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CURRICULUM VIAJERO

Mi currículo viajero no es muy extenso aún… pero espero ir añadiendo destinos visitados a la lista.

Como comenté, no me dedico profesionalmente a viajar, si no que es mi gran pasión. Y no me gusta viajar por tachar lugares del mapa si no que siempre he sentido curiosidad por conocer lugares, su historia, su gastronomía, su cultura… vaya a crecer viajando, porque aunque a algunos les parezca una chorrada, viajando se aprende y mucho. Uno aprende a moverse, a ser autónomo, a relacionarse, a salir de apuros, a disfrutar, a sentir, a conocer, a uno mismo, al que te acompaña… a vivir.

Excepto el viaje a Egipto, todos mis viajes son por libre. Es por ello que necesitan tiempo de preparación y mucha documentación. Viajar por libre puede ser arriesgado en el sentido que debes espabilarte para visitar los lugares, moverte y encontrar un buen alojamiento, pero te da la libertad de crear tus propias rutas, de buscar aquello que te interesa, salir de lo habitual y te permite perderte en cualquier momento, dedicarle el tiempo que quieras a cada visita y modificar la ruta in situ en función de lo que más te apetezca en cada momento.

Muchos creen que viajar es caro. Yo aseguro que por libre se ahorra mucho y que cuanto más viajas, más trucos aprendes para ahorrar 😉 Puedes viajar a muchos sitios con presupuestos ajustados, pero necesitarás tiempo para prepararlo…

A día de hoy, la vista global en Google Maps de mis viajes es ésta:

Muchas veces nos empeñamos en irnos a la otra punta del mundo y olvidamos que a pocos kilómetros de casa podemos encontrar lugares maravillosos. El mapa de mis viajes por España es éste. Debo decir que no están incluidos en él los lugares visitados en Catalunya, mi tierra, tendré que ponerme a ello…

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Europa esconde grandes ciudades y bonitos rincones, nos acerca a la historia más reciente y nos enseña mucho de nuestro día a día. Conocemos varias capitales del “viejo continente” y esperamos poder seguir recorriéndolo… hasta la fecha, hemos estado en Francia, Suiza, Bélgica, Italia, Vaticano, Reino Unido, República Checa, Portugal, Alemania, Andorra, Hungría y Holanda.

Mi primer gran viaje fue en 2005. Viaje de final de estudios, 11 compañeras nos aventuramos durante una semana a conocer el antiguo Egipto. Fue un viaje que costó mucho decidirse por el destino y cuando lo hicimos, estábamos como locas porque llegara la fecha de partir… fue un viaje inolvidable y que algún día repetiré con mi marido. Aunque se puede hacer por libre, preferimos pagar un poco más y hacerlo organizado por agencia, aunque disfrutamos de dos días por libre en El Cairo y alrededores. Os hablaré de él…

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Asia es un continente muy rico a mi parecer. En 2014 nos aventuramos por el sureste asiático por primera vez, pasamos 25 días en Indonesia. Un país de contrastes. Naturaleza en estado puro, playas, fauna, flora, volcanes y, cultura… conviven budismo, islam, hinduismo y cristianismo así que imaginad la riqueza de su cultura y sus templos. Fue el viaje más largo que hemos hecho, 27 días en total recorriendo algunas de sus islas para conocer los grandes templos y volcanes de Java, ver orangutanes en su hábitat en Borneo y a los dragones de Komodo en Flores, y disfrutar de los templos hinduístas y las playas de Bali. Os cuento nuestro día a día en destino aquí.

fuente Google Maps

En 2015 volvimos a Asia… y es que los que me conocéis ya sabéis que Asia me tira y mucho 🙂 Esta vez, primera incursión en territorio chino aunque con ciertas peculiaridades. Disfrutamos de 6 noches/7 días en Hong Kong y de nuevo por libre. Viaje organizado en menos de 15 días… si, si lees bien. Fue un destino al que le teníamos ganas desde hacía tiempo y que no nos defraudó. Rascacielos, luces de neón a un lado de la calle y mercadillos con puro regateo al otro. Ese contraste entre moderno y tradicional que me recordó en ciertos aspectos a Japón, pero que a la vez también me recordaba en ciertos aspectos a Indonesia… creo que si es tu primer viaje a Asia, Hong Kong puede ser una muy buena opción 😉 Aquí tenéis el diario con todo tipo de detalles 🙂

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Entre Indonesia en 2014 y Hong Kong en 2015, nos picó el gusanillo del sudeste asiático… así que en 2016 hicimos nuestro primer viaje con mochila poniendo rumbo a Tailandia. Disfrutamos de 15 días completos para descubrir rincones alucinantes del país. Bangkok, la gran urbe del sudeste, es un auténtico caos. Cuenta con algunos lugares realmente bonitos, pero en esencia son tuk-tuk, puestos callejeros y mercados dónde regatear 🙂 Ayutthaya, la antigua capital del país conserva algunos de los grandes templos, otros quedaron en ruinas en la guerra con Birmania, pero aún así merece una visita. Chiang Mai esconde rincones alcinantes como el Doi Suthep y vivimos una de esas experiencias que quedarán en nuestra mente para siempre: pasar un día ayudando a cuidar elefantes. Pero si algo tiene Tailandia que no olvidaré jamás, son sus fabulosas playas de arena blanca y aguas cálidas y transparentes, el paraíso está en las islas del mar de Andamán. ¡Aquí tenéis el diario de viaje con mucha info!

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Y en 2017 conseguimos al fin cumplir el deseo de visitar el “gigante asiático”, pasamos 22 días recorriendo un trocito de China. Tras hacer todo el papeleo para el visado en el Consulado de China en Barcelona, entramos al país por Beijing dónde pasamos 5 días, haciendo excursión de un día a Muntianyu para recorrer unos kilómetros de la Gran Muralla China. Cogimos un tren de alta velocidad hacia la mística ciudad amurallada de Pingyao dónde tuvimos la sensación de estar en la edad media china. Siguiente punto en la ruta fue Xi’an con sus Guerreros de Terracota y su ciudad amurallada. Tras dos noches en la ciudad volamos a la verde Chengdu, rodeada de bosques de bambú dónde pudimos disfrutar de la visita a una reserva de osos panda y al gran Buda de Leshan. De allí, nuevo vuelo interno hasta Guilin, “pequeña” ciudad entre paisajes kársticos formados por el río Li, con su crucero hasta Yangshuo dónde dormimos en un retiro junto al río. Toda una experiencia. Y acabamos nuestros días por China en la cosmopolita Shanghai rodeados de 3000 millones de chinos celebrando su fiesta nacional y sus vacaciones… Un viaje intenso por la complejidad de éste y la gran barrera idiomática pero muy enriquecedor y que nos ha hecho crecer mucho como viajeros y como personas. Cuando acabe de digerirlo, os hablaré de él… mientras, os dejo los preparativos para aquellos que queráis visitarlo.

Pero si algo tiene Asia es mi país favorito: Japón. Su cultura, su gastronomía, su gente, su naturaleza, sus ciudades, sus templos, sus parques, su religión… todo en Japón me apasiona. Creo que si existe un país superior en este planeta, sin duda es Japón. He estado dos veces allí, y volvería con los ojos cerrados cada año. Kyoto, es mi ciudad favorita en el mundo; encontrar un templo o un parque en cada esquina es maravilloso. Tokyo, es para mi la GRAN capital, lo tiene todo: ocio, transporte, facilidades, tiendas, templos, tradición, modernidad… Pero Japón no es solo sus dos capitales, si no un sinfín de ciudades, pueblos y lugares que esconden verdaderas maravillas. Tenéis el relato diario de los dos viajes (2011 y 2013) y un montón de trucos para preparar un viaje por libre al país del sol naciente.

fuente Google Maps

Pero también hemos estado en los ¡USA! 🙂 Creo que todo aquél que se considere viajero, debe poner los pies alguna vez en su vida en la big city, es todo un imprescindible y no podía faltar en nuestra lista de lugares visitados. Así que en septiembre de 2015, volamos al otro lado del Atlántico para conocer  la “capital” de Estados Unidos y casi que del mundo (por lo archiconocida que es)… ¡New York! Pasamos 6 días/5 noches en la ciudad y pudimos disfrutar de todos sus barrios, pero sobretodo el gran Manhattan. Esa sensación de dejà vu continua que tienes caminando por sus calles es alucinante. Reconocer escenarios de pelis y series, emociona. Y subir a sus grandes miradores -a los tres- fue toda una experiencia. También fue un viaje que organizamos de forma bastante exprés, en apenas 20 días montamos nuestro viaje por libre… es lo que tiene coger el pasaporte a menudo, ¡que cada vez necesitas menos tiempo para comprar billetes, reservar hotel y salir pitando!

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Espero poder hablaros de todos ellos, con todo detalle, y que la lista ¡nunca deje de crecer!

¿Me acompañas a recorrer mundo y a crecer viajando?

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24/11/15: terminan nuestros días en Hong Kong… toca volver a casa

Día 7: Hong Kong – Amsterdam – Barcelona

Nos levantamos como podemos a las 7.30h y digo como podemos porque anoche se oían golpes continuamente arriba. Nos dieron más de las 2h y hubo que llamar a recepción incluso, aunque no sirvió de nada… está claro que hay chalados y maleducados en todas partes ¿¡eh!? Desayunamos en un momento, volvemos a la habitación a cerrar las maletas y bajamos a hacer el check-out.

