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03/03/18: nos maravillamos en Herculano y descubrimos la Nápoles escondida

Día 2: excursión de medio día a Ercolano y Napoli Sotterranea

Hoy nos levantamos con toda la calma del mundo ya que el catarro de mi marido apenas nos ha dejado dormir en toda la noche. Desayunamos a las 9h como quedamos con Toni (el gerente del hotel) y luego volvemos un ratito más a la cama.

A las 11h y un poco más recuperados, nos encaminamos bajo la lluvia y el viento hacia la Estación de Trenes Garibaldi, la estación central de la ciudad. De camino mi paraguas es baja y va derecho a la primera papelera que vemos. Pocas cosas odio tanto como viento y lluvia a la vez 😦 Suerte que estamos cerca de la estación cuando me quedo sin paraguas y no acabo demasiado mojada… En la misma estación vemos una galería comercial, y en una de las tiendas me hago con uno nuevo (15€).

Compramos billetes de ida y vuelta para el tren a Ercolano (2,2€ los dos) y cogemos el primer tren que pasa en dirección a Sorrento. Conseguimos ir sentados todo el trayecto que dura unos 20 minutos.

los horarios de los trenes a Marzo de 2018

Bajamos en la parada Ercolano Scavi y caminamos unos 10 minutos calle abajo hasta cruzar el gran arco que da acceso a las ruinas de la antigua ciudad de Ercolano, también sepultadas bajo la erupción del Vesubio en el año 79 dC.

Aquí hace viento y mucha humedad (está junto al mar), y hay unos nubarrones impresionantes que no nos dejan ver el volcán, pero al menos no llueve. Pagamos 11€ pp más 8€ por una audio guía y accedemos al complejo. Aunque habíamos visto fotos, estar aquí es realmente impresionante.

Es increíble el estado de conservación de muchas casas y calles, lo que permite hacerte a la idea de cómo era la vida de sus habitantes hace casi 2000 años.

Los que me vais conociendo, ya sabéis que todo lo relacionado con lo volcánico me chifla, así que ahí va un poquito de información sobre el Monte Vesubio. Se trata del único volcán situado en la parte continental de Europa que ha sufrido una erupción en el siglo XX. Con 1281m de altura, es uno de los volcanes más peligrosos del mundo ya que como sabéis, continua en activo y además, en sus alrededores viven unos 3 millones de personas y tiene una historia de varias erupciones violentas, es la zona volcánica más densamente poblada del mundo, lo cual dificultaría muchísimo la evacuación de toda la población en caso de erupción grave. La erupción del Vesubio más importante de la que se tiene constancia, y que sepultó varias ciudades como Herculano o Pompeya, fue la del 24 de octubre del año 79 dC. En la web de las excavaciones, tenéis mucha información sobre su historia y cómo organizar la visita 😉

Y lo primero que vemos al bajar a la zona de la antigua Ercolano son las bodegas y los almacenes dónde la mayoría de los habitantes de la ciudad, intentaron refugiarse aquél 24 de octubre. Desgraciadamente sin éxito, ya que aquí quedaron sepultados por la lava un número importante de personas. Es realmente impresionante… ver cuerpos que intentaban protegerse entre ellos o esqueletos de niños arropados por sus mayores, te deja sin habla.

Pasamos alrededor de 2h recorriendo este fantástico lugar. Hay muy poca gente visitándolo y podemos disfrutar con calma, de sus calles, de entrar a diferentes edificios, de ver su arte y sus pinturas originales que quedaron sepultadas por la lava. Es realmente una visita muy recomendable.

los romanos inventaron el sistema de alcantarillado y aquí queda reflejado 🙂

pinturas originales en las paredes de una casa

suelos originales, los predecesores de la “baldosa hidráulica”

decoración de la pared de una casa

el bar del pueblo

Sobre las 14h decidimos buscar un sitio para comer. Nos decantamos por el Café Italia, en la Corso Italia. Comemos una pizza, unos espagueti, un par de refrescos y dos cafés por 26€. ¡Todo delicioso!

Caminamos hasta la estación y nos toca esperar casi 30 minutos hasta que pasa el siguiente tren que regresa a Nápoles. El trayecto se hace ameno y también podemos ir sentados todo el tiempo. Bajamos en la última parada, Porta Nolana. Desde allí callejeamos unos 15 minutos hasta llegar a la entrada del Napoli Sotterranea.

Aunque vemos una cola impresionante, me acerco a la entrada y pregunto si hay algún tour en español, y cuál es mi sorpresa cuando la chica me dice que empieza ya y que ¡con nosotros cierran el grupo! Pagamos 10€ pp y tal cuál llegamos, entramos. Os dejo su web por si queréis más información de horarios y tipos de tours que ofrecen 😉

La visita la guía una española afincada en Nápoles que durante 1h y media nos muestra los subsuelos de la ciudad con sus viaductos subterráneos construidos en la época griega (cuando se fundó la ciudad en el siglo IV a.C) y que se han perseverado a lo largo de los años cumpliendo múltiples funciones, desde recoger, almacenar y subministrar agua a la ciudad, hasta búnqueres subterráneos dónde se resguardaba la población durante los bombardeos de la II Guerra Mundial cuando la ciudad quedó arrasada.

Cuando uno piensa en sistemas de pozo/alcantarillado, puede imaginarse túneles estrechos y oscuros, y aunque los hay, también encontramos zonas realmente amplias y con un tamaño considerable. Se hace evidente, recorriendo sus varios kilómetros de extensión, que el subsuelo de Nápoles se asemeja a un gran hormiguero…

Disculpad por la calidad de las fotos, pero mi cámara compacta tiene ya unos añitos y con poca luz y sin flash, la pobre hace lo que puede. Por temas de seguridad dejé la réflex en casa para este viaje… conforme avance con el diario entenderéis porqué…

algunos pasadizos son realmente estrechos, ¡había que pasar de lado!

Sé que la calidad de las fotos quizá no lo permite, pero se pueden observar las marcas de los cinceles y picos en la piedra, lo que indica que los túneles y las galerías fueron excavados a mano. En algunas galerías están haciendo estudios para ver si la humedad del ambiente en el interior permite la supervivencia de las plantas.

Y en otras galerías, todavía podemos ver los antiguos pozos con agua y los escalones que usaban para caminar por ellos los responsables de su limpieza.

Tras un paseo de lo más interesante, volvemos a la superficie, y la guía nos muestra los restos del teatro greco-romano en el que debutó Nerón.

