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05/03/18: último día en Nápoles recorriendo sus calles, sus alturas y su museo más importante

Día 4: visitamos el Museo Arqueológico, el Castel Sant’Elmo y acabamos de recorrer sus callejuelas

Hoy es nuestro último día en Nápoles y hasta las 22h no sale nuestro vuelo, así que podemos aprovechar para acabar de visitar la ciudad. Nos levantamos sobre las 9h y vamos a tomar el desayuno que como cada día nos prepara Toni. Hoy nos deleita con un cornetto de crema y frambuesa realmente delicioso.

Tras un poco de charla con él, nos ponemos en marcha. Vamos a Garibaldi a coger la línea 1 del metro para ir hasta la parada Muzeo. Compramos dos billetes de un día por 3,5€ pp y bajamos al andén, dónde alucinamos en colores al ver el gentío que hay, ¡que ni cabe en el andén! Lee el resto de esta entrada

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02/04/16: visitamos el inmenso Châteaux de Versailles y el Centre Pompidou

Día 2: día de caminata sin pausa y de visitar lugares que quedaron en el tintero…

Esta noche ha sido genial, ¡nada de tos! Que viva la droga que me dio el farmacéutico 😛 Nos levantamos a las 8,30h y tras arreglarnos y taparnos un poco porque todavía hace frío en París, salimos a desayunar.

Hoy vamos a una pastelería que hay cerca del hotel dónde tomamos un menú de 4,5€ pp que incluye café con leche, zumo y dos croissants que ¡están de vicio!

Cogemos el RER en la estación de Luxembourg hacia Châtelet y allí hacemos transbordo hacia la línea C con dirección a Châteaux de Versailles – Rive Gauche (aprox 4€ pp). En unos 35 minutos llegamos al primer destino del día y que quedó en el tintero la primera vez que visitamos la ciudad, vamos a visitar el Palacio de Versalles 🙂

Caminamos unos 5 minutos desde la parada del RER siguiendo a toda la troupe que se dirige hacia allá, menuda rasca hace hoy… El cielo está bien encapotado, esperemos que no llueva…

¡desde aquí ya se ve inmenso!

Compramos la entrada por internet hace unos días (25€ pp todo), así que podemos entrar directamente por la zona A sin hacer colas. A pesar de que recomiendan visitar el palacio a partir de las 12h para poder disfrutarlo con menos gente, hace bastante frío, por lo que decidimos empezar por aquí y esperar que al salir hacia los jardines haya subido un poco la temperatura.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco hace más de 30 años, el Châteaux de Versailles constituye una parte importante de la historia de Francia, sede oficial del poder francés hasta 1789. Construido originalmente como pabellón de caza por el Rey Luis XIII, en 1682 su hijo Luis XIV los transformó y renovó con gusto creando el Palacio que es hoy, e instaló la Corte y el Gobierno de Francia. Desde entonces y hasta la llegada de la Revolución Francesa, distintos monarcas se fueron sucediendo en el trono y embelleciendo su palacio hasta crear la joya que es hoy.

Se pueden visitar la mayoría de las estancias, las más famosas la capilla y los grandes aposentos del Rey y la Reina. Pero sin duda hay una sala realmente importante aquí y es la Sala de los Espejos, una impresionante galería de 73 metros de longitud que posee 375 espejos, y lugar en el que en 1919 se pondría fin a la Primera Guerra Mundial con la firma del tratado de Versalles.

Capilla

una de las estancias de las infantas

Es un poco rollo hacer la visita con tantísima gente porque tienes que hacer cola para poder ver cada sala, pero aún así el Palacio es realmente bonito y nos gusta poder visitarlo. Si me tengo que quedar con una estancia, es la Sala de los Espejos sin duda. ¡Es impresionante!

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A eso de las 12h salimos hacia los jardines. Ya desde la explanada del Palacio nos queda claro que se trata de una basta extensión. Nada más que unas 800 hectáreas ¬¬’

Las obras para su creación se iniciaron en 1661, aunque costó 40 años poder finalizarlas y es que el terreno estaba ocupado por bosques y pantanos por lo que se necesitó del trabajo de miles de hombres para transportar tierras, crear los distintos parterres y jardines que hay, y plantar las variedades de árboles de todo tipo que encuentras en los jardines del Palacio.

al fondo, el Gran Canal

Visitamos los parterres y los bosquetes de la derecha del Palacio hasta llegar al inicio del Gran Canal. Muy cerca de aquí encontramos una pequeña cafetería y nos compramos un par de cafés para entrar en calor (4€) porque hace bastante frío a pesar de ser mediodía y además empieza a chispear…

Tras otra buena caminata, llegamos al Pequeño Trianon. Madame de Pompadour, que quería “distraer al rey”, fue la instigadora de este pequeño palacio edificado por Ange-Jacques Gabriel entre 1763 y 1768. Para complacer a la marquesa, siempre a la vanguardia de la moda, el arquitecto del rey rompió con la estética de la época y lo construyó con forma cúbica y líneas puras, al más puro estilo griego que empezaba a despuntar entonces. Hacemos una pequeña visita a las salas más importantes del “pequeño” Palacio.

Decidimos no visitar los el resto de Palacios de Trianon a pesar de tenerlos incluidos en la entrada, estamos un poco saturados a estas alturas 😛 Así que nos vamos derechos a la Dominio de la Reina María Antonieta. Se trata de una aldea al estilo inglés la mar de bonita dónde la esposa de Luis XVI, María Antonieta, poco amante de las grandes pomposidades disfrutaba de una vida sencilla y campestre. La verdad es que debía estar bien tranquila la Reina en esta zona del Palacio 🙂

La casa principal está en obras de restauración por lo que no se puede apreciar… pero si disfrutamos del resto de edificaciones que hay aquí.

En condiciones normales, hay varias entradas al parque y los distintos puntos de interés, pero hace pocos días hubo un nuevo atentado terrorista en la ciudad y está activado el Estado de Emergencia anti-terrorista en nivel V, por lo que tan solo hay un acceso de entrada y salida del recinto…, así que nos toca volver hacia el Palacio. La verdad es que estamos cansadísimos, hemos andado ya varios kilómetros hoy y no tenemos ganas de caminar los 2-3 km de distancia que hay de aquí al Palacio, así que pagamos 4€ c/u y subimos al trenecillo que une los distintos puntos (si haces i/v son 7€). Se puede subir y bajar tantas veces como quieras.

Decidimos bajarnos junto al Gran Canal para echar alguna foto ya que antes no lo hicimos porqué había un pelotón de turistas aquí…

se pierde la vista…

Cuando acabamos, faltan todavía 20 minutos para poder coger el siguiente tren, así que decidimos ir a comer a un restaurante que hay frente a la parada ya que son más de las 14h y hace horas que desayunamos. Tomamos un fish & chips y un bistec por 29€, aunque no mata demasiado, nos saca del apuro.

Salimos del restaurante cuando justo llega un trenecillo y allá que vamos sin pensarlo para que nos acerque al Palacio. Una vez en el edificio principal, caminamos hasta la salida y de vuelta a la estación del RER. Compramos el billete de vuelta (7€ los dos) y en unos 35 minutos estamos en París de nuevo.

Son las 16h y aprovechando que el tren para en Châtelet-Les Halles, decidimos ir a ver esta tarde el Museo Nacional de Arte Moderno, más conocido como Centre Georges Pompidou.

Tenemos que hacer un poco de cola para acceder porque hay controles de seguridad anti-terrorista aquí también, pero una vez pasado, compramos las entradas en las máquinas (14€ pp) y accedemos a la gran galería de arte que es el Pompidou.

Mi marido es muy fan de Jackson Pollock, así que le localizo sus cuadros en la app del museo y allá que vamos ¡sin dudarlo!

El museo es enorme y cuenta con muchísimas salas de exposición, echamos un vistazo a las obras más relevantes que acoge. A eso de las 18,30h y agotados tras todo el día de pie y caminando, decidimos darnos un capricho. Nos tomamos un capuccino y un pastel de zanahoria buenísimo en la cafetería del museo (12€).

Luego salimos a la calle, está chispeando de nuevo pero aún así decidimos ir hasta el hotel dando un paseo y disfrutando de poder volver a recorrer estas calles tan entrañables del centro de París. Entramos en algunas tiendas a chafardear, y vamos reconociendo calles y lugares visitados durante el 1r viaje.

A eso de las 20h llegamos al hotel. Subimos a descansar un poco y a las 21,15h bajamos a cenar. Ahora llueve un poco más y hace bastante más frío, así que nos decantamos por un restaurante chino que tiene buena pinta y que está justo la lado del hotel. Cenamos la mar de bien, unos platos que nos recuerdan a los que comimos en Hong Kong por 34€. Tras la cena, regresamos al hotel. Toca ducha y un merecido descanso tras todo el día de pateo.

Ruta dulce por Barcelona

No solo nos gusta descubrir lugares lejanos, sino que también aquello que nos rodea, es por esto que de vez en cuando nos apuntamos a rutas por Barcelona, para ir descubriendo los rincones que esconde la ciudad. La ruta de hoy, es una ruta dulce ya que conoceremos aquellas pastelerías y hornos más antiguos o con más encanto del barrio de Ciutat Vella.

El punto de partida es el Café Zurich, en Plaça Catalunya. Éste es uno de los cafés más antiguos de la ciudad y mantiene ese aire de finales del siglo XIX.

Caminamos hasta C/Xuclà 23 dónde se encuentra el Forn Boix. Aunque data de 1920, hace poco lo han reformado dándole un aire hipster. Hacen productos artesanos y dicen que sirven desayunos al Parlament de la Generalitat cuando lo requieren. Aquí tenéis su web.

Justo a su lado, se encuentra un local especializado en cafés y tés de todo el mundo a granel, La Puertorriqueña. Sin duda, vendremos a ver si tiene el café Koppi Luwak de Indonesia que tanto nos gustó.

Seguimos avanzando por C/Xuclà hasta el número 4 dónde se encuentra la Granja Viader. Su historia se remonta a 1870 cuando la dueña del establecimiento, la Sra Rafaela Coma, abrió una lechera –con su granja detrás-. En 1895 empieza a trabajar en la lechera un joven llamado Marc Viader, original de Cardedeu. El joven, aunque no tenía estudios, tenía la mente inquieta y poco a poco fue haciendo innovaciones para que el negocio creciera. Pensó que era más higiénico tener a las vacas en granjas a las afueras de la ciudad y traer los productos hasta aquí para venderlos. Con el paso del tiempo, aprendió técnicas de pasteurización y la fórmula para crear el Cacaolat®, y fue en 1925 cuando Marc fundó Letona S.A como una central receptora de leche procedente de toda Catalunya para su tratamiento y distribución. Actualmente, es la única Granja de toda la ciudad en la que no solo ofrecen desayunos y meriendas con productos derivados de la leche (cafés, chocolates, etc.) sino que también puedes comprar productos lácteos y embutidos en el mismo local. Comparto su web por si queréis descubrir más.

