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08/10/13: Matsumoto, su castillo cuervo y de vuelta a la gran metrópolis

Día 12: visitamos Matsumoto y regresamos a… ¡¡Tokyo!!

Hoy nos levantamos muy temprano para cambiar de nuevo de destino: nos vamos a Matsumoto y después a la big city Aplauso Aplauso

A pesar de que seguimos con el JRP activo, decidimos hacer el trayecto de Takayama a Matsumoto con los buses de la compañía Nohi ya que nos acorta en más de 2h el tiempo de viaje. Ayer preguntamos en la estación de buses y nos dijeron que no era necesario reservar asiento. Por lo que madrugamos bastante, desayunamos en la habitación lo comprado ayer, recogemos las cosas, hacemos el check-out estilo Japón (dejar la llave en una cesta en recepción) y nos vamos para la estación de buses.

Compramos los billetes (3100¥ pp) y a las 7,50h ponemos rumbo a Matsumoto. El trayecto, a pesar de ser largo, se hace ameno. Pasamos por zonas boscosas en las que se empieza a ver el momiji y el contraste de colores en el follaje de los árboles, lagos, ríos y cascadas humeantes. A mitad de camino, el bus hace una parada en una zona de onsens y nos dan 15 minutos para poder ir al baño. Aprovechamos para ir al WC y comprarnos un cafelillo en las máquinas. Tras la pausa seguimos el camino. A las 10,10h llegamos a Matsumoto. Nos acercamos hasta la estación JR Matsumoto (frente a la estación de buses) y dejamos las mochilas en una consigna (400¥) así podremos hacer la visita sin cargas.

Matsumoto (松本): Es la segunda ciudad más grande de la prefectura de Nagano. Conocida por Matsumoto-jo, uno de los castillos que se conservan de origen en Japón. Podrás disfrutar de un ambiente relajado y cosmopolita a la vez.

A pesar de que hay varias cosas por visitar en Matsumoto, decidimos ver lo más imprescindible y coger el tren de mediodía para poder llegar a Tokyo a media tarde. Así que nos hacemos con un mapa de la ciudad en la oficina de turismo que hay en la misma estación y nos ponemos en marcha. No hay demasiada distancia entre la estación y los sitios que queremos visitar por lo que prescindiremos del transporte público. Caminamos durante unos 15-20 minutos hasta llegar al castillo. De nuevo me maravillan las artísticas tapas de alcantarilla de Japón Heart

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La construcción del Castillo data de la era Sengoku, por Toyotomi Hideyoshi entre 1594-1597 como un fuerte bajo el nombre de Castillo Fukashi. En 1872, siguiendo la restauración Meiji, el castillo fue vendido en una subasta, y corrió riesgo de ser desmantelado. Hoy día, es considerado Tesoro Nacional y es conocido como el Castillo de los Cuervos por el color negro de sus muros, es uno de los mayores exponentes del arte hirajiro (castillo construido sobre una llanura y no sobre una colina).

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Pagamos la entrada que incluye el City Museum (600¥ pp). Nos maravilla el entorno dónde está construido el castillo, situado en la llanura de Matsumoto y rodeado de un gran foso. Dicen que las tierras sobre las que se posa, son tierras pantanosas que obligaron a los constructores a hacer estructuras muy sólidas, usando largos maderos fijados en el suelo y apoyarlo sobre muros de piedra de 7 metros. Su altura alcanza 30m distribuidos en seis plantas.

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Vemos que en los alrededores del castillo están montando casetas como para una feria o un mercadillo que dificulta la visita… así que nos vamos directos hacia los jardines del castillo. A pesar de que una de sus torres está tapada por una lona (están haciendo trabajos de restauración), disfrutamos de su bella vista.

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Nos acercamos hasta el edificio y entramos en su interior tras descalzarnos. Vamos subiendo plantas y visitando las exposiciones de armas, artefactos y armaduras que se exponen. La mayoría de las explicaciones están en japonés, pero encontramos algunos carteles en inglés. Me llama la atención este kit para quitar metralla… deformación profesional ¡jaja!

