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27/09/17: crucero por el río Li y tarde de retiro entre formaciones kársticas en Yangshuo

Día 15: tomamos el crucero por el río Li y nos movemos a Yangshuo para disfrutar de una tarde de absoluto relax

Hoy toca madrugar ya que a las 7,50h tenemos que estar en la recepción del hostal para ir al crucero por el río Li que contratamos con ellos ayer (450Y pp). Desayunamos en plan rápido en la habitación las cosillas que compramos anoche, y hacemos el checkout.

A las 8h salimos a la calle acompañados por la chica del hostal y otra pareja de occidentales que también harán la excursión. Por la cara de mosqueo de la china y los gritos que pega por teléfono, deducimos que el autocar que nos tenía que recoger ha pasado de largo…, pero nos monta a los 4 y a nuestras maletas en un taxi y le dice al conductor que nos lleve al autocar dónde nos espera la guía… ¡estos chinos son la leche, pero debo decir que son resolutivos! En 5 minutos estamos montados en un autocar con más occidentales que chinos (¡¡esto si que es raro!!), camino del puerto. La guía explica en chino y en inglés los horarios y el funcionamiento del tour, tardamos casi 1h en llegar al puerto pero se nos pasa rápido charlando con una pareja de alemanes que llevamos sentados al lado.

Cuando llegamos, la guía compra las entradas para todos los que vamos en el tour, y accedemos a nuestro barco después de hacer el rutinario control de seguridad que hay que hacer en todas partes en este país. Somos bastantes los que vamos con maletas y nos hacen dejarlas en un rincón de la sala dónde no molesten, y es que al acabar el crucero por el río, haremos noche en el destino 😉

Vamos en una gran sala sentados en mesas de 6. A nosotros nos toca con una pareja de chinos y otra de chilenos con los que entablamos conversación. Es agradable hablar tu idioma después de dos semanas en China 🙂

Cuando el barco zarpa de puerto, subimos a la terraza que hay en el 3r piso desde dónde disfrutamos de las vistas tan fabulosas que ofrece el lugar y de la brisa, aunque a ratos bajamos para que no nos de tanto el sol ya que aquí arriba no hay ni una sombra.

El crucero dura 4h y recorre las aguas del río Li entre paisajes kársticos. Es muy agradable y relajante, además de permitirnos compartir charlas interesantes con las otras parejas que hemos conocido en el barco y en el autocar.

A las 11,45h nos sirven una lunch box con arroz, verduras, pollo y pescado que no está nada mal pero dejamos la comida a medias cuando a las 12h anuncian que pasamos por el lugar exacto de la imagen del billete de 20 yuanes.

Tras las fotos de rigor, volvemos a la mesa a terminar la comida. Muchos se echan la siesta después, yo aún subo otra vez a la terraza a echar unas últimas fotos ya que el paisaje lo merece, pero el sol pega de lo lindo y no se puede estar.

Relajados y charlando con los chilenos se hacen las 13.30h y llegamos al puerto de Yangshuo. Nos despedimos de las otras parejas y vamos a buscar el taxi que nos envía el hotel para poder llegar hasta él. Tardamos 20 minutos buenos y nos cuesta 60Y ya que deben pagar una tasa por entrar al Parque Nacional dónde se encuentra el alojamiento.

Para esta noche, escogimos dormir en un retiro en medio del Parque junto al río, el Yangshuo Mountain Retreat, y debo decir que fue todo un acierto, ¡nos relajamos y disfrutamos muchísimo!

el “jardín” del hotel

Hacemos el checkin y nos invitan a un zumo y unas galletas de bienvenida mientras la recepcionista hace el papeleo, todo un detalle que agradecemos porque hace un calor tremendo y el zumo fresquito entra de maravilla 🙂 Subimos a la habitación y alucinamos con ¡las vistas que tenemos sobre el río y sus montañas!

Sin pensarlo dos veces, nos ponemos el bañador, y bajamos a darnos un bañito en el río. El agua está buenísima y nos refrescamos en seguida. Este lugar es maravilloso, ideal para relajarse y cargar las pilas, ya os digo, ¡todo un acierto!

Tras el baño cogemos un par de bebidas del bar del hotel y nos las subimos a la habitación. Ducha y siesta después de quedarme más tranquila al saber que a mi familiar por fin ¡¡le dan el alta hospitalaria hoy!!

Aunque el hotel dispone de un shuttle que te acerca a la ciudad por un módico precio, vemos que Yangshuo no tiene gran cosa para visitar y estamos ko, así que aprovechamos para descansar el resto de la tarde y cargar un poco las pilas que llevamos 15 días de no parar y aún nos quedan días de viaje por delante… cenamos en el restaurante del hotel una comida deliciosa que nos sabe a las mil maravillas, y luego seguimos el modo relax en la terraza de la habitación, se está en la gloria en este sitio, hay mucha tranquilidad… ¿será porque no hay chinos alojados? 😛

Dejamos las maletas preparadas antes de ir a dormir, y es que mañana volaremos al último punto en la ruta: ¡Shanghai!

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23/09/17: conocemos osos panda en su hábitat en el Panda Base de Chengdu

Día 11: otro de los grandes días del viaje… visitamos a los pandas 🙂

El despertador suena a las 8h. Bajamos a desayunar al Starbucks que tenemos enfrente (101Y) y luego paramos un taxi. Antes de subir le muestro al conductor el nombre en chino del Panda Base y le pido que encienda el taxímetro. Accede y subimos, y en unos 40 minutos y por 41Y llegamos al Panda Base o Centro de Investigación y Cría del Panda Gigante (en chino simplificado se escribe de la siguiente manera: 成都大熊猫繁育研究基地). La otra opción para este trayecto es el transporte público que aunque sale un poco más barato, debes tomar 3 buses y se tardan 2h 20 minutos… así que como no tenemos ganas de complicarnos la vida, ya veis que tomamos un taxi y vamos a la vía rápida. Realmente creo que no compensa el transporte público porque ahorras unos pocos yuanes y tardas más del doble.

Los pandas gigantes sólo se pueden encontrar en las provincias de Sichuan, Shanxi y Gansu. Se estima que actualmente quedan menos de 2.000 pandas gigantes por lo que fueron incluidos en la lista internacional de especies de flora y fauna en peligro de extinción. Una de las iniciativas del Gobierno chino para proteger a los pandas gigantes, fue abrir el Panda Base Chengdu a unos 11 kilómetros de la ciudad de Chengdu en 1987, un centro de conservación de estos animales imitando su hábitat natural y protegiendo la especie. Lo bueno del lugar (además de su labor, ¡¡of course!!) es que se pueden ver a estos osos tan especiales en un entorno lo más parecido al suyo.

el parque se encuentra en un bello bosque de bambú

La mejor hora para visitarlo es por la mañana, entre las 8 y las 10, que es cuando los cuidadores le dan el desayuno a los pandas. Os dejo su web por si queréis saber más sobre el lugar 😉

Pagamos los 51Y pp de la entrada y accedemos al gran parque. Es fácil desorientarse aquí porque es enorme, por lo que os recomiendo coger un mapa al entrar aunque los veréis en grandes paneles por todo el parque. Hay varios espacios en los que tienen pandas (adultos, jóvenes y bebés) y también cuidan a pandas rojos, que aunque comparten nombre y espacio, en realidad son otra especie muy parecida al mapache.

