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13/10/16: descubrimos las fabulosas playas de las islas Phi Phi

Día 13: Bamboo Island, Monkey Beach, Phi Phi Don, Phi Leh Bay, Viking Cave, Lohsamah Bay y Maya Bay… ¡no sé con cuál me quedo!

A pesar de que hoy el tour empieza más tarde, a las 7,30h ya estamos en pie. Desayunamos en el restaurante del hotel (lo tenemos incluido) y a las 8,45h estamos en Railay West Beach dónde nos recogerá el barco que nos llevará a recorrer algunos puntos de Koh Phi Phi, con el tour que contratamos hace un par de días a través de la agencia del hotel.

Sobre las 9h llega un barco grandote, un speed boat. A bordo ya hay algunas personas que han recogido en otro embarcadero. Nos dan un chaleco salvavidas a cada uno y zarpamos, ¡menuda velocidad coge este chisme!

Las islas Phi Phi son uno de los mayores reclamos turísticos de esta zona del mar de Andamán, y también pertenecen a la provincia de Krabi. Son un archipiélago de pequeñas islas, siendo las principales Koh Phi Phi Don, Koh Phi Phi Leh, Koh Pai o Bamboo Island y Koh Yung o Mosquito Island. Estan consideradas Parque Nacional y tan solo está habitada Phi Phi Don por lo que para recorrerlas se debe pagar una tasa de 400 baths por persona que abonamos en el momento de embarcar a los guías del barco quienes hacen el pago cuando llegamos a la primera isla que visitamos.

En unos 40 minutos llegamos a Bamboo Island y tras echar el ancla en la playa nos dicen que tenemos 40 minutos para disfrutar de un baño en esta isla de playas de arena súper blanca y agua cálida, ¡un verdadero placer para los sentidos!

nuestro barco

Nos reímos bastante con un grupo de chinos que hay cerca nuestro que nos sorprenden bañándose con los chalecos salvavidas en la orilla, pero vaya que el agua no les llegaba ni a las rodillas y ellos con su chaleco 😀 Viendo sus reacciones, ¡creo que no habían visto el mar en su vida!

Cuando ya es casi la hora de embarcar de nuevo se empieza a nublar de lo lindo, vienen unos nubarrones enormes y muy negros hacia nosotros que amenaza con descargar en breve…

Tras un baño de lo más agradable, volvemos al barco y nos dirigimos al siguiente punto justo cuando empieza a llover… en este momento todos los que vamos a bordo nos apretamos los chalecos salvavidas e intentamos sujetarnos dónde podemos porque el  barco pega unos botes considerables… y es que ¡menudas olas con la tormenta! De nuevo, los chinos nos llaman la atención porqué gritan como histéricos con cada salto que da el barco 😀

Tras 20 minutos de viaje movidito, llegamos a Phi Phi Leh y paramos frente a la Vicking Cave, la cuál vemos desde la proa del barco. Se trata de unas cuevas en los acantilados de una minúscula isla que están habitadas. No se visitan por respeto a sus habitantes pero si que permiten que los barcos se acerquen para que veamos cómo viven entre rocas.

Seguimos hasta Pi Leh Bay, una laguna natural formada entre grandes acantilados. Y de nuevo llueve… esperemos que se mejore un poco el día. Aún así, las vistas son espectaculares, de lo mejorcito que hemos visto nunca 🙂

Tras unos 20 minutos de navegación a saltos por el oleaje, llegamos a Maya Bay. Escondida entre formaciones rocosas y acantilados, esta isla es famosa por ser el escenario de la película The Beach protagonizada por Leonardo DiCaprio.

La playa es preciosa pero está abarrotada de gente y de barcos… nuestra guía nos dice que al otro lado de la isla hay otra playa menos visitada, así que nos dirigimos hacia allá. Se tarda unos 5-10 minutos en llegar por un camino entre la densa vegetación de la isla, entre la que encontramos un pequeño altar con ofrendas.

En el otro extremo de la pequeña isla, encontramos un acantilado en el que han colocado una cuerda para bajar y subir del agua, pero no vemos muy claro el baño en esta zona ya que hay bastantes corrientes, así que echamos algunas fotos porque el lugar es bonito y volvemos a la playa principal.

Aquí tomamos alguna instantánea más para el recuerdo y luego nos damos un buen chapuzón de nuevo bajo la lluvia.

Tras 30 minutos en la isla volvemos al barco, y en unos 15 minutos llegamos a Monkey Island, una pequeña isla que se han agenciado un buen grupo de macacos con mala baba que se intentan subir a los barcos en busca de comida.

Algunos pasajeros de otros barcos echan comida a los monos de la playa, pero nuestros guías nos lo desaconsejan ya que se suelen poner agresivos y dicen que han visto a algún mono atacar a turistas… así que evitando problemas, nos quedamos todos quietecitos limitándonos a ver a los monos intentando subir a los otros barcos.

Tras unos minutos proseguimos hacia Hin Klarng, una zona de corales a mar abierto dónde anclamos para poder hacer un rato de snorkel, nos dejan gafas y tubos y nos dicen que bajemos con los chalecos puestos para mayor seguridad. Me sorprende ver como solo bajamos a hacer snorkel 4 o 5 personas de las 12 que vamos a bordo, la mayoría se quedan a bordo… pero nosotros no nos lo pensamos ya que estábamos esperando esta parte del tour y disfrutamos de 45 minutos de un snorkel chulísimo 😀 Vemos bonitos corales, peces de todo tipo, incluido ¡un pez trompeta! Los peces se acercan a ti si te quedas quieta y como el agua está templada invita a quedarte quieto observando.

Pongo el móvil en la bolsa hermética que llevo y grabo un poco, aunque apenas se ve nada en el vídeo, el agua está transparente y cálida, ha dejado de llover y luce un sol radiante… es uno de esos momentos viajeros que pasarán al top 10 🙂

Os dejo el vídeo, aunque no es muy bueno os podéis hacer la idea de los pececillos que había 🙂

Después de esta experiencia genial, volvemos al barco y en unos 10 minutos llegamos a Phi Phi Don dónde vamos a comer. Tenemos la comida incluida en el tour y hoy toca bufet. La mayoría de la comida que ofrecen es thai, pero vemos que hay espaguetis y salsa de tomate y no nos lo pensamos mucho 😛

Tras la comida y un café, vamos a dar una vuelta por la zona, repleta de tiendas de souvenirs y algún alojamiento (recordad que esta es la única isla habitable de la zona) y a las 14,30h volvemos al barco.

Tras un día genial conociendo las maravillas que esconde el mar de Andamán, volvemos a Railay. Tenemos unos 45 minutos de trayecto de nuevo entre grandes botes por las olas y es que en algunas zonas llueve.

Cuando llegamos a Railay West, decidimos pasar la última tarde en este paraíso en su mejor playa, así que caminamos unos 20 minutos hasta llegar a Pranang Bay. Nos damos un buen baño en su agua cálida y disfrutamos de la puesta de sol aquí, metidos en el agua. Mañana volvemos a Bangkok y la verdad es que nos da una pena tremenda dejar este lugar… ¡si el paraíso existe, aquí tiene un pedacito!

Cuando anochece, volvemos a la habitación, nos arreglamos y tras embadurnarnos bien de repelente de mosquitos salimos hacia la calle comercial que hay detrás del hotel dónde hay tiendas de souvenirs, bares, restaurantes y agencias de turismo. Decidimos cenar aquí, mi marido se pide un steak con salsa de champiñones, verduras y patatas fritas con una cerveza, y yo una pizza con un refresco (860 baths todo). Está todo delicioso… aquí los precios son algo más altos que en las grandes ciudades, se nota que es más turístico.

Después de la cena, volvemos a nuestra villa. Hacemos las mochilas y nos damos un baño en el jacuzzi para despedirnos de él 😀

Justo cuando nos íbamos a dormir, mirando las redes sociales nos enteramos que el Rey de Tailandia, Bhumibol Adulyadej, ha fallecido esta tarde. Nos quedamos bastante preocupados puesto que no sabemos cómo nos afectará al resto del viaje… mañana volvemos a la capital del país, y esperamos no tener problemas puesto que vemos que se ha decretado un duelo oficial ¡sin fecha de fin!

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12/10/16: islas, acantilados, cuevas, cascadas… en el Ao Phang-Nga National Park

Día 12: recorremos el Ao Phang-Nga NP y descubrimos sus rincones

Hoy toca madrugar un poco ya que tenemos contratado un tour para casi todo el día. Desayunamos en el bufet del hotel y a las 7,50h vamos a la oficina de turismo que hay en el hotel como acordamos ayer. Nos acompañan hasta Railay East dónde cogemos un barco hasta el embarcadero de Ao Nammao. Allí nos espera un empleado del hotel que nos lleva en un cochecillo eléctrico hasta su oficina, dónde a los pocos minutos nos viene a buscar una furgo. Van 4 personas ya en ella y vamos hacia un punto de encuentro a buscar a otras 4. De nuevo popurrí de nacionalidades: unos ingleses, dos alemanas, un filipino, un chico de Yemen y una pareja de Israel. El guía que llevamos es un cachondo y nos va explicando el plan para hoy con bromas entre medias, como que comeremos sopa de mono porque vamos a ver el templo del mono, broma que alguno se traga viendo las caras 😀

Tras unos 40 minutos de camino, paramos en una estación de servicio unos minutos para poder ir al baño y comprar algo para desayunar. El guía nos dice que el grupo de hoy es grande y vamos repartidos en tres vans.

