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21/09/17: visitamos al imponente ejército de Terracota de Xi’an

Día 9: impresionante la visita a los guerreros y tarde de compras en el Mercado Musulmán

Hoy es uno de esos días chulos en los que se cumplirán deseos… cuando era niña y veía en los libros los Guerreros de Terracota pensaba en que algún día yo iría a verlos, y hoy es ese día.

La noche no ha sido de las mejores… se nota que es un hostal dónde estamos alojados y hubo ruido de ir y venir de gente hasta tarde. Nos levantamos a las 8h, tomamos el desayuno que compramos ayer en la habitación y salimos a la calle. Cogemos el bus 258 en la parada frente al hotel (2Y) hasta la estación de autobuses dónde cogemos el bus 306(5) que va directo a los Guerreros. El trayecto dura alrededor de 1h y cuesta 7Y pp.

Vigilad aquí porqué hay muchos piratillas que intentarán que vayáis en su autocar que según ellos es mejor pero que en realidad hace el mismo trayecto en el mismo tiempo por muchos más yuanes… fijaros bien en que sea el bus 306(5) de color blanco, los de color son más caros.

Una vez en el bus tuvimos un momento de confusión porqué una mujer iba pasando por todos los asientos ocupados y a muchos les cobraba algo. En un inicio pensamos que sería el billete y nos extrañaba mucho que a nosotros no nos cobraran nada, pero como solo hablaba chino y éramos los únicos occidentales a bordo pues estuvimos así un buen rato. Justo antes de arrancar, vemos que esa chica se bajaba… y así estuvimos hasta que una vez ya en marcha, pasó un tipo vestido de revisor y ahora si, nos cobró el billete según habíamos visto los precios por internet.

El viaje transcurre tranquilo, y cuando llegamos a destino, vemos que para en una explanada dónde hay algunas tiendas. Tienes que cruzar el parking siguiendo las señales de ticket office hasta llegar a las taquillas. Los buses de vuelta salen del mismo punto, así que habrá que volver aquí para el regreso a Xi’an.

La entrada a las excavaciones cuesta 150Y pp, aunque es carillo, lo pagamos con gusto, ¡estoy impaciente por ver a los Guerreros al fin! Al igual que pasaba en la Ciudad Prohibida de Beijing, aquí también piden el pasaporte para comprar la entrada.

Este ejército de las tinieblas fue descubierto en 1974, cuando 3 campesinos excavaban un pozo al sur de su aldea. Encontraron una figura humana de tamaño natural vestida con armadura y lanza, tan real que se asustaron, y muchos creyeron que habían ofendido a algún espíritu y esto les traería mala suerte, por lo que los escondían o rompían hasta que llegó la voz del descubrimiento al Gobierno y enviaron a un grupo de arqueólogos a comprobar el descubrimiento declarando el lugar zona protegida. Considerados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1987, este lugar impresiona de veras.

imagen del lugar en el momento de su descubrimiento que encontramos en el museo

Existe la opción de coger unos buggie que te acerca a la zona de las galerías por 5Y pero preferimos caminar hasta allí por un bonito camino ajardinado (10 min).

Una vez allí, decidimos comenzar la visita por la galería 3, la más pequeña en la que apenas hay unas 70 figuras pero en la que te das cuenta por primera vez del tamaño del complejo y la belleza de los Guerreros. Hay pocas figuras porque es la excavación menos explorada, llevan pocos años descubriendo el tesoro oculto bajo la tierra.

Luego pasamos al Qin Shi Mausoleum Museum School, dónde se explican curiosidades sobre antigüedades chinas encontradas en la zona, algunas tienen ¡más de 2000 años! Y podemos ver unas pocas figuras completamente restauradas, incluido el color, lo que les da mayor belleza.

Entramos a la galería 2, todavía menos explorada que la 3 aunque de un tamaño considerable. Aquí muestran cómo se llevan a cabo las excavaciones… pero quedan años para saber todo lo que esconde el lugar.

Y por último, entramos a la fosa 1 la más grande e impresionante… mirad la vista del pabellón por fuera…

¡¡Es una auténtica pasada poder estar delante del gran ejército de terracota!!

La fosa 1 es la más famosa de todas ya que cuenta con una mayor extensión y acoge a más de 8000 guerreros y carros de combate tirados por sus caballos. Realmente parecen guerreros de verdad, cada uno con su ropa, sus detalles, sus expresiones… cada uno de ellos parece una persona distinta y tienes la sensación que bajo la terracota encontrarías a una persona de verdad… las fotos no hacen honor a lo que se siente estando frente a ellos pero os dejo algunas para que os hagáis una idea 🙂

Siento una gran emoción en estos momentos por poder estar disfrutando de la vista de este lugar tan impresionante. Y me siento afortunada, ¡muy afortunada! Un sueño de niña más cumplido en mis viajes 🙂

Justo al final del pabellón encontramos la zona de restauración y etiquetado de piezas. Aquí te das cuenta de porqué cuesta tanto la restauración de las piezas que conforman el mausoleo, ya que realmente los campesinos dejaron las figuras hechas añicos…

Son las 13h cuando acabamos la visita… la verdad es que me cuesta irme de aquí, es impresionante, estoy sin palabras…

Salimos hacia la zona comercial y después de un duro regateo con una local compramos una figura de terracota por 30Y (la mitad de lo que nos pedía). Aunque somos conscientes que en Xi’an la encontraríamos a mejor precio, me hace ilusión llevármela de aquí y tampoco supone un gran gasto extra.

el guerrero que tenemos en casa 🙂

Compramos también un par de aguas por 4Y que estamos secos, y buscamos sitio dónde comer. Nos decidimos por uno que ofrecen pizzas junto a la salida de las galerías. Tomamos un par con unos refrescos por 104Y.

Con las pilas cargadas de nuevo, volvemos al punto dónde nos dejó el bus, y allí encontramos de nuevo el 306(5) que por 7Y pp y una hora de trayecto, nos deja en la estación de autobuses de Xi’an de nuevo. Allí caminamos unos metros hasta la parada del bus 258 que nos deja en la puerta del hostal. Estamos ko, hemos pasado un calor tremendo y en el bus nos ha entrado morriña, así que decidimos echarnos una siesta.

Después salimos a buscar un bus que nos deja frente a la Torre del Tambor en 2 paradas (2Y) y caminamos por una callejuela repleta de tiendas que va paralela a la Mezquita que a estas horas ya está cerrada, una pena porque dicen que es una visita curiosa. Recorremos las callejuelas que conforman el Mercado Musulmán de Xi’an mientras echamos un vistazo a las artesanías que venden.

Compramos un par de platillos de cerámica por 25Y, dos frascos pequeños de bálsamo del tigre por 15Y y un huevo de cristal pintado a mano en el que la artista añade mi nombre en chino por 75Y. Este último me duele regatearle demasiado porque realmente es un trabajo de chinos el que hace la mujer para pintarlos y solo le bajo 10Y respecto a lo que pide.

 

Acabamos de recorrer la calle y salimos a la de los puestos de comida que recorrimos anoche. Aquí compramos una especie de turrón de almendras que hacen en un puesto por 15Y que ¡está delicioso!

Caminamos hasta el centro comercial que hay junto a la Torre de la Campana y buscamos sitio dónde cenar. Nos decantamos por un japo en el que por 102Y comemos de maravilla y hasta los topes.

Cogemos el metro hasta la puerta sur de la muralla y aprovechamos que está iluminada para hacerle unas fotos. Las ciudades chinas ganan mucho por la noche porque se esmeran con la iluminación de sus edificios y monumentos 🙂

Hay un paseo junto a la muralla la mar de chulo… caminamos unos metros y pensamos que mañana no hay que madrugar, por lo que decidimos tomarnos una cerveza belga en un bar con música en directo junto a la muralla; un par de Delirium Tremens nos cuestan 85Y y pasamos un rato bien ameno recordando que la primera vez que probamos esta cerveza estábamos en Argelès-surMer, pasando un fin de semana en el sur de Francia hace ya algunos años 🙂

A las 23h decidimos volver al hostal a descansar, nos damos una buena ducha para quitarnos el calor del día y nos vamos a dormir, mañana conoceremos un nuevo destino en nuestra ruta por China 😉

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20/09/17: vamos a conocer la bella Xi’an, con sus torres y su muralla

Día 8: nuevo destino en la ruta, visitamos Xi’an

Nos levantamos a las 7.30h, desayunamos las galletas y el café que compramos ayer, y estamos ya terminando cuando el dueño del hostal nos trae unas manzanas, un par de tazones de gachas típicas de la zona y una especie de torta de anís… picoteamos un poco porque estamos ¡hasta los topes! El señor es muy amable porque la habitación no incluía desayuno…

Cerramos las maletas y a las 8,30 como acordamos, nos viene a buscar el transporte para ir a la estación de trenes y es que de nuevo cambiamos de zona. El dueño se despide de nosotros regalándonos dos botellines de agua y un dibujo típico de su ciudad. Han sido muy amables, el hotel estaba bien ubicado y hemos estado confortables, así que sin duda recomendamos el Pingyao Xiangshengyuan Guest House.

Tardamos una media hora en llegar a la estación en coche puesto que está a las afueras de la ciudad. Tras despedirnos del conductor que no habla ni papa de inglés, entramos a la estación y pasamos sin problemas el control de seguridad. Seguidamente validamos los billetes con los pasaportes y accedemos a la gran sala de espera de la estación de trenes de Pingyao, se nota que es bastante nueva. Tenemos una hora hasta que salga el tren. Poco a poco se va llenando la estación de gente… y a las 9,45h abren el acceso al andén. Vemos señalizado el número de vagón en el suelo de éste y nos situamos en el que marca nuestro billete. La verdad es que el transporte que hemos utilizado hasta el momento (trenes y metro en Beijing) es muy del estilo al nipón. A estos chinos les gusta copiar 😛

De nuevo suerte que nos ponemos pronto en la fila para pasar a la zona de andenes porque el tren para poco tiempo y si no subes de los primeros a tu vagón vienen los empujones, tan típicos en China y que yo tanto odio…

Una vez aposentados en nuestros asientos tenemos por delante 3h de viaje. De nuevo la velocidad del tren no pasa de los 245km/h, lo que muestra que es eso, una copia del transporte nipón 😛 Lo siento sabéis que soy una gran fan de Japón y no puedo evitar hacer comparaciones, 😀

Nuestro nuevo destino en esta ruta que nos llevará a conocer un pedacito de China es Xi’an, considerada el extremo oriental de la ruta de la seda, es la capital de la provincia de Shaanxi y cuenta con una población de algo más de 3 millones de habitantes. ¿Y porqué venimos hasta aquí? pues creo que no necesita mucha presentación… a parte del gran patrimonio que tiene la ciudad, a sus afueras están los archiconocidos Guerreros de Terracota, todo un sueño viajero que pronto se verá cumplido 😀

A las 13,03h llegamos a la estación del norte de Xi’an. Allí mismo compramos los billetes para el metro (2Y c/u) en una de las muchas máquinas y hacemos el transfer hacia la línea 2 (roja) de metro.

