertas de la muralla (640¥ entrada combinada para el castillo más la villa samurai cada uno) y vamos recorriéndola hasta llegar al castillo. En la zona de la muralla hay un parque enorme, algunos jardines de peonías (qué pena que no sea el tiempo porqué es una de mis flores favoritas) y cuervos, ¡muchos cuervos! No os extrañéis cuando visitéis el país al verlos por todas partes ya que son considerados como algo sagrado en el sintoísmo, son los acompañantes de este mundo al más allá.

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El castillo, construido originalmente por Kato Kiyomasa de 1601 a 1607, es considerado uno de los tres castillos fortificados más importantes y mejor conservados de Japón. Cuenta con un avanzado diseño de arquitectura e ingeniería para la época en que fue construido, aportando el diseño de murallas inclinadas hacia dentro, lo que lo hacía casi inexpugnable, sobretodo por los ninjas, magníficos escaladores y muy bien preparados físicamente, que encontraban más dificultades durante el asedio y que poco a poco se fueron añadiendo a todos los castillos ya construidos. Fue incendiado durante la rebelión de Satsuma.

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Kato Kyomasa

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Murallas curvadas

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una de las torres de vigilancia

El castillo es realmente bonito y está muy bien conservado. Esa madera oscura combinada con la piedra con la que está construido le da un aire de poder increíble. Nos deleitamos con la vista mientras nos tomamos unas bebidas fresquitas a la sombra de unos árboles… ¿¡he dicho ya que en Kyushu hizo un calor terrible?!

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Vemos que hay un tipo disfrazado de “osito pedófilo” -lo llamábamos así siempre que lo veíamos- que intenta escalar el muro del castillo, y hay otro chico que lo graba todo por lo que deducimos que debe ser alguna coña…

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Recorremos la explanada que hay frente a esta parte del castillo y nos vamos a visitar la torre más antigua que se conserva de origen del castillo.

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Se puede entrar en ella e ir subiendo por sus empinadas escaleras hasta la última planta, desde la cual hay unas vistas geniales del castillo y de la ciudad. En todas las plantas, encontramos carteles en inglés con explicaciones de cómo era la vida en el castillo… ¡si, no nos lo podemos creer, hay info en inglés!

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Tras recorrer la torre, vamos a visitar el castillo por dentro. Para llegar a él, primero hay que pasar por un pasillo bajo los muros de la muralla interior en los que tomas consciencia de lo amplios que son los muros en realidad…

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Y sales de nuevo a otra explanada ajardinada. En ella, hay varios chicos disfrazados de ninja y de samurai con los que te puedes hacer fotos. También hay una especie de photocall dónde colocas tu cara y tienes el castillo al fondo.

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Y tras hacer un poco el pavo, entramos al Kumamoto-Jo. Aquí también encontramos algunos carteles con información en inglés sobre lo que se expone en las distintas plantas del castillo, a qué estaban destinadas cada una de las salas, tácticas de defensa, la historia de la rebelión de Satsuma… vamos subiendo y al llegar a los últimos pisos hay una cola tremenda para subir. La escalera aquí es más más empinada, y es que hay  algunos escalones de medio metro de alto cada uno, así que os podéis imaginar la dificultad para subir… Desde aquí arriba también hay unas vistas geniales y además es súper agradable andar por los suelos de madera pulida descalzos. No permiten hacer fotos dentro del castillo, así que no os puedo mostrar nada de lo que vimos, pero sí deciros que valió la pena su visita 😉

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Tras un último vistazo al edificio principal del Castillo nos dirigimos a la salida recorriendo de nuevo el parque entre las murallas. Ésta vez vemos a decenas de estudiantes sentados en el suelo pintando el paisaje. Aquí veo algo que me pone de muy mala leche… un chico de unos 12 años le está poniendo una bolsa en la cabeza a un compañero, hay como 30 y pico grados de temperatura y está con una bolsa en la cabeza… debe estar medio asfixiado porque apenas se mueve y nadie le dice nada ni hace nada por evitarlo, ¡¡¡hasta las profesoras miran hacia otro lado!!! Me parece increíble y me dan unas ganas terribles de ir a darle una colleja al criajo ese… Sé que en Japón el moving escolar está en apogeo, pero verlo en vivo y no poder hacer nada por evitarlo me puso de muy mala baba Malvado o muy loco

En fin, salimos del castillo y nos vamos a tomar un heladito. Hace un calor y una humedad terribles… llevamos las camisetas y el pelo chorreando y tenemos hasta sensación de mareo… Ojos que se mueven nos tomamos un helado de leche de soja riquísimo en una sombra y luego seguimos con la visita prevista para hoy. Vemos en el mapa que hay que rodear el castillo por un parque para llegar a la residencia samurai (para la que tenemos la entrada combinada). Así que vamos rodeando el castillo, lo primero que vemos es un pequeño parque y un santuario shinto chiquitín, el Kato Shrine, pero con una gran torii de piedra.