Seguimos con la ruta, y tras otros 40 minutos llegamos al embarcadero de Phang-Nga Bay, la puerta de entrada al Ao Phang-Nga National Park. Allí tomamos una long boat hacia el primer punto del día. Tardamos aproximadamente 30 minutos en llegar a través de una bahía repleta de islas y rodeada por manglares. Las vistas son espectaculares.

Cuando llegamos a la James Bond Island, nos dicen que tenemos 30 minutos para disfrutar de esta pequeña isla que cuenta con unas pequeñas grutas muy chulas.

Y de las vistas hacia el peñasco dónde en 1974 se rodó la peli de James Bond, El hombre de la pistola de oro, que vimos de nuevo antes de partir para ir abriendo boca 😛

Aquí hay montones de puestos dónde comprar souvenirs, pero no vemos nada que nos llame la atención. Tras la media hora, volvemos al embarcadero y subimos a bordo de la long boat de nuevo. Ésta vez acabamos todos empapados ya que el viento arrastra el agua que levanta la barca…

Tras unos 15 minutos llegamos junto a la isla Hong, y subimos a bordo de un gran barco desde el cuál salen las canoas para recorrer las Limeston Cave. Nos colocamos el chaleco salvavidas y montamos a bordo de una canoa dónde un local nos lleva, qué fiasco pensábamos que teníamos que remar nosotros…

El lugar es muy muy bonito y el paseo es relajante…

Tras unos 20 minutos en la canoa, volvemos al barco que hace de embarcadero y nos sirven una bebida fresca.

Después de refrescarnos un poco, que menuda chicharrina cae hoy también… volvemos a la long boat que nos lleva hasta la isla Koh Panyi.

Nos llevan a un restaurante en la isla y es que ya son más de las 14h… toca comer. Hay varias mesas y nos van repartiendo por ellas, encontramos platos de arroz, tortilla, pollo adobado, pollo con anacardos, verduras, sopa, pescado rebozado y piña.

Nos toca en una mesa en la que la tensión se puede cortar con un cuchillo… a un lado tenemos a una pareja de árabes, al otro dos chicas rusas y en frente las alemanas que van en nuestra furgo, con las que cruzamos miradas de “vaya tela” y es que las otras parejas solo hablan entre ellos, no miran a nadie de la mesa y solo se dedican a arrasar con la comida que hay para todos, sin importarles si todos comemos de todo… no sé, una actitud muy hostil… con lo bueno que sería poder hablar entre nosotros y compartir experiencias… En fin, cuando vamos a buscar un café nos encontramos con una pareja de españoles que iban en la long boat, y entablamos conversación con ellos. Son un par de sevillanos que viven en Málaga y que están de viaje de novios. Nos caen bien y es agradable poder hablar un poco en castellano después de varios días por Tailandia…. seguimos el resto del tour juntos compartiendo experiencias.

Tras el café, volvemos a la long boat que nos lleva de vuelta al embarcadero Phang-Nga Bay.  Allí subimos a las furgos y nos llevan al Wat Suwan Kuha, más conocido como el Monkey Temple (entrada 20 baths, incluida en el tour).

El templo, además de estar invadido por macacos, está construido dentro de una cueva enorme. Cuenta con un gran buda reclinado. Siento la calidad de las fotos de hoy, pero son hechas con el móvil y no da para más…

Además puedes visitar una buena parte de la gruta. Aconsejable llevar calzado cerrado con suela de goma o sandalias cerradas porque el suelo está mojado y es muy resbaladizo.

Al salir del templo, encontramos a varios monos merodeando por la zona. Hay algunos puestos dónde venden comida para dársela, aunque el guía lo desaconseja ya que pueden ser agresivos…

Tras la visita al lugar, volvemos a las furgos y nos dirigimos al último punto del día, las cascadas Ton Tai. Tardamos unos 20 minutos en llegar hasta ellas.

Aquí de nuevo se hace imprescindible llevar sandalias cerradas, el suelo resbala muchísimo. Recorremos un corto sendero y vemos 3 de las 6 cascadas que hay en la zona, las otras no se visitan porque hay más se 1h de camino montaña arriba y es peligroso su acceso…

Entre la 1ª y 2ª cascada, y entre la 2ª y la 3ª hay zonas dónde se permite el baño. Muchos no lo dudan y se dan un baño refrescante, yo no lo veo tan claro, más que nada porque luego hay casi 2h de coche hasta el embarcadero del hotel y tendría que ir empapada… pero si me acerco al agua y me refresco un poco, mi marido si se echa al agua sin pensarlo mucho a pesar de estar helada.

De vuelta a las furgos, los guías sacan refrescos y galletas para todos, se agradece la merendola porque la comida fue algo escasa con los ansias aquellos… y sobre las 16,30h, partimos hacia los embarcaderos y hoteles de cada grupo. El camino se hace distendido charlando con la gente y el guía del grupo que vamos en la van.

A nosotros nos dejan en el embarcadero de Ao Nammao, y  de allí zarpamos en un barco hacia Railay East, de camino disfrutamos de una bonita puesta de sol…

Luego caminamos los 5 minutos que nos separan del oeste y nos vamos directos a darnos un baño en la playa mientras vemos acabar de ponerse el sol.

A las 18,30h vamos a la habitación, nos duchamos y salimos a cenar. No tenemos muchas ganas de dar vueltas, así que nos pedimos un par de platos de pollo empanado con patatas fritas y dos refrescos por unos 700 baths en el restaurante del hotel. La comida occidental encarece bastante la cuenta, pero no puedo comer más picante…

Y ya con la panza llena, volvemos a la habitación y nos vamos a dormir pronto, el madrugón de hoy hace mella y ¡mañana nos esperan más islas!

11/10/16: recorremos Railay y sus fabulosas playas

Día 11: playas y cuevas de Railay, y un gran atardecer como colofón a un día de relax absoluto

Hoy nos levantamos con la calma a eso de las 9h después de haber dormido casi 10h del tirón ¡qué falta nos hacía! Vamos a desayunar al bufet del hotel que tenemos incluido, está todo delicioso.

Decidimos dedicar el día de hoy a conocer la península de Railay. Así que tras embadurnarnos bien de protector solar, nos dirigimos a Railay East y recorremos su costa.

Ayer ya nos lo pareció, pero hoy lo confirmamos la costa Este es muy distinta a la Oeste dónde nos alojamos, y es que la primera es una zona de manglares y cuando baja la marea se ven las raíces de estas plantas acuáticas e incluso cangrejos recorriendo la zona. Esta parte de la península la utilizan como puerto para traer mercancías a la zona desde Krabi, así que no es muy aconsejable el baño aquí y posiblemente por la noche haya plagas de mosquitos.

Caminamos hasta llegar al extremo de la costa Este dónde encontramos zonas de escalada que sabemos que lleva a un mirador pero vemos que la subida es un auténtico barrizal y o tienes dotes de escalador o no subes ni de coña…. Seguimos el camino que nos lleva entre cuevas, lianas, estalactitas y estalagmitas hasta Phra Nang Beach, la playa más idílica de la península de Railay.

Alucinamos con las formaciones rocosas que hay y esperamos no ver a ninguno de los monos que anuncian los carteles que hay que tener cuidado porqué son cleptómanos 😛

Llegamos a la playa y vemos la cueva de la Princesa, curiosamente repleta de amuletos con forma fálica por doquier. Cuenta la leyenda que aquí se hundió en el S.III aC, una barcaza real que llevaba a bordo a una princesa india. Su espíritu se quedó en la cueva y concede favores a todo aquel que venga a presentarle sus respetos.

Realmente esta playa merece el puesto de mejor playa de Railay, es preciosa y alucinante a su vez con las formas que hace la piedra y las calitas escondidas entre ellas.

Nos damos un baño sin pensarlo, y aquí también encontramos que el agua tiene una temperatura ideal.

Tras más de una hora aquí sumergidos en sus aguas cálidas y alucinando con las vistas tan fabulosas que ofrece el lugar, volvemos dando un paseo hacia la coste este y de allí vamos a la cueva del diamante. Pagamos 200 baths pp y entramos.

Encima de la Hat Railay East está esta otra cueva la cuál atraviesa una pasarela de madera llevándote por algunas grutas rodeadas de formaciones calizas, pero por lo visto con el tiempo el agua ha desaparecido y con ella los juegos de luces que le daban nombre a la cueva. Así, aunque el lugar es bonito, se trata de una cueva pequeña con algunas formaciones minerales que podrías encontrar cerca de casa sin demasiado problema, y por tanto, el precio que cobran por la entrada nos parece excesivo.

Tras la visita, volvemos hacia la zona del hotel, esta vez por un camino diferente repleto de tiendas y restaurantes que nos llevan a la calle dónde ayer compramos el batido y el coco. Es casi mediodía y estamos bien acalorados por el paseíto de vuelta, así que decidimos comprarnos un par de helados de té verde por 140 baths y nos los tomamos frente a la playa. Luego, nos damos un buen baño ya frente al hotel.

A las 13h empezamos  a tener hambre, así que sin pensarlo mucho vamos a comer al restaurante del hotel, tomamos un par de platos de comida thai por 400 baths con la bebida mientras disfrutamos de las vistas hacia la playa y de la brisa del mar.

