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14/10/13: Last day in Tokyo… Entre Ronin, compras y un tifón amenazante…

Día 18: día inolvidable entre descendientes Ronin…

¡¡Qué dolor hoy cuando al despertar nos damos cuenta que mañana ya volvemos a casa!! Chocado Chocado Nos levantamos tranquilamente a eso de las 9h, bajamos a desayunar y nos ponemos en marcha.

Al bajar a los túneles que conectan el hotel con las estaciones JR y de metro, notamos un señor temblor y además nos zumban los oídos. Oímos como el edificio entero cruje… ¡alucinante! Chocado No es nuestro primer terremoto en Japón y apenas dura unos segundos… tras los cuales, seguimos nuestra ruta como tal cosa. Mr. Green

Tomamos la Asakusa Line hasta la parada Sengakuji, en el distrito de Shinawaga. Amantes de la historia samurai, no nos podía faltar la visita de hoy en este segundo viaje. A pocos metros de la estación ya vemos la gran puerta de madera que marca la entrada al Templo Sengaku-ji, más conocido por el Templo de los 47 Ronin.

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Este templo, de entrada gratuita, en si es poca cosa… una puerta de madera, un pequeño templo, una lámpara de piedra a su entrada… pero en su cementerio están enterrados los 47 Ronin, los cuales continúan siendo uno de los relatos históricos más populares en Japón sobre la lealtad, la resistencia y la fuerza de voluntad, características altamente respetadas en la cultura nipona.

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En marzo de 1701, el señor Asano Takuminokami de Ako (actual Prefectura de Hyogo) provocado y tratado con arroganci,a atacó al señor Kira Hozukenosuke en el castillo de Edo. El mismo día, Asano fue condenado a cometer seppuku (ritual suicida), mientras que Kira no fue castigado a pesar de la costumbre de castigar a ambas partes en este tipo de incidentes. Además, toda la familia Asano fue relevada del poder, dejando a los samurai de Asano sin señor y por tanto, convirtiéndolos en Ronin. Durante más de un año y medio, los samurai de Asano prepararon la venganza de su maestro injustamente castigado, hasta que el 14 de diciembre de 1702, el grupo de los 47 Ronin bajo su líder Oishi Kuranosuke, lograron finalmente vengar a su amo matando al señor Kira. Llevaron la cabeza de Kira al templo Sengakuji, lugar dónde la enterraron y dónde posteriormente, fueron sentenciados por las autoridades a realizarse el seppuku (los 47) por el asesinato de Kira.

Y es en este templo, dónde siguen estando enterrados los 47 y dónde sus familiares a día de hoy mantienen sus tumbas limpias, con agua e incienso y dónde se siguen dejando las cenizas de los descendientes de éstos.

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Cuando entramos al cementerio, escuchamos a un grupo de gente siguiendo unas oraciones cantadas por un sacerdote y nos damos cuenta que se trata de un funeral. Nos parece de mala educación estar allí así que nos damos media vuelta como para alejarnos hasta que terminen, pero uno de los allí presentes nos llama con insistencia para que pasemos. Así que con una reverencia y todos nuestros respetos, pasamos hacia la zona del cementerio del templo. ¡Alucinante poder ver un funeral de un descendiente de los Ronin! Chocado

Un funeral budista es algo muy curioso de ver… hay máximo respeto y silencio, nadie llora, todos siguen los cánticos del sacerdote y siguen una serie de rituales (echar agua, echar humo, poner un bol de arroz con inciensos clavados en él…) a los que aquí no estamos acostumbrados. A pesar de que nos han invitado a pasar, nos parece feo estar ahí, así que muy discretamente nos adentramos en el cementerio para poder ver las tumbas de los Ronin. Tan solo algunas son accesibles, otras están cercadas por una valla de piedra. Es de mala educación hacer fotos a las tumbas… por lo que solo tengo dos fotos que hice al finalizar el funeral y quedarnos solos.

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Aquí podéis ver la distribución de las tumbas.

Tras una visita de lo más inesperada, vamos dando un paseo de unos 15-20 minutos hasta la estación JR Shinawaga mientras vamos comentado la experiencia vivida.