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Es increíble, caminar por los suelos de madera pulida e ir subiendo por las distintas plantas a la vez que piensas en cómo debía ser estar en el castillo en aquella época. A pesar de que hemos estado en otros castillos japoneses, éste nos gusta mucho y nos gusta saber que es uno de los tres que se conservan de origen.

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La vista de los jardines desde las ventanas empieza a ser bonita, y podemos ver con detalle los tejados y su elaborada ornamentación.

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Para acceder a los últimos pisos hay un poco de cola ya que los escalones son muy empinados, ¡casi 60cm de altura entre escalones por lo que cuesta subirlos! Al fin, llegamos a lo más alto desde donde hay unas vistas estupendas de la ciudad, del puente de madera lacada (que están reconstruyendo) y de los alpes japoneses.

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Bajamos de nuevo hacia los jardines. Sabemos que hay alguna cosa más para ver en el recinto del castillo, pero como están haciendo obras en algunas torres y en el puente dificultan el acceso al resto de jardines, por lo que decidimos dar por concluida la visita… Salimos del jardín y volvemos a la zona del foso. Hay un gran parque junto al castillo pero no nos podemos acercar bien por las casetas que están montando -entendemos que celebrarán algo en breve-, así que nos conformamos con ver el castillo desde este punto, nos echamos unas fotos y nos deleitamos con las vistas de la construcción.

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Vamos al Museo y la chica nos dice que solo podemos ver dos plantas con la entrada combinada del castillo, si queremos ver más tendremos que pagar un extra. Mientras nos lo pensamos, accedemos a la parte que si podemos visitar. Hay una exposición de armas y armadura, alguna maqueta del castillo y planos de su construcción, así como las estatuas de pececillo que hay en lo alto del castillo. Toda la información está en japonés, lo cuál dificulta la visita.

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También se exponen objetos antiguos, cosas sobre el kabuki, amuletos, dioses, navegación y ¡hasta un camión de bomberos de época!

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Como toda la información está en japo no nos enteramos de mucho, por lo que decidimos no pagar el extra e ir hacia la calle comercial. De camino a ella encontramos un edificio muy tradicional entre bloques, así como algunos amuletos.

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Visitamos un santuario de camino, el Yohashira Jinja, dedicado a los Zouka Sanshin o los tres dioses creadores. Tiene una gran torii de metal a la entrada que es feucha, pero el santuario me pareció bonito y muy tranquilo, apenas había visitantes.

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Seguimos hacia la calle comercial Nakamachi-dori, conocida como la calle de las ranas y que cuenta con varias tiendas de artesanía y restaurantes.

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Y ¿porqué tantas ranas? La calle se llama “kaeru”, que en japonés tiene muchísimos significados entre ellos “rana”, “volver/regresar” y “poder comprar”, como véis el idioma japonés tiene muchísimas palabras homófonas. Los locales usan el nombre de la calle con los tres significados, por ese motivo la calle está repleta de estatuas de ranas, de tiendas donde comprar y al final del paseo vuelven a casa. A raíz del juego de palabras que supone “kaeru”, es costumbre llevar una ranita en el monedero o cartera para que “el dinero que se gasta, regrese”. Como podéis ver, ¡los japos son muy supersticiosos!

Y ahora si, tras unos 10 minutos de paseo y encontrándonos hasta con un tablao flamenco, llegamos a la estación JR Matsumoto de nuevo.

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Miramos los horarios de los trenes y vemos que hay uno para Shinjuku directo a las 13,47h y ese es nuestro objetivo. Aprovechamos que nos falta 1h para ir a comer unas tempuras con su arroz y su sopa de miso riquísimas en la misma estación (1600¥ los dos).

