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28/09/17: cambiamos los paisajes kársticos de Yangshuo por la cosmopolita Shanghai

Día 16: y disfrutamos de la gran experiencia de ¡¡subir a bordo del tren Maglev!!

Nos levantamos pronto y nada más abrir las cortinas nos topamos con un amanecer espectacular…

Bajamos a desayunar al restaurante del hotel. La verdad es que nos encontramos en un estado de relajación que ¡ya necesitábamos! En el restaurante del hotel tienen sets que incluyen zumo, café o té, cereales y crêpe de banana por 48Y. ¡Desayunamos de maravilla!

IMG_3298 còpia

Volvemos a la habitación a recoger los bártulos y echamos un último vistazo por la ventana para quedarnos con la estampa del lugar grabada en la retina 😉

Hacemos el checkout y nos dicen que ya nos espera el coche que contratamos ayer que nos llevará al aeropuerto de Guilin; el trayecto desde el hotel en Yangshuo dura 1h 15 y cuesta 300Y (peaje incluido).

Facturamos el equipaje sin problema, pasamos el control de seguridad y nos tomamos un par de cafés (25Y) mientras pasa la hora que falta para el embarque. Hoy volamos en un A321, hacía mucho que no subíamos en uno…

A las 11.30h sale puntual el vuelo que nos lleva a Shanghai, nuestro último destino en la ruta por China. Nos esperan 6 noches para conocer la ciudad más cosmopolita del país… ¡uf, solo 6 noches y volvemos a casa!

Nos dan de comer unos sándwiches a bordo que no están nada mal… Y llegamos a la hora prevista al aeropuerto internacional de Pudong en Shanghai. ¡Este aeropuerto es enorme! Tenemos que caminar 900 metros desde la puerta hasta la recogida de equipaje y otros tantos para salir… Las maletas llegan sin problemas, y salimos siguiendo las indicaciones hacia la estación del ¡tren Maglev! Si, vamos a probar el único tren magnético en funcionamiento del mundo (hasta que los japoneses inauguren el suyo que está en pruebas). Pagamos 40Y (si enseñas el billete de avión hay 10Y de descuento) y accedemos al andén.

el interior nos recuerda a los Shinkasen japoneses

En seguida arranca y ¡¡en menos de un minuto ya va a 300km/h!! A determinadas horas del día llega a los 430km/h pero no tenemos suerte hoy… Aquí podéis ver toda la información de horarios y velocidades 😉 En menos de 6 minutos, recorre los casi 30km que separan el aeropuerto de la ciudad. Apenas se nota vibración, el AVE español tiembla más a menos velocidad, y hay momentos en que parece que vayas de lado respecto al paisaje.

Una vez en la estación terminal del Maglev bajamos emocionados hacia la estación de metro que está al lado, ha sido toda una experiencia poder subir a este tren, ya tenemos otro medio de transporte en la lista de los usados de viaje… y en ese momento nos damos cuenta que con la emoción ¡¡nos hemos olvidado una mochila en el tren!!, y es crítica porque ¡¡¡van mis gafas de ver!!! Mi marido sale corriendo hacia la oficina de atención al cliente y yo subo detrás con las maletas. ¡¡¡Por suerte la tienen allí!!! Nos hacen firmar un documento con nuestro número de pasaporte conforme la recogemos y ahora si, después del susto vamos hacia el metro. Suerte que el tren solo hace el trayecto entre la estación terminal y la del aeropuerto, y lo revisan antes de que arranque… ¡Menudo susto!

Ya en la estación del metro de Longyang Road (queda justo delante de la estación del Maglev), compramos unas tarjetas de transporte de contactless que serán más cómodas que ir comprando billetes cada vez. Cuestan 100Y cada una (80 de saldo y 20 de depósito).

Accedemos al metro línea 2 hasta la parada East Nanjing Rd (4Y), salimos por la salida 6 y nos deja a menos de 100m de la puerta del hotel. Como en toda gran ciudad, es importante conocer (o mirar bien) qué salida debes tomar porque las distancias son inmensas y puedes estar caminando varios minutos si sales por la equivocada…

Para las últimas noches en China, escogimos el hotel Shanghái Fish Inn, ubicado muy cerca de la calle comercial East Nanjing road y del Bund (bahía). Hacemos el checkin y subimos a la habitación situada en la última planta del edificio. Desde la ventana de la habitación se ve la 2a esfera de la torre Perla de Oriente 🙂

Descansamos un rato y sobre las 18,30h salimos a descubrir los alrededores del hotel. Caminamos por la cercana East Nanjing Rd en dirección al río Hongpu entre la muchedumbre hasta llegar a la zona del Bund junto a la bahía de Shanghai y frente al famoso skyline de la ciudad. Los edificios más emblemáticos del Pudong aún no están iluminados, esperan a las 19h en punto para hacerlo con un pequeño espectáculo de luces.

Regresamos hacia la zona del hotel de nuevo por Nanjing Rd. Viendo las señales de la calle nos queda clarísimo que aquí hay que tirar de apps de mapas (la que mejor funcionó en China fue la de Mapas de Apple porque Google Maps lo tienen bastante capado).

Entramos en el centro comercial Metropolitan Henderson y buscamos restaurante para cenar. Nos decantamos por un steak house donde nos tomamos un par de hamburguesas con una cerveza y un refresco por 140Y. Están deliciosas y nos recuerdan mucho a las que comimos en el Shake Shack en el viaje a New York de 2015.

Regresamos al hotel cerca de las 22h. Mañana conoceremos un trocito más de esta gran ciudad.

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27/09/17: crucero por el río Li y tarde de retiro entre formaciones kársticas en Yangshuo

Día 15: tomamos el crucero por el río Li y nos movemos a Yangshuo para disfrutar de una tarde de absoluto relax

Hoy toca madrugar ya que a las 7,50h tenemos que estar en la recepción del hostal para ir al crucero por el río Li que contratamos con ellos ayer (450Y pp). Desayunamos en plan rápido en la habitación las cosillas que compramos anoche, y hacemos el checkout.

A las 8h salimos a la calle acompañados por la chica del hostal y otra pareja de occidentales que también harán la excursión. Por la cara de mosqueo de la china y los gritos que pega por teléfono, deducimos que el autocar que nos tenía que recoger ha pasado de largo…, pero nos monta a los 4 y a nuestras maletas en un taxi y le dice al conductor que nos lleve al autocar dónde nos espera la guía… ¡estos chinos son la leche, pero debo decir que son resolutivos! En 5 minutos estamos montados en un autocar con más occidentales que chinos (¡¡esto si que es raro!!), camino del puerto. La guía explica en chino y en inglés los horarios y el funcionamiento del tour, tardamos casi 1h en llegar al puerto pero se nos pasa rápido charlando con una pareja de alemanes que llevamos sentados al lado.

Cuando llegamos, la guía compra las entradas para todos los que vamos en el tour, y accedemos a nuestro barco después de hacer el rutinario control de seguridad que hay que hacer en todas partes en este país. Somos bastantes los que vamos con maletas y nos hacen dejarlas en un rincón de la sala dónde no molesten, y es que al acabar el crucero por el río, haremos noche en el destino 😉

Vamos en una gran sala sentados en mesas de 6. A nosotros nos toca con una pareja de chinos y otra de chilenos con los que entablamos conversación. Es agradable hablar tu idioma después de dos semanas en China 🙂

Cuando el barco zarpa de puerto, subimos a la terraza que hay en el 3r piso desde dónde disfrutamos de las vistas tan fabulosas que ofrece el lugar y de la brisa, aunque a ratos bajamos para que no nos de tanto el sol ya que aquí arriba no hay ni una sombra.

El crucero dura 4h y recorre las aguas del río Li entre paisajes kársticos. Es muy agradable y relajante, además de permitirnos compartir charlas interesantes con las otras parejas que hemos conocido en el barco y en el autocar.

A las 11,45h nos sirven una lunch box con arroz, verduras, pollo y pescado que no está nada mal pero dejamos la comida a medias cuando a las 12h anuncian que pasamos por el lugar exacto de la imagen del billete de 20 yuanes.

Tras las fotos de rigor, volvemos a la mesa a terminar la comida. Muchos se echan la siesta después, yo aún subo otra vez a la terraza a echar unas últimas fotos ya que el paisaje lo merece, pero el sol pega de lo lindo y no se puede estar.

Relajados y charlando con los chilenos se hacen las 13.30h y llegamos al puerto de Yangshuo. Nos despedimos de las otras parejas y vamos a buscar el taxi que nos envía el hotel para poder llegar hasta él. Tardamos 20 minutos buenos y nos cuesta 60Y ya que deben pagar una tasa por entrar al Parque Nacional dónde se encuentra el alojamiento.

