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13/10/16: descubrimos las fabulosas playas de las islas Phi Phi

Día 13: Bamboo Island, Monkey Beach, Phi Phi Don, Phi Leh Bay, Viking Cave, Lohsamah Bay y Maya Bay… ¡no sé con cuál me quedo!

A pesar de que hoy el tour empieza más tarde, a las 7,30h ya estamos en pie. Desayunamos en el restaurante del hotel (lo tenemos incluido) y a las 8,45h estamos en Railay West Beach dónde nos recogerá el barco que nos llevará a recorrer algunos puntos de Koh Phi Phi, con el tour que contratamos hace un par de días a través de la agencia del hotel.

Sobre las 9h llega un barco grandote, un speed boat. A bordo ya hay algunas personas que han recogido en otro embarcadero. Nos dan un chaleco salvavidas a cada uno y zarpamos, ¡menuda velocidad coge este chisme!

Las islas Phi Phi son uno de los mayores reclamos turísticos de esta zona del mar de Andamán, y también pertenecen a la provincia de Krabi. Son un archipiélago de pequeñas islas, siendo las principales Koh Phi Phi Don, Koh Phi Phi Leh, Koh Pai o Bamboo Island y Koh Yung o Mosquito Island. Estan consideradas Parque Nacional y tan solo está habitada Phi Phi Don por lo que para recorrerlas se debe pagar una tasa de 400 baths por persona que abonamos en el momento de embarcar a los guías del barco quienes hacen el pago cuando llegamos a la primera isla que visitamos.

En unos 40 minutos llegamos a Bamboo Island y tras echar el ancla en la playa nos dicen que tenemos 40 minutos para disfrutar de un baño en esta isla de playas de arena súper blanca y agua cálida, ¡un verdadero placer para los sentidos!

nuestro barco

Nos reímos bastante con un grupo de chinos que hay cerca nuestro que nos sorprenden bañándose con los chalecos salvavidas en la orilla, pero vaya que el agua no les llegaba ni a las rodillas y ellos con su chaleco 😀 Viendo sus reacciones, ¡creo que no habían visto el mar en su vida!

Cuando ya es casi la hora de embarcar de nuevo se empieza a nublar de lo lindo, vienen unos nubarrones enormes y muy negros hacia nosotros que amenaza con descargar en breve…

Tras un baño de lo más agradable, volvemos al barco y nos dirigimos al siguiente punto justo cuando empieza a llover… en este momento todos los que vamos a bordo nos apretamos los chalecos salvavidas e intentamos sujetarnos dónde podemos porque el  barco pega unos botes considerables… y es que ¡menudas olas con la tormenta! De nuevo, los chinos nos llaman la atención porqué gritan como histéricos con cada salto que da el barco 😀

Tras 20 minutos de viaje movidito, llegamos a Phi Phi Leh y paramos frente a la Vicking Cave, la cuál vemos desde la proa del barco. Se trata de unas cuevas en los acantilados de una minúscula isla que están habitadas. No se visitan por respeto a sus habitantes pero si que permiten que los barcos se acerquen para que veamos cómo viven entre rocas.

Seguimos hasta Pi Leh Bay, una laguna natural formada entre grandes acantilados. Y de nuevo llueve… esperemos que se mejore un poco el día. Aún así, las vistas son espectaculares, de lo mejorcito que hemos visto nunca 🙂

Tras unos 20 minutos de navegación a saltos por el oleaje, llegamos a Maya Bay. Escondida entre formaciones rocosas y acantilados, esta isla es famosa por ser el escenario de la película The Beach protagonizada por Leonardo DiCaprio.

La playa es preciosa pero está abarrotada de gente y de barcos… nuestra guía nos dice que al otro lado de la isla hay otra playa menos visitada, así que nos dirigimos hacia allá. Se tarda unos 5-10 minutos en llegar por un camino entre la densa vegetación de la isla, entre la que encontramos un pequeño altar con ofrendas.

En el otro extremo de la pequeña isla, encontramos un acantilado en el que han colocado una cuerda para bajar y subir del agua, pero no vemos muy claro el baño en esta zona ya que hay bastantes corrientes, así que echamos algunas fotos porque el lugar es bonito y volvemos a la playa principal.

Aquí tomamos alguna instantánea más para el recuerdo y luego nos damos un buen chapuzón de nuevo bajo la lluvia.

Tras 30 minutos en la isla volvemos al barco, y en unos 15 minutos llegamos a Monkey Island, una pequeña isla que se han agenciado un buen grupo de macacos con mala baba que se intentan subir a los barcos en busca de comida.

Algunos pasajeros de otros barcos echan comida a los monos de la playa, pero nuestros guías nos lo desaconsejan ya que se suelen poner agresivos y dicen que han visto a algún mono atacar a turistas… así que evitando problemas, nos quedamos todos quietecitos limitándonos a ver a los monos intentando subir a los otros barcos.

Tras unos minutos proseguimos hacia Hin Klarng, una zona de corales a mar abierto dónde anclamos para poder hacer un rato de snorkel, nos dejan gafas y tubos y nos dicen que bajemos con los chalecos puestos para mayor seguridad. Me sorprende ver como solo bajamos a hacer snorkel 4 o 5 personas de las 12 que vamos a bordo, la mayoría se quedan a bordo… pero nosotros no nos lo pensamos ya que estábamos esperando esta parte del tour y disfrutamos de 45 minutos de un snorkel chulísimo 😀 Vemos bonitos corales, peces de todo tipo, incluido ¡un pez trompeta! Los peces se acercan a ti si te quedas quieta y como el agua está templada invita a quedarte quieto observando.

Pongo el móvil en la bolsa hermética que llevo y grabo un poco, aunque apenas se ve nada en el vídeo, el agua está transparente y cálida, ha dejado de llover y luce un sol radiante… es uno de esos momentos viajeros que pasarán al top 10 🙂

Os dejo el vídeo, aunque no es muy bueno os podéis hacer la idea de los pececillos que había 🙂

Después de esta experiencia genial, volvemos al barco y en unos 10 minutos llegamos a Phi Phi Don dónde vamos a comer. Tenemos la comida incluida en el tour y hoy toca bufet. La mayoría de la comida que ofrecen es thai, pero vemos que hay espaguetis y salsa de tomate y no nos lo pensamos mucho 😛

Tras la comida y un café, vamos a dar una vuelta por la zona, repleta de tiendas de souvenirs y algún alojamiento (recordad que esta es la única isla habitable de la zona) y a las 14,30h volvemos al barco.

Tras un día genial conociendo las maravillas que esconde el mar de Andamán, volvemos a Railay. Tenemos unos 45 minutos de trayecto de nuevo entre grandes botes por las olas y es que en algunas zonas llueve.

Cuando llegamos a Railay West, decidimos pasar la última tarde en este paraíso en su mejor playa, así que caminamos unos 20 minutos hasta llegar a Pranang Bay. Nos damos un buen baño en su agua cálida y disfrutamos de la puesta de sol aquí, metidos en el agua. Mañana volvemos a Bangkok y la verdad es que nos da una pena tremenda dejar este lugar… ¡si el paraíso existe, aquí tiene un pedacito!

Cuando anochece, volvemos a la habitación, nos arreglamos y tras embadurnarnos bien de repelente de mosquitos salimos hacia la calle comercial que hay detrás del hotel dónde hay tiendas de souvenirs, bares, restaurantes y agencias de turismo. Decidimos cenar aquí, mi marido se pide un steak con salsa de champiñones, verduras y patatas fritas con una cerveza, y yo una pizza con un refresco (860 baths todo). Está todo delicioso… aquí los precios son algo más altos que en las grandes ciudades, se nota que es más turístico.

Después de la cena, volvemos a nuestra villa. Hacemos las mochilas y nos damos un baño en el jacuzzi para despedirnos de él 😀

Justo cuando nos íbamos a dormir, mirando las redes sociales nos enteramos que el Rey de Tailandia, Bhumibol Adulyadej, ha fallecido esta tarde. Nos quedamos bastante preocupados puesto que no sabemos cómo nos afectará al resto del viaje… mañana volvemos a la capital del país, y esperamos no tener problemas puesto que vemos que se ha decretado un duelo oficial ¡sin fecha de fin!

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11/10/16: recorremos Railay y sus fabulosas playas

Día 11: playas y cuevas de Railay, y un gran atardecer como colofón a un día de relax absoluto

Hoy nos levantamos con la calma a eso de las 9h después de haber dormido casi 10h del tirón ¡qué falta nos hacía! Vamos a desayunar al bufet del hotel que tenemos incluido, está todo delicioso.

Decidimos dedicar el día de hoy a conocer la península de Railay. Así que tras embadurnarnos bien de protector solar, nos dirigimos a Railay East y recorremos su costa.

Ayer ya nos lo pareció, pero hoy lo confirmamos la costa Este es muy distinta a la Oeste dónde nos alojamos, y es que la primera es una zona de manglares y cuando baja la marea se ven las raíces de estas plantas acuáticas e incluso cangrejos recorriendo la zona. Esta parte de la península la utilizan como puerto para traer mercancías a la zona desde Krabi, así que no es muy aconsejable el baño aquí y posiblemente por la noche haya plagas de mosquitos.

Caminamos hasta llegar al extremo de la costa Este dónde encontramos zonas de escalada que sabemos que lleva a un mirador pero vemos que la subida es un auténtico barrizal y o tienes dotes de escalador o no subes ni de coña…. Seguimos el camino que nos lleva entre cuevas, lianas, estalactitas y estalagmitas hasta Phra Nang Beach, la playa más idílica de la península de Railay.