Allí tomamos la linea circular JR Yamanote hasta… ¡¡Ikebukuro!! ¡Si, otra vez! Pero esta vez vamos dando un paseo por las calles de alrededor de la estación buscando tiendas de segunda mano de cámaras y objetivos. Entramos en varias, pero no acabamos de ver claro el comprarla de este modo, así que vamos en busca de un objetivo nuevo… y de mi peluche Doraemon Sacando la lengua Se hace la hora de comer, y decidimos volver a una pizzeria en la que estuvimos cenando una noche en el 1r viaje.

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Tenemos que hacer cola de unos 10 minutos para conseguir mesa, ¡está a tope! Y es que han cambiado un poco de formato desde nuestra primera visita. Para las cenas siguen haciendo a la carta, pero al mediodía han montado un buffet de pizzas y pastas más bebidas y postres (también pizzas pero dulces) por 1300¥ (los dos). Comemos hasta los topes, todo está riquísimo 🙂 Probamos pizzas que aquí no veremos ni de coña, como una que había con shiitake y algas nori Riendo

Tras una buena comida, volvemos a la estación JR Ikebukuro para tomar de nuevo la línea JR Yamanote e ir a otro de los distritos “clásicos” y que aún no hemos pisado en este viaje: ¡Shinjuku!

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Pero esta vez, como ya conocimos el barrio en el 1r viaje, nos vamos derechos a las calles de la electrónica que hay en los alrededores de la estación en busca y captura de un nuevo objetivo para mi cámara Sacando la lengua Entramos de nuevo en varias tiendas de segunda mano… en algunas nos miran hasta raro… debieron pensar “qué hacen estos gaijin aquí” Chocado y en otras vimos verdaderas reliquias dignas de museo de historia Sacando la lengua Finalmente, vamos a las tiendas clásicas tipo Yodobashi… comparamos precios y en Big Camera encontramos una buena oferta (70% de descuento) en un objetivo nuevo de larga distancia que va derecho a la saca no sin antes hacer el papeleo para el Dutty Free. Aprovechamos para comprar unas bridas para cerrar con más seguridad las mochilas ya que hemos decidido que debido a la carga en compras realizadas, y aprovechando que con Lufthansa podemos facturar dos maletas por pasajero, mandaremos también las mochilas a la bodega.

Por más que miramos en distintas tiendas de juguetes, no hay forma de encontrar el dichoso peluche de Doraemon, así que con mucha frustración, me quedo sin él… Mi marido se compra una bandolera de piel en una tienda de ropa de chico (no recuerdo el nombre) en la misma estación y así compartiremos bultos para el equipaje de mano… ¡qué fuerte! tras 19 días de viaje ya estamos distribuyendo el equipaje y pensando en el viaje de vuelta que es ¡¡¡MAÑANA, qué horror!!! Chocado Confundido Por un lado tenemos ganas de volver, son muchos días fuera de casa, pero por otro nos fascina tanto este país que nos entra la depre Trist

Cuando llegamos a la estación de Shimbashi, vemos que ya ha anochecido. Hace días que nos llama la atención un reloj enorme que se ve en la 1ª planta del centro comercial Caretta y no nos podemos ir con la intriga, somos así de curiosos. Así que subimos y vemos que es un gran reloj hecho de metal a los pies de la Nippon TV Tower…

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Decidimos ir hacia el hotel por las calles elevadas que comunican todo el Shiodome Building. Echamos unas fotos de los rascacielos de esta zona tokyota. Sabemos que no impresionan tanto como los rascacielos de otras ciudades, pero aún así tienen su encanto y además desde aquí se ve la Tokyo Tower iluminada de rojo.

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Nos encontramos haciendo estas fotos, cuando oímos el sonido de una súper sirena tipo alarma, pero un sonido espantosamente llamativo… ¡nos asustamos un montón! No sabemos de dónde procede y por unos momentos nos quedamos petrificados intentando averiguar si se trata de un terremoto más intenso que el de esta mañana… Chocado Chocado ¡pero nada tiembla! Vemos a gente correr en dirección al reloj y allá vamos nosotros también no vaya a tratarse de algo serio… ya sabéis que “dónde fueres, haz lo que vieres…” Ojos que se mueven y cuál es nuestra sorpresa al ver que la sirena y todo el mundo corriendo es porque el reloj al marcar las 18h hace un espectáculo de música, luces y hay figuras en movimiento como un carrusel al ritmo de la música… ¡¡la leche, pa’matarlos es poco!! Bueno, pues ya que estamos, nos quedamos a verlo… Mr. Green

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El espectáculo del reloj dura como 5 minutos, al acabar, vemos una tienda de chuches dónde nos compramos algunas para el viaje de mañana. Bajamos al Familiy Mart a comprar algunos dulces y galletas para traernos y para desayunar mañana, y unos refrescos. Y con las manos bien cargadas, nos vamos al hotel a hacer las maletas… ¡qué dolor!

