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24/09/15: visitamos el MET y nos vamos de compras a Times Sq y 5th Ave!

Día 6: mañana cultural en el MET y tarde de compras 🙂

Nos levantamos tranquilamente a eso de las 8,40h. Desayunamos las provisiones que tenemos en el apartamento y nos ponemos en marcha. Es nuestro último día completo en esta fascinante ciudad… ¡qué rápido pasan los días cuando estás de viaje!

Cogemos el metro hasta la parada 86 Street para ir al Metropolitan Museum of Art, más conocido como el MET.

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Este es otro de los grandes museos de la ciudad de New York y necesitaréis un buen rato para visitarlo. Lo ideal, hacer como nosotros y visitar su web previamente para programar un poco la visita e ir al grano para ver aquello que más os interese.

Pagamos 20$ los dos por la entrada y nos vamos derechos al ala derecha dónde se encuentra la colección de arte egipcio. Los que me conocéis, ya sabéis que el antiguo Egipto es otra de mis pasiones junto a Japón 😉 Lo primero que encontramos al entrar en la zona es el templo egipcio de Dendur, ¡alucinante! ¡Qué cantidad de recuerdos me vienen en estas salas de mi viaje a Egipto en 2005! Tengo pendiente explicaros mi primer gran viaje, en el que me picó el gusanillo viajero 🙂

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¿Y qué hace un templo egipcio en un museo de NYC? Para aquellos que os hacéis esta pregunta, contaros que cuando Egipto construyó la presa de Asuan para formar el lago Nasser en el río Nilo, muchos templos iban a quedar cubiertos por el agua y antes de perder todo ese patrimonio, decidió regalarlos a distintos países del mundo con los que tenían relaciones diplomáticas. Aquí tienen uno de aquellos y si vais a Madrid podréis visitar el templo Debod. Los llevaron pieza a pieza hasta el país de destino y los reconstruyeron allí. Y aquí estamos, frente a un templo, decenas de esculturas, sarcófagos, jeroglíficos, joyas y figuras mortuorias… ¡qué pasada! Cada vez con más ganas de poder repetir aquél viaje, ésta vez con mi marido 🙂

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Tras un buen rato en las salas de arte egipcio, nos vamos hacia la zona dónde exponen armas de todo tipo y de todo el mundo. El arte de la guerra… aquí encontramos armaduras, caballeros, espadas, rifles, e incluso el primer revólver Colt de primeros de 1800.

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con esta nos reímos al recordar a Jaime Lannister de Juego de Tronos 😛

 

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algunas empuñaduras son verdaderas obras de arte…

 

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el mítico Colt

Y de las armas americanas sobretodo, pasamos a las armas niponas… y es que entramos en las salas de arte asiático dónde encontramos verdaderas obras de arte en forma de katana y armaduras samurai…

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Tras las armas, pasamos a las salas dónde se encuentra una exposición de pintura japonesa. Estoy disfrutando de lo lindo en este museo 😛 Encontramos una colección de pintura Ukiyo-e del artista japonés Hokusai de 1830 a 1833, entre sus pinturas más famosas se encuentran la Gran Ola de Kanawaga y 36 vistas del Monte Fuji, ambas utilizadas para el Japan Rail Pass nipón 🙂

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Os dejo enlace a la entrada del 2º viaje a Japón dónde podréis ver una imagen de los Japan Rail Pass de 2011 y de 2013 con estos dibujos… 🙂

Como os decía, nos deleitamos con el arte japonés un buen rato. Entre las obras también encontramos una sala con tatami y algo de Ikebana.

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Antes de irnos, subimos a la azotea desde dónde se tienen unas bonitas vistas de Central Park y el skyline de la ciudad 🙂

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Tras más de 2h en el museo, decidimos finalizar la visita e ir a ver más lugares emblemáticos de la ciudad. Así que salimos y cogemos el metro hasta la parada West 4 St. – Washington Sq. Caminamos las pocas calles que separan el metro de la plaza Washington Square dónde vamos a visitar un lugar algo friki… y es que en esta plaza está la fuente que usaron para grabar la intro de la serie Friends.

La verdad es que cuesta imaginarse que esa fuente sea la misma de la serie… entre que está abarrotada de gente y que tomaron un plano muy concreto de ella… pero aún así me hace ilusión estar aquí porque era muy fan de esa serie de los 90 🙂

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Son algo más de la 1h y empezamos a tener hambre. Decidimos que no nos podemos ir de esta ciudad sin comernos unas hamburguesas del Shake Shack… así que tomamos el metro hasta Times Sq y vamos al local que tienen en la 43 St. con la 8th Ave. Os dejo el enlace a su web para que podáis localizar sus restaurantes…

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Tenemos que esperar unos 30 minutos y cuesta encontrar un sitio dónde sentarse… pedimos un par de ellas con unas patatas y refrescos por 28$, y disfrutamos de ¡¡las mejores hamburguesas que hemos comido en la vida!!

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Sobre las 15h terminamos de comer… la verdad es que da hasta pena terminar de lo ¡buenas que estaban! Decidimos aprovechar la tarde para pasarla por Times Square e ir a comprar algunos souvenirs. La ciudad tiene lugares increíbles pero yo creo que Times fue de lo que más me impactó…

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Entramos en varias tiendas, en algunas solo miramos y en otras compramos… Nos hacemos con un monito de peluche para mi sobrino, una sudadera que me encargó mi hermana, 2 vasos de chupito para los padres y un par de imanes para la colección…

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Tras un buen rato de compras, nos tomamos un café en el Starbucks. Y al salir, nos encontramos con el Naked Cowboy… todo un personaje del que os dejo más información en el enlace.

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A eso de las 16,30h decidimos volver al apartamento e ir a echarnos un rato. Tras una siesta, preparamos las maletas y recogemos las cosas… mañana ya nos vamos 😦 Pero no queremos pasar toda la tarde en el apartamento, así que a las 19h cogemos el metro hasta Penn Station y nos deleitamos con las vistas del Empire State iluminado, hoy con tonos rojos.

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Caminamos por la 34 St mirando escaparates. Entramos en uno de los centros comerciales más famosos, el Macy’s. Damos una vuelta pero no nos acaba de convencer nada. Al salir de nuevo a la 34, encontramos un Uniqlo. Esta cadena japonesa me encanta y hay pocas ciudades dónde puedas encontrar una tienda, así que entramos de cabeza. Me compro 4 camisas 😛 Para los que os guste esta tienda, deciros que está previsto que abran una en Barcelona en 2017 😀

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Son algo más de las 20h cuando decidimos dar por finalizadas las compras y volver al apartamento. Así que entramos al metro. Hoy se acaban nuestras metrocard, así que al salir recargamos las tarjetas con 2,75$ cada una, así mañana no tendremos que preocuparnos de ello yendo cargados con las maletas.

Bajamos en la parada 42 PABT y salimos de nuevo hacia Times Square dónde echamos unas últimas fotos de los grandes carteles y sus luces de neón.

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Compramos en un puesto callejero unas porciones de pizza y unos refrescos por 9$ y con pesar, volvemos al apartamento a eso de las 21,30h. Nos tomamos la cena, ducha y a dormir no muy tarde que mañana nos espera un largo camino de vuelta…

 

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Epílogo 2º viaje a Japón: Reflexiones y recuerdos que quedarán grabados en la retina…

Hace ya tres años que volvimos de nuestro segundo viaje por tierras niponas… y no hay día que no recuerde algo visto o vivido en aquél fascinante país. Cuando volvimos del primer viaje en 2011 pensábamos que Japón nos había enamorado por el hecho de haber disfrutado de nuestra luna de miel allí. En parte nos daba miedo que nos defraudara en un segundo viaje, que no fuera para tanto lo que recordábamos e incluso pensábamos que tendríamos un recuerdo distorsionado. Miedos sin fundamento, tras pasar 38 días entre los dos viajes y tener tiempo para analizar y digerir todo lo vivido. Puedo decir que no fue una ilusión ni un efecto óptico, fue real. Japón nos caló hondo la primera vez y mucho más a fondo la segunda. Japón nos llama la atención. Japón nos enseña que hay algo más fuera de nuestras fronteras. Que un país basado en el respeto, la educación, las buenas formas y la moral existe. Que se puede ser práctico, moderno y tradicional a la vez. Japón te abre la mente.

Pero tampoco es el país idílico, también tiene sus fallos y sus cosas que no nos gustan. Y que fue en el segundo viaje cuando pudimos ver más allá de las cosas que llaman la atención de aquél que pone los pies por primera vez. Vimos una sociedad algo reprimida en ciertos aspectos, solitaria en ciertos momentos y con una presión social enorme, tan grande que lleva a muchos al suicidio por no soportar la deshonra familiar y social. Pude vivir en primera persona lo machistas que pueden llegar a ser, lo superiores que se sienten algunos sobre las mujeres -ojo aquí también hay mucha gente así, aún…-. Es la serenidad de un segundo viaje el que te deja ver con más detenimiento y en más de un momento se nos oyó decir “vaya país de oligofrénicos”.

Recuerdo que cuando planeábamos este viaje, pensábamos en visitar aquellas cosas que nos llamaban la atención y que no pudimos disfrutar en el primer viaje y “cerrar” el país. A medida que planeábamos el viaje, vimos de nuevo que nos costaba horrores acotar la ruta, hay mil lugares que nos llaman la atención y que nos fascinan, pero aún así íbamos con la mentalidad de un segundo y final viaje a Japón. Nos bastaron 4 días para empezar a pensar en “quiero volver” y apenas una semana para decidir “habrá un tercero”.

En el segundo viaje, visitamos una zona de Japón poco conocida por los turistas occidentales, un Japón más puro por decirlo de algún modo y que esconde verdaderos tesoros. Kyushu nos enamoró -excepto Fukuoka que está en la lista de “mejor olvidar”-. Aún flipamos en mil colores cuando recordamos la experiencia vivida en Sakurajima, estoy segura que nunca más podremos sentir algo así, tan difícil de explicar con palabras. Takayama fue otro de los lugares que nos encantaron, ya tenía papeletas antes de visitarla y tras pasar dos días allí, lo puedo decir a ciencia cierta. Nikko nos enamoró por sus fantásticos parajes, esos templos llamativos escondidos entre bosques de pinos y encinas… Qué decir de los lagos del Fuji, fue otro de los momentos top 5 del viaje, aún se me encoge el alma al pensar en Aokigahara y los secretos que esconde, de la magia que se siente junto al Fuji… Tokyo nos sorprendió de nuevo y nos mostró algunas de sus bellezas y de sus extravagancias. A mi marido aún se le ilumina la cara al pensar en el DeLorean y aún se nos ponen los pelos de punta al pensar en el templo de los 47 Ronin y la experiencia vivida allí. Y por supuesto, no me olvido de Kyoto que de nuevo nos maravilló pasando a ser la ciudad que más nos gusta en el mundo (de todos los lugares visitados), es nuestro nº1 sin dudarlo. En el viaje de 2013 pudimos disfrutar de lugares que ya conocíamos y descubrir nuevos rincones y lo mejor es que podríamos organizar un viaje de 1 mes solo a Kyoto y sabemos que no nos defraudaría, hay maravillas en cada esquina.

El lema del viaje en muchos momentos fue “es muy friki pero mola” y en más de una ocasión nos quedamos con la boca literalmente abierta y con los pelos de punta. Emociones en estado puro.

Volvimos cargados de recuerdos, no hay un rincón de mi casa que no me recuerde a esos días vividos por tierras niponas. Tengo una foto del bosque de bambú de Arashiyama de fondo en mi móvil desde entonces 😛 , Japón está en mi día a día.

No sabemos cuándo, pero si sabemos que habrá un tercer viaje. Como ya dije, Japón te cambia la mentalidad y te cambia la perspectiva de lo posible y lo imposible.

¡Japón te cambia la vida! Heart

 

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15/10/13: ¡¡Habemus Doraemon!! … Sayonara Baby, volvemos a casa.

Día 19: emprendemos el viaje de vuelta a casa tras 20 días fabulosos por el país del sol naciente…

Con un sueño terrible y una pena aún más grande, nos levantamos a las 4,30h. Volvemos a casa. Trist Recogemos las cuatro cosas que quedan por meter en la maleta, cerramos las mochilas con las bridas y nos aseguramos de no dejarnos nada. Bajamos al hall dónde hacemos el check-out al estilo nipón y de la forma más rápida posible: dejando la llave de la habitación en una urna Mr. Green

Vamos hacia la estación JR Shimbashi, dónde tomamos la línea JR Yamanote hasta Nippori (160¥ pp). Ayer agotamos el saldo de las tarjetas pre-pago ICOCA con la intención de traérnoslas de souvenir y usarlas en el próximo viaje… si, si lees bien: no sabemos cuándo, pero seguro que habrá un tercero Aplauso Así que pasamos los tornos de entrada y a la salida, antes de volver a pasar la tarjeta por ellos, hacemos el ajuste en las máquinas que hay.

En Nippori nos dirigimos a la zona de la estación de la empresa Keisei -están adheridas una a otra- y compramos los billetes para ir al aeropuerto de Narita (2200¥ pp) con el Skylinner. Ésta es la opción más económica para llegar al aeropuerto sin el JRP activo (a fecha de 2013… desconozco cómo está actualmente).

Compramos algo de desayuno en la estación y esperamos al siguiente tren que sale a las 6,03h. Por suerte no falta mucho para que llegue, ¡menudo sueño tenemos! sleep Una vez colocamos todos los bultos que llevamos con nosotros, nos acomodamos y mientras el tren nos lleva al aeropuerto de Narita aprovechamos para desayunar y despedirnos de esta fascinante ciudad. Heart

A eso de las 8h y poco ya estamos en el aeropuerto, en seguida localizamos dónde hacer la facturación y vamos directos a descargar. Con Lufthansa nos entran dos maletas de 23kg por pasajero, así que soltamos las dos maletas y las dos mochilas, y nosotros nos quedamos sólo con una bolsa de mano cada uno dónde llevamos la documentación, el iPad, las cámaras de fotos y las chaquetas. Hasta las 9,45h no sale nuestro vuelo a Frankfurt así que nos entretenemos mirando tiendas de camino a la puerta de embarque que está en la otra punta del edificio. Sigo sin ver un peluche de Doraemon, yo que me quería traer uno de recuerdo y otro para mi primer sobrino que viene en camino (y que supimos justo antes de partir) 😦 Compramos algunos dulces típicos para el viaje y alguna revista para pasar el tiempo entretenidos.

