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11 y 12/06/15: ponemos rumbo a la histórica ciudad de Praga

Como os explicaba en la entrada de los preparativos, nos decidimos a hacer esta escapada que llevaba en el tintero demasiado tiempo con pocos días de antelación. Ya sabéis que cada vez nos lo pensamos menos 😛 Ha pasado ya tiempo pero no quiero dejar de contaros nuestras vivencias en la hermosa ciudad, capital de la República Checa.

Día 0: partimos hacia un nuevo destino

Como es habitual cuando hacemos una escapada por Europa, hemos trabajado esta mañana en jornada intensiva y a las 17h ya estamos en el aeropuerto esperando el embarque a nuestro próximo destino. Ha hecho un tiempo horrible todo el día y ya al llegar al aeropuerto hemos visto que muchos vuelos salen con retraso por el tormentorro que cae esta tarde en Barcelona. Nos cambian un par de veces de puerta de embarque y por fin, con 1h de retraso conseguimos salir hacia Praga.

Durante el vuelo nos compramos unos snacks (7,60€) para matar el gusanillo. El trayecto discurre sin incidencias y un par de horas después aterrizamos en el aeropuerto Ruzyne. Sacamos 3000 coronas de un cajero y así nos hacemos ya con moneda local. Lee el resto de esta entrada

25/09/15: último día en la ciudad que nunca duerme… con pesar, volvemos a casa.

Día 7: el viaje llegó a su fin…

La verdad es que el apartamento aunque es muy chiquitín está super bien ubicado, lo que nos ha permitido visitar la ciudad sin problema y hemos podido pasar casi cada día por Times Sq. Además cuenta con varios restaurantes y tiendas en los alrededores, lo que nos ha facilitado el tema comida. Sin duda, si podéis, recomiendo esta zona para alojarse. Sólo tiene una pega y es que las ventanas no ajustan demasiado, lo que hace que a pesar de ser un piso bastante alto, se escucha todo el ruido del tráfico… y es cierto eso de “la ciudad que nunca duerme” porque por la noche persiste el zumbido del tráfico igual que de día.

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Desayunamos tranquilamente en el apartamento y cerramos las maletas. Nos vamos más cargados de lo que vinimos 😛 Lee el resto de esta entrada

22/09/15: Museo de Historia Natural, Roosevelt Island, Flatiron y tiendeo por Broadway Ave!

Día 4: día completo… mañana en el Museo de Historia Natural, tarde en Roosevelt Island, Flatiron, Union Sq y Broadway Avenue.

Hoy conseguimos dormir un rato más que los otros días… Tomamos un desayuno en el apartamento al más puro estilo estadounidense…

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Tras el atracón, vamos a buscar el metro a 42-Port Authority, línea azul hasta la parada 81-St. Desde la misma estación de metro se puede acceder al American Museum of Natural History, que es nuestro primer destino del día, pero preferimos salir a la calle y ver esa fachada que en tantas películas hemos visto 🙂 Lee el resto de esta entrada

21/09/15: seguimos descubriendo rincones de Manhattan, el Intrepid y alucinamos con las vistas desde el Empire State

Día 3: recorremos el centro de Manhattan, disfrutamos del Intrepid y su Concorde, y de las espectaculares vistas desde lo más alto del Empire State!

El jetlag hace que a eso de las 7,30h estemos despiertos… desayunamos en el apartamento, y sobre las 9h salimos hacia el metro. Tomamos la línea E en Port Authority hasta la parada 5Av/53St.

Caminamos unos metros por la 5th Avenue hasta la St Patrick’s Cathedral, ayer la vimos iluminada en la noche y hoy entramos a conocer su interior. Sede de la arquidiócesis de New York, es la catedral católica más grande de EEUU. La entrada es gratuita pero comprueban los bolsos al entrar. Y si por fuera es impresionante, por dentro lo es aún más.

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20/09/15: hoy disfrutamos de 3 grandes clásicos… Central Park, MoMA y Rockefeller Center

Día 2: recorremos Central Park, disfrutamos del MoMA y de las fabulosas vistas desde lo alto del Top of the Rock!

Nos despertamos pasadas las 7h. Tomamos el desayuno que compramos ayer y salimos a eso de las 9h hacia el metro, cogiendo la línea E hasta la parada de Columbus Circle, a las puertas de Central Park.

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21/11/15: recorremos la zona de Central y nos lanzamos al regateo en Temple Street

Día 4: recorremos la isla de HK y nos echamos unas risas con las compras del día…

Hoy nos levantamos con calma, hemos dormido algo mejor que las noches anteriores pero aún así tenemos sueño acumulado y estamos de vacaciones… tras tomar el desayuno en el bufet del hotel, decidimos que hoy destinaremos el día a conocer aquellos lugares más emblemáticos de la isla de Hong Kong. Así que bajamos hasta la parada de metro Jordan y allí lo tomamos hasta la estación Central.

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Tomada por los ingleses en 1840, la isla de Hong Kong es la zona más moderna de la ciudad y concentra la mayor parte de las empresas de la región administrativa de Kong Kong. En el norte de la isla se encuentra la Bahía Victoria, donde se localizan los edificios más famosos de Hong Kong. Cuenta con uno de los skylines más impresionantes del mundo y resulta un auténtico
placer contemplarlo tanto de día como de noche.

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Esta zona es muy diferente a Kowloon, con altos edificios, calles nuevas bien pavimentadas y mucho más limpias. Caminamos por el paso elevado entre los edificios hasta llegar al Two International Finance Centre.

Su construcción finalizó en 2003, y cuenta con 415 metros de altura en 90 plantas.  Fue el edificio más alto de Hong Kong hasta la reciente construcción del International Commerce Centre en Kwoloon. En el cine es conocido por ser escenario en Tomb Raider y en El Caballero Oscuro.

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En la planta 55 se encuentra la sede de la Autoridad Monetaria de Hong Kong, el banco central del país que además de ofrecer una exposición de billetes y monedas a lo largo de su historia, cuenta con una pequeña exposición fotográfica de cómo era la bahía hace años y, cuenta con unas vistas excelentes de la zona.

Subir al mirador de la planta 55 es gratis, pero debes solicitar una tarjeta de visitante en la recepción del edificio. Es imprescindible presentar el pasaporte original ya que la tarjeta es nominativa. Tras hacer el trámite, pasamos por el control de bolsos y detector de metales, y subimos con el ascensor que nos indican. El edificio se nota que es nuevo y que cuenta con varias plantas de oficinas, porque hay un montón de gente trajeada por aquí… Recomiendo ir vestido “decente”.

La exposición de monedas y billetes está bien, con muchísima información en inglés, no solo a nivel de moneda si no que también de la economía del país y cuenta algo de historia también. Pero lo que realmente merece la pena son las fabulosas visitas de la isla de Hong Kong y de la bahía que hay desde aquí arriba 🙂

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Y el “antes” y el “ahora” de la isla impacta de veras…

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Una vez recorremos la exposición, volvemos a la calle y seguimos conociendo la zona de Central. Vamos caminando hasta la Catedral de St John, hay un paseo de unos 15 minutos. Decidimos seguir caminando por el paso elevado y vemos que éste se introduce en centros comerciales y los altos edificios y que los cruza por sus hall.

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Los centros comerciales son una pasada y realmente te das cuenta que el consumismo aquí, al igual que en Japón y seguramente en las otras grandes ciudades chinas, está por las nubes… puedes encontrar de todo en sus CC, incluso un ¡gran carrusel!

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Tras el paseo entre tiendas y coches de lujo y mucha gente trajeada que va de allá para acá, llegamos a la elegante y antigua Catedral de St John que entre tanto rascacielos, choca muchísimo encontrar este edificio rodeado de un bonito parque.

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La catedral ha desempeñado un papel simbólico y perenne en la historia de Hong Kong. Se trata del edificio eclesiástico occidental más antiguo que queda en la ciudad. La primera piedra fue colocada por el Gobernador Davis sólo seis años después de que los Británicos tomaron posesión de Hong Kong. Desde entonces, la “isla estéril” que China cedió a Gran Bretaña en 1841 se ha convertido en uno de los principales centros de comercio del mundo. St John sigue sirviendo con diligencia su importante congregación anglicana, resguardada por los rascacielos del distrito financiero.