Bajamos en la parada Yongnig Gate, junto a la puerta sur de la antigua muralla de la ciudad con la que nos topamos nada más salir a la calle. Nos dirigimos hacia el Xing Long nº 37 Hostel, nuestro alojamiento para las próximas dos noches. Caminamos unos 15 minutos hasta el hotel pero está muy escondido, en un callejón secundario y nos cuesta horrores encontrarlo… intentamos preguntar a algunas personas pero es imposible, nadie habla ni media palabra de inglés… se nos ocurre desandar unos pasos hasta la oficina de turismo que hemos visto hace un momento, y aquí si nos indican bien dónde está el hostal. Son las 15h cuando por fin damos con él.

Hacemos el check-in y la recepcionista nos da bastante información en inglés de la ciudad y de los buses que podemos tomar para ir a conocer los lugares top de Xi’an. Dejamos las cosas en la habitación y salimos a comer que estamos hipoglucémicos ya… en los alrededores del hostal no entramos nada abierto, así que decidimos volver a la parada de metro dónde vimos un gran centro comercial. Como pensábamos, en la planta baja hay varios restaurantes. Nos decantamos por un Subway (de los pocos restaurantes que hay abiertos teniendo en cuenta que son las 16h) dónde tomamos un par de bocatas con unas patatas chips y dos refrescos por 50Y.

Con las pilas cargadas de nuevo comenzamos a descubrir la ciudad y comenzamos por uno de los puntos más importantes: su muralla. Pagamos 54Y pp y accedemos a ella por la impresionante Yongnig Gate o puerta sur. Y ya alucinamos antes de entrar porque nos topamos con un “ejército” que hace una entrada triunfal en la gran puerta Yongning.

La Muralla de Xi’an construida en la dinastía Ming (1374-1379), con un perímetro de 13,74 kilómetros, con 12 metros de altura y, 14 metros de ancho en la parte superior y 18  en la base, es considerada como la mejor conservada del país, y está bordeada por un gran foso. Nada más cruzar el puente levadizo y la gran puerta, encontramos un gran patio entre murallas que nos maravilla. Además tienen una música tradicional de fondo en todo el recinto que le de un aire más místico a la visita 🙂

Es alucinante estar entre estos grandes muros con tantos años de historia. Ascendemos hasta lo más alto y recorremos unos kilómetros entre la torre de vigilancia de la torre sur y la siguiente que encontramos en el camino mientras disfrutamos de lo lindo de la gran vista que ofrece la muralla en si y las casas tradicionales que encontramos en los alrededores que hacen contraste con la zona comercial de las afueras. Y como una imagen siempre vale más que mil palabras, aquí tenéis algunas que no hacen honor a la belleza real del lugar.

En la torre de vigilancia encontramos una curiosa exposición de bicis antiguas. Hay alguna con varios centenares de años construida en madera 🙂

Nuestra idea inicial era haber recorrido todo el perímetro de la muralla en bici pero como subimos a ella con solo 1h hasta el cierre, preferimos acotar el tramo visitado y disfrutar bien del lugar. Así que cuando llegamos a la torre, como no falta mucho para que cierren, decidimos desandar lo andado y volver a salir por la puerta sur. Es realmente impresionante lo bien conservada que está. Al salir de la muralla, cruzamos de nuevo su puente levadizo y volvemos al metro.

Cogemos de nuevo la línea roja y bajamos en la parada Zhonglou Zhan (2Y). Desde la misma estación se accede a distintos centros comerciales y a las Torres de la Campana y del Tambor.

Pagamos 35Y pp y accedemos a la Torre de la Campana. Existe un pase combinado para acceder a ambas campanas, pero es tarde y leímos que ésta es la mejor… así que allá vamos. Y la verdad es que nada más salir a la calle nos topamos con una vista del edificio que ¡nos encanta!

Construida en 1384 a comienzos de la Dinastía Ming, es un símbolo de la ciudad de Xi’an y uno de los mejores monumentos de China. Contiene varias grandes campanas de bronce de la Dinastía Tang, la mayor fue construida en el año 711 y tiene 2,47 m de altura y pesa 6500 kg.

La Torre se construyó en el centro de la ciudad y desde ella se puede vislumbrar la muralla que bordea Xi’an. Su base es cuadrada y tiene una superficie de 1377 m². La construcción se hizo con ladrillo y madera, y tiene casi 40 metros de altura. Cuenta con dos plantas visitables, aunque sin duda la más bella es la superior, tanto por dentro como por fuera.

Desde aquí podemos ver la vecina Torre del Tambor y las 4 puertas principales de la muralla.

Pasamos un buen rato aquí observando lo peculiar que es la conducción en China, por no decir ¡caótica!

Bajamos de la torre y nos acercamos a un Starbucks entre las dos torres a descansar un poco mientras esperamos a que anochezca y poder disfrutar de las Torres iluminadas. Pedimos dos frapuccino de té verde (52Y) que nos saben a gloria.
Sobre las 19h y ya poniéndose el sol salimos de nuevo a la calle y nos acercamos hacia el Barrio Musulmán que se encuentra a pocos pasos de la Torre del Tambor mientras vemos cómo van iluminando las torres… Si China de por si es caótica y ruidosa, ¡aquí lo es más! ¡Qué locura!

Xi’an cuenta con la mayor comunidad musulmana de China y en la ciudad tiene un barrio repleto de tiendas y puestos de comida realmente bullicioso, sobretodo cuando cae el sol. Pero no nos entusiasman demasiado los puestos de comida que vemos ni los olores (mezcla de pescados y carnes crudas que tienen aquí con la sangre que hay acumulada en el suelo), así que apenas pasamos media hora aquí.

Volvemos a la zona de las torres y si de día son bonitas, ¡de noche son toda una maravilla!

Torre del Tambor

Torre de la Campana

Decidimos volver hacia la Torre de la Campana y entrar a algún centro comercial a buscar donde cenar. La idea era cenar de los puestos del Barrio Musulmán pero la comida que vemos allí no nos entusiasma nada… Tras dar una vuelta nos decantamos por un McDonalds, vamos a lo seguro 😛 Después de cenar, echamos una última foto a las torres iluminadas desde el Centro Comercial.

Volvemos al metro hasta la parada Yongnig Gate de la línea roja (2Y). De camino al hostal vemos la puerta sur y un pedazo de muralla iluminada, ¡cómo les gustan las lucecitas a los chinos! 😀

Pasamos por un súper a comprar desayuno (14Y) y ahora si, ¡de cabeza a la ducha y a la cama!

19/09/17: nos transportamos a la edad media de China en la ciudad amurallada de Pingyao

Día 7: Pingyao, una de las ciudades con más encanto de China

Amanece un nuevo día, y casi sin darnos cuenta ya llevamos una semana conociendo China 🙂

A pesar de que la cama es de estilo tradicional con un futón fino, dormimos del tirón hasta las 9,15h. De nuevo con ayuda del traductor Pleco, conseguimos contratar con el dueño del hostal el transfer hasta la estación de trenes para mañana por 30Y y que nos laven 2kg de ropa por 45Y 😀

Hechos los trámites, salimos a descubrir la ciudad, pero nos damos cuenta que nos queda poco efectivo y resulta que los cajeros que hay en la ciudad amurallada solo aceptan tarjetas locales… así que nos toca pegarnos una buena caminata hasta la salida oeste de la muralla, dónde fuera de ésta hay un cajero que acepta Visa y MasterCard, aquí si podemos sacar dinero sin problemas con nuestra Revolut.  Lo bueno de esta caminata, poder ver las murallas de esta zona de la ciudad 🙂

Como no nos hace gracia ir con tanto dinero encima, volvemos de nuevo hasta el extremo este de la zona amurallada, parando antes a comprar unos cafés y unas pastas para desayunar que nos tomamos en el alojamiento. El dueño del hostal cuando nos ve desayunando nos trae unas manzanas, ¡qué mono!

nuestro hotel

Dejamos parte del dinero en la habitación y ahora si, a eso de las 11h salimos a conocer la ciudad.

La Ciudad Vieja de Pingyao se fundó en el siglo XIV y conserva su esencia de las dinastías Ming y Qing. Fue declarada Patrimonio de la Unesco en 1997 y por ello, y su aire medieval, la hacen destino turístico 🙂

Cerca de la puerta este de la muralla, compramos las entradas para visitar los puntos de interés de la ciudad. Según el cartel informativo que hay junto a la taquilla, cuesta 150Y por persona pero por algún motivo que desconocemos ya que nos lo dicen en chino, solo nos cobran 60Y a cada uno… mira, ¡eso que nos ahorramos!

El primer sitio que visitamos es el templo taoista Qing Xu Guan, construido a principios de la Dinastía Tang en el 657 aC, es el templo más antiguo de la ciudad.

Y realmente te das cuenta de lo antiguo que es cuando te fijas en sus columnas o sus techos de madera… ¡cuánta historia habrán visto estos edificios! Veo que unos monjes venden llaveros con símbolos tao y chinos hechos en madera de forma artesanal, y me compro un par por pocos yuanes.

Caminamos unos 10 minutos y llegamos al templo del Dios del Fuego. Aquí los fieles venían a rezar a sus dioses para evitar incendios en la antigua ciudad de Pingyao, donde las casas eran de madera y un incendio podía hacer mucho daño.

Nos dirigimos hasta la puerta norte dónde subimos a lo alto de la muralla, ¡menudas vistas! La muralla de Pingyao tiene un perímetro de seis kilómetros, 12 metros de altura y 4 de ancho, y cuenta con seis puertas y hasta 72 torres de vigilancia. Aunque dicen que la de Xi’An es mucho mayor, esta es realmente bonita y también se puede pasear por ella.

torre de vigilancia de la puerta norte

Preferimos bajar de nuevo porque hace un calor terrible a la solana, y caminar hasta la calle sur, donde entramos en el que fuera el primer banco de China, el Rishengchang Draft Bank Museum o Museo de la Cámara de Comercio. Fundado en 1823 cuando se comenzaron a emitir cheques en la ciudad puesto que los negocios textiles prosperaban y comenzaban a vender a otras regiones, se convirtió en un centro de financiación que daría lugar al primero de los bancos del país, llamados tongs.

Está conformado por varios edificios, cada uno con una función administrativa que se conservan con todo detalle. En algunas salas hay pequeñas exposiciones. Es un lugar muy curioso de visitar, y puedes ver la configuración tradicional de las edificaciones chinas.