Nos encontramos a medio hacer las maletas cuando haciendo zapping en la tele vemos que sacan imágenes de un tifón que se acerca a Japón… tras ver la misma noticia en varios canales, interpretamos que a eso de las 12h tocará suelo justo en ¡¡¡Tokyo!!!

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Nuestro vuelo sale a las 10,30h, esperemos no tener problemas para partir… Ojos que se mueven

Bajamos a cenar al centro comercial que hay junto al hotel unos buenos ramen para despedirnos de Japón. Echamos unas últimas fotos desde la habitación, hablamos con los nuestros para decirles que estamos bien, tristes pero bien… Y acabamos de preparar las cosas, y a dormir pronto que mañana toca madrugar y nos espera un laaaargo viaje de vuelta… sleep

08/10/13: Matsumoto, su castillo cuervo y de vuelta a la gran metrópolis

Día 12: visitamos Matsumoto y regresamos a… ¡¡Tokyo!!

Hoy nos levantamos muy temprano para cambiar de nuevo de destino: nos vamos a Matsumoto y después a la big city Aplauso Aplauso

A pesar de que seguimos con el JRP activo, decidimos hacer el trayecto de Takayama a Matsumoto con los buses de la compañía Nohi ya que nos acorta en más de 2h el tiempo de viaje. Ayer preguntamos en la estación de buses y nos dijeron que no era necesario reservar asiento. Por lo que madrugamos bastante, desayunamos en la habitación lo comprado ayer, recogemos las cosas, hacemos el check-out estilo Japón (dejar la llave en una cesta en recepción) y nos vamos para la estación de buses.

Compramos los billetes (3100¥ pp) y a las 7,50h ponemos rumbo a Matsumoto. El trayecto, a pesar de ser largo, se hace ameno. Pasamos por zonas boscosas en las que se empieza a ver el momiji y el contraste de colores en el follaje de los árboles, lagos, ríos y cascadas humeantes. A mitad de camino, el bus hace una parada en una zona de onsens y nos dan 15 minutos para poder ir al baño. Aprovechamos para ir al WC y comprarnos un cafelillo en las máquinas. Tras la pausa seguimos el camino. A las 10,10h llegamos a Matsumoto. Nos acercamos hasta la estación JR Matsumoto (frente a la estación de buses) y dejamos las mochilas en una consigna (400¥) así podremos hacer la visita sin cargas.

Matsumoto (松本): Es la segunda ciudad más grande de la prefectura de Nagano. Conocida por Matsumoto-jo, uno de los castillos que se conservan de origen en Japón. Podrás disfrutar de un ambiente relajado y cosmopolita a la vez.

A pesar de que hay varias cosas por visitar en Matsumoto, decidimos ver lo más imprescindible y coger el tren de mediodía para poder llegar a Tokyo a media tarde. Así que nos hacemos con un mapa de la ciudad en la oficina de turismo que hay en la misma estación y nos ponemos en marcha. No hay demasiada distancia entre la estación y los sitios que queremos visitar por lo que prescindiremos del transporte público. Caminamos durante unos 15-20 minutos hasta llegar al castillo. De nuevo me maravillan las artísticas tapas de alcantarilla de Japón Heart

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La construcción del Castillo data de la era Sengoku, por Toyotomi Hideyoshi entre 1594-1597 como un fuerte bajo el nombre de Castillo Fukashi. En 1872, siguiendo la restauración Meiji, el castillo fue vendido en una subasta, y corrió riesgo de ser desmantelado. Hoy día, es considerado Tesoro Nacional y es conocido como el Castillo de los Cuervos por el color negro de sus muros, es uno de los mayores exponentes del arte hirajiro (castillo construido sobre una llanura y no sobre una colina).