Los comentarios que habíamos visto por internet decían que el lugar merece la pena ser visitado, que su estilo anglicano es digno de una visita, pero nosotros nos encontramos con que se está celebrando un entierro de un párroco… por lo que nos parece totalmente fuera de lugar entrar. Así que la rodeamos para verla por fuera y seguimos con la ruta prevista para hoy, antes por eso, nos sentamos 10 minutos en un banquito del parque a descansar un poco del calor bochornoso que hace entre los edificios.

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Seguimos con la ruta hacia el Bank Of China, que también cuenta con un mirador en su planta 43 de acceso gratuito y que tan solo necesitarás el pasaporte para acceder. Pero cuál es nuestra sorpresa cuando llegamos y vemos que está cerrado…

El edificio fue construido en 1989 según los planos del arquitecto chino Leoh Ming Pei, con un asombroso diseño y una iluminación espectacular. Mide 367 metros de altura, tiene 72 plantas y está construido con aluminio y cristal. Cuando finalizó su construcción se convirtió en el edificio más alto de Asia, récord que se mantuvo hasta 1992 cuando finalizó la construcción del Central
Plaza. También fue el primer rascacielos fuera de Estados Unidos en superar la barrera de los 300 metros.

La gran torre es fácil de reconocer por las líneas que recorren el edificio con formas romboides y triangulares y es uno de los que más resalta por la noche.

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Hacemos parada en un combini cercano a comprarnos unas bebidas frescas por 11,50 HKD que pagamos con las tarjetas Octopus del metro, ¡me encanta ese sistema por que te olvidas de tener que llevar moneda pequeña!

Tras hidratarnos entramos en uno de los centros comerciales adheridos a la estación de metro Admiralty para parar en boxes y luego cogemos el primer metro que pasa hacia Sheung Whan. Caminamos un par de calles y llegamos a la entrada del Templo Man Mo, escondido entre altos edificios.

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Se trata del templo taoista más importante de Hong Kong, fue construido en 1847 por mercaderes chinos en honor a los dioses de la literatura (Man) y de la guerra (Mo) y sirvió como tribunal arbitral para las disputas locales. Fue el centro de la vida civil de la isla en el S. XIX, cuando el nivel de confianza entre lugareños y colonos era mínimo ya que los británicos habían impuesto una
política de segregacionismo para evitar que los chinos se mezclaran con ellos.

Si no estás acostumbrado a visitar templos taoistas como es nuestro caso llama mucho la atención… con esas cientos de lámparas de incienso colgando del techo y dando aroma al lugar, ahora asmáticos andaos con cuidado porque la humareda es considerable… Hay varios altares repartidos por el edificio, con tiendecitas de amuletos, y también cuenta con la puerta original del templo en su interior.

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Tras la visita al templo, nos dirigimos a la cercana calle de Cat Street, dónde se encuentra el Mercado de Antigüedades que reúne tiendas de antigüedades,  galerías de arte, pequeñas tiendas y puestos de amuletos y de objectos de segunda mano que permiten encontrar muebles, elementos decorativos,  artículos artesanales y algunas piezas de jade o productos bordados y de seda. La pega es que hay cosas de dudosa autenticidad… así que a pesar de que echamos un vistazo a fondo a distintas tiendas, finalmente no compramos nada aquí.

Nos acercamos dando un paseo de unos 15 minutos hasta la zona de muelles. Decidimos entrar en el centro comercial que hay junto a la terminal del ferry a Macau, dónde buscamos sitio para comer. Nos decidimos por un restaurante dónde comemos dos platazos de arroz con verduras y unos niguiris la mar de ricos por 250 HKD.

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Tras la comida, vemos que tenemos el metro de Sheung Whan al lado, así que allí lo cogemos y volvemos a Admiralty. Desde allí caminamos hasta llegar junto a la bahía dónde se encuentra el Centro de Convenciones y Exhibiciones de Hong Kong, un gran auditorio que en parte recuerda a la ópera de Sidney. Están celebrando un evento y no podemos acercarnos demasiado al edificio.

En esta zona también encontramos grandes rascacielos y tenemos una buena vista del sur de Kowloon. De todos modos, visto desde aquí, el centro no impresiona tanto y llegamos a la conclusión que mucho mejor verlo desde la otra orilla, sobretodo si dispones de poco tiempo. Entramos en un Starbucks a tomarnos un frapuccino bien fresco y después volvemos al metro.

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Cogemos el metro directo hasta Jordan y volvemos al hotel a descansar un poco. Llevamos horas caminando bajo un sol abrasador y un bochorno importante…

La idea era ver hoy el espectáculo de luces nocturno, pero nos quedamos dormidos y cuando llegamos es tarde y ya ha terminado. Vigilad si queréis verlo porque apenas dura unos minutos y hay que ir con tiempo para encontrar un hueco (aquello de llena de ¡hordas de gente!). Damos una vuelta por la zona y de nuevo disfrutamos de la vista del skyline con todos sus edificios iluminados en la noche.

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Entramos en el CC iSquare pero no nos llama ningún restaurante para cenar, así que decidimos coger el metro y volver a Jordan, e ir a Temple Street Market.

Hoy si que nos lanzamos al regateo y a las compras y nos hacemos con una figura de un león Fu tallada en madera y 2 reposa-palillos por 125 HKD (la figura costaba 180 y lo otro 10 c/u).

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Y después de un buen rato de regateo, compramos dos monederos -suponemos que de imitación, aunque está muy lograda- de “marca” Jimmy Choo por 120HKD cada uno (partíamos de 90 HKG por cada uno) 😛

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Cuando nos damos cuenta, son las 22.30h y ahora si, aprieta el hambre. Damos una vuelta por los puestos de comida callejera del mercado pero no nos inspiran mucha confianza… así que vamos a un combini y compramos cena, una cerveza y una cola por 50 HKD. Lo bueno de los hoteles asiáticos es que generalmente tienes hervidor de agua en la habitación, así que te puedes apañar alguna cena en la habitación comprando por ejemplo cajas de fideos a los que solo hay que  echarles agua hirviendo para prepararlos.

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Tras la cena, nos echamos unas risas grabando un vídeo para los nuestros al estilo “El precio justo” enseñándoles los monederos que hemos comprado e intentando que averigüen si son de verdad o imitación y el precio que hemos pagado… 😀 Tengo que decir que pensé que por  7€ los monederos apenas me durarían… pero estaba equivocada, llevo encima desde entonces el gris y está impecable y el lila lo guardo de reserva envuelto en su funda y lo mismo 😀

A lo tonto, son las 24h cuando nos vamos a dormir, por suerte mañana no tenemos pensado madrugar demasiado 🙂

20/11/15: vamos a conocer al gran Buda de Lantau

Día 3: Lantau, una excursión imprescindible si visitas HK.

Hoy de nuevo me asalta el insomnio y a las 2h volví a encontrarme con los ojos como platos, muerta de hambre e incapaz de dormir hasta pasadas las 5h. Me consuela saber que no soy la única porque mi marido también estaba hambriento a las 3h :p ¡Suerte que compramos picoteo!¡Qué horror el jet-lag de verdad…!

En fin, conseguimos volver a dormir y a eso de las 8h nos levantamos para empezar una jornada de visitas que nos apetece mucho y es que nos vamos a visitar la isla de Lantau.

Tras el desayuno que tenemos incluido, vamos hacia el metro para ir hasta la estación HK Central dónde hacemos trasbordo hacia la línea de metro que lleva hasta Tung Chung dónde cogeremos el siguiente transporte hasta la isla de Lantau.

Lantau es conocida por 4 grandes lugares importantes: el aeropuerto de Hong Kong, el monasterio Po Lin, el gran Buda y Disneyland HK 😀 Nosotros vamos a visitar la zona cultural aunque nos quedamos con ganas de ir a Disney… ¡Así tenemos excusa para volver! 😛

Al salir del metro, hacemos una pequeña parada en boxes para ir al baño en un centro comercial que hay junto a la estación y luego nos dirigimos hacia el teleférico de Ngong Ping 360º para ir hacia la zona de templos de la isla.

Hay una cola terrible, ¡¡marca más de 2h de espera!! La alternativa económica al teleférico es coger un bus (el nº23 que en 1h de trayecto te lleva hasta allá), así que caminamos unos metros hasta la estación de autobuses y cuál es nuestra sorpresa cuando nos dicen que debemos pagar el importe exacto ya que no devuelven cambio, y nosotros solo llevamos billetes grandes… además el bus está a punto de irse y el siguiente tardará 35 minutos en salir, no nos da tiempo de ir a buscar cambio a ninguna tienda… así que resignados nos vamos a hacer cola al teleférico. Esperar por esperar, preferimos ir en él, son 8km de trayecto -es uno de los teleféricos más largos del mundo- que sobrevuela la zona montañosa de Lantau.