Tras la visita, seguimos hacia el otro lado de las Ramblas y nos dirigimos a C/Petríxol 11, dónde se encuentra la Granja La Pallaresa, que aunque no es tan antigua como la Viader, conserva su establecimiento de origen de 1927. La calle entera huele a chocolate que hace salivar 😛 y es que realmente, si quieres tomar una buena taza de chocolate con churros, éste es el lugar, palabrita de una que los ha catado 😀 En esta calle encontraréis otras granjas chocolateras aunque no tiene tanta historia como La Pallaresa.

Seguimos avanzando hasta C/Portaferrissa, dónde se encuentra un local algo peculiar llamado Caelum. Y digo peculiar porque es un establecimiento dónde venden productos artesanos producidos por religiosos/as de toda España. De aquí, recomiendan probar los marron glacé, aunque los dulces que tienen en el escaparate tienen una pinta tremenda 😛 Os dejo su web.

Cruzamos la Plaça St Jaume y seguimos por C/Llibreteria 8, dónde encontramos uno de los hornos más antiguos de la ciudad: el Forn St Jordi, fundado en 1798. Éste lugar es famoso por sus panes y cruasanes artesanos, así como por sus rosquillas conocidas como rosquillas de St Jordi. Por lo visto, tenían tanto renombre, que los propietarios del horno pidieron permiso para salir a la Plaça St Jaume a venderlas durante la diada de St Jordi y desde entonces, hace más de 60 años, salen cada año a ofrecer su producto estrella. Con el tiempo, los vecinos pedían que se vendieran también otros dulces, pero la normativa existente en aquel entonces, no permitían vender pasteles en los hornos, así que abrieron otro local a pocos pasos, hoy conocida como pastelería Sta Clara. Comparto su web dónde tenéis más información sobre su historia.

Bajamos la calle hacia Via Laietana, dónde en la Plaça de l’Àngel 12, se encuentra otra de las pastelerías más antiguas del barrio de Ciutat Vella, La Colmena. Se desconoce el año de fundación pero si se sabe que su nombre original era el de Ca l’Abella, aunque adquirió su nombre actual en 1872 al comprar el negocio la familia Costa. Además de producir artesanalmente y vender todo tipo de dulces y pasteles, son famosos por sus caramelos totalmente artesanales. Son algo más de las 11h y empieza a apretar el hambre, así que entramos a comprarnos un cruasán y nos llevamos un paquete de 200g de caramelos surtidos con sabores de lo más curioso como pino, hinojo, romero, granada, grosella, malvavisco, vainilla, miel, limón, etc. Realmente, ¡están deliciosos! Aquí tenéis su web, permiten comprar algunos productos online.

Cruzamos la Via Laietana hacia el barrio de La Ribera, y en C/Princesa 22 encontramos otra de las pastelerías más antiguas de la ciudad, data de 1852, y es una de las muy pocas que conservan su horno de leña y ofrecen productos cocinados en él, la Pastisseria Brunells. Éste lugar es conocido, además, por ser el único dónde podemos encontrar cruasanes hechos con manteca de cerdo como se preparaban antiguamente. Entramos a comprar alguno porque nos hace gracia probarlos, pero se les han agotado, así que nos quedamos con las ganas, pero volveremos 🙂 Cuenta con una cafetería en el local de al lado, dónde degustar sus productos con un café o un chocolate. Desde la calle trasera, se puede ver el antiguo horno. Os dejo también su web.

Avanzamos hacia el Born y nos encontramos en C/Flassaders 44, una pastelería de lo más cosmopolita, la Hofmann, que forma parte de la famosa escuela de hostelería fundada en 1983 por Mey Hofmann. Por su escuela han pasado grandes chefs y es la única escuela de hostelería que cuenta con una estrella Michelín. La panadería, ha sido ganadora este año del mejor cruasán del mundo. Os dejo su web.

Como anécdota, junto a la panadería se encuentra la calle más estrecha de la ciudad, C/La Mosca.

Y seguimos caminando hacia el Mercat del Born ya que, junto a él, encontramos una de las pastelerías de Oriol Balaguer, famoso chef de repostería que posee varios premios de postres y repostería desde 1997. Su establecimiento es famoso porque te rellenan los cruasanes con el dulce que quieras en el momento de comprarlo. Está bastante lleno, por lo que no entramos.

¿Y qué mejor manera de acabar una ruta dulce por Barcelona que entrando a un museo de lo más dulce? Pues eso, que aprovechando que estamos en el Born, vamos al Museo del Chocolate, situado en C/Comerç 36. Como vamos en grupo, entramos por 5€ (entrada normal son 6€). Este museo, aunque es pequeño, relata la historia del chocolate y muestra algunas obras realizadas con este producto, además de disponer de algunos aparatos antiguos usados en la producción de chocolate. Si no has visto ningún museo de este estilo antes es de lo más interesante, pero nosotros visitamos el que hay en Brujas en 2012 que es enorme, así que éste nos sabe a poco. Como curiosidad, la entrada está impresa en el papel que envuelve una chocolatina, así que puedes hacer una pequeña cata una vez dentro del museo.

Tienen expuestas figuras de chocolate también, muchas son guiños a lugares emblemáticos de la ciudad e incluso encontramos un homenaje en chocolate blanco al orangután albino que había en el Zoo de Barcelona, el Floquet de Neu y una exposición de figuras de Star Wars 🙂

Fuente de Canaletas

Os dejo su web para más información. A la salida, compramos una vela de chocolate que huele de maravilla por 4€.

Son más de las 13h cuando terminamos la ruta de hoy y volvemos a casa con buen sabor de boca 🙂

21/01/17: recorremos la colina de Buda y disfrutamos de las vistas panorámicas sobre Pest.

Día 3: conocemos la colina de Buda: su castillo, su bunker-hospital y sus grandes monumentos

Hoy dormimos casi hasta las 10h, necesitamos recuperar un poco las pilas que ¡estamos de vacaciones! Nos levantamos y tras arreglarnos y colocarnos 3 millones de capas de ropa, salimos hacia Dear Ferenk Ter. Allí entramos a un Starbucks a desayunar, casi otra tradición viajera…

Ya con el estómago lleno, caminamos unos metros hasta la basílica de San Esteban. Realmente estar frente a este mastodonte impresiona… ¡cómo les gustan las cosas grandes a los húngaros! 🙂

Pagamos 100Ft de “donativo” obligado y entramos. Si por fuera la basílica impone, por dentro me parece mucho más impresionante con esas enormes naves y los techos altísimos.

La Szent István-bazilika, hace honor al primer rey de Hungría: Esteban I (975–1038), la estatua del cuál corona el altar principal de la basílica. Las dimensiones de la basílica hablan por sí solas: su base mide 55 metros de ancho por 87 de largo y la altura de la cúpula central son 96m, convirtiéndose en el punto más alto de Budapest junto al edificio del Parlamento, cuya cúpula también mide 96m de alto. La construcción de la Basílica de San Esteban finalizó en 1905 después de más medio siglo de obras.

En una pequeña capilla dentro de la basílica se encuentra el brazo derecho del rey-san Esteban I, la reliquia más sagrada del país. También hay varias imágenes del momento en que lo encontraron intacto entre sus restos e imágenes de las procesiones que hacen por la ciudad con él durante las festividades de San Esteban…

Tras recorrerla, decidimos subir a la cúpula para disfrutar de las vistas de la ciudad desde allá arriba. Pagamos 400Ft cada uno y tomamos un par de ascensores que te llevan a arriba, evitando los 364 escalones por una escalera de caracol que también te lleva hasta lo más alto -pagando igualmente-. A pesar de que hay algo de niebla, las vistas sobre Pest y Buda son geniales.

A las 12h y entre campanadas, salimos de nuevo al frío de la calle… ¡hoy -4ºC! Damos un paseo hasta el Puente de las Cadenas que lo recorremos hasta la otra orilla. Me alucina un montón ver esos enormes bloques de hielo flotando y crujiendo sobre la superficie del Danubio. Las orillas directamente están heladas.

Hay manifestantes a lo largo del puente que forman una fila india a lo largo de todo un lateral, como todo está en húngaro pues no conseguimos enterarnos cuál es el motivo de reunión… hay muchísima gente pero llama la atención lo silenciosos que son, se manifiestan a través de mensajes en pancartas y camisetas, pero de una forma muy ordenada y pacífica. Así deberían ser todas las manifestaciones, creo yo…

Oficialmente es conocido como Puente Széchenyi en honor a su creador, el conde István Széchenyi. Hasta la construcción del puente, el Danubio sólo se podía cruzar en barco o, durante los inviernos fríos, caminando sobre sus aguas congeladas. La dificultad de cruzar el Danubio entre estaciones fue el principal motivo de su construcción, inaugurado el 20 de noviembre de 1849 después de 20 años de obras. El actual puente es la reconstrucción de aquél ya que durante la Segunda Guerra Mundial los alemanes volaron todos los puentes de la ciudad, el actual se inauguró en 1949.

Cuando llegamos a la otra orilla del Danubio, a los pies de la colina de Buda, nos encontramos con una cola tremenda para el funicular. A estas horas o no hace tanto frío o nos hemos acostumbrado a él, así que decidimos subir hasta el castillo a pie y aprovechar para admirar las vistas sobre la ciudad que ofrece este paseo. Eso si, con mucho cuidado porque el camino está helado y es fácil patinar a pesar de llevar calzado para nieve… En la plaza del funicular también se encuentra el punto kilométrico 0 de Hungría 🙂

El camino no es difícil, hay algunos atajos que permiten acortarlo un poco. Lo malo es la cantidad de hielo que hay en el suelo con el que tenemos cierto miedo a pegar un resbalón… pero las vistas sobre el río y Pest compensan, y la estampa del camino todo nevado también es bonita de ver 🙂

Al llegar a lo alto de Buda, rodeamos el Castillo con cuidado porqué aquí aún hay más hielo que en Pest. Como todo en Budapest, ¡su Castillo también es enorme!

