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28/09/17: cambiamos los paisajes kársticos de Yangshuo por la cosmopolita Shanghai

Día 16: y disfrutamos de la gran experiencia de ¡¡subir a bordo del tren Maglev!!

Nos levantamos pronto y nada más abrir las cortinas nos topamos con un amanecer espectacular…

Bajamos a desayunar al restaurante del hotel. La verdad es que nos encontramos en un estado de relajación que ¡ya necesitábamos! En el restaurante del hotel tienen sets que incluyen zumo, café o té, cereales y crêpe de banana por 48Y. ¡Desayunamos de maravilla!

IMG_3298 còpia

Volvemos a la habitación a recoger los bártulos y echamos un último vistazo por la ventana para quedarnos con la estampa del lugar grabada en la retina 😉

Hacemos el checkout y nos dicen que ya nos espera el coche que contratamos ayer que nos llevará al aeropuerto de Guilin; el trayecto desde el hotel en Yangshuo dura 1h 15 y cuesta 300Y (peaje incluido).

Facturamos el equipaje sin problema, pasamos el control de seguridad y nos tomamos un par de cafés (25Y) mientras pasa la hora que falta para el embarque. Hoy volamos en un A321, hacía mucho que no subíamos en uno…

A las 11.30h sale puntual el vuelo que nos lleva a Shanghai, nuestro último destino en la ruta por China. Nos esperan 6 noches para conocer la ciudad más cosmopolita del país… ¡uf, solo 6 noches y volvemos a casa!

Nos dan de comer unos sándwiches a bordo que no están nada mal… Y llegamos a la hora prevista al aeropuerto internacional de Pudong en Shanghai. ¡Este aeropuerto es enorme! Tenemos que caminar 900 metros desde la puerta hasta la recogida de equipaje y otros tantos para salir… Las maletas llegan sin problemas, y salimos siguiendo las indicaciones hacia la estación del ¡tren Maglev! Si, vamos a probar el único tren magnético en funcionamiento del mundo (hasta que los japoneses inauguren el suyo que está en pruebas). Pagamos 40Y (si enseñas el billete de avión hay 10Y de descuento) y accedemos al andén.

el interior nos recuerda a los Shinkasen japoneses

En seguida arranca y ¡¡en menos de un minuto ya va a 300km/h!! A determinadas horas del día llega a los 430km/h pero no tenemos suerte hoy… Aquí podéis ver toda la información de horarios y velocidades 😉 En menos de 6 minutos, recorre los casi 30km que separan el aeropuerto de la ciudad. Apenas se nota vibración, el AVE español tiembla más a menos velocidad, y hay momentos en que parece que vayas de lado respecto al paisaje.

Una vez en la estación terminal del Maglev bajamos emocionados hacia la estación de metro que está al lado, ha sido toda una experiencia poder subir a este tren, ya tenemos otro medio de transporte en la lista de los usados de viaje… y en ese momento nos damos cuenta que con la emoción ¡¡nos hemos olvidado una mochila en el tren!!, y es crítica porque ¡¡¡van mis gafas de ver!!! Mi marido sale corriendo hacia la oficina de atención al cliente y yo subo detrás con las maletas. ¡¡¡Por suerte la tienen allí!!! Nos hacen firmar un documento con nuestro número de pasaporte conforme la recogemos y ahora si, después del susto vamos hacia el metro. Suerte que el tren solo hace el trayecto entre la estación terminal y la del aeropuerto, y lo revisan antes de que arranque… ¡Menudo susto!

Ya en la estación del metro de Longyang Road (queda justo delante de la estación del Maglev), compramos unas tarjetas de transporte de contactless que serán más cómodas que ir comprando billetes cada vez. Cuestan 100Y cada una (80 de saldo y 20 de depósito).

Accedemos al metro línea 2 hasta la parada East Nanjing Rd (4Y), salimos por la salida 6 y nos deja a menos de 100m de la puerta del hotel. Como en toda gran ciudad, es importante conocer (o mirar bien) qué salida debes tomar porque las distancias son inmensas y puedes estar caminando varios minutos si sales por la equivocada…

Para las últimas noches en China, escogimos el hotel Shanghái Fish Inn, ubicado muy cerca de la calle comercial East Nanjing road y del Bund (bahía). Hacemos el checkin y subimos a la habitación situada en la última planta del edificio. Desde la ventana de la habitación se ve la 2a esfera de la torre Perla de Oriente 🙂

Descansamos un rato y sobre las 18,30h salimos a descubrir los alrededores del hotel. Caminamos por la cercana East Nanjing Rd en dirección al río Hongpu entre la muchedumbre hasta llegar a la zona del Bund junto a la bahía de Shanghai y frente al famoso skyline de la ciudad. Los edificios más emblemáticos del Pudong aún no están iluminados, esperan a las 19h en punto para hacerlo con un pequeño espectáculo de luces.

Regresamos hacia la zona del hotel de nuevo por Nanjing Rd. Viendo las señales de la calle nos queda clarísimo que aquí hay que tirar de apps de mapas (la que mejor funcionó en China fue la de Mapas de Apple porque Google Maps lo tienen bastante capado).

Entramos en el centro comercial Metropolitan Henderson y buscamos restaurante para cenar. Nos decantamos por un steak house donde nos tomamos un par de hamburguesas con una cerveza y un refresco por 140Y. Están deliciosas y nos recuerdan mucho a las que comimos en el Shake Shack en el viaje a New York de 2015.

Regresamos al hotel cerca de las 22h. Mañana conoceremos un trocito más de esta gran ciudad.

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18/09/17: pasamos la mañana en un Cat Café de Beijing y nos trasladamos a Pingyao

Día 6: últimas horas en Beijing y tren bala a Pingyao

¡Hoy no me puedo levantar, qué agotamiento! Son las 9h cuando conseguimos salir de la cama… cerramos las maletas, desayunamos en el Starbucks como de costumbre (101Y) y luego volvemos al hotel a hacer el check-out. Tenemos suerte y nos guardan las maletas hasta la tarde, así podemos aprovechar la última mañana en Beijing sin arrastrar maletas todo el día.

Cogemos el metro hasta la parada de Andingmen (3Y) y tras caminar unos 10 minutos entramos en el Fensiting Hutong. Me sigue asombrando que a pesar de estar en la ciudad más poblada del mundo con 21.710.000 habitantes, estando en un Hutong tienes la sensación de estar en un pequeño pueblo…

Nuestro objetivo esta mañana es visitar un cat café que vimos ayer por internet. A pesar de que tenemos el mapilla, nos cuesta un poco dar con él, pero gracias a una señora que nos ve buscando el número de la casa y nos señala por dónde ir, damos con el local.

es el local con los farolillos

Entramos en el local y aunque solo hablan chino, por señas nos apañamos con la dependienta, y con la ayuda de su tablet conseguimos pedir un par de tés y un dulce (96Y) que nos tomamos rodeados por gatos que la dueña ha rescatado y cuida aquí.

La verdad es que todos son muy dóciles y se dejan coger y toquetear. Al poco de estar, llega una mujer con un peque y se sorprenden muchísimo al ver a unos occidentales 😛

el pastelito estaba delicioso

A las 12h volvemos al metro recorriendo de nuevo las calles del hutong. Como os digo son como pequeños pueblos, la gente tiene las puertas abiertas, tienden en la calle y se sientan a hablar con los vecinos.

Bajamos en la parada del metro del hotel, la Senshikou de la línea 5 (3Y), y decidimos comer antes de recoger las maletas. Vamos al local dónde cenamos la 1ª noche, el Dunk. Pedimos un par de platos de pollo con arroz, un refresco y una cerveza por 112Y. En realidad los platos valen menos que la bebida, los refrescos y el alcohol tienen un plus en China. La comida está deliciosa 🙂


Recogemos las maletas del hotel y volvemos al metro para ir a la estación de trenes del oeste, la Beijingxi (línea 7 del metro, 4Y). Al salir del metro, devolvemos las Beijing Card en las taquillas de atención al usuario puesto que no las vamos a utilizar más, y nos devuelven el depósito y lo que nos quedaba de saldo.

Para entrar a la estación debes mostrar los billetes y el pasaporte en las taquillas de la entrada (los billetes son nominales y con número de pasaporte) y pasar un control de seguridad. Accedemos a un gran hall con pantallas que muestran las salas de espera de los distintos trenes.

los billetes de tren

Compramos un par de frapuccino de té verde en el Starbucks (52Y), todo un vicio en este viaje, y un agua en una tienda pequeña (3Y) y vamos hacia la sala de espera 10 según nos indican los paneles.

Hay muchísima gente esperando ya y apenas hay asientos para unos pocos, pero vemos que la mayoría ya hace cola para el acceso al andén a pesar de que faltan 45 minutos para la salida del tren. Como ya hay muchísima gente esperando, decidimos hacerlo nosotros también por aquello de “dónde fueres, haz lo que vieres”. A las 15h abren los accesos, pasamos el billete por una máquina y bajamos al andén.

Caminamos hasta el vagón 14 (de 16 que tiene el tren) y vamos a nuestro asiento. La verdad es que suerte que decidimos ponernos a la cola con tiempo porque vemos a gente corriendo por el andén y subiendo al tren in extremis.

Nos reímos solos al ver que es un intento de copia del shinkansen japonés, pero menos veloz (solo llega a los 241km/h) y menos confortable (asientos estrechos y sin reposa pies). Aun así, el trayecto se hace ameno. Dormimos un rato y compramos unos snack para merendar a mitad de camino.

hasta los cacahuetes son picantes en este país…

El tren hace varias paradas de unos 15 minutos cada una… y tras 4h 15 minutos llegamos a Pingyao Old Town Station. Cuando nos estamos acercando al destino, vemos que mucha gente se prepara para bajar y nosotros también lo hacemos, después de varias paradas de hasta 15 minutos, por megafonía avisan que aquí el tren solo para ¡¡2 minutos!! Así que os recomiendo estar preparados cuando el tren llegue a la estación puesto que aquí baja mucha gente y la parada es realmente corta.

Cuando salimos a la calle el chico del hostal nos está esperando para llevarnos gratis con su coche hasta el alojamiento tal y como acordamos por mail. Escogimos el Pingyao Xiangshengyuan Guest House para nuestra estancia en la ciudad, con muy buenas puntuaciones tanto en Booking como en Trip Advisor. El hostal se encuentra dentro de la Ciudad Amurallada, cerca de una de las puertas de entrada de la Muralla. Tardamos unos 20 minutos en llegar y ya desde el coche nos damos cuenta que este lugar tiene mucho encanto y que ha sido todo un acierto venir hasta aquí 🙂

Hacemos el checkin con ayuda del traductor del móvil y por señas (algo surrealista pero la dinámica en China). Tras dejar pagada la estancia, nos enseñan la casa construida al más puro estilo tradicional chino, con su patio interior y su altar incluido, y nos llevan hasta nuestra habitación, también de estilo tradicional.

el patio central del hostal

Nos dicen que nos dan una de categoría superior por el mismo precio, lo cual agradecemos. El alojamiento lo regentan padre e hijo, y aunque hablan muy poco inglés entre su traductor, el nuestro y las ganas que le ponen, nos entendemos la mar de bien.

la cama es tipo futón

el baño es del estilo típico en China, no hay plato de ducha… todo está junto.

Dejamos las cosas y salimos a dar un paseo. Menudo lugar, te traslada a otra época…

Decidimos ir al cruce principal de la zona amurallada para cenar. Buscamos un restaurante que nos ha recomendado el chico del hostal y que se encuentra en el cruce de la East St y la South St. Se trata del restaurante Lui Shop. 

