Archivo del sitio

04/10/13: last day in Kyoto entre bosques de bambú…

Día 8: de vuelta a Arashiyama, nuestro barrio favorito de Kyoto.

Un nuevo día en Japón… y el último por Kyoto 😦 Nos va a dar penita dejar de nuevo esta ciudad, nuestra favorita en el país nipón. Desayunamos en la habitación y nos ponemos en marcha. Hoy pretendíamos ver primero el santuario Shimogamo y luego ir hacia Arashiyama, pero no nos acaba de quedar claro si el templo está en obras todavía o no, y estamos deseando visitar de nuevo la zona de Arashiyama, nuestro barrio favorito en esta ciudad, así que pasamos de largo del Shimogamo y nos vamos derechos a Arashiyama.

Para ir hacia esa zona hay dos opciones, coger el tren o bien, el bus pero éste último el trayecto no entra en el bono diario y tocaría pagar bastante más (ya lo probamos en el primer viaje…) así que aprovechando que tenemos los JRP activados, vamos hacia la estación JR Kyoto y cogemos el primer tren de la línea JR Sagano y bajamos en la estación JR Saga-Arashiyama. Aquí ya empezamos a recordar lugares y edificios de nuevo Mr. Green

A pocos minutos a pie de la estación, se encuentra nuestro primer templo del día, el Tenryuji. Éste es el templo más importante del distrito de Arashiyama, ocupa el primer puesto entre los cinco grandes templos zen de la ciudad y está declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Fue el templo principal de su propia escuela, la secta budista Rinzai Zen y construido en 1339 por el shogun Takauji quién dedicó el templo al emperador Go-Daigo que acababa de fallecer. Los edificios del templo han sido reconstruidos en varias ocasiones ya que sufrieron daños en varios incendios y guerras pero los jardines se conservan de origen.

Se puede acceder a tan solo uno de los edificios del templo ya que los otros los están reconstruyendo pero lo que realmente nos interesa de este lugar son sus jardines, así que sólo pagamos por ellos (500¥ pp). Nada más entrar, se rodea el edificio principal del templo, se puede ver su interior desde fuera y cuenta con un bonito jardín zen delantero.

P1080182_1024 copia

P1080195 copia

Seguimos rodeando el edificio y nos encontramos con un impresionante lago rodeado de plantas, flores y árboles con un bonito follaje de otoño.

P1080203_1024 copia

P1080247 copia

Hay varios senderos que recorren el parque y algunos suben unos cuantos metros por encima del parque, por la falda del monte de Arashiyama.

P1080207 copia

Mientras recorres esos senderos vas encontrando lámparas de piedra, terreno cubierto de musgo y plantas y árboles de todo tipo. Así como algunas fuentes y “altares”, y algo de fauna local…

P1080221 copia

Junto a los terrenos del templo se encuentra el bosque de bambú de Arashiyama, hay una salida del parque directo a él, pero nosotros decidimos acabar de recorrer el parque en forma circular y salir por dónde entramos.

P1080229 copia

Así que nos acercamos de nuevo a la zona del lago y vemos las famosas puertas del edificio pintadas, una con un dragón, así como el altar con el monje.

P1080245 copia

P1080249 copia

P1080251 copia

Salimos del templo y nos dirigimos de nuevo a la calle principal. Queremos volver a visitar nuestro templo favorito en la ciudad, poco recomendado en las guías de viaje y que descubrimos en el primer viaje gracias a un blog. Pero antes nos tomamos unos refrescos, aunque el día está medio nublado hay una humedad tremenda, con lo que de nuevo pasamos un calorazo terrible… ¡¡Cómo echo de menos estas máquinas!!

P1080189 copia

P1080191_1024 copia

con un par de estas bebidas haces una sobredosis de vitamina C… ¬¬’

Y ahora si, cruzamos las vías hacia la famosa calle Saga-Toriimoto que conserva el estilo de la época Meiji, con edificios machiya tradicionales (“casas de la ciudad”).  Algo que nos encanta de Kyoto es que puedes encontrar templos y santuarios en cualquier lugar, en calles recónditas o en grandes avenidas y todos tienen algún encanto.

P1080256_1024 copia

Nos encontramos con el templo Seiryoji (entrada gratuita) que ya conocíamos del primer viaje pero muy de pasada y del que no tenemos fotos (me quedé sin batería en la cámara cuando visitamos esta zona), así que decidimos entrar a verlo, esta vez con más calma y nos encontramos con un grupo de monjes que celebran una ceremonia.

P1080259 copia

Los Nio o guardianes de Buda que suele haber a la entrada de los templos budistas son impresionantes…

P1080264 copia

Recorremos el recinto de nuevo entre cánticos de monjes…

P1080269 copia

P1080270 copia

P1080272 copia

Tras una media hora recorriendo el recinto del Seiryoji, salimos de nuevo para seguir subiendo la calle. Estamos a unos 5 minutos del templo al que nos dirigimos pero vemos que son las 14h, aprieta el hambre y recordamos que por la zona no había apenas lugares para comer, por lo que decidimos parar en el primer restaurante que encontremos para que no se nos haga muy tarde… A pocos minutos, vemos uno con pinta de chiquitín que las fotos de los platos que tienen en la calle nos parecen bien y no está mal de precio, así que decidimos entrar. El propietario nos mira algo extrañado pero muy amablemente nos indica una mesa. Cuál es nuestra sorpresa cuando nos trae la carta y … ¡ESTÁ TODO EN JAPONÉS! ¡oh , oh! Pero a estas alturas no hay problema, en un segundo viaje no te agobias con ciertas cosas, y empiezas reconocer algunas palabras (soba es un tipo de fideo, ebi es langostino, sake es salmón, toro es atún, shiitake son setas, gohan es arroz…) y por señas escogemos dos platos (casi al azar) y a cruzar los dedos a ver qué hemos pedido ¡¡jajaja!! Y he aquí…

IMG_2726

IMG_2725

La verdad es que están riquísimos los dos, disfrutamos de una muy buena comida por 1400¥ los dos, acompañado por un té riquísimo del que te van rellenando el vaso conforme lo vas bebiendo, y hasta nos invitan a un chupito de sake al terminar 🙂

Tras una riquísima comida, seguimos recorriendo la calle hasta llegar a la callejuela que lleva a nuestro templo favorito en esta ciudad: el Gio-ji.

