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3ª visita a Italia dónde conocemos a la “decadente” Nappoli…

Este año tardamos un poquito más en arrancar a viajar que el pasado que empezamos viajando ya en enero a Budapest… En marzo conocimos un nuevo destino y es que volvimos a Italia por tercera vez, esta vez a conocer…

¡Nápoles!

En 2010 visitamos Roma y en 2012 Venecia (viajes que tengo pendiente de explicaros) y esta vez tuvimos 4 días para conocer la decadente Nápoles y las supervivientes Pompeya y Herculano, sepultadas bajo la lava del Vesubio.

De nuevo volamos con Vueling por 199€ los dos, saliendo jueves tarde y volviendo lunes noche. Para la estancia en Nápoles, nos decantamos por el Napoli Com’era, cercano a la estación principal de trenes para facilitarnos las excursiones. La verdad es que el alojamiento tiene una puntuación de 9,8 en Booking y los comentarios son inmejorables, pero la estancia no resultó ser tan confortable como esperábamos… Por ser cliente Genius tengo un 10% de descuento, por lo que nos salió por 378€ con desayuno incluido, y nos vinieron a buscar al aeropuerto, por lo que no tuvimos que preocuparnos por el traslado la noche en que llegamos.

De nuevo pusimos en práctica las pocas palabras en italiano que sabemos mientras descubrimos los rincones que esconde la ciudad y disfrutamos de su gastronomía, nombrada recientemente como Patrimonio Mundial por la Unesco.

Los imprescindibles del viaje ya os he dicho que fueron Pompeya y Herculano, ciudades que siempre me han llamado la atención, y es que ya sabéis que todo lo relacionado con volcanes, me fascina. Pero Nápoles también esconde una bonita catedral, museos, palacios y calles con mucho ambiente que pudimos conocer.

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la 2ª escapada del 2018 está a la vuelta de la esquina…

Y es que después de haber pasado 4 días en Nápoles en marzo (tengo pendiente contaros), volvemos a tener un mono viajero intenso… así que nos hemos decantado por un retorno a Alemania para celebrar nuestro aniversario de boda 🙂

Y es que en breve, vamos a conocer otra ciudad del estado de Baviera:

Núremberg

Después de haber disfrutado de lo lindo en Munich en 2012 y de Berlin en 2014, volvemos a Alemania con muchas ganas, a descubrir toda la historia que esconde la capital de la región de Franconia. Y es que Núremberg, destruida en su práctica totalidad durante la II Guerra Mundial, y reconstruida con mucho gusto en pocos años, a día de hoy todavía guarda muchísima historia entre sus calles y su gente, y mantiene vivo lo que el nazismo hizo para evitar que caiga en el olvido y vuelva a ocurrir algún día.

De nuevo, volamos con Vueling, saliendo viernes por la mañana y volviendo lunes por la tarde por 370€ los dos. Para el alojamiento nos hemos decantado por el Adina Apartment Hotel Nuremberg, un aparta-hotel de 4 estrellas en pleno centro de la ciudad por 244€ para las 3 noches con desayuno incluido y acceso a la zona de aguas del hotel.

Ya hemos reservado hueco en el free tour en español del sábado por la mañana que organiza un italiano afincado en la ciudad a través de su página web con la idea de poder conocer un poco más a fondo qué esconde la ciudad. Aunque si hacéis un poco de búsqueda por internet veréis que lo primero que aparece es que Núremberg acogió los juicios del nazismo entre el 20 de noviembre de 1945 y el 1 de octubre de 1946.

La ciudad cuenta con algunos imprescindibles como su castillo, las iglesias de San Lorenzo, Nuestra Señora y San Sebaldo, la fuente Schöner Brunnen, la plaza del mercado, el puente del Verdugo, el campo Zeppelin, el museo de la comunicación y del ferrocarril… pero sobretodo lo que nos apetece es disfrutar de la ciudad, su gente, su gastronomía y ¡su cerveza! 😛 Perdernos por sus calles y desconectar a tope 🙂

Y con unas ganas inmensas ya, solo falta acabar de recopilar información para el viaje y ¡hacer la maleta!

imagen extraída de internet

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15/06/15: visitamos el Museo del Comunismo y la torre del Reloj en nuestro último día en Praga

Día 4: acabamos de descubrir la ciudad de Praga antes de volver a casa

Nos levantamos a las 9h. Desayunamos en el hotel aprovechando que lo tenemos incluido. Cerramos las maletas y hacemos el check-out, hoy es nuestro último día en la ciudad de Praga. Nuestro vuelo no sale hasta la tarde por lo que pedimos que nos guarden las maletas en el hotel que lo hacen gratuitamente. Es un alivio porque así podemos aprovechar la mañana para acabar de conocer la ciudad 🙂

Cogemos el metro hasta Nové Mesto o Ciudad Nueva, fundada por Carlos IV en el año 1348, siendo actualmente una de las zonas más extensas de Praga. Damos un paseo por sus calles hasta llegar a la primera visita de hoy, la Casa Danzante (Tančící dům).

Se trata de un edificio de estilo deconstructivista ubicado junto al río Moldava. Representa a un hombre y una mujer bailando (Fred Astaire y Ginger Rogers). Es realmente curioso de ver.

Encontramos una parada de tranvía y cogemos el 14 hasta Mustek. Vamos a visitar un curioso museo formado por los objetos de colección de un amante de la historia, al ser un lugar pequeño y no muy conocido cuesta un poco encontrarlo… está en el primer piso de un antiguo edificio en el callejón del Casino Palace Savarin, en el número 10 de la calle Na Příkopě. Se trata del Museo del Comunismo, que narra los años de régimen comunista de la actual República Checa, desde la implantación del modelo político en 1948 hasta la caída de éste en 1989, en la Revolución del Terciopelo. Pagamos la entrada (190 CZK pp) y accedemos a la primera sala.

A lo largo del recorrido distribuido en seis secciones, el museo toca todos los aspectos del comunismo en Praga, desde la vida diaria hasta la propaganda y la censura, pasando por las distintas fases del comunismo: los orígenes, el sueño, la realidad, la pesadilla, los personajes históricos y la Revolución del Terciopelo. Encontramos fotografías, objetos y escenas de la época comunista acompañadas siempre de paneles informativos que incluyen explicaciones en español.

Y lo que más nos sorprende de todo es que ¡tienen un trozo del Muro de Berlin en el interior del museo! Lo que nos recuerda muchísimo nuestra visita a la ciudad de Berlin del anterior año (tengo pendiente hablaros de ella).

Tras una hora y media recorriendo esta curiosa colección privada, salimos de nuevo a la calle y caminamos hasta la  Plaza de Wenceslao. Lugar donde dio inicio la Revolución del Terciopelo y la caída del Comunismo en 1989, es la plaza de mayor tamaño de la ciudad y ha sido escenario de grandes acontecimientos de la historia reciente del país.

homenaje a las víctimas de la Revolución del Terciopelo

El edificio más famoso de la plaza es el Museo Nacional de Praga, terminado en 1890. Justo enfrente se encuentra la estatua del patrón de la República Checa: San Wenceslao a caballo como homenaje al mercado de caballos fundado en 1348 que se encontraba en esta plaza antiguamente.

Accedemos al metro y vamos hasta la parada de Republiky Namesti. Salimos hacia la Torre de la Pólvora y desde ahí caminamos hacia la Ciudad Vieja. Recorremos de nuevo sus calles disfrutando del ambiente de la ciudad.

Se nos hace la hora de comer, así que nos decantamos por el restaurante Kolonial que nos recomendó el guía del free tour que hicimos el primer día y que se encuentra a las puertas del barrio judío. Comemos un solomillo a la pimienta con patatas y unas cervezas negras por 380 CZK, todo delicioso y el personal súper amable. Lo recomendamos encarecidamente.

Desandamos nuestros pasos hasta la Plaza de la Ciudad Vieja. Tenemos un asunto pendiente antes de dejar la ciudad: subir a la Torre del Reloj Astronómico (entrada gratis con la Prague Card).