Al fin llegamos a nuestra puerta de embarque y no me puedo creer lo que ven mis ojos en una tienda justo delante de la puerta… ¡¡¡¡DOS PELUCHES DORAEMON!!!! Aplauso Aplauso ¡¡Casi lloro de la emoción, juasss!! Mr. Green Mr. Green Con las vueltas que hemos llegado a dar por todo Tokyo buscando el peluche y parece que me estuvieran esperando justo antes de marcharme de Japón… Riendo aunque hay personal dentro de la tienda aún está cerrada, así que me planto en la puerta a esperar a que abran, ya no me voy de aquí sin él, ¡si hace falta pierdo el vuelo! Mr. Green ¡¡jaja!! En cuanto abren la persiana me cuelo dentro, solo tienen dos peluches, uno chiquitín (1300¥) que será el primer regalo que tendrá mi sobrino Heart y otro más grandote (3500¥) para mi colección de peluches molones 🙂 De verdad que me hizo tanta ilusión dar con ellos al fin que me dio igual lo que costaran Sacando la lengua Compramos también unos dulces de té verde que a mi marido le pirran y así gastamos los pocos yenes que nos quedan (500¥).

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Más contenta que un niño con zapatos nuevos nos tomamos un zumo antes de embarcar. Este viaje de vuelta ya no será tan duro con mis Doraemon en posesión ¡jajaja! Además tiene un incentivo que nos llama mucho y es que volaremos con la “bestia parda”, el A380. Es la primera vez que subimos en uno y nos hace ilusión, llamadnos frikis Mr. Green Con puntualidad nipona abren la puerta de embarque a la hora prevista y subimos a bordo. Nos acomodamos al más puro estilo japonés: fuera bambas, calcetines gordotes, mantita doble para no coger frío y botellín de agua, iPad y revistas varias a mano… ¡Si es que todo se pega! Riendo

Y con toda la calma que podemos, afrontamos el largo de viaje de vuelta a Europa… el A380 está equipado con varias cámaras (en cabina del piloto, en la panza del avión y en el flap superior) de modo que a lo largo del despegue, vuelo y aterrizaje puedes ir viéndo en directo.

Nos sirven desayuno y comida más que decente, y continuamente pasan ofreciendo bebidas y snacks. En este vuelo vimos un par de enfrentamientos entre pasajeros… la primera fue cuando un europeo con pinta de alemán echó su respaldo atrás, al japonés que iba detrás le pareció mal y empezó a golpear el asiento de delante hasta que el alemán se levantó con muy mala leche, le dijo cuatro frescas que no entendimos y llamó a la azafata que tuvo que explicarle amablemente al japonés que el señor de delante tenía todo el derecho de echarse atrás… me llamó la atención ver a un japonés comportarse de forma tan desagradable. Chocado La segunda fue tras una de las comidas que aproveché para ir al WC y había una cola terrible. Pues bien, un señor japonés algo mayor llegó el último y pretendía entrar el primero, éramos como 7 personas haciendo cola… unos chicos que iban delante mío (europeos también) le llamaron la atención y viendo que no hacía caso, una señora japonesa mayor le pegó un tirón del brazo echándolo al final de la cola. Me sorprendió mucho ver a una japonesa reaccionando así teniendo en cuenta la cultura tan machista que hay en Japón. Casi la felicito y todo  Aplauso

Cuando aún faltaban un par de horas largas para llegar a Frankfurt me empecé a encontrar muy mal… con mucho dolor e inflamación en todas las articulaciones, yo tengo una enfermedad artrítica pero no me había pasado nunca tan fuerte. Ya me había tomado un par de analgésicos además de mi medicación y seguía cada vez peor, así que me fui a buscar a las azafatas y les pedí otro analgésico, les expliqué lo que me pasaba y que soy enfermera, y no me pusieron ningún reparo. Cada “x” tiempo se acercaba alguna de ellas a mi y me preguntaban cómo estaba y si necesitaba algo más. Fue un gesto que agradecí, ¡se portaron genial!

Cuando faltan apenas 30 minutos para llegar, el piloto informa a los pasajeros del vuelo a Barcelona que se ha adelantado unos 30 minutos la hora de salida, y que han cambiado la puerta de embarque, ya vemos que nos va a tocar correr en Frankfurt… Chocado A las 14,05h aterrizamos en tierras alemanas, menuda impresión ver cómo el avión toca suelo a través de las cámaras 🙂 Decir que me pareció un avión muy cómodo. Con mucho aplomo, apenas se mueve y no notamos ninguna turbulencia en todo el vuelo. El personal de 10 y la comida buena, que ya es decir en un avión Sacando la lengua Recomiendo la compañía sin lugar a dudas.

Intentamos bajar del avión cuanto antes, son casi las 14,35h.! Tal y como ponemos pie en el aeropuerto de Frankfurt aceleramos el paso ya que contamos con apenas 1h para hacer la entrada al espacio europeo, control de seguridad y llegar a la siguiente puerta de embarque. Cuando vemos la interminable cola que hay para hacer el control de pasaportes ¡casi nos da un jamacuco! Chocado Chocado Me quedo haciendo cola en una de las filas mientras mi marido va a preguntar al personal, le cuesta un poco dar con alguien que hable inglés pero al fin obtiene información y viene a buscarme, como tenemos pasaporte europeo y vuelo de conexión en media hora, nos dirigen a una cola específica al fondo de la sala, solo tenemos 4 personas delante así que va rápido.

El Polizei me da las “buenas tardes” en español y todo, ¡qué majo! Hecho el trámite, salimos pitando hacia el control de seguridad. Aquí me pasó algo muy bueno… dejo la bolsa con las cámaras y la bolsa con los Doraemon en la cinta del scanner y paso por el arco, veo que el funcionario pasa la bolsa de la cámara sin remirar demasiado -menos mal porqué no pagué las tasas Sacando la lengua – pero la bolsa del peluche la pasa por el scanner como tres veces, se mira muy atento la pantalla con cara de ¿¡y esto qué es?!, me fijo en la pantalla y veo que la imagen que da el scanner son como puntos pero no la imagen del peluche definida… así que le digo que abra la bolsa para mirar que no me importa -prefiero que abra la bolsa a que me retenga aquí más rato y perder el vuelo de conexión- y cuando ve lo que es me mira con una sonrisa y me devuelve la bolsa sin dejar de sonreír… ¡¡si es que Doraemon es internacional!! Avergonzado Mr. Green Mr. Green Salimos pitando de allí y llegamos a la puerta de embarque con el tiempo justo de ir al baño y embarcar, ¡ufff, qué estrés!

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A las 16,05h despega el último vuelo de la jornada, el que nos lleva a casa 🙂 Éste se hace menos pesado, solo son un par de horas y ¡hasta nos dan merienda! A nuestro lado va sentado un chico que nos pide información turística de Barcelona, así que pasamos el tiempo entretenido explicándole cosas de nuestra ciudad Muy feliz

No sé si os ha pasado alguna vez, que después de tantos días fuera de casa cuando llegas a Barcelona y ves la ciudad a tus pies se te ilumina la mirada, ¡ya estás en casa! A las 18h ponemos fin a un laaarguísimo día de viaje, agotados, contentos de estar de vuelta pero a la vez tristes por dejar de nuevo un país tan fascinante como Japón.

Nuestro equipaje sale de los últimos… como el enlace en Frankfurt fue tan corto, ya nos veíamos reclamando, pero al fin aparecen las dos maletas y las dos mochilas. Aplauso

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Cargados como mulas entre bolsas de mano, compras, mochilas, chaquetas y maletas y agotados tras el largo viaje, nos vamos en busca de un taxi para ir a casa… ¡¡hogar dulce hogar!! Llamada a los nuestros, ducha, pedimos cena y a dormir hasta que el cuerpo diga basta.

¡Sayonara baby! Amistad

14/10/13: Last day in Tokyo… Entre Ronin, compras y un tifón amenazante…

Día 18: día inolvidable entre descendientes Ronin…

¡¡Qué dolor hoy cuando al despertar nos damos cuenta que mañana ya volvemos a casa!! Chocado Chocado Nos levantamos tranquilamente a eso de las 9h, bajamos a desayunar y nos ponemos en marcha.

Al bajar a los túneles que conectan el hotel con las estaciones JR y de metro, notamos un señor temblor y además nos zumban los oídos. Oímos como el edificio entero cruje… ¡alucinante! Chocado No es nuestro primer terremoto en Japón y apenas dura unos segundos… tras los cuales, seguimos nuestra ruta como tal cosa. Mr. Green

Tomamos la Asakusa Line hasta la parada Sengakuji, en el distrito de Shinawaga. Amantes de la historia samurai, no nos podía faltar la visita de hoy en este segundo viaje. A pocos metros de la estación ya vemos la gran puerta de madera que marca la entrada al Templo Sengaku-ji, más conocido por el Templo de los 47 Ronin.

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Este templo, de entrada gratuita, en si es poca cosa… una puerta de madera, un pequeño templo, una lámpara de piedra a su entrada… pero en su cementerio están enterrados los 47 Ronin, los cuales continúan siendo uno de los relatos históricos más populares en Japón sobre la lealtad, la resistencia y la fuerza de voluntad, características altamente respetadas en la cultura nipona.

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En marzo de 1701, el señor Asano Takuminokami de Ako (actual Prefectura de Hyogo) provocado y tratado con arroganci,a atacó al señor Kira Hozukenosuke en el castillo de Edo. El mismo día, Asano fue condenado a cometer seppuku (ritual suicida), mientras que Kira no fue castigado a pesar de la costumbre de castigar a ambas partes en este tipo de incidentes. Además, toda la familia Asano fue relevada del poder, dejando a los samurai de Asano sin señor y por tanto, convirtiéndolos en Ronin. Durante más de un año y medio, los samurai de Asano prepararon la venganza de su maestro injustamente castigado, hasta que el 14 de diciembre de 1702, el grupo de los 47 Ronin bajo su líder Oishi Kuranosuke, lograron finalmente vengar a su amo matando al señor Kira. Llevaron la cabeza de Kira al templo Sengakuji, lugar dónde la enterraron y dónde posteriormente, fueron sentenciados por las autoridades a realizarse el seppuku (los 47) por el asesinato de Kira.

Y es en este templo, dónde siguen estando enterrados los 47 y dónde sus familiares a día de hoy mantienen sus tumbas limpias, con agua e incienso y dónde se siguen dejando las cenizas de los descendientes de éstos.

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Cuando entramos al cementerio, escuchamos a un grupo de gente siguiendo unas oraciones cantadas por un sacerdote y nos damos cuenta que se trata de un funeral. Nos parece de mala educación estar allí así que nos damos media vuelta como para alejarnos hasta que terminen, pero uno de los allí presentes nos llama con insistencia para que pasemos. Así que con una reverencia y todos nuestros respetos, pasamos hacia la zona del cementerio del templo. ¡Alucinante poder ver un funeral de un descendiente de los Ronin! Chocado

Un funeral budista es algo muy curioso de ver… hay máximo respeto y silencio, nadie llora, todos siguen los cánticos del sacerdote y siguen una serie de rituales (echar agua, echar humo, poner un bol de arroz con inciensos clavados en él…) a los que aquí no estamos acostumbrados. A pesar de que nos han invitado a pasar, nos parece feo estar ahí, así que muy discretamente nos adentramos en el cementerio para poder ver las tumbas de los Ronin. Tan solo algunas son accesibles, otras están cercadas por una valla de piedra. Es de mala educación hacer fotos a las tumbas… por lo que solo tengo dos fotos que hice al finalizar el funeral y quedarnos solos.

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Aquí podéis ver la distribución de las tumbas.

Tras una visita de lo más inesperada, vamos dando un paseo de unos 15-20 minutos hasta la estación JR Shinawaga mientras vamos comentado la experiencia vivida.

Allí tomamos la linea circular JR Yamanote hasta… ¡¡Ikebukuro!! ¡Si, otra vez! Pero esta vez vamos dando un paseo por las calles de alrededor de la estación buscando tiendas de segunda mano de cámaras y objetivos. Entramos en varias, pero no acabamos de ver claro el comprarla de este modo, así que vamos en busca de un objetivo nuevo… y de mi peluche Doraemon Sacando la lengua Se hace la hora de comer, y decidimos volver a una pizzeria en la que estuvimos cenando una noche en el 1r viaje.

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Tenemos que hacer cola de unos 10 minutos para conseguir mesa, ¡está a tope! Y es que han cambiado un poco de formato desde nuestra primera visita. Para las cenas siguen haciendo a la carta, pero al mediodía han montado un buffet de pizzas y pastas más bebidas y postres (también pizzas pero dulces) por 1300¥ (los dos). Comemos hasta los topes, todo está riquísimo 🙂 Probamos pizzas que aquí no veremos ni de coña, como una que había con shiitake y algas nori Riendo

Tras una buena comida, volvemos a la estación JR Ikebukuro para tomar de nuevo la línea JR Yamanote e ir a otro de los distritos “clásicos” y que aún no hemos pisado en este viaje: ¡Shinjuku!

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Pero esta vez, como ya conocimos el barrio en el 1r viaje, nos vamos derechos a las calles de la electrónica que hay en los alrededores de la estación en busca y captura de un nuevo objetivo para mi cámara Sacando la lengua Entramos de nuevo en varias tiendas de segunda mano… en algunas nos miran hasta raro… debieron pensar “qué hacen estos gaijin aquí” Chocado y en otras vimos verdaderas reliquias dignas de museo de historia Sacando la lengua Finalmente, vamos a las tiendas clásicas tipo Yodobashi… comparamos precios y en Big Camera encontramos una buena oferta (70% de descuento) en un objetivo nuevo de larga distancia que va derecho a la saca no sin antes hacer el papeleo para el Dutty Free. Aprovechamos para comprar unas bridas para cerrar con más seguridad las mochilas ya que hemos decidido que debido a la carga en compras realizadas, y aprovechando que con Lufthansa podemos facturar dos maletas por pasajero, mandaremos también las mochilas a la bodega.

