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14/10/16: volvemos a Bangkok tras el reciente fallecimiento del Rey de Tailandia

Día 14: volvemos a una Bangkok apagada…

Nos levantamos sobre las 6,30h  ya que hoy toca coger un vuelo temprano para volver a la capital. Tomamos el desayuno que tenemos incluido en el restaurante del hotel y luego hacemos el check-out.

Preguntamos por la posibilidad de hacer el transfer hasta el aeropuerto con el hotel como hicimos a la ida pero no nos aseguraban barca hasta más tarde, así que decidimos hacerlo por nuestra cuenta. Caminamos por la orilla con las mochilas a cuestas hasta la zona dónde están las barcas que van a Ao Nang. Los barqueros nos dicen que si la barca se llena con 8 personas son 100 baths pp, pero viendo que a éstas horas no hay nadie más por la zona, no nos queda otra que pagar los 800 baths para ir los dos ya que no aceptan regateo… con mucho pesar nos despedimos de esta fabulosa zona en la que hemos estado sumidos en un estado de relajación extremo los últimos días. ¡Lo necesitábamos!

En unos 20 minutos estamos en destino. Allí esperábamos encontrar los shuttle que van al aeropuerto pero no hay manera de dar con ellos por más vueltas que damos… pactamos precio con un conductor de songthaew que por 600 baths y en 35 minutos nos deja en el aeropuerto.

Aún falta 1h para el embarque, así que tras pasar el control de seguridad, nos compramos un par de cafés (155 baths) y nos sentamos a esperar. De nuevo volamos con Air Asia. Con solo 10 minutos de retraso, salimos hacia Bangkok.

Llegamos a la capital a las 12h. Al no facturar el equipaje conseguimos salir directos, justo a tiempo de coger el bus A1 por 30 baths cada uno hasta la parada de BTS Mo Chit (metro), es un bus cochambroso pero nos hace el apaño por 4 duros. Se paga al revisor una vez a bordo.

En el metro de Mo Chit hay una cola impresionante tanto para las máquinas como para las taquillas para poder coger el ticket, al fin lo logramos… pagamos 42 baths cada uno para ir hasta la parada National Stadium, haciendo transbordo en Siam. El metro en Bangkok es una maravilla, rápido y eficaz. Aunque hay gente a bordo no tenemos sensación de agobio y eso que vamos con las mochilas a cuestas.

Cuando llegamos a la parada, caminamos unos 8 minutos hasta nuestro último hotel en Tailandia, el Happy 3. Entre pitos y flautas son casi las 14h, con lo que nos dejan subir a la habitación ya. Es la única cosa que detesto de los hoteles en Asia que el check-in siempre es a partir de las 14h con lo que si llegas por la mañana te quedas en la calle hasta esa hora… por suerte esta vez podemos descargar las cosas en la habitación y refrescarnos un poco, ¡menudo calor hace en Bangkok!

Cuando veníamos hacia el hotel hemos visto de camino un McDonalds y nos vamos derechos a él para comer, desde que desayunamos a las 7h estamos hambrientos.

Tras la comida, vamos caminando hasta el centro comercial MBK que tenemos al lado. Mi marido se tiene que cambiar el móvil y quiere mirar aquí, pero tras preguntar en varias tiendas vemos que no vale la pena, aún intentando regatear no conseguimos un precio más bajo de lo que cuestan en España, así que desistimos. Damos una vuelta por las diferentes plantas del centro y vemos que aquí venden literalmente de todo, por supuesto hay fotos del rey y algún altar para dejar las condolencias.

Son las 16,20h y pensamos en volver al cat café del otro día, así que volvemos al BTS National Stadium y vamos hasta la parada de Sala Deng, en la zona de Si Lom. En el Cat pedimos un par de tés helados y vamos a ver a los gatitos (200 baths los dos), hoy están más despiertos y juguetones que el otro día.

Conocemos a una mejicana agenciada en Bangkok desde hace 15 años que nos cuenta un poco de la vida en Thai. Pasamos más de una hora aquí y luego decidimos volver a Chinatown. Así que cogemos el metro en Si Lom hasta Hua Lampong (19 baths c/u).