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Pagamos la entrada que incluye el City Museum (600¥ pp). Nos maravilla el entorno dónde está construido el castillo, situado en la llanura de Matsumoto y rodeado de un gran foso. Dicen que las tierras sobre las que se posa, son tierras pantanosas que obligaron a los constructores a hacer estructuras muy sólidas, usando largos maderos fijados en el suelo y apoyarlo sobre muros de piedra de 7 metros. Su altura alcanza 30m distribuidos en seis plantas.

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Vemos que en los alrededores del castillo están montando casetas como para una feria o un mercadillo que dificulta la visita… así que nos vamos directos hacia los jardines del castillo. A pesar de que una de sus torres está tapada por una lona (están haciendo trabajos de restauración), disfrutamos de su bella vista.

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Nos acercamos hasta el edificio y entramos en su interior tras descalzarnos. Vamos subiendo plantas y visitando las exposiciones de armas, artefactos y armaduras que se exponen. La mayoría de las explicaciones están en japonés, pero encontramos algunos carteles en inglés. Me llama la atención este kit para quitar metralla… deformación profesional ¡jaja!

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Es increíble, caminar por los suelos de madera pulida e ir subiendo por las distintas plantas a la vez que piensas en cómo debía ser estar en el castillo en aquella época. A pesar de que hemos estado en otros castillos japoneses, éste nos gusta mucho y nos gusta saber que es uno de los tres que se conservan de origen.

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La vista de los jardines desde las ventanas empieza a ser bonita, y podemos ver con detalle los tejados y su elaborada ornamentación.

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Para acceder a los últimos pisos hay un poco de cola ya que los escalones son muy empinados, ¡casi 60cm de altura entre escalones por lo que cuesta subirlos! Al fin, llegamos a lo más alto desde donde hay unas vistas estupendas de la ciudad, del puente de madera lacada (que están reconstruyendo) y de los alpes japoneses.

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Bajamos de nuevo hacia los jardines. Sabemos que hay alguna cosa más para ver en el recinto del castillo, pero como están haciendo obras en algunas torres y en el puente dificultan el acceso al resto de jardines, por lo que decidimos dar por concluida la visita… Salimos del jardín y volvemos a la zona del foso. Hay un gran parque junto al castillo pero no nos podemos acercar bien por las casetas que están montando -entendemos que celebrarán algo en breve-, así que nos conformamos con ver el castillo desde este punto, nos echamos unas fotos y nos deleitamos con las vistas de la construcción.

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Vamos al Museo y la chica nos dice que solo podemos ver dos plantas con la entrada combinada del castillo, si queremos ver más tendremos que pagar un extra. Mientras nos lo pensamos, accedemos a la parte que si podemos visitar. Hay una exposición de armas y armadura, alguna maqueta del castillo y planos de su construcción, así como las estatuas de pececillo que hay en lo alto del castillo. Toda la información está en japonés, lo cuál dificulta la visita.

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También se exponen objetos antiguos, cosas sobre el kabuki, amuletos, dioses, navegación y ¡hasta un camión de bomberos de época!

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Como toda la información está en japo no nos enteramos de mucho, por lo que decidimos no pagar el extra e ir hacia la calle comercial. De camino a ella encontramos un edificio muy tradicional entre bloques, así como algunos amuletos.

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Visitamos un santuario de camino, el Yohashira Jinja, dedicado a los Zouka Sanshin o los tres dioses creadores. Tiene una gran torii de metal a la entrada que es feucha, pero el santuario me pareció bonito y muy tranquilo, apenas había visitantes.

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Seguimos hacia la calle comercial Nakamachi-dori, conocida como la calle de las ranas y que cuenta con varias tiendas de artesanía y restaurantes.

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Y ¿porqué tantas ranas? La calle se llama “kaeru”, que en japonés tiene muchísimos significados entre ellos “rana”, “volver/regresar” y “poder comprar”, como véis el idioma japonés tiene muchísimas palabras homófonas. Los locales usan el nombre de la calle con los tres significados, por ese motivo la calle está repleta de estatuas de ranas, de tiendas donde comprar y al final del paseo vuelven a casa. A raíz del juego de palabras que supone “kaeru”, es costumbre llevar una ranita en el monedero o cartera para que “el dinero que se gasta, regrese”. Como podéis ver, ¡los japos son muy supersticiosos!

Y ahora si, tras unos 10 minutos de paseo y encontrándonos hasta con un tablao flamenco, llegamos a la estación JR Matsumoto de nuevo.