Por más que miramos en distintas tiendas de juguetes, no hay forma de encontrar el dichoso peluche de Doraemon, así que con mucha frustración, me quedo sin él… Mi marido se compra una bandolera de piel en una tienda de ropa de chico (no recuerdo el nombre) en la misma estación y así compartiremos bultos para el equipaje de mano… ¡qué fuerte! tras 19 días de viaje ya estamos distribuyendo el equipaje y pensando en el viaje de vuelta que es ¡¡¡MAÑANA, qué horror!!! Chocado Confundido Por un lado tenemos ganas de volver, son muchos días fuera de casa, pero por otro nos fascina tanto este país que nos entra la depre Trist

Cuando llegamos a la estación de Shimbashi, vemos que ya ha anochecido. Hace días que nos llama la atención un reloj enorme que se ve en la 1ª planta del centro comercial Caretta y no nos podemos ir con la intriga, somos así de curiosos. Así que subimos y vemos que es un gran reloj hecho de metal a los pies de la Nippon TV Tower…

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Decidimos ir hacia el hotel por las calles elevadas que comunican todo el Shiodome Building. Echamos unas fotos de los rascacielos de esta zona tokyota. Sabemos que no impresionan tanto como los rascacielos de otras ciudades, pero aún así tienen su encanto y además desde aquí se ve la Tokyo Tower iluminada de rojo.

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Nos encontramos haciendo estas fotos, cuando oímos el sonido de una súper sirena tipo alarma, pero un sonido espantosamente llamativo… ¡nos asustamos un montón! No sabemos de dónde procede y por unos momentos nos quedamos petrificados intentando averiguar si se trata de un terremoto más intenso que el de esta mañana… Chocado Chocado ¡pero nada tiembla! Vemos a gente correr en dirección al reloj y allá vamos nosotros también no vaya a tratarse de algo serio… ya sabéis que “dónde fueres, haz lo que vieres…” Ojos que se mueven y cuál es nuestra sorpresa al ver que la sirena y todo el mundo corriendo es porque el reloj al marcar las 18h hace un espectáculo de música, luces y hay figuras en movimiento como un carrusel al ritmo de la música… ¡¡la leche, pa’matarlos es poco!! Bueno, pues ya que estamos, nos quedamos a verlo… Mr. Green

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El espectáculo del reloj dura como 5 minutos, al acabar, vemos una tienda de chuches dónde nos compramos algunas para el viaje de mañana. Bajamos al Familiy Mart a comprar algunos dulces y galletas para traernos y para desayunar mañana, y unos refrescos. Y con las manos bien cargadas, nos vamos al hotel a hacer las maletas… ¡qué dolor!

Nos encontramos a medio hacer las maletas cuando haciendo zapping en la tele vemos que sacan imágenes de un tifón que se acerca a Japón… tras ver la misma noticia en varios canales, interpretamos que a eso de las 12h tocará suelo justo en ¡¡¡Tokyo!!!

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Nuestro vuelo sale a las 10,30h, esperemos no tener problemas para partir… Ojos que se mueven

Bajamos a cenar al centro comercial que hay junto al hotel unos buenos ramen para despedirnos de Japón. Echamos unas últimas fotos desde la habitación, hablamos con los nuestros para decirles que estamos bien, tristes pero bien… Y acabamos de preparar las cosas, y a dormir pronto que mañana toca madrugar y nos espera un laaaargo viaje de vuelta… sleep

13/10/13: de Harajuku a Odaiba en busca de Cosplays

Día 17: conocemos algunos “clásicos” en la capital nipona y dedicamos el resto del día a las compras y el ocio…

Hoy es domingo y ¿¡a dónde se va los domingos en Tokyo?! ¡¡A Harajuku!! Aplauso Nos levantamos con la calma, desayunamos y nos ponemos en marcha. JR Yamanote hasta Harajuku y conforme nos vamos acercando a nuestro destino el tren se va llenando más y más hasta que ya no cabe ni un alfiler… en Harajuku bajamos toda la marabunta, creo que el vagón ha subido medio metro al bajar todo el mundo 😛

Nos dirigimos en primer lugar al santuario de Meiji Jingu, de entrada gratuita, es uno de los más populares en Japón y de los más importantes de Tokyo. Dedicado a los espíritus deificados del emperador Meiji y su esposa, la emperatriz Shoken. La construcción del santuario finalizó en 1920, ocho años después de la muerte del emperador y seis después de la muerte de la emperatriz. El santuario fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial, pero fue reconstruido poco después. El Emperador Meiji fue el primer emperador del Japón moderno, nació en 1852 y ascendió al trono en 1867, en el pico de la Restauración Meiji, cuando la era feudal llegó a su fin y el emperador fue restablecido en el poder. Durante el período Meiji, Japón se fue modernizando y occidentalizando para abrirse a las principales potencias mundiales. Falleció en 1912.

Y tras un poco de historia, continuo con el relato 🙂 Cruzamos una gran torii de piedra y en seguida encontramos algunos toneletes de sake ofrecidos por los fieles, así como unos barriles de madera repletos de arroz.

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Seguimos paseando por un camino empedrado y rodeado de un frondoso bosque. Tanto el Meiji Shrine como el adyacente parque Yoyogi constituyen una gran zona boscosa dentro de la ciudad. Vemos las indicaciones para el jardín privado y la casa del tesoro pero no los visitamos… nos llama la atención la cantidad de niños y niñas vestidos con trajes tradicionales, así como el montón de familias que llevan a sus bebés para “bautizarlos”. Me encanta esa mezcla de modernidad y tradición que tiene la cultura japonesa 🙂

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Al llegar a las puertas del santuario vemos un montón de turistas en modo paparazzi… y es que hay una boda tradicional sintoísta. Ei pues yo no voy a ser menos Mr. Green Algunas invitadas llevan kimonos realmente bonitos, otras van con vestidos de fiesta como los nuestros, eso sí todos elegantísimos/as. Me acuerdo del capítulo de Callejeros Viajeros que mostraban bodas japonesas y de los costes que conllevan, mucho más elevados a los que nos gastamos aquí.

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Los novios y la comitiva nupcial entran al interior del edificio principal y cierran las puertas, así que nos quedamos sin poder visitarlo. Vemos el resto de edificios y los patios que los rodean y disfrutamos de los pequeños detalles…

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Tras un ratito aquí, desandamos nuestros pasos hasta la entrada principal junto al puente de Harajuku y entramos al parque Yoyogui a ver si hay suerte y encontramos algún cosplay y/o rockabilly que en el anterior viaje no hubo manera 😛 Nos compramos unos helados y nos sentamos en un banquito a descansar. Hay grupos de chicos y chicas que ensayan bailes musicales y obras de teatro, algún personaje disfrazado… pero poca cosa. ¡Vaya chasco! Es la segunda vez que vamos al Yoyogui en su busca y nos quedamos con las ganas. Así que con el intento frustrado 2, nos vamos hacia Takeshita Dori. Algo en el cielo nos llama la atención: ¡es un mini zeppeling!

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Esta calle estrecha y de unos 400m de largo, está llena de tiendas y cafeterías dirigidas a los adolescentes, se dice de ella que es un símbolo de Harajuku y el lugar de nacimiento de muchas de las tendencias de la moda tokyota. Ya desde el principio de la calle vemos que está abarrotada, se hace difícil poder andar por ella… entramos en algunas tiendas de juguetes en busca de mi peluche de Doraemon pero no hay suerte… desde luego, si te gusta ese estilo de ropa puedes encontrar ¡verdaderas gangas!

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Tras recorrer la calle, nos dirigimos a Omotesando. Esta arbolada avenida de 1km de largo es conocida como los Campos Eliseos de Tokyo ya que cuenta con tiendas de grandes marcas y restaurantes y hoteles de alto standing. Aquí tenemos dos objetivos, entrar al Kiddy Land y al Oriental Bazar para hacer algunas compras.

En el Kiddy no acabamos de encontrar nada que nos guste y no tienen Doraemons… pero en el Bazar ¡arrasamos! Es una de las tiendas de souvenirs más grandes de Tokyo y puedes encontrar de todo en ella, la mayoría de cosas a un precio muy asequible. Compramos un juego de té, unos posa-palillos, un par de marca-páginas, unos posa-vasos de bambú, unas esterillas individuales y dos maceteros con semillas de bonsái de sakura y de arce, ¡todo por 4 duros, digo yens! Me llevo el hanami y el momiji a casa Heart

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Al salir, topamos con el colegio oficial de enfermería de Tokyo y deformación profesional… pero me hace ilusión 😀 foto de recuerdo y para enviársela a mis compis Mr. Green

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Como vamos cargados, decidimos volver al hotel a dejar las compras. Así que cogemos la JR de nuevo hasta Shimbashi y descargamos. Aprovechamos que es la hora de comer para entrar al centro comercial que hay junto al hotel, el Caretta. Nos decidimos por un restaurante de tonkatsu, en el que por unos 2500¥ los dos, ¡comemos hasta reventar! -literalmente- unos menús de sopa con bol de tonkatsu con col y arroz y té de cebada caliente gratuito para beber.

Aprovechando que estamos en el triángulo JR-metro-Yurikamome, nos dirigimos hacia la estación del Yurikamome para ir a Odaiba, ¡otro de nuestros barrios favoritos en Tokyo! Nos bajamos en la parada que hay junto al Venus Fort (trayecto 360¥ pp). Ya de camino hemos visto que hay como una exposición de coches de rally, así que luego iremos a echar un vistazo.

Entramos en el centro comercial Venus Fort, la otra vez sólo lo vimos por fuera, y nos quedamos flipados con ese techo falso pero que parece ¡¡¡muy muy real!!!

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Damos un paseo y ¡vaya flipe de sitio! De nuevo nuestro lema del viaje sale de nuestras bocas: ¡¡“es muy friki pero mola” jaja!! Es como si emularan una ciudad italiana, con sus suelos de adoquines, su fuente y hasta con iglesia ¬¬’

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Cogemos un mapa del lugar ya que es enorme y nos dirigimos hacia la exposición de coches antiguos que hay con entrada gratuita. Menudos coches tienen aquí…

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Pero mi marido ya lo flipa del todo cuando vemos que hay un ¡¡¡DeLorean!!! La carrocería es de acero como el de la película y está muy bien conservado… solo se fabricaron unos 8000 en todo el mundo, así que ver uno es todo un lujo.

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Después de hacerle mil fotos desde todos los ángulos, seguimos viendo el resto de exposición. Me hace gracia ver un Mazda Carol, éste es tocayo mío Sacando la lengua También tienen una exposición de maquetas de coches y motos, así como información sobre la historia del motor japonés. Antes de salir, de nuevo nos acercamos al DeLorean, mi marido disfrutó como un niño Mr. Green

Miramos algunas tiendas y entramos a todas las jugueterías pero sigo sin encontrar el peluche de Doraemon… empiezo a pensar que lo han retirado del mercado hasta que se acerquen las olimpiadas del 2020…

Cambiamos de edificio y vemos de pasada la exposición gratuita de Toyota, no hacemos demasiado hincapié puesto que ya estuvimos aquí en el primer viaje. Cruzamos hacia el Leisureland y entramos. Es una sala de recreativos enorme y tiene algunas “atracciones” al estilo del Joypolis, vemos que hay una que es un castillo ninja, nos acercamos con intención de entrar pero todos los carteles están en japonés… preguntamos a uno de los empleados y como puede nos dice que no está en inglés… así que nos quedamos con las ganas… Pero nos damos un masajito de pies por 200¥ cada uno en las máquinas que ya probamos en el primer viaje, ¡nos sabe a gloria!

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En la sala hay un montón de rockabillies y de cosplay… ¡Ah, ¿así que están aquí?! Al salir del Leisureland, miramos los precios para subir a la noria pero vemos que ¡¡hay una cola de 1h!!, así que pasamos de largo.

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En los jardines que rodean el centro comercial vemos que hay un montón de grupos de cosplays por lo que llegamos a la conclusión que se han movido de barrio… supongo que en Harajuku se debían sentir un poco “observados” por los guiris y buscan aquí su rinconcito.

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Vamos dando un paseo hasta el Divercity, otro gran complejo de ocio, con tiendas y restaurantes y… ¡¡¡su Gundam escala 1:1!!! ¡Alucina! Está rodeado de gente echando fotos y “midiéndose” con él… pero vaya que los más altos apenas éramos como sus pies de altos o_O’

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Antes de entrar al centro por eso, nos acercamos a una exposición de coches de rally que hay al lado y vemos que también hay pistas dónde hacen derrapes y alguna carrera de karts.

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Y ahora si, entramos al centro. Nos miramos las tiendas, vemos algunas de las marcas habituales que tenemos por aquí y como no, entro a todas las jugueterías que pillo en busca de un peluche de Doraemon, de nuevo intento fallido… Entramos a la tienda Kitty que hay y me enamoro al instante de un gorrito de punto, y eso que yo no soy de Kitty… así que a la saca para mi “sobrina” postiza recién nacida y que conoceré cuando volvamos a casa… uff qué poquito queda para la vuelta, ¡madre mía! Chocado

Tras la compra, nos tomamos un cafelillo de verdad en un Starbucks y salimos hacia las playas que hay en la bahía con intención de ver el atardecer desde allí. Pasamos por delante del Joypolis y estamos más que tentados de volver a entrar, pero decidimos no hacerlo porqué si no nos pueden dar las uvas allí ¡jajaja! ¡¡¡¡Odaiba es el distrito del vicio!!!! Avergonzado Mr. Green

Llegamos a la bahía y nos sentamos junto a una de sus playas para ver cómo cae el sol sobre la bahía de Tokyo, con el Rainbow Bridge, la Tokyo Tower y el Skytree sobresaliendo del skyline de la ciudad.

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Es bonito ver cómo va cayendo el sol. Mientras en la playa algunos juegan a béisbol, unas chicas intentan hacerse una foto saltando, otros pasean de la mano… y nosotros pensamos en lo lejos que estamos de casa en estos momentos, de lo mucho que hemos disfrutado de Japón en estos 18 días.

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Cuando empieza a anochecer, decidimos volver pero antes echamos un vistazo al ToysR’us por si por un casual hubiera un Doraemon para mi… pero tampoco… ¡qué mala suerte! ¿Cómo puede ser que no haya ni uno solo? Ojos que se mueven Vemos de nuevo a la Estatua de la Libertad nipona que está junto a la tienda y con la sede de la televisión japonesa de fondo 🙂

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Tras las últimas fotos, cogemos de nuevo la línea Yurikamome y volvemos a la estación de Shiodome (360¥ pp). Una vez allí decidimos coger el metro Asakusa Line e ir a echar unas fotos nocturnas del Senso-ji. Así que en pocos minutos estamos frente al santuario… ¡wow qué recuerdos del primer viaje otra vez! Lástima que la gran lámpara de papel está cubierta por una lona, pero por suerte ya la vimos en el 1r viaje Muy feliz

Entramos al recinto y miro por las tiendas que venden peluchitos a ver si encuentro un Doraemon… veo uno en un escaparate pero ya han cerrado el puesto, ¡no me lo puedo creer!

