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29/09/13: llegó la hora de flipar en Kagoshima…

Día 3: visitamos la tradicional Dazaifu y flipamos en Kagoshima

Amanece un nuevo día en Japón y apenas son las 7h… Tengo que decir que el Hana como hostal está genial, bien ubicado, gente amable, todo limpio… pero no he dormido en un futón más incómodo ¡en mi vida! tengo problemas de espalda y no pegué ojo… ya no sabía ni como ponerme, me levanté varias veces a estirarme… ¡ufff! y mi marido que no tiene problemas, acabó bien contracturado de estar en él toda la noche… además había un grupo de americanos en el hostal que estuvieron hasta las 2h corriendo escaleras arriba y abajo y gritando como locos… Vaya que si ya íbamos cansados, acabamos más después de esa noche tan larga… Avergonzado Avergonzado

Aprovechamos el madrugón para cerrar las maletas y salimos a comprarnos el desayuno. Ayer vimos un Family Mart cerca del hostal y allá que nos vamos, con intención además de preguntar si cuentan con el servicio de Yamato Transport. Compramos unos dulces, un café con leche y un té verde riquísimo todo por unos 600¥. El chico que nos atiende no habla ni papa de inglés (¡qué raro!) Ojos que se mueven , pero por suerte llevo en el móvil la guía personalizada con una imagen del formulario con las instrucciones para rellenarlo y al enseñárselo en seguida nos los da (uno por maleta). Justo antes de salir, empieza a chispear así que compramos un par de paraguas… ¡transparentes! Era uno de los objetivos de este viaje y ya está cumplido Mr. Green Aplauso Volvemos al hostal dónde desayunamos en la cocina comunitaria y ya rellenamos los formularios para el envío de las maletas. Como nos vamos antes de que abran la recepción, ya quedamos con la chica que le dejaríamos la llave de la habitación en un cestillo que hay junto a la entrada, me encantan los check-in ultrarápidos de Japón 😀

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nuestro desayuno y algo de picoteo para la mañana…

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la zona común del hostal

Cargados con nuestras maletas, volvemos al Family Mart y le entregamos al chico los formularios. Comprueba que estén bien rellenos y nos da el ok, pagamos el transporte (unos 2500¥ las dos maletas de Fukuoka a Kumamoto) y nos entrega el comprobante y el ticket de compra con los datos de la tienda por si hubiera que reclamar por el envío… ¡cruzamos los dedos!

Una vez nos desprendemos de las maletas, nos dirigimos de nuevo a la estación de metro de Gion y allí tomamos uno que nos lleve hasta la estación de trenes JR Hakata (200¥ cada uno). Dejamos las mochilas, las chaquetas y los paraguas en una consigna de la estación (400¥, tamaño medio) y vamos a buscar el tren de la línea regular JR Kagoshima para ir a Dazaifu. Aquí tenemos problemillas ya que tenemos que ir hasta JR Futsukaichi Sta, pero no sale indicado en ningún panel y en los carteles TODO está en japonés Chocado , así que vamos al “tío de la gorrilla”, léase el funcionario de la Japan Railways que hay junto a los tornos y le preguntamos, pero otra vez nos topamos con que aquí no habla inglés ni Dios y no hay forma humana de entenderse, ¡ni enseñándole en el mapa dónde queremos ir! Así que volvemos a la zona de andenes y probamos a ver si hay wifi… ¡¡¡¡afortunadamente hay uno gratuito!!! Aplauso ¡Uff, es nuestra salvación! De eso modo buscamos la línea y el sentido que tenemos que coger y esperamos a que llegue el siguiente tren. Una vez nos montamos, vamos siguiendo la ruta que sigue el tren con Google Maps para asegurarnos que vamos bien porqué la información que dan en el tren está de nuevo… ¡¡TODA en japonés, qué horror!! Chocado