Para esta noche, escogimos dormir en un retiro en medio del Parque junto al río, el Yangshuo Mountain Retreat, y debo decir que fue todo un acierto, ¡nos relajamos y disfrutamos muchísimo!

el “jardín” del hotel

Hacemos el checkin y nos invitan a un zumo y unas galletas de bienvenida mientras la recepcionista hace el papeleo, todo un detalle que agradecemos porque hace un calor tremendo y el zumo fresquito entra de maravilla 🙂 Subimos a la habitación y alucinamos con ¡las vistas que tenemos sobre el río y sus montañas!

Sin pensarlo dos veces, nos ponemos el bañador, y bajamos a darnos un bañito en el río. El agua está buenísima y nos refrescamos en seguida. Este lugar es maravilloso, ideal para relajarse y cargar las pilas, ya os digo, ¡todo un acierto!

Tras el baño cogemos un par de bebidas del bar del hotel y nos las subimos a la habitación. Ducha y siesta después de quedarme más tranquila al saber que a mi familiar por fin ¡¡le dan el alta hospitalaria hoy!!

Aunque el hotel dispone de un shuttle que te acerca a la ciudad por un módico precio, vemos que Yangshuo no tiene gran cosa para visitar y estamos ko, así que aprovechamos para descansar el resto de la tarde y cargar un poco las pilas que llevamos 15 días de no parar y aún nos quedan días de viaje por delante… cenamos en el restaurante del hotel una comida deliciosa que nos sabe a las mil maravillas, y luego seguimos el modo relax en la terraza de la habitación, se está en la gloria en este sitio, hay mucha tranquilidad… ¿será porque no hay chinos alojados? 😛

Dejamos las maletas preparadas antes de ir a dormir, y es que mañana volaremos al último punto en la ruta: ¡Shanghai!

23/09/17: conocemos osos panda en su hábitat en el Panda Base de Chengdu

Día 11: otro de los grandes días del viaje… visitamos a los pandas 🙂

El despertador suena a las 8h. Bajamos a desayunar al Starbucks que tenemos enfrente (101Y) y luego paramos un taxi. Antes de subir le muestro al conductor el nombre en chino del Panda Base y le pido que encienda el taxímetro. Accede y subimos, y en unos 40 minutos y por 41Y llegamos al Panda Base o Centro de Investigación y Cría del Panda Gigante (en chino simplificado se escribe de la siguiente manera: 成都大熊猫繁育研究基地). La otra opción para este trayecto es el transporte público que aunque sale un poco más barato, debes tomar 3 buses y se tardan 2h 20 minutos… así que como no tenemos ganas de complicarnos la vida, ya veis que tomamos un taxi y vamos a la vía rápida. Realmente creo que no compensa el transporte público porque ahorras unos pocos yuanes y tardas más del doble.

Los pandas gigantes sólo se pueden encontrar en las provincias de Sichuan, Shanxi y Gansu. Se estima que actualmente quedan menos de 2.000 pandas gigantes por lo que fueron incluidos en la lista internacional de especies de flora y fauna en peligro de extinción. Una de las iniciativas del Gobierno chino para proteger a los pandas gigantes, fue abrir el Panda Base Chengdu a unos 11 kilómetros de la ciudad de Chengdu en 1987, un centro de conservación de estos animales imitando su hábitat natural y protegiendo la especie. Lo bueno del lugar (además de su labor, ¡¡of course!!) es que se pueden ver a estos osos tan especiales en un entorno lo más parecido al suyo.

el parque se encuentra en un bello bosque de bambú

La mejor hora para visitarlo es por la mañana, entre las 8 y las 10, que es cuando los cuidadores le dan el desayuno a los pandas. Os dejo su web por si queréis saber más sobre el lugar 😉

Pagamos los 51Y pp de la entrada y accedemos al gran parque. Es fácil desorientarse aquí porque es enorme, por lo que os recomiendo coger un mapa al entrar aunque los veréis en grandes paneles por todo el parque. Hay varios espacios en los que tienen pandas (adultos, jóvenes y bebés) y también cuidan a pandas rojos, que aunque comparten nombre y espacio, en realidad son otra especie muy parecida al mapache.

Descubrimos que la dieta diaria de un panda adulto requiere, un mínimo de 12 kilos de bambú y que cuando no comen, se dedican a dormir como marmotas mientras digieren la comida, y la verdad es que tienen posturas de lo más curiosas para dormir 🙂

Viéndolos, no podemos evitar acordarnos de los pandas que vimos hace unos años en nuestro primer viaje a Japón, aunque sin duda, poderlos ver en su entorno es mucho más recomendable para todos que en un zoo. Recordad que ¡nos gusta hacer turismo responsable siempre que podemos!

Pasamos casi 3h recorriendo el parque, haciendo montones de fotos y vídeos de estos fabulosos animales. Son adorables, dan ganas de achucharlos… aunque luego piensas que en realidad son osos y se te pasan las ganas al ver las zarpas que tienen 😛

Nosotros comenzamos la visita viendo los pandas rojos y luego nos encaminamos hacia la zona dónde están los más peques del parque, aunque ya veis que por el camino encontramos alguna zona de adultos jóvenes.

En las guarderías se encuentran las crías más pequeñas juntos a sus madres que son las encargadas de cuidarlas. Las más pequeñas no están expuestas al público y las que tienen algún mes de edad, las puedes ver a través de vitrinas, como éstas o las del siguiente vídeo con su madre, aunque solo dejan visitarlas pocos ratos al día.

Luego vamos a ver a los más senior del parque, que ya han comido y se pegan unas siestas tremendas… ¡en las copas de los árboles! La verdad es que nunca me hubiera imaginado que estos bichos durmieran ahí 😛

Aunque todavía pillamos a alguno en pleno banquete.

Después nos encaminamos a las zonas dónde habitan los jovenzuelos. Se nota que son más activos e interactúan más entre ellos. Aquí vemos a un par haciendo de las suyas mientras comen. Estuvimos más de 15 minutos aquí fascinados mirando a los osos.

Nos parece alucinante poder ver a estos bonitos animales en su hábitat. Me siento igual de afortunada que cuando vimos orangutanes en la selva de Borneo en Indonesia.

Antes de salir compro dos peluches de oso panda para la colección de peluches viajeros, la mía y la de mi sobrino (178Y los dos). Desde que mi hermana se quedo embarazada le he traído peluches de los grandes viajes (Japón, Indonesia, New York, Tailandia…).

para mi piltrafilla favorito 🙂

Para la vuelta al hotel decidimos hacer lo mismo que a la ida y coger un taxi. Ahora hay mucho más tráfico por lo que tardamos algo más en llegar al hotel (52Y). Dejamos las compras en la habitación y salimos a comer al Centro Comercial que hay frente al hotel. Volvemos al japo de anoche pero esta vez le enseñamos en chino “sin picante por favor”, la camarera sonríe y asiente. Ella que ría lo que quiera pero mi estómago no acepta más picante 😛

Y realmente nos trae la comida sin nada de picante, y hoy si y por fin, ¡nos sabe deliciosa! Un par de platos de noodles, unos dumplings y un tonkatsu con una cerveza por 91Y.

Llevo un catarro encima tremendo y aunque teníamos apuntados un par de templos para visitar por la tarde decidimos descansar. Pasamos por el Carrefour que hay en el centro comercial, y después de echarnos unas risas porque estamos en un Carrefour chino y enviarles unos vídeos a los nuestros con el cachondeo, compramos cosas para desayunar mañana y para la cena de hoy.

Puede parecer muy complicado pero no lo es para nada ya que las “grandes marcas” están en todas partes…

¡¡me encantan los Pocky de té verde, siempre que voy a Asia los como!!

De vuelta en el hotel, nos echamos una buena siesta, y luego mientras se leva la ropa en la lavadora-secadora de la habitación, nos vamos al spa a terminar de pasar la tarde. Necesitábamos un poco de relax que ¡no parece que estemos de vacaciones¡ 😀

Cenamos la ternera que compramos antes con algo de fruta. ¡Qué alegría poder comer un poco “normal” después de tantos días y sobretodo sin picante! Nos vamos a dormir sobre las 23.30h, súper relajados después de la tarde de spa 🙂

20/09/17: vamos a conocer la bella Xi’an, con sus torres y su muralla

Día 8: nuevo destino en la ruta, visitamos Xi’an

Nos levantamos a las 7.30h, desayunamos las galletas y el café que compramos ayer, y estamos ya terminando cuando el dueño del hostal nos trae unas manzanas, un par de tazones de gachas típicas de la zona y una especie de torta de anís… picoteamos un poco porque estamos ¡hasta los topes! El señor es muy amable porque la habitación no incluía desayuno…

Cerramos las maletas y a las 8,30 como acordamos, nos viene a buscar el transporte para ir a la estación de trenes y es que de nuevo cambiamos de zona. El dueño se despide de nosotros regalándonos dos botellines de agua y un dibujo típico de su ciudad. Han sido muy amables, el hotel estaba bien ubicado y hemos estado confortables, así que sin duda recomendamos el Pingyao Xiangshengyuan Guest House.