Alucinamos con las formaciones rocosas que hay y esperamos no ver a ninguno de los monos que anuncian los carteles que hay que tener cuidado porqué son cleptómanos 😛

Llegamos a la playa y vemos la cueva de la Princesa, curiosamente repleta de amuletos con forma fálica por doquier. Cuenta la leyenda que aquí se hundió en el S.III aC, una barcaza real que llevaba a bordo a una princesa india. Su espíritu se quedó en la cueva y concede favores a todo aquel que venga a presentarle sus respetos.

Realmente esta playa merece el puesto de mejor playa de Railay, es preciosa y alucinante a su vez con las formas que hace la piedra y las calitas escondidas entre ellas.

Nos damos un baño sin pensarlo, y aquí también encontramos que el agua tiene una temperatura ideal.

Tras más de una hora aquí sumergidos en sus aguas cálidas y alucinando con las vistas tan fabulosas que ofrece el lugar, volvemos dando un paseo hacia la coste este y de allí vamos a la cueva del diamante. Pagamos 200 baths pp y entramos.

Encima de la Hat Railay East está esta otra cueva la cuál atraviesa una pasarela de madera llevándote por algunas grutas rodeadas de formaciones calizas, pero por lo visto con el tiempo el agua ha desaparecido y con ella los juegos de luces que le daban nombre a la cueva. Así, aunque el lugar es bonito, se trata de una cueva pequeña con algunas formaciones minerales que podrías encontrar cerca de casa sin demasiado problema, y por tanto, el precio que cobran por la entrada nos parece excesivo.

Tras la visita, volvemos hacia la zona del hotel, esta vez por un camino diferente repleto de tiendas y restaurantes que nos llevan a la calle dónde ayer compramos el batido y el coco. Es casi mediodía y estamos bien acalorados por el paseíto de vuelta, así que decidimos comprarnos un par de helados de té verde por 140 baths y nos los tomamos frente a la playa. Luego, nos damos un buen baño ya frente al hotel.

A las 13h empezamos  a tener hambre, así que sin pensarlo mucho vamos a comer al restaurante del hotel, tomamos un par de platos de comida thai por 400 baths con la bebida mientras disfrutamos de las vistas hacia la playa y de la brisa del mar.

Tras la comida, vamos un rato a la habitación a descansar un poco de tanto sol. Le echamos un vistazo a la información sobre los tours por la zona que ofrece la agencia de viajes del hotel y decidimos que los próximos dos días, visitaremos con ellos diferentes islas del mar de Andamán. Contratamos dos tours para mañana y pasado allí mismo, ya que vimos que los que ofrecían por la calle comercial no distaba mucho de precio, supongo que como hay competencia todos ofrecen más o menos lo mismo.

Después alquilamos un kayak frente al hotel y damos una vuelta de una hora por 200 baths, que se nos hace eterna porque el mar está más picado de lo que parecía desde la orilla y hay mucha corriente que dificulta el remo… Dejamos el kayak y nos damos otro buen baño, la playa de Railay West está tan bien que no harías otra cosa en todo el día…

A las 16,30 nos vamos un rato a la piscina del hotel, aunque somos más de playa vemos que aquí hay más sombras y preferimos venirnos un rato antes que acabar churrascados…

Y a las 17,30h voy a buscar la réflex a la villa para no perder la oportunidad de captar la puesta de sol tan fabulosa que ofrece el lugar.

Y tras ver como en pocos minutos se esconde el sol tras el horizonte pero aún con luz, volvemos a la costa este para verla con la marea alta… ¡qué diferente se ve respecto a esta mañana!

Se está muy a gusto aquí, así que aprovechando que hacen un happy hour en uno de los hoteles de esta zona, decidimos quedarnos aquí y tomarnos un par de mojitos con unas pizzas deliciosas por 800 baths. Tras la cena, regresamos hacia la costa oeste.

Y volvemos a nuestra villa dónde disfrutamos del jacuzzi un rato, aunque nos vamos pronto a dormir que mañana toca madrugar para el tour de James Bond Island 🙂

07/10/16: visitamos un campamento de recuperación de elefantes y vivimos una de las mejores experiencias de nuestras vidas…

Día 7: hoy promete ser un gran día, vamos a cuidar elefantes

Nos levantamos a las 7h y bajamos a desayunar. Hoy tenemos prevista una jornada muy especial y es que vamos a pasar la mañana en un campamento de elefantes. Contratamos el tour de hoy a través de su web.

A las 8,20h nos recoge la guía local Mong y tras asegurarse que llevamos toallas, bañador, protector solar y repelente de mosquitos vamos hacia la furgoneta que nos espera. Nos presenta al conductor y a su hermana, Nian, que también es guía y nos acompañará.

Nos ponemos en marcha y nos explican que aunque allí habrá más grupos, nosotros iremos solos con ellas.

Hacemos una parada a medio camino en un mercado a comprar comida para los elefantes: un par de sacos de pepinos, otro de cañas de azúcar, patatas… y también la comida para nosotros (la tenemos incluida en el tour).

Tras un par de horas de camino -el último tramo por carretera de montaña con unas curvas tremendas- llegamos a la zona del Chang Siam Camp. Cogemos la comida y bajamos hasta las casas de los cuidadores. Nos dan un pantalón y una camisa para ponernos encima el bañador y ¡ya estamos listos para la tarea!

Las chicas nos explican muchísimas cosas sobre los elefantes… pueden vivir hasta los 100 años, procrean hasta los 40 y pico, el embarazo es de dos años y suelen tener un máximo de 5 crías, los machos andan con varias hembras, pesan hasta 2 toneladas y comen a diario aproximadamente el 10% de su peso… su vida se resume en comer, evacuar, bañarse y dormir… y una larga lista de datos curiosos. También nos explican que aquí tienen animales rescatados de otros “campamentos”, zoo y exhibiciones, por eso algunos tienen cicatrices de algunas heridas (a uno de los adultos le falta un trozo de oreja por ejemplo), pero que aquí los cuidan con mimo y lo único “feo” que hacen es atarlos durante el día con cuerdas de varios metros de longitud -vimos algunas- para evitar que salgan solos por la selva y se hagan daño o sean nuevamente atrapados por las mafias. Las cuerdas que usan no les hace ningún daño, no vimos ninguna señal o herida en las patas de los animales, si no me hubiera ido porque para nosotros es muy importante saber que aquí les cuidan y no los maltratan como es común en muchos sitios turísticos, de hecho el campamento esta certificado por varias ONG de protección a los animales, como FAADA.

Mientras nos explica todo ésto hay un momento en que un jovenzuelo casi nos arrolla… que sigiloso, ¡¡ni lo oímos!! La guía nos explica que los peques son muy alocados y ¡solo corren en busca de comida! No ven nada más que no sea comida 😀

El grupo que había dando de comer a algunos elefantes mientras nos explicaban las chicas ya se ha ido y ahora es nuestro turno. ¡¡Madre mía que manera de comer. Son unos ansias!! Les puedes dar la comida directamente en la boca dándoles una indicación para que suban la trompa, o ellos te la cogen de la mano usando su trompa, ¡menuda sensación!

Damos de comer a dos peques y a dos adultos, éstos últimos ¡¡¡son enormes!!! Cómo impresiona verlos de cerca… y por lo visto los asiáticos son bastante más pequeños que los africanos…

Tras la comida, nos explican cómo decirles a los elefantes que paren, que caminen o que giren y nos dicen de subir a uno para ir a dar un paseo… mi marido monta y viendo su cara yo decido que paso, encantada de darles de comer o de lavarlos, pero subir ahí son palabras mayores. Nos ofrecen ir a dar un paseo por la selva acompañados por un elefante, eso me suena mejor y allá vamos. Mientras damos el paseo mi marido me convence para subir… y aun no se como accedo a ello… las chicas nos dicen que volvamos al campamento y después de comer daremos un corto paseo hasta el río.

Al llegar al campamento, nos sirven la comida: un bol de arroz tipo 3 delicias, pollo con verduras y piña, ¡está todo delicioso! Nos sentamos un rato a hablar con ellas sobre diferentes costumbres en Tailandia y en Europa, nos preguntan cosas de nuestro país y nosotros a ellas sobre el suyo… ¡me encantan éstos momentos de compartir con los locales y aprender de su cultura, de crecer en los viajes!

Tras un buen rato de charla llega el momento de subir a uno de ellos. Uno de los cuidadores trae a un adulto bien grandote, subimos a una plataforma y desde allí a los lomos del elefante… ¡madre mía qué impresión! No parecía tan alto desde el suelo… 😛 Damos un paseo de unos 20 minutos hacia el río, y mientras las chicas nos sacan un montón de fotos para inmortalizar el momento.

Acabamos el corto paseo en el río dónde bañamos a los elefantes y ellos a nosotros tirándonos agua con las trompas 😀

Nos echan otro montón de fotos mientras lo pasamos en grande, ¡menuda experiencia! Sin duda el día de hoy pasará al top ten de los viajes 😀

Tras más de media hora en el río con ellos, volvemos al campamento y allí uno de los peques nos da unos besos con la trompa para despedirse de nosotros , ¡qué gracioso!

Nos proponen comprar un par de fotos imprimidas en unos marcos que hacen artesanalmente, y aunque es la turistada del lugar, vemos que esta gente se gana la vida con ello y accedemos a llevarnos dos. Así tendremos un recuerdo más del día de hoy.

