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3ª visita a Italia dónde conocemos a la “decadente” Nappoli…

Este año tardamos un poquito más en arrancar a viajar que el pasado que empezamos viajando ya en enero a Budapest… En marzo conocimos un nuevo destino y es que volvimos a Italia por tercera vez, esta vez a conocer…

¡Nápoles!

En 2010 visitamos Roma y en 2012 Venecia (viajes que tengo pendiente de explicaros) y esta vez tuvimos 4 días para conocer la decadente Nápoles y las supervivientes Pompeya y Herculano, sepultadas bajo la lava del Vesubio.

De nuevo volamos con Vueling por 199€ los dos, saliendo jueves tarde y volviendo lunes noche. Para la estancia en Nápoles, nos decantamos por el Napoli Com’era, cercano a la estación principal de trenes para facilitarnos las excursiones. La verdad es que el alojamiento tiene una puntuación de 9,8 en Booking y los comentarios son inmejorables, pero la estancia no resultó ser tan confortable como esperábamos… Por ser cliente Genius tengo un 10% de descuento, por lo que nos salió por 378€ con desayuno incluido, y nos vinieron a buscar al aeropuerto, por lo que no tuvimos que preocuparnos por el traslado la noche en que llegamos.

De nuevo pusimos en práctica las pocas palabras en italiano que sabemos mientras descubrimos los rincones que esconde la ciudad y disfrutamos de su gastronomía, nombrada recientemente como Patrimonio Mundial por la Unesco.

Los imprescindibles del viaje ya os he dicho que fueron Pompeya y Herculano, ciudades que siempre me han llamado la atención, y es que ya sabéis que todo lo relacionado con volcanes, me fascina. Pero Nápoles también esconde una bonita catedral, museos, palacios y calles con mucho ambiente que pudimos conocer.

¿Nos acompañas a seguir creciendo con nuestros viajes? 😀

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Castillo de Montsonís y cata de vinos Costers del Segre

Hace ya un tiempo, mis padres nos regalaron una smartbox para hacer catas de vinos, y aprovechando nuestro aniversario de boda, decidimos disfrutarla. Entre todas las posibilidades que ofrecía la caja, nos llamó la atención ésta que incluía visita al Castillo de Montsonís con una cata de vinos de la DO Costers del Segre. ¿Y porqué nos llamó la atención? pues por 3 motivos:

  • El castillo se encuentra en la provincia de Lleida, nuestra tierra.
  • Hice la visita a ese castillo cuando tenía 7-8 años, y aunque no recuerdo cómo era, si recuerdo que me gustó mucho 😛
  • Los vinos DO Costers del Segre son unos de mis favoritos…

Así que con todo esto, llamamos con antelación y confirmamos la posibilidad de gastar la caja en la fecha deseada.

El día en cuestión, nos levantamos temprano y en poco más de hora y media de trayecto en coche, llegamos a Montsonís desde Barcelona. El camino se hace casi todo por autovía, tan solo tenemos que recorrer una carretera comarcal que está bien durante unos kilómetros, y el tramo final entre Artesa de Segre y Montsonís si que es carretera local, pero es poco rato y no hay nada de tráfico. En realidad hay dos opciones para llegar a Montsonís, una desde Artesa (que viniendo desde Barcelona es la más rápida), y otra desde Foradada (que es la de elección si vienes desde Lleida). En el pueblo no se puede aparcar, pero hay espacio suficiente a la entrada o bien, en un aparcamiento gratuito viniendo desde Foradada en la parte alta del pueblo. Ya desde la carretera local hay unas buenas vistas de Montsonís.

Según Wikipedia, en 2006 Montsonís tenía tan solo 68 habitantes, así que ¡imaginad el tamaño del pueblo! Pero es un lugar con muchísimo encanto, restaurado manteniendo un aire medieval y en el que ofrecen posibilidades de alojamiento rural. Os dejo la web del pueblo  por si os apetece un finde rural por la zona 😉

Pero lo más importante de Montsonís, es su castillo en el cual todavía viven los barones del Albi. Por este motivo, la bandera todavía hondea en la Torre del Homenaje.

Y junto a él, una antigua iglesia que hoy solo se utiliza en contadas ocasiones. El pueblo cuenta con otra iglesia que es la que se utiliza habitualmente para las celebraciones religiosas.

Construido por el Conde de Urgell, Ermengol II en 1024 con intenciones defensivas del valle del río Segre. Como os decía, todavía está habitado, algo que lo hace muy peculiar ya que diría que es el único castillo habitado del país. Su dueño, Carles de Montoliu, señor de Montoliu y de Cabrera, y Barón del Albi, fue galardonado con la Creu Sant Jordi que otorga la Generalitat de Catalunya, en 1998. Este premio distingue a las personas que destacan por la defensa de la identidad cultural y/o cívica de Catalunya, y es que el castillo de Montsonís, a pesar de estar habitado, fue el primero en abrir sus puertas al público para mostrar su historia, y es además, la sede de la Fundación “Castillos Culturales de Catalunya” que organiza eventos y atracciones turísticas en estos lugares para mostrarlos al público.

No se puede visitar el castillo por libre. La visita guiada dura aproximadamente una hora y recorre las estancias no habitadas de la fortaleza. Comenzamos la visita por el gran salón en el que encontramos los escudos y armaduras más importantes de la familia, así como los retratos de todo su linaje.

Seguimos hasta el gran comedor en el que los barones organizaban grandes banquetes señoriales. Desde aquí hay acceso a la antigua habitación de los barones, en la que encontramos un gran armario y una cama con doble con dosel para proporcionar más calor por la noche. La guía abre el armario y nos muestra su contenido: trajes oficiales del barón y de las órdenes religiosas a las que pertenece.

Esta habitación tiene una peculiaridad, y es que tiene acceso directo a la iglesia del castillo. De esta manera, los señores no tenían que mezclarse con el populacho cuando acudían a misa. Hoy el acceso a la iglesia está cerrado, pero puede observarse desde este pasadizo.