Como os expliqué, el Reloj Astronómico de Praga construido en 1490, es el reloj medieval más famoso del mundo. En la torre puedes ver el interior del reloj y su funcionamiento, conocer los planos de la maquinaria, visitar la capilla, así como subir al mirador desde el que hay unas bonitas vistas sobre los tejados rojizos de la ciudad.

la maquinaria es de lo más curiosa

sin duda la mejor última visita 🙂

Al bajar de nuevo a la calle entramos en un Starbucks a tomarnos unos frapuccino mientras hacemos un poco de tiempo antes de ir a recoger las maletas al hotel. Vemos una tienda con figuras de cristal de bohemia preciosas y compramos una figura de un caracol y una bola (395CZK) para nuestra “decoración viajera”. No sé si os lo he contado alguna vez pero el 99% de los objetos que tenemos en casa como decoración son recuerdos viajeros que hemos ido trayendo de los distintos destinos que hemos conocido 🙂

Caminamos hasta el hotel dónde recogemos nuestro equipaje y ponemos rumbo al aeropuerto. Para ello, cogemos el metro en Republiky Namesti y hacemos transbordo a la línea roja hasta Havlov Namesti.

Allí cogemos el Airport Expres (nos entra en la Prague Card). Llegamos al aeropuerto a las 17,45h justo cuando empieza a caer un tormentorro. Pasamos los controles de seguridad y pasaporte, de nuevo me hacen el control antidrogas (no sé cuántas veces me lo han hecho este año…) y toca esperar hasta las 20,30h que empieza el embarque… pero el avión despega con una hora de retraso por la tormenta. Viendo que llegaremos a las tantas a casa y que mañana toca madrugar para ir a trabajar, decidimos comprarnos un par de bocatas con unos refrescos en el avión, así llegaremos cenados.

Al fin a las 00,30h aterrizamos en Barcelona. Cogemos un taxi hasta casa poniendo fin al viaje. Venimos cargados con recuerdos en la memoria y la sensación de haber disfrutado muchísimo de Praga. Sin duda, es una ciudad que recomendamos visitar.

14/06/15: conocemos el barrio judío, subimos a lo más alto de Praga y caminamos por la calle más estrecha

Día 3: recorremos el barrio judío, alcanzamos la cima en Petřín y conocemos rincones con encanto en Kampa

Nuevo día en la histórica ciudad de Praga y hoy vamos a conocer el barrio judío. Nos levantamos sobre las 9h y tras tomar el desayuno incluido, salimos caminando hasta Josefov.

Como os comentaba en la entrada del 1r día, Josefov se originó tras la unión de las dos comunidades judías que había en Praga en la Edad Media, una se encontraba alrededor de la Sinagoga Staronová (Vieja-Nueva) y la otra en la Española. Durante los siglos XVI y XVII y debido a las acusaciones de los cristianos, todos los judíos debían llevar un identificativo amarillo. Fue después de muchísimos años de discriminaciones y de considerarlo un gueto, finalmente en 1850 se integró en Praga como un barrio más. A finales del siglo XIX las autoridades reformaron totalmente la zona conservando solamente las sinagogas, el cementerio y el ayuntamiento.
 A todo este conjunto monumental se lo conoce hoy como el Museo Judío de Praga. Entramos gratuitamente a las Sinagogas y al Cementerio con la Prague Card, excepto la Sinagoga Antigua que tiene entrada a parte de 200CZK que compramos, así como una audio-guía por 180CZK.

Comenzamos visitando la Sinagoga Vieja-Nueva, siendo la más antigua de Europa en funcionamiento, data de 1270. Reconstruida en 1694, encontramos en su interior una gran colección de textos hebreos y dibujos de niños cautivos en el campo de concentración de Terezín. Aquí podemos observar claramente la separación del edificio por sexos para las ceremonias. A la entrada al edificio a mi marido le ofrecen una kipá para cubrirse la cabeza, a la salida la guardamos para acceder al resto de edificios que visitaremos hoy.

En el Ayuntamiento del barrio judío encontramos dos relojes, uno de ellos de estilo tradicional marca las horas con números romanos y el otro, muestra los números en hebreo y sus manecillas giran en sentido contrario por lo que da la “hora al revés” 🙂

Caminamos hasta la cercana Sinagoga Pinkas que marca la entrada al Cementerio. Fundada en 1479 es una de las más relevantes de la ciudad. En sus paredes encontramos inscritos los nombres de los 77.297 judíos checoslovacos asesinados por los nazis durante el holocausto. Terrible.

Accedemos al patio interior de la Sinagoga que conforma el Cementerio Judío de la ciudad, dónde durante más de 300 años fue el único terreno en el cual se permitía enterrar a los judíos. La primera lápida data de 1439. El terreno era escaso para albergar a todas las personas que fallecían por lo que amontonaban las lápidas unas sobre otras llegando a alcanzar hasta más de 10 filas. Actualmente se puede apreciar su carácter y forma originales por lo que hace del lugar una de las visitas más interesantes que hemos hecho por Europa a pesar de estar en un lugar de sepultura. A día de hoy se pueden ver más de 12.000 lápidas, por lo que estiman que debe haber unas 100.000 personas enterradas aquí.

Tras un buen rato recorriendo el Cementerio, salimos por la puerta trasera que da a la pequeña Sinagoga Klausen y a la sede de la hermandad del cementerio.

Caminamos hasta la Sinagoga Española. Construida en 1868 adquiere el nombre de “La Española” debido a su decoración morisca, con un aspecto similar a La Alhambra de Granada. El interior del edificio es realmente bonito.

Continuamos hacia la Sinagoga Alta, edificada en el siglo XVI y financiada por Mordechai Maisel, cuenta con dos plantas: en la superior alberga una colección de telas, cortinas y objetos de plata, mientras que en la planta baja hay una pequeña tienda de recuerdos.

Proseguimos el recorrido visitando la Sinagoga Maisel que data de finales del siglo XVI. La sinagoga sufrió un grave incendio en 1689, siendo posteriormente reconstruida con estilo barroco, y remodelada a finales del siglo XIX en estilo neo gótico. Desde 1960 contiene una gran exposición con objetos judíos como libros, objetos decorativos, telas, orfebrería, etc.

Nos acercamos al Moldava e intentamos coger un barco para dar un paseo por el río y ver la ciudad desde otra perspectiva pero son las 12.15h y hasta 13h no sale, así que nos vamos al hotel a descansar un ratito y sobre las 14h nos dirigimos al Centro Comercial Palladium a comer. Nos decidimos por un restaurante de comida típica en el que pedimos un plato de goulash y otro de pollo empanado con patatas, con un refresco y una cerveza por 525 CZK. Comemos de maravilla, lástima que no recuerdo el nombre del local.

Con las pilas recargadas, cogemos el tranvía nº5 hasta Malostranke Namesti, y allí el 20 hasta Újezd, dónde hacemos transbordo al Funicular de Petřín (gratis con la Prague Card). Hace una parada intermedia en la que hay varios restaurantes, pero nosotros seguimos hasta lo más alto del Monte Petřín, a 138 metros sobre la ciudad de Praga.

Damos un corto paseo hasta la Torre Petřín construida en 1891 para la Exposición Nacional de Praga, tiene una cierta similitud con la Torre Eiffel. La entrada está incluida en la Prague Card. Se puede subir andando hasta la terraza superior a 51 metros de altura o bien pagar 60CZK por persona para coger el ascensor. Nosotros nos decantamos por la segunda opción, hace un calor terrible como para andar subiendo los varios pisos de altura que tiene la torre. El ascensor tiene unas compuertas metálicas que le da aire de bunker…

Desde arriba tenemos unas vistas fabulosas sobre la ciudad, a 200 metros de altura sobre el río Moldava. Pasamos un buen rato aquí arriba contemplándolas. La bajada la hacemos por las escaleras, lo que nos permite seguir disfrutando de las vistas.