El castillo también es conocido como Palacio Real, ya que antiguamente fue la residencia de los reyes de Hungría. Actualmente, el Castillo de Buda alberga la Biblioteca Széchenyi, la Galería Nacional Húngara y el Museo de Historia de Budapest. No nos llaman demasiado los museos, así que decidimos recorrer el recinto sin entrar.

restos arqueológicos

Vemos un puesto de vino caliente y nos hace gracia probar una bebida típica de la zona, así que compramos un vaso para compartir (609Ft) que nos hace entrar en calor en menos que canta un gallo 😛 A pesar de que está bueno, se nos hace raro eso de beberlo caliente…

Caminamos hasta la iglesia de San Matias, que si por fuera nos maravilla por dentro nos deja directamente sin palabras (entrada 1500Ft c/u). Es la iglesia más curiosa y colorida a la que he entrado nunca… Visita totalmente recomendable a pesar del precio.

Se trata de la iglesia católica más famosa de Budapest, su nombre oficial es Iglesia de Nuestra Señora. Construida entre los siglos XIII y XV, sufrió una importante reforma a finales del siglo XIX. Actualmente su estilo predominante es el neogótico.
En la iglesia se encuentran las tumbas de Béla III y su esposa Ana de Antiochia. También ha sido la sede de bodas y coronaciones reales, una de las más importantes fue la de Carlos IV, el último rey de la dinastía de los Habsburgo en 1916.
Gracias a su acústica, en la Iglesia Matías se celebran habitualmente conciertos de órgano y de música clásica.

Son casi las 14h cuando damos por acabada la visita a la iglesia. Junto a la iglesia se encuentra otro de los grandes monumentos de Budapest, el Bastión de los Pescadores.

Pero decidimos ir primero a comer a un restaurante por el que pasamos antes en el que hacen menú por 1700 florines. No comemos nada mal, de nuevo cocina local y hasta los topes, coronado por un postre la mar de rico 😛

Tras la comida, vamos a un lugar que nos llamó mucho la atención cuando lo vimos por internet y que -deformación profesional-, no nos podíamos perder su visita. Callejeamos un poco y bajamos unas escaleras para llegar al Hospital in the Rock, un hospital construido en un bunker nuclear antes de la II Guerra Mundial.

Pagamos la entrada (4000Ft c/u) con tour en inglés de 60 minutos y tras unos pocos minutos de espera que pasamos curioseando las cosas que tienen en la entrada y aprovechando el wifi gratis, entramos al bunker. La guía nos explica la historia del lugar y nos muestran una buena parte de sus salas y túneles. La fortaleza mide 220 metros de largo, 60 de ancho y sus muros miden 4 metros de altura. Al acabar la Gran Guerra los húngaros quisieron destruirla, pero en 1960 se declaró lugar de interés turístico. Alberga cantidad de material sanitario original lo cuál me tiene embelesada, ¡me encanta ver material antiguo! Deformación profesional o no, el lugar nos encanta y recomendamos su visita al 100% Aunque no permiten hacer fotos, al terminar propone hacer una de grupo que puedes descargar de su web.

Salimos de nuevo a la calle que empieza a oscurecer, así que nos dirigimos al Bastión de los Pescadores a disfrutar de las vistas sobre Pest mientras iluminan los monumentos de la ciudad.

Mientras anochece y admiramos las vistas fabulosas que hay desde aquí, recorremos el Bastión, un mirador situado en la colina de Buda. Su construcción finalizó en 1902, tras casi dos décadas de obras. Sus siete torres conmemoran a las siete tribus fundadoras Hungría.

Las vistas sobre Pest, con su imponente basílica, Parlamento y puentes cruzando el Danubio son fantásticas… Si de día los monumentos imponen, de noche quitan el aliento.

A la que oscurece del todo decidimos volver a Pest ya que hace mucho frío (-8ºC para ser exactos). Cogemos el bus 16 frente a la iglesia de San Matias y bajamos justo antes de cruzar el Puente de las Cadenas para poder disfrutarlo iluminado en la noche, así como de las vistas del Parlamento, es nuestra última noche en la ciudad y no queríamos perdernos esta estampa 🙂

Castillo de Buda

Ya en la orilla de Pest, una última captura del Puente más bonito de la ciudad con la colina de Buda iluminada a sus espaldas.

Cogemos el tranvía 2 que tiene la parada junto a la orilla del río y que nos lleva al Puente de Elisabeth, a escasos metros de nuestro hostal. Vamos un rato a la habitación a entrar en calor y hacer las maletas ya que mañana toca volver a casa…

Hace mucho frío a estas horas, ¡¡¡-9ªC!!!, así que decidimos no complicarnos para cenar. Nos ponemos las tres mil capas de ropa y vamos al pub Bonnie, el bar dónde cenamos la primera noche y que está a un paso del hostal. Repetimos una pizza deliciosa con una buena cerveza negra del país por 4500Ft todo.

Tras la cena, vuelta al hotel, ducha para entrar en calor y a dormir que mañana nos espera un día intenso.

24/09/15: visitamos el MET y nos vamos de compras a Times Sq y 5th Ave!

Día 6: mañana cultural en el MET y tarde de compras 🙂

Nos levantamos tranquilamente a eso de las 8,40h. Desayunamos las provisiones que tenemos en el apartamento y nos ponemos en marcha. Es nuestro último día completo en esta fascinante ciudad… ¡qué rápido pasan los días cuando estás de viaje!

Cogemos el metro hasta la parada 86 Street para ir al Metropolitan Museum of Art, más conocido como el MET.

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Este es otro de los grandes museos de la ciudad de New York y necesitaréis un buen rato para visitarlo. Lo ideal, hacer como nosotros y visitar su web previamente para programar un poco la visita e ir al grano para ver aquello que más os interese.

Pagamos 20$ los dos por la entrada y nos vamos derechos al ala derecha dónde se encuentra la colección de arte egipcio. Los que me conocéis, ya sabéis que el antiguo Egipto es otra de mis pasiones junto a Japón 😉 Lo primero que encontramos al entrar en la zona es el templo egipcio de Dendur, ¡alucinante! ¡Qué cantidad de recuerdos me vienen en estas salas de mi viaje a Egipto en 2005! Tengo pendiente explicaros mi primer gran viaje, en el que me picó el gusanillo viajero 🙂

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¿Y qué hace un templo egipcio en un museo de NYC? Para aquellos que os hacéis esta pregunta, contaros que cuando Egipto construyó la presa de Asuan para formar el lago Nasser en el río Nilo, muchos templos iban a quedar cubiertos por el agua y antes de perder todo ese patrimonio, decidió regalarlos a distintos países del mundo con los que tenían relaciones diplomáticas. Aquí tienen uno de aquellos y si vais a Madrid podréis visitar el templo Debod. Los llevaron pieza a pieza hasta el país de destino y los reconstruyeron allí. Y aquí estamos, frente a un templo, decenas de esculturas, sarcófagos, jeroglíficos, joyas y figuras mortuorias… ¡qué pasada! Cada vez con más ganas de poder repetir aquél viaje, ésta vez con mi marido 🙂

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Tras un buen rato en las salas de arte egipcio, nos vamos hacia la zona dónde exponen armas de todo tipo y de todo el mundo. El arte de la guerra… aquí encontramos armaduras, caballeros, espadas, rifles, e incluso el primer revólver Colt de primeros de 1800.

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con esta nos reímos al recordar a Jaime Lannister de Juego de Tronos 😛

 

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algunas empuñaduras son verdaderas obras de arte…

 

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el mítico Colt

Y de las armas americanas sobretodo, pasamos a las armas niponas… y es que entramos en las salas de arte asiático dónde encontramos verdaderas obras de arte en forma de katana y armaduras samurai…

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Tras las armas, pasamos a las salas dónde se encuentra una exposición de pintura japonesa. Estoy disfrutando de lo lindo en este museo 😛 Encontramos una colección de pintura Ukiyo-e del artista japonés Hokusai de 1830 a 1833, entre sus pinturas más famosas se encuentran la Gran Ola de Kanawaga y 36 vistas del Monte Fuji, ambas utilizadas para el Japan Rail Pass nipón 🙂

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Os dejo enlace a la entrada del 2º viaje a Japón dónde podréis ver una imagen de los Japan Rail Pass de 2011 y de 2013 con estos dibujos… 🙂

Como os decía, nos deleitamos con el arte japonés un buen rato. Entre las obras también encontramos una sala con tatami y algo de Ikebana.

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Antes de irnos, subimos a la azotea desde dónde se tienen unas bonitas vistas de Central Park y el skyline de la ciudad 🙂

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Tras más de 2h en el museo, decidimos finalizar la visita e ir a ver más lugares emblemáticos de la ciudad. Así que salimos y cogemos el metro hasta la parada West 4 St. – Washington Sq. Caminamos las pocas calles que separan el metro de la plaza Washington Square dónde vamos a visitar un lugar algo friki… y es que en esta plaza está la fuente que usaron para grabar la intro de la serie Friends.

La verdad es que cuesta imaginarse que esa fuente sea la misma de la serie… entre que está abarrotada de gente y que tomaron un plano muy concreto de ella… pero aún así me hace ilusión estar aquí porque era muy fan de esa serie de los 90 🙂

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Son algo más de la 1h y empezamos a tener hambre. Decidimos que no nos podemos ir de esta ciudad sin comernos unas hamburguesas del Shake Shack… así que tomamos el metro hasta Times Sq y vamos al local que tienen en la 43 St. con la 8th Ave. Os dejo el enlace a su web para que podáis localizar sus restaurantes…

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Tenemos que esperar unos 30 minutos y cuesta encontrar un sitio dónde sentarse… pedimos un par de ellas con unas patatas y refrescos por 28$, y disfrutamos de ¡¡las mejores hamburguesas que hemos comido en la vida!!

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Sobre las 15h terminamos de comer… la verdad es que da hasta pena terminar de lo ¡buenas que estaban! Decidimos aprovechar la tarde para pasarla por Times Square e ir a comprar algunos souvenirs. La ciudad tiene lugares increíbles pero yo creo que Times fue de lo que más me impactó…

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Entramos en varias tiendas, en algunas solo miramos y en otras compramos… Nos hacemos con un monito de peluche para mi sobrino, una sudadera que me encargó mi hermana, 2 vasos de chupito para los padres y un par de imanes para la colección…

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Tras un buen rato de compras, nos tomamos un café en el Starbucks. Y al salir, nos encontramos con el Naked Cowboy… todo un personaje del que os dejo más información en el enlace.