Descubrimos que la dieta diaria de un panda adulto requiere, un mínimo de 12 kilos de bambú y que cuando no comen, se dedican a dormir como marmotas mientras digieren la comida, y la verdad es que tienen posturas de lo más curiosas para dormir 🙂

Viéndolos, no podemos evitar acordarnos de los pandas que vimos hace unos años en nuestro primer viaje a Japón, aunque sin duda, poderlos ver en su entorno es mucho más recomendable para todos que en un zoo. Recordad que ¡nos gusta hacer turismo responsable siempre que podemos!

Pasamos casi 3h recorriendo el parque, haciendo montones de fotos y vídeos de estos fabulosos animales. Son adorables, dan ganas de achucharlos… aunque luego piensas que en realidad son osos y se te pasan las ganas al ver las zarpas que tienen 😛

Nosotros comenzamos la visita viendo los pandas rojos y luego nos encaminamos hacia la zona dónde están los más peques del parque, aunque ya veis que por el camino encontramos alguna zona de adultos jóvenes.

En las guarderías se encuentran las crías más pequeñas juntos a sus madres que son las encargadas de cuidarlas. Las más pequeñas no están expuestas al público y las que tienen algún mes de edad, las puedes ver a través de vitrinas, como éstas o las del siguiente vídeo con su madre, aunque solo dejan visitarlas pocos ratos al día.

Luego vamos a ver a los más senior del parque, que ya han comido y se pegan unas siestas tremendas… ¡en las copas de los árboles! La verdad es que nunca me hubiera imaginado que estos bichos durmieran ahí 😛

Aunque todavía pillamos a alguno en pleno banquete.

Después nos encaminamos a las zonas dónde habitan los jovenzuelos. Se nota que son más activos e interactúan más entre ellos. Aquí vemos a un par haciendo de las suyas mientras comen. Estuvimos más de 15 minutos aquí fascinados mirando a los osos.

Nos parece alucinante poder ver a estos bonitos animales en su hábitat. Me siento igual de afortunada que cuando vimos orangutanes en la selva de Borneo en Indonesia.

Antes de salir compro dos peluches de oso panda para la colección de peluches viajeros, la mía y la de mi sobrino (178Y los dos). Desde que mi hermana se quedo embarazada le he traído peluches de los grandes viajes (Japón, Indonesia, New York, Tailandia…).

para mi piltrafilla favorito 🙂

Para la vuelta al hotel decidimos hacer lo mismo que a la ida y coger un taxi. Ahora hay mucho más tráfico por lo que tardamos algo más en llegar al hotel (52Y). Dejamos las compras en la habitación y salimos a comer al Centro Comercial que hay frente al hotel. Volvemos al japo de anoche pero esta vez le enseñamos en chino “sin picante por favor”, la camarera sonríe y asiente. Ella que ría lo que quiera pero mi estómago no acepta más picante 😛

Y realmente nos trae la comida sin nada de picante, y hoy si y por fin, ¡nos sabe deliciosa! Un par de platos de noodles, unos dumplings y un tonkatsu con una cerveza por 91Y.

Llevo un catarro encima tremendo y aunque teníamos apuntados un par de templos para visitar por la tarde decidimos descansar. Pasamos por el Carrefour que hay en el centro comercial, y después de echarnos unas risas porque estamos en un Carrefour chino y enviarles unos vídeos a los nuestros con el cachondeo, compramos cosas para desayunar mañana y para la cena de hoy.

Puede parecer muy complicado pero no lo es para nada ya que las “grandes marcas” están en todas partes…

¡¡me encantan los Pocky de té verde, siempre que voy a Asia los como!!

De vuelta en el hotel, nos echamos una buena siesta, y luego mientras se leva la ropa en la lavadora-secadora de la habitación, nos vamos al spa a terminar de pasar la tarde. Necesitábamos un poco de relax que ¡no parece que estemos de vacaciones¡ 😀

Cenamos la ternera que compramos antes con algo de fruta. ¡Qué alegría poder comer un poco “normal” después de tantos días y sobretodo sin picante! Nos vamos a dormir sobre las 23.30h, súper relajados después de la tarde de spa 🙂

22/07/16: hoy día de playas fabulosas y puestas de sol espectaculares ;)

Día 6: disfrutamos de las playas del Papagayo y de un bonito atardecer en Los Hervideros

Hoy nos levantamos sobre las 9h, tras el desayuno decidimos darnos un paseo de unos 15 minutos a pie hasta el Parque Natural de los Ajaches. Al cual se puede acceder en coche por un camino de tierra pagando 3€ por día o bien caminando, que es lo que hace la mayor parte de la gente. En nuestro caso no tiene sentido coger el coche porque nuestro hotel está justo al lado. El parque está formado por las conocidas Playas del Papagayo (Playa Mujeres, Playa del Papagayo, Playa del Pozo y Playa de Puerto Muelas), todas ellas de arena rubia dorada y fina, y aguas tranquilas azul turquesa y se encuentra frente a la costa de la isla vecina de Fuerteventura, de hecho hoy el día está despejado y conseguimos ver su silueta en el horizonte 🙂

El camino es de tierra y con desniveles, así que no recomiendo ir con chanclas como íbamos nosotros 😛 llevad algún calzado que os sujete un poco más el pie. Nos quedamos en la primera playa a la que accedemos, Playa Mujeres. Ya desde arriba tiene una pinta impresionante…

Es temprano así que hay poca gente. El agua esta limpia y calmada, y al quedar resguardada no sopla demasiado viento. El agua está bastante fría por eso. Pasamos una hora y media más o menos aquí, pero a mediodía aprieta el sol de lo lindo y no tenemos sombrilla, así que decidimos volver al hotel antes de acabar convertidos en gambas como la mayoría de los extranjeros que hay por estos lares.

Nos damos una ducha para quitarnos la arena de encima y refrescarnos después de la caminata de vuelta a la solana, y bajamos a tomarnos un ron miel con limón fresquito a una de las terrazas que hay junto a la piscina. Luego pasamos por el spa dónde echamos un buen rato de relax total. Antes de comer nos damos un baño en la piscina exterior para refrescarnos (hoy hace un calor terrible) y de nuevo disfrutamos de las delicias que sirven en el bufet del hotel 😛

Intentamos echar una siesta pero la animación del hotel no nos deja, es el punto súper negativo que le damos a este alojamiento, que las animaciones que hace el personal a los huéspedes son a horas “intempestivas” para unas vacaciones, léase las 9h de la mañana y las 16h de la tarde. Aunque apetece otro bañito, no nos conviene más sol hoy… por lo que nos quedamos perreando en el fresquito de la habitación. A eso de las 18h bajamos a merendar y luego cogemos el coche y nos acercamos al Faro de Pechiguera que queda a pocos minutos del hotel, en la cercana localidad de Yaiza. El original fue construido en 1856 y tras 120 años de uso señalizando el estrecho de La Bocayna (espacio marítimo que separa las islas de Lanzarote y Fuerteventura) construyeron unas nuevas instalaciones justo a su lado.

Empieza a caer el sol y sopla viento, así que se me ocurre que quizá podemos acercarnos a Los Hervideros para ver la puesta de sol desde allí, y sin duda fue ¡todo un acierto! Nos quedamos con una de las mejores puestas de sol viajeras, y como siempre vale más una imagen que mil palabras, aquí tenéis unas pocas 😉

hoy si disfrutamos del efecto “Los Hervideros” 😉

De camino de vuelta al hotel paramos en algún mirador más junto a los acantilados de esta parte de la isla, y ofrecen vistas igual de bonitas que desde Los Hervideros pero sin gente, lo que lo hace casi mágico 🙂

Proseguimos el camino y paramos de nuevo en las Salinas de Janubio que también ofrecen unos colores muy bonitos a estas horas del día.