Castillo con la Catedral en el centro

Una vez abajo queríamos entrar al Laberinto de los Espejos, otro resquicio de la Exposición de Praga de 1891 pero hay una cola tremenda y pasamos de largo. Nos compramos unos helados (85 CZK los dos) y nos los tomamos sentados en un banco a la sombra en el parque. Se está bien a gusto aquí arriba, vemos a varias familias con sus peques y a jóvenes echando la tarde. El Monte cuenta con un parque inmenso y muy bien cuidado.

Tras un ratito de esparcimiento aquí, volvemos al Funicular y una vez en Újezd de nuevo, cogemos el tranvía 12 hasta la Plaza de la Ciudad Nueva. Callejeamos hasta el Puente de Carlos. A pocos metros encontramos la calle más estrecha del mundo que tiene hasta un semáforo porque es imposible cruzarse con nadie aquí. La encontraréis en el nº24 de la calle U Luzického Seminare.

Tras pasar por ella, caminamos hasta la Isla de Kampa, situada bajo el Puente de Carlos, entre el río Moldava y el riachuelo Čertovka, un brazo del Moldava cuya traducción podría ser “río del Diablo”. La leyenda dice que el nombre del río proviene de una malhumorada lavandera que blanqueaba la ropa en este río.

puente de Carlos

Hay unas bonitas vistas del río desde aquí, y encontramos unos bancos con buenas vistas, nos sentamos un ratito a descansar y disfrutar de la vista.

Seguimos recorriendo la pequeña isla hasta llegar al Muro de John Lennon, importante durante la protesta pacífica contra el régimen comunista en el que escribían frases de protesta. Actualmente está repleto de grafitis y junto a él, encontramos un puente repleto de candados y el Molino del Gran Prior, con una rueda de 8 metros que data de la Edad Media.

Callejeando encontramos una parada del tranvía nº20 que nos deja en Malostranke, dónde hacemos transbordo al 5 hasta Republiky, de allí caminamos hasta el hotel. Nos cogemos un par de cafés en la máquina gratuita que hay en la recepción y nos los subimos a la habitación. Descansamos hasta la hora de cenar que volvemos al CC Palladium, esta vez nos decantamos por el Old Town Restaurant en el que comemos un par de pizzas con unas cervezas por 350CZK.

Tras la cena volvemos al hotel. Toca hacer maletas ya que mañana es nuestro último día en la ciudad. Ha sido un día agotador entre la caminata y el calor que hace a pesar de estar solo en junio, pero hemos disfrutado muchísimo de los rincones que esconde esta ciudad.

13/06/15: visitamos el Castillo, disfrutamos de las vistas sobre la ciudad y como colofón, unos fuegos artificiales

Día 2: conocemos los grandes monumentos de la ciudad con un buen fin de fiesta 🙂

A las 9,30h ya estamos en marcha después de desayunar unas tostadas en el hotel. Cogemos el tranvía 5 hasta Malá Strana. Fundado en 1257, es uno de los distritos más antiguos e históricos de Praga. Aquí hacemos transbordo al tranvía nº22 hasta la entrada principal del Castillo.

El Castillo de Praga es uno de los castillos más grandes del mundo y el más importante de la República Checa. Construido por el príncipe Bořivoj Přemyslovec en el siglo IX, se dice que la ciudad de Praga se fundó con su construcción, ya que fue alrededor del Palacio que se comenzaron a levantar las primeras casas.

La entrada son unas 300CZK pero con la Prague Card entramos gratis. Tan solo tienes que enseñarla en taquilla y te dan el ticket de acceso a los distintos edificios que conforman el Castillo. Os dejo la web del castillo para tener más información de cara a preparar su visita porque su reciento es realmente inmenso.

El castillo está conformado por varios edificios de alta relevancia en la historia de Praga. Fue la residencia de los Reyes de Bohemia desde su construcción y desde 1918 es la residencia oficial del presidente de la República Checa.

El primer edificio que visitamos es la Catedral de San Vito, el edificio religioso más importante de Praga.

Su construcción comenzó en 1344 por orden de Juan de Luxemburgo pero no se finalizaron las obras hasta el siglo XX, abriendo sus puertas al público en 1929. Vaya, una obra más larga que la Sagrada Familia de Barcelona y ¡ya es decir!

La catedral alberga la tumba de Wenceslao IV (El rey bueno), las Joyas de la Corona, y es el lugar de coronación de los reyes de Bohemia. Si el edificio por fuera ya es bonito, por dentro lo es más. Sin duda recomiendo su visita. Se puede acceder a una de sus torres con más de 99m de altura, aunque nosotros desistimos porque hay una cola eterna para subir.

Tras la visita a la Catedral, nos acercamos al Palacio Antiguo, creado en el siglo IX como un primitivo palacio de madera, sufrió importantes renovaciones hasta convertirse en el impresionante edificio que se conserva en la actualidad.

De aquí pasamos a la Basílica de San Jorge, fundada hacia el año 920 por el príncipe Vratislav I, hoy tan solo se conservan algunas partes del edificio. El interior de la basílica es de estilo románico, austero y monumental, y alberga las tumbas de los miembros de la dinastía Premyslid, entre ellos la del príncipe Vratislav I, padre de San Wenceslao. En la actualidad la zona del convento que hay en la Basílica, acoge la colección de arte bohemio del siglo XIX de la Galería Nacional de Praga.

vista trasera del monasterio de San Jorge

Desde aquí hay una bonita vista de la parte trasera de San Vito.

Tras esta visita recorremos el Callejón del Oro, una calle estrecha en el recinto del Castillo que debe su nombre a los orfebres que la habitaron en el siglo XVII.

Conformada por casitas de colores que fueron construidas en los muros del castillo a finales del siglo XVI para cobijar a los 24 guardianes del palacio, pasaron a ser ocupadas un siglo más tarde, por el gremio de los orfebres que las habitaron durante varios siglos. Hacia el S. XIX fueron habitadas por mendigos y delincuentes hasta que ya en el S. XX fueron desalojadas y reconvertidas en pequeñas tiendas de artesanías y productos típicos en un intento de honrar a sus inicios. Aquí también encontramos tiendas de armaduras y armas medievales que son bien curiosas de visitar, y un pequeño museo de la tortura en el que se muestran algunos de los objectos usados para la tortura en la edad media.

En el nº22 encontramos la casa dónde vivió Franz Kafka, uno de los escritores más influyentes del siglo XX. Se puede acceder a su interior dónde han creado una especie de mini museo con objetos pertenecientes al escritor de Bohemia.

Paramos en un pequeño bar a tomarnos un helado y comprar una botella de agua por 150CZK y descansar un poco que llevamos toda la mañana de caminata por el recinto del Castillo. Desde aquí tenemos una bonita vista sobre la ciudad de Praga.

Luego tomamos la salida del Callejón del Oro y bajamos callejeando junto a las murallas del Castillo hasta llegar a la parada del tranvía 20 que nos lleva a la plaza de la ciudad pequeña de de Malá Strana.

Esta plaza es el corazón del barrio desde su fundación, en 1257. La mayoría de las casas aunque están reconstruidas, datan de la Edad Media. En el centro de la plaza encontramos la Columna de la Peste, una columna de 20m de altura dedicada a la Santísima Trinidad erigida en 1713, como símbolo de gratitud tras el fin de la epidemia de peste negra que azotó Praga consumiendo a buena parte de su población.

Cumplimos con nuestra tradición viajera de “McDonalds por el mundo” tomando dos menús por 225 coronas.

Luego visitamos la Iglesia de San Nicolás de Malá Strana (entrada 35CZK pp). Construida entre 1673 y 1752 por orden de los jesuitas, está considerada como la mejor joya del barroco de Praga. En el interior encontramos un gran órgano que fue tocado por Mozart en varias ocasiones, y bonitas obras de arte de la época. Se puede acceder a lo alto de su torre.

