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09/10/14: se acerca el final del viaje… y nos vamos a conocer Nusa Dua

Día 24: visitamos Nusa Dua, su centro comercial y su playa

Anoche estuvimos mirando dónde podríamos ir hoy ya que nos hemos recorrido Seminyak de arriba a abajo y queremos disfrutar del último día completo en Bali…

A eso de las 9h nos levantamos y tomamos el desayuno en la habitación. Tras arreglarnos, bajamos a recepción y preguntamos cuánto nos costaría un taxi a Nusa Dua, nos dicen que unas 140-150.000 rupias. No nos parece demasiado caro, así que les pedimos que nos llamen a uno.

Cuando llega, le pedimos que ponga el taxímetro y que nos lleve al Centro Comercial Bali Collection que se encuentra en Nusa Dua. Tardamos unos 30-40 minutos en llegar y nos sorprende muchísimo que a la entrada al aparcamiento, hay un montón de controles militares… el taxista nos explica que hay un Forum Internacional sobre la democracia que tiene lugar estos días en el recinto…  ¡En ese momento ya alucinamos en colores del tinglao que tienen ahí montado! Se trata de un súper centro comercial lleno de tiendas, restaurantes, teatro dónde hacen espectáculos, complejos hoteleros de grandes cadenas (Hilton, Mercure, Melia, Grand Hyatt, etc.) y playas privadas, y lo mejor de todo es que ¡¡¡aquí no hay excuse me!!! Es un lugar que se ve pijillo y las tiendas tienen el precio estipulado, aquí no hay cabida al regateo.

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Pagamos al taxista 130.000 rupias del trayecto + 10.000 rupias por el peaje de la autopista construida sobre el mar y que nos ha acortado el tiempo de viaje en más de 30 minutos, y entramos al complejo tras pasar la mochila por un scanner y nosotros por un arco de seguridad.

Viendo el tamaño del recinto, decidimos que lo primero es buscar un mapa del lugar para ubicarnos un poco. Os dejo el mapa de su web:

Entramos en todas las tiendas de souvenirs que encontramos y nos hacemos con un montón de cosas chulas 🙂 Entre ellas una figura tallada en madera con un dios Ganesa, un imán con “el pajarraco mitológico” Garuda, unos cuantos paquetes de café Kopi Luwak para los nuestros, unas pulseras, unos llaveros… todo por 1.400.000 rupias, así como un vestido super mono para mi por 250.000 rupias.

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Tras llevarnos media tienda 😛 decidimos acabar de visitar el CC y buscar una playa entre los resorts de la zona. Encontramos una dónde estamos prácticamente solos, con arena blanca y el agua muy calmada. Hay unos árboles muy cerquita dónde poder echarse a la sombra. Es ideal para relajarse un ratito… sacamos las toallas que llevamos en la mochila y nos acomodamos.

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La marea está baja y hay que irse bastante adentro para que cubra… pero no nos importa porqué el agua está buenísima y por fin podemos disfrutar de un baño juntos sin preocuparnos por que nos quiten las cosas ya que hay un momento en el que estamos completamente solos… ¡una maravilla!

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Estamos un par de horas disfrutando del relax… ¡genial! Luego baja aún más la marea, lo que hace difícil bañarse, y empieza a apretar el hambre. Así que decidimos recoger los bártulos y volver al CC para buscar un sitio dónde comer. De camino a uno de los restaurantes recomendados por Trip Advisor, vemos que dentro del CC también hay un altar…

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Nos decidimos por el restaurante italiano Uno.  La verdad es que solo pasar por delante ya huele que alimenta… nos decidimos por unas carnes con acompañamiento, dos tiramisú y unos refrescos (400.000 rupias) que nos sabe a gloria 😀

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Tras la comida, nos acercamos de nuevo a la zona de playas, pero continua la marea demasiado baja para bañarse, así que decidimos volver al hotel. Pactamos un transporte hasta el hotel por 130.000 rupias con peaje incluido. El tipo es amable y habla un inglés chapurreao pero con el que se hace entender… nos cuenta alguna curiosidad sobre Bali durante el trayecto.

Una vez en el hotel, dejamos las cosas en la habitación y decidimos acercarnos a la playa que hay cerquita de éste. La marea está muy baja y para poder bañarse hay que avanzar mucho, justo hasta dónde rompen las olas con fuerza… así que descartando que podamos bañarnos, decidimos dar un largo paseo por la orilla.

Luego, vemos que hay pocos excuse me hoy, así que alquilamos unas tumbonas por 50.000 rupias las dos para 2h, y nos echamos a tomar los últimos rayos de sol que nos quedan en Bali… hoy es un día raro, por un lado pensamos que llevamos 24 días en Indonesia y tenemos ganas de volver a casa y con los nuestros, pero por otro lado entra esa morriña final de viaje…

Sobre las 18h, ya con el sol bajito y después de disfrutar de un último atardecer aquí,  volvemos al hotel y nos tomamos un par de batidos (75.000 rupias).

Ha sido un día guay, mucho relax y creo que, un buen modo de despedirnos del lugar… tras los batidos, subimos a darnos una ducha y después salimos a cenar. Repetimos en el Santa Fe con esos platos deliciosos y su música en directo. Hoy una pizza para mi , una burger para mi marido y unas Bintang por 170.000 rupias.

Antes de volver al hotel, y como cada día, compramos el desayuno para mañana por 61.000 rupias. Y ahora si, llega ese momento agri-dulce de todo viaje, el momento en que toca hacer maletas :/

Una vez en la cama, haciendo zapping en la tele vemos que echan Blade… y aunque la hemos visto mil veces, nos la volvemos a tragar en VO con subtítulos en inglés 🙂

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08/10/14: nuevo día en Seminyak, más compras, más playa, más piscina, ¡más relax!

Día 23: más compras, más playa, más piscina, ¡más relax!

 

Hoy de nuevo contamos con un día de descanso en Seminyak… nos levantamos sobre las 9,30h, desayunamos en la habitación y de nuevo salimos de compras.

Habíamos leído en internet que hay una gran tienda dónde venden de todo a buen precio, el Geneva Handicraft y aunque pertenece a Kuta, vemos que no está muy lejos del hotel, así que decidimos ir andando. Tenemos un paseo de unos 30 minutos que nos tomamos con calma y buscando las sombras porqué a estas horas ya hace un calor terrible…

Cuando llegamos vemos que se trata de un centro comercial más que de una tienda, ya que son 3 plantas más el garaje dónde tienen esculturas de madera y piedra a cuál más chula. Nos hubiera hecho gracia traernos alguna pieza de madera o un templito de piedra, pero para mandarlo ha de ser en un contenedor en barco y para que salga a cuenta, tendrías que comprar los muebles para todo el piso… una pena porqué realmente hacen maravillas con la piedra y la madera balinesas.

No tengo fotos, pero he encontrado un blog en el que hablan del lugar, os dejo una foto suya…

 

Tras más de una hora dando vueltas por las distintas plantas, salimos de allí con unos pareos, una cuchara de madera para cocinar y 3 platos de aperitivos, unos posa-vasos y un posa-llaves hechos con conchas de coral, y unos imanes de Geko, todo por 256.000 rupias.

Si las maletas ya venían a tope, verás tú a la vuelta cómo van a ir… suerte que tenemos kilos de sobras para facturar 😛

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Salimos con las manos bien cargadas y a medio camino hacia el hotel, hacemos parada en un combini para tomarnos unos helados, comprar agua y unas bebidas isotónicas (12.000 rupias todo), hace un calor terrible, mínimo 40ºC, y necesitamos parar a hidratarnos…

Cuando llegamos al hotel, dejamos las bolsas en la habitación, cogemos una mochila con las toallas y el protector solar y salimos de nuevo hacia el Flea Market Oberoi a dar una vuelta, pero esta vez no compramos nada más. Yo no tengo fotos del lugar, pero os dejo una sacada de internet:

Comemos en el Food Village, una pizzeria junto al mercado, 2 pizzas y 2 refrescos por 140.000 rupias. El sitio estaba bien… con música actual y buen ambiente. No os podéis imaginar lo que nos reímos aquí cuando mi marido se pidió una Fanta@ de Strawberry y vimos cómo se escribe fresa en indonesio…

¡Stroberi!