Cogemos el metro en Jordan hasta Central, dejando las Octopus en saldo negativo ya que nos las queremos llevar de recuerdo -quizá volvamos a esta fascinante ciudad…- 🙂 Pero salimos del metro sin darnos cuenta y, o damos una vuelta enorme por la calle subiendo las escaleras cargados (no hay mecánicas en esta zona) o pagamos un billete sencillo por una parada para poder hacer el transfer por los pasillos subterráneos… Así que pagamos 4,5HKD c/u y hacemos lo segundo.

Una vez en la estación Hong Kong, compramos los billetes del Airport Express en la taquilla, así pagas 10HKD menos por cada billete que si lo compras en la máquina.

En 25 minutos estamos en la Terminal 1 del aeropuerto. Tenemos tiempo de sobras (son las 10h), pero aún así hacemos el check-in en las máquinas para ir más rápidos con la facturación. En cuanto se abren las taquillas, la hacemos y así no tenemos que cargar más con las maletas.

Pasamos el control de seguridad y de inmigración, y pasamos a la zona de embarque. Aquí se me acerca un tipo com una tablet en la mano, he visto que todo el mundo lo esquiva, así que le digo que no hablo inglés. 😛 pero una señora mayor engancha por banda a mi marido… se trata de un cuestionario sobre tu estancia en Hong Kong super largo que parece que no vayamos a librarnos nunca de ella, pero cuando empieza a preguntar sobre qué compras hemos hecho y cuánto hemos gastado en alojamiento, comida, compras… la cortamos de golpe, ¡venga ya, menudo control!

Nuestra idea era comprar algún souvenir más para acabar de gastar los HKD que nos quedan, pero solo hay 2-3 tiendas de dulces y encurtidos, 2 de souvenirs y un porrón de grandes marcas… Compramos una botella de agua para el viaje y un llavero, y luego nos tomamos un café en el Starbucks y echamos el rato hasta las 13.35h que sale el vuelo de KLM hacia Europa.

 

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Se hace súper pesado por la estrechez de los asientos, además el mío está roto y no puedo reclinarme ni un poco… tampoco me funciona el audio del entretenimiento, así que es un horror de viaje. Suerte que siempre llevo libros y mucha música en el teléfono y con eso puedo entretenerme algo… por suerte me compensaron y conseguí un vuelo a París tirado de precio 🙂

Si debo decir que el personal me parece excepecional, súper atentos y profesionales.Y la comida que sirven a bordo es buena y en abundancia, nos sirven comida y cena, y siempre que quieres pasas por el fondo del avión dónde tienen bebidas y snacks.

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vistas aéreas de Uzbekistan

Y entre sueños, lectura y música pasan las 12h de vuelo, y llegamos puntuales a Ámsterdam a las 19h. Pasamos el control de seguridad y de inmigración en pocos minutos (recordad que la fila para europeos es más rápida que el resto) y recorremos medio aeropuerto para llegar a la puerta de embarque. Compramos unas cuantas cajas de galletas holandesas que nos pirran 😛

Hablamos con los nuestros y a las 20,30h embarcamos en el último avión de la jornada, el que nos lleva a Barcelona, aunque salimos con unos minutos de retraso por atasco en pista.

Durante el vuelo nos dan de comer también (sandwich más bebida) y a las 23h bien puntual aterriza en Barcelona. Me encanta esa sensación de ver la costa de Barcelona desde el aire cuando regreso tras un viaje, sobretodo si he estado por tierras lejanas… es como un “ya estamos en casa” 😀

Recogemos las maletas que llegan como unas campeonas y cogemos un taxi hasta casa… ducha rápida, avisamos a los nuestros de que hemos llegado y, a dormir hasta que el cuerpo diga basta. Es curioso, pero cuando regreso de un viaje siempre me voy a dormir con una extraña sensación al pensar que esta misma mañana estaba en Hong Kong… 🙂

23/11/15: descubrimos la pintoresca isla de Cheung Chau y rematamos las compras

Día 6: recorremos la cercana isla de Cheung Chau y ultimamos compras…

 

Hoy es nuestro último día completo en Hong Kong, los días nos han pasado volando y hemos disfrutado muchísimo del destino.

Nos levantamos tranquilamente a eso de las 9,30h y vamos a desayunar al bufet del hotel. La idea para hoy era ir a visitar el cercano país de Macau, pero mirando información anoche, vimos que el precio del ferry es alto y que salvo un par de monumentos, tampoco tiene gran cosa que no sean casinos y centros de ocio. Así que buscamos una alternativa para hoy y, salimos a la aventura…

Cogemos el metro hasta la parada de Central y de allí vamos caminando hasta la zona de muelles mientras disfrutamos de nuevo de las vistas que ofrece esta zona de Hong Kong.

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Llegamos al Pier 5 y compramos los billetes para el ferry a la cercana isla de Cheung Chau, dónde pasaremos la mañana, por 13,8HKD en ferry ordinary, es decir, en el más sencillo. Cuando zarpamos alucinamos con las vistas que hay desde el mar, con Kowloon a un lado y Hong Kong al otro 🙂

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El barco tarda 55 minutos en llegar y mientras, observamos la cantidad de islas que conforman el país, todas ellas montañosas.

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Puede que sea pequeña, pero la isla de Cheung Chau es uno de esos lugares que no deja a nadie indiferente… Además de ser la sede del Festival anual de los Bollos, la isla de Cheung Chau, con sus templos, marisquerías, playas, e incluso un refugio de piratas, constituye un atractivo lugar durante todo el año.

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Cuando llegamos a la isla, vemos que hay bastante turismo en la zona, sobretodo interior. El muelle está abarrotado de barcos pesqueros y frente a él, hay una calle repleta de tiendas y restaurantes, sobretodo dónde sirven marisco.

 

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Callejeamos y damos un paseo hasta la playa, en el otro extremo de la isla. No nos lo pensamos demasiado, nos quitamos las bambas, nos remangamos los tejanos y metemos los pies en el mar 🙂 ¡¡El agua está buenísima!! Lástima no tener toalla y bañador porqué me daba un baño muy a gusto 🙂 No hay nada de olas ni corrientes…

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Nos sentamos un rato en la arena hasta que se nos secan los pies para poder ponernos las bambas de nuevo, ¡se está de lujo aquí! 🙂 Vaya acierto hacer esta escapada hoy…

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Callejeamos un poco por el pueblo, compramos un Aquarius por 10HKD, y vemos los dos templos más importantes que tiene la isla. El primero es el templo de Pak Tai, levantado por los habitantes de Cheung Chau hace 200 años en honor de Pak Tai, el Dios del Mar del Taoísmo que también recibe el atractivo título de Emperador Supremo del Cielo del Norte o del Cielo Misterioso.

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La entrada es gratuita y vemos que contiene artesanía de madera bañada en oro de la época de la dinastía Qing (1644-1911) y una espada de hierro de la dinastía Song (960-1279). Cuenta con dos pequeños altares, y podemos disfrutar del lugar a solas.

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El segundo templo que visitamos es el de Kwan Kung, situado en una pequeña colina en el centro de la isla, construido recientemente (1973) cuenta con una estatua del dios Kwan Kung elaborado a partir de una pieza entera de madera de alcanfor. El templo está bastante deteriorado, construido entre casas, apenas cuenta con un pequeño altar actualmente.

Volvemos al paseo marítimo y viendo que no nos convence ningún sitio para comer (mucho calor, sin aire y marisco -que a mi marido no le va nada-) decidimos coger el Fast Ferry que sale en 10 minutos y volver a HK.

 

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Éste es bastante más rápido que el ordinary, y en 35 minutos estamos en el muelle cercano a Central.

Cogemos el metro hasta la parada de Jordan, y al llegar a la zona del hotel echamos un vistazo a los restaurantes que hay, pero son más de las 15h y muchos o han cerrado o no nos convence nada la comida, así que decidimos ir a un combini y comprarnos comida preparada (fideos, unas salchichas y nos bollos rellenos, más unos refrescos por 80HKD) y subimos a la habitación del hotel a comer.

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nuestra comida improvisada

Decidimos echarnos una siesta y descansar un poco, hoy el calor está apretando y se hace muy pesado estar en la calle.

Cuando nos despertamos, recogemos las cosas y empezamos a hacer las maletas, y a eso de las 19.30h nos acercamos a Temple Street de nuevo a hacer unas compras que le hemos cogido el gustillo al regateo 😛 Por cierto, os dejo una foto sacada de internet de la calle vista desde un edificio alto, para que os hagáis una idea 🙂

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Hoy arrasamos… compramos 5 monederos pequeños por 120HKD, otro monedero más grande de imitación de Mulberry por 110 HKD, una cartera de piel por 70 HKD y un pack de 5 imanes por 35HKD. ¡Espero que no nos paren en la aduana porque vamos cargados! 😛

Se nota que se acerca diciembre y con ella la Navidad, y que Hong Kong es un país consumista, porque empezamos a ver decoración navideña por todas partes 🙂

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Sobre las 21h volvemos al hotel y decidimos subir a cenar al restaurante del hotel. Pedimos 3 platos, uno de fideos, otro de soja con verduras y uno de ternera con verduras, más unas bolitas rellenas de pasta dulce, y té por 444HKD. ¡Cenamos de vicio y somos incapaces de terminarlo todo!