Nos secamos y cambiamos de ropa, y nos ponemos en marcha hacia la furgo con la sensación de haber vivido uno de esos días que recordaremos siempre…

Tardamos un par de horas en llegar a Chiang Mai de nuevo, son las 17h y empieza a llover cuando nos dejan en el hotel. Las chicas nos dicen que esta noche nos dejaran en la recepción un dvd con las fotos y vídeos que nos han tomado, ¡qué monas! Nos despedimos de ellas con gratitud, ha sido un placer compartir este día con ellas, recomendaremos su tour sin duda alguna 🙂

Tras una buena ducha (que la necesitamos porque después de estar con los elefantes apestamos), nos echamos un rato. Al levantarnos, llevamos la ropa sucia a una lavandería cercana al hotel donde nos lavarán, secarán y plancharán 3kg de ropa por 200 baths. Nos dicen que mañana podemos pasar a buscarla.

Decidimos ir a cenar al restaurante dónde comimos anteayer, el Aroy Dee, que se encuentra frente al canal, muy cerca del hotel. Tomamos un par de platos de fideos, unos rollitos, una cerveza y un refresco por 205 baths… ¡todo delicioso!

Pasamos por un 7/11 a comprar algunas provisiones y volvemos al hotel… entre el día tan intenso y la humedad, estamos realmente agotados… y antes de las 22.30h nos voy a dormir.

05/10/16: tras una noche espantosa en el tren, llegamos a Chiang Mai

Día 5: comenzamos a recorrer Chiang Mai, una ciudad menos caótica

A las 6,30h oímos jaleo por el pasillo y decidimos levantarnos ya… lástima porque ahora es cuando al fin nos habíamos dormido profundamente… ¡Vaya noche larga! Ha sido imposible dormir más de 20 minutos seguidos, el tren hace demasiado ruido y traquetea de lo lindo… soy de sueño profundo y puedo dormir en cualquier sitio, pero aquí no ha habido manera. Hubo un par de baches que tuvimos que levantarnos a colocar el colchón en su sitio, mi marido ha sido incapaz de volver a la litera de arriba (había alto riesgo de caída), y los amortiguadores parecían un par de burros rebuznando, y no exagero. Ni echando mano a los tapones para los oídos… Nada que ver con aquél viaje a Oviedo en tren hotel en 2009.

A las 7h nos preguntan si queremos algo para desayunar, como llevamos los dulces que compramos ayer en Chinatown y unas galletas, pedimos solo un par de cafés. Y ya nos traen también la cuenta: 390 baths por el desayuno y la cena.

¿Nuestra conclusión del viaje en el tren nocturno? Si quieres vivir una experiencia peculiar, y ahorrar una noche de hotel, ve en el tren nocturno. Si viajas en 3ª clase (butacones reclinables sin aire acondicionado) o en 2ª, con camas en habitaciones compartidas sale algo más económico pero tienes menos intimidad… en primera clase vas solo 2 personas, tienes puerta con pestillo y aire acondicionado. Si quieres comodidad, sin duda coge un vuelo low cost con Air Asia y duerme en un hotel. Por cierto, no hay gran diferencia de precio entre 1ª y 2ª clase, pero los de primera ¡vuelan!

Como os iba explicando, está amaneciendo y las vistas del paisaje desde el tren son chulas, esta zona es mucho más verde que lo que pudimos ver en Bangkok.

A las 7,30h y según lo previsto, llegamos a Chiang Mai.

Al salir de la estación nos encontramos con un montón de tuk-tuk y shongtaews. En Chiang Mai solo hay taxis para ir a y desde el aeropuerto. Negociamos con un conductor y nos lleva al hotel, en la zona amurallada, por 120 baths.

Tras unos 15 minutos nos deja en la puerta del MD Boutique Hotel. Tenemos reserva para 4 noches en habitación doble con vistas a la piscina y desayuno por 9000 baths. Hacemos el check-in y nos piden 200 baths de depósito. Como era de esperar hasta las 14h no nos dan la habitación, al menos nos guardan las mochilas…

Salimos a conocer la ciudad amurallada que conforma el casco antiguo que el Rey Mengrai construyó al fundar la ciudad en 1296 sustituyendo a Chiang Rai como capital del reino de Lanna, con la idea de protegerla de las incursiones desde Birmania. Aún poniendo todo su empeño, fue ocupada a menudo por los birmanos y por los thais del reino de Ayutthaya. En su interior, alberga los templos y monumentos más importantes de la ciudad y es lo que nosotros vamos a comenzar a descubrir. Así, nos dirigimos al norte. El primer templo que visitamos es el pequeño Wat Saen Muang Ma Luang. Los edificios que lo conforman están cerrados, así que la visita es escueta.

Después vamos al más antiguo de la ciudad, el Wat Chiang Man, construido en 1296 por el fundador de la ciudad Phaya Mengrai. De entrada gratuita, cuenta con la estatua de buda más antigua de toda Tailandia, con más de 1800 años.

El pequeño santuario a la derecha de la capilla principal alberga dos famosos budas: el Phra Sila, bajorrelieve de mármol de 30 cm de alto al parecer venido de Sri Lanka o India, y el Phra Sae Tang Khamani, imagen de cristal de 10cm de alto de la cual se dice que fue venida de Lavo (Lopburi) hace 1800 años. Frente al boht (salón de ordenaciones), en una losa de piedra figura la referencia más antigua a la fundación de la ciudad, una inscripción de 1581.

Cuenta con otros edificios igualmente bonitos y bien conservados.

Al salir, entramos a una cafetería cercana a tomarnos un par de cafés a ver si nos despejamos un poco (125 baths), la noche de insomnio hace estragos. Tras una pausa, seguimos caminando hacia el siguiente punto en la ruta. De camino pasamos por delante del Monumento a los tres Reyes, centro espiritual de la ciudad, muestra a los reyes del norte que forjaron una alianza en la época Lann: Rey Mengrai (fundador de Chiang Mai), Ramkamhaeng de Sukhothai y Ngam Muang de Payao.

Y tras unos 10 minutos a pie, llegamos al Wat Chedi Luang. Pagamos 40 baths pp y entramos a visitar este imponente templo que cuenta con una de las chedis más altas del país, erigida en 1391 con una altura original de unos 80 metros.  Actualmente mide menos de 40 metros y está medio en ruinas tras un terremoto en 1545. El célebre Buda Esmeralda (ahora en Bangkok), ocupaba el nicho oriental en 1475.

Tiene 4 grandes puertas, una en cada punto cardinal, a las que se acceden a través de largas escaleras y contienen diferentes estatuas de Buda y los laterales con elefantes. Es todo un imprescindible si visitas la ciudad.

Además, en el mismo recinto hay otros templos menores también muy llamativos, como una capilla con un Buda dorado reclinado en su interior o el templo Acharn Mun Bhuridatto Viharn en veneración del monje Bhuridatto a quien conservan embalsamado. A esta capilla no llegamos a entrar porque hay como 20-30 monjes en la puerta preparándose para rezar y nos sabe mal meternos en medio.

Nos sentamos un poco a la sombra y después proseguimos hacia el Wat Ithakhin, el cuál alberga el primer pilar de la ciudad y al que sólo se puede entrar si eres hombre (para su “santidad” las mujeres somos impuras… Éstas cosas no las entenderé jamás, perdonadme. Se cree que el templo fue uno de los primeros que se construyeron al fundarse la ciudad, y por tanto, era de los de mayor importancia espiritual. Fue abandonado tras la guerra con Birmania y recientemente restaurado.

Pasamos por un 7/11 que hay frente al templo a comprar un Red-Bull y agua fresca, hace un calor y una humedad tremendos.

Vemos que al lado está el Wat Phan Tao, un templo budista construido por completo en madera de teca y entramos (es gratuito). Su interior es bien bonito y cuenta con un gran Buda dorado en el centro. También cuenta con un bonito jardín trasero.

Tras la visita al templo, decidimos acercarnos al hotel y buscar un sitio para darnos un masaje, y proseguir con los templos mañana. Estamos tan cansados que no estamos disfrutando apenas…

Tras menos de 15 minutos a pie, llegamos al hotel. Hacemos parada en boxes y luego nos decantamos por un lugar para masajes que hay cerca. Nos dan un masaje de pies de 1h por 200 baths cada uno. Es tan relajante que nos cuesta mantenernos despiertos…

Tras el masaje que nos sabe a gloria, vamos hacia el canal a buscar una farmacia para comprar protector solar. Justo al lado vemos un sitio dónde hacen comida thai con la cocina a la vista y que huele de maravilla, así que nos pedimos un par de platos de arroz con un refresco y una cerveza por 390 baths. ¡Delicioso!

Damos una vuelta a la manzana y descubrimos un mercado de verduras, frutas y puestos de comida con muy buena pinta todo. Y ahora si, son las 14h así que vamos para el hotel que ya estará lista nuestra habitación.

Tras acomodarnos y dejar los bártulos en la habitación, bajamos a la piscina a darnos un baño, necesitamos refrescarnos un poco… Estamos solos y el agua está fresquita, así que se está en la gloria 🙂

Pasamos un rato, pero pega el sol de lo lindo y nos da miedo achicharrarnos ya que aún es fuerte… así que sobre las 15,30h subimos a la habitación y nos echamos un rato a dormir que también lo necesitamos.

A eso de las 19h hacemos un intento de ir caminando al mercado nocturno, pero está oscureciendo y hay poca iluminación fuera de la zona amurallada, y tampoco tenemos muy claro por dónde ir ni vemos ningún tuk tuk… así que decidimos volver a la zona del hotel e intentarlo otro día. Vemos en un puesto que venden grass jelly, una gelatina de jalea que mi marido tenía ganas de probar, compramos una terrina por 30 baths que está bien rica 🙂

Damos una vuelta por los alrededores del canal y cenamos unos hot-dog con patatas fritas y refrescos por 290 baths todo, ya no podemos con nuestras almas… así que tras la cena, volvemos al hotel. Ducha y a dormir confortablemente en una cama 😛

04/10/16: conocemos el Chinatown de Bangkok antes de partir hacia Chiang Mai

Día 4: nueva jornada de momentos y experiencias inolvidables…

Hoy nos levantamos pasadas las 8h. Desayunamos, nos arreglamos y cerramos las mochilas. Bajamos a recepción para hacer el check-out y pedimos que nos guarden las mochilas por una hora.

