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Muy pronto… ¡volvemos a la bella Italia!

Así es, ¡nueva escapada a la vista! Y es que aunque hicimos Viena y París en enero, ya estamos deseando volver a subirnos a un avión y conocer un nuevo destino. De nuevo, volvemos a la bella Italia pero esta vez, vamos a conocer…

FLORENCIA Y PISA

 

Imagen extraía de Google

Hace ya demasiado tiempo que estas ciudades están en el tintero y por fin, vamos a conocerlas 🙂 Lee el resto de esta entrada

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Resumen del 2018 viajero…

Tic, tac… tic, tac… ¡parece que el tiempo cada vez corre más deprisa! El 2018 comenzó bastante complicado a nivel personal y hasta arriba a nivel laboral, pero debo decir que se cierra mucho mejor de lo que empezó 🙂 A nivel viajero, pues de nuevo hemos podido hacer mucho más de lo que esperábamos, y ahí va un nuevo resumen anual, ya una tradición desde que inauguré el blog hace 4 años 😀

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12 y 13/09/17: tras un gran imprevisto, emprendemos un nuevo viaje… ¡China nos espera!

He tardado algunos meses en comenzar este diario porqué todavía (casi 6 meses después) cuando me preguntan qué tal por China, tengo que tomarme unos segundos para contestar. Recordad que viajamos totalmente por libre, y fue un viaje intenso, sobretodo por la gran barrera idiomática que existe, pero aún así, tengo la misma sensación que tuve con Indonesia, que en destino fue duro y hubo momentos de pensar ¡qué leches hago aquí! pero que en realidad, y ahora que lo he reposado, creo que fue muy enriquecedor y que nos hizo crecer mucho como viajeros y como personas.

Debo decir que el viaje peligró y que hasta el día de antes no supimos si podríamos hacerlo o no. Lee el resto de esta entrada

23/07/16: visitamos Puerto del Carmen antes de volver a casa…

Día 7: hoy llega a su fin este viaje estupendo que recordaremos siempre 🙂

Ayer nos fuimos a la cama pronto y a las 8,45h ya no podemos dormir más, así que nos levantamos y vamos a desayunar. Acabamos de hacer las maletas y nos sentamos un ratito en la terraza de la habitación a tomar el fresco. Sobre las 11h hacemos el check-out, cargamos el coche con las maletas y nos ponemos en marcha. Hemos decidido pasar la mañana en Puerto del Carmen, una de las localidades con mayor ocio de la isla. Aparcamos sin demasiados problemas y paseamos un buen rato por su largo paseo marítimo, nos tomamos unos refrescos y me compro un reloj, mi autoregalo de cumple de este año y para el que faltan muy pocos días 🙂

Aunque las playas tienen una pinta estupenda, decidimos no ir ya que sería un poco incómodo estar 3h en un avión con arena en el cuerpo…  Sobre las 13h volvemos al coche y ponemos rumbo al aeropuerto. Paramos de camino a repostar ya que hay que devolverlo con el depósito lleno. Al llegar al aeropuerto de Arrecife, dejamos el coche sin problemas en las oficinas de AutoReisen, y nos dirigimos a la zona de facturación. Toda una comodidad poder recoger y entregar el coche en el aeropuerto… Y vaya ojo tenemos, ¡la maleta pesa 15kg clavaos! 🙂

Pasamos el control de seguridad sin problemas y vamos a comer. Nos tomamos unas hamburguesas deliciosas con unos nachos, acompañadas por un refresco y una birra por 24€.

Pasamos por las tiendas del dutty free y arrasamos con 2 botellas de ron miel, 4 cartones de tabaco para mi hermana, y unos cactus que si lo sumamos al reloj, a las dos botellas de vino, el licor de cactus, la planta de Aloe Vera y los otros cactus que llevamos facturados, ¡no sé si nos dejaran salir del aeropuerto de Barcelona!

Tras las compras, tomamos un café mientras hacemos tiempo para que salga el vuelo. A las 16,25h anuncian la puerta de embarque y 10 minutos después subimos a bordo. El vuelo de Ryanair sale puntual.