Bajamos caminando por las bonitas calles de Malá Strana hasta llegar al Puente de Carlos cuando empieza a diluviar, nos resguardamos en un soportal cercano. El puente de Carlos es el monumento más famoso de Praga y comunica la Ciudad Vieja (Staré Město) con la Ciudad Pequeña (Malá Strana). Tiene más de 500m de largo y 10 de ancho, y en su día contaba con hasta 4 carriles destinados al paso de carruajes, actualmente es peatonal. Construido por orden del Rey Carlos IV en 1357, encontramos 30 estatuas a lado y lado del puente con gran simbolismo. Son las 15h cuando amaina un poco la tormenta y salimos hacia el Clementinum cruzando el histórico puente y pasando frente a una de sus torres de vigilancia.

el siempre abarrotado de gente Puente de Carlos

El Clementinum data del siglo XI en que los dominicos ocuparon la Iglesia de San Clemente y construyeron su monasterio. En 1556 llegaron los jesuitas y, tras comprar el edificio, comenzaron una ampliación que duraría casi 200 años. Alberga en su interior la Biblioteca Nacional desde hace más de 2 siglos. La entrada cuesta 220CZK por persona pero tenemos 25% de descuento con la Prague Card.

La visita se hace acompañada por un guía que te va llevando por las estancias más importantes del edificio mientras te explica la historia del lugar. El primer punto que visitamos es la Capilla de los Espejos que recibe su nombre de los múltiples espejos que hay en las paredes y techo de la sala. En la planta superior se encuentra el órgano original del siglo XVIII donde tocó W.A. Mozart, el guía se enrolla y viendo que solo somos 4 personas en el grupo nos deja subir a verlo de más cerca (normalmente está prohibido el paso a la sala superior). Es todo un honor poder estar frente al órgano que más tocaba Mozart en sus conciertos.

De ahí pasamos a la Biblioteca Nacional, que aunque no permiten acceder a la sala si no que hay que observarla desde la puerta, es una pasada ver los miles de libros que albergan sus estanterías, algunos son auténticos manuscritos con cientos de años de antigüedad.

Por último accedemos a la Torre Astronómica, usada en sus orígenes como mirador y posteriormente usada para realizar observaciones astronómicas (desde la mitad del siglo XVIII)s. Con 68m de altura, la Torre Astronómica ofrece una vista de 360 grados sobre el centro histórico de la ciudad lo que es una verdadera maravilla para la vista.

lo que os decía, el Puente de Carlos siempre atestado de gente

De bajada visitamos la Sala de los Meridianos, la estancia tiene dos grandes cuadrantes que sirvieron para medir la altura de las estrellas y los movimientos celestes.

Nos ha encantado poder visitar este lugar tan histórico y sin duda sus vistas desde lo alto de la Torre son fabulosas, recomendamos encarecidamente visitar el lugar.

Caminamos hasta la Plaza de la Ciudad Vieja y entramos a la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn. Damos un donativo de 50CZK y accedemos al interior. La iglesia cuenta con 52m de largo y 28 de ancho, aunque su parte más destacable son sus torres de más de 80m de altura.

Al salir, nos tomamos un helado riquísimo en una pequeña heladería en la calle lateral a Tyn y compramos un poco de agua fresca también (140 coronas). Nos vamos al hotel a descansar un rato después de todo el día de caminata bajo un bochorno terrible. Tras el merecido descanso, salimos a cenar a un restaurante cercano un poco de comida típica con unas cervezas.

Decidimos aprovechar que se está de vicio en la calle ahora para disfrutar de la ciudad iluminada en la noche. Nos acercamos hasta la Plaza de la ciudad vieja de nuevo a disfrutar del reloj de Praga de nuevo.

Luego caminamos hasta el Puente de Carlos dónde vemos una bonita puesta de sol.

Callejeamos un poco por la zona y cuando menos lo esperamos empieza un espectáculo de fuegos artificiales del que disfrutamos de lo lindo con el Puente de Carlos y el Castillo como telón de fondo.

Tras casi 20 minutos de fuegos, volvemos al hotel dando un agradable paseo por las calles del casco antiguo. Hoy ha sido un bonito día 🙂

11 y 12/06/15: ponemos rumbo a la histórica ciudad de Praga

Como os explicaba en la entrada de los preparativos, nos decidimos a hacer esta escapada que llevaba en el tintero demasiado tiempo con pocos días de antelación. Ya sabéis que cada vez nos lo pensamos menos 😛 Ha pasado ya tiempo pero no quiero dejar de contaros nuestras vivencias en la hermosa ciudad, capital de la República Checa.

Día 0: partimos hacia un nuevo destino

Como es habitual cuando hacemos una escapada por Europa, hemos trabajado esta mañana en jornada intensiva y a las 17h ya estamos en el aeropuerto esperando el embarque a nuestro próximo destino. Ha hecho un tiempo horrible todo el día y ya al llegar al aeropuerto hemos visto que muchos vuelos salen con retraso por el tormentorro que cae esta tarde en Barcelona. Nos cambian un par de veces de puerta de embarque y por fin, con 1h de retraso conseguimos salir hacia Praga.

Durante el vuelo nos compramos unos snacks (7,60€) para matar el gusanillo. El trayecto discurre sin incidencias y un par de horas después aterrizamos en el aeropuerto Ruzyne. Sacamos 3000 coronas de un cajero y así nos hacemos ya con moneda local.

Para ir al centro de la ciudad desde el aeropuerto la mejor opción es coger el Airport Expres que por 60 coronas y en 30 minutos te deja en la zona antigua de la ciudad, pero el último era a las 21h y no llegamos a tiempo de cogerlo… así que nos toca coger el bus 100 (32C pp + 16C suplemento maleta), y luego hacer un trasbordo a la línea B del metro hasta la parada de Republiky, la más cercana a nuestro hotel. Como os contaba, escogimos el Hastal Prague Old Town para nuestro alojamiento en la ciudad. Está ubicado en un antiguo edificio con mucho encanto y un bonito estilo vintage. Hacemos el check-in sin problemas y tras dejar las maletas en la habitación salimos a cenar algo que se nos ha hecho muy tarde.

Lo único que encontramos abierto es un kebab, así que no lo pensamos mucho y nos tomamos uno cada uno con un refresco por 277C. Compramos una botella de agua en un badulaque y nos vamos derechos a dormir, estamos ko.

Día 1: comenzamos a descubrir la fabulosa ciudad de Praga

Nos levantamos a las 8.30h con ganas de empezar a conocer esta ciudad pero antes nos damos una ducha y bajamos a desayunar al restaurante del hotel (tenemos el desayuno incluido). Una hora más tarde ya estamos en la calle camino a la plaza de la ciudad vieja. A las 10h comienza el free tour de Sandemans New Europe Tours que como os he comentado en el diario de otras escapadas por Europa es casi un obligado del 1r día de llegada a una nueva ciudad. Esta compañía que opera en muchas de las capitales europeas cuenta con guías en español e inglés que ofrecen una visita guiada por el centro de la ciudad de unas 2 horas en las que te cuentan muchísimas cosas sobre el lugar, con la particularidad que no tienen un precio estandar para los free tour como otras compañías, si no que tú les pagas en base a lo crees que se han ganado con la visita guiada. Además tienen otros tours por la ciudad que si son de precio fijado pero igualmente enriquecedores.

Como os decía, a las 10h sale el tour de la Old Town Square y aquí comienzan a explicarnos los monumentos que alberga esta céntrica plaza que data del S. XI. Destacan en ella dos imponentes edificios considerados como símbolos de la ciudad. Por un lado tenemos la famosa Iglesia de Nuestra Señora de Tyn (su nombre en checo es Kostel Matky Boží před Týnem), que fue construida en el siglo XIV como el mayor símbolo de estilo gótico de la ciudad de Praga. La parte más llamativa son sus dos torres de más de 80 metros de altura.

También encontramos el Ayuntamiento más conocido por tener en una de sus fachadas el Reloj Astronómico, construido en 1410 por el maestro relojero Hanus y perfeccionado por Jan Taborsky en el siglo XVI; cuenta la leyenda que los concejales de la época dejaron ciego al maestro cuando culminó su trabajo para evitar que pudiera volver a crear una obra así… hay que ser crueles…

El reloj medieval más famoso del mundo se compone de 3 partes:

1. El calendario de Josef Mánes en la esfera interior que representa los meses del año, también se distinguen en ella los signos del zodiaco y el escudo de armas de la ciudad vieja. Está presidida por cuatro pequeñas esculturas (un ángel, un astrónomo, un orador y un filósofo).