No os he comentado nada aún, ayer falleció el Rey y se ha decretado un mes de luto oficial… la verdad es que hemos visto la ciudad mucho más apagada que los primeros días del viaje. Nos sorprende muchísimo ver a todo el mundo vistiendo de negro, en todos los altares del Rey que encuentras por doquier hay banderas negras y ofrendas… ¿Y qué significa el luto oficial a la población? Pues que no están permitidas las fiestas, ni el alcohol, todos deben vestir de blanco o negro, las banderas estarán a media hasta como mínimo ese tiempo y la gente se acerca a los distintos puntos que se han preparado a dejar sus palabras en los libros de condolencias. Para los funcionarios del estado, el luto se alarga a un año… y la televisión y prensa local publica en blanco y negro. Es increíble. Todo el mundo en la calle camina en silencio, vestido de blanco y negro, y se ha perdido parte del bullicio que caracteriza a esta gran urbe.

Como os decía, llegamos a Hua Lampong. Caminamos unos 10 minutos hasta la calle principal de Chinatown y cuál es nuestra sorpresa cuando vemos que ¡¡todo está cerrado!!

Aquí es cuando nos damos cuenta de la gravedad del asunto que ¡¡hasta los chinos cierran el chiringo!! Un local se nos acerca, supongo que al ver nuestra cara de asombro, y como puede nos explica que debido a la muerte del rey muchos mercados y comercios están cerrados hoy. Nosotros lo sentimos mucho por el monarca, pero nos llevamos un buen chasco, pensábamos hacer algunas compras aquí y picotear los dulces que hacen. Decidimos coger un tuk-tuk de aquí al hotel, nos cuesta 100 baths y tardamos unos 20 minutos a toda mecha entre los coches. Aquí da más impresión ir en tuk-tuk que en Chiang Mai con tanto tráfico…

Pasamos por un 7/11 que hay cerca y compramos algo de picoteo para tomar ahora y desayuno para mañana. Vamos un rato al hotel a descansar y sobre las 20h volvemos al MBK para cenar. Nos decantamos por un japonés que vemos con muy buena pinta y muchos japoneses degustando dentro, el Kibune. Tomamos unos yakisoba cada uno, y una tapa de tonkatsu y de gyozas con refresco por 400 baths.

Tras una cena deliciosa, volvemos al hotel. Nos damos una buena ducha y a dormir pronto que estamos ko tras el madrugón de hoy.

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04/10/16: conocemos el Chinatown de Bangkok antes de partir hacia Chiang Mai

Día 4: nueva jornada de momentos y experiencias inolvidables…

Hoy nos levantamos pasadas las 8h. Desayunamos, nos arreglamos y cerramos las mochilas. Bajamos a recepción para hacer el check-out y pedimos que nos guarden las mochilas por una hora.

Vamos al cercano templo Wat In o del Gran Buda de Pie. Su entrada es gratuita y además de varios edificios para la oración, cuenta con un gran buda dorado de 32 metros de altura plantado de pie.

Tras la visita, volvemos al hotel a recoger las mochilas y pedimos un taxi que nos lleve a la estación de trenes de Hua Lampong. El trayecto nos cuesta 75 baths. Dejamos las mochilas en la consigna de la estación por 60 baths c/u. Aunque por el tamaño deberían habernos cobrado 40 por cada una, preferimos no decir nada y que nos guarde bien las mochilas…

Más liberados, cruzamos la calle y vamos a la oficina de 12go quiénes nos hicieron de intermediarios para comprar los billetes del tren nocturno a Chiang Mai. Intercambiamos el boucher por los billetes y nos devuelven 200 baths porqué por lo visto al hacer la compra de los billetes salieron más baratos de lo previsto.

Luego caminamos hacia el templo Wat Traimit. La entrada al buda de oro cuesta 40 baths pp y hay que subir 4 pisos para llegar a la sala que lo alberga. El lugar es bonito, bien merece su visita.

Como os decía, alberga un Buda de Oro de 3 metros de alto y 5,5 toneladas de oro macizo. Esculpida en el elegante estilo Sukhotai, la imagen fue “descubierta” hace 40 años bajo una capa de yeso al caerse la grúa que lo trasladaba a un nuevo edificio dentro del recinto del templo. Se cree que el Buda fue construido en Ayutthaya, y para protegerlo del ataque de los birmanos a la antigua capital tailandesa, fue transportado a Bangkok recubierto de una capa de yeso, la cual fue abandonada durante más de 200 años, momento en el que al transportarla hubo el “accidente” y se descubrió el Buda de oro.