Así, tal cuál suena… ¡vaya panzón de reír! ¡os dejo la foto porqué si os lo cuento sin imagen seguro que no me creéis!

 

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Después de comer, nos acercamos a la playa por el acceso que hay junto al mercado. Alquilamos dos tumbonas por 50.000 rupias 1h, tras regatear mucho. Hoy tampoco nos podemos bañar, ¡menudas corrientes! Sólo con meter los pies en la orilla ya notas que te arrastra. Increíble… Tras la hora de alquiler de la tumbona, vamos dando un paseo por la orilla hasta llegar a la playa que queda cerquita del hotel.

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Caminamos los 5 minutos que hay entre la playa y el hotel. Al llegar, mi marido sube a la habitación a echarse un rato, el calor de hoy ha hecho mella… y yo me quedo refrescándome en la piscina. Cuando él baja, nos pedimos un plato de fruta y unos batidos (140.000 rupias).

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Estamos un ratito charlando allí, con la música de fondo y el frescor de la piscina se está genial 🙂 A eso de las 18,30h, subimos a la habitación. Nos duchamos y preparamos para salir a cenar. Hoy repetimos en el Bush Telegraph unas burger buenísimas con un par de birras. Tampoco tengo fotos del lugar, así que os dejo un par sacadas de internet:

Y antes de volver al hotel, pasamos como cada noche a comprar el desayuno de mañana (50.000 rupias). Y ahora si, a domir pero hoy con el pensamiento de que llevamos 23 días aquí y en 2 días volvemos a casa…

07/10/14: de compras, manicura y masajes por Seminyak… y cena en un aussie con música en vivo

Día 22: nuevo día de relax, paseos, compras y piscina en Seminyak

Son las 8h cuando nos despertamos. Podría parecer que madrugamos estando de vacaciones, pero la verdad es que está amaneciendo sobre las 3-4h y a las 12h hará un calor del 15, así que preferimos levantarnos pronto para no achicharrarnos demasiado…

Tomamos los zumos, café con leche y bollería que compramos ayer en el combini, y sobre las 9h salimos dispuestos a hacer más compras. Empezamos por las tiendas que hay más cercanas al hotel y en concreto por una dónde ayer vimos que tenía unos lienzos súper chulos expuestos. Se trata de un pintor local y tiene verdaderas maravillas en su taller. Nos decidimos por uno compuesto por 3 cuadros por 550.000 rupias, con el círculo Enzo, el círculo que representa la vida en el budismo zen (los que me conocéis ya sabéis que me identifico mucho con esta rama del budismo).  Nos explica que él nos enrollará los tres lienzos en un cartucho para que podamos llevarlo cómodamente en la maleta y cuando lleguemos a casa deberemos colocarlo en un bastidor de madera. Os dejo una foto de cómo queda una vez colgado 🙂

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Más felices que todas la cosas con nuestro 3r cuadro para casa (recordad que compramos 2 cuadros de batik javanés también), seguimos caminando por la calle del hotel mirando lo que nos ofrecen las distintas tiendas. Vemos una en la que venden zapatillas Converse. Entramos y le pregunto al tipo cuánto cuestan, en un principio me pedía 500.000 rupias pero consigo regatearle hasta las 300.000 rupias. La verdad es que pensé que serían piratillas… pero una vez en Barcelona, comparé con las que vendían en las tiendas de aquí y tenía las mismas marcas y etiquetas, así que me saqué unas Converse que aquí valen mínimo 60€ por unos 18€ x’DD

Y nuevamente, más feliz que una perdiz por la ganga que acabo de conseguir, seguimos hasta un mercado dónde hay varios puestos de ropa. Me compro otros pantalones balineses con estampado de batik y una camiseta para mi marido por 120.000 rupias. Vamos que si nos dejan 3 días más, arrasamos con el regateo x’D

Otra tradición de los últimos viajes es comprar un imán del destino visitado y no me puedo ir de Indonesia sin un imán… así que nuestro siguiente objetivo es ese.  Avanzamos por la calle hasta llegar a un cruce y allí giramos hacia la calle de atrás dónde recomendaban algunas tiendas interesantes. Me quedé alucinada con un cartel en una puerta de garaje… se supone que es un cartel de vado, pero vaya… aún más expeditivos y claros que los que estamos acostumbrados a ver por aquí 😀

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Entramos en varias tiendas pero no acabamos de ver nada interesante, la mayoría son de decoración -cosas demasiado grandes para traer en la maleta- y ropa de vestir. Finalmente, entramos en una que hacen artesanías y en esta ocasión tienen precios fijos. Compramos este imán por 35.000 rupias.

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Avanzamos hasta otro mercado que hay, pero es más de alimentación… así que buscamos un baño y luego volvemos a la calle del hotel.

Esto de ir de compras y regatear es muy cansado… así que decidimos que ha llegado la hora de mimarnos un poquito. Entramos en varios salones de belleza/masaje a preguntar precios y al final nos decidimos por el Angelina Spa, dónde nos hacemos un masaje de 1h de pies, luego yo me hago una manicura y pedicura y mi marido, se da otro masaje de 1h en la espalda. Vamos que nos pegamos 2h allí metidos dejando que nos mimen por 330.000 rupias todo.

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Cuando salimos del salón es mediodía y aprieta el hambre, así que nos vamos a comer al Lucky Day , otro australiano que hay por la zona, dónde nos zampamos dos hamburguesas riquísimas con una cola y una San Miguel, si, si… ¡San Miguel en Indonesia! por 190.000 rupias.

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Ya veis que los últimos días decidimos pasar de la dieta indonesia, aunque no está mal de sabor, mi estómago necesitaba dejar de ingerir picantes e irritantes. A estas alturas del viaje, creo que ya tenía una úlcera… no os imagináis lo mal que lo pasé durante todo el viaje con el dolor de estómago, ardores, etc. Solo os diré que tras 3 meses en casa, y después de ir al médico en dos ocasiones en las que me dio varios antibióticos potentes, conseguí solucionar el problema…

En fin, y tras la comida, volvemos al hotel a echarnos una siesta. Entre el masajito y la panza llena… menudo sueño nos entra 😛

Tras un ratito de descanso, bajamos a la piscina… estamos prácticamente solos y se está de coña.¡ 🙂

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A eso de las 19h, volvemos a la habitación para darnos una ducha y arreglarnos para salir a cenar. Ayer vimos que delante del The Bush Telegraph, había otro restaurante del estilo con música en directo, así que hoy iremos a ese.

Ya hace unos días que creemos que es un agobio ir por la calle ya que continuamente te “atacan” los excuse me intentando que les compres algo, que entres a su restaurante u ofreciéndote un transporte… hoy en plan coña le digo a mi marido “te voy a llevar al restaurante sin que ningún excuse me nos diga nada, pero tendrás que seguirme por dónde vaya”. Mi marido se parte y lo ve imposible, pero decido ir andando en zig-zag de un lado a otro de la calle, pasando por aquellos tramos de acera dónde no hay nadie, hasta llegar al restaurante sin toparnos con ninguno. Nos reímos un buen rato con mi ocurrencia, pero por un rato conseguimos dejar de oír “excuse me” cada 2 metros 😀

El restaurante en el que cenaremos hoy es el Santa Fe. Tiene muy buen ambiente, y al igual que los otros australianos de la zona está decorado todo en madera… tomamos un solomillo de ternera con salsa, una parrilla de pescado y marisco, con una cola y una birra. Como el ambiente es muy bueno, y los músicos que hay lo hacen genial, decidimos tomarnos un tiramisú y un par de mojitos para estar un ratito más. Puedes dejar una nota con las canciones que quieres y los músicos las van tocando. La verdad es que aunque nos salió algo caro (407.000 rupias) hay que tener en cuenta que el lugar está genial y que los mojitos estaban de coña 🙂 ¡Totalmente recomendable!