2. El reloj astronómico propiamente dicho representado en la esfera superior, que representa las órbitas del sol y la luna.

3. Las figuras animadas compuestas por los 12 apóstoles, el Turco, la Avaricia, la Vanidad y la Muerte que se mueven cada vez que el reloj marca las horas en punto.

Tras un buen rato aquí observando el famoso reloj y con la gran suerte de coincidir con el desfile de las figuras animadas, seguimos caminando hacia el Teatro Estatal u Ópera de Praga, construido entre 1781 y 1783, sus muros han albergado a grandes músicos y actores representando sus obras, el más famoso fue Wolfgang Amadeus Mozart que dirigió el estreno mundial de su ópera Don Giovanni en 1787.

Continuamos con la caminata y pasamos frente al edificio central de la Universidad Carolina (Univerzita Karlova) fundada en 1348, siendo la universidad más antigua y de mayor prestigio en la Europa Central y del Este. A mi me hace mucha gracia porque se llama como yo 😛

El siguiente punto es la plaza de Wenceslao, una de los lugares más importantes de la historia de la ciudad. Esta gran plaza de 750 metros de largo fue el lugar dónde nació la primavera de Praga en noviembre de 1989, ya que a raíz de una manifestación juvenil y multitudinaria contra la brutalidad policial se inició la Revolución del Terciopelo y la caída del comunismo.

Callejeamos un poco y hacemos una parada para tomar algo y descansar un poco. Nos tomamos un par de refrescos mientras charlamos con algunas personas del grupo y el guía sobre el destino. Luego seguimos caminando hasta llegar a la antigua entrada a la ciudad vieja que se encuentra en la Torre de la Pólvora (Prašná brána). Construida en 1475 como una de las 13 puertas de la muralla fortificada que daban acceso a la ciudad, fue destruida en 1541 por un devastador incendio. La torre fue reconstruida y en el S. XVII se utilizaba como lugar de almacenamiento de pólvora por lo que adquirió el actual nombre.

Pasamos bajo la torre y nos encaminamos por callejuelas de la ciudad antigua hasta llegar al Josefov o barro judío. Su nombre deriva de José II, el gobernante que comenzó a integrar a los judíos en la vida de Praga en 1850. La comunidad judía de Praga se remonta a la edad media, así que han conformado buena parte de la historia de la ciudad. En el barrio podemos encontrar seis sinagogas (Alta, Española, Klausen, Maisel, Pinkas y Vieja-Nueva) y el cementerio judío. En nuestra caminata por este barrio pasamos frente a la Sinagoga Española que data de 1868 y es conocida por ese nombre por su gran similitud con la Alhambra de Granada. La verdad es que pinta chula y tomamos nota de visitarla otro día por dentro.

Seguimos hasta llegar a la Sinagoga Vieja-Nueva, construida en 1270, es el templo judío más antiguo de Europa aún en funcionamiento. Aquí el guía nos explica la historia del Gólem, un ser creado de materia inerte por un famoso rabino en el siglo XVI con el fin de defender el gueto de Praga de ataques antisemitas y cuidar la Sinagoga Vieja-Nueva.

Avanzamos unos metros hasta la entrada del cementerio judío, creado en 1439, durante 300 años fue el único lugar de la ciudad dónde se permitía enterrar a los judíos que fallecían por lo que debido a la falta de espacio los cuerpos se enterraban unos encima de otros (llegando a más de 10 apilados). No entramos al cementerio pero lo poco que podemos observar desde fuera ya sobrecoge. Esta sin duda será visita indispensable en la ciudad. Frente a la puerta de este simbólico lugar el guía nos explica las barbaries que sufrieron los judíos de la República Checa durante la 2ª Guerra Mundial, sin duda no hubo ciudad con gueto judío que pasara desapercibida para los nazis… como siempre que escucho estos relatos, solo puedo decir que es sobrecogedor hasta qué punto puede llegar la maldad del ser humano.

Acabamos el tour sobre las 13h frente al Rudolfinum con la vista sobre el río Moldava y, el Castillo y la Catedral de San Vito al fondo. Sin duda hemos aprendido muchísimas cosas sobre la historia y la cultura de la ciudad a lo largo de estas 3h y recomendamos encarecidamente hacer el tour. El guía además nos aconseja sobre algunos restaurantes y visitas imprescindibles de la ciudad.

Tras despedirnos de él, buscamos lugar dónde comer. Nos decidimos por el Café Capriccio en la Plaza Kafka dónde tomamos una pizza, un plato de pasta y unos refrescos por 475C.

Después de comer nos acercamos a la oficina de turismo que hay junto al Teatro Estatal a recoger las tarjetas Prague Card que compramos online desde casa y que activaremos mañana. Con ellas tendremos todo el transporte, y la entrada al Castillo, al Museo Judío (que incluye las sinagogas y el cementerio) y a otros muchos monumentos de la ciudad. Estuvimos echando cuentas y con ellas realmente ahorrábamos dinero. Tened en cuenta que nosotros hace años que hicimos este viaje y no sé si sigue compensando, tendréis que hacer cálculos…

Callejeamos un poco en dirección a la Torre de la Pólvora a la que le echamos unas fotos esta vez con más calma y luego seguimos a pie hasta el hotel. Compramos un poco de bebida fresca y nos vamos a descansar un ratito, son las 15h y hace un calor tremendo.

A las 17,30h nos ponemos en marcha de nuevo. Compramos dos billetes sencillos (24C pp) y subimos al tranvía 5 que nos acerca al parque Letná, un parque en la ladera de la colina del Castillo desde el que se obtienen unas bonitas vistas sobre la ciudad, con sus puentes sobre el Moldava. Aquí también encontramos un gran metrónomo erigido en 1991 en el lugar que ocupaba una enorme estatua de Stalin que echaron abajo con la caída del comunismo en el país. La entrada al parque es gratuita pero para acceder a él hay que subir unos cuantos escalones que con el calor que hace se nos hace un poco cuesta arriba, pero al llegar allí nos compramos unas bebidas fresquitas en un bar que hay y nos sentamos a tomárnoslas mientras disfrutamos de las vistas. El parque además tiene mucha vidilla y encontramos a muchos jóvenes aquí, así como algunos músicos que amenizan el lugar.

Sobre las 19h bajamos por el puente Cechuv y recorremos la calle París hasta llegar a la Plaza Vieja.

vista de las torres de Nª Sª de Tyn

Una vez allí echamos unas fotos a la animada plaza y seguimos avanzando por la calle Celetná de camino a la Torre de la Pólvora de nuevo. En esta calle compramos nuestro imán viajero (70C) y un bonito reloj de bolsillo (300C), ya tenemos nuestro recuerdo de Praga para llevarnos a casa 😉

Llegamos al Centro Comercial Palladium y empieza a apretar el hambre, así que cenamos en el restaurante Mongolian BBQ unos noodles y un par de cervezas negras por 310C.  Comemos y bebemos de fábula en este lugar, después de todo el día de caminata bajo un sol abrasador se agradecen las birras 😛

Damos una vuelta al centro comercial y a las 22h volvemos al hotel, ¡ya toca descansar!

04/04/16: se acaban unos días geniales por París…

Día 4: volvemos a casa

Nos levantamos a las 8h. Cerramos las maletas. Hacemos el check-out y vamos hacia la parada del RER B Luxembourg. Antes paramos en un Brioche-Dorée a desayunar (2 cafés y 2 pastas, 8€).