Sin mucha demora recogemos las mochilas de la consigna y nos vamos hacia los andenes. Aquí pasamos un poco de mal rato porqué las indicaciones de los trenes (tanto en el suelo del andén como en las pantallas) sólo está en japonés. Por suerte, mi marido que es un amante de los trenes, reconoce el modelo del tren que tenemos que tomar y allá que vamos hacia las señalizaciones correctas en el suelo del andén. Cuando llega el tren, le preguntamos a un supervisor de Japan Railways por los vagones de no reservado y subimos. Nos acomodamos y puntual como todos los transportes en Japón, salimos hacia nuestra nueva nueva base, ¡¡¡Tokyo!!! Mr. Green

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Interior del tren

De camino, dormimos un ratito y nos despertamos ¡¡¡¡justo a tiempo de ver el Fuji, menuda alegría!!!! Aplauso Aplauso Aplauso Las fotos no son de muy buena calidad, pensad que estaba lejos, con el móvil de la época y en movimiento… pero para que os hagáis una idea y podáis distinguirlo vosotros también si viajáis en tren por la zona.

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Reconocemos la estación de Odawara de nuestro primer viaje cuando fuimos a Hakone… y conforme el tren se acerca a Tokyo nos entra la emoción de nuevo… saber que volvemos a Tokyo, que disfrutaremos de nuevo de la ciudad e ir reconociendo edificios en Shinjuku… ¡¡los pelos de punta!! Heart

Tokyo (東京): Es la capital de Japón y una de las ciudades más pobladas del mundo. Consta de 23 distritos centrales y varias ciudades anexas. Conocida como Edo antes de 1868, y convertida en 1603 en el centro político de Japón, cuando Tokugawa Ieyasu estableció su gobierno feudal allí. Con la Restauración Meiji de 1868, el emperador y la capital se mudaron desde Kyoto a Edo que pasó a llamarse Tokyo (“capital del este”). Grandes partes de Tokyo fueron destruidas en el gran terremoto de Kanto de 1923 y en los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial en 1945. Hoy, la metrópolis ofrece una selección ilimitada de compras, entretenimiento, cultura y restaurantes, a la vez que conserva partes con mucha historia, así como grandes zonas verdes.

A las 16,39h llegamos a la estación JR Shinjuku y nos os podéis imaginar qué sensación Heart A pesar de ser la estación que más miedo da a los viajeros por ser la más transitada del mundo a nosotros nos encanta estar aquí y como peces por el agua, en seguida damos con la línea JR Yamanote para ir hacia el hotel. La experiencia es un grado y aquí se nota ¡mucho! Riendo

Qué pasada volver a estar en esta línea de tren, vamos viendo las estaciones y los edificios por dónde pasa, y vamos recordando cosas del primer viaje… “aquí compramos esto… aquí vimos aquello… ¿te acuerdas de esta tienda?… aquí fue dónde…” ¡Nos pasó igual que en Kyoto! Tras unos 30 minutos de viaje, llegamos a la estación JR Shimbashi. Salimos hacia Shiodome por el túnel subterráneo que comunica ambas estaciones para llegar hasta nuestro hotel. Para la estancia en Tokyo, nos decantamos por el hotel Villa Fontaine Shiodome (por 105000¥ en habitación doble con desayuno incluido por 7 noches) y en el cual habíamos pasado la última noche de nuestro primer viaje y en el que estuvimos la mar de a gusto. Además está muy bien comunicado con varias líneas de metro y tren JR, y rodeado de restaurantes y centros comerciales.

De nuevo, mil recuerdos vienen a nuestra mente mientras recorremos este pasillo subterráneo y llegamos al hotel… hasta que nos viene a la cabeza la pregunta del millón: ¿¡habrán llegado las maletas y el sake?! Mr. Green Nos dirigimos a la recepción para hacer el check-in. Recordaros que es costumbre en Japón pagar la estancia en los alojamientos al hacer el check-in, lo cuál agiliza luego la salida el último día. La chica de recepción nos dice que tenemos en nuestra habitación las maletas y un paquete esperándonos. ¿¿¡¡He dicho ya que adoro este país??!! Aplauso Aplauso

Alucinamos un montón y es que nos han dado casi la misma habitación, mismo número pero en un piso menos que la otra vez, estamos contentos porqué disfrutaremos de las mismas vistas sobre las múltiples líneas de tren que pasan por delante, viendo trenes de todo tipo 🙂

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¡¡nuestro sake!!