Volvemos al comedor, y desde aquí podemos subir a lo alto de la torre del homenaje dónde hondea la bandera de los Señores de Cabrera. Desde aquí vemos las vistas privilegiadas sobre el valle del Montsec y el río Segre que tiene el castillo, y entendemos del porqué de su construcción en esta ubicación.

Bajamos dos plantas y llegamos a la cocina. Era de las pocas cocinas señoriales con un pozo en la misma estancia, que daba acceso al agua del río. También contaba con un gran fuego.

Desde aquí, encontramos acceso a las plantas inferiores en las que vivían los sirvientes. Encontramos el horno de leña que también era de acceso público, siempre y cuando pagaran un diezmo (una cuota por uso), y ofrecieran un pan de cada diez que hornearan a los señores. Seguimos bajando y encontramos dos grandes salas que hoy se utilizan para la organización de eventos pero que en su día, eran las caballerizas. Aquí vemos los escudos de los grandes señores de Catalunya, armaduras y armas de la época.

También encontramos una pequeña habitación para los peregrinos que seguían el camino de Santiago y querían pasar la noche aquí. Les ofrecían cama, agua y pan por una noche de estancia. Y desde aquí, también había acceso a las bodegas del Castillo. Hoy no se utilizan, pero encontramos toneles firmados por personalidades que han visitado el castillo en los últimos años.

En esta sala, encontramos escondido un pequeño pasadizo secreto que llevaba hasta el Santuario de Salgar, construido a modo de cueva en la roca, y a poca distancia del Castillo, sirvió durante la Guerra Civil como lugar de escondite para aquellos que intentaban huir hacia otros países buscando asilo político.

El Señor del castillo, no solo tenía poder sobre las tierras y el pueblo, si no que también tenía poder judicial. Por ello, encontramos una pequeña prisión en la planta inferior de la fortaleza.

Y también en la planta inferior, se encontraban los establos, reconvertidos actualmente en sala de eventos. La guía nos explica que los habitantes de Montsonís y de los pueblos cercanos, pueden usar la sala para realizar eventos. El día que nosotros hicimos la visita, estaban preparando la sala para una exposición de pinturas de un artista local.

Tras recorrer las 5 plantas visitables de la fortaleza, salimos a la plaza del castillo. La verdad es que el lugar, a pesar de no ser muy grande, esconde mucha historia entre sus muros y está muy bien conservado.

Volvemos a la tienda/recepción y nos sirven los productos de la cata: 3 vinos DO Costers del Segre de producción local, unas olivas de la zona, 3 tipos de olivada con tostadas y longaniza del país. Los vinos que nos sirven son: Castell de Montsonís (tinto), Cristiari (rosado) y Baró de l’Albi (blanco). Tanto los vinos como la olivada están deliciosos, aunque nos dejan un “poco tocados”, así que decidimos comer aquí para que bajen un poco y poder coger el coche con seguridad 😛

El restaurante del pueblo se encuentra en una cueva y es un lugar con muchísimo encanto. Pedimos una ensalada con queso de cabra y miel, un trinxat, una butifarra y un revuelto de setas que ¡quitan el aliento! ¡Está todo delicioso! Salimos hasta los topes por 28€ los dos. La verdad es que lo que más me gusta de hacer escapadas por Catalunya es ¡lo bien que se come en todas partes!

Con la panza bien llena, cogemos el coche y nos vamos para Lleida, aprovechamos que estamos cerca de casa para ir a visitar a nuestras familias 🙂

Sin duda, os recomiendo la visita y si podéis, echad el fin de semana completo y visitad otros lugares igualmente interesantes que se encuentran en los alrededores como el Castillo de Montclar, y sobretodo, probad la gastronomía de la zona 😉

la 2ª escapada del 2018 está a la vuelta de la esquina…

Y es que después de haber pasado 4 días en Nápoles en marzo (tengo pendiente contaros), volvemos a tener un mono viajero intenso… así que nos hemos decantado por un retorno a Alemania para celebrar nuestro aniversario de boda 🙂

Y es que en breve, vamos a conocer otra ciudad del estado de Baviera:

Núremberg

Después de haber disfrutado de lo lindo en Munich en 2012 y de Berlin en 2014, volvemos a Alemania con muchas ganas, a descubrir toda la historia que esconde la capital de la región de Franconia. Y es que Núremberg, destruida en su práctica totalidad durante la II Guerra Mundial, y reconstruida con mucho gusto en pocos años, a día de hoy todavía guarda muchísima historia entre sus calles y su gente, y mantiene vivo lo que el nazismo hizo para evitar que caiga en el olvido y vuelva a ocurrir algún día.

De nuevo, volamos con Vueling, saliendo viernes por la mañana y volviendo lunes por la tarde por 370€ los dos. Para el alojamiento nos hemos decantado por el Adina Apartment Hotel Nuremberg, un aparta-hotel de 4 estrellas en pleno centro de la ciudad por 244€ para las 3 noches con desayuno incluido y acceso a la zona de aguas del hotel.

Ya hemos reservado hueco en el free tour en español del sábado por la mañana que organiza un italiano afincado en la ciudad a través de su página web con la idea de poder conocer un poco más a fondo qué esconde la ciudad. Aunque si hacéis un poco de búsqueda por internet veréis que lo primero que aparece es que Núremberg acogió los juicios del nazismo entre el 20 de noviembre de 1945 y el 1 de octubre de 1946.