Seguimos recorriendo la calle comercial hasta el santuario. Si ya nos gustó a la luz del sol en su día, visto de noche con todos los edificios y la pagoda iluminados ¡nos gusta más! Además no hay mucha gente a éstas horas por lo que podemos echar unas fotos sin agobios y disfrutar del lugar tranquilamente.

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Y tras la visita, volvemos al metro, línea Asakusa hasta Shiodome de nuevo. Estamos verdaderamente cansados, menudo tute nos hemos pegado hoy… así que para no romper con las costumbres, compramos cena en el Family Mart y nos vamos al hotel a descansar que ya toca… sleep

12/10/13: Redescubriendo Tokyo con una cena en un restaurante español de ¡10!

Día 16: día recorriendo Shiodome, Ginza, Ikebukuro, Kanda, Akiba, Shibuya… descubriendo nuevos lugares y disfrutando de otros ya conocidos.

Es sábado, y se va acercando el final del viaje pero tenemos unos días para disfrutar de Tokyo. El planning para los últimos tres días estaba pensado para visitar algunos imprescindibles que nos faltaban, repetir lugares que nos gustaron del primer viaje y sobretodo, perdernos por sus calles y con sus gentes. Evidentemente, el planning que terminamos haciendo no tenía nada con el ideado y… ¡ésto es lo que más me gusta de viajar por libre! Poder hacer o deshacer el planning según lo que más nos apetezca hacer en cada momento del viaje 🙂

Nos levantamos con calma a eso de las 9h, bajamos a desayunar de los últimos y empezamos la ruta de hoy con un imprescindible que tenemos a pocos pasos del hotel, los jardines imperiales de Hama Rikyu (500¥ pp). Estos jardines se construyeron como residencia en Tokyo de un señor feudal y albergaba cotos de caza reales en el período Edo, pasando a ser un palacio imperial más tarde. Se trata de uno de los jardines más grandes del centro del Tokyo y se encuentra entre los edificios de Shiodome Building, Ginza y la bahía de Tokyo.

Damos un paseo por los jardines, entre sus estanques y sus jardines repletos de flores y viendo el contraste que hace el jardín con los grandes edificios de Shiodome. ¡Me encantan los contrastes que ofrece Japón!

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Al fondo la Tokyo Tower entre los edificios de Shiodome

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Estamos apenas una hora ya que hace un calor insoportable… vamos buscando las pocas sombras que hay, parece mentira que estemos en octubre, nosotros pensábamos que haría más fresco pero es como el agosto de España… Vemos que están preparando un evento en la sala de té pero se paga a parte y toda la información está en japo así que no nos enteramos muy bien de qué va la cosa, así que decidimos huir de la chicharrina que cae en el jardín y adentrarnos en la ciudad de nuevo.

En un principio teníamos pensado subir a la Skytree pero al final decidimos pasar de ella, ya habíamos subido a tres miradores en el primer viaje y 3000¥ por persona nos parecía excesivo, así que cambiamos sobre la marcha el planning y nuestro siguiente punto en la ruta de hoy sería uno de los distritos que no visitamos en el primer viaje. En menos de 15 minutos a pie, estamos en las calles del exclusivo distrito de la moda y de las grandes marcas: Ginza.

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Su calle principal es conocida como los “campos Eliseos” tokyotas. Aquí tenemos como interesante algunos centros comerciales, pero lo que realmente nos interesa es algo muy friki a los pies del Sony Building y el Hibiya Chanter: ¡¡la estatua de Godzilla!! Mr. Green Paseamos durante más o menos una hora por sus calles, repletas de tiendas de todo tipo, pero sobretodo de grandes marcas.

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Pero aunque teníamos la ubicación en el mapa de la estatua de Godzilla, ¡no hubo forma de localizarla! Nos dio mucha rabia, es una parida pero nos hacía gracia 😛 A los pies del Sony Bld. estaban grabando un spot publicitario y no sabemos si es que estaba tapada/escondida entre las cámaras o es que la han retirado ya… Ojos que se mueven con un buen chasco por perdernos ese momento friki, decidimos coger el metro allí mismo y movernos de barrio.

De nuevo rompemos los planes previstos (pensábamos ir a Roponggi y al templo Zozoji a los pies de la Tokyo Tower, quedarán para el próximo viaje) pero en lugar de eso, decidimos volver a uno de los barrios que más nos gustaron en el 1r viaje: Ikebukuro.

En unos 20-30 minutos (190¥ pp el trayecto en metro) nos plantamos allí. Llevábamos anotada la dirección de una tienda que recomendaban en varias webs de cámaras y objetivos de segunda mano, pero de nuevo nos llevamos un chasco al ver que la han traspasado y que ahora hay una cafetería, ¡hoy no es nuestro día! Así que cogemos una de las calles principales y nos vamos al centro comercial Sunshine City.

A la entrada, había un grupo de chicos y chicas grabando un vídeo musical. Estuvimos un rato viéndolo y luego entramos al centro. Ya son cerca de las 14h y tenemos hambre, así que después de mirar los “escaparates” de varios restaurantes nos decantamos por uno con planchas en las mesas para preparar yakisoba y okonomiyakis. ¡¡¡Riquísisisimos!!! Nos ponemos como las botas (aprox 2000¥ los dos con refrescos) y con la panza llena, nos ponemos en marcha de nuevo. Recorremos varias tiendas de la Kitty y jugueterías en general, tengo que llevar algo de la Kitty a una amiga súper fan de ella que tuvo a su niña durante nuestro viaje y no me puedo ir de Tokyo sin comprar un Doraemon de peluche ¡jeje! Pero está claro que hoy no es nuestro día porqué no encuentro nada mono ni ningún Doraemon en ningún sitio… Confundido

Salimos del Sunshine y junto a él está el Tokyu Hands, entramos en busca de sus jugueterías y viendo que no tenemos éxito acabamos en la última planta entrando a un Neko Café que habíamos visto por internet 😀 Pagamos unos 300¥ por persona y tenemos una hora para jugar con los gatitos. ¡¡Qué monada!! Algunos duermen, otros juegan… hay muchos niños que disfrutan un montón de los gatitos y nos llama la atención un chico que lleva hasta juguetes gatunos para entretenerlos, debe ser un asiduo porque nada más entrar muchos gatos se le acercan a saludarlo.

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En este Neko también puedes adoptar algunos de los gatos que tienen e incluso tienen tienda de accesorios y comida. Tras un ratito ahí, cogemos de nuevo el metro y vamos hacia la Kanda Second-hand Book Area, entre los distritos de Akiba, Kanda y Chiyoda.

Este es un barrio algo particular, nada más salir del metro, cruzamos un puente y encontramos unas calles que están cortadas al tráfico y en las que hay un montón de casetas dónde hacen manualidades para adultos y niños, juegos de todo tipo, marionetas… nos recuerda un poco al encanto de Gràcia en Barcelona Sacando la lengua

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Recorremos sus calles hasta toparnos con una catedral ortodoxa, ¡esto si que no nos lo esperábamos!

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Intentamos entrar pero está cerrada y aún falta más de 40 minutos para que vuelvan a abrir por lo que no nos esperamos… Seguimos callejeando hasta la zona de las librerías de segunda mano y vamos entrando en ellas a echar un vistazo.

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Es curioso de ver. Aunque solo tienen libros en japonés, hay librerías que tienen libros muy muy antiguos, algunos ¡incluso con manuscritos! También hay tiendas de discos y de cómics. Nos tomamos un café decente en Starbucks y de paso descansamos las piernas un rato, y luego seguimos hacia Akihabara. Vemos en el mapa que queda un buen trozo, así que nos dirigimos a la parada de metro más cercana, así nos ahorramos un trozo de caminata.

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Salimos de nuevo a la calle y vamos por las tiendas pequeñas que hay detrás de la estación JR para echar un vistazo a las de segunda mano. Mi idea era comprarme otro objetivo, pero de segunda mano… lo malo es que muchos de los dependientes de estas tiendas hablan muy poco o nada de inglés y sin poder preguntar nada no me atrevo a comprar… así que echamos un vistazo en las tiendas más grandes para ojear los que tienen nuevos. Me encanta pasear por este barrio, tan dinámico y juvenil, tan electrónico y anime a la vez…

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Cuando empieza a anochecer, volvemos a la estación JR y tomamos el tren de nuevo hacia un nuevo destino para este día de pateo: ¡Shibuya! El que fue nuestro barrio en el primer viaje merece una visita de sábado noche 🙂 Ya desde la estación podemos ver lo abarrotado que está el paso de peatones. Aunque en el anterior viaje lo vimos casi a diario, ¡no deja de sorprendernos la cantidad de gente que pasa por él cada vez que el semáforo se pone en verde!

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Mucha gente va al Starbucks a hacer las fotos pero por lo visto se acumula demasiado gente cámara en mano y al personal del local no le gusta que la gente vaya a ello sin consumir… Una buena alternativa es la estación JR, también queda elevada y es gratis Sacando la lengua

Tras un buen rato ensimismados viendo al gentío, salimos a la calle y de nuevo vemos la estatua del perro más fiel: Hachiko. No repito la historia… pero la tenéis en la entrada de la primera visita al barrio en 2011.

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Tras la foto de rigor, disfrutamos de la sensación de cruzar de nuevo por el paso más transitado del mundo sin que nadie, absolutamente nadie ¡te roce! Son cerca de las 21h y tenemos hambre. Se me ocurre que podemos ir al restaurante español que probamos en el primer viaje, ¿qué mejor forma de celebrar el día de la hispanidad? A mi marido le parece genial la idea así que ¡allá vamos! El restaurante está muy cerca del hotel dónde nos alojábamos y nos hace especial ilusión recorrer esas calles, pasar por delante de tiendas y restaurantes dónde estuvimos hace dos años y mil recuerdos vuelven a nuestra mente. En apenas 5-10 minutos llegamos al restaurante y aunque está hasta los topes el dueño nos hace sitio para poder cenar. ¡¡Qué gracia ver algo escrito en español después de tantos días!!

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Como la vez anterior, pedimos unas copas de vino (un ribero y un rioja) y hacemos tapeo. Patatas bravas, champiñones al ajillo, lomo frito, jamón ibérico, lomo ibérico, tabla de quesos… ¡¡todo riquísimo!!

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El dueño es un japonés que estuvo en Gràcia (Barcelona) en una escuela de cocina e importa todos los ingredientes desde España. El hombre se interesa por nosotros y más cuando le decimos que somos de Gràcia 🙂 nos habla en español e incluso nos dice alguna cosa en catalán, es un encanto. Le contamos que ya estuvimos allí hace dos años y aún se emociona más al saber que volvemos a su restaurante. Nosotros hemos hecho tapeo, pero el tipo prepara guisos españoles y unas paellas y fideuás ¡que huelen estupendamente!

Parece curioso lo bueno que sabe comer como en casa estando al otro lado del mundo y después de casi tres semanas por tierras niponas 😀 El sitio es algo carillo, pero entendemos que es un premium (un buen restaurante japonés en España también lo es), además nos tomamos un par de copas de vino cada uno que nos sabe a gloria. Por algo menos de 5000¥ comemos y bebemos de vicio, así que no nos escuece ¡la verdad! Nos despedimos del dueño con varios gracias, gràcies y arigato, y volvemos hacia la estación JR Shibuya.

Cogemos la línea circular JR Yamanote de vuelta a Shimbashi y de ahí hacia el pasadizo subterráneo que lleva al hotel. Estamos realmente cansados, ha sido un día de mucho caminar pero estamos contentos de haber descubierto rincones nuevos y de haber vuelto a sitios que nos encantaron y que a día de hoy, ¡aún nos gustan más! Heart Heart

11/10/13: Bosques, cascadas, lagos y templos pintorescos en Nikko

Día 15: descubrimos un Japón diferente en Nikko

Hoy toca hacer una excursión que nos quedó pendiente en el primer viaje, Nikko. Como sabéis, fuimos a Japón por primera vez dos meses después del tsunami de 2011, realmente podríamos haber ido a Nikko pero para tranquilidad de los nuestros evitamos “acercarnos” a Fukushima, así que quedó pendiente para la siguiente ocasión. Y ahora llegaba el momento Heart

Nos levantamos bien temprano, desayunamos en el hotel y salimos hacia la JR Tokyo (tan solo tardamos 4 minutos desde JR Shimbashi) dónde a las 8,08h cogeremos el shinkansen hacia Utsunomiya. Es nuestro último día de Japan Rail Pass y ¡hay que aprovecharlo! Riendo

Decidimos no reservar los billetes para el día de hoy, ya que no sabíamos exactamente el rato que pasaríamos en Nikko. Mientras esperamos que arranque el tren, vemos en las pantallas que éste tiene parada en Fukushima, así que grabo un vídeo para enviárselo a un compi del trabajo que me ha dado mucho la brasa (otra vez) con el tema de la radiación. Doblemente malvado Mr. Green

El trayecto dura unos 50 minutos. Al llegar a Utsunomiya, cambiamos cogemos un tren local de la línea JR Nikko Line. Es un tren viejuno y ya suponemos que pasará por una vía del estilo a las de Takayama al tratarse de una zona montañosa. En 42 minutos de “shin-borreguero” -como bautizó mi marido a estos trenes- llegamos a Nikko.

Nikko (日光): A dos horas en tren de Tokyo, es al mismo tiempo una maravilla de belleza natural y un importante emplazamiento de obras maestras arquitectónicas de Japón. Forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1999. La mayoría de los edificios de los santuarios, así como numerosos elementos, han sido catalogados como Tesoros Nacionales o valioso patrimonio cultural.