Pedimos también por señas, decantándonos por un variado de 7 platos típicos de la zona cada uno, más un par de refrescos por 86Y. Está muy bueno todo, pero para mi gusto es excesivamente picante…

Son las 22h cuando acabamos de cenar. Volvemos al hostal dando un paseo la mar de agradable rodeados de farolillos rojos y casas antiguas. Ducha y a dormir, mañana recorreremos la ciudad 😉

16/09/17: nuevo día de grandes caminatas conociendo los grandes templos de Beijing

Día 4: Templo de los Lamas, Templo de Confucio, Templo del Cielo y Qianmen Pedestian Street

¡Por fin una noche de dormir del tirón! Nos levantamos a las 8,30h y como ya es costumbre, bajamos a desayunar al Starbucks que hay frente al hotel (94Y).

Cogemos el metro línea 5 hasta la parada Yonghegong. Salimos a la calle hacia el Templo de los Lamas. Pagamos 25Y c/u y entramos al recinto del templo rodeados por una nube de incienso que me recuerda porqué me gustan tanto los templos budistas 🙂

Vemos que a la entrada regalan una caja de incienso por persona, y como mi intención era poner incienso para mi familiar hospitalizado como le prometí, me viene de perlas 🙂

Se trata del templo budista tibetano más importante fuera del Tíbet; fue construido durante el siglo XVII como palacio para el príncipe Yongzhen, convirtiéndose en 1744 en un importante monasterio para los monjes lamas. En la actualidad el monasterio es el refugio espiritual para un grupo de monjes mongoles dedicados al estudio de la astronomía y la medicina.

¡¡El templo es inmenso!! (como todo en China) y está formado por varios edificios tradicionales lacados en rojo con tejados dorados. En los patios que se encuentran entre los edificios hay grandes quemadores de incienso en los que decenas de fieles colocan cientos de varillas que producen un penetrante olor y una humareda considerable. Yo aprovecho una de las cajas que nos han regalado para poner unos inciensos por mi familiar frente a un Buda protector de los enfermos que acoge el templo.

La mayor de las edificaciones centrales, el Pabellón Wanfu Ge, aloja la más valiosa de las posesiones del templo: una impresionante estatua de Maitreya, el Buda del futuro. Se trata de una escultura de 18 metros de altura que fue tallada a partir de una única pieza de madera de sándalo. Es realmente impresionante… ocupa todo el interior del gran edificio. Lástima no poder echar una foto porque es realmente impresionante, es tan alto como el techo del edificio.

Con muy buen sabor de poca, tras más de una hora recorriendo el recinto, salimos hacia la calle de nuevo. Este lugar nos ha encantado, ¡cómo echaba de menos mis templos asiáticos y mis budas, y ese olor a incienso que lo invade todo…!

Caminamos unos pasos por una calle tradicional repleta de tiendas de amuletos budistas y llegamos al Templo de Confucio.

Pagamos 30Y pp y entramos a otro gran recinto sagrado dedicado al padre del confucionismo. Esta filosofía es un conjunto de doctrinas morales y religiosas que piensan que el cosmos regula las estaciones y la vida (animal, vegetal y humana) de forma armónica. Si esta armonía se ve afectada, genera graves consecuencias en la vida. Un ejemplo común de esta doctrina dice que si un gobernante contradice el orden natural y viola el mandato del cielo, pierde su legitimidad y puede ser depuesto por otro que recibirá el mandato de restablecer el orden. Fue la religión oficial de China hasta el siglo VII y a día de hoy, mantiene un gran número de seguidores.

El recinto cuenta con varios edificios y bonitas estatuas rodeados de centenarios cipreses. Uno de ellos es famoso por ser considerado el revelador de los gobernantes corruptos… ¡si traemos a los nuestros se muere el árbol fijo! 😛

El punto más importante de este templo son las rocas inscritas con las reglas del confucianismo, algo realmente imponente… 187 bloques de mármol de una sola pieza con las 63000 palabras chinas más sagradas de este pensamiento religioso, inscritas en ellos a martillo y cincel… y aún impresiona más si pensamos que datan de 1302.

Sin duda este templo no es lo habitual en Asia, no encontrarás Budas ni símbolos budistas, si no que están las bases de la enseñanza de Confucio y las estatuas son sobre su simbología, lo que también le da encanto y te muestra algo diferente 🙂

De aquí volvemos al metro, tomamos de nuevo la línea 5 pero esta vez en dirección sur hasta la parada TiantanDongmen (4Y).

Salimos hacia el inmenso parque que contiene el Templo del Cielo. Declarado Patrimonio de la Humanidad, fue construido en 1420 como lugar de oración al cielo para tener buenas cosechas y tras ella, como lugar de agradecimiento. Pagamos 34Y pp para poder acceder al parque Tiantan y a todos los edificios que conforman el templo y comenzamos una eterna caminata hasta el 1r punto, el largo corredor por el que se llevaban las ofrendas al templo, de más de 500 metros de longitud. Durante las Dinastías Ming i Qing, los Emperadores venían aquí a hacer ofrendas por buenas cosechas, y volvían en otoño a agradecer lo obtenido.

De ahí accedemos al Salón de Oración por la Buena Cosecha (en chino Qi nian dian), se trata del edificio más grande y famoso del templo.

Es una estructura circular construida completamente de madera. Una de las curiosidades es que los pilares de madera que sujetan el techo no tienen ni clavos ni cemento, toda una obra de ingeniería si pensamos que tiene 38 metros de altura y 30 metros de diámetro.

Emprendemos el camino que une el salón de la Oración con el siguiente punto. De verdad que las distancias aquí ¡¡son inmensas, parece que nunca llegues a los sitios!!

Después de caminar al menos 2km a la solana, llegamos a la Bóveda Imperial del Cielo, también conocido como pabellón del eco. Este era un lugar de culto donde los emperadores rezaban a sus antepasados. El recinto lo complementan el Palacio del Ayuno y el Almacén de los instrumentos musicales, además de unos jardines.

Como veis tiene aspecto similar al anterior pero es de menor tamaño y está rodeado por un muro circular que produce eco, y dicen que se puede escuchar lo que otros hablan desde cualquier punto del muro… y aquí ya veis a un montón de chinos pegando voces, no sé exactamente qué pretenden, si que otros oigan su berrido o conseguir su propio eco 😀

el interior del edificio es realmente bonito

Caminamos otros tantos metros hasta llegar al último edificio más importante del templo, el Altar Circular. Construido unos cien años después que el resto de edificaciones, era el lugar dónde se hacían ofrendas a los dioses a cambio de buenas cosechas. Está formado por 3 terrazas concéntricas de mármol blanco, formadas por 9 escaleras cada una (el 9 es muy importante en China), en la cual la terraza superior simboliza el cielo y es un mosaico de 9 anillos, cada uno formado por 9 piedras, de manera que el noveno anillo equivale a 81 piedras.

Decidimos hacer un parón para comer, necesitamos sentarnos un rato y cargar pilas. Vemos un par de chiringuitos de comida en los jardines que hay junto a la Bóveda Imperial, y nos decantamos por uno en el que comemos unos espaguetis a la boloñesa con un agua y una cerveza por 108Y todo. No está nada mal y las mesas están a la sombra por la que corre aire que nos refresca un poco de los 31ºC que hay al sol.

Con la panza llena, decidimos dar por concluida la visita al templo, estamos agotados… pero aún tenemos que caminar otros  30 minutos a paso ligero por el parque hasta llegar a la salida este que queda junto a la boca del metro.

Vemos que a pocos pasos está el mercado de las perlas y vamos a echar un vistazo… se trata de 4 plantas de tiendas de bolsos de imitación, joyería, perlas y seda (o eso se supone), repleta de turistas intentando conseguir una ganga… nosotros nos vamos derechos a la terraza de la 4ª planta dónde leímos que se ve el templo del Cielo pero la vista no mata mucho porque los árboles del parque son casi tan altos como el edificio.

Antes de volver al metro, paramos a tomar un té y retomar fuerzas en un Starbucks. Después de un delicioso frapuccino de té verde (ya os dije que me volvería adicta a esta bebida en este viaje…), tomamos el metro de la línea 5.

Hacemos trasbordo a la 2 hasta la parada de Beijing Railway Station (3Y). Venimos hasta aquí a hacer un pequeño trámite… Salimos del metro y nos dirigimos a las taquillas de la principal estación de tren de Beijing.

Tras equivocarnos de taquillas y mandarnos de malas formas a las situadas a la derecha de la entrada principal de la estación.

si tenéis que hacer el trámite, venid directamente a estas 😉

Ahora si, presentamos la reserva de los trenes que nos compraron los chicos de la agencia DIY China Travel, junto a los pasaportes, y en un momento nos cambian la reserva por los billetes de tren de Beijing a Pingyao, y de Pingyao a Xi’An. Tenemos que pagar 10Y por cambiarlos antes de la fecha del viaje, pero preferimos pagar esa miseria a ir con apuros el día que toque coger el tren.

Estamos agotados, hoy hemos caminado muchísimo y decidimos volver al hotel un rato a descansar, así que de nuevo tomamos la línea 2 de metro y hacemos trasbordo otra vez a la 5, hasta Sinshekou (3Y). En la estación compramos un agua y un Redbull en las máquinas de bebidas que hay (12Y, cuidado estas máquinas solo aceptan monedas…) para recargarnos un poco de energía 😉

Redbull también suele ser internacional

Justo frente al hotel vemos una sucursal de China Unicom, una operadora móvil, y decidimos entrar a ver si conseguimos comprar una tarjeta SIM local para poder tener internet todo el tiempo ya que en el aeropuerto no encontramos ninguna oficina, y aquí no hay wifi en ninguna parte… Tengo que deciros que aquí vivimos toda una experiencia, de esas que piensas “si lo consigo, ya puedo ir a cualquier parte del mundo” 😀 Cuando entramos en la tienda, vemos como los dependientes se miran entre ellos rifándose quien es el pringao al que le toca atender a los guiris que acaban de entrar… nos envían a uno de ellos que chapurrea algo de inglés. Ellos se deben sentir aliviados, pero nosotros también de encontrar alguien que ¡nos entienda! Tras pedirle lo que queremos, nos hace una fotocopia del pasaporte y nos da un ticket, enviándonos a unas mesas dónde hay más dependientes. Hay 3 chicas libres y todas se hacen las longuis, nos queda claro que no hablan inglés… finalmente una de ellas accede a atendernos pero llama a otra compañera que habla algo de inglés. Tras mucho esfuerzo conseguimos nuestro objetivo: ¡¡comprar una tarjeta de 100MB de datos, 50 minutos de llamadas para 1 mes por 50Y!! Toda una experiencia que a nosotros, una vez en el hotel, nos da por reír mientras se lo explicamos a los nuestros por Whatsapp… vaya situación surrealista, algo que puede parecer sencillo, ¡¡en China se convierte en toda una hazaña!!

Descansamos una hora, y luego salimos de nuevo hacia el metro, línea 5 hasta Dongsi (3Y). La idea inicial era visitar un cat cafe pero tras otra buena caminata no damos con el lugar que buscábamos… así que volvemos al metro línea 5, luego trasbordo kilométrico a la línea 2 hasta Qianmen (3Y) y salimos por la A. Vemos a nuestra derecha la enorme plaza de Tian’namen iluminada. Pero nosotros vamos hacia la izquierda haca Qianmen Pedestian Street, la calle comercial más antigua de Beijing.

Recorremos unos metros rodeados de casas de aspecto tradicional, un antiguo tranvía y tiendas de todo tipo. Entramos en la 2ª calle a la derecha donde vemos varios restaurantes y nos decidimos por el Master Kong, un restaurante sencillo en el que tomamos un plato de arroz con unos encurtidos y un refresco por 84Y todo.

Salimos de nuevo a la calle y nos encaminamos hacia el metro. Frente al inicio de la calle se encuentra la antigua puerta de Zhengyangmen, muy importante en la historia de la ciudad ya que se trata de la puerta más alta de la muralla de Pekín junto a una de las torres de vigilancia. Como curiosidad, decir que esta puerta coincide con el punto 0 de las autopistas de toda china.