Vamos al cercano templo Wat In o del Gran Buda de Pie. Su entrada es gratuita y además de varios edificios para la oración, cuenta con un gran buda dorado de 32 metros de altura plantado de pie.

Tras la visita, volvemos al hotel a recoger las mochilas y pedimos un taxi que nos lleve a la estación de trenes de Hua Lampong. El trayecto nos cuesta 75 baths. Dejamos las mochilas en la consigna de la estación por 60 baths c/u. Aunque por el tamaño deberían habernos cobrado 40 por cada una, preferimos no decir nada y que nos guarde bien las mochilas…

Más liberados, cruzamos la calle y vamos a la oficina de 12go quiénes nos hicieron de intermediarios para comprar los billetes del tren nocturno a Chiang Mai. Intercambiamos el boucher por los billetes y nos devuelven 200 baths porqué por lo visto al hacer la compra de los billetes salieron más baratos de lo previsto.

Luego caminamos hacia el templo Wat Traimit. La entrada al buda de oro cuesta 40 baths pp y hay que subir 4 pisos para llegar a la sala que lo alberga. El lugar es bonito, bien merece su visita.

Como os decía, alberga un Buda de Oro de 3 metros de alto y 5,5 toneladas de oro macizo. Esculpida en el elegante estilo Sukhotai, la imagen fue “descubierta” hace 40 años bajo una capa de yeso al caerse la grúa que lo trasladaba a un nuevo edificio dentro del recinto del templo. Se cree que el Buda fue construido en Ayutthaya, y para protegerlo del ataque de los birmanos a la antigua capital tailandesa, fue transportado a Bangkok recubierto de una capa de yeso, la cual fue abandonada durante más de 200 años, momento en el que al transportarla hubo el “accidente” y se descubrió el Buda de oro.

Las vistas del templo desde allí arriba también son bien curiosas, y descubrimos que está rodeado de altos edificios.

A pesar de que hace un calor tremendo, decidimos dar un paseo hasta Chinatown. Nos liamos un poco  y vamos por dónde no toca, encontrándonos con unas calles repletas de talleres mecánicos… cuando al fin damos con la calle principal nos encontramos con cientos de puestos de comida y tiendas con productos de medicina tradicional china y encurtidos, al más puro estilo de las calles que recorrimos en nuestro viaje por Hong Kong el año pasado.

Nos llama la atención un puesto en el que elaboran dulces artesanales allí mismo. Tienen buena pinta y por 42 baths nos hacemos con unos cuantos para probarlos.

Entramos en un pequeño templo camuflado entre puestos de comida que nos recuerda mucho a los visitados en Hong Kong el año pasado…

Sobre las 12.40h, volvemos hacia la estación y entramos al metro. Pagamos 19 baths cada uno por recorrer 2 paradas hasta Si-Lom. Es curioso pero la máquina del metro al introducir el dinero te da una moneda de plástico que debes usar para entrar y salir del metro. Se parecen a las fichas que te dan en las ferias 😀

Al llegar a la zona, nos decantamos por un restaurante de noodles, dónde comemos por 350 baths. Con la panza llena, recorremos las calles peatonales elevadas tan típicas de la ciudad. Me encantan las vistas “caóticas” que ofrecen las grandes ciudades del sudeste asiático 🙂

Al salir encontramos un Cat Café al más puro estilo japo 🙂 Nos hace tanta gracia que no podemos evitar entrar. Pedimos un capuccino y un matcha latte frappé por 290 baths y subimos a la zona dónde tienen a los gatos. Aunque la mayoría duermen, el lugar está muy bien, hay poca gente, los tienen bien cuidados y nos recuerda a los Neko Café que visitamos en nuestro 2º viaje a Japón. Pasamos una hora acariciando a los gatitos que nos hacen caso.

Al salir, vamos hacia el parque Lumphini, dónde nos sentamos en un banco junto al estanque a tomar la fresca.

A eso de las 16h, volvemos al metro (19 baths pp) y nos dirigimos a la estación Hua Lamptong. Nos sorprende la poca gente que usa el metro, parece que esté hecho para clases altas -y turistas-.

Una vez en la estación, compramos bebidas para el viaje y recogemos las mochilas de la consigna. Falta 1h 30 para que salga el tren pero estamos agotados, el calor de hoy es mortal y no queremos alejarnos ya de la estación, así que nos sentamos a esperar en la gran sala de espera que tiene el recinto.

A las 17.30h nos dicen que ya podemos subir a bordo y allá que vamos a descubrir nuestro camarote en 1ª clase en el tren nocturno que nos llevará a Chiang Mai.

En el vagón que viajamos hay 12 cabinas de 1ª clase y un par de lavabos solo para los pasajeros de este vagón, uno de estilo occidental y otro tipo letrina con ducha de agua fría, ambos están limpios en todo momento. Nuestra cabina es de primera, no está mal viendo el resto del tren 😛

Salimos puntuales a las 18.15h. Media hora más tarde pasa la azafata comentando que podemos pedir cena en el camarote, son bandejas a escoger con crema, sopa, arroz y carne o pescado con verduras por 170-190 baths. Aunque se puede llevar comida de fuera e incluso ir al vagón restaurante dónde posiblemente sea más barato, optamos por la comodidad. El pack que pedimos cuesta 170 baths c/u. La comida no está mal aunque es bastante picante para mi gusto. Aprovechamos para comernos algunos dulces que compramos en el Chinatown, ¡están bien ricos!

Tras la cena, a eso de las 19,45h pasan a hacer las camas y ya nos dejan el camarote listo para dormir. Aunque tenemos serias dudas de poder dormir esta noche porque el ruido y el traqueteo del tren son importantes. No es nuestro 1r viaje en tren nocturno, ya hicimos un viaje de Barcelona a Oviedo hace años, pero nada tenía que ver aquél tren con este… 😀

Sobre las 21h y agotados de todo el día, nos echamos a dormir. A eso de las 23h, mi marido que va en la litera superior, se baja conmigo porque dice que es imposible estar allá arriba… le parece que se vaya a caer con cada bache :S

Veremos qué tal la experiencia del tren nocturno

Resumen del 2016 viajero…

Otro año que está a punto de terminar y que a mi me ha pasado volando… ¿os pasa lo mismo? Tengo la sensación de que ayer mismo comíamos las uvas y deseábamos un feliz 2016 y ya casi, casi que ¡lo despedimos!

Este año no teníamos grandes planes viajeros… cambié de trabajo el año pasado, éste empezaba un proyecto laboral nuevo que ha requerido de muuuchas horas, y si además añadimos asuntillos personales… pero la verdad es que buscando en la fototeca del 2016 me he sorprendido al ver que a pesar de solo haber hecho un par de viajes al extranjero, hemos recorrido muchos puntos de Catalunya y hemos tachado otra isla del archipiélago canario. ¡Nada mal!

El invierno lo pasamos entre sábados de esquí en Vallter 2000 y Port Ainé, y excursiones por nuestra tierra… Tavertet, Rupit i Pruït, Guimerà, etc.

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Llegó la primavera, el buen tiempo, y con ello una excursión que hacía tiempo teníamos pendiente por el Congost de Montrebei.

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Primeros de abril y con un mono tremendo, al fin subimos a un avión y volvemos a visitar la ciudad de Paris. Con un incentivo extra y es que tengo a mi mejor amiga de toda la vida trabajando en Disneyland Paris, así que excusa perfecta para visitarla a ella y a Mickey 😛 Aprovechamos que ya conocíamos la ciudad, para acercarnos también al Chateaux de Versailles.

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Y con el verano, hacemos de nuevo las maletas y visitamos la isla de Lanzarote. Hacía tiempo que queríamos visitarla y aprovechando que necesitábamos relax a tope, cogimos un todo incluido para una semana… aunque luego no sabemos parar quietos, y alquilamos un coche para poder recorrer la isla y descubrir todos sus rincones 🙂

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A la vuelta, hicimos hicimos un poco más de turismo catalán… La Pobla de Lillet, Sant Joan de les Abadesses, Castellar de N’Hug, el nacimiento de los ríos Ter y Llobregat, caminatas por el Montseny, y el Castillo de Montesquiu. Además de días de playa aprovechando que vivimos en la costa, claro…

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Otoño, época de caminar por el monte… y nosotros nos acercamos un día a Àger a hacer un intento de coger setas, pero estaba el bosque reseco y no hubo éxito -este año han salido bastante más tarde de lo habitual, cosas del cambio climático…-, pero disfrutamos de un día en familia.

Y con el otoño también nuestras merecidas vacaciones… esta vez hacemos las ¡mochilas! y nos vamos a conocer otro pedacito del Sudeste asiático 🙂 15 días por Tailandia en los que recorremos Bangkok, Ayutthaya, Chiang Mai y Railay con alguna excursión a islas del mar de Andamán. Tengo pendiente explicaros este viaje, lo sé… es mi propósito de año nuevo 😛

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Y antes de acabar el año, hemos visitado algún punto más de nuestra tierra como el Castillo y la Montaña de Sal de Cardona, y de nuevo nos hemos calzado los esquís aprovechando que ¡este año ha nevado pronto!

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Y por supuesto, no hemos dejando de conocer rincones que esconde nuestra ciudad, Barcelona 🙂

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¿Qué os parece? ¡¿No ha estado nada mal, eh?!