Al fin llegamos a JR Futsukaichi y aquí sabemos que tenemos que caminar unos 10 minutos hasta la estación de la línea privada Nishitetsu para coger otro tren hasta la población de Dazaifu. Salimos de la estación y nos encontramos mirando un mapa para averiguar cómo llegar a la estación de la línea privada cuando una pareja joven nos preguntan si vamos a Dazaifu en ¡perfecto inglés! casi lloramos de la alegría 😛 Nos dicen que ellos también van hacia allá y se ofrecen a que les acompañemos porque por lo visto es algo complicado… evidentemente aceptamos y vamos con ellos encantado. Callejeamos bastante y no vemos indicaciones en las calles que marque el camino… iba pensando en que solos no lo hubiéramos hecho cuando veo que el chico va señalando algo en el suelo y es que cada pocos metros hay unas imprentas en el suelo dónde marca la dirección a seguir para la estación JR y para la privada. Os dejo la foto porqué de verdad que sin eso, ¡es imposible!

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la marca azul señala el sentido hacia la línea privada y la roja, hacia la estación JR

Durante el trayecto de unos 10-15 minutos a pie nos preguntan de dónde somos y al decirles que de Barcelona nos dicen que están preparando un viaje a nuestra ciudad para el año que viene, ¡qué gracia! Llegamos a la estación Nishitetsu y allí cogemos el tren a Dazaifu (180¥ cada uno) que podemos pagar también con las tarjetas de contacto Icoca. Al llegar a Dazaifu les damos mil gracias acompañadas de tres mil reverencias por su ayuda y nos separamos.

Entramos a la oficina de turismo para coger un mapa y salimos a la calle.

Dazaifu (太宰府): Esta pequeña localidad fue el anterior centro gubernamental de Kyushu, conserva un bonito conjunto de templos y un famoso santuario.

Aunque en la ciudad hay varios templos que se pueden visitar, a nosotros solo nos interesa el más importante así como el santuario. Para llegar a la zona de templos, hay que recorrer una calle comercial que nos recuerda mucho a la de Miyajima (puedes ver el relato sobre nuestro paso por Miyajima aquí).

Al final de la calle comercial hay una gran torii de piedra y tras cruzarla, encuentras otras dos toriis que llevan al Santuario Tenmangu.

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Se trata del Santuario Tenmangu más importante de Japón y está dedicado al espíritu de Sugawara Michizane, erudito y político de la era Heian, muy popular entre los estudiantes. Tras cruzar la torii de la entrada, pasamos junto a varias lámparas de piedra y encontramos un gran estanque con dos puentes de madera lacada que lo cruzan.

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El estanque tiene la forma del carácter japonés que simboliza el corazón. Un camino conduce a través de dos puentes arqueados y las islas que hay en el estanque simbolizan el pasado, el presente y el futuro.

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Tras cruzar los puentes, encontramos una gran puerta con una gran lámpara roja de papel al más puro estilo del Senso-ji de Tokyo (puedes ver el relato sobre nuestra primera visita al Senso-ji aquí).

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Tras cruzarla hay una fuente de purificación y un ciruelo legendario que según cuenta la tradición voló desde Kyoto a Dazaifu para acompañar a Michizane en su exilio.

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Vemos el edificio principal y hacemos “parada en boxes” (WC y bebida fresquita). En estas máquinas hay una gran variedad de bebidas…

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Empieza a chispear y nuestros paraguas se quedaron en Fukuoka… hacemos un poco de tiempo pero viendo que solo chispea y que no tiene pinta de parar, continuamos con la visita del templo, cruzando los dedos para que no llueva fuerte.

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Tras visitar el santuario, volvemos a la calle principal y tras cruzar la gran torii de piedra de nuevo giramos a la izquierda y vamos a vistar el Templo Komyozenji, la entrada cuesta 200¥ y se trata de un templo Zen de la secta Rinzai del budismo japonés, fundado entre 1192-1333 por un discípulo del fundador del templo Tofukuji de Kyoto. Como curiosidad, decir que no hay nadie que cobre la entrada, hay que echar las monedas en un cofre que hay junto a un pequeño altar.

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Este templo cuenta con dos jardines, uno delantero que se compone de 15 rocas sobre un suelo de guijarros, distribuidas formando el carácter japonés para la “luz”.