Son las 9,54h y sé por la info que saqué del foro Los Viajeros que a las 10,01h sale un bus hacia las cascadas… queremos empezar la ruta de hoy por esa zona así que a paso ligero vamos de la JR Nikko a la Tobu Nikko, compramos los pases del bus (2000¥ pp -el pase de dos días-) y con ciertos problemas por lo mal indicado que está, conseguimos dar con el bus que sube hacia el lago y las cascadas ¡in extremis! Aunque son solo 15km de trayecto, es una carretera de montaña con unas pendientes y unas curvas por las que cuesta creer que los buses vayan por ahí… así que se convierte en un paseo de 50 minutos.

El bus nos deja en la terminal de bus de la zona norte de Nikko y en menos de 5 minutos estamos junto a la cascada Kegon (Kegon no Taki). Con casi 100m de altura es una de las tres cascadas más bellas de Japón y la más bonita de esta zona. Es la única vía de escape de las aguas del lago Chuzenji. Vamos hacia la plataforma de observación gratuita y nos maravillamos con las vistas! Heart Aunque ayer ya vimos otras cascadas en los lagos del Fuji, ésta nos gusta mucho. Estamos a unos cuantos metros de distancia y aún así nos llega el agua que salpica al caer. Están rodeadas de unos precipicios preciosos y de un bonito bosque entre las montañas.

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Decidimos pagar para coger el ascensor (530¥ pp) para observarlas casi en su base. Aquí hace más frío que arriba, queda a la sombra y junto a la humedad del lugar necesitamos echar mano a las sudaderas. Las vistas desde aquí son aún más impresionantes.

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Tras un buen rato de disfrutar de las vistas, de echar unas cuantas fotos y vídeos estrenando mi cámara nueva 🙂 cogemos de nuevo el ascensor para volver arriba. Nos compramos unas bebidas en las máquinas que hay y luego vamos hacia el lago en un corto paseo de unos 10 minutos. Junto a él vemos una gran torii de madera, muy similar a la de Kyoto.

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Según íbamos subiendo con el bus, vimos que la niebla se iba dispersando y aquí aún queda algo de ella, aunque luce el sol. Se nota que estamos en zona montañosa y a una cierta altura porque hoy no nos sobran para nada las sudaderas…

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El lago Chuzenji (Chuzen-ji-ko) es un pintoresco lago en medio de las montañas al norte de la ciudad de Nikko. Se encuentra a los pies del Monte Nantai, el volcán sagrado de Nikko, cuya erupción bloqueó el valle, creando así el lago hace unos 20.000 años. Se encuentra a 1269m de altura sobre el nivel del mar.

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Vemos que hay barquitos con forma de cisne para dar un paseo por él, varios restaurantes y hoteles en su orilla y aunque sabemos que al otro extremo se encuentra el templo Chuzenji, no conseguimos distinguirlo a través de la niebla. Es tentador quedarse en esta zona y verla con calma, pero ambos tenemos dolor de cabeza (supongo que por la altitud), así que decimos volver a la estación de buses y coger el siguiente autobús que baja hacia el centro de Nikko. Son las 12,15h y tenemos unos 45 minutos de bajada. De nuevo nos impresiona sobremanera la carretera de Dios por la que pasa el bus.

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Decidimos bajar en la parada de Nishisando con intención de ver el abismo. Pero antes hacemos un alto para comer. Aunque muchos en el foro recomiendan un restaurante de lo más pintoresco en Nikko, estamos lejos de él, así que nos decidimos por un pequeño restaurante-tienda de encurtidos cerca de la parada. La señora que lo lleva no habla ni papa de inglés pero con las fotos de la carta y señas nos entendemos a la perfección. Comemos un riquísimo bol de ramen con un buen té (unos 2000¥ los dos) que nos va de perlas para entrar en calor.

Y ahora si, a eso de las 14h y con la tripa llena, vamos hacia el abismo de Kanmagafuchi. Según la guía hay un paseo de 10-15 minutos a pie, aunque a mi me pareció algo más. Formado por una erupción del cercano Monte Nantai, este pequeño barranco cerca del centro de Nikko tiene un agradable sendero para caminar junto al río ofreciendo un paisaje precioso. También conocido por su fila de cerca de 70 estatuas de piedra de Jizo, un Bodhisattva que cuida de los niños fallecidos y de los viajeros.

Ya sabíamos por comentarios del foro y fotos que habíamos visto que lo de “abismo” le queda un poco grande… y aún así, una vez allí nos echamos unas buenas risas con el tema Mr. Green Mr. Green Desde luego si vas con la mentalidad de ver un abismo como tal, quítatelo de la cabeza. Eso si, me pareció un lugar fascinante. A un lado, encuentras la hilera de Jizo cubiertos de musgo, al otro el pequeño barranco por dónde baja el agua que proviene del Chuzenji, con una gran fuerza formando grandes remolinos en el agua y puliendo las grandes rocas que lo bordean. Im-presionante, de verdad. Y como vale más una imagen que mil palabras, ahí os dejo algunas instantáneas. Heart

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Tras un buen rato allí y después de tomarnos un café calentito de una de las máquinas que había en la zona, seguimos con la ruta. Cuando planeamos la excursión de hoy pensábamos ver los principales templos de la zona pero en verano decidieron quitar el pase que incluía la entrada conjunta a todos ellos y cobrar por separado cada templo, haciendo que subiera el precio…, luego además cubrieron el Rinnoji para restaurarlo y además pensamos en que ya llevaríamos un par de semanas por Japón recorriendo templos y que posiblemente estaríamos empachados, así que decidimos descartar templos y quedarnos solo con el Toshogu, uno de los más importantes. Y ahí es a dónde nos dirigimos. Tras unos 30minutos andando llegamos a la zona de los templos. Enfilamos unas escaleras de piedra que llevan hasta el Rinnoji y el Toshogu y nos adentramos en el bonito bosque que los rodea.

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En primer lugar pasamos junto al Rinnoji, el templo más importante de Nikko. Fue fundado en 766 por el monje Shodo Shonin quien introdujo el budismo en Nikko en el s. VIII. El templo está totalmente cubierto por lonas ya que están en obras de restauración, así que echamos unas fotos al Gomado Hall, el único edificio que queda descubierto y seguimos.

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Llegamos hasta la gran torii de piedra que marca la entrada al Santuario Toshogu, considerado como la principal atracción de Nikko. Construido en 1636, se trata del mausoleo de Tokugawa Ieyasu, fundador del shogunato Tokugawa que gobernó Japón durante más de 250 años (hasta 1868), y dedicado a los espíritus de Ieyasu y a otras dos personalidades históricas más influyentes de Japón: Toyotomi Hideyoshi y Minamoto Yoritomo.

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Nada más cruzar la gran torii uno ya es consciente de que este complejo de templos es algo totalmente distinto a lo que estamos acostumbrados a ver en Japón, y aunque no es exclusivo de esta región será lo único de esta arquitectura que verás en un viaje “tradicional” a Japón. El santuario está formado por más de una docena de edificios sintoístas y budistas y están envueltos por un bonito bosque. Destacan sin duda la gran variedad de colores así como los elaborados gravados de cada uno de los edificios.

Junto a la torii hay una gran pagoda de cinco pisos en un llamativo color rojo que destaca entre el verdor del bosque. ¡Increíble!

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Avanzamos hasta la taquilla dónde compramos el ticket que incluye la entrada a todos los edificios del santuario (1300¥ pp). No entraré en detalle en relatar cada edificio que visitamos aquí, pero si mencionar que si os gusta la naturaleza no os podéis perder la visita a este lugar.

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Del santuario destacan tres cosas como “más importantes”, la primera es el templo que contiene los grabados de los tres monos de la sabiduría (conocidos popularmente por los monos del WhatsApp) que enseñan el tradicional “ver, oír y callar” al modo nipón, en este punto había un montón de escolares recibiendo las explicaciones por parte de sus maestros Muy feliz

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Por otro lado tenemos la sala del “Rugido del Dragón“. No hablaré demasiado de ello porqué me pareció una turistada al 200%, quizá si se esforzaran por dar las explicaciones previas al “rugido” me gustaría más… Y por último, la escultura del Gato Durmiente… ¡que aquí ya me mataron! Se trata de un ascenso por unas empinadas escaleras de piedra -y no corto precisamente- para ver una estupa que se supone contiene al dichoso gato… si me lo cuentan antes, teniendo en cuenta el estado de mi espalda, no subo… ¡¡estuve a punto de hacerme el harakiri!! Avisados quedáis, futuros viajeros Mr. Green

Y aunque leyendo mi último párrafo pueda parecer una chorrada ir a este santuario, ¡para nada! Los edificios son súper bonitos, algo distinto a lo que estamos acostumbrados a ver y con un entorno natural fantástico, solo por eso ya merece la pena la visita. Eso si, no os dejéis engatusar, sobretodo por ¡lo del gato! Sacando la lengua

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Algunos edificios estaban cubiertos de andamios por obras de restauración pero pudimos ver la gran mayoría sin problemas. Tras la visita y a punto del cierre del templo, decidimos seguir con la ruta. Antes por eso, compramos unos souvenirs, algunos a los mismos monjes del templo y otros, en las tiendecitas que hay fuera del recinto del Toshogu, cómo no… de monitos va la cosa Riendo

 

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Y para terminar la ruta de hoy, nos dirigimos al Puente sagrado Shinkyo, totalmente lacado en rojo forma un gracioso arco sobre el río Daiya. La leyenda cuenta que el ermitaño que dio origen a Nikko atravesó el río a lomos de dos serpientes, representadas hoy en día por los brazos del puente. En la época feudal, sólo el emperador tenía derecho a cruzarlo y lleva hasta un parque de 16.000 cedros situado cerca del Toshogu, aunque técnicamente pertenece al Santuario Futarasan. El puente está considerado como uno de los tres mejores puentes de Japón y fue construido en 1636. Hoy en día también se puede cruzar pero hay que pagar por ello y lleva hasta un pequeño templo que hay a la otra orilla del templo.

Me dispongo a echar unas fotos cuando notamos que el puente dónde estamos y que queda frente a al Shinkyo empieza a temblar. En un principio pensamos que es porqué está pasando un camión, pero el temblor continua… así que nos apartamos unos metros del puente y esperamos a que pase, vaya sitio de cogernos un terremoto ¡¿eh?! Tan sólo dura unos segundos más y ahora si, volvemos al puente para echar las instantáneas del Shinkyo.

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A estas alturas del día estamos bien cansados y aunque hay solo unos 30 minutos a pie hasta la estación JR, decidimos esperar al siguiente bus aprovechando que tenemos el pase. En pocos minutos llega y en un momento estamos en la estación de trenes de la Tobu. De ahí, caminamos hacia a la estación JR Nikko (están una junto a la otra) y miramos los horarios para volver a Utsunomiya… aún faltan unos 30 minutos para el siguiente tren, así que nos tomamos un refresco de las máquinas y esperamos.

Tomamos el tren que conforme se acerca la hora de partir se va llenando y en unos 45 minutos volvemos a estar en JR Utsunomiya. Como no llevamos los billetes reservados, vamos hacia la zona de “no reservado” del andén y nos toca hacer una buena cola… aquí ya vemos que el shinkansen a Tokyo va a ir a petar… y efectivamente, nos toca ir de pie una buena parte del trayecto Ojos que se mueven

Y aquí me pasa algo curioso y que me desmonta bastante la visión de gente amable que tengo de los japoneses… ya me llama la atención que habiendo mujeres de pie y hombres sentados, ninguno sea capaz de levantar el culo y ceder el asiento y eso que había algunas señoras ¡muy mayores! Ojos que se mueven Cuando llegamos a la parada de Omiya, el señor que está sentado junto a mi (yo de pie en el pasillo) se levanta para bajar y un hombre -más o menos de mi edad- intenta quitarme el sitio, estando yo prácticamente sentada ya… y con muy mala cara me dice “¡gaijin!” (es la forma despectiva de llamar a un extranjero en japonés) Malvado o muy loco Os juro que le pegué una mirada de mala hostia española que se giró de golpe y me dejó quedarme sentada Pelea Pelea No me comporto nunca así, pero me sentó fatal su reacción de empujarme para levantarme y su “insulto” porque además yo me encontraba fatal… ¡uff! que mala leche me entró Avergonzado eso si, me senté que ya lo necesitaba, tremendo dolor de espalda llevaba ya… a la siguiente parada se bajó el señor que estaba sentado a mi lado, y ya se pudo sentar mi marido conmigo, el otro hombre no hizo ni amago Mr. Green

Al llegar a Tokyo, ya no tenemos fuerzas para nada… con lo cansados que íbamos, solo nos faltaba tener que viajar casi todo el trayecto a pie (vaya último trayecto en Shinkansen Sacando la lengua ), así que decidimos coger la JR Yamanote hasta Shimbashi, comprar cena en un Family Mart que hay cerca del hotel e irnos a descansar. Nos pica la curiosidad por saber si el temblor que notamos en el puente era un terremoto de verdad… buscamos por internet y afirmativo, se trataba de un terremoto de 6 y pico con epicentro cerca de Utsunomiya.

Éste ha sido nuestro último día de excursiones y nos quedan por delante tres días para disfrutar al máximo Tokyo antes de partir… ¡tan solo nos quedan unos días por Japón! Confundido Chocado

Antes de dormir, pasamos un ratito viendo los trenes (Shinkansen, monorail y locales) que pasan frente a nuestra ventana.

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Y ahora si, ¡buenas noches! sleep

10/10/13: Fuji-Go-Ko, su belleza, sus leyendas y sus misterios…

Día 14: descubrimos la falda del Monte Fuji y pasamos uno de los mejores días en tierras niponas.

Hoy es un día muy esperado en nuestra ruta por tierras niponas ya que tenemos reservada la excursión a los lagos del Fuji con Augusto de rutafujitours.tk/ y nos hace especial ilusión. En nuestro primer viaje nos decantamos por visitar Hakone desde dónde se dejó ver por unos minutos el monte más importante de Japón y en esta ocasión, decidimos visitar el Fuji de más cerca.

Así que tal y como nos indicó Augusto en sus mails, nos levantamos bien temprano para tomar el Shinkansen Kodama que sale de la estación JR Tokyo y que llega a la estación JR Shin-Fuji (Shizuoka) a las 9,07h. Ya llegando a Shin-Fuji, el monte se ve bien despejado desde el tren, ¡¡qué ilusión!! Aplauso

Como os comenté, teníamos planeada esta excursión para otro día pero Augusto nos contactó para cambiarla de día ya que para se preveía mal tiempo en la zona. Y llegar y ver que hace un sol espléndido y que el cielo está despejado y se ve perfectamente el monte nos encantó 🙂

Al llegar a la estación, en seguida damos con Augusto, nos saludamos y nos presenta a la otra pareja con quien compartiremos la excursión, son un matrimonio español  afincados en México. Salimos a la calle y nos montamos en su monovolumen para ir hacia la primera parada.