La ciudad cuenta con algunos imprescindibles como su castillo, las iglesias de San Lorenzo, Nuestra Señora y San Sebaldo, la fuente Schöner Brunnen, la plaza del mercado, el puente del Verdugo, el campo Zeppelin, el museo de la comunicación y del ferrocarril… pero sobretodo lo que nos apetece es disfrutar de la ciudad, su gente, su gastronomía y ¡su cerveza! 😛 Perdernos por sus calles y desconectar a tope 🙂

Y con unas ganas inmensas ya, solo falta acabar de recopilar información para el viaje y ¡hacer la maleta!

imagen extraída de internet

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23/07/16: visitamos Puerto del Carmen antes de volver a casa…

Día 7: hoy llega a su fin este viaje estupendo que recordaremos siempre 🙂

Ayer nos fuimos a la cama pronto y a las 8,45h ya no podemos dormir más, así que nos levantamos y vamos a desayunar. Acabamos de hacer las maletas y nos sentamos un ratito en la terraza de la habitación a tomar el fresco. Sobre las 11h hacemos el check-out, cargamos el coche con las maletas y nos ponemos en marcha. Hemos decidido pasar la mañana en Puerto del Carmen, una de las localidades con mayor ocio de la isla. Aparcamos sin demasiados problemas y paseamos un buen rato por su largo paseo marítimo, nos tomamos unos refrescos y me compro un reloj, mi autoregalo de cumple de este año y para el que faltan muy pocos días 🙂

Aunque las playas tienen una pinta estupenda, decidimos no ir ya que sería un poco incómodo estar 3h en un avión con arena en el cuerpo…  Sobre las 13h volvemos al coche y ponemos rumbo al aeropuerto. Paramos de camino a repostar ya que hay que devolverlo con el depósito lleno. Al llegar al aeropuerto de Arrecife, dejamos el coche sin problemas en las oficinas de AutoReisen, y nos dirigimos a la zona de facturación. Toda una comodidad poder recoger y entregar el coche en el aeropuerto… Y vaya ojo tenemos, ¡la maleta pesa 15kg clavaos! 🙂

Pasamos el control de seguridad sin problemas y vamos a comer. Nos tomamos unas hamburguesas deliciosas con unos nachos, acompañadas por un refresco y una birra por 24€.

Pasamos por las tiendas del dutty free y arrasamos con 2 botellas de ron miel, 4 cartones de tabaco para mi hermana, y unos cactus que si lo sumamos al reloj, a las dos botellas de vino, el licor de cactus, la planta de Aloe Vera y los otros cactus que llevamos facturados, ¡no sé si nos dejaran salir del aeropuerto de Barcelona!

Tras las compras, tomamos un café mientras hacemos tiempo para que salga el vuelo. A las 16,25h anuncian la puerta de embarque y 10 minutos después subimos a bordo. El vuelo de Ryanair sale puntual.

Esta vez el viaje es un poco más tranquilo (dentro de lo posible teniendo en cuenta que el avión va lleno de niños pequeños), se nos hacen eternas las casi 3h de vuelo porque tenemos sueño pero no conseguimos dormir. Lo mejor del vuelo, las vistas sobrevolando la isla de Lanzarote que nos ha encandilado y que dejamos con pesar…


Cuando llegamos a Barcelona nos sorprende que llega una patrulla de la Guardia Civil junto al avión y suben dos guardias a bordo, directos a cabina a hablar con el piloto. Cuando la patrulla da el visto y bueno, comienza el desembarco. Justo cuando salgo del avión, veo como retienen a un hombre que iba a bordo. No tengo ni idea del motivo, pero lo vi empinando el codo con frecuencia durante el viaje (llevaba una botella dentro de una bolsa del Dutty Free) y supongo que debió tener un comportamiento incorrecto…

Nosotros desembarcamos sin problema, recogemos el equipaje y cogemos un taxi que nos lleva de vuelta a casa, poniendo fin a estos 6 días de relax, desconexión y diversión 🙂 ¡Sin duda Lanzarote ha sido todo un descubrimiento, se ha convertido en uno de nuestros mejores viajes y la recomendamos con los ojos vendados!

22/07/16: hoy día de playas fabulosas y puestas de sol espectaculares ;)

Día 6: disfrutamos de las playas del Papagayo y de un bonito atardecer en Los Hervideros

Hoy nos levantamos sobre las 9h, tras el desayuno decidimos darnos un paseo de unos 15 minutos a pie hasta el Parque Natural de los Ajaches. Al cual se puede acceder en coche por un camino de tierra pagando 3€ por día o bien caminando, que es lo que hace la mayor parte de la gente. En nuestro caso no tiene sentido coger el coche porque nuestro hotel está justo al lado. El parque está formado por las conocidas Playas del Papagayo (Playa Mujeres, Playa del Papagayo, Playa del Pozo y Playa de Puerto Muelas), todas ellas de arena rubia dorada y fina, y aguas tranquilas azul turquesa y se encuentra frente a la costa de la isla vecina de Fuerteventura, de hecho hoy el día está despejado y conseguimos ver su silueta en el horizonte 🙂

El camino es de tierra y con desniveles, así que no recomiendo ir con chanclas como íbamos nosotros 😛 llevad algún calzado que os sujete un poco más el pie. Nos quedamos en la primera playa a la que accedemos, Playa Mujeres. Ya desde arriba tiene una pinta impresionante…

Es temprano así que hay poca gente. El agua esta limpia y calmada, y al quedar resguardada no sopla demasiado viento. El agua está bastante fría por eso. Pasamos una hora y media más o menos aquí, pero a mediodía aprieta el sol de lo lindo y no tenemos sombrilla, así que decidimos volver al hotel antes de acabar convertidos en gambas como la mayoría de los extranjeros que hay por estos lares.

Nos damos una ducha para quitarnos la arena de encima y refrescarnos después de la caminata de vuelta a la solana, y bajamos a tomarnos un ron miel con limón fresquito a una de las terrazas que hay junto a la piscina. Luego pasamos por el spa dónde echamos un buen rato de relax total. Antes de comer nos damos un baño en la piscina exterior para refrescarnos (hoy hace un calor terrible) y de nuevo disfrutamos de las delicias que sirven en el bufet del hotel 😛

Intentamos echar una siesta pero la animación del hotel no nos deja, es el punto súper negativo que le damos a este alojamiento, que las animaciones que hace el personal a los huéspedes son a horas “intempestivas” para unas vacaciones, léase las 9h de la mañana y las 16h de la tarde. Aunque apetece otro bañito, no nos conviene más sol hoy… por lo que nos quedamos perreando en el fresquito de la habitación. A eso de las 18h bajamos a merendar y luego cogemos el coche y nos acercamos al Faro de Pechiguera que queda a pocos minutos del hotel, en la cercana localidad de Yaiza. El original fue construido en 1856 y tras 120 años de uso señalizando el estrecho de La Bocayna (espacio marítimo que separa las islas de Lanzarote y Fuerteventura) construyeron unas nuevas instalaciones justo a su lado.