Son casi las 24h cuando decidimos volver al hotel, antes pasamos por un combini a comprar el desayuno de mañana (59.000 rupias)… y ahora si, mañana más 🙂

06/10/14: día de compras, comida española y otro fantástico atardecer en la playa de Seminyak

Día 21: primer día de relax en Seminyak que pasamos de compras, tapeo y playa…


Como os decía la última semana de viaje la tenemos para nosotros, para relajarnos, descubrir la zona dónde nos alojamos en Bali, hacer compras y darnos algún capricho… Así que hoy aunque no queríamos madrugar a eso de las 8h nos despertamos. Desayunamos tranquilamente en la habitación lo que compramos anoche y buscamos por internet la localización de los mercados que hay en Seminyak… y es que hoy ¡vamos de compras! 🙂

Decidimos ir andando hasta el Flea Markets ubicado en Oberoi Road. Tenemos unos 15 minutos de paseo y conforme nos acercamos a la zona del mercado tenemos una sensación de déjà vu… y es que el mercado está muy cerca de la playa dónde fuimos nuestro primer día en Bali… ¡madre mía parece que haga una eternidad de aquello! En este mercado venden ropa, complementos, souvenirs, figuras y cuadros para casa, artesanía… pasamos un buen rato caminando entre las distintas paradas que lo conforman y le damos caña al regateo aunque no es algo que nos guste demasiado… conseguimos un par de pareos por 180.000 rupias, un vestido de bebé por 80.000 rupias y una talla de madera con el símbolo Om por 90.000 rupias para adornar nuestro salón 🙂

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Tras un buen rato de compras, decidimos volver caminando por la calle dónde estaba el 1r hotel en Seminyak para recordar “viejos tiempos” 😛 Pasamos por delante de un Fish Spa y decidimos darnos un caprichito de 15 minutos por 45.000 rupias cada uno. No lo habíamos hecho nunca y la verdad es que nos gusta mucho y quedan los pies geniales… ahora, vaya risas mientras los peces “nos comen los pies” x’D

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Tras la pedicura, seguimos caminando por la calle de nuestro antiguo hotel en Seminyak y nos hace mucha ilusión pasar por delante… ¡qué cosas! ¡jaja!

Se acerca la hora de comer y empezamos a pensar en dónde comer. Miramos en Foursquare a ver qué recomiendan los usuarios por la zona y vemos que hay un restaurante español no muy lejos. Así que tras unos 20 minutos a pie llegamos a La Sal, un restaurante de tapeo español dónde también anuncian paellas en el menú que hay en la puerta 🙂 Tras 21 días fuera de casa, empezamos a echar de menos nuestra comida y mi estómago pide no comer más picantes ni irritantes al menos por un día… por lo que no nos lo pensamos mucho y allá que vamos.

Tengo que decir que me gusta empaparme de la gastronomía local cuando viajo, pero me encantó leer en la carta platos typical spanish 😀 Pedimos un poco de todo y nos sabe a gloria 😀

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unas bravas en Bali 🙂

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Y la guinda a la comida fue encontrar en la carta de postres…

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¡CREMA CATALANA!

Si, si… como lees… ¡CREMA CATALANA en Bali! ¡Toma! 🙂 no os podéis imaginar la ilusión que nos hizo encontrar algo de casa estando tan lejos y que además estuviera tan bien echa y supiera tan rica 🙂

Y ahora si, con el estómago bien lleno y más felices que unas perdices, pagamos las 500.000 rupias de la cuenta (que pagamos bien a gusto, os lo aseguro) y volvemos hacia el hotel. Tenemos apenas 10 minutos a pie y sin duda, nos vamos derechos a seguir con la tradición española nº1: Siesta time 😀

Tras un par de horas de siesta, cogemos los bártulos y nos vamos a disfrutar al fin de la playa que tenemos a menos de 500 metros del hotel.  Es una maravilla de playa en el sentido que la arena es fina fina y muy blanca, hay poca gente y pocos excuse me, pero solo nos podemos bañar hasta la rodilla porqué hay unas corrientes brutales y unas olas enormes… se prevé una puesta de sol de esas que tanto me gustan y no dudo en volver al hotel a buscar la cámara. Mi marido decide esperarme en la playa y en unos 15 minutos estoy de vuelta con la cámara preparada y dispuesta a inmortalizar las vistas 🙂

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Hay bandera roja, unas corrientes que se ven desde la orilla y unas olas de 4-5 metros, no hay socorristas y aún así, hay un montón de gente bañándose justo dónde rompen las olas… nos parece de lo más imprudente… Nosotros nos quedamos por la orilla y nos remojamos allí. El agua tiene una temperatura buenísima.

Nos llama la atención que cuando andas por la arena -aunque no estés cerca de la orilla- te vas hundiendo con facilidad y si te estás un rato quieto sale agua, también nos fijamos en que las olas rompen 3-4 veces antes de llegar a la orilla… en el Mediterráneo suelen romper solo al llegar a la orilla… peculiaridades de las playas balinesas y del océano Índico 🙂

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la marea sube a toda velocidad…

Conforme se acerca la puesta del sol, va llegando más gente a la playa cargados con las cámaras para quedarse con esa imagen guardada para siempre. Y es que es una maravilla los colores que va cogiendo el cielo conforme se esconde el sol. No me enrollo más y os dejo con unas cuántas fotos y algún vídeo del momento 😉

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Sobre las 18,30h ya se ha puesto el sol. Recogemos los bártulos y nos vamos a la piscina del hotel a darnos un bañito que nos hemos quedado con las ganas 😛

Tras refrescarnos, subimos a la habitación para darnos una ducha y arreglarnos para salir a cenar. Hoy nos decidimos por el restaurante The Bush Telegraph, un australiano que hay en la misma calle del hotel y en el que nos zampamos unas burger la mar de ricas con unas Bintag y música en directo por 200.000 rupias 🙂

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la mascota que hay a la entrada…

Y como siempre, antes de irnos a dormir, pasamos por un combini a comprar el desayuno de mañana… y ahora si, buenas noches 😉

05/10/14: “McDonalds por el mundo”, playas, templos con monos cleptómanos y atardeceres para no olvidar

Día 20: Último día de tour por Bali descubriendo playas y templos que no te dejan indiferente…

Aunque hoy no tocaba madrugar a las 9h somos incapaces de seguir durmiendo, así que decidimos levantarnos ya. Desayunamos los zumos y bollos que compramos ayer, tranquilamente en la habitación mientras vemos algún programa de la tele indonesia.

Sobre las 10,30h decidimos salir a descubrir un poco el barrio dónde nos alojamos. Nos embadurnamos de repelente de mosquitos y de protector solar como todos los días y salimos a pasear un poco. Seguimos la calle abajo y descubrimos que apenas a 400 metros tenemos una bonita playa dónde seguro que acabaremos viniendo más de un día. Hace un calor terrible a estas horas, así que decidimos volver al hotel y tomarnos un rico batido de frutas (61.000 rupias los dos) junto a la piscina mientras esperamos a Dewa que hoy nos recogerá algo más tarde de lo habitual.

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Sobre las 12h vemos que llega Dewa a buscarnos. Ayer quedamos que como habíamos visto prácticamente todos los imprescindibles de la isla, haríamos tour solo por la tarde. Os dejo el recorrido de la tarde:

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Como acordamos, nos lleva a realizar nuestra tradición de “McDonalds por el mundo” y es que en cada viaje que hacemos, al menos una comida la hacemos en la cadena de hamburguesas y en este viaje aún no habíamos podido hacerlo… frikadas nuestras ¡jeje! Tras unos 30 minutos en coche, llegamos a uno de los pocos restaurantes que la cadena tiene en la isla. Aparcamos y antes de entrar me echo una foto con mi amigo Ronald ¡jaja! Dewa se parte 😛

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Le decimos a Dewa que coma con nosotros pero nos dice que él ya ha comido hoy… Así que nos pedimos un par de menús por 98.000 rupias y nos sentamos a disfrutar de la comida mientras charlamos con Dewa que hoy si se queda a acompañarnos.

