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12/10/16: islas, acantilados, cuevas, cascadas… en el Ao Phang-Nga National Park

Día 12: recorremos el Ao Phang-Nga NP y descubrimos sus rincones

Hoy toca madrugar un poco ya que tenemos contratado un tour para casi todo el día. Desayunamos en el bufet del hotel y a las 7,50h vamos a la oficina de turismo que hay en el hotel como acordamos ayer. Nos acompañan hasta Railay East dónde cogemos un barco hasta el embarcadero de Ao Nammao. Allí nos espera un empleado del hotel que nos lleva en un cochecillo eléctrico hasta su oficina, dónde a los pocos minutos nos viene a buscar una furgo. Van 4 personas ya en ella y vamos hacia un punto de encuentro a buscar a otras 4. De nuevo popurrí de nacionalidades: unos ingleses, dos alemanas, un filipino, un chico de Yemen y una pareja de Israel. El guía que llevamos es un cachondo y nos va explicando el plan para hoy con bromas entre medias, como que comeremos sopa de mono porque vamos a ver el templo del mono, broma que alguno se traga viendo las caras 😀

Tras unos 40 minutos de camino, paramos en una estación de servicio unos minutos para poder ir al baño y comprar algo para desayunar. El guía nos dice que el grupo de hoy es grande y vamos repartidos en tres vans.

Seguimos con la ruta, y tras otros 40 minutos llegamos al embarcadero de Phang-Nga Bay, la puerta de entrada al Ao Phang-Nga National Park. Allí tomamos una long boat hacia el primer punto del día. Tardamos aproximadamente 30 minutos en llegar a través de una bahía repleta de islas y rodeada por manglares. Las vistas son espectaculares.

Cuando llegamos a la James Bond Island, nos dicen que tenemos 30 minutos para disfrutar de esta pequeña isla que cuenta con unas pequeñas grutas muy chulas.

Y de las vistas hacia el peñasco dónde en 1974 se rodó la peli de James Bond, El hombre de la pistola de oro, que vimos de nuevo antes de partir para ir abriendo boca 😛

Aquí hay montones de puestos dónde comprar souvenirs, pero no vemos nada que nos llame la atención. Tras la media hora, volvemos al embarcadero y subimos a bordo de la long boat de nuevo. Ésta vez acabamos todos empapados ya que el viento arrastra el agua que levanta la barca…

Tras unos 15 minutos llegamos junto a la isla Hong, y subimos a bordo de un gran barco desde el cuál salen las canoas para recorrer las Limeston Cave. Nos colocamos el chaleco salvavidas y montamos a bordo de una canoa dónde un local nos lleva, qué fiasco pensábamos que teníamos que remar nosotros…

El lugar es muy muy bonito y el paseo es relajante…

Tras unos 20 minutos en la canoa, volvemos al barco que hace de embarcadero y nos sirven una bebida fresca.

Después de refrescarnos un poco, que menuda chicharrina cae hoy también… volvemos a la long boat que nos lleva hasta la isla Koh Panyi.

Nos llevan a un restaurante en la isla y es que ya son más de las 14h… toca comer. Hay varias mesas y nos van repartiendo por ellas, encontramos platos de arroz, tortilla, pollo adobado, pollo con anacardos, verduras, sopa, pescado rebozado y piña.

Nos toca en una mesa en la que la tensión se puede cortar con un cuchillo… a un lado tenemos a una pareja de árabes, al otro dos chicas rusas y en frente las alemanas que van en nuestra furgo, con las que cruzamos miradas de “vaya tela” y es que las otras parejas solo hablan entre ellos, no miran a nadie de la mesa y solo se dedican a arrasar con la comida que hay para todos, sin importarles si todos comemos de todo… no sé, una actitud muy hostil… con lo bueno que sería poder hablar entre nosotros y compartir experiencias… En fin, cuando vamos a buscar un café nos encontramos con una pareja de españoles que iban en la long boat, y entablamos conversación con ellos. Son un par de sevillanos que viven en Málaga y que están de viaje de novios. Nos caen bien y es agradable poder hablar un poco en castellano después de varios días por Tailandia…. seguimos el resto del tour juntos compartiendo experiencias.

Tras el café, volvemos a la long boat que nos lleva de vuelta al embarcadero Phang-Nga Bay.  Allí subimos a las furgos y nos llevan al Wat Suwan Kuha, más conocido como el Monkey Temple (entrada 20 baths, incluida en el tour).

El templo, además de estar invadido por macacos, está construido dentro de una cueva enorme. Cuenta con un gran buda reclinado. Siento la calidad de las fotos de hoy, pero son hechas con el móvil y no da para más…

Además puedes visitar una buena parte de la gruta. Aconsejable llevar calzado cerrado con suela de goma o sandalias cerradas porque el suelo está mojado y es muy resbaladizo.

Al salir del templo, encontramos a varios monos merodeando por la zona. Hay algunos puestos dónde venden comida para dársela, aunque el guía lo desaconseja ya que pueden ser agresivos…

Tras la visita al lugar, volvemos a las furgos y nos dirigimos al último punto del día, las cascadas Ton Tai. Tardamos unos 20 minutos en llegar hasta ellas.

Aquí de nuevo se hace imprescindible llevar sandalias cerradas, el suelo resbala muchísimo. Recorremos un corto sendero y vemos 3 de las 6 cascadas que hay en la zona, las otras no se visitan porque hay más se 1h de camino montaña arriba y es peligroso su acceso…

Entre la 1ª y 2ª cascada, y entre la 2ª y la 3ª hay zonas dónde se permite el baño. Muchos no lo dudan y se dan un baño refrescante, yo no lo veo tan claro, más que nada porque luego hay casi 2h de coche hasta el embarcadero del hotel y tendría que ir empapada… pero si me acerco al agua y me refresco un poco, mi marido si se echa al agua sin pensarlo mucho a pesar de estar helada.

De vuelta a las furgos, los guías sacan refrescos y galletas para todos, se agradece la merendola porque la comida fue algo escasa con los ansias aquellos… y sobre las 16,30h, partimos hacia los embarcaderos y hoteles de cada grupo. El camino se hace distendido charlando con la gente y el guía del grupo que vamos en la van.

A nosotros nos dejan en el embarcadero de Ao Nammao, y  de allí zarpamos en un barco hacia Railay East, de camino disfrutamos de una bonita puesta de sol…

Luego caminamos los 5 minutos que nos separan del oeste y nos vamos directos a darnos un baño en la playa mientras vemos acabar de ponerse el sol.

A las 18,30h vamos a la habitación, nos duchamos y salimos a cenar. No tenemos muchas ganas de dar vueltas, así que nos pedimos un par de platos de pollo empanado con patatas fritas y dos refrescos por unos 700 baths en el restaurante del hotel. La comida occidental encarece bastante la cuenta, pero no puedo comer más picante…

Y ya con la panza llena, volvemos a la habitación y nos vamos a dormir pronto, el madrugón de hoy hace mella y ¡mañana nos esperan más islas!

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04/10/16: conocemos el Chinatown de Bangkok antes de partir hacia Chiang Mai

Día 4: nueva jornada de momentos y experiencias inolvidables…

Hoy nos levantamos pasadas las 8h. Desayunamos, nos arreglamos y cerramos las mochilas. Bajamos a recepción para hacer el check-out y pedimos que nos guarden las mochilas por una hora.

Vamos al cercano templo Wat In o del Gran Buda de Pie. Su entrada es gratuita y además de varios edificios para la oración, cuenta con un gran buda dorado de 32 metros de altura plantado de pie.

Tras la visita, volvemos al hotel a recoger las mochilas y pedimos un taxi que nos lleve a la estación de trenes de Hua Lampong. El trayecto nos cuesta 75 baths. Dejamos las mochilas en la consigna de la estación por 60 baths c/u. Aunque por el tamaño deberían habernos cobrado 40 por cada una, preferimos no decir nada y que nos guarde bien las mochilas…

Más liberados, cruzamos la calle y vamos a la oficina de 12go quiénes nos hicieron de intermediarios para comprar los billetes del tren nocturno a Chiang Mai. Intercambiamos el boucher por los billetes y nos devuelven 200 baths porqué por lo visto al hacer la compra de los billetes salieron más baratos de lo previsto.

Luego caminamos hacia el templo Wat Traimit. La entrada al buda de oro cuesta 40 baths pp y hay que subir 4 pisos para llegar a la sala que lo alberga. El lugar es bonito, bien merece su visita.

Como os decía, alberga un Buda de Oro de 3 metros de alto y 5,5 toneladas de oro macizo. Esculpida en el elegante estilo Sukhotai, la imagen fue “descubierta” hace 40 años bajo una capa de yeso al caerse la grúa que lo trasladaba a un nuevo edificio dentro del recinto del templo. Se cree que el Buda fue construido en Ayutthaya, y para protegerlo del ataque de los birmanos a la antigua capital tailandesa, fue transportado a Bangkok recubierto de una capa de yeso, la cual fue abandonada durante más de 200 años, momento en el que al transportarla hubo el “accidente” y se descubrió el Buda de oro.

Las vistas del templo desde allí arriba también son bien curiosas, y descubrimos que está rodeado de altos edificios.

A pesar de que hace un calor tremendo, decidimos dar un paseo hasta Chinatown. Nos liamos un poco  y vamos por dónde no toca, encontrándonos con unas calles repletas de talleres mecánicos… cuando al fin damos con la calle principal nos encontramos con cientos de puestos de comida y tiendas con productos de medicina tradicional china y encurtidos, al más puro estilo de las calles que recorrimos en nuestro viaje por Hong Kong el año pasado.

Nos llama la atención un puesto en el que elaboran dulces artesanales allí mismo. Tienen buena pinta y por 42 baths nos hacemos con unos cuantos para probarlos.

Entramos en un pequeño templo camuflado entre puestos de comida que nos recuerda mucho a los visitados en Hong Kong el año pasado…

Sobre las 12.40h, volvemos hacia la estación y entramos al metro. Pagamos 19 baths cada uno por recorrer 2 paradas hasta Si-Lom. Es curioso pero la máquina del metro al introducir el dinero te da una moneda de plástico que debes usar para entrar y salir del metro. Se parecen a las fichas que te dan en las ferias 😀

Al llegar a la zona, nos decantamos por un restaurante de noodles, dónde comemos por 350 baths. Con la panza llena, recorremos las calles peatonales elevadas tan típicas de la ciudad. Me encantan las vistas “caóticas” que ofrecen las grandes ciudades del sudeste asiático 🙂

Al salir encontramos un Cat Café al más puro estilo japo 🙂 Nos hace tanta gracia que no podemos evitar entrar. Pedimos un capuccino y un matcha latte frappé por 290 baths y subimos a la zona dónde tienen a los gatos. Aunque la mayoría duermen, el lugar está muy bien, hay poca gente, los tienen bien cuidados y nos recuerda a los Neko Café que visitamos en nuestro 2º viaje a Japón. Pasamos una hora acariciando a los gatitos que nos hacen caso.

Al salir, vamos hacia el parque Lumphini, dónde nos sentamos en un banco junto al estanque a tomar la fresca.

A eso de las 16h, volvemos al metro (19 baths pp) y nos dirigimos a la estación Hua Lamptong. Nos sorprende la poca gente que usa el metro, parece que esté hecho para clases altas -y turistas-.

Una vez en la estación, compramos bebidas para el viaje y recogemos las mochilas de la consigna. Falta 1h 30 para que salga el tren pero estamos agotados, el calor de hoy es mortal y no queremos alejarnos ya de la estación, así que nos sentamos a esperar en la gran sala de espera que tiene el recinto.

A las 17.30h nos dicen que ya podemos subir a bordo y allá que vamos a descubrir nuestro camarote en 1ª clase en el tren nocturno que nos llevará a Chiang Mai.

En el vagón que viajamos hay 12 cabinas de 1ª clase y un par de lavabos solo para los pasajeros de este vagón, uno de estilo occidental y otro tipo letrina con ducha de agua fría, ambos están limpios en todo momento. Nuestra cabina es de primera, no está mal viendo el resto del tren 😛

Salimos puntuales a las 18.15h. Media hora más tarde pasa la azafata comentando que podemos pedir cena en el camarote, son bandejas a escoger con crema, sopa, arroz y carne o pescado con verduras por 170-190 baths. Aunque se puede llevar comida de fuera e incluso ir al vagón restaurante dónde posiblemente sea más barato, optamos por la comodidad. El pack que pedimos cuesta 170 baths c/u. La comida no está mal aunque es bastante picante para mi gusto. Aprovechamos para comernos algunos dulces que compramos en el Chinatown, ¡están bien ricos!

Tras la cena, a eso de las 19,45h pasan a hacer las camas y ya nos dejan el camarote listo para dormir. Aunque tenemos serias dudas de poder dormir esta noche porque el ruido y el traqueteo del tren son importantes. No es nuestro 1r viaje en tren nocturno, ya hicimos un viaje de Barcelona a Oviedo hace años, pero nada tenía que ver aquél tren con este… 😀

Sobre las 21h y agotados de todo el día, nos echamos a dormir. A eso de las 23h, mi marido que va en la litera superior, se baja conmigo porque dice que es imposible estar allá arriba… le parece que se vaya a caer con cada bache :S

Veremos qué tal la experiencia del tren nocturno

24/09/15: visitamos el MET y nos vamos de compras a Times Sq y 5th Ave!

Día 6: mañana cultural en el MET y tarde de compras 🙂

Nos levantamos tranquilamente a eso de las 8,40h. Desayunamos las provisiones que tenemos en el apartamento y nos ponemos en marcha. Es nuestro último día completo en esta fascinante ciudad… ¡qué rápido pasan los días cuando estás de viaje!

Cogemos el metro hasta la parada 86 Street para ir al Metropolitan Museum of Art, más conocido como el MET.

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Este es otro de los grandes museos de la ciudad de New York y necesitaréis un buen rato para visitarlo. Lo ideal, hacer como nosotros y visitar su web previamente para programar un poco la visita e ir al grano para ver aquello que más os interese.