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En el parque que rodea al castillo es dónde se dice que tuvo lugar la última batalla samurai, y cuenta con una gran extensión de cerezos y azaleas, así como un museo sobre la batalla y un monumento a los más de 14000 soldados que murieron aquí que no logramos encontrar porque el parque es enorme. La guerra civil de Seinan, tuvo lugar entre 1874 y 1877, y en la batalla se enfrentaron las fuerzas de Satsuma, lideradas por Saigo Takamori y las fuerzas del gobierno central comandadas por el general Nogi. La batalla más famosa fue la de Tabaruzaka, conocida también como “la batalla del último samurai”, en la que después de 17 días de asedio, comenzó un ataque frontal en el camino de Tabaruzaka. Esta batalla es conocida porque Hollywood la llevó a la gran pantalla con Tom Cruise como protagonista.

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Seguimos paseando unos 30-45 minutos, suerte que hay alguna sombra… hasta que damos con la residencia samurai Hosokawa Gyobutei. Más tarde descubriríamos que habíamos salido por el lado equivocado (dando una vuelta hiper-larga) y que además hay un bus que te lleva de un punto a otro de interés dentro del recinto del parque del castillo por 100¥. Pero bueno, el paseo nos permitió ver un parque la mar de mono y el santuario. La residencia Hosokawa Gyobutei, es una gran villa samurai con unos jardines exteriores e interiores espectaculares así como una casa de té, construida para uno de los clanes samurai más poderosos de Kumamoto, los Hosokawa.

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La villa cuenta con varios edificios dónde vivían todos las familias que conformaban el clan, cuenta con un edificio destinado a las cocinas, a los baños, la “escuela”, las dependencias privadas y el edificio para recibir audiencias. Se puede entrar en casi todos ellos y además hay exposiciones (de vajillas, muebles, ropas…).

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Cuando estábamos en lo alto del castillo, ví que había muy cerca un par de santuarios, así que tras la visita a la villa, seguimos con un paseo de unos 10-15 minutos más junto a las murallas para llegar a éstos. El primero, el Kumamoto-Daijingu, tiene una gran torii de piedra con banderines a la entrada, y es curioso verlo tan cerca del castillo. Algo que me llama mucho la atención es que se pueda acceder a él con coche y que haya viviendas y restaurantes en su recinto.

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El segundo que visitamos, ya más cerca de la zona comercial de la ciudad, está dedicado al dios sintoísta Inari y se trata del Santuario Kumamotojo-Inari. Tiene una gran torii de madera lacada en roja que marca su entrada y cuenta con varios edificios, un cementerio y varios símbolos shinto.

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Cruzamos el círculo enzo haciendo la forma del infinito dos veces según marca la tradición, y encendemos unos inciensos siguiendo su ritual para atraer nuestra buena suerte.

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De ahí nos dirigimos hacia Shimotori Arcade, las calles comerciales cubiertas en busca de sombra y comida, que es medio día y el hambre aprieta y el sol más. Hay multitud de restaurantes pero nos llama la atención uno que es restaurante, tienda de souvenirs, sushi para llevar y pescadería, todo en el mismo local Chocado Muy feliz

Nos pedimos un menú de pescado empanado que está riquísimo y no podía ser más fresco… ¡vimos como lo sacaban de una pecera vivo y nos lo preparaban en un momento! Acompañado con un arroz gohan (arroz blanco), y una rica sopa de miso. La camarera nos explica como puede (su inglés es escaso) que hay buffet de ensaladas japonesas y bebidas (té, zumos, cafés y agua) gratis. Éste será, uno de los sitios dónde mejor comimos, por 1500¥ los dos. Tengo que decir además, que seguramente no hubiéramos entrado en un sitio así en nuestro primer viaje, pero en este segundo ya íbamos con más confianza y con ganas de descubrir el verdadero Japón Heart

Tras una comida fantástica, de esas que te apetece desabrochar un botón de lo mucho que has comido Mr. Green , vamos a buscar el tranvía para ir al Suizenji Koen. Tengo que decir, que hay un pase de tranvía diario por unos 500¥, pero nosotros no lo compramos, pues al tener el hotel tan céntrico sólo hicimos uno o dos trayectos al día por lo que no nos compensaba… Pagamos 150¥ pp del tranvía (es tarifa plana, da igual la distancia que siempre vale lo mismo) y bajamos en la parada más cercana al jardín.