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Tras la cena, volvemos a la habitación. Nos damos una ducha y a dormir… que mañana nos espera un largo viaje de regreso a casa 😦

22/11/15: entre budas en los nuevos territorios y un anochecer espectacular

Día 5: descubrimos los grandes templos y las mejores vistas de HK

Nos levantamos con la noticia que el Barça le metió una paliza al Madrid en el clásicoq que se celebraba ayer, empieza bien el día 😛 Son las 9.30h cuando subimos a desayunar al bufet del hotel.

Tras cargar las pilas, vamos hacia el metro y nos dirigimos hasta la parada de Sha Tin, hoy vamos  conocer el distrito de Nuevos Terriotorios.

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Conocidos como los “Nuevos Territorios” desde que los británicos tomaron más terreno chino en 1898, ocupan la zona más septentrional de Hong Kong y su área más amplia. A lo largo de sus casi 1000 kilómetros cuadrados viven más de 3 millones y medio de personas y esconde algunos de los templos más pintorescos de Hong Kong.

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Al salir del metro, caminamos unos pasos hacia el Monasterio de los 10.000 budas, siguiendo las indicaciones que encontré en internet (está algo escondida la entrada) y que comparto con vosotros:

Salir del metro por la salida B. Girar a la izquierda y bajar la rampa hasta pasar junto a una antigua casa tradicional (queda a mano izquierda) hacia el centro de Home Center (es un centro comercial de muebles y cosas de casa, hay un Ikea). Cruzar la calle y girar a la izquierda por Pau Tai St. Caminar hacia el edificio gubernamental Sha Tin y girar a la derecha por Shiung Wo Che St. Segurr hacia el final de esta calle (a la derecha queda el aparcamiento del Home Center Shopping Mall), la entrada al templo queda en el lado izquierdo y te lleva a través de un pequeño bosque de bambú que conduce hacia los 400 escalones custodiados por Buda que llevan al monasterio. Hay carteles que indican la dirección.

Su entrada es gratuita, bueno hay que hacer penitencia para subir hasta allí con el calor que hace hoy… pero el camino que asciende hacia el monasterio es alucinante, con budas por doquier, cada uno de ellos en una postura y con una expresión diferente.

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El camino de subida se hace pesado sobretodo por el bochorno que hace. Salvo la última parte que es más empinada, se hace bien y encuentras bancos dónde sentarte a descansar cada pocos metros. Tras un ratito de subida, llegamos a la entrada del monasterio, dónde seguimos encontrando budas por todas partes.

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El lugar es bonito, cuentas con varios edificios y altares, así como una pagoda en el centro del recinto. Su templo principal cuenta con unas 12,500 estatuas de Buda… es realmente impresionante. El entorno además es bonito, en medio de la montaña, y rodeado de árboles y… ¡budas! Desde aquí hay unas vistas chulas de la ciudad, con sus rascacielos a los pies del monte.

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Tras recorrer esta zona principal, subimos un poco más el sendero de budas hasta llegar a otra zona dónde encontramos una pequeña cascada -también rodeada de budas- y algunos templos más pequeños. Al entrar en uno de ellos vemos que hay uno que es como un “cementerio”, repleto de urnas custodiado por un gran buda dorado.

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Hacia mediodía, y tras un buen rato disfrutando del lugar, comenzamos a bajar, también rodeados por budas de vuelta hacia el metro. Realmente no sé si alguien se ha entretenido en contar, pero yo creo que hay muchisimos más que 10.000 budas 😀

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Mientras bajamos oímos como cantan unas oraciones acompañadas por toques de campana, vemos un templo en medio de la montaña pero no conseguimos dar con el camino que lleva a él. Una pena porque el lugar parece interesante.

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Son las 13h cuando llegamos de nuevo al metro, tomamos el primero que pasa y nos bajamos en la parada de Diamond Hill. Caminamos unos pocos metros hasta el Monasterio de Chi Lin.

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Establecido en 1934 y renovado siguiendo el estilo de la dinastía Tang (618-907) en 1990, el Monasterio Chi Lin está compuesto por un amplio conjunto de templos de elegante arquitectura de madera que alberga valiosas reliquias budistas y con relajantes estanques de lotos. El conjunto también incluye una serie de salas en las que se pueden contemplar estatuas de madera, arcilla y oro que representan a divinidades como el Buda Sakyamuni y bodhisattvas. Es de entrada gratuita y la verdad es que me recuerda bastante a los templos de madera japoneses… Contrasta con los altos rascacielos que lo rodean.

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Está conectado con el jardín Nan Lian. También de entrada gratuita, se trata de un parque público del estilo de la dinastía Tang de 3,5 hectáreas, cuidadosamente diseñado, cada colina, roca, estanque, planta y estructura de madera se ha colocado siguiendo un método y unas pautas específicas basándose en la filosofía zen que tanto me gusta.

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Mientras lo visitamos, encontramos un restaurante vegetariano. Son más de las 14h y tenemos hambre y mucho calor, así que tras mirar el menú y el precio, entramos a comer. Escogemos un menú de 5 platos que incluye sopa, arroz, vegetales, fruta y té por 300 HKD cada uno. La comida nos parece deliciosa y tenemos la oportunidad de probar la fruta del dragón.

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Tras una comida abundante y riquísima, seguimos recorriendo el jardín. Nos gusta mucho este lugar, un remanso de paz entre el gran caos que es Hong Kong. Cuenta con un gran estanque en el centro y una especie de copia del Palacio Dorado de Kyoto… pero se nota de lejos que es una copia fake 😛

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Tras un buen rato descubriendo el jardín, volvemos al metro y nos bajamos en la parada Wong Tai Sin, y junto a ella, encontramos el gran templo Sik Sik Yuen Wong Tai Sin, uno de los más populares de Hong Kong y hogar del taoísmo, budismo y confuncianismo que rinde homenaje al legendario monje Wong Tai Sin, al que los fieles honran por medio de ofrendas y ruegan fortuna mediante las artes adivinatorias, al cuál se accede por una gran puerta de piedra.

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Con el atrayente emblema “conceder todos los deseos que se pidan”, y construido con un colorido estilo tradicional, cuenta con una superficie de 18.000 metros cuadrados a lo largo de los cuales se encuentran espacios como el Pabellón de Bronce, el Salón de los Archivos, la Fuente Yuk Yik, el Santuario Yue Heung, el Muro de Tierra o el Jardín de Buen Deseo los cuáles nos disponemos a conocer.

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A pesar de que hay muchísima gente visitándolo, es posible encontrar algún rincón dónde sentarse a la sombra de algún árbol y descansar un poco. Está rodeado de vegetación lo que hace que sea agradable su visita y que no haga tanto calor como en otras zonas. De nuevo, podemos disfrutar de ese contraste que tanto de me gusta de lugares sagrados rodeados de altos edificios, modernismo vs tradición 🙂

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Acabamos de ver sus jardines y después volvemos al metro, hasta la parada de Central. Vamos a visitar otro de los iconos de la ciudad, el Victoria Peak. Caminamos unos 15 minutos y llegamos hasta el lugar dónde se coge el tranvía que te lleva a lo alto del pico Victoria, pero cuál es nuestra sorpresa que hay una cola interminable para comprar las entradas y subir al tranvía… :O

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Lo malo de organizar un viaje con menos de 15 días de antelación, es que te puedes encontrar con estas sorpresas… y descubrir in situ (tras 1h de cola) que las entradas de podían comprar por internet en la página web del tranvía y evitar la cola hasta la taquilla 😛

Al fin conseguimos llegar a la taquilla y compramos los pases para el tranvía ida y vuelta, más el acceso a la terraza dónde se encuentra el mirador por 83HKD c/u. Y de nuevo nos topamos con una cola enorme para acceder al tranvía. El espacio es reducido y nos vemos rodeados por hongkoneses dispuestos a clavarte el codo si es necesario para entrar antes que tú… y tras unos buenos empujones, pues al final hacemos caso al refrán de “dónde fueres haz lo que vieres” 😀 La foto se ve borrosa, pero os la cuelgo igualmente para que os hagáis una idea de la situación 😛

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Tras casi otra hora de espera, al fin conseguimos subrir al funicular que nos lleva hasta lo alto del pico Victoria a través de altos edificios primero y de vegetación después. Llegamos arriba a las 17,45h.

Hago otros 15 minutos de cola para ir al wc que hacen que me pierda los últimos rayos de sol, pero no podía más y os aseguro que en Hong Kong (y me da que en China ocurre igual) hay que hacer colas eternas para ¡todo! En fin, cuando llegamos a la terraza dónde se encuentra el mirador ya es noche cerrada… y ¡está hasta los topes de gente! Aún así, consigo hacerme un huequito y conseguir unas buenas instantáneas de las vistas sobre la ciudad desde aquí 🙂

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A pesar de llevar un jersey, aquí arriba hace bastante frío, así que tras la vista panorámica y echar unas cuantas fotos, decidimos bajar a ver si tenemos tiempo de llegar a ver el espectáculo de luces… pero al llegar a la entrada del funicular, de nuevo nos topamos con ¡una cola tremenda para cogerlo!