Algunas salinas están bastante secas y podemos ver las capas de sal

Al llegar al hotel nos damos una ducha y nos arreglamos para la cena, hoy tenemos reserva en el restaurante Mexicano. Nos reciben con un chupito de tequila, limón y sal… ¡Esto apunta maneras! 😀 La cena está bien buena y hay muchísima variedad de platos y postres, cenamos de fábula… una buena forma de despedirnos del lugar y es que mañana toca hacer el equipaje de nuevo para volver a casa, ¡qué poco me gusta el momento en que soy consciente de que el viaje se acaba!

Hoy la partida de billar la hacemos con un granizado de limón que con el tequila de la cena ya vamos contentos… 😛 Aunque nos cuesta un poco empezarla porque uno de los gatos que merodea por el recinto del hotel ha decidido que la mesa de billar es un buen sitio para echarse…


No nos atrae el espectáculo que ofrecen hoy, así que volvemos a la habitación y dejamos las maletas hechas para mañana. Nos vamos a dormir con el pensamiento que acercarnos a Los Hervideros a ver la puesta de sol fue todo un acierto, ha sido una bonita manera de disfrutar de nuestro último atardecer en esta fabulosa isla…

19/07/16: nos maravillamos con la naturaleza en la Cueva de los Verdes y en los Jameos del Agua

Día 3: continuamos conociendo Lanzarote

Hoy madrugamos un poco para visitar el norte de la isla. Tras el desayuno en el bufet del hotel, cogemos el coche y conducimos una hora aproximadamente hasta la Cueva de los Verdes. Llegamos a punto para la 1ª visita guiada de la mañana, ¡ni hecho aposta! La entrada también la tenemos incluida en el bono que compramos el 1r día.

El tour por el interior de la cueva dura unos 50 minutos y te van explicando cómo se formó el lugar, mientras se recorre aproximadamente 1km de galería. Solo la entrada a la cueva ¡ya me parece espectacular!

Aunque hay que subir y bajar algunas escaleras, y en algún tramo hay que agacharse un poco la visita se hace amena. El guía nos explica que la cueva es en realidad un tubo de origen volcánico y parece ser que es el más largo del mundo. Me parece un lugar muy interesante y una visita totalmente recomendable.

podemos observar algunas coladas de lava solidificada

El suelo resbala en algunos puntos por la humedad que se forma en la cueva. También vemos alguna charca que hasta que no estás junto a ella no te das cuenta que es agua, al reflejarse el techo de la cueva parecen agujeros…

Acabamos la visita en la sala de conciertos que han construido en una amplia galería en el interior de la cueva.

Tras eso, vamos a los Jameos del Agua, a tan solo 1km de la cueva. Al llegar nos espantamos un poco porque vemos una cola considerable para la taquilla, pero un empleado nos dice que al llevar el bono podemos ir por otra entrada por la que nos saltamos toda la cola, ¡genial!

Un jameo es un agujero que se forma por el desplome de un tubo volcánico, dejándolo al descubierto, así que como podéis imaginar este lugar recibe ese nombre porque dentro del tubo volcánico hay un lago, ya que está a un nivel inferior al del mar. Este se encuentra localizado en la parte final del tubo volcánico más grande de Lanzarote, de 7 kilómetros de longitud total, resultante de la erupción del Volcán de La Corona, que originó la parte norte de la isla. El lago de los Jameos tiene una peculiaridad y es que habita una especie única en el mundo, el cangrejo blanco albino. Es muy pequeño y brilla en la oscuridad de la cueva (son todos los puntitos blancos que se ven en el agua de la siguiente foto).

Además del lago, hay una piscina artificial, con palmeritas y todo, en plan paradisíaco, y un restaurante con terraza con pinta de carillo. Es curioso de ver también el auditorio que integraron en la apertura de la cueva. Y para finalizar la visita, hay un museo didáctico sobre volcanes, los que me conocéis ya sabéis que me pasé un rato allí y es que me flipa un montón todo lo relacionado con los volcánico.

Es un lugar muy bonito de visitar, esa cueva llena de agua con sus pobres cangrejillos albinos y ciegos. La verdad es que César Manrique se aplicó y creo un ambiente y unos jardines bien bonitos para este lugar. Antes de irnos, entramos al auditorio a echar un vistazo.

Teníamos pensado visitar el Mirador del Río o alguna playa como Punta Mujeres pero se está nublando por momentos y sopla un fuerte viento, lo que no invita nada a seguir con las visitas… Decidimos coger el coche y volver al hotel a descansar. Llegamos sobre las 14h tras una hora y pico de camino.

Nos hacemos las delicias con la comida comida que sirven en el bufet del hotel, y después nos echamos un rato que hoy hemos madrugado bastante. Merendamos en el chiringuito de la piscina y bajamos un rato a la playa del hotel. Es de arena volcánica pero muy fina y agradable al tacto. El agua aunque está fresquita es agradable para darse un buen baño, eso si, suerte que llevamos los escarpines porque hay alguna piedra tanto en la orilla como en el fondo. Lo que me gusta, a diferencia de las playas que conocimos en Gran Canaria es que aquí tienes que caminar un poco para que cubra.

A eso de las 18,30h volvemos a la habitación. Nos damos una buena ducha y antes de ir a cenar decidimos ir a dar un paseo por Playa Blanca, un pueblo costero a pocos kilómetros del hotel. Tiene un paseo marítimo de casi 7km repleto de chiringuitos y tiendas, pero no nos acaba de atraer el lugar, está repleto de turistas al más puro estilo de Salou, Lloret de Mar o Benidorm…

Cuando cae el sol volvemos al hotel para cenar. Después hacen un concurso de preguntas basado en BSO de películas, van cogiendo a personas entre el público y deben competir entre ellas para identificar los títulos y autores de las canciones que tocan en el menor tiempo posible, nos echamos unas risas mientras tomamos un mojito. Cuando acaba el show nos vamos a dormir, mañana seguiremos descubriendo esta fabulosa isla 🙂

18/07/16: descubrimos el PN del Timanfaya, el Golfo y los Hervideros… ¿¡he dicho ya que me encanta Lanzarote?!

Día 2: mañana de descubrimientos, tarde de relax 🙂

A eso de las 8h nos despertamos. Nos arreglamos y bajamos a desayunar. Madre mía ¡qué variedad de cosas hay en el bufet para desayunar! Con las pilas cargadas, volvemos a la habitación a lavarnos los dientes y coger la mochila, y tras embadurnarnos de protector solar vamos a buscar el coche de alquiler que tenemos en el parking del hotel.

Hoy empieza el turisteo por la isla, ¿acaso pensabas que estaríamos todo el día tirados como lagartos? Los que nos conocen saben que somos incapaces de estar todo el día sin hacer nada, por eso alquilamos el coche. Por las mañanas haremos turisteo y descubriremos los rincones que esconde la isla y por las tardes, relax 🙂

Os dejo un pequeño mapa de la isla para que os hagáis una idea de las zonas a visitar… Recordad que nosotros nos alojamos en el sur, en las Playas del Papagayo.

Tras unos 20 minutos de trayecto llegamos a la entrada al P.N. del Timanfaya. En la caseta de la entrada compramos el bono para 6 atracciones de mayor relevancia de la isla (30€ pp, solo aceptan efectivo, aquí más info sobre los bonos que tienen y aquí sobre los centros de arte, cultura y turismo).