NOTA IMPORTANTE: los que tengáis previsto hacer esta excursión con Augusto y queráis mantener (como hicimos nosotros) la sorpresa de descubrir in situ los lugares a los que te lleva, no sigáis leyendo y pasad directos a la próxima etapa del viaje.

Mientras nos dirigimos al primer punto de la ruta, vamos hablando un poco de todo y nos vamos conociendo. En este momento ya puedo decir que estamos totalmente satisfechos de habernos decidido a hacer la ruta con él… poder compartir experiencias niponas y aprender más sobre Japón y los japoneses con alguien que lleva viviendo más de 25 años en el país es genial. Para la otra pareja este es su primer viaje a Japón y la primera vez que ven el Fuji, van un poco a su rollo pero son majos.

La primera parada es el Santuario Fujinomiya Sengen Taisha, comúnmente conocido por Santuario del Fuji. Sus terrenos llegan hasta la 8ª estación en el ascenso al Fuji así que se considera la puerta sagrada de entrada al Fuji y es el santuario al que los peregrinos van a rezar por un buen ascenso al monte.

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Tanto el agua de la fuente de purificación como la del gran estanque que hay junto al santuario es agua de un manantial que proviene del interior del Fuji, dicen que tarda 10 años en filtrarse a través de él desde la cima hasta el estanque que hay junto al templo. Por tanto, aunque dejara de llover durante 10 años, emanaría agua de él. Augusto nos dice que podemos beber de ella y así purificarnos. Hace mucho calor y humedad, y el agua está fresquita, ¡nos parece riquísima!

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Junto al estanque, encontramos a un grupo de cámaras que van grabando a un chico joven. Se trata de un mago conocido en Japón y que tiene un show televisivo que está grabando un reportaje sobre el santuario para promover el turismo a la zona.

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Es increíble lo transparente que es el agua del manantial Wakutama Ike y la cantidad de litros de agua que hay.

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Desde aquí hay una buena vista del Fuji…

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Salimos del santuario y vemos un aparcamiento que hay en los terrenos de éste, Augusto nos comenta que aquí traen los vehículos nuevos para que los sacerdotes del santuario se los bendigan.

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Cogemos de nuevo el coche y vamos hacia las cascadas de Shiraito y las de Otodome. Son dos cascadas muy próximas al santuario y que se encuentran junto a un mercado de encurtidos, tisanas, artesanos… dónde nos dan a probar un rico té verde en uno de los puestos dónde Agusto conoce al dueño.

Las cascadas de Shiraito o del velo de la novia, cuentan con una altura de 30m y una extensión de 200m y deben su nombre a que da la impresión de estar hechas por hilos de seda.

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La Catarata de Otodome debe su nombre a que en este lugar se usaba para amenazar o algo más… ya que el gran ruido que hace el agua al caer tapaa cualquier otro sonido. Es asombroso la cantidad de agua que emana…

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De nuevo volvemos al coche y nos adentramos a las faldas del Fuji. Augusto nos explica cómo un peruano de abuelo japonés acabó en el país del sol naciente así como las dificultades con las que se encontró al llegar, la más importante: el idioma. Circulamos por una carretera estrecha como las típicas de montaña, con pendientes y curvas cerradas. Llegado a un punto Augusto nos explica que hay cámaras que graban las matrículas de los coches que entran y salen de esta zona. El motivo es que nos adentramos en los terrenos de Aokigahara Jyukai el “mar de árboles”, más conocido como el bosque de los suicidas. Confundido

Si, si… ¡como lees! Este bosque de más de 3000 hectáreas de extensión, es el lugar escogido por muchas personas cada año para poner fin a su vida. Se trata de un bosque que nació sobre la lava de la erupción del año 854 en el que apenas hay fauna, convirtiéndose en un lugar muy tranquilo. Además, su densa vegetación hace que entre poca luz solar y que sea fácil perderse en él. Cabe decir que en Japón, los familiares de los suicidas deben asumir los costes que puedan ocasionar con este acto (por ejemplo, si uno se tira al tren, su familia debe pagar los costes de limpieza, reparación e indemnización a los afectados) así que muchos son los que escogen este lugar alejado y “gratuito” para acabar con su vida, ya sea ahorcados, por sobredosis de fármacos o drogas, o inanición. Desde la década de los 70, cada año se hacen batidas organizadas por agentes forestales, ejército y voluntarios para limpiar el bosque de cadáveres y hasta hace unos años se publicaban las cifras de los cuerpos recuperados (varias decenas e incluso llegando a los 100 y pico/año) pero ya hace un tiempo que no se publican en un intento de no llamar la atención ni crear publicidad sobre ello, aunque hay varios libros que hablan del bosque e incluso alguna peli.

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La historia de este bosque con ese fin se remonta al Japón feudal en el S. XIX, cuando la gente de la zona abandonaba allí a los niños y/o ancianos que no podían mantener en épocas de hambruna y epidemias. Aunque ya habíamos leído algo al respecto, encontrarnos en este lugar y conocer a fondo su historia, impresiona de verdad. Mientras seguimos circulando hacia el siguiente punto del tour, Augusto nos va explicando todo esto. Le pregunto qué ocurre si ves a alguien que se adentra en el bosque y nos dice que en ese caso, pararía e intentaría convencer a la persona para que no lo haga y si éste entrara igualmente, llamaría a los forestales para que tengan constancia de que alguien se ha adentrado, aunque por lo visto, si alguien sospecha que un familiar o amigo puede haber ido allí, puedes llamar a los forestales y ellos miran en las cámaras si su coche está en la zona o se le ha visto entrar en algún punto, pero es la familia quien debe ir a buscarlo al bosque, ellos no entran a por él… pero la cosa está en que no solo se puede acceder en coche a él, también puedes ir en bus o incluso andando… así que es difícil de controlar la entrada de gente, ¡espeluznante! En algunos puntos vemos cintas de colores atadas a la valla que rodea al bosque o en árboles, Augusto nos explica que esas marcas las dejan los indecisos, por si luego se lo piensan que sepan salir del bosque… pero ver tantas cintas, algunas descoloridas e incluso cubiertas de musgo te dice que esa persona no se lo replanteó y yace en el bosque… ¡uff! 😦

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Llegamos a un aparcamiento, bajamos del coche y Augusto nos acompaña un trozo hacia un sendero que entra al bosque, pero nos dice que debemos seguir el camino y las indicaciones hacia la caverna de hielo pero que no nos acompaña si no que irá con el coche hacia la caverna, dónde nos esperará para ganar tiempo y no tener que desandar lo andado para volver al coche. Nos recomienda coger un jersey/chaqueta ya que en el bosque suele hacer más fresco. El recorrido son unos 30 minutos y si lo hacemos así ganamos media hora para ver más cosas… dice que es seguro si seguimos el camino y que estemos tranquilos que si en 40 minutos no hemos salido llamará a los forestales 😀 Tendríais que haber visto la cara de la otra pareja… yo creo que se les pusieron por corbata en cuanto oyeron “no os acompaño” 😛 nos despedimos de él y nos adentramos en el sendero. Perdonad pero muchas fotos se ven algo borrosas, luego explico el porqué.

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Es curioso pasear por este lugar… por un lado es un bosque muy bonito, con un intenso verdor, cubierto de musgo y con el terreno de piedra volcánica, pero por otro lado ves esas cintas de colores y piensas a lo que mucha gente va a allí y da mal rollo… Nosotros vamos paseando tranquilamente, viendo el paisaje cada uno sumido en sus propios pensamientos, confiamos en que si Augusto nos deja ir solos por aquí es que este tramo es seguro y no tiene pérdida, pero la otra pareja va con el turbo y nos dejan atrás continuamente, no tengo tiempo ni de parar a hacer fotos, así que prácticamente todas salen desenfocadas… ¡Sorry!

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Reina un silencio increíble entre nosotros. Inconscientemente miras a todos lados como “buscando” y es fácil confundir las ramas y huecos bajo los árboles con otras “cosas”. Apenas hay luz, las ramas de unos árboles se abrazan con otros. Hace fresco. No se oyen animales ni el cantar de los pájaros, solo silencio… y los otros ¡venga a correr! Mi marido y yo nos damos la mano y seguimos con el camino… sigues pensando en lo triste del lugar pero el entorno tan bonito que es… Miras unos metros más allá del camino y ves lo frondoso y espeso que se vuelve el bosque y piensas, si entro ahí me pierdo ¡seguro!

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En unos 20 minutos llegamos al final del sendero, dónde nos espera Augusto y la otra pareja que casi iban a la carrera, junto a un cartel que dice “Tu vida es valiosa y te ha sido otorgada por tus padres. Por favor, piensa en ellos, en tus hermanos e hijos. Por favor, busca ayuda y no atravieses este lugar solo” y un teléfono de ayuda psicológica.

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Nos sorprende el cartel ya que la mayoría de los suicidios en Japón son en gente de entre 16 y 30 años, y muchos lo hacen por la presión social que sienten por parte de sus mayores. Vemos que hay un camino que entra al bosque, cerrado por una cuerda. Augusto nos propone caminar unos metros por él para que veamos lo frondoso que se vuelve el bosque en un momento.

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Tras el impacto de este lugar, nos lleva a la Caverna de hielo de Narusawa. Formada por bolsas de gas atrapadas por la lava durante una potente erupción ocurrida hace mas de 1100 años, se trata de una serie cavernas con estalagmitas fantásticamente configuradas, y permanece helada incluso en los meses de verano.

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mapa de la zona

Nos colocamos unos cascos y nos adentramos con mucho cuidado, puesto que el suelo resbala un montón y la cueva es realmente baja en muchos momentos. Bajamos por unas escaleras bien empinadas y en seguida se nota como baja la temperatura. Llegamos a un punto en el que tenemos que andar de cuclillas y con mucho cuidado para no golpearnos con las rocas y para evitar resbalar. Augusto nos va haciendo fotos conforme avanzamos, se ha quedado nuestras cámaras, lo cuál agradezco.

Llegamos a un lugar dónde podemos ponernos de pie y vemos que hay un hueco en la piedra repleto de monedas, velas y amuletos, nos comenta que es un altar por “las almas del Fuji”. Seguimos avanzando, hasta llegar junto a unos bloques de hielo. Es impresionante ver cómo se mantienen fríos aquí abajo a pesar del calor que hace en la superficie. Más fotos con mucho cuidado de no resbalar.

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Tras un ratito aquí, emprendemos el camino de salida. Es una buena subida, medio a gachas, así que llegamos a un claro y nos paramos a descansar, desde aquí se ven las copas de los árboles del bosque, ¡estamos bajo él!

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Dejamos los cascos y entramos en una pequeña tienda dónde venden souvenirs y encurtidos aunque a nosotros no nos convence nada. Volvemos al coche y nos ponemos de nuevo en marcha. Nos pregunta cómo vamos de hambre, son algo más de las dos así que vamos a comer. El cielo se ha tapado por completo, hay unos tremendos nubarrones que amenazan con descargar y perdemos de vista el Fuji 😦 Pasamos junto al parque de atracciones FujiQ Highland… cuando preparábamos el viaje, nos planteamos una visita al parque pero si hacíamos el tour no nos quedaba tiempo para ello… así que al verlo, nos queda la espinita de ir, pero queda pendiente para el próximo viaje Riendo

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una de sus montañas rusas

Augusto nos lleva a comer a un restaurante de sushi en trenecito que mola mucho, bien de precio y todo ¡riquísimo! Además es muy gracioso porque puedes pedir platos especiales y te los trae un shinkansen 😛

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Tras una comida deliciosa, nos lleva a una tienda cercana dónde puedes comprar de todo por cuatro yens. Augusto nos deja un ratito para compras. Nosotros salimos cargados con vasos de té, unos bols, una bandeja y un mortero para semillas de sésamo.

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Y bien cargados, volvemos al coche y ponemos rumbo hacia los lagos. Lamentablemente, el cielo está muy muy nublado y llueve en algunas zonas así que mucho me temo que no podremos disfrutar de los lagos con la vista del Fuji. El primero que bordeamos es el Kawaguchi-ko, el más central y el que mayor turismo acoge.

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En un momento del camino, Augusto nos dice que preparemos las cámaras en modo vídeo y le demos a grabar cuando él nos avise. A los pocos minutos, pasamos por encima de una clave de sol pintada en el asfalto y empieza a sonar el himno del Fuji. ¡Nos quedamos alucinados!

Una vez termina, da la vuelta y nos dice que volvamos a grabar, y ahora ¡suena la segunda estrofa del himno!

El sonido proviene del contacto de los neumáticos con unas bandas rugosas que hay en el asfalto… ¡¡¡muy muy friki pero mola!!! Mr. Green Mr. Green

Seguimos la ruta hacia los otros lagos. Perdonadme pero no logro recordar bien de qué lago es cada foto, así que es posible que me cuele con alguna…

Seguimos la ruta hacia el Sai-ko, el segundo más pequeño de la zona y que está bordeado en su orilla suroeste por el bosque de Aokigahara. Nos llama la atención cómo una cinta intenta evitar el paso hacia él. En este encontramos a una pareja joven que están pescando en el lago Muy feliz

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El siguiente punto en la ruta es el pueblo-museo al aire libre Iyashi no Sato. En este lugar vivían varias familias hasta que en los años 60 y como consecuencia de la lluvia de un tifón que azotó la zona, hubo unos deslizamientos de tierra que cubrieron buena parte de las casas, murieron varias personas. Los supervivientes, decidieron reconstruir sus casas con los materiales que pudieron recuperar y desde entonces, la aldea es un lugar conmemorativo a aquellas víctimas. Muchos ya no viven en ella, se trasladaron a una zona más segura pero mantienen el lugar vivo y es un reclamo turístico en la zona. Usan las casas como tiendas dónde venden sus artesanías. Realmente hacen cosas muy bonitas, muchos de ellos usan calabazas como material principal.

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Las casas son del estilo a las de la región de Hida, con los tejados de paja con forma gassho-zukuri.

