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03/10/17: descubrimos un lugar único en Shanghai y ultimamos las compras en nuestro último día en China

Día 21: conocemos el Shanghai 1933

De nuevo nos levantamos sobre las 10h y tranquilamente bajamos desayunar al Starbucks cercano al hotel. Los dependientes deben estar hasta el moño de nosotros, pero tranquis que hoy es el último día que tendréis que hacer esfuerzos por entender nuestro ingles y nuestras señas 😛

Después de cargar las pilas, volvemos hacia el hotel ya que justo al lado está la parada del bus 220 que por 2Y nos lleva hasta el Shanghai 1933. Este es un lugar muy peculiar, y único en el mundo… y curiosamente no sale en las guías turísticas. Anoche estuvimos buscando por internet qué más hacer en la ciudad, intentando evitar las zonas repletas de turistas locales celebrando su semana de vacaciones… y dimos con este lugar.

La entrada es gratuita y es un lugar muy curioso de visitar, aunque desde fuera no invite mucho a entrar…

Se trata de un antiguo matadero construido en la Concesión Británica en 1933, siguiendo los patrones del Feng Shui, del circulo dentro del cuadrado, lo que da un aspecto de única pieza de cemento conformada por varias pasarelas unidas por puentes. Por lo visto fue una obra de ingeniería en aquella época en la que además tuvieron muy en cuenta los sistemas de ventilación, los circuitos de las reses, y la eliminación de residuos orgánicos.

Por lo visto los amantes de la fotografía del país lo visitan asiduamente buscando buenas capturas, y debo decir que es un emplazamiento genial para hacer fotos ya que los puentes y la estructura en si, te da mucho juego y mucho contraste de luces. Disfruté como una niña con mi réflex 🙂

Puedes ir subiendo por las 5 plantas que conforman el lugar, recorriendo los puentes y las distintas salas, hasta llegar a lo más alto dónde hay unas vistas del complejo geniales y de los alrededores con los grandes contrastes que caracterizan las ciudades chinas.

Además del lugar en si, aquí encontramos varias tiendas, restaurantes y hasta un museo de Fórmula 1 con piezas de coleccionista realmente chulas, entre ellas un casco firmado por Fernando Alonso 🙂

Antes de salir, echamos un último vistazo hacia arriba… la verdad es que este lugar está totalmente fuera de las guías turísticas de Shanghai y nos ha encantado, sin duda, recomendamos su visita.

Pasamos casi 2h recorriendo el complejo, y tras la visita, volvemos a la calle principal para coger de nuevo el bus 220 (2Y) que nos lleva de vuelta a la zona de Nanjing. Allí cogemos el metro hasta la parada del Museo de la Ciencia (3Y), vamos a echar otro vistazo al mercado del Centro Comercial AP Plaza. Compramos una mochila de piel para mi tras un regateo más duro que el del otro día, consiguiendo bajar de 990Y a 350 (de 125€ a 44€). 
Eso si, costó casi 20 minutos de estira y afloja, y unos cuantos “bueno, pues no pasa nada, me voy” con una sonrisa en los labios. Aunque os pueda parecer cara, la mochila era de piel buena y de ese estilo en Barcelona de los 90€ no bajan. Un año después de uso diario de ella, os puedo asegurar que la mochila sigue impecable como el primer día. Así que valió la pena el regateo.

Después de las compras, vamos a comer al mismo restaurante del otro día, y es que su lasaña estaba bien buena 🙂

Y tras las compras y la comida, volvemos al hotel antes de que cierren la estación de metro de East Nanjing. Nos echamos un rato y tras dejar las maletas preparadas para mañana salimos a cenar, escogemos un restaurante de un centro comercial, dónde comemos un filete y una hamburguesa con una cerveza y un refresco por 160Y.

Compramos algunas cosas para desayunar mañana en plan rápido en el supermercado que hay al lado del hotel, y nos vamos pronto a dormir, mañana nos espera un día muy largo…

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02/10/17: agobio absoluto en el acuario y caminata junto al Huangpu con vistas al Bund y al Pudong de Shanghai

Día 20: seguimos rodeados de muchos locales celebrando su fiesta nacional…

Hoy de nuevo nos levantamos tranquilamente a las 9,30h. Como cada día bajamos a desayunar al Starbucks cercano al hotel, dónde tomamos un dulce con nuestro ya tradicional frapuccino de té verde 😛 (104Y). Si, lo reconozco… me volví adicta a él 😀

Cogemos el metro hasta el Pudong (3Y), aunque somos conscientes de la sobre masificación de la ciudad de estos días queremos intentar ver alguna cosilla.

Ayer nos quedamos con las ganas, así que hoy decidimos entrar al acuario oceánico. Pagamos 160Y por persona después de hacer más de 30 minutos de cola para llegar a las taquillas y menudo error…

la cola para la taquilla…

No conseguimos ver más de un par de salas, ya que allí dentro nos encontramos con una cantidad de gente que ni os podéis imaginar, ¿¡pero cuántos miles de millones de chinos hay en China?! ¿¿¡¡Están todos aquí!!??

había un acuario con Fugu o Pez Globo

Para continuar la visita debemos entrar en un túnel acristalado de 155 metros y estamos rodeados por 3 millones de chinos dando empujones, gritando y acaparando todos los acuarios que hay, de manera que se hace imposible estar aquí. Esto no cumple con ninguna norma de seguridad sobre aforo… y sinceramente, lo vemos del todo inseguro. Solo podemos pensar en que si pasa algo, aquí nos quedamos en medio de la avalancha que se formaría y nos entra algo de claustrofobia… no nos había pasado nunca, pero de verdad que no os podéis imaginar la cantidad de gente que había, ¡se quintuplicaba el aforo seguro! Así que pedimos a una chica del staff que nos dejara salir como fuera de allí y nos dejó salir por donde habíamos entrado con cara de extrañada.

Decidimos dar un tranquilo paseo por el parque que hay junta la orilla del río Huangpu, aquí apenas hay gente y la verdad, ¡se agradece! Compramos un par de bebidas frescas en una máquina que encontramos y damos una buena caminata alejados del turismo local disfrutando de las vistas que ofrece el lugar tanto hacia el Bund como hacia los altos rascacielos del Pudong.

Cuando se hace la hora de comer, buscamos un McDonalds para comer… de verdad que no podemos más con su comida 😦

Al salir a la calle nos encontramos con que diluvia. Por suerte hoy vimos la previsión del tiempo y llevamos los chubasqueros que no dudamos en ponernos. Vamos hasta el metro en el que no cabe un alfiler, pero imitamos a los locales y a base de empujones y codazos (igual que hacen ellos) conseguimos subir al segundo convoy que pasa, llegando antes de las 16h a la parada de East Nanjing (3Y), y es que como nos dijeron en el hotel hace un par de días, cierran la estación antes de lo habitual con motivo de las celebraciones del Día Nacional. Para que veáis que no exagero en relación al gentío, ahí va un pequeño vídeo de la salida de la estación de metro…

Estos días nos los estamos tomando con mucha calma y aprovechamos para descansar ya que la Fiesta Nacional nos ha torcido los planes de visitar alguna ciudad cercana como Hangzou o Suzhou como teníamos pensado, ya que no hay billetes de tren disponibles…

Después de un rato de siesta, salimos a las 18h a dar un paseo por Nanjing East ahora que no llueve. Caminamos hasta la esquina con la Plaza del Pueblo entre luces de neón y centenares de chinos.