La entrada al Suizenji son 400¥ pp. Éste es el mayor parque de la ciudad y tiene una reproducción de las 53 estaciones de la ruta Tokaido, incluida una miniatura del Mt Fuji,  e incluye un salón de té y dulces que fue trasladado desde el Palacio Imperial de Kyoto, así como un gran lago en el centro. ¡Nos encanta este lugar! Como todos los parques japoneses está muy bien cuidado, todo súper limpio y cuidado al detalle, y se agradece muchísimo las sombras que hay. Dentor del parque hay un santuario, el Izumi Shrine. Construido en 1878 en reconocimiento al liderazgo cultural, moral e intelectual del Clan Hosokawa.

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Empezamos a recorrer el parque y nos reímos un rato con el mini Mt Fuji, ¡parece cualquier cosa menos un Mt Fuji! Sacando la lengua  (es el montañuco verde del fondo de la siguiente foto).

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A mitad de recorrido, nos cogemos unas bebidas de unas máquinas (100¥ cada una) y no sentamos a una sombra a descansar un poquito. E aquí la lata de la bebida energética que se tomó mi marido Mr. Green

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El parque es muy curioso, encuentras réplicas de lugares importantes de la ruta Tokaido, algunas más logradas que otras, pero el entorno es de lo más agradable.

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Tras un paseo de una hora más o menos, volvemos hacia la calle principal para tomar el tranvía de vuelta al hotel. Queremos aprovechar que esta noche también dormimos aquí para poner unas lavadoras, que la ropa de Sakujima apesta y, disfrutar de los baños después de la caminata monumental de hoy 🙂

Así que después de poner las lavadoras, nos enfundamos el yukata, cogemos las toallas y nos vamos a los baños públicos que hay en los pisos superiores del hotel. Como la mayoría de los baños públicos, son separados por sexos. Como estoy sola en el de chicas, aprovecho para sacar unas fotos. Están genial, hay una zona de vestuario con tocadores con todo tipo de amenities y unos cestos para dejar la ropa, de ahí pasas a la zona de las duchas con cubilete incorporado y luego tienes una sauna, dos baños interiores (uno de agua helada y otro de agua hirviendo) y por último un baño exterior de agua menos caliente. Las fotos no son muy buenas porqué el móvil de aquella época no mataba con la cámara, pero para que os hagáis una idea servirán 😉

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el baño exterior

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uno de los baños interiores

Recordad que si visitáis estos baños hay unas normas a seguir.  La primera es prohibido hacer fotos si hay gente, al estar sola pude aprovechar. La segunda es que primero hay que lavarse en las duchas y aclararse el jabón. Una vez limpios y aclarados, se puede pasar a los baños a relajarse y disfrutar de la experiencia. Se ruega silencio ya que es un lugar tranquilo, aunque decir que los onsen también se usan como lugar para socializar y cerrar tratos entre empresas por lo que es posible que haya jolgorio… Algo importante a saber, es que normalmente está prohibido entrar en baños públicos si tienes tatuajes. Ésto es porque los tattoo se relacionan con la mafia japonesa Yakuza y están mal vistos por la sociedad nipona, también hay que decir que con los años se van acostumbrando a que los gaijin lleven tattoos y cada vez son más permisivos con el tema, pero creo que no está de más preguntar antes de entrar si llevas uno. ¡Ah!, y hay que estar completamente desnudo, no vale llevar traje de baño ni ropa interior, está mal visto.

Cuando llevo unos 20 minutos de relax total y absoluto allí sola, llega una japonesa y se queda flipando de ver una gaijin (extranjera) disfrutando del baño 😛 De echo, creo que flipa muchísimo porque apenas está unos minutos en el de agua caliente y se va, así que me vuelvo a quedar sola. ¿¡Igual pensaba que le iba a decir algo?! Cuando ya estoy más arrugada que una viejita, salgo y me reúno con mi marido en la lavandería para pasar la ropa de la lavadora a la secadora y nos vamos a la habitación. ¡¡Nos ha sentado de maravilla ese baño!!