Nos arrastramos literalmente de camino al hotel, ya no podemos con nuestro cuerpo… Tomamos de nuevo la línea 2 con su trasbordo interminable hasta la 5, y en unos 30 minutos llegamos a la parada del hotel (3Y). Compramos agua en las máquinas de la estación (5Y) y nos vamos derechos a la habitación. 
Estamos realmente agotados, de nuevo hemos caminado un mínimo de 18km… y alucinamos en colores cuando vemos las suelas de nuestras bambas… las mías tienen una semana y ¡mirad la suela después de 3 días de caminata por Beijing!

Las de mi marido están en un estado similar y solo hace un mes que las estrenó… Ducha y a dormir, mañana más caminatas para acabar de conocer la ciudad 😉

12 y 13/09/17: tras un gran imprevisto, emprendemos un nuevo viaje… ¡China nos espera!

He tardado algunos meses en comenzar este diario porqué todavía (casi 6 meses después) cuando me preguntan qué tal por China, tengo que tomarme unos segundos para contestar. Recordad que viajamos totalmente por libre, y fue un viaje intenso, sobretodo por la gran barrera idiomática que existe, pero aún así, tengo la misma sensación que tuve con Indonesia, que en destino fue duro y hubo momentos de pensar ¡qué leches hago aquí! pero que en realidad, y ahora que lo he reposado, creo que fue muy enriquecedor y que nos hizo crecer mucho como viajeros y como personas.

Debo decir que el viaje peligró y que hasta el día de antes no supimos si podríamos hacerlo o no. Un familiar directo sufrió una complicación médica y tuvo que ser intervenido de urgencia a una semana de partir. Evidentemente en aquél momento lo único que importaba era él, y hasta que no estuve convencida de que estaría bien, no tomamos la decisión de seguir con los planes viajeros, su insistencia en que no debíamos anular el viaje nos ayudó a decidirnos. Por suerte no tuvimos que probar la cobertura por cancelación del seguro. Es por eso que siempre que hacemos un gran viaje lo aseguramos todo, nunca sabes cuando puede llegar un imprevisto que te rompa los planes… Como os decía, la noche antes de partir volvimos a casa e hicimos el equipaje. Tenía bastante preparada la ruta y la información que necesitábamos para el viaje, pero los últimos días en destino tuvieron que ser sobre la marcha porque no tuve tiempo a terminar la guía personalizada que hago antes de partir. Os dejo los preparativos para aquellos que queráis visitar el país por libre como nosotros.

Y ahora sí, aquí va mi relato de nuestras aventuras por China en 2017.


Día 0: Barcelona – París

Hoy empieza una nueva aventura viajera, ha llegado el día en que pondremos rumbo al Gigante Asiático. Como os explicaba anoche volvimos de Lleida tras quedarnos tranquilos al ver que mi familiar se recupera y esta mañana hemos hecho las maletas en un santiamén, suerte que ya tenemos práctica… hemos cogido los gadgets, los pasaportes y las ganas de viajar, y a las 16,30h vamos hacia el aeropuerto del Prat en un taxi.

Intentamos hacer el check-in en las máquinas ya que esta mañana no hemos podido a través de la web, pero aquí también nos aparece un mensaje que nos envía al mostrador. De nuevo volamos con la alianza Sky Team. Solo hay una persona en los mostradores, así que una hora después conseguimos facturar nuestro equipaje. Resulta que como se necesita visado para entrar a China, no permiten hacer el check-in online, así que aunque no factures equipaje has de pasar por el mostrador si o si para certificar que tienes el visado aprobado.  Nuestras maletas pesan 12 y 14 kilos, nada mal teniendo en cuenta que tenemos 22 días por delante… ¡cada vez volamos más ligeros de equipaje! Nos liberamos de las maletas hasta Beijing y nos quedamos solo con las mochilas pequeñas dónde llevamos la documentación, las gafas, la cámara y sus gadgets, y un par de jerséis para el avión que siempre me pelo de frío.

Tenemos una hora hasta que embarque nuestro vuelo a París con Air France, así que aprovechamos para merendar alguna cosilla. Hago llamada a la familia para ver que todo sigue bien e irme un poquito más tranquila (todo lo que se puede sabiendo que me voy al otro lado del mundo y sigue ingresado…).

A las 18,55h empieza el embarque del primer vuelo del día. Esperamos no encontrarnos con problemas en París porqué en el mostrador de facturación nos han advertido que hay huelga de controladores aéreos en Francia.

El vuelo transcurre rápido con un tentempié que nos sirven a bordo que ameniza la hora y pico de vuelo.

Llegamos puntuales al aeropuerto Charles de Gaulle en París, pasamos los controles de inmigración sin problema y caminamos hasta la terminal 2E. Allí tenemos unos 30 minutos hasta que se abra la puerta de embarque y decidimos ir a picar algo. Tomamos un par de sándwiches con un refresco por 13€ poniendo en práctica mi francés 🙂

A las 22.25h sale anunciado el embarque del vuelo a Beijing, así que nos dirigimos a la puerta indicada. De camino vemos una zona con videoconsolas tipo recreativos, tienen juegos bien chulos, lástima no haber dado con ella antes…

En la puerta de embarque nos encontramos con unos pocos occidentales y con un montón de chinos, lo que será nuestra rutina en los próximos 22 días.

Cuando hicimos la compra del vuelo pagamos un poco más por ir sentados en fila de 2 asientos para tener un poco de confort e intentar dormir (algo que nos suele costar en un avión). Esta tarde cuando hicimos el check-in en el aeropuerto dijeron que había habido un cambio de modelo de avión y nos cambiaron el asiento, encontrándonos ahora en la última fila del avión… si, vamos los dos solos pero vamos a dormir poco teniendo en cuenta que aquí es dónde sirven los aperitivos durante el vuelo y que están los lavabos… así que con mucha filosofía, iniciamos el largo vuelo de 10 horas que tenemos por delante. Salimos puntuales a la hora prevista y al poco nos sirven la cena, que para ser en un avión no está nada mal.

Tras la cena vemos una peli y luego nos echamos a dormir. Conseguimos echar alguna cabezada gracias a los auriculares y el antifaz, y así pasan un poco más rápido las horas de vuelo…

Día 1: tras muchas horas de viaje, llegamos a Beijing

Cuando nos aproximamos a Beijing, el piloto anuncia que sobrevolamos la Gran Muralla. La verdad es que apenas se ve desde la ventanilla del avión, pero nos emocionamos solo con pensar que en breve estaremos caminando sobre ella 🙂

La Muralla es el “caminito” que se ve por las montañas

Nos sirven el desayuno a bordo. Si algo me gusta de esta compañía son sus comidas y los aperitivos que sirven. Además de la gran profesionalidad de la tripulación de cabina.

A las 15,25h hora local (+6h respecto a España) aterrizamos en Beijing. Bajamos del avión y nos dirigimos al control de inmigración, que pasamos sin problema. Recogemos las maletas que llegan enteras y allí mismo cambiamos algunos euros por yuanes en una oficina de cambio que no nos aplican mal cambio… (1€ = 7,8CNY). No sé si os pasa lo mismo que a mi cuando llegáis a un destino tan esperado… pero la emoción me embarga. Tras mucho tiempo en el tintero, al fin ¡estamos en China!

mural en el aeropuerto

Salimos a la zona común y en seguida vemos los carteles del tren Airport Express. Compramos 2 billetes por 25Y cada uno en las máquinas y cogemos el primero que pasa hasta la parada Dongzhimen, allí cambiamos al metro y para ello compramos 2 tarjetas contactless por 50Y c/u también en las máquinas. Tienen un depósito de 20 yuanes y 30 de saldo. No tienes descuento pagando con ellas pero si mucha comodidad, puesto que como en casi todos los países asiáticos, se paga por trayecto recorrido. Este transbordo es inmenso y tras 15 minutos caminando por túneles de una línea a otra, nos damos cuenta que esta va a ser la dinámica de los próximos días…

En pocos minutos llegamos a la parada de metro Dengshikou que hay junto al hotel, a apenas 100 metros. Para la estancia en Beijing, escogimos el hotel Park Plaza Beijing Wangfujing, en pleno centro de la ciudad.

Hacemos el check-in con ciertas dificultades porque el inglés del recepcionista es justillo, y subimos a la habitación a descargar el equipaje y descansar un poco, estamos agotados. La habitación está genial, es muy amplia y se encuentra en un piso alto. Aprovechamos el wifi para avisar a los nuestros que hemos llegado e informarnos de cómo van las cosas, y nos echamos un rato a dormir.

Sobre las 18h salimos a dar una vuelta, pero primero entramos a un Starbucks que hay frente al hotel, con el jetlag ¡estamos hambrientos!

Después caminamos entre la multitud hasta llegar a calle peatonal Wangfujing que tenemos a unos 12 minutos a pie del hotel. De momento lo que vemos nos gusta y nos flipa pensar que estamos en la otra punta del mundo, de nuevo en Asia.

En esta famosa calle llena de gente, encontramos tiendas de todo tipo y grandes centros comerciales anunciados por enormes carteles de neón. Recorremos un trozo de ella hasta llegar a la entrada del mercado de los bichos de Pekín, aún más repleto de gente, está formado por varios callejones entre hutongs (casas tradicionales) en los que encontramos sobretodo pequeños puestos de comida y también ¡de bichos!

Si el año pasado probamos los grillos en Tailandia, este año ¡probamos los escorpiones! Compramos un pincho de 3 por 25 Y… y debo decir que ¡¡no están nada mal!! Al estar tan crujientes saben parecido a las chips de patatas 😛

La calle está abarrotada de gente, en su mayoría locales. Tras un rato viendo los puestos que hay, decidimos acercarnos hacia la zona del hotel para cenar… no nos atrae demasiado comer allí porque las condiciones higiénicas brillan por su ausencia… así que nos decantamos por el Drunk un local que sirve comida occidental. Tomamos un par de cervezas con una pizza y unos fideos por 222Y, las cervezas valen bastante más que la comida, pero hace un calor terrible y nos apetecían un montón. Aquí ya nos damos cuenta que la comida china auténtica nada tiene que ver con lo que estamos acostumbrados en occidente, ¡¡pica un montón!! Suerte que pedimos las cervezas que nos ayudan a aliviar el picante…

Luego pasamos por un supermercado a comprar agua y algo de picoteo que ya sabemos que el jetlag nos despierta de madrugada con un hambre atroz y ya si, volvemos al hotel. Nos damos una ducha que nos sabe a gloria y a dormir, mañana comenzaremos a descubrir esta inmensa ciudad 😉

04/10/16: conocemos el Chinatown de Bangkok antes de partir hacia Chiang Mai

Día 4: nueva jornada de momentos y experiencias inolvidables…

Hoy nos levantamos pasadas las 8h. Desayunamos, nos arreglamos y cerramos las mochilas. Bajamos a recepción para hacer el check-out y pedimos que nos guarden las mochilas por una hora.

Vamos al cercano templo Wat In o del Gran Buda de Pie. Su entrada es gratuita y además de varios edificios para la oración, cuenta con un gran buda dorado de 32 metros de altura plantado de pie.

Tras la visita, volvemos al hotel a recoger las mochilas y pedimos un taxi que nos lleve a la estación de trenes de Hua Lampong. El trayecto nos cuesta 75 baths. Dejamos las mochilas en la consigna de la estación por 60 baths c/u. Aunque por el tamaño deberían habernos cobrado 40 por cada una, preferimos no decir nada y que nos guarde bien las mochilas…

Más liberados, cruzamos la calle y vamos a la oficina de 12go quiénes nos hicieron de intermediarios para comprar los billetes del tren nocturno a Chiang Mai. Intercambiamos el boucher por los billetes y nos devuelven 200 baths porqué por lo visto al hacer la compra de los billetes salieron más baratos de lo previsto.

