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14/10/13: Last day in Tokyo… Entre Ronin, compras y un tifón amenazante…

Día 18: día inolvidable entre descendientes Ronin…

¡¡Qué dolor hoy cuando al despertar nos damos cuenta que mañana ya volvemos a casa!! Chocado Chocado Nos levantamos tranquilamente a eso de las 9h, bajamos a desayunar y nos ponemos en marcha.

Al bajar a los túneles que conectan el hotel con las estaciones JR y de metro, notamos un señor temblor y además nos zumban los oídos. Oímos como el edificio entero cruje… ¡alucinante! Chocado No es nuestro primer terremoto en Japón y apenas dura unos segundos… tras los cuales, seguimos nuestra ruta como tal cosa. Mr. Green

Tomamos la Asakusa Line hasta la parada Sengakuji, en el distrito de Shinawaga. Amantes de la historia samurai, no nos podía faltar la visita de hoy en este segundo viaje. A pocos metros de la estación ya vemos la gran puerta de madera que marca la entrada al Templo Sengaku-ji, más conocido por el Templo de los 47 Ronin.

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Este templo, de entrada gratuita, en si es poca cosa… una puerta de madera, un pequeño templo, una lámpara de piedra a su entrada… pero en su cementerio están enterrados los 47 Ronin, los cuales continúan siendo uno de los relatos históricos más populares en Japón sobre la lealtad, la resistencia y la fuerza de voluntad, características altamente respetadas en la cultura nipona.

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En marzo de 1701, el señor Asano Takuminokami de Ako (actual Prefectura de Hyogo) provocado y tratado con arroganci,a atacó al señor Kira Hozukenosuke en el castillo de Edo. El mismo día, Asano fue condenado a cometer seppuku (ritual suicida), mientras que Kira no fue castigado a pesar de la costumbre de castigar a ambas partes en este tipo de incidentes. Además, toda la familia Asano fue relevada del poder, dejando a los samurai de Asano sin señor y por tanto, convirtiéndolos en Ronin. Durante más de un año y medio, los samurai de Asano prepararon la venganza de su maestro injustamente castigado, hasta que el 14 de diciembre de 1702, el grupo de los 47 Ronin bajo su líder Oishi Kuranosuke, lograron finalmente vengar a su amo matando al señor Kira. Llevaron la cabeza de Kira al templo Sengakuji, lugar dónde la enterraron y dónde posteriormente, fueron sentenciados por las autoridades a realizarse el seppuku (los 47) por el asesinato de Kira.

Y es en este templo, dónde siguen estando enterrados los 47 y dónde sus familiares a día de hoy mantienen sus tumbas limpias, con agua e incienso y dónde se siguen dejando las cenizas de los descendientes de éstos.

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Cuando entramos al cementerio, escuchamos a un grupo de gente siguiendo unas oraciones cantadas por un sacerdote y nos damos cuenta que se trata de un funeral. Nos parece de mala educación estar allí así que nos damos media vuelta como para alejarnos hasta que terminen, pero uno de los allí presentes nos llama con insistencia para que pasemos. Así que con una reverencia y todos nuestros respetos, pasamos hacia la zona del cementerio del templo. ¡Alucinante poder ver un funeral de un descendiente de los Ronin! Chocado

Un funeral budista es algo muy curioso de ver… hay máximo respeto y silencio, nadie llora, todos siguen los cánticos del sacerdote y siguen una serie de rituales (echar agua, echar humo, poner un bol de arroz con inciensos clavados en él…) a los que aquí no estamos acostumbrados. A pesar de que nos han invitado a pasar, nos parece feo estar ahí, así que muy discretamente nos adentramos en el cementerio para poder ver las tumbas de los Ronin. Tan solo algunas son accesibles, otras están cercadas por una valla de piedra. Es de mala educación hacer fotos a las tumbas… por lo que solo tengo dos fotos que hice al finalizar el funeral y quedarnos solos.

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Aquí podéis ver la distribución de las tumbas.

Tras una visita de lo más inesperada, vamos dando un paseo de unos 15-20 minutos hasta la estación JR Shinawaga mientras vamos comentado la experiencia vivida.

Allí tomamos la linea circular JR Yamanote hasta… ¡¡Ikebukuro!! ¡Si, otra vez! Pero esta vez vamos dando un paseo por las calles de alrededor de la estación buscando tiendas de segunda mano de cámaras y objetivos. Entramos en varias, pero no acabamos de ver claro el comprarla de este modo, así que vamos en busca de un objetivo nuevo… y de mi peluche Doraemon Sacando la lengua Se hace la hora de comer, y decidimos volver a una pizzeria en la que estuvimos cenando una noche en el 1r viaje.

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Tenemos que hacer cola de unos 10 minutos para conseguir mesa, ¡está a tope! Y es que han cambiado un poco de formato desde nuestra primera visita. Para las cenas siguen haciendo a la carta, pero al mediodía han montado un buffet de pizzas y pastas más bebidas y postres (también pizzas pero dulces) por 1300¥ (los dos). Comemos hasta los topes, todo está riquísimo 🙂 Probamos pizzas que aquí no veremos ni de coña, como una que había con shiitake y algas nori Riendo

Tras una buena comida, volvemos a la estación JR Ikebukuro para tomar de nuevo la línea JR Yamanote e ir a otro de los distritos “clásicos” y que aún no hemos pisado en este viaje: ¡Shinjuku!

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Pero esta vez, como ya conocimos el barrio en el 1r viaje, nos vamos derechos a las calles de la electrónica que hay en los alrededores de la estación en busca y captura de un nuevo objetivo para mi cámara Sacando la lengua Entramos de nuevo en varias tiendas de segunda mano… en algunas nos miran hasta raro… debieron pensar “qué hacen estos gaijin aquí” Chocado y en otras vimos verdaderas reliquias dignas de museo de historia Sacando la lengua Finalmente, vamos a las tiendas clásicas tipo Yodobashi… comparamos precios y en Big Camera encontramos una buena oferta (70% de descuento) en un objetivo nuevo de larga distancia que va derecho a la saca no sin antes hacer el papeleo para el Dutty Free. Aprovechamos para comprar unas bridas para cerrar con más seguridad las mochilas ya que hemos decidido que debido a la carga en compras realizadas, y aprovechando que con Lufthansa podemos facturar dos maletas por pasajero, mandaremos también las mochilas a la bodega.

Por más que miramos en distintas tiendas de juguetes, no hay forma de encontrar el dichoso peluche de Doraemon, así que con mucha frustración, me quedo sin él… Mi marido se compra una bandolera de piel en una tienda de ropa de chico (no recuerdo el nombre) en la misma estación y así compartiremos bultos para el equipaje de mano… ¡qué fuerte! tras 19 días de viaje ya estamos distribuyendo el equipaje y pensando en el viaje de vuelta que es ¡¡¡MAÑANA, qué horror!!! Chocado Confundido Por un lado tenemos ganas de volver, son muchos días fuera de casa, pero por otro nos fascina tanto este país que nos entra la depre Trist

Cuando llegamos a la estación de Shimbashi, vemos que ya ha anochecido. Hace días que nos llama la atención un reloj enorme que se ve en la 1ª planta del centro comercial Caretta y no nos podemos ir con la intriga, somos así de curiosos. Así que subimos y vemos que es un gran reloj hecho de metal a los pies de la Nippon TV Tower…

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Decidimos ir hacia el hotel por las calles elevadas que comunican todo el Shiodome Building. Echamos unas fotos de los rascacielos de esta zona tokyota. Sabemos que no impresionan tanto como los rascacielos de otras ciudades, pero aún así tienen su encanto y además desde aquí se ve la Tokyo Tower iluminada de rojo.