Así que decidimos volver al centro comercial e ir a tomar algo, nos pedimos un café y un zumo por 43 HKD y volvemos a la cola, dónde pasamos otra hora de espera para poder bajar. Es horrible lo mal montado que está, teniendo en cuenta que es uno de los lugares más visitados de la ciudad y que el funicular tiene una capacidad bastante reducida, por lo que se hace un cuello de botella importante… estamos seguros que hubiéramos terminado antes intentando coger un bus o caminar hasta la parada intermedia del funicular para cogerlo allí, pero son los contras de preparar un viaje con poca antelación, que te encuentras que tienes que acabar yendo a dónde va Vicente.

Cuando conseguimos llegar a bajo, caminamos entre rascacielos hasta el metro de Central.

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Tomamos el metro hasta la parada de Jordan y decidimos cenar algo rápido en elMcDonald’s que hay frente al hotel (75HKD 2 menús). Compramos un bote grande de bálsamo del tigre (58HKD) en una tienda cercana. Para los que no lo conozcáis, es un ungüento que va de perlas para el dolor de cabeza y las contracturas, ya compré un frasquito en Indonesia en 2014 y ahora me llevo otro para casa, que nunca se sabe lo que tardaré en volver a Asia y si lo compro en Barcelona me cascan 10€ como mínimo por el frasco más chiquitín 😛

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Y tras un largo día de caminata entre budas, templos y colas eternas para las vistas de la ciudad desde el Victoria Peak, volvemos al hotel a descansar…

21/11/15: recorremos la zona de Central y nos lanzamos al regateo en Temple Street

Día 4: recorremos la isla de HK y nos echamos unas risas con las compras del día…

Hoy nos levantamos con calma, hemos dormido algo mejor que las noches anteriores pero aún así tenemos sueño acumulado y estamos de vacaciones… tras tomar el desayuno en el bufet del hotel, decidimos que hoy destinaremos el día a conocer aquellos lugares más emblemáticos de la isla de Hong Kong. Así que bajamos hasta la parada de metro Jordan y allí lo tomamos hasta la estación Central.

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Tomada por los ingleses en 1840, la isla de Hong Kong es la zona más moderna de la ciudad y concentra la mayor parte de las empresas de la región administrativa de Kong Kong. En el norte de la isla se encuentra la Bahía Victoria, donde se localizan los edificios más famosos de Hong Kong. Cuenta con uno de los skylines más impresionantes del mundo y resulta un auténtico
placer contemplarlo tanto de día como de noche.

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Esta zona es muy diferente a Kowloon, con altos edificios, calles nuevas bien pavimentadas y mucho más limpias. Caminamos por el paso elevado entre los edificios hasta llegar al Two International Finance Centre.

Su construcción finalizó en 2003, y cuenta con 415 metros de altura en 90 plantas.  Fue el edificio más alto de Hong Kong hasta la reciente construcción del International Commerce Centre en Kwoloon. En el cine es conocido por ser escenario en Tomb Raider y en El Caballero Oscuro.

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En la planta 55 se encuentra la sede de la Autoridad Monetaria de Hong Kong, el banco central del país que además de ofrecer una exposición de billetes y monedas a lo largo de su historia, cuenta con una pequeña exposición fotográfica de cómo era la bahía hace años y, cuenta con unas vistas excelentes de la zona.

Subir al mirador de la planta 55 es gratis, pero debes solicitar una tarjeta de visitante en la recepción del edificio. Es imprescindible presentar el pasaporte original ya que la tarjeta es nominativa. Tras hacer el trámite, pasamos por el control de bolsos y detector de metales, y subimos con el ascensor que nos indican. El edificio se nota que es nuevo y que cuenta con varias plantas de oficinas, porque hay un montón de gente trajeada por aquí… Recomiendo ir vestido “decente”.

La exposición de monedas y billetes está bien, con muchísima información en inglés, no solo a nivel de moneda si no que también de la economía del país y cuenta algo de historia también. Pero lo que realmente merece la pena son las fabulosas visitas de la isla de Hong Kong y de la bahía que hay desde aquí arriba 🙂

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Y el “antes” y el “ahora” de la isla impacta de veras…

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Una vez recorremos la exposición, volvemos a la calle y seguimos conociendo la zona de Central. Vamos caminando hasta la Catedral de St John, hay un paseo de unos 15 minutos. Decidimos seguir caminando por el paso elevado y vemos que éste se introduce en centros comerciales y los altos edificios y que los cruza por sus hall.

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Los centros comerciales son una pasada y realmente te das cuenta que el consumismo aquí, al igual que en Japón y seguramente en las otras grandes ciudades chinas, está por las nubes… puedes encontrar de todo en sus CC, incluso un ¡gran carrusel!

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Tras el paseo entre tiendas y coches de lujo y mucha gente trajeada que va de allá para acá, llegamos a la elegante y antigua Catedral de St John que entre tanto rascacielos, choca muchísimo encontrar este edificio rodeado de un bonito parque.

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La catedral ha desempeñado un papel simbólico y perenne en la historia de Hong Kong. Se trata del edificio eclesiástico occidental más antiguo que queda en la ciudad. La primera piedra fue colocada por el Gobernador Davis sólo seis años después de que los Británicos tomaron posesión de Hong Kong. Desde entonces, la “isla estéril” que China cedió a Gran Bretaña en 1841 se ha convertido en uno de los principales centros de comercio del mundo. St John sigue sirviendo con diligencia su importante congregación anglicana, resguardada por los rascacielos del distrito financiero.

Los comentarios que habíamos visto por internet decían que el lugar merece la pena ser visitado, que su estilo anglicano es digno de una visita, pero nosotros nos encontramos con que se está celebrando un entierro de un párroco… por lo que nos parece totalmente fuera de lugar entrar. Así que la rodeamos para verla por fuera y seguimos con la ruta prevista para hoy, antes por eso, nos sentamos 10 minutos en un banquito del parque a descansar un poco del calor bochornoso que hace entre los edificios.

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Seguimos con la ruta hacia el Bank Of China, que también cuenta con un mirador en su planta 43 de acceso gratuito y que tan solo necesitarás el pasaporte para acceder. Pero cuál es nuestra sorpresa cuando llegamos y vemos que está cerrado…

El edificio fue construido en 1989 según los planos del arquitecto chino Leoh Ming Pei, con un asombroso diseño y una iluminación espectacular. Mide 367 metros de altura, tiene 72 plantas y está construido con aluminio y cristal. Cuando finalizó su construcción se convirtió en el edificio más alto de Asia, récord que se mantuvo hasta 1992 cuando finalizó la construcción del Central
Plaza. También fue el primer rascacielos fuera de Estados Unidos en superar la barrera de los 300 metros.

La gran torre es fácil de reconocer por las líneas que recorren el edificio con formas romboides y triangulares y es uno de los que más resalta por la noche.

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Hacemos parada en un combini cercano a comprarnos unas bebidas frescas por 11,50 HKD que pagamos con las tarjetas Octopus del metro, ¡me encanta ese sistema por que te olvidas de tener que llevar moneda pequeña!

Tras hidratarnos entramos en uno de los centros comerciales adheridos a la estación de metro Admiralty para parar en boxes y luego cogemos el primer metro que pasa hacia Sheung Whan. Caminamos un par de calles y llegamos a la entrada del Templo Man Mo, escondido entre altos edificios.

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Se trata del templo taoista más importante de Hong Kong, fue construido en 1847 por mercaderes chinos en honor a los dioses de la literatura (Man) y de la guerra (Mo) y sirvió como tribunal arbitral para las disputas locales. Fue el centro de la vida civil de la isla en el S. XIX, cuando el nivel de confianza entre lugareños y colonos era mínimo ya que los británicos habían impuesto una
política de segregacionismo para evitar que los chinos se mezclaran con ellos.

Si no estás acostumbrado a visitar templos taoistas como es nuestro caso llama mucho la atención… con esas cientos de lámparas de incienso colgando del techo y dando aroma al lugar, ahora asmáticos andaos con cuidado porque la humareda es considerable… Hay varios altares repartidos por el edificio, con tiendecitas de amuletos, y también cuenta con la puerta original del templo en su interior.

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Tras la visita al templo, nos dirigimos a la cercana calle de Cat Street, dónde se encuentra el Mercado de Antigüedades que reúne tiendas de antigüedades,  galerías de arte, pequeñas tiendas y puestos de amuletos y de objectos de segunda mano que permiten encontrar muebles, elementos decorativos,  artículos artesanales y algunas piezas de jade o productos bordados y de seda. La pega es que hay cosas de dudosa autenticidad… así que a pesar de que echamos un vistazo a fondo a distintas tiendas, finalmente no compramos nada aquí.

Nos acercamos dando un paseo de unos 15 minutos hasta la zona de muelles. Decidimos entrar en el centro comercial que hay junto a la terminal del ferry a Macau, dónde buscamos sitio para comer. Nos decidimos por un restaurante dónde comemos dos platazos de arroz con verduras y unos niguiris la mar de ricos por 250 HKD.

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Tras la comida, vemos que tenemos el metro de Sheung Whan al lado, así que allí lo cogemos y volvemos a Admiralty. Desde allí caminamos hasta llegar junto a la bahía dónde se encuentra el Centro de Convenciones y Exhibiciones de Hong Kong, un gran auditorio que en parte recuerda a la ópera de Sidney. Están celebrando un evento y no podemos acercarnos demasiado al edificio.