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A eso de las 16,30h decidimos volver al apartamento e ir a echarnos un rato. Tras una siesta, preparamos las maletas y recogemos las cosas… mañana ya nos vamos 😦 Pero no queremos pasar toda la tarde en el apartamento, así que a las 19h cogemos el metro hasta Penn Station y nos deleitamos con las vistas del Empire State iluminado, hoy con tonos rojos.

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Caminamos por la 34 St mirando escaparates. Entramos en uno de los centros comerciales más famosos, el Macy’s. Damos una vuelta pero no nos acaba de convencer nada. Al salir de nuevo a la 34, encontramos un Uniqlo. Esta cadena japonesa me encanta y hay pocas ciudades dónde puedas encontrar una tienda, así que entramos de cabeza. Me compro 4 camisas 😛 Para los que os guste esta tienda, deciros que está previsto que abran una en Barcelona en 2017 😀

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Son algo más de las 20h cuando decidimos dar por finalizadas las compras y volver al apartamento. Así que entramos al metro. Hoy se acaban nuestras metrocard, así que al salir recargamos las tarjetas con 2,75$ cada una, así mañana no tendremos que preocuparnos de ello yendo cargados con las maletas.

Bajamos en la parada 42 PABT y salimos de nuevo hacia Times Square dónde echamos unas últimas fotos de los grandes carteles y sus luces de neón.

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Compramos en un puesto callejero unas porciones de pizza y unos refrescos por 9$ y con pesar, volvemos al apartamento a eso de las 21,30h. Nos tomamos la cena, ducha y a dormir no muy tarde que mañana nos espera un largo camino de vuelta…

 

22/09/15: Museo de Historia Natural, Roosevelt Island, Flatiron y tiendeo por Broadway Ave!

Día 4: día completo… mañana en el Museo de Historia Natural, tarde en Roosevelt Island, Flatiron, Union Sq y Broadway Avenue.

Hoy conseguimos dormir un rato más que los otros días… Tomamos un desayuno en el apartamento al más puro estilo estadounidense…

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Tras el atracón, vamos a buscar el metro a 42-Port Authority, línea azul hasta la parada 81-St. Desde la misma estación de metro se puede acceder al American Museum of Natural History, que es nuestro primer destino del día, pero preferimos salir a la calle y ver esa fachada que en tantas películas hemos visto 🙂

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Nos toca hacer una cola de unos 20 minutos. Delante llevamos a una familia de españoles con los que intercambiamos información viajera 🙂 Algunos museos de la ciudad tienen la particularidad que pagando un donativo ya puedes entrar, sin necesidad de pagar el precio establecido para la entrada. Nosotros pagamos 10$ y entramos. Los otros españoles, decidieron pagar 15$ por dos adultos y dos niños. Este museo también es inmenso, así que os recomiendo echar un vistazo a su web y programar un poco qué queréis visitar u os podéis pasar un día entero aquí dentro.

Ya el hall principal dónde están las taquillas, impresiona… con un gran esqueleto de dinosaurio en el centro de la sala.

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Conforme entramos a la zona de los mamíferos alucinamos aún más al descubrir maquetas a tamaño real de algunos animales, están muy bien hechos, parece que se vayan a mover en cualquier momento.

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Visitamos las salas del Antiguo Egipto y de las Culturas Asiáticas, dónde podemos ver momias de nuevo (ya las vimos en el Museo del Cairo y en el British Museum anteriormente), y una tumba de la Dinastia Ming que trajeron de los pies de la Gran Muralla China…

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Después vamos hacia la sala de los minerales, dónde tienen muestras de todos los minerales y gemas que hay, además de algunos fragmentos de meteorito. Esta sala me alucina un montón, y es que de pequeña me gustaba coleccionar minerales, así que tener tantísimos aquí juntos me parece una pasada.

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meteorito de Groenlandia tan pesado que la plataforma que lo sujeta llega hasta los cimientos del museo…

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Luego visitamos la sala de la ballena azul, es impresionante. La réplica de 29 metros de longitud suspendida del techo es digna de ver…

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De allí, nos vamos a la zona de los dinosaurios. Y aquí alucino otra vez al ver la cantidad de esqueletos de dinosaurio que tienen. Algunos son realmente grandes y ocupan toda la sala, como los del Tyrannosaurus Rex, el Triceratops y el Saurópodor entre otros…

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Aunque se hace algo pesado visitar el museo por lo grande que es, como amante de las ciencias naturales, me lo paso en grande aquí 🙂 Son más de las 12,30h cuando salimos del museo… y apenas hemos visto una pequeña parte de éste…

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Decidimos volver al metro, línea azul hasta 42-PABS e ir a comer al apartamento. Antes pasamos por el supermercado que tenemos en frente a comprar algo de verduras y carne, y algo de picoteo para los siguientes días (44$).

Hace un día nublado y bastante fresquete, y los madrugones de estos días hacen mella… así que después de comer nos echamos un rato de siesta hasta las 16,30h. Una vez recargadas las pilas, cogemos de nuevo el metro hasta la parada de  Lexington Ave /59 St. Desde allí caminamos unos pocos minutos hacia la 2ª Avenida para coger el teleférico hacia Roosevelt Island (incluido en la MetroCard). Las vistas del Queensboro Bridge no están nada mal desde él… y nos sorprende ver lo cerca que pasamos de algunos edificios junto a la orilla del East River.

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El trayecto hasta la isla Roosevelt dura unos 15 minutos y vemos como muchos neoyorquinos lo usan para cruzar hacia ella, una isla de apenas 2 millas de largo entre los distritos de Manhattan y Queens, y en la que viven unas 9000 personas.

Las vistas desde esta orilla hacia Manhattan son bien chulas, bien merece la pena acercarse a aquí si se dispone de tiempo… vemos una bonita puesta de sol sobre su skyline.

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barcos transportadores de basuras sobre el East River

 

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Tras unas cuantas fotos, caminamos 300m hasta la boca de metro Roosevelt Island, línea F y nos dirigimos hacia la parada St Herald dónde hacemos trasbordo a las líneas amarillas (N, Q, R), y bajamos en la parada 23 Street. Salimos a la calle y vamos a disfrutar de la vista de otro gran clásico de la ciudad, el Flatiron Building.

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El Flatiron, fue uno de los edificios más altos en Nueva York hasta su finalización en 1902. Situado en la confluencia de la calle 23, la 5th Avenue y Broadway Av., mirando hacia Madison Square. Al igual que una columna clásica griega, su fachada de caliza está dividida horizontalmente en tres partes. La forma tan peculiar tiene su historia: la constructora y el arquitecto querían un edificio diferente que atrajera a financieros de Wall Street como inquilinos, y se interesaron por la forma triangular del solar donde hoy se levanta el edificio. No consiguieron tener a los ejecutivos de inquilinos, pero el edificio sí fue una auténtica revolución en cuanto a la forma…y en cuanto a la altura, e incluso en sus primeros tiempos se hicieron apuestas sobre cuanto aguantaría en pie…

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Tras disfrutar de la vista, volvemos a bajar al metro y volvemos a tomar las líneas amarillas (R, W) hasta la parada 14 St – Union Sq.

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Salimos a la calle por la Union Square. Esta plaza es conocida por el Greenmarket, que tiene lugar aquí hasta las 18h todos los lunes, miércoles, viernes y sábados. El famoso mercado al aire libre empezó en el 1976 con unas pocas paradas de granjeros regionales, pero actualmente se pueden encontrar hasta 140 paradas de todo tipo de productos (panaderías, aceites, plantas, quesos artesanos, verduras, mermeladas, pastelerías, zumos, etc.). Nosotros no cogemos el mercado abierto, pero si disfrutamos del gentío que hay en ella, de los grupos de gente jugando a damas y al ajedrez, y de los Hare Krishna con sus cánticos… Nos recuerda bastante a la Pl. Catalunya de Barcelona 🙂

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Decidimos adentrarnos en la Broadway Avenue e ir a mirar algunas tiendas que llevamos apuntadas…

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Tras caminar unos metros, nos encontramos con la tienda Planet Forbiden, de cómics y videojuegos, y alucinamos tanto con su escaparate que no podemos evitar entrar 😛 La tienda mola por dentro y por fuera, os la recomiendo. Compramos un libro de Dune en inglés por 10$.

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Desandamos lo andado y volvemos al metro de Union Sq, dónde tomamos de nuevo la línea amarilla hasta la parada 8 St-NYU. Salimos de nuevo en Broadway Ave, entramos en un par de tiendas de zapatos y ropa que llevo recomendadas, pero nos encontramos con los mismos precios y modelos que en España… así que no compramos nada… pero disfrutamos de las vistas y el ambiente de la New York University.

Son las 20h cuando agotados, cogemos el metro de nuevo en Bleeker St (línea 6) para volver al apartamento. En la parada de Brooklyn Bridge nos quedamos los turistas en el vagón sin darnos cuenta de que era la última parada de la línea… de repente el tren arranca de nuevo y pasamos por la City Hall, una de las estaciones fantasma que hay en la ciudad, aunque lo sabía, no caigo hasta que la veo y me doy cuenta tarde para echar unas fotos…

Bajamos de nuevo en Brooklyn Bridge y cambiamos a la línea 4, en Fulton St cambiamos a la línea azul y de allí vamos hasta la parada 42-PABT. Menudo viajecito, casi 45 minutos de trayecto 😛

Intentamos cenar en las hamburgueserías Shake-Shack y en 5 Guys pero hay muchísima cola en ambos, y estamos súper cansados como para esperar los más de 30 minutos de cola que hay, así que vamos al supermercado que tenemos frente al hotel y compramos edamame, sushi y refrescos por 22$, y nos vamos al apartamento. Antes de subir al piso, vamos a la azotea del bloque desde dónde hay unas vistas geniales del Intrepid y hacia Times Sq.

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Cenamos tranquilamente en el apartamento. Y tras una ducha, a las 23h caemos planos en la cama…

21/09/15: seguimos descubriendo rincones de Manhattan, el Intrepid y alucinamos con las vistas desde el Empire State

Día 3: recorremos el centro de Manhattan, disfrutamos del Intrepid y su Concorde, y de las espectaculares vistas desde lo más alto del Empire State!

El jetlag hace que a eso de las 7,30h estemos despiertos… desayunamos en el apartamento, y sobre las 9h salimos hacia el metro. Tomamos la línea E en Port Authority hasta la parada 5Av/53St.

