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23/09/17: conocemos osos panda en su hábitat en el Panda Base de Chengdu

Día 11: otro de los grandes días del viaje… visitamos a los pandas 🙂

El despertador suena a las 8h. Bajamos a desayunar al Starbucks que tenemos enfrente (101Y) y luego paramos un taxi. Antes de subir le muestro al conductor el nombre en chino del Panda Base y le pido que encienda el taxímetro. Accede y subimos, y en unos 40 minutos y por 41Y llegamos al Panda Base o Centro de Investigación y Cría del Panda Gigante (en chino simplificado se escribe de la siguiente manera: 成都大熊猫繁育研究基地). La otra opción para este trayecto es el transporte público que aunque sale un poco más barato, debes tomar 3 buses y se tardan 2h 20 minutos… así que como no tenemos ganas de complicarnos la vida, ya veis que tomamos un taxi y vamos a la vía rápida. Realmente creo que no compensa el transporte público porque ahorras unos pocos yuanes y tardas más del doble.

Los pandas gigantes sólo se pueden encontrar en las provincias de Sichuan, Shanxi y Gansu. Se estima que actualmente quedan menos de 2.000 pandas gigantes por lo que fueron incluidos en la lista internacional de especies de flora y fauna en peligro de extinción. Una de las iniciativas del Gobierno chino para proteger a los pandas gigantes, fue abrir el Panda Base Chengdu a unos 11 kilómetros de la ciudad de Chengdu en 1987, un centro de conservación de estos animales imitando su hábitat natural y protegiendo la especie. Lo bueno del lugar (además de su labor, ¡¡of course!!) es que se pueden ver a estos osos tan especiales en un entorno lo más parecido al suyo.

el parque se encuentra en un bello bosque de bambú

La mejor hora para visitarlo es por la mañana, entre las 8 y las 10, que es cuando los cuidadores le dan el desayuno a los pandas. Os dejo su web por si queréis saber más sobre el lugar 😉

Pagamos los 51Y pp de la entrada y accedemos al gran parque. Es fácil desorientarse aquí porque es enorme, por lo que os recomiendo coger un mapa al entrar aunque los veréis en grandes paneles por todo el parque. Hay varios espacios en los que tienen pandas (adultos, jóvenes y bebés) y también cuidan a pandas rojos, que aunque comparten nombre y espacio, en realidad son otra especie muy parecida al mapache.

Descubrimos que la dieta diaria de un panda adulto requiere, un mínimo de 12 kilos de bambú y que cuando no comen, se dedican a dormir como marmotas mientras digieren la comida, y la verdad es que tienen posturas de lo más curiosas para dormir 🙂

Viéndolos, no podemos evitar acordarnos de los pandas que vimos hace unos años en nuestro primer viaje a Japón, aunque sin duda, poderlos ver en su entorno es mucho más recomendable para todos que en un zoo. Recordad que ¡nos gusta hacer turismo responsable siempre que podemos!

Pasamos casi 3h recorriendo el parque, haciendo montones de fotos y vídeos de estos fabulosos animales. Son adorables, dan ganas de achucharlos… aunque luego piensas que en realidad son osos y se te pasan las ganas al ver las zarpas que tienen 😛

Nosotros comenzamos la visita viendo los pandas rojos y luego nos encaminamos hacia la zona dónde están los más peques del parque, aunque ya veis que por el camino encontramos alguna zona de adultos jóvenes.

En las guarderías se encuentran las crías más pequeñas juntos a sus madres que son las encargadas de cuidarlas. Las más pequeñas no están expuestas al público y las que tienen algún mes de edad, las puedes ver a través de vitrinas, como éstas o las del siguiente vídeo con su madre, aunque solo dejan visitarlas pocos ratos al día.

Luego vamos a ver a los más senior del parque, que ya han comido y se pegan unas siestas tremendas… ¡en las copas de los árboles! La verdad es que nunca me hubiera imaginado que estos bichos durmieran ahí 😛

Aunque todavía pillamos a alguno en pleno banquete.

Después nos encaminamos a las zonas dónde habitan los jovenzuelos. Se nota que son más activos e interactúan más entre ellos. Aquí vemos a un par haciendo de las suyas mientras comen. Estuvimos más de 15 minutos aquí fascinados mirando a los osos.

Nos parece alucinante poder ver a estos bonitos animales en su hábitat. Me siento igual de afortunada que cuando vimos orangutanes en la selva de Borneo en Indonesia.

Antes de salir compro dos peluches de oso panda para la colección de peluches viajeros, la mía y la de mi sobrino (178Y los dos). Desde que mi hermana se quedo embarazada le he traído peluches de los grandes viajes (Japón, Indonesia, New York, Tailandia…).

para mi piltrafilla favorito 🙂

Para la vuelta al hotel decidimos hacer lo mismo que a la ida y coger un taxi. Ahora hay mucho más tráfico por lo que tardamos algo más en llegar al hotel (52Y). Dejamos las compras en la habitación y salimos a comer al Centro Comercial que hay frente al hotel. Volvemos al japo de anoche pero esta vez le enseñamos en chino “sin picante por favor”, la camarera sonríe y asiente. Ella que ría lo que quiera pero mi estómago no acepta más picante 😛

Y realmente nos trae la comida sin nada de picante, y hoy si y por fin, ¡nos sabe deliciosa! Un par de platos de noodles, unos dumplings y un tonkatsu con una cerveza por 91Y.

Llevo un catarro encima tremendo y aunque teníamos apuntados un par de templos para visitar por la tarde decidimos descansar. Pasamos por el Carrefour que hay en el centro comercial, y después de echarnos unas risas porque estamos en un Carrefour chino y enviarles unos vídeos a los nuestros con el cachondeo, compramos cosas para desayunar mañana y para la cena de hoy.

Puede parecer muy complicado pero no lo es para nada ya que las “grandes marcas” están en todas partes…

¡¡me encantan los Pocky de té verde, siempre que voy a Asia los como!!

De vuelta en el hotel, nos echamos una buena siesta, y luego mientras se leva la ropa en la lavadora-secadora de la habitación, nos vamos al spa a terminar de pasar la tarde. Necesitábamos un poco de relax que ¡no parece que estemos de vacaciones¡ 😀

Cenamos la ternera que compramos antes con algo de fruta. ¡Qué alegría poder comer un poco “normal” después de tantos días y sobretodo sin picante! Nos vamos a dormir sobre las 23.30h, súper relajados después de la tarde de spa 🙂

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22/09/17: nos despedimos de Xi’an y volamos a Chengdu, nuestro próximo destino en China

Día 10: con buen sabor de boca dejamos Xi’an… Chengdu y sus pandas ¡nos esperan!

Hoy nos levantamos pasadas las 9h. Desayunamos en la habitación lo comprado ayer y después de cerrar las maletas, hacemos el checkout. En el hostal nos guardan las maletas hasta las 12.30h que sale el transporte hacia el aeropuerto que contratamos con ellos por 30Y pp.

Decidimos acabar de conocer los alrededores. Comenzamos visitando un templo budista que está junto al hostal (sorry no recuerdo el nombre, pero era el templo del barrio). Los locales nos miran extrañados hasta que ven que me sumo a sus rituales de oración. No deben estar muy acostumbrados a ver a una occidental budista por estos lares 🙂

El lugar es muy tranquilo, alberga estatuas realmente bonitas y se respira una paz inmensa 🙂

Luego cruzamos la muralla y vamos dando un paseo por el parque que hay junto a la muralla de estilo zen repleto de madres con niños pequeños y abuelas haciendo yoga.

Se está muy a gusto en este lugar, y nos sentamos en un banco a contemplar el vaivén de los locales 🙂 Son estos ratitos los que más me gustan de los viajes, el poder observar otras formas de hacer, otras culturas y ¡aprender de todas ellas!

Seguimos con el paseo y llegamos hasta la Yongnig Gate o puerta sur, y vamos al centro comercial que hay en frente a tomar algo. Entramos en una cafetería y tomamos un par de capuccinos con un tiramisú de té verde (86Y). Pasamos el resto de la mañana aquí ya que hoy estamos cansados y no nos apetece hacer más, además en un ratito habrá que volver al hostal…

A las 12.30h volvemos al hostal y en seguida llega una van que nos lleva hasta otro hotel dónde nos juntan con más pasajeros, y en una hora y media desde que salimos del hostal llegamos a la terminal 2 del aeropuerto.

La verdad es que cuando preparaba el viaje, en muchos blogs y foros la gente explicaba que Xi’an solo valía la pena por los Guerreros y que como mucho se le dedicara una noche. Después de haber estado, hubiera alargado alguna noche más de las que estuvimos para conocer mejor la ciudad, estuvimos muy a gusto.

Es pronto para hacer la facturación, así que decidimos comer un par de platos de comida local por 96Y mientras pasa la media hora que falta para que abran el mostrador. Aunque está buena, pica tanto que se hace difícil poder terminar los platos…

Hacer la facturación aquí es sencillo, debes ir a los mostradores de la compañía, en este caso Air China, y enseñar los pasaportes. A partir de ahí te pesan y marcan las maletas (tenemos hasta 20kg de equipaje permitido cada uno), y hecho el trámite te devuelven el pasaporte con los billetes impresos. No es necesario mostrar voucher ni reservas, con el pasaporte les basta.

Pasamos los controles de seguridad y pasaporte sin problemas, y accedemos a la zona de embarque. Tomamos un par de cafés por los que nos sablan 80Y. Pagamos casi lo mismo que por la comida, pero es la única cafetería de la terminal y no hay más opciones…

preparan nuestro avión

Conseguimos embarcar con bastante retraso a las 16,45h y después de hacernos cambiar de puerta de embarque a toda prisa. Nos llama la atención que a bordo te hacen apagar los móviles y comprueban cómo lo haces, por lo visto no se fían del modo avión porque algunos modelos de fabricación china aunque estén en modo avión, siguen emitiendo datos… sin embargo te dejan ir al baño aunque la luz del cinturón esté encendida… ¡cosas de chinos!

A medio vuelo nos sirven un bocata súper picante que soy incapaz de comer y un botellín de agua fresca. Sorprendentemente y a pesar de haber salido con casi 1h de retraso, llegamos puntuales a Chengdu. Las maletas salen sin problemas por las cintas, y viendo que llueve, decidimos coger un taxi. Para ello vamos a la parada oficial en la que hay una cola enorme pero que avanza rápido, y tomamos el que nos indican.

Os recomiendo hacer la cola de los taxis oficiales porque son los únicos que usan el taxímetro, el resto de taxis van a precio pactado y te suelen cobrar hasta 3 veces lo que cuesta la carrera.

Le muestro la dirección del hotel en chino al taxista y enciende el taxímetro. Hay bastante tráfico, tardamos unos 45 minutos y nos cuesta 55Y (había leído que del aeropuerto al centro costaba unos 80Y). Otra recomendación si cogéis un taxi en China es llevar el nombre del lugar al que quieres ir en chino, e ir siguiendo la ruta que hace con alguna aplicación de mapas ya que muchos te pasean para subir la factura… este fue honrado y casi un milagro, ¡conduce calmado y no en modo temerario como es la norma!

El hotel ya desde fuera se ve genial. Escogimos el Fraser Suites Chengdu para nuestra estancia de 3 noches en la ciudad. Ubicado entre dos paradas de metro y a pocos minutos a pie de la plaza más neurálgica de la ciudad. Hacemos el checkin y nos informan que como pedimos habitación para no fumadores nos han ascendido la categoría y nos ubican en un piso más alto por el mismo precio. La habitación es tipo apartamento y está en el ¡piso 26!