Entramos a algunas tiendas y me compro unas camisetas y una sudadera para el viaje de vuelta. Para cenar, decidimos entrar a un centro comercial a buscar restaurante, y damos con un pseudo japonés de los de trenecito. Cuesta 6Y el platillo… ¡y nos ponemos las botas! Por 96Y cenamos de lujo y evitamos sus picantes e irritantes, ¡el japo siempre es apuesta segura!

Caminamos de vuelta al hotel, mañana será nuestro ¡último día completo en China! Como no tenemos mucho sueño después de la siesta, aprovechamos para tomarnos el “súper mojito” con un 3% de alcohol que compramos ayer en un supermercado, ¡ojo que igual la pillamos! mientras vemos las paridas de programas que echan en la tele local, al más puro estilo nipón 😀

30/09/17: subimos hasta lo más alto del Pudong, recorremos el Central Park shanghaiano y le damos al regateo

Día 18: subimos a la Shanghai Tower y a La Perla, recorremos el Pundong entre nubarrones y descubrimos un poco más de Shanghai

Hoy nuevo día de levantarse sin despertador. Sobre las 9,30h salimos hacia un Starbucks cercano a desayunar nuestro habitual dulce con un frapuccino de té verde (104Y).

Luego cogemos el metro en Nanjing East y bajamos en la siguiente parada, Lujiazui (3Y). Hoy vamos a recorrer el cosmopolita barrio de Pudong. Ubicado al este del río Huangpu, comenzó su desarrollo en 1990 para convertirse en el nuevo centro financiero y comercial de China. En la actualidad el Pudong continúa creciendo para completar el skyline más representativo del país.

Salimos del metro hacia la Shanghai Tower cuando empieza a chispear… por las nubes que hay, tiene pinta de querer llover todo el día. En apenas 5 minutos estamos en las taquillas del edificio.

Pagamos 160Y pp y accedemos al gran hall dónde tiene una pequeña exposición sobre su construcción y otras torres de este tipo por el mundo. La Shanghai Tower es el edificio más alto de China con 632 metros de altura y 128 pisos, y el 2º más alto del mundo, aunque hay otros proyectos en marcha y es posible que quede desbancada en breve…

Esta zona se planificó en el 93 con la construcción de 4 grandes edificios que destacaran sobre el skyline de la ciudad: el edificio Jin Mao, (1998), el Shanghai World Financial Center (2008), la torre de telecomunicaciones Perla Oriental (1995) y la Torre de Shanghai (2015).

El observador de la Shanghai Tower es también el más alto del mundo (si como leéis, el del Burj Kalifa está a menos altura que éste) y se encuentra en el piso 118 a 546m. Subimos hasta él con el ascensor más rápido del mundo. Si, a los chinos les mola esto de hacer cosas con récords mundiales… 🙂 el ascensor sube a una velocidad de ¡¡70 metros/segundo, casi cuesta aguantar los pies pegados al suelo!!

La verdad es que subiendo a toda velocidad nos acordamos de la experiencia en otros miradores como los que visitamos en New York o en Japón

Desde lo más alto del edificio hay unas vistas fabulosas sobre toda la ciudad y curiosamente es el primer observatorio de este tipo al que subo que tiene ¡¡los cristales limpios!! No sé cómo se lo montan pero va de perlas para poder echar fotos decentes a pesar de la cristalera.

En la foto anterior tenemos de frente el Financial Center coloquialmente conocido como el “abrebotellas” de 492 metros, y el edificio de Jin Mao de 420,5 metros, dicen que la estructura recuerda a un tronco de bambú… no os sabría decir… lo que si es más que evidente que la Shanghai Tower es bastante más alto que ambos 🙂 Los dos cuentan con miradores también y albergan hoteles de lujo en las plantas medias-superiores.

Aprovechamos para comprar un imán para la colección viajera en la tienda del observatorio de la Shanghai Tower antes de salir y echamos un último vistazo hacia arriba desde la base de la torre.

Volvemos al metro y aprovechando que no llueve, bajamos en la parada Century Park. Pagamos los 10Y pp que cuesta entrar al parque y damos un paseo por el “Central Park” de Shanghai, y es que es la mayor zona verde de la ciudad. Fue construido en el 2000 como conmemoración al cambio de siglo, de ahí su nombre.


Aquí nos pasa algo que aunque habíamos leído, no nos habíamos encontrado aún. Nos dirigimos hacia un quiosco a comprar agua y la señora cierra el chiringuito al ver que nos acercamos diciendo que no con las manos… por lo visto prefiere perder la venta a pasar “un mal rato” con el idioma. Y lo digo entre comillas porque no creo que seamos complicados, si no hablan inglés nos limitamos a señalar lo que queremos, indicar la cantidad con los dedos y pagar. ¡Simplicidad ante todo! Conseguimos comprar agua en otro quiosco sin problemas…

El parque es bonito pero como todo en China, ¡¡es inmenso!! Cometimos el error de no alquilar unas bicis/tándem para recorrerlo y la verdad es que nos dimos una buena caminata…


Tras una hora de paseo salimos hacia Century Avenue, y llegamos caminando sobre un paseo elevado al Museo de la Ciencia. Pero nuestro objetivo no es entrar al museo si no al gran mercado de fakes y souvenirs que hay bajo suelo, junto a la estación de metro, el Centro Comercial AP Plaza.

¿Y porqué uno de los pocos mercados de la ciudad está tan escondido? Pues por lo visto al gobierno chino no le gusta la fama mundial que le dan las falsificaciones, y ha cerrado la gran mayoría de mercados de este tipo del país y por ello, los pocos que sobreviven están escondidos para que no se les vea mucho… debo decir que fue el sitio dónde ¡más occidentales vimos en todo el viaje! Vaya, vaya… ¡así que estaban todos aquí escondidos haciendo compras!

Son más de las 14h, así que primero buscamos dónde comer. Nos decantamos por un restaurante que ofrecen comida italiana. Tomamos un par de lasaña que nos saben a gloria con unos refrescos (110Y).

Después damos una vuelta por el inmenso mercado, compramos una mochila de piel para mi marido tras un duro regateo en el que conseguimos bajar de 700Y a 200Y. Os aseguro que el regateo en el sudeste asiático es duro, pero ¡aquí es tremendo, los chinos son duros de pelar!

Entramos al metro y bajamos de nuevo en Lujiazui (3Y), pero esta vez salimos hacia la Perla de Oriente. De nuevo llueve así que nos echamos una carrera hasta la entrada de la emblemática torre.

Conocida oficialmente como la Perla de Oriente, la torre telecomunicaciones es el símbolo de la ciudad y el edificio más fotografiado de Shanghai. Su construcción en 1995 marcó el inicio de la China actual, un país que, con grandes esfuerzos hoy es una potencial mundial. Tiene diversos miradores de 360º. Nosotros compramos la entrada que incluye el acceso a la base y a la esfera central (160Y) ya que subir a la superior es bastante más caro, y no creemos que tengamos mejores vistas que las de esta mañana en la Tower.

Subimos a lo más alto que nos permite la entrada, y tras disfrutar de las vistas panorámicas sobre el río, bajamos unos metros dónde hay otra plataforma pero con el suelo de cristal 🙂 A pesar de tener menos altura que esta mañana, el cristal da la sensación de estar mucho más altos.