Caminamos unos metros por la 5th Avenue hasta la St Patrick’s Cathedral, ayer la vimos iluminada en la noche y hoy entramos a conocer su interior. Sede de la arquidiócesis de New York, es la catedral católica más grande de EEUU. La entrada es gratuita pero comprueban los bolsos al entrar. Y si por fuera es impresionante, por dentro lo es aún más.

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Su construcción comenzó en 1858 pero no se finalizó hasta 1879, ya que durante la Guerra de Secesión quedaron los trabajos paralizados. La idea era crear un templo que dominara la ciudad con sus torres de más de 100 metros de altura, pero la verdad es que hoy en día parece chiquitita ya que se encuentra entre los rascacielos de la 5ª Avenida y frente al imponente Rockefeller Center… Recorremos el interior del templo, disfrutando de sus columnas y suelos de mármol, sus rosetones y los bonitos órganos.

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Al salir nos acercamos a la tienda Lego que hay cerca del Rockefeller pero está cerrada… pasamos por la plaza central del Rockefeller Center y lo vemos de día… creo que me quedo con la vista nocturna 🙂

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reflejos…

Luego entramos a la Nintendo Store, muy cerca de allí, y disfrutamos de una pequeña exposición de videojuegos y máquinas Nintendo de todas las épocas. Compramos un peluche para uno de mis sobrinos.

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Caminamos hasta la 42th Street, sintiéndonos unos neoyorquinos más 😛 Una vez en la 42 seguimos hasta cruzar con Park Avenue, dónde se encuentra la Terminal Grand Central, y entramos.

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La estación fue inaugurada en febrero de 1913 y reformada en 1998, Grand Central es una de las joyas arquitectónicas de Nueva York, sus bóvedas son del arquitecto Rafael Gustavino, un valenciano formado en Barcelona, asesor de Eusebi Güell y uno de los creadores de la bóveda catalana.

Como os decía, la Grand Central es la estación de trenes más grande del mundo en número de andenes. Cuenta con dos niveles, ambos subterráneos. Es un lugar que ha conseguido sobrevivir conservando su estilo durante casi un siglo. Su construcción vino motivada por la necesidad de soterrar las vías y jubilar los trenes a vapor, pero en los años 50, el boom del automóvil y la creación de nuevas zonas residenciales hicieron que el tren cayera en desuso. Ésto, junto al gran incremento de precio del terreno en Manhattan, pusieron a la estación en peligro, pero finalmente, decidieron construir zonas comerciales en los terrenos de la estación y vender el edificio de oficinas que habían construido en su parte trasera. De esa venta surgió el rascacielos de la Pan Am (ahora MetLife), de 59 plantas.

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La parte más llamativa de la estación es sin duda su nave central, el Vanderbilt Hall. Se trata de una sala de espera de más de 1.100 metros cuadrados. Lo más sorprendente de la sala, además de su tamaño, son sus techos y la decoración en general, por lo que ha sido usada como escenario para innumerables películas.

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Como curiosidad, dicen que en una de las galerías laterales, si hablas en una esquina, en la contraria se escucha tu eco… no pudimos comprobarlo porque estaba a rebosar de gente… 😛 La verdad es que la estación parece más una galería de arte, bien merece una visita.

Salimos de nuevo a la 42th Street y avanzamos hacia Lexington Avenue, hasta el que para mi es uno de los edificios más bonitos de New York, el Chrysler Building.

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Diseñado por el arquitecto William Van Alen,  es un ejemplo de la arquitectura art decó.  Su construcción competía con la torre del Bantk Of Manhattan (actual The Trump Building) para ser el más alto de la ciudad, dado que el Chrysler “perdía”, decidieron añadirle la aguja piramidal en secreto para alcanzar así su altura de 319 metros y ser el más alto del mundo durante 11 meses, hasta que finalizó la construcción del Empire State Building en 1931.

La verdad es que estar a sus pies es una sensación alucinante, te sientes muy pequeño mirando arriba… Hasta hace unos años se podía subir hasta la planta 77 dónde había un mirador, pero lo cerraron al público. Así que nos conformamos con entrar al vestíbulo y ver sus murales.

 

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Seguimos avanzando por la 42th Street hasta llegar al Daily News, el famoso rascacielos dónde estaba el Daily Planet la sede dónde trabajaba el protagonista de Superman.

 

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Es curioso entrar a su hall, dónde hay una pequeña colección de antigüedades y llama la atención la enorme bola del mundo que aparece en la película.

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Tras una corta visita, volvemos a la calle 42 y desandamos nuestros pasos para ir al siguiente destino, sin perder de vista el Chrysler, que como os decía me tiene fascinada… creo que es de los edificios más bonitos de NYC.

 

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Llegamos de nuevo a la 5th Avenue y giramos a la izquierda, dónde se encuentra una de las entradas al Bryan Park, y de la Biblioteca Pública.

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Llevamos un buen rato de caminata y estamos cansados… nos sentamos en unas mesas que hay fuera y descansamos un poco aprovechando el wifi gratis de la biblioteca. Del edificio, destaca la lujosa McGraw Rotunda y la sala principal, la Rose Main, conocida por ser unos de los escenarios de los Cazafantasmas. Si eres respetuoso con la gente que está estudiando, puedes entrar al interior sin problema.

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Junto a la New York Public Library encontramos una boca de metro que nos va bien, así que tomamos la línea 7 hasta Times Square, y una vez allí caminamos 10 minutos hasta nuestro apartamento. Decidimos comer “en casa” y así descansar un poco de caminata.

Como os explicaba en la entrada con los preparativos, llevamos el pase NYC Explorer Pass, en el que tenemos incluidos algunos monumentos importantes, entre ellos el Intrepid Sea, Air & Space Museum, al que nos dirigimos tras la comida y que tenemos a unos 15 minutos a pie desde el apartamento.

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Ubicado en el muelle 86 de la orilla del río Hudson, se encuentra el enorme portaaviones Intrepid, partícipe en la II Guerra Mundial y en la guerra de Vietnam entre otras, en el programa espacial estadounidense y en las labores de rescate del 11S.

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Pasamos los controles de seguridad de la entrada, intercambiamos el pase por la entrada y lo primero que visitamos es el submarino Growler, construido en 1958 y retirado en el 64 al quedar obsoleto. Es bastante claustrofóbico, no sé cómo podían pasarse meses varias personas en su interior… lo que más nos llama la atención es la sala de los torpedos. Dentro del submarino no dejan hacer fotos y se entra en grupos reducidos, vigilado por soldados de la Navy, una vez en la escotilla si nos dejan echar alguna.

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Tras la visita, entramos al barco del cuál se visitan 4 cubiertas que van desde el puente de mando hasta los dormitorios. Se trata del USS Intrepid, también conocido como The Fighting I, fue uno de los 24 portaaviones de la clase Essex construidos durante la II Guerra Mundial para la Marina de los EEUU y comisionado en agosto de 1943. Si visto de fuera parece grande, una vez allí ¡parece enorme!

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la sala del sonar

 

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el sillón del “jefe”

 

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En la cubierta de vuelo encontramos más de una decena de aviones y helicópteros de distintas épocas, entre los que destacan el avión espía A-12 Blackbird, el F-14 Tomcat y el AV-8A Harrier.

 

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Lo bueno es que frente a cada aeronave tienes carteles informativos explicando sus usos, características y peculiaridades, con lo que se aprende un montón.

Bajando al hangar se encuentra el museo propiamente dicho, dónde se pueden ver objetos originales, maquetas y material multimedia referente al barco y a su historia. La cubierta repleta de aviones y helicópteros ya me ha impresionado, pero no me imaginaba que aquí abajo también habría aviones…

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la primera campana del Intrepid

 

Esta parte es más interactiva, y además de los objetos que exponen, hay varios simuladores y puedes toquetear algunas cosas. La verdad es que el museo es impresionante… solo os diré que llegamos a las 14,30h y salimos a las 17h, al cierre.

Tras ver el hangar, bajamos al muelle y nos dirigimos al Concorde. Si, lees bien, tienen un Concorde en el museo 🙂

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¡Nos flipa un montón poder ver este bicho de cerca! Puesto en servicio el 21 de enero de 1976, debía ser alucinante ir a bordo de uno de ellos… Y es que fue único avión comercial capaz de romper la barrera del sonido y cruzar el Atlántico en 2 horas y 52 minutos…

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Existe la posibilidad de entrar en él pagando un extra con la entrada, pero nosotros nos conformamos con verlo por fuera, y nos fijamos en todos los pequeños detalles. Su último vuelo fue el 26 de noviembre de 2003 a raíz de un grave accidente dónde fallecieron todos los tripulantes.

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Desde esta parte del muelle se puede ver New Jersey, el “gran competidor” 😀 Nos echamos unas risas al recordar los comentarios de los personajes de la serie How I Met Your Mother respecto a ello 🙂

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A las 17h anuncian el cierre del museo, y con pesar, salimos. ¡Este lugar nos ha encantado! Decidimos volver al apartamento a descansar un rato. Caminamos los 15 minutos que nos separan, pasando antes por el supermercado a comprar cena y desayuno para mañana. Nos echamos un ratito y nos tomamos un refresco, y a las 19,20h salimos de nuevo. Cogemos el metro en Times Square, línea Q, R, N hasta la parada 34St Herald con la 5th Ave… ¿ya sabéis a dónde vamos? A conocer el rascacielos más mítico de todo New York, una visita que nos hace especial ilusión… vamos a conocer el Empire State Building 🙂

Tenemos la entrada incluida en el NYC Explorer Pass, así que pasamos los controles de seguridad e intercambiamos el pase por la entrada, y tomamos un ascensor hasta la planta 80 dónde se ubica el primer mirador y las tiendas de souvenirs. De allí, se toma otro ascensor hasta el piso 86 dónde está la plataforma de observación al aire libre.

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Diseñado por William F. Lamb e inaugurado el 1 de mayo de 1931, con 443 metros de altura (381 metros sin el pináculo), fue durante años el edificio más alto de NY, y el primero del mundo en superar los 100 pisos de altura. Salimos a la terraza y alucinamos con las vistas sobre la ciudad que nunca duerme.

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Cada día de la semana, iluminan el edificio de un color y en ocasiones especiales pueden hacer “homenajes lumínicos”, por ejemplo cuando la selección española ganó el Mundial, la iluminaron con los colores de nuestra bandera. Podéis saber los colores de cada día en su página web.