Pagamos 20$ los dos por la entrada y nos vamos derechos al ala derecha dónde se encuentra la colección de arte egipcio. Los que me conocéis, ya sabéis que el antiguo Egipto es otra de mis pasiones junto a Japón 😉 Lo primero que encontramos al entrar en la zona es el templo egipcio de Dendur, ¡alucinante! ¡Qué cantidad de recuerdos me vienen en estas salas de mi viaje a Egipto en 2005! Tengo pendiente explicaros mi primer gran viaje, en el que me picó el gusanillo viajero 🙂

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¿Y qué hace un templo egipcio en un museo de NYC? Para aquellos que os hacéis esta pregunta, contaros que cuando Egipto construyó la presa de Asuan para formar el lago Nasser en el río Nilo, muchos templos iban a quedar cubiertos por el agua y antes de perder todo ese patrimonio, decidió regalarlos a distintos países del mundo con los que tenían relaciones diplomáticas. Aquí tienen uno de aquellos y si vais a Madrid podréis visitar el templo Debod. Los llevaron pieza a pieza hasta el país de destino y los reconstruyeron allí. Y aquí estamos, frente a un templo, decenas de esculturas, sarcófagos, jeroglíficos, joyas y figuras mortuorias… ¡qué pasada! Cada vez con más ganas de poder repetir aquél viaje, ésta vez con mi marido 🙂

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Tras un buen rato en las salas de arte egipcio, nos vamos hacia la zona dónde exponen armas de todo tipo y de todo el mundo. El arte de la guerra… aquí encontramos armaduras, caballeros, espadas, rifles, e incluso el primer revólver Colt de primeros de 1800.

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con esta nos reímos al recordar a Jaime Lannister de Juego de Tronos 😛

 

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algunas empuñaduras son verdaderas obras de arte…

 

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el mítico Colt

Y de las armas americanas sobretodo, pasamos a las armas niponas… y es que entramos en las salas de arte asiático dónde encontramos verdaderas obras de arte en forma de katana y armaduras samurai…

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Tras las armas, pasamos a las salas dónde se encuentra una exposición de pintura japonesa. Estoy disfrutando de lo lindo en este museo 😛 Encontramos una colección de pintura Ukiyo-e del artista japonés Hokusai de 1830 a 1833, entre sus pinturas más famosas se encuentran la Gran Ola de Kanawaga y 36 vistas del Monte Fuji, ambas utilizadas para el Japan Rail Pass nipón 🙂

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Os dejo enlace a la entrada del 2º viaje a Japón dónde podréis ver una imagen de los Japan Rail Pass de 2011 y de 2013 con estos dibujos… 🙂

Como os decía, nos deleitamos con el arte japonés un buen rato. Entre las obras también encontramos una sala con tatami y algo de Ikebana.

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Antes de irnos, subimos a la azotea desde dónde se tienen unas bonitas vistas de Central Park y el skyline de la ciudad 🙂

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Tras más de 2h en el museo, decidimos finalizar la visita e ir a ver más lugares emblemáticos de la ciudad. Así que salimos y cogemos el metro hasta la parada West 4 St. – Washington Sq. Caminamos las pocas calles que separan el metro de la plaza Washington Square dónde vamos a visitar un lugar algo friki… y es que en esta plaza está la fuente que usaron para grabar la intro de la serie Friends.

La verdad es que cuesta imaginarse que esa fuente sea la misma de la serie… entre que está abarrotada de gente y que tomaron un plano muy concreto de ella… pero aún así me hace ilusión estar aquí porque era muy fan de esa serie de los 90 🙂

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Son algo más de la 1h y empezamos a tener hambre. Decidimos que no nos podemos ir de esta ciudad sin comernos unas hamburguesas del Shake Shack… así que tomamos el metro hasta Times Sq y vamos al local que tienen en la 43 St. con la 8th Ave. Os dejo el enlace a su web para que podáis localizar sus restaurantes…

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Tenemos que esperar unos 30 minutos y cuesta encontrar un sitio dónde sentarse… pedimos un par de ellas con unas patatas y refrescos por 28$, y disfrutamos de ¡¡las mejores hamburguesas que hemos comido en la vida!!

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Sobre las 15h terminamos de comer… la verdad es que da hasta pena terminar de lo ¡buenas que estaban! Decidimos aprovechar la tarde para pasarla por Times Square e ir a comprar algunos souvenirs. La ciudad tiene lugares increíbles pero yo creo que Times fue de lo que más me impactó…

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Entramos en varias tiendas, en algunas solo miramos y en otras compramos… Nos hacemos con un monito de peluche para mi sobrino, una sudadera que me encargó mi hermana, 2 vasos de chupito para los padres y un par de imanes para la colección…

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Tras un buen rato de compras, nos tomamos un café en el Starbucks. Y al salir, nos encontramos con el Naked Cowboy… todo un personaje del que os dejo más información en el enlace.

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A eso de las 16,30h decidimos volver al apartamento e ir a echarnos un rato. Tras una siesta, preparamos las maletas y recogemos las cosas… mañana ya nos vamos 😦 Pero no queremos pasar toda la tarde en el apartamento, así que a las 19h cogemos el metro hasta Penn Station y nos deleitamos con las vistas del Empire State iluminado, hoy con tonos rojos.

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Caminamos por la 34 St mirando escaparates. Entramos en uno de los centros comerciales más famosos, el Macy’s. Damos una vuelta pero no nos acaba de convencer nada. Al salir de nuevo a la 34, encontramos un Uniqlo. Esta cadena japonesa me encanta y hay pocas ciudades dónde puedas encontrar una tienda, así que entramos de cabeza. Me compro 4 camisas 😛 Para los que os guste esta tienda, deciros que está previsto que abran una en Barcelona en 2017 😀

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Son algo más de las 20h cuando decidimos dar por finalizadas las compras y volver al apartamento. Así que entramos al metro. Hoy se acaban nuestras metrocard, así que al salir recargamos las tarjetas con 2,75$ cada una, así mañana no tendremos que preocuparnos de ello yendo cargados con las maletas.

Bajamos en la parada 42 PABT y salimos de nuevo hacia Times Square dónde echamos unas últimas fotos de los grandes carteles y sus luces de neón.

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Compramos en un puesto callejero unas porciones de pizza y unos refrescos por 9$ y con pesar, volvemos al apartamento a eso de las 21,30h. Nos tomamos la cena, ducha y a dormir no muy tarde que mañana nos espera un largo camino de vuelta…

 

23/09/15: Liberty Island, Wall Street, 9/11 Memorial, the One, y Brooklyn Bridge

Día 5: visitamos a Miss Liberty, Wall Street, el 9/11 Memorial, subimos a lo más alto del One y caminamos sobre el Brooklyn Bridge… ¡día super intenso!

 

Nos levantamos a las 8h, desayunamos unos pocos cupcakes que nos quedan y nos ponemos en marcha. Hoy vamos a conocer a ¡Miss Liberty!

Tomamos la línea 1 (roja) en la estación de Times Sq hasta la parada South Ferry. Es importante colocarse en los primeros 5 vagones ya que la estación de South Ferry es pequeña y curva y solo hay cabida para esos vagones, lo avisan por megafonía cuando entra el tren y además hay una marca roja junto a las puertas de éstos.

Junto a nosotros van un grupo de estudiantes italianos que están de viaje en la ciudad con sus profes… una de las profesoras al oírnos hablar español nos da conversación, medio en inglés, medio en italiano 😛 ¡cómo me gustan esos momentos de intercambio viajero! 🙂

Son las 9,30h cuando llegamos a la parada de South Ferry y nos dirigimos hacia el Fort Clinton, dónde están las taquillas para el ferry. Recordad que la visita de hoy la incluimos en el NYC Explorer Pass, así que solo tenemos que intercambiar el pase por el ticket, mucho más rápido porque la cola es distinta y es más ágil.

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De allí nos dirigimos hacia el muelle en el Battery Park, y ya disfrutamos de las vistas desde aquí… hacia un lado el Hudson con la Estatua de la Libertad a lo lejos, hacia el otro el Fuerte Clinton y la vista de los rascacielos de Wall Street….

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Los americanos son bastante neuróticos para la seguridad, así que tras una larga cola pasamos un control seguridad igual de estricto que el de un aeropuerto, y subimos al primer ferry que sale. Cogemos sitio junto a un ventanal que queda cerca de la popa del barco desde dónde disfrutamos del fabuloso skyline de la ciudad… el recién estrenado gran angular me es de gran ayuda para tomar unas instantáneas de las vistas 🙂

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Son las 10.30h cuando al fin llegamos a la Liberty Island. La mayoría de la gente se va directa a la zona dónde se ubica la archiconocida estatua, pero nosotros preferimos recorrer la isla y disfrutar también de las vistas del skyline de NYC y New Jersey que hay desde aquí, de los habitantes de la isla y del muelle…

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Y tras todo ello, ahora si, nos dirigimos a los pies de Miss Liberty, la estatua más famosa del planeta… tras haber visto las que hay en Paris y en Tokyo, al fin disfrutamos de la “original” 🙂

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La estatua, realizada en láminas de cobre, tiene una altura de 46 metros y medio. Añadiendo el pedestal sobre el que reposa en Liberty Island llega hasta los 93 metros. La Estatua de la Libertad se alza cargada de simbolismos, el más evidente y la razón principal por la que se creó, aparece en forma de inscripción sobre la tabla de su mano izquierda: “July IV MDCCLXXVI” (4 de Julio de 1776), fecha de la firma de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.

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Además, la estatua pisa con su pie derecho unas cadenas, en clara referencia a la ruptura de opresiones. Las 25 ventanas del mirador de la corona representan los minerales naturales de la Tierra, y los 7 rayos que salen de ella tienen que ver con los 7 grandes mares o los 7 continentes, según la versión que se imponga. El punto más alto del monumento, la antorcha chapada en oro, que no es la original, simboliza la luz que marca el camino hacia la libertad.

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Aunque se la conoce como la Estatua de la Libertad, su verdadero nombre es “la libertad iluminando el mundo”, y a pesar de ser considerada un símbolo americano en realidad fue un regalo de los franceses a los estadounidenses en 1886 para conmemorar el centenario de la Declaración de Independencia de los USA, y como un signo de amistad entre las dos naciones.

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Después de más o menos una hora en la isla, decidimos coger el ferry… y dirigirnos a Ellis Island. Esta pequeña isla, era el punto de llegada de los inmigrantes llegados de Europa y África a la ciudad, y dónde debían pasar los controles de aduanas e inmigración. Por ello en los 90 crearon el Museo de la Inmigración, un pequeño homenaje a todas aquellas personas.

Pero cuál es nuestra sorpresa cuando tenemos que hacer una hora de cola, esperando a que el primer ferry que llega desembarque y embarque… Tanta espera, y viendo que la mayor parte de la gente que sube a bordo se dirige a Ellis Island, se nos pasan las ganas de ir bajar para evitar que nos vuelva a ocurrir lo mismo…. Y es que en Ellis estamos más de 30 minutos parados esperando a que baje y suba la gente… ¡uff! Creo que lo tienen muy mal montado… teniendo en cuenta la cantidad de turistas que van a  ambas islas, da para un ferry a cada isla y no haciendo paradas.

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Ellis Island

 

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¡Son más de las 13,30h cuando conseguimos llegar de vuelta a Battery Park! Qué locura… Vemos en el parque el East Coast Memorial, que se compone de 8 bloques de hormigón de casi 6 metros de altura con los nombre de las más de 4500 soldados que perdieron la vida en el mar, junto a su rango, rama militar y estado de origen central, y en el centro un águila con una corona de laurel sobre una ola que simboliza la muerte en el mar, y el memorial de la Llama Eterna en honor a los muertos en el trágico 11-S.

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Seguimos caminando hacia el Bowling Green Park dónde se encuentra el Charging Bull, el toro de Wall Street que simboliza el optimismo, la agresividad y la prosperidad financiera de esta zona de la ciudad… creada por Arturo Di Modica tras la crisis bursátil de 1987. Se hace difícil acercarse a ella ya que está rodeada de turistas… así que nos conformamos con verla en la distancia.

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Avanzamos por New Street hasta el cruce con la Wall Street, dónde se encuentra el edificio de la NY Stock Exchange, una de las bolsas más conocidas del planeta. Nos hace especial ilusión ver el edificio, aunque sea por fuera ya que no se puede acceder fácilmente al interior porque tenemos algunos fondos de inversión que cotizan en ella 😛

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A muy pocos pasos, encontramos el Federal Hall. Construido en 1700 como primer ayuntamiento y más tarde, en 1789, fue el lugar donde George Washington fue nombrado primer presidente de los Estados Unidos. Fue utilizado como Capitolio durante sólo un año ya que, cuando Filadelfia se convirtió en capital provisional de Estados Unidos, el edificio volvió a ejercer su función de ayuntamiento hasta 1812, año en que fue demolido. Aunque el edificio actual no es el original, fue declarado monumento nacional en 1939 y es tal vez el edificio clásico mejor conservado de Nueva York. Alberga un pequeño museo que narra la historia del edificio y que contiene algunos importantes objetos como la biblia sobre la que juró G. Washington. El edificio también cuenta con un pequeño centro de información turística. En la entrada principal del edificio se encuentra una estatua del 1r presidente, George Washington.

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Pasamos frente al Banco de la Reserva Federal, se puede entrar en alguna sala principal, pero para ver los lingotes de oro hay que reservar con muchísima antelación y pagar el tour guiado, y nosotros no llegamos a tiempo… así que nos conformamos con la vista desde fuera. Seguimos caminando por Wall St. hasta el cruce con Broadway Ave. dónde se encuentra la Trinity Church, construida en 1846 por Richard Upjohn, era uno de los edificios más altos del sur de la ciudad y servía como “faro” a los barcos que llegaban a Battery Park. No podemos entrar ya que es tarde y han cerrado…

Son algo más de las 14h cuando hambrientos, entramos en un McDonalds. Tenemos muchos planes aún y queremos “finiquitar” la comida en plan rápido… Tomamos dos menús por 13$ y cumplimos con la tradición de “Mc Donalds por el mundo” que tenemos 😛 Recordad que en todos nuestros viajes hacemos siempre una parada en un restaurante de la cadena para confirmar que estés dónde estés, los menús siempre son iguales 🙂

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Tras la comida, y un breve descanso de tanta caminata, nos dirigimos hacia la St Paul’s Chapel que también encontramos cerrada… Inaugurada en 1766, esta iglesia es el edificio público más antiguo de Manhattan aún en uso. A pesar de la cercanía al World Trade Center, quedó intacta tras el derrumbe de las torres gemelas, por lo que fue punto de peregrinación de voluntarios y afectados. No podemos entrar en ella porque a esta hora está cerrada, así que la rodeamos y vemos su cementerio desde la verja.