 

Descargamos las mil cosas que llevamos encima y aprovechamos el wifi de la habitación para mirar el correo a ver si Augusto (de Rutafujitours) nos ha escrito… y efectivamente, tengo un mail suyo en el que nos dice que se prevé mal tiempo para el día que tenemos reservada la visita a la zona del Fuji y nos pregunta si podemos cambiarlo al jueves, le contesto que sin problema y sin perder tiempo nos vamos a disfrutar de Tokyo.

Primera parada: ¡Akihabara! Mr. Green ¿¡Cómo no?! Tras un corto trayecto con la línea JR Yamanote, llegamos al barrio de la electrónica, el cómic, el ocio y el vicio en general 🙂

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La idea es comprar una cámara de fotos réflex aprovechando que el cambio con el yen está genial. Nos recorremos varias tiendas (Yodobashi, Map Camera, Big Camera, Tokyu…) así como tiendecitas pequeñas de primera y segunda mano, comparando precios y modelos, me voy anotando aquellos que me interesan y tras una comprobación por internet en los próximos días iré a por ella.

Tras más de 2h de caminata, mirando y remirando, decidimos cenar en un McDonnalds (1300¥ los dos) y volver al hotel que entre el madrugón, el tute de bus y tren, y la caminata de todo el día estamos cansadísimos… Llamadita a los nuestros para contarles lo emocionados que nos sentimos de volver a estar en Tokyo, ducha y a dormir sleep

29/09/13: llegó la hora de flipar en Kagoshima…

Día 3: visitamos la tradicional Dazaifu y flipamos en Kagoshima

Amanece un nuevo día en Japón y apenas son las 7h… Tengo que decir que el Hana como hostal está genial, bien ubicado, gente amable, todo limpio… pero no he dormido en un futón más incómodo ¡en mi vida! tengo problemas de espalda y no pegué ojo… ya no sabía ni como ponerme, me levanté varias veces a estirarme… ¡ufff! y mi marido que no tiene problemas, acabó bien contracturado de estar en él toda la noche… además había un grupo de americanos en el hostal que estuvieron hasta las 2h corriendo escaleras arriba y abajo y gritando como locos… Vaya que si ya íbamos cansados, acabamos más después de esa noche tan larga… Avergonzado Avergonzado

Aprovechamos el madrugón para cerrar las maletas y salimos a comprarnos el desayuno. Ayer vimos un Family Mart cerca del hostal y allá que nos vamos, con intención además de preguntar si cuentan con el servicio de Yamato Transport. Compramos unos dulces, un café con leche y un té verde riquísimo todo por unos 600¥. El chico que nos atiende no habla ni papa de inglés (¡qué raro!) Ojos que se mueven , pero por suerte llevo en el móvil la guía personalizada con una imagen del formulario con las instrucciones para rellenarlo y al enseñárselo en seguida nos los da (uno por maleta). Justo antes de salir, empieza a chispear así que compramos un par de paraguas… ¡transparentes! Era uno de los objetivos de este viaje y ya está cumplido Mr. Green Aplauso Volvemos al hostal dónde desayunamos en la cocina comunitaria y ya rellenamos los formularios para el envío de las maletas. Como nos vamos antes de que abran la recepción, ya quedamos con la chica que le dejaríamos la llave de la habitación en un cestillo que hay junto a la entrada, me encantan los check-in ultrarápidos de Japón 😀

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nuestro desayuno y algo de picoteo para la mañana…

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la zona común del hostal

Cargados con nuestras maletas, volvemos al Family Mart y le entregamos al chico los formularios. Comprueba que estén bien rellenos y nos da el ok, pagamos el transporte (unos 2500¥ las dos maletas de Fukuoka a Kumamoto) y nos entrega el comprobante y el ticket de compra con los datos de la tienda por si hubiera que reclamar por el envío… ¡cruzamos los dedos!