No os haré spoiler, porque esta parte de la visita es realmente interesante y alucinas al ver cómo descubrieron que la fachada curva que os muestro en la foto anterior, es el antiguo teatro romano de la ciudad, uno de los más importantes del Imperio Romano 😉

Si tenéis un par de horas, haced esta visita de lo más curiosa. Es imprescindible llevar buen calzado, y no está recomendado para personas con movilidad reducida y/o fobia a los lugares cerrados y estrechos. Hay que bajar/subir 136 escalones y se pasa por zonas muy estrechas en las que hay que caminar de lado.

Son las 18h cuando acaba el tour, y nosotros nos damos un paseo de unos 20 minutos hasta el hotel. Estamos ko y necesitamos descansar las piernas.

A las 20h salimos en busca de cumplir con nuestra tradición viajera… nos acercamos a la Piazza Garibaldi y cogemos cena para llevar (13,80€) que nos comemos tranquilamente en el hotel. Si, piensas bien… es nuestro momento de McDonalds por el mundo 😛

Toni nos ve cenando y nos pregunta si no salimos de fiesta y nosotros le respondemos al unísono: “nos vamos a dormir ” 😛 Charlamos un rato con él y luego nos despedimos hasta mañana. Después de una buena ducha, ¡a dormir, estamos ko!

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02/03/18: descubrimos el patrimonio que esconde Nápoles…

Día 1: y nos deleitamos con su deliciosa gastronomía 😛

Nos levantamos a las 8,30h habiendo dormido a trompicones desde las 6h, ya que se escucha todo el ruido del tráfico de la calle y jaleo en el hostal.

Anoche quedamos con Toni (el gerente del hotel) a las 9h para tomar el desayuno que tenemos incluido. Nos deleita con un zumo de naranja natural, un buen café italiano y unos sfogliatella, unos dulces típicos napolitanos que ¡están deliciosos!

Con las pilas cargadas nos ponemos en marcha. Hoy dedicaremos el día a conocer el centro histórico de la ciudad.

Nos dirigimos hacia Via di Tribunalli y la recorremos hasta llegar al Duomo, la Catedral de Nápoles.

El principal templo religioso de la ciudad data de 1314 y alberga el baptisterio más antiguo de Occidente. Su entrada es gratuita y solo se pagan 2€ si quieres visitar el baptisterio. La verdad es que por dentro es mucho más austera de lo que uno puede imaginar viendo la fachada.

Tras la visita, seguimos caminando por Via di Tribunalli entre casas cochambrosas, ropa tendida y pequeños negocios hasta llegar a la Capella de Sansevero, también conocida como la iglesia de Sta María de la Piedad o Piatatella.

Pagamos 7€ pp y accedemos a la pequeña capilla que contiene uno de los mayores tesoros del arte italiano del barroco, el Cristo Velato. Es realmente impresionante ver en persona este bloque de mármol esculpido a martillo y cincel en 1700 con tan pequeño detalle. A pesar de que no se pueden hacer fotos (a la entrada te piden hasta que apagues el móvil y se aseguran de ello), en internet hay algunas imágenes como la que podéis ver a continuación:

Descendemos por una pequeña escalera de caracol tras ver las otras bellas esculturas en mármol que hay en la nave principal, hacia una sala en las que encontramos las conocidas máquinas anatómicas. Se trata de dos cuerpos humanos a los que un médico de Salerno en 1750 administró un producto que a fecha de hoy todavía se desconoce, que solidificó todo el sistema arterio-venoso y capilar, de manera que se conservan los dos esqueletos con todas los vasos sanguíneos a la vista. ¡Toda una clase de anatomía!

Resultat d'imatges de maquinas anatomicas napoles

Extraída de Wikipedia

Me sorprende sobremanera ver que en la pelvis de la mujer se puede ver un pequeño cráneo, lo cual indica que estaba embarazada en el momento de su muerte.

Salimos impactados de la sala (deformación profesional) y proseguimos con el paseo por el centro histórico camino del Convento de Santa Chiara.

Este complejo monumental construido entre 1310 y 1340 sobre un complejo de baños romanos del siglo I d.C., está formado por una basílica, un convento de clarisas y otro de franciscanos. Lo más destacable del lugar es el claustro tan peculiar que tiene. Pagamos 6€ pp y accedemos a la zona visitable.

Recorremos una parte del claustro y entramos a ver el pequeño museo arqueológico en el que se pueden ver las ruinas de las antiguas termas y objetos de culto católico.

Nos sentamos en el claustro a descansar un poco las piernas mientras nos deleitamos con la belleza del lugar.

Antes de irnos visitamos la basílica que nos parece de lo más austera. Salimos del complejo justo frente a la Iglesia de Gesú Nuovo o de la Trinittà Maggiore.

Construida sobre el antiguo Palazzo de Sanseverino, fue reconvertida a Iglesia en 1600 cuando los señores napolitanos perdieron la rebelión contra el Virrey Pedro de Toledo quién intentaba introducir la Santa Inquisición en Italia. La entrada es gratuita pero están celebrando un funeral, y nos parece feo hacer turismo en este momento. Así que tal y como entramos, salimos y decidimos que ya la visitaremos en otro momento.

Vamos sin nada planificado, así que pensamos en acercarnos a la Via Toledo que tenemos a pocos pasos. Recorremos la gran avenida repleta de tiendas de moda hasta llegar a las Galerías de Umberto I.

Nos quedamos alucinando con el edificio. ¡Menudas vidrieras y vaya columnatas!

Tras la epidemia cólera de 1884 debido a las pésimas condiciones higiénicas de la zona, se empezó a considerar la necesidad de una intervención gubernativa. En 1885 fue aprobada la ley para el saneamiento de la ciudad, y tras la presentación de varias propuestas: el proyecto ganador fue el del ingeniero Emmanuele Rocco, que preveía una galería con cuatro brazos que se cruzan en un crucero octagonal, cubierto por una cúpula. La galería fue inaugurada en 1890, y dedicada a Humberto I, rey de Italia.

Pasan de las 12h y estamos agotados de tanta caminata por suelos adoquinados, así que decidimos sentarnos a tomar algo y disfrutar un poco más de la belleza de las galerías. Nos decantamos por una cafetería llamada Love en la que tomamos dos capuccino con dos cornetto de crema por 8€.

Tras un merecido descanso, salimos hacia el Teatro di San Carlo, el más importante de la ciudad y uno de los más importantes del mundo, ya que se trata del teatro-ópera en activo más antiguo del mundo (data de 1737) y que sirvió de modelo de los siguientes teatros que se construyeron en Europa.