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Nos encontramos haciendo estas fotos, cuando oímos el sonido de una súper sirena tipo alarma, pero un sonido espantosamente llamativo… ¡nos asustamos un montón! No sabemos de dónde procede y por unos momentos nos quedamos petrificados intentando averiguar si se trata de un terremoto más intenso que el de esta mañana… Chocado Chocado ¡pero nada tiembla! Vemos a gente correr en dirección al reloj y allá vamos nosotros también no vaya a tratarse de algo serio… ya sabéis que “dónde fueres, haz lo que vieres…” Ojos que se mueven y cuál es nuestra sorpresa al ver que la sirena y todo el mundo corriendo es porque el reloj al marcar las 18h hace un espectáculo de música, luces y hay figuras en movimiento como un carrusel al ritmo de la música… ¡¡la leche, pa’matarlos es poco!! Bueno, pues ya que estamos, nos quedamos a verlo… Mr. Green

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El espectáculo del reloj dura como 5 minutos, al acabar, vemos una tienda de chuches dónde nos compramos algunas para el viaje de mañana. Bajamos al Familiy Mart a comprar algunos dulces y galletas para traernos y para desayunar mañana, y unos refrescos. Y con las manos bien cargadas, nos vamos al hotel a hacer las maletas… ¡qué dolor!

Nos encontramos a medio hacer las maletas cuando haciendo zapping en la tele vemos que sacan imágenes de un tifón que se acerca a Japón… tras ver la misma noticia en varios canales, interpretamos que a eso de las 12h tocará suelo justo en ¡¡¡Tokyo!!!

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Nuestro vuelo sale a las 10,30h, esperemos no tener problemas para partir… Ojos que se mueven

Bajamos a cenar al centro comercial que hay junto al hotel unos buenos ramen para despedirnos de Japón. Echamos unas últimas fotos desde la habitación, hablamos con los nuestros para decirles que estamos bien, tristes pero bien… Y acabamos de preparar las cosas, y a dormir pronto que mañana toca madrugar y nos espera un laaaargo viaje de vuelta… sleep

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08/10/13: Matsumoto, su castillo cuervo y de vuelta a la gran metrópolis

Día 12: visitamos Matsumoto y regresamos a… ¡¡Tokyo!!

Hoy nos levantamos muy temprano para cambiar de nuevo de destino: nos vamos a Matsumoto y después a la big city Aplauso Aplauso

A pesar de que seguimos con el JRP activo, decidimos hacer el trayecto de Takayama a Matsumoto con los buses de la compañía Nohi ya que nos acorta en más de 2h el tiempo de viaje. Ayer preguntamos en la estación de buses y nos dijeron que no era necesario reservar asiento. Por lo que madrugamos bastante, desayunamos en la habitación lo comprado ayer, recogemos las cosas, hacemos el check-out estilo Japón (dejar la llave en una cesta en recepción) y nos vamos para la estación de buses.

Compramos los billetes (3100¥ pp) y a las 7,50h ponemos rumbo a Matsumoto. El trayecto, a pesar de ser largo, se hace ameno. Pasamos por zonas boscosas en las que se empieza a ver el momiji y el contraste de colores en el follaje de los árboles, lagos, ríos y cascadas humeantes. A mitad de camino, el bus hace una parada en una zona de onsens y nos dan 15 minutos para poder ir al baño. Aprovechamos para ir al WC y comprarnos un cafelillo en las máquinas. Tras la pausa seguimos el camino. A las 10,10h llegamos a Matsumoto. Nos acercamos hasta la estación JR Matsumoto (frente a la estación de buses) y dejamos las mochilas en una consigna (400¥) así podremos hacer la visita sin cargas.

Matsumoto (松本): Es la segunda ciudad más grande de la prefectura de Nagano. Conocida por Matsumoto-jo, uno de los castillos que se conservan de origen en Japón. Podrás disfrutar de un ambiente relajado y cosmopolita a la vez.

A pesar de que hay varias cosas por visitar en Matsumoto, decidimos ver lo más imprescindible y coger el tren de mediodía para poder llegar a Tokyo a media tarde. Así que nos hacemos con un mapa de la ciudad en la oficina de turismo que hay en la misma estación y nos ponemos en marcha. No hay demasiada distancia entre la estación y los sitios que queremos visitar por lo que prescindiremos del transporte público. Caminamos durante unos 15-20 minutos hasta llegar al castillo. De nuevo me maravillan las artísticas tapas de alcantarilla de Japón Heart

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La construcción del Castillo data de la era Sengoku, por Toyotomi Hideyoshi entre 1594-1597 como un fuerte bajo el nombre de Castillo Fukashi. En 1872, siguiendo la restauración Meiji, el castillo fue vendido en una subasta, y corrió riesgo de ser desmantelado. Hoy día, es considerado Tesoro Nacional y es conocido como el Castillo de los Cuervos por el color negro de sus muros, es uno de los mayores exponentes del arte hirajiro (castillo construido sobre una llanura y no sobre una colina).

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Pagamos la entrada que incluye el City Museum (600¥ pp). Nos maravilla el entorno dónde está construido el castillo, situado en la llanura de Matsumoto y rodeado de un gran foso. Dicen que las tierras sobre las que se posa, son tierras pantanosas que obligaron a los constructores a hacer estructuras muy sólidas, usando largos maderos fijados en el suelo y apoyarlo sobre muros de piedra de 7 metros. Su altura alcanza 30m distribuidos en seis plantas.

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Vemos que en los alrededores del castillo están montando casetas como para una feria o un mercadillo que dificulta la visita… así que nos vamos directos hacia los jardines del castillo. A pesar de que una de sus torres está tapada por una lona (están haciendo trabajos de restauración), disfrutamos de su bella vista.

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Nos acercamos hasta el edificio y entramos en su interior tras descalzarnos. Vamos subiendo plantas y visitando las exposiciones de armas, artefactos y armaduras que se exponen. La mayoría de las explicaciones están en japonés, pero encontramos algunos carteles en inglés. Me llama la atención este kit para quitar metralla… deformación profesional ¡jaja!

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Es increíble, caminar por los suelos de madera pulida e ir subiendo por las distintas plantas a la vez que piensas en cómo debía ser estar en el castillo en aquella época. A pesar de que hemos estado en otros castillos japoneses, éste nos gusta mucho y nos gusta saber que es uno de los tres que se conservan de origen.

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La vista de los jardines desde las ventanas empieza a ser bonita, y podemos ver con detalle los tejados y su elaborada ornamentación.