Cuando salimos del museo comienza a picar el hambre… Por internet vemos que varios viajeros recomiendan el Petit Resto muy cerca de aquí, así que es ahí dónde vamos a cargar las pilas. Tomamos tres platos, uno de pollo con verduras, otro de brócoli con setas y otro de judías en tempura que están deliciosos, con dos refrescos por 96Y.

Con el estómago lleno, caminamos por las bellas calles de Pingyao repletas de comercios hasta la Ancient Government Buildings.

Construido en 1346 durante la dinastía Yuan, es considerado como uno de los mejores edificios gubernamentales del país. Cuenta con varios edificios y jardines que  recorremos con calma entre la multitud, disfrutando del lugar y antes de salir, subimos a la Torre del Fengshui desde donde hay unas vistas geniales sobre los tejados de la ciudad.

Seguimos caminando por las calles de Pingyao hasta llegar a la puerta que marca la entrada a la calle comercial Cheng Huang Street.

Proseguimos la caminata hasta el Templo Cheng Huang o del Dios de la Ciudad, otro de los grandes y antiguos templos de la ciudad que servía para protegerla. Aquí encontramos varios edificios con altares que forman el complejo y unas estatuas del zodiaco chino la mar de graciosas 🙂

Este es uno de los lugares que más nos gusta, y se respira paz a pesar del gentío. Encontramos muchísima simbología y es que los chinos son grandes supersticiosos.

Hemos visto varias tiendas que venden una especie de mosto típico de la zona y licores. Compramos un licor bastante fuerte (la etiqueta marca 45º) con un frasco bien mono por 20Y, directo a la colección de licores viajeros de mi marido 🙂

Después caminamos hasta el templo de Confucio. Aunque el lugar es hermoso y está catalogado con AAAAA por el Gobierno Chino, no estamos mucho… ya nos empiezan a parecer todos iguales y estamos agotados entre el calor y la caminata del día…

Tras una breve visita, decidimos que ya no podemos caminar más y estamos lejos del hotel… así que paramos al primer “bus” que vemos y le preguntamos al conductor si nos llevaría hasta el hotel, nos dice que sin problema, así que pagamos los 10Y pp que cuesta el transporte y en 10 minutos estamos en nuestro alojamiento. Nos hemos ahorrado una caminata de más de media hora y ¡nuestros pies lo agradecen! Comentaros que en Pingyao aunque el tráfico solo está permitido en ciertas calles y por locales que se dirigen a su casa/hoteles, veréis que está repleta de motos y coches eléctricos que no hacen ruido alguno pero que te salen de todas partes y aunque se considera peatonal, tienes que ir vigilando todo el tiempo o corres el riesgo de ser atropellado porque ellos ¡no vigilan!

Al llegar el dueño del hostal nos ofrece un plato con boniatos asados y manzanas para merendar que aceptamos encantados 🙂 Nos devuelve nuestra ropa limpia y planchada, ¡esto si que es un lujo! Así podemos viajar con menos equipaje a pesar de ser un viaje largo 😉

Son las 17h pasadas y decidimos descansar un ratito hasta que anochezca, estamos ko. A las 19h salimos de nuevo a la calle, nos acercamos hasta la puerta este de la muralla para verla por fuera, pero no la iluminan por la noche por lo que no se ve demasiado… Caminamos por la calle este hasta cruzar con la sur y bajamos por ella, si de día la ciudad tiene encanto, de noche mejora con sus fanalillos rojos por doquier.

Decidimos ir a cenar al Petit Resto de nuevo ya que la comida nos pareció deliciosa. Pedimos un par de platos de pollo, uno de fideos y uno de arroz con dos refrescos por 76Y todo, cenamos de maravilla, todo está delicioso.

Aunque en las tiendas exponen productos de artesanía de porcelana y madera muy chulas no compramos nada, los precios están bastante inflados dentro de las murallas por lo que hemos leído y todavía queda mucho viaje por delante. Volvemos al hostal dando un paseo entre farolillos. Paramos a comprar un par de cafés para mañana en una tienda en la calle este (14Y).

Son más de las 21h cuando llegamos de nuevo al alojamiento. Nos damos una ducha, preparamos las maletas y a dormir, mañana conoceremos un nuevo punto de nuestra ruta por China pero estamos felices de haber venido hasta aquí, la visita ha merecido mucho la pena 🙂

18/09/17: pasamos la mañana en un Cat Café de Beijing y nos trasladamos a Pingyao

Día 6: últimas horas en Beijing y tren bala a Pingyao

¡Hoy no me puedo levantar, qué agotamiento! Son las 9h cuando conseguimos salir de la cama… cerramos las maletas, desayunamos en el Starbucks como de costumbre (101Y) y luego volvemos al hotel a hacer el check-out. Tenemos suerte y nos guardan las maletas hasta la tarde, así podemos aprovechar la última mañana en Beijing sin arrastrar maletas todo el día.

Cogemos el metro hasta la parada de Andingmen (3Y) y tras caminar unos 10 minutos entramos en el Fensiting Hutong. Me sigue asombrando que a pesar de estar en la ciudad más poblada del mundo con 21.710.000 habitantes, estando en un Hutong tienes la sensación de estar en un pequeño pueblo…

Nuestro objetivo esta mañana es visitar un cat café que vimos ayer por internet. A pesar de que tenemos el mapilla, nos cuesta un poco dar con él, pero gracias a una señora que nos ve buscando el número de la casa y nos señala por dónde ir, damos con el local.

es el local con los farolillos

Entramos en el local y aunque solo hablan chino, por señas nos apañamos con la dependienta, y con la ayuda de su tablet conseguimos pedir un par de tés y un dulce (96Y) que nos tomamos rodeados por gatos que la dueña ha rescatado y cuida aquí.

La verdad es que todos son muy dóciles y se dejan coger y toquetear. Al poco de estar, llega una mujer con un peque y se sorprenden muchísimo al ver a unos occidentales 😛

el pastelito estaba delicioso

A las 12h volvemos al metro recorriendo de nuevo las calles del hutong. Como os digo son como pequeños pueblos, la gente tiene las puertas abiertas, tienden en la calle y se sientan a hablar con los vecinos.

Bajamos en la parada del metro del hotel, la Senshikou de la línea 5 (3Y), y decidimos comer antes de recoger las maletas. Vamos al local dónde cenamos la 1ª noche, el Dunk. Pedimos un par de platos de pollo con arroz, un refresco y una cerveza por 112Y. En realidad los platos valen menos que la bebida, los refrescos y el alcohol tienen un plus en China. La comida está deliciosa 🙂


Recogemos las maletas del hotel y volvemos al metro para ir a la estación de trenes del oeste, la Beijingxi (línea 7 del metro, 4Y). Al salir del metro, devolvemos las Beijing Card en las taquillas de atención al usuario puesto que no las vamos a utilizar más, y nos devuelven el depósito y lo que nos quedaba de saldo.

Para entrar a la estación debes mostrar los billetes y el pasaporte en las taquillas de la entrada (los billetes son nominales y con número de pasaporte) y pasar un control de seguridad. Accedemos a un gran hall con pantallas que muestran las salas de espera de los distintos trenes.

los billetes de tren

Compramos un par de frapuccino de té verde en el Starbucks (52Y), todo un vicio en este viaje, y un agua en una tienda pequeña (3Y) y vamos hacia la sala de espera 10 según nos indican los paneles.

Hay muchísima gente esperando ya y apenas hay asientos para unos pocos, pero vemos que la mayoría ya hace cola para el acceso al andén a pesar de que faltan 45 minutos para la salida del tren. Como ya hay muchísima gente esperando, decidimos hacerlo nosotros también por aquello de “dónde fueres, haz lo que vieres”. A las 15h abren los accesos, pasamos el billete por una máquina y bajamos al andén.

Caminamos hasta el vagón 14 (de 16 que tiene el tren) y vamos a nuestro asiento. La verdad es que suerte que decidimos ponernos a la cola con tiempo porque vemos a gente corriendo por el andén y subiendo al tren in extremis.

Nos reímos solos al ver que es un intento de copia del shinkansen japonés, pero menos veloz (solo llega a los 241km/h) y menos confortable (asientos estrechos y sin reposa pies). Aun así, el trayecto se hace ameno. Dormimos un rato y compramos unos snack para merendar a mitad de camino.

hasta los cacahuetes son picantes en este país…

El tren hace varias paradas de unos 15 minutos cada una… y tras 4h 15 minutos llegamos a Pingyao Old Town Station. Cuando nos estamos acercando al destino, vemos que mucha gente se prepara para bajar y nosotros también lo hacemos, después de varias paradas de hasta 15 minutos, por megafonía avisan que aquí el tren solo para ¡¡2 minutos!! Así que os recomiendo estar preparados cuando el tren llegue a la estación puesto que aquí baja mucha gente y la parada es realmente corta.

Cuando salimos a la calle el chico del hostal nos está esperando para llevarnos gratis con su coche hasta el alojamiento tal y como acordamos por mail. Escogimos el Pingyao Xiangshengyuan Guest House para nuestra estancia en la ciudad, con muy buenas puntuaciones tanto en Booking como en Trip Advisor. El hostal se encuentra dentro de la Ciudad Amurallada, cerca de una de las puertas de entrada de la Muralla. Tardamos unos 20 minutos en llegar y ya desde el coche nos damos cuenta que este lugar tiene mucho encanto y que ha sido todo un acierto venir hasta aquí 🙂

Hacemos el checkin con ayuda del traductor del móvil y por señas (algo surrealista pero la dinámica en China). Tras dejar pagada la estancia, nos enseñan la casa construida al más puro estilo tradicional chino, con su patio interior y su altar incluido, y nos llevan hasta nuestra habitación, también de estilo tradicional.

el patio central del hostal

Nos dicen que nos dan una de categoría superior por el mismo precio, lo cual agradecemos. El alojamiento lo regentan padre e hijo, y aunque hablan muy poco inglés entre su traductor, el nuestro y las ganas que le ponen, nos entendemos la mar de bien.

la cama es tipo futón

el baño es del estilo típico en China, no hay plato de ducha… todo está junto.

Dejamos las cosas y salimos a dar un paseo. Menudo lugar, te traslada a otra época…

Decidimos ir al cruce principal de la zona amurallada para cenar. Buscamos un restaurante que nos ha recomendado el chico del hostal y que se encuentra en el cruce de la East St y la South St. Se trata del restaurante Lui Shop. 