Cogimos este hotel que calidad-precio estaba genial, con la ventaja que al ser tipo apartamento podremos lavar la ropa (tiene lavadora en la habitación, y así poder reducir equipaje) y cargar un poco las pilas en su spa. Estamos a la mitad del viaje y necesitamos un poco de calma 🙂

Nos damos cuenta que son las 21h y no hemos cenado. Cruzamos la calle y vamos a un centro comercial que tenemos enfrente. Después de darle una vuelta a los restaurantes que tiene, nos decantamos por un restaurante japo dónde tomamos unos noodles, unos dumpling y un pollo teriyaki por 91Y. Está todo muy bueno pero de nuevo, demasiado picante para nuestro gusto.

Vemos que hay un Carrefour en el centro comercial pero ya están cerrando. Mañana vendremos a hacer la compra 😉 Volvemos al hotel y nos vamos a dormir pronto, mañana comenzaremos a descubrir la capital de la región de Sichuan.

 

17/09/17: pasamos un soleado día en el Palacio de Verano de Beijing

Día 5: visitamos entre aglomeraciones el Palacio de Verano y nos despedimos de Beijing en Tian’namen

Nos levantamos a las 8,30 y como cada día, bajamos a desayunar al Starbucks (104Y). Hoy es nuestro último día completo en la capital china ya que mañana por la tarde cambiaremos de ciudad, así que aprovecharemos para ver otro de los top de Beijing, o eso dicen…

Con las pilas cargadas nos ponemos en marcha, bajamos al metro y tras dos trasbordos y una hora y cuarto de trayecto (5Y), llegamos a la parada Beigonmen de la línea 4. Salimos a la calle y seguimos a las masas hasta la entrada principal del Palacio de Verano. Hacemos una buena cola para comprar las entradas (60Y pp) y aquí ya vemos claras dos cosas: 1) medio Beijing debe estar aquí hoy, 2) hace un calor terrible y nosotros no traemos las gorras…

Accedemos al recinto tras pasar el control de seguridad (ya os he dicho que los chinos ponen controles de seguridad en todas partes), y entre la muchedumbre nos encaminamos hacia el interior del parque.

Situado a unos 12 km del centro de Pekín y considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se trata de los antiguos jardines reales construidos en 1750 por el Emperador Qianlong, con una extensión de casi 300 hectáreas a orillas del lago artificial Kunming.

Echamos unas fotos de la calle comercial Suzhou desde el puente. Esta pequeña callejuela construida a orillas de un canal, es de lo más pintoresco y por un momento pensamos que estamos en Port Aventura 😛

Seguimos recorriendo el sendero que sale a la derecha de la puerta que marca la entrada del palacio y que sube hasta lo alto de la colina de la longevidad dónde se encuentra la torre de la fragancia de Buda. La mayor edificación del parque, y desde la que hay unas bonitas vistas de esta zona de la ciudad. Ahora, paciencia para subir porque los chinos son muy de la costumbre de “tonto el último”… La otra opción para llegar a lo más alto de la colina es subir una escalinata interminable y muy empinada, pero preferimos rodearla, la verdad.

Bajamos en dirección al lago Kunming por un camino entre la vegetación. Aquí se está muy a gusto ya que corre una brisa que nos sofoca del calor que hace ya a pesar de ser solo las 11,30h de la mañana. Llegamos a la Gran Galería, un corredor cubierto que recorre 728 metros del Palacio de Verano y que está formado por vigas de madera decoradas con más de 14.000 pinturas hechas a mano que muestran escenas de la historia y la mitología china. Realmente hermoso.

Caminamos a través de la columnata del corredor hasta llegar frente al barco de mármol, también conocido como el barco de la claridad y el confort. Esta zona del parque está aún más masificada, lo que hace realmente difícil sacar una foto sin que aparezca algún local en ella.

Nos compramos una bebida isotónica que nos tomamos en un banquito a la sombra junto al corredor (10Y). Vemos que aquí hay una parada de barcas que llevan hasta la isla del Lago Sur del Parque por 20Y c/u, y decidimos coger una para ahorrar un poco de caminata y poder ver las vistas desde el agua. Y resulta ser ¡todo un acierto!

nuestra barca

torre de la fragancia de Buda y templo budista del Mar de la Sabiduría

uno de los muchos puentes de piedra sobre el lago

Llegamos a la isla de Nanhus, y tras hacer parada en boxes caminamos hasta el Puente de los Diecisiete Arcos, de 150m de longitud y uno de los símbolos del Palacio de Verano, fue construido para unir el parque del palacio con la isla.

Aquí una chica nos pide hacerse una foto con nosotros y accedemos, pero luego salimos por patas no sea que se empiecen a animar más chinos… ¡que hay muchos! La verdad es que en algunas zonas de la ciudad, nos hemos sentido observados y se nota que no están muy acostumbrados a recibir turismo occidental, y menos que vaya por libre.

Cruzamos el puente de mármol y volvemos a encontrarnos en los jardines del Palacio de Verano.

Entramos en algún edificio de esta zona del parque, algunos contienen exposiciones de arte y porcelana china. Vemos también una de las torres de vigilancia del recinto.

no os engaño cuando os digo que había muchísima gente…

Son las 13h y estamos agotados entre las eternas caminatas, el gentío y el calor que hace… no vemos ningún sitio para comer que nos convenza ya que apenas tienen mesas y no nos apetece comer de pie, así que decidimos dar por terminada la visita y volver al metro. Eso que suena fácil nos cuesta casi otra hora de caminata (las distancias aquí son inmensas, de verdad). Y una vez en el metro tenemos otra hora de trayecto con un trasbordo (5Y).

Decidimos bajar en la estación de Wangfujing de la línea 1, y nos dirigimos a la calle comercial. Son casi las 16h y apenas hay ningún restaurante abierto… así que entramos en el 1r McDonalds que encontramos (que es tiro fijo) y pedimos un par de menús (58Y), ¡estamos hambrientos! 
Nos zampamos las hamburguesas en un santiamén y luego vamos a una tienda deportiva, la Li Ning, dónde venden ropa y calzado deportivo. Mi marido necesita unas bambas después de cargarse las que traía con tanta caminata. Sin mucha dificultad conseguimos nuestro objetivo a un precio similar a Europa.

Estamos realmente agotados por lo que decidimos volver al hotel y descansar un rato, eso nos lleva otros 20 minutos de paseo 😛 Nos damos una ducha refrescante y ¡caemos fritos!

A las 19h y con pocas ganas por el cansancio, volvemos al metro y bajamos en la parada Tian’namen de la línea 1 (3Y). Salimos por la D y tras pasar el control de seguridad nos encontramos con el acceso a la plaza ¡de nuevo cerrado! Deducimos que a pesar de que en todas las guías dice que cierran la plaza a las 22h, deben cerrarla mucho antes. Así que tenemos que conformarnos con verla de nuevo la distancia sin poder llegar a acceder a la plaza más grande del mundo 😦

Después de barajar opciones de qué hacer, decidimos volver a Wangfujing (metro línea 1, 3Y) y buscar un restaurante para cenar en alguno de los centros comerciales que hay. Nos decantamos por un japonés, el Blum Blun Blue Cafe en el Centro Comercial APM, dónde tomamos un par de sets deliciosos compuestos por un plato de carne empanada, una sopa de miso y un bol de arroz por 96Y todo.

Damos una vuelta mirando las tiendas que hay en el centro comercial y luego volvemos al hotel. Dejamos las maletas hechas, como os decía antes, mañana dejamos Beijing. Nos damos una ducha, llamada a los nuestros para ver cómo va todo por casa, y ¡a dormir!


Nota viajera: La verdad es que a pesar de que todas las guías recomiendan encarecidamente visitar el Palacio de Verano, a nosotros nos pareció un prescindible. Si tienes días de sobras y ganas de caminar unos 15km para ver una pequeña parte del parque, adelante. Si no, no vale la pena darle un día más a Beijing como hicimos nosotros para poder visitarlo 😉

16/09/17: nuevo día de grandes caminatas conociendo los grandes templos de Beijing

Día 4: Templo de los Lamas, Templo de Confucio, Templo del Cielo y Qianmen Pedestian Street

¡Por fin una noche de dormir del tirón! Nos levantamos a las 8,30h y como ya es costumbre, bajamos a desayunar al Starbucks que hay frente al hotel (94Y).

Cogemos el metro línea 5 hasta la parada Yonghegong. Salimos a la calle hacia el Templo de los Lamas. Pagamos 25Y c/u y entramos al recinto del templo rodeados por una nube de incienso que me recuerda porqué me gustan tanto los templos budistas 🙂

Vemos que a la entrada regalan una caja de incienso por persona, y como mi intención era poner incienso para mi familiar hospitalizado como le prometí, me viene de perlas 🙂

Se trata del templo budista tibetano más importante fuera del Tíbet; fue construido durante el siglo XVII como palacio para el príncipe Yongzhen, convirtiéndose en 1744 en un importante monasterio para los monjes lamas. En la actualidad el monasterio es el refugio espiritual para un grupo de monjes mongoles dedicados al estudio de la astronomía y la medicina.

¡¡El templo es inmenso!! (como todo en China) y está formado por varios edificios tradicionales lacados en rojo con tejados dorados. En los patios que se encuentran entre los edificios hay grandes quemadores de incienso en los que decenas de fieles colocan cientos de varillas que producen un penetrante olor y una humareda considerable. Yo aprovecho una de las cajas que nos han regalado para poner unos inciensos por mi familiar frente a un Buda protector de los enfermos que acoge el templo.

La mayor de las edificaciones centrales, el Pabellón Wanfu Ge, aloja la más valiosa de las posesiones del templo: una impresionante estatua de Maitreya, el Buda del futuro. Se trata de una escultura de 18 metros de altura que fue tallada a partir de una única pieza de madera de sándalo. Es realmente impresionante… ocupa todo el interior del gran edificio. Lástima no poder echar una foto porque es realmente impresionante, es tan alto como el techo del edificio.

Con muy buen sabor de poca, tras más de una hora recorriendo el recinto, salimos hacia la calle de nuevo. Este lugar nos ha encantado, ¡cómo echaba de menos mis templos asiáticos y mis budas, y ese olor a incienso que lo invade todo…!

Caminamos unos pasos por una calle tradicional repleta de tiendas de amuletos budistas y llegamos al Templo de Confucio.

Pagamos 30Y pp y entramos a otro gran recinto sagrado dedicado al padre del confucionismo. Esta filosofía es un conjunto de doctrinas morales y religiosas que piensan que el cosmos regula las estaciones y la vida (animal, vegetal y humana) de forma armónica. Si esta armonía se ve afectada, genera graves consecuencias en la vida. Un ejemplo común de esta doctrina dice que si un gobernante contradice el orden natural y viola el mandato del cielo, pierde su legitimidad y puede ser depuesto por otro que recibirá el mandato de restablecer el orden. Fue la religión oficial de China hasta el siglo VII y a día de hoy, mantiene un gran número de seguidores.

El recinto cuenta con varios edificios y bonitas estatuas rodeados de centenarios cipreses. Uno de ellos es famoso por ser considerado el revelador de los gobernantes corruptos… ¡si traemos a los nuestros se muere el árbol fijo! 😛

El punto más importante de este templo son las rocas inscritas con las reglas del confucianismo, algo realmente imponente… 187 bloques de mármol de una sola pieza con las 63000 palabras chinas más sagradas de este pensamiento religioso, inscritas en ellos a martillo y cincel… y aún impresiona más si pensamos que datan de 1302.