Las vistas del templo desde allí arriba también son bien curiosas, y descubrimos que está rodeado de altos edificios.

A pesar de que hace un calor tremendo, decidimos dar un paseo hasta Chinatown. Nos liamos un poco  y vamos por dónde no toca, encontrándonos con unas calles repletas de talleres mecánicos… cuando al fin damos con la calle principal nos encontramos con cientos de puestos de comida y tiendas con productos de medicina tradicional china y encurtidos, al más puro estilo de las calles que recorrimos en nuestro viaje por Hong Kong el año pasado.

Nos llama la atención un puesto en el que elaboran dulces artesanales allí mismo. Tienen buena pinta y por 42 baths nos hacemos con unos cuantos para probarlos.

Entramos en un pequeño templo camuflado entre puestos de comida que nos recuerda mucho a los visitados en Hong Kong el año pasado…

Sobre las 12.40h, volvemos hacia la estación y entramos al metro. Pagamos 19 baths cada uno por recorrer 2 paradas hasta Si-Lom. Es curioso pero la máquina del metro al introducir el dinero te da una moneda de plástico que debes usar para entrar y salir del metro. Se parecen a las fichas que te dan en las ferias 😀

Al llegar a la zona, nos decantamos por un restaurante de noodles, dónde comemos por 350 baths. Con la panza llena, recorremos las calles peatonales elevadas tan típicas de la ciudad. Me encantan las vistas “caóticas” que ofrecen las grandes ciudades del sudeste asiático 🙂

Al salir encontramos un Cat Café al más puro estilo japo 🙂 Nos hace tanta gracia que no podemos evitar entrar. Pedimos un capuccino y un matcha latte frappé por 290 baths y subimos a la zona dónde tienen a los gatos. Aunque la mayoría duermen, el lugar está muy bien, hay poca gente, los tienen bien cuidados y nos recuerda a los Neko Café que visitamos en nuestro 2º viaje a Japón. Pasamos una hora acariciando a los gatitos que nos hacen caso.

Al salir, vamos hacia el parque Lumphini, dónde nos sentamos en un banco junto al estanque a tomar la fresca.

A eso de las 16h, volvemos al metro (19 baths pp) y nos dirigimos a la estación Hua Lamptong. Nos sorprende la poca gente que usa el metro, parece que esté hecho para clases altas -y turistas-.

Una vez en la estación, compramos bebidas para el viaje y recogemos las mochilas de la consigna. Falta 1h 30 para que salga el tren pero estamos agotados, el calor de hoy es mortal y no queremos alejarnos ya de la estación, así que nos sentamos a esperar en la gran sala de espera que tiene el recinto.

A las 17.30h nos dicen que ya podemos subir a bordo y allá que vamos a descubrir nuestro camarote en 1ª clase en el tren nocturno que nos llevará a Chiang Mai.

En el vagón que viajamos hay 12 cabinas de 1ª clase y un par de lavabos solo para los pasajeros de este vagón, uno de estilo occidental y otro tipo letrina con ducha de agua fría, ambos están limpios en todo momento. Nuestra cabina es de primera, no está mal viendo el resto del tren 😛

Salimos puntuales a las 18.15h. Media hora más tarde pasa la azafata comentando que podemos pedir cena en el camarote, son bandejas a escoger con crema, sopa, arroz y carne o pescado con verduras por 170-190 baths. Aunque se puede llevar comida de fuera e incluso ir al vagón restaurante dónde posiblemente sea más barato, optamos por la comodidad. El pack que pedimos cuesta 170 baths c/u. La comida no está mal aunque es bastante picante para mi gusto. Aprovechamos para comernos algunos dulces que compramos en el Chinatown, ¡están bien ricos!

Tras la cena, a eso de las 19,45h pasan a hacer las camas y ya nos dejan el camarote listo para dormir. Aunque tenemos serias dudas de poder dormir esta noche porque el ruido y el traqueteo del tren son importantes. No es nuestro 1r viaje en tren nocturno, ya hicimos un viaje de Barcelona a Oviedo hace años, pero nada tenía que ver aquél tren con este… 😀

Sobre las 21h y agotados de todo el día, nos echamos a dormir. A eso de las 23h, mi marido que va en la litera superior, se baja conmigo porque dice que es imposible estar allá arriba… le parece que se vaya a caer con cada bache :S

Veremos qué tal la experiencia del tren nocturno

19/09/15: día de “contrastes” en que conocemos las oficinas de los Cazafantasmas!