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Miramos los horarios de los trenes y vemos que hay uno para Shinjuku directo a las 13,47h y ese es nuestro objetivo. Aprovechamos que nos falta 1h para ir a comer unas tempuras con su arroz y su sopa de miso riquísimas en la misma estación (1600¥ los dos).

Sin mucha demora recogemos las mochilas de la consigna y nos vamos hacia los andenes. Aquí pasamos un poco de mal rato porqué las indicaciones de los trenes (tanto en el suelo del andén como en las pantallas) sólo está en japonés. Por suerte, mi marido que es un amante de los trenes, reconoce el modelo del tren que tenemos que tomar y allá que vamos hacia las señalizaciones correctas en el suelo del andén. Cuando llega el tren, le preguntamos a un supervisor de Japan Railways por los vagones de no reservado y subimos. Nos acomodamos y puntual como todos los transportes en Japón, salimos hacia nuestra nueva nueva base, ¡¡¡Tokyo!!! Mr. Green

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Interior del tren

De camino, dormimos un ratito y nos despertamos ¡¡¡¡justo a tiempo de ver el Fuji, menuda alegría!!!! Aplauso Aplauso Aplauso Las fotos no son de muy buena calidad, pensad que estaba lejos, con el móvil de la época y en movimiento… pero para que os hagáis una idea y podáis distinguirlo vosotros también si viajáis en tren por la zona.

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Reconocemos la estación de Odawara de nuestro primer viaje cuando fuimos a Hakone… y conforme el tren se acerca a Tokyo nos entra la emoción de nuevo… saber que volvemos a Tokyo, que disfrutaremos de nuevo de la ciudad e ir reconociendo edificios en Shinjuku… ¡¡los pelos de punta!! Heart

Tokyo (東京): Es la capital de Japón y una de las ciudades más pobladas del mundo. Consta de 23 distritos centrales y varias ciudades anexas. Conocida como Edo antes de 1868, y convertida en 1603 en el centro político de Japón, cuando Tokugawa Ieyasu estableció su gobierno feudal allí. Con la Restauración Meiji de 1868, el emperador y la capital se mudaron desde Kyoto a Edo que pasó a llamarse Tokyo (“capital del este”). Grandes partes de Tokyo fueron destruidas en el gran terremoto de Kanto de 1923 y en los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial en 1945. Hoy, la metrópolis ofrece una selección ilimitada de compras, entretenimiento, cultura y restaurantes, a la vez que conserva partes con mucha historia, así como grandes zonas verdes.

A las 16,39h llegamos a la estación JR Shinjuku y nos os podéis imaginar qué sensación Heart A pesar de ser la estación que más miedo da a los viajeros por ser la más transitada del mundo a nosotros nos encanta estar aquí y como peces por el agua, en seguida damos con la línea JR Yamanote para ir hacia el hotel. La experiencia es un grado y aquí se nota ¡mucho! Riendo

Qué pasada volver a estar en esta línea de tren, vamos viendo las estaciones y los edificios por dónde pasa, y vamos recordando cosas del primer viaje… “aquí compramos esto… aquí vimos aquello… ¿te acuerdas de esta tienda?… aquí fue dónde…” ¡Nos pasó igual que en Kyoto! Tras unos 30 minutos de viaje, llegamos a la estación JR Shimbashi. Salimos hacia Shiodome por el túnel subterráneo que comunica ambas estaciones para llegar hasta nuestro hotel. Para la estancia en Tokyo, nos decantamos por el hotel Villa Fontaine Shiodome (por 105000¥ en habitación doble con desayuno incluido por 7 noches) y en el cual habíamos pasado la última noche de nuestro primer viaje y en el que estuvimos la mar de a gusto. Además está muy bien comunicado con varias líneas de metro y tren JR, y rodeado de restaurantes y centros comerciales.

De nuevo, mil recuerdos vienen a nuestra mente mientras recorremos este pasillo subterráneo y llegamos al hotel… hasta que nos viene a la cabeza la pregunta del millón: ¿¡habrán llegado las maletas y el sake?! Mr. Green Nos dirigimos a la recepción para hacer el check-in. Recordaros que es costumbre en Japón pagar la estancia en los alojamientos al hacer el check-in, lo cuál agiliza luego la salida el último día. La chica de recepción nos dice que tenemos en nuestra habitación las maletas y un paquete esperándonos. ¿¿¡¡He dicho ya que adoro este país??!! Aplauso Aplauso

Alucinamos un montón y es que nos han dado casi la misma habitación, mismo número pero en un piso menos que la otra vez, estamos contentos porqué disfrutaremos de las mismas vistas sobre las múltiples líneas de tren que pasan por delante, viendo trenes de todo tipo 🙂

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¡¡nuestro sake!!

