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08/10/16: visitamos el P. N. Doi Inthanon, sus templos, sus poblados y sus cascadas

Día 8: recorremos los lugares más importantes de Doi Inthanon, al norte de Chiang Mai

Nos levantamos a las 7h y bajamos a desayunar. Hoy también tenemos tour contratado con Tu guía en Chiang Mai, pero esta vez para ir a visitar el Parque Nacional de Doi Inthanon, al norte de Chiang Mai. Nos recogen sobre las 8.30h con una minivan y pasamos a buscar a otras parejas por sus hoteles; cuando estamos todos nos ponemos en marcha. Menudo grupo variopinto… unos flilipinos, unos ingleses, tres parejas de chinos y nosotros, esta furgo parece una convención de la ONU 😛

Tras unos 40 minutos de trayecto paramos en una estación de servicio, nos compramos un par de cafés por 26 baths, y aprovechamos para ir al baño también. Tras 10 minutos de parada en boxes, nos volvemos a poner en marcha y tras una hora de camino por una carretera de montaña bordeada de un bonito paisaje, llegamos al Parque Nacional. Hay que pagar una tasa de 300 baths pp (nos va incluido en el tour). El guía que llevamos es un tailandés que habla inglés y chino, así que va haciendo las explicaciones por partida doble, primero en inglés y luego en chino, es un tipo algo particular aunque amable y muy atento con todos, durante el trayecto nos ha ido explicando la historia de su país, de su ciudad y de cómo llegó el Doi Inthanon, siendo la montaña más alta de Tailandia con 2565m de altitud, a ser considerado Parque Nacional.

La primera parada es la cascada Sirithan. Se trata de un salto de agua de unos 40 metros de altura bien bonito. Se llega al mirador por una escalera entre la vegetación. No hay mucha gente aquí, así que podemos disfrutar de las vistas.

Volvemos a la van y la siguiente parada es en la zona de Mae Klang, en un poblado Karen, formado por un grupo de gente proveniente de Myanmar por motivos políticos (imaginamos que refugiados políticos) que se afincaron en esta zona de Chiang Mai.

Son campesinos y artesanos, se dedican al cultivo de arroz y a tejer ropas que luego llevan a vender a la ciudad.

hay unos bonitos arrozales en esta zona a los que nos podemos acercar…

Entramos en uno de los talleres dónde podemos ver cómo las mujeres usan los telares y la seda. Puedes comprar alguno de los productos que hacen pero no te obligan como ocurre con algunos tours programados. Si quieres bien, y si no solo los visitas y te despides con una sonrisa 🙂

Algunas casas ofrecen café que producen en la zona, y podemos probarlo gratis en una de ellas. Aquí vemos uno de los escarabajos más grandes que he visto en mi vida.., ¡qué impresión!

De allí vamos hacia la cascada Wachiratan. Se trata de un salto de unos 100m y parecer ser que es de las más grandes del país. El entorno es espectacular, entre vegetación y cascadas más pequeñas… cae con tanta fuerza el agua que parece que llovizne. También aquí hay pocos visitantes, así que podemos disfrutar del entorno con calma.

Tras visitar la cascada, el guía nos dice que vamos a comer aquí (también incluido). Nos sirven una sopa de jengibre con setas, tortilla, pollo picante con judías verdes, revuelto de verduras y arroz. No está mal aunque es todo muy picante para mi gusto.

Tras una hora para disfrutar de la comida con calma y poder ir al baño, volvemos a la furgo. La siguiente parada es la cima del Doi Inthanon (2565 m.) y el único lugar de Tailandia donde puede helar, de hecho al bajar de la furgo se nota un descenso de temperatura respecto al resto de lugares dónde hemos estado y un cartel indica que hay ¡8ºC!

Caminamos hacia la estupa del rey Inthawichayanon que se encuentra en la cima. Se trataba del último rey de Chiang Mai, quién logró la paz en la zona de Chiang Mai y unificó Tailandia. Por lo visto estaba tan enamorado de esta montaña que invertía grandes esfuerzos para preservar sus bosques, y pidió que parte de sus cenizas fueran enterradas aquí.