Pedimos también por señas, decantándonos por un variado de 7 platos típicos de la zona cada uno, más un par de refrescos por 86Y. Está muy bueno todo, pero para mi gusto es excesivamente picante…

Son las 22h cuando acabamos de cenar. Volvemos al hostal dando un paseo la mar de agradable rodeados de farolillos rojos y casas antiguas. Ducha y a dormir, mañana recorreremos la ciudad 😉

17/09/17: pasamos un soleado día en el Palacio de Verano de Beijing

Día 5: visitamos entre aglomeraciones el Palacio de Verano y nos despedimos de Beijing en Tian’namen

Nos levantamos a las 8,30 y como cada día, bajamos a desayunar al Starbucks (104Y). Hoy es nuestro último día completo en la capital china ya que mañana por la tarde cambiaremos de ciudad, así que aprovecharemos para ver otro de los top de Beijing, o eso dicen…

Con las pilas cargadas nos ponemos en marcha, bajamos al metro y tras dos trasbordos y una hora y cuarto de trayecto (5Y), llegamos a la parada Beigonmen de la línea 4. Salimos a la calle y seguimos a las masas hasta la entrada principal del Palacio de Verano. Hacemos una buena cola para comprar las entradas (60Y pp) y aquí ya vemos claras dos cosas: 1) medio Beijing debe estar aquí hoy, 2) hace un calor terrible y nosotros no traemos las gorras…

Accedemos al recinto tras pasar el control de seguridad (ya os he dicho que los chinos ponen controles de seguridad en todas partes), y entre la muchedumbre nos encaminamos hacia el interior del parque.

Situado a unos 12 km del centro de Pekín y considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se trata de los antiguos jardines reales construidos en 1750 por el Emperador Qianlong, con una extensión de casi 300 hectáreas a orillas del lago artificial Kunming.

Echamos unas fotos de la calle comercial Suzhou desde el puente. Esta pequeña callejuela construida a orillas de un canal, es de lo más pintoresco y por un momento pensamos que estamos en Port Aventura 😛

Seguimos recorriendo el sendero que sale a la derecha de la puerta que marca la entrada del palacio y que sube hasta lo alto de la colina de la longevidad dónde se encuentra la torre de la fragancia de Buda. La mayor edificación del parque, y desde la que hay unas bonitas vistas de esta zona de la ciudad. Ahora, paciencia para subir porque los chinos son muy de la costumbre de “tonto el último”… La otra opción para llegar a lo más alto de la colina es subir una escalinata interminable y muy empinada, pero preferimos rodearla, la verdad.

Bajamos en dirección al lago Kunming por un camino entre la vegetación. Aquí se está muy a gusto ya que corre una brisa que nos sofoca del calor que hace ya a pesar de ser solo las 11,30h de la mañana. Llegamos a la Gran Galería, un corredor cubierto que recorre 728 metros del Palacio de Verano y que está formado por vigas de madera decoradas con más de 14.000 pinturas hechas a mano que muestran escenas de la historia y la mitología china. Realmente hermoso.

Caminamos a través de la columnata del corredor hasta llegar frente al barco de mármol, también conocido como el barco de la claridad y el confort. Esta zona del parque está aún más masificada, lo que hace realmente difícil sacar una foto sin que aparezca algún local en ella.

Nos compramos una bebida isotónica que nos tomamos en un banquito a la sombra junto al corredor (10Y). Vemos que aquí hay una parada de barcas que llevan hasta la isla del Lago Sur del Parque por 20Y c/u, y decidimos coger una para ahorrar un poco de caminata y poder ver las vistas desde el agua. Y resulta ser ¡todo un acierto!

nuestra barca

torre de la fragancia de Buda y templo budista del Mar de la Sabiduría

uno de los muchos puentes de piedra sobre el lago

Llegamos a la isla de Nanhus, y tras hacer parada en boxes caminamos hasta el Puente de los Diecisiete Arcos, de 150m de longitud y uno de los símbolos del Palacio de Verano, fue construido para unir el parque del palacio con la isla.

Aquí una chica nos pide hacerse una foto con nosotros y accedemos, pero luego salimos por patas no sea que se empiecen a animar más chinos… ¡que hay muchos! La verdad es que en algunas zonas de la ciudad, nos hemos sentido observados y se nota que no están muy acostumbrados a recibir turismo occidental, y menos que vaya por libre.

Cruzamos el puente de mármol y volvemos a encontrarnos en los jardines del Palacio de Verano.

Entramos en algún edificio de esta zona del parque, algunos contienen exposiciones de arte y porcelana china. Vemos también una de las torres de vigilancia del recinto.

no os engaño cuando os digo que había muchísima gente…

Son las 13h y estamos agotados entre las eternas caminatas, el gentío y el calor que hace… no vemos ningún sitio para comer que nos convenza ya que apenas tienen mesas y no nos apetece comer de pie, así que decidimos dar por terminada la visita y volver al metro. Eso que suena fácil nos cuesta casi otra hora de caminata (las distancias aquí son inmensas, de verdad). Y una vez en el metro tenemos otra hora de trayecto con un trasbordo (5Y).

Decidimos bajar en la estación de Wangfujing de la línea 1, y nos dirigimos a la calle comercial. Son casi las 16h y apenas hay ningún restaurante abierto… así que entramos en el 1r McDonalds que encontramos (que es tiro fijo) y pedimos un par de menús (58Y), ¡estamos hambrientos! 
Nos zampamos las hamburguesas en un santiamén y luego vamos a una tienda deportiva, la Li Ning, dónde venden ropa y calzado deportivo. Mi marido necesita unas bambas después de cargarse las que traía con tanta caminata. Sin mucha dificultad conseguimos nuestro objetivo a un precio similar a Europa.

Estamos realmente agotados por lo que decidimos volver al hotel y descansar un rato, eso nos lleva otros 20 minutos de paseo 😛 Nos damos una ducha refrescante y ¡caemos fritos!

A las 19h y con pocas ganas por el cansancio, volvemos al metro y bajamos en la parada Tian’namen de la línea 1 (3Y). Salimos por la D y tras pasar el control de seguridad nos encontramos con el acceso a la plaza ¡de nuevo cerrado! Deducimos que a pesar de que en todas las guías dice que cierran la plaza a las 22h, deben cerrarla mucho antes. Así que tenemos que conformarnos con verla de nuevo la distancia sin poder llegar a acceder a la plaza más grande del mundo 😦

Después de barajar opciones de qué hacer, decidimos volver a Wangfujing (metro línea 1, 3Y) y buscar un restaurante para cenar en alguno de los centros comerciales que hay. Nos decantamos por un japonés, el Blum Blun Blue Cafe en el Centro Comercial APM, dónde tomamos un par de sets deliciosos compuestos por un plato de carne empanada, una sopa de miso y un bol de arroz por 96Y todo.

Damos una vuelta mirando las tiendas que hay en el centro comercial y luego volvemos al hotel. Dejamos las maletas hechas, como os decía antes, mañana dejamos Beijing. Nos damos una ducha, llamada a los nuestros para ver cómo va todo por casa, y ¡a dormir!


Nota viajera: La verdad es que a pesar de que todas las guías recomiendan encarecidamente visitar el Palacio de Verano, a nosotros nos pareció un prescindible. Si tienes días de sobras y ganas de caminar unos 15km para ver una pequeña parte del parque, adelante. Si no, no vale la pena darle un día más a Beijing como hicimos nosotros para poder visitarlo 😉

16/09/17: nuevo día de grandes caminatas conociendo los grandes templos de Beijing

Día 4: Templo de los Lamas, Templo de Confucio, Templo del Cielo y Qianmen Pedestian Street

¡Por fin una noche de dormir del tirón! Nos levantamos a las 8,30h y como ya es costumbre, bajamos a desayunar al Starbucks que hay frente al hotel (94Y).

Cogemos el metro línea 5 hasta la parada Yonghegong. Salimos a la calle hacia el Templo de los Lamas. Pagamos 25Y c/u y entramos al recinto del templo rodeados por una nube de incienso que me recuerda porqué me gustan tanto los templos budistas 🙂

Vemos que a la entrada regalan una caja de incienso por persona, y como mi intención era poner incienso para mi familiar hospitalizado como le prometí, me viene de perlas 🙂

Se trata del templo budista tibetano más importante fuera del Tíbet; fue construido durante el siglo XVII como palacio para el príncipe Yongzhen, convirtiéndose en 1744 en un importante monasterio para los monjes lamas. En la actualidad el monasterio es el refugio espiritual para un grupo de monjes mongoles dedicados al estudio de la astronomía y la medicina.

¡¡El templo es inmenso!! (como todo en China) y está formado por varios edificios tradicionales lacados en rojo con tejados dorados. En los patios que se encuentran entre los edificios hay grandes quemadores de incienso en los que decenas de fieles colocan cientos de varillas que producen un penetrante olor y una humareda considerable. Yo aprovecho una de las cajas que nos han regalado para poner unos inciensos por mi familiar frente a un Buda protector de los enfermos que acoge el templo.

La mayor de las edificaciones centrales, el Pabellón Wanfu Ge, aloja la más valiosa de las posesiones del templo: una impresionante estatua de Maitreya, el Buda del futuro. Se trata de una escultura de 18 metros de altura que fue tallada a partir de una única pieza de madera de sándalo. Es realmente impresionante… ocupa todo el interior del gran edificio. Lástima no poder echar una foto porque es realmente impresionante, es tan alto como el techo del edificio.

Con muy buen sabor de poca, tras más de una hora recorriendo el recinto, salimos hacia la calle de nuevo. Este lugar nos ha encantado, ¡cómo echaba de menos mis templos asiáticos y mis budas, y ese olor a incienso que lo invade todo…!

Caminamos unos pasos por una calle tradicional repleta de tiendas de amuletos budistas y llegamos al Templo de Confucio.

Pagamos 30Y pp y entramos a otro gran recinto sagrado dedicado al padre del confucionismo. Esta filosofía es un conjunto de doctrinas morales y religiosas que piensan que el cosmos regula las estaciones y la vida (animal, vegetal y humana) de forma armónica. Si esta armonía se ve afectada, genera graves consecuencias en la vida. Un ejemplo común de esta doctrina dice que si un gobernante contradice el orden natural y viola el mandato del cielo, pierde su legitimidad y puede ser depuesto por otro que recibirá el mandato de restablecer el orden. Fue la religión oficial de China hasta el siglo VII y a día de hoy, mantiene un gran número de seguidores.

El recinto cuenta con varios edificios y bonitas estatuas rodeados de centenarios cipreses. Uno de ellos es famoso por ser considerado el revelador de los gobernantes corruptos… ¡si traemos a los nuestros se muere el árbol fijo! 😛

El punto más importante de este templo son las rocas inscritas con las reglas del confucianismo, algo realmente imponente… 187 bloques de mármol de una sola pieza con las 63000 palabras chinas más sagradas de este pensamiento religioso, inscritas en ellos a martillo y cincel… y aún impresiona más si pensamos que datan de 1302.