En esta zona también encontramos grandes rascacielos y tenemos una buena vista del sur de Kowloon. De todos modos, visto desde aquí, el centro no impresiona tanto y llegamos a la conclusión que mucho mejor verlo desde la otra orilla, sobretodo si dispones de poco tiempo. Entramos en un Starbucks a tomarnos un frapuccino bien fresco y después volvemos al metro.

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Cogemos el metro directo hasta Jordan y volvemos al hotel a descansar un poco. Llevamos horas caminando bajo un sol abrasador y un bochorno importante…

La idea era ver hoy el espectáculo de luces nocturno, pero nos quedamos dormidos y cuando llegamos es tarde y ya ha terminado. Vigilad si queréis verlo porque apenas dura unos minutos y hay que ir con tiempo para encontrar un hueco (aquello de llena de ¡hordas de gente!). Damos una vuelta por la zona y de nuevo disfrutamos de la vista del skyline con todos sus edificios iluminados en la noche.

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Entramos en el CC iSquare pero no nos llama ningún restaurante para cenar, así que decidimos coger el metro y volver a Jordan, e ir a Temple Street Market.

Hoy si que nos lanzamos al regateo y a las compras y nos hacemos con una figura de un león Fu tallada en madera y 2 reposa-palillos por 125 HKD (la figura costaba 180 y lo otro 10 c/u).

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Y después de un buen rato de regateo, compramos dos monederos -suponemos que de imitación, aunque está muy lograda- de “marca” Jimmy Choo por 120HKD cada uno (partíamos de 90 HKG por cada uno) 😛

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Cuando nos damos cuenta, son las 22.30h y ahora si, aprieta el hambre. Damos una vuelta por los puestos de comida callejera del mercado pero no nos inspiran mucha confianza… así que vamos a un combini y compramos cena, una cerveza y una cola por 50 HKD. Lo bueno de los hoteles asiáticos es que generalmente tienes hervidor de agua en la habitación, así que te puedes apañar alguna cena en la habitación comprando por ejemplo cajas de fideos a los que solo hay que  echarles agua hirviendo para prepararlos.

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Tras la cena, nos echamos unas risas grabando un vídeo para los nuestros al estilo “El precio justo” enseñándoles los monederos que hemos comprado e intentando que averigüen si son de verdad o imitación y el precio que hemos pagado… 😀 Tengo que decir que pensé que por  7€ los monederos apenas me durarían… pero estaba equivocada, llevo encima desde entonces el gris y está impecable y el lila lo guardo de reserva envuelto en su funda y lo mismo 😀

A lo tonto, son las 24h cuando nos vamos a dormir, por suerte mañana no tenemos pensado madrugar demasiado 🙂

20/11/15: vamos a conocer al gran Buda de Lantau

Día 3: Lantau, una excursión imprescindible si visitas HK.

Hoy de nuevo me asalta el insomnio y a las 2h volví a encontrarme con los ojos como platos, muerta de hambre e incapaz de dormir hasta pasadas las 5h. Me consuela saber que no soy la única porque mi marido también estaba hambriento a las 3h :p ¡Suerte que compramos picoteo!¡Qué horror el jet-lag de verdad…!

En fin, conseguimos volver a dormir y a eso de las 8h nos levantamos para empezar una jornada de visitas que nos apetece mucho y es que nos vamos a visitar la isla de Lantau.

Tras el desayuno que tenemos incluido, vamos hacia el metro para ir hasta la estación HK Central dónde hacemos trasbordo hacia la línea de metro que lleva hasta Tung Chung dónde cogeremos el siguiente transporte hasta la isla de Lantau.

Lantau es conocida por 4 grandes lugares importantes: el aeropuerto de Hong Kong, el monasterio Po Lin, el gran Buda y Disneyland HK 😀 Nosotros vamos a visitar la zona cultural aunque nos quedamos con ganas de ir a Disney… ¡Así tenemos excusa para volver! 😛

Al salir del metro, hacemos una pequeña parada en boxes para ir al baño en un centro comercial que hay junto a la estación y luego nos dirigimos hacia el teleférico de Ngong Ping 360º para ir hacia la zona de templos de la isla.

Hay una cola terrible, ¡¡marca más de 2h de espera!! La alternativa económica al teleférico es coger un bus (el nº23 que en 1h de trayecto te lleva hasta allá), así que caminamos unos metros hasta la estación de autobuses y cuál es nuestra sorpresa cuando nos dicen que debemos pagar el importe exacto ya que no devuelven cambio, y nosotros solo llevamos billetes grandes… además el bus está a punto de irse y el siguiente tardará 35 minutos en salir, no nos da tiempo de ir a buscar cambio a ninguna tienda… así que resignados nos vamos a hacer cola al teleférico. Esperar por esperar, preferimos ir en él, son 8km de trayecto -es uno de los teleféricos más largos del mundo- que sobrevuela la zona montañosa de Lantau.

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Si sabes el día que vas a ir a Lantau, puedes comprar con antelación el billete para el teleférico, yo lo estuve mirando los días previos al viaje e incluso anoche pero no había disponibilidad ya… en el caso de llevar la entrada, hay una cola directa que como mucho esperas 30 minutos. Tras 2h de cola, al fin llegamos a las taquillas y entendemos porqué la cola es tan eterna, es que la gente no tiene ni idea de los pases que quiere y empiezan a pedir información turística aquí, y claro así no avanza… Nosotros compramos en menos de 3 minutos los billetes de ida y vuelta, la ida en cabina estándar y la vuelta en la cabina con el suelo de cristal 🙂

Aquí de nuevo hay dos colas, una para las cabinas de cristal y otra para las normales… suerte que cogimos la normal para ir y en menos de 15 minutos estamos montados a bordo de una (la cola para las de cristal es de casi 1h).

Las vistas desde el teleférico son fabulosas y ha merecido la pena la espera, sobrevolamos sobre el río Pearl entre la península de Kwoloon y la isla de Lantau, pasando junto al aeropuerto y entre las montañas del monte Ngong Ping. El trayecto dura unos 30 minutos y vamos con un par de parejas de hongkoneses a bordo. Ya en la distancia apreciamos al Buda sobresaliendo entre los árboles y alucinamos.

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Lantau: formada por un paraje natural que permite alejarse del ajetreo y el dinamismo de las zonas comerciales, Lantau es la isla más grande de Hong Kong y ofrece un panorama totalmente diferente al del resto de la ciudad.

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Tras una media hora disfrutando del paisaje, llegamos a Ngong Ping Village. Se trata de un pueblo artificial repleto de tiendas y restaurantes… al más puro estilo de Port Aventura 😀 Desde aquí el Buda sobresale entre la vegetación.

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A lo tonto son las 14,30h y aprieta el hambre, así que pasamos por un Subway dónde nos comemos un par de bocatas con unos refrescos por 190HKD. Es la opción más rápida para poder empezar con las visitas cuanto antes.

Y ahora si, con la panza llena nos dirigimos hacia el gran Buda Tian Tan. Se trata de una estatua de bronce de 34 metros de altura, 250 toneladas de peso y 202 piezas de bronce, situada en lo alto de Ngong Ping, la parte más alta de la isla de Lantau. Su construcción finalizó el 28 de diciembre de 1993 convirtiéndose en la representación de buda sentado más grande del mundo.

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Para llegar a la estatua hay que subir 268 escalones, así que ¡allá vamos! Si ya desde abajo parece impresionante, conforme vas ascendiendo aún lo es más… ¡me quedo sin palabras!

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Conforme vas subiendo, encuentras algunos quemadores de incienso y lámparas. Y también a chinos cargados con sus maletas… ¿¡de aquí al aeropuerto?!

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El Gran Buda es una extensión del Monasterio Po Lin y simboliza la unión del hombre con la naturaleza. La estatua tiene como base una hoja de loto y está rodeada por pequeñas estatuas de dioses que representan la inmortalidad. Lo rodeamos mientras echo decenas de fotos, cada detalle me fascina y como buena budista, aquí me siento como en casa.

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Se puede acceder al interior de la estatua pagando algo de entrada, pero leí en blogs que no merecía mucho la pena ya que por dentro apenas se distingue la forma, así que pasamos y disfrutamos de las vistas de la figura y del paisaje de la isla. Desde aquí se distingue el Monasterio de Po Lin, y tras un buen rato aquí, nos dirigimos hacia allá.

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el grado de detalle es alucinante…

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Bajamos los 200 y pico escalones con gran pesar porque el Buda me ha encantado y cruzamos la gran puerta de piedra que marca la entrada al monasterio, custodiada por leones Fu y, de entrada gratuita.

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El Monasterio está construido entre la vegetación y grandes quemadores de incienso que le dan un aire místico al lugar.

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Po Lin es el monasterio budista más importante de Hong Kong, fue fundado por tres monjes en el año 1906. Inicialmente denominado The Big Hut, y adquiriendo su nombre actual en 1924 que significa el Loto Precioso.

Nos sentamos unos minutos en el patio principal del templo mientras observamos el edificio principal. Me gustan esos momentos en los viajes, en los que te paras a observar lo que tus ojos ven, a guardar esas imágenes en la retina y piensas en lo afortunada que eres por poder estar en este lugar 🙂

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Tras esos minutos de reflexión, recorremos el recinto del monasterio que comprende el templo, las casas de los monjes, un restaurante vegetariano y varias tiendas para comprar incienso y amuletos budistas.