Proseguimos hacia el parking. Empieza a haber coches en la zona, pero llegamos a punto porque nada más aparcar nos hacen subir a la guagua para el tour por la zona volcánica. Dura unos 40 minutos y una locución va explicando la historia del lugar. Tenemos suerte y como recomendaban en blogs y foros, podemos sentarnos en la parte derecha del bus desde la que hay mejores vistas 🙂

Con una extensión de 51,07 km² se trata de un parque de origen volcánico, siendo las últimas erupciones las producidas en 1824. Cuenta con más de 25 volcanes la mayoría de ellos “dormidos” por lo que en cualquier momento podrían volver a activarse. Los más emblemáticos son las Montañas del Fuego, la Montaña Rajada o la Caldera del Corazoncillo. Es alucinante el paisaje que aquí se ofrece, increíble encontrar un lugar desértico, en el que solo viven algunas especies vegetales y muy pocos animales, y no más humanos que los turistas a bordo del bus del que no te dejan bajar para asegurar la preservación del lugar. Durante el trayecto descubrimos las calderas más importantes y vemos zonas con aspecto desértico y otras con lavadas de antiguas erupciones.

en el parque se ven varios cráteres

y zonas magmáticas

Desde luego el conductor del bus se merece la ola porque alucinas con el camino que sigue en el recorrido por el Parque, hay puntos en los que no entiendes ni cómo puede pasar por ahí un autobús… Al finalizar la ruta, puedes visitar el restaurante “el Diablo” diseñado por César Manrique en el que cocinan con el calor de un pozo que viene del interior del volcán, a unos 300ºC. Y es que la zona todavía presenta actividad volcánica, existiendo puntos de calor en la superficie que alcanzan los 100-120º C y hasta los 600º C a 13 metros de profundidad. En esta parte también tienes la zona de los experimentos, en la que tienen un par de espectáculos, en el primero ves calderas naturales en las que prenden rastrojos con el calor que sale de la tierra.

Y en el otro, echan agua por unos agujeros y se forma un géiser. Es una turistada pero me parece de lo más curioso de lo que es capaz la tierra. Os dejo un pequeño vídeo:

Desde aquí salen también rutas a camello, por unos 6€ por persona, pero ya hicimos una en Gran Canaria en 2012 y aquí hace un calor terrible a estas horas. Así que decidimos seguir con las visitas del día. Decir que este lugar nos ha encantado, las vistas son geniales, ver tanto cráter y tanta zona volcánica nos hace volar la mente hasta los recuerdos que tenemos de las experiencias en el Sakurajima (Japón 2013) y en el Bromo e Ijen (Indonesia 2014).

Hacemos parada en boxes y volvemos al coche, poniendo rumbo a El Golfo. Decir que es indispensable ir al parque a primera hora de la mañana para evitar colas y no morir de insolación, fijaos en la fila de coches que había cuando nos íbamos intentando aparcar…

Tardamos apenas unos minutos por una carretera bordeada por placas de magma solidificado en llegar al aparcamiento gratuito que hay junto a El Golfo, un cráter volcánico situado junto a un acantilado. Debido a la continua erosión del mar, con el tiempo se seccionó el cráter quedando aislado y formándose una pequeña laguna conectada al mar por grietas subterráneas, con un característico color verdoso (debido a los organismos que hay en ella), actualmente separada del mar por una playa de arena negra que ocupa parte del antiguo cráter. Conocido también como el Charco de los Clicos o laguna verde.

Las vistas son geniales, el lugar es precioso entre acantilados pero hace un vendaval importante que imposibilita acercarse demasiado a los altos acantilados desde los que se vislumbra la laguna (está prohibido bajar a ella). Tras una media hora aquí, volvemos al coche y nos dirigimos a Los Hervideros. De camino paramos en otro Charco junto a una playa volcánica, lástima que no hemos pensado a coger los bañadores porque aquí si se permite el baño 😦

Aunque no es un punto turístico de la isla, nos parece un lugar muy chulo y podemos tocar por primera vez la arena de playa volcánica, con ese característico color negro.

Los Hervideros a simple vista parece un acantilado sin más, pero a la que recorres los caminos marcados entre las rocas, descubres los mil recovecos que componen el lugar.

Es un lugar en el que la lava al contacto con el mar se solidificó creando formas muy curiosas. Se conoce como Los Hervideros porque en los días de gran oleaje, el agua golpea fuertemente contra las rocas, dando la impresión de que es agua hirviendo al salir por los agujeros en las rocas. La pena es que hay poco oleaje hoy, con grandes olas rompiendo debe ser espectacular… aún así el lugar se merece una visita.

Tras un buen rato disfrutando de la formación rocosa que es el lugar y de las espectaculares vistas de los acantilados, volvemos al coche y ponemos rumbo de nuevo. De camino de vuelta al hotel pasamos frente a las Salinas de Janubio y decidimos parar un momento a echar un vistazo. Con una extensión de 500.000 m2 son una de las salinas más importantes del mundo, aunque en los últimos años tan solo producen para consumo canario, se construyeron sobre la Caleta de Janubio, un charco que quedó aislado del mar en las erupciones de 1700. A través de acequias y molinos se bombea el agua marina hacia los parterres donde gracias a la acción del sol se evapora el agua quedando la sal.

Y ahora si, es algo más de la 1h y decidimos volver al hotel para ir a comer (a aprovechar el todo incluido). Tras unos 30 minutos por una carretera de largas rectas y paisajes alucinantes, llegamos al hotel. Dejamos el coche en el parking del establecimiento y nos vamos directos al restaurante.

Después de comer subimos a la habitación, nos damos una ducha que vamos de arena hasta las orejas con tanto viento y es hora de siesta time. Ya descansados, bajamos a merendar y después hacemos un rato de spa y piscina con un granizado de lima con ron miel, le estamos cogiendo el gustillo a esta bebida 😛

Sobre las 20h volvemos a la habitación. Nos arreglamos y bajamos a cenar. El resort tiene un par de restaurantes temáticos pero son bajo reserva, así que toca esperar al día que nos tocó al hacer el check-in, y mientras seguimos degustando las delicias que preparan en la zona italiana del bufet internacional, otra cosa quizá no pero comer, estamos comiendo bien…

Con la tripa llena, bajamos a la sala de los billares y mientras echamos una partida, nos tomamos un mojito. Sobre las 24h nos vamos a dormir, mañana seguiremos descubriendo la isla 🙂

17/07/16: ponemos rumbo a la volcánica Lanzarote!!

Día 1: empiezan unas vacaciones de auténtico relax con todo incluido 😉

Nos levantamos bien temprano y de un salto porque un nuevo viaje está a la vista y no hay nada que me despierte más feliz por las mañanas que eso 😛 Tenemos las maletas hechas, las baterías de la cámara cargadas, las tarjetas de memoria vacías, las reservas hechas y sobretodo unas ganas terribles de volver a subir a un avión hacia un nuevo destino. Como os comentaba en su día antes de partir, en los próximos días vamos a descubrir la isla de Lanzarote, en las Canarias.

Salimos a las 8,45h de casa con un taxi que nos lleva al aeropuerto del Prat (31€). Pesamos la maleta que vamos a facturar porque no tenemos claro si pesa menos de 15kg (es lo permitido por Ryanair)  y nos pasamos de 1kg, así que pasamos algunas cosillas a la maleta de mano y ahora si, nos vamos a facturar sin problemas. Es la primera vez que volamos con esta compañía low cost, a ver qué tal la experiencia…

Una vez pasamos el control de seguridad, nos tomamos un café, compramos unas pastas, un agua y una revistilla para hacer más amenas las casi 3h de vuelo que tendremos por delante.

El avión llega tarde por lo que salimos con 40 minutos de retraso. A bordo pedimos un par de menús (bocata, bebida y snack por 10€ c/u)  y así ya nos damos por comidos.