Recorremos un pequeño sendero de unos 20 minutos, conocido como el Ang Ka Luang.

Es un paraje bonito, entre árboles cubiertos de musgo… nos encontramos en el punto más alto de Tailandia… el guía, quién se hace llamar David, nos explica que esta montaña además de ser la más alta del país, es la última de la cordillera del Himalaya.

Volvemos al coche y nos llevan a visitar el templo más grande del Parque, dedicado al rey Bhumibol Adulyadej y a la reina Sirikit. Cuenta con dos grandes pagodas gemelas la Phra Mahathat Napha Methanidon y Phra Mahathat Naphaphon Bhum, decoradas con bonitos relieves dedicados a Buda y otras divinidades, y rodeadas de vistosos jardines de estilo oriental.

Empezamos por la gran pagoda de la izquierda. Hay una buena escalinata aunque vemos que junto a ellas hay unas mecánicas, así que no dudamos mucho que a pesar de la altura del lugar, hace un bochorno tremendo… Rodeamos la estupa y entramos a su interior dónde encontramos un gran Buda.

Bajamos y nos dirigimos hacia la pagoda de la derecha, a la que también puedes acceder por unas escaleras mecánicas. Hay una buena vista del entorno, de la otra pagoda y de los jardines traseros. También tenemos la vista de unos nubarrones que se acercan y amenazan con descargar…

Aquí estamos unos 45 minutos. Tras la visita, volvemos a la furgo y nos llevan al Kun Mae, un lugar dedicado al cultivo de flores y café (es la única plantación de café del país).

Tiene unos bonitos jardines y cuenta con la única plantación de café del país. Puedes tomar uno recién hecho y comprarlo para llevarlo a casa. Nos tomamos un café cada uno por 45 baths mientras charlamos con el guía y los filipinos del grupo.

Sobre las 15,20h volvemos a la furgo y ponemos rumbo a Chiang Mai, dónde nos dejan en el hotel sobre las 17,30h tras haber repartido al resto del grupo en sus respectivos alojamientos. Pasamos un momento por la lavandería a recoger la ropa que dejamos ayer y que ya está lista y ahora si, vamos a descansar un rato.

A las 19h salimos buscar un tuk-tuk para ir al bazar nocturno de nuevo, pactamos 80 baths con una tuk-tukera que lleva a una niña de unos dos años sentada en su falda mientras conduce, situación surrealista…

Damos una vuelta por la zona del mercado que nos faltó la otra noche, pero no vemos nada que nos llame la atención… nos apetece cenar pizza y el único restaurante que vemos es súper caro (400 baths el plato), así que cogemos otro tuk-tuk por 80 baths y vamos a cenar a un restaurante italiano que hay justo debajo del hotel y con buenos comentarios en Google, La Bella Italia. Cenamos un par de pizzas deliciosas, con refresco y cerveza por 500 baths. No es barato pero un caprichito de tanto en tanto no está mal 🙂

Tras la cena, subimos a la habitación… estamos a la mitad del viaje y el cansancio hace mella, así que nos vamos a descansar.

07/10/16: visitamos un campamento de recuperación de elefantes y vivimos una de las mejores experiencias de nuestras vidas…

Día 7: hoy promete ser un gran día, vamos a cuidar elefantes

Nos levantamos a las 7h y bajamos a desayunar. Hoy tenemos prevista una jornada muy especial y es que vamos a pasar la mañana en un campamento de elefantes. Contratamos el tour de hoy a través de su web.

A las 8,20h nos recoge la guía local Mong y tras asegurarse que llevamos toallas, bañador, protector solar y repelente de mosquitos vamos hacia la furgoneta que nos espera. Nos presenta al conductor y a su hermana, Nian, que también es guía y nos acompañará.