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Me encanta lo adornados que están los templos aquí, acostumbrada al estilo zen de Japón, me choca. En el templo principal se encuentran tres estatuas de Buda que representan el pasado, el presente y el futuro y numerosas inscripciones budistas, no se puede entrar al interior del templo, pero echo un par de fotos desde su puerta.

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Vamos un momento al baño que queda detrás del restaurante del monasterio, ¡¡ya no me acordaba de las letrinas asiáticas!! Aunque debo decir que aquí están muy limpias… Las formas pueden variar y puede hacer que una no sepa cómo colocarse, el truco -excepto en Japón- es ponerse siempre mirando hacia la puerta.

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Tras la parada en boxes, nos compramos la merienda a base de dulces típicos de la zona que hacen los monjes del monasterio y que venden en el restaurante. ¡Están riquísimos!

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Hay otro punto de la isla que queremos visitar antes de que anochezca, así que nos dirigimos al Sendero de la Sabiduría o Wisdom Path.

Para llegar hasta él hay que recorrer unos 15 minutos por un camino a través del bosque entre el Buda y el Monasterio.

 

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Son las 17h así que no nos entretenemos y vamos a paso ligero, alucinando al cruzarnos con una vaca por el camino 😛 El camino está bien señalizado y no tiene pérdida. Cuando llegamos allí empieza a caer el sol, lo que le da un aire más místico al lugar…

 

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El Sendero recorre una serie de 38 estelas de madera (monumentos verticales) con versos del milenario Sutra del Corazón, una de las oraciones más famosas del mundo, venerada tanto por los confucianos, como por los budistas y taoístas. Las estelas
representan la versión china de la oración, basada en la caligrafía del célebre Profesor Jao Tsung-I, dispuestas en un patrón ∞, que representa el infinito.

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Entre que estamos solos en este punto, la puesta de sol y el contraluz de las estelas con el sol cayendo y lo que representa el lugar, parece mágico. Pasamos unos minutos contemplando el lugar y su ubicación entre las montañas. Y antes de que oscurezca, desandamos el camino y nos dirigimos de vuelta al teleférico, cruzándonos de nuevo con alguna vaca que campa a sus anchas ante el asomobro de los turistas.

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Hacemos una pequeña cola de unos 20 minutos para subir a la cabina con el suelo de cristal del teleférico, aprovechamos que hay Wifi para conectarnos a internet y explicar a los nuestros el lugar tan genial que acabamos de conocer. Aunque hacemos el trayecto casi de noche ya, las vistas a través del suelo de cristal del bosque y de las montañas es alucinante, eso sí, entra un aire frío por las rejillas de la cabina que ¡vamos helados!

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Cuando llegamos a la terminal del teleférico, caminamos hacia el metro de Tung Chung de nuevo y nos dirigimos de vuelta al hotel dónde llegamos sobre las 19,30h. Estamos agotados pero muy felices por la excursión de hoy.

Descansamos un poco y a las 20,30h salimos a cenar. Nos decantamos por un restaurante de comida local que hay muy cerca del hotel, en la misma Nathan Rd, dónde tomamos 4 platos de comida hongkonesa, con té y postre gratis (arroz con pasta dulce) por 330HKD los dos. Hemos probado platos nuevos y estamos bien llenos 🙂

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Pasamos de nuevo por un combini a comprar picoteo no nos vaya a pasar lo mismo que anoche, y ahora si, ducha y a dormir que estamos ko.

19/11/15: nuevo día en HK y comenzamos recorriendo Kwoloon

Día 2: descubrimos los rincones que esconde la península de Kwoloon

Nos levantamos muertos de sueño a las 8,30h. La noche ha sido divertida.., a las 3h me desvelé y estuve un par de horas mirando cosillas por internet sin nada de sueño intentando cogerlo de nuevo, y lo mismo le pasó a mi marido a las 5h… si algo odio de viajar tan lejos es el jet-lag al cual soy super sensible… 😦

Tenemos desayuno buffet incluido, así que subimos al restaurante a ver si cargamos un poco las pilas con la tripa llena 😛 Tras un buen banquete cogemos los bártulos y nos ponemos en marcha.

La idea hoy es visitar las zonas más conocidas de la península de Kowloon, así que bajamos al metro de Jordan y ahí subimos hasta la parada de Prince Edward.

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Mong Kok es el barrio comercial y residencial más congestionado de Hong Kong y una de las áreas más densamente pobladas del mundo. Sus antiguas calles con carteles de luces de neón, sus tiendas y el ir y venir de los ciudadanos la convierten en una zona muy especial y cargada de encanto. Es una de las zonas más animadas de la ciudad y tanto de día como de noche se encuentra repleta de gente, por lo que resulta ideal para pasear, cenar, o ir de compras. En Mong Kok las tiendas se encuentran agrupadas en función de los productos que ofrecen, de tal forma que se pueden encontrar grandes mercados y calles especializadas.

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Caminamos un par de calles hasta el Flowers Market, una calle repleta de tiendas de plantas, flores y accesorios de jardinería. Tienen plantas chulísimas, pero veo difícil llevarme una planta en la maleta 😀

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Seguimos la calle hasta toparnos con el Mercado de los Pájaros. Cuatro puestos con pajarillos y cosas necesarias para su cuidado… No caminamos ni 10 metros que damos la vuelta. No aporta nada ni hay pájaros que no encuentres en cualquier otro sitio. Nos llamó más la atención el que vimos en Yogyakarta el año pasado.

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Desandamos lo andado hasta volver a la misma parada de metro, aprovechamos que hay WC gratis y limpios para hacer una parada en boxes, y compramos una bebida isotonica en un combini por 11HKD que pagamos con la Octopus, ¡¡¿¿porqué no hay algo así ya en Barcelona con lo cómodas que son??!!

De allí vamos a la parada de metro Mon Kok para ir a ver el Ladies Market, pero nuestro gozo en un pozo, lo empiezan a montar ahora… Así que bajamos caminando por Nathan Rd mientras alucinamos con los grandes carteles que anuncian todo tipo de cosas, y el contraste entre los altos edificios nuevos y los cochambrosos…

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Cuando llegamos a la altura de la siguiente parada de metro entramos para ir hacia el siguiente punto del día. El metro en Hong Kong es una pasada. Hay aire acondicionado en las estaciones, todas cuentan con escaleras mecánicas y la profundidad de algunas estaciones es abrumadora. Cuenta con un sistema de seguridad para evitar caer a las vías y realmente se agradece ya que en hora punta hay ordas de gente, literalmente, y sería peligroso de no haberlas. Se abren y cierran a la señal acústica del tren y con mala baba, vigilad no os pillen… Como os decía, en las horas puntas el metro es imposible… en más de una ocasión nos encontramos con tener que esperar hasta 3 trenes para poder subir a bordo… y ¡bien apretaditos! Estoy totalmente convencida que el dicho “ir como sardinas en lata” lo inventó un chino 😛 Lo bueno es que los trenes pasan a cada minuto y cogen velocidad, así que irás de una punta a otra de la ciudad en muy poco tiempo.

Sobre las puertas tenéis el trayecto del metro y el sentido, normalmente aquellas estaciones en las que se cruzan líneas, puedes hacer el trasbordo en el mismo andén, por lo que se hacen super rápido 🙂

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cartel con el nombre de una estación

 

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Como os iba explicando, nos dirigimos a la estación de Tsim Sha Tsui.

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Tsim Sha Tsui: Localizada en el sur de la península de Kowloon, es una de las zonas más populares y prósperas de la ciudad y el lugar desde el que se obtienen las mejores vistas de la bahía de Hong Kong. En Tsim Sha Tsui se encuentran numerosos puntos de interés

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Salimos hacia el Promenade para ver la bahía de Victoria Harbour de día. ¡Qué diferente es de día respecto a la noche!

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El día antes de partir hacia acá vi que acababan de cerrar el paseo de las estrellas y que no vuelven a abrirlo hasta bien entrado 2016…, vemos que están construyendo un edificio enorme justo al lado y debe ser por ello.  Por suerte la estatua que yo quería ver está en el Garden the Stars… Un pequeño parque elevado que hay justo al lado de dónde empieza el paseo…

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Subimos hacia allá y enseguida vemos al gran maestro Bruce Lee. Echamos un vistazo y unas fotos de rigor, vemos algunas manos de famosos hongkoneses y recorremos parte del parque hasta llegar de nuevo a la zona de Nathan Rd.

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Caminamos por Nathan Rd haciendo parada en los wc del CC iSquare, al cuál le damos una vuelta y vemos que hay varios sitios dónde comer por aquí… seguimos caminando la calle abajo y nos adentramos en el Kowloon Park, pero solo unos pasos porque el parque nos parece bastante anodino y hace un calor tremendo a estas horas como para andar por él… Hay una mezquita aquí a la que solo puedes entrar si eres musulman y que tampoco podemos ver por fuera porque está cubierta de andamios de bambú ya que están remodelando la fachada.