Seguimos avanzando hasta llegar a la aledaña Piazza di Presbicitio, situada en el corazón de la ciudad y con más de 25.000 metros cuadrados de superficie. Se trata de la plaza más importante de Nápoles ya que alberga el Palacio Real, el Palacio de la Prefectura, el Palacio Salerno y la Basílica de San Francisco de Paula, con un cierto aire de Panteón.

centro de la Plaza con la Basílica al fondo

lateral del Palacio Real

Proseguimos hasta llegar al Castel Nuovo, una fortaleza medieval construida a finales de 1200 y de aquí hacia Via Medina.

La idea era ir a la pizzeria Michella pero tenemos más de 20 minutos a pie desde donde estamos y nos da pereza, así que subimos de nuevo a Via Toledo y entramos a la pizzeria Mattozzi que nos recomendó el napolitano que llevábamos al lado en el vuelo de anoche.

Tomamos dos auténticas pizzas napolitanas que cortan la respiración y 1/2 botella de vino por 16,50€.

Habíamos comido pizza en Roma y en Venecia, pero éstas están realmente deliciosas, entendemos el porqué de la fama de las pizzas napolitanas que recientemente han ganado la categoría de Patrimonio de la Unesco.

Mi marido lleva toda la mañana que no se encuentra bien, está incubando algo y conforme avanza el día se encuentra peor. Entramos en una farmacia que hay junto a la pizzeria a comprar pastillas para la faringitis y nos encaminamos de vuelta al hotel. Casi 20 minutos después, y ya en el hotel, nos echamos a dormir una buena siesta.

Cuando nos despertamos 18h decidimos que no está para más turismo por hoy. Bajamos a comprar antiinflamatorios a una farmacia cercana y algo para cenar en el apartamento en un súper, y pasamos el resto de la tarde en el hotel descansando. Aprovechamos que el hotel cuenta con una cocina de uso comunitario, nos preparamos unos sándwiches cuando llega la hora de cenar.

Luego hacemos el check-in (¡por fin!) y tras una buena ducha nos vamos a dormir. Mañana según amanezca, decidiremos qué hacemos.

01/03/18: comienza una nueva escapada por Europa, ¡nos vamos a Nápoles!

Día 0: con ciertas dificultades… conseguimos volar a Nápoles

Hoy hacemos jornada intensiva en el trabajo para poder salir a las 17h hacia el aeropuerto del Prat. Nuestro vuelo con Vueling está previsto para las 19,25h. Cogemos un taxi (25€) hasta la terminal 1 y tras pasar el control de seguridad sin problemas, vamos a merendar mientras esperamos la hora del embarque.

Cuando la puerta de embarque sale anunciada, vemos que tenemos que ir al final de la zona B. Tras más de 15 minutos atravesando toda la zona B, llegamos a la puerta que ya aparece el mensaje de inicio del embarque, pero al poco vemos que han quitado el anuncio del vuelo de la pantalla de la puerta, y eso me llama la atención. Muchos pasajeros siguen haciendo fila… pero yo voy a las pantallas más cercanas y como me temía, ¡han retrasado el vuelo! Ya podían avisar en la puerta de embarque de ello… tomamos asiento de nuevo y según la app de Vueling se debe a las inclemencias del tiempo y es que estos días una ola de frío siberiano azota toda Europa… lo malo, ¡¡es que la nueva hora de salida son las 21h!!

Hace un par de días me escribió el gerente del hostal que reservamos para contarme que estaba ¡nevando en Nápoles! Por lo visto hacía casi 20 años que no nevaba… a ver qué nos encontramos al llegar 🙂

foto enviada por el gerente

Con toda la paciencia del mundo afrontamos las 2h de espera extra mientras vamos viendo como cada poco añaden más tiempo al retraso en la salida… ¡qué desesperación, ya veremos si conseguimos salir! Contacto con el responsable del hotel reservado en Nápoles para informarle del retraso previsto, ya que pactamos con él que nos vendría a buscar al aeropuerto. Por suerte el hombre se muestra comprensible y nos dice que no hay problema, que le avisemos cuando despeguemos y él vendrá a buscarnos como acordamos, sea la hora que sea. ¡Suerte!

En una de las ocasiones que miro la app pone nueva hora prevista para el despegue: ¡¡las 23h!! Ahí ya nos vamos al mostrador de Vueling en la terminal 1 a preguntar cuáles son nuestros derechos. La chica que nos atiende nos dice que la última información que tiene ella es que saldremos a las 21.35h y ¡por suerte así es!

Para los que lo desconozcáis como nosotros hasta ese momento, en vuelos por Europa hasta que no hay un retraso superior a 3h no hay nada que reclamar. Pasado ese tiempo y en función al tiempo de demora, te cubren desde alguna comida hasta el alojamiento en el lugar de origen hasta que haya posibilidad de embarcarte en un nuevo vuelo. En caso de vuelos más lejanos, han de pasar un mínimo de 5h para poder reclamar.

Cuando por fin nos sentamos en el avión, son las 21.45h pero veo que no cierran puertas a pesar de haber subido todos los pasajeros y han corrido las cortinas de la entrada. Además, veo que toda la tripulación de cabina está  reunida junto a cabina… es la primera vez que vemos esa situación a bordo y nos mosquea… 10 minutos después pasa un azafato hacia la cola del avión, y un hombre sentado cerca nuestro le pregunta qué ocurre, el chico nos dice que está la policía a bordo porque un pasajero ha pegado a una compañera suya, y hasta que no se resuelva la situación no saldremos. ¿¡Qué más puede pasar hoy?! Parece que este vuelo está gafado 😦

El hombre que va sentado a nuestro lado comienza a darnos conversación y pasa un poco más rápida la espera… se trata de un napolitano que estaba en Barcelona por negocios y vuelve a casa. Finalmente a las 22.30h (3 horas después de lo previsto), el avión cierra puertas y se dirige a la pista de despegue… La gente a bordo aplaude de emoción, creo que todos nos veíamos quedándonos en tierra esta noche.

Compramos un par de bocatas para cenar a bordo y a las 24h, ¡aterrizamos en Nápoles al fin!

Hemos estado hablando con el napolitano que llevábamos al lado durante todo el trayecto y nos ha dado muchos consejos sobre su ciudad, e incluso recomendado alguna pizzerías.