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Augusto conoce a la mayoría de los lugareños y nos dejan entrar en algunas casas privadas. En una de ellas, vive una viejita que perdió a toda su familia y nos invita a tomar un té de cebada riquísimo mientras nos deja echarle unas fotos al interior de su casa.

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Paseamos por las distintas casas y entramos en algunas tiendas de artesanía. En este lugar, Augusto tiene preparada una sorpresa, y es que nos invita a vestirnos de samurai/geisha por algunos yenes,  ¡nos echamos unas buenas risas! Mr. Green

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Esta región también es conocida por sus plantaciones tradicionales de wasabi. Os dejo una foto dónde se ve el huerto 😉

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El cielo sigue bien encapotado mientras seguimos la ruta para ver los lagos que nos quedan. ¡Este lugar me fascina! Ésa combinación de tradiciones, naturaleza y mil leyendas… le dan un aire místico al lugar. Estamos totalmente satisfechos por haber decidido hacer la ruta con Augusto y estamos seguros que algún día volveremos a este lugar. Además nos faltará hacer la ascensión al Fuji en algún momento Muy feliz Hacemos una parada junto al lago Shoji, el más pequeño de los cinco lagos. En este también se concentran varios hoteles en su orilla izquierda, mientras que en la orilla derecha es dónde se encuentra Iyashi no Sato.

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Augusto además es un tipo súper agradable, ha aprendido mucho sobre la cultura nipona en los años que lleva aquí y nos explica muchas cosas que desconocíamos, comentamos dudas que tenemos y nos pide que le expliquemos nuestros dos viajes a tierras niponas, y cosas sobre nuestra ciudad. Hablamos de todo con él, política, trabajo, religión, familia… ¡¡Lo recomendamos sin duda!!

Debo decir que los lagos me parecen un lugar idílico. Todos ellos y sin distinción. Se respira mucha calma en este lugar… y estar rodeados de esos parajes fantásticos, y el Fuji tan cerquita… son el colofón a un bonito día. Lástima que el Fuji se haya vuelto tímido y no se deje ver entre los nubarrones que cubren el cielo, aunque es curioso ver cómo las nubes lo abrazan y muestran la forma de su silueta. Ir por la carretera que bordea el bosque de Aokigahara te hace no perder de vista lo trágico del lugar y, ver que en los lagos más cercanos a él no hay ningún hotel ni actividad turística te hace pensar en lo muy supersticiosos que son los japoneses.

A Augusto le supo mal que el Fuji no se dejara ver y no sé cuántas veces fuimos de norte a sur y de este a oeste buscando un sitio desde dónde poder verlo, y auqnue no hubo forma, se agradeció el detalle, la verdad. Finalmente, nos quedamos junto al lago Motosu hasta el anochecer esperando a poder ver al Fuji antes de irnos. El Motosu-ko es el más profundo de los cinco lagos y el más tranquilo de todos, puesto que no hay casas ni hoteles en su alrededor por la cercanía de éste al bosque. Normalmente ofrece una vista magnífica del Monte Fuji desde su orilla norte, la cual figura en los billetes de 1000¥.

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Aquí hay un señor muy mayor con un pedazo de equipo fotográfico que está esperando que se despeje el Fuji para hacer unas bonitas fotos del atardecer. Augusto nos traduce lo que dice y nos cuenta que va allí todas las tardes para echar fotos del atardecer sobre el Fuji, nos enseña algunas de sus fotos y son realmente ¡buenísimas! Espectaculares los atardeceres que tiene captados Heart

Pasamos un buen rato aquí, respirando la magia del lugar, viendo cómo las nubes abrazan el Fuji y escuchando solo el agua en la orilla y el canto de las cigarras, esto es algo que me sorprende… que las cigarras sigan cantando en octubre Muy feliz

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a la derecha, se puede ver cómo las nubes abrazan al Fuji

A eso de las 18,30h volvemos a montar en el coche, con gran pesar por no haber podido disfrutar de la vista del Fuji cubriendo los lagos, pero tenemos casi 1h de camino hasta la estación de Shin-Fuji. De camino vuelve a llover y esta vez con más fuerza. Augusto va mirando todo el tiempo por el retrovisor y las ventanillas a ver si se distingue el Fuji pero sigue bien tapado. Llegamos sobre las 19,30h a la estación JR. Le pagamos la excursión a Augusto (14500¥ pp). Le damos mil gracias en castellano y en japonés, y nos despedimos de él. Cogemos el primer Shinkansen Kodama hacia Tokyo que pasa y con la sensación de haber pasado un día genial.

Cuando llegamos a la zona del hotel son algo más de las 21h, estamos cansados y mañana toca madrugar de nuevo. Así que decidimos comprarnos cena en el Family Mart que hay cerca del hotel e irnos prontito a la cama. Hoy ha sido un día genial, de esos que se van directos al top ten de viajes y experiencias, y que seguro ¡recordaremos siempre! Heart

08/10/13: Matsumoto, su castillo cuervo y de vuelta a la gran metrópolis

Día 12: visitamos Matsumoto y regresamos a… ¡¡Tokyo!!

Hoy nos levantamos muy temprano para cambiar de nuevo de destino: nos vamos a Matsumoto y después a la big city Aplauso Aplauso

A pesar de que seguimos con el JRP activo, decidimos hacer el trayecto de Takayama a Matsumoto con los buses de la compañía Nohi ya que nos acorta en más de 2h el tiempo de viaje. Ayer preguntamos en la estación de buses y nos dijeron que no era necesario reservar asiento. Por lo que madrugamos bastante, desayunamos en la habitación lo comprado ayer, recogemos las cosas, hacemos el check-out estilo Japón (dejar la llave en una cesta en recepción) y nos vamos para la estación de buses.

Compramos los billetes (3100¥ pp) y a las 7,50h ponemos rumbo a Matsumoto. El trayecto, a pesar de ser largo, se hace ameno. Pasamos por zonas boscosas en las que se empieza a ver el momiji y el contraste de colores en el follaje de los árboles, lagos, ríos y cascadas humeantes. A mitad de camino, el bus hace una parada en una zona de onsens y nos dan 15 minutos para poder ir al baño. Aprovechamos para ir al WC y comprarnos un cafelillo en las máquinas. Tras la pausa seguimos el camino. A las 10,10h llegamos a Matsumoto. Nos acercamos hasta la estación JR Matsumoto (frente a la estación de buses) y dejamos las mochilas en una consigna (400¥) así podremos hacer la visita sin cargas.

Matsumoto (松本): Es la segunda ciudad más grande de la prefectura de Nagano. Conocida por Matsumoto-jo, uno de los castillos que se conservan de origen en Japón. Podrás disfrutar de un ambiente relajado y cosmopolita a la vez.

A pesar de que hay varias cosas por visitar en Matsumoto, decidimos ver lo más imprescindible y coger el tren de mediodía para poder llegar a Tokyo a media tarde. Así que nos hacemos con un mapa de la ciudad en la oficina de turismo que hay en la misma estación y nos ponemos en marcha. No hay demasiada distancia entre la estación y los sitios que queremos visitar por lo que prescindiremos del transporte público. Caminamos durante unos 15-20 minutos hasta llegar al castillo. De nuevo me maravillan las artísticas tapas de alcantarilla de Japón Heart

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La construcción del Castillo data de la era Sengoku, por Toyotomi Hideyoshi entre 1594-1597 como un fuerte bajo el nombre de Castillo Fukashi. En 1872, siguiendo la restauración Meiji, el castillo fue vendido en una subasta, y corrió riesgo de ser desmantelado. Hoy día, es considerado Tesoro Nacional y es conocido como el Castillo de los Cuervos por el color negro de sus muros, es uno de los mayores exponentes del arte hirajiro (castillo construido sobre una llanura y no sobre una colina).

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Pagamos la entrada que incluye el City Museum (600¥ pp). Nos maravilla el entorno dónde está construido el castillo, situado en la llanura de Matsumoto y rodeado de un gran foso. Dicen que las tierras sobre las que se posa, son tierras pantanosas que obligaron a los constructores a hacer estructuras muy sólidas, usando largos maderos fijados en el suelo y apoyarlo sobre muros de piedra de 7 metros. Su altura alcanza 30m distribuidos en seis plantas.

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Vemos que en los alrededores del castillo están montando casetas como para una feria o un mercadillo que dificulta la visita… así que nos vamos directos hacia los jardines del castillo. A pesar de que una de sus torres está tapada por una lona (están haciendo trabajos de restauración), disfrutamos de su bella vista.

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Nos acercamos hasta el edificio y entramos en su interior tras descalzarnos. Vamos subiendo plantas y visitando las exposiciones de armas, artefactos y armaduras que se exponen. La mayoría de las explicaciones están en japonés, pero encontramos algunos carteles en inglés. Me llama la atención este kit para quitar metralla… deformación profesional ¡jaja!

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Es increíble, caminar por los suelos de madera pulida e ir subiendo por las distintas plantas a la vez que piensas en cómo debía ser estar en el castillo en aquella época. A pesar de que hemos estado en otros castillos japoneses, éste nos gusta mucho y nos gusta saber que es uno de los tres que se conservan de origen.

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La vista de los jardines desde las ventanas empieza a ser bonita, y podemos ver con detalle los tejados y su elaborada ornamentación.

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Para acceder a los últimos pisos hay un poco de cola ya que los escalones son muy empinados, ¡casi 60cm de altura entre escalones por lo que cuesta subirlos! Al fin, llegamos a lo más alto desde donde hay unas vistas estupendas de la ciudad, del puente de madera lacada (que están reconstruyendo) y de los alpes japoneses.

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Bajamos de nuevo hacia los jardines. Sabemos que hay alguna cosa más para ver en el recinto del castillo, pero como están haciendo obras en algunas torres y en el puente dificultan el acceso al resto de jardines, por lo que decidimos dar por concluida la visita… Salimos del jardín y volvemos a la zona del foso. Hay un gran parque junto al castillo pero no nos podemos acercar bien por las casetas que están montando -entendemos que celebrarán algo en breve-, así que nos conformamos con ver el castillo desde este punto, nos echamos unas fotos y nos deleitamos con las vistas de la construcción.

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Vamos al Museo y la chica nos dice que solo podemos ver dos plantas con la entrada combinada del castillo, si queremos ver más tendremos que pagar un extra. Mientras nos lo pensamos, accedemos a la parte que si podemos visitar. Hay una exposición de armas y armadura, alguna maqueta del castillo y planos de su construcción, así como las estatuas de pececillo que hay en lo alto del castillo. Toda la información está en japonés, lo cuál dificulta la visita.

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También se exponen objetos antiguos, cosas sobre el kabuki, amuletos, dioses, navegación y ¡hasta un camión de bomberos de época!

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Como toda la información está en japo no nos enteramos de mucho, por lo que decidimos no pagar el extra e ir hacia la calle comercial. De camino a ella encontramos un edificio muy tradicional entre bloques, así como algunos amuletos.

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Visitamos un santuario de camino, el Yohashira Jinja, dedicado a los Zouka Sanshin o los tres dioses creadores. Tiene una gran torii de metal a la entrada que es feucha, pero el santuario me pareció bonito y muy tranquilo, apenas había visitantes.

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Seguimos hacia la calle comercial Nakamachi-dori, conocida como la calle de las ranas y que cuenta con varias tiendas de artesanía y restaurantes.

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Y ¿porqué tantas ranas? La calle se llama “kaeru”, que en japonés tiene muchísimos significados entre ellos “rana”, “volver/regresar” y “poder comprar”, como véis el idioma japonés tiene muchísimas palabras homófonas. Los locales usan el nombre de la calle con los tres significados, por ese motivo la calle está repleta de estatuas de ranas, de tiendas donde comprar y al final del paseo vuelven a casa. A raíz del juego de palabras que supone “kaeru”, es costumbre llevar una ranita en el monedero o cartera para que “el dinero que se gasta, regrese”. Como podéis ver, ¡los japos son muy supersticiosos!

Y ahora si, tras unos 10 minutos de paseo y encontrándonos hasta con un tablao flamenco, llegamos a la estación JR Matsumoto de nuevo.

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Miramos los horarios de los trenes y vemos que hay uno para Shinjuku directo a las 13,47h y ese es nuestro objetivo. Aprovechamos que nos falta 1h para ir a comer unas tempuras con su arroz y su sopa de miso riquísimas en la misma estación (1600¥ los dos).

Sin mucha demora recogemos las mochilas de la consigna y nos vamos hacia los andenes. Aquí pasamos un poco de mal rato porqué las indicaciones de los trenes (tanto en el suelo del andén como en las pantallas) sólo está en japonés. Por suerte, mi marido que es un amante de los trenes, reconoce el modelo del tren que tenemos que tomar y allá que vamos hacia las señalizaciones correctas en el suelo del andén. Cuando llega el tren, le preguntamos a un supervisor de Japan Railways por los vagones de no reservado y subimos. Nos acomodamos y puntual como todos los transportes en Japón, salimos hacia nuestra nueva nueva base, ¡¡¡Tokyo!!! Mr. Green

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Interior del tren

De camino, dormimos un ratito y nos despertamos ¡¡¡¡justo a tiempo de ver el Fuji, menuda alegría!!!! Aplauso Aplauso Aplauso Las fotos no son de muy buena calidad, pensad que estaba lejos, con el móvil de la época y en movimiento… pero para que os hagáis una idea y podáis distinguirlo vosotros también si viajáis en tren por la zona.

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Reconocemos la estación de Odawara de nuestro primer viaje cuando fuimos a Hakone… y conforme el tren se acerca a Tokyo nos entra la emoción de nuevo… saber que volvemos a Tokyo, que disfrutaremos de nuevo de la ciudad e ir reconociendo edificios en Shinjuku… ¡¡los pelos de punta!! Heart

Tokyo (東京): Es la capital de Japón y una de las ciudades más pobladas del mundo. Consta de 23 distritos centrales y varias ciudades anexas. Conocida como Edo antes de 1868, y convertida en 1603 en el centro político de Japón, cuando Tokugawa Ieyasu estableció su gobierno feudal allí. Con la Restauración Meiji de 1868, el emperador y la capital se mudaron desde Kyoto a Edo que pasó a llamarse Tokyo (“capital del este”). Grandes partes de Tokyo fueron destruidas en el gran terremoto de Kanto de 1923 y en los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial en 1945. Hoy, la metrópolis ofrece una selección ilimitada de compras, entretenimiento, cultura y restaurantes, a la vez que conserva partes con mucha historia, así como grandes zonas verdes.