P1080284 copia

esta zona de Kyoto es poco conocida y tiene mucho encanto…

Nos fijamos que hay otro templo justo al lado que pone un cartel de “Museo” en la entrada, así que decidimos entrar a ver qué encontramos (500¥ pp). El jardín del templo nos recuerda mucho al de Gio-ji, todo cubierto de musgo. Lo siento, no recuerdo el nombre del templo pero estaba justo al lado.

P1080300 copia

P1080277_1024 copia

La señora de la taquilla nos pregunta si hablamos inglés y nos guía hasta el templo. Allí nos recibe un hombre que nos explica el significado de algunos símbolos budistas y nos invita a pasar a una sala que hay al lado dónde tienen una especie de museo con piezas de varios lugares pero sobretodo del Todaiji de Nara. Pero no nos enteramos de casi nada porque todas las explicaciones están solo en japonés… así que echamos un vistazo rápido, nos deleitamos un poco más con el jardín por amortizar algo los 1000¥ que hemos pagado, y con mal sabor de boca porqué nos parece un poco robo, nos vamos, ahora sí, ¡al Gio-ji de nuestros amores! Pagamos 500¥ pp la mar de gustosos y entramos. Nos es inevitable alucinar. Si lo recordábamos bonito, ¡en vivo lo es más! Se trata de un pequeño templo con un Buda de Luz pero rodeado de un jardín espectacular de altos arces y cubierto de musgo junto al bosque de bambú de Arashiyama. Y como más vale una imagen que mil palabras, aquí tenéis algunas, aunque no hacen honor al vivo y en directo.

P1080310 copia

P1080321 copia

P1080329 copia

P1080332 copia

Recordamos que cuando estuvimos la primera vez había un gatito blanco que nos acompañó en toda la visita, vivía allí y era muy cariñoso. Nos extraña no verlo y mi marido dice que igual se ha muerto… en esas que llegamos al pequeño edificio del templo y vemos que hay un altar con fotos del gatito, juguetes y comida, y es que ¡se ha muerto este verano 😦 Nos da mucha pena, pobrete!, así que echamos unas monedas en el altar del gatito. Quizá os parezca una chorrada, pero ese gatito formaba parte del encanto y del buen recuerdo del templo y ver que ya no está nos da pena.

P1080346 copia

Pasamos un buen rato sentados en el suelo de tatami del templo observando el jardín. Y con mucho pesar, decidimos irnos para ir a ver alguna cosa más de la zona asegurando que volveremos a este lugar en nuestra próxima visita a Kyoto…

Bajamos de nuevo por la calle principal. Recordamos del primer viaje que había un gran cementerio cerca del bosque de bambú pero no damos con él. Recorremos el sendero del bosque de bambú. Es muy agradable pasear por ahí y hay una sombra que se agradece mucho después del día de humedad y calor que ha hecho.

P1080328 copia

Justo al llegar a las vías del tren, vemos que pasa el tren panorámico de Sagano Torokko que hace un recorrido entre Kameoka y Kyoto recorriendo la línea JR Sanin por las montañas de Kyoto. Os dejo un enlace al blog Japonismo dónde hablan sobre él por si os interesa.

Nada más  cruzar las vías del tren nos topamos con un santuario del que no habíamos leído nada en las guías. Se trata del Nonomiya-jinja Shrine, dedicado a los dioses del sol y del fuego, y de entrada gratuita. Es un santuario realmente bonito y es espectacular ver el contraste de la madera lacada en rojo con el musgo del suelo y los bambú 🙂

P1080380 copia

Vemos unas tablas Ema muy bonitas y decidimos comprar dos (500¥ c/u) para dejar nuestro mensaje en el santuario y llevarnos un deseo a casa en ellas: “siempre llevaremos Kyoto en nuestros corazones” y “por muchos viajes más”. Colgamos una de ellas junto a las demás con una reverencia y tras habernos purificado como marca la tradición shinto, la otra nos la llevamos a casa.

P1080364 copia

P1080366 copia

Aquí pasamos un buen rato y es bonito ver cómo va oscureciendo a través del bambú. Seguimos nuestro camino hacia la calle principal que lleva al Puente Togetsukyo que significa “puente que cruza la luna”.  Este puente de madera, cuenta con más de 100 años de antigüedad. Recordamos que la otra vez compramos unos helados muy ricos en una tienda y allá que vamos. Nos compramos un delicioso helado de soja para mi y de té verde para mi marido (300¥ c/u) y nos sentamos junto al río a comerlos mientras vemos caer el sol con la magnífica estampa del río y el Monte Arashiyama.