Una vez tenemos la ropa lista, nos vamos a probar algo que tenemos muchas ganas y que no hicimos en el primer viaje: ¡¡vamos a un Neko Café!! Aplauso Mi marido estuvo buscando anoche en internet y recomendaban uno en la zona comercial de Shimotori, así que allá vamos. Pagamos unos 1000¥ (incluye consumición) por persona y podemos disfrutar de 30 minutos de compañía y juego con los gatitos que tienen en el local. Nos costó un poco aclararnos con los chicos del local porque su inglés era escaso, pero uno de ellos abrió Google Translate y se acabó el problema, ¡jaja! Solo tienen bebidas naturales, así que nos pedimos unos zumos de naranja que están riquísimos.

El de la corbata es súper gracioso, seguro que es el boss del local… De nuevo perdonad la calidad de las fotos, pero solo llevaba el móvil y su cámara era justita…

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Al principio, estaban todos los gatos durmiendo y pasando de nosotros…

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… hasta que el chico nos dio unos frasquitos con unos “caramelos” para gatos. ¡¡No os podéis imaginar lo interesados que son!! En el mismo momento que abrimos el frasco, se empiezan a desperezar y vienen a buscar su caramelo de ipso-facto ¡jaja!  Y aquí mi marido con sus nuevos amigos, ¡los interesados! 😛

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Algunos quizá piensen que esto es maltrato animal, pero yo no lo creo para nada. Los gatos campan a sus anchas por el local, que es grande para los estándares de Japón. Se les ve sanos y bien alimentados y están tranquilos, los chicos nos explican que tienen normas de conducta estrictas para la gente y pueden echar a todo aquél que crea que les puede hacer daño a sus gatos, además los llevan regularmente al veterinario y la pareja vive allí, por lo que los gatos siempre están acompañados por sus dueños.

Pasamos un buen rato, y los chicos del local son la mar de majos. Pasado el tiempo que teníamos pagado, salimos de nuevo a la zona comercial.

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el nombre del Neko

Después de esta experiencia que seguro repetiremos, buscamos un kombini dónde compramos algo de cena y desayuno para mañana (1300¥ todo), estamos realmente agotados y nos apetece relajarnos, así que nos vamos al hotel a cenar. Es lo bueno de los alojamientos nipones que siempre hay neverita y hervidor de agua en la habitación, algunos incluso cuentan con cocina o microondas comunitarios por lo que te facilita que puedas comer allí.

Hoy ha sido un buen día y Kumamoto también nos ha dejado buen sabor de boca, ¡lo recomendamos! Heart Heart

P.S: El pasado 16/04/2016 dos grandes seísmos azotaron la región de Kumamoto, con una magnitud de 7,3 en la escala de Richter, la misma magnitud que el gran terremoto de Tohoku. En 48h se han registrado réplicas de entre 4,5 y 6 grados de magnitud. Las autoridades niponas han notificado la muerte de 40 personas, más de 800 heridos y al menos 100 desaparecidos en la isla de Kyushu. Hubo incluso alerta de tsunami pero por suerte no ocurrió, pero los seísmos provocaron una pequeña erupción en el cercano volcán Aso y más movimiento del habitual en el Sakurajima. Acabo de saber que la ciudad de Kumamoto ha sido una de las más afectadas por derrumbes y corrimientos de tierra. En el castillo por ejemplo, se han derruido algunas murallas y han caído un par de torres de vigilancia, así como algunos techos. Estos derrumbes han afectado también a los santuarios que hay en los alrededores del castillo. Os dejo una foto sacada de prensa:

Está claro que la actividad sísmica de la tierra no se puede controlar, y cuando se “despierta” hace daño, mucho daño. Siento un gran pesar por todos los afectados y por sus familias. Y siento una gran pena por la pérdida de un patrimonio cultural e histórico tan bonito y tan bien conservado como el que tenían en Kumamoto.

Explicaros hoy este relato de nuestro viaje en 2013, es mi pequeño homenaje a todas las víctimas del gran terremoto de Kyushu de 2016.

