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20/09/17: vamos a conocer la bella Xi’an, con sus torres y su muralla

Día 8: nuevo destino en la ruta, visitamos Xi’an

Nos levantamos a las 7.30h, desayunamos las galletas y el café que compramos ayer, y estamos ya terminando cuando el dueño del hostal nos trae unas manzanas, un par de tazones de gachas típicas de la zona y una especie de torta de anís… picoteamos un poco porque estamos ¡hasta los topes! El señor es muy amable porque la habitación no incluía desayuno…

Cerramos las maletas y a las 8,30 como acordamos, nos viene a buscar el transporte para ir a la estación de trenes y es que de nuevo cambiamos de zona. El dueño se despide de nosotros regalándonos dos botellines de agua y un dibujo típico de su ciudad. Han sido muy amables, el hotel estaba bien ubicado y hemos estado confortables, así que sin duda recomendamos el Pingyao Xiangshengyuan Guest House.

Tardamos una media hora en llegar a la estación en coche puesto que está a las afueras de la ciudad. Tras despedirnos del conductor que no habla ni papa de inglés, entramos a la estación y pasamos sin problemas el control de seguridad. Seguidamente validamos los billetes con los pasaportes y accedemos a la gran sala de espera de la estación de trenes de Pingyao, se nota que es bastante nueva. Tenemos una hora hasta que salga el tren. Poco a poco se va llenando la estación de gente… y a las 9,45h abren el acceso al andén. Vemos señalizado el número de vagón en el suelo de éste y nos situamos en el que marca nuestro billete. La verdad es que el transporte que hemos utilizado hasta el momento (trenes y metro en Beijing) es muy del estilo al nipón. A estos chinos les gusta copiar 😛

De nuevo suerte que nos ponemos pronto en la fila para pasar a la zona de andenes porque el tren para poco tiempo y si no subes de los primeros a tu vagón vienen los empujones, tan típicos en China y que yo tanto odio…

Una vez aposentados en nuestros asientos tenemos por delante 3h de viaje. De nuevo la velocidad del tren no pasa de los 245km/h, lo que muestra que es eso, una copia del transporte nipón 😛 Lo siento sabéis que soy una gran fan de Japón y no puedo evitar hacer comparaciones, 😀

Nuestro nuevo destino en esta ruta que nos llevará a conocer un pedacito de China es Xi’an, considerada el extremo oriental de la ruta de la seda, es la capital de la provincia de Shaanxi y cuenta con una población de algo más de 3 millones de habitantes. ¿Y porqué venimos hasta aquí? pues creo que no necesita mucha presentación… a parte del gran patrimonio que tiene la ciudad, a sus afueras están los archiconocidos Guerreros de Terracota, todo un sueño viajero que pronto se verá cumplido 😀

A las 13,03h llegamos a la estación del norte de Xi’an. Allí mismo compramos los billetes para el metro (2Y c/u) en una de las muchas máquinas y hacemos el transfer hacia la línea 2 (roja) de metro.

Bajamos en la parada Yongnig Gate, junto a la puerta sur de la antigua muralla de la ciudad con la que nos topamos nada más salir a la calle. Nos dirigimos hacia el Xing Long nº 37 Hostel, nuestro alojamiento para las próximas dos noches. Caminamos unos 15 minutos hasta el hotel pero está muy escondido, en un callejón secundario y nos cuesta horrores encontrarlo… intentamos preguntar a algunas personas pero es imposible, nadie habla ni media palabra de inglés… se nos ocurre desandar unos pasos hasta la oficina de turismo que hemos visto hace un momento, y aquí si nos indican bien dónde está el hostal. Son las 15h cuando por fin damos con él.

Hacemos el check-in y la recepcionista nos da bastante información en inglés de la ciudad y de los buses que podemos tomar para ir a conocer los lugares top de Xi’an. Dejamos las cosas en la habitación y salimos a comer que estamos hipoglucémicos ya… en los alrededores del hostal no entramos nada abierto, así que decidimos volver a la parada de metro dónde vimos un gran centro comercial. Como pensábamos, en la planta baja hay varios restaurantes. Nos decantamos por un Subway (de los pocos restaurantes que hay abiertos teniendo en cuenta que son las 16h) dónde tomamos un par de bocatas con unas patatas chips y dos refrescos por 50Y.

Con las pilas cargadas de nuevo comenzamos a descubrir la ciudad y comenzamos por uno de los puntos más importantes: su muralla. Pagamos 54Y pp y accedemos a ella por la impresionante Yongnig Gate o puerta sur. Y ya alucinamos antes de entrar porque nos topamos con un “ejército” que hace una entrada triunfal en la gran puerta Yongning.

La Muralla de Xi’an construida en la dinastía Ming (1374-1379), con un perímetro de 13,74 kilómetros, con 12 metros de altura y, 14 metros de ancho en la parte superior y 18  en la base, es considerada como la mejor conservada del país, y está bordeada por un gran foso. Nada más cruzar el puente levadizo y la gran puerta, encontramos un gran patio entre murallas que nos maravilla. Además tienen una música tradicional de fondo en todo el recinto que le de un aire más místico a la visita 🙂

Es alucinante estar entre estos grandes muros con tantos años de historia. Ascendemos hasta lo más alto y recorremos unos kilómetros entre la torre de vigilancia de la torre sur y la siguiente que encontramos en el camino mientras disfrutamos de lo lindo de la gran vista que ofrece la muralla en si y las casas tradicionales que encontramos en los alrededores que hacen contraste con la zona comercial de las afueras. Y como una imagen siempre vale más que mil palabras, aquí tenéis algunas que no hacen honor a la belleza real del lugar.

En la torre de vigilancia encontramos una curiosa exposición de bicis antiguas. Hay alguna con varios centenares de años construida en madera 🙂

Nuestra idea inicial era haber recorrido todo el perímetro de la muralla en bici pero como subimos a ella con solo 1h hasta el cierre, preferimos acotar el tramo visitado y disfrutar bien del lugar. Así que cuando llegamos a la torre, como no falta mucho para que cierren, decidimos desandar lo andado y volver a salir por la puerta sur. Es realmente impresionante lo bien conservada que está. Al salir de la muralla, cruzamos de nuevo su puente levadizo y volvemos al metro.

Cogemos de nuevo la línea roja y bajamos en la parada Zhonglou Zhan (2Y). Desde la misma estación se accede a distintos centros comerciales y a las Torres de la Campana y del Tambor.

Pagamos 35Y pp y accedemos a la Torre de la Campana. Existe un pase combinado para acceder a ambas campanas, pero es tarde y leímos que ésta es la mejor… así que allá vamos. Y la verdad es que nada más salir a la calle nos topamos con una vista del edificio que ¡nos encanta!

Construida en 1384 a comienzos de la Dinastía Ming, es un símbolo de la ciudad de Xi’an y uno de los mejores monumentos de China. Contiene varias grandes campanas de bronce de la Dinastía Tang, la mayor fue construida en el año 711 y tiene 2,47 m de altura y pesa 6500 kg.

La Torre se construyó en el centro de la ciudad y desde ella se puede vislumbrar la muralla que bordea Xi’an. Su base es cuadrada y tiene una superficie de 1377 m². La construcción se hizo con ladrillo y madera, y tiene casi 40 metros de altura. Cuenta con dos plantas visitables, aunque sin duda la más bella es la superior, tanto por dentro como por fuera.

Desde aquí podemos ver la vecina Torre del Tambor y las 4 puertas principales de la muralla.

Pasamos un buen rato aquí observando lo peculiar que es la conducción en China, por no decir ¡caótica!

Bajamos de la torre y nos acercamos a un Starbucks entre las dos torres a descansar un poco mientras esperamos a que anochezca y poder disfrutar de las Torres iluminadas. Pedimos dos frapuccino de té verde (52Y) que nos saben a gloria.
Sobre las 19h y ya poniéndose el sol salimos de nuevo a la calle y nos acercamos hacia el Barrio Musulmán que se encuentra a pocos pasos de la Torre del Tambor mientras vemos cómo van iluminando las torres… Si China de por si es caótica y ruidosa, ¡aquí lo es más! ¡Qué locura!

Xi’an cuenta con la mayor comunidad musulmana de China y en la ciudad tiene un barrio repleto de tiendas y puestos de comida realmente bullicioso, sobretodo cuando cae el sol. Pero no nos entusiasman demasiado los puestos de comida que vemos ni los olores (mezcla de pescados y carnes crudas que tienen aquí con la sangre que hay acumulada en el suelo), así que apenas pasamos media hora aquí.

Volvemos a la zona de las torres y si de día son bonitas, ¡de noche son toda una maravilla!

Torre del Tambor

Torre de la Campana

Decidimos volver hacia la Torre de la Campana y entrar a algún centro comercial a buscar donde cenar. La idea era cenar de los puestos del Barrio Musulmán pero la comida que vemos allí no nos entusiasma nada… Tras dar una vuelta nos decantamos por un McDonalds, vamos a lo seguro 😛 Después de cenar, echamos una última foto a las torres iluminadas desde el Centro Comercial.

Volvemos al metro hasta la parada Yongnig Gate de la línea roja (2Y). De camino al hostal vemos la puerta sur y un pedazo de muralla iluminada, ¡cómo les gustan las lucecitas a los chinos! 😀

Pasamos por un súper a comprar desayuno (14Y) y ahora si, ¡de cabeza a la ducha y a la cama!