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Tras la comida, nos dice que si nos parece nos llevará a un par de las mejores playas de esta zona de la isla, nos parece bien y como ayer ya nos lo comentó, vamos preparados con los bañadores y las toallas. Tras otro buen rato de coche, llegamos a la Playa de Balangan. Aparcamos y Dewa nos indica por dónde bajar a la playa, nos dice que tenemos un par de horas para estar aquí, él nos esperará en el coche. Cogemos los bártulos y la cámara pequeña y vamos hacia allá. Desde arriba ya vemos que no hay mucha gente pero la marea está baja y se ven zonas de corales y piedra en la orilla… suerte que llevamos los escarpines ¬¬’

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Bajamos a la playa y tras regatear un buen rato, conseguimos dos tumbonas por 50.000 rupias para dos horas. Nos acomodamos y decido ir a darme un baño… es algo complicado porqué aunque llevo los escarpines hay que andar casi 200 metros por encima de piedras y corales que patinan bastante hasta llegar a una zona dónde poder bañarse. El agua está riquísima y disfruto un rato del baño. El agua es cristalina y se ven los pececillos que nadan por el fondo 🙂 No me adentro demasiado porque veo una zona dónde rompen las olas con fuerza y de echo veo a algunos surfistas por allí.

Tras un ratito de baño, vuelvo a la tumbona para que pueda bañarse mi marido. Le explico por dónde he ido yo hasta el agua y se adentra él.

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Hay varias cosas que no me gustan nada de las playas balinesas. Lo primero es que hay unas corrientes brutales con el gran riesgo de ser arrastrado que ello comporta; en la mayoría de ellas hay piedras o corales en la orilla con lo que necesitas bañarte con escarpines y aún así vigilar que no te rocen las piedras…; y luego los pesados… los que nosotros bautizamos como los excuse me. Y es que es imposible poder estar tranquila en la tumbona sin que cada tres minutos te interrumpa un excuse me sarong, excuse me drink, excuse me massage… y así con todo lo que te puedan vender. ¡Uff!

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Tras un rato de baño llega mi marido… decidimos hacernos los dormidos a ver si así no nos molestan tanto pero algunos incluso te despiertan… ¡qué pesadilla! Para colmo, en esta playa hay un montón de perros callejeros que no dejan de ladrar y uno de ellos incluso se nos mete debajo de las tumbonas y no nos deja en paz… esto es lo que nos decide a volver al coche antes de tiempo, ¡qué mareo la leche!

Dewa se queda un poco parado cuando aparecemos bastante antes del tiempo que nos ha dado. Le pedimos que nos lleve al siguiente punto porque estamos un poco agobiados del rato en la playa.

El siguiente punto es la cala de Padang Padang, conocida por ser uno de los escenarios de la peli de Julia Roberts “Come, reza y ama”. Viendo que esta playa es más de lo mismo de la anterior le decimos a Dewa que nos acercamos a verla pero no nos quedamos… él no acaba de entenderlo y le decimos que nuestro concepto de playa es estar tranquilo en la toalla, podernos bañar juntos sin problema y que no nos molesten cada tres minutos… cuestión de costumbres…

Nos asomamos a la playa y es bonita… se encuentra entre dos acantilados de roca dónde chocan con fuerza las olas, pero la playa en si es muy pequeña y está abarrotada de gente y de excuse me. Así que tras verla desde arriba, le pedimos que nos lleve al siguiente punto.

Volvemos al coche y tras un buen rato de camino llegamos a otro de los grandes templos de la isla de Bali, el Templo Pura Luhur Uluwatu. Aparcamos y Dewa nos dice que dejemos todo lo imprescindible en el coche. Por lo visto el templo está habitado por macacos cleptómanos que incluso arrancan los pendientes de las turistas, las gorras y todo aquello que lleves que ellos puedan coger. Así que me quito los pendientes por si las moscas y cogemos solo un par de botellines de agua y la cámara de fotos. Pagamos las 20.000 rupias por persona de la entrada, nos colocamos los sarong que van incluidos (en mi caso solo un cinturón porque llevo pantalón largo) y nos adentramos al recinto del templo.

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Dewa nos recomienda empezar la visita por uno de los extremos del acantilado de 75 m de altura dónde se ubica el templo para tener unas buenas vistas del lugar e ir acercándonos al templo. En seguida empezamos a ver a los macacos y vemos que el guía se arma con una rama que coge del suelo. Nos dice que en ocasiones pueden ser agresivos y que alguna vez ha tenido que usar el bastón para alejarlos… ¡caramba si parecen inocentes!

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La verdad es que las vistas desde aquí son fabulosas… y nos reímos mucho con un macaco que empina el codo 🙂

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hay pequeñas calas entre acantilados

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el templo se ubica en lo alto del acantilado

Vamos recorriendo todo el borde del acantilado que se encuentra junto a un muro de piedra. Dewa nos dice que esta zona es conocida como la “Muralla China de Bali” y que cuando lo veamos desde el templo lo entenderemos… nos quedamos con la intriga hasta que conforme vamos avanzando vemos esa “muralla”… 😀

Apenas hay sombras aquí y hace un calor terrible… suerte que llevamos botellines de agua porqué si no sería fácil deshidratarse aquí.

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Tras una caminata de unos 20 minutos, llegamos a lo alto del acantilado dónde se encuentra el templo. Las vistas son espectaculares.

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Nos adentramos en el recinto del templo. Está compuesto por varios edificios y a cada uno de ellos se accede por una gran puerta de piedra.

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Hay zonas del templo a las que no se puede acceder. Una pena porqué las vistas desde aquí deben ser alucinantes… me sorprende lo bien que se mantienen los edificios teniendo en cuenta la ubicación del lugar.

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Vemos que los troncos de los árboles de Camboya que hay en el recinto tienen unas formas muy curiosas… le pregunto al guía si es por algún motivo y me dice que todos los años hacen concursos aquí y aquellos árboles con la forma más trabajada gana un premio. Los hay realmente curiosos y me recuerdan a los bonsai japoneses aunque a lo grande 😛

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Bajamos hacia otro de los edificios principales del templo y vemos como un mono cleptómano roba la comida de unas ofrendas que acaba de dejar un fiel… ¡qué manguis los bichos! x’D En esta parte del templo hay muchos monos campando a sus anchas y nos reímos muchísimo con las ocurrencias de algunos…

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Os dejo un vídeo de uno que intentaba beber de una botella… y el tío lo consiguió pero no de la forma esperada 😛 https://youtu.be/fNxKVFb6Y0A

Después de un rato embobados mirando a los monos sagrados de este templo y de ver cómo le roban el bolso a una turista, seguimos caminando de vuelta al acantilado. Dewa nos dice que hay otro camino que rodea el acantilado por esta parte y desde el cuál también hay unas buenas vistas del templo. Así que allá vamos. Y realmente merece la pena darse la caminata por esta parte…

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Me quedo embobada viendo cómo rompen con fuerza las olas contra el acantilado… ¿os he dicho ya que me encanta hacer fotos del agua, sus colores y sus remolinos? 😛

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Tras un buen rato observando las vistas desde esta parte del acantilado, decidimos volver hacia el templo ya que en esta zona hay pocas sombras y aprieta el calor… Nos partimos de la risa al ver que los monos aquí tienen una piscina para ellos… la pena es no ver a ninguno allí metido ya que el guía nos dice que es de lo más gracioso 😀

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Dewa nos dice que al anochecer hacen danzas con fuego en el recinto del templo y nos propone quedarnos pero faltan varias horas para ello y estamos agotados, así que preferimos volver al hotel y darnos un bañito en la piscina tan estupenda que tiene 😛

Volvemos al aparcamiento dónde compramos un par de refrescos bien fresquitos por 35.000 rupias y nos dirigimos hacia el coche. No deja de sorprenderme que los balineses coloquen ofrendas en todos los sitios imaginables… ¡incluso en la moto!

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Ya en el coche ponemos rumbo al hotel, tenemos unos 3/4 de hora de camino y lo pasamos charlando amistosamente con Dewa. Tenemos que decir – y así se lo hicimos saber a él- que nos sentimos muy a gusto con él, es como ir con un colega ya que se puede hablar con él sobre todo, nos ha explicado cientos de cosas sobre su país, su gente y su cultura y sin dudarlo, lo recomendaremos a todo aquél que quiera viajar a Bali con un guía de habla española.