Esta vez el viaje es un poco más tranquilo (dentro de lo posible teniendo en cuenta que el avión va lleno de niños pequeños), se nos hacen eternas las casi 3h de vuelo porque tenemos sueño pero no conseguimos dormir. Lo mejor del vuelo, las vistas sobrevolando la isla de Lanzarote que nos ha encandilado y que dejamos con pesar…


Cuando llegamos a Barcelona nos sorprende que llega una patrulla de la Guardia Civil junto al avión y suben dos guardias a bordo, directos a cabina a hablar con el piloto. Cuando la patrulla da el visto y bueno, comienza el desembarco. Justo cuando salgo del avión, veo como retienen a un hombre que iba a bordo. No tengo ni idea del motivo, pero lo vi empinando el codo con frecuencia durante el viaje (llevaba una botella dentro de una bolsa del Dutty Free) y supongo que debió tener un comportamiento incorrecto…

Nosotros desembarcamos sin problema, recogemos el equipaje y cogemos un taxi que nos lleva de vuelta a casa, poniendo fin a estos 6 días de relax, desconexión y diversión 🙂 ¡Sin duda Lanzarote ha sido todo un descubrimiento, se ha convertido en uno de nuestros mejores viajes y la recomendamos con los ojos vendados!

17/07/16: ponemos rumbo a la volcánica Lanzarote!!

Día 1: empiezan unas vacaciones de auténtico relax con todo incluido 😉

Nos levantamos bien temprano y de un salto porque un nuevo viaje está a la vista y no hay nada que me despierte más feliz por las mañanas que eso 😛 Tenemos las maletas hechas, las baterías de la cámara cargadas, las tarjetas de memoria vacías, las reservas hechas y sobretodo unas ganas terribles de volver a subir a un avión hacia un nuevo destino. Como os comentaba en su día antes de partir, en los próximos días vamos a descubrir la isla de Lanzarote, en las Canarias.

Salimos a las 8,45h de casa con un taxi que nos lleva al aeropuerto del Prat (31€). Pesamos la maleta que vamos a facturar porque no tenemos claro si pesa menos de 15kg (es lo permitido por Ryanair)  y nos pasamos de 1kg, así que pasamos algunas cosillas a la maleta de mano y ahora si, nos vamos a facturar sin problemas. Es la primera vez que volamos con esta compañía low cost, a ver qué tal la experiencia…

Una vez pasamos el control de seguridad, nos tomamos un café, compramos unas pastas, un agua y una revistilla para hacer más amenas las casi 3h de vuelo que tendremos por delante.

El avión llega tarde por lo que salimos con 40 minutos de retraso. A bordo pedimos un par de menús (bocata, bebida y snack por 10€ c/u)  y así ya nos damos por comidos.

Echamos algunas fotos de Mallorca, del Estrecho y de Marruecos cuando los sobrevolamos… Mientras el vuelo se sucede entre berridos de la niña futura soprano y malos olores, no entiendo como la gente se despresuriza tanto a bordo… ¡Uff! Llegamos según lo previsto a las 14,05h (hora local) al aeropuerto de Arrecife.

bordeando Lanzarote

Recogemos la maleta que habíamos facturado y tras parada en boxes, vamos hacia la oficina de AutoReisen a recoger el coche de alquiler que tenemos reservado. Como os comentaba en la entrada de los preparativos, esta compañía local es la más recomendada en Trip Advisor y Los Viajeros para alquilar coches en las Canarias. Tras el papeleo, nos asignan un Renault Clio nuevo, recordaré viejos tiempos de cuando tenía mi Cliox recién estrenada como conductora 😉 La mayor ventaja de esta compañía es que podemos conducir los dos sin costes adicionales, y que puedes hacer la recogida y entrega en el mismo aeropuerto, así no tienes que preocuparte de nada.