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17/09/17: pasamos un soleado día en el Palacio de Verano de Beijing

Día 5: visitamos entre aglomeraciones el Palacio de Verano y nos despedimos de Beijing en Tian’namen

Nos levantamos a las 8,30 y como cada día, bajamos a desayunar al Starbucks (104Y). Hoy es nuestro último día completo en la capital china ya que mañana por la tarde cambiaremos de ciudad, así que aprovecharemos para ver otro de los top de Beijing, o eso dicen…

Con las pilas cargadas nos ponemos en marcha, bajamos al metro y tras dos trasbordos y una hora y cuarto de trayecto (5Y), llegamos a la parada Beigonmen de la línea 4. Salimos a la calle y seguimos a las masas hasta la entrada principal del Palacio de Verano. Hacemos una buena cola para comprar las entradas (60Y pp) y aquí ya vemos claras dos cosas: 1) medio Beijing debe estar aquí hoy, 2) hace un calor terrible y nosotros no traemos las gorras…

Accedemos al recinto tras pasar el control de seguridad (ya os he dicho que los chinos ponen controles de seguridad en todas partes), y entre la muchedumbre nos encaminamos hacia el interior del parque.

Situado a unos 12 km del centro de Pekín y considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se trata de los antiguos jardines reales construidos en 1750 por el Emperador Qianlong, con una extensión de casi 300 hectáreas a orillas del lago artificial Kunming.

Echamos unas fotos de la calle comercial Suzhou desde el puente. Esta pequeña callejuela construida a orillas de un canal, es de lo más pintoresco y por un momento pensamos que estamos en Port Aventura 😛

Seguimos recorriendo el sendero que sale a la derecha de la puerta que marca la entrada del palacio y que sube hasta lo alto de la colina de la longevidad dónde se encuentra la torre de la fragancia de Buda. La mayor edificación del parque, y desde la que hay unas bonitas vistas de esta zona de la ciudad. Ahora, paciencia para subir porque los chinos son muy de la costumbre de “tonto el último”… La otra opción para llegar a lo más alto de la colina es subir una escalinata interminable y muy empinada, pero preferimos rodearla, la verdad.

Bajamos en dirección al lago Kunming por un camino entre la vegetación. Aquí se está muy a gusto ya que corre una brisa que nos sofoca del calor que hace ya a pesar de ser solo las 11,30h de la mañana. Llegamos a la Gran Galería, un corredor cubierto que recorre 728 metros del Palacio de Verano y que está formado por vigas de madera decoradas con más de 14.000 pinturas hechas a mano que muestran escenas de la historia y la mitología china. Realmente hermoso.

Caminamos a través de la columnata del corredor hasta llegar frente al barco de mármol, también conocido como el barco de la claridad y el confort. Esta zona del parque está aún más masificada, lo que hace realmente difícil sacar una foto sin que aparezca algún local en ella.

Nos compramos una bebida isotónica que nos tomamos en un banquito a la sombra junto al corredor (10Y). Vemos que aquí hay una parada de barcas que llevan hasta la isla del Lago Sur del Parque por 20Y c/u, y decidimos coger una para ahorrar un poco de caminata y poder ver las vistas desde el agua. Y resulta ser ¡todo un acierto!

nuestra barca

torre de la fragancia de Buda y templo budista del Mar de la Sabiduría

uno de los muchos puentes de piedra sobre el lago

Llegamos a la isla de Nanhus, y tras hacer parada en boxes caminamos hasta el Puente de los Diecisiete Arcos, de 150m de longitud y uno de los símbolos del Palacio de Verano, fue construido para unir el parque del palacio con la isla.

Aquí una chica nos pide hacerse una foto con nosotros y accedemos, pero luego salimos por patas no sea que se empiecen a animar más chinos… ¡que hay muchos! La verdad es que en algunas zonas de la ciudad, nos hemos sentido observados y se nota que no están muy acostumbrados a recibir turismo occidental, y menos que vaya por libre.

Cruzamos el puente de mármol y volvemos a encontrarnos en los jardines del Palacio de Verano.

Entramos en algún edificio de esta zona del parque, algunos contienen exposiciones de arte y porcelana china. Vemos también una de las torres de vigilancia del recinto.

no os engaño cuando os digo que había muchísima gente…

Son las 13h y estamos agotados entre las eternas caminatas, el gentío y el calor que hace… no vemos ningún sitio para comer que nos convenza ya que apenas tienen mesas y no nos apetece comer de pie, así que decidimos dar por terminada la visita y volver al metro. Eso que suena fácil nos cuesta casi otra hora de caminata (las distancias aquí son inmensas, de verdad). Y una vez en el metro tenemos otra hora de trayecto con un trasbordo (5Y).

Decidimos bajar en la estación de Wangfujing de la línea 1, y nos dirigimos a la calle comercial. Son casi las 16h y apenas hay ningún restaurante abierto… así que entramos en el 1r McDonalds que encontramos (que es tiro fijo) y pedimos un par de menús (58Y), ¡estamos hambrientos! 
Nos zampamos las hamburguesas en un santiamén y luego vamos a una tienda deportiva, la Li Ning, dónde venden ropa y calzado deportivo. Mi marido necesita unas bambas después de cargarse las que traía con tanta caminata. Sin mucha dificultad conseguimos nuestro objetivo a un precio similar a Europa.

Estamos realmente agotados por lo que decidimos volver al hotel y descansar un rato, eso nos lleva otros 20 minutos de paseo 😛 Nos damos una ducha refrescante y ¡caemos fritos!

A las 19h y con pocas ganas por el cansancio, volvemos al metro y bajamos en la parada Tian’namen de la línea 1 (3Y). Salimos por la D y tras pasar el control de seguridad nos encontramos con el acceso a la plaza ¡de nuevo cerrado! Deducimos que a pesar de que en todas las guías dice que cierran la plaza a las 22h, deben cerrarla mucho antes. Así que tenemos que conformarnos con verla de nuevo la distancia sin poder llegar a acceder a la plaza más grande del mundo 😦

Después de barajar opciones de qué hacer, decidimos volver a Wangfujing (metro línea 1, 3Y) y buscar un restaurante para cenar en alguno de los centros comerciales que hay. Nos decantamos por un japonés, el Blum Blun Blue Cafe en el Centro Comercial APM, dónde tomamos un par de sets deliciosos compuestos por un plato de carne empanada, una sopa de miso y un bol de arroz por 96Y todo.

Damos una vuelta mirando las tiendas que hay en el centro comercial y luego volvemos al hotel. Dejamos las maletas hechas, como os decía antes, mañana dejamos Beijing. Nos damos una ducha, llamada a los nuestros para ver cómo va todo por casa, y ¡a dormir!


Nota viajera: La verdad es que a pesar de que todas las guías recomiendan encarecidamente visitar el Palacio de Verano, a nosotros nos pareció un prescindible. Si tienes días de sobras y ganas de caminar unos 15km para ver una pequeña parte del parque, adelante. Si no, no vale la pena darle un día más a Beijing como hicimos nosotros para poder visitarlo 😉

16/09/17: nuevo día de grandes caminatas conociendo los grandes templos de Beijing

Día 4: Templo de los Lamas, Templo de Confucio, Templo del Cielo y Qianmen Pedestian Street

¡Por fin una noche de dormir del tirón! Nos levantamos a las 8,30h y como ya es costumbre, bajamos a desayunar al Starbucks que hay frente al hotel (94Y).

Cogemos el metro línea 5 hasta la parada Yonghegong. Salimos a la calle hacia el Templo de los Lamas. Pagamos 25Y c/u y entramos al recinto del templo rodeados por una nube de incienso que me recuerda porqué me gustan tanto los templos budistas 🙂

Vemos que a la entrada regalan una caja de incienso por persona, y como mi intención era poner incienso para mi familiar hospitalizado como le prometí, me viene de perlas 🙂

Se trata del templo budista tibetano más importante fuera del Tíbet; fue construido durante el siglo XVII como palacio para el príncipe Yongzhen, convirtiéndose en 1744 en un importante monasterio para los monjes lamas. En la actualidad el monasterio es el refugio espiritual para un grupo de monjes mongoles dedicados al estudio de la astronomía y la medicina.

¡¡El templo es inmenso!! (como todo en China) y está formado por varios edificios tradicionales lacados en rojo con tejados dorados. En los patios que se encuentran entre los edificios hay grandes quemadores de incienso en los que decenas de fieles colocan cientos de varillas que producen un penetrante olor y una humareda considerable. Yo aprovecho una de las cajas que nos han regalado para poner unos inciensos por mi familiar frente a un Buda protector de los enfermos que acoge el templo.

La mayor de las edificaciones centrales, el Pabellón Wanfu Ge, aloja la más valiosa de las posesiones del templo: una impresionante estatua de Maitreya, el Buda del futuro. Se trata de una escultura de 18 metros de altura que fue tallada a partir de una única pieza de madera de sándalo. Es realmente impresionante… ocupa todo el interior del gran edificio. Lástima no poder echar una foto porque es realmente impresionante, es tan alto como el techo del edificio.

Con muy buen sabor de poca, tras más de una hora recorriendo el recinto, salimos hacia la calle de nuevo. Este lugar nos ha encantado, ¡cómo echaba de menos mis templos asiáticos y mis budas, y ese olor a incienso que lo invade todo…!

Caminamos unos pasos por una calle tradicional repleta de tiendas de amuletos budistas y llegamos al Templo de Confucio.

Pagamos 30Y pp y entramos a otro gran recinto sagrado dedicado al padre del confucionismo. Esta filosofía es un conjunto de doctrinas morales y religiosas que piensan que el cosmos regula las estaciones y la vida (animal, vegetal y humana) de forma armónica. Si esta armonía se ve afectada, genera graves consecuencias en la vida. Un ejemplo común de esta doctrina dice que si un gobernante contradice el orden natural y viola el mandato del cielo, pierde su legitimidad y puede ser depuesto por otro que recibirá el mandato de restablecer el orden. Fue la religión oficial de China hasta el siglo VII y a día de hoy, mantiene un gran número de seguidores.