Luego caminamos hacia el templo Wat Traimit. La entrada al buda de oro cuesta 40 baths pp y hay que subir 4 pisos para llegar a la sala que lo alberga. El lugar es bonito, bien merece su visita.

Como os decía, alberga un Buda de Oro de 3 metros de alto y 5,5 toneladas de oro macizo. Esculpida en el elegante estilo Sukhotai, la imagen fue “descubierta” hace 40 años bajo una capa de yeso al caerse la grúa que lo trasladaba a un nuevo edificio dentro del recinto del templo. Se cree que el Buda fue construido en Ayutthaya, y para protegerlo del ataque de los birmanos a la antigua capital tailandesa, fue transportado a Bangkok recubierto de una capa de yeso, la cual fue abandonada durante más de 200 años, momento en el que al transportarla hubo el “accidente” y se descubrió el Buda de oro.

Las vistas del templo desde allí arriba también son bien curiosas, y descubrimos que está rodeado de altos edificios.

A pesar de que hace un calor tremendo, decidimos dar un paseo hasta Chinatown. Nos liamos un poco  y vamos por dónde no toca, encontrándonos con unas calles repletas de talleres mecánicos… cuando al fin damos con la calle principal nos encontramos con cientos de puestos de comida y tiendas con productos de medicina tradicional china y encurtidos, al más puro estilo de las calles que recorrimos en nuestro viaje por Hong Kong el año pasado.

Nos llama la atención un puesto en el que elaboran dulces artesanales allí mismo. Tienen buena pinta y por 42 baths nos hacemos con unos cuantos para probarlos.

Entramos en un pequeño templo camuflado entre puestos de comida que nos recuerda mucho a los visitados en Hong Kong el año pasado…

Sobre las 12.40h, volvemos hacia la estación y entramos al metro. Pagamos 19 baths cada uno por recorrer 2 paradas hasta Si-Lom. Es curioso pero la máquina del metro al introducir el dinero te da una moneda de plástico que debes usar para entrar y salir del metro. Se parecen a las fichas que te dan en las ferias 😀

Al llegar a la zona, nos decantamos por un restaurante de noodles, dónde comemos por 350 baths. Con la panza llena, recorremos las calles peatonales elevadas tan típicas de la ciudad. Me encantan las vistas “caóticas” que ofrecen las grandes ciudades del sudeste asiático 🙂

Al salir encontramos un Cat Café al más puro estilo japo 🙂 Nos hace tanta gracia que no podemos evitar entrar. Pedimos un capuccino y un matcha latte frappé por 290 baths y subimos a la zona dónde tienen a los gatos. Aunque la mayoría duermen, el lugar está muy bien, hay poca gente, los tienen bien cuidados y nos recuerda a los Neko Café que visitamos en nuestro 2º viaje a Japón. Pasamos una hora acariciando a los gatitos que nos hacen caso.

Al salir, vamos hacia el parque Lumphini, dónde nos sentamos en un banco junto al estanque a tomar la fresca.

A eso de las 16h, volvemos al metro (19 baths pp) y nos dirigimos a la estación Hua Lamptong. Nos sorprende la poca gente que usa el metro, parece que esté hecho para clases altas -y turistas-.

Una vez en la estación, compramos bebidas para el viaje y recogemos las mochilas de la consigna. Falta 1h 30 para que salga el tren pero estamos agotados, el calor de hoy es mortal y no queremos alejarnos ya de la estación, así que nos sentamos a esperar en la gran sala de espera que tiene el recinto.

A las 17.30h nos dicen que ya podemos subir a bordo y allá que vamos a descubrir nuestro camarote en 1ª clase en el tren nocturno que nos llevará a Chiang Mai.

En el vagón que viajamos hay 12 cabinas de 1ª clase y un par de lavabos solo para los pasajeros de este vagón, uno de estilo occidental y otro tipo letrina con ducha de agua fría, ambos están limpios en todo momento. Nuestra cabina es de primera, no está mal viendo el resto del tren 😛

Salimos puntuales a las 18.15h. Media hora más tarde pasa la azafata comentando que podemos pedir cena en el camarote, son bandejas a escoger con crema, sopa, arroz y carne o pescado con verduras por 170-190 baths. Aunque se puede llevar comida de fuera e incluso ir al vagón restaurante dónde posiblemente sea más barato, optamos por la comodidad. El pack que pedimos cuesta 170 baths c/u. La comida no está mal aunque es bastante picante para mi gusto. Aprovechamos para comernos algunos dulces que compramos en el Chinatown, ¡están bien ricos!

Tras la cena, a eso de las 19,45h pasan a hacer las camas y ya nos dejan el camarote listo para dormir. Aunque tenemos serias dudas de poder dormir esta noche porque el ruido y el traqueteo del tren son importantes. No es nuestro 1r viaje en tren nocturno, ya hicimos un viaje de Barcelona a Oviedo hace años, pero nada tenía que ver aquél tren con este… 😀

Sobre las 21h y agotados de todo el día, nos echamos a dormir. A eso de las 23h, mi marido que va en la litera superior, se baja conmigo porque dice que es imposible estar allá arriba… le parece que se vaya a caer con cada bache :S

Veremos qué tal la experiencia del tren nocturno

03/10/16: recorremos los antiguos templos de Ayutthaya

Día 3: disfrutamos de la magia de Ayutthaya y catamos los grillos a la parrilla en Bangkok

Hoy nos levantamos temprano ya que el plan para hoy es ir a conocer la cercana ciudad de Ayutthaya. Tras tomar el desayuno y arreglarnos, cogemos un taxi hasta Victory Monument, hay muchísimo tráfico y un trayecto de 20 minutos se convierte en uno ¡de 45! Suerte que los taxímetros aquí sólo cuentan distancia recorrida y no tiempo… el trayecto nos sale por 100 THB.

Para ir a Ayutthaya hay dos opciones,  coger un tren desde Hua Lamptong que tarda unas 2h, o bien, tomar una minivan que cuesta 80 baths por trayecto y persona y tarda poco más de 1h. Nosotros nos decantamos por la segunda opción. El taxista nos deja en una callejuela repleta de puestos de minivan que van a distintos destinos. Pagamos al chico del puesto de Ayutthaya y nos dice que en media hora sale la siguiente.
Mientras esperamos voy a un baño público cercano (3 baths) que está bastante limpio y al salir, el chico nos guía hacia la furgo que nos llevará. Somos los únicos occidentales… van unos cuantos locales y un grupo de chinos. Cuesta horrores salir de la ciudad, hay un tráfico tremendo.

Tras hora y media, y un par de paradas en el camino para dejar a unos locales en una universidad que queda de camino, llegamos a Ayutthaya… tienen todo un tinglado montado porque te paran bastante lejos del centro, y aquí ya te esperan unos cuantos tuk-tuk. Negociamos con uno de ellos 3h en las que nos llevará a los templos principales de la ciudad, y nos dejará en el lugar desde dónde salen las furgos de vuelta por 750 baths. Tampoco regateamos demasiado porque aquí no hay más opciones… Una vez cerrado el trato nos montamos en el tuk-tuk y empezamos con la ruta del día.

Situada a 85 km al norte de Bangkok, Ayutthaya fue la capital del Reino de Siam desde 1350 a 1767 D.C. Los restos de esa capital (mayoritariamente templos y estupas medio en ruinas) ocupan un área de 15 km2 y son uno de los lugares históricos más importantes de Tailandia. Fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1991.

El primer templo al que nos lleva el tuk-tukero es el Wat Yai Chai Mongkhon. Pagamos 50 baths pp y entramos. Como casi todos los templos tailandeses está conformado por varios edificios, que se conservan en bastante buen estado, rodeados por un bonito y cuidado jardín. Cuenta con un buda reclinado de 17 metros de alto y 9.5m de ancho del estilo al que vimos ayer en Bangkok.

Construido en el año 1357, el edificio principal del templo cuenta con una gran estupa y está rodeado por Budas cubiertos con paños amarillos como símbolo de pureza.

Subimos a lo alto del edificio y desde allí obtenemos unas bonitas vistas del recinto del Mongkhon.

Tras unos 30 minutos recorriendo el recinto, volvemos al tuk-tuk y seguimos hasta el Wat Mahathat. Pagamos 50 baths pp. Fue erigido en 1374 durante el reinado de Borom Rachathirat I, el templo está prácticamente en ruinas tras los saqueos birmanos, y casi todos los Buda están decapitados… aún así es curiosa su visita y la recomiendo.

Este templo cuenta con uno de los lugares más fotografiados de Tailandia, es famoso por albergar una cabeza de buda entre las raíces de un árbol.

Seguimos hasta el Wat Phra Si Sanphet. La entrada también cuesta 50 baths por persona y es interesante por albergar tres grandes estupas con las cenizas de los tres Reyes más importantes de la ciudad.

Situado dentro de los terrenos del Palacio Real, el templo se usaba para importantes ceremonias reales como juramentos de lealtad y como capilla privada de la familia real. En el año 1.500, el Rey colocó en uno de los santuarios del templo una imagen de Buda en bronce recubierto con 250 kg de oro y de 16 metros de altura, a la que llamó Phra Si Sanphet y por la que tomó ese nombre el templo. Pero Ayutthaya fue saqueada en 1767 por los birmanos, y quemaron el lugar y robaron las estatuas de oro, incluido el Buda de 16 metros. Aun así, es otro de los imprescindibles en la ruta de templos ya que sus tres chedis son las más fotografiadas de Ayutthaya.

Tras un rápido recorrido porque hace un calor terrible, volvemos al tuk-tuk que nos lleva al Wat Lokayasutharam con el buda reclinado de 17 metros de largo por 7 de alto, y que sin duda inspiró al creador del juego Street Fighter. No hay que pagar entrada.

El tuk-tukero nos pregunta qué más templos queremos ver de entre los más importantes de la ciudad, descartamos el Wat Phra Ram que es el más caro y el que menos nos llama la atención. Proseguimos la ruta hasta el Wat Phu Khao Thong un monasterio en forma de estupa que me recuerda ligeramente al Borobudur de Indonesia. La entrada es gratuita y se pueden subir unos cuantos escalones para llegar a lo más alto, aunque las vistas deben ser geniales no queremos que nos dé una insolación, así que nos conformamos con la vista desde el suelo.

El siguiente en la ruta es el Wat Thummikarat, un recinto que cuenta con varios templos y bonitos budas.

Y el último de la jornada será sin duda el que más nos sorprenda. Se trata del Wat Na Phra Men, un pequeño templo que cuesta 20 baths y que parece poco visitado por turistas.

Cuenta con una gran buda de oro de 16 metros en la sala principal y con otro de bronce algo más pequeño en la sala secundaria.

En ésta última hay un monje junto al buda. Como siempre al entrar en un templo budista hacemos una reverencia al buda y el monje al vernos, nos pide que nos arrodillemos frente a él con las palmas de las manos unidas, de repente empieza a orar algo en tailandés y a bendecirnos, y luego nos regala un amuleto a cada uno. ¡Nos quedamos alucinados! Son éstas cosas las que marcan los viajes y te hacen crecer… 🙂

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Tras un montón de agradecimientos y una propina de 20 baths nos vamos de vuelta al tuk-tuk que nos lleva al punto de salida de las minivan hacia Bangkok. Le pagamos los 750 baths acordados más 10 de propina.

Cuando llegamos a la mini-van, empieza a chispear y una vez en la furgo, mientras esperamos a la hora de la salida, empieza un diluvio que no tiene pinta de parar… ¡qué cantidad de agua cae en este país cuando llueve!

A las 14.10h y con la furgo a tope, salimos hacia Bangkok. Éste conductor va más rapidillo y no hace paradas por lo que en una hora estamos en el punto de partida junto al Monumento a la Victoria. Pagamos los 80 baths pp de la vuelta y vamos a buscar dónde comer.