Una vez nos desprendemos de las maletas, nos dirigimos de nuevo a la estación de metro de Gion y allí tomamos uno que nos lleve hasta la estación de trenes JR Hakata (200¥ cada uno). Dejamos las mochilas, las chaquetas y los paraguas en una consigna de la estación (400¥, tamaño medio) y vamos a buscar el tren de la línea regular JR Kagoshima para ir a Dazaifu. Aquí tenemos problemillas ya que tenemos que ir hasta JR Futsukaichi Sta, pero no sale indicado en ningún panel y en los carteles TODO está en japonés Chocado , así que vamos al “tío de la gorrilla”, léase el funcionario de la Japan Railways que hay junto a los tornos y le preguntamos, pero otra vez nos topamos con que aquí no habla inglés ni Dios y no hay forma humana de entenderse, ¡ni enseñándole en el mapa dónde queremos ir! Así que volvemos a la zona de andenes y probamos a ver si hay wifi… ¡¡¡¡afortunadamente hay uno gratuito!!! Aplauso ¡Uff, es nuestra salvación! De eso modo buscamos la línea y el sentido que tenemos que coger y esperamos a que llegue el siguiente tren. Una vez nos montamos, vamos siguiendo la ruta que sigue el tren con Google Maps para asegurarnos que vamos bien porqué la información que dan en el tren está de nuevo… ¡¡TODA en japonés, qué horror!! Chocado

Al fin llegamos a JR Futsukaichi y aquí sabemos que tenemos que caminar unos 10 minutos hasta la estación de la línea privada Nishitetsu para coger otro tren hasta la población de Dazaifu. Salimos de la estación y nos encontramos mirando un mapa para averiguar cómo llegar a la estación de la línea privada cuando una pareja joven nos preguntan si vamos a Dazaifu en ¡perfecto inglés! casi lloramos de la alegría 😛 Nos dicen que ellos también van hacia allá y se ofrecen a que les acompañemos porque por lo visto es algo complicado… evidentemente aceptamos y vamos con ellos encantado. Callejeamos bastante y no vemos indicaciones en las calles que marque el camino… iba pensando en que solos no lo hubiéramos hecho cuando veo que el chico va señalando algo en el suelo y es que cada pocos metros hay unas imprentas en el suelo dónde marca la dirección a seguir para la estación JR y para la privada. Os dejo la foto porqué de verdad que sin eso, ¡es imposible!

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la marca azul señala el sentido hacia la línea privada y la roja, hacia la estación JR

Durante el trayecto de unos 10-15 minutos a pie nos preguntan de dónde somos y al decirles que de Barcelona nos dicen que están preparando un viaje a nuestra ciudad para el año que viene, ¡qué gracia! Llegamos a la estación Nishitetsu y allí cogemos el tren a Dazaifu (180¥ cada uno) que podemos pagar también con las tarjetas de contacto Icoca. Al llegar a Dazaifu les damos mil gracias acompañadas de tres mil reverencias por su ayuda y nos separamos.

Entramos a la oficina de turismo para coger un mapa y salimos a la calle.

Dazaifu (太宰府): Esta pequeña localidad fue el anterior centro gubernamental de Kyushu, conserva un bonito conjunto de templos y un famoso santuario.

Aunque en la ciudad hay varios templos que se pueden visitar, a nosotros solo nos interesa el más importante así como el santuario. Para llegar a la zona de templos, hay que recorrer una calle comercial que nos recuerda mucho a la de Miyajima (puedes ver el relato sobre nuestro paso por Miyajima aquí).

Al final de la calle comercial hay una gran torii de piedra y tras cruzarla, encuentras otras dos toriis que llevan al Santuario Tenmangu.

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Se trata del Santuario Tenmangu más importante de Japón y está dedicado al espíritu de Sugawara Michizane, erudito y político de la era Heian, muy popular entre los estudiantes. Tras cruzar la torii de la entrada, pasamos junto a varias lámparas de piedra y encontramos un gran estanque con dos puentes de madera lacada que lo cruzan.

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El estanque tiene la forma del carácter japonés que simboliza el corazón. Un camino conduce a través de dos puentes arqueados y las islas que hay en el estanque simbolizan el pasado, el presente y el futuro.

