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23/09/17: conocemos osos panda en su hábitat en el Panda Base de Chengdu

Día 11: otro de los grandes días del viaje… visitamos a los pandas 🙂

El despertador suena a las 8h. Bajamos a desayunar al Starbucks que tenemos enfrente (101Y) y luego paramos un taxi. Antes de subir le muestro al conductor el nombre en chino del Panda Base y le pido que encienda el taxímetro. Accede y subimos, y en unos 40 minutos y por 41Y llegamos al Panda Base o Centro de Investigación y Cría del Panda Gigante (en chino simplificado se escribe de la siguiente manera: 成都大熊猫繁育研究基地). La otra opción para este trayecto es el transporte público que aunque sale un poco más barato, debes tomar 3 buses y se tardan 2h 20 minutos… así que como no tenemos ganas de complicarnos la vida, ya veis que tomamos un taxi y vamos a la vía rápida. Realmente creo que no compensa el transporte público porque ahorras unos pocos yuanes y tardas más del doble.

Los pandas gigantes sólo se pueden encontrar en las provincias de Sichuan, Shanxi y Gansu. Se estima que actualmente quedan menos de 2.000 pandas gigantes por lo que fueron incluidos en la lista internacional de especies de flora y fauna en peligro de extinción. Una de las iniciativas del Gobierno chino para proteger a los pandas gigantes, fue abrir el Panda Base Chengdu a unos 11 kilómetros de la ciudad de Chengdu en 1987, un centro de conservación de estos animales imitando su hábitat natural y protegiendo la especie. Lo bueno del lugar (además de su labor, ¡¡of course!!) es que se pueden ver a estos osos tan especiales en un entorno lo más parecido al suyo.

el parque se encuentra en un bello bosque de bambú

La mejor hora para visitarlo es por la mañana, entre las 8 y las 10, que es cuando los cuidadores le dan el desayuno a los pandas. Os dejo su web por si queréis saber más sobre el lugar 😉

Pagamos los 51Y pp de la entrada y accedemos al gran parque. Es fácil desorientarse aquí porque es enorme, por lo que os recomiendo coger un mapa al entrar aunque los veréis en grandes paneles por todo el parque. Hay varios espacios en los que tienen pandas (adultos, jóvenes y bebés) y también cuidan a pandas rojos, que aunque comparten nombre y espacio, en realidad son otra especie muy parecida al mapache.

Descubrimos que la dieta diaria de un panda adulto requiere, un mínimo de 12 kilos de bambú y que cuando no comen, se dedican a dormir como marmotas mientras digieren la comida, y la verdad es que tienen posturas de lo más curiosas para dormir 🙂

Viéndolos, no podemos evitar acordarnos de los pandas que vimos hace unos años en nuestro primer viaje a Japón, aunque sin duda, poderlos ver en su entorno es mucho más recomendable para todos que en un zoo. Recordad que ¡nos gusta hacer turismo responsable siempre que podemos!

Pasamos casi 3h recorriendo el parque, haciendo montones de fotos y vídeos de estos fabulosos animales. Son adorables, dan ganas de achucharlos… aunque luego piensas que en realidad son osos y se te pasan las ganas al ver las zarpas que tienen 😛

Nosotros comenzamos la visita viendo los pandas rojos y luego nos encaminamos hacia la zona dónde están los más peques del parque, aunque ya veis que por el camino encontramos alguna zona de adultos jóvenes.

En las guarderías se encuentran las crías más pequeñas juntos a sus madres que son las encargadas de cuidarlas. Las más pequeñas no están expuestas al público y las que tienen algún mes de edad, las puedes ver a través de vitrinas, como éstas o las del siguiente vídeo con su madre, aunque solo dejan visitarlas pocos ratos al día.

Luego vamos a ver a los más senior del parque, que ya han comido y se pegan unas siestas tremendas… ¡en las copas de los árboles! La verdad es que nunca me hubiera imaginado que estos bichos durmieran ahí 😛

Aunque todavía pillamos a alguno en pleno banquete.

Después nos encaminamos a las zonas dónde habitan los jovenzuelos. Se nota que son más activos e interactúan más entre ellos. Aquí vemos a un par haciendo de las suyas mientras comen. Estuvimos más de 15 minutos aquí fascinados mirando a los osos.

Nos parece alucinante poder ver a estos bonitos animales en su hábitat. Me siento igual de afortunada que cuando vimos orangutanes en la selva de Borneo en Indonesia.

Antes de salir compro dos peluches de oso panda para la colección de peluches viajeros, la mía y la de mi sobrino (178Y los dos). Desde que mi hermana se quedo embarazada le he traído peluches de los grandes viajes (Japón, Indonesia, New York, Tailandia…).

para mi piltrafilla favorito 🙂

Para la vuelta al hotel decidimos hacer lo mismo que a la ida y coger un taxi. Ahora hay mucho más tráfico por lo que tardamos algo más en llegar al hotel (52Y). Dejamos las compras en la habitación y salimos a comer al Centro Comercial que hay frente al hotel. Volvemos al japo de anoche pero esta vez le enseñamos en chino “sin picante por favor”, la camarera sonríe y asiente. Ella que ría lo que quiera pero mi estómago no acepta más picante 😛

Y realmente nos trae la comida sin nada de picante, y hoy si y por fin, ¡nos sabe deliciosa! Un par de platos de noodles, unos dumplings y un tonkatsu con una cerveza por 91Y.

Llevo un catarro encima tremendo y aunque teníamos apuntados un par de templos para visitar por la tarde decidimos descansar. Pasamos por el Carrefour que hay en el centro comercial, y después de echarnos unas risas porque estamos en un Carrefour chino y enviarles unos vídeos a los nuestros con el cachondeo, compramos cosas para desayunar mañana y para la cena de hoy.

Puede parecer muy complicado pero no lo es para nada ya que las “grandes marcas” están en todas partes…

¡¡me encantan los Pocky de té verde, siempre que voy a Asia los como!!

De vuelta en el hotel, nos echamos una buena siesta, y luego mientras se leva la ropa en la lavadora-secadora de la habitación, nos vamos al spa a terminar de pasar la tarde. Necesitábamos un poco de relax que ¡no parece que estemos de vacaciones¡ 😀

Cenamos la ternera que compramos antes con algo de fruta. ¡Qué alegría poder comer un poco “normal” después de tantos días y sobretodo sin picante! Nos vamos a dormir sobre las 23.30h, súper relajados después de la tarde de spa 🙂

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20/09/17: vamos a conocer la bella Xi’an, con sus torres y su muralla

Día 8: nuevo destino en la ruta, visitamos Xi’an

Nos levantamos a las 7.30h, desayunamos las galletas y el café que compramos ayer, y estamos ya terminando cuando el dueño del hostal nos trae unas manzanas, un par de tazones de gachas típicas de la zona y una especie de torta de anís… picoteamos un poco porque estamos ¡hasta los topes! El señor es muy amable porque la habitación no incluía desayuno…

Cerramos las maletas y a las 8,30 como acordamos, nos viene a buscar el transporte para ir a la estación de trenes y es que de nuevo cambiamos de zona. El dueño se despide de nosotros regalándonos dos botellines de agua y un dibujo típico de su ciudad. Han sido muy amables, el hotel estaba bien ubicado y hemos estado confortables, así que sin duda recomendamos el Pingyao Xiangshengyuan Guest House.

Tardamos una media hora en llegar a la estación en coche puesto que está a las afueras de la ciudad. Tras despedirnos del conductor que no habla ni papa de inglés, entramos a la estación y pasamos sin problemas el control de seguridad. Seguidamente validamos los billetes con los pasaportes y accedemos a la gran sala de espera de la estación de trenes de Pingyao, se nota que es bastante nueva. Tenemos una hora hasta que salga el tren. Poco a poco se va llenando la estación de gente… y a las 9,45h abren el acceso al andén. Vemos señalizado el número de vagón en el suelo de éste y nos situamos en el que marca nuestro billete. La verdad es que el transporte que hemos utilizado hasta el momento (trenes y metro en Beijing) es muy del estilo al nipón. A estos chinos les gusta copiar 😛

De nuevo suerte que nos ponemos pronto en la fila para pasar a la zona de andenes porque el tren para poco tiempo y si no subes de los primeros a tu vagón vienen los empujones, tan típicos en China y que yo tanto odio…

Una vez aposentados en nuestros asientos tenemos por delante 3h de viaje. De nuevo la velocidad del tren no pasa de los 245km/h, lo que muestra que es eso, una copia del transporte nipón 😛 Lo siento sabéis que soy una gran fan de Japón y no puedo evitar hacer comparaciones, 😀

Nuestro nuevo destino en esta ruta que nos llevará a conocer un pedacito de China es Xi’an, considerada el extremo oriental de la ruta de la seda, es la capital de la provincia de Shaanxi y cuenta con una población de algo más de 3 millones de habitantes. ¿Y porqué venimos hasta aquí? pues creo que no necesita mucha presentación… a parte del gran patrimonio que tiene la ciudad, a sus afueras están los archiconocidos Guerreros de Terracota, todo un sueño viajero que pronto se verá cumplido 😀

A las 13,03h llegamos a la estación del norte de Xi’an. Allí mismo compramos los billetes para el metro (2Y c/u) en una de las muchas máquinas y hacemos el transfer hacia la línea 2 (roja) de metro.