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Y un jardín trasero que se puede ver desde el porche del templo y que alterna zonas de piedras, rocas y musgo… ¡simplemente espectacular! Además, vimos por primera vez un poquito de momiji, tan sólo una ramita pero nos hizo mucha ilusión ¡jeje!

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Tras deleitarnos con el jardín trasero del templo un buen rato (menuda paz se respiraba en el lugar) vimos que dejaba de chispear así que aprovechamos para volver a la calle comercial. Entramos en algunas tiendas, tienen cosas chulísimas, muchas son artesanales. Aquí nos compramos una tabla de madera con un escrito con una campanilla -la señora de la tienda nos dijo que era de protección para el hogar- y una lámpara de papel roja con ventosa para la nevera  Mr. Green

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nuestro imán de Dazaifu

Vamos dando un paseo hasta llegar a la estación de tren mientras miramos algunos escaparates más. Vemos una estatua con la “mascota” de Dazaifu y alucinamos de nuevo con las tapas de alcantarilla tan bonitas que tienen en Japón.

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Cogemos el tren (180¥ c/u) de nuevo para hacer la ruta en sentido contrario para volver a Hakata. Fuimos de los primeros en subir al tren, así que aproveché para sacar esta instantánea del interior.

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Cuando llegamos a la estación Nishitetsu, hacemos el paseíllo entre calles siguiendo las marcas del suelo hasta llegar a la estación JR Futsukaichi y esta vez lo hacemos a la carrera porqué ahora llueve con más ganas… Cogemos el primer tren JR que va hacia Hakata, un expreso que en unos 15 minutos nos planta en la capital de Kyushu. Allí recuperamos nuestras cosas de la consigna y cogemos el primer Shinkansen que se dirige a la estación Kagoshima-Chuo, ¡nuestro siguiente destino en Kyushu! Riendo

Como no sabíamos a qué hora acabaríamos de Dazaifu, no reservamos asientos por lo que nos dirigimos a los vagones de no reservado, nos podemos sentar sin problema ya que viaja poca gente aquí. De hecho, los trenes que recorren Kyushu son más cortos que los que sueles ver por Kansai y Kanto. El viaje dura una hora y media más o menos.

Kagoshima (鹿児島): Se trata de la ciudad más meridional de las cuatro islas principales de Japón, con un volcán muy activo situado al otro lado de la bahía, el Sakurajima. Los acostumbrados habitantes locales suelen abrir sus paraguas frente a las recurrentes explosiones del volcán, que arroja fina ceniza que acaba cubriendo el paisaje y oscureciendo el sol.

Llegamos a Kagoshima-Chuo sobre las 14h y aprieta el hambre, así que nos dirigimos al primer restaurante que vemos en la misma estación. Comemos de coña y como para reventar por unos 1000¥ los dos, además nos invitan a un té de cebada caliente de postre.

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Dejamos de nuevo las cosas en una consigna para no perder tiempo (300¥ una mediana), cogemos unos mapas en la oficina de turismo y salimos a la calle. ¡Nos alegramos al ver el cielo despejado! La idea es coger el bus Kagoshima City View para dar una vuelta por la ciudad y subir con él al mirador del Shiyorama Koen, un parque que se extiende por el monte Shiyorama a 107m sobre el nivel del mar y que sirvió como base del Castillo y recordado por ser dónde tuvo lugar la última batalla de la rebelión Satsuma en 1877 y, desde el cual dicen que hay unas buenas vistas de la ciudad y del volcán Sakurajima.

Nos cuesta un poco encontrar la parada del bus porqué nuevamente TODO está en japonés Malvado o muy loco , pero vemos que hay unas voluntarias en la zona de las paradas de los buses y nos acercamos con la esperanza que sepan algo de inglés… ¡bingo! la señora chapurrea algo y nos aclara cuál es la parada. En seguida llega el “retro” bus y nos montamos. Existe la opción de comprar el pase diario (600¥), pero tan sólo pensamos hacer un par de trayectos por lo que no nos sale a cuenta, así que pagaremos el billete sencillo al bajar del bus. Recordad que en Japón se sube al bus por la parte trasera y se paga al bajar.