A las 16,39h llegamos a la estación JR Shinjuku y nos os podéis imaginar qué sensación Heart A pesar de ser la estación que más miedo da a los viajeros por ser la más transitada del mundo a nosotros nos encanta estar aquí y como peces por el agua, en seguida damos con la línea JR Yamanote para ir hacia el hotel. La experiencia es un grado y aquí se nota ¡mucho! Riendo

Qué pasada volver a estar en esta línea de tren, vamos viendo las estaciones y los edificios por dónde pasa, y vamos recordando cosas del primer viaje… “aquí compramos esto… aquí vimos aquello… ¿te acuerdas de esta tienda?… aquí fue dónde…” ¡Nos pasó igual que en Kyoto! Tras unos 30 minutos de viaje, llegamos a la estación JR Shimbashi. Salimos hacia Shiodome por el túnel subterráneo que comunica ambas estaciones para llegar hasta nuestro hotel. Para la estancia en Tokyo, nos decantamos por el hotel Villa Fontaine Shiodome (por 105000¥ en habitación doble con desayuno incluido por 7 noches) y en el cual habíamos pasado la última noche de nuestro primer viaje y en el que estuvimos la mar de a gusto. Además está muy bien comunicado con varias líneas de metro y tren JR, y rodeado de restaurantes y centros comerciales.

De nuevo, mil recuerdos vienen a nuestra mente mientras recorremos este pasillo subterráneo y llegamos al hotel… hasta que nos viene a la cabeza la pregunta del millón: ¿¡habrán llegado las maletas y el sake?! Mr. Green Nos dirigimos a la recepción para hacer el check-in. Recordaros que es costumbre en Japón pagar la estancia en los alojamientos al hacer el check-in, lo cuál agiliza luego la salida el último día. La chica de recepción nos dice que tenemos en nuestra habitación las maletas y un paquete esperándonos. ¿¿¡¡He dicho ya que adoro este país??!! Aplauso Aplauso

Alucinamos un montón y es que nos han dado casi la misma habitación, mismo número pero en un piso menos que la otra vez, estamos contentos porqué disfrutaremos de las mismas vistas sobre las múltiples líneas de tren que pasan por delante, viendo trenes de todo tipo 🙂

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¡¡nuestro sake!!

 

Descargamos las mil cosas que llevamos encima y aprovechamos el wifi de la habitación para mirar el correo a ver si Augusto (de Rutafujitours) nos ha escrito… y efectivamente, tengo un mail suyo en el que nos dice que se prevé mal tiempo para el día que tenemos reservada la visita a la zona del Fuji y nos pregunta si podemos cambiarlo al jueves, le contesto que sin problema y sin perder tiempo nos vamos a disfrutar de Tokyo.

Primera parada: ¡Akihabara! Mr. Green ¿¡Cómo no?! Tras un corto trayecto con la línea JR Yamanote, llegamos al barrio de la electrónica, el cómic, el ocio y el vicio en general 🙂

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La idea es comprar una cámara de fotos réflex aprovechando que el cambio con el yen está genial. Nos recorremos varias tiendas (Yodobashi, Map Camera, Big Camera, Tokyu…) así como tiendecitas pequeñas de primera y segunda mano, comparando precios y modelos, me voy anotando aquellos que me interesan y tras una comprobación por internet en los próximos días iré a por ella.

Tras más de 2h de caminata, mirando y remirando, decidimos cenar en un McDonnalds (1300¥ los dos) y volver al hotel que entre el madrugón, el tute de bus y tren, y la caminata de todo el día estamos cansadísimos… Llamadita a los nuestros para contarles lo emocionados que nos sentimos de volver a estar en Tokyo, ducha y a dormir sleep

07/10/13: descubrimos Shirakawago y algunos templos de Takayama

Día 11: con Sarubobo a Shirakawago y visita a los templos del norte de Takayama

Llega un nuevo día y con él avanzamos por el ecuador de nuestro viaje… hemos dormido bien en el “doble” futón que nos preparamos ¡jeje! Y digo doble porque siempre busco en el armario el futón de repuesto para que sea más mullidito 😛 Desayunamos en la habitación lo que compramos anoche, y nos vamos para la estación JR Takayama dónde nos recogerá el bus del hostal J’Hoppers para ir a Shirakawago.

Shirakawa-go ( 白川村 ): Región remota y montañosa entre Takayama y Kanazawa. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995 y famosa por sus tradicionales casas gassho-zukuri, algunas de las cuales tienen más de 250 años de antigüedad. Tiene un encanto rústico y ocupa un lugar especial en el corazón de los japoneses.

Para hacer la excursión a esta aldea hay tres opciones: alquilar un coche, los buses de la Nohi Bus (4200¥/persona i/v) o con los buses del hostal J’hoppers (3300¥/persona i/v si te alojas en él). Tanto por horarios como por precio, nos pareció mejor opción la tercera y al poco de hacer la reserva de las dos noches de alojamiento, contratamos también la excursión. Hay dos turnos, uno por la mañana y otro por la tarde. Preferimos hacer la de la mañana y aprovechar la tarde para pasear por Takayama.

Así que a las 8,10h tenemos que estar en la estación dónde nos recoge el bus con su guía, Yamamoto. Un chico joven que habla bien inglés e incluso alguna palabra suelta de español y que durante la hora de trayecto hasta Shirakawago nos explica cómo se construyen las casas gassho-zukuri, cuántos habitantes hay en la población, cuáles son las casas más interesantes para visitar… e incluso nos hace una foto con la mascota de la región: ¡Sarubobo!

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Tras 1h de trayecto, la primera parada es el mirador de Shiroyama, al norte del pueblo, desde donde hay unas vistas panorámicas de Ogimachi y sus caseríos magníficas.

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Es alucinante ver el entorno natural de los alpes japoneses en este punto. Hay un cartel que marca los principales picos y su altitud. Es curioso porqué parece que no sean tan altos, pero te paras a pensar y ¡ya estás a unos 1000m!

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No hace frío, pese a que traíamos las chaquetas y un jersey, con el jersey fino es suficiente. Hay un día despejado y luce el sol.

Entramos en unas tiendas que hay junto al mirador y compramos un imán para la nevera con un Sarubobo sonriente (450¥). También hay un puesto dónde te hacen fotos con el pueblo de fondo pero nos parecen caras y el guía ya nos ha hecho algunas fotos con nuestra cámara, así que pasamos de largo.

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nuestro imán de Sarubobo

Tras unos 20 minutos aquí admirando las vistas, volvemos al bus y en unos 5 minutos llegamos al parking de la aldea. Este trayecto también se puede hacer a pie, según las guías son unos 20 minutos.

Bajamos del bus y de nuevo nos impresiona el entorno. Estamos rodeados de naturaleza y ¡me encanta! Hay muchísimos buses aparcados y por tanto mucha gente, pero no da sensación de agobio. El guía nos dice que tenemos hasta las 11h para estar por el pueblo y visitar las casas que queramos.

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El asentamiento central de la región es Ogimachi. En él viven 600 personas y con sus 110 edificios gassho-zukuri. Muchas de las casas son ahora restaurantes, museos o minshuku, casas de particulares dónde se puede pasar la noche por un precio ajustado. Algunos caseríos de pueblos cercanos se han trasladado hasta aquí formando un museo al aire libre en un intento para evitar que fueran destruidos. Este museo, junto con la gran concentración de granjas y lugares de interés de la ciudad y el acceso a la zona hacen de Ogimachi el mejor lugar de Shirakawa-go y Gokayama para ver granjas gassho-zukuri. La aldea es pequeña (aproximadamente 1km de superficie) por lo que es fácil recorrerla a pie.

Cruzamos el puente y pasamos bajo una gran torii de piedra. La aldea está compuesta por varias casas gassho-zukuri pero también hay otras de madera sin los grandes tejados de caña. Todas las casas tienen huertos y muchas de ellas las han convertido en tiendas de artesanos. Hay alguna destilería de sake e incluso un templo.

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En la guía personalizada que me hago para todos los viajes, llevaba apuntadas las casas más importantes a las que se puede entrar, hay que pagar 300¥ para entrar en cada una de ellas. Decidimos ir hacia la casa y templo Myozenji (300¥ pp). Éste templo es el único que cuenta con techo de paja al estilo gassho-zukuri en lugar de las típicas tejas vistas en la mayoría y está conectado a la casa de campo Myozenji-ke. Según las guías, el propietario de la casa habla inglés y enseña los edificios, sin embargo nos topamos con un tipo que no habla ni papa de inglés, un monje que tan solo nos mira y con señas nos mandan al ático tras cobrarnos la entrada, eso sí.

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campanario del templo

Lo recorremos y vemos la forma de construcción del techo de paja por dentro, vemos que tienen algunas herramientas de campo expuestas. Pero no recibimos ninguna explicación y los carteles solo están en japonés. Un señor nos ofrece hacernos una foto con un Sarubobo, nos la hace con su cámara y con la nuestra y sospechamos que luego nos querrán cobrar pero como no se saben explicar nos quedamos con la duda.

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ático de la casa

Bajamos al piso principal y allí por señas nos mandan hacia el templo al que podemos entrar para visitarlo. Su altar y sus paredes está decorado con pan de oro, y cuenta con unas bonitas puertas de papel. No sé si se puede hacer fotos o no, no veo ningún cartel en inglés y estamos solos, así que echo unas poquitas sin flash.

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Tras visitar el templo, volvemos de nuevo a la casa y una chica nos dice que si queremos podemos comprar la foto. ¡¿ah, ahora si me hablas en inglés, eh?! 😛 Como la llevamos en nuestra cámara también y la que nos ofrecen es cara, pasamos de largo con una sonrisa y un arigato (gracias)…

Salimos de nuevo a la aldea y seguimos recorriendo sus calles y viendo las casas por fuera. Decidimos que no entraremos en ninguna más, ayer vimos muchas en Hida -de todos los tipos- y allí si estaba todo en inglés con buenas explicaciones mientras que aquí nos parece que van al negocio pero sin dar ninguna explicación en inglés y nos sentimos un poco estafados.

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En esta casa tenían matas calabacines ¡enredados por el tejado!

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Recorremos el pueblo hasta llegar al otro extremo, dónde hay un estanque lleno de nenúfares y unas bonitas vistas de las casas.

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Nos compramos un helado de soja riquísimo (270¥ los dos) y luego entramos en algunas tiendas de artesanía y encurtidos mientras hacemos tiempo hasta las 11h para volver al bus. ¡¡Menudo calor hace, no parece que estemos en octubre en los alpes!!

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A pesar de que el entorno natural de este lugar es precioso, se respira mucha paz y la aldea en si es muy bonita, no nos acaba de gustar la excursión. Nos parece todo muy caro, tanto el llegar hasta aquí como la entrada a las casas, para que además tengas que verlas tú solo e intentar averiguar lo que pone en los carteles en japonés. No aprendes nada ya que no te enteras ni de cómo las construían ni de cómo vivían allí y todo está enfocado a sacar dinero al turista (entradas, tiendas…). Así que la valoración general es negativa y recomendamos al 200% Hida No Sato antes que Shirakawago. Ahora, si dispones de días y no llevas un presupuesto apretado, haz las dos y podrás comparar 😉

Tomamos el bus de vuelta a Takayama y a las 12h ya estamos allí. Comemos unos ramen riquísimos cerca de la estación y nos vamos al hostal, necesitamos una ducha y una siesta con urgencia después del madrugón y la chicharrina que hemos pasado.

A eso de las 15,30h y con las pilas cargadas de nuevo, salimos dispuestos a visitar los templos de la ciudad. El primero es el Templo de Hida Kokubunji (gratis) construido en el 764 por el emperador Shoumu, y que se encuentra a pocos minutos a pie del hostal.

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Alberga una bonita pagoda de 3 pisos única en la región de Hida que originalmente era de 7 pisos y que tras los años fue disminuyendo de tamaño hasta quedar en 5, y posteriormente en 3 tras una guerra. Hay una piedra de 1,8m de diámetro en el recinto que se cree que era la primera piedra de la pagoda de 7 pisos. Encontramos un gran árbol de ginko de 38m y milenario considerado Tesoro Nacional.

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De este templo nos llama la atención que las ofrendas no son tablas ema ni otros amuletos shinto a los que estamos acostumbrados, si no ¡peluches de Sarubobo!

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Nos gusta mucho este lugar, rodeado de árboles en los que se respira paz y del que podemos disfrutar a solas. De aquí nos vamos por las calles comerciales Kokubunji, cruzando el puente de madera lacada en verde de Kaji-Bashi y siguiendo por la calle Yasugawa hacia el norte de la ciudad.

Llegamos al templo Takayama Betsuin, construido por la principal rama del budismo en Hida, Jodo Shinshuu. Originalmente se encontraba en Shirakawago y fue trasladado hasta aquí para transformarlo en el templo principal de los discípulos de la secta Shinshu en Hida.

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Seguimos calle arriba y llegamos a la zona de templos de Higashiyama que cuenta con más de una docena de templos, un cementerio, un santuario en lo alto de la montaña y un parque. Hay unas bonitas vistas de la ciudad desde aquí. Durante una hora larga recorremos estas calles plagadas de templos.

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Cuando ya estamos saturados de tanto templo, bajamos callejeando hasta llegar a la Biblioteca Municipal dónde hacemos parada en boxes y nos tomamos unos refrescos de unas máquinas que hay junto a un banquito, desde allí vemos como el encargado de la biblioteca baja las banderas de Japón y de la ciudad de sus mástiles al son del himno de Japón, os dejo un vídeo:

Bajamos de nuevo por las calles comerciales del centro hasta llegar a la estación JR Takayama. Nuestro objetivo era ir a relajarnos un poco a los baños de pies, pero unos nos parecieron una cutrez -básicamente una fuente en medio de la calle frente a un hotel- y para el otro teníamos 15 minutos más de caminata y ¡estamos agotados! Así que buscamos sitio para cenar, tomamos una riquísima ternera de Hida para despedirnos de la región, pasamos por un kombini a comprar el desayuno de mañana y unas chuches para el viaje, y nos volvemos al hostal. Llevamos más de 4h andando sin parar y estamos ko. Decidimos llenar la bañera de la habitación y disfurtar de un bañito para quitarnos el cansancio de encima Mr. Green Y ya relajados, a dormir que mañana toca madrugar de lo lindo, ¡¡otra vez!!