El recinto cuenta con varios edificios y bonitas estatuas rodeados de centenarios cipreses. Uno de ellos es famoso por ser considerado el revelador de los gobernantes corruptos… ¡si traemos a los nuestros se muere el árbol fijo! 😛

El punto más importante de este templo son las rocas inscritas con las reglas del confucianismo, algo realmente imponente… 187 bloques de mármol de una sola pieza con las 63000 palabras chinas más sagradas de este pensamiento religioso, inscritas en ellos a martillo y cincel… y aún impresiona más si pensamos que datan de 1302.

Sin duda este templo no es lo habitual en Asia, no encontrarás Budas ni símbolos budistas, si no que están las bases de la enseñanza de Confucio y las estatuas son sobre su simbología, lo que también le da encanto y te muestra algo diferente 🙂

De aquí volvemos al metro, tomamos de nuevo la línea 5 pero esta vez en dirección sur hasta la parada TiantanDongmen (4Y).

Salimos hacia el inmenso parque que contiene el Templo del Cielo. Declarado Patrimonio de la Humanidad, fue construido en 1420 como lugar de oración al cielo para tener buenas cosechas y tras ella, como lugar de agradecimiento. Pagamos 34Y pp para poder acceder al parque Tiantan y a todos los edificios que conforman el templo y comenzamos una eterna caminata hasta el 1r punto, el largo corredor por el que se llevaban las ofrendas al templo, de más de 500 metros de longitud. Durante las Dinastías Ming i Qing, los Emperadores venían aquí a hacer ofrendas por buenas cosechas, y volvían en otoño a agradecer lo obtenido.

De ahí accedemos al Salón de Oración por la Buena Cosecha (en chino Qi nian dian), se trata del edificio más grande y famoso del templo.

Es una estructura circular construida completamente de madera. Una de las curiosidades es que los pilares de madera que sujetan el techo no tienen ni clavos ni cemento, toda una obra de ingeniería si pensamos que tiene 38 metros de altura y 30 metros de diámetro.

Emprendemos el camino que une el salón de la Oración con el siguiente punto. De verdad que las distancias aquí ¡¡son inmensas, parece que nunca llegues a los sitios!!

Después de caminar al menos 2km a la solana, llegamos a la Bóveda Imperial del Cielo, también conocido como pabellón del eco. Este era un lugar de culto donde los emperadores rezaban a sus antepasados. El recinto lo complementan el Palacio del Ayuno y el Almacén de los instrumentos musicales, además de unos jardines.

Como veis tiene aspecto similar al anterior pero es de menor tamaño y está rodeado por un muro circular que produce eco, y dicen que se puede escuchar lo que otros hablan desde cualquier punto del muro… y aquí ya veis a un montón de chinos pegando voces, no sé exactamente qué pretenden, si que otros oigan su berrido o conseguir su propio eco 😀

el interior del edificio es realmente bonito

Caminamos otros tantos metros hasta llegar al último edificio más importante del templo, el Altar Circular. Construido unos cien años después que el resto de edificaciones, era el lugar dónde se hacían ofrendas a los dioses a cambio de buenas cosechas. Está formado por 3 terrazas concéntricas de mármol blanco, formadas por 9 escaleras cada una (el 9 es muy importante en China), en la cual la terraza superior simboliza el cielo y es un mosaico de 9 anillos, cada uno formado por 9 piedras, de manera que el noveno anillo equivale a 81 piedras.

Decidimos hacer un parón para comer, necesitamos sentarnos un rato y cargar pilas. Vemos un par de chiringuitos de comida en los jardines que hay junto a la Bóveda Imperial, y nos decantamos por uno en el que comemos unos espaguetis a la boloñesa con un agua y una cerveza por 108Y todo. No está nada mal y las mesas están a la sombra por la que corre aire que nos refresca un poco de los 31ºC que hay al sol.

Con la panza llena, decidimos dar por concluida la visita al templo, estamos agotados… pero aún tenemos que caminar otros  30 minutos a paso ligero por el parque hasta llegar a la salida este que queda junto a la boca del metro.

Vemos que a pocos pasos está el mercado de las perlas y vamos a echar un vistazo… se trata de 4 plantas de tiendas de bolsos de imitación, joyería, perlas y seda (o eso se supone), repleta de turistas intentando conseguir una ganga… nosotros nos vamos derechos a la terraza de la 4ª planta dónde leímos que se ve el templo del Cielo pero la vista no mata mucho porque los árboles del parque son casi tan altos como el edificio.

Antes de volver al metro, paramos a tomar un té y retomar fuerzas en un Starbucks. Después de un delicioso frapuccino de té verde (ya os dije que me volvería adicta a esta bebida en este viaje…), tomamos el metro de la línea 5.

Hacemos trasbordo a la 2 hasta la parada de Beijing Railway Station (3Y). Venimos hasta aquí a hacer un pequeño trámite… Salimos del metro y nos dirigimos a las taquillas de la principal estación de tren de Beijing.

Tras equivocarnos de taquillas y mandarnos de malas formas a las situadas a la derecha de la entrada principal de la estación.

si tenéis que hacer el trámite, venid directamente a estas 😉

Ahora si, presentamos la reserva de los trenes que nos compraron los chicos de la agencia DIY China Travel, junto a los pasaportes, y en un momento nos cambian la reserva por los billetes de tren de Beijing a Pingyao, y de Pingyao a Xi’An. Tenemos que pagar 10Y por cambiarlos antes de la fecha del viaje, pero preferimos pagar esa miseria a ir con apuros el día que toque coger el tren.

Estamos agotados, hoy hemos caminado muchísimo y decidimos volver al hotel un rato a descansar, así que de nuevo tomamos la línea 2 de metro y hacemos trasbordo otra vez a la 5, hasta Sinshekou (3Y). En la estación compramos un agua y un Redbull en las máquinas de bebidas que hay (12Y, cuidado estas máquinas solo aceptan monedas…) para recargarnos un poco de energía 😉

Redbull también suele ser internacional

Justo frente al hotel vemos una sucursal de China Unicom, una operadora móvil, y decidimos entrar a ver si conseguimos comprar una tarjeta SIM local para poder tener internet todo el tiempo ya que en el aeropuerto no encontramos ninguna oficina, y aquí no hay wifi en ninguna parte… Tengo que deciros que aquí vivimos toda una experiencia, de esas que piensas “si lo consigo, ya puedo ir a cualquier parte del mundo” 😀 Cuando entramos en la tienda, vemos como los dependientes se miran entre ellos rifándose quien es el pringao al que le toca atender a los guiris que acaban de entrar… nos envían a uno de ellos que chapurrea algo de inglés. Ellos se deben sentir aliviados, pero nosotros también de encontrar alguien que ¡nos entienda! Tras pedirle lo que queremos, nos hace una fotocopia del pasaporte y nos da un ticket, enviándonos a unas mesas dónde hay más dependientes. Hay 3 chicas libres y todas se hacen las longuis, nos queda claro que no hablan inglés… finalmente una de ellas accede a atendernos pero llama a otra compañera que habla algo de inglés. Tras mucho esfuerzo conseguimos nuestro objetivo: ¡¡comprar una tarjeta de 100MB de datos, 50 minutos de llamadas para 1 mes por 50Y!! Toda una experiencia que a nosotros, una vez en el hotel, nos da por reír mientras se lo explicamos a los nuestros por Whatsapp… vaya situación surrealista, algo que puede parecer sencillo, ¡¡en China se convierte en toda una hazaña!!

Descansamos una hora, y luego salimos de nuevo hacia el metro, línea 5 hasta Dongsi (3Y). La idea inicial era visitar un cat cafe pero tras otra buena caminata no damos con el lugar que buscábamos… así que volvemos al metro línea 5, luego trasbordo kilométrico a la línea 2 hasta Qianmen (3Y) y salimos por la A. Vemos a nuestra derecha la enorme plaza de Tian’namen iluminada. Pero nosotros vamos hacia la izquierda haca Qianmen Pedestian Street, la calle comercial más antigua de Beijing.

Recorremos unos metros rodeados de casas de aspecto tradicional, un antiguo tranvía y tiendas de todo tipo. Entramos en la 2ª calle a la derecha donde vemos varios restaurantes y nos decidimos por el Master Kong, un restaurante sencillo en el que tomamos un plato de arroz con unos encurtidos y un refresco por 84Y todo.

Salimos de nuevo a la calle y nos encaminamos hacia el metro. Frente al inicio de la calle se encuentra la antigua puerta de Zhengyangmen, muy importante en la historia de la ciudad ya que se trata de la puerta más alta de la muralla de Pekín junto a una de las torres de vigilancia. Como curiosidad, decir que esta puerta coincide con el punto 0 de las autopistas de toda china.

Nos arrastramos literalmente de camino al hotel, ya no podemos con nuestro cuerpo… Tomamos de nuevo la línea 2 con su trasbordo interminable hasta la 5, y en unos 30 minutos llegamos a la parada del hotel (3Y). Compramos agua en las máquinas de la estación (5Y) y nos vamos derechos a la habitación. 
Estamos realmente agotados, de nuevo hemos caminado un mínimo de 18km… y alucinamos en colores cuando vemos las suelas de nuestras bambas… las mías tienen una semana y ¡mirad la suela después de 3 días de caminata por Beijing!

Las de mi marido están en un estado similar y solo hace un mes que las estrenó… Ducha y a dormir, mañana más caminatas para acabar de conocer la ciudad 😉

12 y 13/09/17: tras un gran imprevisto, emprendemos un nuevo viaje… ¡China nos espera!