Decidimos que ha llegado el momento de parar un poco, tras dar un par de vueltas por la zona a ver qué comemos y finalmente, nos decidimos por entrar a un Pizza Hut que nos queda a mano. Es curioso porque aquí esta cadena de comida rápida es todo un lujo, hasta ¡desentonamos en el interior del restaurante! Alucinamos… ahora nos comemos un par de pizzas con refresco por 376HKD. Tras la comida, entramos al metro y sobre las 14.20h llegamos de nuevo al hotel, entre el poco dormir y la caminata, nos hemos ganado una siesta 😛

Nos levantamos a las 17,30h y volvemos a probar suerte con los mercados. Cogemos el metro hasta Sham Shui y recorremos la calle que conforma el Geek Market, que en realidad se trata de puestos dónde venden gadgets tipo palos de selfie, pilas, auriculares y fundas de móvil básicamente… Volvemos al metro y nos bajamos en Mon Kok de nuevo, esta vez sí podemos recorrer el Ladies Market. Pero no compramos nada, se nota a años luz que todo lo que venden son baratijas e imitaciones malas 😀

Bajamos caminando por el mercado primero y por Nathan Rd después hasta toparnos con Temple Street Market en su inicio a la altura de Portland St. Lo recorremos hasta llegar a Jordan St de nuevo sin encontrar nada que valiese la pena… Está claro que no somos de mercadillos y que estamos tan cansados que ni nos apetece rebuscar ni regatear 😛

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Son algo más de las 20h, no vemos un sitio claro dónde entrar a cenar y estamos agotados por la caminata de hoy… Así que  tras sacar algo de dinero de un cajero, decidimos volver al hotel y cenar en su restaurante hoy. Nos tomamos un platazo de noodles al estilo hongkonés entre los dos con dos refrescos (278HKD). Bajamos a la habitación, hago copia de seguridad de las fotos, ducha y a ¡dormir que estamos agotados!

18/11/15: aterrizamos en Hong Kong y empezamos a descubrir la ciudad…

Día 1: tras un vuelo eterno, llegamos a destino…

Tras el desayuno a bordo que consiste en tortilla de patata y espinacas, fruta, yogurt, zumo y café -¡ahí es ná!- rellenamos el documento para la aduana. Y tal y como estaba previsto, aterrizamos en Hong Kong a las 11,50 hora local.

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Bajamos del avión en cuanto podemos, ¡¡necesitamos estirarnos un poco!! Accedemos a la zona de aduanas. Allí entregamos el pasaporte junto al papelillo de la aduana, y nos lo devuelven con el papel sellado. Así de simple, ni preguntas ni huellas ni siquiera un sello en el pasaporte. Qué cosas…

Recogemos las maletas que llegan ¡sanas y salvas! Y vamos  a comprar el ticket para el Airport Express, la idea era comprar ya las tarjetas de pre-pago para el metro, la Octopus, pero solo aceptan efectivo y como aún no tenemos, compramos solo el billete para el tren que si podemos pagar con tarjeta. Salimos a la zona común y ahora si, sacamos dinero de un cajero del HSBC sin problemas, 1000 HKD con un cambio de 1€=8,4HKD.

Nos dirigimos a la estación de tren y en apenas 3 minutos ya vamos montados camino de la ciudad, este trayecto cuesta 100HKD y tarda unos 25 minutos en llevarnos a la estación HK Central, al salir por los tornos debes volver a validar el billete por contacto. Compramos las Octopus por 150HKD (50 de depósito y 100 de saldo inicial) en las máquinas de la estación.

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Y ahora que ya tenemos nuestras tarjetas pre-pago para el metro (también se puede pagar algunos trenes, ferry y en algunas tiendas) y que podemos olvidarnos de calcular tarifas según trayecto, cogemos la línea roja y nos bajamos en la parada Jordan. Allí vuelves a validar con la tarjeta al salir, también por contacto.

Al salir a la calle alucinamos… entre el calor y la humedad terrible y que en la misma entrada a la estación hay tiendas de encurtidos con sus olores tan particulares es un poco mareante… pero ¡estamos felices de volver a estar en Asia y eso puede con todo!

En apenas 200 metros está nuestro hotel, el Nathan Hotel dónde tenemos reserva para 6 noches con desayuno incluido por 7690HKD.

 ¡A lo tonto son las 14h! Pero típico en Asia, nuestra habitación no estará hasta las 15h… Por suerte, nos guardan las maletas en la recepción, así que descargados decidimos ir a comer mientras hacemos tiempo para poder hacer el check-in.

Estamos agotados y algo mareados por el calor, el viaje y los olores… así que decidimos dejar la dieta local para la cena y ahora nos vamos al McDonald’s a cumplir con nuestra tradición de “McDonald’s por el mundo“. Si habéis leído más entradas del blog sobre otros viajes, sabréis que nos gusta al menos hacer una comida en McDonald’s por aquello de “comprobar que realmente hay un McDonald’s en todas partes” y comer algo occidental cuando estamos por ahí.

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Hace ya unas horas que no comemos nada y nos zampamos las hamburguesas en un santiamén. Como aún es pronto, cuando terminamos de comer nos acercamos a Temple Street, la calle dónde encontrarás el mercado nocturno más grande de la ciudad, pero es pronto y no hay ningún puesto montado aún.

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la puerta de entrada a Temple

Caminamos sin rumbo por las calles aledañas y llegamos al templo Yau Ma Tei, un templo taoista repleto de lámparas con inciensos. Es genial, me encanta la paz que se respira en estos pequeños templos. La entrada es gratis. ¡Cómo echábamos de menos los templos de Asia!

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Tras un rato recorriendo y admirando los detalles, y relajándonos con los aromas del pequeño templo, volvemos al hotel, ¡necesitamos una ducha y dormir un poco!

La habitación es enorme y muy bien equipada, además está en un planta alta y da a una calle lateral por lo que a pesar del gran tráfico que tiene Nathan Road, no nos molesta demasiado el ruido.

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Nos echamos hasta las 18,30h y luego salimos a ver un icono de la ciudad, su skyline. Llegamos tras 1 parada de metro y ¡alucina, qué chulada! Me parece una pasada poder ver la conocida bahía de Victoria Harbour que en tantas fotos he visto estos días mientras preparaba el viaje… Iluminada en la noche y dando luz a toda la bahía, precioso.

 

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Hay mucha gente cogiendo sitio para el espectáculo nocturno de luces, pero a nosotros no nos apetece estar aquí esperando la hora que falta aún para que empiece  con lo cansados que estamos hoy, así que tras un buen rato viendo los edificios más altos y emblemáticos de Hong Kong, volvemos al metro. De nuevo pagamos con las Octupus, una parada hasta Jordan y nos vamos de nuevo a Temple Street. ¡¡Ahora si que mola con sus chiringuitos y sus piratillas que intentan venderte sus productos al 200% más caro!! 😀

Fichamos algunas cosas que nos gustan pero estamos tan cansados que no nos vemos capaces de regatear hoy… El mercado está justo al lado del hotel por lo que ¡amenazamos con volver! 😀

Son las 20.30h, decidimos entrar en un chiringo local que vemos junto al hotel dónde como podemos, pedimos unos wantong, unas alitas de pollo a la vietnamita y un estofado de ternera con sopa con dos refresco de cola por 189HKD todo. Comemos de vicio y ya nos queda claro que tenemos que buscar restaurantes pequeñitos como éste si queremos comer dieta local de la buena 🙂

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Tras la cena, entramos al 7/11 que hay al lado a por unas galletitas para picotear por 50HKD (en todos los combini se puede pagar con la Octopus) y ya si, nos vamos al hotel que ¡no podemos más!

Deshacemos las maletas, otra ducha que con tanta humedad sudamos un montón, charla con los nuestros para decirles que hemos llegado y que hemos empezado a disfrutar de la ciudad, y a ¡dormir!

17/11/15: 3, 2, 1… despegamos hacia HONG KONG!!!

Día 0: Barcelona – Amsterdam… y noche en vuelo.

 

Anoche antes de ir a dormir, estaba mi marido en el ordenador cuando me llama y me dice: “qué fuerte, mañana nos vamos a la otra punta del mundo”… son cosas que cuando planificas un viaje así no piensas, pero que cuando estás a punto de partir si y realmente, ¡nos vamos a la otra punta del mundo!

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Y es que una nueva aventura está apunto de empezar ya que hoy por fin llega el día en que partimos hacia…

¡Hong Kong!

Nos levantamos tranquilamente a eso de las 9h. Desayunamos, nos damos una ducha y cerramos las maletas tras asegurarnos que llevamos todo lo imprescindible. Salimos de casa sobre las 10,30h en un taxi camino de la T1 del Aeropuerto de Barcelona (32€).

En cuanto llegamos, facturamos las maletas con destino final a HK. Pesan 9 y 11kg cada una, se nota que tan solo vamos una semana…

Pasamos los controles de seguridad, y por tercera vez este año, me toca “el control aleatorio” de drogas… le pregunto al guardia civil -se ve un tío enrollao- qué criterios siguen para este control y cómo de aleatorio es ya que en los últimos vuelos me ha tocado, y me explica que son bastante frecuentes desde que estamos en nivel 4 de seguridad anti-terrorista. En el caso de pasar a nivel 5 haría controles exhaustivos a todos los pasajeros, incluso abrir equipajes.