29/09/13: llegó la hora de flipar en Kagoshima…

Día 3: visitamos la tradicional Dazaifu y flipamos en Kagoshima

Amanece un nuevo día en Japón y apenas son las 7h… Tengo que decir que el Hana como hostal está genial, bien ubicado, gente amable, todo limpio… pero no he dormido en un futón más incómodo ¡en mi vida! tengo problemas de espalda y no pegué ojo… ya no sabía ni como ponerme, me levanté varias veces a estirarme… ¡ufff! y mi marido que no tiene problemas, acabó bien contracturado de estar en él toda la noche… además había un grupo de americanos en el hostal que estuvieron hasta las 2h corriendo escaleras arriba y abajo y gritando como locos… Vaya que si ya íbamos cansados, acabamos más después de esa noche tan larga… Avergonzado Avergonzado

Aprovechamos el madrugón para cerrar las maletas y salimos a comprarnos el desayuno. Ayer vimos un Family Mart cerca del hostal y allá que nos vamos, con intención además de preguntar si cuentan con el servicio de Yamato Transport. Compramos unos dulces, un café con leche y un té verde riquísimo todo por unos 600¥. El chico que nos atiende no habla ni papa de inglés (¡qué raro!) Ojos que se mueven , pero por suerte llevo en el móvil la guía personalizada con una imagen del formulario con las instrucciones para rellenarlo y al enseñárselo en seguida nos los da (uno por maleta). Justo antes de salir, empieza a chispear así que compramos un par de paraguas… ¡transparentes! Era uno de los objetivos de este viaje y ya está cumplido Mr. Green Aplauso Volvemos al hostal dónde desayunamos en la cocina comunitaria y ya rellenamos los formularios para el envío de las maletas. Como nos vamos antes de que abran la recepción, ya quedamos con la chica que le dejaríamos la llave de la habitación en un cestillo que hay junto a la entrada, me encantan los check-in ultrarápidos de Japón 😀

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nuestro desayuno y algo de picoteo para la mañana…

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la zona común del hostal

Cargados con nuestras maletas, volvemos al Family Mart y le entregamos al chico los formularios. Comprueba que estén bien rellenos y nos da el ok, pagamos el transporte (unos 2500¥ las dos maletas de Fukuoka a Kumamoto) y nos entrega el comprobante y el ticket de compra con los datos de la tienda por si hubiera que reclamar por el envío… ¡cruzamos los dedos!

Una vez nos desprendemos de las maletas, nos dirigimos de nuevo a la estación de metro de Gion y allí tomamos uno que nos lleve hasta la estación de trenes JR Hakata (200¥ cada uno). Dejamos las mochilas, las chaquetas y los paraguas en una consigna de la estación (400¥, tamaño medio) y vamos a buscar el tren de la línea regular JR Kagoshima para ir a Dazaifu. Aquí tenemos problemillas ya que tenemos que ir hasta JR Futsukaichi Sta, pero no sale indicado en ningún panel y en los carteles TODO está en japonés Chocado , así que vamos al “tío de la gorrilla”, léase el funcionario de la Japan Railways que hay junto a los tornos y le preguntamos, pero otra vez nos topamos con que aquí no habla inglés ni Dios y no hay forma humana de entenderse, ¡ni enseñándole en el mapa dónde queremos ir! Así que volvemos a la zona de andenes y probamos a ver si hay wifi… ¡¡¡¡afortunadamente hay uno gratuito!!! Aplauso ¡Uff, es nuestra salvación! De eso modo buscamos la línea y el sentido que tenemos que coger y esperamos a que llegue el siguiente tren. Una vez nos montamos, vamos siguiendo la ruta que sigue el tren con Google Maps para asegurarnos que vamos bien porqué la información que dan en el tren está de nuevo… ¡¡TODA en japonés, qué horror!! Chocado

Al fin llegamos a JR Futsukaichi y aquí sabemos que tenemos que caminar unos 10 minutos hasta la estación de la línea privada Nishitetsu para coger otro tren hasta la población de Dazaifu. Salimos de la estación y nos encontramos mirando un mapa para averiguar cómo llegar a la estación de la línea privada cuando una pareja joven nos preguntan si vamos a Dazaifu en ¡perfecto inglés! casi lloramos de la alegría 😛 Nos dicen que ellos también van hacia allá y se ofrecen a que les acompañemos porque por lo visto es algo complicado… evidentemente aceptamos y vamos con ellos encantado. Callejeamos bastante y no vemos indicaciones en las calles que marque el camino… iba pensando en que solos no lo hubiéramos hecho cuando veo que el chico va señalando algo en el suelo y es que cada pocos metros hay unas imprentas en el suelo dónde marca la dirección a seguir para la estación JR y para la privada. Os dejo la foto porqué de verdad que sin eso, ¡es imposible!