Día 1: hacemos el tour contrastes de NY, recorremos Litle Italy, Chinatown, High Line Park y Times Sq!

A las 7h nos despertamos… Vaya nochecita… A pesar de ser un piso alto, hay muchísimo ruido por la noche y los bomberos montan unas porcatas alucinantes… Han pasado como 4 o 5 camiones con las sirenas y las bocinas a todo trapo, ¡e incluso cuando volvían a la estación! que desgraciadamente está en la calle de al lado.

Desayunamos tranquilamente los cupcakes que compramos ayer, y a las 8,20h salimos a la calle. Paseamos por las calles aledañas hasta llegar a Times Sq de nuevo. Aún nos falta un ratillo hasta la hora de recogida para el tour, así que damos una vuelta y alucinamos al ver una sede de la Cienciología…

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A las 8,45h vamos a la cafetería Carve en la 8th Ave donde empieza el tour de contrastes que reservamos por internet. Son unas 5h en bus con guía hispano y recorriendo los barrios de Harlem, Bronx, Queens y Brooklyn por 59$/pp, mientras recorremos las calles de New York haciendo paradas en los puntos más interesantes.

Pagamos el tour y subimos a la mini-van. Somos unas 10 personas, la mayoría españoles. Cuando estamos todos, arranca y nos dirigimos al norte de Manhattan pasando junto al río Hudson. La primera parada es junto al Cotton Club. Éste situado en la 125 St data de 1978, pero el original de 1920 abierto en Harlem fue un mítico local de la noche neoyorquina que incluso se resistió a cerrar en la época de la ley seca y dónde algunos de los grandes de la música hicieron sus pinitos como Louis Armstrong.

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Volvemos a la furgo y la siguiente parada es la Riverside Chuch, construida gracias a la aportación económica de John D. Rockefeller Jr y el pastor Fosdick en 1920. De estilo neogótico ha acogido grandes discursos de personalidades como Martin Luther King, Nelson Mandela e incluso Fidel Castro.

 

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Su interior sorprende, es mucho más bonita de lo que parece desde fuera. Lo siento, no dejaban hacer fotos ya que estaban celebrando un evento religioso.

Salimos y cruzamos la calle hacia el General Grant National Memorial. Se trata del mausoleo dónde se encuentra enterrado el General Ulysses S. Grant, uno de los grandes protagonistas de la Guerra de Secesión y el 18º presidente de los EEUU.

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Es un lugar realmente impresionante… pero a mi me llaman mucho la atención unos bancos que hay en el parque a los lados del mausoleo, al más puro estilo de Gaudí. La tierra tira, qué le vamos a hacer 😛

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La siguiente parada del tour, es la Columbia University. Es la institución de educación superior más antigua del estado de Nueva York, la quinta más antigua de Estados Unidos, y fue fundada en 1754 como “Colegio del Rey” por carta real de George II de UK. Hoy en día es una de la universidades de mayor prestigio del país y nos flipa un montón poder ver su campus principal, aunque sea de un vistazo desde su parque.

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Seguramente reconoceréis el edificio principal -que aparece en la foto sobre estas líneas- ya que ha salido en multitud de películas y series…

La siguiente parada es un poco más adelante. Visitamos la St John the Divine Cathedral, en la Amsterdam Ave, que data de 1892 aunque a lo largo de su historia ha estado en construcción (ha sufrido varios incendios, dos guerras mundiales de por medio, cambios radicales en su estilo…) por lo que los neoyorquinos la conocen como la Catedral inacabada o de interminable construcción 😛

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Se trata de una de la catedrales anglicanas más grandes del mundo, con una superficie de más de 11.000 m². Entramos y alucinamos al contemplar los casi 40 metros de altura que tiene su nave principal. Apenas tenemos 5 minutos para verla, así que no nos da para mucho… pero si tenéis tiempo, recomiendo su visita.