Echamos algunas fotos de Mallorca, del Estrecho y de Marruecos cuando los sobrevolamos… Mientras el vuelo se sucede entre berridos de la niña futura soprano y malos olores, no entiendo como la gente se despresuriza tanto a bordo… ¡Uff! Llegamos según lo previsto a las 14,05h (hora local) al aeropuerto de Arrecife.

bordeando Lanzarote

Recogemos la maleta que habíamos facturado y tras parada en boxes, vamos hacia la oficina de AutoReisen a recoger el coche de alquiler que tenemos reservado. Como os comentaba en la entrada de los preparativos, esta compañía local es la más recomendada en Trip Advisor y Los Viajeros para alquilar coches en las Canarias. Tras el papeleo, nos asignan un Renault Clio nuevo, recordaré viejos tiempos de cuando tenía mi Cliox recién estrenada como conductora 😉 La mayor ventaja de esta compañía es que podemos conducir los dos sin costes adicionales, y que puedes hacer la recogida y entrega en el mismo aeropuerto, así no tienes que preocuparte de nada.

Acabamos los trámites y vamos a buscar el coche al parking del aeropuerto, y ahora si, ponemos rumbo al hotel. Tenemos unos 40 minutos de camino. La carretera es una nacional bien señalizada y con largas rectas, excepto el último tramo que es un puerto de montaña con unas curvas interesantes. La verdad es que es un trayecto bien chulo, lo malo es que el coche tiene unos 70cv sin turbo y al pobre le cuesta tirar 😛

Llegamos al hotel Sandos Papagayo Beach Resort siguiendo las indicaciones del GPS. Aparcamos en el parking gratuito del alojamiento y pasamos por recepción a hacer el check-in. Nos colocan las pulseras del todo incluido, pagamos la estancia y vamos a descubrir la habitación que nos han asignado. En el corto camino entre la recepción y la habitación ya flipamos con las vistas… unas piscinas súper chulas en el hotel y un entorno junto a las playas del Papagayo geniales.

el paisaje de la parte trasera del hotel es espectacular…

La habitación está en el piso más alto, con vistas a las piscinas y a la playa. Es muy amplia y está decorada con un aspecto similar a nuestra casa, ¡mola!

Nos colocamos los bañadores, nos embadurnamos de protector solar y nos vamos a estrenar el todo incluido, ¡que se note que estamos de vacaciones! Merendamos unas crêpes y un mojito con ron miel, nada mal para empezar… Luego vamos a disfrutar del spa durante 1h y acabamos tumbados frente a la piscina.

A las 18,30h nos entra una morriña tremenda, así que decidimos volver a la habitación y echarnos una siestecilla… y tras un pequeño descanso, disfrutamos del primer atardecer en este fantástico lugar desde la terraza de la habitación 🙂

Lo malo de estos resorts es que siguen horario europeo y hay que ir a cenar antes de las 21.30h. Hoy nos decantamos por el bufet internacional y la verdad es que cenamos la mar de bien. ¡No faltan unas papas arrugás con mojo picón que nos encantan!

Después de cenar, damos un paseo por el complejo para ver las instalaciones, echamos un vistazo a la playa y volvemos a la habitación. Hacen una fiesta en el hotel y hasta las 23.30h se oye música. Nosotros aprovechamos la terraza que tiene la habitación para tomarnos algo aquí. Mañana más…

13/10/16: descubrimos las fabulosas playas de las islas Phi Phi

Día 13: Bamboo Island, Monkey Beach, Phi Phi Don, Phi Leh Bay, Viking Cave, Lohsamah Bay y Maya Bay… ¡no sé con cuál me quedo!

A pesar de que hoy el tour empieza más tarde, a las 7,30h ya estamos en pie. Desayunamos en el restaurante del hotel (lo tenemos incluido) y a las 8,45h estamos en Railay West Beach dónde nos recogerá el barco que nos llevará a recorrer algunos puntos de Koh Phi Phi, con el tour que contratamos hace un par de días a través de la agencia del hotel.

Sobre las 9h llega un barco grandote, un speed boat. A bordo ya hay algunas personas que han recogido en otro embarcadero. Nos dan un chaleco salvavidas a cada uno y zarpamos, ¡menuda velocidad coge este chisme!

Las islas Phi Phi son uno de los mayores reclamos turísticos de esta zona del mar de Andamán, y también pertenecen a la provincia de Krabi. Son un archipiélago de pequeñas islas, siendo las principales Koh Phi Phi Don, Koh Phi Phi Leh, Koh Pai o Bamboo Island y Koh Yung o Mosquito Island. Estan consideradas Parque Nacional y tan solo está habitada Phi Phi Don por lo que para recorrerlas se debe pagar una tasa de 400 baths por persona que abonamos en el momento de embarcar a los guías del barco quienes hacen el pago cuando llegamos a la primera isla que visitamos.

En unos 40 minutos llegamos a Bamboo Island y tras echar el ancla en la playa nos dicen que tenemos 40 minutos para disfrutar de un baño en esta isla de playas de arena súper blanca y agua cálida, ¡un verdadero placer para los sentidos!

nuestro barco

Nos reímos bastante con un grupo de chinos que hay cerca nuestro que nos sorprenden bañándose con los chalecos salvavidas en la orilla, pero vaya que el agua no les llegaba ni a las rodillas y ellos con su chaleco 😀 Viendo sus reacciones, ¡creo que no habían visto el mar en su vida!

Cuando ya es casi la hora de embarcar de nuevo se empieza a nublar de lo lindo, vienen unos nubarrones enormes y muy negros hacia nosotros que amenaza con descargar en breve…

Tras un baño de lo más agradable, volvemos al barco y nos dirigimos al siguiente punto justo cuando empieza a llover… en este momento todos los que vamos a bordo nos apretamos los chalecos salvavidas e intentamos sujetarnos dónde podemos porque el  barco pega unos botes considerables… y es que ¡menudas olas con la tormenta! De nuevo, los chinos nos llaman la atención porqué gritan como histéricos con cada salto que da el barco 😀

Tras 20 minutos de viaje movidito, llegamos a Phi Phi Leh y paramos frente a la Vicking Cave, la cuál vemos desde la proa del barco. Se trata de unas cuevas en los acantilados de una minúscula isla que están habitadas. No se visitan por respeto a sus habitantes pero si que permiten que los barcos se acerquen para que veamos cómo viven entre rocas.

Seguimos hasta Pi Leh Bay, una laguna natural formada entre grandes acantilados. Y de nuevo llueve… esperemos que se mejore un poco el día. Aún así, las vistas son espectaculares, de lo mejorcito que hemos visto nunca 🙂

Tras unos 20 minutos de navegación a saltos por el oleaje, llegamos a Maya Bay. Escondida entre formaciones rocosas y acantilados, esta isla es famosa por ser el escenario de la película The Beach protagonizada por Leonardo DiCaprio.

La playa es preciosa pero está abarrotada de gente y de barcos… nuestra guía nos dice que al otro lado de la isla hay otra playa menos visitada, así que nos dirigimos hacia allá. Se tarda unos 5-10 minutos en llegar por un camino entre la densa vegetación de la isla, entre la que encontramos un pequeño altar con ofrendas.

En el otro extremo de la pequeña isla, encontramos un acantilado en el que han colocado una cuerda para bajar y subir del agua, pero no vemos muy claro el baño en esta zona ya que hay bastantes corrientes, así que echamos algunas fotos porque el lugar es bonito y volvemos a la playa principal.

Aquí tomamos alguna instantánea más para el recuerdo y luego nos damos un buen chapuzón de nuevo bajo la lluvia.