Empieza a caer el sol y sopla viento, así que se me ocurre que quizá podemos acercarnos a Los Hervideros para ver la puesta de sol desde allí, y sin duda fue ¡todo un acierto! Nos quedamos con una de las mejores puestas de sol viajeras, y como siempre vale más una imagen que mil palabras, aquí tenéis unas pocas 😉

hoy si disfrutamos del efecto “Los Hervideros” 😉

De camino de vuelta al hotel paramos en algún mirador más junto a los acantilados de esta parte de la isla, y ofrecen vistas igual de bonitas que desde Los Hervideros pero sin gente, lo que lo hace casi mágico 🙂

Proseguimos el camino y paramos de nuevo en las Salinas de Janubio que también ofrecen unos colores muy bonitos a estas horas del día.

Algunas salinas están bastante secas y podemos ver las capas de sal

Al llegar al hotel nos damos una ducha y nos arreglamos para la cena, hoy tenemos reserva en el restaurante Mexicano. Nos reciben con un chupito de tequila, limón y sal… ¡Esto apunta maneras! 😀 La cena está bien buena y hay muchísima variedad de platos y postres, cenamos de fábula… una buena forma de despedirnos del lugar y es que mañana toca hacer el equipaje de nuevo para volver a casa, ¡qué poco me gusta el momento en que soy consciente de que el viaje se acaba!

Hoy la partida de billar la hacemos con un granizado de limón que con el tequila de la cena ya vamos contentos… 😛 Aunque nos cuesta un poco empezarla porque uno de los gatos que merodea por el recinto del hotel ha decidido que la mesa de billar es un buen sitio para echarse…


No nos atrae el espectáculo que ofrecen hoy, así que volvemos a la habitación y dejamos las maletas hechas para mañana. Nos vamos a dormir con el pensamiento que acercarnos a Los Hervideros a ver la puesta de sol fue todo un acierto, ha sido una bonita manera de disfrutar de nuestro último atardecer en esta fabulosa isla…

21/07/16: recorremos el norte de la isla y disfrutamos de una buena comida lanzaroteña

Día 5: seguimos descubriendo monumentos y lugares con encanto

Hoy nos despertamos pronto así que aprovechamos para proseguir con el turisteo por la isla. Vamos a desayunar y después cogemos el coche.

Volvemos a pasar por la carretera de la muerte que es subir a Las Casitas de Fermés con el tamagochi que tenemos alquilado, hay tramos de subida en curva que me toca poner hasta ¡primera! Ahora, nos echamos unas risas cada vez que pasamos por aquí 😀

Volvemos hacia la zona del Valle de la Geria, este terreno volcánico de viñedos nos gustó mucho cuando pasamos ayer y de nuevo paramos en varios puntos a lo largo del camino para echar fotos y disfrutar de más cerca de los campos de viñas.

También paramos en un par de ocasiones a echar fotos de los cráteres que encontramos por doquier con placas de magma solidificado a su alrededor. Realmente los paisajes que ofrece Lanzarote son alucinantes.

Tras repostar y hacer parada en boxes, proseguimos hacia la Caleta de Famara, hacia el noroeste de la isla. Este pueblo es conocido por los surferos que suben hasta aquí a romper las grandes olas que se forman en su costa. Cogemos la marea baja por lo que no hay mucho oleaje, aunque si bandera roja por las corrientes. Caminamos a lo largo del paseo marítimo y alucinamos al ver magma solidificado de las últimas erupciones que hubiera en la zona, ¿¡he dicho ya que me encanta todo lo relacionado con lo volcánico?!

Tras un buen paseo, volvemos al coche y nos acercamos hasta una de las playas más famosas de la zona, en la que a pesar de haber bandera roja hay gente bañándose, poco conocimiento le ponen algunos… Nosotros nos conformamos con echar unas fotos y proseguimos el camino hacia el norte de la isla.

Tras un ratito en carretera, llegamos a Teguise. Apenas hay ambiente ya que hoy no es día de mercadillo (por el que es conocida la localidad). Pero nosotros venimos aquí para echar un vistazo al Castillo de Sta Bárbara que está en lo alto del volcán Guanapay, el cual se usaba con carácter defensivo ya que desde su emplazamiento se observa todo el mar, pudiendo prever algunos ataques piratas. A día de hoy alberga el Museo de la Piratería (por lo visto está planteado en plan cómic), pero nos parece caro y nos conformamos con la vista desde fuera, que ya merecen la pena porque hay una vista panorámica sobre el valle.

También es recomendable alejarse un poco del castillo y dar una vuelta por el cráter del volcán que se conserva junto a él.

Proseguimos por otra carretera de Dios, con varias curvas en herradura, y llegamos al Valle de Haría, desde dónde hay unas vistas espectaculares del río de lava que va desde el volcán de La Corona hasta el mar y que formó la Cueva de los Verdes y los Jameos del Agua. Una vez pasado el pueblo de La Haría, y tras trazar unas pocas curvas muy cerradas en herradura, llegamos a un restaurante con aparcamiento gratuito que tiene un mirador desde el cual hay unas vistas espectaculares de toda la extensión del volcán hasta la costa con el famoso “valle de las mil palmeras”.

Y tras echar unas cuantas fotos desde aquí y desde otro mirador que encontramos un poco más adelante a pie de carretera, seguimos hasta llegar al Mirador del Río. Entramos con el bono que compramos el 1r día de visitas. Lugar construido por César Manrique y enclavado en el Risco de Famara a 480 metros de altura sobre el nivel del mar, ofrece uno de los paisajes marinos más espectaculares del archipiélago canario sobre el río (apertura del mar) que separa las islas de Lanzarote y La Graciosa. El lugar es bonito de visitar, y cuenta con un restaurante con vistas estupendas… pero lo que de verdad impresiona de este lugar es el entorno dónde está construido, sobre un acantilado formado por una colada de lava que no tiene desperdicio. Hay una perfecta panorámica de la Isla La Graciosa que queda justo enfrente. Ahora, menudo vendaval hace aquí, ¡casi salimos volando!