 

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Las vistas que ofrece sobre la ciudad ¡son espectaculares! Al estar en pleno centro de Manhattan puedes distinguir todos sus lugares emblemáticos… Times Square, el estadio Madison, las grandes avenidas que cruzan la ciudad, Central Park, el Rockefeller, The One… a pesar del frío que hace aquí arriba, no vemos el momento de irnos 🙂

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Pasamos una hora larga en lo más alto disfrutando de las vistas. Comentar que pagando un plus, se puede acceder a otro mirador en el piso 102, pero es acristalado por lo que no subimos… Estamos helados, y aunque nos quedaríamos más rato, decidimos bajar. Antes, pasamos por la tienda de souvenirs y compramos un imán muy molón por 8,70$ para nuestra colección 🙂

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Desandamos los pasos de nuevo hasta el metro, de vuelta con la misma línea hasta Times Square y regresamos al apartamento. ¡¡Estamos cansadísimos tras todo el día de caminata!! Pero a la vez muy felices por todo lo conocido hoy 🙂  Cenamos lo comprado, ducha y a las 23h caemos planos en la cama, ¡estamos ko!

20/09/15: hoy disfrutamos de 3 grandes clásicos… Central Park, MoMA y Rockefeller Center

Día 2: recorremos Central Park, disfrutamos del MoMA y de las fabulosas vistas desde lo alto del Top of the Rock!

Nos despertamos pasadas las 7h. Tomamos el desayuno que compramos ayer y salimos a eso de las 9h hacia el metro, cogiendo la línea E hasta la parada de Columbus Circle, a las puertas de Central Park.

 

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Nos adentramos en uno de los parques más famosos del planeta, creado en 1857 con unos 2,8 km² de extensión. Caminamos por una de las calles principales mientras disfrutamos del paisaje de primeros de otoño que ofrece el lugar, entre corredores y ciclistas que hacen deporte en el parque.

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Aquí también hay “momiji” 🙂

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Llegamos a uno de los puntos turísticos del parque, a la altura de la 72th Street y frente al Edificio Dakota, la Strawberry Fields. Se trata de una conmemoración al cantante John Lenon quién fue asesinado muy cerca del edificio Dakota el 8 de diciembre del 80. Aquí encontramos a varios músicos honrando al cantante con versiones de la famosa Imagine, y multitud de fans que traen flores y ofrendas.

 

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Salimos un momento del parque para echar un vistazo al edificio Dakota, pero se encuentra tapado por un andamio… aunque desde aquí hay también una buena vista de los apartamentos Majestic, conocidos por ser escenario en una de las pelis de los Cazafantasmas 😛

 

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Volvemos al parque y caminamos hasta la terraza Bethesda desde dónde hay unas vistas geniales de la Fuente Behtesda, que cuenta con la estatua the Angel of the Water de Emma Stebbins (1893), quién fuera la primera mujer en la historia de Nueva York en realizar un monumento público importante. El conjunto escultórico de estilo neoclásico, mide casi 8 metros de alto y 5 de ancho, y es la primera escultura instalada en el parque, diseñada para conmemorar al acueducto de Croton, el que por primera vez sirviera agua potable a la ciudad.

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Vemos que hay una carrera con lo que algunas calles están cerradas. Disfrutamos eso si, de los habitantes más simpáticos del parque, sus ardillas 🙂 Y nos llaman la atención los “bancos con propietario” de Central Park…

 

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Seguimos caminando hasta la salida que hay en la 77th Street con la 5th Ave.Aunque el parque nos parece bonito, no deja de ser un parque -enorme, eso si-. Y después de una buena caminata por él, nos apetece seguir descubriendo la ciudad.

 

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Nos adentramos en la 5ª avenida y disfrutamos de las vistas hacia arriba 🙂 Así como de edificios de renombre como el Hotel Plaza, la Apple Store (una des las primeras en abrir), o la iglesia Presbiteriana de New York.

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También nos topamos con la Trump Tower y nos echamos unas risas al acordarnos del magnate que intenta hacerse un hueco en la Casa Blanca… (re-edito a 09/11/16 para confirmar que el magnate se ha hecho un hueco en la White House o_O’ )

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Seguimos avanzando por la 5th hasta llegar al MoMA. Nos parece increíble estar caminando por la avenida más conocida del mundo entero, con esa sensación de déjà vu continuo…

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Hace unos días compramos por internet la entrada combinada del MoMA y el Mirador del Rockefeller, os dejo el enlace por si os interesa. La verdad es que viene de perlas tener la entrada comprada porqué la cola para ello es importante…

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Entramos al museo sobre las 11h y pasamos un par de horas entre las obras de grandes artistas. El museo es enorme y alberga una gran cantidad de obras, así que os recomiendo que entréis en su web y planifiquéis un poco la visita… Nosotros disfrutamos de algunos de los grandes cuadros de Van Gogh, Picasso, Dalí…

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…y de Jackson Pollock, ya que a mi marido le encantan sus obras, y ya tenía ganas de ver una en vivo… así que aquí pasamos un buen rato 🙂

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A mitad del recorrido salimos al sculpture garden y nos sentamos en uno de los bancos a descansar un poco mientras observamos las bonitas esculturas que alberga este pequeño jardín.

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Por último, vemos la parte dedicada al diseño gráfico en la que encontramos algunos clásicos, así como unas buenas vistas a los edificios cercanos.

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Sobre las 13h, cogemos el metro línea E desde la estación 53/5Ave hasta Penn Sta. y volvemos a la tienda B&H, y hoy si, me compro un objetivo gran angular para la réflex a muy buen precio… ¡ya tengo mi equipo fotográfico al completo, y más internacional imposible! Cámara y dos objetivos de Japón, y el tercero de EEUU 😛  Si estáis interesados en comprar electrónica, os recomiendo esta tienda. Regentada por judíos ortodoxos, tienen precios muy competitivos.

Tomamos de nuevo el metro línea E de Penn Sta. a Port Authority y de allí, caminamos 10 minutos hasta el apartamento. La idea era hacernos la comida en el apartamento, pero somos incapaces de encender el gas… Le escribimos a dueña preguntándole si hay truco,  y como es tarde ya, salimos a comer a un restaurante que hay justo al lado del apartamento, el West Side. Tomamos dos hamburguesas deliciosas con refrescos por 28$.

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Tras la comida volvemos al apartamento y nos echamos una siesta de unos 45 minutos. Sobre las 17,10h salimos más abrigados ya que se está levantando viento y hace fresquete. Tomamos el metro línea E en PA-42 hasta la 53St/5Ave y caminamos hasta la Rockefeller Plaza dónde entramos a su edificio más alto para acceder al Top of the Rock, el mirador más conocido como TOR. Como os decía antes, compramos la entrada por internet y tenemos acceso a la torre entre las 17,55 y las 18,10h -una vez arriba te puedes quedar el rato que quieras-. Pasamos los controles de seguridad y tras tomar un ascensor de los más psicodélico, subimos hasta la planta 67.

¡Las vistas desde aquí son brutales!

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alucina con Central Park

Damos una vuelta alrededor de la primera terraza disfrutando de las fabulosas vistas sobre la ciudad y, subimos a la terraza más alta. Nos agenciamos un sitio frente al Empire State dónde alucinar con la puesta de sol, una de las más bonitas que recuerdo, estrenando mi objetivo súper gran angular 😀

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al fondo el One y más allá Miss Liberty 🙂

 

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Y con esta estampa, vemos como un tipo trajeado en la terraza inferior clava una rodilla en el suelo y le pide matrimonio a su chica ante la atenta mirada de todos los allí presentes, ¡qué romántico! Aunque seguro que debe ser un clásico en la ciudad 😛

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Conforme avanza el tiempo, va cayendo el sol y su luz anaranjada le da una estampa casi mágica… y ya el no va más, cuando empiezan a encender las luces de los rascacielos.

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Nuestra idea era esperar a que fuera de noche por completo, pero hace un frío que pela aquí arriba y aunque llevamos manga larga y chaqueta estamos helados, así que sobre las 20h, bajamos y disfrutamos de la vista desde el suelo del TOR que tampoco está nada mal 🙂

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Hace un viento frío que corta, así que caminamos hacia la estación de metro 53St/5Ave, pasando por delante de la St Patrick’s Cathedral que iluminada está preciosa.

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Cogemos la línea E hasta 42-PABS. Pasamos por un 7-eleven dónde compramos unos noodles rápidos, Redbull, leche y café para mañana (18$) y volvemos al apartamento.

Nos terminamos el sushi de ayer con los fideos, y mientras cenamos, nos llama la dueña explicando cómo encender el gas para poder cocinar, ¡qué mona!

Ducha, y a eso de las 23h a dormir con la sensación de que hoy ha sido un día que seguro recordaremos 🙂

21/11/15: recorremos la zona de Central y nos lanzamos al regateo en Temple Street

Día 4: recorremos la isla de HK y nos echamos unas risas con las compras del día…

Hoy nos levantamos con calma, hemos dormido algo mejor que las noches anteriores pero aún así tenemos sueño acumulado y estamos de vacaciones… tras tomar el desayuno en el bufet del hotel, decidimos que hoy destinaremos el día a conocer aquellos lugares más emblemáticos de la isla de Hong Kong. Así que bajamos hasta la parada de metro Jordan y allí lo tomamos hasta la estación Central.

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Tomada por los ingleses en 1840, la isla de Hong Kong es la zona más moderna de la ciudad y concentra la mayor parte de las empresas de la región administrativa de Kong Kong. En el norte de la isla se encuentra la Bahía Victoria, donde se localizan los edificios más famosos de Hong Kong. Cuenta con uno de los skylines más impresionantes del mundo y resulta un auténtico
placer contemplarlo tanto de día como de noche.

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Esta zona es muy diferente a Kowloon, con altos edificios, calles nuevas bien pavimentadas y mucho más limpias. Caminamos por el paso elevado entre los edificios hasta llegar al Two International Finance Centre.

Su construcción finalizó en 2003, y cuenta con 415 metros de altura en 90 plantas.  Fue el edificio más alto de Hong Kong hasta la reciente construcción del International Commerce Centre en Kwoloon. En el cine es conocido por ser escenario en Tomb Raider y en El Caballero Oscuro.

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En la planta 55 se encuentra la sede de la Autoridad Monetaria de Hong Kong, el banco central del país que además de ofrecer una exposición de billetes y monedas a lo largo de su historia, cuenta con una pequeña exposición fotográfica de cómo era la bahía hace años y, cuenta con unas vistas excelentes de la zona.