P1080385 copia

Me hubiera gustado acercarnos a Kobe tal y como tenía pensado, pero estamos cansados y mañana toca madrugón, así que decidimos acabar nuestro día en Kyoto quedándonos en la ciudad. Tras un corto paseo, cogemos el tren en la estación JR Saga-Arashiyama de vuelta a la JR Kyoto. Al llegar, reservamos los billetes del tren a Kanazawa para mañana y damos una vuelta por el centro comercial Big Camera que hay al lado para mirar las réflex, cojo algunos precios de los modelos que más me llaman y nos vamos un rato a descansar al ryokan, de camino compramos unos dulces, unos refrescos y desayuno para mañana en el Lawson (800¥) para tomarlos en la habitación. Muy cerca del ryokan hay una tienda que venden souvenirs y que me miro su escaparate desde que llegamos a Kyoto, finalmente, decidimos entrar ya que vemos unos buda protectores que a mi marido le encantan, compramos uno por 800¥, ale ya tenemos otro buda para casa Mr. Green

P1080392 copia

el escaparate

 

IMG_0554 copia

nuestro buda protege la entrada de casa 🙂

Vamos a la habitación a descansar un poco y tomarnos los refrescos. Sobre las 18,30h, decidimos salir a dar una vuelta. Antes de irnos, hablamos con Matsubaya-San hijo para ver si nos gestionaría el envío de las maletas a Tokyo ya que a la zona de los alpes iremos con mochila, el chico nos pide los datos del hotel de destino y nos dice que mañana al hacer el check-in nos recoge las maletas y se ocupa él. ¡Genial!

Cogemos el metro en la estación Gojo hasta Shijo (210¥ pp) para ir a la zona comercial de Teramachi. Echamos unas fotos de la zona y nos adentramos en las calles comerciales. Nos encanta ese contraste de tiendas, restaurantes con toriis de piedra y santuarios con lámparas de papel Muy feliz

P1080397 copia

P1080400 copia

Entramos en un par de ellos. En uno, hay una especie de marioneta que si le echas 100¥ te da un papel de la fortuna. Si es bueno te lo quedas y si es malo, lo atas en un árbol que hay junto a ella para que los dioses shinto te protejan de ella. Como es buena nos la llevamos. Ale ya tenemos otra para la colección Mr. Green Os dejo un vídeo porqué el bicho era muy gracioso…

Ya de por si, me encantan los farolillos que adornan los santuarios, pero iluminados por la noche ya me acaban de enamorar…

P1080402 copia

P1080401 copia

P1080410 copia

Decidimos cenar unas hamburguesas en una cadena que hemos visto en varios lugares, la First Kitchen por 1000¥ los dos, no están mal pero tampoco matan… Tras la cena, caminamos de vuelta a Shijo-Dori por las calles comerciales. A estas horas ya van cerrando muchos puestos.

P1080415_1024 copia

En Shijo-Dori cogemos el bus nº5 que nos deja entre la parada del metro Gojo, a pocos minutos a pie del ryokan (220¥ pp). Una vez en la habitación preparamos las mochilas, cerramos las maletas, ducha, llamadita y a dormir que mañana nos vamos a conocer otra zona 🙂

03/10/13: Kyoto & Osaka

Día 7: día de grandes templos en Kyoto, y tarde de ocio en Osaka

¡¡A las 5,30h amanece un nuevo día, horror es demasiado temprano!! Ojos que se mueven el ryokan no tiene persianas, tan solo unas puertas de papel correderas opacas que dejan entrar la luz y como estamos en el país del sol naciente pues amacene temprano como podéis ver… Para algunos esto no será un problema pero para mi marido si, ¡y grande! Suerte que llevaba un antifaz para el avión en la maleta, y con él puesto y yo tapada hasta las cejas pudimos dormir un par de horitas más. Muy feliz

Esta noche hemos dormido bien en el “doble” futón que nos hicimos 🙂 La mar de cómodos. Desayunamos en el ryokan lo comprado el día anterior en el konbini y salimos hacia la estación JR Kyoto para coger un tren regular de la línea JR Nara Line (de los que paren en todas las estaciones), hasta la JR Tofukuji. Como llevamos los JRP activos, tan solo tenemos que enseñárselo al revisor de la entrada a la zona de vías de la estación y pasamos. Llevamos con nosotros los paraguas ya que el día empieza algo lluvioso y muy nublado…

Hoy vamos a visitar algunos de los templos considerados imprescindibles en Kyoto y que no visitamos en el primer viaje. El primero de la lista para hoy está a unos 10 minutos a pie desde la estación JR Tofukuji, pero decidimos tomar otro camino para ir viendo algunos de los templitos que hay por la zona. Empezamos encontrándonos con el Taiko-an, de la rama Rinzai del budismo.

P1080009 copia

A pocos pasos, se encuentra el Dojuin Temple. En el que se encuentran un montón de Jizo’s, ¿¡he dicho ya que me encanta este buda?! Es el protector de los niños pero también de los viajeros, ¿será por eso que me inspira simpatía? 🙂

P1080014 copia

P1080013 copia

P1080018 copia

Y tras unos pocos metros más, encontramos un camino cubierto de madera en medio de un pequeño bosque que nos adentra hasta el Templo Tofukuji.

P1080019 copia

P1080020 copia

Se trata de un conjunto de templos, fundado en 1236 a instancias del clan Fujiwara y su nombre es la combinación de los dos grandes templos de Nara: el Todaiji y el Kofukuji. Éste ha sido históricamente uno de los principales templos Zen de Kyoto, y es de los principales de la escuela Rinzai. Hay varias partes del recinto que son de acceso gratuito. Algunos son estructuras del periodo Muromachi y son raros ejemplos de arquitectura zen superviviente de la época.