Tras la comida, vamos un rato a la habitación a descansar un poco de tanto sol. Le echamos un vistazo a la información sobre los tours por la zona que ofrece la agencia de viajes del hotel y decidimos que los próximos dos días, visitaremos con ellos diferentes islas del mar de Andamán. Contratamos dos tours para mañana y pasado allí mismo, ya que vimos que los que ofrecían por la calle comercial no distaba mucho de precio, supongo que como hay competencia todos ofrecen más o menos lo mismo.

Después alquilamos un kayak frente al hotel y damos una vuelta de una hora por 200 baths, que se nos hace eterna porque el mar está más picado de lo que parecía desde la orilla y hay mucha corriente que dificulta el remo… Dejamos el kayak y nos damos otro buen baño, la playa de Railay West está tan bien que no harías otra cosa en todo el día…

A las 16,30 nos vamos un rato a la piscina del hotel, aunque somos más de playa vemos que aquí hay más sombras y preferimos venirnos un rato antes que acabar churrascados…

Y a las 17,30h voy a buscar la réflex a la villa para no perder la oportunidad de captar la puesta de sol tan fabulosa que ofrece el lugar.

Y tras ver como en pocos minutos se esconde el sol tras el horizonte pero aún con luz, volvemos a la costa este para verla con la marea alta… ¡qué diferente se ve respecto a esta mañana!

Se está muy a gusto aquí, así que aprovechando que hacen un happy hour en uno de los hoteles de esta zona, decidimos quedarnos aquí y tomarnos un par de mojitos con unas pizzas deliciosas por 800 baths. Tras la cena, regresamos hacia la costa oeste.

Y volvemos a nuestra villa dónde disfrutamos del jacuzzi un rato, aunque nos vamos pronto a dormir que mañana toca madrugar para el tour de James Bond Island 🙂

10/10/16: nos vamos a un paraíso llamado Railay…

Día 10: comienzan nuestros días de relax absoluto en las playas tailandesas…

El despertador suena a las 4h. Aunque ayer nos fuimos a dormir pronto, estamos ¡ko! Cerramos las mochilas y bajamos a hacer el check-out. Pedimos a la chica de recepción que nos pida un taxi para ir al aeropuerto, y mientras llama nos dice que vayamos hacia fuera con ella y el de seguridad a esperarlo. Nos dice que tardará unos 15 minutos y que por la hora que es, nos costará 300 baths. Es el doble de lo que teníamos apuntado, aunque entendemos que a estas horas debe tener algún recargo… El de seguridad le dice algo a la reepcionista en thai y entendemos la palabra tuk-tuk… viendo que pasan los 15 minutos y que por la calle principal están pasando tuk-tuks, le decimos a la chica que vamos a buscar uno. Se queda extrañada -suponemos que debe tener comisión con el taxista- pero le decimos que tenemos prisa y nos acompaña con el chico de seguridad hasta la calle principal y esperan a que montemos en uno que nos llevará al aeropuerto por 150 baths. La chica nos sorprende cuando nos da un abrazo de despedida o_O’ más que nada porque la acabamos de conocer… 😀

Montamos en el tuk tuk con las mochilas y en 15 minutos estamos en el aeropuerto. Pasamos el control de seguridad de la entrada y vamos a desayunar a un Starbucks, lo único que hay abierto a estas horas. Pedimos dos capuccino y dos cinamon roll por 290 baths que nos entonan el cuerpo a estas horas de la mañana.

Es un aeropuerto pequeño, pero todo está perfectamente indicado. A las 5,30h pasamos el segundo control de seguridad y nos sentamos frente a la puerta de embarque a esperar la salida de nuestro vuelo.

A las 6,10h empieza el embarque y a las 6,30h despegamos según lo previsto. Dormimos prácticamente todo el vuelo y a las 8,15h estamos en Krabi.

Salimos en seguida, ventajas de ir con mochila y no facturar el equipaje 🙂

Como el traslado al hotel nos pareció algo complicado cuando hicimos la reserva, contratamos con ellos la recogida en el aeropuerto y traslado al hotel en Railay. En teoría nos tendrían que estar esperando, pero pasados 30 minutos y viendo que han recogido a casi todo el mundo ya, empezamos a pensar que se han olvidado de nosotros… y efectivamente, tras casi 1h de espera decidimos llamar al hotel y preguntar. Nos dicen que se han olvidado pero que nos mandan a un transporte privado para nosotros por el mismo precio pactado lo más deprisa posible. Tras media hora de espera más, nos recogen con una mini-van y nos llevan hasta el puerto de Ao Man Mao. Allí nos espera una barca que nos lleva en unos 10 minutos hasta Railay East, qué pasada… aunque habíamos visto fotos de las montañas y acantilados de la zona, vistos en persona impresionan mucho más… ¡esto tiene muy buena pinta!

En el embarcadero este, nos espera un botones que nos lleva las mochilas al hotel que está en Railay West (a 5 minutos a pie). El alojamiento escogido para las próximas noches es el Railay Village Resort & Spa.

Nos sirven una bebida a base de coco mientras esperamos a ser atendidos en recepción para hacer el check-in, la recepción da justo frente a la playa, ¡menudas vistas! Aunque el cielo está algo encapotado…

Hacemos el check-in y ya pagamos también el traslado desde el aeropuerto (1600 baths). La chica de recepción nos pide disculpas en tres idiomas diferentes por haberse olvidado de nosotros… ¡qué le vamos a hacer!, un error lo tiene cualquiera… Nos acompañan a la habitación y alucinamos pepinillos cuando en lugar de llevarnos a una habitación doble con vistas a la piscina como contratamos, nos encontramos con que nos dan ¡una villa fabulosa con jacuzzi incluido! Entendemos que es una compensación del hotel por haberse olvidado de recogernos en el aeropuerto ya que hemos pagado lo mismo… ¡todo un detalle la verdad, así se pueden olvidar de mi cuando quieran! 😛

En la habitación encontramos un poco de fruta fresca, nos dicen que cada día nos traerán una bandeja de forma gratuita, pero que vigilemos de no dejarla a la vista ni tampoco las ventanas abiertas ya que hay monos cleptómanos en la zona.

Nos cambiamos de ropa y vamos derechos a la playa… se está despejando aunque hace algo de viento, pero aún así se está genial. Tras dar un paseo por la orilla disfrutando de las fabulosas vistas del lugar, nos damos un baño. Toda la playa es de arena suave, sin apenas oleaje y con el agua templada, y con esas vistas.. ¡¡es toda una maravilla estar aquí!! Además no hay “excuse me” como en las playas de Indonesia, ¡otro punto a favor!

Cuando nos damos cuenta se ha hecho la 1h y hace ya unas cuantas horas que desayunamos en el aeropuerto de Chiang Mai, así que vamos a comer. Vamos a lo fácil y nos comemos unas hamburguesas en el restaurante del hotel con cerveza y refresco por 590 baths. Se nota que esta zona es más turística y que hay menos oferta de restauración porque los precios son más elevados que en el resto de zonas que hemos visitado, aún así es barato si nos fijamos en los precios de cualquier ciudad europea y más teniendo en cuenta que estamos a pie de playa.

restaurante del hotel, junto a la playa

Tras la comida, vamos a la habitación a descansar un rato que con el madrugón de hoy estamos ko. Dormimos un par de horas y luego volvemos a la playa a darnos otro baño. ¡Se está genial! El agua está templada y no dan ganas de salir de ella… Disfrutamos de una bonita puesta de sol entre baño y baño.

Una vez anochece, vamos a curiosear por la zona y vemos que detrás del hotel hay una calle repleta de tiendas y restaurantes. Nos compramos un batido de fruta del dragón que me pirra y un coco por 130 baths, y nos los llevamos a la villa. Nos sentamos en la terraza que tenemos y allí nos los tomamos a la fresca, ¡esto es vida! 🙂

A las 20h salimos a cenar, tras echar un vistazo a los menús que tienen expuestos los distintos restaurantes, nos decantamos por el restaurante del hotel de al lado dónde nos tomamos un par de bistecs a la pimienta deliciosos, con verduras y patatas, más dos refrescos por 900 baths. Se está genial cenando a pie de playa, escuchando solo el oleaje y viendo como sube la marea…

Y tras la cena, nos espera un estupendo baño en el jacuzzi para acabar el día bien relajados 😀 Nos queda claro que nos esperan días de auténtico relax 🙂

07/10/16: visitamos un campamento de recuperación de elefantes y vivimos una de las mejores experiencias de nuestras vidas…

Día 7: hoy promete ser un gran día, vamos a cuidar elefantes

Nos levantamos a las 7h y bajamos a desayunar. Hoy tenemos prevista una jornada muy especial y es que vamos a pasar la mañana en un campamento de elefantes. Contratamos el tour de hoy a través de su web.

A las 8,20h nos recoge la guía local Mong y tras asegurarse que llevamos toallas, bañador, protector solar y repelente de mosquitos vamos hacia la furgoneta que nos espera. Nos presenta al conductor y a su hermana, Nian, que también es guía y nos acompañará.

Nos ponemos en marcha y nos explican que aunque allí habrá más grupos, nosotros iremos solos con ellas.