Sin duda este templo no es lo habitual en Asia, no encontrarás Budas ni símbolos budistas, si no que están las bases de la enseñanza de Confucio y las estatuas son sobre su simbología, lo que también le da encanto y te muestra algo diferente 🙂

De aquí volvemos al metro, tomamos de nuevo la línea 5 pero esta vez en dirección sur hasta la parada TiantanDongmen (4Y).

Salimos hacia el inmenso parque que contiene el Templo del Cielo. Declarado Patrimonio de la Humanidad, fue construido en 1420 como lugar de oración al cielo para tener buenas cosechas y tras ella, como lugar de agradecimiento. Pagamos 34Y pp para poder acceder al parque Tiantan y a todos los edificios que conforman el templo y comenzamos una eterna caminata hasta el 1r punto, el largo corredor por el que se llevaban las ofrendas al templo, de más de 500 metros de longitud. Durante las Dinastías Ming i Qing, los Emperadores venían aquí a hacer ofrendas por buenas cosechas, y volvían en otoño a agradecer lo obtenido.

De ahí accedemos al Salón de Oración por la Buena Cosecha (en chino Qi nian dian), se trata del edificio más grande y famoso del templo.

Es una estructura circular construida completamente de madera. Una de las curiosidades es que los pilares de madera que sujetan el techo no tienen ni clavos ni cemento, toda una obra de ingeniería si pensamos que tiene 38 metros de altura y 30 metros de diámetro.

Emprendemos el camino que une el salón de la Oración con el siguiente punto. De verdad que las distancias aquí ¡¡son inmensas, parece que nunca llegues a los sitios!!

Después de caminar al menos 2km a la solana, llegamos a la Bóveda Imperial del Cielo, también conocido como pabellón del eco. Este era un lugar de culto donde los emperadores rezaban a sus antepasados. El recinto lo complementan el Palacio del Ayuno y el Almacén de los instrumentos musicales, además de unos jardines.

Como veis tiene aspecto similar al anterior pero es de menor tamaño y está rodeado por un muro circular que produce eco, y dicen que se puede escuchar lo que otros hablan desde cualquier punto del muro… y aquí ya veis a un montón de chinos pegando voces, no sé exactamente qué pretenden, si que otros oigan su berrido o conseguir su propio eco 😀

el interior del edificio es realmente bonito

Caminamos otros tantos metros hasta llegar al último edificio más importante del templo, el Altar Circular. Construido unos cien años después que el resto de edificaciones, era el lugar dónde se hacían ofrendas a los dioses a cambio de buenas cosechas. Está formado por 3 terrazas concéntricas de mármol blanco, formadas por 9 escaleras cada una (el 9 es muy importante en China), en la cual la terraza superior simboliza el cielo y es un mosaico de 9 anillos, cada uno formado por 9 piedras, de manera que el noveno anillo equivale a 81 piedras.

Decidimos hacer un parón para comer, necesitamos sentarnos un rato y cargar pilas. Vemos un par de chiringuitos de comida en los jardines que hay junto a la Bóveda Imperial, y nos decantamos por uno en el que comemos unos espaguetis a la boloñesa con un agua y una cerveza por 108Y todo. No está nada mal y las mesas están a la sombra por la que corre aire que nos refresca un poco de los 31ºC que hay al sol.

Con la panza llena, decidimos dar por concluida la visita al templo, estamos agotados… pero aún tenemos que caminar otros  30 minutos a paso ligero por el parque hasta llegar a la salida este que queda junto a la boca del metro.

Vemos que a pocos pasos está el mercado de las perlas y vamos a echar un vistazo… se trata de 4 plantas de tiendas de bolsos de imitación, joyería, perlas y seda (o eso se supone), repleta de turistas intentando conseguir una ganga… nosotros nos vamos derechos a la terraza de la 4ª planta dónde leímos que se ve el templo del Cielo pero la vista no mata mucho porque los árboles del parque son casi tan altos como el edificio.

Antes de volver al metro, paramos a tomar un té y retomar fuerzas en un Starbucks. Después de un delicioso frapuccino de té verde (ya os dije que me volvería adicta a esta bebida en este viaje…), tomamos el metro de la línea 5.

Hacemos trasbordo a la 2 hasta la parada de Beijing Railway Station (3Y). Venimos hasta aquí a hacer un pequeño trámite… Salimos del metro y nos dirigimos a las taquillas de la principal estación de tren de Beijing.

Tras equivocarnos de taquillas y mandarnos de malas formas a las situadas a la derecha de la entrada principal de la estación.

si tenéis que hacer el trámite, venid directamente a estas 😉

Ahora si, presentamos la reserva de los trenes que nos compraron los chicos de la agencia DIY China Travel, junto a los pasaportes, y en un momento nos cambian la reserva por los billetes de tren de Beijing a Pingyao, y de Pingyao a Xi’An. Tenemos que pagar 10Y por cambiarlos antes de la fecha del viaje, pero preferimos pagar esa miseria a ir con apuros el día que toque coger el tren.

Estamos agotados, hoy hemos caminado muchísimo y decidimos volver al hotel un rato a descansar, así que de nuevo tomamos la línea 2 de metro y hacemos trasbordo otra vez a la 5, hasta Sinshekou (3Y). En la estación compramos un agua y un Redbull en las máquinas de bebidas que hay (12Y, cuidado estas máquinas solo aceptan monedas…) para recargarnos un poco de energía 😉

Redbull también suele ser internacional

Justo frente al hotel vemos una sucursal de China Unicom, una operadora móvil, y decidimos entrar a ver si conseguimos comprar una tarjeta SIM local para poder tener internet todo el tiempo ya que en el aeropuerto no encontramos ninguna oficina, y aquí no hay wifi en ninguna parte… Tengo que deciros que aquí vivimos toda una experiencia, de esas que piensas “si lo consigo, ya puedo ir a cualquier parte del mundo” 😀 Cuando entramos en la tienda, vemos como los dependientes se miran entre ellos rifándose quien es el pringao al que le toca atender a los guiris que acaban de entrar… nos envían a uno de ellos que chapurrea algo de inglés. Ellos se deben sentir aliviados, pero nosotros también de encontrar alguien que ¡nos entienda! Tras pedirle lo que queremos, nos hace una fotocopia del pasaporte y nos da un ticket, enviándonos a unas mesas dónde hay más dependientes. Hay 3 chicas libres y todas se hacen las longuis, nos queda claro que no hablan inglés… finalmente una de ellas accede a atendernos pero llama a otra compañera que habla algo de inglés. Tras mucho esfuerzo conseguimos nuestro objetivo: ¡¡comprar una tarjeta de 100MB de datos, 50 minutos de llamadas para 1 mes por 50Y!! Toda una experiencia que a nosotros, una vez en el hotel, nos da por reír mientras se lo explicamos a los nuestros por Whatsapp… vaya situación surrealista, algo que puede parecer sencillo, ¡¡en China se convierte en toda una hazaña!!

Descansamos una hora, y luego salimos de nuevo hacia el metro, línea 5 hasta Dongsi (3Y). La idea inicial era visitar un cat cafe pero tras otra buena caminata no damos con el lugar que buscábamos… así que volvemos al metro línea 5, luego trasbordo kilométrico a la línea 2 hasta Qianmen (3Y) y salimos por la A. Vemos a nuestra derecha la enorme plaza de Tian’namen iluminada. Pero nosotros vamos hacia la izquierda haca Qianmen Pedestian Street, la calle comercial más antigua de Beijing.

Recorremos unos metros rodeados de casas de aspecto tradicional, un antiguo tranvía y tiendas de todo tipo. Entramos en la 2ª calle a la derecha donde vemos varios restaurantes y nos decidimos por el Master Kong, un restaurante sencillo en el que tomamos un plato de arroz con unos encurtidos y un refresco por 84Y todo.

Salimos de nuevo a la calle y nos encaminamos hacia el metro. Frente al inicio de la calle se encuentra la antigua puerta de Zhengyangmen, muy importante en la historia de la ciudad ya que se trata de la puerta más alta de la muralla de Pekín junto a una de las torres de vigilancia. Como curiosidad, decir que esta puerta coincide con el punto 0 de las autopistas de toda china.

Nos arrastramos literalmente de camino al hotel, ya no podemos con nuestro cuerpo… Tomamos de nuevo la línea 2 con su trasbordo interminable hasta la 5, y en unos 30 minutos llegamos a la parada del hotel (3Y). Compramos agua en las máquinas de la estación (5Y) y nos vamos derechos a la habitación. 
Estamos realmente agotados, de nuevo hemos caminado un mínimo de 18km… y alucinamos en colores cuando vemos las suelas de nuestras bambas… las mías tienen una semana y ¡mirad la suela después de 3 días de caminata por Beijing!

Las de mi marido están en un estado similar y solo hace un mes que las estrenó… Ducha y a dormir, mañana más caminatas para acabar de conocer la ciudad 😉

12/10/16: islas, acantilados, cuevas, cascadas… en el Ao Phang-Nga National Park

Día 12: recorremos el Ao Phang-Nga NP y descubrimos sus rincones

Hoy toca madrugar un poco ya que tenemos contratado un tour para casi todo el día. Desayunamos en el bufet del hotel y a las 7,50h vamos a la oficina de turismo que hay en el hotel como acordamos ayer. Nos acompañan hasta Railay East dónde cogemos un barco hasta el embarcadero de Ao Nammao. Allí nos espera un empleado del hotel que nos lleva en un cochecillo eléctrico hasta su oficina, dónde a los pocos minutos nos viene a buscar una furgo. Van 4 personas ya en ella y vamos hacia un punto de encuentro a buscar a otras 4. De nuevo popurrí de nacionalidades: unos ingleses, dos alemanas, un filipino, un chico de Yemen y una pareja de Israel. El guía que llevamos es un cachondo y nos va explicando el plan para hoy con bromas entre medias, como que comeremos sopa de mono porque vamos a ver el templo del mono, broma que alguno se traga viendo las caras 😀

Tras unos 40 minutos de camino, paramos en una estación de servicio unos minutos para poder ir al baño y comprar algo para desayunar. El guía nos dice que el grupo de hoy es grande y vamos repartidos en tres vans.

Seguimos con la ruta, y tras otros 40 minutos llegamos al embarcadero de Phang-Nga Bay, la puerta de entrada al Ao Phang-Nga National Park. Allí tomamos una long boat hacia el primer punto del día. Tardamos aproximadamente 30 minutos en llegar a través de una bahía repleta de islas y rodeada por manglares. Las vistas son espectaculares.

Cuando llegamos a la James Bond Island, nos dicen que tenemos 30 minutos para disfrutar de esta pequeña isla que cuenta con unas pequeñas grutas muy chulas.

Y de las vistas hacia el peñasco dónde en 1974 se rodó la peli de James Bond, El hombre de la pistola de oro, que vimos de nuevo antes de partir para ir abriendo boca 😛

Aquí hay montones de puestos dónde comprar souvenirs, pero no vemos nada que nos llame la atención. Tras la media hora, volvemos al embarcadero y subimos a bordo de la long boat de nuevo. Ésta vez acabamos todos empapados ya que el viento arrastra el agua que levanta la barca…

Tras unos 15 minutos llegamos junto a la isla Hong, y subimos a bordo de un gran barco desde el cuál salen las canoas para recorrer las Limeston Cave. Nos colocamos el chaleco salvavidas y montamos a bordo de una canoa dónde un local nos lleva, qué fiasco pensábamos que teníamos que remar nosotros…

El lugar es muy muy bonito y el paseo es relajante…

Tras unos 20 minutos en la canoa, volvemos al barco que hace de embarcadero y nos sirven una bebida fresca.