Son las 17,30h más o menos cuando llegamos de vuelta al hotel. Le pagamos lo acordado por medio día de tour (35€) y con una propina por el buen servicio, nos despedimos de Dewa.

Subimos a la habitación a dejar las cosas y tras una duchita para quitarnos la arena de la playa, nos tiramos de cabeza a la piscina. Ahora empiezan nuestros días de relax por Bali, una última semana de viaje en la que pensamos cargar las pilas -y la maleta de souvenirs- antes de volver a casa.

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Pasamos una horita de piscineo y luego subimos a la habitación. Nos damos una buena ducha y salimos a cenar a un restaurante cercano, el Passargar dónde nos zampamos unos filetes con salsa riquísimos… seguro que volvemos a este sitio 🙂

Se nota que Seminyak es uno de las zonas más turísticas de Bali, hay mucho ambiente por la noche… en varios restaurantes vemos que sirven también copas y en alguno hasta ponen música en directo.

Antes de volver al hotel, pasamos por un combini a comprar el desayuno para mañana y ahora si, nos vamos al hotel a descansar.

04/10/14: Budas, cascadas, campos de clavo y arroz, lagos, templos en billetes y un gran atardecer…

Día 19: Seguimos descubriendo rincones fabulosos de Bali y como colofón, disfrutamos de un bonito atardecer…

 

Nos levantamos a las 8h, toca nuevo día de tour con Dewa para continuar conociendo la isla de los dioses 🙂 Esta noche he dormido mejor. A pesar de oír varias veces como si picaran a la puerta, lo he ignorado al saber que eran los bichejos que habitan en el hotel :p De repente caigo en la cuenta de que hoy empieza nuestra última semana en Indonesia… ¡qué pasada, qué rápido ha pasado el tiempo!

Cerramos las maletas y vamos a disfrutar de un fabuloso desayuno que nos prepara la dueña del hotel de Lovina, el Villa Belindo. Igual que ayer, esas crêpes de banana me vuelven loca y repetiría si pudiera aunque solo fuera por gula ¡jeje! Charlamos otro poco con ellos tras el desayuno y hacemos el check-out. Nos preocupaba un poco lo que pudiera subir el hotel ya que hemos cenado y desayunado aquí y en ningún momento nos hablaron de precios, pero la verdad es que nos llevamos una grata sorpresa al ver la cuenta porqué el precio es más que ajustado para la calidad de lo comido. En total 1.500.000 rupias, lo que equivalen a unos 100€ por 2 noches, desayunos, cenas, birras y disfrutar del relax de este lugar y de la compañía del matrimonio que lo regenta.

Sobre las 9,15h llega Dewa a buscarnos. Colocamos las maletas en su coche tal y como habíamos acordado con él ya que esta noche cambiamos de nuevo de alojamiento, el que será nuestro hogar los últimos días de viaje que nos quedan. Y tras despedirnos de la pareja del hotel que han sido de lo más hospitalarios, nos ponemos en marcha. Teníamos un itinerario pactado con Dewa para hoy, pero nos propone ver algún rincón del norte de Bali y si nos da tiempo, acabar el día viendo atardecer en el conocido Tanah Lot. Nos parecen bien los cambios y nos dejamos llevar. Os dejo una imagen de Google Maps dónde podéis ver el recorrido de hoy:

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El primer punto del día es la visita al Templo Budista Brahma Vihara Arama que hay en Singaraja. Se trata de una “réplica” del Borobudur que han construido en Bali un grupo de budistas. No se paga entrada pero Dewa nos dice que lo correcto es dejar una propina. Dejamos 10.000 rupias en una urna que hay en la entrada y vamos a conocer el lugar.

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El templo está conformado por varios edificios, varios de ellos rodeando una gran fuente.

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campanario

Me llama la atención una escalera que sube hacia uno de los edificios principales del templo, con oraciones escritas en sánscrito en cada peldaño.

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Subimos por ellas y llegamos a un edificio bastante grande dónde se encuentran tres budas, uno de ellos en la posición de loto en el centro de la sala y dos tumbados en los laterales. La sala en sí es sencilla, pero podemos ver diferentes símbolos budistas que me sacan una sonrisa 🙂 Además, desde fuera hay unas buenas vistas del patio interior con la fuente central.

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Seguimos recorriendo el recinto, esta vez por la parte alta y nos encontramos con varios Buda más rodeados de la naturaleza que envuelve el lugar. También hay una gran estupa.

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Algunas partes del templo están en obras pero no nos estorban a la hora de hacer la visita. Seguimos caminando y llegamos a una zona del templo con la que al fin entendemos porqué le llaman el Borobudur de Bali… ¿qué opináis?

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En menor escala, pero si, se parece mucho al Borobudur original que hay en Java. Además está rodeado de árboles de Camboya y huele a las mil maravillas 🙂 Rodeamos el templo y Dewa nos echa unas fotos. Es lo bueno de ir con el guía, que es el primer viaje en que tenemos muchas fotos de los dos juntos (que no sean selfies)  🙂

Se puede entrar al templo, así que tras bordearlo y acceder por una bonita puerta de madera tallada, accedemos a una sala fresca -lo cuál agradecemos- con un altar central con varios Buda en él.

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Aquí me vuelvo a sentir en mi salsa como buena budista que soy y de nuevo dejo a Dewa boquiabierto cuando hago un donativo (500 rupias), enciendo unos inciensos y hago una reverencia a uno de los Buda del altar al más puro estilo nipón que es el que a mi me gusta 🙂

Se está muy a gusto en esa sala, entre el fresquito y el olor a inciensos y flores… no vemos el momento de salir de nuevo a la chicharrina que cae hoy también.

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Antes de irnos del templo, voy un momento al baño que milagrosamente está bastante limpio. Echo una última foto del templo y Dewa nos coge unas semillas de árbol de Camboya para que las plantemos al llegar a casa 🙂

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Volvemos al coche y ponemos rumbo al siguiente destino del día, la cascada Munduk. Tras un rato de viaje por una carretera de montaña, llegamos. Dewa deja el coche en un mini-aparcamiento que hay junto a la carretera, pagamos la entrada de 5.000 rupias por persona y cruzamos la carretera para dirigirnos al inicio del camino que lleva a la cascada. Junto a la carretera hay varios árboles que huelen muy bien, y me resulta familiar, y Dewa nos dice que son los árboles que dan clavo (la especia).

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Nos comenta que toda esta zona es una plantación y nos lleva junto a una casa cercana para que veamos cómo secan las semillas al sol de un modo muy tradicional. Nos explica que la gente que se dedica a la cosecha del clavo vive bien ya que la especia está muy bien pagada. Aunque es un trabajo muy duro porqué deben recoger la semilla en un momento de maduración muy específico y deben hacerlo de una en una para que no se estropeen y pierdan aroma.

 

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el patio de una casa dónde secan la especia

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Y tras esto ya si que nos encaminamos por un pequeño camino que lleva hasta la cascada. Es un descenso de unos 10-15 minutos, no es muy empinado pero hay bastante humedad en esta zona por lo que hace bastante más calor que en la carretera.

En el camino nos cruzamos con un tipo que me saluda por mi nombre mientras Dewa sonríe, y como yo ya sé que Riasa tiene esa costumbre de “sorprender” a la gente que hemos contactado con él pero vamos con otros guías, antes de que se dé cuenta le estoy saludando yo también por su nombre lo que lo deja boquiabierto ¡jaja! Nos pregunta cómo nos va el viaje y si estamos satisfechos con Dewa a lo que asentimos al unísono; también nos pregunta por Kioto (el guía de Yogyakarta que nos recomendó) y le digo que todo perfecto a la vez que le doy las gracias por su contacto. Hablamos del impresentable de Zunan -el guía que habíamos contratado en un principio para Yogya pero que descartamos por su actitud- y Riasa alucina con el tipo. Tras unos minutos de charla, le damos las gracias por todo y cada uno sigue con su camino, nosotros hacia la cascada y él con otros turistas hacia el coche.