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Tras cruzar los puentes, encontramos una gran puerta con una gran lámpara roja de papel al más puro estilo del Senso-ji de Tokyo (puedes ver el relato sobre nuestra primera visita al Senso-ji aquí).

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Tras cruzarla hay una fuente de purificación y un ciruelo legendario que según cuenta la tradición voló desde Kyoto a Dazaifu para acompañar a Michizane en su exilio.

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Vemos el edificio principal y hacemos “parada en boxes” (WC y bebida fresquita). En estas máquinas hay una gran variedad de bebidas…

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Empieza a chispear y nuestros paraguas se quedaron en Fukuoka… hacemos un poco de tiempo pero viendo que solo chispea y que no tiene pinta de parar, continuamos con la visita del templo, cruzando los dedos para que no llueva fuerte.

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Tras visitar el santuario, volvemos a la calle principal y tras cruzar la gran torii de piedra de nuevo giramos a la izquierda y vamos a vistar el Templo Komyozenji, la entrada cuesta 200¥ y se trata de un templo Zen de la secta Rinzai del budismo japonés, fundado entre 1192-1333 por un discípulo del fundador del templo Tofukuji de Kyoto. Como curiosidad, decir que no hay nadie que cobre la entrada, hay que echar las monedas en un cofre que hay junto a un pequeño altar.

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Este templo cuenta con dos jardines, uno delantero que se compone de 15 rocas sobre un suelo de guijarros, distribuidas formando el carácter japonés para la “luz”.

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Y un jardín trasero que se puede ver desde el porche del templo y que alterna zonas de piedras, rocas y musgo… ¡simplemente espectacular! Además, vimos por primera vez un poquito de momiji, tan sólo una ramita pero nos hizo mucha ilusión ¡jeje!

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Tras deleitarnos con el jardín trasero del templo un buen rato (menuda paz se respiraba en el lugar) vimos que dejaba de chispear así que aprovechamos para volver a la calle comercial. Entramos en algunas tiendas, tienen cosas chulísimas, muchas son artesanales. Aquí nos compramos una tabla de madera con un escrito con una campanilla -la señora de la tienda nos dijo que era de protección para el hogar- y una lámpara de papel roja con ventosa para la nevera  Mr. Green

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nuestro imán de Dazaifu

Vamos dando un paseo hasta llegar a la estación de tren mientras miramos algunos escaparates más. Vemos una estatua con la “mascota” de Dazaifu y alucinamos de nuevo con las tapas de alcantarilla tan bonitas que tienen en Japón.

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Cogemos el tren (180¥ c/u) de nuevo para hacer la ruta en sentido contrario para volver a Hakata. Fuimos de los primeros en subir al tren, así que aproveché para sacar esta instantánea del interior.

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Cuando llegamos a la estación Nishitetsu, hacemos el paseíllo entre calles siguiendo las marcas del suelo hasta llegar a la estación JR Futsukaichi y esta vez lo hacemos a la carrera porqué ahora llueve con más ganas… Cogemos el primer tren JR que va hacia Hakata, un expreso que en unos 15 minutos nos planta en la capital de Kyushu. Allí recuperamos nuestras cosas de la consigna y cogemos el primer Shinkansen que se dirige a la estación Kagoshima-Chuo, ¡nuestro siguiente destino en Kyushu! Riendo

Como no sabíamos a qué hora acabaríamos de Dazaifu, no reservamos asientos por lo que nos dirigimos a los vagones de no reservado, nos podemos sentar sin problema ya que viaja poca gente aquí. De hecho, los trenes que recorren Kyushu son más cortos que los que sueles ver por Kansai y Kanto. El viaje dura una hora y media más o menos.

Kagoshima (鹿児島): Se trata de la ciudad más meridional de las cuatro islas principales de Japón, con un volcán muy activo situado al otro lado de la bahía, el Sakurajima. Los acostumbrados habitantes locales suelen abrir sus paraguas frente a las recurrentes explosiones del volcán, que arroja fina ceniza que acaba cubriendo el paisaje y oscureciendo el sol.