Compramos los billetes en la máquina (10€ pp) y en unos 30 minutos llegamos al aeropuerto Charles de Gaulle. Aquí ocurre algo confuso y es que teóricamente el tren llega hasta la terminal 2 del aeropuerto, pero en la 1 nos hacen bajar del tren y cambiar a otro que hay en el andén 23 para llegar a la última parada de la línea. No sé si es algo habitual o se debe a una incidencia en el servicio…

Una vez en nuestra terminal, nos dirigimos directos a los controles de seguridad que pasamos sin problema. Para estar en estado de emergencia nivel V de alerta anti-terrorista no me parece que miren mucho más que en Barcelona… Pensaba que serían más estrictos.

Compramos un libro en francés para poder seguir practicando con el idioma y luego nos tomamos unos cafés mientras esperamos a que sean las 12,05h, hora del embarque.

Volamos con Air France y hoy también sale el vuelo con ¡1h de retraso! Además es un follón el embarque porque hacen Praga y Barcelona por la misma puerta por lo que os podéis imaginar el gentío que se forma… Una vez dentro, separan a la gente hacia su vuelo. Me parece un sistema bastante confuso la verdad… porque al entrar en el avión vuelven a comprobar todos los billetes para asegurarse que ningún despistado cambia de destino.

Aún tardamos bastante en despegar… con la broma salimos 1h y 40 minutos más tarde de lo previsto. Durante el vuelo nos dan un tentempié y llegamos a Barcelona a las 15.30h. Desde luego esperábamos que al ser una de las grandes compañías mirarían más la puntualidad, pero nos ha decepcionado bastante. Suerte que no tenemos más planes para hoy que descansar… pero como alguien tuviera vuelo de conexión le habrá tocado correr de lo lindo, si no lo ha perdido… Nosotros cogemos un taxi hasta casa y podemos decir aquello de ¡home, sweet home! 😉

03/04/16: re-descubrimos los grandes monumentos de París

Día 3: bonito día en la ciudad del amor…

Hoy nos levantamos sin despertador a eso de las 8,45h. No tenemos plan cerrado para hoy por lo que pensamos en dormir un rato más que ¡se note que estamos de vacaciones!

Tras un sueñecito más, nos arreglamos y salimos a desayunar a la misma boulangerie de ayer. Tomamos una tarta de queso con un capuccino cada uno por 9€.

Con la tripa llena, decidimos empezar por un gran monumento, muchas veces olvidado en las visitas de París y que tenemos justo al lado del hotel: el Panteón. El edificio por fuera ya merece una visita…

Pagamos (8€ pp) y una vez dentro aún queda más claro que ésta debe ser una visita imprescindible. Construido entre 1764 y 1790, fue destinado a varios fines desde religiosos hasta políticos hasta que bajo la Tercera República y coincidiendo con el funeral de Víctor Hugo, el Panteón se convirtió en un edificio destinado a albergar los cuerpos de los hombres ilustres de Francia. El edificio es inmenso, con unos techos altísimos y unas bonitas columnatas. En el centro de la nave principal encontramos un enorme péndulo de Foucault.

Tras recorrer la nave principal, bajamos a la cripta dónde están enterrados los grandes de la historia del país como Voltaire, Braille, Rousseau, Monnet, Marie Curie, Braile, Dumas, Victor Hugo… Recorremos las grandes tumbas y algunos panteones familiares. Me hace especial ilusión visitar la tumba de Marie Curie, la primera mujer en descansar entre los grandes ilustres de Francia 🙂

Tras una buena visita, salimos en dirección a Nôtre-Dame. Construida entre 1163 y 1245 la Catedral de Nôtre-Dame es una de las catedrales góticas más antiguas del mundo. Queríamos haber subido a sus torres que fue lo que nos faltó en el 1r viaje pero hay más de 2 horas de espera para ello, así que nos conformamos con las vistas del majestuoso edificio.

Pasamos frente a la Sainte Chapelle, la iglesia construida por el rey Luix IX 1242 y 1248 para albergar las reliquias de la Pasión de Cristo, compuestas por la Corona de Espinas y un trozo de la Santa Cruz.

Y cruzamos el río Sena por el puente de Nôtre-Dame para recordar las bonitas vistas sobre la Conciergerie que hay desde aquí. Construida como residencia real y sede del poder de la monarquía francesa en 1392, y reconvertida en una de las prisiones más duras del medievo francés.

Cogemos el metro para ir a otro de los lugares que no pudimos visitar en el 1r viaje, el Cementerio de Père Lachaise. Se trata del cementerio más grande de París y de uno de los más conocidos del mundo. Está situado en el número 16 de la Rue du Repos (calle del reposo), no le va mal el nombre de la calle…

Es un cementerio curioso, en el sentido que no sólo hay cristianos enterrados aquí, si no que también judíos, musulmanes, chinos… Y entre los seres que descansan aquí hay algunas personalidades importantes. Los más reconocidos son los músicos Jim Morrison y Edith Piaf, o el arquitecto Lesseps el cuál nos hace gracia porque durante mucho tiempo vivimos muy cerca de la plaza que lleva su nombre en Barcelona 🙂

A nosotros la que nos llama la atención visitar es la tumba de Jim Morrison y vamos “callejeando” hasta dar con ella. Se nota que vienen muchos fans a visitar su tumba porqué hay un montón de “ofrendas” en ella.

Tras algo más de 1h recorriendo el lugar, salimos a buscar el metro y vamos hasta la Défense, el moderno barrio financiero. También nos faltó visitar su Grande Arche (o Arco de la Defensa) en el 1r viaje, la pena es que han cerrado el mirador que había en lo más alto del arco…

Paseamos un poco por sus calles bordeadas por altos edificios modernistas, centros comerciales y gentes de negocios yendo de aquí para allá.

Son las 14h y aprieta el hambre. Echamos un vistazo a los restaurantes que hay por la zona pero nos parecen carillos para lo que ofrecen, así que decidimos cumplir con la tradición de “Mcdonnals por el mundo” y nos tomamos un par de menús (14€).

Hacemos un poco de sobremesa mientras pensamos a dónde dirigirnos después… Y pensamos que no nos podemos ir de París sin ver a su top 1 de nuevo, así que cogemos de nuevo el metro y bajamos en Trocadéro. Si, vas bien… ¡Volvemos a visitar la Tour Eiffel! Ese mastodonte de hierro de 324 metros construida para la Exposición Universal de 1889. ¿Sabíais que originalmente el Sr Eiffel quería construir su torre en Barcelona? Pero por lo visto el diseño no emocionó a los mandantes del momento y se fue a probar suerte a París…

Se nota que es domingo y que hoy hace bueno porqué hay muchísima gente en los parques. Vamos bajando desde Trocadéero hacia la Torre y a sus pies alzamos la vista arriba.

Aunque no subimos porque ya lo hicimos en el 1r viaje, nos quedamos un buen rato admirándola de cerca de nuevo 😀 Vemos unos imanes muy chulos en un puesto a los pies de la torre y nos hacemos con uno, ¡ya tenemos el imán para la colección! que nos faltaba 😛

Luego seguimos caminando hacia el parque Champ de Mars. Este inmenso parque a los pies de la torre en la que hay muchísima gente aprovechando el domingo en familia y entre amigos. Hace buen día, luce el sol -cosa rara- y los parisinos lo aprovechan al máximo 🙂

De allí seguimos hasta el Hôtel National des Invalides, que vemos desde otra perspectiva ya que la primera vez lo vimos desde la parte que da hacia el río. Mandado construir por el Rey Luis XIV entre 1671 y 1676 como hospital-hospicio para los grandes inválidos, combatientes heridos o mutilados en guerra. Actualmente además alberga el Ministerio de la Defensa, el Museo de la Armada, el museo de la Orden de la Liberación y dos iglesias: la Iglesia del Dôme con la tumba de Napoléon I y la Iglesia Saint-Louis des Invalides.

Estamos agotados de tanta caminata y tampoco nos apetece entrar al monumento, así que vamos a buscar el metro y nos volvemos al hotel. De camino entramos en un badulaque a comprarnos un poco de picoteo para merendar. No podemos resistirnos a los encantos de una siesta…

A las 21h salimos a cenar. Nos decantamos por un bistro que hay cerca. Cenamos una hamburguesa y una omelette con unas copas de vino y un helado de caramelo de postre por 40€.