Aunque lo mejor de este lugar no son las vistas, si no ver a los chinos entrar en pánico cuando pisan el cristal 😀 Nos llama la atención que son pocos los que se atreven a pisar en el centro del cristal, muchos se quedan sobre las guías metálicas que sostienen la estructura, y la mayoría nos miran con cara desencajada a los que si pisamos el cristal, deben pensar que estamos completamente locos 😛

Pasamos un buen rato aquí arriba. Luego bajamos a la planta 98 dónde hay un espectáculo audiovisual bastante chulo y de aquí a la planta 95 en la que hay máquinas de recreativos y una pequeña montaña rusa con realidad virtual, pero los 60Y que piden por persona nos parece caro para lo que parece, y bajamos a la base sin probar la atracción.

Al salir sigue lloviendo y ahora con más fuerza, así que no nos queda otra que comprarnos un paraguas (20Y) para no llegar al metro chorreando…

Cogemos el metro para volver al hotel (3Y). Por suerte el hotel está a unos 200m de la boca del metro porqué aquí ¡llueve a cántaros! A pesar del paraguas, llegamos chorreando al hotel… ¡menudo aguacero!

Descansamos un rato y sobre las 19,30h salimos a cenar aprovechando que ha amainado la tormenta. Vamos a uno de los centros comerciales que tenemos cerca del hotel y nos decantamos por otro italiano con buena pinta. Pedimos un par de pizzas con unos refrescos (120Y).

Volvemos al hotel y tras una ducha, nos vamos a dormir… mañana es la Fiesta Nacional y no sabemos cómo nos afectará… por el momento el hotel nos ha informado que la parada de metro más cercana cierra a las 16h del 1 al 4 de octubre, los días que nos quedan aquí vaya…

29/09/17: recorremos la ciudad antigua y la concesión francesa de Shanghai

Día 17: descubrimos el Shanghai más tradicional

Hoy no suena el despertador… sobre las 9h nos levantamos y vamos a un Starbucks cercano a desayunar (104Y), ¿he dicho ya que me pirra el frapuccino de té verde que tienen aquí? 😛

Hoy dedicaremos el día a conocer el casco antiguo de Shanghai o como la conocen aquí, la Ciudad Antigua. Estas calles siguen exactamente el recorrido de la antigua muralla que se levantó en el siglo XVI para proteger Shanghai de los ataques de piratas japoneses.

Vamos caminando durante unos 20 minutos hasta llegar al Templo del Dios de la Ciudad. Pagamos 10Y y entramos al complejo repleto de mujeres pidiéndole al dios de la ciudad armonía y riqueza.

Este templo taoista está dedicado a Qin Yubo, un académico del siglo XIV al que el emperador Zhu Yuanzhang ofreció un alto cargo que rechazó repetidamente. Tras su fallecimiento, Zhu le elevó al rango de dios protector en un edicto que rezaba: “Qin Yubo no fue mi oficial en vida, pero va a bendecir a mi pueblo después de su muerte”. Su estatua está en una sala secundaria y no debe confundirse con la de Huo Guang, un general del periodo Han que fue el primer “patrón” de la ciudad y ocupa la cámara principal.

Tras la visita, salimos hacia el bazar de Yuyuan, calles y casas de estilo tradicional repletas de tiendas de souvenirs y puestos de comida. Es un lugar bonito dónde darse un paseo aunque no compramos nada ya que todo es muy ¡fake y carísimo!

Recorriendo el puente en zigzag sobre el lago, llegamos a la entrada a los jardines de Yuyuan (40Y). ¿Y porqué el punte hace zigzag? Pues porque los chinos como la mayoría de asiáticos son muy supersticiosos y creen que los fantasmas solo pueden ir en línea recta y no pueden subir escalones, por ello los pabellones y los puentes que dan acceso nunca se encuentran alineados y hay grandes escalones para acceder a su interior.

Los jardines mantienen el estilo tradicional chino, repleto de pabellones, jardines, estanques… y ¡mucha gente! Se nota que se acerca la fiesta nacional porque todo está repleto de ¡chinos escandalosos!

lo que más me gusta de los edificios tradicionales chinos son ¡sus tejados!

Como ocurre en muchas ciudades asiáticas, este es un lugar de contrastes. Estás en un jardín de estilo tradicional con los altos rascacielos del Pudong de fondo 🙂

Aún así, nos gusta recorrer este lugar. Tras la visita, caminamos hasta el metro Yuyuan Garden y cogemos un par de líneas para llegar a la parada Xujiahui (3Y), en la concesión francesa. Aunque la idea inicial era visitar algunas iglesias y parques representativos de esta zona habitada por soldados franceses en la II Guerra Mundial, decidimos echar un vistazo a las tiendas y hacer algo más de ocio. Hay muchísima gente por todas partes y las visitas turísticas se hacen bastante agobiantes…

Entramos a un par de centros comerciales a echar un vistazo a las tiendas y comemos en un restaurante español.. si, tras 17 días en China ¡echamos de menos nuestra comida! Pedimos unas bravas, dos paellas individuales y dos refrescos por 206Y. Es carillo pero es un capricho y aunque estos chinos tienen mucho que aprender sobre cocina española porque como podréis ver en la foto la paella llevaba salmón y alioli, ¡nos sabe a gloria!

Vimos por internet que el centro comercial Pacific Digital Plaza era un buen lugar dónde comprar electrónica y lo tenemos al lado, así que entramos pero solo le damos una vuelta a la 1ª planta y salimos agobiados por la insistencia de los 3000 dependientes que había todos intentando a la vez que miráramos su género… ¡¡qué pasada!!

Volvemos al metro y bajamos en la parada Shaanxi Rd (3Y) con la intención de ir a un cat café que habíamos visto recomendado pero tras 15 minutos a pie (las distancias de nuevo son enormes) llegamos al lugar y vemos que han cerrado el negocio… ¡vaya chasco! No es la 1ª vez que nos pasa en este viaje, y es que las comunicaciones y la información son tan escuetas y antigua que no es del todo fiable lo que encuentras por internet…

Nos llama la atención que Shanghai, a pesar de ser una de las ciudades más grandes del mundo y de albergar la friolera de casi 24 millones de habitantes, en muchos de sus barrios tenemos la sensación de estar en un pueblo en el que tienden la ropa en varas de bambú colgadas entre las ventanas y los cables de la luz como podéis ver en la foto.

Decidimos volver al hotel a descansar, así que regresamos al metro y tras 3 paradas estamos en Nanjing East (3Y).
Después de una buena siesta, salimos a recorrer la zona peatonal de Nanjing East Rd. Esta enorme avenida es quizá la calle más importante de Shanghai. Abundan los rascacielos, hoteles, restaurantes, centros comerciales y tiendas de grandes marcas.

Entramos a varios centros comerciales a mirar tiendas y en uno de ellos vemos un stand de Kumamon, ¡la mascota de Kumamoto! Y la memoria se va de cabeza a 4 años atrás cuando por estas fechas visitábamos la ciudad en nuestro 2º viaje a Japón.

Me compro una camiseta y una sudadera en un H&M por un precio similar al de casa y luego nos vamos derechos a un McDonalds a cenar (68Y). De verdad, no puedo más la comida local… y eso que no soy nada tiquismiquis para comer… pero entre irritantes y picantes ¡tengo el estómago fatal! Tras todos estos días por el gigante asiático llegamos a la conclusión que el símbolo de China no es el panda, es la guindilla 😛

Paseamos otro poco y con el wifi que “robamos” a la Apple Store ampliamos el seguro de viaje con World Nomads por 2 días más para que nos llegue hasta el día de vuelta a casa, si es muy friki y muy cutre lo que acabo de decir pero llevábamos días intentándolo con el wifi de los hoteles y ni usando diferentes VPN podíamos. ¡Usar internet en China es todo un problema!