Nada más aterrizar escribo a Toni, el gerente del hotel Napoli Com’era, que me confirma que nos espera en la puerta del aeropuerto. Le avisé del retraso de 3h, y aún así ha venido a buscarnos, lo cual se agradece muchísimo a éstas horas.

En unos 15 minutos estamos en el B&B. Durante el trayecto ya vemos que el apodo de “decadente” que tiene la ciudad le hace cierto honor…  Lo más curioso de todo, es que Toni en lugar de hacernos el check-in estándar, nos hace una visita guiada por el alojamiento enseñándonos las 3 habitaciones que tiene y mostrando orgulloso la reforma que ha hecho recientemente… Pero claro es la 1h, solo habla italiano y nosotros estamos realmente ko porque llevamos desde las 7h en pie y hemos pasado nervios en el aeropuerto… tras media hora de tour, le decimos amablemente que queremos ir dormir, y el hombre nos deja al fin ir a nuestra habitación. La cosa es que ni nos ha cogido el DNI para el check-in, dice que ya mañana lo arreglamos…

Ducha rápida y caemos en la cama rendidos. Mañana comenzaremos a descubrir la ciudad…

3ª visita a Italia dónde conocemos a la “decadente” Nappoli…

Este año tardamos un poquito más en arrancar a viajar que el pasado que empezamos viajando ya en enero a Budapest… En marzo conocimos un nuevo destino y es que volvimos a Italia por tercera vez, esta vez a conocer…

¡Nápoles!

En 2010 visitamos Roma y en 2012 Venecia (viajes que tengo pendiente de explicaros) y esta vez tuvimos 4 días para conocer la decadente Nápoles y las supervivientes Pompeya y Herculano, sepultadas bajo la lava del Vesubio.

De nuevo volamos con Vueling por 199€ los dos, saliendo jueves tarde y volviendo lunes noche. Para la estancia en Nápoles, nos decantamos por el Napoli Com’era, cercano a la estación principal de trenes para facilitarnos las excursiones. La verdad es que el alojamiento tiene una puntuación de 9,8 en Booking y los comentarios son inmejorables, pero la estancia no resultó ser tan confortable como esperábamos… Por ser cliente Genius tengo un 10% de descuento, por lo que nos salió por 378€ con desayuno incluido, y nos vinieron a buscar al aeropuerto, por lo que no tuvimos que preocuparnos por el traslado la noche en que llegamos.

De nuevo pusimos en práctica las pocas palabras en italiano que sabemos mientras descubrimos los rincones que esconde la ciudad y disfrutamos de su gastronomía, nombrada recientemente como Patrimonio Mundial por la Unesco.

Los imprescindibles del viaje ya os he dicho que fueron Pompeya y Herculano, ciudades que siempre me han llamado la atención, y es que ya sabéis que todo lo relacionado con volcanes, me fascina. Pero Nápoles también esconde una bonita catedral, museos, palacios y calles con mucho ambiente que pudimos conocer.

¿Nos acompañas a seguir creciendo con nuestros viajes? 😀

Castillo de Montsonís y cata de vinos Costers del Segre

Hace ya un tiempo, mis padres nos regalaron una smartbox para hacer catas de vinos, y aprovechando nuestro aniversario de boda, decidimos disfrutarla. Entre todas las posibilidades que ofrecía la caja, nos llamó la atención ésta que incluía visita al Castillo de Montsonís con una cata de vinos de la DO Costers del Segre. ¿Y porqué nos llamó la atención? pues por 3 motivos:

  • El castillo se encuentra en la provincia de Lleida, nuestra tierra.
  • Hice la visita a ese castillo cuando tenía 7-8 años, y aunque no recuerdo cómo era, si recuerdo que me gustó mucho 😛
  • Los vinos DO Costers del Segre son unos de mis favoritos…

Así que con todo esto, llamamos con antelación y confirmamos la posibilidad de gastar la caja en la fecha deseada.

El día en cuestión, nos levantamos temprano y en poco más de hora y media de trayecto en coche, llegamos a Montsonís desde Barcelona. El camino se hace casi todo por autovía, tan solo tenemos que recorrer una carretera comarcal que está bien durante unos kilómetros, y el tramo final entre Artesa de Segre y Montsonís si que es carretera local, pero es poco rato y no hay nada de tráfico. En realidad hay dos opciones para llegar a Montsonís, una desde Artesa (que viniendo desde Barcelona es la más rápida), y otra desde Foradada (que es la de elección si vienes desde Lleida). En el pueblo no se puede aparcar, pero hay espacio suficiente a la entrada o bien, en un aparcamiento gratuito viniendo desde Foradada en la parte alta del pueblo. Ya desde la carretera local hay unas buenas vistas de Montsonís.

Según Wikipedia, en 2006 Montsonís tenía tan solo 68 habitantes, así que ¡imaginad el tamaño del pueblo! Pero es un lugar con muchísimo encanto, restaurado manteniendo un aire medieval y en el que ofrecen posibilidades de alojamiento rural. Os dejo la web del pueblo  por si os apetece un finde rural por la zona 😉

Pero lo más importante de Montsonís, es su castillo en el cual todavía viven los barones del Albi. Por este motivo, la bandera todavía hondea en la Torre del Homenaje.

Y junto a él, una antigua iglesia que hoy solo se utiliza en contadas ocasiones. El pueblo cuenta con otra iglesia que es la que se utiliza habitualmente para las celebraciones religiosas.

Construido por el Conde de Urgell, Ermengol II en 1024 con intenciones defensivas del valle del río Segre. Como os decía, todavía está habitado, algo que lo hace muy peculiar ya que diría que es el único castillo habitado del país. Su dueño, Carles de Montoliu, señor de Montoliu y de Cabrera, y Barón del Albi, fue galardonado con la Creu Sant Jordi que otorga la Generalitat de Catalunya, en 1998. Este premio distingue a las personas que destacan por la defensa de la identidad cultural y/o cívica de Catalunya, y es que el castillo de Montsonís, a pesar de estar habitado, fue el primero en abrir sus puertas al público para mostrar su historia, y es además, la sede de la Fundación “Castillos Culturales de Catalunya” que organiza eventos y atracciones turísticas en estos lugares para mostrarlos al público.

No se puede visitar el castillo por libre. La visita guiada dura aproximadamente una hora y recorre las estancias no habitadas de la fortaleza. Comenzamos la visita por el gran salón en el que encontramos los escudos y armaduras más importantes de la familia, así como los retratos de todo su linaje.