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Desde aquí ya vemos el One, el edificio más alto que hay actualmente en New York y que construyeron como homenaje a las desaparecidas Torres Gemelas. La idea es construir un complejo de varios edificios, cada uno de ellos numerado, que rodeen el espacio que dejó el antiguo World Trade Center. Y hacia allá es a dónde nos dirigimos…

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De camino nos topamos también Oculus, con la estación de tren/metro que está construyendo el arquitecto español Santiago Calatrava, considerada como la estación de metro más cara de la historia de la ciudad… espera a que vean la calidad de las construcciones de Don Calatrava… ¬¬’  Comentar que la estación se inauguró en marzo de 2016, así que actualmente es visitable 😉

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Caminamos entre altos edificios y obras, hasta llegar al 9/11 Memorial y las dos enormes piscinas que cubren la base las Torres Gemelas… Construidas en 2011 como monumento en memoria de las victimas de los atentados del 11S en el World Trade Center.

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Realmente se ponen los pelos de punta al pensar lo que toda aquella gente debió sufrir en ese momento, y recuerdo mi mal cuerpo de aquel día cuando vi en las noticias y en directo la caída de las torres tras el choque de los aviones. Aún se me ponen los pelos de punta. Y aunque creo que jamás se sabrá toda la verdad sobre lo ocurrido aquél día, si realmente fue un atentado o fue una jugada del gobierno para tener una excusa para ir a la guerra a oriente medio, lo que si sé es que muchos sufrieron las consecuencias de aquel acto… y sus nombres están escritos en los bordes de las piscinas.

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Este lugar me genera sentimientos contradictorios, por un lado acongoje al pensar en lo que las piscinas representan, por otro, admiración al mirar alrededor y hacia arriba y ver los altos rascacielos aquí construidos…

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Nos dirigimos hacia el One World Observatory, no queremos irnos de la ciudad sin subir a todos sus miradores y el más alto no iba a ser menos… pagamos 32$ cada uno  y vamos hacia los controles de seguridad. Aquí me pasa algo curioso y es que la militar que me inspecciona el bolso me dice que le gusta mucho y me pregunta dónde lo he comprado… cuando le digo que en una tienda en Barcelona, ¡alucina un montón! 😀 Le explico que soy de Barcelona y que estoy de visita en la ciudad, y me responde que me había confundido por una neoyorquina. No sé qué tengo, pero esto me ocurre a menudo cuando viajo por Europa, siempre me para la gente a preguntarme indicaciones… ¿será que no tengo pinta de ser de ningún sitio en concreto, y simplemente soy una ciudadana del mundo? 🙂

Tras la curiosa conversación con la militar, accedemos al ascensor que te lleva a lo más alto y aunque ya íbamos advertidos, ¡alucinamos con el montaje que tienen aquí!

Nota importante: los que queráis mantener la intriga, no visualicéis los siguientes vídeos 😉

Al llegar arriba, ponen de nuevo un audiovisual sobre los grandes iconos de la ciudad…

Comúnmente conocida como la Freedom Tower, el edificio fue inaugurado el 3 de noviembre de 2014, y alcanza una altura total de 541 metros, que equivalen a 1776 pies, cifra simbólica ya que es el año de la Declaración de Independencia de los EEUU. Durante una hora recorremos los grandes ventanales que ofrecen una vista de 360º sobre la ciudad desde el piso 94. Desde aquí tenemos unas vistas privilegiadas de todos los distritos de la ciudad, de la Liberty Island, de los puentes más famosos, del resto de rascacielos de la ciudad y de las grandes avenidas…

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Tras una hora y algo aquí arriba, decidimos bajar… de nuevo alucinamos con el ascensor 🙂

Una vez abajo, seguimos recorriendo las calles del distrito sur de Manhattan.  A eso de las 16,45h paramos un momento en un Starbucks a tomar un par de cafés (7$), y después proseguimos la caminata hacia el puente de Brooklyn. Pasamos frente al edificio del Ayuntamiento.

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Sobre las 17h, y antes de que caiga el sol, nos disponemos a cruzar el puente más famoso de la ciudad, el Brooklyn Bridge, que une los distritos de Manhattan y Brooklyn.

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Diseñado por Roebling, y construido entre 1870 y 1883, con 1825 metros de largo y una luz entre pilares de 486.3m, fue el puente colgante más grande del mundo hasta 1889, y considerado todo un pionero en la ingeniería al usar grandes cables de acero para su sostén por primera vez en la historia. Y mientras cruzamos hacia el otro lado sobre el East River, disfrutamos de ese cableado, de las grandes estructuras que forman sus pilares y de las fabulosas vistas hacia el skyline de la ciudad…

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Tardamos unos 30 minutos en recorrerlo de punta a punta y cuando llegamos al mirador Dumbo, y entre los puentes de Brooklyn y de Manhattan vemos caer el sol… disfrutando de una de las puestas de sol más bonitas de este viaje 🙂

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FOTO PUESTA

Estamos agotados tras una largo día de caminata, y aunque sé que las vistas del skyline iluminado deben ser brutales, decidimos volver al apartamento. Así que sobre las 18,30h, cogemos el metro en la estación York, línea F hasta W4 St, dónde cambiamos a la línea A hasta 42-PABT. Pasamos por el supermercado que tenemos frente al apartamento a comprar algo para la cena y el desayuno de mañana y nos hacemos con un par de Redbull también (32$). Nos damos una buena ducha, nos relajamos en el apartamento y cenamos un delicioso solomillo, acompañado por fideos y arroz. Realmente la carne en EEUU está deliciosa, ¡no he probado otra igual!

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Hoy el día ha cundido y hemos visitado lugares que nos hacían especial ilusión… más contentos que unos niños con zapatos nuevos, nos vamos a dormir pronto, estamos ko y aún nos quedan días por delante en esta fabulosa ciudad 🙂

22/09/15: Museo de Historia Natural, Roosevelt Island, Flatiron y tiendeo por Broadway Ave!

Día 4: día completo… mañana en el Museo de Historia Natural, tarde en Roosevelt Island, Flatiron, Union Sq y Broadway Avenue.

Hoy conseguimos dormir un rato más que los otros días… Tomamos un desayuno en el apartamento al más puro estilo estadounidense…

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Tras el atracón, vamos a buscar el metro a 42-Port Authority, línea azul hasta la parada 81-St. Desde la misma estación de metro se puede acceder al American Museum of Natural History, que es nuestro primer destino del día, pero preferimos salir a la calle y ver esa fachada que en tantas películas hemos visto 🙂

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Nos toca hacer una cola de unos 20 minutos. Delante llevamos a una familia de españoles con los que intercambiamos información viajera 🙂 Algunos museos de la ciudad tienen la particularidad que pagando un donativo ya puedes entrar, sin necesidad de pagar el precio establecido para la entrada. Nosotros pagamos 10$ y entramos. Los otros españoles, decidieron pagar 15$ por dos adultos y dos niños. Este museo también es inmenso, así que os recomiendo echar un vistazo a su web y programar un poco qué queréis visitar u os podéis pasar un día entero aquí dentro.

Ya el hall principal dónde están las taquillas, impresiona… con un gran esqueleto de dinosaurio en el centro de la sala.

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Conforme entramos a la zona de los mamíferos alucinamos aún más al descubrir maquetas a tamaño real de algunos animales, están muy bien hechos, parece que se vayan a mover en cualquier momento.

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Visitamos las salas del Antiguo Egipto y de las Culturas Asiáticas, dónde podemos ver momias de nuevo (ya las vimos en el Museo del Cairo y en el British Museum anteriormente), y una tumba de la Dinastia Ming que trajeron de los pies de la Gran Muralla China…

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Después vamos hacia la sala de los minerales, dónde tienen muestras de todos los minerales y gemas que hay, además de algunos fragmentos de meteorito. Esta sala me alucina un montón, y es que de pequeña me gustaba coleccionar minerales, así que tener tantísimos aquí juntos me parece una pasada.

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meteorito de Groenlandia tan pesado que la plataforma que lo sujeta llega hasta los cimientos del museo…

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Luego visitamos la sala de la ballena azul, es impresionante. La réplica de 29 metros de longitud suspendida del techo es digna de ver…

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De allí, nos vamos a la zona de los dinosaurios. Y aquí alucino otra vez al ver la cantidad de esqueletos de dinosaurio que tienen. Algunos son realmente grandes y ocupan toda la sala, como los del Tyrannosaurus Rex, el Triceratops y el Saurópodor entre otros…

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Aunque se hace algo pesado visitar el museo por lo grande que es, como amante de las ciencias naturales, me lo paso en grande aquí 🙂 Son más de las 12,30h cuando salimos del museo… y apenas hemos visto una pequeña parte de éste…

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Decidimos volver al metro, línea azul hasta 42-PABS e ir a comer al apartamento. Antes pasamos por el supermercado que tenemos en frente a comprar algo de verduras y carne, y algo de picoteo para los siguientes días (44$).

Hace un día nublado y bastante fresquete, y los madrugones de estos días hacen mella… así que después de comer nos echamos un rato de siesta hasta las 16,30h. Una vez recargadas las pilas, cogemos de nuevo el metro hasta la parada de  Lexington Ave /59 St. Desde allí caminamos unos pocos minutos hacia la 2ª Avenida para coger el teleférico hacia Roosevelt Island (incluido en la MetroCard). Las vistas del Queensboro Bridge no están nada mal desde él… y nos sorprende ver lo cerca que pasamos de algunos edificios junto a la orilla del East River.

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El trayecto hasta la isla Roosevelt dura unos 15 minutos y vemos como muchos neoyorquinos lo usan para cruzar hacia ella, una isla de apenas 2 millas de largo entre los distritos de Manhattan y Queens, y en la que viven unas 9000 personas.

Las vistas desde esta orilla hacia Manhattan son bien chulas, bien merece la pena acercarse a aquí si se dispone de tiempo… vemos una bonita puesta de sol sobre su skyline.

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barcos transportadores de basuras sobre el East River

 

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Tras unas cuantas fotos, caminamos 300m hasta la boca de metro Roosevelt Island, línea F y nos dirigimos hacia la parada St Herald dónde hacemos trasbordo a las líneas amarillas (N, Q, R), y bajamos en la parada 23 Street. Salimos a la calle y vamos a disfrutar de la vista de otro gran clásico de la ciudad, el Flatiron Building.

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El Flatiron, fue uno de los edificios más altos en Nueva York hasta su finalización en 1902. Situado en la confluencia de la calle 23, la 5th Avenue y Broadway Av., mirando hacia Madison Square. Al igual que una columna clásica griega, su fachada de caliza está dividida horizontalmente en tres partes. La forma tan peculiar tiene su historia: la constructora y el arquitecto querían un edificio diferente que atrajera a financieros de Wall Street como inquilinos, y se interesaron por la forma triangular del solar donde hoy se levanta el edificio. No consiguieron tener a los ejecutivos de inquilinos, pero el edificio sí fue una auténtica revolución en cuanto a la forma…y en cuanto a la altura, e incluso en sus primeros tiempos se hicieron apuestas sobre cuanto aguantaría en pie…

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Tras disfrutar de la vista, volvemos a bajar al metro y volvemos a tomar las líneas amarillas (R, W) hasta la parada 14 St – Union Sq.

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Salimos a la calle por la Union Square. Esta plaza es conocida por el Greenmarket, que tiene lugar aquí hasta las 18h todos los lunes, miércoles, viernes y sábados. El famoso mercado al aire libre empezó en el 1976 con unas pocas paradas de granjeros regionales, pero actualmente se pueden encontrar hasta 140 paradas de todo tipo de productos (panaderías, aceites, plantas, quesos artesanos, verduras, mermeladas, pastelerías, zumos, etc.). Nosotros no cogemos el mercado abierto, pero si disfrutamos del gentío que hay en ella, de los grupos de gente jugando a damas y al ajedrez, y de los Hare Krishna con sus cánticos… Nos recuerda bastante a la Pl. Catalunya de Barcelona 🙂

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Decidimos adentrarnos en la Broadway Avenue e ir a mirar algunas tiendas que llevamos apuntadas…

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Tras caminar unos metros, nos encontramos con la tienda Planet Forbiden, de cómics y videojuegos, y alucinamos tanto con su escaparate que no podemos evitar entrar 😛 La tienda mola por dentro y por fuera, os la recomiendo. Compramos un libro de Dune en inglés por 10$.

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Desandamos lo andado y volvemos al metro de Union Sq, dónde tomamos de nuevo la línea amarilla hasta la parada 8 St-NYU. Salimos de nuevo en Broadway Ave, entramos en un par de tiendas de zapatos y ropa que llevo recomendadas, pero nos encontramos con los mismos precios y modelos que en España… así que no compramos nada… pero disfrutamos de las vistas y el ambiente de la New York University.

Son las 20h cuando agotados, cogemos el metro de nuevo en Bleeker St (línea 6) para volver al apartamento. En la parada de Brooklyn Bridge nos quedamos los turistas en el vagón sin darnos cuenta de que era la última parada de la línea… de repente el tren arranca de nuevo y pasamos por la City Hall, una de las estaciones fantasma que hay en la ciudad, aunque lo sabía, no caigo hasta que la veo y me doy cuenta tarde para echar unas fotos…

Bajamos de nuevo en Brooklyn Bridge y cambiamos a la línea 4, en Fulton St cambiamos a la línea azul y de allí vamos hasta la parada 42-PABT. Menudo viajecito, casi 45 minutos de trayecto 😛

Intentamos cenar en las hamburgueserías Shake-Shack y en 5 Guys pero hay muchísima cola en ambos, y estamos súper cansados como para esperar los más de 30 minutos de cola que hay, así que vamos al supermercado que tenemos frente al hotel y compramos edamame, sushi y refrescos por 22$, y nos vamos al apartamento. Antes de subir al piso, vamos a la azotea del bloque desde dónde hay unas vistas geniales del Intrepid y hacia Times Sq.