Vemos que venden Aloe Vera DO Lanzarote y decidimos comprarnos uno para llevarnos de recuerdo viajero a casa (6€). Va bien protegido así que llevarlo en la maleta facturada no ha de ser un problema. También compramos un imán de la isla para la colección 🙂

Tras la visita, decidimos probar la gastronomía lanzaroteña y pasar del bufet del hotel hoy, así que de camino al siguiente punto del día, paramos en Arrieta, la que fuera primera capital de la isla. Habíamos visto buenos comentarios del restaurante El Amanecer pero está cerrado por vacaciones todo el mes de julio, así que gracias a Foursquare nos decantamos por el restaurante La Nasa que está en la misma calle y resultó ser ¡todo un acierto! Tiene unas vistas a la costa y al muelle espectaculares desde las mesas, el personal es súper amable y la comida que sirven ¡nos sabe a gloria! Pedimos unas papas arrugás y un plato de queso frito para compartir, y una fideuá al estilo lanzaroteño que quita el hipo. De verdad que el lugar es totalmente recomendable. Los tres platos, con pan, una botella de agua y dos cafés nos cuesta 37€. Y no pedimos postre porque se nos saldría por las orejas de lo llenos que estamos 😛

las vistas que tenemos desde la mesa

Tras la jartá de comer, volvemos al coche y ponemos rumbo al último punto del día, el Jardín de Cactus. También lo tenemos incluido en el bono y aunque en un principio no pensábamos venir, ha sido todo un acierto porque es un bonito jardín con un molino, repleto de cactus de todos los tipos. Los hay enormes tamaño árbol y otros pequeñetes… Lo bueno es que tienen el nombre científico de cada especie por lo que si te gusta alguno será fácil poder comprarlo luego y alguno caerá porque con la solana que pega en nuestro balcón, solo sobreviven los cactus… El lugar también fue proyectado por César Manrique y se nota 🙂

Aquí venden unos packs de cactus chiquitines que van bien protegidos y decidimos llevarnos algunos para nuestro balcón. Os dejo una foto de cómo era cuando los plantamos junto al Aloe, ahora están todos enormes, el clima de Barcelona también les gusta 🙂

Tras casi una hora de visita bajo un sol abrasador, volvemos al coche y ahora si, vamos de vuelta al hotel, llegamos sobre las 17h. Nos colocamos el bañador, y bien embadurnados de protector solar, bajamos a la piscina a darnos un bañito y a tomarnos un ron miel con limón bien rico, hoy tampoco lo perdonamos como veis… Así echamos el resto de la tarde de relax, se está súper a gusto ya que la temperatura y el sol ahora son agradables.

Cuando cierran la piscina, subimos a la habitación a arreglarnos que hoy toca cena en el restaurante asiático del hotel dónde tenemos reserva. Nos reciben con un chupito, empezamos bien 😉 Es también tipo bufet y hay un poco de todo, sobretodo comida china, pero debo decir que no mata nada… casi hubiéramos cenado mejor en el bufet internacional…

Tras la cena echamos la partida de billar con el mojito de rigor, ¡que se note que estamos de vacaciones!

20/07/16: recorremos el centro de la isla y rematamos con una cata de vinos en El Grifo

Día 4: visitamos el Castillo de San José, el Monumento al Campesino y vamos de bodegas a La Geria 🙂

Hoy madrugamos menos que ayer aunque no nos dejan dormir todo lo que quisiéramos porque a las 9,30h hacen clases de aquagym en la piscina principal y ponen la música a todo trapo… Bajamos con calma a desayunar y sobre las 10,30h nos ponemos en marcha rumbo a Arrecife dónde visitamos el Castillo de San José, hoy en día reconstruido y aprovechado como un pequeño museo de arte contemporáneo. La entrada nos va incluida en el bono.

En una media hora lo visitamos ya que es una edificación pequeña. Lo mejor: las vistas sobre la costa de Arrecife desde su terraza 😉 Cuenta con algunas exposiciones temporales y nosotros podemos ver una que muestra réplicas de las figuras que hay en el Museo Atlántico de la isla.

Después cogemos el coche y vamos hasta San Bartolomé para visitar el Monumento al Campesino. Allí también hay exposiciones, tiendas de artesanía y un restaurante.

Tras la visita, seguimos en dirección a Masdache, y a pocos kilómetros paramos a visitar las Bodegas El Grifo, también conocidas como el Museo del Vino.

Pagamos la entrada básica (5€ pp) que incluye la visita al museo más cata de un vino a escoger. La bodega data de 1775 y es curiosa de visitar ya que cuentan con maquinaria tradicional, puedes caminar entre los viñedos y visitar un jardín de cactus la mar de majo que tienen.

Al acabar la visita, hacemos la cata. Había leído que recomendaban los Malvasía seco, y a catar uno que voy. Mi marido escoge un tinto crianza. Los dos están muy buenos, con un toque afrutado como a mi me gustan, y puedes saborear su peculiar aroma a tierra volcánica. Decidimos comprar una botella de cada aprovechando que facturamos una maleta, además de un licor de cactus (para la colección de bebidas curiosas de nuestros viajes) y unos cubitos de piedra reutilizables.

Proseguimos el camino por el Valle de La Geria, parando junto a la carretera en un par de apeaderos, primero porque vemos placas de magma solidificadas que nos dejan alucinados y después para ver de cerca el modo tan curioso de plantar los viñedos que tienen aquí en grandes hoyos en tierra volcánica. Y es que el valle es conocido por sus vides tan características que consisten en excavaciones bajo cenizas volcánicas, buscando tierra fértil en la que plantan los viñedos y los rodean por pequeños muros semicirculares que los protegen del viento. Cuenta con unos paisajes espectaculares, dignos de visitar.

Encontramos placas de lava solidificada con las que alucinamos!