Tardamos una media hora en llegar a la estación en coche puesto que está a las afueras de la ciudad. Tras despedirnos del conductor que no habla ni papa de inglés, entramos a la estación y pasamos sin problemas el control de seguridad. Seguidamente validamos los billetes con los pasaportes y accedemos a la gran sala de espera de la estación de trenes de Pingyao, se nota que es bastante nueva. Tenemos una hora hasta que salga el tren. Poco a poco se va llenando la estación de gente… y a las 9,45h abren el acceso al andén. Vemos señalizado el número de vagón en el suelo de éste y nos situamos en el que marca nuestro billete. La verdad es que el transporte que hemos utilizado hasta el momento (trenes y metro en Beijing) es muy del estilo al nipón. A estos chinos les gusta copiar 😛

De nuevo suerte que nos ponemos pronto en la fila para pasar a la zona de andenes porque el tren para poco tiempo y si no subes de los primeros a tu vagón vienen los empujones, tan típicos en China y que yo tanto odio…

Una vez aposentados en nuestros asientos tenemos por delante 3h de viaje. De nuevo la velocidad del tren no pasa de los 245km/h, lo que muestra que es eso, una copia del transporte nipón 😛 Lo siento sabéis que soy una gran fan de Japón y no puedo evitar hacer comparaciones, 😀

Nuestro nuevo destino en esta ruta que nos llevará a conocer un pedacito de China es Xi’an, considerada el extremo oriental de la ruta de la seda, es la capital de la provincia de Shaanxi y cuenta con una población de algo más de 3 millones de habitantes. ¿Y porqué venimos hasta aquí? pues creo que no necesita mucha presentación… a parte del gran patrimonio que tiene la ciudad, a sus afueras están los archiconocidos Guerreros de Terracota, todo un sueño viajero que pronto se verá cumplido 😀

A las 13,03h llegamos a la estación del norte de Xi’an. Allí mismo compramos los billetes para el metro (2Y c/u) en una de las muchas máquinas y hacemos el transfer hacia la línea 2 (roja) de metro.

Bajamos en la parada Yongnig Gate, junto a la puerta sur de la antigua muralla de la ciudad con la que nos topamos nada más salir a la calle. Nos dirigimos hacia el Xing Long nº 37 Hostel, nuestro alojamiento para las próximas dos noches. Caminamos unos 15 minutos hasta el hotel pero está muy escondido, en un callejón secundario y nos cuesta horrores encontrarlo… intentamos preguntar a algunas personas pero es imposible, nadie habla ni media palabra de inglés… se nos ocurre desandar unos pasos hasta la oficina de turismo que hemos visto hace un momento, y aquí si nos indican bien dónde está el hostal. Son las 15h cuando por fin damos con él.

Hacemos el check-in y la recepcionista nos da bastante información en inglés de la ciudad y de los buses que podemos tomar para ir a conocer los lugares top de Xi’an. Dejamos las cosas en la habitación y salimos a comer que estamos hipoglucémicos ya… en los alrededores del hostal no entramos nada abierto, así que decidimos volver a la parada de metro dónde vimos un gran centro comercial. Como pensábamos, en la planta baja hay varios restaurantes. Nos decantamos por un Subway (de los pocos restaurantes que hay abiertos teniendo en cuenta que son las 16h) dónde tomamos un par de bocatas con unas patatas chips y dos refrescos por 50Y.

Con las pilas cargadas de nuevo comenzamos a descubrir la ciudad y comenzamos por uno de los puntos más importantes: su muralla. Pagamos 54Y pp y accedemos a ella por la impresionante Yongnig Gate o puerta sur. Y ya alucinamos antes de entrar porque nos topamos con un “ejército” que hace una entrada triunfal en la gran puerta Yongning.

La Muralla de Xi’an construida en la dinastía Ming (1374-1379), con un perímetro de 13,74 kilómetros, con 12 metros de altura y, 14 metros de ancho en la parte superior y 18  en la base, es considerada como la mejor conservada del país, y está bordeada por un gran foso. Nada más cruzar el puente levadizo y la gran puerta, encontramos un gran patio entre murallas que nos maravilla. Además tienen una música tradicional de fondo en todo el recinto que le de un aire más místico a la visita 🙂

Es alucinante estar entre estos grandes muros con tantos años de historia. Ascendemos hasta lo más alto y recorremos unos kilómetros entre la torre de vigilancia de la torre sur y la siguiente que encontramos en el camino mientras disfrutamos de lo lindo de la gran vista que ofrece la muralla en si y las casas tradicionales que encontramos en los alrededores que hacen contraste con la zona comercial de las afueras. Y como una imagen siempre vale más que mil palabras, aquí tenéis algunas que no hacen honor a la belleza real del lugar.

En la torre de vigilancia encontramos una curiosa exposición de bicis antiguas. Hay alguna con varios centenares de años construida en madera 🙂

Nuestra idea inicial era haber recorrido todo el perímetro de la muralla en bici pero como subimos a ella con solo 1h hasta el cierre, preferimos acotar el tramo visitado y disfrutar bien del lugar. Así que cuando llegamos a la torre, como no falta mucho para que cierren, decidimos desandar lo andado y volver a salir por la puerta sur. Es realmente impresionante lo bien conservada que está. Al salir de la muralla, cruzamos de nuevo su puente levadizo y volvemos al metro.

Cogemos de nuevo la línea roja y bajamos en la parada Zhonglou Zhan (2Y). Desde la misma estación se accede a distintos centros comerciales y a las Torres de la Campana y del Tambor.

Pagamos 35Y pp y accedemos a la Torre de la Campana. Existe un pase combinado para acceder a ambas campanas, pero es tarde y leímos que ésta es la mejor… así que allá vamos. Y la verdad es que nada más salir a la calle nos topamos con una vista del edificio que ¡nos encanta!

Construida en 1384 a comienzos de la Dinastía Ming, es un símbolo de la ciudad de Xi’an y uno de los mejores monumentos de China. Contiene varias grandes campanas de bronce de la Dinastía Tang, la mayor fue construida en el año 711 y tiene 2,47 m de altura y pesa 6500 kg.

La Torre se construyó en el centro de la ciudad y desde ella se puede vislumbrar la muralla que bordea Xi’an. Su base es cuadrada y tiene una superficie de 1377 m². La construcción se hizo con ladrillo y madera, y tiene casi 40 metros de altura. Cuenta con dos plantas visitables, aunque sin duda la más bella es la superior, tanto por dentro como por fuera.

Desde aquí podemos ver la vecina Torre del Tambor y las 4 puertas principales de la muralla.

Pasamos un buen rato aquí observando lo peculiar que es la conducción en China, por no decir ¡caótica!

Bajamos de la torre y nos acercamos a un Starbucks entre las dos torres a descansar un poco mientras esperamos a que anochezca y poder disfrutar de las Torres iluminadas. Pedimos dos frapuccino de té verde (52Y) que nos saben a gloria.
Sobre las 19h y ya poniéndose el sol salimos de nuevo a la calle y nos acercamos hacia el Barrio Musulmán que se encuentra a pocos pasos de la Torre del Tambor mientras vemos cómo van iluminando las torres… Si China de por si es caótica y ruidosa, ¡aquí lo es más! ¡Qué locura!

Xi’an cuenta con la mayor comunidad musulmana de China y en la ciudad tiene un barrio repleto de tiendas y puestos de comida realmente bullicioso, sobretodo cuando cae el sol. Pero no nos entusiasman demasiado los puestos de comida que vemos ni los olores (mezcla de pescados y carnes crudas que tienen aquí con la sangre que hay acumulada en el suelo), así que apenas pasamos media hora aquí.

Volvemos a la zona de las torres y si de día son bonitas, ¡de noche son toda una maravilla!

Torre del Tambor

Torre de la Campana

Decidimos volver hacia la Torre de la Campana y entrar a algún centro comercial a buscar donde cenar. La idea era cenar de los puestos del Barrio Musulmán pero la comida que vemos allí no nos entusiasma nada… Tras dar una vuelta nos decantamos por un McDonalds, vamos a lo seguro 😛 Después de cenar, echamos una última foto a las torres iluminadas desde el Centro Comercial.

Volvemos al metro hasta la parada Yongnig Gate de la línea roja (2Y). De camino al hostal vemos la puerta sur y un pedazo de muralla iluminada, ¡cómo les gustan las lucecitas a los chinos! 😀

Pasamos por un súper a comprar desayuno (14Y) y ahora si, ¡de cabeza a la ducha y a la cama!