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Cenamos tranquilamente en el apartamento. Y tras una ducha, a las 23h caemos planos en la cama…

19/09/15: día de “contrastes” en que conocemos las oficinas de los Cazafantasmas!

Día 1: hacemos el tour contrastes de NY, recorremos Litle Italy, Chinatown, High Line Park y Times Sq!

A las 7h nos despertamos… Vaya nochecita… A pesar de ser un piso alto, hay muchísimo ruido por la noche y los bomberos montan unas porcatas alucinantes… Han pasado como 4 o 5 camiones con las sirenas y las bocinas a todo trapo, ¡e incluso cuando volvían a la estación! que desgraciadamente está en la calle de al lado.

Desayunamos tranquilamente los cupcakes que compramos ayer, y a las 8,20h salimos a la calle. Paseamos por las calles aledañas hasta llegar a Times Sq de nuevo. Aún nos falta un ratillo hasta la hora de recogida para el tour, así que damos una vuelta y alucinamos al ver una sede de la Cienciología…

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A las 8,45h vamos a la cafetería Carve en la 8th Ave donde empieza el tour de contrastes que reservamos por internet. Son unas 5h en bus con guía hispano y recorriendo los barrios de Harlem, Bronx, Queens y Brooklyn por 59$/pp, mientras recorremos las calles de New York haciendo paradas en los puntos más interesantes.

Pagamos el tour y subimos a la mini-van. Somos unas 10 personas, la mayoría españoles. Cuando estamos todos, arranca y nos dirigimos al norte de Manhattan pasando junto al río Hudson. La primera parada es junto al Cotton Club. Éste situado en la 125 St data de 1978, pero el original de 1920 abierto en Harlem fue un mítico local de la noche neoyorquina que incluso se resistió a cerrar en la época de la ley seca y dónde algunos de los grandes de la música hicieron sus pinitos como Louis Armstrong.

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Volvemos a la furgo y la siguiente parada es la Riverside Chuch, construida gracias a la aportación económica de John D. Rockefeller Jr y el pastor Fosdick en 1920. De estilo neogótico ha acogido grandes discursos de personalidades como Martin Luther King, Nelson Mandela e incluso Fidel Castro.

 

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Su interior sorprende, es mucho más bonita de lo que parece desde fuera. Lo siento, no dejaban hacer fotos ya que estaban celebrando un evento religioso.

Salimos y cruzamos la calle hacia el General Grant National Memorial. Se trata del mausoleo dónde se encuentra enterrado el General Ulysses S. Grant, uno de los grandes protagonistas de la Guerra de Secesión y el 18º presidente de los EEUU.

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Es un lugar realmente impresionante… pero a mi me llaman mucho la atención unos bancos que hay en el parque a los lados del mausoleo, al más puro estilo de Gaudí. La tierra tira, qué le vamos a hacer 😛

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La siguiente parada del tour, es la Columbia University. Es la institución de educación superior más antigua del estado de Nueva York, la quinta más antigua de Estados Unidos, y fue fundada en 1754 como “Colegio del Rey” por carta real de George II de UK. Hoy en día es una de la universidades de mayor prestigio del país y nos flipa un montón poder ver su campus principal, aunque sea de un vistazo desde su parque.

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Seguramente reconoceréis el edificio principal -que aparece en la foto sobre estas líneas- ya que ha salido en multitud de películas y series…

La siguiente parada es un poco más adelante. Visitamos la St John the Divine Cathedral, en la Amsterdam Ave, que data de 1892 aunque a lo largo de su historia ha estado en construcción (ha sufrido varios incendios, dos guerras mundiales de por medio, cambios radicales en su estilo…) por lo que los neoyorquinos la conocen como la Catedral inacabada o de interminable construcción 😛

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Se trata de una de la catedrales anglicanas más grandes del mundo, con una superficie de más de 11.000 m². Entramos y alucinamos al contemplar los casi 40 metros de altura que tiene su nave principal. Apenas tenemos 5 minutos para verla, así que no nos da para mucho… pero si tenéis tiempo, recomiendo su visita.

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Tras echar un vistazo, volvemos a la furgo y hacemos una pequeña parada para ver las Brownstone, casas “en serie” de fachada recubierta de piedra arenisca marrón muy típicas del Upper West Side y que reconoceréis de muchas pelis y series 🙂

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Tras unas fotos, volvemos a la mini-van y nos dirigimos hacia Harlem. La primera parada es el Teatro Apollo, uno de los clubs de música popular más famosos de EEUU y uno de los más relevantes de la historia de la música afroamericana en el país ya que en él dieron sus primeros pasos grandes intérpretes como Ella Fitzgerald, Stevie Wonder o Michael Jackson.

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Frente a la entrada del teatro, hay en el suelo baldosas con los nombres de los grandes de la música que han pasado por su escenario, el estilo del paseo de la fama de Hollywood. Me encantaría poder entrar a ver un espectáculo en este sitio tan mítico… aunque nos conformamos escuchando a una banda que hay tocando junto a la entrada.

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Tras unos minutos aquí, volvemos a la furgo y avanzamos hacia el norte, cruzando el río Harlem y de camino al Bronx mientras nos va explicando datos sobre la historia de la ciudad, el carácter de los neoyorquinos, su cultura y costumbres, curiosidades, etc. En unos 20 minutos, llegamos al estadio de los New York Yankees, uno de los mejores equipos de béisbol del país.

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Aquí el guía nos da media hora para poder ir al baño y comer algo. Nos acercamos a un McDonald’s cercano dónde compramos algo de bebida y vamos al baño, y en un puesto callejero, compramos unos cacahuetes para matar el gusanillo (3$). Luego dedicamos el tiempo que nos queda a admirar la zona, nos llama mucho la atención las vías del metro elevado… al más puro estilo hollywoodiense.

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Retomamos el tour y volvemos a la furgo, pasamos por delante de los Juzgados y de Forth Apache, la principal comisaria del Bronx y que también ha sido escenario en múltiples películas ambientadas en el famoso barrio.

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El guía hace especial hincapié en el tema droga… En algunas calles no nos deja hacer fotos porqué dice que allí la gente es agresiva y podemos tener problemas, yo echo alguna con la cámara compacta de forma disimulada, igual que la mayoría del grupo y es que nosotros no vemos tanto peligro como él dice, de hecho apenas hay gente por la calle…

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Tampoco nos deja bajar en ningún momento de la furgo y dice que si lo hacemos debe ser bajo nuestra responsabilidad. Uno del grupo le pregunta si alguna vez les ha pasado algo con algún grupo y el guía en plan dramático le dice que si, que una persona se empeñó en bajarse y lo dejaron allí… Nos quedamos sin palabras, que bajara y lo dejaran allí no quiere decir que le pasara nada, y de hecho tampoco vemos pintas por la calle ni trueques… sí algún yonki puesto hasta arriba pero que no parecía que pudiera dar problemas mientras lleve el colocón. No sé todos tenemos la impresión de que el tipo exagera para darle este toque de “peligro” extra al barrio, yo tengo la impresión que es como en todas partes, si usas el sentido común y no te metes en líos, podrías caminar por la calle sin demasiado problema teniendo en cuenta que estamos a plena luz del día… no digo que por la noche no sea más complicado el tema…

Mientras avanzamos por Grand Concourse y Westchester Ave hacia el sur del barrio, nos va explicando historias del lugar, de asesinatos, mafias y peleas entre bandas contrarias, y nos enseña varios puntos dónde ha habido tiroteos y aún se conservan los agujeros que dejaron las balas sobre edificios.

Llegamos a la zona de graffitis y aquí nos deja bajar pero sin separarnos del grupo y tan solo unos minutos. La mitad de la gente van acongojados con todas las historias que ha explicado, algunos ni siquiera quieren bajar de la mini-van… A mi me alucina un montón ver esas canchas de baloncesto que tanto aparecen en las pelis y hay algunos graffiti realmente bonitos.

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Tras unos 10 minutos a modo “rebaño”, volvemos a la furgo y nos dirigimos hacia el distrito de Queens al otro lado del río East, cruzando por el puente Throgs Neck Bridge. Éste es el condado étnicamente más diverso del mundo; con una población de 2,3 millones de habitantes, es el segundo distrito más poblado en la ciudad de Nueva York.

Pasamos frente a un enorme club de golf propiedad de Trump, y diversos barrios residenciales con unos casoplones alucinantes… La primera parada en Queens es en el parque Flushing Meadow Corona, dónde se celebró la 2ª Expo de NY en 1964 y que sirvió de escenario para la peli Men in Black del 97 🙂

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El Corona es el segundo parque más grande de la ciudad de Nueva York después de Central Park, cuenta con una superficie de 5 km², aunque tan solo conserva el globo terráqueo, los “platillos” y el edificio principal, que actualmente alberga el Museo de Arte de Queens y que fue sede de las Naciones Unidas antes de trasladarse a Manhattan.

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En el mismo parque se encuentra el estadio de los Mets y el estadio abierto dónde se celebra el US Open de Tennis. Nos deja unos 20 minutos para dar una vuelta por el parque que aprovechamos para sentarnos en una sombra a tomarnos los cacahuetes, son algo más de las 13h y empieza a apretar el hambre… y hace demasiado calor para pasear a la solana.

Tras esos minutos, volvemos a la mini-van y nos ponemos en marcha hacia el distrito de Brooklyn. Pasamos junto a un gran cementerio, el guía nos dice que se trata del Calvary Cementery, el mayor cementerio de la ciudad. La verdad es que son varios kilómetros de tumbas y panteones. La foto no es muy buena ya que íbamos en movimiento con la furgo pero para que os hagáis una idea…

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Nos dirigimos al barrio de Williamsburg donde se concentra la mayor comunidad de judíos jasídicos Satmar de EEUU, una variante de judíos ortodoxos. De camino ya nos advierte que podremos bajar del coche y caminar junto a él unas cuantas calles, pero nos pide que no nos separemos del grupo y que no hagamos fotos, sobretodo a la gente. Nos explica que una vez tuvo problemas con un turista por intentar ayudar a una mujer de la comunidad que se había caído al suelo. Según su cultura todo aquél que no practique su religión es impuro, y por tanto nosotros no podemos tocarlos… se ve que se armó una buena e incluso acudió la poli. Pero aquí igual que en el Bronx somos varios los que echamos alguna foto de las casas de forma disimulada cuando no hay nadie por la calle, y es que si algo distingue a este barrio, además de sus gentes, es que tienen rejas en las puertas y ventanas de las casas.

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Son una comunidad muy estricta en cuanto a vestimenta y formas de hacer… se dedican sobretodo a negocios de electrónica y joyería, los hombres, porque las mujeres deben quedarse en casa a trabajar sus labores y cuidar de los hijos. Os dejo un enlace a un blog en el que explica varias curiosidades sobre ellos por si queréis saber más.

Hoy está todo cerrado ya que es sábado y celebran el sabbat, su festivo semanal religioso… una pena, porque tiene pinta de ser un barrio bullicioso y repleto de comercios.

Tras unos minutos caminando por el barrio, volvemos a la furgo y nos dirigimos al último punto del tour, al mirador de Dumbo, con esas fantásticas vistas al skyline más famoso del cine. Aparcamos en Main St y caminamos con la vista puesta en el Manhattan Bridge hacia el Main Street Park.

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Las vistas del puente de Manhattan y del Brooklyn Bridge con el skyline de la ciudad son alucinantes y ya tenemos claro que aquí hay que volver con más calma a disfrutar del lugar.

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Pasamos unos 20 minutos echando fotos y disfrutando a tope, y finalmente, volvemos a la furgo con la que cruzamos por los carriles más altos del puente de Manhattan hasta Chinatown, dónde termina el tour a eso de las 15,15h. Las vistas desde lo alto del puente no tienen desperdicio, aunque al estar en movimiento las fotos no son muy buenas, sorry!

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El guía nos deja en Canal St. De allí caminamos hacia Little Italy dónde todas las calles están adornadas ya que hoy terminan las fiestas de San Genaro, el patrón del barrio.

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Tenemos un hambre atroz y vemos una pizzeria con cierto encanto, a la que no dudamos en entrar. Comemos unas pizzas deliciosas con unos refrescos (42$) en San Vicenzo. El local tiene las paredes empapeladas de fotos de personalidades que han comido allí.

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Ya con la tripa llena, paseamos un poco por la feria que han montado en Herter y Murray St. Luego seguimos a pie entrando de nuevo en Chinatown dónde no queda duda que aquí viven muchos chinos, ya que todos los carteles están en inglés y en chino.

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Seguimos hasta la Hook & Ladder 8, la estación de bomberos que sirvió como cuartel de los Cazafantasmas en la peli 🙂 Aunque es una frikada, nos hacía especial ilusión venir hasta aquí ya que esas pelis marcaron nuestra infancia 😛

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Y cuál es nuestra sorpresa cuando vemos que están recogiendo el plató de grabación de la nueva peli que estrenan en 2016… Lástima no haber llegado un ratito antes, quizá podríamos haber visto cómo grababan… Pero bueno, como recompensa le pedimos a los bomberos que hay en la estación si podemos pasar un momento para hacer una foto al logo de la peli que hay allí dentro. Se enrollan y nos dejan pasar un segundo en el que ¡me hago con la instantánea! Vemos que también tienen un altar en honor a los compañeros que fallecieron el 11S.

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Tras el momento friki y más contentos que unas pascuas, cogemos el metro en Franklin Sta hasta la parada 14 St (línea roja) y tras usurpar wifi en la Apple Store para mandarles una foto de la estación a los nuestros, pasar frente a la sede de Google, y comprar dos botellas de agua grandes (5$), entramos al Chelsea Market.