Vemos que allí al lado está el Centro Comercial One Centre y como empieza a chispear aquí también y tiene pinta de venir tormenta, no nos lo pensamos mucho… en la planta superior hay varios restaurantes, nos decantamos por uno italiano. Pedimos una pizza, un bistec con guarnición y dos refrescos por 430 baths. ¡Comemos de vicio, mientras vemos cómo cae la del pulpo!

Tras la comida, bajamos al hall y tras ponernos las chaquetas y proteger la mochila dónde llevo la cámara y los objetivos, salimos a la calle a buscar un taxi. El primero que para se hace el tonto cuando le pido el taxímetro, como si no me entendiera… tras repetírselo 3 veces señalando al aparato y todo, desisto. Cierro la puerta y llamo al siguiente. Éste al vernos empapados por completo, enciende el taxímetro sin pedírselo y nos dice que subamos. Nos lleva al hotel por 90 baths pero le pagamos 100 por habernos parado y haber sido amable con nosotros…

Aprovechamos para descansar un poco mientras cae agua como para parar un tren y cuando amaina un poco, salimos a comprarnos un chubasquero en una tienda cercana que vimos ayer (40 baths c/u) por lo que pueda pasar… Pasamos también por el 7/11 a comprar agua y desayuno para mañana, y algunas cosillas para picar.

Dejamos las cosas en el hotel y viendo que ha parado de llover, salimos a dar un paseo. Llegamos hasta Rambuttri Rd dónde decidimos hacer un reto que teníamos para este viaje: comprar unos grillos a la parrilla y probarlos. Por 20 baths y con mucha pimienta, el hombre nos sirve unos pocos. Preparamos la cámara e inmortalizamos el momento. No están malos pero tampoco matan, así que con uno para hacer vídeo nos basta 😀

Tras la coña, decidimos cenar en el restaurante que hay frente al hotel dónde ayer comimos de vicio. Nos tomamos unos rollitos, un arroz frito, un pad thai, un refresco y una cerveza Chang por 360 baths. Cenamos entre risas viendo la reacción de los nuestros comentando el vídeo del grillo por el Whatssap 😀

Volvemos al hotel y decidimos aprovechar al máximo la bañera hidromasaje de la habitación, nos damos un buen baño relajante… hacemos las mochilas que mañana cambiamos de zona y a dormir que el día ha sido agotador…

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Actualización 2017: las minivans ya no salen desde Victory Monument, sino desde 3 nuevas localizaciones, según el destino: Morchit 2 para ir al Norte, Noreste y centro del país; Sai Tai Mai (Southern Bus Terminal) para ir al Sur y el Oeste; y Ekkamai para ir hacia el Este. Más información.

24/09/15: visitamos el MET y nos vamos de compras a Times Sq y 5th Ave!

Día 6: mañana cultural en el MET y tarde de compras 🙂

Nos levantamos tranquilamente a eso de las 8,40h. Desayunamos las provisiones que tenemos en el apartamento y nos ponemos en marcha. Es nuestro último día completo en esta fascinante ciudad… ¡qué rápido pasan los días cuando estás de viaje!

Cogemos el metro hasta la parada 86 Street para ir al Metropolitan Museum of Art, más conocido como el MET.

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Este es otro de los grandes museos de la ciudad de New York y necesitaréis un buen rato para visitarlo. Lo ideal, hacer como nosotros y visitar su web previamente para programar un poco la visita e ir al grano para ver aquello que más os interese.

Pagamos 20$ los dos por la entrada y nos vamos derechos al ala derecha dónde se encuentra la colección de arte egipcio. Los que me conocéis, ya sabéis que el antiguo Egipto es otra de mis pasiones junto a Japón 😉 Lo primero que encontramos al entrar en la zona es el templo egipcio de Dendur, ¡alucinante! ¡Qué cantidad de recuerdos me vienen en estas salas de mi viaje a Egipto en 2005! Tengo pendiente explicaros mi primer gran viaje, en el que me picó el gusanillo viajero 🙂

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¿Y qué hace un templo egipcio en un museo de NYC? Para aquellos que os hacéis esta pregunta, contaros que cuando Egipto construyó la presa de Asuan para formar el lago Nasser en el río Nilo, muchos templos iban a quedar cubiertos por el agua y antes de perder todo ese patrimonio, decidió regalarlos a distintos países del mundo con los que tenían relaciones diplomáticas. Aquí tienen uno de aquellos y si vais a Madrid podréis visitar el templo Debod. Los llevaron pieza a pieza hasta el país de destino y los reconstruyeron allí. Y aquí estamos, frente a un templo, decenas de esculturas, sarcófagos, jeroglíficos, joyas y figuras mortuorias… ¡qué pasada! Cada vez con más ganas de poder repetir aquél viaje, ésta vez con mi marido 🙂

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Tras un buen rato en las salas de arte egipcio, nos vamos hacia la zona dónde exponen armas de todo tipo y de todo el mundo. El arte de la guerra… aquí encontramos armaduras, caballeros, espadas, rifles, e incluso el primer revólver Colt de primeros de 1800.

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con esta nos reímos al recordar a Jaime Lannister de Juego de Tronos 😛

 

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algunas empuñaduras son verdaderas obras de arte…

 

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el mítico Colt

Y de las armas americanas sobretodo, pasamos a las armas niponas… y es que entramos en las salas de arte asiático dónde encontramos verdaderas obras de arte en forma de katana y armaduras samurai…

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Tras las armas, pasamos a las salas dónde se encuentra una exposición de pintura japonesa. Estoy disfrutando de lo lindo en este museo 😛 Encontramos una colección de pintura Ukiyo-e del artista japonés Hokusai de 1830 a 1833, entre sus pinturas más famosas se encuentran la Gran Ola de Kanawaga y 36 vistas del Monte Fuji, ambas utilizadas para el Japan Rail Pass nipón 🙂

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Os dejo enlace a la entrada del 2º viaje a Japón dónde podréis ver una imagen de los Japan Rail Pass de 2011 y de 2013 con estos dibujos… 🙂

Como os decía, nos deleitamos con el arte japonés un buen rato. Entre las obras también encontramos una sala con tatami y algo de Ikebana.

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Antes de irnos, subimos a la azotea desde dónde se tienen unas bonitas vistas de Central Park y el skyline de la ciudad 🙂

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Tras más de 2h en el museo, decidimos finalizar la visita e ir a ver más lugares emblemáticos de la ciudad. Así que salimos y cogemos el metro hasta la parada West 4 St. – Washington Sq. Caminamos las pocas calles que separan el metro de la plaza Washington Square dónde vamos a visitar un lugar algo friki… y es que en esta plaza está la fuente que usaron para grabar la intro de la serie Friends.

La verdad es que cuesta imaginarse que esa fuente sea la misma de la serie… entre que está abarrotada de gente y que tomaron un plano muy concreto de ella… pero aún así me hace ilusión estar aquí porque era muy fan de esa serie de los 90 🙂

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Son algo más de la 1h y empezamos a tener hambre. Decidimos que no nos podemos ir de esta ciudad sin comernos unas hamburguesas del Shake Shack… así que tomamos el metro hasta Times Sq y vamos al local que tienen en la 43 St. con la 8th Ave. Os dejo el enlace a su web para que podáis localizar sus restaurantes…

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Tenemos que esperar unos 30 minutos y cuesta encontrar un sitio dónde sentarse… pedimos un par de ellas con unas patatas y refrescos por 28$, y disfrutamos de ¡¡las mejores hamburguesas que hemos comido en la vida!!

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Sobre las 15h terminamos de comer… la verdad es que da hasta pena terminar de lo ¡buenas que estaban! Decidimos aprovechar la tarde para pasarla por Times Square e ir a comprar algunos souvenirs. La ciudad tiene lugares increíbles pero yo creo que Times fue de lo que más me impactó…

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Entramos en varias tiendas, en algunas solo miramos y en otras compramos… Nos hacemos con un monito de peluche para mi sobrino, una sudadera que me encargó mi hermana, 2 vasos de chupito para los padres y un par de imanes para la colección…

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Tras un buen rato de compras, nos tomamos un café en el Starbucks. Y al salir, nos encontramos con el Naked Cowboy… todo un personaje del que os dejo más información en el enlace.

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A eso de las 16,30h decidimos volver al apartamento e ir a echarnos un rato. Tras una siesta, preparamos las maletas y recogemos las cosas… mañana ya nos vamos 😦 Pero no queremos pasar toda la tarde en el apartamento, así que a las 19h cogemos el metro hasta Penn Station y nos deleitamos con las vistas del Empire State iluminado, hoy con tonos rojos.

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Caminamos por la 34 St mirando escaparates. Entramos en uno de los centros comerciales más famosos, el Macy’s. Damos una vuelta pero no nos acaba de convencer nada. Al salir de nuevo a la 34, encontramos un Uniqlo. Esta cadena japonesa me encanta y hay pocas ciudades dónde puedas encontrar una tienda, así que entramos de cabeza. Me compro 4 camisas 😛 Para los que os guste esta tienda, deciros que está previsto que abran una en Barcelona en 2017 😀

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Son algo más de las 20h cuando decidimos dar por finalizadas las compras y volver al apartamento. Así que entramos al metro. Hoy se acaban nuestras metrocard, así que al salir recargamos las tarjetas con 2,75$ cada una, así mañana no tendremos que preocuparnos de ello yendo cargados con las maletas.

Bajamos en la parada 42 PABT y salimos de nuevo hacia Times Square dónde echamos unas últimas fotos de los grandes carteles y sus luces de neón.

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Compramos en un puesto callejero unas porciones de pizza y unos refrescos por 9$ y con pesar, volvemos al apartamento a eso de las 21,30h. Nos tomamos la cena, ducha y a dormir no muy tarde que mañana nos espera un largo camino de vuelta…

 

19/09/15: día de “contrastes” en que conocemos las oficinas de los Cazafantasmas!

Día 1: hacemos el tour contrastes de NY, recorremos Litle Italy, Chinatown, High Line Park y Times Sq!

A las 7h nos despertamos… Vaya nochecita… A pesar de ser un piso alto, hay muchísimo ruido por la noche y los bomberos montan unas porcatas alucinantes… Han pasado como 4 o 5 camiones con las sirenas y las bocinas a todo trapo, ¡e incluso cuando volvían a la estación! que desgraciadamente está en la calle de al lado.

Desayunamos tranquilamente los cupcakes que compramos ayer, y a las 8,20h salimos a la calle. Paseamos por las calles aledañas hasta llegar a Times Sq de nuevo. Aún nos falta un ratillo hasta la hora de recogida para el tour, así que damos una vuelta y alucinamos al ver una sede de la Cienciología…

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A las 8,45h vamos a la cafetería Carve en la 8th Ave donde empieza el tour de contrastes que reservamos por internet. Son unas 5h en bus con guía hispano y recorriendo los barrios de Harlem, Bronx, Queens y Brooklyn por 59$/pp, mientras recorremos las calles de New York haciendo paradas en los puntos más interesantes.

Pagamos el tour y subimos a la mini-van. Somos unas 10 personas, la mayoría españoles. Cuando estamos todos, arranca y nos dirigimos al norte de Manhattan pasando junto al río Hudson. La primera parada es junto al Cotton Club. Éste situado en la 125 St data de 1978, pero el original de 1920 abierto en Harlem fue un mítico local de la noche neoyorquina que incluso se resistió a cerrar en la época de la ley seca y dónde algunos de los grandes de la música hicieron sus pinitos como Louis Armstrong.

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Volvemos a la furgo y la siguiente parada es la Riverside Chuch, construida gracias a la aportación económica de John D. Rockefeller Jr y el pastor Fosdick en 1920. De estilo neogótico ha acogido grandes discursos de personalidades como Martin Luther King, Nelson Mandela e incluso Fidel Castro.

 

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Su interior sorprende, es mucho más bonita de lo que parece desde fuera. Lo siento, no dejaban hacer fotos ya que estaban celebrando un evento religioso.