19/09/17: nos transportamos a la edad media de China en la ciudad amurallada de Pingyao

Día 7: Pingyao, una de las ciudades con más encanto de China

Amanece un nuevo día, y casi sin darnos cuenta ya llevamos una semana conociendo China 🙂

A pesar de que la cama es de estilo tradicional con un futón fino, dormimos del tirón hasta las 9,15h. De nuevo con ayuda del traductor Pleco, conseguimos contratar con el dueño del hostal el transfer hasta la estación de trenes para mañana por 30Y y que nos laven 2kg de ropa por 45Y 😀

Hechos los trámites, salimos a descubrir la ciudad, pero nos damos cuenta que nos queda poco efectivo y resulta que los cajeros que hay en la ciudad amurallada solo aceptan tarjetas locales… así que nos toca pegarnos una buena caminata hasta la salida oeste de la muralla, dónde fuera de ésta hay un cajero que acepta Visa y MasterCard, aquí si podemos sacar dinero sin problemas con nuestra Revolut.  Lo bueno de esta caminata, poder ver las murallas de esta zona de la ciudad 🙂

Como no nos hace gracia ir con tanto dinero encima, volvemos de nuevo hasta el extremo este de la zona amurallada, parando antes a comprar unos cafés y unas pastas para desayunar que nos tomamos en el alojamiento. El dueño del hostal cuando nos ve desayunando nos trae unas manzanas, ¡qué mono!

nuestro hotel

Dejamos parte del dinero en la habitación y ahora si, a eso de las 11h salimos a conocer la ciudad.

La Ciudad Vieja de Pingyao se fundó en el siglo XIV y conserva su esencia de las dinastías Ming y Qing. Fue declarada Patrimonio de la Unesco en 1997 y por ello, y su aire medieval, la hacen destino turístico 🙂

Cerca de la puerta este de la muralla, compramos las entradas para visitar los puntos de interés de la ciudad. Según el cartel informativo que hay junto a la taquilla, cuesta 150Y por persona pero por algún motivo que desconocemos ya que nos lo dicen en chino, solo nos cobran 60Y a cada uno… mira, ¡eso que nos ahorramos!

El primer sitio que visitamos es el templo taoista Qing Xu Guan, construido a principios de la Dinastía Tang en el 657 aC, es el templo más antiguo de la ciudad.

Y realmente te das cuenta de lo antiguo que es cuando te fijas en sus columnas o sus techos de madera… ¡cuánta historia habrán visto estos edificios! Veo que unos monjes venden llaveros con símbolos tao y chinos hechos en madera de forma artesanal, y me compro un par por pocos yuanes.

Caminamos unos 10 minutos y llegamos al templo del Dios del Fuego. Aquí los fieles venían a rezar a sus dioses para evitar incendios en la antigua ciudad de Pingyao, donde las casas eran de madera y un incendio podía hacer mucho daño.

Nos dirigimos hasta la puerta norte dónde subimos a lo alto de la muralla, ¡menudas vistas! La muralla de Pingyao tiene un perímetro de seis kilómetros, 12 metros de altura y 4 de ancho, y cuenta con seis puertas y hasta 72 torres de vigilancia. Aunque dicen que la de Xi’An es mucho mayor, esta es realmente bonita y también se puede pasear por ella.

torre de vigilancia de la puerta norte

Preferimos bajar de nuevo porque hace un calor terrible a la solana, y caminar hasta la calle sur, donde entramos en el que fuera el primer banco de China, el Rishengchang Draft Bank Museum o Museo de la Cámara de Comercio. Fundado en 1823 cuando se comenzaron a emitir cheques en la ciudad puesto que los negocios textiles prosperaban y comenzaban a vender a otras regiones, se convirtió en un centro de financiación que daría lugar al primero de los bancos del país, llamados tongs.

Está conformado por varios edificios, cada uno con una función administrativa que se conservan con todo detalle. En algunas salas hay pequeñas exposiciones. Es un lugar muy curioso de visitar, y puedes ver la configuración tradicional de las edificaciones chinas.

Cuando salimos del museo comienza a picar el hambre… Por internet vemos que varios viajeros recomiendan el Petit Resto muy cerca de aquí, así que es ahí dónde vamos a cargar las pilas. Tomamos tres platos, uno de pollo con verduras, otro de brócoli con setas y otro de judías en tempura que están deliciosos, con dos refrescos por 96Y.

Con el estómago lleno, caminamos por las bellas calles de Pingyao repletas de comercios hasta la Ancient Government Buildings.

Construido en 1346 durante la dinastía Yuan, es considerado como uno de los mejores edificios gubernamentales del país. Cuenta con varios edificios y jardines que  recorremos con calma entre la multitud, disfrutando del lugar y antes de salir, subimos a la Torre del Fengshui desde donde hay unas vistas geniales sobre los tejados de la ciudad.

Seguimos caminando por las calles de Pingyao hasta llegar a la puerta que marca la entrada a la calle comercial Cheng Huang Street.

Proseguimos la caminata hasta el Templo Cheng Huang o del Dios de la Ciudad, otro de los grandes y antiguos templos de la ciudad que servía para protegerla. Aquí encontramos varios edificios con altares que forman el complejo y unas estatuas del zodiaco chino la mar de graciosas 🙂

Este es uno de los lugares que más nos gusta, y se respira paz a pesar del gentío. Encontramos muchísima simbología y es que los chinos son grandes supersticiosos.

Hemos visto varias tiendas que venden una especie de mosto típico de la zona y licores. Compramos un licor bastante fuerte (la etiqueta marca 45º) con un frasco bien mono por 20Y, directo a la colección de licores viajeros de mi marido 🙂

Después caminamos hasta el templo de Confucio. Aunque el lugar es hermoso y está catalogado con AAAAA por el Gobierno Chino, no estamos mucho… ya nos empiezan a parecer todos iguales y estamos agotados entre el calor y la caminata del día…

Tras una breve visita, decidimos que ya no podemos caminar más y estamos lejos del hotel… así que paramos al primer “bus” que vemos y le preguntamos al conductor si nos llevaría hasta el hotel, nos dice que sin problema, así que pagamos los 10Y pp que cuesta el transporte y en 10 minutos estamos en nuestro alojamiento. Nos hemos ahorrado una caminata de más de media hora y ¡nuestros pies lo agradecen! Comentaros que en Pingyao aunque el tráfico solo está permitido en ciertas calles y por locales que se dirigen a su casa/hoteles, veréis que está repleta de motos y coches eléctricos que no hacen ruido alguno pero que te salen de todas partes y aunque se considera peatonal, tienes que ir vigilando todo el tiempo o corres el riesgo de ser atropellado porque ellos ¡no vigilan!

Al llegar el dueño del hostal nos ofrece un plato con boniatos asados y manzanas para merendar que aceptamos encantados 🙂 Nos devuelve nuestra ropa limpia y planchada, ¡esto si que es un lujo! Así podemos viajar con menos equipaje a pesar de ser un viaje largo 😉

Son las 17h pasadas y decidimos descansar un ratito hasta que anochezca, estamos ko. A las 19h salimos de nuevo a la calle, nos acercamos hasta la puerta este de la muralla para verla por fuera, pero no la iluminan por la noche por lo que no se ve demasiado… Caminamos por la calle este hasta cruzar con la sur y bajamos por ella, si de día la ciudad tiene encanto, de noche mejora con sus fanalillos rojos por doquier.

Decidimos ir a cenar al Petit Resto de nuevo ya que la comida nos pareció deliciosa. Pedimos un par de platos de pollo, uno de fideos y uno de arroz con dos refrescos por 76Y todo, cenamos de maravilla, todo está delicioso.

Aunque en las tiendas exponen productos de artesanía de porcelana y madera muy chulas no compramos nada, los precios están bastante inflados dentro de las murallas por lo que hemos leído y todavía queda mucho viaje por delante. Volvemos al hostal dando un paseo entre farolillos. Paramos a comprar un par de cafés para mañana en una tienda en la calle este (14Y).

Son más de las 21h cuando llegamos de nuevo al alojamiento. Nos damos una ducha, preparamos las maletas y a dormir, mañana conoceremos un nuevo punto de nuestra ruta por China pero estamos felices de haber venido hasta aquí, la visita ha merecido mucho la pena 🙂

15/09/17: hoy cumplimos un sueño, recorrer un trocito de la Gran Muralla China

Día 3: visitamos una gran maravilla del mundo y acabamos el día frente a la moderna arquitectura del parque olímpico de Beijing

Nos levantamos algo antes de las 8h y bajamos a desayunar al Starbucks que tenemos delante del hotel, un par de dulces y dos frapuccino de té verde (a los que me aficionaría el resto del viaje) por 104Y y nos ponemos en marcha a pesar de ser muy temprano.