Sin duda este templo no es lo habitual en Asia, no encontrarás Budas ni símbolos budistas, si no que están las bases de la enseñanza de Confucio y las estatuas son sobre su simbología, lo que también le da encanto y te muestra algo diferente 🙂

De aquí volvemos al metro, tomamos de nuevo la línea 5 pero esta vez en dirección sur hasta la parada TiantanDongmen (4Y).

Salimos hacia el inmenso parque que contiene el Templo del Cielo. Declarado Patrimonio de la Humanidad, fue construido en 1420 como lugar de oración al cielo para tener buenas cosechas y tras ella, como lugar de agradecimiento. Pagamos 34Y pp para poder acceder al parque Tiantan y a todos los edificios que conforman el templo y comenzamos una eterna caminata hasta el 1r punto, el largo corredor por el que se llevaban las ofrendas al templo, de más de 500 metros de longitud. Durante las Dinastías Ming i Qing, los Emperadores venían aquí a hacer ofrendas por buenas cosechas, y volvían en otoño a agradecer lo obtenido.

De ahí accedemos al Salón de Oración por la Buena Cosecha (en chino Qi nian dian), se trata del edificio más grande y famoso del templo.

Es una estructura circular construida completamente de madera. Una de las curiosidades es que los pilares de madera que sujetan el techo no tienen ni clavos ni cemento, toda una obra de ingeniería si pensamos que tiene 38 metros de altura y 30 metros de diámetro.

Emprendemos el camino que une el salón de la Oración con el siguiente punto. De verdad que las distancias aquí ¡¡son inmensas, parece que nunca llegues a los sitios!!

Después de caminar al menos 2km a la solana, llegamos a la Bóveda Imperial del Cielo, también conocido como pabellón del eco. Este era un lugar de culto donde los emperadores rezaban a sus antepasados. El recinto lo complementan el Palacio del Ayuno y el Almacén de los instrumentos musicales, además de unos jardines.

Como veis tiene aspecto similar al anterior pero es de menor tamaño y está rodeado por un muro circular que produce eco, y dicen que se puede escuchar lo que otros hablan desde cualquier punto del muro… y aquí ya veis a un montón de chinos pegando voces, no sé exactamente qué pretenden, si que otros oigan su berrido o conseguir su propio eco 😀

el interior del edificio es realmente bonito

Caminamos otros tantos metros hasta llegar al último edificio más importante del templo, el Altar Circular. Construido unos cien años después que el resto de edificaciones, era el lugar dónde se hacían ofrendas a los dioses a cambio de buenas cosechas. Está formado por 3 terrazas concéntricas de mármol blanco, formadas por 9 escaleras cada una (el 9 es muy importante en China), en la cual la terraza superior simboliza el cielo y es un mosaico de 9 anillos, cada uno formado por 9 piedras, de manera que el noveno anillo equivale a 81 piedras.

Decidimos hacer un parón para comer, necesitamos sentarnos un rato y cargar pilas. Vemos un par de chiringuitos de comida en los jardines que hay junto a la Bóveda Imperial, y nos decantamos por uno en el que comemos unos espaguetis a la boloñesa con un agua y una cerveza por 108Y todo. No está nada mal y las mesas están a la sombra por la que corre aire que nos refresca un poco de los 31ºC que hay al sol.

Con la panza llena, decidimos dar por concluida la visita al templo, estamos agotados… pero aún tenemos que caminar otros  30 minutos a paso ligero por el parque hasta llegar a la salida este que queda junto a la boca del metro.

Vemos que a pocos pasos está el mercado de las perlas y vamos a echar un vistazo… se trata de 4 plantas de tiendas de bolsos de imitación, joyería, perlas y seda (o eso se supone), repleta de turistas intentando conseguir una ganga… nosotros nos vamos derechos a la terraza de la 4ª planta dónde leímos que se ve el templo del Cielo pero la vista no mata mucho porque los árboles del parque son casi tan altos como el edificio.

Antes de volver al metro, paramos a tomar un té y retomar fuerzas en un Starbucks. Después de un delicioso frapuccino de té verde (ya os dije que me volvería adicta a esta bebida en este viaje…), tomamos el metro de la línea 5.

Hacemos trasbordo a la 2 hasta la parada de Beijing Railway Station (3Y). Venimos hasta aquí a hacer un pequeño trámite… Salimos del metro y nos dirigimos a las taquillas de la principal estación de tren de Beijing.

Tras equivocarnos de taquillas y mandarnos de malas formas a las situadas a la derecha de la entrada principal de la estación.

si tenéis que hacer el trámite, venid directamente a estas 😉

Ahora si, presentamos la reserva de los trenes que nos compraron los chicos de la agencia DIY China Travel, junto a los pasaportes, y en un momento nos cambian la reserva por los billetes de tren de Beijing a Pingyao, y de Pingyao a Xi’An. Tenemos que pagar 10Y por cambiarlos antes de la fecha del viaje, pero preferimos pagar esa miseria a ir con apuros el día que toque coger el tren.

Estamos agotados, hoy hemos caminado muchísimo y decidimos volver al hotel un rato a descansar, así que de nuevo tomamos la línea 2 de metro y hacemos trasbordo otra vez a la 5, hasta Sinshekou (3Y). En la estación compramos un agua y un Redbull en las máquinas de bebidas que hay (12Y, cuidado estas máquinas solo aceptan monedas…) para recargarnos un poco de energía 😉

Redbull también suele ser internacional

Justo frente al hotel vemos una sucursal de China Unicom, una operadora móvil, y decidimos entrar a ver si conseguimos comprar una tarjeta SIM local para poder tener internet todo el tiempo ya que en el aeropuerto no encontramos ninguna oficina, y aquí no hay wifi en ninguna parte… Tengo que deciros que aquí vivimos toda una experiencia, de esas que piensas “si lo consigo, ya puedo ir a cualquier parte del mundo” 😀 Cuando entramos en la tienda, vemos como los dependientes se miran entre ellos rifándose quien es el pringao al que le toca atender a los guiris que acaban de entrar… nos envían a uno de ellos que chapurrea algo de inglés. Ellos se deben sentir aliviados, pero nosotros también de encontrar alguien que ¡nos entienda! Tras pedirle lo que queremos, nos hace una fotocopia del pasaporte y nos da un ticket, enviándonos a unas mesas dónde hay más dependientes. Hay 3 chicas libres y todas se hacen las longuis, nos queda claro que no hablan inglés… finalmente una de ellas accede a atendernos pero llama a otra compañera que habla algo de inglés. Tras mucho esfuerzo conseguimos nuestro objetivo: ¡¡comprar una tarjeta de 100MB de datos, 50 minutos de llamadas para 1 mes por 50Y!! Toda una experiencia que a nosotros, una vez en el hotel, nos da por reír mientras se lo explicamos a los nuestros por Whatsapp… vaya situación surrealista, algo que puede parecer sencillo, ¡¡en China se convierte en toda una hazaña!!

Descansamos una hora, y luego salimos de nuevo hacia el metro, línea 5 hasta Dongsi (3Y). La idea inicial era visitar un cat cafe pero tras otra buena caminata no damos con el lugar que buscábamos… así que volvemos al metro línea 5, luego trasbordo kilométrico a la línea 2 hasta Qianmen (3Y) y salimos por la A. Vemos a nuestra derecha la enorme plaza de Tian’namen iluminada. Pero nosotros vamos hacia la izquierda haca Qianmen Pedestian Street, la calle comercial más antigua de Beijing.

Recorremos unos metros rodeados de casas de aspecto tradicional, un antiguo tranvía y tiendas de todo tipo. Entramos en la 2ª calle a la derecha donde vemos varios restaurantes y nos decidimos por el Master Kong, un restaurante sencillo en el que tomamos un plato de arroz con unos encurtidos y un refresco por 84Y todo.

Salimos de nuevo a la calle y nos encaminamos hacia el metro. Frente al inicio de la calle se encuentra la antigua puerta de Zhengyangmen, muy importante en la historia de la ciudad ya que se trata de la puerta más alta de la muralla de Pekín junto a una de las torres de vigilancia. Como curiosidad, decir que esta puerta coincide con el punto 0 de las autopistas de toda china.

Nos arrastramos literalmente de camino al hotel, ya no podemos con nuestro cuerpo… Tomamos de nuevo la línea 2 con su trasbordo interminable hasta la 5, y en unos 30 minutos llegamos a la parada del hotel (3Y). Compramos agua en las máquinas de la estación (5Y) y nos vamos derechos a la habitación. 
Estamos realmente agotados, de nuevo hemos caminado un mínimo de 18km… y alucinamos en colores cuando vemos las suelas de nuestras bambas… las mías tienen una semana y ¡mirad la suela después de 3 días de caminata por Beijing!

Las de mi marido están en un estado similar y solo hace un mes que las estrenó… Ducha y a dormir, mañana más caminatas para acabar de conocer la ciudad 😉

15/09/17: hoy cumplimos un sueño, recorrer un trocito de la Gran Muralla China

Día 3: visitamos una gran maravilla del mundo y acabamos el día frente a la moderna arquitectura del parque olímpico de Beijing

Nos levantamos algo antes de las 8h y bajamos a desayunar al Starbucks que tenemos delante del hotel, un par de dulces y dos frapuccino de té verde (a los que me aficionaría el resto del viaje) por 104Y y nos ponemos en marcha a pesar de ser muy temprano.

Hoy voy a cumplir un sueño, de esos que tienes desde pequeña… Aún recuerdo lo mucho que aluciné la primera vez que la vi en un libro de historia y pensaba que jamás podría visitarla. Pero ¡hoy voy a hacerlo, y podré decir que he caminado un trocito de la Gran Muralla China!

Después de mirar bien opiniones en diferentes blogs y foros, decidimos visitar el tramo que hay en Muntianyu. Bien conservado, no muy complicado de recorrer y relativamente cerca de Beijing. Así que tras el desayuno y con las pilas cargadas nos dirigimos al metro y vamos hasta la parada de Dongzhimen. Seguimos las indicaciones a Bus transfer hall (salida H) y luego vamos hacia los andenes norte de la estación de autobuses que está adherida a la estación de metro/tren. Deberéis seguir en todo momento los carteles que indican la línea del bus 916快. Es importante que os fijéis que lleva el icono “” que significa “rápido” ya que si no el trayecto puede eternizarse..

Cuando fichamos el andén des de el cuál sale el bus, vemos que hay uno a punto de salir. Así que nos echamos una carrerilla y conseguimos cogerlo. El trayecto cuesta 12Y y se puede pagar con las Beijing Card del metro (la tarjeta de contacto que compramos al llegar el primer día).