Hecho el trámite volvemos al hotel, parando antes en un súper a comprar dulces y agua (43Y), compramos también una lata de Mojito que metemos en la nevera de la habitación para tomarla mañana fresquita, a ver qué tal… 
Ducha y a dormir, mañana toca recorrer el Pudong 🙂

23/09/17: conocemos osos panda en su hábitat en el Panda Base de Chengdu

Día 11: otro de los grandes días del viaje… visitamos a los pandas 🙂

El despertador suena a las 8h. Bajamos a desayunar al Starbucks que tenemos enfrente (101Y) y luego paramos un taxi. Antes de subir le muestro al conductor el nombre en chino del Panda Base y le pido que encienda el taxímetro. Accede y subimos, y en unos 40 minutos y por 41Y llegamos al Panda Base o Centro de Investigación y Cría del Panda Gigante (en chino simplificado se escribe de la siguiente manera: 成都大熊猫繁育研究基地). La otra opción para este trayecto es el transporte público que aunque sale un poco más barato, debes tomar 3 buses y se tardan 2h 20 minutos… así que como no tenemos ganas de complicarnos la vida, ya veis que tomamos un taxi y vamos a la vía rápida. Realmente creo que no compensa el transporte público porque ahorras unos pocos yuanes y tardas más del doble.

Los pandas gigantes sólo se pueden encontrar en las provincias de Sichuan, Shanxi y Gansu. Se estima que actualmente quedan menos de 2.000 pandas gigantes por lo que fueron incluidos en la lista internacional de especies de flora y fauna en peligro de extinción. Una de las iniciativas del Gobierno chino para proteger a los pandas gigantes, fue abrir el Panda Base Chengdu a unos 11 kilómetros de la ciudad de Chengdu en 1987, un centro de conservación de estos animales imitando su hábitat natural y protegiendo la especie. Lo bueno del lugar (además de su labor, ¡¡of course!!) es que se pueden ver a estos osos tan especiales en un entorno lo más parecido al suyo.

el parque se encuentra en un bello bosque de bambú

La mejor hora para visitarlo es por la mañana, entre las 8 y las 10, que es cuando los cuidadores le dan el desayuno a los pandas. Os dejo su web por si queréis saber más sobre el lugar 😉

Pagamos los 51Y pp de la entrada y accedemos al gran parque. Es fácil desorientarse aquí porque es enorme, por lo que os recomiendo coger un mapa al entrar aunque los veréis en grandes paneles por todo el parque. Hay varios espacios en los que tienen pandas (adultos, jóvenes y bebés) y también cuidan a pandas rojos, que aunque comparten nombre y espacio, en realidad son otra especie muy parecida al mapache.

Descubrimos que la dieta diaria de un panda adulto requiere, un mínimo de 12 kilos de bambú y que cuando no comen, se dedican a dormir como marmotas mientras digieren la comida, y la verdad es que tienen posturas de lo más curiosas para dormir 🙂

Viéndolos, no podemos evitar acordarnos de los pandas que vimos hace unos años en nuestro primer viaje a Japón, aunque sin duda, poderlos ver en su entorno es mucho más recomendable para todos que en un zoo. Recordad que ¡nos gusta hacer turismo responsable siempre que podemos!

Pasamos casi 3h recorriendo el parque, haciendo montones de fotos y vídeos de estos fabulosos animales. Son adorables, dan ganas de achucharlos… aunque luego piensas que en realidad son osos y se te pasan las ganas al ver las zarpas que tienen 😛

Nosotros comenzamos la visita viendo los pandas rojos y luego nos encaminamos hacia la zona dónde están los más peques del parque, aunque ya veis que por el camino encontramos alguna zona de adultos jóvenes.

En las guarderías se encuentran las crías más pequeñas juntos a sus madres que son las encargadas de cuidarlas. Las más pequeñas no están expuestas al público y las que tienen algún mes de edad, las puedes ver a través de vitrinas, como éstas o las del siguiente vídeo con su madre, aunque solo dejan visitarlas pocos ratos al día.

Luego vamos a ver a los más senior del parque, que ya han comido y se pegan unas siestas tremendas… ¡en las copas de los árboles! La verdad es que nunca me hubiera imaginado que estos bichos durmieran ahí 😛

Aunque todavía pillamos a alguno en pleno banquete.

Después nos encaminamos a las zonas dónde habitan los jovenzuelos. Se nota que son más activos e interactúan más entre ellos. Aquí vemos a un par haciendo de las suyas mientras comen. Estuvimos más de 15 minutos aquí fascinados mirando a los osos.

Nos parece alucinante poder ver a estos bonitos animales en su hábitat. Me siento igual de afortunada que cuando vimos orangutanes en la selva de Borneo en Indonesia.

Antes de salir compro dos peluches de oso panda para la colección de peluches viajeros, la mía y la de mi sobrino (178Y los dos). Desde que mi hermana se quedo embarazada le he traído peluches de los grandes viajes (Japón, Indonesia, New York, Tailandia…).

para mi piltrafilla favorito 🙂

Para la vuelta al hotel decidimos hacer lo mismo que a la ida y coger un taxi. Ahora hay mucho más tráfico por lo que tardamos algo más en llegar al hotel (52Y). Dejamos las compras en la habitación y salimos a comer al Centro Comercial que hay frente al hotel. Volvemos al japo de anoche pero esta vez le enseñamos en chino “sin picante por favor”, la camarera sonríe y asiente. Ella que ría lo que quiera pero mi estómago no acepta más picante 😛

Y realmente nos trae la comida sin nada de picante, y hoy si y por fin, ¡nos sabe deliciosa! Un par de platos de noodles, unos dumplings y un tonkatsu con una cerveza por 91Y.

Llevo un catarro encima tremendo y aunque teníamos apuntados un par de templos para visitar por la tarde decidimos descansar. Pasamos por el Carrefour que hay en el centro comercial, y después de echarnos unas risas porque estamos en un Carrefour chino y enviarles unos vídeos a los nuestros con el cachondeo, compramos cosas para desayunar mañana y para la cena de hoy.

Puede parecer muy complicado pero no lo es para nada ya que las “grandes marcas” están en todas partes…

¡¡me encantan los Pocky de té verde, siempre que voy a Asia los como!!

De vuelta en el hotel, nos echamos una buena siesta, y luego mientras se leva la ropa en la lavadora-secadora de la habitación, nos vamos al spa a terminar de pasar la tarde. Necesitábamos un poco de relax que ¡no parece que estemos de vacaciones¡ 😀

Cenamos la ternera que compramos antes con algo de fruta. ¡Qué alegría poder comer un poco “normal” después de tantos días y sobretodo sin picante! Nos vamos a dormir sobre las 23.30h, súper relajados después de la tarde de spa 🙂

15/10/16: último día en Bangkok de compras en Chatuchak y paseos por Chit Lom

Día 15: últimas compras antes de volver a casa

Penúltimo día en Tailandia y decidimos tomárnoslo con calma… nos levantamos a eso de las 9h. Desayunamos en la habitación lo comprado ayer y tranquilamente salimos hacia el BTS Mo Chit para ir a recorrer el mercado de Chatuchak que abre los fines de semana. Es el mercado más grande de Asia y cada fin de semana recibe unas ¡200.000 visitas!

Nos perdemos durante dos horas por sus cientos de puestos y compramos un imán, unas figuras de elefante en madera, un mini-tuk tuk para casa, y un cuadro. ¡Nos vamos bien cargados!

Nos compramos un batido de te verde con grass jelly para refrescarnos un poco porque hace un calor terrible, y luego volvemos al BTS, de Mo Chit a National Stadium por 45 baths pp. Vamos al hotel a descargar y descansar un poco de tanto calor.