Acabamos los trámites y vamos a buscar el coche al parking del aeropuerto, y ahora si, ponemos rumbo al hotel. Tenemos unos 40 minutos de camino. La carretera es una nacional bien señalizada y con largas rectas, excepto el último tramo que es un puerto de montaña con unas curvas interesantes. La verdad es que es un trayecto bien chulo, lo malo es que el coche tiene unos 70cv sin turbo y al pobre le cuesta tirar 😛

Llegamos al hotel Sandos Papagayo Beach Resort siguiendo las indicaciones del GPS. Aparcamos en el parking gratuito del alojamiento y pasamos por recepción a hacer el check-in. Nos colocan las pulseras del todo incluido, pagamos la estancia y vamos a descubrir la habitación que nos han asignado. En el corto camino entre la recepción y la habitación ya flipamos con las vistas… unas piscinas súper chulas en el hotel y un entorno junto a las playas del Papagayo geniales.

el paisaje de la parte trasera del hotel es espectacular…

La habitación está en el piso más alto, con vistas a las piscinas y a la playa. Es muy amplia y está decorada con un aspecto similar a nuestra casa, ¡mola!

Nos colocamos los bañadores, nos embadurnamos de protector solar y nos vamos a estrenar el todo incluido, ¡que se note que estamos de vacaciones! Merendamos unas crêpes y un mojito con ron miel, nada mal para empezar… Luego vamos a disfrutar del spa durante 1h y acabamos tumbados frente a la piscina.

A las 18,30h nos entra una morriña tremenda, así que decidimos volver a la habitación y echarnos una siestecilla… y tras un pequeño descanso, disfrutamos del primer atardecer en este fantástico lugar desde la terraza de la habitación 🙂

Lo malo de estos resorts es que siguen horario europeo y hay que ir a cenar antes de las 21.30h. Hoy nos decantamos por el bufet internacional y la verdad es que cenamos la mar de bien. ¡No faltan unas papas arrugás con mojo picón que nos encantan!

Después de cenar, damos un paseo por el complejo para ver las instalaciones, echamos un vistazo a la playa y volvemos a la habitación. Hacen una fiesta en el hotel y hasta las 23.30h se oye música. Nosotros aprovechamos la terraza que tiene la habitación para tomarnos algo aquí. Mañana más…

04/04/16: se acaban unos días geniales por París…

Día 4: volvemos a casa

Nos levantamos a las 8h. Cerramos las maletas. Hacemos el check-out y vamos hacia la parada del RER B Luxembourg. Antes paramos en un Brioche-Dorée a desayunar (2 cafés y 2 pastas, 8€).

Compramos los billetes en la máquina (10€ pp) y en unos 30 minutos llegamos al aeropuerto Charles de Gaulle. Aquí ocurre algo confuso y es que teóricamente el tren llega hasta la terminal 2 del aeropuerto, pero en la 1 nos hacen bajar del tren y cambiar a otro que hay en el andén 23 para llegar a la última parada de la línea. No sé si es algo habitual o se debe a una incidencia en el servicio…

Una vez en nuestra terminal, nos dirigimos directos a los controles de seguridad que pasamos sin problema. Para estar en estado de emergencia nivel V de alerta anti-terrorista no me parece que miren mucho más que en Barcelona… Pensaba que serían más estrictos.

Compramos un libro en francés para poder seguir practicando con el idioma y luego nos tomamos unos cafés mientras esperamos a que sean las 12,05h, hora del embarque.

Volamos con Air France y hoy también sale el vuelo con ¡1h de retraso! Además es un follón el embarque porque hacen Praga y Barcelona por la misma puerta por lo que os podéis imaginar el gentío que se forma… Una vez dentro, separan a la gente hacia su vuelo. Me parece un sistema bastante confuso la verdad… porque al entrar en el avión vuelven a comprobar todos los billetes para asegurarse que ningún despistado cambia de destino.

Aún tardamos bastante en despegar… con la broma salimos 1h y 40 minutos más tarde de lo previsto. Durante el vuelo nos dan un tentempié y llegamos a Barcelona a las 15.30h. Desde luego esperábamos que al ser una de las grandes compañías mirarían más la puntualidad, pero nos ha decepcionado bastante. Suerte que no tenemos más planes para hoy que descansar… pero como alguien tuviera vuelo de conexión le habrá tocado correr de lo lindo, si no lo ha perdido… Nosotros cogemos un taxi hasta casa y podemos decir aquello de ¡home, sweet home! 😉

31/03/16: con bastantes dificultades volvemos a París 8 años después :)