Bajamos en la parada Yongnig Gate, junto a la puerta sur de la antigua muralla de la ciudad con la que nos topamos nada más salir a la calle. Nos dirigimos hacia el Xing Long nº 37 Hostel, nuestro alojamiento para las próximas dos noches. Caminamos unos 15 minutos hasta el hotel pero está muy escondido, en un callejón secundario y nos cuesta horrores encontrarlo… intentamos preguntar a algunas personas pero es imposible, nadie habla ni media palabra de inglés… se nos ocurre desandar unos pasos hasta la oficina de turismo que hemos visto hace un momento, y aquí si nos indican bien dónde está el hostal. Son las 15h cuando por fin damos con él.

Hacemos el check-in y la recepcionista nos da bastante información en inglés de la ciudad y de los buses que podemos tomar para ir a conocer los lugares top de Xi’an. Dejamos las cosas en la habitación y salimos a comer que estamos hipoglucémicos ya… en los alrededores del hostal no entramos nada abierto, así que decidimos volver a la parada de metro dónde vimos un gran centro comercial. Como pensábamos, en la planta baja hay varios restaurantes. Nos decantamos por un Subway (de los pocos restaurantes que hay abiertos teniendo en cuenta que son las 16h) dónde tomamos un par de bocatas con unas patatas chips y dos refrescos por 50Y.

Con las pilas cargadas de nuevo comenzamos a descubrir la ciudad y comenzamos por uno de los puntos más importantes: su muralla. Pagamos 54Y pp y accedemos a ella por la impresionante Yongnig Gate o puerta sur. Y ya alucinamos antes de entrar porque nos topamos con un “ejército” que hace una entrada triunfal en la gran puerta Yongning.

La Muralla de Xi’an construida en la dinastía Ming (1374-1379), con un perímetro de 13,74 kilómetros, con 12 metros de altura y, 14 metros de ancho en la parte superior y 18  en la base, es considerada como la mejor conservada del país, y está bordeada por un gran foso. Nada más cruzar el puente levadizo y la gran puerta, encontramos un gran patio entre murallas que nos maravilla. Además tienen una música tradicional de fondo en todo el recinto que le de un aire más místico a la visita 🙂

Es alucinante estar entre estos grandes muros con tantos años de historia. Ascendemos hasta lo más alto y recorremos unos kilómetros entre la torre de vigilancia de la torre sur y la siguiente que encontramos en el camino mientras disfrutamos de lo lindo de la gran vista que ofrece la muralla en si y las casas tradicionales que encontramos en los alrededores que hacen contraste con la zona comercial de las afueras. Y como una imagen siempre vale más que mil palabras, aquí tenéis algunas que no hacen honor a la belleza real del lugar.

En la torre de vigilancia encontramos una curiosa exposición de bicis antiguas. Hay alguna con varios centenares de años construida en madera 🙂

Nuestra idea inicial era haber recorrido todo el perímetro de la muralla en bici pero como subimos a ella con solo 1h hasta el cierre, preferimos acotar el tramo visitado y disfrutar bien del lugar. Así que cuando llegamos a la torre, como no falta mucho para que cierren, decidimos desandar lo andado y volver a salir por la puerta sur. Es realmente impresionante lo bien conservada que está. Al salir de la muralla, cruzamos de nuevo su puente levadizo y volvemos al metro.

Cogemos de nuevo la línea roja y bajamos en la parada Zhonglou Zhan (2Y). Desde la misma estación se accede a distintos centros comerciales y a las Torres de la Campana y del Tambor.

Pagamos 35Y pp y accedemos a la Torre de la Campana. Existe un pase combinado para acceder a ambas campanas, pero es tarde y leímos que ésta es la mejor… así que allá vamos. Y la verdad es que nada más salir a la calle nos topamos con una vista del edificio que ¡nos encanta!

Construida en 1384 a comienzos de la Dinastía Ming, es un símbolo de la ciudad de Xi’an y uno de los mejores monumentos de China. Contiene varias grandes campanas de bronce de la Dinastía Tang, la mayor fue construida en el año 711 y tiene 2,47 m de altura y pesa 6500 kg.

La Torre se construyó en el centro de la ciudad y desde ella se puede vislumbrar la muralla que bordea Xi’an. Su base es cuadrada y tiene una superficie de 1377 m². La construcción se hizo con ladrillo y madera, y tiene casi 40 metros de altura. Cuenta con dos plantas visitables, aunque sin duda la más bella es la superior, tanto por dentro como por fuera.

Desde aquí podemos ver la vecina Torre del Tambor y las 4 puertas principales de la muralla.

Pasamos un buen rato aquí observando lo peculiar que es la conducción en China, por no decir ¡caótica!

Bajamos de la torre y nos acercamos a un Starbucks entre las dos torres a descansar un poco mientras esperamos a que anochezca y poder disfrutar de las Torres iluminadas. Pedimos dos frapuccino de té verde (52Y) que nos saben a gloria.
Sobre las 19h y ya poniéndose el sol salimos de nuevo a la calle y nos acercamos hacia el Barrio Musulmán que se encuentra a pocos pasos de la Torre del Tambor mientras vemos cómo van iluminando las torres… Si China de por si es caótica y ruidosa, ¡aquí lo es más! ¡Qué locura!

Xi’an cuenta con la mayor comunidad musulmana de China y en la ciudad tiene un barrio repleto de tiendas y puestos de comida realmente bullicioso, sobretodo cuando cae el sol. Pero no nos entusiasman demasiado los puestos de comida que vemos ni los olores (mezcla de pescados y carnes crudas que tienen aquí con la sangre que hay acumulada en el suelo), así que apenas pasamos media hora aquí.

Volvemos a la zona de las torres y si de día son bonitas, ¡de noche son toda una maravilla!

Torre del Tambor

Torre de la Campana

Decidimos volver hacia la Torre de la Campana y entrar a algún centro comercial a buscar donde cenar. La idea era cenar de los puestos del Barrio Musulmán pero la comida que vemos allí no nos entusiasma nada… Tras dar una vuelta nos decantamos por un McDonalds, vamos a lo seguro 😛 Después de cenar, echamos una última foto a las torres iluminadas desde el Centro Comercial.

Volvemos al metro hasta la parada Yongnig Gate de la línea roja (2Y). De camino al hostal vemos la puerta sur y un pedazo de muralla iluminada, ¡cómo les gustan las lucecitas a los chinos! 😀

Pasamos por un súper a comprar desayuno (14Y) y ahora si, ¡de cabeza a la ducha y a la cama!

19/09/17: nos transportamos a la edad media de China en la ciudad amurallada de Pingyao

Día 7: Pingyao, una de las ciudades con más encanto de China

Amanece un nuevo día, y casi sin darnos cuenta ya llevamos una semana conociendo China 🙂

A pesar de que la cama es de estilo tradicional con un futón fino, dormimos del tirón hasta las 9,15h. De nuevo con ayuda del traductor Pleco, conseguimos contratar con el dueño del hostal el transfer hasta la estación de trenes para mañana por 30Y y que nos laven 2kg de ropa por 45Y 😀

Hechos los trámites, salimos a descubrir la ciudad, pero nos damos cuenta que nos queda poco efectivo y resulta que los cajeros que hay en la ciudad amurallada solo aceptan tarjetas locales… así que nos toca pegarnos una buena caminata hasta la salida oeste de la muralla, dónde fuera de ésta hay un cajero que acepta Visa y MasterCard, aquí si podemos sacar dinero sin problemas con nuestra Revolut.  Lo bueno de esta caminata, poder ver las murallas de esta zona de la ciudad 🙂

Como no nos hace gracia ir con tanto dinero encima, volvemos de nuevo hasta el extremo este de la zona amurallada, parando antes a comprar unos cafés y unas pastas para desayunar que nos tomamos en el alojamiento. El dueño del hostal cuando nos ve desayunando nos trae unas manzanas, ¡qué mono!

nuestro hotel

Dejamos parte del dinero en la habitación y ahora si, a eso de las 11h salimos a conocer la ciudad.

La Ciudad Vieja de Pingyao se fundó en el siglo XIV y conserva su esencia de las dinastías Ming y Qing. Fue declarada Patrimonio de la Unesco en 1997 y por ello, y su aire medieval, la hacen destino turístico 🙂

Cerca de la puerta este de la muralla, compramos las entradas para visitar los puntos de interés de la ciudad. Según el cartel informativo que hay junto a la taquilla, cuesta 150Y por persona pero por algún motivo que desconocemos ya que nos lo dicen en chino, solo nos cobran 60Y a cada uno… mira, ¡eso que nos ahorramos!

El primer sitio que visitamos es el templo taoista Qing Xu Guan, construido a principios de la Dinastía Tang en el 657 aC, es el templo más antiguo de la ciudad.

Y realmente te das cuenta de lo antiguo que es cuando te fijas en sus columnas o sus techos de madera… ¡cuánta historia habrán visto estos edificios! Veo que unos monjes venden llaveros con símbolos tao y chinos hechos en madera de forma artesanal, y me compro un par por pocos yuanes.

Caminamos unos 10 minutos y llegamos al templo del Dios del Fuego. Aquí los fieles venían a rezar a sus dioses para evitar incendios en la antigua ciudad de Pingyao, donde las casas eran de madera y un incendio podía hacer mucho daño.