Seguimos hasta el gran comedor en el que los barones organizaban grandes banquetes señoriales. Desde aquí hay acceso a la antigua habitación de los barones, en la que encontramos un gran armario y una cama con doble con dosel para proporcionar más calor por la noche. La guía abre el armario y nos muestra su contenido: trajes oficiales del barón y de las órdenes religiosas a las que pertenece.

Esta habitación tiene una peculiaridad, y es que tiene acceso directo a la iglesia del castillo. De esta manera, los señores no tenían que mezclarse con el populacho cuando acudían a misa. Hoy el acceso a la iglesia está cerrado, pero puede observarse desde este pasadizo.

Volvemos al comedor, y desde aquí podemos subir a lo alto de la torre del homenaje dónde hondea la bandera de los Señores de Cabrera. Desde aquí vemos las vistas privilegiadas sobre el valle del Montsec y el río Segre que tiene el castillo, y entendemos del porqué de su construcción en esta ubicación.

Bajamos dos plantas y llegamos a la cocina. Era de las pocas cocinas señoriales con un pozo en la misma estancia, que daba acceso al agua del río. También contaba con un gran fuego.

Desde aquí, encontramos acceso a las plantas inferiores en las que vivían los sirvientes. Encontramos el horno de leña que también era de acceso público, siempre y cuando pagaran un diezmo (una cuota por uso), y ofrecieran un pan de cada diez que hornearan a los señores. Seguimos bajando y encontramos dos grandes salas que hoy se utilizan para la organización de eventos pero que en su día, eran las caballerizas. Aquí vemos los escudos de los grandes señores de Catalunya, armaduras y armas de la época.

También encontramos una pequeña habitación para los peregrinos que seguían el camino de Santiago y querían pasar la noche aquí. Les ofrecían cama, agua y pan por una noche de estancia. Y desde aquí, también había acceso a las bodegas del Castillo. Hoy no se utilizan, pero encontramos toneles firmados por personalidades que han visitado el castillo en los últimos años.

En esta sala, encontramos escondido un pequeño pasadizo secreto que llevaba hasta el Santuario de Salgar, construido a modo de cueva en la roca, y a poca distancia del Castillo, sirvió durante la Guerra Civil como lugar de escondite para aquellos que intentaban huir hacia otros países buscando asilo político.

El Señor del castillo, no solo tenía poder sobre las tierras y el pueblo, si no que también tenía poder judicial. Por ello, encontramos una pequeña prisión en la planta inferior de la fortaleza.

Y también en la planta inferior, se encontraban los establos, reconvertidos actualmente en sala de eventos. La guía nos explica que los habitantes de Montsonís y de los pueblos cercanos, pueden usar la sala para realizar eventos. El día que nosotros hicimos la visita, estaban preparando la sala para una exposición de pinturas de un artista local.

Tras recorrer las 5 plantas visitables de la fortaleza, salimos a la plaza del castillo. La verdad es que el lugar, a pesar de no ser muy grande, esconde mucha historia entre sus muros y está muy bien conservado.

Volvemos a la tienda/recepción y nos sirven los productos de la cata: 3 vinos DO Costers del Segre de producción local, unas olivas de la zona, 3 tipos de olivada con tostadas y longaniza del país. Los vinos que nos sirven son: Castell de Montsonís (tinto), Cristiari (rosado) y Baró de l’Albi (blanco). Tanto los vinos como la olivada están deliciosos, aunque nos dejan un “poco tocados”, así que decidimos comer aquí para que bajen un poco y poder coger el coche con seguridad 😛

El restaurante del pueblo se encuentra en una cueva y es un lugar con muchísimo encanto. Pedimos una ensalada con queso de cabra y miel, un trinxat, una butifarra y un revuelto de setas que ¡quitan el aliento! ¡Está todo delicioso! Salimos hasta los topes por 28€ los dos. La verdad es que lo que más me gusta de hacer escapadas por Catalunya es ¡lo bien que se come en todas partes!

Con la panza bien llena, cogemos el coche y nos vamos para Lleida, aprovechamos que estamos cerca de casa para ir a visitar a nuestras familias 🙂

Sin duda, os recomiendo la visita y si podéis, echad el fin de semana completo y visitad otros lugares igualmente interesantes que se encuentran en los alrededores como el Castillo de Montclar, y sobretodo, probad la gastronomía de la zona 😉

la 2ª escapada del 2018 está a la vuelta de la esquina…

Y es que después de haber pasado 4 días en Nápoles en marzo (tengo pendiente contaros), volvemos a tener un mono viajero intenso… así que nos hemos decantado por un retorno a Alemania para celebrar nuestro aniversario de boda 🙂

Y es que en breve, vamos a conocer otra ciudad del estado de Baviera:

Núremberg

Después de haber disfrutado de lo lindo en Munich en 2012 y de Berlin en 2014, volvemos a Alemania con muchas ganas, a descubrir toda la historia que esconde la capital de la región de Franconia. Y es que Núremberg, destruida en su práctica totalidad durante la II Guerra Mundial, y reconstruida con mucho gusto en pocos años, a día de hoy todavía guarda muchísima historia entre sus calles y su gente, y mantiene vivo lo que el nazismo hizo para evitar que caiga en el olvido y vuelva a ocurrir algún día.

De nuevo, volamos con Vueling, saliendo viernes por la mañana y volviendo lunes por la tarde por 370€ los dos. Para el alojamiento nos hemos decantado por el Adina Apartment Hotel Nuremberg, un aparta-hotel de 4 estrellas en pleno centro de la ciudad por 244€ para las 3 noches con desayuno incluido y acceso a la zona de aguas del hotel.

Ya hemos reservado hueco en el free tour en español del sábado por la mañana que organiza un italiano afincado en la ciudad a través de su página web con la idea de poder conocer un poco más a fondo qué esconde la ciudad. Aunque si hacéis un poco de búsqueda por internet veréis que lo primero que aparece es que Núremberg acogió los juicios del nazismo entre el 20 de noviembre de 1945 y el 1 de octubre de 1946.