Salimos y cruzamos la calle hacia el General Grant National Memorial. Se trata del mausoleo dónde se encuentra enterrado el General Ulysses S. Grant, uno de los grandes protagonistas de la Guerra de Secesión y el 18º presidente de los EEUU.

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Es un lugar realmente impresionante… pero a mi me llaman mucho la atención unos bancos que hay en el parque a los lados del mausoleo, al más puro estilo de Gaudí. La tierra tira, qué le vamos a hacer 😛

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La siguiente parada del tour, es la Columbia University. Es la institución de educación superior más antigua del estado de Nueva York, la quinta más antigua de Estados Unidos, y fue fundada en 1754 como “Colegio del Rey” por carta real de George II de UK. Hoy en día es una de la universidades de mayor prestigio del país y nos flipa un montón poder ver su campus principal, aunque sea de un vistazo desde su parque.

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Seguramente reconoceréis el edificio principal -que aparece en la foto sobre estas líneas- ya que ha salido en multitud de películas y series…

La siguiente parada es un poco más adelante. Visitamos la St John the Divine Cathedral, en la Amsterdam Ave, que data de 1892 aunque a lo largo de su historia ha estado en construcción (ha sufrido varios incendios, dos guerras mundiales de por medio, cambios radicales en su estilo…) por lo que los neoyorquinos la conocen como la Catedral inacabada o de interminable construcción 😛

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Se trata de una de la catedrales anglicanas más grandes del mundo, con una superficie de más de 11.000 m². Entramos y alucinamos al contemplar los casi 40 metros de altura que tiene su nave principal. Apenas tenemos 5 minutos para verla, así que no nos da para mucho… pero si tenéis tiempo, recomiendo su visita.

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Tras echar un vistazo, volvemos a la furgo y hacemos una pequeña parada para ver las Brownstone, casas “en serie” de fachada recubierta de piedra arenisca marrón muy típicas del Upper West Side y que reconoceréis de muchas pelis y series 🙂

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Tras unas fotos, volvemos a la mini-van y nos dirigimos hacia Harlem. La primera parada es el Teatro Apollo, uno de los clubs de música popular más famosos de EEUU y uno de los más relevantes de la historia de la música afroamericana en el país ya que en él dieron sus primeros pasos grandes intérpretes como Ella Fitzgerald, Stevie Wonder o Michael Jackson.

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Frente a la entrada del teatro, hay en el suelo baldosas con los nombres de los grandes de la música que han pasado por su escenario, el estilo del paseo de la fama de Hollywood. Me encantaría poder entrar a ver un espectáculo en este sitio tan mítico… aunque nos conformamos escuchando a una banda que hay tocando junto a la entrada.

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Tras unos minutos aquí, volvemos a la furgo y avanzamos hacia el norte, cruzando el río Harlem y de camino al Bronx mientras nos va explicando datos sobre la historia de la ciudad, el carácter de los neoyorquinos, su cultura y costumbres, curiosidades, etc. En unos 20 minutos, llegamos al estadio de los New York Yankees, uno de los mejores equipos de béisbol del país.

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Aquí el guía nos da media hora para poder ir al baño y comer algo. Nos acercamos a un McDonald’s cercano dónde compramos algo de bebida y vamos al baño, y en un puesto callejero, compramos unos cacahuetes para matar el gusanillo (3$). Luego dedicamos el tiempo que nos queda a admirar la zona, nos llama mucho la atención las vías del metro elevado… al más puro estilo hollywoodiense.

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Retomamos el tour y volvemos a la furgo, pasamos por delante de los Juzgados y de Forth Apache, la principal comisaria del Bronx y que también ha sido escenario en múltiples películas ambientadas en el famoso barrio.

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El guía hace especial hincapié en el tema droga… En algunas calles no nos deja hacer fotos porqué dice que allí la gente es agresiva y podemos tener problemas, yo echo alguna con la cámara compacta de forma disimulada, igual que la mayoría del grupo y es que nosotros no vemos tanto peligro como él dice, de hecho apenas hay gente por la calle…

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Tampoco nos deja bajar en ningún momento de la furgo y dice que si lo hacemos debe ser bajo nuestra responsabilidad. Uno del grupo le pregunta si alguna vez les ha pasado algo con algún grupo y el guía en plan dramático le dice que si, que una persona se empeñó en bajarse y lo dejaron allí… Nos quedamos sin palabras, que bajara y lo dejaran allí no quiere decir que le pasara nada, y de hecho tampoco vemos pintas por la calle ni trueques… sí algún yonki puesto hasta arriba pero que no parecía que pudiera dar problemas mientras lleve el colocón. No sé todos tenemos la impresión de que el tipo exagera para darle este toque de “peligro” extra al barrio, yo tengo la impresión que es como en todas partes, si usas el sentido común y no te metes en líos, podrías caminar por la calle sin demasiado problema teniendo en cuenta que estamos a plena luz del día… no digo que por la noche no sea más complicado el tema…

Mientras avanzamos por Grand Concourse y Westchester Ave hacia el sur del barrio, nos va explicando historias del lugar, de asesinatos, mafias y peleas entre bandas contrarias, y nos enseña varios puntos dónde ha habido tiroteos y aún se conservan los agujeros que dejaron las balas sobre edificios.

Llegamos a la zona de graffitis y aquí nos deja bajar pero sin separarnos del grupo y tan solo unos minutos. La mitad de la gente van acongojados con todas las historias que ha explicado, algunos ni siquiera quieren bajar de la mini-van… A mi me alucina un montón ver esas canchas de baloncesto que tanto aparecen en las pelis y hay algunos graffiti realmente bonitos.

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Tras unos 10 minutos a modo “rebaño”, volvemos a la furgo y nos dirigimos hacia el distrito de Queens al otro lado del río East, cruzando por el puente Throgs Neck Bridge. Éste es el condado étnicamente más diverso del mundo; con una población de 2,3 millones de habitantes, es el segundo distrito más poblado en la ciudad de Nueva York.

Pasamos frente a un enorme club de golf propiedad de Trump, y diversos barrios residenciales con unos casoplones alucinantes… La primera parada en Queens es en el parque Flushing Meadow Corona, dónde se celebró la 2ª Expo de NY en 1964 y que sirvió de escenario para la peli Men in Black del 97 🙂

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El Corona es el segundo parque más grande de la ciudad de Nueva York después de Central Park, cuenta con una superficie de 5 km², aunque tan solo conserva el globo terráqueo, los “platillos” y el edificio principal, que actualmente alberga el Museo de Arte de Queens y que fue sede de las Naciones Unidas antes de trasladarse a Manhattan.

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En el mismo parque se encuentra el estadio de los Mets y el estadio abierto dónde se celebra el US Open de Tennis. Nos deja unos 20 minutos para dar una vuelta por el parque que aprovechamos para sentarnos en una sombra a tomarnos los cacahuetes, son algo más de las 13h y empieza a apretar el hambre… y hace demasiado calor para pasear a la solana.

Tras esos minutos, volvemos a la mini-van y nos ponemos en marcha hacia el distrito de Brooklyn. Pasamos junto a un gran cementerio, el guía nos dice que se trata del Calvary Cementery, el mayor cementerio de la ciudad. La verdad es que son varios kilómetros de tumbas y panteones. La foto no es muy buena ya que íbamos en movimiento con la furgo pero para que os hagáis una idea…

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Nos dirigimos al barrio de Williamsburg donde se concentra la mayor comunidad de judíos jasídicos Satmar de EEUU, una variante de judíos ortodoxos. De camino ya nos advierte que podremos bajar del coche y caminar junto a él unas cuantas calles, pero nos pide que no nos separemos del grupo y que no hagamos fotos, sobretodo a la gente. Nos explica que una vez tuvo problemas con un turista por intentar ayudar a una mujer de la comunidad que se había caído al suelo. Según su cultura todo aquél que no practique su religión es impuro, y por tanto nosotros no podemos tocarlos… se ve que se armó una buena e incluso acudió la poli. Pero aquí igual que en el Bronx somos varios los que echamos alguna foto de las casas de forma disimulada cuando no hay nadie por la calle, y es que si algo distingue a este barrio, además de sus gentes, es que tienen rejas en las puertas y ventanas de las casas.

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Son una comunidad muy estricta en cuanto a vestimenta y formas de hacer… se dedican sobretodo a negocios de electrónica y joyería, los hombres, porque las mujeres deben quedarse en casa a trabajar sus labores y cuidar de los hijos. Os dejo un enlace a un blog en el que explica varias curiosidades sobre ellos por si queréis saber más.

Hoy está todo cerrado ya que es sábado y celebran el sabbat, su festivo semanal religioso… una pena, porque tiene pinta de ser un barrio bullicioso y repleto de comercios.

Tras unos minutos caminando por el barrio, volvemos a la furgo y nos dirigimos al último punto del tour, al mirador de Dumbo, con esas fantásticas vistas al skyline más famoso del cine. Aparcamos en Main St y caminamos con la vista puesta en el Manhattan Bridge hacia el Main Street Park.

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Las vistas del puente de Manhattan y del Brooklyn Bridge con el skyline de la ciudad son alucinantes y ya tenemos claro que aquí hay que volver con más calma a disfrutar del lugar.

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Pasamos unos 20 minutos echando fotos y disfrutando a tope, y finalmente, volvemos a la furgo con la que cruzamos por los carriles más altos del puente de Manhattan hasta Chinatown, dónde termina el tour a eso de las 15,15h. Las vistas desde lo alto del puente no tienen desperdicio, aunque al estar en movimiento las fotos no son muy buenas, sorry!

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El guía nos deja en Canal St. De allí caminamos hacia Little Italy dónde todas las calles están adornadas ya que hoy terminan las fiestas de San Genaro, el patrón del barrio.

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Tenemos un hambre atroz y vemos una pizzeria con cierto encanto, a la que no dudamos en entrar. Comemos unas pizzas deliciosas con unos refrescos (42$) en San Vicenzo. El local tiene las paredes empapeladas de fotos de personalidades que han comido allí.

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Ya con la tripa llena, paseamos un poco por la feria que han montado en Herter y Murray St. Luego seguimos a pie entrando de nuevo en Chinatown dónde no queda duda que aquí viven muchos chinos, ya que todos los carteles están en inglés y en chino.

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Seguimos hasta la Hook & Ladder 8, la estación de bomberos que sirvió como cuartel de los Cazafantasmas en la peli 🙂 Aunque es una frikada, nos hacía especial ilusión venir hasta aquí ya que esas pelis marcaron nuestra infancia 😛

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Y cuál es nuestra sorpresa cuando vemos que están recogiendo el plató de grabación de la nueva peli que estrenan en 2016… Lástima no haber llegado un ratito antes, quizá podríamos haber visto cómo grababan… Pero bueno, como recompensa le pedimos a los bomberos que hay en la estación si podemos pasar un momento para hacer una foto al logo de la peli que hay allí dentro. Se enrollan y nos dejan pasar un segundo en el que ¡me hago con la instantánea! Vemos que también tienen un altar en honor a los compañeros que fallecieron el 11S.

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Tras el momento friki y más contentos que unas pascuas, cogemos el metro en Franklin Sta hasta la parada 14 St (línea roja) y tras usurpar wifi en la Apple Store para mandarles una foto de la estación a los nuestros, pasar frente a la sede de Google, y comprar dos botellas de agua grandes (5$), entramos al Chelsea Market.

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El mercado de Chelsea mola un montón cómo lo tienen decorado. Es un antiguo almacén de los muelles restaurado, repleto de tiendas y zonas de restauración de todo tipo.

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Salimos por el otro extremo del mercado y aquí subimos al High Line Elevated Park. En los años 30 se construyó una línea ferroviaria elevada a 10 metros para desarrollar el lado oeste de Manhattan evitando atascos y accidentes, y proteger la zona más industrial de la ciudad en aquella época. En 1980 cesó el tráfico de trenes y los terrenos quedaron desocupados hasta que en 2006 se desarrolló su rehabilitación como espacio urbano, creando un parque elevado en la ciudad de unos 2km de longitud en el que no solo puedes disfrutar de un bonito parque y de las vistas de la ciudad, si no que además, puedes tomar algo en los puestos o en las tiendas que hay a lo largo del recorrido, o asistir a los múltiples eventos que allí se organizan.