Hace ya un tiempo que este viaje está el tintero, compartí con vosotros los preparativos justo antes de partir, y hoy comienzo el diario de ruta con todo los momentos. Recordad que era nuestra segunda visita a la ciudad del amor, así que muchos de los imprescindibles no estarán en este viaje ya que los visitamos en 2008 -os lo explicaré también- 🙂

El 1r susto lo tenemos a 3 días de nuestro viaje, cuando nos escriben desde Airbnb diciendo que han cancelado la reserva del apartamento que teníamos hecha ¡OMG! Por suerte encontramos una oferta en Booking y reservamos un hotel de 2* en el barrio latino, justo al lado de la Universidad de la Sorbonne por 333€ las 4 noches. Lee el resto de esta entrada

22/12/14: nos despedimos de la ciudad navegando por sus canales…

Día 4: …y con una interesante visita al Sex Museum 😉

Hoy es nuestro último día en la capital holandesa, así que nos levantamos con la calma a las 9,30h. Tras envolvernos en varias capas de ropa como una cebolla -hoy el día es más frío y gris que los anteriores-, hacemos el check-out del hotel pagando 25€ de tasas turísticas. La verdad es que hemos estado súper cómodos en el hotel, el WestCord City Centre Hotel, muy confortable y céntrico. Además nos guardan las maletas hasta mediodía ya que nuestro vuelo no sale hasta la tarde.

Decidimos volver al Starbucks de ayer en la plaza Dam a desayunar (13€) y luego caminamos hasta la estación central de trenes dónde se encuentran los embarcaderos de los tours por los canales de la ciudad. Nos decidimos por el tour que ofrece Gray Lines de 1h por 10€ cada uno con audio en español.

En primer lugar sale hacia el gran lago que tras la estación central en la que se tiene la sensación de estar en el mar. Y poco a poco nos vamos adentrando por los distintos canales del Amstel que conforman la ciudad. Es bien curioso ver la ciudad desde este punto de vista y lo recomiendo encarecidamente. Podemos disfrutar de la arquitectura y decoración de los puentes más antiguos de la ciudad, de otro ángulo de los grandes edificios, y de la vista de los 15 puentes que ayer vimos desde tierra 🙂

el Magere Brug

bajo el puente de los 15 puentes

Tras la hora a bordo del barco, llegamos al embarcadero junto a la estación central de nuevo. Muy cerca de aquí encontramos el Sex Museum y ya que la ciudad se presta, decidimos entrar. Pagamos 4€ de entrada y realizamos una visita de lo más curiosa.

Sobre las 12h volvemos al hotel a recoger las maletas y luego de vuelta a la estación central para coger el tren al aeropuerto (10,50€ los dos comprando los billetes en las máquinas). Llegamos a las 13,30h al aeropuerto de Schiphol. Como vamos con tiempo, decidimos comer antes de pasar el control. Nos decantamos por el restaurante Per Tutti! dónde tomamos un par de platos de pasta (28€).

Tras la comida, pasamos el control de seguridad sin problemas. No podemos irnos de Amsterdam sin comprar sus conocidas galletas de caramelo 😛 así que compramos un par de cajas por 5€. Con nuestros dulces en la maleta, nos tomamos un café mientras esperamos a que sean las 16,20h que empieza el embarque… supuestamente… ¡porqué nos dan las 17,45h! Y es que resulta que hasta esa hora no se presentó la tripulación. Estaba el avión preparado pero no había cabin crew… Volamos con KLM y la verdad es que todas las veces que hemos hecho el trayecto Amsterdam-Barcelona con ellos hemos salido con retraso de allí… es curioso.

El vuelo transcurre tranquilo, la verdad es que vamos más cómodos de lo previsto porque las azafatas nos piden un cambio de asiento ya que un bebé va en los asientos de emergencia, así que tenemos más espacio para las piernas sin pagar más 🙂  A mitad de camino nos sirven un sándwich con pollo de kobe (porque según la caja son pollos cuidados y mimados como si fueran vacas wagyu) 😀 con un zumo y un té.

Y al fin llegamos a Barcelona a las 19,45h. Cogemos un taxi hasta casa poniendo fin a esta escapada que nos ha gustado mucho y de la que hemos disfrutado. Recomiendo encarecidamente la visita a la ciudad y volvemos con el pensamiento que tarde o temprano, repetiremos 😉

30/09 y 01/10/16: con unas ganas enormes ponemos rumbo a… ¡Tailandia!