Y el 2017, ¿qué? ¡Pues aún ni idea! Nos apetece seguir conociendo nuestra tierra, con su patrimonio y su historia… conocer alguna ciudad europea más… quizá repetir alguna… y sigo pensando en Asia para las vacaciones 🙂 Aunque creo que yo nunca dejo de pensar en Asia nunca… 😛 Pero quién sabe, empezamos el año embarcándonos en un gran proyecto personal -no, aún no hay criatura a la vista, nos hemos comprado un piso a reformar…-, así que de momento sin planes, pero siempre pensando en futuros viajes 😉

¿Nos acompañarás a seguir Creciendo con mis viajes? ¡Espero que si!

¡¡¡Feliz 2017 y a por muchos viajes más!!!

 

Carol

23/09/15: Liberty Island, Wall Street, 9/11 Memorial, the One, y Brooklyn Bridge

Día 5: visitamos a Miss Liberty, Wall Street, el 9/11 Memorial, subimos a lo más alto del One y caminamos sobre el Brooklyn Bridge… ¡día super intenso!

 

Nos levantamos a las 8h, desayunamos unos pocos cupcakes que nos quedan y nos ponemos en marcha. Hoy vamos a conocer a ¡Miss Liberty!

Tomamos la línea 1 (roja) en la estación de Times Sq hasta la parada South Ferry. Es importante colocarse en los primeros 5 vagones ya que la estación de South Ferry es pequeña y curva y solo hay cabida para esos vagones, lo avisan por megafonía cuando entra el tren y además hay una marca roja junto a las puertas de éstos.

Junto a nosotros van un grupo de estudiantes italianos que están de viaje en la ciudad con sus profes… una de las profesoras al oírnos hablar español nos da conversación, medio en inglés, medio en italiano 😛 ¡cómo me gustan esos momentos de intercambio viajero! 🙂

Son las 9,30h cuando llegamos a la parada de South Ferry y nos dirigimos hacia el Fort Clinton, dónde están las taquillas para el ferry. Recordad que la visita de hoy la incluimos en el NYC Explorer Pass, así que solo tenemos que intercambiar el pase por el ticket, mucho más rápido porque la cola es distinta y es más ágil.

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De allí nos dirigimos hacia el muelle en el Battery Park, y ya disfrutamos de las vistas desde aquí… hacia un lado el Hudson con la Estatua de la Libertad a lo lejos, hacia el otro el Fuerte Clinton y la vista de los rascacielos de Wall Street….

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Los americanos son bastante neuróticos para la seguridad, así que tras una larga cola pasamos un control seguridad igual de estricto que el de un aeropuerto, y subimos al primer ferry que sale. Cogemos sitio junto a un ventanal que queda cerca de la popa del barco desde dónde disfrutamos del fabuloso skyline de la ciudad… el recién estrenado gran angular me es de gran ayuda para tomar unas instantáneas de las vistas 🙂

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Son las 10.30h cuando al fin llegamos a la Liberty Island. La mayoría de la gente se va directa a la zona dónde se ubica la archiconocida estatua, pero nosotros preferimos recorrer la isla y disfrutar también de las vistas del skyline de NYC y New Jersey que hay desde aquí, de los habitantes de la isla y del muelle…

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Y tras todo ello, ahora si, nos dirigimos a los pies de Miss Liberty, la estatua más famosa del planeta… tras haber visto las que hay en Paris y en Tokyo, al fin disfrutamos de la “original” 🙂

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La estatua, realizada en láminas de cobre, tiene una altura de 46 metros y medio. Añadiendo el pedestal sobre el que reposa en Liberty Island llega hasta los 93 metros. La Estatua de la Libertad se alza cargada de simbolismos, el más evidente y la razón principal por la que se creó, aparece en forma de inscripción sobre la tabla de su mano izquierda: “July IV MDCCLXXVI” (4 de Julio de 1776), fecha de la firma de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.

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Además, la estatua pisa con su pie derecho unas cadenas, en clara referencia a la ruptura de opresiones. Las 25 ventanas del mirador de la corona representan los minerales naturales de la Tierra, y los 7 rayos que salen de ella tienen que ver con los 7 grandes mares o los 7 continentes, según la versión que se imponga. El punto más alto del monumento, la antorcha chapada en oro, que no es la original, simboliza la luz que marca el camino hacia la libertad.

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Aunque se la conoce como la Estatua de la Libertad, su verdadero nombre es “la libertad iluminando el mundo”, y a pesar de ser considerada un símbolo americano en realidad fue un regalo de los franceses a los estadounidenses en 1886 para conmemorar el centenario de la Declaración de Independencia de los USA, y como un signo de amistad entre las dos naciones.

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Después de más o menos una hora en la isla, decidimos coger el ferry… y dirigirnos a Ellis Island. Esta pequeña isla, era el punto de llegada de los inmigrantes llegados de Europa y África a la ciudad, y dónde debían pasar los controles de aduanas e inmigración. Por ello en los 90 crearon el Museo de la Inmigración, un pequeño homenaje a todas aquellas personas.

Pero cuál es nuestra sorpresa cuando tenemos que hacer una hora de cola, esperando a que el primer ferry que llega desembarque y embarque… Tanta espera, y viendo que la mayor parte de la gente que sube a bordo se dirige a Ellis Island, se nos pasan las ganas de ir bajar para evitar que nos vuelva a ocurrir lo mismo…. Y es que en Ellis estamos más de 30 minutos parados esperando a que baje y suba la gente… ¡uff! Creo que lo tienen muy mal montado… teniendo en cuenta la cantidad de turistas que van a  ambas islas, da para un ferry a cada isla y no haciendo paradas.

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Ellis Island

 

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¡Son más de las 13,30h cuando conseguimos llegar de vuelta a Battery Park! Qué locura… Vemos en el parque el East Coast Memorial, que se compone de 8 bloques de hormigón de casi 6 metros de altura con los nombre de las más de 4500 soldados que perdieron la vida en el mar, junto a su rango, rama militar y estado de origen central, y en el centro un águila con una corona de laurel sobre una ola que simboliza la muerte en el mar, y el memorial de la Llama Eterna en honor a los muertos en el trágico 11-S.

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Seguimos caminando hacia el Bowling Green Park dónde se encuentra el Charging Bull, el toro de Wall Street que simboliza el optimismo, la agresividad y la prosperidad financiera de esta zona de la ciudad… creada por Arturo Di Modica tras la crisis bursátil de 1987. Se hace difícil acercarse a ella ya que está rodeada de turistas… así que nos conformamos con verla en la distancia.

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Avanzamos por New Street hasta el cruce con la Wall Street, dónde se encuentra el edificio de la NY Stock Exchange, una de las bolsas más conocidas del planeta. Nos hace especial ilusión ver el edificio, aunque sea por fuera ya que no se puede acceder fácilmente al interior porque tenemos algunos fondos de inversión que cotizan en ella 😛

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A muy pocos pasos, encontramos el Federal Hall. Construido en 1700 como primer ayuntamiento y más tarde, en 1789, fue el lugar donde George Washington fue nombrado primer presidente de los Estados Unidos. Fue utilizado como Capitolio durante sólo un año ya que, cuando Filadelfia se convirtió en capital provisional de Estados Unidos, el edificio volvió a ejercer su función de ayuntamiento hasta 1812, año en que fue demolido. Aunque el edificio actual no es el original, fue declarado monumento nacional en 1939 y es tal vez el edificio clásico mejor conservado de Nueva York. Alberga un pequeño museo que narra la historia del edificio y que contiene algunos importantes objetos como la biblia sobre la que juró G. Washington. El edificio también cuenta con un pequeño centro de información turística. En la entrada principal del edificio se encuentra una estatua del 1r presidente, George Washington.

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Pasamos frente al Banco de la Reserva Federal, se puede entrar en alguna sala principal, pero para ver los lingotes de oro hay que reservar con muchísima antelación y pagar el tour guiado, y nosotros no llegamos a tiempo… así que nos conformamos con la vista desde fuera. Seguimos caminando por Wall St. hasta el cruce con Broadway Ave. dónde se encuentra la Trinity Church, construida en 1846 por Richard Upjohn, era uno de los edificios más altos del sur de la ciudad y servía como “faro” a los barcos que llegaban a Battery Park. No podemos entrar ya que es tarde y han cerrado…

Son algo más de las 14h cuando hambrientos, entramos en un McDonalds. Tenemos muchos planes aún y queremos “finiquitar” la comida en plan rápido… Tomamos dos menús por 13$ y cumplimos con la tradición de “Mc Donalds por el mundo” que tenemos 😛 Recordad que en todos nuestros viajes hacemos siempre una parada en un restaurante de la cadena para confirmar que estés dónde estés, los menús siempre son iguales 🙂

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Tras la comida, y un breve descanso de tanta caminata, nos dirigimos hacia la St Paul’s Chapel que también encontramos cerrada… Inaugurada en 1766, esta iglesia es el edificio público más antiguo de Manhattan aún en uso. A pesar de la cercanía al World Trade Center, quedó intacta tras el derrumbe de las torres gemelas, por lo que fue punto de peregrinación de voluntarios y afectados. No podemos entrar en ella porque a esta hora está cerrada, así que la rodeamos y vemos su cementerio desde la verja.

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Desde aquí ya vemos el One, el edificio más alto que hay actualmente en New York y que construyeron como homenaje a las desaparecidas Torres Gemelas. La idea es construir un complejo de varios edificios, cada uno de ellos numerado, que rodeen el espacio que dejó el antiguo World Trade Center. Y hacia allá es a dónde nos dirigimos…

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De camino nos topamos también Oculus, con la estación de tren/metro que está construyendo el arquitecto español Santiago Calatrava, considerada como la estación de metro más cara de la historia de la ciudad… espera a que vean la calidad de las construcciones de Don Calatrava… ¬¬’  Comentar que la estación se inauguró en marzo de 2016, así que actualmente es visitable 😉

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Caminamos entre altos edificios y obras, hasta llegar al 9/11 Memorial y las dos enormes piscinas que cubren la base las Torres Gemelas… Construidas en 2011 como monumento en memoria de las victimas de los atentados del 11S en el World Trade Center.