Hacemos una parada a medio camino en un mercado a comprar comida para los elefantes: un par de sacos de pepinos, otro de cañas de azúcar, patatas… y también la comida para nosotros (la tenemos incluida en el tour).

Tras un par de horas de camino -el último tramo por carretera de montaña con unas curvas tremendas- llegamos a la zona del Chang Siam Camp. Cogemos la comida y bajamos hasta las casas de los cuidadores. Nos dan un pantalón y una camisa para ponernos encima el bañador y ¡ya estamos listos para la tarea!

Las chicas nos explican muchísimas cosas sobre los elefantes… pueden vivir hasta los 100 años, procrean hasta los 40 y pico, el embarazo es de dos años y suelen tener un máximo de 5 crías, los machos andan con varias hembras, pesan hasta 2 toneladas y comen a diario aproximadamente el 10% de su peso… su vida se resume en comer, evacuar, bañarse y dormir… y una larga lista de datos curiosos. También nos explican que aquí tienen animales rescatados de otros “campamentos”, zoo y exhibiciones, por eso algunos tienen cicatrices de algunas heridas (a uno de los adultos le falta un trozo de oreja por ejemplo), pero que aquí los cuidan con mimo y lo único “feo” que hacen es atarlos durante el día con cuerdas de varios metros de longitud -vimos algunas- para evitar que salgan solos por la selva y se hagan daño o sean nuevamente atrapados por las mafias. Las cuerdas que usan no les hace ningún daño, no vimos ninguna señal o herida en las patas de los animales, si no me hubiera ido porque para nosotros es muy importante saber que aquí les cuidan y no los maltratan como es común en muchos sitios turísticos, de hecho el campamento esta certificado por varias ONG de protección a los animales, como FAADA.

Mientras nos explica todo ésto hay un momento en que un jovenzuelo casi nos arrolla… que sigiloso, ¡¡ni lo oímos!! La guía nos explica que los peques son muy alocados y ¡solo corren en busca de comida! No ven nada más que no sea comida 😀

El grupo que había dando de comer a algunos elefantes mientras nos explicaban las chicas ya se ha ido y ahora es nuestro turno. ¡¡Madre mía que manera de comer. Son unos ansias!! Les puedes dar la comida directamente en la boca dándoles una indicación para que suban la trompa, o ellos te la cogen de la mano usando su trompa, ¡menuda sensación!

Damos de comer a dos peques y a dos adultos, éstos últimos ¡¡¡son enormes!!! Cómo impresiona verlos de cerca… y por lo visto los asiáticos son bastante más pequeños que los africanos…

Tras la comida, nos explican cómo decirles a los elefantes que paren, que caminen o que giren y nos dicen de subir a uno para ir a dar un paseo… mi marido monta y viendo su cara yo decido que paso, encantada de darles de comer o de lavarlos, pero subir ahí son palabras mayores. Nos ofrecen ir a dar un paseo por la selva acompañados por un elefante, eso me suena mejor y allá vamos. Mientras damos el paseo mi marido me convence para subir… y aun no se como accedo a ello… las chicas nos dicen que volvamos al campamento y después de comer daremos un corto paseo hasta el río.

Al llegar al campamento, nos sirven la comida: un bol de arroz tipo 3 delicias, pollo con verduras y piña, ¡está todo delicioso! Nos sentamos un rato a hablar con ellas sobre diferentes costumbres en Tailandia y en Europa, nos preguntan cosas de nuestro país y nosotros a ellas sobre el suyo… ¡me encantan éstos momentos de compartir con los locales y aprender de su cultura, de crecer en los viajes!

Tras un buen rato de charla llega el momento de subir a uno de ellos. Uno de los cuidadores trae a un adulto bien grandote, subimos a una plataforma y desde allí a los lomos del elefante… ¡madre mía qué impresión! No parecía tan alto desde el suelo… 😛 Damos un paseo de unos 20 minutos hacia el río, y mientras las chicas nos sacan un montón de fotos para inmortalizar el momento.

Acabamos el corto paseo en el río dónde bañamos a los elefantes y ellos a nosotros tirándonos agua con las trompas 😀

Nos echan otro montón de fotos mientras lo pasamos en grande, ¡menuda experiencia! Sin duda el día de hoy pasará al top ten de los viajes 😀

Tras más de media hora en el río con ellos, volvemos al campamento y allí uno de los peques nos da unos besos con la trompa para despedirse de nosotros , ¡qué gracioso!

Nos proponen comprar un par de fotos imprimidas en unos marcos que hacen artesanalmente, y aunque es la turistada del lugar, vemos que esta gente se gana la vida con ello y accedemos a llevarnos dos. Así tendremos un recuerdo más del día de hoy.

Nos secamos y cambiamos de ropa, y nos ponemos en marcha hacia la furgo con la sensación de haber vivido uno de esos días que recordaremos siempre…

Tardamos un par de horas en llegar a Chiang Mai de nuevo, son las 17h y empieza a llover cuando nos dejan en el hotel. Las chicas nos dicen que esta noche nos dejaran en la recepción un dvd con las fotos y vídeos que nos han tomado, ¡qué monas! Nos despedimos de ellas con gratitud, ha sido un placer compartir este día con ellas, recomendaremos su tour sin duda alguna 🙂

Tras una buena ducha (que la necesitamos porque después de estar con los elefantes apestamos), nos echamos un rato. Al levantarnos, llevamos la ropa sucia a una lavandería cercana al hotel donde nos lavarán, secarán y plancharán 3kg de ropa por 200 baths. Nos dicen que mañana podemos pasar a buscarla.

Decidimos ir a cenar al restaurante dónde comimos anteayer, el Aroy Dee, que se encuentra frente al canal, muy cerca del hotel. Tomamos un par de platos de fideos, unos rollitos, una cerveza y un refresco por 205 baths… ¡todo delicioso!

Pasamos por un 7/11 a comprar algunas provisiones y volvemos al hotel… entre el día tan intenso y la humedad, estamos realmente agotados… y antes de las 22.30h nos voy a dormir.

03/10/16: recorremos los antiguos templos de Ayutthaya

Día 3: disfrutamos de la magia de Ayutthaya y catamos los grillos a la parrilla en Bangkok

Hoy nos levantamos temprano ya que el plan para hoy es ir a conocer la cercana ciudad de Ayutthaya. Tras tomar el desayuno y arreglarnos, cogemos un taxi hasta Victory Monument, hay muchísimo tráfico y un trayecto de 20 minutos se convierte en uno ¡de 45! Suerte que los taxímetros aquí sólo cuentan distancia recorrida y no tiempo… el trayecto nos sale por 100 THB.

Para ir a Ayutthaya hay dos opciones,  coger un tren desde Hua Lamptong que tarda unas 2h, o bien, tomar una minivan que cuesta 80 baths por trayecto y persona y tarda poco más de 1h. Nosotros nos decantamos por la segunda opción. El taxista nos deja en una callejuela repleta de puestos de minivan que van a distintos destinos. Pagamos al chico del puesto de Ayutthaya y nos dice que en media hora sale la siguiente.
Mientras esperamos voy a un baño público cercano (3 baths) que está bastante limpio y al salir, el chico nos guía hacia la furgo que nos llevará. Somos los únicos occidentales… van unos cuantos locales y un grupo de chinos. Cuesta horrores salir de la ciudad, hay un tráfico tremendo.

Tras hora y media, y un par de paradas en el camino para dejar a unos locales en una universidad que queda de camino, llegamos a Ayutthaya… tienen todo un tinglado montado porque te paran bastante lejos del centro, y aquí ya te esperan unos cuantos tuk-tuk. Negociamos con uno de ellos 3h en las que nos llevará a los templos principales de la ciudad, y nos dejará en el lugar desde dónde salen las furgos de vuelta por 750 baths. Tampoco regateamos demasiado porque aquí no hay más opciones… Una vez cerrado el trato nos montamos en el tuk-tuk y empezamos con la ruta del día.

Situada a 85 km al norte de Bangkok, Ayutthaya fue la capital del Reino de Siam desde 1350 a 1767 D.C. Los restos de esa capital (mayoritariamente templos y estupas medio en ruinas) ocupan un área de 15 km2 y son uno de los lugares históricos más importantes de Tailandia. Fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1991.

El primer templo al que nos lleva el tuk-tukero es el Wat Yai Chai Mongkhon. Pagamos 50 baths pp y entramos. Como casi todos los templos tailandeses está conformado por varios edificios, que se conservan en bastante buen estado, rodeados por un bonito y cuidado jardín. Cuenta con un buda reclinado de 17 metros de alto y 9.5m de ancho del estilo al que vimos ayer en Bangkok.

Construido en el año 1357, el edificio principal del templo cuenta con una gran estupa y está rodeado por Budas cubiertos con paños amarillos como símbolo de pureza.

Subimos a lo alto del edificio y desde allí obtenemos unas bonitas vistas del recinto del Mongkhon.

Tras unos 30 minutos recorriendo el recinto, volvemos al tuk-tuk y seguimos hasta el Wat Mahathat. Pagamos 50 baths pp. Fue erigido en 1374 durante el reinado de Borom Rachathirat I, el templo está prácticamente en ruinas tras los saqueos birmanos, y casi todos los Buda están decapitados… aún así es curiosa su visita y la recomiendo.

Este templo cuenta con uno de los lugares más fotografiados de Tailandia, es famoso por albergar una cabeza de buda entre las raíces de un árbol.