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El mercado de Chelsea mola un montón cómo lo tienen decorado. Es un antiguo almacén de los muelles restaurado, repleto de tiendas y zonas de restauración de todo tipo.

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Salimos por el otro extremo del mercado y aquí subimos al High Line Elevated Park. En los años 30 se construyó una línea ferroviaria elevada a 10 metros para desarrollar el lado oeste de Manhattan evitando atascos y accidentes, y proteger la zona más industrial de la ciudad en aquella época. En 1980 cesó el tráfico de trenes y los terrenos quedaron desocupados hasta que en 2006 se desarrolló su rehabilitación como espacio urbano, creando un parque elevado en la ciudad de unos 2km de longitud en el que no solo puedes disfrutar de un bonito parque y de las vistas de la ciudad, si no que además, puedes tomar algo en los puestos o en las tiendas que hay a lo largo del recorrido, o asistir a los múltiples eventos que allí se organizan.

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Nosotros lo recorremos desde la 15 St hasta la calle 23 dónde bajamos para ir a buscar el metro con el mismo nombre, pero el parque llega hasta la calle 34 y sigue creciendo. Os dejo enlace a su web por si queréis echar un vistazo a los eventos que organizan.

Caminamos unas calles hasta la estación de metro 23 St alucinando con los bloques de pisos con las escaleras de incendios por la fachada que tanto vemos en las series y pelis ambientadas en NYC. No me importaría nada vivir en un lugar así 🙂

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Tomamos la línea E hasta 42- Port Authority y de nuevo nos acercamos a Times Square.

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Una vez en Times Sq entramos al Toys’r Us para ver esa noria que tienen dentro, y a Disney Store para comprarle algo de Mickey a mi sobrino que le pirra, pero no veo nada que me guste o que no pueda encontrar en la tienda de Barcelona… Nos flipa un montón poder estar en Times Square… y no puedo evitar pensar en toda esa gente que se reúne cada Nochevieja aquí para celebrar la entrada del nuevo año frente a la “bola”.

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Alucinamos también con los personajes disfrazados que encuentras a cada paso, y con las matrículas tan remolonas que llevan en los coches, ¡yo quiero una así para el mío! 😀

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Sobre las 19,30h volvemos hacia el apartamento, estamos realmente cansados tras la caminata de hoy… Antes, pasamos por un súper cercano a hacer la compra. Cogemos cosillas para los desayunos y cenas de los próximos días, y refrescos y picoteo, así como sushi para hoy por 77$ todo. ¡Nos vamos bien cargados! Al llegar al apartamento, duchita, cena rica y a las 21.30h planos en la cama tras la jornada intensa de hoy…

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P.D: comentaros que nuestra idea era hacer un tour caminando/metro por los barrios de Harlem, Bronx, Long Island y Brooklyn con un guía hispano llamado Andrew, como me habían recomendado un par de parejas que han hecho el tour con él (os dejo enlace al blog de una de ellas dónde explica su experiencia). Pero Andrew me comentó que no estaba en la ciudad los días que nosotros la visitábamos, así que no pudo ser. De modo que buscamos opiniones por internet y dimos con la alternativa que contratamos. El tour no estuvo mal, pero el guía no nos acabó de convencer… demasiado dramático con todo y apenas daba tiempo para visitar los lugares de interés. Si no tienes más opciones, lo recomiendo. Pero si puedes escoger a Andrew, seguro que es mucho mejor.

13/10/13: de Harajuku a Odaiba en busca de Cosplays

Día 17: conocemos algunos “clásicos” en la capital nipona y dedicamos el resto del día a las compras y el ocio…

Hoy es domingo y ¿¡a dónde se va los domingos en Tokyo?! ¡¡A Harajuku!! Aplauso Nos levantamos con la calma, desayunamos y nos ponemos en marcha. JR Yamanote hasta Harajuku y conforme nos vamos acercando a nuestro destino el tren se va llenando más y más hasta que ya no cabe ni un alfiler… en Harajuku bajamos toda la marabunta, creo que el vagón ha subido medio metro al bajar todo el mundo 😛

Nos dirigimos en primer lugar al santuario de Meiji Jingu, de entrada gratuita, es uno de los más populares en Japón y de los más importantes de Tokyo. Dedicado a los espíritus deificados del emperador Meiji y su esposa, la emperatriz Shoken. La construcción del santuario finalizó en 1920, ocho años después de la muerte del emperador y seis después de la muerte de la emperatriz. El santuario fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial, pero fue reconstruido poco después. El Emperador Meiji fue el primer emperador del Japón moderno, nació en 1852 y ascendió al trono en 1867, en el pico de la Restauración Meiji, cuando la era feudal llegó a su fin y el emperador fue restablecido en el poder. Durante el período Meiji, Japón se fue modernizando y occidentalizando para abrirse a las principales potencias mundiales. Falleció en 1912.

Y tras un poco de historia, continuo con el relato 🙂 Cruzamos una gran torii de piedra y en seguida encontramos algunos toneletes de sake ofrecidos por los fieles, así como unos barriles de madera repletos de arroz.

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Seguimos paseando por un camino empedrado y rodeado de un frondoso bosque. Tanto el Meiji Shrine como el adyacente parque Yoyogi constituyen una gran zona boscosa dentro de la ciudad. Vemos las indicaciones para el jardín privado y la casa del tesoro pero no los visitamos… nos llama la atención la cantidad de niños y niñas vestidos con trajes tradicionales, así como el montón de familias que llevan a sus bebés para “bautizarlos”. Me encanta esa mezcla de modernidad y tradición que tiene la cultura japonesa 🙂

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Al llegar a las puertas del santuario vemos un montón de turistas en modo paparazzi… y es que hay una boda tradicional sintoísta. Ei pues yo no voy a ser menos Mr. Green Algunas invitadas llevan kimonos realmente bonitos, otras van con vestidos de fiesta como los nuestros, eso sí todos elegantísimos/as. Me acuerdo del capítulo de Callejeros Viajeros que mostraban bodas japonesas y de los costes que conllevan, mucho más elevados a los que nos gastamos aquí.

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Los novios y la comitiva nupcial entran al interior del edificio principal y cierran las puertas, así que nos quedamos sin poder visitarlo. Vemos el resto de edificios y los patios que los rodean y disfrutamos de los pequeños detalles…

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Tras un ratito aquí, desandamos nuestros pasos hasta la entrada principal junto al puente de Harajuku y entramos al parque Yoyogui a ver si hay suerte y encontramos algún cosplay y/o rockabilly que en el anterior viaje no hubo manera 😛 Nos compramos unos helados y nos sentamos en un banquito a descansar. Hay grupos de chicos y chicas que ensayan bailes musicales y obras de teatro, algún personaje disfrazado… pero poca cosa. ¡Vaya chasco! Es la segunda vez que vamos al Yoyogui en su busca y nos quedamos con las ganas. Así que con el intento frustrado 2, nos vamos hacia Takeshita Dori. Algo en el cielo nos llama la atención: ¡es un mini zeppeling!

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Esta calle estrecha y de unos 400m de largo, está llena de tiendas y cafeterías dirigidas a los adolescentes, se dice de ella que es un símbolo de Harajuku y el lugar de nacimiento de muchas de las tendencias de la moda tokyota. Ya desde el principio de la calle vemos que está abarrotada, se hace difícil poder andar por ella… entramos en algunas tiendas de juguetes en busca de mi peluche de Doraemon pero no hay suerte… desde luego, si te gusta ese estilo de ropa puedes encontrar ¡verdaderas gangas!

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Tras recorrer la calle, nos dirigimos a Omotesando. Esta arbolada avenida de 1km de largo es conocida como los Campos Eliseos de Tokyo ya que cuenta con tiendas de grandes marcas y restaurantes y hoteles de alto standing. Aquí tenemos dos objetivos, entrar al Kiddy Land y al Oriental Bazar para hacer algunas compras.

En el Kiddy no acabamos de encontrar nada que nos guste y no tienen Doraemons… pero en el Bazar ¡arrasamos! Es una de las tiendas de souvenirs más grandes de Tokyo y puedes encontrar de todo en ella, la mayoría de cosas a un precio muy asequible. Compramos un juego de té, unos posa-palillos, un par de marca-páginas, unos posa-vasos de bambú, unas esterillas individuales y dos maceteros con semillas de bonsái de sakura y de arce, ¡todo por 4 duros, digo yens! Me llevo el hanami y el momiji a casa Heart

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Al salir, topamos con el colegio oficial de enfermería de Tokyo y deformación profesional… pero me hace ilusión 😀 foto de recuerdo y para enviársela a mis compis Mr. Green

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Como vamos cargados, decidimos volver al hotel a dejar las compras. Así que cogemos la JR de nuevo hasta Shimbashi y descargamos. Aprovechamos que es la hora de comer para entrar al centro comercial que hay junto al hotel, el Caretta. Nos decidimos por un restaurante de tonkatsu, en el que por unos 2500¥ los dos, ¡comemos hasta reventar! -literalmente- unos menús de sopa con bol de tonkatsu con col y arroz y té de cebada caliente gratuito para beber.

Aprovechando que estamos en el triángulo JR-metro-Yurikamome, nos dirigimos hacia la estación del Yurikamome para ir a Odaiba, ¡otro de nuestros barrios favoritos en Tokyo! Nos bajamos en la parada que hay junto al Venus Fort (trayecto 360¥ pp). Ya de camino hemos visto que hay como una exposición de coches de rally, así que luego iremos a echar un vistazo.

Entramos en el centro comercial Venus Fort, la otra vez sólo lo vimos por fuera, y nos quedamos flipados con ese techo falso pero que parece ¡¡¡muy muy real!!!

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Damos un paseo y ¡vaya flipe de sitio! De nuevo nuestro lema del viaje sale de nuestras bocas: ¡¡“es muy friki pero mola” jaja!! Es como si emularan una ciudad italiana, con sus suelos de adoquines, su fuente y hasta con iglesia ¬¬’

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Cogemos un mapa del lugar ya que es enorme y nos dirigimos hacia la exposición de coches antiguos que hay con entrada gratuita. Menudos coches tienen aquí…

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Pero mi marido ya lo flipa del todo cuando vemos que hay un ¡¡¡DeLorean!!! La carrocería es de acero como el de la película y está muy bien conservado… solo se fabricaron unos 8000 en todo el mundo, así que ver uno es todo un lujo.

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Después de hacerle mil fotos desde todos los ángulos, seguimos viendo el resto de exposición. Me hace gracia ver un Mazda Carol, éste es tocayo mío Sacando la lengua También tienen una exposición de maquetas de coches y motos, así como información sobre la historia del motor japonés. Antes de salir, de nuevo nos acercamos al DeLorean, mi marido disfrutó como un niño Mr. Green

Miramos algunas tiendas y entramos a todas las jugueterías pero sigo sin encontrar el peluche de Doraemon… empiezo a pensar que lo han retirado del mercado hasta que se acerquen las olimpiadas del 2020…

Cambiamos de edificio y vemos de pasada la exposición gratuita de Toyota, no hacemos demasiado hincapié puesto que ya estuvimos aquí en el primer viaje. Cruzamos hacia el Leisureland y entramos. Es una sala de recreativos enorme y tiene algunas “atracciones” al estilo del Joypolis, vemos que hay una que es un castillo ninja, nos acercamos con intención de entrar pero todos los carteles están en japonés… preguntamos a uno de los empleados y como puede nos dice que no está en inglés… así que nos quedamos con las ganas… Pero nos damos un masajito de pies por 200¥ cada uno en las máquinas que ya probamos en el primer viaje, ¡nos sabe a gloria!

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En la sala hay un montón de rockabillies y de cosplay… ¡Ah, ¿así que están aquí?! Al salir del Leisureland, miramos los precios para subir a la noria pero vemos que ¡¡hay una cola de 1h!!, así que pasamos de largo.

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En los jardines que rodean el centro comercial vemos que hay un montón de grupos de cosplays por lo que llegamos a la conclusión que se han movido de barrio… supongo que en Harajuku se debían sentir un poco “observados” por los guiris y buscan aquí su rinconcito.

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Vamos dando un paseo hasta el Divercity, otro gran complejo de ocio, con tiendas y restaurantes y… ¡¡¡su Gundam escala 1:1!!! ¡Alucina! Está rodeado de gente echando fotos y “midiéndose” con él… pero vaya que los más altos apenas éramos como sus pies de altos o_O’

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Antes de entrar al centro por eso, nos acercamos a una exposición de coches de rally que hay al lado y vemos que también hay pistas dónde hacen derrapes y alguna carrera de karts.

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Y ahora si, entramos al centro. Nos miramos las tiendas, vemos algunas de las marcas habituales que tenemos por aquí y como no, entro a todas las jugueterías que pillo en busca de un peluche de Doraemon, de nuevo intento fallido… Entramos a la tienda Kitty que hay y me enamoro al instante de un gorrito de punto, y eso que yo no soy de Kitty… así que a la saca para mi “sobrina” postiza recién nacida y que conoceré cuando volvamos a casa… uff qué poquito queda para la vuelta, ¡madre mía! Chocado

Tras la compra, nos tomamos un cafelillo de verdad en un Starbucks y salimos hacia las playas que hay en la bahía con intención de ver el atardecer desde allí. Pasamos por delante del Joypolis y estamos más que tentados de volver a entrar, pero decidimos no hacerlo porqué si no nos pueden dar las uvas allí ¡jajaja! ¡¡¡¡Odaiba es el distrito del vicio!!!! Avergonzado Mr. Green

Llegamos a la bahía y nos sentamos junto a una de sus playas para ver cómo cae el sol sobre la bahía de Tokyo, con el Rainbow Bridge, la Tokyo Tower y el Skytree sobresaliendo del skyline de la ciudad.

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Es bonito ver cómo va cayendo el sol. Mientras en la playa algunos juegan a béisbol, unas chicas intentan hacerse una foto saltando, otros pasean de la mano… y nosotros pensamos en lo lejos que estamos de casa en estos momentos, de lo mucho que hemos disfrutado de Japón en estos 18 días.