La ciudad cuenta con algunos imprescindibles como su castillo, las iglesias de San Lorenzo, Nuestra Señora y San Sebaldo, la fuente Schöner Brunnen, la plaza del mercado, el puente del Verdugo, el campo Zeppelin, el museo de la comunicación y del ferrocarril… pero sobretodo lo que nos apetece es disfrutar de la ciudad, su gente, su gastronomía y ¡su cerveza! 😛 Perdernos por sus calles y desconectar a tope 🙂

Y con unas ganas inmensas ya, solo falta acabar de recopilar información para el viaje y ¡hacer la maleta!

imagen extraída de internet

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23/07/16: visitamos Puerto del Carmen antes de volver a casa…

Día 7: hoy llega a su fin este viaje estupendo que recordaremos siempre 🙂

Ayer nos fuimos a la cama pronto y a las 8,45h ya no podemos dormir más, así que nos levantamos y vamos a desayunar. Acabamos de hacer las maletas y nos sentamos un ratito en la terraza de la habitación a tomar el fresco. Sobre las 11h hacemos el check-out, cargamos el coche con las maletas y nos ponemos en marcha. Hemos decidido pasar la mañana en Puerto del Carmen, una de las localidades con mayor ocio de la isla. Aparcamos sin demasiados problemas y paseamos un buen rato por su largo paseo marítimo, nos tomamos unos refrescos y me compro un reloj, mi autoregalo de cumple de este año y para el que faltan muy pocos días 🙂

Aunque las playas tienen una pinta estupenda, decidimos no ir ya que sería un poco incómodo estar 3h en un avión con arena en el cuerpo…  Sobre las 13h volvemos al coche y ponemos rumbo al aeropuerto. Paramos de camino a repostar ya que hay que devolverlo con el depósito lleno. Al llegar al aeropuerto de Arrecife, dejamos el coche sin problemas en las oficinas de AutoReisen, y nos dirigimos a la zona de facturación. Toda una comodidad poder recoger y entregar el coche en el aeropuerto… Y vaya ojo tenemos, ¡la maleta pesa 15kg clavaos! 🙂

Pasamos el control de seguridad sin problemas y vamos a comer. Nos tomamos unas hamburguesas deliciosas con unos nachos, acompañadas por un refresco y una birra por 24€.

Pasamos por las tiendas del dutty free y arrasamos con 2 botellas de ron miel, 4 cartones de tabaco para mi hermana, y unos cactus que si lo sumamos al reloj, a las dos botellas de vino, el licor de cactus, la planta de Aloe Vera y los otros cactus que llevamos facturados, ¡no sé si nos dejaran salir del aeropuerto de Barcelona!

Tras las compras, tomamos un café mientras hacemos tiempo para que salga el vuelo. A las 16,25h anuncian la puerta de embarque y 10 minutos después subimos a bordo. El vuelo de Ryanair sale puntual.

Esta vez el viaje es un poco más tranquilo (dentro de lo posible teniendo en cuenta que el avión va lleno de niños pequeños), se nos hacen eternas las casi 3h de vuelo porque tenemos sueño pero no conseguimos dormir. Lo mejor del vuelo, las vistas sobrevolando la isla de Lanzarote que nos ha encandilado y que dejamos con pesar…


Cuando llegamos a Barcelona nos sorprende que llega una patrulla de la Guardia Civil junto al avión y suben dos guardias a bordo, directos a cabina a hablar con el piloto. Cuando la patrulla da el visto y bueno, comienza el desembarco. Justo cuando salgo del avión, veo como retienen a un hombre que iba a bordo. No tengo ni idea del motivo, pero lo vi empinando el codo con frecuencia durante el viaje (llevaba una botella dentro de una bolsa del Dutty Free) y supongo que debió tener un comportamiento incorrecto…

Nosotros desembarcamos sin problema, recogemos el equipaje y cogemos un taxi que nos lleva de vuelta a casa, poniendo fin a estos 6 días de relax, desconexión y diversión 🙂 ¡Sin duda Lanzarote ha sido todo un descubrimiento, se ha convertido en uno de nuestros mejores viajes y la recomendamos con los ojos vendados!

22/07/16: hoy día de playas fabulosas y puestas de sol espectaculares ;)

Día 6: disfrutamos de las playas del Papagayo y de un bonito atardecer en Los Hervideros

Hoy nos levantamos sobre las 9h, tras el desayuno decidimos darnos un paseo de unos 15 minutos a pie hasta el Parque Natural de los Ajaches. Al cual se puede acceder en coche por un camino de tierra pagando 3€ por día o bien caminando, que es lo que hace la mayor parte de la gente. En nuestro caso no tiene sentido coger el coche porque nuestro hotel está justo al lado. El parque está formado por las conocidas Playas del Papagayo (Playa Mujeres, Playa del Papagayo, Playa del Pozo y Playa de Puerto Muelas), todas ellas de arena rubia dorada y fina, y aguas tranquilas azul turquesa y se encuentra frente a la costa de la isla vecina de Fuerteventura, de hecho hoy el día está despejado y conseguimos ver su silueta en el horizonte 🙂

El camino es de tierra y con desniveles, así que no recomiendo ir con chanclas como íbamos nosotros 😛 llevad algún calzado que os sujete un poco más el pie. Nos quedamos en la primera playa a la que accedemos, Playa Mujeres. Ya desde arriba tiene una pinta impresionante…

Es temprano así que hay poca gente. El agua esta limpia y calmada, y al quedar resguardada no sopla demasiado viento. El agua está bastante fría por eso. Pasamos una hora y media más o menos aquí, pero a mediodía aprieta el sol de lo lindo y no tenemos sombrilla, así que decidimos volver al hotel antes de acabar convertidos en gambas como la mayoría de los extranjeros que hay por estos lares.

Nos damos una ducha para quitarnos la arena de encima y refrescarnos después de la caminata de vuelta a la solana, y bajamos a tomarnos un ron miel con limón fresquito a una de las terrazas que hay junto a la piscina. Luego pasamos por el spa dónde echamos un buen rato de relax total. Antes de comer nos damos un baño en la piscina exterior para refrescarnos (hoy hace un calor terrible) y de nuevo disfrutamos de las delicias que sirven en el bufet del hotel 😛

Intentamos echar una siesta pero la animación del hotel no nos deja, es el punto súper negativo que le damos a este alojamiento, que las animaciones que hace el personal a los huéspedes son a horas “intempestivas” para unas vacaciones, léase las 9h de la mañana y las 16h de la tarde. Aunque apetece otro bañito, no nos conviene más sol hoy… por lo que nos quedamos perreando en el fresquito de la habitación. A eso de las 18h bajamos a merendar y luego cogemos el coche y nos acercamos al Faro de Pechiguera que queda a pocos minutos del hotel, en la cercana localidad de Yaiza. El original fue construido en 1856 y tras 120 años de uso señalizando el estrecho de La Bocayna (espacio marítimo que separa las islas de Lanzarote y Fuerteventura) construyeron unas nuevas instalaciones justo a su lado.