Seguimos hasta el Wat Phra Si Sanphet. La entrada también cuesta 50 baths por persona y es interesante por albergar tres grandes estupas con las cenizas de los tres Reyes más importantes de la ciudad.

Situado dentro de los terrenos del Palacio Real, el templo se usaba para importantes ceremonias reales como juramentos de lealtad y como capilla privada de la familia real. En el año 1.500, el Rey colocó en uno de los santuarios del templo una imagen de Buda en bronce recubierto con 250 kg de oro y de 16 metros de altura, a la que llamó Phra Si Sanphet y por la que tomó ese nombre el templo. Pero Ayutthaya fue saqueada en 1767 por los birmanos, y quemaron el lugar y robaron las estatuas de oro, incluido el Buda de 16 metros. Aun así, es otro de los imprescindibles en la ruta de templos ya que sus tres chedis son las más fotografiadas de Ayutthaya.

Tras un rápido recorrido porque hace un calor terrible, volvemos al tuk-tuk que nos lleva al Wat Lokayasutharam con el buda reclinado de 17 metros de largo por 7 de alto, y que sin duda inspiró al creador del juego Street Fighter. No hay que pagar entrada.

El tuk-tukero nos pregunta qué más templos queremos ver de entre los más importantes de la ciudad, descartamos el Wat Phra Ram que es el más caro y el que menos nos llama la atención. Proseguimos la ruta hasta el Wat Phu Khao Thong un monasterio en forma de estupa que me recuerda ligeramente al Borobudur de Indonesia. La entrada es gratuita y se pueden subir unos cuantos escalones para llegar a lo más alto, aunque las vistas deben ser geniales no queremos que nos dé una insolación, así que nos conformamos con la vista desde el suelo.

El siguiente en la ruta es el Wat Thummikarat, un recinto que cuenta con varios templos y bonitos budas.

Y el último de la jornada será sin duda el que más nos sorprenda. Se trata del Wat Na Phra Men, un pequeño templo que cuesta 20 baths y que parece poco visitado por turistas.

Cuenta con una gran buda de oro de 16 metros en la sala principal y con otro de bronce algo más pequeño en la sala secundaria.

En ésta última hay un monje junto al buda. Como siempre al entrar en un templo budista hacemos una reverencia al buda y el monje al vernos, nos pide que nos arrodillemos frente a él con las palmas de las manos unidas, de repente empieza a orar algo en tailandés y a bendecirnos, y luego nos regala un amuleto a cada uno. ¡Nos quedamos alucinados! Son éstas cosas las que marcan los viajes y te hacen crecer… 🙂

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Tras un montón de agradecimientos y una propina de 20 baths nos vamos de vuelta al tuk-tuk que nos lleva al punto de salida de las minivan hacia Bangkok. Le pagamos los 750 baths acordados más 10 de propina.

Cuando llegamos a la mini-van, empieza a chispear y una vez en la furgo, mientras esperamos a la hora de la salida, empieza un diluvio que no tiene pinta de parar… ¡qué cantidad de agua cae en este país cuando llueve!

A las 14.10h y con la furgo a tope, salimos hacia Bangkok. Éste conductor va más rapidillo y no hace paradas por lo que en una hora estamos en el punto de partida junto al Monumento a la Victoria. Pagamos los 80 baths pp de la vuelta y vamos a buscar dónde comer.

Vemos que allí al lado está el Centro Comercial One Centre y como empieza a chispear aquí también y tiene pinta de venir tormenta, no nos lo pensamos mucho… en la planta superior hay varios restaurantes, nos decantamos por uno italiano. Pedimos una pizza, un bistec con guarnición y dos refrescos por 430 baths. ¡Comemos de vicio, mientras vemos cómo cae la del pulpo!

Tras la comida, bajamos al hall y tras ponernos las chaquetas y proteger la mochila dónde llevo la cámara y los objetivos, salimos a la calle a buscar un taxi. El primero que para se hace el tonto cuando le pido el taxímetro, como si no me entendiera… tras repetírselo 3 veces señalando al aparato y todo, desisto. Cierro la puerta y llamo al siguiente. Éste al vernos empapados por completo, enciende el taxímetro sin pedírselo y nos dice que subamos. Nos lleva al hotel por 90 baths pero le pagamos 100 por habernos parado y haber sido amable con nosotros…

Aprovechamos para descansar un poco mientras cae agua como para parar un tren y cuando amaina un poco, salimos a comprarnos un chubasquero en una tienda cercana que vimos ayer (40 baths c/u) por lo que pueda pasar… Pasamos también por el 7/11 a comprar agua y desayuno para mañana, y algunas cosillas para picar.

Dejamos las cosas en el hotel y viendo que ha parado de llover, salimos a dar un paseo. Llegamos hasta Rambuttri Rd dónde decidimos hacer un reto que teníamos para este viaje: comprar unos grillos a la parrilla y probarlos. Por 20 baths y con mucha pimienta, el hombre nos sirve unos pocos. Preparamos la cámara e inmortalizamos el momento. No están malos pero tampoco matan, así que con uno para hacer vídeo nos basta 😀

Tras la coña, decidimos cenar en el restaurante que hay frente al hotel dónde ayer comimos de vicio. Nos tomamos unos rollitos, un arroz frito, un pad thai, un refresco y una cerveza Chang por 360 baths. Cenamos entre risas viendo la reacción de los nuestros comentando el vídeo del grillo por el Whatssap 😀

Volvemos al hotel y decidimos aprovechar al máximo la bañera hidromasaje de la habitación, nos damos un buen baño relajante… hacemos las mochilas que mañana cambiamos de zona y a dormir que el día ha sido agotador…

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Actualización 2017: las minivans ya no salen desde Victory Monument, sino desde 3 nuevas localizaciones, según el destino: Morchit 2 para ir al Norte, Noreste y centro del país; Sai Tai Mai (Southern Bus Terminal) para ir al Sur y el Oeste; y Ekkamai para ir hacia el Este. Más información.

22/01/17: nos perdemos entre las calles de Budapest antes de volver a casa…

Día 4: visitamos la Gran Sinagoga, el monumento de los Zapatos, la estatua de Colombo y callejeamos por Pest antes de volver a casa por la noche

Hoy nos levantamos sobre las 9h. Cerramos las maletas que nos guardan en el hostal hasta la tarde, y bien abrigados salimos hacia la Gran Sinagoga. Desayunamos en un Donuts Library que hay al lado dónde tienen unos donuts deliciosos (1500Ft) y a las 11h vamos hacia el templo.

Pagamos las entradas (4000Ft c/u) y entramos. A las 11.30h hay un tour en español y mientras hacemos tiempo a que se forme el grupo y venga el guía alucinamos con el interior del templo. Habíamos entrado en alguna sinagoga en nuestro viaje a Praga de 2015, pero ésta es realmente bonita… aunque debo decir que curiosamente guarda un cierto parecido con un templo cristiano.

A la hora especificada llega un guía que habla español y reúne al grupo que hemos formado. Nos explica la historia de la sinagoga y el simbolismo de ésta. Todo lo que nos cuenta es realmente interesante y lo recomiendo sin duda. Construida entre 1854 y 1859 siguiendo el diseño del arquitecto vienés Ludwig Forster, se trata de la segunda más grande del mundo, sólo superada por la de Jerusalén. Mide 53 metros de largo, 26 de ancho y cuenta con un aforo para 2.964 personas, mitad para los hombres y mitad para las mujeres, siendo de las pocas que albergan el mismo espacio para ambos sexos.


Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis hicieron de los alrededores de la sinagoga un ghetto judío que posteriormente se convirtió en un campo de concentración. Desde este lugar muchos judíos fueron enviados a los campos de exterminio. De los judíos que sobrevivieron, fueron más de 2.000 los que murieron de hambre y frío. Sus cuerpos fueron enterrados en el cementerio de la Gran Sinagoga. Visitamos el cementerio y llama la atención que la mayoría de las tumbas comparten año de fallecimiento 1945, sin especificar fecha. El guía nos explica que algunas familias compraron la lápida aquí como homenaje a sus familiares fallecidos en el genocidio, pero no hay cuerpo.

La mayoría yacen en una fosa común bajo el monumento Árbol de la Vida, en el patio trasero de la Sinagoga, una escultura similar a un sauce llorón en el que cada hoja lleva escrita el nombre de un judío asesinado durante el Holocausto. Esta escultura fue construida en 1991 en memoria a todas las víctimas judías del nazismo.

Nos da un tiempo libre para recorrer el patio trasero del templo, en el que se encuentran algunos edificios más.

Tras una hora cargada de explicaciones sobre su historia y su cultura, salimos de nuevo a las frías calles de Budapest. Decidimos caminar por la ciudad y verla desde otra perspectiva… caminando y disfrutando de sus rincones. Recorremos calles conocidas como Vacy Utcá y otras callejuelas menos conocidas pero que guardan bonitos rincones.

Llegamos hasta el Puente de las Cadenas donde admiramos las vistas que ofrece el puente sobre el río lleno de bloques de hielo y la colina de Buda, con sus majestuosos monumentos en la parte más alta de la ciudad.