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Nosotros lo recorremos desde la 15 St hasta la calle 23 dónde bajamos para ir a buscar el metro con el mismo nombre, pero el parque llega hasta la calle 34 y sigue creciendo. Os dejo enlace a su web por si queréis echar un vistazo a los eventos que organizan.

Caminamos unas calles hasta la estación de metro 23 St alucinando con los bloques de pisos con las escaleras de incendios por la fachada que tanto vemos en las series y pelis ambientadas en NYC. No me importaría nada vivir en un lugar así 🙂

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Tomamos la línea E hasta 42- Port Authority y de nuevo nos acercamos a Times Square.

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Una vez en Times Sq entramos al Toys’r Us para ver esa noria que tienen dentro, y a Disney Store para comprarle algo de Mickey a mi sobrino que le pirra, pero no veo nada que me guste o que no pueda encontrar en la tienda de Barcelona… Nos flipa un montón poder estar en Times Square… y no puedo evitar pensar en toda esa gente que se reúne cada Nochevieja aquí para celebrar la entrada del nuevo año frente a la “bola”.

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Alucinamos también con los personajes disfrazados que encuentras a cada paso, y con las matrículas tan remolonas que llevan en los coches, ¡yo quiero una así para el mío! 😀

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Sobre las 19,30h volvemos hacia el apartamento, estamos realmente cansados tras la caminata de hoy… Antes, pasamos por un súper cercano a hacer la compra. Cogemos cosillas para los desayunos y cenas de los próximos días, y refrescos y picoteo, así como sushi para hoy por 77$ todo. ¡Nos vamos bien cargados! Al llegar al apartamento, duchita, cena rica y a las 21.30h planos en la cama tras la jornada intensa de hoy…

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P.D: comentaros que nuestra idea era hacer un tour caminando/metro por los barrios de Harlem, Bronx, Long Island y Brooklyn con un guía hispano llamado Andrew, como me habían recomendado un par de parejas que han hecho el tour con él (os dejo enlace al blog de una de ellas dónde explica su experiencia). Pero Andrew me comentó que no estaba en la ciudad los días que nosotros la visitábamos, así que no pudo ser. De modo que buscamos opiniones por internet y dimos con la alternativa que contratamos. El tour no estuvo mal, pero el guía no nos acabó de convencer… demasiado dramático con todo y apenas daba tiempo para visitar los lugares de interés. Si no tienes más opciones, lo recomiendo. Pero si puedes escoger a Andrew, seguro que es mucho mejor.

21/11/15: recorremos la zona de Central y nos lanzamos al regateo en Temple Street

Día 4: recorremos la isla de HK y nos echamos unas risas con las compras del día…

Hoy nos levantamos con calma, hemos dormido algo mejor que las noches anteriores pero aún así tenemos sueño acumulado y estamos de vacaciones… tras tomar el desayuno en el bufet del hotel, decidimos que hoy destinaremos el día a conocer aquellos lugares más emblemáticos de la isla de Hong Kong. Así que bajamos hasta la parada de metro Jordan y allí lo tomamos hasta la estación Central.

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Tomada por los ingleses en 1840, la isla de Hong Kong es la zona más moderna de la ciudad y concentra la mayor parte de las empresas de la región administrativa de Kong Kong. En el norte de la isla se encuentra la Bahía Victoria, donde se localizan los edificios más famosos de Hong Kong. Cuenta con uno de los skylines más impresionantes del mundo y resulta un auténtico
placer contemplarlo tanto de día como de noche.

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Esta zona es muy diferente a Kowloon, con altos edificios, calles nuevas bien pavimentadas y mucho más limpias. Caminamos por el paso elevado entre los edificios hasta llegar al Two International Finance Centre.

Su construcción finalizó en 2003, y cuenta con 415 metros de altura en 90 plantas.  Fue el edificio más alto de Hong Kong hasta la reciente construcción del International Commerce Centre en Kwoloon. En el cine es conocido por ser escenario en Tomb Raider y en El Caballero Oscuro.

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En la planta 55 se encuentra la sede de la Autoridad Monetaria de Hong Kong, el banco central del país que además de ofrecer una exposición de billetes y monedas a lo largo de su historia, cuenta con una pequeña exposición fotográfica de cómo era la bahía hace años y, cuenta con unas vistas excelentes de la zona.

Subir al mirador de la planta 55 es gratis, pero debes solicitar una tarjeta de visitante en la recepción del edificio. Es imprescindible presentar el pasaporte original ya que la tarjeta es nominativa. Tras hacer el trámite, pasamos por el control de bolsos y detector de metales, y subimos con el ascensor que nos indican. El edificio se nota que es nuevo y que cuenta con varias plantas de oficinas, porque hay un montón de gente trajeada por aquí… Recomiendo ir vestido “decente”.

La exposición de monedas y billetes está bien, con muchísima información en inglés, no solo a nivel de moneda si no que también de la economía del país y cuenta algo de historia también. Pero lo que realmente merece la pena son las fabulosas visitas de la isla de Hong Kong y de la bahía que hay desde aquí arriba 🙂

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Y el “antes” y el “ahora” de la isla impacta de veras…

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Una vez recorremos la exposición, volvemos a la calle y seguimos conociendo la zona de Central. Vamos caminando hasta la Catedral de St John, hay un paseo de unos 15 minutos. Decidimos seguir caminando por el paso elevado y vemos que éste se introduce en centros comerciales y los altos edificios y que los cruza por sus hall.

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Los centros comerciales son una pasada y realmente te das cuenta que el consumismo aquí, al igual que en Japón y seguramente en las otras grandes ciudades chinas, está por las nubes… puedes encontrar de todo en sus CC, incluso un ¡gran carrusel!

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Tras el paseo entre tiendas y coches de lujo y mucha gente trajeada que va de allá para acá, llegamos a la elegante y antigua Catedral de St John que entre tanto rascacielos, choca muchísimo encontrar este edificio rodeado de un bonito parque.

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La catedral ha desempeñado un papel simbólico y perenne en la historia de Hong Kong. Se trata del edificio eclesiástico occidental más antiguo que queda en la ciudad. La primera piedra fue colocada por el Gobernador Davis sólo seis años después de que los Británicos tomaron posesión de Hong Kong. Desde entonces, la “isla estéril” que China cedió a Gran Bretaña en 1841 se ha convertido en uno de los principales centros de comercio del mundo. St John sigue sirviendo con diligencia su importante congregación anglicana, resguardada por los rascacielos del distrito financiero.

Los comentarios que habíamos visto por internet decían que el lugar merece la pena ser visitado, que su estilo anglicano es digno de una visita, pero nosotros nos encontramos con que se está celebrando un entierro de un párroco… por lo que nos parece totalmente fuera de lugar entrar. Así que la rodeamos para verla por fuera y seguimos con la ruta prevista para hoy, antes por eso, nos sentamos 10 minutos en un banquito del parque a descansar un poco del calor bochornoso que hace entre los edificios.

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Seguimos con la ruta hacia el Bank Of China, que también cuenta con un mirador en su planta 43 de acceso gratuito y que tan solo necesitarás el pasaporte para acceder. Pero cuál es nuestra sorpresa cuando llegamos y vemos que está cerrado…

El edificio fue construido en 1989 según los planos del arquitecto chino Leoh Ming Pei, con un asombroso diseño y una iluminación espectacular. Mide 367 metros de altura, tiene 72 plantas y está construido con aluminio y cristal. Cuando finalizó su construcción se convirtió en el edificio más alto de Asia, récord que se mantuvo hasta 1992 cuando finalizó la construcción del Central
Plaza. También fue el primer rascacielos fuera de Estados Unidos en superar la barrera de los 300 metros.

La gran torre es fácil de reconocer por las líneas que recorren el edificio con formas romboides y triangulares y es uno de los que más resalta por la noche.

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Hacemos parada en un combini cercano a comprarnos unas bebidas frescas por 11,50 HKD que pagamos con las tarjetas Octopus del metro, ¡me encanta ese sistema por que te olvidas de tener que llevar moneda pequeña!

Tras hidratarnos entramos en uno de los centros comerciales adheridos a la estación de metro Admiralty para parar en boxes y luego cogemos el primer metro que pasa hacia Sheung Whan. Caminamos un par de calles y llegamos a la entrada del Templo Man Mo, escondido entre altos edificios.

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Se trata del templo taoista más importante de Hong Kong, fue construido en 1847 por mercaderes chinos en honor a los dioses de la literatura (Man) y de la guerra (Mo) y sirvió como tribunal arbitral para las disputas locales. Fue el centro de la vida civil de la isla en el S. XIX, cuando el nivel de confianza entre lugareños y colonos era mínimo ya que los británicos habían impuesto una
política de segregacionismo para evitar que los chinos se mezclaran con ellos.

Si no estás acostumbrado a visitar templos taoistas como es nuestro caso llama mucho la atención… con esas cientos de lámparas de incienso colgando del techo y dando aroma al lugar, ahora asmáticos andaos con cuidado porque la humareda es considerable… Hay varios altares repartidos por el edificio, con tiendecitas de amuletos, y también cuenta con la puerta original del templo en su interior.

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Tras la visita al templo, nos dirigimos a la cercana calle de Cat Street, dónde se encuentra el Mercado de Antigüedades que reúne tiendas de antigüedades,  galerías de arte, pequeñas tiendas y puestos de amuletos y de objectos de segunda mano que permiten encontrar muebles, elementos decorativos,  artículos artesanales y algunas piezas de jade o productos bordados y de seda. La pega es que hay cosas de dudosa autenticidad… así que a pesar de que echamos un vistazo a fondo a distintas tiendas, finalmente no compramos nada aquí.

Nos acercamos dando un paseo de unos 15 minutos hasta la zona de muelles. Decidimos entrar en el centro comercial que hay junto a la terminal del ferry a Macau, dónde buscamos sitio para comer. Nos decidimos por un restaurante dónde comemos dos platazos de arroz con verduras y unos niguiris la mar de ricos por 250 HKD.

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Tras la comida, vemos que tenemos el metro de Sheung Whan al lado, así que allí lo cogemos y volvemos a Admiralty. Desde allí caminamos hasta llegar junto a la bahía dónde se encuentra el Centro de Convenciones y Exhibiciones de Hong Kong, un gran auditorio que en parte recuerda a la ópera de Sidney. Están celebrando un evento y no podemos acercarnos demasiado al edificio.

En esta zona también encontramos grandes rascacielos y tenemos una buena vista del sur de Kowloon. De todos modos, visto desde aquí, el centro no impresiona tanto y llegamos a la conclusión que mucho mejor verlo desde la otra orilla, sobretodo si dispones de poco tiempo. Entramos en un Starbucks a tomarnos un frapuccino bien fresco y después volvemos al metro.

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Cogemos el metro directo hasta Jordan y volvemos al hotel a descansar un poco. Llevamos horas caminando bajo un sol abrasador y un bochorno importante…

La idea era ver hoy el espectáculo de luces nocturno, pero nos quedamos dormidos y cuando llegamos es tarde y ya ha terminado. Vigilad si queréis verlo porque apenas dura unos minutos y hay que ir con tiempo para encontrar un hueco (aquello de llena de ¡hordas de gente!). Damos una vuelta por la zona y de nuevo disfrutamos de la vista del skyline con todos sus edificios iluminados en la noche.

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Entramos en el CC iSquare pero no nos llama ningún restaurante para cenar, así que decidimos coger el metro y volver a Jordan, e ir a Temple Street Market.