Llegamos a Kagoshima-Chuo sobre las 14h y aprieta el hambre, así que nos dirigimos al primer restaurante que vemos en la misma estación. Comemos de coña y como para reventar por unos 1000¥ los dos, además nos invitan a un té de cebada caliente de postre.

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Dejamos de nuevo las cosas en una consigna para no perder tiempo (300¥ una mediana), cogemos unos mapas en la oficina de turismo y salimos a la calle. ¡Nos alegramos al ver el cielo despejado! La idea es coger el bus Kagoshima City View para dar una vuelta por la ciudad y subir con él al mirador del Shiyorama Koen, un parque que se extiende por el monte Shiyorama a 107m sobre el nivel del mar y que sirvió como base del Castillo y recordado por ser dónde tuvo lugar la última batalla de la rebelión Satsuma en 1877 y, desde el cual dicen que hay unas buenas vistas de la ciudad y del volcán Sakurajima.

Nos cuesta un poco encontrar la parada del bus porqué nuevamente TODO está en japonés Malvado o muy loco , pero vemos que hay unas voluntarias en la zona de las paradas de los buses y nos acercamos con la esperanza que sepan algo de inglés… ¡bingo! la señora chapurrea algo y nos aclara cuál es la parada. En seguida llega el “retro” bus y nos montamos. Existe la opción de comprar el pase diario (600¥), pero tan sólo pensamos hacer un par de trayectos por lo que no nos sale a cuenta, así que pagaremos el billete sencillo al bajar del bus. Recordad que en Japón se sube al bus por la parte trasera y se paga al bajar.

La ciudad no es demasiado grande pero es bonita. Cuenta con varios museos y algún templo, así como varias esculturas de personajes importantes de la historia samurai. Subimos por una carretera de Dios hasta el parque de Shiyorama y ahí bajamos del bus (150¥ c/u). Subimos por una calle que hay algunos puestos de souvenirs y en seguida llegamos al mirador. ¡¡Vaya vistas y qué pasada ver el Sakurajima humeando!!

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Aquí nos damos cuenta de que todo está lleno de cenizas y vemos que la gente apunta al volcán continuamente… Confundido hay la opción de hacer una ruta de senderismo por el parque, pero son más de las 16h, pronto empezará a anochecer y estamos cansados, así que volvemos a la parada del bus con la intención de ir al hotel a hacer el check-in y descansar un poco. Cogemos el bus y terminamos de hacer el trozo de ruta circular por la ciudad. Pasamos muy cerca del mar y del puerto… así como por una gran avenida en la que vemos que hay calles comerciales cubiertas del estilo a las de Kyoto.

Estábamos tan tranquilos sentados en el bus observando la ciudad desde las ventanillas cuando de repente todo el mundo grita al unísono “¡¡guau!!” mientras señalan al volcán. Nos giramos de golpe y vemos que el volcán ha expulsado una gran nube de humo negro Chocado Chocado ¡Nos quedamos boquiabiertos! Sabíamos que el volcán está activo y que humea de forma constante pero no nos esperábamos ¡ver eso! Todos los japoneses comentan algo con tono de sorpresa mientras no dejan de mirar al volcán que sigue sacando humo negro… ¿¡eso es bueno o malo?! Ojos que se mueven Ojos que se mueven

Durante el corto trayecto hasta Kagoshima-Chuo vemos que todo el suelo se está cubriendo de cenizas por momentos, se ha hecho de noche de golpe y la gente abre paraguas y se tapa la boca y la nariz con toallas o mascarillas… ¡¡madre mía dónde nos hemos metido!! Al llegar a la estación comprobamos que literalmente que ¡¡¡¡LLUEVE CENIZA!!!! Qué fuerte, aún flipamos en colores al recordar lo que fue vivir aquella experiencia. Una nube negra de humo cubre toda la ciudad y no deja de llover ceniza. Pican los ojos y la garganta y huele a azufre un montón. En un momento se ha cubierto el suelo… Entramos a la estación a recoger nuestras cosas de la consigna y salimos de nuevo a la calle porqué de verdad que no podemos dejar de flipar, esta vez abrimos los paraguas y empezamos a hacer fotos y vídeos de todo, ¡es increíble!