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Realmente se ponen los pelos de punta al pensar lo que toda aquella gente debió sufrir en ese momento, y recuerdo mi mal cuerpo de aquel día cuando vi en las noticias y en directo la caída de las torres tras el choque de los aviones. Aún se me ponen los pelos de punta. Y aunque creo que jamás se sabrá toda la verdad sobre lo ocurrido aquél día, si realmente fue un atentado o fue una jugada del gobierno para tener una excusa para ir a la guerra a oriente medio, lo que si sé es que muchos sufrieron las consecuencias de aquel acto… y sus nombres están escritos en los bordes de las piscinas.

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Este lugar me genera sentimientos contradictorios, por un lado acongoje al pensar en lo que las piscinas representan, por otro, admiración al mirar alrededor y hacia arriba y ver los altos rascacielos aquí construidos…

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Nos dirigimos hacia el One World Observatory, no queremos irnos de la ciudad sin subir a todos sus miradores y el más alto no iba a ser menos… pagamos 32$ cada uno  y vamos hacia los controles de seguridad. Aquí me pasa algo curioso y es que la militar que me inspecciona el bolso me dice que le gusta mucho y me pregunta dónde lo he comprado… cuando le digo que en una tienda en Barcelona, ¡alucina un montón! 😀 Le explico que soy de Barcelona y que estoy de visita en la ciudad, y me responde que me había confundido por una neoyorquina. No sé qué tengo, pero esto me ocurre a menudo cuando viajo por Europa, siempre me para la gente a preguntarme indicaciones… ¿será que no tengo pinta de ser de ningún sitio en concreto, y simplemente soy una ciudadana del mundo? 🙂

Tras la curiosa conversación con la militar, accedemos al ascensor que te lleva a lo más alto y aunque ya íbamos advertidos, ¡alucinamos con el montaje que tienen aquí!

Nota importante: los que queráis mantener la intriga, no visualicéis los siguientes vídeos 😉

Al llegar arriba, ponen de nuevo un audiovisual sobre los grandes iconos de la ciudad…

Comúnmente conocida como la Freedom Tower, el edificio fue inaugurado el 3 de noviembre de 2014, y alcanza una altura total de 541 metros, que equivalen a 1776 pies, cifra simbólica ya que es el año de la Declaración de Independencia de los EEUU. Durante una hora recorremos los grandes ventanales que ofrecen una vista de 360º sobre la ciudad desde el piso 94. Desde aquí tenemos unas vistas privilegiadas de todos los distritos de la ciudad, de la Liberty Island, de los puentes más famosos, del resto de rascacielos de la ciudad y de las grandes avenidas…

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Tras una hora y algo aquí arriba, decidimos bajar… de nuevo alucinamos con el ascensor 🙂

Una vez abajo, seguimos recorriendo las calles del distrito sur de Manhattan.  A eso de las 16,45h paramos un momento en un Starbucks a tomar un par de cafés (7$), y después proseguimos la caminata hacia el puente de Brooklyn. Pasamos frente al edificio del Ayuntamiento.

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Sobre las 17h, y antes de que caiga el sol, nos disponemos a cruzar el puente más famoso de la ciudad, el Brooklyn Bridge, que une los distritos de Manhattan y Brooklyn.

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Diseñado por Roebling, y construido entre 1870 y 1883, con 1825 metros de largo y una luz entre pilares de 486.3m, fue el puente colgante más grande del mundo hasta 1889, y considerado todo un pionero en la ingeniería al usar grandes cables de acero para su sostén por primera vez en la historia. Y mientras cruzamos hacia el otro lado sobre el East River, disfrutamos de ese cableado, de las grandes estructuras que forman sus pilares y de las fabulosas vistas hacia el skyline de la ciudad…

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Tardamos unos 30 minutos en recorrerlo de punta a punta y cuando llegamos al mirador Dumbo, y entre los puentes de Brooklyn y de Manhattan vemos caer el sol… disfrutando de una de las puestas de sol más bonitas de este viaje 🙂

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FOTO PUESTA

Estamos agotados tras una largo día de caminata, y aunque sé que las vistas del skyline iluminado deben ser brutales, decidimos volver al apartamento. Así que sobre las 18,30h, cogemos el metro en la estación York, línea F hasta W4 St, dónde cambiamos a la línea A hasta 42-PABT. Pasamos por el supermercado que tenemos frente al apartamento a comprar algo para la cena y el desayuno de mañana y nos hacemos con un par de Redbull también (32$). Nos damos una buena ducha, nos relajamos en el apartamento y cenamos un delicioso solomillo, acompañado por fideos y arroz. Realmente la carne en EEUU está deliciosa, ¡no he probado otra igual!

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Hoy el día ha cundido y hemos visitado lugares que nos hacían especial ilusión… más contentos que unos niños con zapatos nuevos, nos vamos a dormir pronto, estamos ko y aún nos quedan días por delante en esta fabulosa ciudad 🙂

20/09/15: hoy disfrutamos de 3 grandes clásicos… Central Park, MoMA y Rockefeller Center

Día 2: recorremos Central Park, disfrutamos del MoMA y de las fabulosas vistas desde lo alto del Top of the Rock!

Nos despertamos pasadas las 7h. Tomamos el desayuno que compramos ayer y salimos a eso de las 9h hacia el metro, cogiendo la línea E hasta la parada de Columbus Circle, a las puertas de Central Park.

 

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Nos adentramos en uno de los parques más famosos del planeta, creado en 1857 con unos 2,8 km² de extensión. Caminamos por una de las calles principales mientras disfrutamos del paisaje de primeros de otoño que ofrece el lugar, entre corredores y ciclistas que hacen deporte en el parque.

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Aquí también hay “momiji” 🙂

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Llegamos a uno de los puntos turísticos del parque, a la altura de la 72th Street y frente al Edificio Dakota, la Strawberry Fields. Se trata de una conmemoración al cantante John Lenon quién fue asesinado muy cerca del edificio Dakota el 8 de diciembre del 80. Aquí encontramos a varios músicos honrando al cantante con versiones de la famosa Imagine, y multitud de fans que traen flores y ofrendas.

 

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Salimos un momento del parque para echar un vistazo al edificio Dakota, pero se encuentra tapado por un andamio… aunque desde aquí hay también una buena vista de los apartamentos Majestic, conocidos por ser escenario en una de las pelis de los Cazafantasmas 😛

 

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Volvemos al parque y caminamos hasta la terraza Bethesda desde dónde hay unas vistas geniales de la Fuente Behtesda, que cuenta con la estatua the Angel of the Water de Emma Stebbins (1893), quién fuera la primera mujer en la historia de Nueva York en realizar un monumento público importante. El conjunto escultórico de estilo neoclásico, mide casi 8 metros de alto y 5 de ancho, y es la primera escultura instalada en el parque, diseñada para conmemorar al acueducto de Croton, el que por primera vez sirviera agua potable a la ciudad.

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Vemos que hay una carrera con lo que algunas calles están cerradas. Disfrutamos eso si, de los habitantes más simpáticos del parque, sus ardillas 🙂 Y nos llaman la atención los “bancos con propietario” de Central Park…

 

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Seguimos caminando hasta la salida que hay en la 77th Street con la 5th Ave.Aunque el parque nos parece bonito, no deja de ser un parque -enorme, eso si-. Y después de una buena caminata por él, nos apetece seguir descubriendo la ciudad.

 

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Nos adentramos en la 5ª avenida y disfrutamos de las vistas hacia arriba 🙂 Así como de edificios de renombre como el Hotel Plaza, la Apple Store (una des las primeras en abrir), o la iglesia Presbiteriana de New York.

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También nos topamos con la Trump Tower y nos echamos unas risas al acordarnos del magnate que intenta hacerse un hueco en la Casa Blanca… (re-edito a 09/11/16 para confirmar que el magnate se ha hecho un hueco en la White House o_O’ )

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Seguimos avanzando por la 5th hasta llegar al MoMA. Nos parece increíble estar caminando por la avenida más conocida del mundo entero, con esa sensación de déjà vu continuo…

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Hace unos días compramos por internet la entrada combinada del MoMA y el Mirador del Rockefeller, os dejo el enlace por si os interesa. La verdad es que viene de perlas tener la entrada comprada porqué la cola para ello es importante…

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Entramos al museo sobre las 11h y pasamos un par de horas entre las obras de grandes artistas. El museo es enorme y alberga una gran cantidad de obras, así que os recomiendo que entréis en su web y planifiquéis un poco la visita… Nosotros disfrutamos de algunos de los grandes cuadros de Van Gogh, Picasso, Dalí…

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…y de Jackson Pollock, ya que a mi marido le encantan sus obras, y ya tenía ganas de ver una en vivo… así que aquí pasamos un buen rato 🙂

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A mitad del recorrido salimos al sculpture garden y nos sentamos en uno de los bancos a descansar un poco mientras observamos las bonitas esculturas que alberga este pequeño jardín.

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Por último, vemos la parte dedicada al diseño gráfico en la que encontramos algunos clásicos, así como unas buenas vistas a los edificios cercanos.

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Sobre las 13h, cogemos el metro línea E desde la estación 53/5Ave hasta Penn Sta. y volvemos a la tienda B&H, y hoy si, me compro un objetivo gran angular para la réflex a muy buen precio… ¡ya tengo mi equipo fotográfico al completo, y más internacional imposible! Cámara y dos objetivos de Japón, y el tercero de EEUU 😛  Si estáis interesados en comprar electrónica, os recomiendo esta tienda. Regentada por judíos ortodoxos, tienen precios muy competitivos.