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Para acceder a los últimos pisos hay un poco de cola ya que los escalones son muy empinados, ¡casi 60cm de altura entre escalones por lo que cuesta subirlos! Al fin, llegamos a lo más alto desde donde hay unas vistas estupendas de la ciudad, del puente de madera lacada (que están reconstruyendo) y de los alpes japoneses.

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Bajamos de nuevo hacia los jardines. Sabemos que hay alguna cosa más para ver en el recinto del castillo, pero como están haciendo obras en algunas torres y en el puente dificultan el acceso al resto de jardines, por lo que decidimos dar por concluida la visita… Salimos del jardín y volvemos a la zona del foso. Hay un gran parque junto al castillo pero no nos podemos acercar bien por las casetas que están montando -entendemos que celebrarán algo en breve-, así que nos conformamos con ver el castillo desde este punto, nos echamos unas fotos y nos deleitamos con las vistas de la construcción.

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Vamos al Museo y la chica nos dice que solo podemos ver dos plantas con la entrada combinada del castillo, si queremos ver más tendremos que pagar un extra. Mientras nos lo pensamos, accedemos a la parte que si podemos visitar. Hay una exposición de armas y armadura, alguna maqueta del castillo y planos de su construcción, así como las estatuas de pececillo que hay en lo alto del castillo. Toda la información está en japonés, lo cuál dificulta la visita.

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También se exponen objetos antiguos, cosas sobre el kabuki, amuletos, dioses, navegación y ¡hasta un camión de bomberos de época!

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Como toda la información está en japo no nos enteramos de mucho, por lo que decidimos no pagar el extra e ir hacia la calle comercial. De camino a ella encontramos un edificio muy tradicional entre bloques, así como algunos amuletos.

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Visitamos un santuario de camino, el Yohashira Jinja, dedicado a los Zouka Sanshin o los tres dioses creadores. Tiene una gran torii de metal a la entrada que es feucha, pero el santuario me pareció bonito y muy tranquilo, apenas había visitantes.

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Seguimos hacia la calle comercial Nakamachi-dori, conocida como la calle de las ranas y que cuenta con varias tiendas de artesanía y restaurantes.

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Y ¿porqué tantas ranas? La calle se llama “kaeru”, que en japonés tiene muchísimos significados entre ellos “rana”, “volver/regresar” y “poder comprar”, como véis el idioma japonés tiene muchísimas palabras homófonas. Los locales usan el nombre de la calle con los tres significados, por ese motivo la calle está repleta de estatuas de ranas, de tiendas donde comprar y al final del paseo vuelven a casa. A raíz del juego de palabras que supone “kaeru”, es costumbre llevar una ranita en el monedero o cartera para que “el dinero que se gasta, regrese”. Como podéis ver, ¡los japos son muy supersticiosos!

Y ahora si, tras unos 10 minutos de paseo y encontrándonos hasta con un tablao flamenco, llegamos a la estación JR Matsumoto de nuevo.

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Miramos los horarios de los trenes y vemos que hay uno para Shinjuku directo a las 13,47h y ese es nuestro objetivo. Aprovechamos que nos falta 1h para ir a comer unas tempuras con su arroz y su sopa de miso riquísimas en la misma estación (1600¥ los dos).

Sin mucha demora recogemos las mochilas de la consigna y nos vamos hacia los andenes. Aquí pasamos un poco de mal rato porqué las indicaciones de los trenes (tanto en el suelo del andén como en las pantallas) sólo está en japonés. Por suerte, mi marido que es un amante de los trenes, reconoce el modelo del tren que tenemos que tomar y allá que vamos hacia las señalizaciones correctas en el suelo del andén. Cuando llega el tren, le preguntamos a un supervisor de Japan Railways por los vagones de no reservado y subimos. Nos acomodamos y puntual como todos los transportes en Japón, salimos hacia nuestra nueva nueva base, ¡¡¡Tokyo!!! Mr. Green

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Interior del tren

De camino, dormimos un ratito y nos despertamos ¡¡¡¡justo a tiempo de ver el Fuji, menuda alegría!!!! Aplauso Aplauso Aplauso Las fotos no son de muy buena calidad, pensad que estaba lejos, con el móvil de la época y en movimiento… pero para que os hagáis una idea y podáis distinguirlo vosotros también si viajáis en tren por la zona.

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Reconocemos la estación de Odawara de nuestro primer viaje cuando fuimos a Hakone… y conforme el tren se acerca a Tokyo nos entra la emoción de nuevo… saber que volvemos a Tokyo, que disfrutaremos de nuevo de la ciudad e ir reconociendo edificios en Shinjuku… ¡¡los pelos de punta!! Heart

Tokyo (東京): Es la capital de Japón y una de las ciudades más pobladas del mundo. Consta de 23 distritos centrales y varias ciudades anexas. Conocida como Edo antes de 1868, y convertida en 1603 en el centro político de Japón, cuando Tokugawa Ieyasu estableció su gobierno feudal allí. Con la Restauración Meiji de 1868, el emperador y la capital se mudaron desde Kyoto a Edo que pasó a llamarse Tokyo (“capital del este”). Grandes partes de Tokyo fueron destruidas en el gran terremoto de Kanto de 1923 y en los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial en 1945. Hoy, la metrópolis ofrece una selección ilimitada de compras, entretenimiento, cultura y restaurantes, a la vez que conserva partes con mucha historia, así como grandes zonas verdes.

A las 16,39h llegamos a la estación JR Shinjuku y nos os podéis imaginar qué sensación Heart A pesar de ser la estación que más miedo da a los viajeros por ser la más transitada del mundo a nosotros nos encanta estar aquí y como peces por el agua, en seguida damos con la línea JR Yamanote para ir hacia el hotel. La experiencia es un grado y aquí se nota ¡mucho! Riendo

Qué pasada volver a estar en esta línea de tren, vamos viendo las estaciones y los edificios por dónde pasa, y vamos recordando cosas del primer viaje… “aquí compramos esto… aquí vimos aquello… ¿te acuerdas de esta tienda?… aquí fue dónde…” ¡Nos pasó igual que en Kyoto! Tras unos 30 minutos de viaje, llegamos a la estación JR Shimbashi. Salimos hacia Shiodome por el túnel subterráneo que comunica ambas estaciones para llegar hasta nuestro hotel. Para la estancia en Tokyo, nos decantamos por el hotel Villa Fontaine Shiodome (por 105000¥ en habitación doble con desayuno incluido por 7 noches) y en el cual habíamos pasado la última noche de nuestro primer viaje y en el que estuvimos la mar de a gusto. Además está muy bien comunicado con varias líneas de metro y tren JR, y rodeado de restaurantes y centros comerciales.

De nuevo, mil recuerdos vienen a nuestra mente mientras recorremos este pasillo subterráneo y llegamos al hotel… hasta que nos viene a la cabeza la pregunta del millón: ¿¡habrán llegado las maletas y el sake?! Mr. Green Nos dirigimos a la recepción para hacer el check-in. Recordaros que es costumbre en Japón pagar la estancia en los alojamientos al hacer el check-in, lo cuál agiliza luego la salida el último día. La chica de recepción nos dice que tenemos en nuestra habitación las maletas y un paquete esperándonos. ¿¿¡¡He dicho ya que adoro este país??!! Aplauso Aplauso

Alucinamos un montón y es que nos han dado casi la misma habitación, mismo número pero en un piso menos que la otra vez, estamos contentos porqué disfrutaremos de las mismas vistas sobre las múltiples líneas de tren que pasan por delante, viendo trenes de todo tipo 🙂

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¡¡nuestro sake!!