Seguimos caminando por la orilla del Danubio, aquí hace solecito y se está genial… llegamos al Monumento a los Zapatos e impresiona de verdad. Ver las gélidas aguas del Danubio y lo que representa el memorial… para aquellos que desconozcáis la historia, la forma más habitual de matar a los judíos de la ciudad que tenían los nazis era atar a unos 40 en fila frente al río helado. Les quitaban los zapatos y la ropa que pudieran aprovechar o vender, y pegaban un tiro a las dos personas de los extremos de modo que todos ellos caían a las congeladas aguas del río y con tan solo dos balas, mataban a 40 judíos. Creo que hay que ser salvaje para echar a la gente atada al río helado… no se puede decir de otra forma, bueno si, pero tendría que usar muchos tacos ¬¬’

Tenemos el Parlamento al lado, bajamos a un muelle sobre el río para echar unas panorámicas. De verdad que impresionan esos grandes bloques de hielo sobre el Danubio.

Decidimos entrar al centro de visitantes del Parlamento para hacer parada en boxes y entrar un poco en calor. De aquí, seguimos caminando y callejeando hasta llegar a la Avenida Iszent Istvan dónde nos encontramos con una estatua en bronce de Colombo y su perro, el protagonista de la serie con el mismo nombre de los 80. Nos hace mucha gracia porque desconocíamos que estuviera la estatua en la ciudad y lo descubrimos anoche por casualidad mirando cosillas por internet 🙂

Son las 14,30h y empezamos a tener hambre, así que entramos en un restaurante en la misma avenida y tomamos un pollo empanado con patatas y una crêpe por 2400Ft los dos.

Con energías renovadas y poco de calor en el cuerpo, decidimos seguir con la caminata… así que vamos callejeando, disfrutando de los curiosos edificios que conforman la ciudad hasta llegar a la Plaza de la Libertad. Aquí nos llama la atención ver un edificio rodeado por una verja y mucha policía, ¿adivináis de qué se trata? Pues no es más que la embajada de EEUU ¬¬’

Seguimos con el callejeo hasta llegar a la basílica de San Esteban dónde tomamos unas fotos del imponente edificio.

Todavía es pronto pero empieza a hacer mucho frío para estar más tiempo en la calle, así que decidimos entrar a un Starbucks que hay en la misma plaza y tomarnos un café tranquilamente mientras aprovechamos el wifi del local para hablar un rato con los nuestros. Cuando se hacen las 16,15h decidimos ir al hostal a recoger el equipaje e ir tirando hacia el aeropuerto. De nuevo, caminamos unos 15 minutos hasta el Maverick Hostel dónde nos guardan las maletas. Las recogemos, nos despedimos y ahora si, cogemos el metro en Ferenciek Tere hasta Kobanya-Kispest, dónde hacemos transbordo al bus 200E que nos lleva hasta la terminal 2 del aeropuerto. Pasamos los controles de seguridad sin problemas y decidimos comprar algunos vinos/licores típicos de la zona en el Dutty Free.

Subimos a la planta superior a tomarnos algo y hacer tiempo hasta que a las 19,45h sale anunciada nuestra puerta de embarque y vamos hacia allá.

Como nos temíamos, la zona de embarque de las compañías low cost están en una especie de nave, para llegar a ella tienes que caminar unos minutos al aire libre y si tienes suerte, puedes esperar dentro de la nave, si llegas más justo de tiempo, te tocará esperar en la calle. Aún así, hace bastante frío en el local… Cuando el avión aterriza, te pasan de nuevo a la calle a esperar a que la gente baje y poder subir a él… así que si viajáis en invierno, recordad no quitaros la ropa térmica, jerséis, guantes y todo lo que llevéis encima hasta llegar al avión, menudo frío hace a éstas horas, exactamente ¡¡¡-10ºC!!!

la foto se ve fatal pero para que os podáis hacer una idea de la situación…

Es la primera vez que viajamos en la fila 1 (por sorteo de Ryanair) así que tenemos la suerte de ver todos los procedimientos que lleva a cabo durante el despegue, vuelo y aterrizaje el personal de cabina. Realmente asombra ver la cantidad de tareas tan dispares que realizan… la pega es que hasta que cierran la puerta del avión hace bastante frío (recordad los -10º) y a pesar de que tienes más espacio para las piernas, da una cierta sensación de inseguridad no tener nada delante…
El vuelo ha salido con media hora larga de retraso, así que la hora prevista de llegada a Barcelona son las 23h pasadas. Decidimos pedirnos un menú (bocata, chips y agua) por 10€ cada uno y así llegar cenados a casa.

Las 2h 40 de vuelo transcurren sin problemas y nada más aterrizar en Barcelona cogemos las maletas para salir los primeros, aprovechando al máximo la fila 1 🙂

La temperatura aquí es de 9º y aunque pueda parecer frío, para nosotros ¡¡¡hace calor!!! ¡tenemos 20ºC de diferencia respecto a lo que hacía en Budapest justo al embarcar!

Cogemos un taxi que nos lleva hasta casa y así ponemos fin a una escapada que nos ha gustado muchísimo y que la hemos disfrutado al máximo. A pesar del frío (llegando hasta los -12ºC) no lo hemos pasado tan mal como creíamos y hemos podido disfrutar de la ciudad, nos ha encantado y sin duda Budapest pasa a buen puesto entre las ciudades europeas visitadas. Totalmente recomendable 😉

19/01/17: Parlamento de Hungría, free tour para conocer la ciudad y de copas por los Ruins Bar

Día 1: visitamos el Parlamento, recorremos la ciudad con un free tour y los bares en ruinas para conocer la noche en Budapest…

 

Nos levantamos a las 8h y tras colocarnos varias capas de ropa salimos a los -9ºC de la calle. Debo decir que en el primer momento de salir recibes una bofetada en la cara… ¡madre qué frío hace en este pueblo! Conforme vas caminando, entras algo en calor y aunque notas frío en la cara -tanto que hasta nos lloran los ojos-, es soportable.

Bajamos un momento a la estación del metro de Ferenciek Ter que tenemos a escasos 20 metros del hostal, y compramos un par de abonos de 72h (4150 Florines c/u) con fecha de inicio para hoy, así nos olvidamos de tener que validar continuamente y de vigilar si haces transbordos o no.

Después, desayunamos en un bar llamado La Lucia en la famosa calle Vacy Utcá que tenemos a escasos 100 metros del hostal, un croissant de Nutella que quita el hipo y un capuccino por unos 2000 florines los dos.  Aquí empezamos a darnos cuenta que no sé otra cosa, pero los dulces húngaros están tremendos y que no será el primero ni el último que comamos estos días 😛

Caminamos unos metros junto al Danubio hasta la parada del tranvía 2 que en pocos minutos nos lleva hasta el Parlamento. Alucinante la vista del Danubio con esos bloques de hielo corriendo por su superficie…

Hoy tenemos concertada la visita guiada en español en el Parlamento de Hungría que compramos a través de esta página web. Hemos llegado pronto así que rodeamos el enorme edificio de estilo gótico mientras admiramos las vistas que ofrece. Es imponente, se nota que a los húngaros les gustan las cosas grandes…

En una de las esquinas del edificio, vemos a unos chicos que promocionan un free tour en español. Les preguntamos y nos dicen que lo hacen todos los días a las 10 y 12h, además de otros tours de pago. Tenemos entradas para la visita a las 10,15h, así que decidimos que si nos da tiempo haremos el de las 12h. La verdad es que ha sido una sorpresa… siempre que viajamos por Europa nos gusta hacer alguno, así conoces mucho más sobre la historia de la ciudad que visitas y normalmente lo hacemos con los chicos y chicas de Sandemans New Europe  a quienes recomiendo al 100%, pero en Budapest no están y pensé que nos tocaría prescindir de ello…

Seguimos rodeando el Parlamento y a las 10h entramos al centro de visitantes. Hacemos tiempo mientras hablamos con los nuestros por Whatsapp de las primeras impresiones y a las 10,15h pasamos los controles de seguridad para acceder al edificio. Dejamos los abrigos en la consigna (es gratis) y nos dan unos auriculares por dónde escucharemos las explicaciones de la guía en español.

Se trata del edificio más representativo de la ciudad y uno de los más famosos de Europa. Asimismo, es el tercer parlamento más grande del mundo después del de Rumanía y el de Argentina. Construido entre 1884 y 1902, el Parlamento de Budapest fue la obra más grande de su época, consta de 691 habitaciones y tiene unas dimensiones de 268 metros de longitud, 118 metros de ancho y 96 metros de altura en la cúpula. Muestra el poder económico de la Hungría de principios de siglo.

Junto a la guía vamos recorriendo distintas salas de una de las alas del Parlamento (la otra se usa con fines políticos y es idéntica -es como un espejo-) mientras nos va explicando la historia del edificio y del país a grandes rasgos. Podemos echar fotos en todas las salas excepto en la del centro de la cúpula que es dónde dos guardias custodian las 24h la santa corona, el cetro y la espada de San Esteban, primer rey de Hungría.

soportes para puros de la época en que permitían fumar a los diputados en el interior del edificio

Terminamos el tour en la antigua Cámara Alta, un hemiciclo que actualmente solo se usa con fines turísticos pero que su hermana gemela del ala sur se usa para reunir el Consejo de los Diputados. La guía nos explica algunas curiosidades sobre la construcción del edificio y el sistema que usan para votar los diputados.