Día 0: embarcamos…

Tras unos meses de preparativos por fin ha llegado el gran día. Nos quedan por delante muchas horas de viaje para llegar a nuestro destino pero ya casi podemos tocarlo con los dedos… Como os explicaba en el post de los preparativos, este viaje tiene una novedad para nosotros y es que viajamos por primera vez con mochila. Como os comentaba compramos un par de mochilas, de 44L y 40L con medidas que nos permitan usarlas como equipaje de mano. Pero os quiero hablar de una de ellas en concreto y es que es poco conocida entre los viajeros pero para mi es un puntazo: la Tortuga; una mochila creada por viajeros, para viajeros. La compramos online, pedimos solo una para probarla y fue todo un éxito, es muy cómoda de llevar aunque vaya hasta los topes, caben muchísimas cosas, puedes sujetarlas y lo mejor es que no se abre por arriba si no por el lado como una maleta, lleva un chubasquero que la cubre al 100% y queda bien ajustado y, cuenta con un montón de bolsillos que van bien para guardar documentos. Sin duda, para el próximo viaje pedimos la otra. Os dejo enlace a su web por si queréis echarle un vistazo.

Y ahora si, como iba diciendo… ¡llegó el gran día!
Nos levantamos a las 7h. Tras desayunar y ultimar las mochilas, salimos en taxi hacia el aeropuerto del Prat (33€). Como no tenemos que facturar ya que las  mochilas cumplen con el tamaño de equipaje de mano, vamos directos al control de seguridad que pasamos sin problemas, esta vez es a mi marido al que le hacen el control de drogas (en el último año cada vez que he pasado el control me lo han hecho a mi…), pasando sin problemas 😀 Una vez dentro, vamos a tomar un café mientras esperamos la hora que falta para el embarque a París, que se nos pasa volando pensando en el fabuloso destino que nos espera y lo muy necesitados de vacaciones que estamos a estas alturas del año…

A las 9,45h abren la puerta de embarque y con puntualidad francesa salimos según lo previsto a las 10,15h. De nuevo volamos con Air France. Comentar que para los últimos vuelos estamos llevando la tarjeta de embarque en el móvil y es mucho más cómodo, te olvidas de los papeles, así que lo recomiendo sin duda.

A bordo nos sirven un tentempié, un zumo y una galleta bien rica. Y antes de darnos cuenta, llegamos al aeropuerto de Charles de Gaulle a las 12,10h.

Vamos hacia la zona de conexión en la misma terminal (2F), y tras pasar el control de pasaportes para salir del espacio Schengen, nos dirigimos a la puerta 32L. De nuevo tenemos 1h de espera hasta el próximo embarque que se nos pasa volando hablando con los nuestros vía whatsapp gracias al wifi gratis del aeropuerto y comiendo unas chuches que he comprado (2€) mientras vemos cómo preparan nuestro avión. Esta vez no nos preocupamos por si cargan o no nuestro equipaje porque lo tenemos con nosotros.

A las 13,45h comienza el embarque hacia Bangkok. Decir que pagamos un pequeño extra para poder tener asientos de 2 en lugar de 3 y con algo más de espacio para las piernas. El asiento parece cómodo y el hecho de estar los dos solos le da un punto de confort.

Al poco tiempo de vuelo nos sirven una buena comida y luego intentamos dormir un poco, ya que llegaremos a destino a las 6,30h y hasta las 14h no podremos hacer el check-in en el hotel. Pero cogemos bastantes zonas de turbulencias lo que nos dificulta el sueño…

Día 1: tras muchas horas de viaje… ¡llegamos a Bangkok!

Aunque para nosotros aún son las 24h, en Bangkok ya son las 5h y tan sólo falta 1h y media para llegar, ¡por fin! Nos sirven un desayuno de lo más completo y pacientemente esperamos a llegar. Yo he podido dormir unas 4h pero mi marido nada, ni con “ayudita”… pobre tiene cara de estar ko.