 

Descargamos las mil cosas que llevamos encima y aprovechamos el wifi de la habitación para mirar el correo a ver si Augusto (de Rutafujitours) nos ha escrito… y efectivamente, tengo un mail suyo en el que nos dice que se prevé mal tiempo para el día que tenemos reservada la visita a la zona del Fuji y nos pregunta si podemos cambiarlo al jueves, le contesto que sin problema y sin perder tiempo nos vamos a disfrutar de Tokyo.

Primera parada: ¡Akihabara! Mr. Green ¿¡Cómo no?! Tras un corto trayecto con la línea JR Yamanote, llegamos al barrio de la electrónica, el cómic, el ocio y el vicio en general 🙂

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La idea es comprar una cámara de fotos réflex aprovechando que el cambio con el yen está genial. Nos recorremos varias tiendas (Yodobashi, Map Camera, Big Camera, Tokyu…) así como tiendecitas pequeñas de primera y segunda mano, comparando precios y modelos, me voy anotando aquellos que me interesan y tras una comprobación por internet en los próximos días iré a por ella.

Tras más de 2h de caminata, mirando y remirando, decidimos cenar en un McDonnalds (1300¥ los dos) y volver al hotel que entre el madrugón, el tute de bus y tren, y la caminata de todo el día estamos cansadísimos… Llamadita a los nuestros para contarles lo emocionados que nos sentimos de volver a estar en Tokyo, ducha y a dormir sleep

05/10/13: Nos vamos a territorio de los Maeda: Kanazawa

Día 9: nos adentramos en el Ura Nihon (裏日本) o el Japón más “auténtico”…

Llega un nuevo día y nosotros hoy dejamos Kyoto con mucho, mucho pesar, y es que es nuestra ciudad japonesa favorita y aunque sabemos que volveremos algún día, cuesta despedirse de ella.

Hoy nos vamos a conocer la zona de los “Alpes Japoneses” y lo digo entre comillas porqué a los más puristas no les gusta que se les llame así 😛 Como quedamos con el hijo del Sr Matsubaya, tenemos listos los papeles para el envío de las maletas hacia el hotel de Tokyo con la empresa Yamato cuando bajamos a hacer el check-out. A los alpes nos vamos solo con las mochilas, las chaquetas y los paraguas (anuncian lluvias…) para viajar más cómodos los siguientes días en los que tendremos que coger varios transportes, y enviamos el resto del equipaje hacia la gran ciudad. Hemos quedado muy contentos con el Matsubaya Inn Ryokan y sin duda lo recomendamos. Nos regalan dos pack’s de palillos como agradecimiento por nuestra estancia, ¡qué majos! Aplauso Nos despedimos del personal que lleva el ryokan con grandes reverencias acompañados por varios dōmo arigatō (muchas gracias).

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Salimos hacia la estación JR Kyoto para coger el tren que nos llevará a Kanazawa y para el que reservamos los billetes ayer en la oficina de Japan Railways. De todos los que hay, el Thunderbird es el único que va directo desde Kyoto por lo que te ahorras casi 1h de viaje… tenemos reservados los billetes para las 9,09h. Al salir del ryokan está lloviendo y hace fresquillo, suerte que nos hemos quedado con las chaquetas y los paraguas… Nos compramos algo de desayuno en las máquinas de la estación para tomarlo en el tren de camino. Cuando subes a un tren japonés, ves que el deporte nacional es dormir en ellos. Muchas veces ves que se despiertan de golpe y bajan en la siguiente parada, siempre he tenido la duda de si tienen los tiempos controlados o es que allá dónde se despiertan se bajan y luego dan la vuelta… 😛 El otro deporte nacional si se trata de viajes largos es comer, así que podéis hacerlo tranquilamente, siempre y cuando luego no dejéis basura en el tren y la depositéis en las papeleras de los andenes.

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nuestro tren

El trayecto hasta Kanazawa es muy chulo, hay unos paisajes de montaña con unos lagos espectaculares. A las 11,13h llegamos a destino. Decidimos deshacernos del equipaje aprovechando que el hotel está justo al lado de la estación y así visitar la ciudad sin cargas. Para esta noche, escogimos de nuevo un hotel de la cadena Dormy Inn Kanazawa por 13000¥ (los dos). Cuenta con baños públicos en el último piso, lavadoras a monedas y está muy bien ubicado, en la calle justo al lado de las estaciones JR y de buses. Estos hoteles suelen estar bien de precio y estupendamente ubicados, los recomiendo sin duda.

Kanazawa (金沢): A partir del siglo XV la importancia de Kanazawa creció al establecerse la poderosa y combativa secta Ikko. Durante el periodo Edo el clan Maeda (el segundo más poderoso en términos de producción de arroz y tamaño de feudo) se asentó en la ciudad. Kanazawa fue creciendo hasta convertirse en una ciudad de gran éxito cultural rivalizando con Kyoto y Tokyo. En la II Guerra Mundial, fue la segunda ciudad más grande Japón (después de Kyoto) en escapar de la destrucción de los ataques aéreos. Gracias a ello, hoy en día aún se mantienen partes de la antigua ciudad amurallada, con los distritos de los samuráis, templos y distritos de ocio y de geishas, en buenas condiciones.

El centro de la ciudad se define por Kanazawa Castle Park. Todas las atracciones principales están situadas dentro de un radio de unos dos kilómetros alrededor del parque del castillo, por lo que es posible explorar la mayor parte de la ciudad a pie. La estación JR Kanazawa por eso no es céntrica, se encuentra a unos dos kilómetros (unos cinco minutos en autobús) al noroeste del centro de la ciudad. Hay una red de autobuses que conectan la estación con el centro de la ciudad y las principales atracciones turísticas de Kanazawa. Los buses tienen un precio de tarifa plana de 200¥ por trayecto en el centro de la ciudad, o como en Kyoto, puedes comprar un bono diario de viajes ilimitados por 500¥. Hay varias líneas pero la más útil para los turistas es la del Loop Bus Kanazawa, que conecta la estación de Kanazawa en un circuito en sentido horario con la mayoría de los lugares de interés. El ticket se compra en la oficina de turismo de Kanazawa que se encuentra adherida a la estación JR y el bus se toma en la entrada principal de ésta.

Tras dejar el equipaje en el hotel (que nos lo guardan gratis), volvemos a la estación para comprar el pase diario del Loop Bus (500¥ pp) y lo tomamos para ir hacia la zona del Castillo y el Kenro-koen. Tras unos minutos de trayecto, bajamos en la parada “Kenro-koen-shita”. Justo en frente, ya vemos la muralla del castillo de Kanazawa.

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Subimos unos escalones para llegar al puente y entramos al recinto del Kanazawa-jo o castillo de Kanazawa. La entrada a éste es gratis (solo hay que pagar 300¥ si quieres acceder a las torres).