Subir al mirador de la planta 55 es gratis, pero debes solicitar una tarjeta de visitante en la recepción del edificio. Es imprescindible presentar el pasaporte original ya que la tarjeta es nominativa. Tras hacer el trámite, pasamos por el control de bolsos y detector de metales, y subimos con el ascensor que nos indican. El edificio se nota que es nuevo y que cuenta con varias plantas de oficinas, porque hay un montón de gente trajeada por aquí… Recomiendo ir vestido “decente”.

La exposición de monedas y billetes está bien, con muchísima información en inglés, no solo a nivel de moneda si no que también de la economía del país y cuenta algo de historia también. Pero lo que realmente merece la pena son las fabulosas visitas de la isla de Hong Kong y de la bahía que hay desde aquí arriba 🙂

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Y el “antes” y el “ahora” de la isla impacta de veras…

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Una vez recorremos la exposición, volvemos a la calle y seguimos conociendo la zona de Central. Vamos caminando hasta la Catedral de St John, hay un paseo de unos 15 minutos. Decidimos seguir caminando por el paso elevado y vemos que éste se introduce en centros comerciales y los altos edificios y que los cruza por sus hall.

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Los centros comerciales son una pasada y realmente te das cuenta que el consumismo aquí, al igual que en Japón y seguramente en las otras grandes ciudades chinas, está por las nubes… puedes encontrar de todo en sus CC, incluso un ¡gran carrusel!

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Tras el paseo entre tiendas y coches de lujo y mucha gente trajeada que va de allá para acá, llegamos a la elegante y antigua Catedral de St John que entre tanto rascacielos, choca muchísimo encontrar este edificio rodeado de un bonito parque.

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La catedral ha desempeñado un papel simbólico y perenne en la historia de Hong Kong. Se trata del edificio eclesiástico occidental más antiguo que queda en la ciudad. La primera piedra fue colocada por el Gobernador Davis sólo seis años después de que los Británicos tomaron posesión de Hong Kong. Desde entonces, la “isla estéril” que China cedió a Gran Bretaña en 1841 se ha convertido en uno de los principales centros de comercio del mundo. St John sigue sirviendo con diligencia su importante congregación anglicana, resguardada por los rascacielos del distrito financiero.

Los comentarios que habíamos visto por internet decían que el lugar merece la pena ser visitado, que su estilo anglicano es digno de una visita, pero nosotros nos encontramos con que se está celebrando un entierro de un párroco… por lo que nos parece totalmente fuera de lugar entrar. Así que la rodeamos para verla por fuera y seguimos con la ruta prevista para hoy, antes por eso, nos sentamos 10 minutos en un banquito del parque a descansar un poco del calor bochornoso que hace entre los edificios.

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Seguimos con la ruta hacia el Bank Of China, que también cuenta con un mirador en su planta 43 de acceso gratuito y que tan solo necesitarás el pasaporte para acceder. Pero cuál es nuestra sorpresa cuando llegamos y vemos que está cerrado…

El edificio fue construido en 1989 según los planos del arquitecto chino Leoh Ming Pei, con un asombroso diseño y una iluminación espectacular. Mide 367 metros de altura, tiene 72 plantas y está construido con aluminio y cristal. Cuando finalizó su construcción se convirtió en el edificio más alto de Asia, récord que se mantuvo hasta 1992 cuando finalizó la construcción del Central
Plaza. También fue el primer rascacielos fuera de Estados Unidos en superar la barrera de los 300 metros.

La gran torre es fácil de reconocer por las líneas que recorren el edificio con formas romboides y triangulares y es uno de los que más resalta por la noche.

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Hacemos parada en un combini cercano a comprarnos unas bebidas frescas por 11,50 HKD que pagamos con las tarjetas Octopus del metro, ¡me encanta ese sistema por que te olvidas de tener que llevar moneda pequeña!

Tras hidratarnos entramos en uno de los centros comerciales adheridos a la estación de metro Admiralty para parar en boxes y luego cogemos el primer metro que pasa hacia Sheung Whan. Caminamos un par de calles y llegamos a la entrada del Templo Man Mo, escondido entre altos edificios.

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Se trata del templo taoista más importante de Hong Kong, fue construido en 1847 por mercaderes chinos en honor a los dioses de la literatura (Man) y de la guerra (Mo) y sirvió como tribunal arbitral para las disputas locales. Fue el centro de la vida civil de la isla en el S. XIX, cuando el nivel de confianza entre lugareños y colonos era mínimo ya que los británicos habían impuesto una
política de segregacionismo para evitar que los chinos se mezclaran con ellos.

Si no estás acostumbrado a visitar templos taoistas como es nuestro caso llama mucho la atención… con esas cientos de lámparas de incienso colgando del techo y dando aroma al lugar, ahora asmáticos andaos con cuidado porque la humareda es considerable… Hay varios altares repartidos por el edificio, con tiendecitas de amuletos, y también cuenta con la puerta original del templo en su interior.

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Tras la visita al templo, nos dirigimos a la cercana calle de Cat Street, dónde se encuentra el Mercado de Antigüedades que reúne tiendas de antigüedades,  galerías de arte, pequeñas tiendas y puestos de amuletos y de objectos de segunda mano que permiten encontrar muebles, elementos decorativos,  artículos artesanales y algunas piezas de jade o productos bordados y de seda. La pega es que hay cosas de dudosa autenticidad… así que a pesar de que echamos un vistazo a fondo a distintas tiendas, finalmente no compramos nada aquí.

Nos acercamos dando un paseo de unos 15 minutos hasta la zona de muelles. Decidimos entrar en el centro comercial que hay junto a la terminal del ferry a Macau, dónde buscamos sitio para comer. Nos decidimos por un restaurante dónde comemos dos platazos de arroz con verduras y unos niguiris la mar de ricos por 250 HKD.

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Tras la comida, vemos que tenemos el metro de Sheung Whan al lado, así que allí lo cogemos y volvemos a Admiralty. Desde allí caminamos hasta llegar junto a la bahía dónde se encuentra el Centro de Convenciones y Exhibiciones de Hong Kong, un gran auditorio que en parte recuerda a la ópera de Sidney. Están celebrando un evento y no podemos acercarnos demasiado al edificio.

En esta zona también encontramos grandes rascacielos y tenemos una buena vista del sur de Kowloon. De todos modos, visto desde aquí, el centro no impresiona tanto y llegamos a la conclusión que mucho mejor verlo desde la otra orilla, sobretodo si dispones de poco tiempo. Entramos en un Starbucks a tomarnos un frapuccino bien fresco y después volvemos al metro.

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Cogemos el metro directo hasta Jordan y volvemos al hotel a descansar un poco. Llevamos horas caminando bajo un sol abrasador y un bochorno importante…

La idea era ver hoy el espectáculo de luces nocturno, pero nos quedamos dormidos y cuando llegamos es tarde y ya ha terminado. Vigilad si queréis verlo porque apenas dura unos minutos y hay que ir con tiempo para encontrar un hueco (aquello de llena de ¡hordas de gente!). Damos una vuelta por la zona y de nuevo disfrutamos de la vista del skyline con todos sus edificios iluminados en la noche.

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Entramos en el CC iSquare pero no nos llama ningún restaurante para cenar, así que decidimos coger el metro y volver a Jordan, e ir a Temple Street Market.

Hoy si que nos lanzamos al regateo y a las compras y nos hacemos con una figura de un león Fu tallada en madera y 2 reposa-palillos por 125 HKD (la figura costaba 180 y lo otro 10 c/u).

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Y después de un buen rato de regateo, compramos dos monederos -suponemos que de imitación, aunque está muy lograda- de “marca” Jimmy Choo por 120HKD cada uno (partíamos de 90 HKG por cada uno) 😛

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Cuando nos damos cuenta, son las 22.30h y ahora si, aprieta el hambre. Damos una vuelta por los puestos de comida callejera del mercado pero no nos inspiran mucha confianza… así que vamos a un combini y compramos cena, una cerveza y una cola por 50 HKD. Lo bueno de los hoteles asiáticos es que generalmente tienes hervidor de agua en la habitación, así que te puedes apañar alguna cena en la habitación comprando por ejemplo cajas de fideos a los que solo hay que  echarles agua hirviendo para prepararlos.

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Tras la cena, nos echamos unas risas grabando un vídeo para los nuestros al estilo “El precio justo” enseñándoles los monederos que hemos comprado e intentando que averigüen si son de verdad o imitación y el precio que hemos pagado… 😀 Tengo que decir que pensé que por  7€ los monederos apenas me durarían… pero estaba equivocada, llevo encima desde entonces el gris y está impecable y el lila lo guardo de reserva envuelto en su funda y lo mismo 😀

A lo tonto, son las 24h cuando nos vamos a dormir, por suerte mañana no tenemos pensado madrugar demasiado 🙂

13/10/13: de Harajuku a Odaiba en busca de Cosplays

Día 17: conocemos algunos “clásicos” en la capital nipona y dedicamos el resto del día a las compras y el ocio…

Hoy es domingo y ¿¡a dónde se va los domingos en Tokyo?! ¡¡A Harajuku!! Aplauso Nos levantamos con la calma, desayunamos y nos ponemos en marcha. JR Yamanote hasta Harajuku y conforme nos vamos acercando a nuestro destino el tren se va llenando más y más hasta que ya no cabe ni un alfiler… en Harajuku bajamos toda la marabunta, creo que el vagón ha subido medio metro al bajar todo el mundo 😛

Nos dirigimos en primer lugar al santuario de Meiji Jingu, de entrada gratuita, es uno de los más populares en Japón y de los más importantes de Tokyo. Dedicado a los espíritus deificados del emperador Meiji y su esposa, la emperatriz Shoken. La construcción del santuario finalizó en 1920, ocho años después de la muerte del emperador y seis después de la muerte de la emperatriz. El santuario fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial, pero fue reconstruido poco después. El Emperador Meiji fue el primer emperador del Japón moderno, nació en 1852 y ascendió al trono en 1867, en el pico de la Restauración Meiji, cuando la era feudal llegó a su fin y el emperador fue restablecido en el poder. Durante el período Meiji, Japón se fue modernizando y occidentalizando para abrirse a las principales potencias mundiales. Falleció en 1912.

Y tras un poco de historia, continuo con el relato 🙂 Cruzamos una gran torii de piedra y en seguida encontramos algunos toneletes de sake ofrecidos por los fieles, así como unos barriles de madera repletos de arroz.