Nos dirigimos hasta la puerta norte dónde subimos a lo alto de la muralla, ¡menudas vistas! La muralla de Pingyao tiene un perímetro de seis kilómetros, 12 metros de altura y 4 de ancho, y cuenta con seis puertas y hasta 72 torres de vigilancia. Aunque dicen que la de Xi’An es mucho mayor, esta es realmente bonita y también se puede pasear por ella.

torre de vigilancia de la puerta norte

Preferimos bajar de nuevo porque hace un calor terrible a la solana, y caminar hasta la calle sur, donde entramos en el que fuera el primer banco de China, el Rishengchang Draft Bank Museum o Museo de la Cámara de Comercio. Fundado en 1823 cuando se comenzaron a emitir cheques en la ciudad puesto que los negocios textiles prosperaban y comenzaban a vender a otras regiones, se convirtió en un centro de financiación que daría lugar al primero de los bancos del país, llamados tongs.

Está conformado por varios edificios, cada uno con una función administrativa que se conservan con todo detalle. En algunas salas hay pequeñas exposiciones. Es un lugar muy curioso de visitar, y puedes ver la configuración tradicional de las edificaciones chinas.

Cuando salimos del museo comienza a picar el hambre… Por internet vemos que varios viajeros recomiendan el Petit Resto muy cerca de aquí, así que es ahí dónde vamos a cargar las pilas. Tomamos tres platos, uno de pollo con verduras, otro de brócoli con setas y otro de judías en tempura que están deliciosos, con dos refrescos por 96Y.

Con el estómago lleno, caminamos por las bellas calles de Pingyao repletas de comercios hasta la Ancient Government Buildings.

Construido en 1346 durante la dinastía Yuan, es considerado como uno de los mejores edificios gubernamentales del país. Cuenta con varios edificios y jardines que  recorremos con calma entre la multitud, disfrutando del lugar y antes de salir, subimos a la Torre del Fengshui desde donde hay unas vistas geniales sobre los tejados de la ciudad.

Seguimos caminando por las calles de Pingyao hasta llegar a la puerta que marca la entrada a la calle comercial Cheng Huang Street.

Proseguimos la caminata hasta el Templo Cheng Huang o del Dios de la Ciudad, otro de los grandes y antiguos templos de la ciudad que servía para protegerla. Aquí encontramos varios edificios con altares que forman el complejo y unas estatuas del zodiaco chino la mar de graciosas 🙂

Este es uno de los lugares que más nos gusta, y se respira paz a pesar del gentío. Encontramos muchísima simbología y es que los chinos son grandes supersticiosos.

Hemos visto varias tiendas que venden una especie de mosto típico de la zona y licores. Compramos un licor bastante fuerte (la etiqueta marca 45º) con un frasco bien mono por 20Y, directo a la colección de licores viajeros de mi marido 🙂

Después caminamos hasta el templo de Confucio. Aunque el lugar es hermoso y está catalogado con AAAAA por el Gobierno Chino, no estamos mucho… ya nos empiezan a parecer todos iguales y estamos agotados entre el calor y la caminata del día…

Tras una breve visita, decidimos que ya no podemos caminar más y estamos lejos del hotel… así que paramos al primer “bus” que vemos y le preguntamos al conductor si nos llevaría hasta el hotel, nos dice que sin problema, así que pagamos los 10Y pp que cuesta el transporte y en 10 minutos estamos en nuestro alojamiento. Nos hemos ahorrado una caminata de más de media hora y ¡nuestros pies lo agradecen! Comentaros que en Pingyao aunque el tráfico solo está permitido en ciertas calles y por locales que se dirigen a su casa/hoteles, veréis que está repleta de motos y coches eléctricos que no hacen ruido alguno pero que te salen de todas partes y aunque se considera peatonal, tienes que ir vigilando todo el tiempo o corres el riesgo de ser atropellado porque ellos ¡no vigilan!

Al llegar el dueño del hostal nos ofrece un plato con boniatos asados y manzanas para merendar que aceptamos encantados 🙂 Nos devuelve nuestra ropa limpia y planchada, ¡esto si que es un lujo! Así podemos viajar con menos equipaje a pesar de ser un viaje largo 😉

Son las 17h pasadas y decidimos descansar un ratito hasta que anochezca, estamos ko. A las 19h salimos de nuevo a la calle, nos acercamos hasta la puerta este de la muralla para verla por fuera, pero no la iluminan por la noche por lo que no se ve demasiado… Caminamos por la calle este hasta cruzar con la sur y bajamos por ella, si de día la ciudad tiene encanto, de noche mejora con sus fanalillos rojos por doquier.

Decidimos ir a cenar al Petit Resto de nuevo ya que la comida nos pareció deliciosa. Pedimos un par de platos de pollo, uno de fideos y uno de arroz con dos refrescos por 76Y todo, cenamos de maravilla, todo está delicioso.

Aunque en las tiendas exponen productos de artesanía de porcelana y madera muy chulas no compramos nada, los precios están bastante inflados dentro de las murallas por lo que hemos leído y todavía queda mucho viaje por delante. Volvemos al hostal dando un paseo entre farolillos. Paramos a comprar un par de cafés para mañana en una tienda en la calle este (14Y).

Son más de las 21h cuando llegamos de nuevo al alojamiento. Nos damos una ducha, preparamos las maletas y a dormir, mañana conoceremos un nuevo punto de nuestra ruta por China pero estamos felices de haber venido hasta aquí, la visita ha merecido mucho la pena 🙂

15/09/17: hoy cumplimos un sueño, recorrer un trocito de la Gran Muralla China

Día 3: visitamos una gran maravilla del mundo y acabamos el día frente a la moderna arquitectura del parque olímpico de Beijing

Nos levantamos algo antes de las 8h y bajamos a desayunar al Starbucks que tenemos delante del hotel, un par de dulces y dos frapuccino de té verde (a los que me aficionaría el resto del viaje) por 104Y y nos ponemos en marcha a pesar de ser muy temprano.

Hoy voy a cumplir un sueño, de esos que tienes desde pequeña… Aún recuerdo lo mucho que aluciné la primera vez que la vi en un libro de historia y pensaba que jamás podría visitarla. Pero ¡hoy voy a hacerlo, y podré decir que he caminado un trocito de la Gran Muralla China!

Después de mirar bien opiniones en diferentes blogs y foros, decidimos visitar el tramo que hay en Muntianyu. Bien conservado, no muy complicado de recorrer y relativamente cerca de Beijing. Así que tras el desayuno y con las pilas cargadas nos dirigimos al metro y vamos hasta la parada de Dongzhimen. Seguimos las indicaciones a Bus transfer hall (salida H) y luego vamos hacia los andenes norte de la estación de autobuses que está adherida a la estación de metro/tren. Deberéis seguir en todo momento los carteles que indican la línea del bus 916快. Es importante que os fijéis que lleva el icono “” que significa “rápido” ya que si no el trayecto puede eternizarse..

Cuando fichamos el andén des de el cuál sale el bus, vemos que hay uno a punto de salir. Así que nos echamos una carrerilla y conseguimos cogerlo. El trayecto cuesta 12Y y se puede pagar con las Beijing Card del metro (la tarjeta de contacto que compramos al llegar el primer día).

El trayecto dura aproximadamente una hora y la verdad es que tardamos un rato en estar seguros que es el bus correcto, ya que hace multitud de paradas en Beijing y pensábamos que sería un bus bastante directo al llevar el símbolo de exprés. Somos los únicos occidentales a bordo y los anuncios de parada son en chino, única y exclusivamente… el idioma es un problema en este viaje y cada día nos damos más cuenta de ello. Hay una familia india y entre sus apuntes y los nuestros, y los gps de los móviles conseguimos saber que se trata del bus que toca… La mujer tenía apuntada otra parada, pero le comentamos que en varios blogs encontré que era mejor esperar a la última parada y hacer caso omiso de los “charlatanes” que subirán en el bus intentando convencernos de que es la última y que vayamos con ellos a un “módico precio”.

Efectivamente, cuando falta poco para llegar, en las paradas que hace el bus, son varias las personas que intentan hacernos creer que debemos ir con ellos, pero hacemos caso omiso y esperamos a la última parada, junto a la estación de autobuses de Haoirou. Pasamos las Beijing Card de nuevo por el lector y la máquina nos descuenta los 12Y que cuesta el trayecto.

la parada correcta es fácilmente reconocible porqué es frente a este edificio

Nada más bajar ya nos esperan un montón de conductores ofreciéndose para llevarnos a los pies de la Muralla. Se nos acerca un local pidiendo 60Y por los dos, tras un duro regateo conseguimos bajarle a 50Y. El hombre acepta y en unos 20 minutos en coche, nos deja junto a las taquillas de la Gran Muralla.

El tipo nos acompaña hasta comprar las entradas, y suerte porque aunque no habla ni papa de inglés, se esfuerza por entendernos y nos ayuda a comprar la entrada que más nos interesa. De todas las opciones que hay, decidimos subir en telesilla y bajar en tobogán (120Y), más la entrada (45Y), más el shuttle ida y vuelta para que nos acerque a la falda de la muralla y ahorrar un buen paseo a pie (15Y), pagamos en total 360Y los dos. Nos despedimos amablemente del conductor y caminamos unos 400m hasta la parada del shuttle, haciendo antes una parada en el wc y comprando algo de picoteo en la calle comercial.