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la marca azul señala el sentido hacia la línea privada y la roja, hacia la estación JR

Durante el trayecto de unos 10-15 minutos a pie nos preguntan de dónde somos y al decirles que de Barcelona nos dicen que están preparando un viaje a nuestra ciudad para el año que viene, ¡qué gracia! Llegamos a la estación Nishitetsu y allí cogemos el tren a Dazaifu (180¥ cada uno) que podemos pagar también con las tarjetas de contacto Icoca. Al llegar a Dazaifu les damos mil gracias acompañadas de tres mil reverencias por su ayuda y nos separamos.

Entramos a la oficina de turismo para coger un mapa y salimos a la calle.

Dazaifu (太宰府): Esta pequeña localidad fue el anterior centro gubernamental de Kyushu, conserva un bonito conjunto de templos y un famoso santuario.

Aunque en la ciudad hay varios templos que se pueden visitar, a nosotros solo nos interesa el más importante así como el santuario. Para llegar a la zona de templos, hay que recorrer una calle comercial que nos recuerda mucho a la de Miyajima (puedes ver el relato sobre nuestro paso por Miyajima aquí).

Al final de la calle comercial hay una gran torii de piedra y tras cruzarla, encuentras otras dos toriis que llevan al Santuario Tenmangu.

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Se trata del Santuario Tenmangu más importante de Japón y está dedicado al espíritu de Sugawara Michizane, erudito y político de la era Heian, muy popular entre los estudiantes. Tras cruzar la torii de la entrada, pasamos junto a varias lámparas de piedra y encontramos un gran estanque con dos puentes de madera lacada que lo cruzan.

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El estanque tiene la forma del carácter japonés que simboliza el corazón. Un camino conduce a través de dos puentes arqueados y las islas que hay en el estanque simbolizan el pasado, el presente y el futuro.

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Tras cruzar los puentes, encontramos una gran puerta con una gran lámpara roja de papel al más puro estilo del Senso-ji de Tokyo (puedes ver el relato sobre nuestra primera visita al Senso-ji aquí).

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Tras cruzarla hay una fuente de purificación y un ciruelo legendario que según cuenta la tradición voló desde Kyoto a Dazaifu para acompañar a Michizane en su exilio.

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Vemos el edificio principal y hacemos “parada en boxes” (WC y bebida fresquita). En estas máquinas hay una gran variedad de bebidas…

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Empieza a chispear y nuestros paraguas se quedaron en Fukuoka… hacemos un poco de tiempo pero viendo que solo chispea y que no tiene pinta de parar, continuamos con la visita del templo, cruzando los dedos para que no llueva fuerte.

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Tras visitar el santuario, volvemos a la calle principal y tras cruzar la gran torii de piedra de nuevo giramos a la izquierda y vamos a vistar el Templo Komyozenji, la entrada cuesta 200¥ y se trata de un templo Zen de la secta Rinzai del budismo japonés, fundado entre 1192-1333 por un discípulo del fundador del templo Tofukuji de Kyoto. Como curiosidad, decir que no hay nadie que cobre la entrada, hay que echar las monedas en un cofre que hay junto a un pequeño altar.

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Este templo cuenta con dos jardines, uno delantero que se compone de 15 rocas sobre un suelo de guijarros, distribuidas formando el carácter japonés para la “luz”.

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Y un jardín trasero que se puede ver desde el porche del templo y que alterna zonas de piedras, rocas y musgo… ¡simplemente espectacular! Además, vimos por primera vez un poquito de momiji, tan sólo una ramita pero nos hizo mucha ilusión ¡jeje!

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Tras deleitarnos con el jardín trasero del templo un buen rato (menuda paz se respiraba en el lugar) vimos que dejaba de chispear así que aprovechamos para volver a la calle comercial. Entramos en algunas tiendas, tienen cosas chulísimas, muchas son artesanales. Aquí nos compramos una tabla de madera con un escrito con una campanilla -la señora de la tienda nos dijo que era de protección para el hogar- y una lámpara de papel roja con ventosa para la nevera  Mr. Green

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nuestro imán de Dazaifu

Vamos dando un paseo hasta llegar a la estación de tren mientras miramos algunos escaparates más. Vemos una estatua con la “mascota” de Dazaifu y alucinamos de nuevo con las tapas de alcantarilla tan bonitas que tienen en Japón.