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Si sabes el día que vas a ir a Lantau, puedes comprar con antelación el billete para el teleférico, yo lo estuve mirando los días previos al viaje e incluso anoche pero no había disponibilidad ya… en el caso de llevar la entrada, hay una cola directa que como mucho esperas 30 minutos. Tras 2h de cola, al fin llegamos a las taquillas y entendemos porqué la cola es tan eterna, es que la gente no tiene ni idea de los pases que quiere y empiezan a pedir información turística aquí, y claro así no avanza… Nosotros compramos en menos de 3 minutos los billetes de ida y vuelta, la ida en cabina estándar y la vuelta en la cabina con el suelo de cristal 🙂

Aquí de nuevo hay dos colas, una para las cabinas de cristal y otra para las normales… suerte que cogimos la normal para ir y en menos de 15 minutos estamos montados a bordo de una (la cola para las de cristal es de casi 1h).

Las vistas desde el teleférico son fabulosas y ha merecido la pena la espera, sobrevolamos sobre el río Pearl entre la península de Kwoloon y la isla de Lantau, pasando junto al aeropuerto y entre las montañas del monte Ngong Ping. El trayecto dura unos 30 minutos y vamos con un par de parejas de hongkoneses a bordo. Ya en la distancia apreciamos al Buda sobresaliendo entre los árboles y alucinamos.

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Lantau: formada por un paraje natural que permite alejarse del ajetreo y el dinamismo de las zonas comerciales, Lantau es la isla más grande de Hong Kong y ofrece un panorama totalmente diferente al del resto de la ciudad.

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Tras una media hora disfrutando del paisaje, llegamos a Ngong Ping Village. Se trata de un pueblo artificial repleto de tiendas y restaurantes… al más puro estilo de Port Aventura 😀 Desde aquí el Buda sobresale entre la vegetación.

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A lo tonto son las 14,30h y aprieta el hambre, así que pasamos por un Subway dónde nos comemos un par de bocatas con unos refrescos por 190HKD. Es la opción más rápida para poder empezar con las visitas cuanto antes.

Y ahora si, con la panza llena nos dirigimos hacia el gran Buda Tian Tan. Se trata de una estatua de bronce de 34 metros de altura, 250 toneladas de peso y 202 piezas de bronce, situada en lo alto de Ngong Ping, la parte más alta de la isla de Lantau. Su construcción finalizó el 28 de diciembre de 1993 convirtiéndose en la representación de buda sentado más grande del mundo.

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Para llegar a la estatua hay que subir 268 escalones, así que ¡allá vamos! Si ya desde abajo parece impresionante, conforme vas ascendiendo aún lo es más… ¡me quedo sin palabras!

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Conforme vas subiendo, encuentras algunos quemadores de incienso y lámparas. Y también a chinos cargados con sus maletas… ¿¡de aquí al aeropuerto?!

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El Gran Buda es una extensión del Monasterio Po Lin y simboliza la unión del hombre con la naturaleza. La estatua tiene como base una hoja de loto y está rodeada por pequeñas estatuas de dioses que representan la inmortalidad. Lo rodeamos mientras echo decenas de fotos, cada detalle me fascina y como buena budista, aquí me siento como en casa.

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Se puede acceder al interior de la estatua pagando algo de entrada, pero leí en blogs que no merecía mucho la pena ya que por dentro apenas se distingue la forma, así que pasamos y disfrutamos de las vistas de la figura y del paisaje de la isla. Desde aquí se distingue el Monasterio de Po Lin, y tras un buen rato aquí, nos dirigimos hacia allá.

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el grado de detalle es alucinante…

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Bajamos los 200 y pico escalones con gran pesar porque el Buda me ha encantado y cruzamos la gran puerta de piedra que marca la entrada al monasterio, custodiada por leones Fu y, de entrada gratuita.

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El Monasterio está construido entre la vegetación y grandes quemadores de incienso que le dan un aire místico al lugar.

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Po Lin es el monasterio budista más importante de Hong Kong, fue fundado por tres monjes en el año 1906. Inicialmente denominado The Big Hut, y adquiriendo su nombre actual en 1924 que significa el Loto Precioso.

Nos sentamos unos minutos en el patio principal del templo mientras observamos el edificio principal. Me gustan esos momentos en los viajes, en los que te paras a observar lo que tus ojos ven, a guardar esas imágenes en la retina y piensas en lo afortunada que eres por poder estar en este lugar 🙂

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Tras esos minutos de reflexión, recorremos el recinto del monasterio que comprende el templo, las casas de los monjes, un restaurante vegetariano y varias tiendas para comprar incienso y amuletos budistas.

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Me encanta lo adornados que están los templos aquí, acostumbrada al estilo zen de Japón, me choca. En el templo principal se encuentran tres estatuas de Buda que representan el pasado, el presente y el futuro y numerosas inscripciones budistas, no se puede entrar al interior del templo, pero echo un par de fotos desde su puerta.

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Vamos un momento al baño que queda detrás del restaurante del monasterio, ¡¡ya no me acordaba de las letrinas asiáticas!! Aunque debo decir que aquí están muy limpias… Las formas pueden variar y puede hacer que una no sepa cómo colocarse, el truco -excepto en Japón- es ponerse siempre mirando hacia la puerta.

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Tras la parada en boxes, nos compramos la merienda a base de dulces típicos de la zona que hacen los monjes del monasterio y que venden en el restaurante. ¡Están riquísimos!

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Hay otro punto de la isla que queremos visitar antes de que anochezca, así que nos dirigimos al Sendero de la Sabiduría o Wisdom Path.

Para llegar hasta él hay que recorrer unos 15 minutos por un camino a través del bosque entre el Buda y el Monasterio.

 

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Son las 17h así que no nos entretenemos y vamos a paso ligero, alucinando al cruzarnos con una vaca por el camino 😛 El camino está bien señalizado y no tiene pérdida. Cuando llegamos allí empieza a caer el sol, lo que le da un aire más místico al lugar…

 

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El Sendero recorre una serie de 38 estelas de madera (monumentos verticales) con versos del milenario Sutra del Corazón, una de las oraciones más famosas del mundo, venerada tanto por los confucianos, como por los budistas y taoístas. Las estelas
representan la versión china de la oración, basada en la caligrafía del célebre Profesor Jao Tsung-I, dispuestas en un patrón ∞, que representa el infinito.

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Entre que estamos solos en este punto, la puesta de sol y el contraluz de las estelas con el sol cayendo y lo que representa el lugar, parece mágico. Pasamos unos minutos contemplando el lugar y su ubicación entre las montañas. Y antes de que oscurezca, desandamos el camino y nos dirigimos de vuelta al teleférico, cruzándonos de nuevo con alguna vaca que campa a sus anchas ante el asomobro de los turistas.

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Hacemos una pequeña cola de unos 20 minutos para subir a la cabina con el suelo de cristal del teleférico, aprovechamos que hay Wifi para conectarnos a internet y explicar a los nuestros el lugar tan genial que acabamos de conocer. Aunque hacemos el trayecto casi de noche ya, las vistas a través del suelo de cristal del bosque y de las montañas es alucinante, eso sí, entra un aire frío por las rejillas de la cabina que ¡vamos helados!

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Cuando llegamos a la terminal del teleférico, caminamos hacia el metro de Tung Chung de nuevo y nos dirigimos de vuelta al hotel dónde llegamos sobre las 19,30h. Estamos agotados pero muy felices por la excursión de hoy.

Descansamos un poco y a las 20,30h salimos a cenar. Nos decantamos por un restaurante de comida local que hay muy cerca del hotel, en la misma Nathan Rd, dónde tomamos 4 platos de comida hongkonesa, con té y postre gratis (arroz con pasta dulce) por 330HKD los dos. Hemos probado platos nuevos y estamos bien llenos 🙂

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Pasamos de nuevo por un combini a comprar picoteo no nos vaya a pasar lo mismo que anoche, y ahora si, ducha y a dormir que estamos ko.