P1080024 copia

P1080026 copia

P1080027 copia

Sin embargo, hay dos zonas que se deben pagar para poder acceder a ellas: el jardín Hojo y el Puente Tsutenkyo, y el Kaisando Hall. En primer lugar, pagamos (400¥ pp) para acceder al puente de madera Tsutenkyo que conduce hasta el Kaisando Hall, lugar que sirve como mausoleo del primer sacerdote principal del templo. El camino de piedra frente al Kaisando está flanqueado por impresionantes jardines a ambos lados, un jardín de piedra seca a la izquierda y un estanque a la derecha. El Kaisando y sus jardines fueron reconstruidos durante el último período Edo (1603-1867).

P1080039 copia

P1080045 copia

Volvemos nuestros pasos y nos dirigimos al Hojo, (400¥ pp), las antiguas dependencias de los sacerdotes, rodeadas de unos jardines espectaculares que combinan agua, rocas, piedra y musgo. En el interior del edificio no se pueden hacer fotos, pero si en los jardines.

P1080063 copia

P1080052 copia

P1080055 copia

P1080057 copia

Salimos del Hojo y nos tomamos un café de las máquinas que hay a la entrada por unos pocos yenes.

P1080065 copia

Cruzamos la gran puerta Sanmon, la puerta zen más antigua en su estilo, con 22m de altura y que data de 1425.

P1080072 copia

De camino hacia la estación JR, encontramos un par de templitos más, a los que solo nos asomamos y en menos de 10 minutos estamos de nuevo en el tren de la línea JR Nara de vuelta a Kyoto. Debo decir, que hay mucha gente que visita el Tofukuji aprovechando el camino a Nar, al igual que Fushimi Inari ya que caen de camino y es la misma línea de tren la que lleva a ambos. Nosotros en su día preferimos disfrutar de Nara y de Fushimi Inari tranquilamente por lo que los visitamos en días distintos.

Al llegar a la estación JR Kyoto, compramos el bono diario para el bus (500¥ pp) y tomamos la línea 5 para ir a los templos Eikando y Nanzenji, en la zona del sendero de la filosofía. Bajamos en la parada Nanzenji-Eikando-michi y en seguida empezamos a recordar que hace dos años y unos meses paseábamos por esta bonita y tranquila zona de Kyoto, en el barrio de Higashiyama.

Nos acercamos hasta el templo Eikando porque tenemos dudas de si lo visitamos en el primer viaje, y sólo con verlo por fuera ya nos queda claro que si lo vimos (el mismo día que visitamos Fushimi Inari y que estuvimos recorriendo la zona por la tarde), así que seguimos caminando unos metros más por el sendero de la filosofía hacia el sur y a pocos minutos llegamos al templo Nanzenji, otro de los grandes que nos faltaron la primera vez ya que estaba en obras de restauración.

Situado en la base de las boscosas montañas de Higashiyama, es uno de los templos zen más importantes de Japón. Fue construido como casa de retiro para el emperador Kemayama, convirtiéndose más tarde en el templo zen. El Nanzenji lo componen varios edificios (la puerta Sanmon, el Hojo, el Konchi-en, el Nanzenji como tal y el Tenjuan), así como un par de grandes jardines. El acceso al patio principal es gratuito, pero cada edificio tiene su entrada propia de pago así que decidimos que sólo entraremos a aquellos que realmente nos interesan. Lo primero que nos encontramos es la gran puerta de entrada Sanmon, construida en 1628 como homenaje a los soldados que murieron en el asedio del castillo de Osaka en 1615. La entrada son 500¥ para subir a lo más alto, pero nos conformamos con verla desde el suelo y disfrutar de cruzar a través de sus grandes columnas.

P1080081 copia

Este templo cuenta con algo extraño de ver por estos lares: un acueducto de ladrillo al más puro estilo romano que cruza los terrenos. Fue construido durante la época Meiji (1868-1912), forma parte de un sistema de canales que se construyó para llevar agua y mercancías entre Kyoto y el lago Biwa, en la vecina prefectura de Shiga.

P1080085 copia

De ahí nos fuimos hasta el Hojo, la residencia del ex-jefe del sacerdote y la sala principal del Nanzenji. Famoso por su jardín de rocas, de las que se dice que se asemejan a tigres y sus cachorros cruzando a través del agua.

P1080086 copia

Pagamos su entrada (600¥ pp) y nada más acceder al edificio ya puedes disfrutar de su arquitectura, así como de las pinturas de tigres hechas en pan de oro que hay en las puertas correderas, de los suelos de madera y tatami y de un fantástico comedor con vistas a un jardín zen que ya lo quisiera para mi, ¡sobretodo por las vistas!

P1080099 copia

Disfrutamos de sus jardines en los que se respira una gran paz. El delantero es el zen con la representación de las rocas simulando los tigres (que nosotros no fuimos capaces de ver esa similitud la verdad… 😛 ) y el trasero, combina musgo con piedras rastrilladas y vegetación.

P1080090 copia

P1080091 copia

Son casi las 13h, así que decidimos desandar lo andado por el sendero de la filosofía y dirigirnos hasta la gran torii que marca la entrada al Santuario Heian, ya que no encontramos ningún bus ni metro cercanos que nos fuera bien para ir a la zona que habíamos pensado visitar por la tarde, así que nos toca caminar unos 20-30 minutos a pie desde el templo… Se ha despejado el día y hace un calor y una humedad terribles, pasamos una buena chicharra durante el paseo ¬¬’ Así que una vez junto a la gran torii, decidimos aprovechar el pase diario que llevamos y coger el primer bus que pase para acercarnos un poco a la zona de Pontocho para comer. Nos bajamos justo antes de cruzar el puente y entramos al primer bareto que vemos. En la puerta vemos fotos de unas bandejas de tonkatsu y boles de arroz de esos que llevan de todo a buen precio y allá que vamos. Al entrar, todo el mundo nos mira. Somos los únicos gaijin del local y está lleno de abueletes y trabajadores en su hora de comer. La mujer que lleva el local nos acompaña a una mesa y nos trae una carta medio en japonés, medio en inglés pero que nos sirve para pedirle por señas lo que queremos. Comemos de fábula por unos 1500¥ los dos y ¡hasta nos invitan a un chupito de shochu! Este es uno de esos lugares que en el primer viaje no hubiéramos entrado por miedo a no aclararnos, pero que la veteranía de un segundo viaje te lo permite, y resulta ser de esos lugares en los que mejor comes y que años después aún recuerdas 🙂

Ya con la panza llena, nos acercamos de nuevo hasta la torii en un paseo de unos 10 minutos, y de camino entramos a un par de templos que nos encontramos medio escondidos entre las casas.