El trayecto del shuttle se supone que son 10 minutos pero pasamos por una zona que están de obras arreglando el tendido eléctrico y se alarga un poco más. Caminamos unos pasos desde el parking hasta la entrada del telesilla, parándonos a observar un mapa de la zona y deseando poder ver la Gran Muralla al fin…

En la entrada del telesilla nos marcan las entradas a la Muralla también y tras unas risas al subir a la silla porque echamos de menos los esquís, disfrutamos de las primeras vistas del gran muro de China. Es realmente alucinante poder estar aquí… y en realidad piensas que los chinos consiguieron “cercar el monte”.

podéis ver parte del recorrido del tobogán de bajada


El telesilla nos deja en la torre 6. Decidimos caminar hacia la izquierda y alucinamos con la sensación de estar pisando y tocando la Gran Muralla.


Aquí hay que venir con una mínima condición física puesto que el desnivel es elevado y hay muchísima pendiente y escalones entre las distintas torres. Es algo muy curioso, porqué no sé porqué motivo todos imaginamos la Muralla con un suelo liso… pero como os decía, los chinos pusieron cercas al monte y la Muralla recorre el pico del monte…

La pena es que el día está bastante nublado y no podemos disfrutar al 100% de la vista de la Gran Muralla sobre el horizonte, pero si alcanza la vista para darte cuenta de la mega construcción que hicieron los chinos en ¡¡¡el siglo V a.C!!!

las vistas desde el interior de las torres de vigilancia

Esta antigua fortificación construida para proteger la frontera norte del imperio chino de los ataques de los nómadas provenientes de Mongolia y Manchuria fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987 y una de las 7 Nuevas Maravillas del Mundo Moderno en 2007.

Se calcula que tiene unos 7.000 kilómetros de largo (contando todas sus ramificaciones y construcciones secundarias), y va desde la frontera de China con Corea del Norte hasta el Desierto de Gobi, aunque desgraciadamente tan solo se conserva un 30% de ella.

Y nosotros, casi sin darnos cuenta hemos recorrido unos poquitos kilómetros de esos 7.000 y estamos junto a la torre 11.

Decidimos volver hacia la 6 ya que si seguimos adelante hay mucho más desnivel y hay que contar con fuerzas para la vuelta…

En total estamos más de 3h disfrutando del lugar… ¡sin palabras! Cuando llegamos de vuelta a la torre 6, nos dirigimos a la estación de salida del tobogán echando antes un último vistazo a este maravilloso lugar para retenerlo para siempre en nuestras retinas.

El patinete con el que bajas por el tobogán es muy sencillo de llevar. Debes mover la palanca hacia delante si quieres acelerar y hacia atrás para frenar. Si lo dejas en modo caída libre, coge bastante velocidad y es muy divertido, pero nos tocan unos caguetas por delante que van a 2 por hora y tenemos que estar frenando todo el tiempo. El recorrido transcurre a través de la vegetación A los pies de la Muralla y aunque hay bastante desnivel, es fácil de bajar.

Una vez abajo, vamos a comer unos bocatas al Subway, son más de las 15h y ¡estamos hambrientos! Pedimos dos refrescos, dos bocatas al gusto y dos bolsas de chips por 110Y. No está nada mal, después de la caminata entran muy bien, la verdad.

Aunque sabemos que aquí serán mucho más caros los imanes que en Beijing, no podemos irnos sin uno de este lugar para nuestra colección. Así que en un pequeño local que hay junto al Subway, compramos uno que no está demasiado mal de precio (35Y).

Volvemos a la parada del shuttle que nos lleva de vuelta a la entrada del recinto. Apenas hay conductores aquí, y falta hora y media para el siguiente bus hasta la estación de buses de Haoirou… pero vemos a una pareja de franceses que se encuentran en la misma tesitura que nosotros, y les decimos de compartir transporte hasta la estación de autobuses. Aceptan y conseguimos pactar con una mujer que nos lleve por 30Y la pareja. La señora tampoco habla inglés pero es muy amable y nos lleva hasta la parada del 916 exprés que regresa a Beijing. No tenemos que esperar nada porque justo al llegar nosotros, lo hace el bus también. La señora muy amable nos indica que ése es el bus que nos llevará a Beijing.

Por 12Y y tras una hora y cuarto aproximada de trayecto, estamos de nuevo en la estación de autobuses de Dongzhimen. Allí cogemos el metro (3Y) y nos vamos derechos al hotel a darnos una ducha y a echarnos una buena siesta. Estamos agotados de la caminata pero muy felices por haber podido vivir esta maravillosa experiencia que no olvidaremos jamás.

Sobre las 19h salimos de nuevo al metro, y tras varios trasbordos interminables y 45 minutos de trayecto, llegamos a la parada Olimpyc Green (4Y). Estamos en la zona olímpica de Pekín. Aquí se concentran maravillas de la arquitectura china que se construyeron para las Olimpíadas de Beijing 2008. Damos un paseo por la zona aunque solo vemos los edificios más representativos como el Nido o Estadio Nacional de Pekín, llamado así por la forma de nido que tiene. Se trata de una gran estructura metálica que obtiene luz solar para auto abastecerse y recoge el agua de la lluvia para regar su césped.

Vemos también la Antorcha Olímpica, una altísima estructura en la que estuvo la llama de los Juegos de 2008 y que cambia de color continuamente haciendo diferentes juegos de luces.

El parque es inmenso y nosotros ya nos hemos pegado una buena caminata hoy, así que después de ver sus dos edificios más representativos, entramos al centro comercial Xin’ao buscando un restaurante dónde cenar.

Nos decantamos por uno fusión chino/japonés en el que comemos varios platos bien buenos por 125Y. Estábamos nosotros tan tranquilos comiendo, cuando una clienta local empieza a montar una porcata tremenda a los camareros… no sabemos de qué va la cosa porque no entendemos chino, pero no os podéis imaginar la que se lía en un momento… Después de cenar con espectáculo incluido (no queráis ver nunca a una china realmente enfadada), damos una vuelta por el centro comercial pero son casi las 22h y ya está cerrando todo, así que volvemos al metro y tras hacer el mismo trayecto a la inversa (4Y) llegamos al hotel que son casi las 23h. De nuevo a la ducha (hace muchísimo calor y humedad en Beijing) y a dormir, hoy ha sido un gran día en el que hemos cumplido un sueño: ¡poder recorrer un trocito de la Gran Muralla China!

Castillo de Miravet y cuevas de Benifallet

Hoy de nuevo cogemos el coche para hacer turismo de cercanía. Vamos a visitar el Castillo de Miravet y las Cuevas de Benifallet en la provincia de Tarragona.

Subimos con el coche hasta el aparcamiento del castillo (gratuito) y ya desde aquí nos hacemos una idea de la majestuosidad del lugar.

Considerado como uno de los edificios más representativos de la arquitectura templaria en Europa, el Castillo de Miravet se construyó entre los siglos IX y XI sobre una colina bordeada por el río Ebro, lo que le daba una ubicación estratégica y un plus de seguridad para evitar las invasiones de los enemigos.

Pasamos por información donde compramos las entradas (3,5€ por persona) y esperamos a que comience el siguiente tour guiado que nos llevará por las distintas zonas del castillo y nos explicará la historia de éste. Os dejo enlace a su web para mayor información.

La visita guiada dura aproximadamente hora y media y nos explican la historia del lugar desde su construcción en la época de los Templarios, pasando por las Guerras Carlinas, la Batalla del Ebro en la Guerra Civil española y la firma del Estatuto de Catalunya en 2006. A lo largo del recorrido podemos ver la estructura poligonal con cinco torres, contrafuertes y un patio de armas en medio, alrededor del cual se distribuyen las dependencias siguiendo el modelo de planta de un monasterio de estilo cisterciense, adaptado para las funciones básicas militares que tenía el castillo.

Así como las dependencias más destacadas de la edificación como son las caballerizas, la cisterna, el refectorio, la bodega y silos, la sala capitular y el templo románico. Así como sus dos torres más importantes, la del Tesoro que contenía el archivo de la orden y su tesoro; y la Torre de la Sangre conocida por ser lugar de ajusticiamiento de caballeros templarios que no quisieron rendirse a la conquista de 1308.

la capilla

sala dónde se ubicaban las cisternas y los pozos

La visita acaba en lo alto de la azotea del castillo desde dónde hay unas vistas fabulosas de las tierras de Miravet y de la cuenca del Ebro, y comprendes porqué el castillo no llegó a ser conquistado nunca gracias a su posición geográfica. Al acabar la visita nos dejan tiempo libre para acabar de ver el recinto por libre. Pasamos un buen rato disfrutando del lugar que tantas historias debe guardar entre sus muros.

iglesia y pueblo de Miravet

Se nos hace la hora de comer, así que volvemos al coche y bajamos al pueblo de Miravet con la idea de comer alguna cosa, pero resulta que están de fiesta mayor y no encontramos dónde degustar la comida de la zona… decidimos poner rumbo a la cercana población de Benifallet.