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Cuando empieza a anochecer, decidimos volver pero antes echamos un vistazo al ToysR’us por si por un casual hubiera un Doraemon para mi… pero tampoco… ¡qué mala suerte! ¿Cómo puede ser que no haya ni uno solo? Ojos que se mueven Vemos de nuevo a la Estatua de la Libertad nipona que está junto a la tienda y con la sede de la televisión japonesa de fondo 🙂

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Tras las últimas fotos, cogemos de nuevo la línea Yurikamome y volvemos a la estación de Shiodome (360¥ pp). Una vez allí decidimos coger el metro Asakusa Line e ir a echar unas fotos nocturnas del Senso-ji. Así que en pocos minutos estamos frente al santuario… ¡wow qué recuerdos del primer viaje otra vez! Lástima que la gran lámpara de papel está cubierta por una lona, pero por suerte ya la vimos en el 1r viaje Muy feliz

Entramos al recinto y miro por las tiendas que venden peluchitos a ver si encuentro un Doraemon… veo uno en un escaparate pero ya han cerrado el puesto, ¡no me lo puedo creer!

Seguimos recorriendo la calle comercial hasta el santuario. Si ya nos gustó a la luz del sol en su día, visto de noche con todos los edificios y la pagoda iluminados ¡nos gusta más! Además no hay mucha gente a éstas horas por lo que podemos echar unas fotos sin agobios y disfrutar del lugar tranquilamente.

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Y tras la visita, volvemos al metro, línea Asakusa hasta Shiodome de nuevo. Estamos verdaderamente cansados, menudo tute nos hemos pegado hoy… así que para no romper con las costumbres, compramos cena en el Family Mart y nos vamos al hotel a descansar que ya toca… sleep

12/10/13: Redescubriendo Tokyo con una cena en un restaurante español de ¡10!

Día 16: día recorriendo Shiodome, Ginza, Ikebukuro, Kanda, Akiba, Shibuya… descubriendo nuevos lugares y disfrutando de otros ya conocidos.

Es sábado, y se va acercando el final del viaje pero tenemos unos días para disfrutar de Tokyo. El planning para los últimos tres días estaba pensado para visitar algunos imprescindibles que nos faltaban, repetir lugares que nos gustaron del primer viaje y sobretodo, perdernos por sus calles y con sus gentes. Evidentemente, el planning que terminamos haciendo no tenía nada con el ideado y… ¡ésto es lo que más me gusta de viajar por libre! Poder hacer o deshacer el planning según lo que más nos apetezca hacer en cada momento del viaje 🙂

Nos levantamos con calma a eso de las 9h, bajamos a desayunar de los últimos y empezamos la ruta de hoy con un imprescindible que tenemos a pocos pasos del hotel, los jardines imperiales de Hama Rikyu (500¥ pp). Estos jardines se construyeron como residencia en Tokyo de un señor feudal y albergaba cotos de caza reales en el período Edo, pasando a ser un palacio imperial más tarde. Se trata de uno de los jardines más grandes del centro del Tokyo y se encuentra entre los edificios de Shiodome Building, Ginza y la bahía de Tokyo.

Damos un paseo por los jardines, entre sus estanques y sus jardines repletos de flores y viendo el contraste que hace el jardín con los grandes edificios de Shiodome. ¡Me encantan los contrastes que ofrece Japón!

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Al fondo la Tokyo Tower entre los edificios de Shiodome

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Estamos apenas una hora ya que hace un calor insoportable… vamos buscando las pocas sombras que hay, parece mentira que estemos en octubre, nosotros pensábamos que haría más fresco pero es como el agosto de España… Vemos que están preparando un evento en la sala de té pero se paga a parte y toda la información está en japo así que no nos enteramos muy bien de qué va la cosa, así que decidimos huir de la chicharrina que cae en el jardín y adentrarnos en la ciudad de nuevo.

En un principio teníamos pensado subir a la Skytree pero al final decidimos pasar de ella, ya habíamos subido a tres miradores en el primer viaje y 3000¥ por persona nos parecía excesivo, así que cambiamos sobre la marcha el planning y nuestro siguiente punto en la ruta de hoy sería uno de los distritos que no visitamos en el primer viaje. En menos de 15 minutos a pie, estamos en las calles del exclusivo distrito de la moda y de las grandes marcas: Ginza.

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Su calle principal es conocida como los “campos Eliseos” tokyotas. Aquí tenemos como interesante algunos centros comerciales, pero lo que realmente nos interesa es algo muy friki a los pies del Sony Building y el Hibiya Chanter: ¡¡la estatua de Godzilla!! Mr. Green Paseamos durante más o menos una hora por sus calles, repletas de tiendas de todo tipo, pero sobretodo de grandes marcas.

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Pero aunque teníamos la ubicación en el mapa de la estatua de Godzilla, ¡no hubo forma de localizarla! Nos dio mucha rabia, es una parida pero nos hacía gracia 😛 A los pies del Sony Bld. estaban grabando un spot publicitario y no sabemos si es que estaba tapada/escondida entre las cámaras o es que la han retirado ya… Ojos que se mueven con un buen chasco por perdernos ese momento friki, decidimos coger el metro allí mismo y movernos de barrio.

De nuevo rompemos los planes previstos (pensábamos ir a Roponggi y al templo Zozoji a los pies de la Tokyo Tower, quedarán para el próximo viaje) pero en lugar de eso, decidimos volver a uno de los barrios que más nos gustaron en el 1r viaje: Ikebukuro.

En unos 20-30 minutos (190¥ pp el trayecto en metro) nos plantamos allí. Llevábamos anotada la dirección de una tienda que recomendaban en varias webs de cámaras y objetivos de segunda mano, pero de nuevo nos llevamos un chasco al ver que la han traspasado y que ahora hay una cafetería, ¡hoy no es nuestro día! Así que cogemos una de las calles principales y nos vamos al centro comercial Sunshine City.

A la entrada, había un grupo de chicos y chicas grabando un vídeo musical. Estuvimos un rato viéndolo y luego entramos al centro. Ya son cerca de las 14h y tenemos hambre, así que después de mirar los “escaparates” de varios restaurantes nos decantamos por uno con planchas en las mesas para preparar yakisoba y okonomiyakis. ¡¡¡Riquísisisimos!!! Nos ponemos como las botas (aprox 2000¥ los dos con refrescos) y con la panza llena, nos ponemos en marcha de nuevo. Recorremos varias tiendas de la Kitty y jugueterías en general, tengo que llevar algo de la Kitty a una amiga súper fan de ella que tuvo a su niña durante nuestro viaje y no me puedo ir de Tokyo sin comprar un Doraemon de peluche ¡jeje! Pero está claro que hoy no es nuestro día porqué no encuentro nada mono ni ningún Doraemon en ningún sitio… Confundido

Salimos del Sunshine y junto a él está el Tokyu Hands, entramos en busca de sus jugueterías y viendo que no tenemos éxito acabamos en la última planta entrando a un Neko Café que habíamos visto por internet 😀 Pagamos unos 300¥ por persona y tenemos una hora para jugar con los gatitos. ¡¡Qué monada!! Algunos duermen, otros juegan… hay muchos niños que disfrutan un montón de los gatitos y nos llama la atención un chico que lleva hasta juguetes gatunos para entretenerlos, debe ser un asiduo porque nada más entrar muchos gatos se le acercan a saludarlo.

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En este Neko también puedes adoptar algunos de los gatos que tienen e incluso tienen tienda de accesorios y comida. Tras un ratito ahí, cogemos de nuevo el metro y vamos hacia la Kanda Second-hand Book Area, entre los distritos de Akiba, Kanda y Chiyoda.

Este es un barrio algo particular, nada más salir del metro, cruzamos un puente y encontramos unas calles que están cortadas al tráfico y en las que hay un montón de casetas dónde hacen manualidades para adultos y niños, juegos de todo tipo, marionetas… nos recuerda un poco al encanto de Gràcia en Barcelona Sacando la lengua

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Recorremos sus calles hasta toparnos con una catedral ortodoxa, ¡esto si que no nos lo esperábamos!

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Intentamos entrar pero está cerrada y aún falta más de 40 minutos para que vuelvan a abrir por lo que no nos esperamos… Seguimos callejeando hasta la zona de las librerías de segunda mano y vamos entrando en ellas a echar un vistazo.

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Es curioso de ver. Aunque solo tienen libros en japonés, hay librerías que tienen libros muy muy antiguos, algunos ¡incluso con manuscritos! También hay tiendas de discos y de cómics. Nos tomamos un café decente en Starbucks y de paso descansamos las piernas un rato, y luego seguimos hacia Akihabara. Vemos en el mapa que queda un buen trozo, así que nos dirigimos a la parada de metro más cercana, así nos ahorramos un trozo de caminata.

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Salimos de nuevo a la calle y vamos por las tiendas pequeñas que hay detrás de la estación JR para echar un vistazo a las de segunda mano. Mi idea era comprarme otro objetivo, pero de segunda mano… lo malo es que muchos de los dependientes de estas tiendas hablan muy poco o nada de inglés y sin poder preguntar nada no me atrevo a comprar… así que echamos un vistazo en las tiendas más grandes para ojear los que tienen nuevos. Me encanta pasear por este barrio, tan dinámico y juvenil, tan electrónico y anime a la vez…

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Cuando empieza a anochecer, volvemos a la estación JR y tomamos el tren de nuevo hacia un nuevo destino para este día de pateo: ¡Shibuya! El que fue nuestro barrio en el primer viaje merece una visita de sábado noche 🙂 Ya desde la estación podemos ver lo abarrotado que está el paso de peatones. Aunque en el anterior viaje lo vimos casi a diario, ¡no deja de sorprendernos la cantidad de gente que pasa por él cada vez que el semáforo se pone en verde!

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Mucha gente va al Starbucks a hacer las fotos pero por lo visto se acumula demasiado gente cámara en mano y al personal del local no le gusta que la gente vaya a ello sin consumir… Una buena alternativa es la estación JR, también queda elevada y es gratis Sacando la lengua

Tras un buen rato ensimismados viendo al gentío, salimos a la calle y de nuevo vemos la estatua del perro más fiel: Hachiko. No repito la historia… pero la tenéis en la entrada de la primera visita al barrio en 2011.

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Tras la foto de rigor, disfrutamos de la sensación de cruzar de nuevo por el paso más transitado del mundo sin que nadie, absolutamente nadie ¡te roce! Son cerca de las 21h y tenemos hambre. Se me ocurre que podemos ir al restaurante español que probamos en el primer viaje, ¿qué mejor forma de celebrar el día de la hispanidad? A mi marido le parece genial la idea así que ¡allá vamos! El restaurante está muy cerca del hotel dónde nos alojábamos y nos hace especial ilusión recorrer esas calles, pasar por delante de tiendas y restaurantes dónde estuvimos hace dos años y mil recuerdos vuelven a nuestra mente. En apenas 5-10 minutos llegamos al restaurante y aunque está hasta los topes el dueño nos hace sitio para poder cenar. ¡¡Qué gracia ver algo escrito en español después de tantos días!!

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Como la vez anterior, pedimos unas copas de vino (un ribero y un rioja) y hacemos tapeo. Patatas bravas, champiñones al ajillo, lomo frito, jamón ibérico, lomo ibérico, tabla de quesos… ¡¡todo riquísimo!!

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El dueño es un japonés que estuvo en Gràcia (Barcelona) en una escuela de cocina e importa todos los ingredientes desde España. El hombre se interesa por nosotros y más cuando le decimos que somos de Gràcia 🙂 nos habla en español e incluso nos dice alguna cosa en catalán, es un encanto. Le contamos que ya estuvimos allí hace dos años y aún se emociona más al saber que volvemos a su restaurante. Nosotros hemos hecho tapeo, pero el tipo prepara guisos españoles y unas paellas y fideuás ¡que huelen estupendamente!

Parece curioso lo bueno que sabe comer como en casa estando al otro lado del mundo y después de casi tres semanas por tierras niponas 😀 El sitio es algo carillo, pero entendemos que es un premium (un buen restaurante japonés en España también lo es), además nos tomamos un par de copas de vino cada uno que nos sabe a gloria. Por algo menos de 5000¥ comemos y bebemos de vicio, así que no nos escuece ¡la verdad! Nos despedimos del dueño con varios gracias, gràcies y arigato, y volvemos hacia la estación JR Shibuya.

Cogemos la línea circular JR Yamanote de vuelta a Shimbashi y de ahí hacia el pasadizo subterráneo que lleva al hotel. Estamos realmente cansados, ha sido un día de mucho caminar pero estamos contentos de haber descubierto rincones nuevos y de haber vuelto a sitios que nos encantaron y que a día de hoy, ¡aún nos gustan más! Heart Heart

06/10/13: Takayama y Hida no Sato, lugar de tradiciones… y al fin, ¡¡compramos el barrilete de sake!!

Día 10: conocemos un Japón más rural…

Un nuevo día amanece en Japón y nosotros nos vamos al siguiente destino en nuestra ruta: ¡Takayama! Desayunamos en la habitación lo que compramos anoche, recogemos el equipaje y nos ponemos en marcha. Cogemos el tren directo a Toyama de la compañía Japan Railways de las 7,10h para acortar el trayecto y a las 8h nos montamos en el JR Limited Exprés Hida al que mi marido bautiza como el “Shin-borreguero” ¡jajaja! Es un tren diésel con velocidad punta de 81km/h y una velocidad media de 35km/h -medido con GPS- que en hora y media nos lleva a Takayama contaminando por un tubo pero mostrándonos paisajes de montaña muy chulos Mr. Green

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Llegamos sobre las 9,30h a Takayama. Pedimos un mapa de la ciudad en la oficina de turismo que hay en la misma estación y para nuestra sorpresa ¡nos lo dan ¡en español! Haremos una estancia de dos noches en la ciudad, y para ello escogimos el hostal J’Hoppers Hida Takayama por 12000¥ (los dos en habitación doble con baño privado). Así que nos dirigimos hacia allá para descargar, tardamos unos 5 minutos a pie desde la estación. Tengo que decir que las chicas que hay en la recepción son súper majas, una de ellas ha estado dos veces en Barcelona y nos dice que es su ciudad europea favorita (me cae bien esta chica…  Muy feliz ). Nos guardan las mochilas, chaquetas y paraguas sin problemas hasta el mediodía que podremos hacer el check-in y nos explica en qué consiste el matsuri que se celebra aquí en dos días, una pena porqué no hubo forma de cuadrar el itinerario para coger éste tampoco y ¡pinta muy chulo!