P1080102 copia
Cruzamos el puente de madera lacada que cruza el río y nos maravillamos de nuevo con la vista de ¡¡la madre de las torii!!

P1080108 copia

P1080109 copia

Solo hay que fijarse en la altura de los coches o de los árboles que hay en la zona para valorar su inmensidad…

El Santuario Heian, pese a ser uno de los más importantes de Kyoto, no lo visitamos en el primer viaje, así que no nos podíamos ir de la ciudad sin disfrutar de su visita y sin cruzar “las zamburguesas” de sus jardines 🙂 El Santuario Heian fue construido para celebrar el 1100 aniversario de la fundación de la capital de Kyoto y está dedicado a los espíritus de los primeros y últimos emperadores que reinaron la ciudad (Kammu y Komei). Heian es el antiguo nombre que tenía Kyoto.

P1080116 copia

El acceso al santuario es gratuita. Y de nuevo, hay un montón de escolares por el patio interior… se nota que es uno de los grandes porqué está a rebentar igual que ayer el Kiyomizu.

P1080121 copia

Nos deleitamos con la arquitectura de las torres y sus tejados, ¡¡qué pasada!! Ese contraste del rojo y el verde hace pensar en templos más de estilo chino…

P1080122 copia

P1080125 copia

Nos acercamos hacia la entrada a los jardines que si son de pago (600¥ pp) y nada más entrar ya se respira paz, mucha paz. A diferencia del santuario, aquí hay muy poca gente recorriendo el parque y hay sombra (¿¿¡¡he dicho ya que pasamos mucho calor??!!) así que nos deleitamos con las vistas. Y como una imagen vale más que mil palabras, ahí van algunas fotos de los jardines que sin duda no hacen honor a la belleza del vivo y directo…

P1080131 copia

P1080157 copia

P1080139 copia

P1080140 copia

Como anécdota contar que hubo una señora japonesa que casi se cae al agua al cruzar las piedras, ya que era muy bajita y no llegaba, ¡pobre! lo pasó mal cruzando pero nosotros también por si la teníamos que rescatar 😦 pero finalmente pudo cruzarlas todas y sonriente llegó al otro lado 🙂 Y cuando me disponía a cruzar yo (grabando mientras lo hacía), un señor mayor que había haciendo fotos en el parque me pidió permiso para hacerme una foto cruzando. Así que la menda está entre las fotos de aquel buen señor… Mr. Green

P1080160 copia

P1080163 copia

P1080164 copia

Al salir de parque son algo más de las 16h y aunque la idea inicial era escaparnos a conocer Kobe, pensamos que la visita a Osaka del primer día nos supo a poco, así que decidimos volver a Osaka y ver la zona comercial de Dotonbori y dejar Kobe para otra ocasión con más calma. Cogemos el bus 100 hasta la estación JR y allí un tren local con el JRP que aún tenemos activo hasta Shin-Osaka.

Una vez en Shin-Osaka, tomamos el metro hasta Shinsaibashi (no recuerdo el precio del trayecto pero creo que fueron unos 200¥ pp) y nos adentramos por las calles comerciales de la ciudad dando un paseo, entramos en algunas tiendas, nos miramos las cámaras y objetivos en otras, compramos alguna bebida y llegamos hasta los “iconos” de la ciudad, como el corredor de Glico y el pulpo de un restaurante de Takoyaki (bolas de pulpo típicas de la ciudad).

P1080176 copia

P1080175 copia

Llevamos un buen día de caminata y estamos cansadísimos. La idea era cenar en Osaka y luego volver a Kyoto, pero estamos tan ko que finalmente, decidimos caminar otros 5 minutos hasta la parada Namba del metro, volver a Shin-Osaka y coger el primer shinkansen que salga a Kyoto. Una vez en nuestra ciudad base, compramos cena y desayuno para mañana en un Family Mart (1500¥) y nos vamos al ryokan. Cena, ducha y ¡caímos rendidos en el futón, agotados pero super felices por todo lo visitado hoy! sleep sleep

Epílogo (1r viaje a Japón)

Reflexiones de nuestro 1r viaje a Japón en 2011…

Han pasado casi cinco años desde nuestra primera visita al país del sol naciente y aún siento añoranza de aquellos días, de todo lo vivido y sentido entre sus gentes y lugares. Cinco años ya… ¡uff!

Antes de ir y mientras me informaba sobre el país y sus costumbres, ya me quedó claro que el listón iba a quedar muy alto tras ese viaje pero una vez regresamos de allí, quedamos totalmente convencidos de que debería ser obligatorio visitar Japón al menos una vez en la vida.