Decidimos comer aquí, hacen sets por 159 baths cada uno, el mío es de ensalada con pad thai y agua, y el de mi marido de ensalada con espaguetis y agua. Comemos de maravilla 🙂

Subimos a la habitación y nos echamos un rato. Después vamos a darnos un baño a la piscina del hotel. Los planes iniciales para hoy eran otros, pero el fallecimiento del rey tiene el país paralizado… así que tarde de relax que también nos viene bien 🙂

A eso de las 18h, salimos de nuevo a la calle y recorremos los centros comerciales que hay desde National Stadium hasta Chit Lom… en ellos encuentras sobretodo grandes marcas a un precio estándar, y aunque no compramos nada pasamos una hora y media de paseo. La verdad es que hoy entre que estamos cansados, que hace un calor y una humedad terrible y que no logramos saber qué está abierto y qué no, se nos hace un poco rollo… ya tenemos ganas de volver a casa.

el tráfico en Bangkok es terrible…

scalextric!

aprovechamiento del espacio: en las alturas metro y peatones, en la calle tráfico a motor

pasarelas peatonales de Chit Lom

Decidimos ir a cenar al MBK, así estaremos más cerca del hotel. De nuevo escogemos un restaurante japo dónde sirven sets de sopa, arroz y tonkatsu o sopa y katsudon con una pinta tremenda… pedimos dos sets de tonkatsu, té verde para beber y helado por 420 baths. Cenamos de maravilla… siempre digo que si me quieres hacer feliz, ¡dame de comer japonés! ¡Me pirra!

Pasamos por un 7/11 de camino al hotel a comprar desayuno para mañana. Hacemos las mochilas y aunque llevamos menos ropa porque siempre aprovechamos para ir dejando por el camino las camisetas pasadillas, hemos comprado tantas cosas que tenemos que hacer Tetris 😛 Y sobre las 23h nos vamos a dormir, mañana nos espera un día eterno…

08/10/16: visitamos el P. N. Doi Inthanon, sus templos, sus poblados y sus cascadas

Día 8: recorremos los lugares más importantes de Doi Inthanon, al norte de Chiang Mai

Nos levantamos a las 7h y bajamos a desayunar. Hoy también tenemos tour contratado con Tu guía en Chiang Mai, pero esta vez para ir a visitar el Parque Nacional de Doi Inthanon, al norte de Chiang Mai. Nos recogen sobre las 8.30h con una minivan y pasamos a buscar a otras parejas por sus hoteles; cuando estamos todos nos ponemos en marcha. Menudo grupo variopinto… unos flilipinos, unos ingleses, tres parejas de chinos y nosotros, esta furgo parece una convención de la ONU 😛

Tras unos 40 minutos de trayecto paramos en una estación de servicio, nos compramos un par de cafés por 26 baths, y aprovechamos para ir al baño también. Tras 10 minutos de parada en boxes, nos volvemos a poner en marcha y tras una hora de camino por una carretera de montaña bordeada de un bonito paisaje, llegamos al Parque Nacional. Hay que pagar una tasa de 300 baths pp (nos va incluido en el tour). El guía que llevamos es un tailandés que habla inglés y chino, así que va haciendo las explicaciones por partida doble, primero en inglés y luego en chino, es un tipo algo particular aunque amable y muy atento con todos, durante el trayecto nos ha ido explicando la historia de su país, de su ciudad y de cómo llegó el Doi Inthanon, siendo la montaña más alta de Tailandia con 2565m de altitud, a ser considerado Parque Nacional.

La primera parada es la cascada Sirithan. Se trata de un salto de agua de unos 40 metros de altura bien bonito. Se llega al mirador por una escalera entre la vegetación. No hay mucha gente aquí, así que podemos disfrutar de las vistas.

Volvemos a la van y la siguiente parada es en la zona de Mae Klang, en un poblado Karen, formado por un grupo de gente proveniente de Myanmar por motivos políticos (imaginamos que refugiados políticos) que se afincaron en esta zona de Chiang Mai.

Son campesinos y artesanos, se dedican al cultivo de arroz y a tejer ropas que luego llevan a vender a la ciudad.

hay unos bonitos arrozales en esta zona a los que nos podemos acercar…

Entramos en uno de los talleres dónde podemos ver cómo las mujeres usan los telares y la seda. Puedes comprar alguno de los productos que hacen pero no te obligan como ocurre con algunos tours programados. Si quieres bien, y si no solo los visitas y te despides con una sonrisa 🙂

Algunas casas ofrecen café que producen en la zona, y podemos probarlo gratis en una de ellas. Aquí vemos uno de los escarabajos más grandes que he visto en mi vida.., ¡qué impresión!

De allí vamos hacia la cascada Wachiratan. Se trata de un salto de unos 100m y parecer ser que es de las más grandes del país. El entorno es espectacular, entre vegetación y cascadas más pequeñas… cae con tanta fuerza el agua que parece que llovizne. También aquí hay pocos visitantes, así que podemos disfrutar del entorno con calma.

Tras visitar la cascada, el guía nos dice que vamos a comer aquí (también incluido). Nos sirven una sopa de jengibre con setas, tortilla, pollo picante con judías verdes, revuelto de verduras y arroz. No está mal aunque es todo muy picante para mi gusto.

Tras una hora para disfrutar de la comida con calma y poder ir al baño, volvemos a la furgo. La siguiente parada es la cima del Doi Inthanon (2565 m.) y el único lugar de Tailandia donde puede helar, de hecho al bajar de la furgo se nota un descenso de temperatura respecto al resto de lugares dónde hemos estado y un cartel indica que hay ¡8ºC!

Caminamos hacia la estupa del rey Inthawichayanon que se encuentra en la cima. Se trataba del último rey de Chiang Mai, quién logró la paz en la zona de Chiang Mai y unificó Tailandia. Por lo visto estaba tan enamorado de esta montaña que invertía grandes esfuerzos para preservar sus bosques, y pidió que parte de sus cenizas fueran enterradas aquí.

Recorremos un pequeño sendero de unos 20 minutos, conocido como el Ang Ka Luang.

Es un paraje bonito, entre árboles cubiertos de musgo… nos encontramos en el punto más alto de Tailandia… el guía, quién se hace llamar David, nos explica que esta montaña además de ser la más alta del país, es la última de la cordillera del Himalaya.

Volvemos al coche y nos llevan a visitar el templo más grande del Parque, dedicado al rey Bhumibol Adulyadej y a la reina Sirikit. Cuenta con dos grandes pagodas gemelas la Phra Mahathat Napha Methanidon y Phra Mahathat Naphaphon Bhum, decoradas con bonitos relieves dedicados a Buda y otras divinidades, y rodeadas de vistosos jardines de estilo oriental.

Empezamos por la gran pagoda de la izquierda. Hay una buena escalinata aunque vemos que junto a ellas hay unas mecánicas, así que no dudamos mucho que a pesar de la altura del lugar, hace un bochorno tremendo… Rodeamos la estupa y entramos a su interior dónde encontramos un gran Buda.

Bajamos y nos dirigimos hacia la pagoda de la derecha, a la que también puedes acceder por unas escaleras mecánicas. Hay una buena vista del entorno, de la otra pagoda y de los jardines traseros. También tenemos la vista de unos nubarrones que se acercan y amenazan con descargar…

Aquí estamos unos 45 minutos. Tras la visita, volvemos a la furgo y nos llevan al Kun Mae, un lugar dedicado al cultivo de flores y café (es la única plantación de café del país).