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Tras echar un vistazo, volvemos a la furgo y hacemos una pequeña parada para ver las Brownstone, casas “en serie” de fachada recubierta de piedra arenisca marrón muy típicas del Upper West Side y que reconoceréis de muchas pelis y series 🙂

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Tras unas fotos, volvemos a la mini-van y nos dirigimos hacia Harlem. La primera parada es el Teatro Apollo, uno de los clubs de música popular más famosos de EEUU y uno de los más relevantes de la historia de la música afroamericana en el país ya que en él dieron sus primeros pasos grandes intérpretes como Ella Fitzgerald, Stevie Wonder o Michael Jackson.

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Frente a la entrada del teatro, hay en el suelo baldosas con los nombres de los grandes de la música que han pasado por su escenario, el estilo del paseo de la fama de Hollywood. Me encantaría poder entrar a ver un espectáculo en este sitio tan mítico… aunque nos conformamos escuchando a una banda que hay tocando junto a la entrada.

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Tras unos minutos aquí, volvemos a la furgo y avanzamos hacia el norte, cruzando el río Harlem y de camino al Bronx mientras nos va explicando datos sobre la historia de la ciudad, el carácter de los neoyorquinos, su cultura y costumbres, curiosidades, etc. En unos 20 minutos, llegamos al estadio de los New York Yankees, uno de los mejores equipos de béisbol del país.

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Aquí el guía nos da media hora para poder ir al baño y comer algo. Nos acercamos a un McDonald’s cercano dónde compramos algo de bebida y vamos al baño, y en un puesto callejero, compramos unos cacahuetes para matar el gusanillo (3$). Luego dedicamos el tiempo que nos queda a admirar la zona, nos llama mucho la atención las vías del metro elevado… al más puro estilo hollywoodiense.

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Retomamos el tour y volvemos a la furgo, pasamos por delante de los Juzgados y de Forth Apache, la principal comisaria del Bronx y que también ha sido escenario en múltiples películas ambientadas en el famoso barrio.

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El guía hace especial hincapié en el tema droga… En algunas calles no nos deja hacer fotos porqué dice que allí la gente es agresiva y podemos tener problemas, yo echo alguna con la cámara compacta de forma disimulada, igual que la mayoría del grupo y es que nosotros no vemos tanto peligro como él dice, de hecho apenas hay gente por la calle…

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Tampoco nos deja bajar en ningún momento de la furgo y dice que si lo hacemos debe ser bajo nuestra responsabilidad. Uno del grupo le pregunta si alguna vez les ha pasado algo con algún grupo y el guía en plan dramático le dice que si, que una persona se empeñó en bajarse y lo dejaron allí… Nos quedamos sin palabras, que bajara y lo dejaran allí no quiere decir que le pasara nada, y de hecho tampoco vemos pintas por la calle ni trueques… sí algún yonki puesto hasta arriba pero que no parecía que pudiera dar problemas mientras lleve el colocón. No sé todos tenemos la impresión de que el tipo exagera para darle este toque de “peligro” extra al barrio, yo tengo la impresión que es como en todas partes, si usas el sentido común y no te metes en líos, podrías caminar por la calle sin demasiado problema teniendo en cuenta que estamos a plena luz del día… no digo que por la noche no sea más complicado el tema…

Mientras avanzamos por Grand Concourse y Westchester Ave hacia el sur del barrio, nos va explicando historias del lugar, de asesinatos, mafias y peleas entre bandas contrarias, y nos enseña varios puntos dónde ha habido tiroteos y aún se conservan los agujeros que dejaron las balas sobre edificios.

Llegamos a la zona de graffitis y aquí nos deja bajar pero sin separarnos del grupo y tan solo unos minutos. La mitad de la gente van acongojados con todas las historias que ha explicado, algunos ni siquiera quieren bajar de la mini-van… A mi me alucina un montón ver esas canchas de baloncesto que tanto aparecen en las pelis y hay algunos graffiti realmente bonitos.

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Tras unos 10 minutos a modo “rebaño”, volvemos a la furgo y nos dirigimos hacia el distrito de Queens al otro lado del río East, cruzando por el puente Throgs Neck Bridge. Éste es el condado étnicamente más diverso del mundo; con una población de 2,3 millones de habitantes, es el segundo distrito más poblado en la ciudad de Nueva York.

Pasamos frente a un enorme club de golf propiedad de Trump, y diversos barrios residenciales con unos casoplones alucinantes… La primera parada en Queens es en el parque Flushing Meadow Corona, dónde se celebró la 2ª Expo de NY en 1964 y que sirvió de escenario para la peli Men in Black del 97 🙂

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El Corona es el segundo parque más grande de la ciudad de Nueva York después de Central Park, cuenta con una superficie de 5 km², aunque tan solo conserva el globo terráqueo, los “platillos” y el edificio principal, que actualmente alberga el Museo de Arte de Queens y que fue sede de las Naciones Unidas antes de trasladarse a Manhattan.