Esta noche no hace demasiado frío aunque chispea un poco, aprovechamos que es nuestra última noche en la ciudad para salir a dar una vuelta por los alrededores del hotel. Debo decir que la ciudad mejora iluminada en la noche 🙂 Subimos hacia el Sena cruzando por la Ille de la Cité, pasando frente al Palacio de Justicia y llegamos hasta la Place du Châtelet, desde dónde vemos la Conciergerie, el Teatro y el Pont Neuf. Desde allí también se asoma entre los edificios la Tour Eiffel.

Théâtre de la Ville

la gran Nôtre-Dame

Bordeamos la isla y bajamos pasando junto a Nôtre-Dame. Nos desviamos un poco ya que para mi, la mejor vista de la Catedral está desde atrás y no me la quiero perder iluminada en la noche.

Vamos bajando por el barrio Latino hasta el Panteón y de allí ya vamos al hotel que queda a unos 3 minutos a pie.

Al llegar al hotel nos relajamos con una buena ducha tras la caminata del día, cerramos las maletas que mañana ya dejamos la ciudad, y ¡a dormir! Hoy ha sido un bonito día 🙂

02/04/16: visitamos el inmenso Châteaux de Versailles y el Centre Pompidou

Día 2: día de caminata sin pausa y de visitar lugares que quedaron en el tintero…

Esta noche ha sido genial, ¡nada de tos! Que viva la droga que me dio el farmacéutico 😛 Nos levantamos a las 8,30h y tras arreglarnos y taparnos un poco porque todavía hace frío en París, salimos a desayunar.

Hoy vamos a una pastelería que hay cerca del hotel dónde tomamos un menú de 4,5€ pp que incluye café con leche, zumo y dos croissants que ¡están de vicio!

Cogemos el RER en la estación de Luxembourg hacia Châtelet y allí hacemos transbordo hacia la línea C con dirección a Châteaux de Versailles – Rive Gauche (aprox 4€ pp). En unos 35 minutos llegamos al primer destino del día y que quedó en el tintero la primera vez que visitamos la ciudad, vamos a visitar el Palacio de Versalles 🙂

Caminamos unos 5 minutos desde la parada del RER siguiendo a toda la troupe que se dirige hacia allá, menuda rasca hace hoy… El cielo está bien encapotado, esperemos que no llueva…

¡desde aquí ya se ve inmenso!

Compramos la entrada por internet hace unos días (25€ pp todo), así que podemos entrar directamente por la zona A sin hacer colas. A pesar de que recomiendan visitar el palacio a partir de las 12h para poder disfrutarlo con menos gente, hace bastante frío, por lo que decidimos empezar por aquí y esperar que al salir hacia los jardines haya subido un poco la temperatura.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco hace más de 30 años, el Châteaux de Versailles constituye una parte importante de la historia de Francia, sede oficial del poder francés hasta 1789. Construido originalmente como pabellón de caza por el Rey Luis XIII, en 1682 su hijo Luis XIV los transformó y renovó con gusto creando el Palacio que es hoy, e instaló la Corte y el Gobierno de Francia. Desde entonces y hasta la llegada de la Revolución Francesa, distintos monarcas se fueron sucediendo en el trono y embelleciendo su palacio hasta crear la joya que es hoy.

Se pueden visitar la mayoría de las estancias, las más famosas la capilla y los grandes aposentos del Rey y la Reina. Pero sin duda hay una sala realmente importante aquí y es la Sala de los Espejos, una impresionante galería de 73 metros de longitud que posee 375 espejos, y lugar en el que en 1919 se pondría fin a la Primera Guerra Mundial con la firma del tratado de Versalles.

Capilla

una de las estancias de las infantas

Es un poco rollo hacer la visita con tantísima gente porque tienes que hacer cola para poder ver cada sala, pero aún así el Palacio es realmente bonito y nos gusta poder visitarlo. Si me tengo que quedar con una estancia, es la Sala de los Espejos sin duda. ¡Es impresionante!

P1110327 còpia

A eso de las 12h salimos hacia los jardines. Ya desde la explanada del Palacio nos queda claro que se trata de una basta extensión. Nada más que unas 800 hectáreas ¬¬’

Las obras para su creación se iniciaron en 1661, aunque costó 40 años poder finalizarlas y es que el terreno estaba ocupado por bosques y pantanos por lo que se necesitó del trabajo de miles de hombres para transportar tierras, crear los distintos parterres y jardines que hay, y plantar las variedades de árboles de todo tipo que encuentras en los jardines del Palacio.

al fondo, el Gran Canal

Visitamos los parterres y los bosquetes de la derecha del Palacio hasta llegar al inicio del Gran Canal. Muy cerca de aquí encontramos una pequeña cafetería y nos compramos un par de cafés para entrar en calor (4€) porque hace bastante frío a pesar de ser mediodía y además empieza a chispear…

Tras otra buena caminata, llegamos al Pequeño Trianon. Madame de Pompadour, que quería “distraer al rey”, fue la instigadora de este pequeño palacio edificado por Ange-Jacques Gabriel entre 1763 y 1768. Para complacer a la marquesa, siempre a la vanguardia de la moda, el arquitecto del rey rompió con la estética de la época y lo construyó con forma cúbica y líneas puras, al más puro estilo griego que empezaba a despuntar entonces. Hacemos una pequeña visita a las salas más importantes del “pequeño” Palacio.

Decidimos no visitar los el resto de Palacios de Trianon a pesar de tenerlos incluidos en la entrada, estamos un poco saturados a estas alturas 😛 Así que nos vamos derechos a la Dominio de la Reina María Antonieta. Se trata de una aldea al estilo inglés la mar de bonita dónde la esposa de Luis XVI, María Antonieta, poco amante de las grandes pomposidades disfrutaba de una vida sencilla y campestre. La verdad es que debía estar bien tranquila la Reina en esta zona del Palacio 🙂

La casa principal está en obras de restauración por lo que no se puede apreciar… pero si disfrutamos del resto de edificaciones que hay aquí.

En condiciones normales, hay varias entradas al parque y los distintos puntos de interés, pero hace pocos días hubo un nuevo atentado terrorista en la ciudad y está activado el Estado de Emergencia anti-terrorista en nivel V, por lo que tan solo hay un acceso de entrada y salida del recinto…, así que nos toca volver hacia el Palacio. La verdad es que estamos cansadísimos, hemos andado ya varios kilómetros hoy y no tenemos ganas de caminar los 2-3 km de distancia que hay de aquí al Palacio, así que pagamos 4€ c/u y subimos al trenecillo que une los distintos puntos (si haces i/v son 7€). Se puede subir y bajar tantas veces como quieras.

Decidimos bajarnos junto al Gran Canal para echar alguna foto ya que antes no lo hicimos porqué había un pelotón de turistas aquí…

se pierde la vista…

Cuando acabamos, faltan todavía 20 minutos para poder coger el siguiente tren, así que decidimos ir a comer a un restaurante que hay frente a la parada ya que son más de las 14h y hace horas que desayunamos. Tomamos un fish & chips y un bistec por 29€, aunque no mata demasiado, nos saca del apuro.

Salimos del restaurante cuando justo llega un trenecillo y allá que vamos sin pensarlo para que nos acerque al Palacio. Una vez en el edificio principal, caminamos hasta la salida y de vuelta a la estación del RER. Compramos el billete de vuelta (7€ los dos) y en unos 35 minutos estamos en París de nuevo.

Son las 16h y aprovechando que el tren para en Châtelet-Les Halles, decidimos ir a ver esta tarde el Museo Nacional de Arte Moderno, más conocido como Centre Georges Pompidou.

Tenemos que hacer un poco de cola para acceder porque hay controles de seguridad anti-terrorista aquí también, pero una vez pasado, compramos las entradas en las máquinas (14€ pp) y accedemos a la gran galería de arte que es el Pompidou.

Mi marido es muy fan de Jackson Pollock, así que le localizo sus cuadros en la app del museo y allá que vamos ¡sin dudarlo!