Son casi las 15h, así que entramos al primer restaurante que encontramos dónde tomamos una ensalada y un entrecot (mi marido) y una pierna de cordero (yo) a la brasa con guarnición. De postre, una buena crema catalana con café, copa de vino y agua por 45€ los dos. Casi que salimos de allí rodando y desabrochando el botón del pantalón… ¡todo delicioso! Es lo mejor de hacer turismo de cercanía, probar la gastronomía de los pueblos 😛

Volvemos al coche y nos dirigimos a las Cuevas de Benifallet. Compramos la entrada (7€ por persona) y esperamos 20 minutos hasta la siguiente visita guiada (solo se puede acceder a las cuevas acompañados por un guía).

Se trata de las cuevas más famosas de Catalunya y fueron descubiertas en 1968 por el Grupo de Espeología de Gràcia (Barcelona). Se componen por varias grutas: las cuevas de Aumidiella (datan del neolítico), la cueva Marigot, la del Avenc del Sifó, la cueva del Dos y la cueva Meravelles. Éstas dos últimas son las únicas abiertas al público.

Cuando se reúne el grupo de la visita guiada nos llevan hasta la entrada de la Cueva Meravelles (maravillas). Con un recorrido total de 510 metros y un desnivel de 9,82 metros, se conforma por varias formaciones como estalactitas, estalagmitas, columnas, coladas, banderas, macarrones, excéntricas y pozos que la guía nos va mostrando mientras avanzamos por el interior de la cueva. Es realmente bonita, la pena es que no se pueden hacer fotos en el interior… 😦

Salimos a la calle y tras caminar unos metros entramos por una de las bocas que tiene a la Cueva del Dos, conocida así por tener dos grutas de entrada. Esta cueva tiene un recorrido de 253 metros con un desnivel de 12. Aquí también vemos muchísimas formaciones calcáreas, destacando sobretodo las columnas y las banderas. Tampoco aquí dejan hacer fotos ya que el flash de las cámaras daña las formaciones, y lo de prohibir el flash no les resultó ya que la gente hacía lo que le daba la gana…

Os dejo un par de fotos extraídas de internet para que os hagáis una idea:

extraída de la página web de las cuevas

La visita dura aproximadamente 1h y disfrutamos muchísimo de las maravillas que ofrece la naturaleza. Recomendamos encarecidamente su visita. No es complicado hacer el recorrido y pueden entrar niños. Os dejo su web para mayor información 😉

Volvemos al coche y ponemos rumbo a casa. Hemos pasado un buen día conociendo un trocito más de nuestra tierra 😀

Resumen del 2017 viajero…

¿¡Soy la única a la que el tiempo cada vez le pasa más deprisa?! ¡¡Esto es de vértigo!! Parece que era ayer cuando escribía la misma entrada del 2016, y ya estamos cerrando otro año… La verdad es que cuando el diciembre pasado nos compramos el piso no pensábamos que el 2017 nos daría para tanto, pero hoy revisando fotos me he dado cuenta que realmente hemos hecho muchas cosas… por eso debe ser que mis amigos y familia me dicen siempre ¿a dónde te vas ahora? 😛

La verdad es que empezamos el 2017 de la mejor forma posible: de viaje 🙂 A mitad de enero poníamos rumbo a la que sería la primera escapada del año con destino: Budapest. No dábamos un duro por ella porque la previsión del tiempo era de -13ºC pero la verdad es que nos sorprendió gratamente y disfrutamos un montón de la capital de Hungría. Tenéis el diario completo en el blog 😉

Pasamos el resto del invierno en las pistas de esquí… muchos sábados subiendo a La Molina, Port del Comte y Vallter 2000 disfrutando un montón de la sensación de libertad y desconexión que nos ofrece esta actividad mientras disfrutamos de paisajes fabulosos.

Llegó la primavera y dedicamos los findes a excursiones y caminatas por nuestra tierra para seguir conociendo patrimonio, cultura, historia y naturaleza. Hicimos una visita la Seu Vella de Lleida en la que hacía años que no estábamos, estuvimos en el Monasterio de Sant Miquel del Fai, en los Gorgs de la Alta Garrotxa (piscinas naturales), las Pinturas Rupestres de Cabrafeixet, Sitges y las bodegas Grau en el Pla de Bages. Tengo pendiente hablaros de estos lugares pero ya os adelanto que si tenéis oportunidad de visitarlos ¡no lo dudéis!

Mayo y con él una escapada de chicas en plan disconnecting people… repetí London por tercera vez, pero esta vez me fui con tres amigas. Para una de las chicas era la primera vez así que hicimos algunos clásicos como Hyde Park, Big Ben o Buckingham Palace, pero también disfrutamos de caminatas por la ciudad, y compras en los mercados de Camden y Portobello, y sobretodo echándonos unas risas tremendas 🙂

Como es habitual hemos seguido conociendo rinconcitos de la ciudad que hace 10 años nos acogió, Barcelona. Hicimos visitas guiadas al Park Güell, a la cárcel La Model y al Recinto Modernista de Sant Pau. Además de muchos paseos en bici viendo la ciudad desde otra perspectiva. También nos hemos aficionado a la visita del Palo Alto Market que hacen todos los primeros fin de semana del mes en el Poblenou y que os recomiendo si queréis comprar artículos artesanales de nuevos emprendedores 🙂

En septiembre volvimos a subirnos a un avión para disfrutar de nuestro viajazo del año, un destino que hacía mucho tiempo que nos llamaba la atención y que habíamos tenido que descartar en un par de ocasiones… finalmente conseguimos irnos 22 días a China. Es un destino que aún estoy “digiriendo”… y es que creo que para hacer China por libre hay que tener bastante experiencia viajera puesto que la barrera idiomática hace que en muchos momentos te sientas “vendido” y tengas que espabilarte con todos los recursos que tengas a tu alcance. Hubo momentos impresionantes, de esos que se quedan grabados para siempre como recorrer un trocito de la Gran Muralla, estar frente a los Guerreros de Terracota, la Ciudad Prohibida o a los pies del Gran Buda de Leshan; fue maravilloso disfrutar de los paisajes kársticos de Guilin y Yangshuo, y de las calles tradicionales de Xi’an o Pingyao, así como de los rascacielos de Beijing o Shanghai. Pero también hubo momentos duros en los que pensábamos que nos quedábamos tirados a 150km de nuestro hotel… Os hablaré de él sin duda, mientras os hago un adelanto con algunas fotos 🙂

Y totalmente de imprevisto, hemos terminado el año como lo empezamos: ¡viajando! Y es que con apenas 10 días de antelación preparamos otra escapada para mitad de noviembre en la que visitamos Lisboa. Disfrutamos de los grandes monumentos de la ciudad así como de una visita de un día a Sintra visitando su Palacio da Pena y la Quinta da Regaleira.

Como veis no ha estado nada mal el 2017. Muchos cambios a nivel personal, mucho trabajo, mucho estrés por la reforma… pero con una gran recompensa: seguir conociendo trocitos del mundo que nos rodea y seguir creciendo con mis viajes 😉

¿Y el 2018? Pues de momento sin ningún plan concreto pero con muchos destinos en el tintero que esperamos poder conocer pronto como comenzar a descubrir países del norte de Europa, volver a EEUU o quizá darle una oportunidad a América Latina… ¡el 2018 nos dirá! Pero mientras, quiero desearos una…

¡¡¡MUY FELIZ NAVIDAD Y UNA GRAN ENTRADA AL 2018!!!

¡Deseo realmente que el próximo año os traiga grandes aventuras y nuevas experiencias viajeras a todos/as y sobretodo mucha salud para poder disfrutarlas a tope! (deformación profesional)  😉

¡Un abrazo!

CURRICULUM VIAJERO

Mi currículo viajero no es muy extenso aún… pero espero ir añadiendo destinos visitados a la lista.

Como comenté, no me dedico profesionalmente a viajar, si no que es mi gran pasión. Y no me gusta viajar por tachar lugares del mapa si no que siempre he sentido curiosidad por conocer lugares, su historia, su gastronomía, su cultura… vaya a crecer viajando, porque aunque a algunos les parezca una chorrada, viajando se aprende y mucho. Uno aprende a moverse, a ser autónomo, a relacionarse, a salir de apuros, a disfrutar, a sentir, a conocer, a uno mismo, al que te acompaña… a vivir.

Excepto el viaje a Egipto, todos mis viajes son por libre. Es por ello que necesitan tiempo de preparación y mucha documentación. Viajar por libre puede ser arriesgado en el sentido que debes espabilarte para visitar los lugares, moverte y encontrar un buen alojamiento, pero te da la libertad de crear tus propias rutas, de buscar aquello que te interesa, salir de lo habitual y te permite perderte en cualquier momento, dedicarle el tiempo que quieras a cada visita y modificar la ruta in situ en función de lo que más te apetezca en cada momento.

Muchos creen que viajar es caro. Yo aseguro que por libre se ahorra mucho y que cuanto más viajas, más trucos aprendes para ahorrar 😉 Puedes viajar a muchos sitios con presupuestos ajustados, pero necesitarás tiempo para prepararlo…

A día de hoy, la vista global en Google Maps de mis viajes es ésta:

Muchas veces nos empeñamos en irnos a la otra punta del mundo y olvidamos que a pocos kilómetros de casa podemos encontrar lugares maravillosos. El mapa de mis viajes por España es éste. Debo decir que no están incluidos en él los lugares visitados en Catalunya, mi tierra, tendré que ponerme a ello…

esp

Europa esconde grandes ciudades y bonitos rincones, nos acerca a la historia más reciente y nos enseña mucho de nuestro día a día. Conocemos varias capitales del “viejo continente” y esperamos poder seguir recorriéndolo… hasta la fecha, hemos estado en Francia, Suiza, Bélgica, Italia, Vaticano, Reino Unido, República Checa, Portugal, Alemania, Andorra, Hungría y Holanda.