Después de refrescarnos un poco, que menuda chicharrina cae hoy también… volvemos a la long boat que nos lleva hasta la isla Koh Panyi.

Nos llevan a un restaurante en la isla y es que ya son más de las 14h… toca comer. Hay varias mesas y nos van repartiendo por ellas, encontramos platos de arroz, tortilla, pollo adobado, pollo con anacardos, verduras, sopa, pescado rebozado y piña.

Nos toca en una mesa en la que la tensión se puede cortar con un cuchillo… a un lado tenemos a una pareja de árabes, al otro dos chicas rusas y en frente las alemanas que van en nuestra furgo, con las que cruzamos miradas de “vaya tela” y es que las otras parejas solo hablan entre ellos, no miran a nadie de la mesa y solo se dedican a arrasar con la comida que hay para todos, sin importarles si todos comemos de todo… no sé, una actitud muy hostil… con lo bueno que sería poder hablar entre nosotros y compartir experiencias… En fin, cuando vamos a buscar un café nos encontramos con una pareja de españoles que iban en la long boat, y entablamos conversación con ellos. Son un par de sevillanos que viven en Málaga y que están de viaje de novios. Nos caen bien y es agradable poder hablar un poco en castellano después de varios días por Tailandia…. seguimos el resto del tour juntos compartiendo experiencias.

Tras el café, volvemos a la long boat que nos lleva de vuelta al embarcadero Phang-Nga Bay.  Allí subimos a las furgos y nos llevan al Wat Suwan Kuha, más conocido como el Monkey Temple (entrada 20 baths, incluida en el tour).

El templo, además de estar invadido por macacos, está construido dentro de una cueva enorme. Cuenta con un gran buda reclinado. Siento la calidad de las fotos de hoy, pero son hechas con el móvil y no da para más…

Además puedes visitar una buena parte de la gruta. Aconsejable llevar calzado cerrado con suela de goma o sandalias cerradas porque el suelo está mojado y es muy resbaladizo.

Al salir del templo, encontramos a varios monos merodeando por la zona. Hay algunos puestos dónde venden comida para dársela, aunque el guía lo desaconseja ya que pueden ser agresivos…

Tras la visita al lugar, volvemos a las furgos y nos dirigimos al último punto del día, las cascadas Ton Tai. Tardamos unos 20 minutos en llegar hasta ellas.

Aquí de nuevo se hace imprescindible llevar sandalias cerradas, el suelo resbala muchísimo. Recorremos un corto sendero y vemos 3 de las 6 cascadas que hay en la zona, las otras no se visitan porque hay más se 1h de camino montaña arriba y es peligroso su acceso…

Entre la 1ª y 2ª cascada, y entre la 2ª y la 3ª hay zonas dónde se permite el baño. Muchos no lo dudan y se dan un baño refrescante, yo no lo veo tan claro, más que nada porque luego hay casi 2h de coche hasta el embarcadero del hotel y tendría que ir empapada… pero si me acerco al agua y me refresco un poco, mi marido si se echa al agua sin pensarlo mucho a pesar de estar helada.

De vuelta a las furgos, los guías sacan refrescos y galletas para todos, se agradece la merendola porque la comida fue algo escasa con los ansias aquellos… y sobre las 16,30h, partimos hacia los embarcaderos y hoteles de cada grupo. El camino se hace distendido charlando con la gente y el guía del grupo que vamos en la van.

A nosotros nos dejan en el embarcadero de Ao Nammao, y  de allí zarpamos en un barco hacia Railay East, de camino disfrutamos de una bonita puesta de sol…

Luego caminamos los 5 minutos que nos separan del oeste y nos vamos directos a darnos un baño en la playa mientras vemos acabar de ponerse el sol.

A las 18,30h vamos a la habitación, nos duchamos y salimos a cenar. No tenemos muchas ganas de dar vueltas, así que nos pedimos un par de platos de pollo empanado con patatas fritas y dos refrescos por unos 700 baths en el restaurante del hotel. La comida occidental encarece bastante la cuenta, pero no puedo comer más picante…

Y ya con la panza llena, volvemos a la habitación y nos vamos a dormir pronto, el madrugón de hoy hace mella y ¡mañana nos esperan más islas!

04/10/16: conocemos el Chinatown de Bangkok antes de partir hacia Chiang Mai

Día 4: nueva jornada de momentos y experiencias inolvidables…

Hoy nos levantamos pasadas las 8h. Desayunamos, nos arreglamos y cerramos las mochilas. Bajamos a recepción para hacer el check-out y pedimos que nos guarden las mochilas por una hora.

Vamos al cercano templo Wat In o del Gran Buda de Pie. Su entrada es gratuita y además de varios edificios para la oración, cuenta con un gran buda dorado de 32 metros de altura plantado de pie.

Tras la visita, volvemos al hotel a recoger las mochilas y pedimos un taxi que nos lleve a la estación de trenes de Hua Lampong. El trayecto nos cuesta 75 baths. Dejamos las mochilas en la consigna de la estación por 60 baths c/u. Aunque por el tamaño deberían habernos cobrado 40 por cada una, preferimos no decir nada y que nos guarde bien las mochilas…

Más liberados, cruzamos la calle y vamos a la oficina de 12go quiénes nos hicieron de intermediarios para comprar los billetes del tren nocturno a Chiang Mai. Intercambiamos el boucher por los billetes y nos devuelven 200 baths porqué por lo visto al hacer la compra de los billetes salieron más baratos de lo previsto.

Luego caminamos hacia el templo Wat Traimit. La entrada al buda de oro cuesta 40 baths pp y hay que subir 4 pisos para llegar a la sala que lo alberga. El lugar es bonito, bien merece su visita.

Como os decía, alberga un Buda de Oro de 3 metros de alto y 5,5 toneladas de oro macizo. Esculpida en el elegante estilo Sukhotai, la imagen fue “descubierta” hace 40 años bajo una capa de yeso al caerse la grúa que lo trasladaba a un nuevo edificio dentro del recinto del templo. Se cree que el Buda fue construido en Ayutthaya, y para protegerlo del ataque de los birmanos a la antigua capital tailandesa, fue transportado a Bangkok recubierto de una capa de yeso, la cual fue abandonada durante más de 200 años, momento en el que al transportarla hubo el “accidente” y se descubrió el Buda de oro.

Las vistas del templo desde allí arriba también son bien curiosas, y descubrimos que está rodeado de altos edificios.

A pesar de que hace un calor tremendo, decidimos dar un paseo hasta Chinatown. Nos liamos un poco  y vamos por dónde no toca, encontrándonos con unas calles repletas de talleres mecánicos… cuando al fin damos con la calle principal nos encontramos con cientos de puestos de comida y tiendas con productos de medicina tradicional china y encurtidos, al más puro estilo de las calles que recorrimos en nuestro viaje por Hong Kong el año pasado.

Nos llama la atención un puesto en el que elaboran dulces artesanales allí mismo. Tienen buena pinta y por 42 baths nos hacemos con unos cuantos para probarlos.

Entramos en un pequeño templo camuflado entre puestos de comida que nos recuerda mucho a los visitados en Hong Kong el año pasado…

Sobre las 12.40h, volvemos hacia la estación y entramos al metro. Pagamos 19 baths cada uno por recorrer 2 paradas hasta Si-Lom. Es curioso pero la máquina del metro al introducir el dinero te da una moneda de plástico que debes usar para entrar y salir del metro. Se parecen a las fichas que te dan en las ferias 😀

Al llegar a la zona, nos decantamos por un restaurante de noodles, dónde comemos por 350 baths. Con la panza llena, recorremos las calles peatonales elevadas tan típicas de la ciudad. Me encantan las vistas “caóticas” que ofrecen las grandes ciudades del sudeste asiático 🙂

Al salir encontramos un Cat Café al más puro estilo japo 🙂 Nos hace tanta gracia que no podemos evitar entrar. Pedimos un capuccino y un matcha latte frappé por 290 baths y subimos a la zona dónde tienen a los gatos. Aunque la mayoría duermen, el lugar está muy bien, hay poca gente, los tienen bien cuidados y nos recuerda a los Neko Café que visitamos en nuestro 2º viaje a Japón. Pasamos una hora acariciando a los gatitos que nos hacen caso.

Al salir, vamos hacia el parque Lumphini, dónde nos sentamos en un banco junto al estanque a tomar la fresca.

A eso de las 16h, volvemos al metro (19 baths pp) y nos dirigimos a la estación Hua Lamptong. Nos sorprende la poca gente que usa el metro, parece que esté hecho para clases altas -y turistas-.

Una vez en la estación, compramos bebidas para el viaje y recogemos las mochilas de la consigna. Falta 1h 30 para que salga el tren pero estamos agotados, el calor de hoy es mortal y no queremos alejarnos ya de la estación, así que nos sentamos a esperar en la gran sala de espera que tiene el recinto.

A las 17.30h nos dicen que ya podemos subir a bordo y allá que vamos a descubrir nuestro camarote en 1ª clase en el tren nocturno que nos llevará a Chiang Mai.

En el vagón que viajamos hay 12 cabinas de 1ª clase y un par de lavabos solo para los pasajeros de este vagón, uno de estilo occidental y otro tipo letrina con ducha de agua fría, ambos están limpios en todo momento. Nuestra cabina es de primera, no está mal viendo el resto del tren 😛

Salimos puntuales a las 18.15h. Media hora más tarde pasa la azafata comentando que podemos pedir cena en el camarote, son bandejas a escoger con crema, sopa, arroz y carne o pescado con verduras por 170-190 baths. Aunque se puede llevar comida de fuera e incluso ir al vagón restaurante dónde posiblemente sea más barato, optamos por la comodidad. El pack que pedimos cuesta 170 baths c/u. La comida no está mal aunque es bastante picante para mi gusto. Aprovechamos para comernos algunos dulces que compramos en el Chinatown, ¡están bien ricos!

Tras la cena, a eso de las 19,45h pasan a hacer las camas y ya nos dejan el camarote listo para dormir. Aunque tenemos serias dudas de poder dormir esta noche porque el ruido y el traqueteo del tren son importantes. No es nuestro 1r viaje en tren nocturno, ya hicimos un viaje de Barcelona a Oviedo hace años, pero nada tenía que ver aquél tren con este… 😀

Sobre las 21h y agotados de todo el día, nos echamos a dormir. A eso de las 23h, mi marido que va en la litera superior, se baja conmigo porque dice que es imposible estar allá arriba… le parece que se vaya a caer con cada bache :S

Veremos qué tal la experiencia del tren nocturno

24/09/15: visitamos el MET y nos vamos de compras a Times Sq y 5th Ave!

Día 6: mañana cultural en el MET y tarde de compras 🙂

Nos levantamos tranquilamente a eso de las 8,40h. Desayunamos las provisiones que tenemos en el apartamento y nos ponemos en marcha. Es nuestro último día completo en esta fascinante ciudad… ¡qué rápido pasan los días cuando estás de viaje!

Cogemos el metro hasta la parada 86 Street para ir al Metropolitan Museum of Art, más conocido como el MET.