Hoy voy a cumplir un sueño, de esos que tienes desde pequeña… Aún recuerdo lo mucho que aluciné la primera vez que la vi en un libro de historia y pensaba que jamás podría visitarla. Pero ¡hoy voy a hacerlo, y podré decir que he caminado un trocito de la Gran Muralla China!

Después de mirar bien opiniones en diferentes blogs y foros, decidimos visitar el tramo que hay en Muntianyu. Bien conservado, no muy complicado de recorrer y relativamente cerca de Beijing. Así que tras el desayuno y con las pilas cargadas nos dirigimos al metro y vamos hasta la parada de Dongzhimen. Seguimos las indicaciones a Bus transfer hall (salida H) y luego vamos hacia los andenes norte de la estación de autobuses que está adherida a la estación de metro/tren. Deberéis seguir en todo momento los carteles que indican la línea del bus 916快. Es importante que os fijéis que lleva el icono “” que significa “rápido” ya que si no el trayecto puede eternizarse..

Cuando fichamos el andén des de el cuál sale el bus, vemos que hay uno a punto de salir. Así que nos echamos una carrerilla y conseguimos cogerlo. El trayecto cuesta 12Y y se puede pagar con las Beijing Card del metro (la tarjeta de contacto que compramos al llegar el primer día).

El trayecto dura aproximadamente una hora y la verdad es que tardamos un rato en estar seguros que es el bus correcto, ya que hace multitud de paradas en Beijing y pensábamos que sería un bus bastante directo al llevar el símbolo de exprés. Somos los únicos occidentales a bordo y los anuncios de parada son en chino, única y exclusivamente… el idioma es un problema en este viaje y cada día nos damos más cuenta de ello. Hay una familia india y entre sus apuntes y los nuestros, y los gps de los móviles conseguimos saber que se trata del bus que toca… La mujer tenía apuntada otra parada, pero le comentamos que en varios blogs encontré que era mejor esperar a la última parada y hacer caso omiso de los “charlatanes” que subirán en el bus intentando convencernos de que es la última y que vayamos con ellos a un “módico precio”.

Efectivamente, cuando falta poco para llegar, en las paradas que hace el bus, son varias las personas que intentan hacernos creer que debemos ir con ellos, pero hacemos caso omiso y esperamos a la última parada, junto a la estación de autobuses de Haoirou. Pasamos las Beijing Card de nuevo por el lector y la máquina nos descuenta los 12Y que cuesta el trayecto.

la parada correcta es fácilmente reconocible porqué es frente a este edificio

Nada más bajar ya nos esperan un montón de conductores ofreciéndose para llevarnos a los pies de la Muralla. Se nos acerca un local pidiendo 60Y por los dos, tras un duro regateo conseguimos bajarle a 50Y. El hombre acepta y en unos 20 minutos en coche, nos deja junto a las taquillas de la Gran Muralla.

El tipo nos acompaña hasta comprar las entradas, y suerte porque aunque no habla ni papa de inglés, se esfuerza por entendernos y nos ayuda a comprar la entrada que más nos interesa. De todas las opciones que hay, decidimos subir en telesilla y bajar en tobogán (120Y), más la entrada (45Y), más el shuttle ida y vuelta para que nos acerque a la falda de la muralla y ahorrar un buen paseo a pie (15Y), pagamos en total 360Y los dos. Nos despedimos amablemente del conductor y caminamos unos 400m hasta la parada del shuttle, haciendo antes una parada en el wc y comprando algo de picoteo en la calle comercial.

El trayecto del shuttle se supone que son 10 minutos pero pasamos por una zona que están de obras arreglando el tendido eléctrico y se alarga un poco más. Caminamos unos pasos desde el parking hasta la entrada del telesilla, parándonos a observar un mapa de la zona y deseando poder ver la Gran Muralla al fin…

En la entrada del telesilla nos marcan las entradas a la Muralla también y tras unas risas al subir a la silla porque echamos de menos los esquís, disfrutamos de las primeras vistas del gran muro de China. Es realmente alucinante poder estar aquí… y en realidad piensas que los chinos consiguieron “cercar el monte”.

podéis ver parte del recorrido del tobogán de bajada


El telesilla nos deja en la torre 6. Decidimos caminar hacia la izquierda y alucinamos con la sensación de estar pisando y tocando la Gran Muralla.


Aquí hay que venir con una mínima condición física puesto que el desnivel es elevado y hay muchísima pendiente y escalones entre las distintas torres. Es algo muy curioso, porqué no sé porqué motivo todos imaginamos la Muralla con un suelo liso… pero como os decía, los chinos pusieron cercas al monte y la Muralla recorre el pico del monte…

La pena es que el día está bastante nublado y no podemos disfrutar al 100% de la vista de la Gran Muralla sobre el horizonte, pero si alcanza la vista para darte cuenta de la mega construcción que hicieron los chinos en ¡¡¡el siglo V a.C!!!

las vistas desde el interior de las torres de vigilancia

Esta antigua fortificación construida para proteger la frontera norte del imperio chino de los ataques de los nómadas provenientes de Mongolia y Manchuria fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987 y una de las 7 Nuevas Maravillas del Mundo Moderno en 2007.

Se calcula que tiene unos 7.000 kilómetros de largo (contando todas sus ramificaciones y construcciones secundarias), y va desde la frontera de China con Corea del Norte hasta el Desierto de Gobi, aunque desgraciadamente tan solo se conserva un 30% de ella.

Y nosotros, casi sin darnos cuenta hemos recorrido unos poquitos kilómetros de esos 7.000 y estamos junto a la torre 11.

Decidimos volver hacia la 6 ya que si seguimos adelante hay mucho más desnivel y hay que contar con fuerzas para la vuelta…

En total estamos más de 3h disfrutando del lugar… ¡sin palabras! Cuando llegamos de vuelta a la torre 6, nos dirigimos a la estación de salida del tobogán echando antes un último vistazo a este maravilloso lugar para retenerlo para siempre en nuestras retinas.

El patinete con el que bajas por el tobogán es muy sencillo de llevar. Debes mover la palanca hacia delante si quieres acelerar y hacia atrás para frenar. Si lo dejas en modo caída libre, coge bastante velocidad y es muy divertido, pero nos tocan unos caguetas por delante que van a 2 por hora y tenemos que estar frenando todo el tiempo. El recorrido transcurre a través de la vegetación A los pies de la Muralla y aunque hay bastante desnivel, es fácil de bajar.

Una vez abajo, vamos a comer unos bocatas al Subway, son más de las 15h y ¡estamos hambrientos! Pedimos dos refrescos, dos bocatas al gusto y dos bolsas de chips por 110Y. No está nada mal, después de la caminata entran muy bien, la verdad.

Aunque sabemos que aquí serán mucho más caros los imanes que en Beijing, no podemos irnos sin uno de este lugar para nuestra colección. Así que en un pequeño local que hay junto al Subway, compramos uno que no está demasiado mal de precio (35Y).

Volvemos a la parada del shuttle que nos lleva de vuelta a la entrada del recinto. Apenas hay conductores aquí, y falta hora y media para el siguiente bus hasta la estación de buses de Haoirou… pero vemos a una pareja de franceses que se encuentran en la misma tesitura que nosotros, y les decimos de compartir transporte hasta la estación de autobuses. Aceptan y conseguimos pactar con una mujer que nos lleve por 30Y la pareja. La señora tampoco habla inglés pero es muy amable y nos lleva hasta la parada del 916 exprés que regresa a Beijing. No tenemos que esperar nada porque justo al llegar nosotros, lo hace el bus también. La señora muy amable nos indica que ése es el bus que nos llevará a Beijing.

Por 12Y y tras una hora y cuarto aproximada de trayecto, estamos de nuevo en la estación de autobuses de Dongzhimen. Allí cogemos el metro (3Y) y nos vamos derechos al hotel a darnos una ducha y a echarnos una buena siesta. Estamos agotados de la caminata pero muy felices por haber podido vivir esta maravillosa experiencia que no olvidaremos jamás.

Sobre las 19h salimos de nuevo al metro, y tras varios trasbordos interminables y 45 minutos de trayecto, llegamos a la parada Olimpyc Green (4Y). Estamos en la zona olímpica de Pekín. Aquí se concentran maravillas de la arquitectura china que se construyeron para las Olimpíadas de Beijing 2008. Damos un paseo por la zona aunque solo vemos los edificios más representativos como el Nido o Estadio Nacional de Pekín, llamado así por la forma de nido que tiene. Se trata de una gran estructura metálica que obtiene luz solar para auto abastecerse y recoge el agua de la lluvia para regar su césped.