Mi primer gran viaje fue en 2005. Viaje de final de estudios, 11 compañeras nos aventuramos durante una semana a conocer el antiguo Egipto. Fue un viaje que costó mucho decidirse por el destino y cuando lo hicimos, estábamos como locas porque llegara la fecha de partir… fue un viaje inolvidable y que algún día repetiré con mi marido. Aunque se puede hacer por libre, preferimos pagar un poco más y hacerlo organizado por agencia, aunque disfrutamos de dos días por libre en El Cairo y alrededores. Os hablaré de él…

egipto copia

Asia es un continente muy rico a mi parecer. En 2014 nos aventuramos por el sureste asiático por primera vez, pasamos 25 días en Indonesia. Un país de contrastes. Naturaleza en estado puro, playas, fauna, flora, volcanes y, cultura… conviven budismo, islam, hinduismo y cristianismo así que imaginad la riqueza de su cultura y sus templos. Fue el viaje más largo que hemos hecho, 27 días en total recorriendo algunas de sus islas para conocer los grandes templos y volcanes de Java, ver orangutanes en su hábitat en Borneo y a los dragones de Komodo en Flores, y disfrutar de los templos hinduístas y las playas de Bali. Os cuento nuestro día a día en destino aquí.

fuente Google Maps

En 2015 volvimos a Asia… y es que los que me conocéis ya sabéis que Asia me tira y mucho 🙂 Esta vez, primera incursión en territorio chino aunque con ciertas peculiaridades. Disfrutamos de 6 noches/7 días en Hong Kong y de nuevo por libre. Viaje organizado en menos de 15 días… si, si lees bien. Fue un destino al que le teníamos ganas desde hacía tiempo y que no nos defraudó. Rascacielos, luces de neón a un lado de la calle y mercadillos con puro regateo al otro. Ese contraste entre moderno y tradicional que me recordó en ciertos aspectos a Japón, pero que a la vez también me recordaba en ciertos aspectos a Indonesia… creo que si es tu primer viaje a Asia, Hong Kong puede ser una muy buena opción 😉 Aquí tenéis el diario con todo tipo de detalles 🙂

HK copy

Entre Indonesia en 2014 y Hong Kong en 2015, nos picó el gusanillo del sudeste asiático… así que en 2016 hicimos nuestro primer viaje con mochila poniendo rumbo a Tailandia. Disfrutamos de 15 días completos para descubrir rincones alucinantes del país. Bangkok, la gran urbe del sudeste, es un auténtico caos. Cuenta con algunos lugares realmente bonitos, pero en esencia son tuk-tuk, puestos callejeros y mercados dónde regatear 🙂 Ayutthaya, la antigua capital del país conserva algunos de los grandes templos, otros quedaron en ruinas en la guerra con Birmania, pero aún así merece una visita. Chiang Mai esconde rincones alcinantes como el Doi Suthep y vivimos una de esas experiencias que quedarán en nuestra mente para siempre: pasar un día ayudando a cuidar elefantes. Pero si algo tiene Tailandia que no olvidaré jamás, son sus fabulosas playas de arena blanca y aguas cálidas y transparentes, el paraíso está en las islas del mar de Andamán. ¡Aquí tenéis el diario de viaje con mucha info!

thai

Y en 2017 conseguimos al fin cumplir el deseo de visitar el “gigante asiático”, pasamos 22 días recorriendo un trocito de China. Tras hacer todo el papeleo para el visado en el Consulado de China en Barcelona, entramos al país por Beijing dónde pasamos 5 días, haciendo excursión de un día a Muntianyu para recorrer unos kilómetros de la Gran Muralla China. Cogimos un tren de alta velocidad hacia la mística ciudad amurallada de Pingyao dónde tuvimos la sensación de estar en la edad media china. Siguiente punto en la ruta fue Xi’an con sus Guerreros de Terracota y su ciudad amurallada. Tras dos noches en la ciudad volamos a la verde Chengdu, rodeada de bosques de bambú dónde pudimos disfrutar de la visita a una reserva de osos panda y al gran Buda de Leshan. De allí, nuevo vuelo interno hasta Guilin, “pequeña” ciudad entre paisajes kársticos formados por el río Li, con su crucero hasta Yangshuo dónde dormimos en un retiro junto al río. Toda una experiencia. Y acabamos nuestros días por China en la cosmopolita Shanghai rodeados de 3000 millones de chinos celebrando su fiesta nacional y sus vacaciones… Un viaje intenso por la complejidad de éste y la gran barrera idiomática pero muy enriquecedor y que nos ha hecho crecer mucho como viajeros y como personas. Cuando acabe de digerirlo, os hablaré de él… mientras, os dejo los preparativos para aquellos que queráis visitarlo.

Pero si algo tiene Asia es mi país favorito: Japón. Su cultura, su gastronomía, su gente, su naturaleza, sus ciudades, sus templos, sus parques, su religión… todo en Japón me apasiona. Creo que si existe un país superior en este planeta, sin duda es Japón. He estado dos veces allí, y volvería con los ojos cerrados cada año. Kyoto, es mi ciudad favorita en el mundo; encontrar un templo o un parque en cada esquina es maravilloso. Tokyo, es para mi la GRAN capital, lo tiene todo: ocio, transporte, facilidades, tiendas, templos, tradición, modernidad… Pero Japón no es solo sus dos capitales, si no un sinfín de ciudades, pueblos y lugares que esconden verdaderas maravillas. Tenéis el relato diario de los dos viajes (2011 y 2013) y un montón de trucos para preparar un viaje por libre al país del sol naciente.

fuente Google Maps

Pero también hemos estado en los ¡USA! 🙂 Creo que todo aquél que se considere viajero, debe poner los pies alguna vez en su vida en la big city, es todo un imprescindible y no podía faltar en nuestra lista de lugares visitados. Así que en septiembre de 2015, volamos al otro lado del Atlántico para conocer  la “capital” de Estados Unidos y casi que del mundo (por lo archiconocida que es)… ¡New York! Pasamos 6 días/5 noches en la ciudad y pudimos disfrutar de todos sus barrios, pero sobretodo el gran Manhattan. Esa sensación de dejà vu continua que tienes caminando por sus calles es alucinante. Reconocer escenarios de pelis y series, emociona. Y subir a sus grandes miradores -a los tres- fue toda una experiencia. También fue un viaje que organizamos de forma bastante exprés, en apenas 20 días montamos nuestro viaje por libre… es lo que tiene coger el pasaporte a menudo, ¡que cada vez necesitas menos tiempo para comprar billetes, reservar hotel y salir pitando!

nyc

Espero poder hablaros de todos ellos, con todo detalle, y que la lista ¡nunca deje de crecer!

¿Me acompañas a recorrer mundo y a crecer viajando?

Congost de Mont-rebei

Hace tiempo que me apetece aparcar un poco el relato de los grandes viajes y explicaros un poquito los lugares tan fabulosos que tenemos cerca de casa, de los que a veces nos olvidamos. Hoy quiero explicaros una escapada al Congost (desfiladero) de Mont-rebei, en la sierra del Montsec entre las provincias de Lleida y Huesca, una escapada que hicimos en la primavera de 2016 con mis padres y mi hermana pequeña saliendo desde Lleida, mi ciudad natal.

Salimos de Lleida a las 7,30h. Hacía años que no pasaba por estas carreteras y es emocionante recordar antiguos viajes en coche con la familia. Hacemos una parada en Tolva para comprar unas cocas de esta localidad que son deliciosas. La gente suele conocer más las cocas de recapte de Camarasa, pero las del Tolva no tienen nada que envidiar y las dulces casi que me gustan más 😛

En un par de horas llegamos al destino y dejamos el coche en el parking 1, junto a la caseta de información del Congost. Nos cobran 4€ por dejar el coche. Este es un dato curioso… hay acceso al Congost desde Catalunya y desde Aragón, si aparcas en la entrada catalana se paga parking, si aparcas en la zona maña no. Decidimos entrar desde la zona catalana ya que los desfiladeros son más impresionantes desde aquí, si lo que os interesa son las escaleras en la montaña, entonces quedan más cerca desde la entrada aragonesa.

Pedimos un mapa de la zona en la caseta de información y allí el hombre nos da alguna recomendación de las posibles rutas que hay. Hay quién hace la ruta completa si alguien le espera con el coche en la otra entrada, quién hace la ida a pie y la vuelta en kayak por el río, quién hace ida y vuelta a pie… todo depende de las características del caminante. Nosotros vamos con mis padres y la idea es pasar un rato agradable sin presiones, así que decidimos comenzar por aquí y caminar hasta que nos sintiéramos cómodos para luego desandar el camino hasta el coche.

La primera parte del camino se hace fácil ya que es bastante llano, solo ligeras pendientes antes de llegar al puente colgante.