La ciudad no es demasiado grande pero es bonita. Cuenta con varios museos y algún templo, así como varias esculturas de personajes importantes de la historia samurai. Subimos por una carretera de Dios hasta el parque de Shiyorama y ahí bajamos del bus (150¥ c/u). Subimos por una calle que hay algunos puestos de souvenirs y en seguida llegamos al mirador. ¡¡Vaya vistas y qué pasada ver el Sakurajima humeando!!

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Aquí nos damos cuenta de que todo está lleno de cenizas y vemos que la gente apunta al volcán continuamente… Confundido hay la opción de hacer una ruta de senderismo por el parque, pero son más de las 16h, pronto empezará a anochecer y estamos cansados, así que volvemos a la parada del bus con la intención de ir al hotel a hacer el check-in y descansar un poco. Cogemos el bus y terminamos de hacer el trozo de ruta circular por la ciudad. Pasamos muy cerca del mar y del puerto… así como por una gran avenida en la que vemos que hay calles comerciales cubiertas del estilo a las de Kyoto.

Estábamos tan tranquilos sentados en el bus observando la ciudad desde las ventanillas cuando de repente todo el mundo grita al unísono “¡¡guau!!” mientras señalan al volcán. Nos giramos de golpe y vemos que el volcán ha expulsado una gran nube de humo negro Chocado Chocado ¡Nos quedamos boquiabiertos! Sabíamos que el volcán está activo y que humea de forma constante pero no nos esperábamos ¡ver eso! Todos los japoneses comentan algo con tono de sorpresa mientras no dejan de mirar al volcán que sigue sacando humo negro… ¿¡eso es bueno o malo?! Ojos que se mueven Ojos que se mueven

Durante el corto trayecto hasta Kagoshima-Chuo vemos que todo el suelo se está cubriendo de cenizas por momentos, se ha hecho de noche de golpe y la gente abre paraguas y se tapa la boca y la nariz con toallas o mascarillas… ¡¡madre mía dónde nos hemos metido!! Al llegar a la estación comprobamos que literalmente que ¡¡¡¡LLUEVE CENIZA!!!! Qué fuerte, aún flipamos en colores al recordar lo que fue vivir aquella experiencia. Una nube negra de humo cubre toda la ciudad y no deja de llover ceniza. Pican los ojos y la garganta y huele a azufre un montón. En un momento se ha cubierto el suelo… Entramos a la estación a recoger nuestras cosas de la consigna y salimos de nuevo a la calle porqué de verdad que no podemos dejar de flipar, esta vez abrimos los paraguas y empezamos a hacer fotos y vídeos de todo, ¡es increíble!

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no es niebla, es la ceniza que “llueve”

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la nube de humo que llega del volcán

 

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fijaos en el suelo de la calle

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montones de ceniza se agolpan en las aceras

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la vista a través del paraguas transparente, se puede ver la ceniza que “llueve”

 

Pasados unos 20 minutos haciendo fotos y vídeos sin parar y alucinando, decidimos ir hacia el hotel, nos pican demasiado los ojos y la garganta… ¡esto no puede ser sano! Imaginad si estábamos alucinando que ni nos habíamos dado cuenta que en la estación JR Kagoshima-Chuo hay una noria que sobresale por el tejado… 😛

 

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Nos dirigimos hacia la parada del tranvía y nuevamente ¡¡TODO en japonés, qué horror!! Sabemos la línea que tenemos que coger y la parada pero ni idea del sentido… preguntamos a unos cuantos pero todos nos miran con cara de “no entiendo” así que subimos al primero que pasa y tras dos paradas comprobamos que vamos en sentido contrario, así que nos toca bajar (160¥ /pp) y cogemos el siguiente que pasa en sentido contrario, esta vez si, vamos en la dirección correcta y tras pocas paradas bajamos en la nuestra (otros 160¥ c/u).