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Este es otro de los grandes museos de la ciudad de New York y necesitaréis un buen rato para visitarlo. Lo ideal, hacer como nosotros y visitar su web previamente para programar un poco la visita e ir al grano para ver aquello que más os interese.

Pagamos 20$ los dos por la entrada y nos vamos derechos al ala derecha dónde se encuentra la colección de arte egipcio. Los que me conocéis, ya sabéis que el antiguo Egipto es otra de mis pasiones junto a Japón 😉 Lo primero que encontramos al entrar en la zona es el templo egipcio de Dendur, ¡alucinante! ¡Qué cantidad de recuerdos me vienen en estas salas de mi viaje a Egipto en 2005! Tengo pendiente explicaros mi primer gran viaje, en el que me picó el gusanillo viajero 🙂

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¿Y qué hace un templo egipcio en un museo de NYC? Para aquellos que os hacéis esta pregunta, contaros que cuando Egipto construyó la presa de Asuan para formar el lago Nasser en el río Nilo, muchos templos iban a quedar cubiertos por el agua y antes de perder todo ese patrimonio, decidió regalarlos a distintos países del mundo con los que tenían relaciones diplomáticas. Aquí tienen uno de aquellos y si vais a Madrid podréis visitar el templo Debod. Los llevaron pieza a pieza hasta el país de destino y los reconstruyeron allí. Y aquí estamos, frente a un templo, decenas de esculturas, sarcófagos, jeroglíficos, joyas y figuras mortuorias… ¡qué pasada! Cada vez con más ganas de poder repetir aquél viaje, ésta vez con mi marido 🙂

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Tras un buen rato en las salas de arte egipcio, nos vamos hacia la zona dónde exponen armas de todo tipo y de todo el mundo. El arte de la guerra… aquí encontramos armaduras, caballeros, espadas, rifles, e incluso el primer revólver Colt de primeros de 1800.

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con esta nos reímos al recordar a Jaime Lannister de Juego de Tronos 😛

 

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algunas empuñaduras son verdaderas obras de arte…

 

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el mítico Colt

Y de las armas americanas sobretodo, pasamos a las armas niponas… y es que entramos en las salas de arte asiático dónde encontramos verdaderas obras de arte en forma de katana y armaduras samurai…

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Tras las armas, pasamos a las salas dónde se encuentra una exposición de pintura japonesa. Estoy disfrutando de lo lindo en este museo 😛 Encontramos una colección de pintura Ukiyo-e del artista japonés Hokusai de 1830 a 1833, entre sus pinturas más famosas se encuentran la Gran Ola de Kanawaga y 36 vistas del Monte Fuji, ambas utilizadas para el Japan Rail Pass nipón 🙂

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Os dejo enlace a la entrada del 2º viaje a Japón dónde podréis ver una imagen de los Japan Rail Pass de 2011 y de 2013 con estos dibujos… 🙂

Como os decía, nos deleitamos con el arte japonés un buen rato. Entre las obras también encontramos una sala con tatami y algo de Ikebana.

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Antes de irnos, subimos a la azotea desde dónde se tienen unas bonitas vistas de Central Park y el skyline de la ciudad 🙂

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Tras más de 2h en el museo, decidimos finalizar la visita e ir a ver más lugares emblemáticos de la ciudad. Así que salimos y cogemos el metro hasta la parada West 4 St. – Washington Sq. Caminamos las pocas calles que separan el metro de la plaza Washington Square dónde vamos a visitar un lugar algo friki… y es que en esta plaza está la fuente que usaron para grabar la intro de la serie Friends.

La verdad es que cuesta imaginarse que esa fuente sea la misma de la serie… entre que está abarrotada de gente y que tomaron un plano muy concreto de ella… pero aún así me hace ilusión estar aquí porque era muy fan de esa serie de los 90 🙂

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Son algo más de la 1h y empezamos a tener hambre. Decidimos que no nos podemos ir de esta ciudad sin comernos unas hamburguesas del Shake Shack… así que tomamos el metro hasta Times Sq y vamos al local que tienen en la 43 St. con la 8th Ave. Os dejo el enlace a su web para que podáis localizar sus restaurantes…

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Tenemos que esperar unos 30 minutos y cuesta encontrar un sitio dónde sentarse… pedimos un par de ellas con unas patatas y refrescos por 28$, y disfrutamos de ¡¡las mejores hamburguesas que hemos comido en la vida!!

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Sobre las 15h terminamos de comer… la verdad es que da hasta pena terminar de lo ¡buenas que estaban! Decidimos aprovechar la tarde para pasarla por Times Square e ir a comprar algunos souvenirs. La ciudad tiene lugares increíbles pero yo creo que Times fue de lo que más me impactó…

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Entramos en varias tiendas, en algunas solo miramos y en otras compramos… Nos hacemos con un monito de peluche para mi sobrino, una sudadera que me encargó mi hermana, 2 vasos de chupito para los padres y un par de imanes para la colección…

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Tras un buen rato de compras, nos tomamos un café en el Starbucks. Y al salir, nos encontramos con el Naked Cowboy… todo un personaje del que os dejo más información en el enlace.

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A eso de las 16,30h decidimos volver al apartamento e ir a echarnos un rato. Tras una siesta, preparamos las maletas y recogemos las cosas… mañana ya nos vamos 😦 Pero no queremos pasar toda la tarde en el apartamento, así que a las 19h cogemos el metro hasta Penn Station y nos deleitamos con las vistas del Empire State iluminado, hoy con tonos rojos.

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Caminamos por la 34 St mirando escaparates. Entramos en uno de los centros comerciales más famosos, el Macy’s. Damos una vuelta pero no nos acaba de convencer nada. Al salir de nuevo a la 34, encontramos un Uniqlo. Esta cadena japonesa me encanta y hay pocas ciudades dónde puedas encontrar una tienda, así que entramos de cabeza. Me compro 4 camisas 😛 Para los que os guste esta tienda, deciros que está previsto que abran una en Barcelona en 2017 😀

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Son algo más de las 20h cuando decidimos dar por finalizadas las compras y volver al apartamento. Así que entramos al metro. Hoy se acaban nuestras metrocard, así que al salir recargamos las tarjetas con 2,75$ cada una, así mañana no tendremos que preocuparnos de ello yendo cargados con las maletas.

Bajamos en la parada 42 PABT y salimos de nuevo hacia Times Square dónde echamos unas últimas fotos de los grandes carteles y sus luces de neón.

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Compramos en un puesto callejero unas porciones de pizza y unos refrescos por 9$ y con pesar, volvemos al apartamento a eso de las 21,30h. Nos tomamos la cena, ducha y a dormir no muy tarde que mañana nos espera un largo camino de vuelta…

 

23/09/15: Liberty Island, Wall Street, 9/11 Memorial, the One, y Brooklyn Bridge

Día 5: visitamos a Miss Liberty, Wall Street, el 9/11 Memorial, subimos a lo más alto del One y caminamos sobre el Brooklyn Bridge… ¡día super intenso!

 

Nos levantamos a las 8h, desayunamos unos pocos cupcakes que nos quedan y nos ponemos en marcha. Hoy vamos a conocer a ¡Miss Liberty!

Tomamos la línea 1 (roja) en la estación de Times Sq hasta la parada South Ferry. Es importante colocarse en los primeros 5 vagones ya que la estación de South Ferry es pequeña y curva y solo hay cabida para esos vagones, lo avisan por megafonía cuando entra el tren y además hay una marca roja junto a las puertas de éstos.

Junto a nosotros van un grupo de estudiantes italianos que están de viaje en la ciudad con sus profes… una de las profesoras al oírnos hablar español nos da conversación, medio en inglés, medio en italiano 😛 ¡cómo me gustan esos momentos de intercambio viajero! 🙂

Son las 9,30h cuando llegamos a la parada de South Ferry y nos dirigimos hacia el Fort Clinton, dónde están las taquillas para el ferry. Recordad que la visita de hoy la incluimos en el NYC Explorer Pass, así que solo tenemos que intercambiar el pase por el ticket, mucho más rápido porque la cola es distinta y es más ágil.

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De allí nos dirigimos hacia el muelle en el Battery Park, y ya disfrutamos de las vistas desde aquí… hacia un lado el Hudson con la Estatua de la Libertad a lo lejos, hacia el otro el Fuerte Clinton y la vista de los rascacielos de Wall Street….

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Los americanos son bastante neuróticos para la seguridad, así que tras una larga cola pasamos un control seguridad igual de estricto que el de un aeropuerto, y subimos al primer ferry que sale. Cogemos sitio junto a un ventanal que queda cerca de la popa del barco desde dónde disfrutamos del fabuloso skyline de la ciudad… el recién estrenado gran angular me es de gran ayuda para tomar unas instantáneas de las vistas 🙂

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Son las 10.30h cuando al fin llegamos a la Liberty Island. La mayoría de la gente se va directa a la zona dónde se ubica la archiconocida estatua, pero nosotros preferimos recorrer la isla y disfrutar también de las vistas del skyline de NYC y New Jersey que hay desde aquí, de los habitantes de la isla y del muelle…

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Y tras todo ello, ahora si, nos dirigimos a los pies de Miss Liberty, la estatua más famosa del planeta… tras haber visto las que hay en Paris y en Tokyo, al fin disfrutamos de la “original” 🙂

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La estatua, realizada en láminas de cobre, tiene una altura de 46 metros y medio. Añadiendo el pedestal sobre el que reposa en Liberty Island llega hasta los 93 metros. La Estatua de la Libertad se alza cargada de simbolismos, el más evidente y la razón principal por la que se creó, aparece en forma de inscripción sobre la tabla de su mano izquierda: “July IV MDCCLXXVI” (4 de Julio de 1776), fecha de la firma de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.

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Además, la estatua pisa con su pie derecho unas cadenas, en clara referencia a la ruptura de opresiones. Las 25 ventanas del mirador de la corona representan los minerales naturales de la Tierra, y los 7 rayos que salen de ella tienen que ver con los 7 grandes mares o los 7 continentes, según la versión que se imponga. El punto más alto del monumento, la antorcha chapada en oro, que no es la original, simboliza la luz que marca el camino hacia la libertad.

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Aunque se la conoce como la Estatua de la Libertad, su verdadero nombre es “la libertad iluminando el mundo”, y a pesar de ser considerada un símbolo americano en realidad fue un regalo de los franceses a los estadounidenses en 1886 para conmemorar el centenario de la Declaración de Independencia de los USA, y como un signo de amistad entre las dos naciones.

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Después de más o menos una hora en la isla, decidimos coger el ferry… y dirigirnos a Ellis Island. Esta pequeña isla, era el punto de llegada de los inmigrantes llegados de Europa y África a la ciudad, y dónde debían pasar los controles de aduanas e inmigración. Por ello en los 90 crearon el Museo de la Inmigración, un pequeño homenaje a todas aquellas personas.

Pero cuál es nuestra sorpresa cuando tenemos que hacer una hora de cola, esperando a que el primer ferry que llega desembarque y embarque… Tanta espera, y viendo que la mayor parte de la gente que sube a bordo se dirige a Ellis Island, se nos pasan las ganas de ir bajar para evitar que nos vuelva a ocurrir lo mismo…. Y es que en Ellis estamos más de 30 minutos parados esperando a que baje y suba la gente… ¡uff! Creo que lo tienen muy mal montado… teniendo en cuenta la cantidad de turistas que van a  ambas islas, da para un ferry a cada isla y no haciendo paradas.