Vemos también la Antorcha Olímpica, una altísima estructura en la que estuvo la llama de los Juegos de 2008 y que cambia de color continuamente haciendo diferentes juegos de luces.

El parque es inmenso y nosotros ya nos hemos pegado una buena caminata hoy, así que después de ver sus dos edificios más representativos, entramos al centro comercial Xin’ao buscando un restaurante dónde cenar.

Nos decantamos por uno fusión chino/japonés en el que comemos varios platos bien buenos por 125Y. Estábamos nosotros tan tranquilos comiendo, cuando una clienta local empieza a montar una porcata tremenda a los camareros… no sabemos de qué va la cosa porque no entendemos chino, pero no os podéis imaginar la que se lía en un momento… Después de cenar con espectáculo incluido (no queráis ver nunca a una china realmente enfadada), damos una vuelta por el centro comercial pero son casi las 22h y ya está cerrando todo, así que volvemos al metro y tras hacer el mismo trayecto a la inversa (4Y) llegamos al hotel que son casi las 23h. De nuevo a la ducha (hace muchísimo calor y humedad en Beijing) y a dormir, hoy ha sido un gran día en el que hemos cumplido un sueño: ¡poder recorrer un trocito de la Gran Muralla China!

Castillo de Miravet y cuevas de Benifallet

Hoy de nuevo cogemos el coche para hacer turismo de cercanía. Vamos a visitar el Castillo de Miravet y las Cuevas de Benifallet en la provincia de Tarragona.

Subimos con el coche hasta el aparcamiento del castillo (gratuito) y ya desde aquí nos hacemos una idea de la majestuosidad del lugar.

Considerado como uno de los edificios más representativos de la arquitectura templaria en Europa, el Castillo de Miravet se construyó entre los siglos IX y XI sobre una colina bordeada por el río Ebro, lo que le daba una ubicación estratégica y un plus de seguridad para evitar las invasiones de los enemigos.

Pasamos por información donde compramos las entradas (3,5€ por persona) y esperamos a que comience el siguiente tour guiado que nos llevará por las distintas zonas del castillo y nos explicará la historia de éste. Os dejo enlace a su web para mayor información.

La visita guiada dura aproximadamente hora y media y nos explican la historia del lugar desde su construcción en la época de los Templarios, pasando por las Guerras Carlinas, la Batalla del Ebro en la Guerra Civil española y la firma del Estatuto de Catalunya en 2006. A lo largo del recorrido podemos ver la estructura poligonal con cinco torres, contrafuertes y un patio de armas en medio, alrededor del cual se distribuyen las dependencias siguiendo el modelo de planta de un monasterio de estilo cisterciense, adaptado para las funciones básicas militares que tenía el castillo.

Así como las dependencias más destacadas de la edificación como son las caballerizas, la cisterna, el refectorio, la bodega y silos, la sala capitular y el templo románico. Así como sus dos torres más importantes, la del Tesoro que contenía el archivo de la orden y su tesoro; y la Torre de la Sangre conocida por ser lugar de ajusticiamiento de caballeros templarios que no quisieron rendirse a la conquista de 1308.

la capilla

sala dónde se ubicaban las cisternas y los pozos

La visita acaba en lo alto de la azotea del castillo desde dónde hay unas vistas fabulosas de las tierras de Miravet y de la cuenca del Ebro, y comprendes porqué el castillo no llegó a ser conquistado nunca gracias a su posición geográfica. Al acabar la visita nos dejan tiempo libre para acabar de ver el recinto por libre. Pasamos un buen rato disfrutando del lugar que tantas historias debe guardar entre sus muros.

iglesia y pueblo de Miravet

Se nos hace la hora de comer, así que volvemos al coche y bajamos al pueblo de Miravet con la idea de comer alguna cosa, pero resulta que están de fiesta mayor y no encontramos dónde degustar la comida de la zona… decidimos poner rumbo a la cercana población de Benifallet.

Son casi las 15h, así que entramos al primer restaurante que encontramos dónde tomamos una ensalada y un entrecot (mi marido) y una pierna de cordero (yo) a la brasa con guarnición. De postre, una buena crema catalana con café, copa de vino y agua por 45€ los dos. Casi que salimos de allí rodando y desabrochando el botón del pantalón… ¡todo delicioso! Es lo mejor de hacer turismo de cercanía, probar la gastronomía de los pueblos 😛

Volvemos al coche y nos dirigimos a las Cuevas de Benifallet. Compramos la entrada (7€ por persona) y esperamos 20 minutos hasta la siguiente visita guiada (solo se puede acceder a las cuevas acompañados por un guía).

Se trata de las cuevas más famosas de Catalunya y fueron descubiertas en 1968 por el Grupo de Espeología de Gràcia (Barcelona). Se componen por varias grutas: las cuevas de Aumidiella (datan del neolítico), la cueva Marigot, la del Avenc del Sifó, la cueva del Dos y la cueva Meravelles. Éstas dos últimas son las únicas abiertas al público.

Cuando se reúne el grupo de la visita guiada nos llevan hasta la entrada de la Cueva Meravelles (maravillas). Con un recorrido total de 510 metros y un desnivel de 9,82 metros, se conforma por varias formaciones como estalactitas, estalagmitas, columnas, coladas, banderas, macarrones, excéntricas y pozos que la guía nos va mostrando mientras avanzamos por el interior de la cueva. Es realmente bonita, la pena es que no se pueden hacer fotos en el interior… 😦

Salimos a la calle y tras caminar unos metros entramos por una de las bocas que tiene a la Cueva del Dos, conocida así por tener dos grutas de entrada. Esta cueva tiene un recorrido de 253 metros con un desnivel de 12. Aquí también vemos muchísimas formaciones calcáreas, destacando sobretodo las columnas y las banderas. Tampoco aquí dejan hacer fotos ya que el flash de las cámaras daña las formaciones, y lo de prohibir el flash no les resultó ya que la gente hacía lo que le daba la gana…

Os dejo un par de fotos extraídas de internet para que os hagáis una idea:

extraída de la página web de las cuevas

La visita dura aproximadamente 1h y disfrutamos muchísimo de las maravillas que ofrece la naturaleza. Recomendamos encarecidamente su visita. No es complicado hacer el recorrido y pueden entrar niños. Os dejo su web para mayor información 😉

Volvemos al coche y ponemos rumbo a casa. Hemos pasado un buen día conociendo un trocito más de nuestra tierra 😀

Resumen del 2017 viajero…

¿¡Soy la única a la que el tiempo cada vez le pasa más deprisa?! ¡¡Esto es de vértigo!! Parece que era ayer cuando escribía la misma entrada del 2016, y ya estamos cerrando otro año… La verdad es que cuando el diciembre pasado nos compramos el piso no pensábamos que el 2017 nos daría para tanto, pero hoy revisando fotos me he dado cuenta que realmente hemos hecho muchas cosas… por eso debe ser que mis amigos y familia me dicen siempre ¿a dónde te vas ahora? 😛

La verdad es que empezamos el 2017 de la mejor forma posible: de viaje 🙂 A mitad de enero poníamos rumbo a la que sería la primera escapada del año con destino: Budapest. No dábamos un duro por ella porque la previsión del tiempo era de -13ºC pero la verdad es que nos sorprendió gratamente y disfrutamos un montón de la capital de Hungría. Tenéis el diario completo en el blog 😉

Pasamos el resto del invierno en las pistas de esquí… muchos sábados subiendo a La Molina, Port del Comte y Vallter 2000 disfrutando un montón de la sensación de libertad y desconexión que nos ofrece esta actividad mientras disfrutamos de paisajes fabulosos.

Llegó la primavera y dedicamos los findes a excursiones y caminatas por nuestra tierra para seguir conociendo patrimonio, cultura, historia y naturaleza. Hicimos una visita la Seu Vella de Lleida en la que hacía años que no estábamos, estuvimos en el Monasterio de Sant Miquel del Fai, en los Gorgs de la Alta Garrotxa (piscinas naturales), las Pinturas Rupestres de Cabrafeixet, Sitges y las bodegas Grau en el Pla de Bages. Tengo pendiente hablaros de estos lugares pero ya os adelanto que si tenéis oportunidad de visitarlos ¡no lo dudéis!