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Seguimos paseando por un camino empedrado y rodeado de un frondoso bosque. Tanto el Meiji Shrine como el adyacente parque Yoyogi constituyen una gran zona boscosa dentro de la ciudad. Vemos las indicaciones para el jardín privado y la casa del tesoro pero no los visitamos… nos llama la atención la cantidad de niños y niñas vestidos con trajes tradicionales, así como el montón de familias que llevan a sus bebés para “bautizarlos”. Me encanta esa mezcla de modernidad y tradición que tiene la cultura japonesa 🙂

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Al llegar a las puertas del santuario vemos un montón de turistas en modo paparazzi… y es que hay una boda tradicional sintoísta. Ei pues yo no voy a ser menos Mr. Green Algunas invitadas llevan kimonos realmente bonitos, otras van con vestidos de fiesta como los nuestros, eso sí todos elegantísimos/as. Me acuerdo del capítulo de Callejeros Viajeros que mostraban bodas japonesas y de los costes que conllevan, mucho más elevados a los que nos gastamos aquí.

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Los novios y la comitiva nupcial entran al interior del edificio principal y cierran las puertas, así que nos quedamos sin poder visitarlo. Vemos el resto de edificios y los patios que los rodean y disfrutamos de los pequeños detalles…

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Tras un ratito aquí, desandamos nuestros pasos hasta la entrada principal junto al puente de Harajuku y entramos al parque Yoyogui a ver si hay suerte y encontramos algún cosplay y/o rockabilly que en el anterior viaje no hubo manera 😛 Nos compramos unos helados y nos sentamos en un banquito a descansar. Hay grupos de chicos y chicas que ensayan bailes musicales y obras de teatro, algún personaje disfrazado… pero poca cosa. ¡Vaya chasco! Es la segunda vez que vamos al Yoyogui en su busca y nos quedamos con las ganas. Así que con el intento frustrado 2, nos vamos hacia Takeshita Dori. Algo en el cielo nos llama la atención: ¡es un mini zeppeling!

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Esta calle estrecha y de unos 400m de largo, está llena de tiendas y cafeterías dirigidas a los adolescentes, se dice de ella que es un símbolo de Harajuku y el lugar de nacimiento de muchas de las tendencias de la moda tokyota. Ya desde el principio de la calle vemos que está abarrotada, se hace difícil poder andar por ella… entramos en algunas tiendas de juguetes en busca de mi peluche de Doraemon pero no hay suerte… desde luego, si te gusta ese estilo de ropa puedes encontrar ¡verdaderas gangas!

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Tras recorrer la calle, nos dirigimos a Omotesando. Esta arbolada avenida de 1km de largo es conocida como los Campos Eliseos de Tokyo ya que cuenta con tiendas de grandes marcas y restaurantes y hoteles de alto standing. Aquí tenemos dos objetivos, entrar al Kiddy Land y al Oriental Bazar para hacer algunas compras.

En el Kiddy no acabamos de encontrar nada que nos guste y no tienen Doraemons… pero en el Bazar ¡arrasamos! Es una de las tiendas de souvenirs más grandes de Tokyo y puedes encontrar de todo en ella, la mayoría de cosas a un precio muy asequible. Compramos un juego de té, unos posa-palillos, un par de marca-páginas, unos posa-vasos de bambú, unas esterillas individuales y dos maceteros con semillas de bonsái de sakura y de arce, ¡todo por 4 duros, digo yens! Me llevo el hanami y el momiji a casa Heart

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Al salir, topamos con el colegio oficial de enfermería de Tokyo y deformación profesional… pero me hace ilusión 😀 foto de recuerdo y para enviársela a mis compis Mr. Green

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Como vamos cargados, decidimos volver al hotel a dejar las compras. Así que cogemos la JR de nuevo hasta Shimbashi y descargamos. Aprovechamos que es la hora de comer para entrar al centro comercial que hay junto al hotel, el Caretta. Nos decidimos por un restaurante de tonkatsu, en el que por unos 2500¥ los dos, ¡comemos hasta reventar! -literalmente- unos menús de sopa con bol de tonkatsu con col y arroz y té de cebada caliente gratuito para beber.

Aprovechando que estamos en el triángulo JR-metro-Yurikamome, nos dirigimos hacia la estación del Yurikamome para ir a Odaiba, ¡otro de nuestros barrios favoritos en Tokyo! Nos bajamos en la parada que hay junto al Venus Fort (trayecto 360¥ pp). Ya de camino hemos visto que hay como una exposición de coches de rally, así que luego iremos a echar un vistazo.

Entramos en el centro comercial Venus Fort, la otra vez sólo lo vimos por fuera, y nos quedamos flipados con ese techo falso pero que parece ¡¡¡muy muy real!!!

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Damos un paseo y ¡vaya flipe de sitio! De nuevo nuestro lema del viaje sale de nuestras bocas: ¡¡“es muy friki pero mola” jaja!! Es como si emularan una ciudad italiana, con sus suelos de adoquines, su fuente y hasta con iglesia ¬¬’

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Cogemos un mapa del lugar ya que es enorme y nos dirigimos hacia la exposición de coches antiguos que hay con entrada gratuita. Menudos coches tienen aquí…

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Pero mi marido ya lo flipa del todo cuando vemos que hay un ¡¡¡DeLorean!!! La carrocería es de acero como el de la película y está muy bien conservado… solo se fabricaron unos 8000 en todo el mundo, así que ver uno es todo un lujo.

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Después de hacerle mil fotos desde todos los ángulos, seguimos viendo el resto de exposición. Me hace gracia ver un Mazda Carol, éste es tocayo mío Sacando la lengua También tienen una exposición de maquetas de coches y motos, así como información sobre la historia del motor japonés. Antes de salir, de nuevo nos acercamos al DeLorean, mi marido disfrutó como un niño Mr. Green

Miramos algunas tiendas y entramos a todas las jugueterías pero sigo sin encontrar el peluche de Doraemon… empiezo a pensar que lo han retirado del mercado hasta que se acerquen las olimpiadas del 2020…

Cambiamos de edificio y vemos de pasada la exposición gratuita de Toyota, no hacemos demasiado hincapié puesto que ya estuvimos aquí en el primer viaje. Cruzamos hacia el Leisureland y entramos. Es una sala de recreativos enorme y tiene algunas “atracciones” al estilo del Joypolis, vemos que hay una que es un castillo ninja, nos acercamos con intención de entrar pero todos los carteles están en japonés… preguntamos a uno de los empleados y como puede nos dice que no está en inglés… así que nos quedamos con las ganas… Pero nos damos un masajito de pies por 200¥ cada uno en las máquinas que ya probamos en el primer viaje, ¡nos sabe a gloria!

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En la sala hay un montón de rockabillies y de cosplay… ¡Ah, ¿así que están aquí?! Al salir del Leisureland, miramos los precios para subir a la noria pero vemos que ¡¡hay una cola de 1h!!, así que pasamos de largo.

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En los jardines que rodean el centro comercial vemos que hay un montón de grupos de cosplays por lo que llegamos a la conclusión que se han movido de barrio… supongo que en Harajuku se debían sentir un poco “observados” por los guiris y buscan aquí su rinconcito.

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Vamos dando un paseo hasta el Divercity, otro gran complejo de ocio, con tiendas y restaurantes y… ¡¡¡su Gundam escala 1:1!!! ¡Alucina! Está rodeado de gente echando fotos y “midiéndose” con él… pero vaya que los más altos apenas éramos como sus pies de altos o_O’

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Antes de entrar al centro por eso, nos acercamos a una exposición de coches de rally que hay al lado y vemos que también hay pistas dónde hacen derrapes y alguna carrera de karts.

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Y ahora si, entramos al centro. Nos miramos las tiendas, vemos algunas de las marcas habituales que tenemos por aquí y como no, entro a todas las jugueterías que pillo en busca de un peluche de Doraemon, de nuevo intento fallido… Entramos a la tienda Kitty que hay y me enamoro al instante de un gorrito de punto, y eso que yo no soy de Kitty… así que a la saca para mi “sobrina” postiza recién nacida y que conoceré cuando volvamos a casa… uff qué poquito queda para la vuelta, ¡madre mía! Chocado

Tras la compra, nos tomamos un cafelillo de verdad en un Starbucks y salimos hacia las playas que hay en la bahía con intención de ver el atardecer desde allí. Pasamos por delante del Joypolis y estamos más que tentados de volver a entrar, pero decidimos no hacerlo porqué si no nos pueden dar las uvas allí ¡jajaja! ¡¡¡¡Odaiba es el distrito del vicio!!!! Avergonzado Mr. Green

Llegamos a la bahía y nos sentamos junto a una de sus playas para ver cómo cae el sol sobre la bahía de Tokyo, con el Rainbow Bridge, la Tokyo Tower y el Skytree sobresaliendo del skyline de la ciudad.

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Es bonito ver cómo va cayendo el sol. Mientras en la playa algunos juegan a béisbol, unas chicas intentan hacerse una foto saltando, otros pasean de la mano… y nosotros pensamos en lo lejos que estamos de casa en estos momentos, de lo mucho que hemos disfrutado de Japón en estos 18 días.

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Cuando empieza a anochecer, decidimos volver pero antes echamos un vistazo al ToysR’us por si por un casual hubiera un Doraemon para mi… pero tampoco… ¡qué mala suerte! ¿Cómo puede ser que no haya ni uno solo? Ojos que se mueven Vemos de nuevo a la Estatua de la Libertad nipona que está junto a la tienda y con la sede de la televisión japonesa de fondo 🙂

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Tras las últimas fotos, cogemos de nuevo la línea Yurikamome y volvemos a la estación de Shiodome (360¥ pp). Una vez allí decidimos coger el metro Asakusa Line e ir a echar unas fotos nocturnas del Senso-ji. Así que en pocos minutos estamos frente al santuario… ¡wow qué recuerdos del primer viaje otra vez! Lástima que la gran lámpara de papel está cubierta por una lona, pero por suerte ya la vimos en el 1r viaje Muy feliz

Entramos al recinto y miro por las tiendas que venden peluchitos a ver si encuentro un Doraemon… veo uno en un escaparate pero ya han cerrado el puesto, ¡no me lo puedo creer!

Seguimos recorriendo la calle comercial hasta el santuario. Si ya nos gustó a la luz del sol en su día, visto de noche con todos los edificios y la pagoda iluminados ¡nos gusta más! Además no hay mucha gente a éstas horas por lo que podemos echar unas fotos sin agobios y disfrutar del lugar tranquilamente.

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Y tras la visita, volvemos al metro, línea Asakusa hasta Shiodome de nuevo. Estamos verdaderamente cansados, menudo tute nos hemos pegado hoy… así que para no romper con las costumbres, compramos cena en el Family Mart y nos vamos al hotel a descansar que ya toca… sleep

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