Tras 30 minutos en la isla volvemos al barco, y en unos 15 minutos llegamos a Monkey Island, una pequeña isla que se han agenciado un buen grupo de macacos con mala baba que se intentan subir a los barcos en busca de comida.

Algunos pasajeros de otros barcos echan comida a los monos de la playa, pero nuestros guías nos lo desaconsejan ya que se suelen poner agresivos y dicen que han visto a algún mono atacar a turistas… así que evitando problemas, nos quedamos todos quietecitos limitándonos a ver a los monos intentando subir a los otros barcos.

Tras unos minutos proseguimos hacia Hin Klarng, una zona de corales a mar abierto dónde anclamos para poder hacer un rato de snorkel, nos dejan gafas y tubos y nos dicen que bajemos con los chalecos puestos para mayor seguridad. Me sorprende ver como solo bajamos a hacer snorkel 4 o 5 personas de las 12 que vamos a bordo, la mayoría se quedan a bordo… pero nosotros no nos lo pensamos ya que estábamos esperando esta parte del tour y disfrutamos de 45 minutos de un snorkel chulísimo 😀 Vemos bonitos corales, peces de todo tipo, incluido ¡un pez trompeta! Los peces se acercan a ti si te quedas quieta y como el agua está templada invita a quedarte quieto observando.

Pongo el móvil en la bolsa hermética que llevo y grabo un poco, aunque apenas se ve nada en el vídeo, el agua está transparente y cálida, ha dejado de llover y luce un sol radiante… es uno de esos momentos viajeros que pasarán al top 10 🙂

Os dejo el vídeo, aunque no es muy bueno os podéis hacer la idea de los pececillos que había 🙂

Después de esta experiencia genial, volvemos al barco y en unos 10 minutos llegamos a Phi Phi Don dónde vamos a comer. Tenemos la comida incluida en el tour y hoy toca bufet. La mayoría de la comida que ofrecen es thai, pero vemos que hay espaguetis y salsa de tomate y no nos lo pensamos mucho 😛

Tras la comida y un café, vamos a dar una vuelta por la zona, repleta de tiendas de souvenirs y algún alojamiento (recordad que esta es la única isla habitable de la zona) y a las 14,30h volvemos al barco.

Tras un día genial conociendo las maravillas que esconde el mar de Andamán, volvemos a Railay. Tenemos unos 45 minutos de trayecto de nuevo entre grandes botes por las olas y es que en algunas zonas llueve.

Cuando llegamos a Railay West, decidimos pasar la última tarde en este paraíso en su mejor playa, así que caminamos unos 20 minutos hasta llegar a Pranang Bay. Nos damos un buen baño en su agua cálida y disfrutamos de la puesta de sol aquí, metidos en el agua. Mañana volvemos a Bangkok y la verdad es que nos da una pena tremenda dejar este lugar… ¡si el paraíso existe, aquí tiene un pedacito!

Cuando anochece, volvemos a la habitación, nos arreglamos y tras embadurnarnos bien de repelente de mosquitos salimos hacia la calle comercial que hay detrás del hotel dónde hay tiendas de souvenirs, bares, restaurantes y agencias de turismo. Decidimos cenar aquí, mi marido se pide un steak con salsa de champiñones, verduras y patatas fritas con una cerveza, y yo una pizza con un refresco (860 baths todo). Está todo delicioso… aquí los precios son algo más altos que en las grandes ciudades, se nota que es más turístico.

Después de la cena, volvemos a nuestra villa. Hacemos las mochilas y nos damos un baño en el jacuzzi para despedirnos de él 😀

Justo cuando nos íbamos a dormir, mirando las redes sociales nos enteramos que el Rey de Tailandia, Bhumibol Adulyadej, ha fallecido esta tarde. Nos quedamos bastante preocupados puesto que no sabemos cómo nos afectará al resto del viaje… mañana volvemos a la capital del país, y esperamos no tener problemas puesto que vemos que se ha decretado un duelo oficial ¡sin fecha de fin!

12/10/16: islas, acantilados, cuevas, cascadas… en el Ao Phang-Nga National Park

Día 12: recorremos el Ao Phang-Nga NP y descubrimos sus rincones

Hoy toca madrugar un poco ya que tenemos contratado un tour para casi todo el día. Desayunamos en el bufet del hotel y a las 7,50h vamos a la oficina de turismo que hay en el hotel como acordamos ayer. Nos acompañan hasta Railay East dónde cogemos un barco hasta el embarcadero de Ao Nammao. Allí nos espera un empleado del hotel que nos lleva en un cochecillo eléctrico hasta su oficina, dónde a los pocos minutos nos viene a buscar una furgo. Van 4 personas ya en ella y vamos hacia un punto de encuentro a buscar a otras 4. De nuevo popurrí de nacionalidades: unos ingleses, dos alemanas, un filipino, un chico de Yemen y una pareja de Israel. El guía que llevamos es un cachondo y nos va explicando el plan para hoy con bromas entre medias, como que comeremos sopa de mono porque vamos a ver el templo del mono, broma que alguno se traga viendo las caras 😀

Tras unos 40 minutos de camino, paramos en una estación de servicio unos minutos para poder ir al baño y comprar algo para desayunar. El guía nos dice que el grupo de hoy es grande y vamos repartidos en tres vans.

Seguimos con la ruta, y tras otros 40 minutos llegamos al embarcadero de Phang-Nga Bay, la puerta de entrada al Ao Phang-Nga National Park. Allí tomamos una long boat hacia el primer punto del día. Tardamos aproximadamente 30 minutos en llegar a través de una bahía repleta de islas y rodeada por manglares. Las vistas son espectaculares.

Cuando llegamos a la James Bond Island, nos dicen que tenemos 30 minutos para disfrutar de esta pequeña isla que cuenta con unas pequeñas grutas muy chulas.

Y de las vistas hacia el peñasco dónde en 1974 se rodó la peli de James Bond, El hombre de la pistola de oro, que vimos de nuevo antes de partir para ir abriendo boca 😛

Aquí hay montones de puestos dónde comprar souvenirs, pero no vemos nada que nos llame la atención. Tras la media hora, volvemos al embarcadero y subimos a bordo de la long boat de nuevo. Ésta vez acabamos todos empapados ya que el viento arrastra el agua que levanta la barca…

Tras unos 15 minutos llegamos junto a la isla Hong, y subimos a bordo de un gran barco desde el cuál salen las canoas para recorrer las Limeston Cave. Nos colocamos el chaleco salvavidas y montamos a bordo de una canoa dónde un local nos lleva, qué fiasco pensábamos que teníamos que remar nosotros…

El lugar es muy muy bonito y el paseo es relajante…

Tras unos 20 minutos en la canoa, volvemos al barco que hace de embarcadero y nos sirven una bebida fresca.

Después de refrescarnos un poco, que menuda chicharrina cae hoy también… volvemos a la long boat que nos lleva hasta la isla Koh Panyi.

Nos llevan a un restaurante en la isla y es que ya son más de las 14h… toca comer. Hay varias mesas y nos van repartiendo por ellas, encontramos platos de arroz, tortilla, pollo adobado, pollo con anacardos, verduras, sopa, pescado rebozado y piña.

Nos toca en una mesa en la que la tensión se puede cortar con un cuchillo… a un lado tenemos a una pareja de árabes, al otro dos chicas rusas y en frente las alemanas que van en nuestra furgo, con las que cruzamos miradas de “vaya tela” y es que las otras parejas solo hablan entre ellos, no miran a nadie de la mesa y solo se dedican a arrasar con la comida que hay para todos, sin importarles si todos comemos de todo… no sé, una actitud muy hostil… con lo bueno que sería poder hablar entre nosotros y compartir experiencias… En fin, cuando vamos a buscar un café nos encontramos con una pareja de españoles que iban en la long boat, y entablamos conversación con ellos. Son un par de sevillanos que viven en Málaga y que están de viaje de novios. Nos caen bien y es agradable poder hablar un poco en castellano después de varios días por Tailandia…. seguimos el resto del tour juntos compartiendo experiencias.