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Este castillo fue la sede del clan Maeda desde 1583 hasta el final del periodo Edo. Se quemó un par de veces a lo largo de su historia, por lo que tan solo queda en pie la Puerta Ishikawa-mon de origen.

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Desde hace varios años están trabajando en la reconstrucción de las torres, del foso, de la puerta de acceso principal al Kanazawa-jo y los almacenes del castillo. Decidimos ver solo un trozo del recinto y no pagar la entrada a las torres ya que nada más entrar al patio interior del castillo vemos que están preparando una especie de feria dentro del recinto para mañana, en los carteles ponen que se celebra el Matsuri… lástima no poder cuadrar el itinerario de otro modo para disfrutar de él 🙂

Salimos de nuevo por la Ishikawa-mon y desandamos lo andado para ir hacia el otro extremo del puente, dónde se encuentra una de las entradas al parque Kenro-koen. Pagamos la entrada (600¥ pp). Éste es considerado como uno de los tres mejores jardines de Japón. Solían ser los jardines exteriores del castillo, un jardín privado de la familia Maeda, pero no fue abierto al público hasta 1871. Dispone de varios estanques, arroyos, cascadas, puentes, casas de té y una villa samurai en su recinto.

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Su nombre, literalmente significa “jardín de las seis subliminales”, refiriéndose a la amplitud, aislamiento, artificialidad, antigüedad, abundancia de agua y amplias vistas, seis atributos que hacen de un jardín perfecto según una teoría china basada en el yin-yang.

Pasamos un buen rato deleitándonos con el lugar, e incluso nos sentamos en algún banco a observar. Como una imagen vale más que mil palabras, os dejo con algunas fotos que como siempre no hacen honor al vivo y en directo. Aquí disfrutamos viendo el inicio del momiji, el momento del otoño en que las hojas de los arces se tiñen de color rojizo.

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el Kenro-koen cuenta con la lámpara de piedra más antigua de Japón

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Adherida al jardín se encuentra la Villa Seisonkaku (entrada 700¥ pp), una de las villas samurai más elegantes de Japón y construida por un señor Maeda para el retiro de su madre, durante los últimos años del periodo Edo.

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Es un gran edificio con una serie de salas con suelos de tatami construidas en dos plantas. Una de sus características más interesantes son los techos que cubren el mirador del jardín, construidos sin columnas para no interrumpir las vistas del jardín. Así como los suelos de madera que rodean la casa y dan acceso a los jardines, que como los del Castillo Nijo de Kyoto crujen al caminar sobre ellos a no ser que lo hagas muy muy despacio. Sus jardines privados nos maravillan también. Y cuenta con otra característica que no habíamos visto antes, cada estancia tiene las paredes pintadas de un color, pero colores fuertes como rojo, naranja, morado… al estilo holandés o incluso, árabe, dicen que por influencia de comerciantes extranjeros que había conocido el Sr Maeda. Este lugar nos gusta mucho, se respira paz en sus estancias y además, muestra juegos, muebles, ropas y joyas de la familia. Lástima no poder hacer fotos ni del interior ni de sus jardines porque son una pasada…

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Algo que teníamos pensado para el día de hoy era visitar el Templo Myoryuji, conocido como el Templo Ninja. El mundo ninja nos atrae a ambos, pero hay muy pocas cosas sobre ellos en Japón (no les tienen mucho aprecio que digamos… Doblemente malvado ) pero leyendo por internet vimos que había que hacer reserva telefónica previa y que solo hablan japonés, y había opiniones muy negativas de algunos visitantes, lo cuál nos echó atrás. Así que decidimos coger el bus de nuevo para acercamos a la estación, allí comemos en un restaurante italiano unas ricas pizzas (2000¥ aprox los dos) y vamos al hotel a hacer el check-in y pasar por la habitación para refrescarnos un poco, ¡hace un calor terrible!

Aunque el jardín Kenro-koen y la villa samurai nos ha gustado muchísimo, no acabamos de encontrarle el punto a esta ciudad… suponemos que es por el cansancio que llevamos encima, y el bochorno y la humedad tan fuertes que hace, aún así, decidimos darle un voto de confianza por lo que cogemos de nuevo el bus aprovechando el bono diario y nos vamos hacia Nagamachi o distrito samurai.

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Queríamos entrar a ver la casa Nomura, pero cuando llegamos el señor que hay a la entrada nos dice que ya van a cerrar y que no nos da tiempo a visitarla. Tenía apuntado de la japan-guide que cierran a las 17,30h y solo son las 16,30h así que nos quedamos descolocados… vienen otros grupos detrás nuestro y se encuentran con lo mismo, ¡vaya fiasco! Paseamos un poco por la zona y vemos que todas las casas samurai están cerradas o a punto de hacerlo :S

Tan solo podemos entrar en la Takada Family House (entrada gratis) una pequeña casa samurai que conserva los establos dónde guardaban los caballos de los samurai, un par de estancias construidas en madera y la puerta original. Contiene además un bonito jardín. Tienen carteles en inglés, así que podemos aprender un poquito más sobre los samurai.

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Seguimos caminando hacia el Museo Ashigaru, pero aunque solo son las 17h, ¡está todo cerrado ya! En esta zona nos llama la atención un centro sanitario cristiano ortodoxo con capilla incluida, es la primera iglesia cristiana que vemos en Japón Muy feliz

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La zona es bonita y bien merece un paseo, la pena es no poder visitar más casas de samurai que es la esencia del barrio…

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Decidimos acercarnos de nuevo al centro y visitar los dos santuarios principales de la ciudad a sabiendas que los santuarios no cierran Sacando la lengua Ambos son de entrada gratuita. El primero que vemos es el Oyama-jinja. Este santuario está dedicado a Maeda Toshiie, el primer señor del poderoso clan Maeda. Construido en 1599 por su sucesor en el Monte Utatsu y trasladado posteriormente a su ubicación actual. ¡Lo flipamos con la entrada! Tiene una gran torii de piedra y tras ella, ¡una puerta al más puro estilo europeo!

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La puerta fue diseñada por un arquitecto holandés usando elementos de temática religiosa europea y asiática. Sus pisos superiores fueron usados como faro, recordad que Kanazawa fue la capital portuaria del norte de Honsu. La puerta era originalmente la de entrada al palacio del castillo y fue trasladada al santuario posteriormente. En el recinto se alza una estatua de Toshiie y cuenta con diversos estanques con unas carpas enormes 😛

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Vemos que en el interior del templo hay una sacerdotisa enseñando unos cantos a otra más joven. Hay varias personas escuchándolas, y la verdad es que es algo curioso de ver, nos ponemos en una esquina para no molestar y nos quedamos un rato observándolas. También vemos a varios salaryman que vienen a hacer sus oraciones tras la jornada de trabajo. Esto es lo que más me gusta en un viaje, poder pararte a observar el día a día de la gente del lugar, poder empaparme de su verdadera esencia… 🙂

De allí, nos dirigimos al Ozaki-jinja, santuario shinto dedicado a los grandes señores Amaterasu-o-minokami, Tokugawa Ieyasu y Maeda Toshitsune, y que fue construido en 1643.