Llegamos hasta Yaiza, y allí cogemos la carretera que nos lleva de vuelta al hotel. Es mediodía y llega el momento del relax diario 😉

Al llegar al hotel, dejamos las cosas en la habitación y nos refrescamos un poco. Luego vamos a comer al bufet internacional dónde nuevamente nos chupamos los dedos con la comida que sirven y después descansamos un rato en el fresquito de la habitación.

Tras tomarnos un granizado con ron miel (ya os digo que le cogimos el gustillo a la bebida), bajamos a la playa del hotel de arena volcánica. Se está genial, buena temperatura, agua fresquita y apenas gente.

A las 20h subimos de nuevo a la habitación, nos damos una ducha y bajamos a cenar. Cuando acabamos están haciendo un show con papagayos así que nos quedamos a verlo. Después echamos una partida de billar y al acabar, volvemos a la habitación con un mojito que nos tomamos en la terraza de la habitación dónde se está de maravilla con la brisa que corre.

¡Este destino nos está gustando y mucho!

19/07/16: nos maravillamos con la naturaleza en la Cueva de los Verdes y en los Jameos del Agua

Día 3: continuamos conociendo Lanzarote

Hoy madrugamos un poco para visitar el norte de la isla. Tras el desayuno en el bufet del hotel, cogemos el coche y conducimos una hora aproximadamente hasta la Cueva de los Verdes. Llegamos a punto para la 1ª visita guiada de la mañana, ¡ni hecho aposta! La entrada también la tenemos incluida en el bono que compramos el 1r día.

El tour por el interior de la cueva dura unos 50 minutos y te van explicando cómo se formó el lugar, mientras se recorre aproximadamente 1km de galería. Solo la entrada a la cueva ¡ya me parece espectacular!

Aunque hay que subir y bajar algunas escaleras, y en algún tramo hay que agacharse un poco la visita se hace amena. El guía nos explica que la cueva es en realidad un tubo de origen volcánico y parece ser que es el más largo del mundo. Me parece un lugar muy interesante y una visita totalmente recomendable.

podemos observar algunas coladas de lava solidificada

El suelo resbala en algunos puntos por la humedad que se forma en la cueva. También vemos alguna charca que hasta que no estás junto a ella no te das cuenta que es agua, al reflejarse el techo de la cueva parecen agujeros…

Acabamos la visita en la sala de conciertos que han construido en una amplia galería en el interior de la cueva.

Tras eso, vamos a los Jameos del Agua, a tan solo 1km de la cueva. Al llegar nos espantamos un poco porque vemos una cola considerable para la taquilla, pero un empleado nos dice que al llevar el bono podemos ir por otra entrada por la que nos saltamos toda la cola, ¡genial!

Un jameo es un agujero que se forma por el desplome de un tubo volcánico, dejándolo al descubierto, así que como podéis imaginar este lugar recibe ese nombre porque dentro del tubo volcánico hay un lago, ya que está a un nivel inferior al del mar. Este se encuentra localizado en la parte final del tubo volcánico más grande de Lanzarote, de 7 kilómetros de longitud total, resultante de la erupción del Volcán de La Corona, que originó la parte norte de la isla. El lago de los Jameos tiene una peculiaridad y es que habita una especie única en el mundo, el cangrejo blanco albino. Es muy pequeño y brilla en la oscuridad de la cueva (son todos los puntitos blancos que se ven en el agua de la siguiente foto).

Además del lago, hay una piscina artificial, con palmeritas y todo, en plan paradisíaco, y un restaurante con terraza con pinta de carillo. Es curioso de ver también el auditorio que integraron en la apertura de la cueva. Y para finalizar la visita, hay un museo didáctico sobre volcanes, los que me conocéis ya sabéis que me pasé un rato allí y es que me flipa un montón todo lo relacionado con los volcánico.

Es un lugar muy bonito de visitar, esa cueva llena de agua con sus pobres cangrejillos albinos y ciegos. La verdad es que César Manrique se aplicó y creo un ambiente y unos jardines bien bonitos para este lugar. Antes de irnos, entramos al auditorio a echar un vistazo.

Teníamos pensado visitar el Mirador del Río o alguna playa como Punta Mujeres pero se está nublando por momentos y sopla un fuerte viento, lo que no invita nada a seguir con las visitas… Decidimos coger el coche y volver al hotel a descansar. Llegamos sobre las 14h tras una hora y pico de camino.

Nos hacemos las delicias con la comida comida que sirven en el bufet del hotel, y después nos echamos un rato que hoy hemos madrugado bastante. Merendamos en el chiringuito de la piscina y bajamos un rato a la playa del hotel. Es de arena volcánica pero muy fina y agradable al tacto. El agua aunque está fresquita es agradable para darse un buen baño, eso si, suerte que llevamos los escarpines porque hay alguna piedra tanto en la orilla como en el fondo. Lo que me gusta, a diferencia de las playas que conocimos en Gran Canaria es que aquí tienes que caminar un poco para que cubra.

A eso de las 18,30h volvemos a la habitación. Nos damos una buena ducha y antes de ir a cenar decidimos ir a dar un paseo por Playa Blanca, un pueblo costero a pocos kilómetros del hotel. Tiene un paseo marítimo de casi 7km repleto de chiringuitos y tiendas, pero no nos acaba de atraer el lugar, está repleto de turistas al más puro estilo de Salou, Lloret de Mar o Benidorm…

Cuando cae el sol volvemos al hotel para cenar. Después hacen un concurso de preguntas basado en BSO de películas, van cogiendo a personas entre el público y deben competir entre ellas para identificar los títulos y autores de las canciones que tocan en el menor tiempo posible, nos echamos unas risas mientras tomamos un mojito. Cuando acaba el show nos vamos a dormir, mañana seguiremos descubriendo esta fabulosa isla 🙂

18/07/16: descubrimos el PN del Timanfaya, el Golfo y los Hervideros… ¿¡he dicho ya que me encanta Lanzarote?!

Día 2: mañana de descubrimientos, tarde de relax 🙂

A eso de las 8h nos despertamos. Nos arreglamos y bajamos a desayunar. Madre mía ¡qué variedad de cosas hay en el bufet para desayunar! Con las pilas cargadas, volvemos a la habitación a lavarnos los dientes y coger la mochila, y tras embadurnarnos de protector solar vamos a buscar el coche de alquiler que tenemos en el parking del hotel.