13/10/13: de Harajuku a Odaiba en busca de Cosplays

Día 17: conocemos algunos “clásicos” en la capital nipona y dedicamos el resto del día a las compras y el ocio…

Hoy es domingo y ¿¡a dónde se va los domingos en Tokyo?! ¡¡A Harajuku!! Aplauso Nos levantamos con la calma, desayunamos y nos ponemos en marcha. JR Yamanote hasta Harajuku y conforme nos vamos acercando a nuestro destino el tren se va llenando más y más hasta que ya no cabe ni un alfiler… en Harajuku bajamos toda la marabunta, creo que el vagón ha subido medio metro al bajar todo el mundo 😛

Nos dirigimos en primer lugar al santuario de Meiji Jingu, de entrada gratuita, es uno de los más populares en Japón y de los más importantes de Tokyo. Dedicado a los espíritus deificados del emperador Meiji y su esposa, la emperatriz Shoken. La construcción del santuario finalizó en 1920, ocho años después de la muerte del emperador y seis después de la muerte de la emperatriz. El santuario fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial, pero fue reconstruido poco después. El Emperador Meiji fue el primer emperador del Japón moderno, nació en 1852 y ascendió al trono en 1867, en el pico de la Restauración Meiji, cuando la era feudal llegó a su fin y el emperador fue restablecido en el poder. Durante el período Meiji, Japón se fue modernizando y occidentalizando para abrirse a las principales potencias mundiales. Falleció en 1912.

Y tras un poco de historia, continuo con el relato 🙂 Cruzamos una gran torii de piedra y en seguida encontramos algunos toneletes de sake ofrecidos por los fieles, así como unos barriles de madera repletos de arroz.

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Seguimos paseando por un camino empedrado y rodeado de un frondoso bosque. Tanto el Meiji Shrine como el adyacente parque Yoyogi constituyen una gran zona boscosa dentro de la ciudad. Vemos las indicaciones para el jardín privado y la casa del tesoro pero no los visitamos… nos llama la atención la cantidad de niños y niñas vestidos con trajes tradicionales, así como el montón de familias que llevan a sus bebés para “bautizarlos”. Me encanta esa mezcla de modernidad y tradición que tiene la cultura japonesa 🙂

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Al llegar a las puertas del santuario vemos un montón de turistas en modo paparazzi… y es que hay una boda tradicional sintoísta. Ei pues yo no voy a ser menos Mr. Green Algunas invitadas llevan kimonos realmente bonitos, otras van con vestidos de fiesta como los nuestros, eso sí todos elegantísimos/as. Me acuerdo del capítulo de Callejeros Viajeros que mostraban bodas japonesas y de los costes que conllevan, mucho más elevados a los que nos gastamos aquí.

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Los novios y la comitiva nupcial entran al interior del edificio principal y cierran las puertas, así que nos quedamos sin poder visitarlo. Vemos el resto de edificios y los patios que los rodean y disfrutamos de los pequeños detalles…

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Tras un ratito aquí, desandamos nuestros pasos hasta la entrada principal junto al puente de Harajuku y entramos al parque Yoyogui a ver si hay suerte y encontramos algún cosplay y/o rockabilly que en el anterior viaje no hubo manera 😛 Nos compramos unos helados y nos sentamos en un banquito a descansar. Hay grupos de chicos y chicas que ensayan bailes musicales y obras de teatro, algún personaje disfrazado… pero poca cosa. ¡Vaya chasco! Es la segunda vez que vamos al Yoyogui en su busca y nos quedamos con las ganas. Así que con el intento frustrado 2, nos vamos hacia Takeshita Dori. Algo en el cielo nos llama la atención: ¡es un mini zeppeling!

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Esta calle estrecha y de unos 400m de largo, está llena de tiendas y cafeterías dirigidas a los adolescentes, se dice de ella que es un símbolo de Harajuku y el lugar de nacimiento de muchas de las tendencias de la moda tokyota. Ya desde el principio de la calle vemos que está abarrotada, se hace difícil poder andar por ella… entramos en algunas tiendas de juguetes en busca de mi peluche de Doraemon pero no hay suerte… desde luego, si te gusta ese estilo de ropa puedes encontrar ¡verdaderas gangas!

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Tras recorrer la calle, nos dirigimos a Omotesando. Esta arbolada avenida de 1km de largo es conocida como los Campos Eliseos de Tokyo ya que cuenta con tiendas de grandes marcas y restaurantes y hoteles de alto standing. Aquí tenemos dos objetivos, entrar al Kiddy Land y al Oriental Bazar para hacer algunas compras.

En el Kiddy no acabamos de encontrar nada que nos guste y no tienen Doraemons… pero en el Bazar ¡arrasamos! Es una de las tiendas de souvenirs más grandes de Tokyo y puedes encontrar de todo en ella, la mayoría de cosas a un precio muy asequible. Compramos un juego de té, unos posa-palillos, un par de marca-páginas, unos posa-vasos de bambú, unas esterillas individuales y dos maceteros con semillas de bonsái de sakura y de arce, ¡todo por 4 duros, digo yens! Me llevo el hanami y el momiji a casa Heart

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Al salir, topamos con el colegio oficial de enfermería de Tokyo y deformación profesional… pero me hace ilusión 😀 foto de recuerdo y para enviársela a mis compis Mr. Green

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Como vamos cargados, decidimos volver al hotel a dejar las compras. Así que cogemos la JR de nuevo hasta Shimbashi y descargamos. Aprovechamos que es la hora de comer para entrar al centro comercial que hay junto al hotel, el Caretta. Nos decidimos por un restaurante de tonkatsu, en el que por unos 2500¥ los dos, ¡comemos hasta reventar! -literalmente- unos menús de sopa con bol de tonkatsu con col y arroz y té de cebada caliente gratuito para beber.

Aprovechando que estamos en el triángulo JR-metro-Yurikamome, nos dirigimos hacia la estación del Yurikamome para ir a Odaiba, ¡otro de nuestros barrios favoritos en Tokyo! Nos bajamos en la parada que hay junto al Venus Fort (trayecto 360¥ pp). Ya de camino hemos visto que hay como una exposición de coches de rally, así que luego iremos a echar un vistazo.

Entramos en el centro comercial Venus Fort, la otra vez sólo lo vimos por fuera, y nos quedamos flipados con ese techo falso pero que parece ¡¡¡muy muy real!!!

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Damos un paseo y ¡vaya flipe de sitio! De nuevo nuestro lema del viaje sale de nuestras bocas: ¡¡“es muy friki pero mola” jaja!! Es como si emularan una ciudad italiana, con sus suelos de adoquines, su fuente y hasta con iglesia ¬¬’

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Cogemos un mapa del lugar ya que es enorme y nos dirigimos hacia la exposición de coches antiguos que hay con entrada gratuita. Menudos coches tienen aquí…

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Pero mi marido ya lo flipa del todo cuando vemos que hay un ¡¡¡DeLorean!!! La carrocería es de acero como el de la película y está muy bien conservado… solo se fabricaron unos 8000 en todo el mundo, así que ver uno es todo un lujo.

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Después de hacerle mil fotos desde todos los ángulos, seguimos viendo el resto de exposición. Me hace gracia ver un Mazda Carol, éste es tocayo mío Sacando la lengua También tienen una exposición de maquetas de coches y motos, así como información sobre la historia del motor japonés. Antes de salir, de nuevo nos acercamos al DeLorean, mi marido disfrutó como un niño Mr. Green

Miramos algunas tiendas y entramos a todas las jugueterías pero sigo sin encontrar el peluche de Doraemon… empiezo a pensar que lo han retirado del mercado hasta que se acerquen las olimpiadas del 2020…

Cambiamos de edificio y vemos de pasada la exposición gratuita de Toyota, no hacemos demasiado hincapié puesto que ya estuvimos aquí en el primer viaje. Cruzamos hacia el Leisureland y entramos. Es una sala de recreativos enorme y tiene algunas “atracciones” al estilo del Joypolis, vemos que hay una que es un castillo ninja, nos acercamos con intención de entrar pero todos los carteles están en japonés… preguntamos a uno de los empleados y como puede nos dice que no está en inglés… así que nos quedamos con las ganas… Pero nos damos un masajito de pies por 200¥ cada uno en las máquinas que ya probamos en el primer viaje, ¡nos sabe a gloria!