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Ellis Island

 

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¡Son más de las 13,30h cuando conseguimos llegar de vuelta a Battery Park! Qué locura… Vemos en el parque el East Coast Memorial, que se compone de 8 bloques de hormigón de casi 6 metros de altura con los nombre de las más de 4500 soldados que perdieron la vida en el mar, junto a su rango, rama militar y estado de origen central, y en el centro un águila con una corona de laurel sobre una ola que simboliza la muerte en el mar, y el memorial de la Llama Eterna en honor a los muertos en el trágico 11-S.

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Seguimos caminando hacia el Bowling Green Park dónde se encuentra el Charging Bull, el toro de Wall Street que simboliza el optimismo, la agresividad y la prosperidad financiera de esta zona de la ciudad… creada por Arturo Di Modica tras la crisis bursátil de 1987. Se hace difícil acercarse a ella ya que está rodeada de turistas… así que nos conformamos con verla en la distancia.

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Avanzamos por New Street hasta el cruce con la Wall Street, dónde se encuentra el edificio de la NY Stock Exchange, una de las bolsas más conocidas del planeta. Nos hace especial ilusión ver el edificio, aunque sea por fuera ya que no se puede acceder fácilmente al interior porque tenemos algunos fondos de inversión que cotizan en ella 😛

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A muy pocos pasos, encontramos el Federal Hall. Construido en 1700 como primer ayuntamiento y más tarde, en 1789, fue el lugar donde George Washington fue nombrado primer presidente de los Estados Unidos. Fue utilizado como Capitolio durante sólo un año ya que, cuando Filadelfia se convirtió en capital provisional de Estados Unidos, el edificio volvió a ejercer su función de ayuntamiento hasta 1812, año en que fue demolido. Aunque el edificio actual no es el original, fue declarado monumento nacional en 1939 y es tal vez el edificio clásico mejor conservado de Nueva York. Alberga un pequeño museo que narra la historia del edificio y que contiene algunos importantes objetos como la biblia sobre la que juró G. Washington. El edificio también cuenta con un pequeño centro de información turística. En la entrada principal del edificio se encuentra una estatua del 1r presidente, George Washington.

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Pasamos frente al Banco de la Reserva Federal, se puede entrar en alguna sala principal, pero para ver los lingotes de oro hay que reservar con muchísima antelación y pagar el tour guiado, y nosotros no llegamos a tiempo… así que nos conformamos con la vista desde fuera. Seguimos caminando por Wall St. hasta el cruce con Broadway Ave. dónde se encuentra la Trinity Church, construida en 1846 por Richard Upjohn, era uno de los edificios más altos del sur de la ciudad y servía como “faro” a los barcos que llegaban a Battery Park. No podemos entrar ya que es tarde y han cerrado…

Son algo más de las 14h cuando hambrientos, entramos en un McDonalds. Tenemos muchos planes aún y queremos “finiquitar” la comida en plan rápido… Tomamos dos menús por 13$ y cumplimos con la tradición de “Mc Donalds por el mundo” que tenemos 😛 Recordad que en todos nuestros viajes hacemos siempre una parada en un restaurante de la cadena para confirmar que estés dónde estés, los menús siempre son iguales 🙂

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Tras la comida, y un breve descanso de tanta caminata, nos dirigimos hacia la St Paul’s Chapel que también encontramos cerrada… Inaugurada en 1766, esta iglesia es el edificio público más antiguo de Manhattan aún en uso. A pesar de la cercanía al World Trade Center, quedó intacta tras el derrumbe de las torres gemelas, por lo que fue punto de peregrinación de voluntarios y afectados. No podemos entrar en ella porque a esta hora está cerrada, así que la rodeamos y vemos su cementerio desde la verja.

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Desde aquí ya vemos el One, el edificio más alto que hay actualmente en New York y que construyeron como homenaje a las desaparecidas Torres Gemelas. La idea es construir un complejo de varios edificios, cada uno de ellos numerado, que rodeen el espacio que dejó el antiguo World Trade Center. Y hacia allá es a dónde nos dirigimos…

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De camino nos topamos también Oculus, con la estación de tren/metro que está construyendo el arquitecto español Santiago Calatrava, considerada como la estación de metro más cara de la historia de la ciudad… espera a que vean la calidad de las construcciones de Don Calatrava… ¬¬’  Comentar que la estación se inauguró en marzo de 2016, así que actualmente es visitable 😉

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Caminamos entre altos edificios y obras, hasta llegar al 9/11 Memorial y las dos enormes piscinas que cubren la base las Torres Gemelas… Construidas en 2011 como monumento en memoria de las victimas de los atentados del 11S en el World Trade Center.

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Realmente se ponen los pelos de punta al pensar lo que toda aquella gente debió sufrir en ese momento, y recuerdo mi mal cuerpo de aquel día cuando vi en las noticias y en directo la caída de las torres tras el choque de los aviones. Aún se me ponen los pelos de punta. Y aunque creo que jamás se sabrá toda la verdad sobre lo ocurrido aquél día, si realmente fue un atentado o fue una jugada del gobierno para tener una excusa para ir a la guerra a oriente medio, lo que si sé es que muchos sufrieron las consecuencias de aquel acto… y sus nombres están escritos en los bordes de las piscinas.

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Este lugar me genera sentimientos contradictorios, por un lado acongoje al pensar en lo que las piscinas representan, por otro, admiración al mirar alrededor y hacia arriba y ver los altos rascacielos aquí construidos…

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Nos dirigimos hacia el One World Observatory, no queremos irnos de la ciudad sin subir a todos sus miradores y el más alto no iba a ser menos… pagamos 32$ cada uno  y vamos hacia los controles de seguridad. Aquí me pasa algo curioso y es que la militar que me inspecciona el bolso me dice que le gusta mucho y me pregunta dónde lo he comprado… cuando le digo que en una tienda en Barcelona, ¡alucina un montón! 😀 Le explico que soy de Barcelona y que estoy de visita en la ciudad, y me responde que me había confundido por una neoyorquina. No sé qué tengo, pero esto me ocurre a menudo cuando viajo por Europa, siempre me para la gente a preguntarme indicaciones… ¿será que no tengo pinta de ser de ningún sitio en concreto, y simplemente soy una ciudadana del mundo? 🙂

Tras la curiosa conversación con la militar, accedemos al ascensor que te lleva a lo más alto y aunque ya íbamos advertidos, ¡alucinamos con el montaje que tienen aquí!

Nota importante: los que queráis mantener la intriga, no visualicéis los siguientes vídeos 😉

Al llegar arriba, ponen de nuevo un audiovisual sobre los grandes iconos de la ciudad…

Comúnmente conocida como la Freedom Tower, el edificio fue inaugurado el 3 de noviembre de 2014, y alcanza una altura total de 541 metros, que equivalen a 1776 pies, cifra simbólica ya que es el año de la Declaración de Independencia de los EEUU. Durante una hora recorremos los grandes ventanales que ofrecen una vista de 360º sobre la ciudad desde el piso 94. Desde aquí tenemos unas vistas privilegiadas de todos los distritos de la ciudad, de la Liberty Island, de los puentes más famosos, del resto de rascacielos de la ciudad y de las grandes avenidas…

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Tras una hora y algo aquí arriba, decidimos bajar… de nuevo alucinamos con el ascensor 🙂

Una vez abajo, seguimos recorriendo las calles del distrito sur de Manhattan.  A eso de las 16,45h paramos un momento en un Starbucks a tomar un par de cafés (7$), y después proseguimos la caminata hacia el puente de Brooklyn. Pasamos frente al edificio del Ayuntamiento.

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Sobre las 17h, y antes de que caiga el sol, nos disponemos a cruzar el puente más famoso de la ciudad, el Brooklyn Bridge, que une los distritos de Manhattan y Brooklyn.

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Diseñado por Roebling, y construido entre 1870 y 1883, con 1825 metros de largo y una luz entre pilares de 486.3m, fue el puente colgante más grande del mundo hasta 1889, y considerado todo un pionero en la ingeniería al usar grandes cables de acero para su sostén por primera vez en la historia. Y mientras cruzamos hacia el otro lado sobre el East River, disfrutamos de ese cableado, de las grandes estructuras que forman sus pilares y de las fabulosas vistas hacia el skyline de la ciudad…

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Tardamos unos 30 minutos en recorrerlo de punta a punta y cuando llegamos al mirador Dumbo, y entre los puentes de Brooklyn y de Manhattan vemos caer el sol… disfrutando de una de las puestas de sol más bonitas de este viaje 🙂

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Estamos agotados tras una largo día de caminata, y aunque sé que las vistas del skyline iluminado deben ser brutales, decidimos volver al apartamento. Así que sobre las 18,30h, cogemos el metro en la estación York, línea F hasta W4 St, dónde cambiamos a la línea A hasta 42-PABT. Pasamos por el supermercado que tenemos frente al apartamento a comprar algo para la cena y el desayuno de mañana y nos hacemos con un par de Redbull también (32$). Nos damos una buena ducha, nos relajamos en el apartamento y cenamos un delicioso solomillo, acompañado por fideos y arroz. Realmente la carne en EEUU está deliciosa, ¡no he probado otra igual!

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Hoy el día ha cundido y hemos visitado lugares que nos hacían especial ilusión… más contentos que unos niños con zapatos nuevos, nos vamos a dormir pronto, estamos ko y aún nos quedan días por delante en esta fabulosa ciudad 🙂

22/09/15: Museo de Historia Natural, Roosevelt Island, Flatiron y tiendeo por Broadway Ave!

Día 4: día completo… mañana en el Museo de Historia Natural, tarde en Roosevelt Island, Flatiron, Union Sq y Broadway Avenue.

Hoy conseguimos dormir un rato más que los otros días… Tomamos un desayuno en el apartamento al más puro estilo estadounidense…

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Tras el atracón, vamos a buscar el metro a 42-Port Authority, línea azul hasta la parada 81-St. Desde la misma estación de metro se puede acceder al American Museum of Natural History, que es nuestro primer destino del día, pero preferimos salir a la calle y ver esa fachada que en tantas películas hemos visto 🙂

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Nos toca hacer una cola de unos 20 minutos. Delante llevamos a una familia de españoles con los que intercambiamos información viajera 🙂 Algunos museos de la ciudad tienen la particularidad que pagando un donativo ya puedes entrar, sin necesidad de pagar el precio establecido para la entrada. Nosotros pagamos 10$ y entramos. Los otros españoles, decidieron pagar 15$ por dos adultos y dos niños. Este museo también es inmenso, así que os recomiendo echar un vistazo a su web y programar un poco qué queréis visitar u os podéis pasar un día entero aquí dentro.

Ya el hall principal dónde están las taquillas, impresiona… con un gran esqueleto de dinosaurio en el centro de la sala.

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Conforme entramos a la zona de los mamíferos alucinamos aún más al descubrir maquetas a tamaño real de algunos animales, están muy bien hechos, parece que se vayan a mover en cualquier momento.

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Visitamos las salas del Antiguo Egipto y de las Culturas Asiáticas, dónde podemos ver momias de nuevo (ya las vimos en el Museo del Cairo y en el British Museum anteriormente), y una tumba de la Dinastia Ming que trajeron de los pies de la Gran Muralla China…

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Después vamos hacia la sala de los minerales, dónde tienen muestras de todos los minerales y gemas que hay, además de algunos fragmentos de meteorito. Esta sala me alucina un montón, y es que de pequeña me gustaba coleccionar minerales, así que tener tantísimos aquí juntos me parece una pasada.