Tiene unos bonitos jardines y cuenta con la única plantación de café del país. Puedes tomar uno recién hecho y comprarlo para llevarlo a casa. Nos tomamos un café cada uno por 45 baths mientras charlamos con el guía y los filipinos del grupo.

Sobre las 15,20h volvemos a la furgo y ponemos rumbo a Chiang Mai, dónde nos dejan en el hotel sobre las 17,30h tras haber repartido al resto del grupo en sus respectivos alojamientos. Pasamos un momento por la lavandería a recoger la ropa que dejamos ayer y que ya está lista y ahora si, vamos a descansar un rato.

A las 19h salimos buscar un tuk-tuk para ir al bazar nocturno de nuevo, pactamos 80 baths con una tuk-tukera que lleva a una niña de unos dos años sentada en su falda mientras conduce, situación surrealista…

Damos una vuelta por la zona del mercado que nos faltó la otra noche, pero no vemos nada que nos llame la atención… nos apetece cenar pizza y el único restaurante que vemos es súper caro (400 baths el plato), así que cogemos otro tuk-tuk por 80 baths y vamos a cenar a un restaurante italiano que hay justo debajo del hotel y con buenos comentarios en Google, La Bella Italia. Cenamos un par de pizzas deliciosas, con refresco y cerveza por 500 baths. No es barato pero un caprichito de tanto en tanto no está mal 🙂

Tras la cena, subimos a la habitación… estamos a la mitad del viaje y el cansancio hace mella, así que nos vamos a descansar.

06/10/16: conocemos los grandes templos de Chiang Mai y le damos al regateo en el Night Market

Día 6: hoy conocemos el Wat Phra Sing, el Doi Suthep y el mercado nocturno de Chiang Mai

Hoy nos levantamos con la calma a eso de las 8,30h tras haber dormido toda la noche del tirón, necesitábamos una cama 😛

Nos arreglamos y bajamos a desayunar al restaurante del hotel ya que en éste lo tenemos incluido. Cuando volvemos a la habitación vemos que ¡diluvia! Así que esperamos un poco a ver si afloja y por suerte en pocos minutos escampa y sale el sol.

Caminamos unos 15 minutos hasta el Wat Phra Sing, uno de los templos budistas más importante de la ciudad. Pagamos 20 baths cada uno para entrar. En este templo no se puede entrar con camiseta de tirantes ni pantalones cortos o muy ajustados, ellos te prestan un pañuelo para taparte, pero yo que ya lo sabía llevo el sarong que me compré en el viaje a Indonesia.

El recinto es muy bonito, y además del edificio principal que alberga al Buda más venerado de la ciudad, cuenta con varios edificios y estupas o chedis doradas en sus jardines traseros.

Nos estamos un rato por el templo mientras escuchamos las oraciones de los monjes provenientes del interior del edificio principal. Se respira paz en este lugar…

Tras la visita, pactamos precio con un conductor de songthaew para ir al templo de Doi Suthep situado a las afueras de la ciudad, conseguimos pactar 600 baths i/v los dos con una hora de espera allí mientras visitamos el templo. Sé que lo podríamos haber sacado por menos, pero el calor hace mella, solo hay este conductor aquí y no hay ningunas ganas de regatear… hay una opción más económica por 100 baths pp pero tienes que montar tú un grupo de 8 personas, y con la solana que pega no vemos a nadie con ganas de ello…

de camino al Doi Suthep

Tras 40 minutos de trayecto montaña arriba, llegamos al monasterio más importante de la ciudad. Pagamos 30 baths cada uno de entrada tras haber subido una buena escalinata que nos recuerda en parte a los dibujos de Son Goku 😛

El lugar nos encanta, aunque hay demasiada gente visitándolo para mi gusto. Se trata de uno de los templos más sagrados al norte de la ciudad. Fundado en 1383 durante le reinado de Keu Naone, sus orígenes están teñidos de misticismo. Cuenta la leyenda que un monje llegado de Sukhotai aconsejó al rey de Lanna fundar un templo con la milagrosa réplica de una reliquia de Buda conservada en el Wat Suan Dok. La réplica se cargó a lomos de un elefante blanco, que vagó por la montaña hasta caer muerto en este lugar, el “elegido”. En la terraza de la 1ª planta se documenta la historia del templo con un santuario dedicado a Sudeva, el ermitaño que vivió en el monte, y una estatua del elefante que subió la reliquia.

En la terraza de la 2ª planta hay una pintoresca chedi dorada que conserva la reliquia; la corona una sombrilla de cinco niveles que conmemora la independencia de la ciudad del dominio birmano y su unión con Tailandia.

Compramos una campanilla que hace una música muy suave por 250 baths, ale ya tenemos nuestro ¡primer recuerdo viajero!

Seguimos recorriendo el recinto del Doi Suthep, ¡es enorme! Encontramos algunos templos más que lo conforman y damos con unas terrazas con unas vistas geniales de la ciudad de Chiang Mai.

Nos llama la atención que hay un ruido muy estridente de tanto en tanto… cuando llegamos a la salida vemos que se trata de una especie de grillo… ¡¡vaya potencia!!

Nos compramos un par de helados en un puesto que hay junto a la salida por 40 baths y bajamos la larga escalera de vuelta a la furgo. ¡Nos ha pasado la hora volando!

Tras 40 minutos de bajada, y de vuelta en el Phra Sing le pagamos lo acordado, y vamos a buscar un sitio dónde comer, que a estas horas ya aprieta el hambre… nos decantamos por un restaurante de comida local en el que tomamos una comida deliciosa con un par de refrescos por 280 baths.

Decidimos pasar un momento por el hotel, pero con esta chicharrina no tenemos ganas de andar, así que pactamos con un tuk-tukero que por 50 baths nos lleva en apenas 5 minutos.

Hacemos parada en boxes, descargamos un poco la mochila y nos vamos dando un corto paseo hasta Patthama Tour (Tu guia en Chiang Mai) a pagar las excursiones que tenemos reservadas para mañana y pasado. El dueño de la agencia es un catalán afincado aquí hace unos años, no se encuentra en la oficina pero la chica que nos atiende le llama por teléfono y me lo pasa para hablar con él. Nos explica los detalles de las excursiones y nos recomienda algunas cosillas que hacer en la ciudad. Pagamos lo acordado y volvemos hacia el hotel en un corto paseo, parando a medio camino a tomarnos unos capuccino por 130 baths, y a comprarme unos pantalones en un taller local dónde la chica los cose a mano (dos pantalones por 200 baths).

Descansamos un poco, nos damos un baño en la piscina y sobre las 19h salimos a buscar un tuk-tuk que nos lleve al bazar nocturno, acordamos 80 baths para el trayecto.

Alucinamos con la cantidad de puestos que hay, aunque claramente se trata de un lugar enfocado a los turistas.

Hay un grupo de mujeres tocando música Thai y nos deleitamos unos minutos escuchándolas.

Compramos dos camisetas de chico por 250 baths, dos de chica por 260 baths y unas campanillas para la meditación por 250 baths… aunque les regateamos lo que podemos, son duros de pelar y alguno incluso se enfada si les regateas, lo cuál nos llama la atención ya que suele ser el deporte nacional…

Tras una hora y pico, y habiendo visto sólo una pequeña parte del mercado, decidimos entrar a un McDonnalds a cenar, y seguir con la tradición de “McDonnalds por el mundo” 😛

Una vez cenados, salimos a buscar un tuk-tuk que nos lleve de vuelta al hotel, encontramos a uno que nos lleva por 80 baths.