Takayama (高山): conocida por sus viejas tabernas, sus tiendas y sus destilerías de sake, Takayama es toda una rareza. Es una ciudad del S. XX (si bien, pequeña) que ha sabido mantener el sabor tradicional. Su encanto reside en sus animados mercados matutinos, sus templos en la colina y sus afables habitantes.

La idea para hoy es visitar la ciudad por la mañana sin ningún agobio y por la tarde acercarnos a Hida no Sato. Para mañana tenemos contratada la excursión que organiza el J’hoppers para ir a Shirakawago y aún nos quedará otra noche… Cuando organizamos el viaje, preveíamos que este lugar nos gustaría, así que decidimos darle dos noches y aprovechar para aflojar un poco el ritmo que ya son 11 días desde que salimos de casa y no ¡hemos parado!

A otros 5 minutos a pie más o menos nos topamos con el puente Naka-bashi de madera lacada en rojo que cruza el río Miyagawa.

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Justo al lado se organiza uno de los mercados matutinos, en los que venden básicamente fruta y verduras, encurtidos, conservas y alguna artesanía.

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El mercado está enfrente de la casa gubernamental Takayama Jinya. Se trata del último edificio gubernamental del período del shogunato Tokugawa del período Edo.

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El hermoso edificio de estilo tradicional japonés se construyó en 1615 como centro administrativo del clan Kanamori, pero los sogunes se lo arrebataron más tarde. La entrada principal estaba reservada a los altos cargos. El edificio actual data de 1816 y sirvió de sede del Gobierno local hasta 1969, hoy día está abierto al público como museo. La entrada cuesta 500¥ (por persona) y hay visitas guiadas en inglés gratuitas, pero tenemos que esperar más de 1h para el siguiente grupo, por lo que decidimos verlo por libre.

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Todas las salas cuentan con carteles informativos que explican a qué estaban destinadas y explican algo de la historia de la ciudad.

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Además de las oficinas, hay un granero dónde almacenaban el arroz a la forma tradicional y que era usado como moneda de pago. Es considerado el más grande de Japón así como uno de los más antiguos, por lo que no dejan hacer fotos en el interior. El edificio está rodeado de un bonito jardín zen. Además cuenta con una sala de tortura en la que se explican los procedimientos al detalle. No me parece demasiado dura después de haber visitado la del Palacio de los Reyes Católicos de Córdoba que era de la Santa Inquisición, la del Palacio Ducale de Venecia o el Museo de la Tortura de Carcassonne…

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En las distintas salas, muestran objetos y documentos oficiales de los señores feudales del pasado, mapas antiguos de la región de Hida y planos de otras ciudades históricas. Nos parece una visita de lo más interesante y el edificio es chulísimo. A la salida, paramos en boxes y nos tomamos un café de las máquinas.

Tras la visita al Takayama-Jinya, cruzamos el puente y nos adentramos en la San-machi-suji o casco antiguo de la ciudad que está cruzando el rio. El distrito cuenta con tres calles principales (Ichi, Nino y San-no-machi) y está lleno de restaurantes, tiendas tradicionales, museos, destilerías de sake… éstas últimas se distinguen porque sobre sus entradas cuelgan bolas de cedro.

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Muchos de los edificios de esta zona datan del periodo Edo (1600-1868) y es genial poder pasear por esas calles tan tradicionales imaginando cómo sería en aquél entonces…

Ya comenté en el diario del primer viaje, que el día que nos íbamos vimos en una tienda del Dutty Free del aeropuerto de Narita unos barriletes de sake como los que ofrecen en los santuarios y nos pesó mucho no poder llevarnos uno (sobrepasaban los 100 ml que marca la normativa como equipaje de mano), así que teníamos muy claro -y más sabiendo que Takayama es conocida por ser una de las principales productoras de sake del país- que en este viaje caía uno ¡fijo! Así que mientras paseamos por las calles y vemos las Old Private Houses, vamos entrando en las destilerías que vemos hasta ¡¡¡dar con el barrilete!!! Mi marido ni se lo piensa, compramos uno de 2,5 litros de sake, otro más pequeño de 1L para unos amigos y un jarrón de cerámica que también va relleno de 0,5L. Además nos compramos una botella de sake sin filtrar, algo muy raro de encontrar. Vemos que junto a la caja tienen la etiqueta de Yamato Transport, y se nos ilumina la bombilla… le preguntamos al dueño si es posible enviar los sake que hemos comprado al hotel de Tokyo (y así evitar ir cargados hacia Matsumoto y luego hacia Tokyo) y nos dice que sin problema. Le damos la dirección del hotel y la fecha de llegada a allí y nos calcula el precio en base al peso como “frágil y refrigerado”, 8000¥ que pagamos gustosos con tal de no ir cargados como mulas Muy feliz ¡¡¿¿he dicho ya que me encanta la practicidad de este país??!!

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¡¡nuestro barrilete!!

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Jarrón con vasito incluido…

Más contentos que unos niños con zapatos nuevos, decidimos irnos hacia la zona de la estación JR a comer, así ya estamos allí para coger el bus hacia Hida No Sato después. Habíamos visto un par de tabernas cuando llegamos que nos llamaron la atención, así que nos fuimos derechos hacia ellas. Una solo la abren por la tarde, así que entramos en la otra dónde los carteles muestran unos ramen tremendos con carne de Hida asada. Por unos 1200¥ los dos, ¡nos ponemos hasta arriba de los mejores ramen que hemos probado nunca!

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¡aún se me hace la boca agua al acordarme de ese ramen!

Tras la comida, cruzamos la calle hacia la estación de buses para comprar el pase combinado de bus ida y vuelta + entrada para Hida No Sato (900¥), lo compramos en las máquinas que hay fuera, puesto que dentro hay mucha cola. Tenemos que esperar una media hora larga ya que el bus acababa de pasar, pero aprovechamos el wifi de la estación para ponernos al día. Al fin llega el Sarubobo Bus… ¡¡vaya retrobus de categoría!! Mr. Green Mr. Green

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Nos subimos al piso de arriba y en unos 10 minutos estamos en Hida No Sato. Casi llegando a allí nos llama la atención un edificio dorado enorme. Tiene pinta de secta :S

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Cuando tenemos conexión a internet. miramos qué es y vemos que se trata de la sede principal de una nueva religión nacida en Takayama, “La luz de la verdad”, basada en la creencia de que Cristo estuvo en Japón y no murió crucificado como dice el catolicismo si no de anciano en Japón… sin comentarios… Os dejo enlace a su web sukyomahikarieurope.org/en/ y de Wikipedia es.wikipedia.org/wiki/… D_Mahikari por si os interesa saber más sobre el tema.

Hida Folk Village o Hida no Sato, es un museo al aire libre que exhibe más de 30 granjas y casas tradicionales de la región de Hida, distrito montañoso de la Prefectura de Gifu. Las casas fueron construidas durante el Período Edo (1603-1867) y fueron trasladadas desde sus lugares de origen hasta aquí para crear el museo en 1971. Mantiene la atmósfera de un pueblo de montaña.

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mapa del Museo

El museo cuenta con edificios como la casa del ex jefe de la aldea, del tala cabañas, almacenes y una serie de caseríos gassho-zukuri.

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La mayoría de las granjas llevan el nombre de sus techos de paja escarpadas que se asemejan a un par de manos unidas en oración (“gassho“). Algunas fueron trasladadas aquí desde la cercana Shirakawago, donde las casas gassho-zukuri son reconocidas como Patrimonio de la Humanidad. Todos los edificios exhibidos en el Hida Folk Village están cuidadosamente preservados y abiertos al público.

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Lo que más nos gusta de Hida, además de poder ver las casas tradicionales de la zona es el poder entrar en todas ellas, conocer cómo vivían y cómo se organizaban en estas aldeas. Todas las casas cuentan con carteles dónde explican la historia de la casa original, costumbres, cómo se construyó, etc. Además muestran herramientas y utensilios usados en la vida cotidiana de la época y tienen una arquitectura de madera única. En algunas casas imparten talleres.

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Usaban un hogar para calentar la casa, cocinar y secar la ropa. Sobre ellos, colocaban unas plataformas de hierro colgadas del techo que en caso de subir demasiado las llamas lo hacían caer sobre el fuego y lo apagaban, evitando así incendios.

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Aprendemos cómo construían esos tejados capaces de aguantar varios metros de nieve sobre ellos.

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detalle del tejado

Seguimos recorriendo el recinto y vemos que hay una gran campana traída desde un templo de la región, dicen que si la haces sonar y pides un deseo mientras dura el eco se cumple, así que allá va Carol-San a hacerla sonar Guiño

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Entre los pinos, vemos plantaciones de setas shiitake, es curioso porque esta zona es una de las que más producen y a mi se me hace la boca agua solo de recordar su sabor y aroma 😛

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También hay en lo alto de una colina un pequeño templo que normalmente está cerrado al público pero que tenemos la suerte de encontrar abierto por las fiestas del matsuri, así que podemos deleitarnos con las pinturas de sus techos.

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Vemos estas dos piedras, que según dice el cartel explicativo cada una de ellas pesa unos 70kg. Las usaban para medir la fuerza y concentración de los hombres de la aldea, ya que además de levantar el peso debían ser capaces de evitar que les resbalara (por la forma que tienen).

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Mientras recorremos el lugar, escuchamos a pocos pasos de nosotros un grito de una mujer. Nos acercamos al grupo y vemos a una japonesa que corre de un lado a otro gritando súper asustada. Uno de los hombres del grupo nos dice en inglés que han visto una serpiente y por eso la mujer grita así. Nos acercamos un poco más y se trata de una pequeña serpiente de unos 30cm de largo que corre más asustada que la mujer a esconderse. Menudas risas tiene el grupo a costa del pobre bicho y de la pobre mujer… Nosotros seguimos con el camino de vuelta a la zona de la entrada al Museo al aire libre.

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Junto al lago, tienen también unas casetas con juegos tradicionales japoneses. Nos pasamos un buen rato allí bien entretenidos… Muy feliz Antes de irnos, hacemos parada en boxes y nos tomamos unos batidos de las máquinas. ¡Riquísimo!

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¡Este lugar nos ha gustado mucho y lo recomendamos al 100%! Cumple con las 3 B (bueno, bonito y barato) Guiño

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Sobre las 16,30h estamos de vuelta en Takayama, estamos cansados por el madrugón y la caminata que llevamos ya, así que decidimos volver al hostal, hacer el check-in y echarnos un rato la siesta, hay que probar el futón de nuevo 😉

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A las 18,30h nos ponemos en marcha de nuevo, salimos a ver Takayama de noche. Paseamos por las calles comerciales cercanas al hostal y aunque teníamos pensado cenar en alguno de los restaurantes recomendados en el foro Los Viajeros, la taberna que hay frente a la estación y que a mediodía estaba cerrada, nos llama mucho la atención. Así que vamos hacia allá.

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Entramos, y la mujer que hay en la recepción nos hace quitar los zapatos y dejarlos en unas taquillas que hay junto a la entrada. Una vez descalzos, nos lleva por un largo pasillo con cubículos privados a lado y lado hasta el nuestro. (Perdonad la calidad de las fotos, las eché con mi móvil de aquella época que con poca luz hacía lo que podía…)

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los cubículos privados

Al principio nos rayamos un poco porqué pensamos que tendremos que estar arrodillados durante toda la cena frente a esas mesas bajitas que tan poco me gustan… pero disimuladamente miro cómo están los de los cubículos aledaños y veo que están sentados con las piernas en un hoyo que hay bajo la mesa, ¡¡¡uff!!! Ahora si, cómodos y más relajados, nos miramos la carta. Es una izakaya, por tanto puedes escoger menús cerrados que incluyen varias tapas, o bien coger platos sueltos. Nos decantamos por probar un poco de todo. Después de tantas cenas de kombini nos apetece algo con un poco de categoría Sacando la lengua Éstos son algunas de las que pedimos.

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Yakitori o pincho de pollo

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niguiris de salmón braseado con caviar de salmón

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wagyu de Hida (ternera premium) a la plancha con setas

Repetimos el plato de wagyu de Hida que ¡¡estaba de rechupete!! Y de postre pedimos un variado de dulces japoneses, con los que nos invitan a un chupito de shōchū riquísimo. Comemos y bebemos fenomenal por 3800¥ los dos. Es algo caro, pero de verdad que solo por probar esa ternera que se deshace en la boca ¡¡ya lo vale!!

Compramos en un Family Mart que hay cerca algo de desayuno para mañana (600¥) y nos vamos a dar un paseo por las calles principales para bajar un poco la cena y ver el ambiente tan tranquilo que se respira en esta ciudad.

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Y tras el paseo volvemos al hostal, hoy ha sido un día muy guay y mañana toca madrugar de nuevo 🙂

05/10/13: Nos vamos a territorio de los Maeda: Kanazawa

Día 9: nos adentramos en el Ura Nihon (裏日本) o el Japón más “auténtico”…

Llega un nuevo día y nosotros hoy dejamos Kyoto con mucho, mucho pesar, y es que es nuestra ciudad japonesa favorita y aunque sabemos que volveremos algún día, cuesta despedirse de ella.