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En el mismo parque se encuentra el estadio de los Mets y el estadio abierto dónde se celebra el US Open de Tennis. Nos deja unos 20 minutos para dar una vuelta por el parque que aprovechamos para sentarnos en una sombra a tomarnos los cacahuetes, son algo más de las 13h y empieza a apretar el hambre… y hace demasiado calor para pasear a la solana.

Tras esos minutos, volvemos a la mini-van y nos ponemos en marcha hacia el distrito de Brooklyn. Pasamos junto a un gran cementerio, el guía nos dice que se trata del Calvary Cementery, el mayor cementerio de la ciudad. La verdad es que son varios kilómetros de tumbas y panteones. La foto no es muy buena ya que íbamos en movimiento con la furgo pero para que os hagáis una idea…

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Nos dirigimos al barrio de Williamsburg donde se concentra la mayor comunidad de judíos jasídicos Satmar de EEUU, una variante de judíos ortodoxos. De camino ya nos advierte que podremos bajar del coche y caminar junto a él unas cuantas calles, pero nos pide que no nos separemos del grupo y que no hagamos fotos, sobretodo a la gente. Nos explica que una vez tuvo problemas con un turista por intentar ayudar a una mujer de la comunidad que se había caído al suelo. Según su cultura todo aquél que no practique su religión es impuro, y por tanto nosotros no podemos tocarlos… se ve que se armó una buena e incluso acudió la poli. Pero aquí igual que en el Bronx somos varios los que echamos alguna foto de las casas de forma disimulada cuando no hay nadie por la calle, y es que si algo distingue a este barrio, además de sus gentes, es que tienen rejas en las puertas y ventanas de las casas.

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Son una comunidad muy estricta en cuanto a vestimenta y formas de hacer… se dedican sobretodo a negocios de electrónica y joyería, los hombres, porque las mujeres deben quedarse en casa a trabajar sus labores y cuidar de los hijos. Os dejo un enlace a un blog en el que explica varias curiosidades sobre ellos por si queréis saber más.

Hoy está todo cerrado ya que es sábado y celebran el sabbat, su festivo semanal religioso… una pena, porque tiene pinta de ser un barrio bullicioso y repleto de comercios.

Tras unos minutos caminando por el barrio, volvemos a la furgo y nos dirigimos al último punto del tour, al mirador de Dumbo, con esas fantásticas vistas al skyline más famoso del cine. Aparcamos en Main St y caminamos con la vista puesta en el Manhattan Bridge hacia el Main Street Park.

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Las vistas del puente de Manhattan y del Brooklyn Bridge con el skyline de la ciudad son alucinantes y ya tenemos claro que aquí hay que volver con más calma a disfrutar del lugar.

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Pasamos unos 20 minutos echando fotos y disfrutando a tope, y finalmente, volvemos a la furgo con la que cruzamos por los carriles más altos del puente de Manhattan hasta Chinatown, dónde termina el tour a eso de las 15,15h. Las vistas desde lo alto del puente no tienen desperdicio, aunque al estar en movimiento las fotos no son muy buenas, sorry!

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El guía nos deja en Canal St. De allí caminamos hacia Little Italy dónde todas las calles están adornadas ya que hoy terminan las fiestas de San Genaro, el patrón del barrio.

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Tenemos un hambre atroz y vemos una pizzeria con cierto encanto, a la que no dudamos en entrar. Comemos unas pizzas deliciosas con unos refrescos (42$) en San Vicenzo. El local tiene las paredes empapeladas de fotos de personalidades que han comido allí.

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Ya con la tripa llena, paseamos un poco por la feria que han montado en Herter y Murray St. Luego seguimos a pie entrando de nuevo en Chinatown dónde no queda duda que aquí viven muchos chinos, ya que todos los carteles están en inglés y en chino.