Nos ponemos en marcha y nos explican que aunque allí habrá más grupos, nosotros iremos solos con ellas.

Hacemos una parada a medio camino en un mercado a comprar comida para los elefantes: un par de sacos de pepinos, otro de cañas de azúcar, patatas… y también la comida para nosotros (la tenemos incluida en el tour).

Tras un par de horas de camino -el último tramo por carretera de montaña con unas curvas tremendas- llegamos a la zona del Chang Siam Camp. Cogemos la comida y bajamos hasta las casas de los cuidadores. Nos dan un pantalón y una camisa para ponernos encima el bañador y ¡ya estamos listos para la tarea!

Las chicas nos explican muchísimas cosas sobre los elefantes… pueden vivir hasta los 100 años, procrean hasta los 40 y pico, el embarazo es de dos años y suelen tener un máximo de 5 crías, los machos andan con varias hembras, pesan hasta 2 toneladas y comen a diario aproximadamente el 10% de su peso… su vida se resume en comer, evacuar, bañarse y dormir… y una larga lista de datos curiosos. También nos explican que aquí tienen animales rescatados de otros “campamentos”, zoo y exhibiciones, por eso algunos tienen cicatrices de algunas heridas (a uno de los adultos le falta un trozo de oreja por ejemplo), pero que aquí los cuidan con mimo y lo único “feo” que hacen es atarlos durante el día con cuerdas de varios metros de longitud -vimos algunas- para evitar que salgan solos por la selva y se hagan daño o sean nuevamente atrapados por las mafias. Las cuerdas que usan no les hace ningún daño, no vimos ninguna señal o herida en las patas de los animales, si no me hubiera ido porque para nosotros es muy importante saber que aquí les cuidan y no los maltratan como es común en muchos sitios turísticos, de hecho el campamento esta certificado por varias ONG de protección a los animales, como FAADA.

Mientras nos explica todo ésto hay un momento en que un jovenzuelo casi nos arrolla… que sigiloso, ¡¡ni lo oímos!! La guía nos explica que los peques son muy alocados y ¡solo corren en busca de comida! No ven nada más que no sea comida 😀

El grupo que había dando de comer a algunos elefantes mientras nos explicaban las chicas ya se ha ido y ahora es nuestro turno. ¡¡Madre mía que manera de comer. Son unos ansias!! Les puedes dar la comida directamente en la boca dándoles una indicación para que suban la trompa, o ellos te la cogen de la mano usando su trompa, ¡menuda sensación!

Damos de comer a dos peques y a dos adultos, éstos últimos ¡¡¡son enormes!!! Cómo impresiona verlos de cerca… y por lo visto los asiáticos son bastante más pequeños que los africanos…

Tras la comida, nos explican cómo decirles a los elefantes que paren, que caminen o que giren y nos dicen de subir a uno para ir a dar un paseo… mi marido monta y viendo su cara yo decido que paso, encantada de darles de comer o de lavarlos, pero subir ahí son palabras mayores. Nos ofrecen ir a dar un paseo por la selva acompañados por un elefante, eso me suena mejor y allá vamos. Mientras damos el paseo mi marido me convence para subir… y aun no se como accedo a ello… las chicas nos dicen que volvamos al campamento y después de comer daremos un corto paseo hasta el río.

Al llegar al campamento, nos sirven la comida: un bol de arroz tipo 3 delicias, pollo con verduras y piña, ¡está todo delicioso! Nos sentamos un rato a hablar con ellas sobre diferentes costumbres en Tailandia y en Europa, nos preguntan cosas de nuestro país y nosotros a ellas sobre el suyo… ¡me encantan éstos momentos de compartir con los locales y aprender de su cultura, de crecer en los viajes!

Tras un buen rato de charla llega el momento de subir a uno de ellos. Uno de los cuidadores trae a un adulto bien grandote, subimos a una plataforma y desde allí a los lomos del elefante… ¡madre mía qué impresión! No parecía tan alto desde el suelo… 😛 Damos un paseo de unos 20 minutos hacia el río, y mientras las chicas nos sacan un montón de fotos para inmortalizar el momento.