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Cogemos el tren (180¥ c/u) de nuevo para hacer la ruta en sentido contrario para volver a Hakata. Fuimos de los primeros en subir al tren, así que aproveché para sacar esta instantánea del interior.

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Cuando llegamos a la estación Nishitetsu, hacemos el paseíllo entre calles siguiendo las marcas del suelo hasta llegar a la estación JR Futsukaichi y esta vez lo hacemos a la carrera porqué ahora llueve con más ganas… Cogemos el primer tren JR que va hacia Hakata, un expreso que en unos 15 minutos nos planta en la capital de Kyushu. Allí recuperamos nuestras cosas de la consigna y cogemos el primer Shinkansen que se dirige a la estación Kagoshima-Chuo, ¡nuestro siguiente destino en Kyushu! Riendo

Como no sabíamos a qué hora acabaríamos de Dazaifu, no reservamos asientos por lo que nos dirigimos a los vagones de no reservado, nos podemos sentar sin problema ya que viaja poca gente aquí. De hecho, los trenes que recorren Kyushu son más cortos que los que sueles ver por Kansai y Kanto. El viaje dura una hora y media más o menos.

Kagoshima (鹿児島): Se trata de la ciudad más meridional de las cuatro islas principales de Japón, con un volcán muy activo situado al otro lado de la bahía, el Sakurajima. Los acostumbrados habitantes locales suelen abrir sus paraguas frente a las recurrentes explosiones del volcán, que arroja fina ceniza que acaba cubriendo el paisaje y oscureciendo el sol.

Llegamos a Kagoshima-Chuo sobre las 14h y aprieta el hambre, así que nos dirigimos al primer restaurante que vemos en la misma estación. Comemos de coña y como para reventar por unos 1000¥ los dos, además nos invitan a un té de cebada caliente de postre.

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Dejamos de nuevo las cosas en una consigna para no perder tiempo (300¥ una mediana), cogemos unos mapas en la oficina de turismo y salimos a la calle. ¡Nos alegramos al ver el cielo despejado! La idea es coger el bus Kagoshima City View para dar una vuelta por la ciudad y subir con él al mirador del Shiyorama Koen, un parque que se extiende por el monte Shiyorama a 107m sobre el nivel del mar y que sirvió como base del Castillo y recordado por ser dónde tuvo lugar la última batalla de la rebelión Satsuma en 1877 y, desde el cual dicen que hay unas buenas vistas de la ciudad y del volcán Sakurajima.

Nos cuesta un poco encontrar la parada del bus porqué nuevamente TODO está en japonés Malvado o muy loco , pero vemos que hay unas voluntarias en la zona de las paradas de los buses y nos acercamos con la esperanza que sepan algo de inglés… ¡bingo! la señora chapurrea algo y nos aclara cuál es la parada. En seguida llega el “retro” bus y nos montamos. Existe la opción de comprar el pase diario (600¥), pero tan sólo pensamos hacer un par de trayectos por lo que no nos sale a cuenta, así que pagaremos el billete sencillo al bajar del bus. Recordad que en Japón se sube al bus por la parte trasera y se paga al bajar.

La ciudad no es demasiado grande pero es bonita. Cuenta con varios museos y algún templo, así como varias esculturas de personajes importantes de la historia samurai. Subimos por una carretera de Dios hasta el parque de Shiyorama y ahí bajamos del bus (150¥ c/u). Subimos por una calle que hay algunos puestos de souvenirs y en seguida llegamos al mirador. ¡¡Vaya vistas y qué pasada ver el Sakurajima humeando!!

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Aquí nos damos cuenta de que todo está lleno de cenizas y vemos que la gente apunta al volcán continuamente… Confundido hay la opción de hacer una ruta de senderismo por el parque, pero son más de las 16h, pronto empezará a anochecer y estamos cansados, así que volvemos a la parada del bus con la intención de ir al hotel a hacer el check-in y descansar un poco. Cogemos el bus y terminamos de hacer el trozo de ruta circular por la ciudad. Pasamos muy cerca del mar y del puerto… así como por una gran avenida en la que vemos que hay calles comerciales cubiertas del estilo a las de Kyoto.