 

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el camino que lleva a la cascada

Dewa ya nos advierte que es probable que la cascada no tenga mucho volumen de agua y que el lago que hay a los pies esté más bien seco, es lo malo de viajar en la estación seca… tras pocos minutos, llegamos junto a un riachuelo que lleva una agua clara con pinta de estar fresquita.

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Lo cruzamos por un mini-puente y llegamos a una escalera que da acceso a la cascada. ¡Guau! ¡Aquí si que se está bien! 🙂 Hay poquita gente por lo que podemos disfrutar del lugar.

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Dewa nos dice que subamos una escalera que lleva más cerca del salto de agua, con cuidado de no caernos. Desde aquí la vista es mejor 🙂 De nuevo Dewa nos echa varias fotos para el recuerdo y disfrutamos del  frescor que nos da el agua que salpica al caer. No es una gran cascada, tiene un salto de unos 30 metros, pero es bonita y es un lugar muy tranquilo y refrescante, rodeado de plantaciones de clavo, cacao, café y vainilla… ¡mmm huele muy bien aquí!

 

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Tras un ratito admirando la vista, decidimos desandar el camino y subir los 500 metros de camino… esta vez cuesta arriba 😛 Por el camino vemos a algún balinés encaramado a altas escaleras recogiendo clavo.

 

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Al llegar arriba, hacemos parada en boxes para ir al baño -mejor no recordar el aspecto de este baño…- y comprarnos un par de refrescos bien fresquitos en una tienda que hay junto al aparcamiento. Y de nuevo, nos ponemos en rumbo hacia el siguiente punto del día.

Tras unos minutos de trayecto continuando por la carretera de montaña llegamos a un mirador junto a la calzada. Desde allí se puede disfrutar de una buena vista panorámica de los lagos Gemelos de Gobleg. Hasta 1808 era un único lago pero una erupción hizo que se separara en dos.

 

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vista panorámica de ambos

 

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Tras echar unas fotos, volvemos al coche para dirigirnos a uno de los templos más importantes de Bali. Pero hacemos otro alto en el camino y es que hay una zona en el arcén dónde se concentran un montón de macacos, de esos que tienen mala leche y que son unos cleptómanos ¡jaja! Dewa para el coche y nosotros bajamos cámara en mano a verlos de cerca. Hay una pareja de turistas dando de comer a algunos y hasta presenciamos una pelea por comida entre el jefe y un listillo… 😀

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el jefe

 

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Desde aquí hay una bonita vista de uno de los lagos gemelos. Se nota que estamos en la época seca porqué el nivel de agua es bajo…

 

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con este me reí mucho… ¿come sushi? 😛

 

Tras echarnos unas risas con las ocurrencias de los macacos, volvemos al coche y emprendemos camino, ahora si, hacia el templo Ulun Danu Bratan, dedicado a la diosa del agua y uno de los más representativos de Bali.

Nos cuesta encontrar hueco en el aparcamiento del templo porqué está llenísimo… me da que va a haber un poco de overbooking en este lugar… Pagamos las 30.000 rupias por persona de entrada y nos adentramos al recinto del templo.

 

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mural que hay en la entrada

 

Este templo está formado por varios edificios en distintos “niveles” separados como siempre por puertas con unos relieves fantásticos y rodeados de parques bien cuidados. Fue construido en el año 1634 en honor a la diosa del agua y de la fertilidad Dewi Danau y se encuentra en la orilla del lago Bratan.

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Lo malo del lugar, además de estar masificado de turistas, es que hay pocas sombras… y claro, a mediodía imaginad el calor que pasamos 😛 Vamos recorriendo el lugar mientras Dewa nos va explicando curiosidades del lugar. Nos llama la atención que es un templo de culto hinduísta y budista a la vez. Tras recorrer el recinto llegamos a orillas del lago dónde se encuentra el edificio más significativo del templo, el que sale impreso en los billetes de 50.000 rupias 🙂

 

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Lo malo es que como estamos en época seca, el agua no rodea el templo como suele ocurrir durante la época húmeda… por lo que desluce un poco la visita al lugar. Pero aún así es bonito y le echo fotos desde todos los ángulos posibles ¡jeje!

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Dewa también nos echa unas fotos para el recuerdo. Se puede acceder al edificio sobre el agua pero hay una buena cola por lo que desistimos. Seguimos recorriendo el templo disfrutando de sus rincones.

 

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guiri style 😉

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Es mediodía, y además del calor que hace, empieza a picar el gusanillo… así que decidimos que ha llegado la hora de ir a comer. Dewa nos propone coger el coche y desandar un poco el camino para ir a un buffet que conoce con buenas vistas. Él proponía lugares que conocía pero también aceptaba sugerencias… nosotros nos dejamos llevar en todo momento, pensamos que él conocería los sitios más interesantes e higiénicos… creo que en general nos llevó a sitios dónde comimos bien pero algún día (como el de hoy), la comida era justita… Hoy comemos por 200.000 rupias los dos, nos parece caro para lo que sirven… pero buen, ya con la panza llena, seguimos con la ruta.

Dewa conduce hasta Begudul.  Se trata de un pueblo montañoso conocido por su colorido mercado de frutas tropicales y especias (Pasar Candikuning) pero sinceramente nosotros no le vimos nada interesante… un mercado más y todos los allí presentes con la vista muy puesta en nosotros. Está claro que este tipo de mercados no va con nosotros… 😛 Así que le pedimos al guía que nos lleve al siguiente punto del día.

Tras un buen trecho en coche, Dewa hace una parada en un lado de la carretera para enseñarnos los arrozales de Jatiluwih que junto a los de Tengalang son las terrazas de arroz más bonitas de la isla. Nos sorprende ver un gran templo entre campos de arroz, dedicado a Dewi Sri, la diosa del arroz.

 

Sin título

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Estas terrazas de arroz están consideradas Patrimonio de la Unesco. Realmente la vista es espectacular, pero me quedo con los de Tengalang 😉

Tras la parada, emprendemos el camino  hacia el penúltimo destino del día, el también Patrimonio de la Unesco, templo de Taman Ayun. Aparcamos junto a una gran estatua y antes de dirigirnos a la entrada del templo, Dewa nos enseña una carroza que usarán próximamente en la festividad del pueblo en que nos encontramos. Es curiosa de ver, la verdad.

 

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Tras esto, vamos hacia el templo. Pagamos 15.000 rupias por persona y accedemos al que fuera el templo de la familia real. Fue construido en el 1634) . Cuenta con unos grandes jardines por los que es muy agradable pasear.

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Dewa nos explica que una de las salas hacían peleas de gallos. Esta práctica es muy común en Indonesia y aunque actualmente está penada, en muchos lugares se realizan con frecuencia. Nos cuenta que no hace mucho salió una noticia en los periódicos que un hombre había hecho prostituir a su mujer para pagar las deudas que él tenía por apuestas en peleas de gallos. Me quedo alucinada y muy indignada. Él entiende mi reacción, pero dice que para muchos indonesios la mujer es propiedad del marido y debe hacer lo que éste dice… él nos explicó que tiene una hija, y cuando yo le digo qué haría si su hija le explicara que le hacen algo así, se encoge de hombros y me dice que esa es su tradición. Aún alucino más, la verdad. Le digo que mi padre cogería a mi marido por el pescuezo y se parte 😛

Antes de seguir con la visita, hacemos parada en boxes aprovechando que los baños de aquí están “limpios” en comparación a otros que hemos visitado ¬¬’

Vamos recorriendo el jardín que rodea el templo y el guía nos va explicando lo que son cada uno de los edificios que conforman el recinto.

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desde aquí dirigen las oraciones

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no dejan de sorprenderme las estatuas hinduístas 🙂

Vemos un campanario bien alto y Dewa nos dice que si queremos podemos subir, él nos espera abajo. Merece la pena subir por la escalera de la muerte que hay, desde allá arriba hay una buena panorámica del recinto.