He tardado algunos meses en comenzar este diario porqué todavía (casi 6 meses después) cuando me preguntan qué tal por China, tengo que tomarme unos segundos para contestar. Recordad que viajamos totalmente por libre, y fue un viaje intenso, sobretodo por la gran barrera idiomática que existe, pero aún así, tengo la misma sensación que tuve con Indonesia, que en destino fue duro y hubo momentos de pensar ¡qué leches hago aquí! pero que en realidad, y ahora que lo he reposado, creo que fue muy enriquecedor y que nos hizo crecer mucho como viajeros y como personas.

Debo decir que el viaje peligró y que hasta el día de antes no supimos si podríamos hacerlo o no. Un familiar directo sufrió una complicación médica y tuvo que ser intervenido de urgencia a una semana de partir. Evidentemente en aquél momento lo único que importaba era él, y hasta que no estuve convencida de que estaría bien, no tomamos la decisión de seguir con los planes viajeros, su insistencia en que no debíamos anular el viaje nos ayudó a decidirnos. Por suerte no tuvimos que probar la cobertura por cancelación del seguro. Es por eso que siempre que hacemos un gran viaje lo aseguramos todo, nunca sabes cuando puede llegar un imprevisto que te rompa los planes… Como os decía, la noche antes de partir volvimos a casa e hicimos el equipaje. Tenía bastante preparada la ruta y la información que necesitábamos para el viaje, pero los últimos días en destino tuvieron que ser sobre la marcha porque no tuve tiempo a terminar la guía personalizada que hago antes de partir. Os dejo los preparativos para aquellos que queráis visitar el país por libre como nosotros.

Y ahora sí, aquí va mi relato de nuestras aventuras por China en 2017.


Día 0: Barcelona – París

Hoy empieza una nueva aventura viajera, ha llegado el día en que pondremos rumbo al Gigante Asiático. Como os explicaba anoche volvimos de Lleida tras quedarnos tranquilos al ver que mi familiar se recupera y esta mañana hemos hecho las maletas en un santiamén, suerte que ya tenemos práctica… hemos cogido los gadgets, los pasaportes y las ganas de viajar, y a las 16,30h vamos hacia el aeropuerto del Prat en un taxi.

Intentamos hacer el check-in en las máquinas ya que esta mañana no hemos podido a través de la web, pero aquí también nos aparece un mensaje que nos envía al mostrador. De nuevo volamos con la alianza Sky Team. Solo hay una persona en los mostradores, así que una hora después conseguimos facturar nuestro equipaje. Resulta que como se necesita visado para entrar a China, no permiten hacer el check-in online, así que aunque no factures equipaje has de pasar por el mostrador si o si para certificar que tienes el visado aprobado.  Nuestras maletas pesan 12 y 14 kilos, nada mal teniendo en cuenta que tenemos 22 días por delante… ¡cada vez volamos más ligeros de equipaje! Nos liberamos de las maletas hasta Beijing y nos quedamos solo con las mochilas pequeñas dónde llevamos la documentación, las gafas, la cámara y sus gadgets, y un par de jerséis para el avión que siempre me pelo de frío.

Tenemos una hora hasta que embarque nuestro vuelo a París con Air France, así que aprovechamos para merendar alguna cosilla. Hago llamada a la familia para ver que todo sigue bien e irme un poquito más tranquila (todo lo que se puede sabiendo que me voy al otro lado del mundo y sigue ingresado…).

A las 18,55h empieza el embarque del primer vuelo del día. Esperamos no encontrarnos con problemas en París porqué en el mostrador de facturación nos han advertido que hay huelga de controladores aéreos en Francia.

El vuelo transcurre rápido con un tentempié que nos sirven a bordo que ameniza la hora y pico de vuelo.

Llegamos puntuales al aeropuerto Charles de Gaulle en París, pasamos los controles de inmigración sin problema y caminamos hasta la terminal 2E. Allí tenemos unos 30 minutos hasta que se abra la puerta de embarque y decidimos ir a picar algo. Tomamos un par de sándwiches con un refresco por 13€ poniendo en práctica mi francés 🙂

A las 22.25h sale anunciado el embarque del vuelo a Beijing, así que nos dirigimos a la puerta indicada. De camino vemos una zona con videoconsolas tipo recreativos, tienen juegos bien chulos, lástima no haber dado con ella antes…

En la puerta de embarque nos encontramos con unos pocos occidentales y con un montón de chinos, lo que será nuestra rutina en los próximos 22 días.

Cuando hicimos la compra del vuelo pagamos un poco más por ir sentados en fila de 2 asientos para tener un poco de confort e intentar dormir (algo que nos suele costar en un avión). Esta tarde cuando hicimos el check-in en el aeropuerto dijeron que había habido un cambio de modelo de avión y nos cambiaron el asiento, encontrándonos ahora en la última fila del avión… si, vamos los dos solos pero vamos a dormir poco teniendo en cuenta que aquí es dónde sirven los aperitivos durante el vuelo y que están los lavabos… así que con mucha filosofía, iniciamos el largo vuelo de 10 horas que tenemos por delante. Salimos puntuales a la hora prevista y al poco nos sirven la cena, que para ser en un avión no está nada mal.

Tras la cena vemos una peli y luego nos echamos a dormir. Conseguimos echar alguna cabezada gracias a los auriculares y el antifaz, y así pasan un poco más rápido las horas de vuelo…

Día 1: tras muchas horas de viaje, llegamos a Beijing

Cuando nos aproximamos a Beijing, el piloto anuncia que sobrevolamos la Gran Muralla. La verdad es que apenas se ve desde la ventanilla del avión, pero nos emocionamos solo con pensar que en breve estaremos caminando sobre ella 🙂

La Muralla es el “caminito” que se ve por las montañas

Nos sirven el desayuno a bordo. Si algo me gusta de esta compañía son sus comidas y los aperitivos que sirven. Además de la gran profesionalidad de la tripulación de cabina.

A las 15,25h hora local (+6h respecto a España) aterrizamos en Beijing. Bajamos del avión y nos dirigimos al control de inmigración, que pasamos sin problema. Recogemos las maletas que llegan enteras y allí mismo cambiamos algunos euros por yuanes en una oficina de cambio que no nos aplican mal cambio… (1€ = 7,8CNY). No sé si os pasa lo mismo que a mi cuando llegáis a un destino tan esperado… pero la emoción me embarga. Tras mucho tiempo en el tintero, al fin ¡estamos en China!

mural en el aeropuerto

Salimos a la zona común y en seguida vemos los carteles del tren Airport Express. Compramos 2 billetes por 25Y cada uno en las máquinas y cogemos el primero que pasa hasta la parada Dongzhimen, allí cambiamos al metro y para ello compramos 2 tarjetas contactless por 50Y c/u también en las máquinas. Tienen un depósito de 20 yuanes y 30 de saldo. No tienes descuento pagando con ellas pero si mucha comodidad, puesto que como en casi todos los países asiáticos, se paga por trayecto recorrido. Este transbordo es inmenso y tras 15 minutos caminando por túneles de una línea a otra, nos damos cuenta que esta va a ser la dinámica de los próximos días…

En pocos minutos llegamos a la parada de metro Dengshikou que hay junto al hotel, a apenas 100 metros. Para la estancia en Beijing, escogimos el hotel Park Plaza Beijing Wangfujing, en pleno centro de la ciudad.

Hacemos el check-in con ciertas dificultades porque el inglés del recepcionista es justillo, y subimos a la habitación a descargar el equipaje y descansar un poco, estamos agotados. La habitación está genial, es muy amplia y se encuentra en un piso alto. Aprovechamos el wifi para avisar a los nuestros que hemos llegado e informarnos de cómo van las cosas, y nos echamos un rato a dormir.

Sobre las 18h salimos a dar una vuelta, pero primero entramos a un Starbucks que hay frente al hotel, con el jetlag ¡estamos hambrientos!

Después caminamos entre la multitud hasta llegar a calle peatonal Wangfujing que tenemos a unos 12 minutos a pie del hotel. De momento lo que vemos nos gusta y nos flipa pensar que estamos en la otra punta del mundo, de nuevo en Asia.

En esta famosa calle llena de gente, encontramos tiendas de todo tipo y grandes centros comerciales anunciados por enormes carteles de neón. Recorremos un trozo de ella hasta llegar a la entrada del mercado de los bichos de Pekín, aún más repleto de gente, está formado por varios callejones entre hutongs (casas tradicionales) en los que encontramos sobretodo pequeños puestos de comida y también ¡de bichos!

Si el año pasado probamos los grillos en Tailandia, este año ¡probamos los escorpiones! Compramos un pincho de 3 por 25 Y… y debo decir que ¡¡no están nada mal!! Al estar tan crujientes saben parecido a las chips de patatas 😛

La calle está abarrotada de gente, en su mayoría locales. Tras un rato viendo los puestos que hay, decidimos acercarnos hacia la zona del hotel para cenar… no nos atrae demasiado comer allí porque las condiciones higiénicas brillan por su ausencia… así que nos decantamos por el Drunk un local que sirve comida occidental. Tomamos un par de cervezas con una pizza y unos fideos por 222Y, las cervezas valen bastante más que la comida, pero hace un calor terrible y nos apetecían un montón. Aquí ya nos damos cuenta que la comida china auténtica nada tiene que ver con lo que estamos acostumbrados en occidente, ¡¡pica un montón!! Suerte que pedimos las cervezas que nos ayudan a aliviar el picante…

Luego pasamos por un supermercado a comprar agua y algo de picoteo que ya sabemos que el jetlag nos despierta de madrugada con un hambre atroz y ya si, volvemos al hotel. Nos damos una ducha que nos sabe a gloria y a dormir, mañana comenzaremos a descubrir esta inmensa ciudad 😉

19/12/14: conocemos el centro histórico de Amsterdam y recorremos el Barrio Rojo por la noche

Día 1: los chicos de Sandemans nos descubren grandes rincones

Nos levantamos a las 8.30h. Nos cubrimos con varias capas de ropa, gorro, guantes, bufanda y abrigo ya que estamos a unos cuantos grados bajo cero… Desayunamos en un Mc Donalds cercano por 5€ los dos y nos dirigimos a la estación central de trenes dónde está la oficina de transporte más cercana, a comprar un billete para las próximas 48h por 12€ pp. Así tendremos billetes ilimitados para todos los transportes de la ciudad sin tener que preocuparnos por andar comprando billetes sencillos.