Mayo y con él una escapada de chicas en plan disconnecting people… repetí London por tercera vez, pero esta vez me fui con tres amigas. Para una de las chicas era la primera vez así que hicimos algunos clásicos como Hyde Park, Big Ben o Buckingham Palace, pero también disfrutamos de caminatas por la ciudad, y compras en los mercados de Camden y Portobello, y sobretodo echándonos unas risas tremendas 🙂

Como es habitual hemos seguido conociendo rinconcitos de la ciudad que hace 10 años nos acogió, Barcelona. Hicimos visitas guiadas al Park Güell, a la cárcel La Model y al Recinto Modernista de Sant Pau. Además de muchos paseos en bici viendo la ciudad desde otra perspectiva. También nos hemos aficionado a la visita del Palo Alto Market que hacen todos los primeros fin de semana del mes en el Poblenou y que os recomiendo si queréis comprar artículos artesanales de nuevos emprendedores 🙂

En septiembre volvimos a subirnos a un avión para disfrutar de nuestro viajazo del año, un destino que hacía mucho tiempo que nos llamaba la atención y que habíamos tenido que descartar en un par de ocasiones… finalmente conseguimos irnos 22 días a China. Es un destino que aún estoy “digiriendo”… y es que creo que para hacer China por libre hay que tener bastante experiencia viajera puesto que la barrera idiomática hace que en muchos momentos te sientas “vendido” y tengas que espabilarte con todos los recursos que tengas a tu alcance. Hubo momentos impresionantes, de esos que se quedan grabados para siempre como recorrer un trocito de la Gran Muralla, estar frente a los Guerreros de Terracota, la Ciudad Prohibida o a los pies del Gran Buda de Leshan; fue maravilloso disfrutar de los paisajes kársticos de Guilin y Yangshuo, y de las calles tradicionales de Xi’an o Pingyao, así como de los rascacielos de Beijing o Shanghai. Pero también hubo momentos duros en los que pensábamos que nos quedábamos tirados a 150km de nuestro hotel… Os hablaré de él sin duda, mientras os hago un adelanto con algunas fotos 🙂

Y totalmente de imprevisto, hemos terminado el año como lo empezamos: ¡viajando! Y es que con apenas 10 días de antelación preparamos otra escapada para mitad de noviembre en la que visitamos Lisboa. Disfrutamos de los grandes monumentos de la ciudad así como de una visita de un día a Sintra visitando su Palacio da Pena y la Quinta da Regaleira.

Como veis no ha estado nada mal el 2017. Muchos cambios a nivel personal, mucho trabajo, mucho estrés por la reforma… pero con una gran recompensa: seguir conociendo trocitos del mundo que nos rodea y seguir creciendo con mis viajes 😉

¿Y el 2018? Pues de momento sin ningún plan concreto pero con muchos destinos en el tintero que esperamos poder conocer pronto como comenzar a descubrir países del norte de Europa, volver a EEUU o quizá darle una oportunidad a América Latina… ¡el 2018 nos dirá! Pero mientras, quiero desearos una…

¡¡¡MUY FELIZ NAVIDAD Y UNA GRAN ENTRADA AL 2018!!!

¡Deseo realmente que el próximo año os traiga grandes aventuras y nuevas experiencias viajeras a todos/as y sobretodo mucha salud para poder disfrutarlas a tope! (deformación profesional)  😉

¡Un abrazo!

CURRICULUM VIAJERO

Mi currículo viajero no es muy extenso aún… pero espero ir añadiendo destinos visitados a la lista.

Como comenté, no me dedico profesionalmente a viajar, si no que es mi gran pasión. Y no me gusta viajar por tachar lugares del mapa si no que siempre he sentido curiosidad por conocer lugares, su historia, su gastronomía, su cultura… vaya a crecer viajando, porque aunque a algunos les parezca una chorrada, viajando se aprende y mucho. Uno aprende a moverse, a ser autónomo, a relacionarse, a salir de apuros, a disfrutar, a sentir, a conocer, a uno mismo, al que te acompaña… a vivir.

Excepto el viaje a Egipto, todos mis viajes son por libre. Es por ello que necesitan tiempo de preparación y mucha documentación. Viajar por libre puede ser arriesgado en el sentido que debes espabilarte para visitar los lugares, moverte y encontrar un buen alojamiento, pero te da la libertad de crear tus propias rutas, de buscar aquello que te interesa, salir de lo habitual y te permite perderte en cualquier momento, dedicarle el tiempo que quieras a cada visita y modificar la ruta in situ en función de lo que más te apetezca en cada momento.

Muchos creen que viajar es caro. Yo aseguro que por libre se ahorra mucho y que cuanto más viajas, más trucos aprendes para ahorrar 😉 Puedes viajar a muchos sitios con presupuestos ajustados, pero necesitarás tiempo para prepararlo…

A día de hoy, la vista global en Google Maps de mis viajes es ésta:

Muchas veces nos empeñamos en irnos a la otra punta del mundo y olvidamos que a pocos kilómetros de casa podemos encontrar lugares maravillosos. El mapa de mis viajes por España es éste. Debo decir que no están incluidos en él los lugares visitados en Catalunya, mi tierra, tendré que ponerme a ello…

esp

Europa esconde grandes ciudades y bonitos rincones, nos acerca a la historia más reciente y nos enseña mucho de nuestro día a día. Conocemos varias capitales del “viejo continente” y esperamos poder seguir recorriéndolo… hasta la fecha, hemos estado en Francia, Suiza, Bélgica, Italia, Vaticano, Reino Unido, República Checa, Portugal, Alemania, Andorra, Hungría y Holanda.

Mi primer gran viaje fue en 2005. Viaje de final de estudios, 11 compañeras nos aventuramos durante una semana a conocer el antiguo Egipto. Fue un viaje que costó mucho decidirse por el destino y cuando lo hicimos, estábamos como locas porque llegara la fecha de partir… fue un viaje inolvidable y que algún día repetiré con mi marido. Aunque se puede hacer por libre, preferimos pagar un poco más y hacerlo organizado por agencia, aunque disfrutamos de dos días por libre en El Cairo y alrededores. Os hablaré de él…

egipto copia

Asia es un continente muy rico a mi parecer. En 2014 nos aventuramos por el sureste asiático por primera vez, pasamos 25 días en Indonesia. Un país de contrastes. Naturaleza en estado puro, playas, fauna, flora, volcanes y, cultura… conviven budismo, islam, hinduismo y cristianismo así que imaginad la riqueza de su cultura y sus templos. Fue el viaje más largo que hemos hecho, 27 días en total recorriendo algunas de sus islas para conocer los grandes templos y volcanes de Java, ver orangutanes en su hábitat en Borneo y a los dragones de Komodo en Flores, y disfrutar de los templos hinduístas y las playas de Bali. Os cuento nuestro día a día en destino aquí.

fuente Google Maps

En 2015 volvimos a Asia… y es que los que me conocéis ya sabéis que Asia me tira y mucho 🙂 Esta vez, primera incursión en territorio chino aunque con ciertas peculiaridades. Disfrutamos de 6 noches/7 días en Hong Kong y de nuevo por libre. Viaje organizado en menos de 15 días… si, si lees bien. Fue un destino al que le teníamos ganas desde hacía tiempo y que no nos defraudó. Rascacielos, luces de neón a un lado de la calle y mercadillos con puro regateo al otro. Ese contraste entre moderno y tradicional que me recordó en ciertos aspectos a Japón, pero que a la vez también me recordaba en ciertos aspectos a Indonesia… creo que si es tu primer viaje a Asia, Hong Kong puede ser una muy buena opción 😉 Aquí tenéis el diario con todo tipo de detalles 🙂

HK copy

Entre Indonesia en 2014 y Hong Kong en 2015, nos picó el gusanillo del sudeste asiático… así que en 2016 hicimos nuestro primer viaje con mochila poniendo rumbo a Tailandia. Disfrutamos de 15 días completos para descubrir rincones alucinantes del país. Bangkok, la gran urbe del sudeste, es un auténtico caos. Cuenta con algunos lugares realmente bonitos, pero en esencia son tuk-tuk, puestos callejeros y mercados dónde regatear 🙂 Ayutthaya, la antigua capital del país conserva algunos de los grandes templos, otros quedaron en ruinas en la guerra con Birmania, pero aún así merece una visita. Chiang Mai esconde rincones alcinantes como el Doi Suthep y vivimos una de esas experiencias que quedarán en nuestra mente para siempre: pasar un día ayudando a cuidar elefantes. Pero si algo tiene Tailandia que no olvidaré jamás, son sus fabulosas playas de arena blanca y aguas cálidas y transparentes, el paraíso está en las islas del mar de Andamán. ¡Aquí tenéis el diario de viaje con mucha info!