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las vistas desde arriba

 

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la campana es de madera

Tras las vistas desde arriba, volvemos abajo con Dewa y seguimos recorriendo los jardines del templo hasta llegar a una gran puerta que da una zona repleta de pagodas simbólicas de la jerarquía del dios del monte. A esta zona no se puede acceder ya que se considera sagrada, está rodeada por un foso y un muro de piedra.

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Esta zona del templo me parece fantástica, además estamos completamente solos y podemos disfrutar con calma del lugar. Dewa nos echa varias fotos aquí y de verdad que se agradece porqué es un lugar digno de recordar. Quizá sea por las merus (o pagodas) del templo o por el hecho de estar rodeado de vegetación que hace que este sitio merezca la pena ser visitado a pesar de no poder entrar en la zona más sagrada.

Vamos bordeando el complejo de edificios y pagodas que conforman esta parte del templo y disfrutamos del contraluz que nos da esta hora de la tarde. Además el lugar está rodeado de árboles de Camboya, y el aroma de su flor mezclado con el incienso de la ofrendas hace que aquí huela realmente bien.

 

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Una vez bordeada esta parte del complejo llegamos a otro gran edificio dónde Dewa nos comenta que es el lugar de reunión de los fieles del templo. En los próximos días será la festividad de este templo y aquí encontramos dos carrozas hechas con unas figuras cubiertas con legumbres… explicado puede sonar cutre, pero os dejo un par de fotos para que veáis que realmente eran muy chulas y ¡muy curradas!

 

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Y tras un buen rato en este templo, decidimos dar por finalizada la visita. Dewa nos dice que nos da tiempo de llegar al Tanah Lot para disfrutar del atardecer allí, así que no nos lo pensamos y volvemos al coche corriendo para poner rumbo a otro de los grandes templos de Bali.

Tras un buen rato de camino ya que el templo se encuentra en la parte sur de la isla, llegamos al aparcamiento. Está bien lleno de coches… Dewa ya nos avisa que este lugar se llena hasta arriba de gente al atardecer pero que las vistas lo merecen. Como todos estos días, nos dejamos aconsejar por él y si dice que merece la pena a pesar del gentío será cierto… así que pagamos las 30.000 rupias por persona y accedemos al recinto.

La calle que lleva del aparcamiento al recinto del templo está repleta de tiendas y chiringuitos dónde tomar algo. El guía nos dice que tenemos media hora aún si queremos tomar algo y como vemos unos cocos con pinta de estar frescos, le decimos de compartir uno con él a lo que accede encantado. Compramos uno por 15.000 rupias. Allí se comen los cocos verdes, tal cuál los cogen del árbol abren la parte superior para poder beber la leche del coco que es muy ácida y se comen una membrana muy finita que cubre la parte interior de la corteza. Nos parece muy curioso y le explicamos a Dewa que aquí los comemos maduros… que nos comemos la carne del coco y que la leche es más dulzona. Alucina en colores cuando se lo explicamos y como no se lo cree, tenemos que buscar una foto por internet para que lo vea. Dice que no sabemos comernos el coco, pero yo creo que es al revés 😛 como lo comemos aquí está más rico ¡jaja!

Tras el parón para comernos -como podemos porqué está demasiado verde para nuestro gusto- el coco, seguimos la calle hasta llegar al acantilado dónde se encuentra uno de los templos más famosos de Bali, el Tanah Lot. Y como ya nos dijo Dewa, el lugar está atestado de gente… pero no importa, ¡menuda maravilla para nuestra vista!

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El Pura Tanah Lot o templo de la tierra en el mar es un templo hinduísta construido en una isla a 100m de la playa al que se puede llegar a él solo cuando la marea es baja, ya que cuando sube, el templo queda aislado.

Fue construido por un sacerdote hindú en el siglo XVI y está dedicado a los espíritus guardianes del mar. El guía nos explica que se cree que el lugar está protegido por serpientes marinas que habitan bajo él… leyendas balinesas… Nos dice que aunque la vista es espectacular desde arriba, podemos bajar para ver con más detalle la isla y el templo. Bajamos con la condición de verlo y subir para tener la panorámica de la puesta del sol desde arriba.

 

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Apenas podemos ver nada ni echar fotos desde abajo porqué hay un gentío impresionante… y es muy agobiante. Así que le decimos a Dewa que preferimos verlo desde arriba. Nos lleva por un camino hasta un acantilado entre el Tanah Lot y el templo aledaño Pura Batu Bolong, un pequeño santuario ubicado en un montículo en el mar que se comunica con la orilla por medio de un puente natural. Y desde aquí la vista del Tanah Lot es preciosa, no me canso de echar fotos porque pienso que lugares como éstos, se ven una vez en la vida.

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La marea empieza a subir y hay unas olas enormes… y la luz de esta hora del día le da un toque mágico al lugar… ¡alucinante! De verdad que me dejó sin palabras.

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Y las vistas del Pura Batu Bolong también son geniales… Dewa nos comenta que la puesta de sol es más bonita sobre el Batu Bolong que sobre el Tanah Lot y que hay menos gente mirando hacia allá, así que le pedimos que nos lleve a un buen sitio dónde nos sentamos a esperar ver caer el sol sobre la costa balinesa…

 

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Y como una imagen vale más que mil palabras, no escribo más y os dejo con unas cuantas de las decenas de instantáneas que tiré con esos cambios de color en el cielo conforme bajaba el sol…

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en estos momentos piensas en la suerte que tienes de poder estar tan lejos de casa disfrutando de cosas tan maravillosas como ésta…

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pasan unas olas enormes entre medias del puente natural

 

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Os dejo también un vídeo… escucharéis gente hablando en español y es que estábamos rodeados por unos cuántos ¡jeje! http://youtu.be/91WgWc_nIkE

 

Y tras unos minutos contemplando, el sol se esconde definitivamente tras el océano…

 

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alucinamos con el señor que está pescando en la punta del peñasco dándole las olas de pleno al romper contra la roca…

 

En este templo hacen unas danzas con fuegos al anochecer, pero hoy nos hemos pegado un buen tute y estamos bastante cansados a estas horas… así que le decimos a Dewa que preferimos que nos lleve al hotel, a poder ser antes de que se vaya toda la marabunta y se lie un follón de coches impresionante 😛 él está conforme con nosotros y volvemos al coche para poner rumbo a Seminyak dónde se encuentra el hotel dónde nos alojaremos el resto de días que nos quedan de viaje.

Durante el camino, le decimos que tenemos una tradición viajera y que no hemos podido cumplir aún porqué no sabemos si hay… en nuestros viajes siempre hacemos una visita a un McDonalds y nos echamos una foto a la que llamamos “McDonalds por el mundo”. Dewa se parte con nuestra ocurrencia y nos dice que si queremos mañana nos lleva a comer  a uno para que no rompamos nuestra tradición. ¡Nos encanta la idea!

En teoría mañana teníamos pactado tour de día completo también, pero Dewa nos cuenta que hemos visto prácticamente todo ya y si queremos nos recoge a mediodía, comemos según nuestra tradición y hacemos tour solo por la tarde. De esta forma, en lugar de pagar los 50€ del día completo, pagaremos solo 35€. Nos parece bien, y así tenemos la mañana para descansar un poco.

Lo notamos más callado que otros días y nos dice que es porque hoy se ha pegado una buena paliza de conducir… nos cuenta que él vive cerca de Denpasar por lo que para venir a buscarnos ha tenido que conducir casi 3h para llegar a Lovina, más todo lo que ha conducido durante el tour luego. La verdad es que hoy se ha portado genial viniendo a buscarnos, y si cada día le hemos dado algo de propina, hoy es mayor por el esfuerzo extra.

Tras unos 30-40 minutos (a pesar de que hay poca distancia…) llegamos al último hotel dónde nos hospedaremos -qué fuerte suena eso…-. Nos despedimos de Dewa y quedamos en la hora de recogida de mañana, último día de tour con él. Para las últimas 6 noches escogimos el Ping Hotel Seminyak , un hotel de 3* con piscina y muy bien ubicado, rodeado de tiendas, restaurantes y a unos 400m a pie de la playa. Nos salió bien de precio, unos 260€ las 6 noches sin desayuno.