Las vistas del río desde aquí son geniales. Echamos unas fotos y cruzamos el puente. Cruzan los demás primero, yo me quedo atrás para hacerles alguna foto cruzando y luego paso yo. Al hacerlo van detrás un grupo de chicos jóvenes, uno de ellos va saltando y yo cruzo sin tocar con los pies al suelo, me hace volar 😀

Tras eso, seguimos el camino. En esta parte sigues subiendo (con poca pendiente) entre árboles en flor por lo que aquí se está fresquito.

Y tras unos minutos, llegamos a la zona más bonita del congosto que forma el río Noguera Ribagorçana al cruzar la sierra del Montsec. Se trata del único gran desfiladero de Catalunya que se mantiene virgen sin que lo atraviese ninguna carretera, ferrocarril o línea eléctrica. Tan solo lo cruza un camino parcialmente excavado en la roca que permite disfrutar de una forma muy especial de este espectacular lugar.

Las paredes del congosto llegan a alcanzar más de 500 metros de caída vertical, con lugares dónde la anchura mínima es de tan solo 20 metros.

El camino da un poco de vértigo porque no es demasiado ancho y no tiene protecciones, además hay muchos caminantes y piensas si resbalo me mato fijo… Aún así merece mucho la pena hacerlo porque la vista es impresionante. Cada pocos metros hay bancos dónde poder sentarse a admirar la belleza del lugar.

Recorremos un poco más de la mitad del camino, unos 5 km. No nos atrevemos a hacerlo entero porque luego habrá que desandar lo andado y mi padre tiene una rodilla un tanto fastidiada… Aún así disfrutamos muchísimo. Emprendemos el camino de vuelta que se hace bien, solo que ahora ha avanzado la mañana y hay mucha más gente lo que dificulta el paso por algunos puntos.

Cuando llegamos al coche es mediodía así que hacemos una pausa para comernos los bocatas que llevamos. En la zona del parking hay algunas mesas con bancos para hacer picnic y baños públicos bastante decentes.

Tras el bocata decidimos coger el coche e ir con él hacia el otro extremo del congosto. Tardamos unos 45 minutos en llegar, dejamos el coche, como os decía en esta zona no se paga por aparcar. Caminamos unos 400m hacia la ermita de Sta Quiteria y S. Bonifacio, construida a mediados del siglo XI que se encuentra en lo alto de una pequeña colina y desde allí arriba hay unas vistas fabulosas del congosto entero a un lado, y del pantano de Tavertet al otro. Subir la pendiente ha merecido mucho la pena, sin duda.

Con unas vistas estupendas nos despedimos de este lugar con la idea de volver en otra ocasión a terminar la ruta desde el lado aragonés.

Volvemos al aparcamiento y antes de poner rumbo a casa, nos tomamos unos cafés en un pequeño bar que hay y luego emprendemos el viaje de vuelta a casa. Tras un par de horas de camino parando en Tolva de nuevo a recoger las cocas que encargamos esta mañana, llegamos a casa.

Hemos pasado un bonito día y hemos conocido un rinconcito fabuloso al que recomiendo ir. Desconozco la dificultad de la parte de la ruta que asciende por las escaleras en la montaña, pero el tramo que hicimos nosotros no me pareció demasiado complicado, no es necesario estar plenamente en forma para hacerlo. Eso si, calzado cómodo de montaña, agua para ir bien hidratados y una buena cámara para poder capturar la belleza del entorno que ofrece el Congost de Mont-rebei.

13/10/16: descubrimos las fabulosas playas de las islas Phi Phi

Día 13: Bamboo Island, Monkey Beach, Phi Phi Don, Phi Leh Bay, Viking Cave, Lohsamah Bay y Maya Bay… ¡no sé con cuál me quedo!

A pesar de que hoy el tour empieza más tarde, a las 7,30h ya estamos en pie. Desayunamos en el restaurante del hotel (lo tenemos incluido) y a las 8,45h estamos en Railay West Beach dónde nos recogerá el barco que nos llevará a recorrer algunos puntos de Koh Phi Phi, con el tour que contratamos hace un par de días a través de la agencia del hotel.

Sobre las 9h llega un barco grandote, un speed boat. A bordo ya hay algunas personas que han recogido en otro embarcadero. Nos dan un chaleco salvavidas a cada uno y zarpamos, ¡menuda velocidad coge este chisme!

Las islas Phi Phi son uno de los mayores reclamos turísticos de esta zona del mar de Andamán, y también pertenecen a la provincia de Krabi. Son un archipiélago de pequeñas islas, siendo las principales Koh Phi Phi Don, Koh Phi Phi Leh, Koh Pai o Bamboo Island y Koh Yung o Mosquito Island. Estan consideradas Parque Nacional y tan solo está habitada Phi Phi Don por lo que para recorrerlas se debe pagar una tasa de 400 baths por persona que abonamos en el momento de embarcar a los guías del barco quienes hacen el pago cuando llegamos a la primera isla que visitamos.

En unos 40 minutos llegamos a Bamboo Island y tras echar el ancla en la playa nos dicen que tenemos 40 minutos para disfrutar de un baño en esta isla de playas de arena súper blanca y agua cálida, ¡un verdadero placer para los sentidos!

nuestro barco

Nos reímos bastante con un grupo de chinos que hay cerca nuestro que nos sorprenden bañándose con los chalecos salvavidas en la orilla, pero vaya que el agua no les llegaba ni a las rodillas y ellos con su chaleco 😀 Viendo sus reacciones, ¡creo que no habían visto el mar en su vida!

Cuando ya es casi la hora de embarcar de nuevo se empieza a nublar de lo lindo, vienen unos nubarrones enormes y muy negros hacia nosotros que amenaza con descargar en breve…

Tras un baño de lo más agradable, volvemos al barco y nos dirigimos al siguiente punto justo cuando empieza a llover… en este momento todos los que vamos a bordo nos apretamos los chalecos salvavidas e intentamos sujetarnos dónde podemos porque el  barco pega unos botes considerables… y es que ¡menudas olas con la tormenta! De nuevo, los chinos nos llaman la atención porqué gritan como histéricos con cada salto que da el barco 😀

Tras 20 minutos de viaje movidito, llegamos a Phi Phi Leh y paramos frente a la Vicking Cave, la cuál vemos desde la proa del barco. Se trata de unas cuevas en los acantilados de una minúscula isla que están habitadas. No se visitan por respeto a sus habitantes pero si que permiten que los barcos se acerquen para que veamos cómo viven entre rocas.

Seguimos hasta Pi Leh Bay, una laguna natural formada entre grandes acantilados. Y de nuevo llueve… esperemos que se mejore un poco el día. Aún así, las vistas son espectaculares, de lo mejorcito que hemos visto nunca 🙂

Tras unos 20 minutos de navegación a saltos por el oleaje, llegamos a Maya Bay. Escondida entre formaciones rocosas y acantilados, esta isla es famosa por ser el escenario de la película The Beach protagonizada por Leonardo DiCaprio.

La playa es preciosa pero está abarrotada de gente y de barcos… nuestra guía nos dice que al otro lado de la isla hay otra playa menos visitada, así que nos dirigimos hacia allá. Se tarda unos 5-10 minutos en llegar por un camino entre la densa vegetación de la isla, entre la que encontramos un pequeño altar con ofrendas.

En el otro extremo de la pequeña isla, encontramos un acantilado en el que han colocado una cuerda para bajar y subir del agua, pero no vemos muy claro el baño en esta zona ya que hay bastantes corrientes, así que echamos algunas fotos porque el lugar es bonito y volvemos a la playa principal.

Aquí tomamos alguna instantánea más para el recuerdo y luego nos damos un buen chapuzón de nuevo bajo la lluvia.

Tras 30 minutos en la isla volvemos al barco, y en unos 15 minutos llegamos a Monkey Island, una pequeña isla que se han agenciado un buen grupo de macacos con mala baba que se intentan subir a los barcos en busca de comida.

Algunos pasajeros de otros barcos echan comida a los monos de la playa, pero nuestros guías nos lo desaconsejan ya que se suelen poner agresivos y dicen que han visto a algún mono atacar a turistas… así que evitando problemas, nos quedamos todos quietecitos limitándonos a ver a los monos intentando subir a los otros barcos.

Tras unos minutos proseguimos hacia Hin Klarng, una zona de corales a mar abierto dónde anclamos para poder hacer un rato de snorkel, nos dejan gafas y tubos y nos dicen que bajemos con los chalecos puestos para mayor seguridad. Me sorprende ver como solo bajamos a hacer snorkel 4 o 5 personas de las 12 que vamos a bordo, la mayoría se quedan a bordo… pero nosotros no nos lo pensamos ya que estábamos esperando esta parte del tour y disfrutamos de 45 minutos de un snorkel chulísimo 😀 Vemos bonitos corales, peces de todo tipo, incluido ¡un pez trompeta! Los peces se acercan a ti si te quedas quieta y como el agua está templada invita a quedarte quieto observando.