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En la sala hay un montón de rockabillies y de cosplay… ¡Ah, ¿así que están aquí?! Al salir del Leisureland, miramos los precios para subir a la noria pero vemos que ¡¡hay una cola de 1h!!, así que pasamos de largo.

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En los jardines que rodean el centro comercial vemos que hay un montón de grupos de cosplays por lo que llegamos a la conclusión que se han movido de barrio… supongo que en Harajuku se debían sentir un poco “observados” por los guiris y buscan aquí su rinconcito.

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Vamos dando un paseo hasta el Divercity, otro gran complejo de ocio, con tiendas y restaurantes y… ¡¡¡su Gundam escala 1:1!!! ¡Alucina! Está rodeado de gente echando fotos y “midiéndose” con él… pero vaya que los más altos apenas éramos como sus pies de altos o_O’

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Antes de entrar al centro por eso, nos acercamos a una exposición de coches de rally que hay al lado y vemos que también hay pistas dónde hacen derrapes y alguna carrera de karts.

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Y ahora si, entramos al centro. Nos miramos las tiendas, vemos algunas de las marcas habituales que tenemos por aquí y como no, entro a todas las jugueterías que pillo en busca de un peluche de Doraemon, de nuevo intento fallido… Entramos a la tienda Kitty que hay y me enamoro al instante de un gorrito de punto, y eso que yo no soy de Kitty… así que a la saca para mi “sobrina” postiza recién nacida y que conoceré cuando volvamos a casa… uff qué poquito queda para la vuelta, ¡madre mía! Chocado

Tras la compra, nos tomamos un cafelillo de verdad en un Starbucks y salimos hacia las playas que hay en la bahía con intención de ver el atardecer desde allí. Pasamos por delante del Joypolis y estamos más que tentados de volver a entrar, pero decidimos no hacerlo porqué si no nos pueden dar las uvas allí ¡jajaja! ¡¡¡¡Odaiba es el distrito del vicio!!!! Avergonzado Mr. Green

Llegamos a la bahía y nos sentamos junto a una de sus playas para ver cómo cae el sol sobre la bahía de Tokyo, con el Rainbow Bridge, la Tokyo Tower y el Skytree sobresaliendo del skyline de la ciudad.

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Es bonito ver cómo va cayendo el sol. Mientras en la playa algunos juegan a béisbol, unas chicas intentan hacerse una foto saltando, otros pasean de la mano… y nosotros pensamos en lo lejos que estamos de casa en estos momentos, de lo mucho que hemos disfrutado de Japón en estos 18 días.

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Cuando empieza a anochecer, decidimos volver pero antes echamos un vistazo al ToysR’us por si por un casual hubiera un Doraemon para mi… pero tampoco… ¡qué mala suerte! ¿Cómo puede ser que no haya ni uno solo? Ojos que se mueven Vemos de nuevo a la Estatua de la Libertad nipona que está junto a la tienda y con la sede de la televisión japonesa de fondo 🙂

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Tras las últimas fotos, cogemos de nuevo la línea Yurikamome y volvemos a la estación de Shiodome (360¥ pp). Una vez allí decidimos coger el metro Asakusa Line e ir a echar unas fotos nocturnas del Senso-ji. Así que en pocos minutos estamos frente al santuario… ¡wow qué recuerdos del primer viaje otra vez! Lástima que la gran lámpara de papel está cubierta por una lona, pero por suerte ya la vimos en el 1r viaje Muy feliz

Entramos al recinto y miro por las tiendas que venden peluchitos a ver si encuentro un Doraemon… veo uno en un escaparate pero ya han cerrado el puesto, ¡no me lo puedo creer!

Seguimos recorriendo la calle comercial hasta el santuario. Si ya nos gustó a la luz del sol en su día, visto de noche con todos los edificios y la pagoda iluminados ¡nos gusta más! Además no hay mucha gente a éstas horas por lo que podemos echar unas fotos sin agobios y disfrutar del lugar tranquilamente.

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Y tras la visita, volvemos al metro, línea Asakusa hasta Shiodome de nuevo. Estamos verdaderamente cansados, menudo tute nos hemos pegado hoy… así que para no romper con las costumbres, compramos cena en el Family Mart y nos vamos al hotel a descansar que ya toca… sleep

30/09/13: el chispeante Sakurajima… ¡una de las mejores experiencias viajeras!

Día 4: hoy conoceremos de cerca el chispeante Sakurajima.

Hoy es un día muy especial en la ruta y hasta el mismo día no supimos si podríamos hacer la excursión programada para hoy: ¡¡la visita a la isla de Sakurajima!! Aplauso

Pero lo primero, cargar las pilas… tenemos el desayuno incluido, así que hoy no nos tenemos que preocupar por buscar kombini para ello. Después hacemos el check-out y les pedimos si nos pueden guardar las mochilas hasta la tarde y liberados de tener que llevar carga, salimos a la calle. En Kagoshima hace sol pero ya se ve a lo lejos que el Sakurajima sigue humeando igual que ayer… esperemos que podamos hacer la excursión tal y como estaba previsto… Cogemos un tranvía en la puerta del hotel (160¥ pp) hasta la parada Suizokukan-guchi. Seguimos por la calle perpendicular durante unos 5 minutos a pie en dirección al mar para ir a la terminal de Ferrys.

Sakurajima (桜島): Se trata de un estrato volcán activo, situado en el sur de la isla de Kyushu. Hasta 1914, Sakurajima era una isla pero debido a una gran erupción se unió a la península de Osumi. La actividad volcánica continua a día de hoy en activo. Su cima está dividida en tres picos: el Kitadake o pico norte, el Nakadake o pico central y el Minamidake o pico sur, activo actualmente. Su punto más alto es el Kitadake, a 1117m sobre el nivel del mar.

Tomamos el primer ferry que parte hacia la isla, salen cada 10-15 minutos y tardan más o menos lo mismo en hacer la travesía. Navegamos en el Cherry Queen 🙂

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Es curioso ver que sobre Kagoshima hay un cielo despejado y en cambio, sobre Sakurajima una humareda que parece el fin del mundo…

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El trayecto del ferry se paga al llegar a la terminal de Sakurajima (150¥ pp). Una vez allí, cogemos un mapa en la oficina de turismo y bajamos a la calle. Nada más salir, ya se nota el humo en el ambiente y alucinamos al ver todo el suelo y objetos completamente cubiertos por cenizas…. ¡¡woooow impresionante!!

Hay dos opciones para visitar la isla: una es comprar el tour con Sakurajima Regular Sightseeing Bus que sale desde la estación JR Kagoshima Chuo y que te lleva hasta el ferry y luego recorre la isla, vas con guía japonés pero te dejan un librito en inglés con las explicaciones por 2000¥/persona (también se puede comprar en la terminal del ferry ya en Sakurajima por 1700¥). O bien, tomar el Sakurajima Island View bus por 500¥/persona (pase diario ilimitado) e ir haciendo la ruta circular (mucho más corta que el otro bus), con la posibilidad de ir bajando en cada parada para visitar el lugar con detalle.

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La ruta roja es la del Island View y la ruta azul que recorre toda la isla, la del Sightseeing Bus.

Decidimos comprar el pase para el Sakurajima Island View (500¥ pp). El trayecto dura unos 60 minutos y hace una ruta circular. También se pueden pagar los trayectos entre paradas por separado, pero si quieres hacer recorrido completo o usarlo en más de una ocasión merece la pena el pase. Además tienes descuento de 30¥ en el ferry, que algo es algo 😛 Hay algunas paradas dónde sólo se detiene si la pides y otras dónde tiene un tiempo establecido para que la gente pueda bajar y hacer fotos.

El bus sale del puerto de Sakurajima y la primera parada es Hinoshima Megumikan Rest Shop, una zona de restaurantes dónde también hay un kombini. La siguiente, Rainbow Sakurajima Inn, situada junto a un complejo hotelero con onsen y tiendas… Sakurajima Visitor Center es la siguiente parada, pero decidimos seguir hacia el Observatorio Karasujima dónde estaciona 5 minutos para poder disfrutar de las vistas del lugar.

Volvemos al bus y nos dirigimos al Akamizu View Park dónde estaciona durante 8 min. Situado al sur del centro de visitantes se encuentra el observatorio desde donde se puede ver la colada de lava de 1914 que sepultó la pequeña isla que antes estaba a 500m de la costa y se tragó tres pueblos, destruyendo más de mil hogares. Se trata de un observatorio a pocos metros del mar, desde el cual se puede ver una panorámica de la ciudad de Kagoshima, así como del volcán -¡que humea que da gusto!-. Hay una escultura hecha en piedra volcánica en honor a un concierto benéfico que se organizó en la isla.