Hoy empieza el turisteo por la isla, ¿acaso pensabas que estaríamos todo el día tirados como lagartos? Los que nos conocen saben que somos incapaces de estar todo el día sin hacer nada, por eso alquilamos el coche. Por las mañanas haremos turisteo y descubriremos los rincones que esconde la isla y por las tardes, relax 🙂

Os dejo un pequeño mapa de la isla para que os hagáis una idea de las zonas a visitar… Recordad que nosotros nos alojamos en el sur, en las Playas del Papagayo.

Tras unos 20 minutos de trayecto llegamos a la entrada al P.N. del Timanfaya. En la caseta de la entrada compramos el bono para 6 atracciones de mayor relevancia de la isla (30€ pp, solo aceptan efectivo, aquí más info sobre los bonos que tienen y aquí sobre los centros de arte, cultura y turismo).

Proseguimos hacia el parking. Empieza a haber coches en la zona, pero llegamos a punto porque nada más aparcar nos hacen subir a la guagua para el tour por la zona volcánica. Dura unos 40 minutos y una locución va explicando la historia del lugar. Tenemos suerte y como recomendaban en blogs y foros, podemos sentarnos en la parte derecha del bus desde la que hay mejores vistas 🙂

Con una extensión de 51,07 km² se trata de un parque de origen volcánico, siendo las últimas erupciones las producidas en 1824. Cuenta con más de 25 volcanes la mayoría de ellos “dormidos” por lo que en cualquier momento podrían volver a activarse. Los más emblemáticos son las Montañas del Fuego, la Montaña Rajada o la Caldera del Corazoncillo. Es alucinante el paisaje que aquí se ofrece, increíble encontrar un lugar desértico, en el que solo viven algunas especies vegetales y muy pocos animales, y no más humanos que los turistas a bordo del bus del que no te dejan bajar para asegurar la preservación del lugar. Durante el trayecto descubrimos las calderas más importantes y vemos zonas con aspecto desértico y otras con lavadas de antiguas erupciones.

en el parque se ven varios cráteres

y zonas magmáticas

Desde luego el conductor del bus se merece la ola porque alucinas con el camino que sigue en el recorrido por el Parque, hay puntos en los que no entiendes ni cómo puede pasar por ahí un autobús… Al finalizar la ruta, puedes visitar el restaurante “el Diablo” diseñado por César Manrique en el que cocinan con el calor de un pozo que viene del interior del volcán, a unos 300ºC. Y es que la zona todavía presenta actividad volcánica, existiendo puntos de calor en la superficie que alcanzan los 100-120º C y hasta los 600º C a 13 metros de profundidad. En esta parte también tienes la zona de los experimentos, en la que tienen un par de espectáculos, en el primero ves calderas naturales en las que prenden rastrojos con el calor que sale de la tierra.

Y en el otro, echan agua por unos agujeros y se forma un géiser. Es una turistada pero me parece de lo más curioso de lo que es capaz la tierra. Os dejo un pequeño vídeo:

Desde aquí salen también rutas a camello, por unos 6€ por persona, pero ya hicimos una en Gran Canaria en 2012 y aquí hace un calor terrible a estas horas. Así que decidimos seguir con las visitas del día. Decir que este lugar nos ha encantado, las vistas son geniales, ver tanto cráter y tanta zona volcánica nos hace volar la mente hasta los recuerdos que tenemos de las experiencias en el Sakurajima (Japón 2013) y en el Bromo e Ijen (Indonesia 2014).

Hacemos parada en boxes y volvemos al coche, poniendo rumbo a El Golfo. Decir que es indispensable ir al parque a primera hora de la mañana para evitar colas y no morir de insolación, fijaos en la fila de coches que había cuando nos íbamos intentando aparcar…

Tardamos apenas unos minutos por una carretera bordeada por placas de magma solidificado en llegar al aparcamiento gratuito que hay junto a El Golfo, un cráter volcánico situado junto a un acantilado. Debido a la continua erosión del mar, con el tiempo se seccionó el cráter quedando aislado y formándose una pequeña laguna conectada al mar por grietas subterráneas, con un característico color verdoso (debido a los organismos que hay en ella), actualmente separada del mar por una playa de arena negra que ocupa parte del antiguo cráter. Conocido también como el Charco de los Clicos o laguna verde.

Las vistas son geniales, el lugar es precioso entre acantilados pero hace un vendaval importante que imposibilita acercarse demasiado a los altos acantilados desde los que se vislumbra la laguna (está prohibido bajar a ella). Tras una media hora aquí, volvemos al coche y nos dirigimos a Los Hervideros. De camino paramos en otro Charco junto a una playa volcánica, lástima que no hemos pensado a coger los bañadores porque aquí si se permite el baño 😦

Aunque no es un punto turístico de la isla, nos parece un lugar muy chulo y podemos tocar por primera vez la arena de playa volcánica, con ese característico color negro.

Los Hervideros a simple vista parece un acantilado sin más, pero a la que recorres los caminos marcados entre las rocas, descubres los mil recovecos que componen el lugar.

Es un lugar en el que la lava al contacto con el mar se solidificó creando formas muy curiosas. Se conoce como Los Hervideros porque en los días de gran oleaje, el agua golpea fuertemente contra las rocas, dando la impresión de que es agua hirviendo al salir por los agujeros en las rocas. La pena es que hay poco oleaje hoy, con grandes olas rompiendo debe ser espectacular… aún así el lugar se merece una visita.

Tras un buen rato disfrutando de la formación rocosa que es el lugar y de las espectaculares vistas de los acantilados, volvemos al coche y ponemos rumbo de nuevo. De camino de vuelta al hotel pasamos frente a las Salinas de Janubio y decidimos parar un momento a echar un vistazo. Con una extensión de 500.000 m2 son una de las salinas más importantes del mundo, aunque en los últimos años tan solo producen para consumo canario, se construyeron sobre la Caleta de Janubio, un charco que quedó aislado del mar en las erupciones de 1700. A través de acequias y molinos se bombea el agua marina hacia los parterres donde gracias a la acción del sol se evapora el agua quedando la sal.