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meteorito de Groenlandia tan pesado que la plataforma que lo sujeta llega hasta los cimientos del museo…

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Luego visitamos la sala de la ballena azul, es impresionante. La réplica de 29 metros de longitud suspendida del techo es digna de ver…

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De allí, nos vamos a la zona de los dinosaurios. Y aquí alucino otra vez al ver la cantidad de esqueletos de dinosaurio que tienen. Algunos son realmente grandes y ocupan toda la sala, como los del Tyrannosaurus Rex, el Triceratops y el Saurópodor entre otros…

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Aunque se hace algo pesado visitar el museo por lo grande que es, como amante de las ciencias naturales, me lo paso en grande aquí 🙂 Son más de las 12,30h cuando salimos del museo… y apenas hemos visto una pequeña parte de éste…

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Decidimos volver al metro, línea azul hasta 42-PABS e ir a comer al apartamento. Antes pasamos por el supermercado que tenemos en frente a comprar algo de verduras y carne, y algo de picoteo para los siguientes días (44$).

Hace un día nublado y bastante fresquete, y los madrugones de estos días hacen mella… así que después de comer nos echamos un rato de siesta hasta las 16,30h. Una vez recargadas las pilas, cogemos de nuevo el metro hasta la parada de  Lexington Ave /59 St. Desde allí caminamos unos pocos minutos hacia la 2ª Avenida para coger el teleférico hacia Roosevelt Island (incluido en la MetroCard). Las vistas del Queensboro Bridge no están nada mal desde él… y nos sorprende ver lo cerca que pasamos de algunos edificios junto a la orilla del East River.

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El trayecto hasta la isla Roosevelt dura unos 15 minutos y vemos como muchos neoyorquinos lo usan para cruzar hacia ella, una isla de apenas 2 millas de largo entre los distritos de Manhattan y Queens, y en la que viven unas 9000 personas.

Las vistas desde esta orilla hacia Manhattan son bien chulas, bien merece la pena acercarse a aquí si se dispone de tiempo… vemos una bonita puesta de sol sobre su skyline.

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barcos transportadores de basuras sobre el East River

 

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Tras unas cuantas fotos, caminamos 300m hasta la boca de metro Roosevelt Island, línea F y nos dirigimos hacia la parada St Herald dónde hacemos trasbordo a las líneas amarillas (N, Q, R), y bajamos en la parada 23 Street. Salimos a la calle y vamos a disfrutar de la vista de otro gran clásico de la ciudad, el Flatiron Building.

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El Flatiron, fue uno de los edificios más altos en Nueva York hasta su finalización en 1902. Situado en la confluencia de la calle 23, la 5th Avenue y Broadway Av., mirando hacia Madison Square. Al igual que una columna clásica griega, su fachada de caliza está dividida horizontalmente en tres partes. La forma tan peculiar tiene su historia: la constructora y el arquitecto querían un edificio diferente que atrajera a financieros de Wall Street como inquilinos, y se interesaron por la forma triangular del solar donde hoy se levanta el edificio. No consiguieron tener a los ejecutivos de inquilinos, pero el edificio sí fue una auténtica revolución en cuanto a la forma…y en cuanto a la altura, e incluso en sus primeros tiempos se hicieron apuestas sobre cuanto aguantaría en pie…

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Tras disfrutar de la vista, volvemos a bajar al metro y volvemos a tomar las líneas amarillas (R, W) hasta la parada 14 St – Union Sq.

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Salimos a la calle por la Union Square. Esta plaza es conocida por el Greenmarket, que tiene lugar aquí hasta las 18h todos los lunes, miércoles, viernes y sábados. El famoso mercado al aire libre empezó en el 1976 con unas pocas paradas de granjeros regionales, pero actualmente se pueden encontrar hasta 140 paradas de todo tipo de productos (panaderías, aceites, plantas, quesos artesanos, verduras, mermeladas, pastelerías, zumos, etc.). Nosotros no cogemos el mercado abierto, pero si disfrutamos del gentío que hay en ella, de los grupos de gente jugando a damas y al ajedrez, y de los Hare Krishna con sus cánticos… Nos recuerda bastante a la Pl. Catalunya de Barcelona 🙂

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Decidimos adentrarnos en la Broadway Avenue e ir a mirar algunas tiendas que llevamos apuntadas…

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Tras caminar unos metros, nos encontramos con la tienda Planet Forbiden, de cómics y videojuegos, y alucinamos tanto con su escaparate que no podemos evitar entrar 😛 La tienda mola por dentro y por fuera, os la recomiendo. Compramos un libro de Dune en inglés por 10$.

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Desandamos lo andado y volvemos al metro de Union Sq, dónde tomamos de nuevo la línea amarilla hasta la parada 8 St-NYU. Salimos de nuevo en Broadway Ave, entramos en un par de tiendas de zapatos y ropa que llevo recomendadas, pero nos encontramos con los mismos precios y modelos que en España… así que no compramos nada… pero disfrutamos de las vistas y el ambiente de la New York University.

Son las 20h cuando agotados, cogemos el metro de nuevo en Bleeker St (línea 6) para volver al apartamento. En la parada de Brooklyn Bridge nos quedamos los turistas en el vagón sin darnos cuenta de que era la última parada de la línea… de repente el tren arranca de nuevo y pasamos por la City Hall, una de las estaciones fantasma que hay en la ciudad, aunque lo sabía, no caigo hasta que la veo y me doy cuenta tarde para echar unas fotos…

Bajamos de nuevo en Brooklyn Bridge y cambiamos a la línea 4, en Fulton St cambiamos a la línea azul y de allí vamos hasta la parada 42-PABT. Menudo viajecito, casi 45 minutos de trayecto 😛

Intentamos cenar en las hamburgueserías Shake-Shack y en 5 Guys pero hay muchísima cola en ambos, y estamos súper cansados como para esperar los más de 30 minutos de cola que hay, así que vamos al supermercado que tenemos frente al hotel y compramos edamame, sushi y refrescos por 22$, y nos vamos al apartamento. Antes de subir al piso, vamos a la azotea del bloque desde dónde hay unas vistas geniales del Intrepid y hacia Times Sq.

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Cenamos tranquilamente en el apartamento. Y tras una ducha, a las 23h caemos planos en la cama…

19/09/15: día de “contrastes” en que conocemos las oficinas de los Cazafantasmas!

Día 1: hacemos el tour contrastes de NY, recorremos Litle Italy, Chinatown, High Line Park y Times Sq!

A las 7h nos despertamos… Vaya nochecita… A pesar de ser un piso alto, hay muchísimo ruido por la noche y los bomberos montan unas porcatas alucinantes… Han pasado como 4 o 5 camiones con las sirenas y las bocinas a todo trapo, ¡e incluso cuando volvían a la estación! que desgraciadamente está en la calle de al lado.

Desayunamos tranquilamente los cupcakes que compramos ayer, y a las 8,20h salimos a la calle. Paseamos por las calles aledañas hasta llegar a Times Sq de nuevo. Aún nos falta un ratillo hasta la hora de recogida para el tour, así que damos una vuelta y alucinamos al ver una sede de la Cienciología…

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A las 8,45h vamos a la cafetería Carve en la 8th Ave donde empieza el tour de contrastes que reservamos por internet. Son unas 5h en bus con guía hispano y recorriendo los barrios de Harlem, Bronx, Queens y Brooklyn por 59$/pp, mientras recorremos las calles de New York haciendo paradas en los puntos más interesantes.

Pagamos el tour y subimos a la mini-van. Somos unas 10 personas, la mayoría españoles. Cuando estamos todos, arranca y nos dirigimos al norte de Manhattan pasando junto al río Hudson. La primera parada es junto al Cotton Club. Éste situado en la 125 St data de 1978, pero el original de 1920 abierto en Harlem fue un mítico local de la noche neoyorquina que incluso se resistió a cerrar en la época de la ley seca y dónde algunos de los grandes de la música hicieron sus pinitos como Louis Armstrong.

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Volvemos a la furgo y la siguiente parada es la Riverside Chuch, construida gracias a la aportación económica de John D. Rockefeller Jr y el pastor Fosdick en 1920. De estilo neogótico ha acogido grandes discursos de personalidades como Martin Luther King, Nelson Mandela e incluso Fidel Castro.

 

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Su interior sorprende, es mucho más bonita de lo que parece desde fuera. Lo siento, no dejaban hacer fotos ya que estaban celebrando un evento religioso.

Salimos y cruzamos la calle hacia el General Grant National Memorial. Se trata del mausoleo dónde se encuentra enterrado el General Ulysses S. Grant, uno de los grandes protagonistas de la Guerra de Secesión y el 18º presidente de los EEUU.

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Es un lugar realmente impresionante… pero a mi me llaman mucho la atención unos bancos que hay en el parque a los lados del mausoleo, al más puro estilo de Gaudí. La tierra tira, qué le vamos a hacer 😛

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La siguiente parada del tour, es la Columbia University. Es la institución de educación superior más antigua del estado de Nueva York, la quinta más antigua de Estados Unidos, y fue fundada en 1754 como “Colegio del Rey” por carta real de George II de UK. Hoy en día es una de la universidades de mayor prestigio del país y nos flipa un montón poder ver su campus principal, aunque sea de un vistazo desde su parque.

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Seguramente reconoceréis el edificio principal -que aparece en la foto sobre estas líneas- ya que ha salido en multitud de películas y series…

La siguiente parada es un poco más adelante. Visitamos la St John the Divine Cathedral, en la Amsterdam Ave, que data de 1892 aunque a lo largo de su historia ha estado en construcción (ha sufrido varios incendios, dos guerras mundiales de por medio, cambios radicales en su estilo…) por lo que los neoyorquinos la conocen como la Catedral inacabada o de interminable construcción 😛

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Se trata de una de la catedrales anglicanas más grandes del mundo, con una superficie de más de 11.000 m². Entramos y alucinamos al contemplar los casi 40 metros de altura que tiene su nave principal. Apenas tenemos 5 minutos para verla, así que no nos da para mucho… pero si tenéis tiempo, recomiendo su visita.

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Tras echar un vistazo, volvemos a la furgo y hacemos una pequeña parada para ver las Brownstone, casas “en serie” de fachada recubierta de piedra arenisca marrón muy típicas del Upper West Side y que reconoceréis de muchas pelis y series 🙂

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Tras unas fotos, volvemos a la mini-van y nos dirigimos hacia Harlem. La primera parada es el Teatro Apollo, uno de los clubs de música popular más famosos de EEUU y uno de los más relevantes de la historia de la música afroamericana en el país ya que en él dieron sus primeros pasos grandes intérpretes como Ella Fitzgerald, Stevie Wonder o Michael Jackson.

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Frente a la entrada del teatro, hay en el suelo baldosas con los nombres de los grandes de la música que han pasado por su escenario, el estilo del paseo de la fama de Hollywood. Me encantaría poder entrar a ver un espectáculo en este sitio tan mítico… aunque nos conformamos escuchando a una banda que hay tocando junto a la entrada.

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Tras unos minutos aquí, volvemos a la furgo y avanzamos hacia el norte, cruzando el río Harlem y de camino al Bronx mientras nos va explicando datos sobre la historia de la ciudad, el carácter de los neoyorquinos, su cultura y costumbres, curiosidades, etc. En unos 20 minutos, llegamos al estadio de los New York Yankees, uno de los mejores equipos de béisbol del país.

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Aquí el guía nos da media hora para poder ir al baño y comer algo. Nos acercamos a un McDonald’s cercano dónde compramos algo de bebida y vamos al baño, y en un puesto callejero, compramos unos cacahuetes para matar el gusanillo (3$). Luego dedicamos el tiempo que nos queda a admirar la zona, nos llama mucho la atención las vías del metro elevado… al más puro estilo hollywoodiense.