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Veréis que muchas fotos tienen una especie de velo… no es fallo de la cámara ni del enfoque, es por la cantidad de ceniza que llovía en algunas zonas. En esta foto podéis ver cómo está la flora local… llena de cenizas y quemada por el calor de éstas…

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Volvemos al bus y tras un buen rato de subida por una carretera de Dios, llegamos al Observatorio de Yunohira. Aquí tenemos 15min. para flipar en colores literalmente, y digo flipar en colores porqué nada más llegar, nos topamos con un montón de humo, llueve ceniza a tutiplén y pican los ojos y la boca que da gusto por el azufre que hay en el ambiente. Chocado Ojos que se mueven Estamos a unos 2,5 kilómetros del volcán que no deja de humear y se nota. Mi marido decide entrar a la tienda que hay en el observatorio a ver si encuentra mascarillas (¡ante todo nuestra salud!) y yo me quedo haciendo fotos. Las vistas desde aquí son increíbles, tanto de la costa, como del volcán. Este observatorio se encuentra a unos 350m sobre el nivel del mar.

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Alrededor del edificio, hay un balcón con carteles dónde señala puntos importantes de cada zona, así como información sobre las distintas erupciones que ha habido en la historia del Sakurajima. En su interior, encontramos un mini museo con más información.

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Aquí podéis ver cómo se acumula la ceniza por doquier…

Quedan pocos minutos para volver al bus cuando mi marido sale de la tienda con su objetivo cumplido: ¡¡ya tenemos mascarillas!! Nos las ponemos y él echa un vistazo rápido. Justo en el momento que le estoy haciendo una foto, sale un “puff” enorme y muy negro del volcán, todos los allí presentes nos quedamos helados… todo el mundo mira en dirección al volcán con los ojos muy abiertos… ¡¿eso es bueno, normal o malo?!

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Volvemos al bus que regresa al puerto. En 15 minutos he quedado bien llena de cenizas. Si, dejamos el paraguas en el hotel… ¡qué listos! ¬¬’

Una vez de vuelta en el puerto, cogemos de nuevo el bus y ésta vez paramos en la parada Rainbow. Vemos un muelle que da a una playa volcánica, ¡mola!

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Entramos en las tiendas que hay aquí para hacer parada en boxes. Compramos unas bebidas y visitamos el Toto. En una de las tiendas veo unos imanes súper cuquis hechos con piedra volcánica y no puedo resistir la tentación de comprarlos 🙂 (200¥, 2 imanes). No sé a vosotros, pero a mi me recuerdan a Epi y Blas 😛

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Recorremos un trocito del Paseo de Lava, junto a la costa.  Se trata de un pequeño sendero en el que hay acumulados muchísimos restos de la lavada que convirtió la isla en península. Es impresionante ver esas rocas y esas cenizas por doquier…

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ooh yeah!! 😛

 

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Tras pocos minutos, llegamos a los baños de pies 🙂 Se tratan de unos baños de pies públicos y al aire libre, de aguas termales que vienen del interior del volcán. Nos descalzamos sin pensarlo y metemos los pies… ¡¡mmm, qué a gusto!!

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Es súper relajante estar ahí, con el volcán humeando, el sonido de las olas y completamente solos con los pies en remojo en agua calentita Heart No vemos el momento de sacar los pies de ahí… ¡hasta que se pone a llover! ¡No fastidies! Se me rompió el rollo zen al momento Mr. Green por suerte hay una especie de cobertizo y nos metemos ahí hasta que a los pocos minutos deja de llover. Es como la típica tormenta de verano y suponemos que es por el acumulo de ceniza en el ambiente…

Vamos al Centro de Visitantes de la isla. Se trata de un museo/tienda de entrada gratuita con información e imágenes de la historia de la isla y de las distintas erupciones del volcán.

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Tras la visita se acerca la hora de comer, así que nos vamos al Family Mart que habíamos visto antes y que está a menos de 5 minutos a pie del Centro y comemos allí mismo (1200¥ los dos) con vistas al volcán. Puede parecer que al ser comida pre-cocinada que te calientan allí estará malo o “revenío” pero ¡para nada, está todo riquísimo y es bien barato!

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Mientras comemos comentamos lo alucinados que estamos con éste lugar y mi marido dice de coger el bus que hace la ruta larga y pasar más tiempo aquí antes de irnos a Kumamoto. Como solo es la 1h y sé que el bus sale sobre las 14h nos vamos con calma hacia el puerto, pero antes visitamos el Santuario Tsukiyomi. Mientras vemos el santuario, el volcán hace otro nuevo “pufff” más grande que el de antes… uy, uy…

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El santuario es un bonito lugar, todo de madera roja lacada, rodeado de árboles y con esas vistas… está dedicado a los dioses del volcán para proteger a los ciudadanos de la isla de su furia.

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Salimos de nuevo a la carretera y en seguida llegamos al puerto. Compramos los billetes para el tour (1700¥ pp) y esperamos a que sean las 14,20h. Al subir al bus, nos entregan un librito en inglés con todo el recorrido que hace y con información sobre la isla y las paradas. Somos unas 8 personas, solo 2 japoneses y el resto somos extranjeros (¡esto si que es raro!). El tour dura unas dos horas y media.

El bus sale del puerto y la primera parte es el mismo recorrido del Sakurajima Island View sólo que va directo al observatorio de Yunohira dónde hace la primera parada. Durante todo el trayecto del tour, vemos varios “pufff” del volcán y cada vez que hay uno la guía grita un “uuuhg” señalando al volcán y con cara de flipe, por lo que empezamos a pensar que ver tantas explosiones en un mismo día no es muy normal… Chocado Os aseguro que vimos un montón, a cuál más impresionante y que por lo que hemos podido ver en internet no es habitual. ¡Es que perdimos la cuenta!

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Desde el Observatorio de Yunohira se puede ver el cráter de uno de los volcanes inactivos.

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Creo que mi cara muestra el alucine vs acongoje del momento (aunque solo se me vean los ojillos)

De ahí vamos hacia la costa norte de la isla y vamos recorriendo una carretera junto a la costa y desde dónde vemos varias playas de ceniza y piedra volcánica, la más importante es la Saido Beach.

Por la parte de atrás del volcán, la que aún no habíamos visto, se ven con mayor claridad las explosiones del Minami-dake.

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Desde el bus vemos la torii enterrada del Santuario Kurokami. Es una muestra de la magnitud de la erupción de 1914, la misma erupción que causó la conexión de tierra de Sakurajima a la península de Osumi y que cubrió esta torii de 3m de altura con lava y cenizas, dejando sólo el tercio superior visible. Los vecinos de la zona intentaron desenterrarla pero finalmente no lo hicieron, y decidieron conservarla así como recuerdo de lo ocurrido.

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Hacemos una parada en una tienda para poder ir al baño los que quieran y dónde nos dejan probar los rábanos típicos que cultivan en la isla (son los más grandes de Japón), los tienen dulces, encurtidos… y además nos invitan a un chupito de Sochu, ¡riquísimo! Vemos que tienen guardadas algunas rocas que han salido disparadas de las erupciones del volcán… ¡alucina!

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Compramos un paquete de rábano dulce que a mi marido le pirra y salimos hacia un patio trasero que hay. Recuerdo haber leído en algún blog que aquí te traen para hacer negocio y que el sitio merecía la pena por tener una torii enterrada mucho mejor que la del Kurokami. ¡Y así es! Hay una torii de madera lacada que marca el punto de acceso a un pequeño cementerio (deducimos que de la familia) y una torii de piedra enterrada, al fondo podéis ver que el volcán sigue a lo suyo…

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Volvemos al bus y nos dirigimos hacia el Observatorio de lava Arimura, uno de los mejores lugares para observar el humeante Minami-dake y su flujo de lava constante. La zona tiene una serie de puntos de observación que están conectados por senderos pavimentados por los que se puede dar un pequeño paseo y unas vistas del océano fantásticas con trampas para ostras que por lo visto también son típicas en la zona.