Conforme vamos perdiendo altura, podemos disfrutar de las vistas que ofrece el lugar… campos de arroz por doquier cubiertos por un sol que empieza a despuntar 🙂

Son las 6,30 hora local cuando aterrizamos en el aeropuerto internacional de Suvarmabhumi en Bangkok.

Tardamos casi 1h 30 desde que aterrizamos hasta que salimos a la zona común del aeropuerto tras pasar el control de inmigración. Sacamos dinero de un cajero y también cambiamos unos dólares que teníamos en casa de nuestro viaje a New York. El cambio hoy está a 1€=36,42 THB. Luego compramos una tarjeta local para 15 días de internet ilimitado y 100 baths en llamadas por 599THB.

Y ahora si, nos vamos a buscar un taxi para ir al hotel. Hay una fila única para coger los taxis oficiales de la ciudad, coges tiquet y te indican a cuál debes subir. Aquí ya íbamos en pre aviso que a pesar de ser taxis oficiales algunos te preguntan si quieres pactar precio, nosotros preferimos que ponga el taxímetro por recomendación de otros blogueros. Durante el trayecto vamos viendo altos edificios rodeados de casas más bajas y un tráfico tremendo para entrar a Bangkok, con la peculiar forma de conducir en plan banzai del sudeste asiático 😀 Tardamos unos 35 minutos en llegar y la carrera nos cuesta 402 baths (peaje de la autopista incluido).

el interior del taxi con su altar y sus amuletos

Para nuestra primera estancia en Bangkok escogimos el hotel Chillax Resort ubicado en la zona antigua de la ciudad y a pocos minutos a pie de la famosa Kao Shan Road. En el hotel nos dicen que hasta las 14h no podemos hacer el check-in, afortunadamente nos guardan las mochilas. Decidimos ir a visitar un par de templos cercanos al hotel mientras hacemos tiempo.

Como primera curiosidad, el nombre completo de la ciudad de Bangkok es: Krung Thep Mahankhon Amon Rattanokosin Mahinthara Ayuthaya Mahadilok Phop Noppharat Ratchathani Burirom Udomratchaniwet Mahasthan Amon Piman Awatan Sathit Sakkathattiya Witsanukam Prasit. ¡Toma ya! 🙂

Una vez en la calle nos damos cuenta de que estamos en el ¡Sudeste asiático de nuevo y se nota! Casas cochambrosas, tiendas y puestos de comida por doquier, calles y aceras atrotinadas, tráfico caótico, olores y un bochorno increíble… y con todo, nosotros estamos felices de estar aquí 😀

Tras unos 5 minutos, llegamos al Pom Phra Sumen. Construido en 1783 como fuerte marítimo para defenderse de posibles invasiones navales y nombrado para el mítico Mt Meru (Phra Sumen en tailandés) de la cosmología hindú-budista, el bunker octogonal fue una de las 14 torres de vigilancia de la ciudad que puntuaron la antigua muralla junto a Khlong Rop Krung, siendo el único que se mantiene en pie todavía.

Tan solo se puede ver por fuera, pero aún así merece la pena. Tiene un pequeño templo cerca y un bonito parque alrededor con banquitos dónde nos sentamos unos minutos a tomar la fresca brisa que corre aquí junto al río Chao Phraya, pero ¡uff nos dormimos!

De allí vamos caminando hasta el Wat Bowonniwet Vihara Rajavaravihara conocido coloquialmente denominado Wat Bowon. Se trata de un gran templo budista y sede nacional de la tradición Dhammayuttika Nikaya, con una gran estupa dorada  que alberga en su interior una imagen de Buda creada alrededor de 1357.

Lo vemos un poco de pasada porqué están celebrando oraciones y no queremos molestar a los feligreses del templo.

Habíamos pensado acercarnos hasta Kao Shan Road, pero hace un calor terrible y estamos agotados, así que aunque solo son las 11h, decidimos ir hacia el hotel y aunque no nos den aún la habitación al menos allí estaremos frescos.

Nos tomamos un par de batidos bien fresquitos en el bar del hotel por 220THB, que nos saben a gloria con el calor que traemos.