Pongo el móvil en la bolsa hermética que llevo y grabo un poco, aunque apenas se ve nada en el vídeo, el agua está transparente y cálida, ha dejado de llover y luce un sol radiante… es uno de esos momentos viajeros que pasarán al top 10 🙂

Os dejo el vídeo, aunque no es muy bueno os podéis hacer la idea de los pececillos que había 🙂

Después de esta experiencia genial, volvemos al barco y en unos 10 minutos llegamos a Phi Phi Don dónde vamos a comer. Tenemos la comida incluida en el tour y hoy toca bufet. La mayoría de la comida que ofrecen es thai, pero vemos que hay espaguetis y salsa de tomate y no nos lo pensamos mucho 😛

Tras la comida y un café, vamos a dar una vuelta por la zona, repleta de tiendas de souvenirs y algún alojamiento (recordad que esta es la única isla habitable de la zona) y a las 14,30h volvemos al barco.

Tras un día genial conociendo las maravillas que esconde el mar de Andamán, volvemos a Railay. Tenemos unos 45 minutos de trayecto de nuevo entre grandes botes por las olas y es que en algunas zonas llueve.

Cuando llegamos a Railay West, decidimos pasar la última tarde en este paraíso en su mejor playa, así que caminamos unos 20 minutos hasta llegar a Pranang Bay. Nos damos un buen baño en su agua cálida y disfrutamos de la puesta de sol aquí, metidos en el agua. Mañana volvemos a Bangkok y la verdad es que nos da una pena tremenda dejar este lugar… ¡si el paraíso existe, aquí tiene un pedacito!

Cuando anochece, volvemos a la habitación, nos arreglamos y tras embadurnarnos bien de repelente de mosquitos salimos hacia la calle comercial que hay detrás del hotel dónde hay tiendas de souvenirs, bares, restaurantes y agencias de turismo. Decidimos cenar aquí, mi marido se pide un steak con salsa de champiñones, verduras y patatas fritas con una cerveza, y yo una pizza con un refresco (860 baths todo). Está todo delicioso… aquí los precios son algo más altos que en las grandes ciudades, se nota que es más turístico.

Después de la cena, volvemos a nuestra villa. Hacemos las mochilas y nos damos un baño en el jacuzzi para despedirnos de él 😀

Justo cuando nos íbamos a dormir, mirando las redes sociales nos enteramos que el Rey de Tailandia, Bhumibol Adulyadej, ha fallecido esta tarde. Nos quedamos bastante preocupados puesto que no sabemos cómo nos afectará al resto del viaje… mañana volvemos a la capital del país, y esperamos no tener problemas puesto que vemos que se ha decretado un duelo oficial ¡sin fecha de fin!

12/10/16: islas, acantilados, cuevas, cascadas… en el Ao Phang-Nga National Park

Día 12: recorremos el Ao Phang-Nga NP y descubrimos sus rincones

Hoy toca madrugar un poco ya que tenemos contratado un tour para casi todo el día. Desayunamos en el bufet del hotel y a las 7,50h vamos a la oficina de turismo que hay en el hotel como acordamos ayer. Nos acompañan hasta Railay East dónde cogemos un barco hasta el embarcadero de Ao Nammao. Allí nos espera un empleado del hotel que nos lleva en un cochecillo eléctrico hasta su oficina, dónde a los pocos minutos nos viene a buscar una furgo. Van 4 personas ya en ella y vamos hacia un punto de encuentro a buscar a otras 4. De nuevo popurrí de nacionalidades: unos ingleses, dos alemanas, un filipino, un chico de Yemen y una pareja de Israel. El guía que llevamos es un cachondo y nos va explicando el plan para hoy con bromas entre medias, como que comeremos sopa de mono porque vamos a ver el templo del mono, broma que alguno se traga viendo las caras 😀

Tras unos 40 minutos de camino, paramos en una estación de servicio unos minutos para poder ir al baño y comprar algo para desayunar. El guía nos dice que el grupo de hoy es grande y vamos repartidos en tres vans.

Seguimos con la ruta, y tras otros 40 minutos llegamos al embarcadero de Phang-Nga Bay, la puerta de entrada al Ao Phang-Nga National Park. Allí tomamos una long boat hacia el primer punto del día. Tardamos aproximadamente 30 minutos en llegar a través de una bahía repleta de islas y rodeada por manglares. Las vistas son espectaculares.

Cuando llegamos a la James Bond Island, nos dicen que tenemos 30 minutos para disfrutar de esta pequeña isla que cuenta con unas pequeñas grutas muy chulas.

Y de las vistas hacia el peñasco dónde en 1974 se rodó la peli de James Bond, El hombre de la pistola de oro, que vimos de nuevo antes de partir para ir abriendo boca 😛

Aquí hay montones de puestos dónde comprar souvenirs, pero no vemos nada que nos llame la atención. Tras la media hora, volvemos al embarcadero y subimos a bordo de la long boat de nuevo. Ésta vez acabamos todos empapados ya que el viento arrastra el agua que levanta la barca…

Tras unos 15 minutos llegamos junto a la isla Hong, y subimos a bordo de un gran barco desde el cuál salen las canoas para recorrer las Limeston Cave. Nos colocamos el chaleco salvavidas y montamos a bordo de una canoa dónde un local nos lleva, qué fiasco pensábamos que teníamos que remar nosotros…

El lugar es muy muy bonito y el paseo es relajante…

Tras unos 20 minutos en la canoa, volvemos al barco que hace de embarcadero y nos sirven una bebida fresca.

Después de refrescarnos un poco, que menuda chicharrina cae hoy también… volvemos a la long boat que nos lleva hasta la isla Koh Panyi.

Nos llevan a un restaurante en la isla y es que ya son más de las 14h… toca comer. Hay varias mesas y nos van repartiendo por ellas, encontramos platos de arroz, tortilla, pollo adobado, pollo con anacardos, verduras, sopa, pescado rebozado y piña.

Nos toca en una mesa en la que la tensión se puede cortar con un cuchillo… a un lado tenemos a una pareja de árabes, al otro dos chicas rusas y en frente las alemanas que van en nuestra furgo, con las que cruzamos miradas de “vaya tela” y es que las otras parejas solo hablan entre ellos, no miran a nadie de la mesa y solo se dedican a arrasar con la comida que hay para todos, sin importarles si todos comemos de todo… no sé, una actitud muy hostil… con lo bueno que sería poder hablar entre nosotros y compartir experiencias… En fin, cuando vamos a buscar un café nos encontramos con una pareja de españoles que iban en la long boat, y entablamos conversación con ellos. Son un par de sevillanos que viven en Málaga y que están de viaje de novios. Nos caen bien y es agradable poder hablar un poco en castellano después de varios días por Tailandia…. seguimos el resto del tour juntos compartiendo experiencias.

Tras el café, volvemos a la long boat que nos lleva de vuelta al embarcadero Phang-Nga Bay.  Allí subimos a las furgos y nos llevan al Wat Suwan Kuha, más conocido como el Monkey Temple (entrada 20 baths, incluida en el tour).

El templo, además de estar invadido por macacos, está construido dentro de una cueva enorme. Cuenta con un gran buda reclinado. Siento la calidad de las fotos de hoy, pero son hechas con el móvil y no da para más…

Además puedes visitar una buena parte de la gruta. Aconsejable llevar calzado cerrado con suela de goma o sandalias cerradas porque el suelo está mojado y es muy resbaladizo.

Al salir del templo, encontramos a varios monos merodeando por la zona. Hay algunos puestos dónde venden comida para dársela, aunque el guía lo desaconseja ya que pueden ser agresivos…

Tras la visita al lugar, volvemos a las furgos y nos dirigimos al último punto del día, las cascadas Ton Tai. Tardamos unos 20 minutos en llegar hasta ellas.

Aquí de nuevo se hace imprescindible llevar sandalias cerradas, el suelo resbala muchísimo. Recorremos un corto sendero y vemos 3 de las 6 cascadas que hay en la zona, las otras no se visitan porque hay más se 1h de camino montaña arriba y es peligroso su acceso…

Entre la 1ª y 2ª cascada, y entre la 2ª y la 3ª hay zonas dónde se permite el baño. Muchos no lo dudan y se dan un baño refrescante, yo no lo veo tan claro, más que nada porque luego hay casi 2h de coche hasta el embarcadero del hotel y tendría que ir empapada… pero si me acerco al agua y me refresco un poco, mi marido si se echa al agua sin pensarlo mucho a pesar de estar helada.

De vuelta a las furgos, los guías sacan refrescos y galletas para todos, se agradece la merendola porque la comida fue algo escasa con los ansias aquellos… y sobre las 16,30h, partimos hacia los embarcaderos y hoteles de cada grupo. El camino se hace distendido charlando con la gente y el guía del grupo que vamos en la van.

A nosotros nos dejan en el embarcadero de Ao Nammao, y  de allí zarpamos en un barco hacia Railay East, de camino disfrutamos de una bonita puesta de sol…

Luego caminamos los 5 minutos que nos separan del oeste y nos vamos directos a darnos un baño en la playa mientras vemos acabar de ponerse el sol.

A las 18,30h vamos a la habitación, nos duchamos y salimos a cenar. No tenemos muchas ganas de dar vueltas, así que nos pedimos un par de platos de pollo empanado con patatas fritas y dos refrescos por unos 700 baths en el restaurante del hotel. La comida occidental encarece bastante la cuenta, pero no puedo comer más picante…

Y ya con la panza llena, volvemos a la habitación y nos vamos a dormir pronto, el madrugón de hoy hace mella y ¡mañana nos esperan más islas!