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Aquí nos hacen una foto de grupo que nos ofrecen comprarla al llegar al puerto. Como no nos interesa, ni recuerdo cuánto costaba…

Junto al mirador hay una serie de tiendas con productos locales, unos baños y uno de los muchos refugios que hay en la isla. Hay un sistema de detección de erupciones bastante complejo en la isla. Hay unos sensores que se encuentran repartidos por todo el terreno, a unos cuantos metros de profundidad que detectan el menor cambio de temperatura o movimiento sísmico. Así como detectores de azufre en aire y estos refugios por si el volcán expulsara piedras de gran tamaño. Además, en los últimos años no dejan acercarse a la zona de los cráteres (hay un perímetro de seguridad) para poder evacuar con mayor facilidad en caso necesario.

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Volvemos al bus y de camino hacia el puerto pasamos por un lugar que nos deja totalmente anonadados. Chocado Chocado Se trata de un barrio llamado Higashi-Sakurajima, dónde cae continuamente una cantidad impresionante de ceniza de forma que aquello parece Silent Hill, ¡todo está completamente cubierto! Cuesta ver por la cantidad de humo y ceniza y vemos que la gente va cubierta con chubasqueros/capas, mascarillas o paños sobre la cara y con gafas que cubren los ojos por completo. ¡¿Pero cómo pueden vivir aquí y así?! ¡¡Alucinamos!! Ojos que se mueven Lo siento, no tengo foto porqué fui incapaz de hacer nada más que alucinar viendo aquello 😛

Llegamos al puerto y bajamos del bus. Como compramos el billete del bus en Sakurajima, tenemos que cruzar por nuestra cuenta con el ferry. Así que subimos a la terminal y cogemos el primero que parte (120¥ pp, tenemos 30¥ de descuento cada uno).

Realmente no nos arrepentimos para nada de haber venido hasta aquí ni de haber pagado los dos buses. Ha sido una experiencia increíble que jamás olvidaremos y algo muy muy recomendable Heart

Eso si, si decidís venir a este lugar tenéis que tener la precaución de traer ropa que no os importe que se ensucie mucho (por la ceniza), mascarillas si el humo es importante, paraguas para evitar la lluvia de ceniza y ¡vigilad las cámaras! A la mía le costaba mover el objetivo, por no hablar de la cantidad de ceniza que se le coló por todas partes y que me vi negra para limpiar… ah y si lleváis lentillas, no os recomiendo usarlas ese día… pasé un buen rato intentando quitarles la ceniza y al final, las tuve que tirar porque no había manera ¬¬’ pero todo ello mereció la pena, sin duda.

Llegamos de nuevo a Kagoshima y nos dirigimos a la parada del tranvía (160¥ pp) para volver al hotel a recoger nuestras cosas. En unos 10’ ya estamos allí, recogemos las cosas de la recepción y les damos mil arigato por guardárnoslas gratis 🙂 Salimos de nuevo a la calle y caminamos unos 10 minutos hasta la estación JR Kagoshima-Chuo, dejamos con pesar esta ciudad y cogemos un Shinkansen a las 18h que en algo menos de hora y media nos lleva al último destino en Kyushu: Kumamoto.

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Kumamoto (熊本): puerta de entrada a la región de Aso, fue la ciudad que inventó el kobori (forma de nadar erguido portando la armadura samurai), ahora es más conocida por su castillo.

Nos alojamos en el Dormy Inn Kumamoto por 14600¥ (dos noches los dos) y también cuenta con baños públicos. La verdad es que esta cadena hotelera no la conocíamos pero la habíamos visto recomendada en el foro Los Viajeros y decir que me sumo a la recomendación. Son de los de BBB (bueno, bonito y barato) y la mar de cómodos; están bien comunicados con las estaciones JR y tienen siempre buses, tranvías o metros cerca.

Sobre las 19,30h llegamos a Kumamoto, lo primero es tomar un tranvía para llegar al hotel, cerca de la parada Karashima-cho. Tardamos unos 10-15 minutos en llegar. Aquí ya empezamos a pensar “por favor, por favor que estén las maletas!” 😛 Efectivamente, al hacer el check-in nos informan que nuestras maletas nos esperan en la habitación, ¡¡oleeeee!! ¿¡He dicho ya que me encanta la eficiencia nipona?! Aplauso Aplauso

Decidimos salir a dar un paseo por los alrededores, hemos visto desde la parada del tranvía que hay unas calles comerciales cubiertas con buena pinta, así que allá vamos. Nos recuerdan a la zona de Nishiki de Kyoto, y aunque es tarde ya, hay bastante ambiente. Encontramos varias tiendas de todo tipo, restaurantes, kombinis… decidimos dejar un poco de lado la dieta local y vamos a cenar unas hamburguesas (1200¥ los dos). Compramos desayuno y agua en un 7/11 y nos vamos de vuelta al hotel que ya es hora de descansar. De camino podemos ver un trocito del castillo iluminado, y es que estamos alojados muy cerca. Pero eso ya queda para mañana, hoy estamos ko. sleep

27/09/13: ¡¡Estamos de vuelta en Japón!!

Día 1: primera toma de contacto con Osaka

Como comentaba en la entrada anterior, a las 7,30h aterrizábamos en el Aeropuerto Internacional de Kansai, en Osaka, lo cuál quiere decir que ¡¡ESTAMOS DE VUELTA EN JAPÓN!! No os puedo explicar con palabras la emoción que sentimos en este momento… todo un mar de recuerdos de nuestro primer viaje llegan a nuestras mentes y a pesar del cansancio acumulado del viaje, tenemos una ilusión tremenda por acabar cuanto antes con la “burrocrácia” y empezar a sentir de nuevo lo que es estar en este fantástico país 🙂

Pasamos sin problemas los controles de inmigración y bajamos a la zona de recogida de maletas. Aquí pasamos un tanto de estrés… a todo el mundo le salía su maleta menos a nosotros, así que se nos empezaron a poner por corbata… Ojos que se mueven Cuando apenas quedábamos unas cinco personas esperando equipaje, vi aparecer por la cinta nuestras maletas y casi lloro de la emoción ¡jaja! Mr. Green Ya me veía reclamando equipaje, ¡uff!

Tras recoger las maletas, hay que pasar por los controles de aduanas. Allí puedes tener la suerte de que sólo te hagan algunas preguntas o bien, que te hagan abrir la maleta y pases otro poco de estrés.

En este viaje me tocaba llevar medicación inyectable -problemillas de salud que tiene una…- por lo que unos meses antes del viaje tuve que pedir un permiso para poder entrarla en el país, enviado un informe médico e información de la medicación que iba a entrar a la oficina del Ministerio de Sanidad japonés en Osaka, la “Kinki Regional Bureau” Mr. Green A las pocas semanas me llegó una carta a casa con la documentación que debería presentar en la aduana en caso de inspección para que los agentes vean que está certificada la entrada con toda la info en japonés y en inglés. Si tenéis que entrar medicación inyectable, derivados de los opioides (como el tramadol) o de la epinefrina  (común en muchos antihistamínicos), deberéis hacer esta solicitud ya que son fármacos prohibidos en el país.

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Como os decía, la medicación la llevo en la maleta ya que para evitar problemas en Frankfurt la facturé, pero os podéis imaginar que a la hora de pasar por aduanas llevo ya la documentación con la autorización en la mano pensando que sí o sí me harían abrirla y empezar a explicar, incluso llevaba las frases en japonés en el móvil para ayudarme a explicarlo, pero no hizo falta. Tan solo nos preguntaron cuántos días íbamos a estar, qué zonas recorreríamos y nos dieron la bienvenida de nuevo a Japón 🙂

Y ahora sí que sí, salimos de la zona de seguridad y vamos en busca de una oficina de cambio. Cambiamos 2000€ para 20 días a 1€=128,9¥, ¡nada mal en comparación con el 1r viaje!

Pero aún nos falta una pequeña burocrácia, así que nos dirigimos hacia la estación Japan Railways (JR) del aeropuerto. En la oficina cambiamos nuestro vale del Japan Rail Pass de 14 días por el pase propiamente dicho, con fecha de activación de mañana.

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el talonario del JRP que envían a casa

Vemos que han cambiado el formato del JRP y también el dibujo, antes llevaba la ola de un tsunami y por respecto a las víctimas del de 2011, ahora usan un dibujo del Mt Fuji.