 

Descargamos las mil cosas que llevamos encima y aprovechamos el wifi de la habitación para mirar el correo a ver si Augusto (de Rutafujitours) nos ha escrito… y efectivamente, tengo un mail suyo en el que nos dice que se prevé mal tiempo para el día que tenemos reservada la visita a la zona del Fuji y nos pregunta si podemos cambiarlo al jueves, le contesto que sin problema y sin perder tiempo nos vamos a disfrutar de Tokyo.

Primera parada: ¡Akihabara! Mr. Green ¿¡Cómo no?! Tras un corto trayecto con la línea JR Yamanote, llegamos al barrio de la electrónica, el cómic, el ocio y el vicio en general 🙂

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La idea es comprar una cámara de fotos réflex aprovechando que el cambio con el yen está genial. Nos recorremos varias tiendas (Yodobashi, Map Camera, Big Camera, Tokyu…) así como tiendecitas pequeñas de primera y segunda mano, comparando precios y modelos, me voy anotando aquellos que me interesan y tras una comprobación por internet en los próximos días iré a por ella.

Tras más de 2h de caminata, mirando y remirando, decidimos cenar en un McDonnalds (1300¥ los dos) y volver al hotel que entre el madrugón, el tute de bus y tren, y la caminata de todo el día estamos cansadísimos… Llamadita a los nuestros para contarles lo emocionados que nos sentimos de volver a estar en Tokyo, ducha y a dormir sleep

26/05/2011: los contrastes de Tokyo, del Palacio Imperial al bullicioso -y vicioso- Shinjuku, con terremoto incluido!

Día 11: recorremos el parque del Palacio Imperial y conocemos el bullicioso distrito financiero de Shinjuku.

Amanece un nuevo día en Tokyo! Esta madrugada me levanté al WC y al volver a la cama vi que la lámpara del techo se movía… pensé que eran imaginaciones mías e incluso me puse las gafas para verlo bien, y efectivamente no solo bailaba la lámpara (cada vez más rápido) si no que también vibraba la pared. Recuerdo que le dije a mi marido: “¡¿se está moviendo la lámpara?!” y él dormido profundamente me contestó “si, hay un terremoto, duérmete”… me dejó alucinada Chocado parece que hasta su subconsciente estaba mentalizado de ello :p Tras unos segundos, dejó de temblar todo y yo volví a dormirme. Al despertar por la mañana le expliqué lo ocurrido y alucinaba con la respuesta que me dio 😀

Bajamos a desayunar al bar del hotel esas deliciosas tortitas que preparan y ya con las pilas cargadas, salimos de nuevo a continuar recorriendo la ciudad de Tokyo. Hoy visitaremos los jardines del Palacio Imperial (el Palacio está cerrado al público salvo dos días al año, ya que es la vivienda oficial del emperador y su familia). Para llegar a allí, tomamos la línea JR Yamanote en la estación de Shibuya y bajamos en la estación central de Tokyo. Vamos dando un paseo desde la estación hasta la zona del Palacio mientras nos deleitamos con los rascacielos que nos rodean y con la curiosa forma de construirlos que tienen, usando andamios de bambú ¡guau! Esta zona está completamente en obras y es que están reformando la estación JR Tokyo, una de las más antiguas de la ciudad, y sus alrededores. Cuando esté terminada seguro que es impresionante. La estación en si, es enorme y pasas varios minutos caminando para ir de una salida o de una línea a otra.