Tomamos de nuevo el metro línea E de Penn Sta. a Port Authority y de allí, caminamos 10 minutos hasta el apartamento. La idea era hacernos la comida en el apartamento, pero somos incapaces de encender el gas… Le escribimos a dueña preguntándole si hay truco,  y como es tarde ya, salimos a comer a un restaurante que hay justo al lado del apartamento, el West Side. Tomamos dos hamburguesas deliciosas con refrescos por 28$.

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Tras la comida volvemos al apartamento y nos echamos una siesta de unos 45 minutos. Sobre las 17,10h salimos más abrigados ya que se está levantando viento y hace fresquete. Tomamos el metro línea E en PA-42 hasta la 53St/5Ave y caminamos hasta la Rockefeller Plaza dónde entramos a su edificio más alto para acceder al Top of the Rock, el mirador más conocido como TOR. Como os decía antes, compramos la entrada por internet y tenemos acceso a la torre entre las 17,55 y las 18,10h -una vez arriba te puedes quedar el rato que quieras-. Pasamos los controles de seguridad y tras tomar un ascensor de los más psicodélico, subimos hasta la planta 67.

¡Las vistas desde aquí son brutales!

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alucina con Central Park

Damos una vuelta alrededor de la primera terraza disfrutando de las fabulosas vistas sobre la ciudad y, subimos a la terraza más alta. Nos agenciamos un sitio frente al Empire State dónde alucinar con la puesta de sol, una de las más bonitas que recuerdo, estrenando mi objetivo súper gran angular 😀

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al fondo el One y más allá Miss Liberty 🙂

 

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Y con esta estampa, vemos como un tipo trajeado en la terraza inferior clava una rodilla en el suelo y le pide matrimonio a su chica ante la atenta mirada de todos los allí presentes, ¡qué romántico! Aunque seguro que debe ser un clásico en la ciudad 😛

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Conforme avanza el tiempo, va cayendo el sol y su luz anaranjada le da una estampa casi mágica… y ya el no va más, cuando empiezan a encender las luces de los rascacielos.

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Nuestra idea era esperar a que fuera de noche por completo, pero hace un frío que pela aquí arriba y aunque llevamos manga larga y chaqueta estamos helados, así que sobre las 20h, bajamos y disfrutamos de la vista desde el suelo del TOR que tampoco está nada mal 🙂

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Hace un viento frío que corta, así que caminamos hacia la estación de metro 53St/5Ave, pasando por delante de la St Patrick’s Cathedral que iluminada está preciosa.

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Cogemos la línea E hasta 42-PABS. Pasamos por un 7-eleven dónde compramos unos noodles rápidos, Redbull, leche y café para mañana (18$) y volvemos al apartamento.

Nos terminamos el sushi de ayer con los fideos, y mientras cenamos, nos llama la dueña explicando cómo encender el gas para poder cocinar, ¡qué mona!

Ducha, y a eso de las 23h a dormir con la sensación de que hoy ha sido un día que seguro recordaremos 🙂

23/11/15: descubrimos la pintoresca isla de Cheung Chau y rematamos las compras

Día 6: recorremos la cercana isla de Cheung Chau y ultimamos compras…

 

Hoy es nuestro último día completo en Hong Kong, los días nos han pasado volando y hemos disfrutado muchísimo del destino.

Nos levantamos tranquilamente a eso de las 9,30h y vamos a desayunar al bufet del hotel. La idea para hoy era ir a visitar el cercano país de Macau, pero mirando información anoche, vimos que el precio del ferry es alto y que salvo un par de monumentos, tampoco tiene gran cosa que no sean casinos y centros de ocio. Así que buscamos una alternativa para hoy y, salimos a la aventura…

Cogemos el metro hasta la parada de Central y de allí vamos caminando hasta la zona de muelles mientras disfrutamos de nuevo de las vistas que ofrece esta zona de Hong Kong.

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Llegamos al Pier 5 y compramos los billetes para el ferry a la cercana isla de Cheung Chau, dónde pasaremos la mañana, por 13,8HKD en ferry ordinary, es decir, en el más sencillo. Cuando zarpamos alucinamos con las vistas que hay desde el mar, con Kowloon a un lado y Hong Kong al otro 🙂

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El barco tarda 55 minutos en llegar y mientras, observamos la cantidad de islas que conforman el país, todas ellas montañosas.

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Puede que sea pequeña, pero la isla de Cheung Chau es uno de esos lugares que no deja a nadie indiferente… Además de ser la sede del Festival anual de los Bollos, la isla de Cheung Chau, con sus templos, marisquerías, playas, e incluso un refugio de piratas, constituye un atractivo lugar durante todo el año.

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Cuando llegamos a la isla, vemos que hay bastante turismo en la zona, sobretodo interior. El muelle está abarrotado de barcos pesqueros y frente a él, hay una calle repleta de tiendas y restaurantes, sobretodo dónde sirven marisco.

 

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Callejeamos y damos un paseo hasta la playa, en el otro extremo de la isla. No nos lo pensamos demasiado, nos quitamos las bambas, nos remangamos los tejanos y metemos los pies en el mar 🙂 ¡¡El agua está buenísima!! Lástima no tener toalla y bañador porqué me daba un baño muy a gusto 🙂 No hay nada de olas ni corrientes…

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Nos sentamos un rato en la arena hasta que se nos secan los pies para poder ponernos las bambas de nuevo, ¡se está de lujo aquí! 🙂 Vaya acierto hacer esta escapada hoy…

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Callejeamos un poco por el pueblo, compramos un Aquarius por 10HKD, y vemos los dos templos más importantes que tiene la isla. El primero es el templo de Pak Tai, levantado por los habitantes de Cheung Chau hace 200 años en honor de Pak Tai, el Dios del Mar del Taoísmo que también recibe el atractivo título de Emperador Supremo del Cielo del Norte o del Cielo Misterioso.

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La entrada es gratuita y vemos que contiene artesanía de madera bañada en oro de la época de la dinastía Qing (1644-1911) y una espada de hierro de la dinastía Song (960-1279). Cuenta con dos pequeños altares, y podemos disfrutar del lugar a solas.

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El segundo templo que visitamos es el de Kwan Kung, situado en una pequeña colina en el centro de la isla, construido recientemente (1973) cuenta con una estatua del dios Kwan Kung elaborado a partir de una pieza entera de madera de alcanfor. El templo está bastante deteriorado, construido entre casas, apenas cuenta con un pequeño altar actualmente.

Volvemos al paseo marítimo y viendo que no nos convence ningún sitio para comer (mucho calor, sin aire y marisco -que a mi marido no le va nada-) decidimos coger el Fast Ferry que sale en 10 minutos y volver a HK.

 

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Éste es bastante más rápido que el ordinary, y en 35 minutos estamos en el muelle cercano a Central.

Cogemos el metro hasta la parada de Jordan, y al llegar a la zona del hotel echamos un vistazo a los restaurantes que hay, pero son más de las 15h y muchos o han cerrado o no nos convence nada la comida, así que decidimos ir a un combini y comprarnos comida preparada (fideos, unas salchichas y nos bollos rellenos, más unos refrescos por 80HKD) y subimos a la habitación del hotel a comer.

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nuestra comida improvisada

Decidimos echarnos una siesta y descansar un poco, hoy el calor está apretando y se hace muy pesado estar en la calle.

Cuando nos despertamos, recogemos las cosas y empezamos a hacer las maletas, y a eso de las 19.30h nos acercamos a Temple Street de nuevo a hacer unas compras que le hemos cogido el gustillo al regateo 😛 Por cierto, os dejo una foto sacada de internet de la calle vista desde un edificio alto, para que os hagáis una idea 🙂

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Hoy arrasamos… compramos 5 monederos pequeños por 120HKD, otro monedero más grande de imitación de Mulberry por 110 HKD, una cartera de piel por 70 HKD y un pack de 5 imanes por 35HKD. ¡Espero que no nos paren en la aduana porque vamos cargados! 😛

Se nota que se acerca diciembre y con ella la Navidad, y que Hong Kong es un país consumista, porque empezamos a ver decoración navideña por todas partes 🙂

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Sobre las 21h volvemos al hotel y decidimos subir a cenar al restaurante del hotel. Pedimos 3 platos, uno de fideos, otro de soja con verduras y uno de ternera con verduras, más unas bolitas rellenas de pasta dulce, y té por 444HKD. ¡Cenamos de vicio y somos incapaces de terminarlo todo!

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Tras la cena, volvemos a la habitación. Nos damos una ducha y a dormir… que mañana nos espera un largo viaje de regreso a casa 😦

21/11/15: recorremos la zona de Central y nos lanzamos al regateo en Temple Street

Día 4: recorremos la isla de HK y nos echamos unas risas con las compras del día…

Hoy nos levantamos con calma, hemos dormido algo mejor que las noches anteriores pero aún así tenemos sueño acumulado y estamos de vacaciones… tras tomar el desayuno en el bufet del hotel, decidimos que hoy destinaremos el día a conocer aquellos lugares más emblemáticos de la isla de Hong Kong. Así que bajamos hasta la parada de metro Jordan y allí lo tomamos hasta la estación Central.

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Tomada por los ingleses en 1840, la isla de Hong Kong es la zona más moderna de la ciudad y concentra la mayor parte de las empresas de la región administrativa de Kong Kong. En el norte de la isla se encuentra la Bahía Victoria, donde se localizan los edificios más famosos de Hong Kong. Cuenta con uno de los skylines más impresionantes del mundo y resulta un auténtico
placer contemplarlo tanto de día como de noche.