Le damos una vuelta a la zona de la estación mientras nos maravillamos con el edificio al cual ayer no le prestamos ninguna atención al llegar. Nos parece una pasada estar disfrutando de la vista de los canales de la ciudad después de tanto tiempo queriendo venir a Amsterdam.

estación de trenes

Desde aquí salen los free tour de Sandemans a las 11h, así que ya hacemos tiempo y nos unimos al grupo en español. Comenzamos a caminar hacia la Plaza Dam dónde comienza el tour.

La Plaza Dam es el lugar en torno al cual fue creada la ciudad por lo que en ella encontramos monumentos y edificios históricos, los más importantes el Monumento Nacional construido como un homenaje a los soldados caídos en la II Guerra Mundial, y el Palacio Real, construido en 1648 y 1655 con estilo neoclásico.

De aquí caminamos hacia la Oude Kerk (Iglesia Vieja) construida en 1302 y considerado el edificio más antiguo de la ciudad que curiosamente se encuentra ubicada en el justo centro del Barrio Rojo, el barrio más “emblemático” de Amsterdam.

Es pleno mediodía así que la mayoría de escaparates y locales están cerrados a estas horas, aunque alguno si que permanece abierto. Se dice de la prostitución que es la profesión más antigua del mundo, y aquí ya hace muchos años que es legal y está regulada, con cobertura por la seguridad social holandesa y con todas las prestaciones que pueda tener cualquier otra profesión. A muchos les sorprende, yo creo que si esto fuera así se acabarían las mafias y los trafiqueos de personas de forma ilegal. El/la que se quiera dedicar a ello bien hecho, ¿porqué cuestionarlo, criticarlo o juzgarlo? A mi nadie me dice nada por ser enfermera, ¿no?

Continuamos la ruta hacia el aledaño barrio de Jordaan, en el que se puede visitar uno de los canales más bonitos de Amsterdam, el Brouwersgracht. En la esquina del “canal de los cerveceros” con el canal Herengracht se encuentra la Casa de las Indias Occidentales, sede encargada del gobierno de la colonia Nueva Amsterdam (actualmente, Nueva York). Aquí también se encuentra la casa más estrecha del mundo (en la foto, la de la fachada rojiza).

Con un nombre difícil de pronunciar, Grachtengordel es la denominación del anillo de los tres canales más importantes de Ámsterdam que fue diseñado en el S. XVII para soportar el aumento de la población que había en la ciudad. Los canales que lo componen son el Prinsengracht, Keizersgratch y Herengracht (de fuera a dentro), siendo el último el más llamativo de la ciudad ya que a sus orillas se encuentran algunas de las mansiones más hermosas de la ciudad.

Hacemos una pausa de unos 30 minutos para ir al baño y tomar algo, y mientras los chicos del tour nos cuentan que ofrecen otras caminatas por la ciudad para conocer más a fondo algunas zonas o aspectos de la capital holandesa. Decidimos hacer el tour nocturno por el barrio rojo que hacen esta misma noche para conocer mejor esa zona, así que ya lo contratamos.

Continuamos con el paso y nos adentrarnos en la plaza Spui. Esta zona marcaba el límite dónde terminaba la ciudad y estaba cubierta de agua, hasta que en 1882 la “rellenaron” de tierra para convertirla en el agradable barrio que conforma hoy, muy cercana a la Universidad de la ciudad.

A pocos pasos encontramos el convento Begijnhof. Se trata de un conjunto de casas fundado en 1346 para albergar a la hermandad de las beguinas, una hermandad femenina católica laida. Aquí se halla el edificio más antiguo de la ciudad que data de principios del S. XVI construida con una bonita fachada de madera.

Dentro del recinto, visitamos la Engelse Kerk, construida en el S. XV siendo la primera iglesia católica por lo que la construyeron de forma clandestina. Entramos en su interior pero nos quedamos a las puertas porqué están oficiando una misa.

Proseguimos el camino hasta el Mercado de las Flores o Bloemenmarkt, inaugurado el 1862 y construido sobre barcas flotantes en el canal, es el lugar favorito de los holandeses y turistas para comprar flores y plantas. Nos gusta lo que vemos, así que sin duda aquí volveremos a hacer unas compras 🙂

De aquí caminamos hacia el cercano barrio judío, uno de los más masacrados en Europa durante el holocausto nazi. Llegamos frente al 267 de la calle Prisengrancht dónde se encuentra la casa de Ana Frank, una joven judía holandesa (una de los millones de judíos que fueron perseguidos) que en su diario nos contaba los acontecimientos, sus miedos y sus pensamientos que vivió entre julio de 1942 y agosto de 1944. Tenemos compradas las entradas online para poder visitar la casa con calma y seguro que es una visita que nos marca… mientras, el guía nos explica un poquito sobre la historia de Ana y su familia, así como de las consecuencias del nazismo sobre los judíos asentados en Holanda. Hemos estado en otras ciudades dónde se vivió la represión nazi sobre el pueblo judío, y no deja de impactarme todo lo que aquella gente fue capaz de hacer… piel de gallina. Y con estas reflexiones frente a la casa de Ana Frank, terminamos el free tour.

La particularidad de esta empresa es que no ponen un precio fijo al tour por el centro histórico, si no que dejan que cada uno les pague lo que considere que “se han ganado” con su arte como guía turístico. Les pagamos 20€ junto a una felicitación por lo bien que nos ha expuesto la historia y la cultura de la ciudad a lo largo de estas casi 3h de caminata.

Volvemos caminando hacia la Plaza Dam y comemos en un Mc Donalds (12€) cumpliendo con nuestra tradición viajera de “Mc Donalds por el mundo” 😀

Son casi las 16h y estamos muertos de sueño y de frío, así que regresamos un rato al calorcito de la habitación del hotel dónde nos echamos una siestecilla, ¡que se note que estamos de vacaciones! 😛

A eso de las 18h y ya más recuperados, nos cubrimos con varias capas de ropa y salimos al frío de la calle. Volvemos hacia la plaza Dam que tenemos a menos de 5 minutos y paramos en un par de tiendas a comprar unos souvenirs, unos chupa-chup de marijuana y un gorro rastafari para echar unas risas (todo 16€), las calles están iluminadas por las cercanas fiestas y hay mucho bullicio de gente haciendo compras en esta zona. Volvemos al hotel a dejar las compras en la habitación.

Luego volvemos hacia la Plaza Dam dónde se encuentra el punto de salida del tour por el barrio rojo que contratamos esta mañana con los guías de Sandemans. Mientras esperamos a que los grupos estén formados echo unas fotos de la plaza iluminada con su árbol de Navidad encendido 🙂

Sobre las 19h nos ponemos en marcha, caminamos hasta la cercana Old Church dónde comienzan a explicarnos la historia del barrio rojo y el estado actual de la prostitución en Holanda.

El guía que nos ha tocado es un cachondo y nos cuenta un sinfín de historias y datos sobre el barrio mientras lo recorremos cargado de notas de humor y bromas, lo que hace que el tour sea súper ameno. Durante las dos horas que dura el tour, nos enseña algunos escaparates dónde hay mayoritariamente chicas -también vemos alguno con chicos-, entramos a algunos sexshop, pubs y clubes, y aprendemos muchísimo sobre el barrio y su gente, en el que no sólo hay trabajadoras/es del sexo comercial si no que también viven familias con niños a los que les enseñan que el sexo es algo natural y de lo que no hay que taparse ni avergonzarse. No hay fotos del tour por respeto a la gente que trabaja aquí, supongo que lo entenderéis.

Son cerca de las 21h cuando acabamos el tour tras tomarnos una cerveza con el grupo. Hace mucho frío así que decidimos acercarnos al hotel para cenar. Tomamos un par de pizzas con una copa de vino (27€) en un Steackhouse frente al hotel -¡sorry no recuerdo el nombre!-.

Tras la cena, volvemos al hotel dónde nos damos una buena ducha para entrar en calor. Hoy hemos aprendido muchísimo sobre los holandeses y su capital. Y el tour por el barrio rojo lo recomiendo encarecidamente, creo que sin él no hubiéramos entendido la filosofía ni la cultura del lugar y su gente.

15/10/16: último día en Bangkok de compras en Chatuchak y paseos por Chit Lom

Día 15: últimas compras antes de volver a casa

Penúltimo día en Tailandia y decidimos tomárnoslo con calma… nos levantamos a eso de las 9h. Desayunamos en la habitación lo comprado ayer y tranquilamente salimos hacia el BTS Mo Chit para ir a recorrer el mercado de Chatuchak que abre los fines de semana. Es el mercado más grande de Asia y cada fin de semana recibe unas ¡200.000 visitas!

Nos perdemos durante dos horas por sus cientos de puestos y compramos un imán, unas figuras de elefante en madera, un mini-tuk tuk para casa, y un cuadro. ¡Nos vamos bien cargados!