Tras unos 20 minutos caminando por la zona, llegamos al Palacio. ¡¡Es realmente impresionante!! Con esa construcción tan tradicional y esos fabulosos jardines tan cuidados, es un lugar muy bonito 🙂

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Nuevamente, sorprende ver esa estampa tan tradicional rodeada de rascacielos y edificios modernos, pero ¡¡así es Tokyo!! Amistad

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En los jardines que rodean al Palacio vemos a algunos “indigentes” y digo indigentes entre comillas porqué la mayoría van trajeados y simplemente están allí pasando el tiempo, no se acercan a pedir limosna ya que para ellos es una gran deshonra estar sin trabajo y más aún pedir, así que si te acercas y les das algo lo aceptan encantados pero si no, no te piden nada ni te molestarán. Como os digo, muchos van trajeados porqué suelen ser gente humilde que se ha quedado sin trabajo, para ellos es tal la deshonra de no trabajar que ni siquiera se lo comunican a sus familias, y cada día se levantan a la hora de siempre y salen de casa como si fueran al trabajo, pero pasan las horas en parques, y vuelven a casa cumpliendo el mismo horario que si hubieran ido a trabajar. ¡Es increíble hasta dónde llega el concepto de honor japonés! Chocado

El Palacio está rodeado por un gran foso con agua, vamos recorriendo el parque junto al foso hasta llegar a los puentes Nijubashi y un poco más adelante a la Puerta de Otemon.

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La entrada al jardín del Palacio es gratuita. Recorremos tan solo una parte del parque porqué es enoooorme y ya llevamos un buen rato andando bajo una solana importante, menuda chicharrina y solo estamos en mayo…

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Pasamos por al lado del Budokan, un gran pabellón de artes marciales. No se ve nada porqué está vallado pero si que se escuchan los “hiaaaaa” de los que entrenan ¡jajaja! Tras un buen paseo, decidimos dar la vuelta y salir de nuevo hacia la estación JR Tokyo.

El plan era ir a Omotesando, un distrito bastante nuevo y dedicado al comercio pero decidimos que en lugar de eso, nos vamos a conocer Shinjuku. Es lo bueno de viajar por libre, que puedes cambiar la ruta según lo que más te apetezca en cada momento… Cogemos de nuevo la JR Yamanote hasta la parada JR Shijuku.

Veréis que la mayoría de los trayectos en Tokyo los hacemos con las líneas JR, en especial la Yamanote que es la línea circular. Hay muchísimas líneas más, tanto JR como de metro que conectan todos los puntos de la ciudad, la cuestión es que como aún tenemos activo el Japan Rail Pass los trayectos en trenes JR nos salen gratis… por eso, siempre que podemos tiramos de él, aunque en ocasiones sería más rápido usar líneas de metro privadas.

Shinjuku es el más importante distrito administrativo de Tokyo. Su estación JR es una de las más transitadas del mundo, con un promedio de ¡3 millones de pasajeros al día! Realmente es una estación impresionante, en ella se pueden tomar trenes a casi todos los puntos del país, cuenta con muchísimas tiendas y restaurantes de todo tipo y más de un centro comercial adherido a ella. Sus salidas están distribuidas en tres alas principales (este, oeste y sur) y decenas de salidas secundarias para cada orientación. Así que es imprescindible tener muy claro hacia dónde te vas a dirigir y qué salida debes tomar porqué si no es fácil salir por el lugar equivocado, y pegarte media hora caminando para cruzar la estación de punta a punta… ¡como para ir con prisas, vaya! ¬¬’

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el logo verde JR es común para todos los trenes y estaciones de la compañía Japan Railways

Es la hora de comer, así que entramos en un bar de tonkatsus y tomamos un menú delicioso por ¡unos 7€ los dos! ¿¡Quién dijo que Japón es caro?!

Luego, salimos a la calle por la salida sur para ver la zona de los grandes almacenes Takashimaya y Tokyu Hands así como la Terrace City, una zona elevada que cuenta con varios bares y restaurantes con unas buenas vistas de esta zona de la ciudad. Intentamos encontrar el acceso al Shinjuku Koen, el parque más grande del distrito y uno de los más grandes de Tokyo, y aunque localizamos el parque, está vallado y no encontramos la entrada, eso o ya ha cerrado porque son las 17h. Así que tras un buen rato dando vueltas, decidimos entrar de nuevo a la estación para dirigirnos a la salida oeste, dónde se encuentran los grandes rascacielos de Shinjuku.

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Damos un paseo por entre sus edificios que a cuál más llamativo y curioso, hasta llegar al edificio del Gobierno Metropolitano de Shinjuku. También conocido como el TOCHO, se trata del centro administrativo más importante de Tokio.