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no es niebla, es la ceniza que “llueve”

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la nube de humo que llega del volcán

 

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fijaos en el suelo de la calle

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montones de ceniza se agolpan en las aceras

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la vista a través del paraguas transparente, se puede ver la ceniza que “llueve”

 

Pasados unos 20 minutos haciendo fotos y vídeos sin parar y alucinando, decidimos ir hacia el hotel, nos pican demasiado los ojos y la garganta… ¡esto no puede ser sano! Imaginad si estábamos alucinando que ni nos habíamos dado cuenta que en la estación JR Kagoshima-Chuo hay una noria que sobresale por el tejado… 😛

 

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Nos dirigimos hacia la parada del tranvía y nuevamente ¡¡TODO en japonés, qué horror!! Sabemos la línea que tenemos que coger y la parada pero ni idea del sentido… preguntamos a unos cuantos pero todos nos miran con cara de “no entiendo” así que subimos al primero que pasa y tras dos paradas comprobamos que vamos en sentido contrario, así que nos toca bajar (160¥ /pp) y cogemos el siguiente que pasa en sentido contrario, esta vez si, vamos en la dirección correcta y tras pocas paradas bajamos en la nuestra (otros 160¥ c/u).

Nos alojamos en el Hotel Hokke Club Kagoshima por 6000¥ la noche en habitación doble con desayuno incluido. Hacemos el check-in y subimos a la habitación. Este hotel es de tipo occidental, con lavabo privado. Además el hotel cuenta con baños públicos pero nos dió reparo eso de bañarnos con desconocidos en pelotas y no los probamos. Llamadnos tontos, si pudiera volver a atrás los aprovecharía seguro 😛

Nos echamos un rato porqué estamos agotados entre el maldito jet-lag y la nochecita que hemos pasado en el hostal. Tras un ratito de descanso y a pesar de que no me gusta la idea porque me da yuyu, mi marido me convence para salir a disfrutar de “Silent Hill” xD Es ya de noche cuando salimos pero aún así se siente el olor a humo y azufre y está todo más cubierto que antes por las cenizas. Nos acercamos a la zona de calles comerciales cubiertas, a unos 10 minutos a pie del hotel, hay un montón de tiendas pero ya están cerrando. Así que volvemos hacia el hotel, parando antes en un Family Mart a comprar cena y desayuno para mañana por cuatro yenes. En este viaje me aficioné a los yakisoba UFO Mr. Green Mr. Green estaban riquísimos y como en todos los hoteles había hervidor de agua, los cené más de una noche ¡jeje!

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nuestra cena improvisada del Family Mart

Tras la cena, llamadita a los nuestros para contarles lo flipados que estamos. Mañana teníamos previsto visitar la isla de Sakurajima pero no sabemos si podremos hacer la excursión… todo dependería de cómo amanezca el volcán. Y alucinando en colores y agradecidos por habernos decidido a venir a esta ciudad, nos vamos a dormir Heart

21/05/11: ascendemos por el santuario de Fushimi Inari y nos deleitamos con los jardines del Templo Plateado

Día 6: seguimos en Kyoto, entre torii y fabulosos jardines…

Hoy no madrugamos demasiado, si seguimos con este ritmo igual no llegamos al último día… Desayunamos con calma en la estación, en un bar francés que hacen unos bollos riquísimos y a los que cogemos afición, y con las pilas cargadas, salimos a ver los lugares programados para hoy.

El primer turno es para el templo Higashi Hongan-ji, que está a 5 minutos andando de la estación y que vimos anoche por casualidad mientras dábamos un paseo.

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Hongan-ji significa “el templo del voto original” y en realidad este templo estaba formado por dos templos gemelos, aunque con los años se separaron por otras construcciones, el Higashi y el Nishi Hongan-ji. Lee el resto de esta entrada