Nos compramos un batido de te verde con grass jelly para refrescarnos un poco porque hace un calor terrible, y luego volvemos al BTS, de Mo Chit a National Stadium por 45 baths pp. Vamos al hotel a descargar y descansar un poco de tanto calor.

Decidimos comer aquí, hacen sets por 159 baths cada uno, el mío es de ensalada con pad thai y agua, y el de mi marido de ensalada con espaguetis y agua. Comemos de maravilla 🙂

Subimos a la habitación y nos echamos un rato. Después vamos a darnos un baño a la piscina del hotel. Los planes iniciales para hoy eran otros, pero el fallecimiento del rey tiene el país paralizado… así que tarde de relax que también nos viene bien 🙂

A eso de las 18h, salimos de nuevo a la calle y recorremos los centros comerciales que hay desde National Stadium hasta Chit Lom… en ellos encuentras sobretodo grandes marcas a un precio estándar, y aunque no compramos nada pasamos una hora y media de paseo. La verdad es que hoy entre que estamos cansados, que hace un calor y una humedad terrible y que no logramos saber qué está abierto y qué no, se nos hace un poco rollo… ya tenemos ganas de volver a casa.

el tráfico en Bangkok es terrible…

scalextric!

aprovechamiento del espacio: en las alturas metro y peatones, en la calle tráfico a motor

pasarelas peatonales de Chit Lom

Decidimos ir a cenar al MBK, así estaremos más cerca del hotel. De nuevo escogemos un restaurante japo dónde sirven sets de sopa, arroz y tonkatsu o sopa y katsudon con una pinta tremenda… pedimos dos sets de tonkatsu, té verde para beber y helado por 420 baths. Cenamos de maravilla… siempre digo que si me quieres hacer feliz, ¡dame de comer japonés! ¡Me pirra!

Pasamos por un 7/11 de camino al hotel a comprar desayuno para mañana. Hacemos las mochilas y aunque llevamos menos ropa porque siempre aprovechamos para ir dejando por el camino las camisetas pasadillas, hemos comprado tantas cosas que tenemos que hacer Tetris 😛 Y sobre las 23h nos vamos a dormir, mañana nos espera un día eterno…

09/10/16: último día en Chiang Mai descubriendo templos en la cueva y su mercado dominical…

Día 9: pasamos nuestro último día en Chiang Mai de relax, entre templos, masajes y paseos por sus calles convertidas en mercado…

Hoy es el último día completo en Chiang Mai y decidimos tomárnoslo con calma. Nos levantamos pasadas las 9h y como se nos ha pasado la hora del desayuno en el hotel, nos acercamos a un 7/11 a comprarnos algo. Lo tomamos en la habitación y a eso de las 10h salimos a buscar un tuk-tuk. Pactamos 300 baths por ida y vuelta al Wat Umong, a las afueras de la ciudad.

Tardamos casi media hora en llegar, y ya nos veis a nosotros en nuestro tuk-tuk entre decenas de coches por la especie de autovía de 3 carriles por sentido que hay para salir de Chiang Mai, ¡¡éstas cosas solo se ven en Asia!!

La entrada al templo es gratuita. El Wat Umong o templo de la cueva se encuentra situado a faldas del monte Doi Shutep en un entorno estupendo, rodeado de bosques y vegetación. Fue construido en el momento de esplendor del Reino Lana que tenía su capital en Chiang Mai alrededor del año 1297 por el famoso Rey Manglai y reúne todas las características de la cultura lana de la época con esas claras referencias a sus orígenes y raíces del norte de la india pues una de la parte más famosa del templo es su réplica del Pilar de Ashoka similar al existente en la antigua ciudad india de Vaishali y que encontramos en la entrada al templo.

Este es un lugar curioso en el que hay túneles excavados en la roca, repletos de budas y altares en cada esquina. Encontramos que están grabando una peli y no podemos recorrerlos por completo, debemos hacerlo a tramos, aún así la visita merece la pena. Los túneles fueron creados a finales del siglo 14 en un espacio abierto que quedada a la vera de la montaña de Chiang Mai, creando uno a uno los pasadizos que se cruzaban entre sí.

La historia cuenta que un monje lo creo por órdenes del rey Manglai y quería hacerlo un poco distinto a los demás, levantando estos túneles que representan lo compleja que es la vida y la mente humana. Tras fallecer su monje, el templo quedo abandonado hasta el año de 1940 en que los habitantes de la ciudad empezaron su restauración, manteniendo la parte principal tal y como estaba antaño, con plantas y musgo cubriendo sus paredes de ladrillo, lo que le da un aspecto mucho más auténtico.

Subimos a los jardines que hay sobre las cuevas por una gran escalinata de piedra custodiada por dragones.

Arriba encontramos una gran estupa de piedra rodeada por bonitos jardines con un gran estanque.

Vemos que junto a la gran estupa, hay otras capillas de menor tamaño a las que no entramos porque hay gente orando. Nos hace gracia encontrar aquí una estatua de los tres monos sabios (los monitos del Whatssap) y que tienen origen en el Santuario Toshogu de Nikko (Japón) y que visitamos en 2013.

Tras 45 minutos de visita, vamos al lugar dónde nos espera la tuk-tukera para volver a la ciudad. Le pedimos que nos deje en el hotel ya que vamos a visitar un pequeño templo budista que hay en frente, el Wat Dok Ueang.

En el interior del edificio central hay un gran buda dorado y en sus paredes hay pintadas escenas de la vida de alguno de los grandes reyes de Chiang Mai, pero no podemos saber mucho más ya que no hay información sobre el lugar. Encontramos también a unas mujeres preparando ofrendas para una ceremonia que harán más tarde.

Hoy hace un calor tremendo, 34ºC con sensación térmica de 38 y a éstas horas no se puede estar en la calle… así que decidimos volver al hotel e ir un rato a la piscina. En remojo se lleva mejor el calor…

A las 15h, vamos a buscar un sitio dónde comer. Nos decantamos por un restaurante de comida local dónde comemos un par de platos de arroz por 200 baths. Tras la comida, vamos a darnos un capricho y entramos a un local de masajes, yo me hago la pedicura más masaje de pies y mi marido, un masaje de pies y piernas por 500 baths todo.

Nos dejan ko, y aún falta un rato para que abran el mercado de los domingos, así que vamos a descansar un rato a la habitación. Antes pasamos por un 7/11 a comprar algo de picoteo, encontramos Kit Kat de te verde que ¡nos chifla!

Tras una siestecilla, sobre las 17,30h salimos hacia la puerta Tha Phae, una de las entradas principales de la ciudad amurallada y uno de los puntos de inicio del Sunday Market.

motos, tuk-tuk y songthaew… los medios de transporte de la ciudad 🙂

Recorremos buena parte del mercado, en él encuentras ropa, cosas para casa, tallas de madera, cuadros, comida, etc… vamos caminando hasta llegar a la plaza con el Monumento a los Tres Reyes. Nos damos una buena caminata entre cientos de puestos con productos de todo tipo y un gentío considerable. De tanto en tanto encontramos algún pequeño templo entre los puestos.

Alucinamos en un momento dado, cuando empieza a sonar un himno y todo el mundo se queda paralizado honrando a la música que suena…

Aquí podríamos haber cenado en alguno de los muchos puestos de comida, pero apenas pasan las 19h y no tenemos demasiada hambre… así que seguimos caminando hacia nuestro hotel. Paramos a cenar en un restaurante de comida occidental que vemos a pocos metros del alojamiento, necesitamos cambiar un poco de dieta… nos tomamos un par de chuletas con verduras y un refresco cada uno por 490 baths. Es carillo pero cenamos bien y podemos comer algo “normal” que tanto noodle, arroz y picantes empiezan a hacer mella…

Y ahora si, a eso de las 20h volvemos al hotel. Hacemos las mochilas y nos vamos a dormir pronto, mañana cambiamos de zona… iremos a ver si el paraíso existe como dicen 😛 Nuestro vuelo sale muy temprano y tocará madrugar de lo lindo.

06/10/16: conocemos los grandes templos de Chiang Mai y le damos al regateo en el Night Market

Día 6: hoy conocemos el Wat Phra Sing, el Doi Suthep y el mercado nocturno de Chiang Mai

Hoy nos levantamos con la calma a eso de las 8,30h tras haber dormido toda la noche del tirón, necesitábamos una cama 😛

Nos arreglamos y bajamos a desayunar al restaurante del hotel ya que en éste lo tenemos incluido. Cuando volvemos a la habitación vemos que ¡diluvia! Así que esperamos un poco a ver si afloja y por suerte en pocos minutos escampa y sale el sol.

Caminamos unos 15 minutos hasta el Wat Phra Sing, uno de los templos budistas más importante de la ciudad. Pagamos 20 baths cada uno para entrar. En este templo no se puede entrar con camiseta de tirantes ni pantalones cortos o muy ajustados, ellos te prestan un pañuelo para taparte, pero yo que ya lo sabía llevo el sarong que me compré en el viaje a Indonesia.

El recinto es muy bonito, y además del edificio principal que alberga al Buda más venerado de la ciudad, cuenta con varios edificios y estupas o chedis doradas en sus jardines traseros.