El trayecto dura aproximadamente una hora y la verdad es que tardamos un rato en estar seguros que es el bus correcto, ya que hace multitud de paradas en Beijing y pensábamos que sería un bus bastante directo al llevar el símbolo de exprés. Somos los únicos occidentales a bordo y los anuncios de parada son en chino, única y exclusivamente… el idioma es un problema en este viaje y cada día nos damos más cuenta de ello. Hay una familia india y entre sus apuntes y los nuestros, y los gps de los móviles conseguimos saber que se trata del bus que toca… La mujer tenía apuntada otra parada, pero le comentamos que en varios blogs encontré que era mejor esperar a la última parada y hacer caso omiso de los “charlatanes” que subirán en el bus intentando convencernos de que es la última y que vayamos con ellos a un “módico precio”.

Efectivamente, cuando falta poco para llegar, en las paradas que hace el bus, son varias las personas que intentan hacernos creer que debemos ir con ellos, pero hacemos caso omiso y esperamos a la última parada, junto a la estación de autobuses de Haoirou. Pasamos las Beijing Card de nuevo por el lector y la máquina nos descuenta los 12Y que cuesta el trayecto.

la parada correcta es fácilmente reconocible porqué es frente a este edificio

Nada más bajar ya nos esperan un montón de conductores ofreciéndose para llevarnos a los pies de la Muralla. Se nos acerca un local pidiendo 60Y por los dos, tras un duro regateo conseguimos bajarle a 50Y. El hombre acepta y en unos 20 minutos en coche, nos deja junto a las taquillas de la Gran Muralla.

El tipo nos acompaña hasta comprar las entradas, y suerte porque aunque no habla ni papa de inglés, se esfuerza por entendernos y nos ayuda a comprar la entrada que más nos interesa. De todas las opciones que hay, decidimos subir en telesilla y bajar en tobogán (120Y), más la entrada (45Y), más el shuttle ida y vuelta para que nos acerque a la falda de la muralla y ahorrar un buen paseo a pie (15Y), pagamos en total 360Y los dos. Nos despedimos amablemente del conductor y caminamos unos 400m hasta la parada del shuttle, haciendo antes una parada en el wc y comprando algo de picoteo en la calle comercial.

El trayecto del shuttle se supone que son 10 minutos pero pasamos por una zona que están de obras arreglando el tendido eléctrico y se alarga un poco más. Caminamos unos pasos desde el parking hasta la entrada del telesilla, parándonos a observar un mapa de la zona y deseando poder ver la Gran Muralla al fin…

En la entrada del telesilla nos marcan las entradas a la Muralla también y tras unas risas al subir a la silla porque echamos de menos los esquís, disfrutamos de las primeras vistas del gran muro de China. Es realmente alucinante poder estar aquí… y en realidad piensas que los chinos consiguieron “cercar el monte”.

podéis ver parte del recorrido del tobogán de bajada


El telesilla nos deja en la torre 6. Decidimos caminar hacia la izquierda y alucinamos con la sensación de estar pisando y tocando la Gran Muralla.


Aquí hay que venir con una mínima condición física puesto que el desnivel es elevado y hay muchísima pendiente y escalones entre las distintas torres. Es algo muy curioso, porqué no sé porqué motivo todos imaginamos la Muralla con un suelo liso… pero como os decía, los chinos pusieron cercas al monte y la Muralla recorre el pico del monte…

La pena es que el día está bastante nublado y no podemos disfrutar al 100% de la vista de la Gran Muralla sobre el horizonte, pero si alcanza la vista para darte cuenta de la mega construcción que hicieron los chinos en ¡¡¡el siglo V a.C!!!

las vistas desde el interior de las torres de vigilancia

Esta antigua fortificación construida para proteger la frontera norte del imperio chino de los ataques de los nómadas provenientes de Mongolia y Manchuria fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987 y una de las 7 Nuevas Maravillas del Mundo Moderno en 2007.

Se calcula que tiene unos 7.000 kilómetros de largo (contando todas sus ramificaciones y construcciones secundarias), y va desde la frontera de China con Corea del Norte hasta el Desierto de Gobi, aunque desgraciadamente tan solo se conserva un 30% de ella.

Y nosotros, casi sin darnos cuenta hemos recorrido unos poquitos kilómetros de esos 7.000 y estamos junto a la torre 11.

Decidimos volver hacia la 6 ya que si seguimos adelante hay mucho más desnivel y hay que contar con fuerzas para la vuelta…

En total estamos más de 3h disfrutando del lugar… ¡sin palabras! Cuando llegamos de vuelta a la torre 6, nos dirigimos a la estación de salida del tobogán echando antes un último vistazo a este maravilloso lugar para retenerlo para siempre en nuestras retinas.

El patinete con el que bajas por el tobogán es muy sencillo de llevar. Debes mover la palanca hacia delante si quieres acelerar y hacia atrás para frenar. Si lo dejas en modo caída libre, coge bastante velocidad y es muy divertido, pero nos tocan unos caguetas por delante que van a 2 por hora y tenemos que estar frenando todo el tiempo. El recorrido transcurre a través de la vegetación A los pies de la Muralla y aunque hay bastante desnivel, es fácil de bajar.

Una vez abajo, vamos a comer unos bocatas al Subway, son más de las 15h y ¡estamos hambrientos! Pedimos dos refrescos, dos bocatas al gusto y dos bolsas de chips por 110Y. No está nada mal, después de la caminata entran muy bien, la verdad.

Aunque sabemos que aquí serán mucho más caros los imanes que en Beijing, no podemos irnos sin uno de este lugar para nuestra colección. Así que en un pequeño local que hay junto al Subway, compramos uno que no está demasiado mal de precio (35Y).

Volvemos a la parada del shuttle que nos lleva de vuelta a la entrada del recinto. Apenas hay conductores aquí, y falta hora y media para el siguiente bus hasta la estación de buses de Haoirou… pero vemos a una pareja de franceses que se encuentran en la misma tesitura que nosotros, y les decimos de compartir transporte hasta la estación de autobuses. Aceptan y conseguimos pactar con una mujer que nos lleve por 30Y la pareja. La señora tampoco habla inglés pero es muy amable y nos lleva hasta la parada del 916 exprés que regresa a Beijing. No tenemos que esperar nada porque justo al llegar nosotros, lo hace el bus también. La señora muy amable nos indica que ése es el bus que nos llevará a Beijing.

Por 12Y y tras una hora y cuarto aproximada de trayecto, estamos de nuevo en la estación de autobuses de Dongzhimen. Allí cogemos el metro (3Y) y nos vamos derechos al hotel a darnos una ducha y a echarnos una buena siesta. Estamos agotados de la caminata pero muy felices por haber podido vivir esta maravillosa experiencia que no olvidaremos jamás.

Sobre las 19h salimos de nuevo al metro, y tras varios trasbordos interminables y 45 minutos de trayecto, llegamos a la parada Olimpyc Green (4Y). Estamos en la zona olímpica de Pekín. Aquí se concentran maravillas de la arquitectura china que se construyeron para las Olimpíadas de Beijing 2008. Damos un paseo por la zona aunque solo vemos los edificios más representativos como el Nido o Estadio Nacional de Pekín, llamado así por la forma de nido que tiene. Se trata de una gran estructura metálica que obtiene luz solar para auto abastecerse y recoge el agua de la lluvia para regar su césped.

Vemos también la Antorcha Olímpica, una altísima estructura en la que estuvo la llama de los Juegos de 2008 y que cambia de color continuamente haciendo diferentes juegos de luces.

El parque es inmenso y nosotros ya nos hemos pegado una buena caminata hoy, así que después de ver sus dos edificios más representativos, entramos al centro comercial Xin’ao buscando un restaurante dónde cenar.

Nos decantamos por uno fusión chino/japonés en el que comemos varios platos bien buenos por 125Y. Estábamos nosotros tan tranquilos comiendo, cuando una clienta local empieza a montar una porcata tremenda a los camareros… no sabemos de qué va la cosa porque no entendemos chino, pero no os podéis imaginar la que se lía en un momento… Después de cenar con espectáculo incluido (no queráis ver nunca a una china realmente enfadada), damos una vuelta por el centro comercial pero son casi las 22h y ya está cerrando todo, así que volvemos al metro y tras hacer el mismo trayecto a la inversa (4Y) llegamos al hotel que son casi las 23h. De nuevo a la ducha (hace muchísimo calor y humedad en Beijing) y a dormir, hoy ha sido un gran día en el que hemos cumplido un sueño: ¡poder recorrer un trocito de la Gran Muralla China!

14/09/17: 1r día en Beijing en el que conocemos la Ciudad Prohibida y sus alrededores

Día 2: Tian’namen Square, Ciudad Prohibida, Colina del Carbón y hutongs del centro de la ciudad

Como sospechábamos a las 5h nos despertó el hambre, así que picoteamos algo de lo que compramos anoche y volvemos a dormir hasta las 9,30h.

muy fan de los Pocky de té verde 😛

Nos levantamos y bajamos a desayunar al Starbucks que tenemos justo delante del hotel, tomamos un par de dulces, un capuccino y un frapuccino de té verde (que será mi bebida favorita del viaje) por 96Y, nos cuesta un poco pedir porque el inglés de los dependientes es justillos, pero ¡desayunamos como reyes!

Luego vamos a buscar el metro y tras un trasbordo eterno y un par de paradas más, llegamos a Tian’namen East Station (trayecto 3Y). Si queréis salir hacia la plaza debéis salir por la D, si queréis ir directos a la Ciudad Prohibida, tomad la A. Aunque no padezcáis que tanto si salís por la D como por la A, hay un paso subterráneo tras los controles de seguridad que comunican ambos lugares. Si, leéis bien… los chinos son unos neuróticos y tienen controles de seguridad casi en todas partes… había leído que aquí pedían el pasaporte, pero tan solo tenemos que pasar las mochilas por un escáner.

Salimos del metro por la D, con la idea de visitar la plaza de Tian’namen, la más grande del mundo y símbolo de la nueva República Popular China, pero una vez allí y viendo su tamaño… decidimos que los 440.000 m2 de plaza los veremos al atardecer, así que cruzamos por el paso subterráneo hacia la Ciudad Prohibida.

Hay que caminar más de 500 metros y cruzar varias puertas hasta llegar a las taquillas. Pagamos 60Y c/u. IMPRESCINDIBLE LLEVAR PASAPORTE ya que te lo piden al comprar la entrada, y es que registran a todo aquél que entra sea del país que sea, incluidos los chinos. Ya os digo que los chinos son bastante neuras con la seguridad… Como seguramente ya sabréis, la Ciudad Prohibida fue la residencia oficial del emperador de china durante casi 500 años, hoy alberga el Museo del Palacio.