Estábamos tan tranquilos sentados en el bus observando la ciudad desde las ventanillas cuando de repente todo el mundo grita al unísono “¡¡guau!!” mientras señalan al volcán. Nos giramos de golpe y vemos que el volcán ha expulsado una gran nube de humo negro Chocado Chocado ¡Nos quedamos boquiabiertos! Sabíamos que el volcán está activo y que humea de forma constante pero no nos esperábamos ¡ver eso! Todos los japoneses comentan algo con tono de sorpresa mientras no dejan de mirar al volcán que sigue sacando humo negro… ¿¡eso es bueno o malo?! Ojos que se mueven Ojos que se mueven

Durante el corto trayecto hasta Kagoshima-Chuo vemos que todo el suelo se está cubriendo de cenizas por momentos, se ha hecho de noche de golpe y la gente abre paraguas y se tapa la boca y la nariz con toallas o mascarillas… ¡¡madre mía dónde nos hemos metido!! Al llegar a la estación comprobamos que literalmente que ¡¡¡¡LLUEVE CENIZA!!!! Qué fuerte, aún flipamos en colores al recordar lo que fue vivir aquella experiencia. Una nube negra de humo cubre toda la ciudad y no deja de llover ceniza. Pican los ojos y la garganta y huele a azufre un montón. En un momento se ha cubierto el suelo… Entramos a la estación a recoger nuestras cosas de la consigna y salimos de nuevo a la calle porqué de verdad que no podemos dejar de flipar, esta vez abrimos los paraguas y empezamos a hacer fotos y vídeos de todo, ¡es increíble!

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no es niebla, es la ceniza que “llueve”

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la nube de humo que llega del volcán

 

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fijaos en el suelo de la calle

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montones de ceniza se agolpan en las aceras

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la vista a través del paraguas transparente, se puede ver la ceniza que “llueve”

 

Pasados unos 20 minutos haciendo fotos y vídeos sin parar y alucinando, decidimos ir hacia el hotel, nos pican demasiado los ojos y la garganta… ¡esto no puede ser sano! Imaginad si estábamos alucinando que ni nos habíamos dado cuenta que en la estación JR Kagoshima-Chuo hay una noria que sobresale por el tejado… 😛

 

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Nos dirigimos hacia la parada del tranvía y nuevamente ¡¡TODO en japonés, qué horror!! Sabemos la línea que tenemos que coger y la parada pero ni idea del sentido… preguntamos a unos cuantos pero todos nos miran con cara de “no entiendo” así que subimos al primero que pasa y tras dos paradas comprobamos que vamos en sentido contrario, así que nos toca bajar (160¥ /pp) y cogemos el siguiente que pasa en sentido contrario, esta vez si, vamos en la dirección correcta y tras pocas paradas bajamos en la nuestra (otros 160¥ c/u).

Nos alojamos en el Hotel Hokke Club Kagoshima por 6000¥ la noche en habitación doble con desayuno incluido. Hacemos el check-in y subimos a la habitación. Este hotel es de tipo occidental, con lavabo privado. Además el hotel cuenta con baños públicos pero nos dió reparo eso de bañarnos con desconocidos en pelotas y no los probamos. Llamadnos tontos, si pudiera volver a atrás los aprovecharía seguro 😛

Nos echamos un rato porqué estamos agotados entre el maldito jet-lag y la nochecita que hemos pasado en el hostal. Tras un ratito de descanso y a pesar de que no me gusta la idea porque me da yuyu, mi marido me convence para salir a disfrutar de “Silent Hill” xD Es ya de noche cuando salimos pero aún así se siente el olor a humo y azufre y está todo más cubierto que antes por las cenizas. Nos acercamos a la zona de calles comerciales cubiertas, a unos 10 minutos a pie del hotel, hay un montón de tiendas pero ya están cerrando. Así que volvemos hacia el hotel, parando antes en un Family Mart a comprar cena y desayuno para mañana por cuatro yenes. En este viaje me aficioné a los yakisoba UFO Mr. Green Mr. Green estaban riquísimos y como en todos los hoteles había hervidor de agua, los cené más de una noche ¡jeje!

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nuestra cena improvisada del Family Mart

Tras la cena, llamadita a los nuestros para contarles lo flipados que estamos. Mañana teníamos previsto visitar la isla de Sakurajima pero no sabemos si podremos hacer la excursión… todo dependería de cómo amanezca el volcán. Y alucinando en colores y agradecidos por habernos decidido a venir a esta ciudad, nos vamos a dormir Heart

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