Empieza a caer el sol y sopla viento, así que se me ocurre que quizá podemos acercarnos a Los Hervideros para ver la puesta de sol desde allí, y sin duda fue ¡todo un acierto! Nos quedamos con una de las mejores puestas de sol viajeras, y como siempre vale más una imagen que mil palabras, aquí tenéis unas pocas 😉

hoy si disfrutamos del efecto “Los Hervideros” 😉

De camino de vuelta al hotel paramos en algún mirador más junto a los acantilados de esta parte de la isla, y ofrecen vistas igual de bonitas que desde Los Hervideros pero sin gente, lo que lo hace casi mágico 🙂

Proseguimos el camino y paramos de nuevo en las Salinas de Janubio que también ofrecen unos colores muy bonitos a estas horas del día.

Algunas salinas están bastante secas y podemos ver las capas de sal

Al llegar al hotel nos damos una ducha y nos arreglamos para la cena, hoy tenemos reserva en el restaurante Mexicano. Nos reciben con un chupito de tequila, limón y sal… ¡Esto apunta maneras! 😀 La cena está bien buena y hay muchísima variedad de platos y postres, cenamos de fábula… una buena forma de despedirnos del lugar y es que mañana toca hacer el equipaje de nuevo para volver a casa, ¡qué poco me gusta el momento en que soy consciente de que el viaje se acaba!

Hoy la partida de billar la hacemos con un granizado de limón que con el tequila de la cena ya vamos contentos… 😛 Aunque nos cuesta un poco empezarla porque uno de los gatos que merodea por el recinto del hotel ha decidido que la mesa de billar es un buen sitio para echarse…


No nos atrae el espectáculo que ofrecen hoy, así que volvemos a la habitación y dejamos las maletas hechas para mañana. Nos vamos a dormir con el pensamiento que acercarnos a Los Hervideros a ver la puesta de sol fue todo un acierto, ha sido una bonita manera de disfrutar de nuestro último atardecer en esta fabulosa isla…

21/07/16: recorremos el norte de la isla y disfrutamos de una buena comida lanzaroteña

Día 5: seguimos descubriendo monumentos y lugares con encanto

Hoy nos despertamos pronto así que aprovechamos para proseguir con el turisteo por la isla. Vamos a desayunar y después cogemos el coche.

Volvemos a pasar por la carretera de la muerte que es subir a Las Casitas de Fermés con el tamagochi que tenemos alquilado, hay tramos de subida en curva que me toca poner hasta ¡primera! Ahora, nos echamos unas risas cada vez que pasamos por aquí 😀

Volvemos hacia la zona del Valle de la Geria, este terreno volcánico de viñedos nos gustó mucho cuando pasamos ayer y de nuevo paramos en varios puntos a lo largo del camino para echar fotos y disfrutar de más cerca de los campos de viñas.

También paramos en un par de ocasiones a echar fotos de los cráteres que encontramos por doquier con placas de magma solidificado a su alrededor. Realmente los paisajes que ofrece Lanzarote son alucinantes.

Tras repostar y hacer parada en boxes, proseguimos hacia la Caleta de Famara, hacia el noroeste de la isla. Este pueblo es conocido por los surferos que suben hasta aquí a romper las grandes olas que se forman en su costa. Cogemos la marea baja por lo que no hay mucho oleaje, aunque si bandera roja por las corrientes. Caminamos a lo largo del paseo marítimo y alucinamos al ver magma solidificado de las últimas erupciones que hubiera en la zona, ¿¡he dicho ya que me encanta todo lo relacionado con lo volcánico?!

Tras un buen paseo, volvemos al coche y nos acercamos hasta una de las playas más famosas de la zona, en la que a pesar de haber bandera roja hay gente bañándose, poco conocimiento le ponen algunos… Nosotros nos conformamos con echar unas fotos y proseguimos el camino hacia el norte de la isla.

Tras un ratito en carretera, llegamos a Teguise. Apenas hay ambiente ya que hoy no es día de mercadillo (por el que es conocida la localidad). Pero nosotros venimos aquí para echar un vistazo al Castillo de Sta Bárbara que está en lo alto del volcán Guanapay, el cual se usaba con carácter defensivo ya que desde su emplazamiento se observa todo el mar, pudiendo prever algunos ataques piratas. A día de hoy alberga el Museo de la Piratería (por lo visto está planteado en plan cómic), pero nos parece caro y nos conformamos con la vista desde fuera, que ya merecen la pena porque hay una vista panorámica sobre el valle.

También es recomendable alejarse un poco del castillo y dar una vuelta por el cráter del volcán que se conserva junto a él.

Proseguimos por otra carretera de Dios, con varias curvas en herradura, y llegamos al Valle de Haría, desde dónde hay unas vistas espectaculares del río de lava que va desde el volcán de La Corona hasta el mar y que formó la Cueva de los Verdes y los Jameos del Agua. Una vez pasado el pueblo de La Haría, y tras trazar unas pocas curvas muy cerradas en herradura, llegamos a un restaurante con aparcamiento gratuito que tiene un mirador desde el cual hay unas vistas espectaculares de toda la extensión del volcán hasta la costa con el famoso “valle de las mil palmeras”.

Y tras echar unas cuantas fotos desde aquí y desde otro mirador que encontramos un poco más adelante a pie de carretera, seguimos hasta llegar al Mirador del Río. Entramos con el bono que compramos el 1r día de visitas. Lugar construido por César Manrique y enclavado en el Risco de Famara a 480 metros de altura sobre el nivel del mar, ofrece uno de los paisajes marinos más espectaculares del archipiélago canario sobre el río (apertura del mar) que separa las islas de Lanzarote y La Graciosa. El lugar es bonito de visitar, y cuenta con un restaurante con vistas estupendas… pero lo que de verdad impresiona de este lugar es el entorno dónde está construido, sobre un acantilado formado por una colada de lava que no tiene desperdicio. Hay una perfecta panorámica de la Isla La Graciosa que queda justo enfrente. Ahora, menudo vendaval hace aquí, ¡casi salimos volando!