Al acabar nos dejan en una sala pequeña de exposiciones con más datos del edificio y salimos por la tienda en la que tienen cosas la mar de monas.

Son las 11h, así que decidimos picar algo en la cafetería. Pedimos un par de capuccino con un donut y una porción de carrot cake deliciosa por menos de 5€ al cambio.

A las 11,45h nos dirigimos al punto de encuentro del free tour. Se trata de la empresa White Umbrella Tours. Nos hacemos una foto de grupo que luego publican en su página en Facebook, y partimos del Parlamento dónde Xela, la guía española, nos explica el inicio de la historia del país y la construcción del gran Parlamento y porqué los húngaros siempre construyen las cosas tan a lo grande…

el cambio de guardia

De allí vamos a la plaza n la que encontramos la estatua de Imre Nagy, primer Ministro de la República Popular de Hungría tras la II Guerra Mundial. Aquí nos explica la historia de éste y cómo llegó al poder, y de cómo fue derrocado y ejecutado en el 1958 por el Ejército Rojo.

el Presidente Reagan tiene una estatua en la ciudad

Caminamos hasta la cercana plaza de la Libertad. Xela nos cuenta la historia de dos memoriales bien curiosos que alberga la plaza y la controversia y polémica que generan en los ciudadanos. La primera es un memorial a los soviéticos caídos, que como os podéis imaginar no les hace mucha gracia tener algo así en su ciudad, pero los rusos consiguieron que los húngaros no la eliminaran a cambio de “devolverles los cuerpos de los soldados caídos en lugar de ponerlos en una fosa común en Rusia” y eso pudo con el orgullo de los aquincenses (que no budapesteños ni budapenses… 😛 )

La segunda estatua que encontramos y que aún genera más tirria es un “memorial” a los judíos que levantó el actual gobierno de derechas exculpándose de su responsabilidad en el genocidio judío que hubo en la ciudad en la II Guerra Mundial… ¡menudos tíos! La gente le tiene tanta tirria que le tira huevos, han intentado romperla en varias ocasiones y han creado una protesta continua con fotos y objectos de judíos caídos por manos de los nazis… es un tema delicado y parece que el gobierno se cachondee. Lo más curioso, es que los grupos de extrema derecha están ganando adeptos entre los ciudadanos de Budapest…

Callejeamos hasta llegar a la gran basílica de San Esteban, el edificio religioso más grande de Hungría, con un aforo superior a 8500 personas.

El nombre de la basílica hace honor al primer rey de Hungría, Esteban I (975–1038). En el interior de la basílica se encuentra una de las reliquias sagradas más importantes del país: su mano derecha. Las dimensiones de la basílica hablan por sí solas: su base mide 55 metros de ancho por 87 metros de largo y la altura de la cúpula son 96 metros (igual que la del Parlamento) convirtiéndose en uno de los puntos más alto de Budapest junto al edificio del Parlamento.

Su construcción finalizó en 1905 después de más medio siglo de obras. Parte de este largo periodo se debió al derrumbe de la cúpula en 1868. Es imponente ver esa gran cúpula… y descubrir su historia y curiosidades como que el jugador de fútbol Puskas está enterrado en ella a modo de héroe nacional…

Seguimos hasta Erzebet Tere, la plaza dedicada a la emperatriz Elisabeth más conocida como Sisi.

Y tras unos minutos más de paseo llegamos hasta la gran Sinagoga, la 2ª más grande del mundo y la mayor de Europa. Si, todo aquí es grande… Os hablaré de ella el día que la visitamos 😉

Son algo más de las 14h cuando finalizamos el tour tras un montón de historias contadas por la guía con las que hemos aprendido muchísimo de la ciudad, el país y su gente.

Decidimos contratar un par de tours más para estos días. Uno por los bares en ruinas que hacen esta tarde/noche y otro por el barrio judío (15€/pp) y Pest para mañana por la mañana (10€/pp).

Comemos en un restaurante local que hay junto a la sinagoga, el Drum Café. Un tazón de goulash y un rissotto con pollo acompañado por una cerveza con fresa bastante curiosa. De postre nos traen una porción de pastel deliciosa. La comida está muy buena y el servicio es excelente… aunque debo decir que te incitan a beber cerveza aunque no te apetezca 😛

Con la tripa bien llena, caminamos hasta el hostal y nos echamos un ratito. Necesitamos entrar en calor… y coger fuerzas para la noche.

A las 18,30h cogemos el metro aprovechando que tenemos el bono hasta la Sinagoga de nuevo, punto de encuentro para el tour por los Ruins Bar del barrio judío. Somos un grupo de unos 20 españoles. En seguida hacemos migas con un grupo de mallorquines y una pareja de malagueños.

A las 19h comienza el tour y durante 3h el guía, Fernando, nos irá explicando en qué consiste este fenómeno social que se da en la ciudad mientras vamos entrando a distintos pub a tomar unas copas (van 3 copas incluidas en el precio del tour).

El primero de la noche es el Kuplung, aquí tomamos una cerveza mientras disfrutamos de la música en directo que hay. Es bien curioso esto de los bares en ruina… se trata de locales o edificios a punto de caer en ruina que el Ayuntamiento vende a bajo precio a aquél que quiera aprovecharlo para ofrecer un servicio de ocio a la ciudad, deben comprometerse además a mantenerlo en condiciones de seguridad y restaurar aquellos elementos que sean necesarios. Lo bueno es que todos están decorados con objetos reciclados, vintage, etc. y cuentan con una estética de lo más peculiar. Muchos además, han restaurado las habitaciones del edificio y las han reconvertido en hostales o albergues.

Tras casi 1h aquí, nos dirigimos al Instant, uno de los más antiguos de la ciudad. Aquí probamos un vino blanco mientras charlamos con la gente del grupo. Hay varias salas, algunas solo con barras para tomar algo y otras tipo discoteca para echar unos bailes.

Cuando acabamos las copas, vamos hacia el Fogashaz al que solo echamos un vistazo y seguimos hacia el Angel, pero no podemos entrar porque hoy organizan un evento privado, así que buscamos otro lugar dónde tomar la última.

 

Fernando nos lleva al Day & Night Party Hostel. Un chupinazo de Ultimum, la bebida local, que en ayunas como vamos nos acaba de apañar… En la calle estamos a -8ºC pero con lo que llevamos en el cuerpo nos importa poco 😛 Este local cuenta como elemento decorativo y de reciclaje con una carpa de circo invertido. La usan para recoger el agua de la lluvia o de la nieve y la reutilizan para el baño.

De allí vamos al Szimpla Kert, un local de lo más curioso además de enorme. Tiene varias salas, con música y ambientes distintos, todo con objetos reciclados. La idea era cenar aquí ya que dicen que sus hamburguesas son espectaculares, pero está hasta los topes y hay una tremenda cola para pedirlas… así que decidimos buscar sitio para cenar más tarde.

Son más de las 22h cuando damos por finalizado el tour. El grupo dice de ir a cenar juntos y allá vamos. Nos cuesta un poco encontrar un restaurante dónde nos den de cenar a todos a éstas horas… el guía nos recomendó ir al pasaje , en el Spíler Bistro nos apañan mesa para todos. Nos tomamos unas hamburguesas deliciosas con un refresco por 3500 florines los dos.

Y tras un rato de sobremesa, a eso de la 1h nos vamos caminando a paso ligero para el hostal que hace un frío de leche, ¡¡¡-13ºC!!! Al llegar nos damos una ducha rápida y a dormir… la verdad es que no ha estado nada mal el plan improvisado de hoy 🙂

Resumen del 2016 viajero…

Otro año que está a punto de terminar y que a mi me ha pasado volando… ¿os pasa lo mismo? Tengo la sensación de que ayer mismo comíamos las uvas y deseábamos un feliz 2016 y ya casi, casi que ¡lo despedimos!

Este año no teníamos grandes planes viajeros… cambié de trabajo el año pasado, éste empezaba un proyecto laboral nuevo que ha requerido de muuuchas horas, y si además añadimos asuntillos personales… pero la verdad es que buscando en la fototeca del 2016 me he sorprendido al ver que a pesar de solo haber hecho un par de viajes al extranjero, hemos recorrido muchos puntos de Catalunya y hemos tachado otra isla del archipiélago canario. ¡Nada mal!

El invierno lo pasamos entre sábados de esquí en Vallter 2000 y Port Ainé, y excursiones por nuestra tierra… Tavertet, Rupit i Pruït, Guimerà, etc.

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Llegó la primavera, el buen tiempo, y con ello una excursión que hacía tiempo teníamos pendiente por el Congost de Montrebei.

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Primeros de abril y con un mono tremendo, al fin subimos a un avión y volvemos a visitar la ciudad de Paris. Con un incentivo extra y es que tengo a mi mejor amiga de toda la vida trabajando en Disneyland Paris, así que excusa perfecta para visitarla a ella y a Mickey 😛 Aprovechamos que ya conocíamos la ciudad, para acercarnos también al Chateaux de Versailles.