Nos estamos un rato por el templo mientras escuchamos las oraciones de los monjes provenientes del interior del edificio principal. Se respira paz en este lugar…

Tras la visita, pactamos precio con un conductor de songthaew para ir al templo de Doi Suthep situado a las afueras de la ciudad, conseguimos pactar 600 baths i/v los dos con una hora de espera allí mientras visitamos el templo. Sé que lo podríamos haber sacado por menos, pero el calor hace mella, solo hay este conductor aquí y no hay ningunas ganas de regatear… hay una opción más económica por 100 baths pp pero tienes que montar tú un grupo de 8 personas, y con la solana que pega no vemos a nadie con ganas de ello…

de camino al Doi Suthep

Tras 40 minutos de trayecto montaña arriba, llegamos al monasterio más importante de la ciudad. Pagamos 30 baths cada uno de entrada tras haber subido una buena escalinata que nos recuerda en parte a los dibujos de Son Goku 😛

El lugar nos encanta, aunque hay demasiada gente visitándolo para mi gusto. Se trata de uno de los templos más sagrados al norte de la ciudad. Fundado en 1383 durante le reinado de Keu Naone, sus orígenes están teñidos de misticismo. Cuenta la leyenda que un monje llegado de Sukhotai aconsejó al rey de Lanna fundar un templo con la milagrosa réplica de una reliquia de Buda conservada en el Wat Suan Dok. La réplica se cargó a lomos de un elefante blanco, que vagó por la montaña hasta caer muerto en este lugar, el “elegido”. En la terraza de la 1ª planta se documenta la historia del templo con un santuario dedicado a Sudeva, el ermitaño que vivió en el monte, y una estatua del elefante que subió la reliquia.

En la terraza de la 2ª planta hay una pintoresca chedi dorada que conserva la reliquia; la corona una sombrilla de cinco niveles que conmemora la independencia de la ciudad del dominio birmano y su unión con Tailandia.

Compramos una campanilla que hace una música muy suave por 250 baths, ale ya tenemos nuestro ¡primer recuerdo viajero!

Seguimos recorriendo el recinto del Doi Suthep, ¡es enorme! Encontramos algunos templos más que lo conforman y damos con unas terrazas con unas vistas geniales de la ciudad de Chiang Mai.

Nos llama la atención que hay un ruido muy estridente de tanto en tanto… cuando llegamos a la salida vemos que se trata de una especie de grillo… ¡¡vaya potencia!!

Nos compramos un par de helados en un puesto que hay junto a la salida por 40 baths y bajamos la larga escalera de vuelta a la furgo. ¡Nos ha pasado la hora volando!

Tras 40 minutos de bajada, y de vuelta en el Phra Sing le pagamos lo acordado, y vamos a buscar un sitio dónde comer, que a estas horas ya aprieta el hambre… nos decantamos por un restaurante de comida local en el que tomamos una comida deliciosa con un par de refrescos por 280 baths.

Decidimos pasar un momento por el hotel, pero con esta chicharrina no tenemos ganas de andar, así que pactamos con un tuk-tukero que por 50 baths nos lleva en apenas 5 minutos.

Hacemos parada en boxes, descargamos un poco la mochila y nos vamos dando un corto paseo hasta Patthama Tour (Tu guia en Chiang Mai) a pagar las excursiones que tenemos reservadas para mañana y pasado. El dueño de la agencia es un catalán afincado aquí hace unos años, no se encuentra en la oficina pero la chica que nos atiende le llama por teléfono y me lo pasa para hablar con él. Nos explica los detalles de las excursiones y nos recomienda algunas cosillas que hacer en la ciudad. Pagamos lo acordado y volvemos hacia el hotel en un corto paseo, parando a medio camino a tomarnos unos capuccino por 130 baths, y a comprarme unos pantalones en un taller local dónde la chica los cose a mano (dos pantalones por 200 baths).

Descansamos un poco, nos damos un baño en la piscina y sobre las 19h salimos a buscar un tuk-tuk que nos lleve al bazar nocturno, acordamos 80 baths para el trayecto.

Alucinamos con la cantidad de puestos que hay, aunque claramente se trata de un lugar enfocado a los turistas.

Hay un grupo de mujeres tocando música Thai y nos deleitamos unos minutos escuchándolas.

Compramos dos camisetas de chico por 250 baths, dos de chica por 260 baths y unas campanillas para la meditación por 250 baths… aunque les regateamos lo que podemos, son duros de pelar y alguno incluso se enfada si les regateas, lo cuál nos llama la atención ya que suele ser el deporte nacional…

Tras una hora y pico, y habiendo visto sólo una pequeña parte del mercado, decidimos entrar a un McDonnalds a cenar, y seguir con la tradición de “McDonnalds por el mundo” 😛

Una vez cenados, salimos a buscar un tuk-tuk que nos lleve de vuelta al hotel, encontramos a uno que nos lleva por 80 baths.

Son casi las 22h cuando llegamos… ducha y a dormir que ¡estamos agotados!

05/10/16: tras una noche espantosa en el tren, llegamos a Chiang Mai

Día 5: comenzamos a recorrer Chiang Mai, una ciudad menos caótica

A las 6,30h oímos jaleo por el pasillo y decidimos levantarnos ya… lástima porque ahora es cuando al fin nos habíamos dormido profundamente… ¡Vaya noche larga! Ha sido imposible dormir más de 20 minutos seguidos, el tren hace demasiado ruido y traquetea de lo lindo… soy de sueño profundo y puedo dormir en cualquier sitio, pero aquí no ha habido manera. Hubo un par de baches que tuvimos que levantarnos a colocar el colchón en su sitio, mi marido ha sido incapaz de volver a la litera de arriba (había alto riesgo de caída), y los amortiguadores parecían un par de burros rebuznando, y no exagero. Ni echando mano a los tapones para los oídos… Nada que ver con aquél viaje a Oviedo en tren hotel en 2009.

A las 7h nos preguntan si queremos algo para desayunar, como llevamos los dulces que compramos ayer en Chinatown y unas galletas, pedimos solo un par de cafés. Y ya nos traen también la cuenta: 390 baths por el desayuno y la cena.

¿Nuestra conclusión del viaje en el tren nocturno? Si quieres vivir una experiencia peculiar, y ahorrar una noche de hotel, ve en el tren nocturno. Si viajas en 3ª clase (butacones reclinables sin aire acondicionado) o en 2ª, con camas en habitaciones compartidas sale algo más económico pero tienes menos intimidad… en primera clase vas solo 2 personas, tienes puerta con pestillo y aire acondicionado. Si quieres comodidad, sin duda coge un vuelo low cost con Air Asia y duerme en un hotel. Por cierto, no hay gran diferencia de precio entre 1ª y 2ª clase, pero los de primera ¡vuelan!

Como os iba explicando, está amaneciendo y las vistas del paisaje desde el tren son chulas, esta zona es mucho más verde que lo que pudimos ver en Bangkok.

A las 7,30h y según lo previsto, llegamos a Chiang Mai.

Al salir de la estación nos encontramos con un montón de tuk-tuk y shongtaews. En Chiang Mai solo hay taxis para ir a y desde el aeropuerto. Negociamos con un conductor y nos lleva al hotel, en la zona amurallada, por 120 baths.

Tras unos 15 minutos nos deja en la puerta del MD Boutique Hotel. Tenemos reserva para 4 noches en habitación doble con vistas a la piscina y desayuno por 9000 baths. Hacemos el check-in y nos piden 200 baths de depósito. Como era de esperar hasta las 14h no nos dan la habitación, al menos nos guardan las mochilas…

Salimos a conocer la ciudad amurallada que conforma el casco antiguo que el Rey Mengrai construyó al fundar la ciudad en 1296 sustituyendo a Chiang Rai como capital del reino de Lanna, con la idea de protegerla de las incursiones desde Birmania. Aún poniendo todo su empeño, fue ocupada a menudo por los birmanos y por los thais del reino de Ayutthaya. En su interior, alberga los templos y monumentos más importantes de la ciudad y es lo que nosotros vamos a comenzar a descubrir. Así, nos dirigimos al norte. El primer templo que visitamos es el pequeño Wat Saen Muang Ma Luang. Los edificios que lo conforman están cerrados, así que la visita es escueta.

Después vamos al más antiguo de la ciudad, el Wat Chiang Man, construido en 1296 por el fundador de la ciudad Phaya Mengrai. De entrada gratuita, cuenta con la estatua de buda más antigua de toda Tailandia, con más de 1800 años.

El pequeño santuario a la derecha de la capilla principal alberga dos famosos budas: el Phra Sila, bajorrelieve de mármol de 30 cm de alto al parecer venido de Sri Lanka o India, y el Phra Sae Tang Khamani, imagen de cristal de 10cm de alto de la cual se dice que fue venida de Lavo (Lopburi) hace 1800 años. Frente al boht (salón de ordenaciones), en una losa de piedra figura la referencia más antigua a la fundación de la ciudad, una inscripción de 1581.

Cuenta con otros edificios igualmente bonitos y bien conservados.

Al salir, entramos a una cafetería cercana a tomarnos un par de cafés a ver si nos despejamos un poco (125 baths), la noche de insomnio hace estragos. Tras una pausa, seguimos caminando hacia el siguiente punto en la ruta. De camino pasamos por delante del Monumento a los tres Reyes, centro espiritual de la ciudad, muestra a los reyes del norte que forjaron una alianza en la época Lann: Rey Mengrai (fundador de Chiang Mai), Ramkamhaeng de Sukhothai y Ngam Muang de Payao.

Y tras unos 10 minutos a pie, llegamos al Wat Chedi Luang. Pagamos 40 baths pp y entramos a visitar este imponente templo que cuenta con una de las chedis más altas del país, erigida en 1391 con una altura original de unos 80 metros.  Actualmente mide menos de 40 metros y está medio en ruinas tras un terremoto en 1545. El célebre Buda Esmeralda (ahora en Bangkok), ocupaba el nicho oriental en 1475.

Tiene 4 grandes puertas, una en cada punto cardinal, a las que se acceden a través de largas escaleras y contienen diferentes estatuas de Buda y los laterales con elefantes. Es todo un imprescindible si visitas la ciudad.