Veo que la gente que va llegando a la recepción ya les dan la habitación, así que nos acercamos a recepción y tenemos suerte ¡porque ya la tenemos! Nos acompaña un botones a nuestra habitación, le damos una propinilla sin saber demasiado si es lo correcto o no… la habitación es enorme, la cama también y tiene un jacuzzi con una pinta tremenda para darnos un baño esta noche cuando el jet lag esté haciendo todavía más estragos 😛

Una vez acomodados y sin dudarlo, nos damos una ducha rápida y a ¡dormir! Aunque ponemos una alarma a las 14h, tenemos más sueño que hambre, así que seguimos durmiendo un par de horas más. Cuando nos levantamos, ya mucho más descansados, nos ponemos el bañador y vamos a disfrutar de la súper piscina que hay en el ático.

A las 17,30h y ya con el sol cayendo decidimos ir a dar una vuelta a Kao Shan Road e ir a comer algo que ahora si que aprieta el hambre. Así que nos cambiamos y tras unos 5 minutos a pie llegamos a la mítica calle de los mochileros, repleta de tiendas de souvenirs y puestos de comida.

Fichamos los puestos dónde venden bichos a la parrilla para mañana probar alguno pero para hoy nos decantamos por cumplir con nuestra tradición viajera de “McDonnalds por el mundo” (esa tradición en la que probamos los menús Big Mac de allá dónde vamos para ver si es verdad lo que dicen en la compañía que los menús son iguales sea cuál sea el país dónde los comas). Cogemos dos menús grandes por 290THB.

Tras la cena acabamos de recorrer la calle, alucinando con el ambiente que hay y volvemos hacia el hotel, la bañera de hidromasaje ¡¡nos espera!! De camino al hotel paramos en un 7/11 antes a comprar provisiones para la noche por si nos entra hambre y para desayunar mañana.

Tras un baño relajante en el maravilloso jacuzzi, y hablar un poco con la familia para explicarles las primeras impresiones de la ciudad, nos vamos a dormir antes de las 22h, estamos ¡ko!

18/09/15: ¡¡New York nos espera!!

Día 0: ¡New York, New York!

Nos levantamos de un salto a las 6,30h, tarareando la canción de Sinatra y llenos de ilusión ya que hoy cruzamos “el charco” y nos vamos a NYC 🙂 Estos madrugones no duelen tanto como los del día a día ¿¡eh!? 😛  Desayuno rápido y a las 7h nos subimos a un taxi camino del aeropuerto (34€).

Nos dirigimos a los mostradores del grupo KLM y facturamos las maletas. Siempre hacemos el check-in online, de modo que en el aeropuerto podemos coger la cola rápida, lo que agiliza mucho el trámite.

La chica que nos atiende nos dice que podemos cambiar los asientos a unos en el lateral (la configuración del avión es 2-4-2) sin que nos varíe el precio, ¡así que genial! Y menos mal, porqué nos tocaba en el medio de los asientos de 4 y con un bebé detrás…

Pasamos los controles de seguridad y a mi me toca hacer el de drogas, vaya tela, el segundo este año… Todo en orden como era de esperar. Sacamos unos cuantos euros por si hiciera falta cambiar y pasamos el control de pasaportes para salir de la zona Schengen.

Tenemos tiempo, así que nos vamos a desayunar ya en la zona E del aeropuerto (13€).

Esta vez volamos con Delta, y lo mejor de todo es que ¡es vuelo directo a NY! Es nuestra primera vez con esta compañía.

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El embarque empieza puntual a las 9,40h pero nos pasamos una hora en el avión esperando a poder coger pista para despegar… ¡menuda cola para la pista central! Lo bueno es que esa hora se descuenta del tiempo total de viaje, es decir ya cuentan con ese tiempo y de las 8h de viaje que marcan las pantallas, 1h es de espera. ¿Lo mejor de ese rato? El vídeo con las normas de seguridad tan gracioso que tiene Delta.

El vuelo se hace ameno, acostumbrados a los panzones de horas que supone volar a Asia…, y el personal de cabina es muy atento.

Nos dan de picar al poco de despegar (bebida más pastas saladas y cacahuetes), luego comida (ensalada y lasaña), reparten botellines de agua y luego bocata, bebida y dulce choco.  Vamos que no pasamos hambre ni sed…

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Y tras 7h de vuelo, empezamos a vislumbrar el skyline de la ciudad, alucinante. Ver ese skyline, que tanto conoces por la tele y el cine, por primera vez con tus propios ojos te deja sin palabras.