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Y con el verano, hacemos de nuevo las maletas y visitamos la isla de Lanzarote. Hacía tiempo que queríamos visitarla y aprovechando que necesitábamos relax a tope, cogimos un todo incluido para una semana… aunque luego no sabemos parar quietos, y alquilamos un coche para poder recorrer la isla y descubrir todos sus rincones 🙂

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A la vuelta, hicimos hicimos un poco más de turismo catalán… La Pobla de Lillet, Sant Joan de les Abadesses, Castellar de N’Hug, el nacimiento de los ríos Ter y Llobregat, caminatas por el Montseny, y el Castillo de Montesquiu. Además de días de playa aprovechando que vivimos en la costa, claro…

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Otoño, época de caminar por el monte… y nosotros nos acercamos un día a Àger a hacer un intento de coger setas, pero estaba el bosque reseco y no hubo éxito -este año han salido bastante más tarde de lo habitual, cosas del cambio climático…-, pero disfrutamos de un día en familia.

Y con el otoño también nuestras merecidas vacaciones… esta vez hacemos las ¡mochilas! y nos vamos a conocer otro pedacito del Sudeste asiático 🙂 15 días por Tailandia en los que recorremos Bangkok, Ayutthaya, Chiang Mai y Railay con alguna excursión a islas del mar de Andamán. Tengo pendiente explicaros este viaje, lo sé… es mi propósito de año nuevo 😛

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Y antes de acabar el año, hemos visitado algún punto más de nuestra tierra como el Castillo y la Montaña de Sal de Cardona, y de nuevo nos hemos calzado los esquís aprovechando que ¡este año ha nevado pronto!

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Y por supuesto, no hemos dejando de conocer rincones que esconde nuestra ciudad, Barcelona 🙂

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¿Qué os parece? ¡¿No ha estado nada mal, eh?!

Y el 2017, ¿qué? ¡Pues aún ni idea! Nos apetece seguir conociendo nuestra tierra, con su patrimonio y su historia… conocer alguna ciudad europea más… quizá repetir alguna… y sigo pensando en Asia para las vacaciones 🙂 Aunque creo que yo nunca dejo de pensar en Asia nunca… 😛 Pero quién sabe, empezamos el año embarcándonos en un gran proyecto personal -no, aún no hay criatura a la vista, nos hemos comprado un piso a reformar…-, así que de momento sin planes, pero siempre pensando en futuros viajes 😉

¿Nos acompañarás a seguir Creciendo con mis viajes? ¡Espero que si!

¡¡¡Feliz 2017 y a por muchos viajes más!!!

 

Carol

24/09/15: visitamos el MET y nos vamos de compras a Times Sq y 5th Ave!

Día 6: mañana cultural en el MET y tarde de compras 🙂

Nos levantamos tranquilamente a eso de las 8,40h. Desayunamos las provisiones que tenemos en el apartamento y nos ponemos en marcha. Es nuestro último día completo en esta fascinante ciudad… ¡qué rápido pasan los días cuando estás de viaje!

Cogemos el metro hasta la parada 86 Street para ir al Metropolitan Museum of Art, más conocido como el MET.

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Este es otro de los grandes museos de la ciudad de New York y necesitaréis un buen rato para visitarlo. Lo ideal, hacer como nosotros y visitar su web previamente para programar un poco la visita e ir al grano para ver aquello que más os interese.

Pagamos 20$ los dos por la entrada y nos vamos derechos al ala derecha dónde se encuentra la colección de arte egipcio. Los que me conocéis, ya sabéis que el antiguo Egipto es otra de mis pasiones junto a Japón 😉 Lo primero que encontramos al entrar en la zona es el templo egipcio de Dendur, ¡alucinante! ¡Qué cantidad de recuerdos me vienen en estas salas de mi viaje a Egipto en 2005! Tengo pendiente explicaros mi primer gran viaje, en el que me picó el gusanillo viajero 🙂

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¿Y qué hace un templo egipcio en un museo de NYC? Para aquellos que os hacéis esta pregunta, contaros que cuando Egipto construyó la presa de Asuan para formar el lago Nasser en el río Nilo, muchos templos iban a quedar cubiertos por el agua y antes de perder todo ese patrimonio, decidió regalarlos a distintos países del mundo con los que tenían relaciones diplomáticas. Aquí tienen uno de aquellos y si vais a Madrid podréis visitar el templo Debod. Los llevaron pieza a pieza hasta el país de destino y los reconstruyeron allí. Y aquí estamos, frente a un templo, decenas de esculturas, sarcófagos, jeroglíficos, joyas y figuras mortuorias… ¡qué pasada! Cada vez con más ganas de poder repetir aquél viaje, ésta vez con mi marido 🙂

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Tras un buen rato en las salas de arte egipcio, nos vamos hacia la zona dónde exponen armas de todo tipo y de todo el mundo. El arte de la guerra… aquí encontramos armaduras, caballeros, espadas, rifles, e incluso el primer revólver Colt de primeros de 1800.

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con esta nos reímos al recordar a Jaime Lannister de Juego de Tronos 😛

 

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algunas empuñaduras son verdaderas obras de arte…

 

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el mítico Colt

Y de las armas americanas sobretodo, pasamos a las armas niponas… y es que entramos en las salas de arte asiático dónde encontramos verdaderas obras de arte en forma de katana y armaduras samurai…

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Tras las armas, pasamos a las salas dónde se encuentra una exposición de pintura japonesa. Estoy disfrutando de lo lindo en este museo 😛 Encontramos una colección de pintura Ukiyo-e del artista japonés Hokusai de 1830 a 1833, entre sus pinturas más famosas se encuentran la Gran Ola de Kanawaga y 36 vistas del Monte Fuji, ambas utilizadas para el Japan Rail Pass nipón 🙂

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Os dejo enlace a la entrada del 2º viaje a Japón dónde podréis ver una imagen de los Japan Rail Pass de 2011 y de 2013 con estos dibujos… 🙂

Como os decía, nos deleitamos con el arte japonés un buen rato. Entre las obras también encontramos una sala con tatami y algo de Ikebana.

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Antes de irnos, subimos a la azotea desde dónde se tienen unas bonitas vistas de Central Park y el skyline de la ciudad 🙂

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Tras más de 2h en el museo, decidimos finalizar la visita e ir a ver más lugares emblemáticos de la ciudad. Así que salimos y cogemos el metro hasta la parada West 4 St. – Washington Sq. Caminamos las pocas calles que separan el metro de la plaza Washington Square dónde vamos a visitar un lugar algo friki… y es que en esta plaza está la fuente que usaron para grabar la intro de la serie Friends.

La verdad es que cuesta imaginarse que esa fuente sea la misma de la serie… entre que está abarrotada de gente y que tomaron un plano muy concreto de ella… pero aún así me hace ilusión estar aquí porque era muy fan de esa serie de los 90 🙂

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Son algo más de la 1h y empezamos a tener hambre. Decidimos que no nos podemos ir de esta ciudad sin comernos unas hamburguesas del Shake Shack… así que tomamos el metro hasta Times Sq y vamos al local que tienen en la 43 St. con la 8th Ave. Os dejo el enlace a su web para que podáis localizar sus restaurantes…

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Tenemos que esperar unos 30 minutos y cuesta encontrar un sitio dónde sentarse… pedimos un par de ellas con unas patatas y refrescos por 28$, y disfrutamos de ¡¡las mejores hamburguesas que hemos comido en la vida!!

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Sobre las 15h terminamos de comer… la verdad es que da hasta pena terminar de lo ¡buenas que estaban! Decidimos aprovechar la tarde para pasarla por Times Square e ir a comprar algunos souvenirs. La ciudad tiene lugares increíbles pero yo creo que Times fue de lo que más me impactó…

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Entramos en varias tiendas, en algunas solo miramos y en otras compramos… Nos hacemos con un monito de peluche para mi sobrino, una sudadera que me encargó mi hermana, 2 vasos de chupito para los padres y un par de imanes para la colección…

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Tras un buen rato de compras, nos tomamos un café en el Starbucks. Y al salir, nos encontramos con el Naked Cowboy… todo un personaje del que os dejo más información en el enlace.

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A eso de las 16,30h decidimos volver al apartamento e ir a echarnos un rato. Tras una siesta, preparamos las maletas y recogemos las cosas… mañana ya nos vamos 😦 Pero no queremos pasar toda la tarde en el apartamento, así que a las 19h cogemos el metro hasta Penn Station y nos deleitamos con las vistas del Empire State iluminado, hoy con tonos rojos.

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Caminamos por la 34 St mirando escaparates. Entramos en uno de los centros comerciales más famosos, el Macy’s. Damos una vuelta pero no nos acaba de convencer nada. Al salir de nuevo a la 34, encontramos un Uniqlo. Esta cadena japonesa me encanta y hay pocas ciudades dónde puedas encontrar una tienda, así que entramos de cabeza. Me compro 4 camisas 😛 Para los que os guste esta tienda, deciros que está previsto que abran una en Barcelona en 2017 😀

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Son algo más de las 20h cuando decidimos dar por finalizadas las compras y volver al apartamento. Así que entramos al metro. Hoy se acaban nuestras metrocard, así que al salir recargamos las tarjetas con 2,75$ cada una, así mañana no tendremos que preocuparnos de ello yendo cargados con las maletas.

Bajamos en la parada 42 PABT y salimos de nuevo hacia Times Square dónde echamos unas últimas fotos de los grandes carteles y sus luces de neón.

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Compramos en un puesto callejero unas porciones de pizza y unos refrescos por 9$ y con pesar, volvemos al apartamento a eso de las 21,30h. Nos tomamos la cena, ducha y a dormir no muy tarde que mañana nos espera un largo camino de vuelta…