Tras el café, volvemos a la long boat que nos lleva de vuelta al embarcadero Phang-Nga Bay.  Allí subimos a las furgos y nos llevan al Wat Suwan Kuha, más conocido como el Monkey Temple (entrada 20 baths, incluida en el tour).

El templo, además de estar invadido por macacos, está construido dentro de una cueva enorme. Cuenta con un gran buda reclinado. Siento la calidad de las fotos de hoy, pero son hechas con el móvil y no da para más…

Además puedes visitar una buena parte de la gruta. Aconsejable llevar calzado cerrado con suela de goma o sandalias cerradas porque el suelo está mojado y es muy resbaladizo.

Al salir del templo, encontramos a varios monos merodeando por la zona. Hay algunos puestos dónde venden comida para dársela, aunque el guía lo desaconseja ya que pueden ser agresivos…

Tras la visita al lugar, volvemos a las furgos y nos dirigimos al último punto del día, las cascadas Ton Tai. Tardamos unos 20 minutos en llegar hasta ellas.

Aquí de nuevo se hace imprescindible llevar sandalias cerradas, el suelo resbala muchísimo. Recorremos un corto sendero y vemos 3 de las 6 cascadas que hay en la zona, las otras no se visitan porque hay más se 1h de camino montaña arriba y es peligroso su acceso…

Entre la 1ª y 2ª cascada, y entre la 2ª y la 3ª hay zonas dónde se permite el baño. Muchos no lo dudan y se dan un baño refrescante, yo no lo veo tan claro, más que nada porque luego hay casi 2h de coche hasta el embarcadero del hotel y tendría que ir empapada… pero si me acerco al agua y me refresco un poco, mi marido si se echa al agua sin pensarlo mucho a pesar de estar helada.

De vuelta a las furgos, los guías sacan refrescos y galletas para todos, se agradece la merendola porque la comida fue algo escasa con los ansias aquellos… y sobre las 16,30h, partimos hacia los embarcaderos y hoteles de cada grupo. El camino se hace distendido charlando con la gente y el guía del grupo que vamos en la van.

A nosotros nos dejan en el embarcadero de Ao Nammao, y  de allí zarpamos en un barco hacia Railay East, de camino disfrutamos de una bonita puesta de sol…

Luego caminamos los 5 minutos que nos separan del oeste y nos vamos directos a darnos un baño en la playa mientras vemos acabar de ponerse el sol.

A las 18,30h vamos a la habitación, nos duchamos y salimos a cenar. No tenemos muchas ganas de dar vueltas, así que nos pedimos un par de platos de pollo empanado con patatas fritas y dos refrescos por unos 700 baths en el restaurante del hotel. La comida occidental encarece bastante la cuenta, pero no puedo comer más picante…

Y ya con la panza llena, volvemos a la habitación y nos vamos a dormir pronto, el madrugón de hoy hace mella y ¡mañana nos esperan más islas!

11/10/16: recorremos Railay y sus fabulosas playas

Día 11: playas y cuevas de Railay, y un gran atardecer como colofón a un día de relax absoluto

Hoy nos levantamos con la calma a eso de las 9h después de haber dormido casi 10h del tirón ¡qué falta nos hacía! Vamos a desayunar al bufet del hotel que tenemos incluido, está todo delicioso.

Decidimos dedicar el día de hoy a conocer la península de Railay. Así que tras embadurnarnos bien de protector solar, nos dirigimos a Railay East y recorremos su costa.

Ayer ya nos lo pareció, pero hoy lo confirmamos la costa Este es muy distinta a la Oeste dónde nos alojamos, y es que la primera es una zona de manglares y cuando baja la marea se ven las raíces de estas plantas acuáticas e incluso cangrejos recorriendo la zona. Esta parte de la península la utilizan como puerto para traer mercancías a la zona desde Krabi, así que no es muy aconsejable el baño aquí y posiblemente por la noche haya plagas de mosquitos.

Caminamos hasta llegar al extremo de la costa Este dónde encontramos zonas de escalada que sabemos que lleva a un mirador pero vemos que la subida es un auténtico barrizal y o tienes dotes de escalador o no subes ni de coña…. Seguimos el camino que nos lleva entre cuevas, lianas, estalactitas y estalagmitas hasta Phra Nang Beach, la playa más idílica de la península de Railay.

Alucinamos con las formaciones rocosas que hay y esperamos no ver a ninguno de los monos que anuncian los carteles que hay que tener cuidado porqué son cleptómanos 😛

Llegamos a la playa y vemos la cueva de la Princesa, curiosamente repleta de amuletos con forma fálica por doquier. Cuenta la leyenda que aquí se hundió en el S.III aC, una barcaza real que llevaba a bordo a una princesa india. Su espíritu se quedó en la cueva y concede favores a todo aquel que venga a presentarle sus respetos.

Realmente esta playa merece el puesto de mejor playa de Railay, es preciosa y alucinante a su vez con las formas que hace la piedra y las calitas escondidas entre ellas.

Nos damos un baño sin pensarlo, y aquí también encontramos que el agua tiene una temperatura ideal.

Tras más de una hora aquí sumergidos en sus aguas cálidas y alucinando con las vistas tan fabulosas que ofrece el lugar, volvemos dando un paseo hacia la coste este y de allí vamos a la cueva del diamante. Pagamos 200 baths pp y entramos.

Encima de la Hat Railay East está esta otra cueva la cuál atraviesa una pasarela de madera llevándote por algunas grutas rodeadas de formaciones calizas, pero por lo visto con el tiempo el agua ha desaparecido y con ella los juegos de luces que le daban nombre a la cueva. Así, aunque el lugar es bonito, se trata de una cueva pequeña con algunas formaciones minerales que podrías encontrar cerca de casa sin demasiado problema, y por tanto, el precio que cobran por la entrada nos parece excesivo.

Tras la visita, volvemos hacia la zona del hotel, esta vez por un camino diferente repleto de tiendas y restaurantes que nos llevan a la calle dónde ayer compramos el batido y el coco. Es casi mediodía y estamos bien acalorados por el paseíto de vuelta, así que decidimos comprarnos un par de helados de té verde por 140 baths y nos los tomamos frente a la playa. Luego, nos damos un buen baño ya frente al hotel.

A las 13h empezamos  a tener hambre, así que sin pensarlo mucho vamos a comer al restaurante del hotel, tomamos un par de platos de comida thai por 400 baths con la bebida mientras disfrutamos de las vistas hacia la playa y de la brisa del mar.

Tras la comida, vamos un rato a la habitación a descansar un poco de tanto sol. Le echamos un vistazo a la información sobre los tours por la zona que ofrece la agencia de viajes del hotel y decidimos que los próximos dos días, visitaremos con ellos diferentes islas del mar de Andamán. Contratamos dos tours para mañana y pasado allí mismo, ya que vimos que los que ofrecían por la calle comercial no distaba mucho de precio, supongo que como hay competencia todos ofrecen más o menos lo mismo.