Tras esto, y of course dando negativo, entramos a la zona Schengen del aeropuerto. Compramos una revista y nos vamos a tomar un zumo y un café (4€) y compramos una botella de agua para el viaje.

Charlamos con los nuestros vía Whatsapp con los nuestros hasta que a las 12,40h empieza el embarque a Ámsterdam, saliendo según lo previsto a las 13,45h.

 

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A bordo nos sirven bebidas y unos sándwiches de queso holandés riquísimos, luego un cafelillo y una galleta de caramelo típica holandesa que ¡me pirran! 🙂

 

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Y entre lectura, escuchar música y comer, pasamos las dos horas de vuelo corto que tenemos. Llegamos a Amsterdam a las 15,40h atravesando unos nubarrones que hacen que se luzcan las pericias del piloto en la maniobra de aterrizaje  😅

Al llevar solo dos mini mochilas de equipaje de mano, conseguimos salir rápido del avión. Pasamos el control de pasaporte para salir de la zona Schengen y nos dirigimos de las puertas B a las F. Tenemos una hora hasta que empiece el siguiente embarque, así que una vez localizada cuál es nuestra puerta, nos vamos a picar algo que el sándwich nos supo a poco y a estas horas ya tenemos hambre.

 

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A las 17h empieza el embarque, es la primera vez que volamos en un avión tipo combi, a ver qué tal la experiencia… aunque la primera impresión no mola. Los asientos del vuelo corto eran igual de anchos y espaciosos que éstos, y la señora china que va a nuestro lado tiene pinta de ser una genio y figura…

 

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Salimos con 45 minutos de retraso ya que la carga por lo visto tardó más de lo previsto… y al despegar da la sensación que el avión no pueda con su alma… ¡ay madre que no se levanta!  😅

En seguida nos dan un picoteo y unos cascos malísimos de esos que se enganchan al borde de la oreja, made in a dónde vamos, ¡fijo! 😛 No dan antifaz ni tapones para los oidos, algo que me sorprende tratándose de un vuelo de noche…

Tras la cena, apagan las luces y a dormir… o a hacer lo que se pueda con el poco espacio que tenemos, sin tapones ni antifaz, con el plasta de delante y el “molinillo” de la señora que además no deja de hablar sola ni un momento. Y hace frío, pero de llevar 2 mangas largas y la manta y tener la nariz helada. ¡Apuff que viaje más largo nos espera…! Por suerte decidí traerme un par de pastillas de Lorazepam y con eso conseguimos dormitar a ratos. Hasta que nuestra vecina decide que ya es de día y sube la persiana iluminando todo el avión… Ya os dije que tenía pinta de genio y figura…

 

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Cuando miramos las pantallas, vemos que ya hemos recorrido una gran distancia y falta poco para llegar a destino…

recuerdos del 2015…

Estamos a punto de terminar otro año y siempre me gusta hacer un recordatorio de lo vivido a lo largo de este año a la vez que empiezo a pensar en qué quiero conseguir en el próximo que estamos a punto de estrenar. No os voy a aburrir con mis pensamientos, pero si me gustaría recordar con vosotros lo que ha sido este 2015 en cuanto a lo viajero 🙂 la verdad es que cuando en primavera decidí cambiar -casi de la noche al día- de trabajo, no contaba con poder viajar tanto este año, pero ahora que lo terminamos y echo la vista atrás veo que ha tenido mucho jugo 😉

Los primeros meses del año los dedicamos a seguir conociendo rincones de nuestra tierra, esos pueblos de estilo medieval que conserva Catalunya, así como algunos lugares a los que había ido de niña con mis padres pero que apenas recordaba ya… así visitamos de nuevo Amposta y al Delta de l’Ebre, dónde comimos una paella fabulosa que nos supo a las mil maravillas 😉 Castellfollit de la Roca nos sorprendió tanto el pueblo en sí, como las vistas que hay de él sobre la roca; Miravet y su castillo templario con una alta importancia en la historia de España y Catalunya; Camprodón y su puente nos enamoró… ya sabéis que me encantan esos pueblos con aire medieval que esconde la provincia de Girona; Tossa de Mar y sus acantilados nos dejaron encandilados, aunque nos cayó una granizada importante que nos hizo correr hasta el coche 😀 y hace tan solo unos días, conocimos la Colonia Güell, situada a pocos kilómetros de Barcelona, es un lugar emblemático de la revolución industrial que cuenta con una de las mejores obras de Gaudí, inacabada por eso…

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También nos dedicamos a seguir conociendo rincones que esconde la ciudad que hace 8 años nos acogió y la que hoy es nuestro hogar, Barcelona. Entramos al Ayuntamiento y conocimos su famoso Saló de Cent; el parque de Cervantes y sus miles de rosas; subimos al teleférico de Montjuïc con las geniales vistas sobre la ciudad Condal; acudimos al Circuit de Catalunya en la cercana Montmeló; hicimos algunas compras en el nuevo mercado dels Encants Vells; cogimos un tren hasta la Estació de França y una Golondrina que nos llevó del Moll de la Fusta al Moll del Forum; y recorrimos de nuevo las callecitas del Gótico para volver a “nuestra” Santa María del Mar…

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Llegó junio y con él, la ocasión de volver a subir a un avión e ir a conocer otra ciudad europea. En esta ocasión, le tocó el turno a Praga. Pasamos 5 días y tuvimos la oportunidad de conocer la ciudad bien a fondo. Sin duda otra ciudad con un gran transfondo histórico que marcó la historia del viejo continente, muy abierta al turismo y que nos gustó muchísimo.

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También hemos viajado por España… fui a Bilbao en marzo por motivos de trabajo y aunque ya conocía la ciudad, disfruté durante un par de días de ella, me reencontré con sitios que ya conocía y visité algunos que no, además tuve oportunidad de cenar en el emblemático edificio de La Sociedad la Bilbaína, un club al más puro estilo british reservado para un grupo selecto de bilbaínos. En otoño recorrimos algunos pueblos y cuidades de las provincias de Huesca y Navarra con mis padres y hermanos, haciendo una rutilla cultural “aprovechando” que íbamos a comprar vino de la Rioja Navarra 😀 Olite me sorprendió gratamente y lo recomiendo muchísimo, también visitamos lugares curiosos como Uncastillo, pueblo conocido por tener las ruinas de un castillo… si, se mantaron para ponerle el nombre al pueblo 😛  Así como la ciudad de Pamplona y Jaca con sus ciudadelas -que a cuál mejor… – y el Monasterio de Leyre que solo por las vistas desde allá arriba ya merece la pena visitarlo.

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Pero también han habido dos grandes viajes este año, preparados ambos con muy pocos días de antelación pero hechos con mucha ilusión ya que llevaban tiempo en el tintero.

En septiembre nos fuimos una semana a ¡New York! Creo que todo aquél que se considere viajero debe ir al menos una vez a la big city. Esa sensación de déjà vu continua me fascinó. Poder ver en persona todos esos lugares que reconoces de pelis y series, moló mucho. En esos días visitamos los imprescindibles de Manhattan y también recorrimos algunas zonas del resto de barrios que conforman NYC. Me quedo sin duda con las visitas desde lo alto de sus miradores, los tres, y es que subimos al Rockefeller, al Empire y al One; con el paseo por el High Line y por el puente de Brooklyn; con la fabulosa vista del skyline de la ciudad mires desde dónde mires, y con ¡¡las hamburguesas de Shake Sack!!

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Y el último gran viaje del año, organizado en menos de 15 días y casi de imprevisto fue otra semana a ¡Hong Kong! Me ha encantado y la recomiendo al 100%, ¡es un lugar lleno de contrastes! Por un lado tienes fabulosas estaciones de metro y altos rascacielos, centros comerciales y calles repletas de luces de neón al más puro estilo de Japón, y por otro, las casas cochambrosas, los mercados callejeros dónde reina el regateo y ese estilo caótico del sudeste asiático. Creo sinceramente, que puede ser un buen destino si es tu primera vez en Asia. Me quedo con el skyline de la ciudad, sobretodo de noche cuando está iluminado; con el mercado de Temple Street y su caos organizado; con el gran buda de Lantau y el templo de los 10.000 budas, así como con todos esos pequeños templos budistas que recorrimos, y dónde tras 4 viajes a Asia, me decidí a comprar unas cuentas budistas 😉

Sin duda, Asia me tiene enganchada y no puedo disimular 🙂

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Como véis, al final ha sido un año de lo más viajero ¡¿eh?! ¿Y el 2016 qué? seguro que os lo estáis preguntando. Pues aún no sabemos, hay varios lugares en mente… por Europa están Budapest, Atenas, Viena… Estambul y también nos llaman mucho  Thailandia, Singapur, norte de EEUU, China, Cuba, Maldivas… ¡Y es que el mundo es demasiado grande y hay demasiados lugares que quiero visitar! Todo dependerá de los días que podamos organizar y de los presupuestos de viaje, muchas ideas pero ninguna concreta, ya se verá… Tan solo esperamos que por lo menos, sea un año como el que estamos a punto de despedir.

Y sobretodo, gracias a todos/as por seguirme, a pesar de que os cuente menos de lo que a mi me gustaría… espero que el 2016 me dé un poquito de tiempo libre para poder dedicarme más al blog y a explicaros todos esos viajes pendientes de relato que tengo en la mochila 😉

¡FELIZ AÑO NUEVO AMIG@S!