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Construido en 1991, fue el edificio más alto de Japón hasta que en 1993 la Landmark Tower de Yokohama le quitó el primer puesto. En el último piso de sus torres gemelas hay un mirador desde los cuales se tienen una fantásticas vistas sobre la ciudad e incluso del Monte Fuji en días despejados. La entrada a los miradores es gratuita y se puede acceder de 9,30h a 23h, excepto algunos días de Navidad.

Tal y como recomendaban las guías, nos decantamos por subir a la torre sur. Así que subimos por los ascensores que nos indican hasta el piso 45. ¡Las vistas desde aquí son espectaculares! La pena es que el día está muy nublado y no conseguimos ver el Mt Fuji. Pero si distinguimos los edificios, parques y templos más importantes de la ciudad, realmente se pierde la vista en el horizonte, ¡esta ciudad es enorme!

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Antes de irnos vamos al baño y nada más entrar, me doy cuenta de que el agua de la taza del “Toto” vibra y gira de una forma peculiar. Toco la pared y noto que también se mueve. Cuando salgo del baño, veo a mi marido con una mano sobre la pared que me dice con cara de preocupación: “vibra”, seguido de un “¡¿qué hacemos?!” Chocado Le digo que lo mejor es observar qué hacen los locales e imitarlos. Vemos que nadie se inmuta pero han cerrado los ascensores provisionalmente, así que decidimos sentarnos en la cafetería que hay en el mirador a tomamos un café y seguir observando qué hacen los japoneses que hay a nuestro alrededor, pensamos que si ellos se muestran tranquilos debe ser un terremoto leve. Vemos que nuestro café vibra en la taza durante unos minutos, igual que “bailan” los edificios que nos rodean. Realmente es asombroso… ¡estamos en un piso 45 de altura sintiendo un terremoto y no nos hubiéramos dado cuenta de ello si no hubiéramos visto el agua vibrar! Y asombrosa también la calma con que se lo toman los japoneses, se nota que están más que acostumbrados. Por la noche veríamos por internet que se trataba de un terremoto de 5,3º en la Escala Ritcher, y ellos tan panchos…

Cuando cesa el terremoto ponen en marcha los ascensores de nuevo. Nos terminamos nuestros cafés y bajamos de nuevo a la calle.

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No podemos evitar mirar arriba y pensar en que hemos sentido un terremoto estando allí… Ver para creer. Caminamos de nuevo hacia la zona de la estación, pero esta vez nos dirigimos a Kabukicho, el barrio rojo de Shinjuku.

A pocas calles de la estación, este barrio es conocido por sus sex-shops y clubes. También cuenta con una gran cantidad de tiendas y restaurantes por lo que es una gran zona de ocio dentro del distrito de Shinjuku.

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Es impresionante la cantidad de sex-shops que hay aquí, pero todos del tamaño de un ¡Corte Inglés, con plantas y más plantas repletas de vicio! :p Allí las mujeres sólo pueden entrar a los pisos destinados para juguetes femeninos y los hombres a los masculinos, así que es una intriga lo que venden para cada sexo :p Nosotros entramos en un par de ellos por ver el ambiente de estos lugares y realmente sorprende la cantidad de juguetes, disfraces y pelis que venden en estas tiendas. Tengo que decir que me siento observada en los sex-shops, no deben estar acostumbrados a ver a una occidental mirando lo que venden :p Hay muchísimos locales con cabinas para ver porno, curiosamente sólo para hombres, salas de strip-tease, love hotels,  prostitutas y tipos que las vigilan por la calle… Aunque dicen que es un lugar seguro y sé que estoy en Japón dónde la delincuencia es mínima, este sitio no me inspira confianza y tampoco tenemos intención de comprar nada, por lo que no estamos demasiado tiempo recorriendo esta zona.

A eso de las 19h, volvemos de nuevo a la estación y cogemos de nuevo la línea JR Yamanote para volver a Shibuya. Ya en “nuestro barrio”, cenamos en una taberna unas tapas japonesas acompañadas por unas cervezas. Con la panza llena, regresamos al hotel después de todo un día de caminata por esta gran ciudad.

Como cada día, aprovechamos el ratito de antes de ir a dormir para darnos una ducha, mirar las noticias, hacer copia de seguridad de las fotos y hablar con los nuestros de las experiencias que estamos viviendo y luego ya, a dormir.

Mañana más 😉

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