Hacemos el check-in y ya vemos que la piscina la vamos a disfrutar… ¡jeje! Dejamos las maletas en la habitación y decidimos ir a cenar por los alrededores. Necesitamos cash, así que vamos a sacar dinero a un cajero con la mala suerte de que se me bloquea la tarjeta de débito… ¡WTF! Sacamos con la tarjeta de mi marido y ya veremos cómo resuelvo lo de la mía…

Decidimos cenar unas pizzas justo al lado del hotel, están riquísimas y por 160.000 rupias nos llenamos la panza acompañado por unas Bintang.

Como no tenemos desayuno incluido en el precio, pensamos en hacer igual que en los viajes a Japón, aprovechar que tenemos un combini junto al hotel para comprarnos el desayuno de mañana y tomarlo en la habitación. Necesitamos también aftersun que la piel empieza a notar el exceso de sol… y alucinamos al ver cómo le llaman aquí al Paracetamol:

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¡¡Sí, paraSetamol, con S!! ¡¡Ay por favor, qué risa tonta nos coge a los dos en medio de la tienda! ¡No podemos resistirnos y nos llevamos un paquete para enseñarlo a todo quisqui y seguir la coña en el hotel! Como os podréis imaginar, en mi casa desde ese día quedó bautizado también como paraSetamol ¡jajaja! Pagamos 150.000 rupias por todo lo que llevamos y volvemos al hotel partiéndonos de risa…

Hago una llamada al banco aprovechando que con la SIM local tenemos incluidos algunos minutos en llamadas y que aún no los hemos gastado. La operadora alucina cuando le digo: “mire, tengo poco tiempo porqué ahora mismo me encuentro en Indonesia y las llamadas son muy caras, necesito que me desbloquee la tarjeta porqué la necesito para continuar con el viaje”. La verdad es que esas palabras fueron mágicas porqué en menos de 2 minutos me había desbloqueado la tarjeta y deseado un buen viaje. ¡Adoro la eficiencia de ING, oiga! 🙂

Y ya con el marrón solucionado, ducha y a dormir que hoy estamos ko. Mañana más…

17/09/14: Día de relax en Seminyak, Bali

Día 2: Seminyak

 

Amanece un nuevo día a eso de las 6h y yo, entre la luz que entra a través de las cortinas y el jet-lag soy incapaz de dormir más. Así que aún en la cama, me entretengo en mirar redes sociales, email y whatsapp hasta que sobre las 8h se despierta mi marido. Me parece mentira pensar que estoy en la otra punta del mundo y ya disfrutando de las ansiadas vacaciones.

Cuando preparamos el viaje, decidimos que el primer día sería para adaptarnos al jet-lag, relajarnos y no hacer nada, cargarnos las pilas para la parte durilla que nos esperaba con el ascenso al Kawah Ijen y el Gunung Bromo. Y ya veréis que realmente, hoy será un día muy “perro”.

Nos embadurnamos de repelente de mosquitos y protector solar y nos vamos a por el desayuno que tenemos incluido. Para ello tienes que ir a la zona de entrada al hotel, junto al parking dónde nos dejaron ayer, dónde tienen el comedor. Los chicos de recepción se ofrecen a llevarnos en los carritos. así que el trayecto se hace más rápido. El desayuno es tipo buffet dónde puedes tomar un desayuno a base de dulces, huevos y bacon o bien, desayuno típico asiático con sopas, arroces y picantes. Evidentemente, nos decantamos por el primero que está riquísimo.

Tras cargar las pilas, decidimos ir a buscar una oficina de cambio. Preguntamos a Try, nuestro botones y nos recomienda una dónde hacen cambio oficial y no nos timarán, y que se encuentra a unos 20 minutos andando del hotel yendo por la calle principal. Son solo las 9h de la mañana y ya hace un solazo y un calor tremendo como si fuera mediodía… Conseguimos dar con la oficina, pero ¡¡oh, oh!! para acceder a ella hay que cruzar una carretera de dos carriles por sentido, sin semáforos ni pasos de peatones y atestada de coches y motos que van como locos!! Mi marido se lanza y consigue cruzar de una pieza… a mi me da mucho reparo y cuando ya había desistido, los dos tipos de seguridad que hay en la oficina se percatan y me paran el tráfico para que cruce con seguridad 🙂 ¡¡jaja qué majos!!

Cambiamos 1000€ con un cambio de 1€ = 15.330 IDR, nada mal respecto al que nos daba la web XE, la cual siempre consultamos cuando viajamos a países con otras monedas. De nuevo, tenemos que cruzar la carretera y sin dudarlo, les pido a los de seguridad que nos vuelvan a echar una mano 😛

Volvemos al hotel y dejamos el dinero en la caja fuerte, junto al resto de cosas de valor (cámaras, móviles, iPad y documentación). Estamos sudando como pollos por el calor que hace, así que decidimos bajar un rato a la piscina, dónde ya fresquitos, nos tomamos unos mojitos por 170.000 rupias los dos.

relax en la piscina del hotel

relax en la piscina del hotel

Entre el calorcito, el jet-lag y los mojitos, nos entra un sueño tremendo, así que volvemos a la habitación y nos echamos media hora.

Sobre las 13,30h y con un calor horroroso, salimos a comer por la calle principal que pasa frente al hotel. Nos decidimos por Soho, dónde nos comemos dos cheeseburger riquísimas y 2 Coca-Cola Zero por 245.000 IDR los dos.

Con la panza llena de nuevo, decidimos ir a probar las tan conocidas playas balinesas. Según la guía, estamos a unos 15-20 minutos a pie de la playa de Seminyak, así que recogemos la mochila del hotel y nos vamos para allá. Al llegar, nos piden 150.000 rupias por alquilar una tumbona para una hora, nos parece muy muy caro y el tío no está dispuesto a bajar precio, así que pasamos y nos ponemos las toallas en la arena.

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Hay que decir que las playas de Bali son muy bonitas, kilómetros de arena blanca muy fina y es un gustazo tomar el sol en ellas o echar fotos al atardecer. Ahora, el agua tiene un oleaje importante y unas corrientes hacia dentro que no nos gustaron nada. Las vimos peligrosas y encontramos bandera roja cada día que fuimos. Además, continuamente pasan excuse me ofreciéndote masaje, sarong, ropa, comida o bebida, gafas de sol, collares, trenzas…

Nos metemos en el agua solo hasta las rodillas, porqué no vemos seguro meternos más por las fuertes corrientes, el agua está a una temperatura muy agradable.

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playa de Seminyak

Pero sobre las 16h el sol sigue picando que da gusto, hace un calor terrible y nos nos podemos bañar con seguridad… así que decidimos recoger los bártulos e irnos hacia la piscina del hotel, dónde si nos podremos bañar y hay sombrillas sin tener que pagar una pasta…

Caminar por las calles de Bali merece un punto y a parte. De nuevo, te atacan insaciablemente los excuse me. Todos quieren que pruebes sus masajes, que entres a sus tiendas y restaurantes, ofrecerte su transporte o sus tour, etc. Son incansables y es imposible pasear tranquilamente sin tener que aguantarlos… fue algo que no me gustó de Indonesia. A mi me gusta pasear en mis viajes, perderme por las calles de los lugares que visito y aquí ¡me agobiaban un montón!

El hotel nos regala un masaje pies de 15 minutos con la estancia, así que ayer cuando llegamos ya reservamos para las 18h hacérnoslo y  mientras se hace la hora del masaje, volvemos a la piscina a darnos un chapuzón. El masaje, decir que genial, ¡hasta se nos hizo corto! Nos vino de perlas para relajarnos un poco y darnos cuenta que al fin, ¡estamos de vacaciones!

Tras el masajito, volvemos a la habitación. Nos damos una ducha y nos arreglamos para salir a cenar. Repetimos en el Soho, esta vez nos tomamos dos mie goreng (fideos típicos indonesios), dos coca cola y para rematar dos mojitos, por 370.000 rupias los dos.

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mie goreng

Volvemos al hotel, recolocamos las cosas en las maletas y a dormir prontito que ¡mañana nos vamos a Java!