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Seguimos hasta la Hook & Ladder 8, la estación de bomberos que sirvió como cuartel de los Cazafantasmas en la peli 🙂 Aunque es una frikada, nos hacía especial ilusión venir hasta aquí ya que esas pelis marcaron nuestra infancia 😛

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Y cuál es nuestra sorpresa cuando vemos que están recogiendo el plató de grabación de la nueva peli que estrenan en 2016… Lástima no haber llegado un ratito antes, quizá podríamos haber visto cómo grababan… Pero bueno, como recompensa le pedimos a los bomberos que hay en la estación si podemos pasar un momento para hacer una foto al logo de la peli que hay allí dentro. Se enrollan y nos dejan pasar un segundo en el que ¡me hago con la instantánea! Vemos que también tienen un altar en honor a los compañeros que fallecieron el 11S.

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Tras el momento friki y más contentos que unas pascuas, cogemos el metro en Franklin Sta hasta la parada 14 St (línea roja) y tras usurpar wifi en la Apple Store para mandarles una foto de la estación a los nuestros, pasar frente a la sede de Google, y comprar dos botellas de agua grandes (5$), entramos al Chelsea Market.

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El mercado de Chelsea mola un montón cómo lo tienen decorado. Es un antiguo almacén de los muelles restaurado, repleto de tiendas y zonas de restauración de todo tipo.

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Salimos por el otro extremo del mercado y aquí subimos al High Line Elevated Park. En los años 30 se construyó una línea ferroviaria elevada a 10 metros para desarrollar el lado oeste de Manhattan evitando atascos y accidentes, y proteger la zona más industrial de la ciudad en aquella época. En 1980 cesó el tráfico de trenes y los terrenos quedaron desocupados hasta que en 2006 se desarrolló su rehabilitación como espacio urbano, creando un parque elevado en la ciudad de unos 2km de longitud en el que no solo puedes disfrutar de un bonito parque y de las vistas de la ciudad, si no que además, puedes tomar algo en los puestos o en las tiendas que hay a lo largo del recorrido, o asistir a los múltiples eventos que allí se organizan.

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Nosotros lo recorremos desde la 15 St hasta la calle 23 dónde bajamos para ir a buscar el metro con el mismo nombre, pero el parque llega hasta la calle 34 y sigue creciendo. Os dejo enlace a su web por si queréis echar un vistazo a los eventos que organizan.

Caminamos unas calles hasta la estación de metro 23 St alucinando con los bloques de pisos con las escaleras de incendios por la fachada que tanto vemos en las series y pelis ambientadas en NYC. No me importaría nada vivir en un lugar así 🙂

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Tomamos la línea E hasta 42- Port Authority y de nuevo nos acercamos a Times Square.

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Una vez en Times Sq entramos al Toys’r Us para ver esa noria que tienen dentro, y a Disney Store para comprarle algo de Mickey a mi sobrino que le pirra, pero no veo nada que me guste o que no pueda encontrar en la tienda de Barcelona… Nos flipa un montón poder estar en Times Square… y no puedo evitar pensar en toda esa gente que se reúne cada Nochevieja aquí para celebrar la entrada del nuevo año frente a la “bola”.

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Alucinamos también con los personajes disfrazados que encuentras a cada paso, y con las matrículas tan remolonas que llevan en los coches, ¡yo quiero una así para el mío! 😀

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Sobre las 19,30h volvemos hacia el apartamento, estamos realmente cansados tras la caminata de hoy… Antes, pasamos por un súper cercano a hacer la compra. Cogemos cosillas para los desayunos y cenas de los próximos días, y refrescos y picoteo, así como sushi para hoy por 77$ todo. ¡Nos vamos bien cargados! Al llegar al apartamento, duchita, cena rica y a las 21.30h planos en la cama tras la jornada intensa de hoy…

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P.D: comentaros que nuestra idea era hacer un tour caminando/metro por los barrios de Harlem, Bronx, Long Island y Brooklyn con un guía hispano llamado Andrew, como me habían recomendado un par de parejas que han hecho el tour con él (os dejo enlace al blog de una de ellas dónde explica su experiencia). Pero Andrew me comentó que no estaba en la ciudad los días que nosotros la visitábamos, así que no pudo ser. De modo que buscamos opiniones por internet y dimos con la alternativa que contratamos. El tour no estuvo mal, pero el guía no nos acabó de convencer… demasiado dramático con todo y apenas daba tiempo para visitar los lugares de interés. Si no tienes más opciones, lo recomiendo. Pero si puedes escoger a Andrew, seguro que es mucho mejor.