Todo es tan diferente a lo que estamos acostumbrados y cuando digo todo, es todo. Sus ciudades, su gente, sus costumbres, su cultura, su religión, su sentido de los valores, su organización social… todo. Por primera vez en mi vida he podido vivir en mi piel que una sociedad fundada en el cumplimiento de los valores primordiales como la educación, la solidaridad, la humildad y la colaboración es posible y no solo es posible, si no que en Japón es una realidad. Lee el resto de esta entrada

01/06/2011: aquí termina la 1ª aventura nipona pero amenazamos con volver :D

Día 17: con gran pesar, emprendemos el viaje de regreso a casa…

Hoy termina nuestra aventura en tierras niponas. Nos levantamos súper apenados a eso de las 6h. Trist Nos entra el desayuno en el precio del hotel pero como tenemos que estar sobre las 8h en el aeropuerto y el comedor aún no está abierto, decidimos desayunar de camino al aeropuerto. Nos damos una ducha rápida que el día será largo y terminamos de cerrar las maletas. Hacemos el check-out más rápido de la historia y es que solo tenemos que dejar la llave de la habitación en una urna que hay en recepción.

Con un palo impresionante por tener que irnos ya… vamos a la estación JR Shimbashi que hay junto al hotel y allí cogemos una tren de la JR Yamanote hasta la estación de Shinagawa dónde tomaremos el Narita Exprés que reservamos ayer para ir hasta el aeropuerto.

El Narita llega súper puntual, como todos los trenes aquí, solo son las 7,18h pero ya hay bastante gente transitando por las estaciones. Subimos a bordo, colocamos las maletas de forma que no nos estorben y nos tomamos el desayuno que compramos en la estación antes de subir al tren.

P1030239

P1030241

El trayecto dura una hora y pico. Llegamos al aeropuerto y nos dirigimos a la zona de facturación. No hay demasiada cola, así que en seguida nos podemos librar de las maletas, solo nos quedamos con las mochilas dónde llevamos los gadgets.

Tenemos casi 2h hasta que empiece el embarque por lo que dedicamos el tiempo de espera a mirar el correo en un punto de wifi gratuito -¿porqué no harán esto en todos los aeropuertos?- Ojos que se mueven y pasear por las tiendas del Dutty Free… qué pena que no haya vuelo directo hasta Barcelona porqué vemos unos toneletes llenos de sake como los que había en los santuarios que ¡molan mucho! Pero como son de más de 100ml no podemos embarcarlos en el equipaje de mano, pero queda apuntado para el próximo viaje…  Si, habrá próximo viaje, está decidido y aún no nos hemos ido 😛

Nos tomamos un tentempié y se nos hace la hora de embarcar. Antes voy al WC y me quedo paradísima al ver una sala de lactancia y otra de ostomías. Es la primera vez en mi vida que veo algo así  y aprovecho que no hay nadie en ninguna de las salas para curiosear. Alucino al ver lo preparadas que están las salas, en la de lactancia hay hasta un calienta biberones y en la de ostomías productos para poder hacer el recambio… y en ese momento recuerdo que los japoneses fueron pioneros en ostomías (lo siento, deformación profesional…).

De nuevo volamos con British Airways y o’clock embarcamos, se nota que son ingleses 🙂 Nos lo tomamos con toda la calma posible puesto que tenemos por delante 12h de viaje a bordo de ese avión, más luego el tiempo de espera en London y el vuelo a Barcelona… prefiero no pensar en ello. El asiento no está mal en cuanto a sitio para las piernas, pero son asientos de tres. No acabamos de entender porqué hacen filas de 3 asientos en vuelos tan largos dónde debería primar la comodidad.

El viaje de vuelta se hace pesadísimo… dormimos a trompicones, hablamos de lo vivido estos días y de lo que nos espera al llegar a casa, de lo diferente que es Japón a todo lo que hemos vistos, de las cosas que nos han sorprendido… vemos fotos… escuchamos música, jugamos y vemos 2 pelis… “no debe faltar mucho ¿no?”… “¡¡arg solo han pasado 4h!” Chocado  Volvemos a mirar fotos, volvemos a jugar y a escuchar música… “¡¿falta mucho?!” … “¡uff aún 3h!” Chocado  En serio, la ida no tanto, pero la vuelta se me hace eterna ¬¬’ Y lo más sorprendente es que el japo que hay sentado junto a la ventana en nuestra fila de asientos no se ha levantado ni una sola vez al baño y ni siquiera ha cambiado de postura en las tropocientas horas que llevamos a bordo, y eso que mi marido le ha dicho en un par de ocasiones que si se quiere levantar le dejamos pasar sin problema… ¿será un ninja? Mr. Green

thumb_P1000839_1024
Finalmente anuncian que nos aproximamos a London, ¡al fin! El aterrizaje es suave y es un alivio sentir el suelo bajo tus pies después de 12h en el aire 🙂 Desembarcamos y observamos al japo de nuestro lado, vemos que pasa de largo de un par de lavabos, madre mía… éste es ninja ¡fijo! Mr. Green  Eso o va sondado… o no sé cómo consigue pasarse casi 13h sin orinar, menuda vejiga tiene el tipo 😛

Tenemos algo más de 2h de escala que se nos hacen interminables, ¿porqué no hay vuelo directo a Barcelona? Aprovechamos para ir al baño, mirar las tiendas del Dutty Free, tomarnos unos tentempiés y tenemos tiempo hasta de aburrirnos nuevamente. Madre mía, no hemos llegado a España y esto ya es súper diferente a Japón, ¡¿casi 5€ un batido?! ¡¡Yo quiero volver al país del sol naciente!!