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el JRP hasta 2011

 

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el JRP tras el tsunami de 2011

También compramos dos tarjetas de prepago y de contactless ICOCA por 2000¥ cada una (500¥ de los cuales son el depósito que si devuelves la tarjeta te los retornan). Y ya aprovechamos también para reservar los asientos del Shinkansen que nos llevará mañana hasta Hakata. En este viaje tenemos previsto usar más tiempo el metro ya que hoy no tenemos el JRP activo aún y nos quedarán unos días en Tokyo fuera del pase, así que decidimos ir a por la comodidad de las tarjetas de contacto. Japón tiene un sistema de metro dónde tienes que comprar los billetes en base a la estación por la cuál accedes y la que sales, por lo que cada trayecto es de un precio distinto. Si llevas tarjetas de contacto sólo tienes que pasarla al entrar y al salir, y la máquina te va descontando. Hasta hace unos años, cada región tenía su propia tarjeta y solo te servía en esa zona determinada, pero esto lo cambiaron y ahora puedes usar cualquier tarjeta por todo el país, lo único es que si la quieres devolver, si que deberá ser en la región dónde la has comprado, pero para nosotros eso no es problema porque nos las llevamos para un tercer viaje 😛

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Tras todos los trámites, entramos a la estación de tren del aeropuerto y tomamos el primer tren Rapid Service que pasa, y que por 1160¥ cada uno y en unos 70 minutos nos deja en la estación JR Osaka, dónde tenemos nuestro hotel. Para esta noche escogimos el hotel Granvia Osaka, adherido a la propia estación JR Osaka por 12353¥ (habitación doble). Ya conocemos esta cadena hotelera del primer viaje y aunque es algo carillo, es un buen hotel y tiene la comodidad de estar en la misma estación, así que para esta noche no nos importó pagar un poco más en pro de tener mayor comodidad. Dejamos las maletas en consigna ya que hasta las 15h no podemos hacer el check-in y empezamos con la ruta 🙂

Osaka (大阪), es la tercera ciudad más grande de Japón (por detrás de Tokio y Yokohama) y la principal de la región de Kansai, así como uno de los puertos y centros industriales más importantes del país. A pesar de no ser un lugar demasiado turístico, lo cierto es que merece la pena pasar al menos un día en la ciudad para disfrutar de su gente (mucho más directa y ruidosa que la de otras regiones de Japón) y disfrutar de su comida (los osakenses son unos locos del buen comer), y darnos cuenta de cuán diferente es del resto de ciudades japonesas…

La ciudad de Osaka cuenta con ocho líneas metro que cubren el área metropolitana. Las líneas de tren JR West operan una extensa red de cercanías en el área de Osaka, así como la línea circunvalación de la ciudad, la equivalente a la línea Yamanote de Tokyo. JR también opera líneas con el aeropuerto de Kansai, Kobe y Kyoto. Puede parecer complicado, pero moverse en metro/tren por la ciudad es de lo más fácil… el contra es que la estación JR Osaka es una de las estaciones centrales de la ciudad y pasan por ella prácticamente todas las líneas, así que imaginad el tamaño de la estación y multiplicadlo por 3 😛

Desde la estación JR Osaka, tomamos la JR Loop Line (la circular) hasta la parada JR Osaka-jo-koen. Vamos a visitar el parque del Castillo de Osaka. Durante este corto trayecto en tren tenemos que hacer grandes esfuerzos por ¡¡no dormirnos, uff!! Estamos cansadísimos… así que gracias a que estamos en Japón y hay máquinas de bebidas por doquier, nos compramos en la misma estación unas bebidas energéticas que nos tomamos de un sorbo y luego vamos dando un corto paseo hasta el parque.

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Me encantan las tapas de las alcantarillas de Japón

Al poco de adentrarnos en el parque ya podemos ver parte del tejado del castillo y apunta a que es bien chulo 🙂 En uno de los puentes que cruzan el foso y que te adentran hacia el castillo, vemos que hay un grupo de chicos y chicas vestidos con camisetas de un equipo de fútbol japonés y un chico (al que todos le piden autógrafos después, por lo que deducimos que es un jugador famosete) corre con la bandera de Japón entre ellos y a lo largo del puente. Como buenos “guiris” nos paramos a grabar y echar unas fotos ¡jaja!

Seguimos con el paseo por el parque hasta llegar al castillo. En el primer viaje, sólo vimos el Castillo Nijo de Kyoto y la torre reconstruida del de Hiroshima, así que éste nos llama mucho más la atención porque éste si es de construcción típica.

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Lo flipo con los japos que van de turismo cargados con la maleta :S ¿!no han descubierto las consignas?!

El castillo de Osaka también está reconstruido de hace poco tiempo y no podemos evitar echarnos unas risas con el ascensor que le han puesto en un lateral, ¡toma yoya a la tradición! Por lo que comentan en las guías, mientras asciendes a lo alto del castillo dónde hay un bonito mirador vas visitando una exposición sobre la historia del castillo y de la ciudad, pero estamos agotados y pensamos que no disfrutaremos de la visita, por lo que decidimos no entrar. De todas formas le damos una vuelta al castillo para no perder detalle desde ningún ángulo 🙂

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Junto al Osaka-Jo encontramos un edificio de arquitectura europea y que vemos que se trata de un museo de guerra, así como la estatua del emperador Toyotomi Hideyoshi y junto a ella, el Hokoku Shrine tras una pagoda de piedra.

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Es un bonito templo shinto construido en 1879, en plena era Meiji. ¡¡Qué alegría volver a sentir la magia de estos lugares!!

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Tras recorrer el templo, nos dirigimos hacia el “dique seco” y luego hacia el estanque del parque desde dónde se distinguen algunos edificios de oficinas de la ciudad.

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Nos cuesta mantener los ojos abiertos, así que decidimos volver hacia la zona del hotel para comer algo e intentar que nos den la habitación algo antes de las 15h, entre el porrón de horas que llevamos sin dormir y el jetlag (son +8h respecto a España en esta época) estamos literalmente agotados. Tomamos de nuevo la Loop Line hasta JR Osaka, dónde comemos unas pizzas en el primer chiringo que encontramos y nos vamos hacia el hotel. Son las 14,40h y son benevolentes con nosotros, creo que nos ven la cara de “no puedorrr con mi alma” y nos dejan hacer el check-in Aplauso Nuestras maletas y mochilas ya las han subido a la habitación, se agradece el gesto 🙂 La habitación está la mar de bien, cuenta con baño privado y cama doble. Así como conexión por cable a internet. Enchufamos nuestro punto wifi portátil y creamos una red local para poder avisar a los nuestros de que estamos sanos y salvos en tierras niponas, y nos echamos a dormir una siestecilla… de un par de horas Mr. Green

Tras descansar un poco, hacemos un esfuerzo sobre-humano para salir de la cama e ir a ver alguna cosilla más de la ciudad. Nos decantamos por el Umeda Sky, aprovechando que está a pocos minutos a pie del hotel. Pagamos 700¥ cada uno y subimos a lo más alto del edificio. La escalera que te lleva hasta la parte alta del mirador es muy psicodélica 🙂

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Ya es de noche, por lo que tenemos unas vistas nocturnas sobre la ciudad de Osaka ¡la mar de chulas! Y nos hacemos una idea de lo grande que es la ciudad… tan solo hemos recorrido una pequeña parte hoy con el tren desde el aeropuerto y luego yendo hacia el castillo, pero desde aquí arriba queda claro que ¡Osaka es mucha Osaka!

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Recorremos los 360º del mirador y nos hacemos la primera foto friki del viaje, en un corazón luminoso que hay 😛 Veo que hay estampillas con el sello del mirador y allá que voy a por la mía 🙂

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Después de la visita, volvemos caminando de vuelta a la estación de Osaka y le echamos un vistazo a las plantas superiores de la estación dónde hay varios restaurantes. Nos decantamos por uno de tonkatsu dónde comemos de fábula, qué placer tan grande volver a comer aquí 🙂  Además la señora que lleva el restaurante es super mona y nos pregunta de dónde somos y al decirle que es nuestra segunda vez en Japón se pone super contenta y nos invita a un chupito de umeshu (licor de ciruela). La cena cuesta unos 2600¥ (los dos). Tras pagar, nos vamos de vuelta al hotel. Ducha rápida y eso de las 21h… ¡ya estamos durmiendo!

Nota mental: no volver a llegar a destino por la mañana en viajes largos, es matador intentar aguantar el sueño todo el día… para la próxima vez, coger vuelos que lleguen por la tarde 😛
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