Son casi las 22h cuando llegamos… ducha y a dormir que ¡estamos agotados!

04/10/16: conocemos el Chinatown de Bangkok antes de partir hacia Chiang Mai

Día 4: nueva jornada de momentos y experiencias inolvidables…

Hoy nos levantamos pasadas las 8h. Desayunamos, nos arreglamos y cerramos las mochilas. Bajamos a recepción para hacer el check-out y pedimos que nos guarden las mochilas por una hora.

Vamos al cercano templo Wat In o del Gran Buda de Pie. Su entrada es gratuita y además de varios edificios para la oración, cuenta con un gran buda dorado de 32 metros de altura plantado de pie.

Tras la visita, volvemos al hotel a recoger las mochilas y pedimos un taxi que nos lleve a la estación de trenes de Hua Lampong. El trayecto nos cuesta 75 baths. Dejamos las mochilas en la consigna de la estación por 60 baths c/u. Aunque por el tamaño deberían habernos cobrado 40 por cada una, preferimos no decir nada y que nos guarde bien las mochilas…

Más liberados, cruzamos la calle y vamos a la oficina de 12go quiénes nos hicieron de intermediarios para comprar los billetes del tren nocturno a Chiang Mai. Intercambiamos el boucher por los billetes y nos devuelven 200 baths porqué por lo visto al hacer la compra de los billetes salieron más baratos de lo previsto.

Luego caminamos hacia el templo Wat Traimit. La entrada al buda de oro cuesta 40 baths pp y hay que subir 4 pisos para llegar a la sala que lo alberga. El lugar es bonito, bien merece su visita.

Como os decía, alberga un Buda de Oro de 3 metros de alto y 5,5 toneladas de oro macizo. Esculpida en el elegante estilo Sukhotai, la imagen fue “descubierta” hace 40 años bajo una capa de yeso al caerse la grúa que lo trasladaba a un nuevo edificio dentro del recinto del templo. Se cree que el Buda fue construido en Ayutthaya, y para protegerlo del ataque de los birmanos a la antigua capital tailandesa, fue transportado a Bangkok recubierto de una capa de yeso, la cual fue abandonada durante más de 200 años, momento en el que al transportarla hubo el “accidente” y se descubrió el Buda de oro.

Las vistas del templo desde allí arriba también son bien curiosas, y descubrimos que está rodeado de altos edificios.

A pesar de que hace un calor tremendo, decidimos dar un paseo hasta Chinatown. Nos liamos un poco  y vamos por dónde no toca, encontrándonos con unas calles repletas de talleres mecánicos… cuando al fin damos con la calle principal nos encontramos con cientos de puestos de comida y tiendas con productos de medicina tradicional china y encurtidos, al más puro estilo de las calles que recorrimos en nuestro viaje por Hong Kong el año pasado.

Nos llama la atención un puesto en el que elaboran dulces artesanales allí mismo. Tienen buena pinta y por 42 baths nos hacemos con unos cuantos para probarlos.

Entramos en un pequeño templo camuflado entre puestos de comida que nos recuerda mucho a los visitados en Hong Kong el año pasado…

Sobre las 12.40h, volvemos hacia la estación y entramos al metro. Pagamos 19 baths cada uno por recorrer 2 paradas hasta Si-Lom. Es curioso pero la máquina del metro al introducir el dinero te da una moneda de plástico que debes usar para entrar y salir del metro. Se parecen a las fichas que te dan en las ferias 😀

Al llegar a la zona, nos decantamos por un restaurante de noodles, dónde comemos por 350 baths. Con la panza llena, recorremos las calles peatonales elevadas tan típicas de la ciudad. Me encantan las vistas “caóticas” que ofrecen las grandes ciudades del sudeste asiático 🙂

Al salir encontramos un Cat Café al más puro estilo japo 🙂 Nos hace tanta gracia que no podemos evitar entrar. Pedimos un capuccino y un matcha latte frappé por 290 baths y subimos a la zona dónde tienen a los gatos. Aunque la mayoría duermen, el lugar está muy bien, hay poca gente, los tienen bien cuidados y nos recuerda a los Neko Café que visitamos en nuestro 2º viaje a Japón. Pasamos una hora acariciando a los gatitos que nos hacen caso.

Al salir, vamos hacia el parque Lumphini, dónde nos sentamos en un banco junto al estanque a tomar la fresca.

A eso de las 16h, volvemos al metro (19 baths pp) y nos dirigimos a la estación Hua Lamptong. Nos sorprende la poca gente que usa el metro, parece que esté hecho para clases altas -y turistas-.

Una vez en la estación, compramos bebidas para el viaje y recogemos las mochilas de la consigna. Falta 1h 30 para que salga el tren pero estamos agotados, el calor de hoy es mortal y no queremos alejarnos ya de la estación, así que nos sentamos a esperar en la gran sala de espera que tiene el recinto.

A las 17.30h nos dicen que ya podemos subir a bordo y allá que vamos a descubrir nuestro camarote en 1ª clase en el tren nocturno que nos llevará a Chiang Mai.

En el vagón que viajamos hay 12 cabinas de 1ª clase y un par de lavabos solo para los pasajeros de este vagón, uno de estilo occidental y otro tipo letrina con ducha de agua fría, ambos están limpios en todo momento. Nuestra cabina es de primera, no está mal viendo el resto del tren 😛

Salimos puntuales a las 18.15h. Media hora más tarde pasa la azafata comentando que podemos pedir cena en el camarote, son bandejas a escoger con crema, sopa, arroz y carne o pescado con verduras por 170-190 baths. Aunque se puede llevar comida de fuera e incluso ir al vagón restaurante dónde posiblemente sea más barato, optamos por la comodidad. El pack que pedimos cuesta 170 baths c/u. La comida no está mal aunque es bastante picante para mi gusto. Aprovechamos para comernos algunos dulces que compramos en el Chinatown, ¡están bien ricos!

Tras la cena, a eso de las 19,45h pasan a hacer las camas y ya nos dejan el camarote listo para dormir. Aunque tenemos serias dudas de poder dormir esta noche porque el ruido y el traqueteo del tren son importantes. No es nuestro 1r viaje en tren nocturno, ya hicimos un viaje de Barcelona a Oviedo hace años, pero nada tenía que ver aquél tren con este… 😀

Sobre las 21h y agotados de todo el día, nos echamos a dormir. A eso de las 23h, mi marido que va en la litera superior, se baja conmigo porque dice que es imposible estar allá arriba… le parece que se vaya a caer con cada bache :S

Veremos qué tal la experiencia del tren nocturno

22/01/17: nos perdemos entre las calles de Budapest antes de volver a casa…

Día 4: visitamos la Gran Sinagoga, el monumento de los Zapatos, la estatua de Colombo y callejeamos por Pest antes de volver a casa por la noche

Hoy nos levantamos sobre las 9h. Cerramos las maletas que nos guardan en el hostal hasta la tarde, y bien abrigados salimos hacia la Gran Sinagoga. Desayunamos en un Donuts Library que hay al lado dónde tienen unos donuts deliciosos (1500Ft) y a las 11h vamos hacia el templo.

Pagamos las entradas (4000Ft c/u) y entramos. A las 11.30h hay un tour en español y mientras hacemos tiempo a que se forme el grupo y venga el guía alucinamos con el interior del templo. Habíamos entrado en alguna sinagoga en nuestro viaje a Praga de 2015, pero ésta es realmente bonita… aunque debo decir que curiosamente guarda un cierto parecido con un templo cristiano.