Hoy si que nos lanzamos al regateo y a las compras y nos hacemos con una figura de un león Fu tallada en madera y 2 reposa-palillos por 125 HKD (la figura costaba 180 y lo otro 10 c/u).

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Y después de un buen rato de regateo, compramos dos monederos -suponemos que de imitación, aunque está muy lograda- de “marca” Jimmy Choo por 120HKD cada uno (partíamos de 90 HKG por cada uno) 😛

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Cuando nos damos cuenta, son las 22.30h y ahora si, aprieta el hambre. Damos una vuelta por los puestos de comida callejera del mercado pero no nos inspiran mucha confianza… así que vamos a un combini y compramos cena, una cerveza y una cola por 50 HKD. Lo bueno de los hoteles asiáticos es que generalmente tienes hervidor de agua en la habitación, así que te puedes apañar alguna cena en la habitación comprando por ejemplo cajas de fideos a los que solo hay que  echarles agua hirviendo para prepararlos.

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Tras la cena, nos echamos unas risas grabando un vídeo para los nuestros al estilo “El precio justo” enseñándoles los monederos que hemos comprado e intentando que averigüen si son de verdad o imitación y el precio que hemos pagado… 😀 Tengo que decir que pensé que por  7€ los monederos apenas me durarían… pero estaba equivocada, llevo encima desde entonces el gris y está impecable y el lila lo guardo de reserva envuelto en su funda y lo mismo 😀

A lo tonto, son las 24h cuando nos vamos a dormir, por suerte mañana no tenemos pensado madrugar demasiado 🙂

15/10/13: ¡¡Habemus Doraemon!! … Sayonara Baby, volvemos a casa.

Día 19: emprendemos el viaje de vuelta a casa tras 20 días fabulosos por el país del sol naciente…

Con un sueño terrible y una pena aún más grande, nos levantamos a las 4,30h. Volvemos a casa. Trist Recogemos las cuatro cosas que quedan por meter en la maleta, cerramos las mochilas con las bridas y nos aseguramos de no dejarnos nada. Bajamos al hall dónde hacemos el check-out al estilo nipón y de la forma más rápida posible: dejando la llave de la habitación en una urna Mr. Green

Vamos hacia la estación JR Shimbashi, dónde tomamos la línea JR Yamanote hasta Nippori (160¥ pp). Ayer agotamos el saldo de las tarjetas pre-pago ICOCA con la intención de traérnoslas de souvenir y usarlas en el próximo viaje… si, si lees bien: no sabemos cuándo, pero seguro que habrá un tercero Aplauso Así que pasamos los tornos de entrada y a la salida, antes de volver a pasar la tarjeta por ellos, hacemos el ajuste en las máquinas que hay.

En Nippori nos dirigimos a la zona de la estación de la empresa Keisei -están adheridas una a otra- y compramos los billetes para ir al aeropuerto de Narita (2200¥ pp) con el Skylinner. Ésta es la opción más económica para llegar al aeropuerto sin el JRP activo (a fecha de 2013… desconozco cómo está actualmente).

Compramos algo de desayuno en la estación y esperamos al siguiente tren que sale a las 6,03h. Por suerte no falta mucho para que llegue, ¡menudo sueño tenemos! sleep Una vez colocamos todos los bultos que llevamos con nosotros, nos acomodamos y mientras el tren nos lleva al aeropuerto de Narita aprovechamos para desayunar y despedirnos de esta fascinante ciudad. Heart

A eso de las 8h y poco ya estamos en el aeropuerto, en seguida localizamos dónde hacer la facturación y vamos directos a descargar. Con Lufthansa nos entran dos maletas de 23kg por pasajero, así que soltamos las dos maletas y las dos mochilas, y nosotros nos quedamos sólo con una bolsa de mano cada uno dónde llevamos la documentación, el iPad, las cámaras de fotos y las chaquetas. Hasta las 9,45h no sale nuestro vuelo a Frankfurt así que nos entretenemos mirando tiendas de camino a la puerta de embarque que está en la otra punta del edificio. Sigo sin ver un peluche de Doraemon, yo que me quería traer uno de recuerdo y otro para mi primer sobrino que viene en camino (y que supimos justo antes de partir) 😦 Compramos algunos dulces típicos para el viaje y alguna revista para pasar el tiempo entretenidos.

Al fin llegamos a nuestra puerta de embarque y no me puedo creer lo que ven mis ojos en una tienda justo delante de la puerta… ¡¡¡¡DOS PELUCHES DORAEMON!!!! Aplauso Aplauso ¡¡Casi lloro de la emoción, juasss!! Mr. Green Mr. Green Con las vueltas que hemos llegado a dar por todo Tokyo buscando el peluche y parece que me estuvieran esperando justo antes de marcharme de Japón… Riendo aunque hay personal dentro de la tienda aún está cerrada, así que me planto en la puerta a esperar a que abran, ya no me voy de aquí sin él, ¡si hace falta pierdo el vuelo! Mr. Green ¡¡jaja!! En cuanto abren la persiana me cuelo dentro, solo tienen dos peluches, uno chiquitín (1300¥) que será el primer regalo que tendrá mi sobrino Heart y otro más grandote (3500¥) para mi colección de peluches molones 🙂 De verdad que me hizo tanta ilusión dar con ellos al fin que me dio igual lo que costaran Sacando la lengua Compramos también unos dulces de té verde que a mi marido le pirran y así gastamos los pocos yenes que nos quedan (500¥).

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Más contenta que un niño con zapatos nuevos nos tomamos un zumo antes de embarcar. Este viaje de vuelta ya no será tan duro con mis Doraemon en posesión ¡jajaja! Además tiene un incentivo que nos llama mucho y es que volaremos con la “bestia parda”, el A380. Es la primera vez que subimos en uno y nos hace ilusión, llamadnos frikis Mr. Green Con puntualidad nipona abren la puerta de embarque a la hora prevista y subimos a bordo. Nos acomodamos al más puro estilo japonés: fuera bambas, calcetines gordotes, mantita doble para no coger frío y botellín de agua, iPad y revistas varias a mano… ¡Si es que todo se pega! Riendo

Y con toda la calma que podemos, afrontamos el largo de viaje de vuelta a Europa… el A380 está equipado con varias cámaras (en cabina del piloto, en la panza del avión y en el flap superior) de modo que a lo largo del despegue, vuelo y aterrizaje puedes ir viéndo en directo.

Nos sirven desayuno y comida más que decente, y continuamente pasan ofreciendo bebidas y snacks. En este vuelo vimos un par de enfrentamientos entre pasajeros… la primera fue cuando un europeo con pinta de alemán echó su respaldo atrás, al japonés que iba detrás le pareció mal y empezó a golpear el asiento de delante hasta que el alemán se levantó con muy mala leche, le dijo cuatro frescas que no entendimos y llamó a la azafata que tuvo que explicarle amablemente al japonés que el señor de delante tenía todo el derecho de echarse atrás… me llamó la atención ver a un japonés comportarse de forma tan desagradable. Chocado La segunda fue tras una de las comidas que aproveché para ir al WC y había una cola terrible. Pues bien, un señor japonés algo mayor llegó el último y pretendía entrar el primero, éramos como 7 personas haciendo cola… unos chicos que iban delante mío (europeos también) le llamaron la atención y viendo que no hacía caso, una señora japonesa mayor le pegó un tirón del brazo echándolo al final de la cola. Me sorprendió mucho ver a una japonesa reaccionando así teniendo en cuenta la cultura tan machista que hay en Japón. Casi la felicito y todo  Aplauso

Cuando aún faltaban un par de horas largas para llegar a Frankfurt me empecé a encontrar muy mal… con mucho dolor e inflamación en todas las articulaciones, yo tengo una enfermedad artrítica pero no me había pasado nunca tan fuerte. Ya me había tomado un par de analgésicos además de mi medicación y seguía cada vez peor, así que me fui a buscar a las azafatas y les pedí otro analgésico, les expliqué lo que me pasaba y que soy enfermera, y no me pusieron ningún reparo. Cada “x” tiempo se acercaba alguna de ellas a mi y me preguntaban cómo estaba y si necesitaba algo más. Fue un gesto que agradecí, ¡se portaron genial!

Cuando faltan apenas 30 minutos para llegar, el piloto informa a los pasajeros del vuelo a Barcelona que se ha adelantado unos 30 minutos la hora de salida, y que han cambiado la puerta de embarque, ya vemos que nos va a tocar correr en Frankfurt… Chocado A las 14,05h aterrizamos en tierras alemanas, menuda impresión ver cómo el avión toca suelo a través de las cámaras 🙂 Decir que me pareció un avión muy cómodo. Con mucho aplomo, apenas se mueve y no notamos ninguna turbulencia en todo el vuelo. El personal de 10 y la comida buena, que ya es decir en un avión Sacando la lengua Recomiendo la compañía sin lugar a dudas.

Intentamos bajar del avión cuanto antes, son casi las 14,35h.! Tal y como ponemos pie en el aeropuerto de Frankfurt aceleramos el paso ya que contamos con apenas 1h para hacer la entrada al espacio europeo, control de seguridad y llegar a la siguiente puerta de embarque. Cuando vemos la interminable cola que hay para hacer el control de pasaportes ¡casi nos da un jamacuco! Chocado Chocado Me quedo haciendo cola en una de las filas mientras mi marido va a preguntar al personal, le cuesta un poco dar con alguien que hable inglés pero al fin obtiene información y viene a buscarme, como tenemos pasaporte europeo y vuelo de conexión en media hora, nos dirigen a una cola específica al fondo de la sala, solo tenemos 4 personas delante así que va rápido.

El Polizei me da las “buenas tardes” en español y todo, ¡qué majo! Hecho el trámite, salimos pitando hacia el control de seguridad. Aquí me pasó algo muy bueno… dejo la bolsa con las cámaras y la bolsa con los Doraemon en la cinta del scanner y paso por el arco, veo que el funcionario pasa la bolsa de la cámara sin remirar demasiado -menos mal porqué no pagué las tasas Sacando la lengua – pero la bolsa del peluche la pasa por el scanner como tres veces, se mira muy atento la pantalla con cara de ¿¡y esto qué es?!, me fijo en la pantalla y veo que la imagen que da el scanner son como puntos pero no la imagen del peluche definida… así que le digo que abra la bolsa para mirar que no me importa -prefiero que abra la bolsa a que me retenga aquí más rato y perder el vuelo de conexión- y cuando ve lo que es me mira con una sonrisa y me devuelve la bolsa sin dejar de sonreír… ¡¡si es que Doraemon es internacional!! Avergonzado Mr. Green Mr. Green Salimos pitando de allí y llegamos a la puerta de embarque con el tiempo justo de ir al baño y embarcar, ¡ufff, qué estrés!

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A las 16,05h despega el último vuelo de la jornada, el que nos lleva a casa 🙂 Éste se hace menos pesado, solo son un par de horas y ¡hasta nos dan merienda! A nuestro lado va sentado un chico que nos pide información turística de Barcelona, así que pasamos el tiempo entretenido explicándole cosas de nuestra ciudad Muy feliz

No sé si os ha pasado alguna vez, que después de tantos días fuera de casa cuando llegas a Barcelona y ves la ciudad a tus pies se te ilumina la mirada, ¡ya estás en casa! A las 18h ponemos fin a un laaarguísimo día de viaje, agotados, contentos de estar de vuelta pero a la vez tristes por dejar de nuevo un país tan fascinante como Japón.

Nuestro equipaje sale de los últimos… como el enlace en Frankfurt fue tan corto, ya nos veíamos reclamando, pero al fin aparecen las dos maletas y las dos mochilas. Aplauso

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Cargados como mulas entre bolsas de mano, compras, mochilas, chaquetas y maletas y agotados tras el largo viaje, nos vamos en busca de un taxi para ir a casa… ¡¡hogar dulce hogar!! Llamada a los nuestros, ducha, pedimos cena y a dormir hasta que el cuerpo diga basta.

¡Sayonara baby! Amistad