Además, en el mismo recinto hay otros templos menores también muy llamativos, como una capilla con un Buda dorado reclinado en su interior o el templo Acharn Mun Bhuridatto Viharn en veneración del monje Bhuridatto a quien conservan embalsamado. A esta capilla no llegamos a entrar porque hay como 20-30 monjes en la puerta preparándose para rezar y nos sabe mal meternos en medio.

Nos sentamos un poco a la sombra y después proseguimos hacia el Wat Ithakhin, el cuál alberga el primer pilar de la ciudad y al que sólo se puede entrar si eres hombre (para su “santidad” las mujeres somos impuras… Éstas cosas no las entenderé jamás, perdonadme. Se cree que el templo fue uno de los primeros que se construyeron al fundarse la ciudad, y por tanto, era de los de mayor importancia espiritual. Fue abandonado tras la guerra con Birmania y recientemente restaurado.

Pasamos por un 7/11 que hay frente al templo a comprar un Red-Bull y agua fresca, hace un calor y una humedad tremendos.

Vemos que al lado está el Wat Phan Tao, un templo budista construido por completo en madera de teca y entramos (es gratuito). Su interior es bien bonito y cuenta con un gran Buda dorado en el centro. También cuenta con un bonito jardín trasero.

Tras la visita al templo, decidimos acercarnos al hotel y buscar un sitio para darnos un masaje, y proseguir con los templos mañana. Estamos tan cansados que no estamos disfrutando apenas…

Tras menos de 15 minutos a pie, llegamos al hotel. Hacemos parada en boxes y luego nos decantamos por un lugar para masajes que hay cerca. Nos dan un masaje de pies de 1h por 200 baths cada uno. Es tan relajante que nos cuesta mantenernos despiertos…

Tras el masaje que nos sabe a gloria, vamos hacia el canal a buscar una farmacia para comprar protector solar. Justo al lado vemos un sitio dónde hacen comida thai con la cocina a la vista y que huele de maravilla, así que nos pedimos un par de platos de arroz con un refresco y una cerveza por 390 baths. ¡Delicioso!

Damos una vuelta a la manzana y descubrimos un mercado de verduras, frutas y puestos de comida con muy buena pinta todo. Y ahora si, son las 14h así que vamos para el hotel que ya estará lista nuestra habitación.

Tras acomodarnos y dejar los bártulos en la habitación, bajamos a la piscina a darnos un baño, necesitamos refrescarnos un poco… Estamos solos y el agua está fresquita, así que se está en la gloria 🙂

Pasamos un rato, pero pega el sol de lo lindo y nos da miedo achicharrarnos ya que aún es fuerte… así que sobre las 15,30h subimos a la habitación y nos echamos un rato a dormir que también lo necesitamos.

A eso de las 19h hacemos un intento de ir caminando al mercado nocturno, pero está oscureciendo y hay poca iluminación fuera de la zona amurallada, y tampoco tenemos muy claro por dónde ir ni vemos ningún tuk tuk… así que decidimos volver a la zona del hotel e intentarlo otro día. Vemos en un puesto que venden grass jelly, una gelatina de jalea que mi marido tenía ganas de probar, compramos una terrina por 30 baths que está bien rica 🙂

Damos una vuelta por los alrededores del canal y cenamos unos hot-dog con patatas fritas y refrescos por 290 baths todo, ya no podemos con nuestras almas… así que tras la cena, volvemos al hotel. Ducha y a dormir confortablemente en una cama 😛

04/10/16: conocemos el Chinatown de Bangkok antes de partir hacia Chiang Mai

Día 4: nueva jornada de momentos y experiencias inolvidables…

Hoy nos levantamos pasadas las 8h. Desayunamos, nos arreglamos y cerramos las mochilas. Bajamos a recepción para hacer el check-out y pedimos que nos guarden las mochilas por una hora.

Vamos al cercano templo Wat In o del Gran Buda de Pie. Su entrada es gratuita y además de varios edificios para la oración, cuenta con un gran buda dorado de 32 metros de altura plantado de pie.

Tras la visita, volvemos al hotel a recoger las mochilas y pedimos un taxi que nos lleve a la estación de trenes de Hua Lampong. El trayecto nos cuesta 75 baths. Dejamos las mochilas en la consigna de la estación por 60 baths c/u. Aunque por el tamaño deberían habernos cobrado 40 por cada una, preferimos no decir nada y que nos guarde bien las mochilas…

Más liberados, cruzamos la calle y vamos a la oficina de 12go quiénes nos hicieron de intermediarios para comprar los billetes del tren nocturno a Chiang Mai. Intercambiamos el boucher por los billetes y nos devuelven 200 baths porqué por lo visto al hacer la compra de los billetes salieron más baratos de lo previsto.

Luego caminamos hacia el templo Wat Traimit. La entrada al buda de oro cuesta 40 baths pp y hay que subir 4 pisos para llegar a la sala que lo alberga. El lugar es bonito, bien merece su visita.

Como os decía, alberga un Buda de Oro de 3 metros de alto y 5,5 toneladas de oro macizo. Esculpida en el elegante estilo Sukhotai, la imagen fue “descubierta” hace 40 años bajo una capa de yeso al caerse la grúa que lo trasladaba a un nuevo edificio dentro del recinto del templo. Se cree que el Buda fue construido en Ayutthaya, y para protegerlo del ataque de los birmanos a la antigua capital tailandesa, fue transportado a Bangkok recubierto de una capa de yeso, la cual fue abandonada durante más de 200 años, momento en el que al transportarla hubo el “accidente” y se descubrió el Buda de oro.

Las vistas del templo desde allí arriba también son bien curiosas, y descubrimos que está rodeado de altos edificios.

A pesar de que hace un calor tremendo, decidimos dar un paseo hasta Chinatown. Nos liamos un poco  y vamos por dónde no toca, encontrándonos con unas calles repletas de talleres mecánicos… cuando al fin damos con la calle principal nos encontramos con cientos de puestos de comida y tiendas con productos de medicina tradicional china y encurtidos, al más puro estilo de las calles que recorrimos en nuestro viaje por Hong Kong el año pasado.

Nos llama la atención un puesto en el que elaboran dulces artesanales allí mismo. Tienen buena pinta y por 42 baths nos hacemos con unos cuantos para probarlos.

Entramos en un pequeño templo camuflado entre puestos de comida que nos recuerda mucho a los visitados en Hong Kong el año pasado…

Sobre las 12.40h, volvemos hacia la estación y entramos al metro. Pagamos 19 baths cada uno por recorrer 2 paradas hasta Si-Lom. Es curioso pero la máquina del metro al introducir el dinero te da una moneda de plástico que debes usar para entrar y salir del metro. Se parecen a las fichas que te dan en las ferias 😀

Al llegar a la zona, nos decantamos por un restaurante de noodles, dónde comemos por 350 baths. Con la panza llena, recorremos las calles peatonales elevadas tan típicas de la ciudad. Me encantan las vistas “caóticas” que ofrecen las grandes ciudades del sudeste asiático 🙂

Al salir encontramos un Cat Café al más puro estilo japo 🙂 Nos hace tanta gracia que no podemos evitar entrar. Pedimos un capuccino y un matcha latte frappé por 290 baths y subimos a la zona dónde tienen a los gatos. Aunque la mayoría duermen, el lugar está muy bien, hay poca gente, los tienen bien cuidados y nos recuerda a los Neko Café que visitamos en nuestro 2º viaje a Japón. Pasamos una hora acariciando a los gatitos que nos hacen caso.

Al salir, vamos hacia el parque Lumphini, dónde nos sentamos en un banco junto al estanque a tomar la fresca.

A eso de las 16h, volvemos al metro (19 baths pp) y nos dirigimos a la estación Hua Lamptong. Nos sorprende la poca gente que usa el metro, parece que esté hecho para clases altas -y turistas-.

Una vez en la estación, compramos bebidas para el viaje y recogemos las mochilas de la consigna. Falta 1h 30 para que salga el tren pero estamos agotados, el calor de hoy es mortal y no queremos alejarnos ya de la estación, así que nos sentamos a esperar en la gran sala de espera que tiene el recinto.

A las 17.30h nos dicen que ya podemos subir a bordo y allá que vamos a descubrir nuestro camarote en 1ª clase en el tren nocturno que nos llevará a Chiang Mai.

En el vagón que viajamos hay 12 cabinas de 1ª clase y un par de lavabos solo para los pasajeros de este vagón, uno de estilo occidental y otro tipo letrina con ducha de agua fría, ambos están limpios en todo momento. Nuestra cabina es de primera, no está mal viendo el resto del tren 😛

Salimos puntuales a las 18.15h. Media hora más tarde pasa la azafata comentando que podemos pedir cena en el camarote, son bandejas a escoger con crema, sopa, arroz y carne o pescado con verduras por 170-190 baths. Aunque se puede llevar comida de fuera e incluso ir al vagón restaurante dónde posiblemente sea más barato, optamos por la comodidad. El pack que pedimos cuesta 170 baths c/u. La comida no está mal aunque es bastante picante para mi gusto. Aprovechamos para comernos algunos dulces que compramos en el Chinatown, ¡están bien ricos!

Tras la cena, a eso de las 19,45h pasan a hacer las camas y ya nos dejan el camarote listo para dormir. Aunque tenemos serias dudas de poder dormir esta noche porque el ruido y el traqueteo del tren son importantes. No es nuestro 1r viaje en tren nocturno, ya hicimos un viaje de Barcelona a Oviedo hace años, pero nada tenía que ver aquél tren con este… 😀

Sobre las 21h y agotados de todo el día, nos echamos a dormir. A eso de las 23h, mi marido que va en la litera superior, se baja conmigo porque dice que es imposible estar allá arriba… le parece que se vaya a caer con cada bache :S

Veremos qué tal la experiencia del tren nocturno