Después alquilamos un kayak frente al hotel y damos una vuelta de una hora por 200 baths, que se nos hace eterna porque el mar está más picado de lo que parecía desde la orilla y hay mucha corriente que dificulta el remo… Dejamos el kayak y nos damos otro buen baño, la playa de Railay West está tan bien que no harías otra cosa en todo el día…

A las 16,30 nos vamos un rato a la piscina del hotel, aunque somos más de playa vemos que aquí hay más sombras y preferimos venirnos un rato antes que acabar churrascados…

Y a las 17,30h voy a buscar la réflex a la villa para no perder la oportunidad de captar la puesta de sol tan fabulosa que ofrece el lugar.

Y tras ver como en pocos minutos se esconde el sol tras el horizonte pero aún con luz, volvemos a la costa este para verla con la marea alta… ¡qué diferente se ve respecto a esta mañana!

Se está muy a gusto aquí, así que aprovechando que hacen un happy hour en uno de los hoteles de esta zona, decidimos quedarnos aquí y tomarnos un par de mojitos con unas pizzas deliciosas por 800 baths. Tras la cena, regresamos hacia la costa oeste.

Y volvemos a nuestra villa dónde disfrutamos del jacuzzi un rato, aunque nos vamos pronto a dormir que mañana toca madrugar para el tour de James Bond Island 🙂

10/10/16: nos vamos a un paraíso llamado Railay…

Día 10: comienzan nuestros días de relax absoluto en las playas tailandesas…

El despertador suena a las 4h. Aunque ayer nos fuimos a dormir pronto, estamos ¡ko! Cerramos las mochilas y bajamos a hacer el check-out. Pedimos a la chica de recepción que nos pida un taxi para ir al aeropuerto, y mientras llama nos dice que vayamos hacia fuera con ella y el de seguridad a esperarlo. Nos dice que tardará unos 15 minutos y que por la hora que es, nos costará 300 baths. Es el doble de lo que teníamos apuntado, aunque entendemos que a estas horas debe tener algún recargo… El de seguridad le dice algo a la reepcionista en thai y entendemos la palabra tuk-tuk… viendo que pasan los 15 minutos y que por la calle principal están pasando tuk-tuks, le decimos a la chica que vamos a buscar uno. Se queda extrañada -suponemos que debe tener comisión con el taxista- pero le decimos que tenemos prisa y nos acompaña con el chico de seguridad hasta la calle principal y esperan a que montemos en uno que nos llevará al aeropuerto por 150 baths. La chica nos sorprende cuando nos da un abrazo de despedida o_O’ más que nada porque la acabamos de conocer… 😀

Montamos en el tuk tuk con las mochilas y en 15 minutos estamos en el aeropuerto. Pasamos el control de seguridad de la entrada y vamos a desayunar a un Starbucks, lo único que hay abierto a estas horas. Pedimos dos capuccino y dos cinamon roll por 290 baths que nos entonan el cuerpo a estas horas de la mañana.

Es un aeropuerto pequeño, pero todo está perfectamente indicado. A las 5,30h pasamos el segundo control de seguridad y nos sentamos frente a la puerta de embarque a esperar la salida de nuestro vuelo.

A las 6,10h empieza el embarque y a las 6,30h despegamos según lo previsto. Dormimos prácticamente todo el vuelo y a las 8,15h estamos en Krabi.

Salimos en seguida, ventajas de ir con mochila y no facturar el equipaje 🙂

Como el traslado al hotel nos pareció algo complicado cuando hicimos la reserva, contratamos con ellos la recogida en el aeropuerto y traslado al hotel en Railay. En teoría nos tendrían que estar esperando, pero pasados 30 minutos y viendo que han recogido a casi todo el mundo ya, empezamos a pensar que se han olvidado de nosotros… y efectivamente, tras casi 1h de espera decidimos llamar al hotel y preguntar. Nos dicen que se han olvidado pero que nos mandan a un transporte privado para nosotros por el mismo precio pactado lo más deprisa posible. Tras media hora de espera más, nos recogen con una mini-van y nos llevan hasta el puerto de Ao Man Mao. Allí nos espera una barca que nos lleva en unos 10 minutos hasta Railay East, qué pasada… aunque habíamos visto fotos de las montañas y acantilados de la zona, vistos en persona impresionan mucho más… ¡esto tiene muy buena pinta!

En el embarcadero este, nos espera un botones que nos lleva las mochilas al hotel que está en Railay West (a 5 minutos a pie). El alojamiento escogido para las próximas noches es el Railay Village Resort & Spa.

Nos sirven una bebida a base de coco mientras esperamos a ser atendidos en recepción para hacer el check-in, la recepción da justo frente a la playa, ¡menudas vistas! Aunque el cielo está algo encapotado…

Hacemos el check-in y ya pagamos también el traslado desde el aeropuerto (1600 baths). La chica de recepción nos pide disculpas en tres idiomas diferentes por haberse olvidado de nosotros… ¡qué le vamos a hacer!, un error lo tiene cualquiera… Nos acompañan a la habitación y alucinamos pepinillos cuando en lugar de llevarnos a una habitación doble con vistas a la piscina como contratamos, nos encontramos con que nos dan ¡una villa fabulosa con jacuzzi incluido! Entendemos que es una compensación del hotel por haberse olvidado de recogernos en el aeropuerto ya que hemos pagado lo mismo… ¡todo un detalle la verdad, así se pueden olvidar de mi cuando quieran! 😛

En la habitación encontramos un poco de fruta fresca, nos dicen que cada día nos traerán una bandeja de forma gratuita, pero que vigilemos de no dejarla a la vista ni tampoco las ventanas abiertas ya que hay monos cleptómanos en la zona.

Nos cambiamos de ropa y vamos derechos a la playa… se está despejando aunque hace algo de viento, pero aún así se está genial. Tras dar un paseo por la orilla disfrutando de las fabulosas vistas del lugar, nos damos un baño. Toda la playa es de arena suave, sin apenas oleaje y con el agua templada, y con esas vistas.. ¡¡es toda una maravilla estar aquí!! Además no hay “excuse me” como en las playas de Indonesia, ¡otro punto a favor!

Cuando nos damos cuenta se ha hecho la 1h y hace ya unas cuantas horas que desayunamos en el aeropuerto de Chiang Mai, así que vamos a comer. Vamos a lo fácil y nos comemos unas hamburguesas en el restaurante del hotel con cerveza y refresco por 590 baths. Se nota que esta zona es más turística y que hay menos oferta de restauración porque los precios son más elevados que en el resto de zonas que hemos visitado, aún así es barato si nos fijamos en los precios de cualquier ciudad europea y más teniendo en cuenta que estamos a pie de playa.

restaurante del hotel, junto a la playa

Tras la comida, vamos a la habitación a descansar un rato que con el madrugón de hoy estamos ko. Dormimos un par de horas y luego volvemos a la playa a darnos otro baño. ¡Se está genial! El agua está templada y no dan ganas de salir de ella… Disfrutamos de una bonita puesta de sol entre baño y baño.

Una vez anochece, vamos a curiosear por la zona y vemos que detrás del hotel hay una calle repleta de tiendas y restaurantes. Nos compramos un batido de fruta del dragón que me pirra y un coco por 130 baths, y nos los llevamos a la villa. Nos sentamos en la terraza que tenemos y allí nos los tomamos a la fresca, ¡esto es vida! 🙂

A las 20h salimos a cenar, tras echar un vistazo a los menús que tienen expuestos los distintos restaurantes, nos decantamos por el restaurante del hotel de al lado dónde nos tomamos un par de bistecs a la pimienta deliciosos, con verduras y patatas, más dos refrescos por 900 baths. Se está genial cenando a pie de playa, escuchando solo el oleaje y viendo como sube la marea…

Y tras la cena, nos espera un estupendo baño en el jacuzzi para acabar el día bien relajados 😀 Nos queda claro que nos esperan días de auténtico relax 🙂

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