Vemos que venden Aloe Vera DO Lanzarote y decidimos comprarnos uno para llevarnos de recuerdo viajero a casa (6€). Va bien protegido así que llevarlo en la maleta facturada no ha de ser un problema. También compramos un imán de la isla para la colección 🙂

Tras la visita, decidimos probar la gastronomía lanzaroteña y pasar del bufet del hotel hoy, así que de camino al siguiente punto del día, paramos en Arrieta, la que fuera primera capital de la isla. Habíamos visto buenos comentarios del restaurante El Amanecer pero está cerrado por vacaciones todo el mes de julio, así que gracias a Foursquare nos decantamos por el restaurante La Nasa que está en la misma calle y resultó ser ¡todo un acierto! Tiene unas vistas a la costa y al muelle espectaculares desde las mesas, el personal es súper amable y la comida que sirven ¡nos sabe a gloria! Pedimos unas papas arrugás y un plato de queso frito para compartir, y una fideuá al estilo lanzaroteño que quita el hipo. De verdad que el lugar es totalmente recomendable. Los tres platos, con pan, una botella de agua y dos cafés nos cuesta 37€. Y no pedimos postre porque se nos saldría por las orejas de lo llenos que estamos 😛

las vistas que tenemos desde la mesa

Tras la jartá de comer, volvemos al coche y ponemos rumbo al último punto del día, el Jardín de Cactus. También lo tenemos incluido en el bono y aunque en un principio no pensábamos venir, ha sido todo un acierto porque es un bonito jardín con un molino, repleto de cactus de todos los tipos. Los hay enormes tamaño árbol y otros pequeñetes… Lo bueno es que tienen el nombre científico de cada especie por lo que si te gusta alguno será fácil poder comprarlo luego y alguno caerá porque con la solana que pega en nuestro balcón, solo sobreviven los cactus… El lugar también fue proyectado por César Manrique y se nota 🙂

Aquí venden unos packs de cactus chiquitines que van bien protegidos y decidimos llevarnos algunos para nuestro balcón. Os dejo una foto de cómo era cuando los plantamos junto al Aloe, ahora están todos enormes, el clima de Barcelona también les gusta 🙂

Tras casi una hora de visita bajo un sol abrasador, volvemos al coche y ahora si, vamos de vuelta al hotel, llegamos sobre las 17h. Nos colocamos el bañador, y bien embadurnados de protector solar, bajamos a la piscina a darnos un bañito y a tomarnos un ron miel con limón bien rico, hoy tampoco lo perdonamos como veis… Así echamos el resto de la tarde de relax, se está súper a gusto ya que la temperatura y el sol ahora son agradables.

Cuando cierran la piscina, subimos a la habitación a arreglarnos que hoy toca cena en el restaurante asiático del hotel dónde tenemos reserva. Nos reciben con un chupito, empezamos bien 😉 Es también tipo bufet y hay un poco de todo, sobretodo comida china, pero debo decir que no mata nada… casi hubiéramos cenado mejor en el bufet internacional…

Tras la cena echamos la partida de billar con el mojito de rigor, ¡que se note que estamos de vacaciones!

20/07/16: recorremos el centro de la isla y rematamos con una cata de vinos en El Grifo

Día 4: visitamos el Castillo de San José, el Monumento al Campesino y vamos de bodegas a La Geria 🙂

Hoy madrugamos menos que ayer aunque no nos dejan dormir todo lo que quisiéramos porque a las 9,30h hacen clases de aquagym en la piscina principal y ponen la música a todo trapo… Bajamos con calma a desayunar y sobre las 10,30h nos ponemos en marcha rumbo a Arrecife dónde visitamos el Castillo de San José, hoy en día reconstruido y aprovechado como un pequeño museo de arte contemporáneo. La entrada nos va incluida en el bono.

En una media hora lo visitamos ya que es una edificación pequeña. Lo mejor: las vistas sobre la costa de Arrecife desde su terraza 😉 Cuenta con algunas exposiciones temporales y nosotros podemos ver una que muestra réplicas de las figuras que hay en el Museo Atlántico de la isla.

Después cogemos el coche y vamos hasta San Bartolomé para visitar el Monumento al Campesino. Allí también hay exposiciones, tiendas de artesanía y un restaurante.

Tras la visita, seguimos en dirección a Masdache, y a pocos kilómetros paramos a visitar las Bodegas El Grifo, también conocidas como el Museo del Vino.

Pagamos la entrada básica (5€ pp) que incluye la visita al museo más cata de un vino a escoger. La bodega data de 1775 y es curiosa de visitar ya que cuentan con maquinaria tradicional, puedes caminar entre los viñedos y visitar un jardín de cactus la mar de majo que tienen.

Al acabar la visita, hacemos la cata. Había leído que recomendaban los Malvasía seco, y a catar uno que voy. Mi marido escoge un tinto crianza. Los dos están muy buenos, con un toque afrutado como a mi me gustan, y puedes saborear su peculiar aroma a tierra volcánica. Decidimos comprar una botella de cada aprovechando que facturamos una maleta, además de un licor de cactus (para la colección de bebidas curiosas de nuestros viajes) y unos cubitos de piedra reutilizables.

Proseguimos el camino por el Valle de La Geria, parando junto a la carretera en un par de apeaderos, primero porque vemos placas de magma solidificadas que nos dejan alucinados y después para ver de cerca el modo tan curioso de plantar los viñedos que tienen aquí en grandes hoyos en tierra volcánica. Y es que el valle es conocido por sus vides tan características que consisten en excavaciones bajo cenizas volcánicas, buscando tierra fértil en la que plantan los viñedos y los rodean por pequeños muros semicirculares que los protegen del viento. Cuenta con unos paisajes espectaculares, dignos de visitar.

Encontramos placas de lava solidificada con las que alucinamos!

Llegamos hasta Yaiza, y allí cogemos la carretera que nos lleva de vuelta al hotel. Es mediodía y llega el momento del relax diario 😉

Al llegar al hotel, dejamos las cosas en la habitación y nos refrescamos un poco. Luego vamos a comer al bufet internacional dónde nuevamente nos chupamos los dedos con la comida que sirven y después descansamos un rato en el fresquito de la habitación.

Tras tomarnos un granizado con ron miel (ya os digo que le cogimos el gustillo a la bebida), bajamos a la playa del hotel de arena volcánica. Se está genial, buena temperatura, agua fresquita y apenas gente.

A las 20h subimos de nuevo a la habitación, nos damos una ducha y bajamos a cenar. Cuando acabamos están haciendo un show con papagayos así que nos quedamos a verlo. Después echamos una partida de billar y al acabar, volvemos a la habitación con un mojito que nos tomamos en la terraza de la habitación dónde se está de maravilla con la brisa que corre.

¡Este destino nos está gustando y mucho!

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