Y ahora si, es algo más de la 1h y decidimos volver al hotel para ir a comer (a aprovechar el todo incluido). Tras unos 30 minutos por una carretera de largas rectas y paisajes alucinantes, llegamos al hotel. Dejamos el coche en el parking del establecimiento y nos vamos directos al restaurante.

Después de comer subimos a la habitación, nos damos una ducha que vamos de arena hasta las orejas con tanto viento y es hora de siesta time. Ya descansados, bajamos a merendar y después hacemos un rato de spa y piscina con un granizado de lima con ron miel, le estamos cogiendo el gustillo a esta bebida 😛

Sobre las 20h volvemos a la habitación. Nos arreglamos y bajamos a cenar. El resort tiene un par de restaurantes temáticos pero son bajo reserva, así que toca esperar al día que nos tocó al hacer el check-in, y mientras seguimos degustando las delicias que preparan en la zona italiana del bufet internacional, otra cosa quizá no pero comer, estamos comiendo bien…

Con la tripa llena, bajamos a la sala de los billares y mientras echamos una partida, nos tomamos un mojito. Sobre las 24h nos vamos a dormir, mañana seguiremos descubriendo la isla 🙂

17/07/16: ponemos rumbo a la volcánica Lanzarote!!

Día 1: empiezan unas vacaciones de auténtico relax con todo incluido 😉

Nos levantamos bien temprano y de un salto porque un nuevo viaje está a la vista y no hay nada que me despierte más feliz por las mañanas que eso 😛 Tenemos las maletas hechas, las baterías de la cámara cargadas, las tarjetas de memoria vacías, las reservas hechas y sobretodo unas ganas terribles de volver a subir a un avión hacia un nuevo destino. Como os comentaba en su día antes de partir, en los próximos días vamos a descubrir la isla de Lanzarote, en las Canarias.

Salimos a las 8,45h de casa con un taxi que nos lleva al aeropuerto del Prat (31€). Pesamos la maleta que vamos a facturar porque no tenemos claro si pesa menos de 15kg (es lo permitido por Ryanair)  y nos pasamos de 1kg, así que pasamos algunas cosillas a la maleta de mano y ahora si, nos vamos a facturar sin problemas. Es la primera vez que volamos con esta compañía low cost, a ver qué tal la experiencia…

Una vez pasamos el control de seguridad, nos tomamos un café, compramos unas pastas, un agua y una revistilla para hacer más amenas las casi 3h de vuelo que tendremos por delante.

El avión llega tarde por lo que salimos con 40 minutos de retraso. A bordo pedimos un par de menús (bocata, bebida y snack por 10€ c/u)  y así ya nos damos por comidos.

Echamos algunas fotos de Mallorca, del Estrecho y de Marruecos cuando los sobrevolamos… Mientras el vuelo se sucede entre berridos de la niña futura soprano y malos olores, no entiendo como la gente se despresuriza tanto a bordo… ¡Uff! Llegamos según lo previsto a las 14,05h (hora local) al aeropuerto de Arrecife.

bordeando Lanzarote

Recogemos la maleta que habíamos facturado y tras parada en boxes, vamos hacia la oficina de AutoReisen a recoger el coche de alquiler que tenemos reservado. Como os comentaba en la entrada de los preparativos, esta compañía local es la más recomendada en Trip Advisor y Los Viajeros para alquilar coches en las Canarias. Tras el papeleo, nos asignan un Renault Clio nuevo, recordaré viejos tiempos de cuando tenía mi Cliox recién estrenada como conductora 😉 La mayor ventaja de esta compañía es que podemos conducir los dos sin costes adicionales, y que puedes hacer la recogida y entrega en el mismo aeropuerto, así no tienes que preocuparte de nada.

Acabamos los trámites y vamos a buscar el coche al parking del aeropuerto, y ahora si, ponemos rumbo al hotel. Tenemos unos 40 minutos de camino. La carretera es una nacional bien señalizada y con largas rectas, excepto el último tramo que es un puerto de montaña con unas curvas interesantes. La verdad es que es un trayecto bien chulo, lo malo es que el coche tiene unos 70cv sin turbo y al pobre le cuesta tirar 😛

Llegamos al hotel Sandos Papagayo Beach Resort siguiendo las indicaciones del GPS. Aparcamos en el parking gratuito del alojamiento y pasamos por recepción a hacer el check-in. Nos colocan las pulseras del todo incluido, pagamos la estancia y vamos a descubrir la habitación que nos han asignado. En el corto camino entre la recepción y la habitación ya flipamos con las vistas… unas piscinas súper chulas en el hotel y un entorno junto a las playas del Papagayo geniales.

el paisaje de la parte trasera del hotel es espectacular…

La habitación está en el piso más alto, con vistas a las piscinas y a la playa. Es muy amplia y está decorada con un aspecto similar a nuestra casa, ¡mola!

Nos colocamos los bañadores, nos embadurnamos de protector solar y nos vamos a estrenar el todo incluido, ¡que se note que estamos de vacaciones! Merendamos unas crêpes y un mojito con ron miel, nada mal para empezar… Luego vamos a disfrutar del spa durante 1h y acabamos tumbados frente a la piscina.

A las 18,30h nos entra una morriña tremenda, así que decidimos volver a la habitación y echarnos una siestecilla… y tras un pequeño descanso, disfrutamos del primer atardecer en este fantástico lugar desde la terraza de la habitación 🙂

Lo malo de estos resorts es que siguen horario europeo y hay que ir a cenar antes de las 21.30h. Hoy nos decantamos por el bufet internacional y la verdad es que cenamos la mar de bien. ¡No faltan unas papas arrugás con mojo picón que nos encantan!

Después de cenar, damos un paseo por el complejo para ver las instalaciones, echamos un vistazo a la playa y volvemos a la habitación. Hacen una fiesta en el hotel y hasta las 23.30h se oye música. Nosotros aprovechamos la terraza que tiene la habitación para tomarnos algo aquí. Mañana más…

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