Atravesamos una puerta más acabando de cruzar las murallas que protegen la Ciudad rodeados por tres millones de chinos, y alucinamos con el tamaño de la plaza principal frente al pabellón de la Gran Armonía en el que se encuentra el trono del emperador.

Durante 2h y media recorremos los diferentes pabellones y plazas que conforman este inmenso Palacio Imperial, disfrutando de la sensación de estar en un lugar histórico y al que teníamos muchas ganas de venir. Intentamos estar lo menos posible en pabellones principales y movernos más por zonas laterales del Palacio, menos concurridas y es que hay muchísima gente visitándolo, sobretodo locales.

Comparto con vosotros algunas curiosidades que conocimos del lugar 😉

  • Guardianes del tejado: Las figuras que se encuentran situadas en las esquinas de los tejados son los guardianes que deben encargarse de proteger el edificio en el caso de que se produzca un incendio.

  • Leones chinos: Al igual que ocurre en la mayoría de los edificios tradicionales chinos, dos leones guardan la entrada a cada uno de los pabellones. Parecen iguales, pero bajo una de sus patas el león tiene una pelota y la leona un cachorro.

  • Calzada Imperial: En el centro de las escaleras que llevan hasta cada uno de los principales edificios de la Ciudad Prohibida se puede ver una pequeña rampa de mármol con dragones tallados que estaba reservada para el carruaje del emperador.

  • Armonía numérica: La Ciudad Prohibida posee una gran armonía numérica basada en los números impares, especialmente el nueve. La ciudad posee 9.999 estancias y las puertas de uso imperial están decoradas con 81 tachuelas (9×9).

En una de las tiendas de artesanía que encontramos en el recinto, compramos una figura hecha de madera que representa un emperador por 30Y, ya tenemos nuestro primer recuerdo del viaje para casa 😉

En uno de los pabellones tienen expuestas estatuas que había en las distintas estancias del palacio, son realmente bonitas y algunas son muy antiguas, la que más, data del 550 y se trata de un gran buda de piedra. ¡Es increíble poder estar frente algo con tantos años de historia!

Cuando llegamos a los Jardines Imperiales compramos una bebida isotónica y un agua por 15Y y nos sentamos un ratito a la sombra a descansar antes de salir. Debo decir que el clima en China es como en muchos países asiáticos, ¡tremendamente húmedo! lo que da una sensación de calor agobiante y te hace ir todo el día sudando como un pollo… veníamos un poco preocupados por el tema de la contaminación y traíamos mascarillas de alta filtración de casa, debo decir que solo hoy las usamos un rato, el resto de los días que estuvimos en China las cifras de contaminación no era más elevadas de lo que son en cualquier gran ciudad europea.

Finalmente y tras un pequeño descanso, salimos pasadas las 13.30h por la Puerta Norte de la Muralla que rodea la inmensa Ciudad Prohibida. Nos parece una pasada haber podido visitar un un lugar con tanta historia, me voy con la misma sensación que cuando visité las Pirámides de Gizeh 🙂

al fondo la Colina del Carbón, nuestro siguiente destino

Justo en frente de la Puerta Norte encontramos el Parque Jing… también conocido como la Colina del Carbón. Se trata de los jardines imperiales que construyeron sobre la tierra que sacaron para construir la Ciudad Prohibida.

Pagamos 2Y c/u de entrada y vamos derechos a la escalinata que lleva a lo más alto de la colina, dónde se encuentra el pequeño templo Wancheng Ting, desde el cual tenemos unas vistas fabulosas de toda la Ciudad Prohibida, y es que si desde dentro parecía enorme, ¡desde aquí se ve inmensa!

También hay muy buenas vistas de Beijing desde aquí arriba, ¡es enorme! Estando aquí comprendemos porqué es considerada una de las ciudades más pobladas del mundo con más de 21 millones de habitantes.

Bajamos hacia la entrada del parque dónde al llegar vimos un chiringuito dónde servían comida. Compramos un par de platos de fideos más un vaso de kéfir por 40Y todo, y nos sentamos en unas mesas que hay a comer. Los fideos no están nada mal y menos teniendo en cuenta que nos han costado ¡2€!

Callejeamos por los hutong de la zona, callejones que forman el casco antiguo de la ciudad. Muchos de ellos datan de las dinastías Yuan, Ming y Qing así que imaginad lo antiguas que son algunas casas… en los hutong, las casas se construyen de manera que toda la familia vive junta, en casas individuales construidas alrededor de un patio central cuadrado. Muchas de las viviendas no tienen baño, por lo que usan baños comunitarios. Encontramos varios durante el paseo. Es un lugar con mucho encanto y pocos turistas se deciden a pasear por estas calles a pesar de que nos parecen seguras.

Tras otro buen paseo (madre mía aquí las distancias sin enormes…), y cruzar una zona de hutongs más pijillos, llegamos al metro.

Tras un par de paradas con un trasbordo súper largo entre medias, llegamos al hotel (trayecto 3Y). Son las 16,22h y entre el jetlag, el calor y la tremenda caminata que nos hemos pegado hoy, estamos ko, así que nos echamos una buena siesta en el fresquito de la habitación.

Con las pilas recargadas, decidimos acercarnos a Tian’namen de nuevo. Hacemos el mismo trayecto de esta mañana (3Y), y salimos directos por la D, pero cuál es nuestra sorpresa al pasar el control de seguridad que muchísima gente viene hacia nosotros y hay policías que no dejan pasar hacia la plaza… cruzamos por el paso subterráneo hacia la Ciudad Prohibida a ver si averiguamos porque no dejan pasar, pero no conseguimos enteramos del motivo, así que nos quedamos con las ganas de poder ver más de cerca los monumentos que constituyen la plaza.

Ante este panorama, volvemos al metro y bajamos en Wangfujing (2Y). Recorremos de nuevo la calle comercial, aunque hoy también pasamos de los puestos de comida, no nos llaman nada. Entramos en un gran centro comercial, el APM, dónde nos damos cuenta que los chinos son grandes consumistas también.

Damos una vuelta viendo las tiendas que hay y decidimos cumplir la tradición viajera de “McDonalds por el mundo”. Tomamos un par de menús por 56Y, siendo la excepción que confirma la teoría de que no todas las Big Mac del mundo saben igual ¬¬’ Estas hamburguesas están más bien malas… la salsa y el queso no tienen nada que ver con los que suelen usar para prepararlas en otros rincones del mundo.

Son casi las 21h cuando volvemos al hotel, llevamos varios kilómetros de caminata hoy y aún estamos algo tocados por el jetlag… ducha, charla con los nuestros y a dormir, ¡¡mañana toca una visita muy esperada!!

12 y 13/09/17: tras un gran imprevisto, emprendemos un nuevo viaje… ¡China nos espera!

He tardado algunos meses en comenzar este diario porqué todavía (casi 6 meses después) cuando me preguntan qué tal por China, tengo que tomarme unos segundos para contestar. Recordad que viajamos totalmente por libre, y fue un viaje intenso, sobretodo por la gran barrera idiomática que existe, pero aún así, tengo la misma sensación que tuve con Indonesia, que en destino fue duro y hubo momentos de pensar ¡qué leches hago aquí! pero que en realidad, y ahora que lo he reposado, creo que fue muy enriquecedor y que nos hizo crecer mucho como viajeros y como personas.

Debo decir que el viaje peligró y que hasta el día de antes no supimos si podríamos hacerlo o no. Un familiar directo sufrió una complicación médica y tuvo que ser intervenido de urgencia a una semana de partir. Evidentemente en aquél momento lo único que importaba era él, y hasta que no estuve convencida de que estaría bien, no tomamos la decisión de seguir con los planes viajeros, su insistencia en que no debíamos anular el viaje nos ayudó a decidirnos. Por suerte no tuvimos que probar la cobertura por cancelación del seguro. Es por eso que siempre que hacemos un gran viaje lo aseguramos todo, nunca sabes cuando puede llegar un imprevisto que te rompa los planes… Como os decía, la noche antes de partir volvimos a casa e hicimos el equipaje. Tenía bastante preparada la ruta y la información que necesitábamos para el viaje, pero los últimos días en destino tuvieron que ser sobre la marcha porque no tuve tiempo a terminar la guía personalizada que hago antes de partir. Os dejo los preparativos para aquellos que queráis visitar el país por libre como nosotros.

Y ahora sí, aquí va mi relato de nuestras aventuras por China en 2017.


Día 0: Barcelona – París

Hoy empieza una nueva aventura viajera, ha llegado el día en que pondremos rumbo al Gigante Asiático. Como os explicaba anoche volvimos de Lleida tras quedarnos tranquilos al ver que mi familiar se recupera y esta mañana hemos hecho las maletas en un santiamén, suerte que ya tenemos práctica… hemos cogido los gadgets, los pasaportes y las ganas de viajar, y a las 16,30h vamos hacia el aeropuerto del Prat en un taxi.

Intentamos hacer el check-in en las máquinas ya que esta mañana no hemos podido a través de la web, pero aquí también nos aparece un mensaje que nos envía al mostrador. De nuevo volamos con la alianza Sky Team. Solo hay una persona en los mostradores, así que una hora después conseguimos facturar nuestro equipaje. Resulta que como se necesita visado para entrar a China, no permiten hacer el check-in online, así que aunque no factures equipaje has de pasar por el mostrador si o si para certificar que tienes el visado aprobado.  Nuestras maletas pesan 12 y 14 kilos, nada mal teniendo en cuenta que tenemos 22 días por delante… ¡cada vez volamos más ligeros de equipaje! Nos liberamos de las maletas hasta Beijing y nos quedamos solo con las mochilas pequeñas dónde llevamos la documentación, las gafas, la cámara y sus gadgets, y un par de jerséis para el avión que siempre me pelo de frío.

Tenemos una hora hasta que embarque nuestro vuelo a París con Air France, así que aprovechamos para merendar alguna cosilla. Hago llamada a la familia para ver que todo sigue bien e irme un poquito más tranquila (todo lo que se puede sabiendo que me voy al otro lado del mundo y sigue ingresado…).

A las 18,55h empieza el embarque del primer vuelo del día. Esperamos no encontrarnos con problemas en París porqué en el mostrador de facturación nos han advertido que hay huelga de controladores aéreos en Francia.

El vuelo transcurre rápido con un tentempié que nos sirven a bordo que ameniza la hora y pico de vuelo.

Llegamos puntuales al aeropuerto Charles de Gaulle en París, pasamos los controles de inmigración sin problema y caminamos hasta la terminal 2E. Allí tenemos unos 30 minutos hasta que se abra la puerta de embarque y decidimos ir a picar algo. Tomamos un par de sándwiches con un refresco por 13€ poniendo en práctica mi francés 🙂

A las 22.25h sale anunciado el embarque del vuelo a Beijing, así que nos dirigimos a la puerta indicada. De camino vemos una zona con videoconsolas tipo recreativos, tienen juegos bien chulos, lástima no haber dado con ella antes…

En la puerta de embarque nos encontramos con unos pocos occidentales y con un montón de chinos, lo que será nuestra rutina en los próximos 22 días.