A la hora especificada llega un guía que habla español y reúne al grupo que hemos formado. Nos explica la historia de la sinagoga y el simbolismo de ésta. Todo lo que nos cuenta es realmente interesante y lo recomiendo sin duda. Construida entre 1854 y 1859 siguiendo el diseño del arquitecto vienés Ludwig Forster, se trata de la segunda más grande del mundo, sólo superada por la de Jerusalén. Mide 53 metros de largo, 26 de ancho y cuenta con un aforo para 2.964 personas, mitad para los hombres y mitad para las mujeres, siendo de las pocas que albergan el mismo espacio para ambos sexos.


Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis hicieron de los alrededores de la sinagoga un ghetto judío que posteriormente se convirtió en un campo de concentración. Desde este lugar muchos judíos fueron enviados a los campos de exterminio. De los judíos que sobrevivieron, fueron más de 2.000 los que murieron de hambre y frío. Sus cuerpos fueron enterrados en el cementerio de la Gran Sinagoga. Visitamos el cementerio y llama la atención que la mayoría de las tumbas comparten año de fallecimiento 1945, sin especificar fecha. El guía nos explica que algunas familias compraron la lápida aquí como homenaje a sus familiares fallecidos en el genocidio, pero no hay cuerpo.

La mayoría yacen en una fosa común bajo el monumento Árbol de la Vida, en el patio trasero de la Sinagoga, una escultura similar a un sauce llorón en el que cada hoja lleva escrita el nombre de un judío asesinado durante el Holocausto. Esta escultura fue construida en 1991 en memoria a todas las víctimas judías del nazismo.

Nos da un tiempo libre para recorrer el patio trasero del templo, en el que se encuentran algunos edificios más.

Tras una hora cargada de explicaciones sobre su historia y su cultura, salimos de nuevo a las frías calles de Budapest. Decidimos caminar por la ciudad y verla desde otra perspectiva… caminando y disfrutando de sus rincones. Recorremos calles conocidas como Vacy Utcá y otras callejuelas menos conocidas pero que guardan bonitos rincones.

Llegamos hasta el Puente de las Cadenas donde admiramos las vistas que ofrece el puente sobre el río lleno de bloques de hielo y la colina de Buda, con sus majestuosos monumentos en la parte más alta de la ciudad.

Seguimos caminando por la orilla del Danubio, aquí hace solecito y se está genial… llegamos al Monumento a los Zapatos e impresiona de verdad. Ver las gélidas aguas del Danubio y lo que representa el memorial… para aquellos que desconozcáis la historia, la forma más habitual de matar a los judíos de la ciudad que tenían los nazis era atar a unos 40 en fila frente al río helado. Les quitaban los zapatos y la ropa que pudieran aprovechar o vender, y pegaban un tiro a las dos personas de los extremos de modo que todos ellos caían a las congeladas aguas del río y con tan solo dos balas, mataban a 40 judíos. Creo que hay que ser salvaje para echar a la gente atada al río helado… no se puede decir de otra forma, bueno si, pero tendría que usar muchos tacos ¬¬’

Tenemos el Parlamento al lado, bajamos a un muelle sobre el río para echar unas panorámicas. De verdad que impresionan esos grandes bloques de hielo sobre el Danubio.

Decidimos entrar al centro de visitantes del Parlamento para hacer parada en boxes y entrar un poco en calor. De aquí, seguimos caminando y callejeando hasta llegar a la Avenida Iszent Istvan dónde nos encontramos con una estatua en bronce de Colombo y su perro, el protagonista de la serie con el mismo nombre de los 80. Nos hace mucha gracia porque desconocíamos que estuviera la estatua en la ciudad y lo descubrimos anoche por casualidad mirando cosillas por internet 🙂

Son las 14,30h y empezamos a tener hambre, así que entramos en un restaurante en la misma avenida y tomamos un pollo empanado con patatas y una crêpe por 2400Ft los dos.

Con energías renovadas y poco de calor en el cuerpo, decidimos seguir con la caminata… así que vamos callejeando, disfrutando de los curiosos edificios que conforman la ciudad hasta llegar a la Plaza de la Libertad. Aquí nos llama la atención ver un edificio rodeado por una verja y mucha policía, ¿adivináis de qué se trata? Pues no es más que la embajada de EEUU ¬¬’

Seguimos con el callejeo hasta llegar a la basílica de San Esteban dónde tomamos unas fotos del imponente edificio.

Todavía es pronto pero empieza a hacer mucho frío para estar más tiempo en la calle, así que decidimos entrar a un Starbucks que hay en la misma plaza y tomarnos un café tranquilamente mientras aprovechamos el wifi del local para hablar un rato con los nuestros. Cuando se hacen las 16,15h decidimos ir al hostal a recoger el equipaje e ir tirando hacia el aeropuerto. De nuevo, caminamos unos 15 minutos hasta el Maverick Hostel dónde nos guardan las maletas. Las recogemos, nos despedimos y ahora si, cogemos el metro en Ferenciek Tere hasta Kobanya-Kispest, dónde hacemos transbordo al bus 200E que nos lleva hasta la terminal 2 del aeropuerto. Pasamos los controles de seguridad sin problemas y decidimos comprar algunos vinos/licores típicos de la zona en el Dutty Free.

Subimos a la planta superior a tomarnos algo y hacer tiempo hasta que a las 19,45h sale anunciada nuestra puerta de embarque y vamos hacia allá.

Como nos temíamos, la zona de embarque de las compañías low cost están en una especie de nave, para llegar a ella tienes que caminar unos minutos al aire libre y si tienes suerte, puedes esperar dentro de la nave, si llegas más justo de tiempo, te tocará esperar en la calle. Aún así, hace bastante frío en el local… Cuando el avión aterriza, te pasan de nuevo a la calle a esperar a que la gente baje y poder subir a él… así que si viajáis en invierno, recordad no quitaros la ropa térmica, jerséis, guantes y todo lo que llevéis encima hasta llegar al avión, menudo frío hace a éstas horas, exactamente ¡¡¡-10ºC!!!

la foto se ve fatal pero para que os podáis hacer una idea de la situación…

Es la primera vez que viajamos en la fila 1 (por sorteo de Ryanair) así que tenemos la suerte de ver todos los procedimientos que lleva a cabo durante el despegue, vuelo y aterrizaje el personal de cabina. Realmente asombra ver la cantidad de tareas tan dispares que realizan… la pega es que hasta que cierran la puerta del avión hace bastante frío (recordad los -10º) y a pesar de que tienes más espacio para las piernas, da una cierta sensación de inseguridad no tener nada delante…
El vuelo ha salido con media hora larga de retraso, así que la hora prevista de llegada a Barcelona son las 23h pasadas. Decidimos pedirnos un menú (bocata, chips y agua) por 10€ cada uno y así llegar cenados a casa.

Las 2h 40 de vuelo transcurren sin problemas y nada más aterrizar en Barcelona cogemos las maletas para salir los primeros, aprovechando al máximo la fila 1 🙂

La temperatura aquí es de 9º y aunque pueda parecer frío, para nosotros ¡¡¡hace calor!!! ¡tenemos 20ºC de diferencia respecto a lo que hacía en Budapest justo al embarcar!

Cogemos un taxi que nos lleva hasta casa y así ponemos fin a una escapada que nos ha gustado muchísimo y que la hemos disfrutado al máximo. A pesar del frío (llegando hasta los -12ºC) no lo hemos pasado tan mal como creíamos y hemos podido disfrutar de la ciudad, nos ha encantado y sin duda Budapest pasa a buen puesto entre las ciudades europeas visitadas. Totalmente recomendable 😉

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