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Vemos en el mapa de la ciudad que el mercado Omicho está a pocos pasos del santuario, así que tras la visita al pequeño santuario, allá vamos. Este mercado funciona al mismo modo que la lonja de pescado Tsukiji de Tokyo. Se encuentra entre el barrio de Katamachi y la estación JR, y en él hay centenares de tiendas y restaurantes. Muchas de ellas ya han cerrado cuando llegamos, así que recorremos un par de calles y salimos hacia la calle principal de nuevo.

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No encontramos ninguna parada del Loop bus cerca, así que nos toca ir caminando hacia el hotel dónde queremos descansar un rato con la intención de luego cenar en alguno de los distritos de las geishas para poder conocer también esa zona de la ciudad. Aunque en el mapa no parecía que hubiera tanto, tardamos más de 30 minutos a pie… al fin llegamos a la estación JR y vemos la “torii” de aluminio de la entrada, que en realidad no es una torii si no un tambor tsuzumi… ¡de nada más que 13,5 metros de alto por 24 metros de ancho! Así como la fuente/reloj que con el agua y luces va formando mensajes y marcando la hora.

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Tras las fotos de rigor, nos vamos hacia el hotel a descansar un rato. No sé si por el cansancio acumulado de estos días, la caminata de hoy, la terrible humedad que hay, el calor tremendo que hemos pasado o qué… pero me empiezo a encontrar fatal, con dolor en todas las articulaciones y una sensación de agotamiento brutal… ¡como si estuviera incubando un gripazo terrible! Así que con mucho pesar decidimos pasar de largo del distrito de las geishas y dedicar el resto de la tarde a descansar. Mi marido baja a un 7/11 que hemos visto cerca a comprar la cena y el desayuno para mañana (1700¥ todo) y decidimos relajarnos y cargar las pilas.

La verdad es que las cenas de los kombini nos apañaron prácticamente a diario, por pocos yenes cenamos decentemente en la habitación de la mayoría de los alojamientos. Es una de las facilidades que pone Japón, y es que en todos ellos encontramos hervidor de agua y neverita en la habitación, y algunos incluso microondas de uso comunitario.

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hoy sopa de miso, yakisoba, bolitas de pollo empanado y arroz gohan

Cenamos pronto y tras ello, nos enfundamos los yukata de cortesía que tenemos en la habitación y nos vamos a darnos un bañito relajante al sentō (baño comunitario) del hotel. Tras un buen rato en remojo en el agua calentita para que me siento un poco menos agotada…, volvemos a la habitación y a nos vamos a dormir pronto, ¡¡espero estar mejor mañana!!

01/10/13: Kumamoto… ¡Kumamon y su castillo!

Día 5: hoy descubrimos Kumamoto 🙂

Empezamos mes y a nosotros aún nos quedan muchos días por delante en Japón 🙂 La noche de hoy también la pasaremos en Kumamoto así que tenemos todo el día para ver la ciudad sin estrés. Desayunamos en el hotel lo comprado anoche en el kombini y salimos hacia el primer destino del día.

Ayer ya nos percatamos, y hoy lo vemos por todas partes… hay un oso (que mi marido dice que le recuerda al osito pedófilo del manga de los 90, el Pedoear) Mr. Green  y está en todas la tiendas, carteles, restaurantes…

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… y es que resulta que es la mascota de la ciudad ¡jaja! Todas -o casi todas- las ciudades niponas tienen una mascota que la usan para promocionarse al resto del país. En internet podéis encontrar vídeos sobre ellas, yo comparto con vosotros uno Kumamon, la mascota de Kumamoto 😀

De nuevo me llaman la atención las tapas de alcantarilla. No sé si lo he comentado alguna vez, pero todas las ciudades de Japón tienen las tapas de alcantarilla decoradas de distinta forma. Algunas tienen el sello o escudo de la ciudad, otras un símbolo que las distinga, otras una flor típica de la zona… ¡las de Kumamoto me gustan mucho!

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Nos dirigimos hacia el Kumamoto-Jo, el Castillo de la ciudad que queda a unos 5 minutos a pie del hotel. Entramos por una de las puertas de la muralla (640¥ entrada combinada para el castillo más la villa samurai cada uno) y vamos recorriéndola hasta llegar al castillo. En la zona de la muralla hay un parque enorme, algunos jardines de peonías (qué pena que no sea el tiempo porqué es una de mis flores favoritas) y cuervos, ¡muchos cuervos! No os extrañéis cuando visitéis el país al verlos por todas partes ya que son considerados como algo sagrado en el sintoísmo, son los acompañantes de este mundo al más allá.

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El castillo, construido originalmente por Kato Kiyomasa de 1601 a 1607, es considerado uno de los tres castillos fortificados más importantes y mejor conservados de Japón. Cuenta con un avanzado diseño de arquitectura e ingeniería para la época en que fue construido, aportando el diseño de murallas inclinadas hacia dentro, lo que lo hacía casi inexpugnable, sobretodo por los ninjas, magníficos escaladores y muy bien preparados físicamente, que encontraban más dificultades durante el asedio y que poco a poco se fueron añadiendo a todos los castillos ya construidos. Fue incendiado durante la rebelión de Satsuma.

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Kato Kyomasa

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Murallas curvadas

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una de las torres de vigilancia

El castillo es realmente bonito y está muy bien conservado. Esa madera oscura combinada con la piedra con la que está construido le da un aire de poder increíble. Nos deleitamos con la vista mientras nos tomamos unas bebidas fresquitas a la sombra de unos árboles… ¿¡he dicho ya que en Kyushu hizo un calor terrible?!

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Vemos que hay un tipo disfrazado de “osito pedófilo” -lo llamábamos así siempre que lo veíamos- que intenta escalar el muro del castillo, y hay otro chico que lo graba todo por lo que deducimos que debe ser alguna coña…

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Recorremos la explanada que hay frente a esta parte del castillo y nos vamos a visitar la torre más antigua que se conserva de origen del castillo.

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Se puede entrar en ella e ir subiendo por sus empinadas escaleras hasta la última planta, desde la cual hay unas vistas geniales del castillo y de la ciudad. En todas las plantas, encontramos carteles en inglés con explicaciones de cómo era la vida en el castillo… ¡si, no nos lo podemos creer, hay info en inglés!

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Tras recorrer la torre, vamos a visitar el castillo por dentro. Para llegar a él, primero hay que pasar por un pasillo bajo los muros de la muralla interior en los que tomas consciencia de lo amplios que son los muros en realidad…

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Y sales de nuevo a otra explanada ajardinada. En ella, hay varios chicos disfrazados de ninja y de samurai con los que te puedes hacer fotos. También hay una especie de photocall dónde colocas tu cara y tienes el castillo al fondo.