Cuando hicimos la compra del vuelo pagamos un poco más por ir sentados en fila de 2 asientos para tener un poco de confort e intentar dormir (algo que nos suele costar en un avión). Esta tarde cuando hicimos el check-in en el aeropuerto dijeron que había habido un cambio de modelo de avión y nos cambiaron el asiento, encontrándonos ahora en la última fila del avión… si, vamos los dos solos pero vamos a dormir poco teniendo en cuenta que aquí es dónde sirven los aperitivos durante el vuelo y que están los lavabos… así que con mucha filosofía, iniciamos el largo vuelo de 10 horas que tenemos por delante. Salimos puntuales a la hora prevista y al poco nos sirven la cena, que para ser en un avión no está nada mal.

Tras la cena vemos una peli y luego nos echamos a dormir. Conseguimos echar alguna cabezada gracias a los auriculares y el antifaz, y así pasan un poco más rápido las horas de vuelo…

Día 1: tras muchas horas de viaje, llegamos a Beijing

Cuando nos aproximamos a Beijing, el piloto anuncia que sobrevolamos la Gran Muralla. La verdad es que apenas se ve desde la ventanilla del avión, pero nos emocionamos solo con pensar que en breve estaremos caminando sobre ella 🙂

La Muralla es el “caminito” que se ve por las montañas

Nos sirven el desayuno a bordo. Si algo me gusta de esta compañía son sus comidas y los aperitivos que sirven. Además de la gran profesionalidad de la tripulación de cabina.

A las 15,25h hora local (+6h respecto a España) aterrizamos en Beijing. Bajamos del avión y nos dirigimos al control de inmigración, que pasamos sin problema. Recogemos las maletas que llegan enteras y allí mismo cambiamos algunos euros por yuanes en una oficina de cambio que no nos aplican mal cambio… (1€ = 7,8CNY). No sé si os pasa lo mismo que a mi cuando llegáis a un destino tan esperado… pero la emoción me embarga. Tras mucho tiempo en el tintero, al fin ¡estamos en China!

mural en el aeropuerto

Salimos a la zona común y en seguida vemos los carteles del tren Airport Express. Compramos 2 billetes por 25Y cada uno en las máquinas y cogemos el primero que pasa hasta la parada Dongzhimen, allí cambiamos al metro y para ello compramos 2 tarjetas contactless por 50Y c/u también en las máquinas. Tienen un depósito de 20 yuanes y 30 de saldo. No tienes descuento pagando con ellas pero si mucha comodidad, puesto que como en casi todos los países asiáticos, se paga por trayecto recorrido. Este transbordo es inmenso y tras 15 minutos caminando por túneles de una línea a otra, nos damos cuenta que esta va a ser la dinámica de los próximos días…

En pocos minutos llegamos a la parada de metro Dengshikou que hay junto al hotel, a apenas 100 metros. Para la estancia en Beijing, escogimos el hotel Park Plaza Beijing Wangfujing, en pleno centro de la ciudad.

Hacemos el check-in con ciertas dificultades porque el inglés del recepcionista es justillo, y subimos a la habitación a descargar el equipaje y descansar un poco, estamos agotados. La habitación está genial, es muy amplia y se encuentra en un piso alto. Aprovechamos el wifi para avisar a los nuestros que hemos llegado e informarnos de cómo van las cosas, y nos echamos un rato a dormir.

Sobre las 18h salimos a dar una vuelta, pero primero entramos a un Starbucks que hay frente al hotel, con el jetlag ¡estamos hambrientos!

Después caminamos entre la multitud hasta llegar a calle peatonal Wangfujing que tenemos a unos 12 minutos a pie del hotel. De momento lo que vemos nos gusta y nos flipa pensar que estamos en la otra punta del mundo, de nuevo en Asia.

En esta famosa calle llena de gente, encontramos tiendas de todo tipo y grandes centros comerciales anunciados por enormes carteles de neón. Recorremos un trozo de ella hasta llegar a la entrada del mercado de los bichos de Pekín, aún más repleto de gente, está formado por varios callejones entre hutongs (casas tradicionales) en los que encontramos sobretodo pequeños puestos de comida y también ¡de bichos!

Si el año pasado probamos los grillos en Tailandia, este año ¡probamos los escorpiones! Compramos un pincho de 3 por 25 Y… y debo decir que ¡¡no están nada mal!! Al estar tan crujientes saben parecido a las chips de patatas 😛

La calle está abarrotada de gente, en su mayoría locales. Tras un rato viendo los puestos que hay, decidimos acercarnos hacia la zona del hotel para cenar… no nos atrae demasiado comer allí porque las condiciones higiénicas brillan por su ausencia… así que nos decantamos por el Drunk un local que sirve comida occidental. Tomamos un par de cervezas con una pizza y unos fideos por 222Y, las cervezas valen bastante más que la comida, pero hace un calor terrible y nos apetecían un montón. Aquí ya nos damos cuenta que la comida china auténtica nada tiene que ver con lo que estamos acostumbrados en occidente, ¡¡pica un montón!! Suerte que pedimos las cervezas que nos ayudan a aliviar el picante…

Luego pasamos por un supermercado a comprar agua y algo de picoteo que ya sabemos que el jetlag nos despierta de madrugada con un hambre atroz y ya si, volvemos al hotel. Nos damos una ducha que nos sabe a gloria y a dormir, mañana comenzaremos a descubrir esta inmensa ciudad 😉

Resumen del 2017 viajero…

¿¡Soy la única a la que el tiempo cada vez le pasa más deprisa?! ¡¡Esto es de vértigo!! Parece que era ayer cuando escribía la misma entrada del 2016, y ya estamos cerrando otro año… La verdad es que cuando el diciembre pasado nos compramos el piso no pensábamos que el 2017 nos daría para tanto, pero hoy revisando fotos me he dado cuenta que realmente hemos hecho muchas cosas… por eso debe ser que mis amigos y familia me dicen siempre ¿a dónde te vas ahora? 😛

La verdad es que empezamos el 2017 de la mejor forma posible: de viaje 🙂 A mitad de enero poníamos rumbo a la que sería la primera escapada del año con destino: Budapest. No dábamos un duro por ella porque la previsión del tiempo era de -13ºC pero la verdad es que nos sorprendió gratamente y disfrutamos un montón de la capital de Hungría. Tenéis el diario completo en el blog 😉

Pasamos el resto del invierno en las pistas de esquí… muchos sábados subiendo a La Molina, Port del Comte y Vallter 2000 disfrutando un montón de la sensación de libertad y desconexión que nos ofrece esta actividad mientras disfrutamos de paisajes fabulosos.

Llegó la primavera y dedicamos los findes a excursiones y caminatas por nuestra tierra para seguir conociendo patrimonio, cultura, historia y naturaleza. Hicimos una visita la Seu Vella de Lleida en la que hacía años que no estábamos, estuvimos en el Monasterio de Sant Miquel del Fai, en los Gorgs de la Alta Garrotxa (piscinas naturales), las Pinturas Rupestres de Cabrafeixet, Sitges y las bodegas Grau en el Pla de Bages. Tengo pendiente hablaros de estos lugares pero ya os adelanto que si tenéis oportunidad de visitarlos ¡no lo dudéis!

Mayo y con él una escapada de chicas en plan disconnecting people… repetí London por tercera vez, pero esta vez me fui con tres amigas. Para una de las chicas era la primera vez así que hicimos algunos clásicos como Hyde Park, Big Ben o Buckingham Palace, pero también disfrutamos de caminatas por la ciudad, y compras en los mercados de Camden y Portobello, y sobretodo echándonos unas risas tremendas 🙂

Como es habitual hemos seguido conociendo rinconcitos de la ciudad que hace 10 años nos acogió, Barcelona. Hicimos visitas guiadas al Park Güell, a la cárcel La Model y al Recinto Modernista de Sant Pau. Además de muchos paseos en bici viendo la ciudad desde otra perspectiva. También nos hemos aficionado a la visita del Palo Alto Market que hacen todos los primeros fin de semana del mes en el Poblenou y que os recomiendo si queréis comprar artículos artesanales de nuevos emprendedores 🙂

En septiembre volvimos a subirnos a un avión para disfrutar de nuestro viajazo del año, un destino que hacía mucho tiempo que nos llamaba la atención y que habíamos tenido que descartar en un par de ocasiones… finalmente conseguimos irnos 22 días a China. Es un destino que aún estoy “digiriendo”… y es que creo que para hacer China por libre hay que tener bastante experiencia viajera puesto que la barrera idiomática hace que en muchos momentos te sientas “vendido” y tengas que espabilarte con todos los recursos que tengas a tu alcance. Hubo momentos impresionantes, de esos que se quedan grabados para siempre como recorrer un trocito de la Gran Muralla, estar frente a los Guerreros de Terracota, la Ciudad Prohibida o a los pies del Gran Buda de Leshan; fue maravilloso disfrutar de los paisajes kársticos de Guilin y Yangshuo, y de las calles tradicionales de Xi’an o Pingyao, así como de los rascacielos de Beijing o Shanghai. Pero también hubo momentos duros en los que pensábamos que nos quedábamos tirados a 150km de nuestro hotel… Os hablaré de él sin duda, mientras os hago un adelanto con algunas fotos 🙂

Y totalmente de imprevisto, hemos terminado el año como lo empezamos: ¡viajando! Y es que con apenas 10 días de antelación preparamos otra escapada para mitad de noviembre en la que visitamos Lisboa. Disfrutamos de los grandes monumentos de la ciudad así como de una visita de un día a Sintra visitando su Palacio da Pena y la Quinta da Regaleira.

Como veis no ha estado nada mal el 2017. Muchos cambios a nivel personal, mucho trabajo, mucho estrés por la reforma… pero con una gran recompensa: seguir conociendo trocitos del mundo que nos rodea y seguir creciendo con mis viajes 😉

¿Y el 2018? Pues de momento sin ningún plan concreto pero con muchos destinos en el tintero que esperamos poder conocer pronto como comenzar a descubrir países del norte de Europa, volver a EEUU o quizá darle una oportunidad a América Latina… ¡el 2018 nos dirá! Pero mientras, quiero desearos una…

¡¡¡MUY FELIZ NAVIDAD Y UNA GRAN ENTRADA AL 2018!!!

¡Deseo realmente que el próximo año os traiga grandes aventuras y nuevas experiencias viajeras a todos/as y sobretodo mucha salud para poder disfrutarlas a tope! (deformación profesional)  😉

¡Un abrazo!