Hoy nos vamos a conocer la zona de los “Alpes Japoneses” y lo digo entre comillas porqué a los más puristas no les gusta que se les llame así 😛 Como quedamos con el hijo del Sr Matsubaya, tenemos listos los papeles para el envío de las maletas hacia el hotel de Tokyo con la empresa Yamato cuando bajamos a hacer el check-out. A los alpes nos vamos solo con las mochilas, las chaquetas y los paraguas (anuncian lluvias…) para viajar más cómodos los siguientes días en los que tendremos que coger varios transportes, y enviamos el resto del equipaje hacia la gran ciudad. Hemos quedado muy contentos con el Matsubaya Inn Ryokan y sin duda lo recomendamos. Nos regalan dos pack’s de palillos como agradecimiento por nuestra estancia, ¡qué majos! Aplauso Nos despedimos del personal que lleva el ryokan con grandes reverencias acompañados por varios dōmo arigatō (muchas gracias).

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Salimos hacia la estación JR Kyoto para coger el tren que nos llevará a Kanazawa y para el que reservamos los billetes ayer en la oficina de Japan Railways. De todos los que hay, el Thunderbird es el único que va directo desde Kyoto por lo que te ahorras casi 1h de viaje… tenemos reservados los billetes para las 9,09h. Al salir del ryokan está lloviendo y hace fresquillo, suerte que nos hemos quedado con las chaquetas y los paraguas… Nos compramos algo de desayuno en las máquinas de la estación para tomarlo en el tren de camino. Cuando subes a un tren japonés, ves que el deporte nacional es dormir en ellos. Muchas veces ves que se despiertan de golpe y bajan en la siguiente parada, siempre he tenido la duda de si tienen los tiempos controlados o es que allá dónde se despiertan se bajan y luego dan la vuelta… 😛 El otro deporte nacional si se trata de viajes largos es comer, así que podéis hacerlo tranquilamente, siempre y cuando luego no dejéis basura en el tren y la depositéis en las papeleras de los andenes.

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nuestro tren

El trayecto hasta Kanazawa es muy chulo, hay unos paisajes de montaña con unos lagos espectaculares. A las 11,13h llegamos a destino. Decidimos deshacernos del equipaje aprovechando que el hotel está justo al lado de la estación y así visitar la ciudad sin cargas. Para esta noche, escogimos de nuevo un hotel de la cadena Dormy Inn Kanazawa por 13000¥ (los dos). Cuenta con baños públicos en el último piso, lavadoras a monedas y está muy bien ubicado, en la calle justo al lado de las estaciones JR y de buses. Estos hoteles suelen estar bien de precio y estupendamente ubicados, los recomiendo sin duda.

Kanazawa (金沢): A partir del siglo XV la importancia de Kanazawa creció al establecerse la poderosa y combativa secta Ikko. Durante el periodo Edo el clan Maeda (el segundo más poderoso en términos de producción de arroz y tamaño de feudo) se asentó en la ciudad. Kanazawa fue creciendo hasta convertirse en una ciudad de gran éxito cultural rivalizando con Kyoto y Tokyo. En la II Guerra Mundial, fue la segunda ciudad más grande Japón (después de Kyoto) en escapar de la destrucción de los ataques aéreos. Gracias a ello, hoy en día aún se mantienen partes de la antigua ciudad amurallada, con los distritos de los samuráis, templos y distritos de ocio y de geishas, en buenas condiciones.

El centro de la ciudad se define por Kanazawa Castle Park. Todas las atracciones principales están situadas dentro de un radio de unos dos kilómetros alrededor del parque del castillo, por lo que es posible explorar la mayor parte de la ciudad a pie. La estación JR Kanazawa por eso no es céntrica, se encuentra a unos dos kilómetros (unos cinco minutos en autobús) al noroeste del centro de la ciudad. Hay una red de autobuses que conectan la estación con el centro de la ciudad y las principales atracciones turísticas de Kanazawa. Los buses tienen un precio de tarifa plana de 200¥ por trayecto en el centro de la ciudad, o como en Kyoto, puedes comprar un bono diario de viajes ilimitados por 500¥. Hay varias líneas pero la más útil para los turistas es la del Loop Bus Kanazawa, que conecta la estación de Kanazawa en un circuito en sentido horario con la mayoría de los lugares de interés. El ticket se compra en la oficina de turismo de Kanazawa que se encuentra adherida a la estación JR y el bus se toma en la entrada principal de ésta.

Tras dejar el equipaje en el hotel (que nos lo guardan gratis), volvemos a la estación para comprar el pase diario del Loop Bus (500¥ pp) y lo tomamos para ir hacia la zona del Castillo y el Kenro-koen. Tras unos minutos de trayecto, bajamos en la parada “Kenro-koen-shita”. Justo en frente, ya vemos la muralla del castillo de Kanazawa.

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Subimos unos escalones para llegar al puente y entramos al recinto del Kanazawa-jo o castillo de Kanazawa. La entrada a éste es gratis (solo hay que pagar 300¥ si quieres acceder a las torres).

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Este castillo fue la sede del clan Maeda desde 1583 hasta el final del periodo Edo. Se quemó un par de veces a lo largo de su historia, por lo que tan solo queda en pie la Puerta Ishikawa-mon de origen.

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Desde hace varios años están trabajando en la reconstrucción de las torres, del foso, de la puerta de acceso principal al Kanazawa-jo y los almacenes del castillo. Decidimos ver solo un trozo del recinto y no pagar la entrada a las torres ya que nada más entrar al patio interior del castillo vemos que están preparando una especie de feria dentro del recinto para mañana, en los carteles ponen que se celebra el Matsuri… lástima no poder cuadrar el itinerario de otro modo para disfrutar de él 🙂

Salimos de nuevo por la Ishikawa-mon y desandamos lo andado para ir hacia el otro extremo del puente, dónde se encuentra una de las entradas al parque Kenro-koen. Pagamos la entrada (600¥ pp). Éste es considerado como uno de los tres mejores jardines de Japón. Solían ser los jardines exteriores del castillo, un jardín privado de la familia Maeda, pero no fue abierto al público hasta 1871. Dispone de varios estanques, arroyos, cascadas, puentes, casas de té y una villa samurai en su recinto.

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Su nombre, literalmente significa “jardín de las seis subliminales”, refiriéndose a la amplitud, aislamiento, artificialidad, antigüedad, abundancia de agua y amplias vistas, seis atributos que hacen de un jardín perfecto según una teoría china basada en el yin-yang.

Pasamos un buen rato deleitándonos con el lugar, e incluso nos sentamos en algún banco a observar. Como una imagen vale más que mil palabras, os dejo con algunas fotos que como siempre no hacen honor al vivo y en directo. Aquí disfrutamos viendo el inicio del momiji, el momento del otoño en que las hojas de los arces se tiñen de color rojizo.

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el Kenro-koen cuenta con la lámpara de piedra más antigua de Japón

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Adherida al jardín se encuentra la Villa Seisonkaku (entrada 700¥ pp), una de las villas samurai más elegantes de Japón y construida por un señor Maeda para el retiro de su madre, durante los últimos años del periodo Edo.

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Es un gran edificio con una serie de salas con suelos de tatami construidas en dos plantas. Una de sus características más interesantes son los techos que cubren el mirador del jardín, construidos sin columnas para no interrumpir las vistas del jardín. Así como los suelos de madera que rodean la casa y dan acceso a los jardines, que como los del Castillo Nijo de Kyoto crujen al caminar sobre ellos a no ser que lo hagas muy muy despacio. Sus jardines privados nos maravillan también. Y cuenta con otra característica que no habíamos visto antes, cada estancia tiene las paredes pintadas de un color, pero colores fuertes como rojo, naranja, morado… al estilo holandés o incluso, árabe, dicen que por influencia de comerciantes extranjeros que había conocido el Sr Maeda. Este lugar nos gusta mucho, se respira paz en sus estancias y además, muestra juegos, muebles, ropas y joyas de la familia. Lástima no poder hacer fotos ni del interior ni de sus jardines porque son una pasada…

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Algo que teníamos pensado para el día de hoy era visitar el Templo Myoryuji, conocido como el Templo Ninja. El mundo ninja nos atrae a ambos, pero hay muy pocas cosas sobre ellos en Japón (no les tienen mucho aprecio que digamos… Doblemente malvado ) pero leyendo por internet vimos que había que hacer reserva telefónica previa y que solo hablan japonés, y había opiniones muy negativas de algunos visitantes, lo cuál nos echó atrás. Así que decidimos coger el bus de nuevo para acercamos a la estación, allí comemos en un restaurante italiano unas ricas pizzas (2000¥ aprox los dos) y vamos al hotel a hacer el check-in y pasar por la habitación para refrescarnos un poco, ¡hace un calor terrible!

Aunque el jardín Kenro-koen y la villa samurai nos ha gustado muchísimo, no acabamos de encontrarle el punto a esta ciudad… suponemos que es por el cansancio que llevamos encima, y el bochorno y la humedad tan fuertes que hace, aún así, decidimos darle un voto de confianza por lo que cogemos de nuevo el bus aprovechando el bono diario y nos vamos hacia Nagamachi o distrito samurai.

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Queríamos entrar a ver la casa Nomura, pero cuando llegamos el señor que hay a la entrada nos dice que ya van a cerrar y que no nos da tiempo a visitarla. Tenía apuntado de la japan-guide que cierran a las 17,30h y solo son las 16,30h así que nos quedamos descolocados… vienen otros grupos detrás nuestro y se encuentran con lo mismo, ¡vaya fiasco! Paseamos un poco por la zona y vemos que todas las casas samurai están cerradas o a punto de hacerlo :S

Tan solo podemos entrar en la Takada Family House (entrada gratis) una pequeña casa samurai que conserva los establos dónde guardaban los caballos de los samurai, un par de estancias construidas en madera y la puerta original. Contiene además un bonito jardín. Tienen carteles en inglés, así que podemos aprender un poquito más sobre los samurai.

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Seguimos caminando hacia el Museo Ashigaru, pero aunque solo son las 17h, ¡está todo cerrado ya! En esta zona nos llama la atención un centro sanitario cristiano ortodoxo con capilla incluida, es la primera iglesia cristiana que vemos en Japón Muy feliz

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La zona es bonita y bien merece un paseo, la pena es no poder visitar más casas de samurai que es la esencia del barrio…

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Decidimos acercarnos de nuevo al centro y visitar los dos santuarios principales de la ciudad a sabiendas que los santuarios no cierran Sacando la lengua Ambos son de entrada gratuita. El primero que vemos es el Oyama-jinja. Este santuario está dedicado a Maeda Toshiie, el primer señor del poderoso clan Maeda. Construido en 1599 por su sucesor en el Monte Utatsu y trasladado posteriormente a su ubicación actual. ¡Lo flipamos con la entrada! Tiene una gran torii de piedra y tras ella, ¡una puerta al más puro estilo europeo!

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La puerta fue diseñada por un arquitecto holandés usando elementos de temática religiosa europea y asiática. Sus pisos superiores fueron usados como faro, recordad que Kanazawa fue la capital portuaria del norte de Honsu. La puerta era originalmente la de entrada al palacio del castillo y fue trasladada al santuario posteriormente. En el recinto se alza una estatua de Toshiie y cuenta con diversos estanques con unas carpas enormes 😛

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Vemos que en el interior del templo hay una sacerdotisa enseñando unos cantos a otra más joven. Hay varias personas escuchándolas, y la verdad es que es algo curioso de ver, nos ponemos en una esquina para no molestar y nos quedamos un rato observándolas. También vemos a varios salaryman que vienen a hacer sus oraciones tras la jornada de trabajo. Esto es lo que más me gusta en un viaje, poder pararte a observar el día a día de la gente del lugar, poder empaparme de su verdadera esencia… 🙂

De allí, nos dirigimos al Ozaki-jinja, santuario shinto dedicado a los grandes señores Amaterasu-o-minokami, Tokugawa Ieyasu y Maeda Toshitsune, y que fue construido en 1643.

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Vemos en el mapa de la ciudad que el mercado Omicho está a pocos pasos del santuario, así que tras la visita al pequeño santuario, allá vamos. Este mercado funciona al mismo modo que la lonja de pescado Tsukiji de Tokyo. Se encuentra entre el barrio de Katamachi y la estación JR, y en él hay centenares de tiendas y restaurantes. Muchas de ellas ya han cerrado cuando llegamos, así que recorremos un par de calles y salimos hacia la calle principal de nuevo.

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No encontramos ninguna parada del Loop bus cerca, así que nos toca ir caminando hacia el hotel dónde queremos descansar un rato con la intención de luego cenar en alguno de los distritos de las geishas para poder conocer también esa zona de la ciudad. Aunque en el mapa no parecía que hubiera tanto, tardamos más de 30 minutos a pie… al fin llegamos a la estación JR y vemos la “torii” de aluminio de la entrada, que en realidad no es una torii si no un tambor tsuzumi… ¡de nada más que 13,5 metros de alto por 24 metros de ancho! Así como la fuente/reloj que con el agua y luces va formando mensajes y marcando la hora.

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Tras las fotos de rigor, nos vamos hacia el hotel a descansar un rato. No sé si por el cansancio acumulado de estos días, la caminata de hoy, la terrible humedad que hay, el calor tremendo que hemos pasado o qué… pero me empiezo a encontrar fatal, con dolor en todas las articulaciones y una sensación de agotamiento brutal… ¡como si estuviera incubando un gripazo terrible! Así que con mucho pesar decidimos pasar de largo del distrito de las geishas y dedicar el resto de la tarde a descansar. Mi marido baja a un 7/11 que hemos visto cerca a comprar la cena y el desayuno para mañana (1700¥ todo) y decidimos relajarnos y cargar las pilas.

La verdad es que las cenas de los kombini nos apañaron prácticamente a diario, por pocos yenes cenamos decentemente en la habitación de la mayoría de los alojamientos. Es una de las facilidades que pone Japón, y es que en todos ellos encontramos hervidor de agua y neverita en la habitación, y algunos incluso microondas de uso comunitario.

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hoy sopa de miso, yakisoba, bolitas de pollo empanado y arroz gohan

Cenamos pronto y tras ello, nos enfundamos los yukata de cortesía que tenemos en la habitación y nos vamos a darnos un bañito relajante al sentō (baño comunitario) del hotel. Tras un buen rato en remojo en el agua calentita para que me siento un poco menos agotada…, volvemos a la habitación y a nos vamos a dormir pronto, ¡¡espero estar mejor mañana!!