El desembarque es rápido, nada más bajar del avión vamos al control de pasaportes. Tras 1 h de cola conseguimos pasar los dos juntos. El tipo de inmigración al ver nuestro pasaporte cambia al español, ¡gracias majo! Así me lo pone más fácil  aunque vaya, tampoco tiene mucha complicación… mira aquí para la foto, huellas de los pulgares, del resto de dedos, cuántos días venís y para adentro. ¡Ya estamos en suelo americano!

Recogemos las maletas que las han dejado junto a la cinta con todas las de nuestro vuelo y vamos hacia la zona de aduana. Allí nos preguntan de dónde somos y si llevamos jamón en la maleta, decimos que no (no llevamos comida), cuántos días estaremos y motivo de la estancia y si hemos estado antes en EEUU, yo le digo que es la 1ª vez y mi marido que ya había estado en Chicago, y listos, ya podemos salir de la zona de seguridad del aeropuerto.

Vemos una oficina de cambio que no está del todo mal y cambiamos 100€ a 98$ (cambio oficial 1€=1,14$, allí a 1,08$).

De ahí nos dirigimos a la estación del Airtrain, pagamos 5$ más 1$ de la tarjeta cada uno. Una vez en Jamaica Sta, compramos la tarjeta para el metro, escogemos la Metrocard de manera que tendremos viajes ilimitados por 7 días. Cuesta 30$ cada una (más 1$ de la tarjeta). Una vez tenemos abono, cogemos la línea E Express del metro hasta la parada 42 St Port Authority (42-PABT). En total 1h de trayecto que me paso observando a los neoyorquinos que suben a bordo y con la canción de Sinatra en mi cabeza 🙂

No es difícil usar el metro en NYC pero os dejo unas pequeñas instrucciones y un mapa 😉

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Al fin, salimos a la calle… ¡qué pasada, menuda sensación de déjà vu! Tardamos 10 minutos a pie en llegar de la estación al apartamento que alquilamos a través de Airbnb. Tal y como acordamos con la anfitriona, nos da la llave el conserje. Entre pitos y flautas nos han dado las 17h… conectamos el wifi del apartamento y avisamos a los nuestros de que hemos llegado. Y nada más asormarnos a la ventana del piso 12 dónde estamos, ¡alucinamos con las vistas del apartamento hacia Times Square!

El apartamento está la mar de bien, es el domicilio de la anfitriona ya que hay ropa en los armarios, pero por lo que deducimos debe viajar a menudo y aprovecha cuando no está para sacarse un extra para pagar un apartamento tan bien ubicado…

Aunque hay muchas ganas de empezar a conocer la ciudad, estamos agotados, así que decidimos echarnos una horita y recuperarnos un poco.

Y tras la pequeña siesta, y ya más descansados, volvemos al metro, línea E a Penn Sta. Nada más salir a la calle alucinamos, tenemos el estadio Madison delante y el Empire State a la izquierda, ¡guau!

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Huele de maravilla a hot dog, y no nos lo pensamos mucho, nos compramos un par en un puesto callejero con un refresco (10$).

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Caminamos junto a la gran oficina central de Correos hasta la tienda B&H pero está cerrada… Tengo algo mirado por internet que comprar aquí… así que amenazo con volver… me anoto los horarios de apertura, y caminamos 15 minutos hasta Times Sq para ver el meollo y las luces de neón y los coches de policía que tanto aparecen en las pelis… Y alucinamos de nuevo con el tinglao que tienen aquí montado y ¡el gentío que hay!

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A las 20h ya no podemos más con nuestra alma, así que pasamos por un 7-Eleven de vuelta al apartamento a comprar cena (unas porciones de pizza) y desayuno para mañana (café, muffins y donuts) por 13$ todo.

Cenamos, ducha y tras un último vistazo a la ciudad desde la ventana del apartamento, nos vamos a dormir a eso de las 21.30h.

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Caemos planos en la cama bajo el murmullo de la “ciudad que nunca duerme“.

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