Al fin sale anunciada la puerta de embarque de nuestro vuelo a Barcelona. Vemos que el japo que iba a nuestro lado también está allí, por lo visto es un guía turístico que acompaña a un grupo de japos a visitar nuestra ciudad. ¡Qué gracia! Le propongo a mi marido que les advierta que vigilen las carteras y las cámaras que en nuestro país roban a los turistas Avergonzado Conseguimos embarcar y a mi lado va la típica afroamericana que mide 2×2, con mogollón de bolsas de comida basura a los pies… Ojos que se mueven suerte que este vuelo dura poco porque la mujer lo ocupa todo y me tiene tan encajada que no me puedo ni mover en todo el trayecto.

Al fin, sobre las 21,30h aterrizamos en Barcelona. ¡A estas horas ya no sabemos dónde estamos, ni qué hora es, ni siquiera cómo nos llamamos! Salimos a las 7h de la mañana de Japón y tras un día entero de viaje, más las 8h de desfase horario, llegamos a casa. Estamos realmente agotados… pero muy felices por la experiencia vivida 🙂

Recogemos nuestras maletas de la cinta que llegan intactas; cenamos un bocata rápido en el mismo aeropuerto (qué caro nos parece todo ahora) y tomamos un taxi hasta la puerta de casa. Home, sweet home! Heart Ducha rápida, llamada a nuestros padres para decir que ya estamos en casa y a dormir hasta que el cuerpo diga ¡basta! sleep

31/05/2011: regresamos a Tokyo y allí pasamos nuestro último día en Japón.

Día 16: el viaje se acerca a su fin… último día en Tokyo.

Mi marido me despierta con un “buenos días niponita” 🙂 Debo decir que es la noche que mejor he dormido desde que estamos en Japón, valoración del futón: ¡¡un 10!! Nos damos una ducha rápida… si, con el cubelete 😀 y muy a pesar nuestro no nos metemos en el onsen… Queremos salir sobre las 10-10,30h para no llegar demasiado tarde a Tokyo y poder aprovechar un poco el último día en el país nipón. ¡Ay madre qué impresión pensar que mañana cogemos el avión de vuelta a casa!

Sobre las 9h llaman a la puerta, en un momento recogen los futones y nos preparan la mesa del desayuno. Ayer ya pedimos desayuno occidental porqué no nos apetecía nada tomar sopa de pescado de buena mañana que es lo que suele llevar el desayuno japonés 😛 Nos sirven un desayuno bien copioso: huevos revueltos, frankfurt, bacon, tostadas con varias mermeladas, zumo y café con leche. Hay tanta cantidad de todo que es imposible terminarlo, y aunque nos sabe fatal dejarnos comida somos incapaces de acabar con todo lo que nos han traido.

P1030180

Una vez llenada la panza, hacemos las mochilas. Comprobamos que no nos dejemos nada y salimos hacia recepción. ¿Estarán nuestras bambas? ¡Jajaja!

Llegamos a recepción y en seguida nos viene la señora hiper-mega-amable que nos pide que la esperemos en la sala dónde estuvimos ayer para el check-in. Al momento viene con la factura para hacer el check-out. Nos pregunta si hemos estado a gusto y le decimos que es el mejor alojamiento que hemos probado nunca y que lo vamos a recomendar muy mucho, se pone la mar de contenta 🙂 Nos pregunta de dónde somos y al decirle que somos de Barcelona nos explica que tiene amigos que han visitado nuestra ciudad y que ella tiene una visita pendiente, ¡qué mona! Pagamos y salimos hacia la recepción, dónde recuperamos nuestras bambas 😀 Ya con nuestro calzado de nuevo, nos despedimos de ellos, del ryokan y del onsen con mucho pesar ¡hubiéramos hecho otra noche aquí encantadísimos! Con cientos de “domo arigato” por parte de todos, e incluso un “muchas gracias por su visita” en español por parte de la encargada, salimos hacia la carretera dónde está la parada del bus.

P1030184

la entrada del Ryokan

P1030182

Tras pocos minutos de espera, llega el bus que nos llevará a Hakone-Yumoto. Es un trayecto de unos 30’, y una vez allí cogemos el tren hasta Odawara, seguimos usando el Hakone Free Pass ya que era para dos días.

P1030185

el botón para pedir parada en el bus

Una vez en la estación de Odawara, pagamos la diferencia de precio para el billete del tren directo a Shinjuku (Tokyo), y digo la diferencia porque con el pase tenemos descuento en el tren a Shinjuku (no compramos el que lleva incluida la ida y vuelta a Tokyo porque tan solo necesitábamos el trayecto de hoy).

Éste es un tren rápido, del estilo al Shinkansen pero de otra compañía de ferrocarriles y en una hora y pico nos plantamos en la capital de nuevo.

Una vez en la estación JR Shinjuku, compramos los billetes para el Narita Exprés de mañana. Qué penita comprar ese billete… eso quiere decir que nos quedan horas en Japón, ¡uff! Tras comprarlos, tomamos un tren JR hasta la estación JR Shimbashi. Esta estación se comunica mediante túneles subterráneos y galerías comerciales con la estación de tren y metro Shiodome. ¡Es inmensa! Para la última noche en Japón escogimos el Hotel Villa Fontain Shiodome, un hotel que cuando planeamos el viaje salía carísimo pero que tras el accidente de Fukushima, y con la caída del turismo, bajaron precios y al final nos salió genial. Además está muy bien ubicado porqué se encuentra adherido a la estación de Shiodome y por tanto, a todo el transporte de la zona que te conecta con la mayor parte de Tokyo, y con varios centros comerciales muy cerquita.

P1030186

El check-in es a partir de las 15h pero nos falta una hora para poder hacerlo, así que una vez localizado el hotel echamos un vistazo a las calles de alrededor y decidimos ir a comer por la zona. Shidome es un barrio financiero y de oficinas, cuenta con altos rascacielos -para los estándares de Asia- y es una zona que se ve bastante nueva. Está ubicada entre la zona de la Tokyo Tower, Ginza y el río Sumida.