thai

Y en 2017 conseguimos al fin cumplir el deseo de visitar el “gigante asiático”, pasamos 22 días recorriendo un trocito de China. Tras hacer todo el papeleo para el visado en el Consulado de China en Barcelona, entramos al país por Beijing dónde pasamos 5 días, haciendo excursión de un día a Muntianyu para recorrer unos kilómetros de la Gran Muralla China. Cogimos un tren de alta velocidad hacia la mística ciudad amurallada de Pingyao dónde tuvimos la sensación de estar en la edad media china. Siguiente punto en la ruta fue Xi’an con sus Guerreros de Terracota y su ciudad amurallada. Tras dos noches en la ciudad volamos a la verde Chengdu, rodeada de bosques de bambú dónde pudimos disfrutar de la visita a una reserva de osos panda y al gran Buda de Leshan. De allí, nuevo vuelo interno hasta Guilin, “pequeña” ciudad entre paisajes kársticos formados por el río Li, con su crucero hasta Yangshuo dónde dormimos en un retiro junto al río. Toda una experiencia. Y acabamos nuestros días por China en la cosmopolita Shanghai rodeados de 3000 millones de chinos celebrando su fiesta nacional y sus vacaciones… Un viaje intenso por la complejidad de éste y la gran barrera idiomática pero muy enriquecedor y que nos ha hecho crecer mucho como viajeros y como personas. No hay demasiada información sobre cómo viajar por libre… sí que ahí va mi diario de viaje con información y trucos 😉

Pero si algo tiene Asia es mi país favorito del mundo: Japón. Su cultura, su gastronomía, su gente, su naturaleza, sus ciudades, sus templos, sus parques, su religión… todo en Japón me apasiona. Creo que si existe un país superior en este planeta, sin duda es Japón. He estado dos veces allí, y volvería con los ojos cerrados cada año. Kyoto, es mi ciudad favorita en el mundo; encontrar un templo o un parque en cada esquina es maravilloso. Tokyo, es para mi la GRAN capital, lo tiene todo: ocio, transporte, facilidades, tiendas, templos, tradición, modernidad… Pero Japón no es solo sus dos capitales, si no un sinfín de ciudades, pueblos y lugares que esconden verdaderas maravillas. Tenéis el relato diario de los dos viajes (2011 y 2013) y un montón de trucos para preparar un viaje por libre al país del sol naciente. Re-edito la entrada para anunciar que habrá tercer viaje, el 2018 nos llevará también a tierras niponas 🙂

fuente Google Maps

No solo ha sido Asia (aunque soy muy fan), también hemos estado en los ¡USA! 🙂 Creo que todo aquél que se considere viajero, debe poner los pies alguna vez en su vida en la big city, es todo un imprescindible y no podía faltar en nuestra lista de lugares visitados. Así que en septiembre de 2015, volamos al otro lado del Atlántico para conocer  la “capital” de Estados Unidos y casi que del mundo (por lo archiconocida que es)… ¡New York! Pasamos 6 días/5 noches en la ciudad y pudimos disfrutar de todos sus barrios, pero sobretodo el gran Manhattan. Esa sensación de dejà vu continua que tienes caminando por sus calles es alucinante. Reconocer escenarios de pelis y series, emociona. Y subir a sus grandes miradores -a los tres- fue toda una experiencia. También fue un viaje que organizamos de forma bastante exprés, en apenas 20 días montamos nuestro viaje por libre… es lo que tiene coger el pasaporte a menudo, ¡que cada vez necesitas menos tiempo para comprar billetes, reservar hotel y salir pitando!

nyc

Espero poder hablaros de todos ellos, con todo detalle, y que la lista ¡nunca deje de crecer!

¿Me acompañas a recorrer mundo y a crecer viajando?

Congost de Mont-rebei

Hace tiempo que me apetece aparcar un poco el relato de los grandes viajes y explicaros un poquito los lugares tan fabulosos que tenemos cerca de casa, de los que a veces nos olvidamos. Hoy quiero explicaros una escapada al Congost (desfiladero) de Mont-rebei, en la sierra del Montsec entre las provincias de Lleida y Huesca, una escapada que hicimos en la primavera de 2016 con mis padres y mi hermana pequeña saliendo desde Lleida, mi ciudad natal.

Salimos de Lleida a las 7,30h. Hacía años que no pasaba por estas carreteras y es emocionante recordar antiguos viajes en coche con la familia. Hacemos una parada en Tolva para comprar unas cocas de esta localidad que son deliciosas. La gente suele conocer más las cocas de recapte de Camarasa, pero las del Tolva no tienen nada que envidiar y las dulces casi que me gustan más 😛

En un par de horas llegamos al destino y dejamos el coche en el parking 1, junto a la caseta de información del Congost. Nos cobran 4€ por dejar el coche. Este es un dato curioso… hay acceso al Congost desde Catalunya y desde Aragón, si aparcas en la entrada catalana se paga parking, si aparcas en la zona maña no. Decidimos entrar desde la zona catalana ya que los desfiladeros son más impresionantes desde aquí, si lo que os interesa son las escaleras en la montaña, entonces quedan más cerca desde la entrada aragonesa.

Pedimos un mapa de la zona en la caseta de información y allí el hombre nos da alguna recomendación de las posibles rutas que hay. Hay quién hace la ruta completa si alguien le espera con el coche en la otra entrada, quién hace la ida a pie y la vuelta en kayak por el río, quién hace ida y vuelta a pie… todo depende de las características del caminante. Nosotros vamos con mis padres y la idea es pasar un rato agradable sin presiones, así que decidimos comenzar por aquí y caminar hasta que nos sintiéramos cómodos para luego desandar el camino hasta el coche.

La primera parte del camino se hace fácil ya que es bastante llano, solo ligeras pendientes antes de llegar al puente colgante.

Las vistas del río desde aquí son geniales. Echamos unas fotos y cruzamos el puente. Cruzan los demás primero, yo me quedo atrás para hacerles alguna foto cruzando y luego paso yo. Al hacerlo van detrás un grupo de chicos jóvenes, uno de ellos va saltando y yo cruzo sin tocar con los pies al suelo, me hace volar 😀

Tras eso, seguimos el camino. En esta parte sigues subiendo (con poca pendiente) entre árboles en flor por lo que aquí se está fresquito.

Y tras unos minutos, llegamos a la zona más bonita del congosto que forma el río Noguera Ribagorçana al cruzar la sierra del Montsec. Se trata del único gran desfiladero de Catalunya que se mantiene virgen sin que lo atraviese ninguna carretera, ferrocarril o línea eléctrica. Tan solo lo cruza un camino parcialmente excavado en la roca que permite disfrutar de una forma muy especial de este espectacular lugar.

Las paredes del congosto llegan a alcanzar más de 500 metros de caída vertical, con lugares dónde la anchura mínima es de tan solo 20 metros.

El camino da un poco de vértigo porque no es demasiado ancho y no tiene protecciones, además hay muchos caminantes y piensas si resbalo me mato fijo… Aún así merece mucho la pena hacerlo porque la vista es impresionante. Cada pocos metros hay bancos dónde poder sentarse a admirar la belleza del lugar.

Recorremos un poco más de la mitad del camino, unos 5 km. No nos atrevemos a hacerlo entero porque luego habrá que desandar lo andado y mi padre tiene una rodilla un tanto fastidiada… Aún así disfrutamos muchísimo. Emprendemos el camino de vuelta que se hace bien, solo que ahora ha avanzado la mañana y hay mucha más gente lo que dificulta el paso por algunos puntos.

Cuando llegamos al coche es mediodía así que hacemos una pausa para comernos los bocatas que llevamos. En la zona del parking hay algunas mesas con bancos para hacer picnic y baños públicos bastante decentes.

Tras el bocata decidimos coger el coche e ir con él hacia el otro extremo del congosto. Tardamos unos 45 minutos en llegar, dejamos el coche, como os decía en esta zona no se paga por aparcar. Caminamos unos 400m hacia la ermita de Sta Quiteria y S. Bonifacio, construida a mediados del siglo XI que se encuentra en lo alto de una pequeña colina y desde allí arriba hay unas vistas fabulosas del congosto entero a un lado, y del pantano de Tavertet al otro. Subir la pendiente ha merecido mucho la pena, sin duda.

Con unas vistas estupendas nos despedimos de este lugar con la idea de volver en otra ocasión a terminar la ruta desde el lado aragonés.

Volvemos al aparcamiento y antes de poner rumbo a casa, nos tomamos unos cafés en un pequeño bar que hay y luego emprendemos el viaje de vuelta a casa. Tras un par de horas de camino parando en Tolva de nuevo a recoger las cocas que encargamos esta mañana, llegamos a casa.

Hemos pasado un bonito día y hemos conocido un rinconcito fabuloso al que recomiendo ir. Desconozco la dificultad de la parte de la ruta que asciende por las escaleras en la montaña, pero el tramo que hicimos nosotros no me pareció demasiado complicado, no es necesario estar plenamente en forma para hacerlo. Eso si, calzado cómodo de montaña, agua para ir bien hidratados y una buena cámara para poder capturar la belleza del entorno que ofrece el Congost de Mont-rebei.

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