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Esta zona es muy diferente a Kowloon, con altos edificios, calles nuevas bien pavimentadas y mucho más limpias. Caminamos por el paso elevado entre los edificios hasta llegar al Two International Finance Centre.

Su construcción finalizó en 2003, y cuenta con 415 metros de altura en 90 plantas.  Fue el edificio más alto de Hong Kong hasta la reciente construcción del International Commerce Centre en Kwoloon. En el cine es conocido por ser escenario en Tomb Raider y en El Caballero Oscuro.

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En la planta 55 se encuentra la sede de la Autoridad Monetaria de Hong Kong, el banco central del país que además de ofrecer una exposición de billetes y monedas a lo largo de su historia, cuenta con una pequeña exposición fotográfica de cómo era la bahía hace años y, cuenta con unas vistas excelentes de la zona.

Subir al mirador de la planta 55 es gratis, pero debes solicitar una tarjeta de visitante en la recepción del edificio. Es imprescindible presentar el pasaporte original ya que la tarjeta es nominativa. Tras hacer el trámite, pasamos por el control de bolsos y detector de metales, y subimos con el ascensor que nos indican. El edificio se nota que es nuevo y que cuenta con varias plantas de oficinas, porque hay un montón de gente trajeada por aquí… Recomiendo ir vestido “decente”.

La exposición de monedas y billetes está bien, con muchísima información en inglés, no solo a nivel de moneda si no que también de la economía del país y cuenta algo de historia también. Pero lo que realmente merece la pena son las fabulosas visitas de la isla de Hong Kong y de la bahía que hay desde aquí arriba 🙂

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Y el “antes” y el “ahora” de la isla impacta de veras…

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Una vez recorremos la exposición, volvemos a la calle y seguimos conociendo la zona de Central. Vamos caminando hasta la Catedral de St John, hay un paseo de unos 15 minutos. Decidimos seguir caminando por el paso elevado y vemos que éste se introduce en centros comerciales y los altos edificios y que los cruza por sus hall.

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Los centros comerciales son una pasada y realmente te das cuenta que el consumismo aquí, al igual que en Japón y seguramente en las otras grandes ciudades chinas, está por las nubes… puedes encontrar de todo en sus CC, incluso un ¡gran carrusel!

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Tras el paseo entre tiendas y coches de lujo y mucha gente trajeada que va de allá para acá, llegamos a la elegante y antigua Catedral de St John que entre tanto rascacielos, choca muchísimo encontrar este edificio rodeado de un bonito parque.

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La catedral ha desempeñado un papel simbólico y perenne en la historia de Hong Kong. Se trata del edificio eclesiástico occidental más antiguo que queda en la ciudad. La primera piedra fue colocada por el Gobernador Davis sólo seis años después de que los Británicos tomaron posesión de Hong Kong. Desde entonces, la “isla estéril” que China cedió a Gran Bretaña en 1841 se ha convertido en uno de los principales centros de comercio del mundo. St John sigue sirviendo con diligencia su importante congregación anglicana, resguardada por los rascacielos del distrito financiero.

Los comentarios que habíamos visto por internet decían que el lugar merece la pena ser visitado, que su estilo anglicano es digno de una visita, pero nosotros nos encontramos con que se está celebrando un entierro de un párroco… por lo que nos parece totalmente fuera de lugar entrar. Así que la rodeamos para verla por fuera y seguimos con la ruta prevista para hoy, antes por eso, nos sentamos 10 minutos en un banquito del parque a descansar un poco del calor bochornoso que hace entre los edificios.

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Seguimos con la ruta hacia el Bank Of China, que también cuenta con un mirador en su planta 43 de acceso gratuito y que tan solo necesitarás el pasaporte para acceder. Pero cuál es nuestra sorpresa cuando llegamos y vemos que está cerrado…

El edificio fue construido en 1989 según los planos del arquitecto chino Leoh Ming Pei, con un asombroso diseño y una iluminación espectacular. Mide 367 metros de altura, tiene 72 plantas y está construido con aluminio y cristal. Cuando finalizó su construcción se convirtió en el edificio más alto de Asia, récord que se mantuvo hasta 1992 cuando finalizó la construcción del Central
Plaza. También fue el primer rascacielos fuera de Estados Unidos en superar la barrera de los 300 metros.

La gran torre es fácil de reconocer por las líneas que recorren el edificio con formas romboides y triangulares y es uno de los que más resalta por la noche.

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Hacemos parada en un combini cercano a comprarnos unas bebidas frescas por 11,50 HKD que pagamos con las tarjetas Octopus del metro, ¡me encanta ese sistema por que te olvidas de tener que llevar moneda pequeña!

Tras hidratarnos entramos en uno de los centros comerciales adheridos a la estación de metro Admiralty para parar en boxes y luego cogemos el primer metro que pasa hacia Sheung Whan. Caminamos un par de calles y llegamos a la entrada del Templo Man Mo, escondido entre altos edificios.

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Se trata del templo taoista más importante de Hong Kong, fue construido en 1847 por mercaderes chinos en honor a los dioses de la literatura (Man) y de la guerra (Mo) y sirvió como tribunal arbitral para las disputas locales. Fue el centro de la vida civil de la isla en el S. XIX, cuando el nivel de confianza entre lugareños y colonos era mínimo ya que los británicos habían impuesto una
política de segregacionismo para evitar que los chinos se mezclaran con ellos.

Si no estás acostumbrado a visitar templos taoistas como es nuestro caso llama mucho la atención… con esas cientos de lámparas de incienso colgando del techo y dando aroma al lugar, ahora asmáticos andaos con cuidado porque la humareda es considerable… Hay varios altares repartidos por el edificio, con tiendecitas de amuletos, y también cuenta con la puerta original del templo en su interior.

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Tras la visita al templo, nos dirigimos a la cercana calle de Cat Street, dónde se encuentra el Mercado de Antigüedades que reúne tiendas de antigüedades,  galerías de arte, pequeñas tiendas y puestos de amuletos y de objectos de segunda mano que permiten encontrar muebles, elementos decorativos,  artículos artesanales y algunas piezas de jade o productos bordados y de seda. La pega es que hay cosas de dudosa autenticidad… así que a pesar de que echamos un vistazo a fondo a distintas tiendas, finalmente no compramos nada aquí.

Nos acercamos dando un paseo de unos 15 minutos hasta la zona de muelles. Decidimos entrar en el centro comercial que hay junto a la terminal del ferry a Macau, dónde buscamos sitio para comer. Nos decidimos por un restaurante dónde comemos dos platazos de arroz con verduras y unos niguiris la mar de ricos por 250 HKD.

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Tras la comida, vemos que tenemos el metro de Sheung Whan al lado, así que allí lo cogemos y volvemos a Admiralty. Desde allí caminamos hasta llegar junto a la bahía dónde se encuentra el Centro de Convenciones y Exhibiciones de Hong Kong, un gran auditorio que en parte recuerda a la ópera de Sidney. Están celebrando un evento y no podemos acercarnos demasiado al edificio.

En esta zona también encontramos grandes rascacielos y tenemos una buena vista del sur de Kowloon. De todos modos, visto desde aquí, el centro no impresiona tanto y llegamos a la conclusión que mucho mejor verlo desde la otra orilla, sobretodo si dispones de poco tiempo. Entramos en un Starbucks a tomarnos un frapuccino bien fresco y después volvemos al metro.

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Cogemos el metro directo hasta Jordan y volvemos al hotel a descansar un poco. Llevamos horas caminando bajo un sol abrasador y un bochorno importante…

La idea era ver hoy el espectáculo de luces nocturno, pero nos quedamos dormidos y cuando llegamos es tarde y ya ha terminado. Vigilad si queréis verlo porque apenas dura unos minutos y hay que ir con tiempo para encontrar un hueco (aquello de llena de ¡hordas de gente!). Damos una vuelta por la zona y de nuevo disfrutamos de la vista del skyline con todos sus edificios iluminados en la noche.

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Entramos en el CC iSquare pero no nos llama ningún restaurante para cenar, así que decidimos coger el metro y volver a Jordan, e ir a Temple Street Market.

Hoy si que nos lanzamos al regateo y a las compras y nos hacemos con una figura de un león Fu tallada en madera y 2 reposa-palillos por 125 HKD (la figura costaba 180 y lo otro 10 c/u).

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Y después de un buen rato de regateo, compramos dos monederos -suponemos que de imitación, aunque está muy lograda- de “marca” Jimmy Choo por 120HKD cada uno (partíamos de 90 HKG por cada uno) 😛

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Cuando nos damos cuenta, son las 22.30h y ahora si, aprieta el hambre. Damos una vuelta por los puestos de comida callejera del mercado pero no nos inspiran mucha confianza… así que vamos a un combini y compramos cena, una cerveza y una cola por 50 HKD. Lo bueno de los hoteles asiáticos es que generalmente tienes hervidor de agua en la habitación, así que te puedes apañar alguna cena en la habitación comprando por ejemplo cajas de fideos a los que solo hay que  echarles agua hirviendo para prepararlos.

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Tras la cena, nos echamos unas risas grabando un vídeo para los nuestros al estilo “El precio justo” enseñándoles los monederos que hemos comprado e intentando que averigüen si son de verdad o imitación y el precio que hemos pagado… 😀 Tengo que decir que pensé que por  7€ los monederos apenas me durarían… pero estaba equivocada, llevo encima desde entonces el gris y está impecable y el lila lo guardo de reserva envuelto en su funda y lo mismo 😀

A lo tonto, son las 24h cuando nos vamos a dormir, por suerte mañana no tenemos pensado madrugar demasiado 🙂