Nos alojamos en el Hotel Hokke Club Kagoshima por 6000¥ la noche en habitación doble con desayuno incluido. Hacemos el check-in y subimos a la habitación. Este hotel es de tipo occidental, con lavabo privado. Además el hotel cuenta con baños públicos pero nos dió reparo eso de bañarnos con desconocidos en pelotas y no los probamos. Llamadnos tontos, si pudiera volver a atrás los aprovecharía seguro 😛

Nos echamos un rato porqué estamos agotados entre el maldito jet-lag y la nochecita que hemos pasado en el hostal. Tras un ratito de descanso y a pesar de que no me gusta la idea porque me da yuyu, mi marido me convence para salir a disfrutar de “Silent Hill” xD Es ya de noche cuando salimos pero aún así se siente el olor a humo y azufre y está todo más cubierto que antes por las cenizas. Nos acercamos a la zona de calles comerciales cubiertas, a unos 10 minutos a pie del hotel, hay un montón de tiendas pero ya están cerrando. Así que volvemos hacia el hotel, parando antes en un Family Mart a comprar cena y desayuno para mañana por cuatro yenes. En este viaje me aficioné a los yakisoba UFO Mr. Green Mr. Green estaban riquísimos y como en todos los hoteles había hervidor de agua, los cené más de una noche ¡jeje!

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nuestra cena improvisada del Family Mart

Tras la cena, llamadita a los nuestros para contarles lo flipados que estamos. Mañana teníamos previsto visitar la isla de Sakurajima pero no sabemos si podremos hacer la excursión… todo dependería de cómo amanezca el volcán. Y alucinando en colores y agradecidos por habernos decidido a venir a esta ciudad, nos vamos a dormir Heart

28/09/13: ¡nos vamos a Kyushu!

Día 2: vamos a conocer una región poco visitada… viajamos a Fukuoka

Hoy nos levantamos bien temprano ya que a las 7,36h sale nuestro Shinkasen hacia la primera parada en Kyushu. En un primer momento habíamos pensado enviar las maletas de Osaka a Kyoto, pero luego decidimos que serían demasiados días para llevar la ropa en la mochila así que nos las llevamos con nosotros. Hacemos el check-out del hotel y bajamos a la estación.

Hoy es nuestro primer día con el Japan Rail Pass (JRP) de 14 días. Tomamos un tren de la JR Kyoto Line para llegar a la estación de Shin-Osaka desde dónde sale nuestro Shinkansen, pero antes nos compramos desayuno en el Starbucks para tomarlo en el tren. En la estación vemos algún tren molón… muy ¡kawaii!

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¡Nos hace una ilusión tremenda volver a subir en un Shinkansen! Podréis pensar que en España también tenemos trenes “bala” pero es que el modelo japonés alcanza altas velocidades sin notarse ni una sola vibración, este en concreto llegó a alcanzar los 302km/h -medido con GPS-. Mr. Green

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El trayecto dura unas 2,30h desde Osaka. Hasta Hiroshima vamos reconociendo ciudades y lugares que habíamos visto en el 1r viaje, y al parar en Hiroshima nos vienen un montón de recuerdos… de nuevo nos entra la venilla nostálgica de nuestra Honeymoon  😛 pero esta vez vamos más allá y llegamos a la estación JR Hakata tras haber cruzado el estrecho de Kanmon o Shimonoseki.

Tengo que hacer un alto porqué esto es algo muy curioso, Fukuoka (capital de Kyushu) era en un principio una ciudad señorial que contaba con un castillo y a pocos kilómetros se encontraba la aldea de Hakata. Con los años, ambas crecieron tanto que en 1889 acabaron fusionándose, pero los japoneses son mucho de recordar por lo que decidieron mantener ambos nombres, aunque se usa Hakata para la estación de trenes y Fukuoka para nombrar a la ciudad oficialmente, así como su aeropuerto.

Fukuoka (福岡): La cercanía con Corea, ha tenido a lo largo de su historia casi tantas influencias coreanas como japonesa, aunque es considerada el lugar de nacimiento de la civilización japonesa. Kyushu, fue el primer punto de contacto de Japón con el resto de civilizaciones asiáticas ya que era considerado un lugar de fácil acceso para los conquistadores que procedían de Europa ya en el siglo XVI. Hoy en día es la capital de la isla de Kyushu.