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Y tras hacer un poco el pavo, entramos al Kumamoto-Jo. Aquí también encontramos algunos carteles con información en inglés sobre lo que se expone en las distintas plantas del castillo, a qué estaban destinadas cada una de las salas, tácticas de defensa, la historia de la rebelión de Satsuma… vamos subiendo y al llegar a los últimos pisos hay una cola tremenda para subir. La escalera aquí es más más empinada, y es que hay  algunos escalones de medio metro de alto cada uno, así que os podéis imaginar la dificultad para subir… Desde aquí arriba también hay unas vistas geniales y además es súper agradable andar por los suelos de madera pulida descalzos. No permiten hacer fotos dentro del castillo, así que no os puedo mostrar nada de lo que vimos, pero sí deciros que valió la pena su visita 😉

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Tras un último vistazo al edificio principal del Castillo nos dirigimos a la salida recorriendo de nuevo el parque entre las murallas. Ésta vez vemos a decenas de estudiantes sentados en el suelo pintando el paisaje. Aquí veo algo que me pone de muy mala leche… un chico de unos 12 años le está poniendo una bolsa en la cabeza a un compañero, hay como 30 y pico grados de temperatura y está con una bolsa en la cabeza… debe estar medio asfixiado porque apenas se mueve y nadie le dice nada ni hace nada por evitarlo, ¡¡¡hasta las profesoras miran hacia otro lado!!! Me parece increíble y me dan unas ganas terribles de ir a darle una colleja al criajo ese… Sé que en Japón el moving escolar está en apogeo, pero verlo en vivo y no poder hacer nada por evitarlo me puso de muy mala baba Malvado o muy loco

En fin, salimos del castillo y nos vamos a tomar un heladito. Hace un calor y una humedad terribles… llevamos las camisetas y el pelo chorreando y tenemos hasta sensación de mareo… Ojos que se mueven nos tomamos un helado de leche de soja riquísimo en una sombra y luego seguimos con la visita prevista para hoy. Vemos en el mapa que hay que rodear el castillo por un parque para llegar a la residencia samurai (para la que tenemos la entrada combinada). Así que vamos rodeando el castillo, lo primero que vemos es un pequeño parque y un santuario shinto chiquitín, el Kato Shrine, pero con una gran torii de piedra.

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En el parque que rodea al castillo es dónde se dice que tuvo lugar la última batalla samurai, y cuenta con una gran extensión de cerezos y azaleas, así como un museo sobre la batalla y un monumento a los más de 14000 soldados que murieron aquí que no logramos encontrar porque el parque es enorme. La guerra civil de Seinan, tuvo lugar entre 1874 y 1877, y en la batalla se enfrentaron las fuerzas de Satsuma, lideradas por Saigo Takamori y las fuerzas del gobierno central comandadas por el general Nogi. La batalla más famosa fue la de Tabaruzaka, conocida también como “la batalla del último samurai”, en la que después de 17 días de asedio, comenzó un ataque frontal en el camino de Tabaruzaka. Esta batalla es conocida porque Hollywood la llevó a la gran pantalla con Tom Cruise como protagonista.

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Seguimos paseando unos 30-45 minutos, suerte que hay alguna sombra… hasta que damos con la residencia samurai Hosokawa Gyobutei. Más tarde descubriríamos que habíamos salido por el lado equivocado (dando una vuelta hiper-larga) y que además hay un bus que te lleva de un punto a otro de interés dentro del recinto del parque del castillo por 100¥. Pero bueno, el paseo nos permitió ver un parque la mar de mono y el santuario. La residencia Hosokawa Gyobutei, es una gran villa samurai con unos jardines exteriores e interiores espectaculares así como una casa de té, construida para uno de los clanes samurai más poderosos de Kumamoto, los Hosokawa.

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La villa cuenta con varios edificios dónde vivían todos las familias que conformaban el clan, cuenta con un edificio destinado a las cocinas, a los baños, la “escuela”, las dependencias privadas y el edificio para recibir audiencias. Se puede entrar en casi todos ellos y además hay exposiciones (de vajillas, muebles, ropas…).

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Cuando estábamos en lo alto del castillo, ví que había muy cerca un par de santuarios, así que tras la visita a la villa, seguimos con un paseo de unos 10-15 minutos más junto a las murallas para llegar a éstos. El primero, el Kumamoto-Daijingu, tiene una gran torii de piedra con banderines a la entrada, y es curioso verlo tan cerca del castillo. Algo que me llama mucho la atención es que se pueda acceder a él con coche y que haya viviendas y restaurantes en su recinto.

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El segundo que visitamos, ya más cerca de la zona comercial de la ciudad, está dedicado al dios sintoísta Inari y se trata del Santuario Kumamotojo-Inari. Tiene una gran torii de madera lacada en roja que marca su entrada y cuenta con varios edificios, un cementerio y varios símbolos shinto.

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Cruzamos el círculo enzo haciendo la forma del infinito dos veces según marca la tradición, y encendemos unos inciensos siguiendo su ritual para atraer nuestra buena suerte.

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De ahí nos dirigimos hacia Shimotori Arcade, las calles comerciales cubiertas en busca de sombra y comida, que es medio día y el hambre aprieta y el sol más. Hay multitud de restaurantes pero nos llama la atención uno que es restaurante, tienda de souvenirs, sushi para llevar y pescadería, todo en el mismo local Chocado Muy feliz

Nos pedimos un menú de pescado empanado que está riquísimo y no podía ser más fresco… ¡vimos como lo sacaban de una pecera vivo y nos lo preparaban en un momento! Acompañado con un arroz gohan (arroz blanco), y una rica sopa de miso. La camarera nos explica como puede (su inglés es escaso) que hay buffet de ensaladas japonesas y bebidas (té, zumos, cafés y agua) gratis. Éste será, uno de los sitios dónde mejor comimos, por 1500¥ los dos. Tengo que decir además, que seguramente no hubiéramos entrado en un sitio así en nuestro primer viaje, pero en este segundo ya íbamos con más confianza y con ganas de descubrir el verdadero Japón Heart

Tras una comida fantástica, de esas que te apetece desabrochar un botón de lo mucho que has comido Mr. Green , vamos a buscar el tranvía para ir al Suizenji Koen. Tengo que decir, que hay un pase de tranvía diario por unos 500¥, pero nosotros no lo compramos, pues al tener el hotel tan céntrico sólo hicimos uno o dos trayectos al día por lo que no nos compensaba… Pagamos 150¥ pp del tranvía (es tarifa plana, da igual la distancia que siempre vale lo mismo) y bajamos en la parada más cercana al jardín.

La entrada al Suizenji son 400¥ pp. Éste es el mayor parque de la ciudad y tiene una reproducción de las 53 estaciones de la ruta Tokaido, incluida una miniatura del Mt Fuji,  e incluye un salón de té y dulces que fue trasladado desde el Palacio Imperial de Kyoto, así como un gran lago en el centro. ¡Nos encanta este lugar! Como todos los parques japoneses está muy bien cuidado, todo súper limpio y cuidado al detalle, y se agradece muchísimo las sombras que hay. Dentor del parque hay un santuario, el Izumi Shrine. Construido en 1878 en reconocimiento al liderazgo cultural, moral e intelectual del Clan Hosokawa.

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Empezamos a recorrer el parque y nos reímos un rato con el mini Mt Fuji, ¡parece cualquier cosa menos un Mt Fuji! Sacando la lengua  (es el montañuco verde del fondo de la siguiente foto).