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Retomamos el tour y volvemos a la furgo, pasamos por delante de los Juzgados y de Forth Apache, la principal comisaria del Bronx y que también ha sido escenario en múltiples películas ambientadas en el famoso barrio.

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El guía hace especial hincapié en el tema droga… En algunas calles no nos deja hacer fotos porqué dice que allí la gente es agresiva y podemos tener problemas, yo echo alguna con la cámara compacta de forma disimulada, igual que la mayoría del grupo y es que nosotros no vemos tanto peligro como él dice, de hecho apenas hay gente por la calle…

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Tampoco nos deja bajar en ningún momento de la furgo y dice que si lo hacemos debe ser bajo nuestra responsabilidad. Uno del grupo le pregunta si alguna vez les ha pasado algo con algún grupo y el guía en plan dramático le dice que si, que una persona se empeñó en bajarse y lo dejaron allí… Nos quedamos sin palabras, que bajara y lo dejaran allí no quiere decir que le pasara nada, y de hecho tampoco vemos pintas por la calle ni trueques… sí algún yonki puesto hasta arriba pero que no parecía que pudiera dar problemas mientras lleve el colocón. No sé todos tenemos la impresión de que el tipo exagera para darle este toque de “peligro” extra al barrio, yo tengo la impresión que es como en todas partes, si usas el sentido común y no te metes en líos, podrías caminar por la calle sin demasiado problema teniendo en cuenta que estamos a plena luz del día… no digo que por la noche no sea más complicado el tema…

Mientras avanzamos por Grand Concourse y Westchester Ave hacia el sur del barrio, nos va explicando historias del lugar, de asesinatos, mafias y peleas entre bandas contrarias, y nos enseña varios puntos dónde ha habido tiroteos y aún se conservan los agujeros que dejaron las balas sobre edificios.

Llegamos a la zona de graffitis y aquí nos deja bajar pero sin separarnos del grupo y tan solo unos minutos. La mitad de la gente van acongojados con todas las historias que ha explicado, algunos ni siquiera quieren bajar de la mini-van… A mi me alucina un montón ver esas canchas de baloncesto que tanto aparecen en las pelis y hay algunos graffiti realmente bonitos.

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Tras unos 10 minutos a modo “rebaño”, volvemos a la furgo y nos dirigimos hacia el distrito de Queens al otro lado del río East, cruzando por el puente Throgs Neck Bridge. Éste es el condado étnicamente más diverso del mundo; con una población de 2,3 millones de habitantes, es el segundo distrito más poblado en la ciudad de Nueva York.

Pasamos frente a un enorme club de golf propiedad de Trump, y diversos barrios residenciales con unos casoplones alucinantes… La primera parada en Queens es en el parque Flushing Meadow Corona, dónde se celebró la 2ª Expo de NY en 1964 y que sirvió de escenario para la peli Men in Black del 97 🙂

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El Corona es el segundo parque más grande de la ciudad de Nueva York después de Central Park, cuenta con una superficie de 5 km², aunque tan solo conserva el globo terráqueo, los “platillos” y el edificio principal, que actualmente alberga el Museo de Arte de Queens y que fue sede de las Naciones Unidas antes de trasladarse a Manhattan.

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En el mismo parque se encuentra el estadio de los Mets y el estadio abierto dónde se celebra el US Open de Tennis. Nos deja unos 20 minutos para dar una vuelta por el parque que aprovechamos para sentarnos en una sombra a tomarnos los cacahuetes, son algo más de las 13h y empieza a apretar el hambre… y hace demasiado calor para pasear a la solana.

Tras esos minutos, volvemos a la mini-van y nos ponemos en marcha hacia el distrito de Brooklyn. Pasamos junto a un gran cementerio, el guía nos dice que se trata del Calvary Cementery, el mayor cementerio de la ciudad. La verdad es que son varios kilómetros de tumbas y panteones. La foto no es muy buena ya que íbamos en movimiento con la furgo pero para que os hagáis una idea…

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Nos dirigimos al barrio de Williamsburg donde se concentra la mayor comunidad de judíos jasídicos Satmar de EEUU, una variante de judíos ortodoxos. De camino ya nos advierte que podremos bajar del coche y caminar junto a él unas cuantas calles, pero nos pide que no nos separemos del grupo y que no hagamos fotos, sobretodo a la gente. Nos explica que una vez tuvo problemas con un turista por intentar ayudar a una mujer de la comunidad que se había caído al suelo. Según su cultura todo aquél que no practique su religión es impuro, y por tanto nosotros no podemos tocarlos… se ve que se armó una buena e incluso acudió la poli. Pero aquí igual que en el Bronx somos varios los que echamos alguna foto de las casas de forma disimulada cuando no hay nadie por la calle, y es que si algo distingue a este barrio, además de sus gentes, es que tienen rejas en las puertas y ventanas de las casas.

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Son una comunidad muy estricta en cuanto a vestimenta y formas de hacer… se dedican sobretodo a negocios de electrónica y joyería, los hombres, porque las mujeres deben quedarse en casa a trabajar sus labores y cuidar de los hijos. Os dejo un enlace a un blog en el que explica varias curiosidades sobre ellos por si queréis saber más.

Hoy está todo cerrado ya que es sábado y celebran el sabbat, su festivo semanal religioso… una pena, porque tiene pinta de ser un barrio bullicioso y repleto de comercios.

Tras unos minutos caminando por el barrio, volvemos a la furgo y nos dirigimos al último punto del tour, al mirador de Dumbo, con esas fantásticas vistas al skyline más famoso del cine. Aparcamos en Main St y caminamos con la vista puesta en el Manhattan Bridge hacia el Main Street Park.

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Las vistas del puente de Manhattan y del Brooklyn Bridge con el skyline de la ciudad son alucinantes y ya tenemos claro que aquí hay que volver con más calma a disfrutar del lugar.

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Pasamos unos 20 minutos echando fotos y disfrutando a tope, y finalmente, volvemos a la furgo con la que cruzamos por los carriles más altos del puente de Manhattan hasta Chinatown, dónde termina el tour a eso de las 15,15h. Las vistas desde lo alto del puente no tienen desperdicio, aunque al estar en movimiento las fotos no son muy buenas, sorry!

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El guía nos deja en Canal St. De allí caminamos hacia Little Italy dónde todas las calles están adornadas ya que hoy terminan las fiestas de San Genaro, el patrón del barrio.

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Tenemos un hambre atroz y vemos una pizzeria con cierto encanto, a la que no dudamos en entrar. Comemos unas pizzas deliciosas con unos refrescos (42$) en San Vicenzo. El local tiene las paredes empapeladas de fotos de personalidades que han comido allí.

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Ya con la tripa llena, paseamos un poco por la feria que han montado en Herter y Murray St. Luego seguimos a pie entrando de nuevo en Chinatown dónde no queda duda que aquí viven muchos chinos, ya que todos los carteles están en inglés y en chino.

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Seguimos hasta la Hook & Ladder 8, la estación de bomberos que sirvió como cuartel de los Cazafantasmas en la peli 🙂 Aunque es una frikada, nos hacía especial ilusión venir hasta aquí ya que esas pelis marcaron nuestra infancia 😛

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Y cuál es nuestra sorpresa cuando vemos que están recogiendo el plató de grabación de la nueva peli que estrenan en 2016… Lástima no haber llegado un ratito antes, quizá podríamos haber visto cómo grababan… Pero bueno, como recompensa le pedimos a los bomberos que hay en la estación si podemos pasar un momento para hacer una foto al logo de la peli que hay allí dentro. Se enrollan y nos dejan pasar un segundo en el que ¡me hago con la instantánea! Vemos que también tienen un altar en honor a los compañeros que fallecieron el 11S.

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Tras el momento friki y más contentos que unas pascuas, cogemos el metro en Franklin Sta hasta la parada 14 St (línea roja) y tras usurpar wifi en la Apple Store para mandarles una foto de la estación a los nuestros, pasar frente a la sede de Google, y comprar dos botellas de agua grandes (5$), entramos al Chelsea Market.

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El mercado de Chelsea mola un montón cómo lo tienen decorado. Es un antiguo almacén de los muelles restaurado, repleto de tiendas y zonas de restauración de todo tipo.

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Salimos por el otro extremo del mercado y aquí subimos al High Line Elevated Park. En los años 30 se construyó una línea ferroviaria elevada a 10 metros para desarrollar el lado oeste de Manhattan evitando atascos y accidentes, y proteger la zona más industrial de la ciudad en aquella época. En 1980 cesó el tráfico de trenes y los terrenos quedaron desocupados hasta que en 2006 se desarrolló su rehabilitación como espacio urbano, creando un parque elevado en la ciudad de unos 2km de longitud en el que no solo puedes disfrutar de un bonito parque y de las vistas de la ciudad, si no que además, puedes tomar algo en los puestos o en las tiendas que hay a lo largo del recorrido, o asistir a los múltiples eventos que allí se organizan.

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Nosotros lo recorremos desde la 15 St hasta la calle 23 dónde bajamos para ir a buscar el metro con el mismo nombre, pero el parque llega hasta la calle 34 y sigue creciendo. Os dejo enlace a su web por si queréis echar un vistazo a los eventos que organizan.

Caminamos unas calles hasta la estación de metro 23 St alucinando con los bloques de pisos con las escaleras de incendios por la fachada que tanto vemos en las series y pelis ambientadas en NYC. No me importaría nada vivir en un lugar así 🙂

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Tomamos la línea E hasta 42- Port Authority y de nuevo nos acercamos a Times Square.

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Una vez en Times Sq entramos al Toys’r Us para ver esa noria que tienen dentro, y a Disney Store para comprarle algo de Mickey a mi sobrino que le pirra, pero no veo nada que me guste o que no pueda encontrar en la tienda de Barcelona… Nos flipa un montón poder estar en Times Square… y no puedo evitar pensar en toda esa gente que se reúne cada Nochevieja aquí para celebrar la entrada del nuevo año frente a la “bola”.

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Alucinamos también con los personajes disfrazados que encuentras a cada paso, y con las matrículas tan remolonas que llevan en los coches, ¡yo quiero una así para el mío! 😀

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Sobre las 19,30h volvemos hacia el apartamento, estamos realmente cansados tras la caminata de hoy… Antes, pasamos por un súper cercano a hacer la compra. Cogemos cosillas para los desayunos y cenas de los próximos días, y refrescos y picoteo, así como sushi para hoy por 77$ todo. ¡Nos vamos bien cargados! Al llegar al apartamento, duchita, cena rica y a las 21.30h planos en la cama tras la jornada intensa de hoy…

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P.D: comentaros que nuestra idea era hacer un tour caminando/metro por los barrios de Harlem, Bronx, Long Island y Brooklyn con un guía hispano llamado Andrew, como me habían recomendado un par de parejas que han hecho el tour con él (os dejo enlace al blog de una de ellas dónde explica su experiencia). Pero Andrew me comentó que no estaba en la ciudad los días que nosotros la visitábamos, así que no pudo ser. De modo que buscamos opiniones por internet y dimos con la alternativa que contratamos. El tour no estuvo mal, pero el guía no nos acabó de convencer… demasiado dramático con todo y apenas daba tiempo para visitar los lugares de interés. Si no tienes más opciones, lo recomiendo. Pero si puedes escoger a Andrew, seguro que es mucho mejor.