En Fukuoka nos alojamos en el Hana Hostel Fukuoka por 6800¥ los dos en habitación doble con baño privado. Se puede ir andando desde la estación JR Hakata en un paseo de unos 15-20 minutos, pero como vamos bien cargados decidimos coger el metro para acercarnos un poco, así que lo cogemos hasta la parada de Gion (200¥ cada uno, 5 minutos de trayecto) y desde allí seguimos las indicaciones que dan en la web para llegar andando, en unos 5 minutos nos plantamos allí. El hostal se encuentra al principio de una calle comercial cubierta que nos recuerda mucho a la que vimos en Kyoto en el 1r viaje…

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Hacemos el check-in y aunque no podemos subir a la habitación aún, nos guardan las maletas hasta que podamos entrar a mediodía. La chica de recepción, que es súper amable, nos dice que en la cocina hay café y té gratis, así que nos tomamos uno antes de ponernos en marcha. La chica me pregunta cómo se pronuncia mi nombre es castellano, le digo “Carolina”, a lo que ella contesta “en Japón: Carolina-San”, os podéis imaginar que aquí mi marido ya me bautiza de por vida como “Carol-SanMr. Green

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la cocina del hostal

Tras el cafelillo y una corta conversación con la chica, nos ponemos en rumbo. Lo primero que visitamos es un pequeño templo que hay a pocos pasos del hostal (no recuerdo su nombre…).

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Después seguimos hacia el complejo de templos sintoístas, Kushida Shrine, dedicado a la diosa sintoísta Amaterasu, que literalmente significa “la que brilla en el cielo” y considerada diosa del sol y del universo.

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Junto a su entrada hay una carroza de procecioes o Matsuri que impresiona por su altura.

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Es media mañana y hace un calor terrible ya… así que nos tomamos unas bebidas de las máquinas que hay junto a la entrada y seguimos con la visita. Nos encontramos un pequeño pasillo de toriis rojas que llevan a un templo dedicado a Inari (al más puro estilo Fushimi Inari en miniatura).

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Al edificio principal del santuario no nos acercamos demasiado ya que están haciendo una celebración. Comentaros que el santuario data del año 757.

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De ahí, desandamos nuestros pasos y volvemos a Kawabata, la calle comercial cubierta dónde encuentran varios restaurantes, tiendas y hoteles/hostales.

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La recorremos de punta a punta hasta cruzar con la calle Meiji-dori con la intención de coger un bus hasta el Ohori Koen, pero no nos aclaramos en la parada del bus puesto que TODO está en japonés, preguntamos a un par de personas y ni por señas nos aclaramos, y aquí ya nos empezamos a oler que va a ser difícil entenderse en esta ciudad… así que viendo que está la estación de metro Nakasu-Kawabata, decidimos entrar en él e ir hasta la parada Ohoki-Koen (200¥ cada uno). Nos sorprende encontrarnos un mural de Miró en la estación del metro…

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Salimos hacia el parque Ohori y nos encontramos en seguida con un gran lago, con un paseo dónde hay gente sentada en bancos, otros paseando, en bici, pescando y niños correteando.

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plano del parque

Es la mar de agradable… si no fuera por el calor espantoso que hace ¡hasta en la sombra! Tomamos el sendero que se supone que lleva a las ruinas del Castillo y tras más de 1h andando siguiendo las indicaciones y sin ver más que algunas piedras que se supone que son “tramos” de muralla con cuatro tristes piedras y achicharrados de calor, decidimos que pasamos de largo… según las guías aún quedaba algo decente que visitar pero esto es un fiasco. Además aún nos acusa el cansancio del viaje y el jet-lag y acabamos un poco hasta los mismísimos Confundido Recorremos otro buen trozo de parque hasta que conseguimos salir a una calle principal. Sinceramente, suerte que llevábamos el mapa que nos habían dado en el hostal y un mapa off-line en el móvil que nos ayudó a orientarnos porqué si no esta ciudad ¡parece un laberinto y el parque más! Caminamos unos 20 minutos más hasta llegar a una avenida dónde vemos indicaciones para el metro.