El museo es enorme y cuenta con muchísimas salas de exposición, echamos un vistazo a las obras más relevantes que acoge. A eso de las 18,30h y agotados tras todo el día de pie y caminando, decidimos darnos un capricho. Nos tomamos un capuccino y un pastel de zanahoria buenísimo en la cafetería del museo (12€).

Luego salimos a la calle, está chispeando de nuevo pero aún así decidimos ir hasta el hotel dando un paseo y disfrutando de poder volver a recorrer estas calles tan entrañables del centro de París. Entramos en algunas tiendas a chafardear, y vamos reconociendo calles y lugares visitados durante el 1r viaje.

A eso de las 20h llegamos al hotel. Subimos a descansar un poco y a las 21,15h bajamos a cenar. Ahora llueve un poco más y hace bastante más frío, así que nos decantamos por un restaurante chino que tiene buena pinta y que está justo la lado del hotel. Cenamos la mar de bien, unos platos que nos recuerdan a los que comimos en Hong Kong por 34€. Tras la cena, regresamos al hotel. Toca ducha y un merecido descanso tras todo el día de pateo.

01/04/16: la magia de Disney y mi amiga nos esperan :)

Día 1: volvemos a ser niños por un día en Disneyland Paris

Vaya nochecita de tos he pasado… Apenas hemos podido dormir, ¡uff! Debí coger frío en el avión y me levanto con una buena galinpandria… Aún así hoy nos espera un día muy guay y es que nos vamos a … ¡¡Disneyland Paris!!

Nos levantamos a las 7,15h y tras arreglarnos salimos a desayunar. Vamos a una cafetería entre el hotel y la parada del RER Luxembourg que tenemos al lado. Tomamos un par de capuccino y unos muffin buenísimos por 12€.

Bajamos a la estación del RER y compramos los billetes hasta Disney. (7,5€ pp). Debemos hacer transbordo en la parada de Châtelet, hacia la línea A, una vez allí son unos 45 minutos del centro de la ciudad al parque. Se nos pasa el trayecto bastante deprisa, vamos animados viendo las caritas de los niños que suben al tren disfrazados de sus personajes de Disney favoritos y con esa ilusión en la mirada 🙂 Yo debo estar igual, después de muchos meses me voy a rencontrar con mi mejor amiga que vive aquí y trabaja en el parque desde hace unos años.

Al llegar a la estación de Disney, ella ya nos espera con los brazos abiertos 😀 Tras unos achuchones de bienvenida nos da la buena noticia que ¡entraremos gratis a los dos parques! ¡Esto si es una suerte porque la visita a los dos parques son 90€ por persona! Empezamos la jornada por el parque Walt Disney Studios y tras dar una vuelta, Sandra nos recomienda subir a la atracción Studio Tram Tour que muestra algunos de los efectos especiales que utilizan para sus pelis de acción. Es la mar de curiosa, os la recomiendo 😉

Al bajar de la atracción caminamos hasta el parque Disneyland. Hace un frío tremendo pero el lugar merece una visita 🙂 Decidimos empezar por la atracción que más nos llama, la Space Mountain (15 minutos de espera). Aunque no se puede comparar con las grandes montañas rusas de Port Aventura a las que estamos acostumbrados, es de lo más curioso el hecho de ir a oscuras mientras la vagoneta avanza.

Pasamos por las calles principales de Main Street y vemos su gran castillo en el centro. Una curiosidad, ¿sabíais que es el único castillo de Disney que no es blanco? Si os fijáis es de color rosa y esto es para que destaque en el cielo gris de París. Y es que la lluvia y el mal tiempo en París es bastante más habitual de lo que se sabe… Siempre digo que es el secreto mejor guardado de los parisinos 🙂

Después seguimos recorriendo el parque hasta llegar a la zona de Adventureland, dónde subimos a la “montaña rusa” de Indiana Jones (30 minutos de espera), y la pongo entre comillas porque es para niños, y si te van las atracciones de alto voltaje como a nosotros pues te parecerá una parida de atracción 😛

Intentamos entrar a hacernos una foto con Mickey pero hay 1h de cola…  lo siento, no soy tan fan suya 😛 Después del “fiasco” de la última atracción, decidimos dedicar el tiempo a pasear por el parque más que a subir a atracciones, primero porque hace frío para estarse quieto haciendo cola. Segundo, porque son atracciones para ir con niños y sin ellos das el cante en la mayoría 😀 Pero disfrutamos de la ambientación del parque y de sus decorados, están muy logrados, y sobretodo de la compañía de nuestra amiga a quién hace varios meses que no veíamos.

Se nos hace mediodía y decidimos ir a comer a una cantina mexicana, 3 menús nos cuestan 32€ con el descuento para trabajadores, ¡un lujo! Pasamos un buen rato de sobremesa charlando y poniéndonos al día.

De allí nos vamos de nuevo a Walt Disney Studios, dónde subimos al Hollywood Tower (45 minutos de espera). Esta atracción nos gusta muchísimo y si no fuera por la cola que hay, repetiríamos sin duda. Es una atracción de caída libre, pero en lugar de ser como las típicas que te sueltan y ya, esta va subiendo y bajando de forma totalmente inesperada, además está súper bien ambientada como si fuera un antiguo hotel en ruinas con sus fantasmas y demás seres, así que nunca sabes cuál va a ser el siguiente paso. Totalmente recomendable 😉

Entramos en algunas tiendas y con su descuento me compro un pañuelo para el cuello que agradezco un montón porque hace frío a pesar de estar en abril y mi trancazo va en aumento por momentos… y un peluche del Rey León para mi colección de peluches viajeros 🙂

Volvemos al parque principal y vamos a hacer un café mientras esperamos a que sean las 17.30h para ver la cabalgata con los personajes Disney que hacen en Main Street a diario.

no me canso de mirar el castillo 🙂

La cabalgata es muy entretenida, en ella están los clásicos de Disney como Blancanieves o la Cenicienta, algunos de “edad media” como el Rey León, y también personajes más nuevos como Olaf. La canción es súper pegadiza, y aviso que acabarás cantándola tú también 😀 Lo mejor del momento, es ver las caritas de los más peques disfrutando mientras saludan a sus personajes al pasar, me acuerdo un montón de mi sobrino y me encantaría haberlo traído (modo amor de tía ON) 🙂

la carroza del Rey León es la que más me gusta y me traslada a mi infancia 🙂

Tras ver todas las carrozas, subimos a la atracción de Piratas del Caribe en la que no hay nada de cola. Y resulta ser ¡de lo más divertida!

Luego caminamos hasta Frontierland y entramos a la Phantom Manor, la casa del terror.  No es que dé demasiado miedo pero está muy bien ambientada y eso hace que mole un montón. También la recomiendo 😉

Damos una vuelta por las áreas que aún no hemos recorrido para ver la ambientación de todas, está muy currado todo. Nos hacemos algunas fotos divertidas como por ejemplo frotando la lámpara del genio de Aladdin 🙂

A las 19,30h empieza a oscurecer y a hacer más frío, mi tos va a más y el cansancio hace mella. Así que con mucho pesar, nos despedimos de Sandra hasta su próxima visita y vamos a buscar el tren (7,5€ pp hasta París). Antes echamos un último vistazo a Mickey y su castillo 🙂

Hoy ha sido un día muy chulo y seguro que siempre lo recordaré 😀

Al salir del RER, veo una farmacia y vamos a comprar medicinas para la tos o esta noche tampoco dormiremos… El farmacéutico muy amable me da un jarabe y unos caramelos. En estos momentos agradezco enormemente hablar francés para poderme entender con él.

Vamos a cenar a un italiano que hay cerca del hotel. Lo bueno de estar alojados junto a la universidad más importante del país es que en los alrededores encontramos un montón de restaurantes y muchísimo ambiente. Tomamos unas pizzas riquísimas con una cerveza por 44€.

Tras la cena, volvemos al hotel. Ducha, charla con la familia y antes de ir a dormir me tomo un chupito del jarabe que me han recomendado en la farmacia cruzando los dedos para que esta noche podamos dormir…

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