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A mitad de recorrido, nos cogemos unas bebidas de unas máquinas (100¥ cada una) y no sentamos a una sombra a descansar un poquito. E aquí la lata de la bebida energética que se tomó mi marido Mr. Green

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El parque es muy curioso, encuentras réplicas de lugares importantes de la ruta Tokaido, algunas más logradas que otras, pero el entorno es de lo más agradable.

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Tras un paseo de una hora más o menos, volvemos hacia la calle principal para tomar el tranvía de vuelta al hotel. Queremos aprovechar que esta noche también dormimos aquí para poner unas lavadoras, que la ropa de Sakujima apesta y, disfrutar de los baños después de la caminata monumental de hoy 🙂

Así que después de poner las lavadoras, nos enfundamos el yukata, cogemos las toallas y nos vamos a los baños públicos que hay en los pisos superiores del hotel. Como la mayoría de los baños públicos, son separados por sexos. Como estoy sola en el de chicas, aprovecho para sacar unas fotos. Están genial, hay una zona de vestuario con tocadores con todo tipo de amenities y unos cestos para dejar la ropa, de ahí pasas a la zona de las duchas con cubilete incorporado y luego tienes una sauna, dos baños interiores (uno de agua helada y otro de agua hirviendo) y por último un baño exterior de agua menos caliente. Las fotos no son muy buenas porqué el móvil de aquella época no mataba con la cámara, pero para que os hagáis una idea servirán 😉

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el baño exterior

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uno de los baños interiores

Recordad que si visitáis estos baños hay unas normas a seguir.  La primera es prohibido hacer fotos si hay gente, al estar sola pude aprovechar. La segunda es que primero hay que lavarse en las duchas y aclararse el jabón. Una vez limpios y aclarados, se puede pasar a los baños a relajarse y disfrutar de la experiencia. Se ruega silencio ya que es un lugar tranquilo, aunque decir que los onsen también se usan como lugar para socializar y cerrar tratos entre empresas por lo que es posible que haya jolgorio… Algo importante a saber, es que normalmente está prohibido entrar en baños públicos si tienes tatuajes. Ésto es porque los tattoo se relacionan con la mafia japonesa Yakuza y están mal vistos por la sociedad nipona, también hay que decir que con los años se van acostumbrando a que los gaijin lleven tattoos y cada vez son más permisivos con el tema, pero creo que no está de más preguntar antes de entrar si llevas uno. ¡Ah!, y hay que estar completamente desnudo, no vale llevar traje de baño ni ropa interior, está mal visto.

Cuando llevo unos 20 minutos de relax total y absoluto allí sola, llega una japonesa y se queda flipando de ver una gaijin (extranjera) disfrutando del baño 😛 De echo, creo que flipa muchísimo porque apenas está unos minutos en el de agua caliente y se va, así que me vuelvo a quedar sola. ¿¡Igual pensaba que le iba a decir algo?! Cuando ya estoy más arrugada que una viejita, salgo y me reúno con mi marido en la lavandería para pasar la ropa de la lavadora a la secadora y nos vamos a la habitación. ¡¡Nos ha sentado de maravilla ese baño!!

Una vez tenemos la ropa lista, nos vamos a probar algo que tenemos muchas ganas y que no hicimos en el primer viaje: ¡¡vamos a un Neko Café!! Aplauso Mi marido estuvo buscando anoche en internet y recomendaban uno en la zona comercial de Shimotori, así que allá vamos. Pagamos unos 1000¥ (incluye consumición) por persona y podemos disfrutar de 30 minutos de compañía y juego con los gatitos que tienen en el local. Nos costó un poco aclararnos con los chicos del local porque su inglés era escaso, pero uno de ellos abrió Google Translate y se acabó el problema, ¡jaja! Solo tienen bebidas naturales, así que nos pedimos unos zumos de naranja que están riquísimos.

El de la corbata es súper gracioso, seguro que es el boss del local… De nuevo perdonad la calidad de las fotos, pero solo llevaba el móvil y su cámara era justita…

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Al principio, estaban todos los gatos durmiendo y pasando de nosotros…

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… hasta que el chico nos dio unos frasquitos con unos “caramelos” para gatos. ¡¡No os podéis imaginar lo interesados que son!! En el mismo momento que abrimos el frasco, se empiezan a desperezar y vienen a buscar su caramelo de ipso-facto ¡jaja!  Y aquí mi marido con sus nuevos amigos, ¡los interesados! 😛

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Algunos quizá piensen que esto es maltrato animal, pero yo no lo creo para nada. Los gatos campan a sus anchas por el local, que es grande para los estándares de Japón. Se les ve sanos y bien alimentados y están tranquilos, los chicos nos explican que tienen normas de conducta estrictas para la gente y pueden echar a todo aquél que crea que les puede hacer daño a sus gatos, además los llevan regularmente al veterinario y la pareja vive allí, por lo que los gatos siempre están acompañados por sus dueños.

Pasamos un buen rato, y los chicos del local son la mar de majos. Pasado el tiempo que teníamos pagado, salimos de nuevo a la zona comercial.

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el nombre del Neko

Después de esta experiencia que seguro repetiremos, buscamos un kombini dónde compramos algo de cena y desayuno para mañana (1300¥ todo), estamos realmente agotados y nos apetece relajarnos, así que nos vamos al hotel a cenar. Es lo bueno de los alojamientos nipones que siempre hay neverita y hervidor de agua en la habitación, algunos incluso cuentan con cocina o microondas comunitarios por lo que te facilita que puedas comer allí.

Hoy ha sido un buen día y Kumamoto también nos ha dejado buen sabor de boca, ¡lo recomendamos! Heart Heart

P.S: El pasado 16/04/2016 dos grandes seísmos azotaron la región de Kumamoto, con una magnitud de 7,3 en la escala de Richter, la misma magnitud que el gran terremoto de Tohoku. En 48h se han registrado réplicas de entre 4,5 y 6 grados de magnitud. Las autoridades niponas han notificado la muerte de 40 personas, más de 800 heridos y al menos 100 desaparecidos en la isla de Kyushu. Hubo incluso alerta de tsunami pero por suerte no ocurrió, pero los seísmos provocaron una pequeña erupción en el cercano volcán Aso y más movimiento del habitual en el Sakurajima. Acabo de saber que la ciudad de Kumamoto ha sido una de las más afectadas por derrumbes y corrimientos de tierra. En el castillo por ejemplo, se han derruido algunas murallas y han caído un par de torres de vigilancia, así como algunos techos. Estos derrumbes han afectado también a los santuarios que hay en los alrededores del castillo. Os dejo una foto sacada de prensa:

Está claro que la actividad sísmica de la tierra no se puede controlar, y cuando se “despierta” hace daño, mucho daño. Siento un gran pesar por todos los afectados y por sus familias. Y siento una gran pena por la pérdida de un patrimonio cultural e histórico tan bonito y tan bien conservado como el que tenían en Kumamoto.

Explicaros hoy este relato de nuestro viaje en 2013, es mi pequeño homenaje a todas las víctimas del gran terremoto de Kyushu de 2016.