Vemos un McDonald’s y viendo que son más de las 14h y que no podemos andar más (¡¡llevamos más 2h desde que llegamos a Ohori bajo una solana tremenda!!) nos metemos de cabeza a por unas hamburguesas. Nos pedimos un par de menús que nos cuesta lo suyo hacernos entender porqué curiosamente ni señalando la foto del menú… (1200¥ los dos). Fue un momento crítico… hasta ahora no nos había gustado nada de lo que habíamos visto, nos parecía una ciudad anodina, muy difícil de comunicarnos con la gente y mal indicada, por no decir fatal ya que no había ¡¡nada en inglés!! y a punto estuvimos de irnos al hotel a dormir hasta mañana y listos 😦

Pero al final, decidimos darle una segunda oportunidad, así que después de comer cogemos el metro hasta JR Hakata (200¥ cada uno) y de ahí, vamos dando un paseo de unos 15 minutos hasta el Santuario Sumiyoshi. La entrada al templo es gratuita (100¥ para el jardín privado, pero no entramos). Éste está considerado como el origen de los santuarios dedicados a Sumiyoshi Taisha.

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Agradecemos esta visita ya que entre los árboles del santuario hace un poquito más de fresco y hay algún banquito dónde sentarse a la sombra, de verdad que hace mucho calor y además es muy húmedo por lo que la sensación térmica es mayor. No puedo imaginar lo que debe ser visitar esta ciudad en agosto…

De aquí, vamos dando un paseo de unos 10 minutos hasta llegar a la zona comercial de Canal City. Miramos de refilón alguna tienda y nos vamos para el hostal. Literalmente no podemos más, tanto por el cansancio como por el calor, así que nos vamos a echar un rato. Monto los futones y a dormir una horita para recuperar algo de fuerzas.

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Tras recuperarnos un poco, salimos de nuevo a la calle. Ahora si se puede estar… ¡ya no hace esa chicharrina! Cenamos en una taberna que hay justo enfrente del hostal. Aquí no hablan ni papa de inglés pero al menos si tienen la carta traducida. Pedimos y al poco empiezan a traerno platos y más platos de comida… resulta que todos los platos se acompañan de arroz y sopa pero el tío de la taberna no nos dijo nada ni intentó siquiera que pidiéramos menos, así que no os podéis imaginar la cantidad de comida que viene Confundido  Sabemos que en Japón es de mala educación dejarse comida, es un desplante muy grande pero tenemos que hacerlo o ¡morimos de indigestión! Por suerte nos sale barato y es que comemos hasta reventar por unos 2000¥ los dos, y estaba todo riquísimo, ¡qué placer volver a tomar auténtica comida japonesa! 😀

A pesar de que estamos súper cansados, damos un paseo por la calle comercial, los templos y los alrededores del hostal para bajar la comida, cualquiera se mete en la cama después de semejante atracón…

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la carroza de Matsuri

 

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el santuario Kushida

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una de las entradas a Kawabata

Tras el paseo, regresamos al hostal. Nos damos una ducha y a dormir que estamos realmente agotados.

P.S: Ahora que ya os he hecho el relato de este día, deciros que nosotros no recomendamos para nada visitar esta ciudad. No le encontramos nada destacable, nos pareció una ciudad de lo más anodina. El transporte es complejo, ya que el bus sólo está en japonés y el metro son dos líneas que recorren las afueras de la ciudad por lo que no abarcan el centro, así que casi todos los trayectos los tendréis que hacer a pie como nos pasó a nosotros. Aunque las distancias no son muy grandes, los 15-20 minutos a pie para ir a cualquier punto no os los quita nadie… y claro, ¡id sumando! Por otra parte, aunque en el 1r viaje no tuvimos ningún problema, aquí nos costó horrores comunicaros con ellos ya que nadie habla más de dos palabras seguidas de inglés y tampoco vimos que se esforzaran en hacerse entender como ocurre en la mayoría de las ciudades de Honsu. En todo caso, recomendaría una parada en Dazaifu -lo explico en la siguiente etapa-, pero vaya, que si tuviera que volver a planear un viaje a Kyushu, pasaría de largo de esta ciudad.