Para comer nos decantamos por un italiano dónde nos tomamos unas pizzas la mar de ricas 🙂 Decidimos volver a la zona de la estación y acabar de hacer las compras que tenemos en mente por allí. Entramos en una licorería y compramos 3 botellas de sake para regalar a los nuestros y, una de umeshu -licor de ciruela- para nosotros, a ver si hay suerte y se parece al que tomamos ayer en el ryokan 🙂

thumb_IMG_0870_1024

uno de los sake que trajimos

Entre la comida y las compras se nos hacen las 15,30h, así que vamos para el hotel a hacer el check-in pensando en que esperemos que hayan llegado nuestras maletas 😛 Llegamos a recepción y en cuanto decimos el nombre de la reserva, la recepcionista nos dice que anoche recibieron nuestras maletas y que las tenemos en la habitación esperándonos. ¡Genial!

P1030197

el hall del hotel

Nos encontramos haciendo el check-in cuando se me resbala la bolsa dónde llevaba el umeshu y se me cae al suelo… con la mala suerte que empiezo a oler a alcohol que da gusto ¡OMG! La chica pensará que soy una alcohólica :S Terminamos el check-in lo más rápido que podemos y tomamos el ascensor que nos lleva hasta la 10ª planta dónde se encuentra nuestra habitación.

Se ha roto la botella en mil pedazos y suerte que la bolsa es buena y ha contenido el licor… ¡si no lo hubiera puesto todo perdido! Coloco la bolsa en la bañera y vierto allí el licor que está en la bolsa, por suerte no se ha roto ninguno de los sakes que eran para regalar.

P1030188

Una vez contenido el problemilla, me fijo en que la habitaicón es bastante grande para los estándares de Japón y que tiene unas vistas espectaculares 🙂 Mi marido ya está pegado a la ventana observando los distintos trenes que pasan por allí.

P1030196

P1030191

en todos los alojamientos tienes hervidor de agua en la habitación

El plan para hoy era ver la zona de Roppongi, una zona bastante urbanita y llena de comercios… pero mi marido leyó por internet que recomendaban visitar el Sunshine City, un centro comercial con un mirador gratuito en la última planta con unas muy buenas vistas de la ciudad, y como tampoco tendremos de tiempo de mucha cosa, decidimos tomar un metro que nos lleve a Ikebukuro, y esta vez podemos disfrutar de este distrito a gusto, puesto que el día que vinimos diluviaba. Nos deleitamos paseando por sus calles llenas de luces de neón, cosplays y jóvenes cargados con carteles enormes anunciando ofertas en electrónica y cómics a grito pelao. Este barrio es del estilo a Akiha, y de hecho dicen que es la Akiba de las chicas ya que es más “tranquilo”.

Llegamos al centro comercial y como todos en Japón, ¡es enorme! Recorremos las primeras plantas y entramos en algunas tiendas a echar un vistazo y cuando está a punto de anochecer, tomamos el ascensor que lleva al mirador. ¡Qué caña de ascensor! Al entrar las paredes son blancas pero una vez se pone en funcionamiento, se encienden unas luces psicodélicas y en las paredes se ven dibujos del horóscopo, constelaciones y una música muy acorde a la situación 😀 Hay una pantallita que marca la velocidad a la que va el ascensor, y qué pasada, ¡¡alcanza los 600m/min!! Nos zumban los oídos como si fuéramos en un avión O_O

Al llegar arriba vamos dando un paseo de 360º observando la panorámica de la ciudad que hay desde sus grandes ventanales. Realmente no tiene nada que envidiar con otros miradores que hemos visitado estos días. De este modo hemos visto Tokyo desde las alturas a pleno día, de noche y al atardecer. Tres estampas totalmente distintas que recomiendo ver si se puede.

Nota: Siento la calidad de las fotos, pero mi cámara de entonces hacía lo que podía por la noche…

P1030202

P1030214

P1030215

P1030218

En una zona del mirador hay sofás para dos personas y todo está decorado con corazones. La verdad es que es un bonito lugar al que ir con tu pareja 🙂

P1030224

P1030217

Tras un buen rato admirando las vistas, volvemos al ascensor que nos lleva de vuelta a tierra.

Vamos hacia la zona de restauración ya que hemos pensado en cenar aquí. Es nuestra última cena nipona, así que no podemos ir a otro sitio que no sea a comer comida japonesa de la buena 🙂 Nos tomamos unos fideos y unos tonkatsus riquísimos. ¡Cómo voy a echar de menos la comida japo auténtica! Mr. Green

Tras la última cena en Japón, volvemos a la estación JR y allí tomamos un tren que nos lleve de vuelta hacia el hotel. Nos dejamos las maletas listas que mañana toca madrugar de lo lindo… Nos damos una ducha y llamamos a casa para decir a los nuestros que por Hakone de maravilla y que mañana ya volvemos, ¡uf qué pena!!

Mi marido se ha pasado el día de hoy diciéndome: “yo no me voy de aquí… ¡que me deporten!”, “¿y si buscamos trabajo y nos quedamos para siempre?” y “¿hay que volver al tercer mundo (España) de nuevo?” ¡Jaja! La verdad es que es tan, tan, tan alucinante todo lo que hemos visto y vivido aquí que yo tampoco quiero volver… de buena gana me quedaba, ¡amenazo con volver! Mr. Green

Nos vamos a dormir con un gran pesar, mañana tocará madrugar y el viaje de vuelta a casa será largo…