Acabamos el corto paseo en el río dónde bañamos a los elefantes y ellos a nosotros tirándonos agua con las trompas 😀

Nos echan otro montón de fotos mientras lo pasamos en grande, ¡menuda experiencia! Sin duda el día de hoy pasará al top ten de los viajes 😀

Tras más de media hora en el río con ellos, volvemos al campamento y allí uno de los peques nos da unos besos con la trompa para despedirse de nosotros , ¡qué gracioso!

Nos proponen comprar un par de fotos imprimidas en unos marcos que hacen artesanalmente, y aunque es la turistada del lugar, vemos que esta gente se gana la vida con ello y accedemos a llevarnos dos. Así tendremos un recuerdo más del día de hoy.

Nos secamos y cambiamos de ropa, y nos ponemos en marcha hacia la furgo con la sensación de haber vivido uno de esos días que recordaremos siempre…

Tardamos un par de horas en llegar a Chiang Mai de nuevo, son las 17h y empieza a llover cuando nos dejan en el hotel. Las chicas nos dicen que esta noche nos dejaran en la recepción un dvd con las fotos y vídeos que nos han tomado, ¡qué monas! Nos despedimos de ellas con gratitud, ha sido un placer compartir este día con ellas, recomendaremos su tour sin duda alguna 🙂

Tras una buena ducha (que la necesitamos porque después de estar con los elefantes apestamos), nos echamos un rato. Al levantarnos, llevamos la ropa sucia a una lavandería cercana al hotel donde nos lavarán, secarán y plancharán 3kg de ropa por 200 baths. Nos dicen que mañana podemos pasar a buscarla.

Decidimos ir a cenar al restaurante dónde comimos anteayer, el Aroy Dee, que se encuentra frente al canal, muy cerca del hotel. Tomamos un par de platos de fideos, unos rollitos, una cerveza y un refresco por 205 baths… ¡todo delicioso!

Pasamos por un 7/11 a comprar algunas provisiones y volvemos al hotel… entre el día tan intenso y la humedad, estamos realmente agotados… y antes de las 22.30h nos voy a dormir.

06/10/16: conocemos los grandes templos de Chiang Mai y le damos al regateo en el Night Market

Día 6: hoy conocemos el Wat Phra Sing, el Doi Suthep y el mercado nocturno de Chiang Mai

Hoy nos levantamos con la calma a eso de las 8,30h tras haber dormido toda la noche del tirón, necesitábamos una cama 😛

Nos arreglamos y bajamos a desayunar al restaurante del hotel ya que en éste lo tenemos incluido. Cuando volvemos a la habitación vemos que ¡diluvia! Así que esperamos un poco a ver si afloja y por suerte en pocos minutos escampa y sale el sol.

Caminamos unos 15 minutos hasta el Wat Phra Sing, uno de los templos budistas más importante de la ciudad. Pagamos 20 baths cada uno para entrar. En este templo no se puede entrar con camiseta de tirantes ni pantalones cortos o muy ajustados, ellos te prestan un pañuelo para taparte, pero yo que ya lo sabía llevo el sarong que me compré en el viaje a Indonesia.

El recinto es muy bonito, y además del edificio principal que alberga al Buda más venerado de la ciudad, cuenta con varios edificios y estupas o chedis doradas en sus jardines traseros.

Nos estamos un rato por el templo mientras escuchamos las oraciones de los monjes provenientes del interior del edificio principal. Se respira paz en este lugar…

Tras la visita, pactamos precio con un conductor de songthaew para ir al templo de Doi Suthep situado a las afueras de la ciudad, conseguimos pactar 600 baths i/v los dos con una hora de espera allí mientras visitamos el templo. Sé que lo podríamos haber sacado por menos, pero el calor hace mella, solo hay este conductor aquí y no hay ningunas ganas de regatear… hay una opción más económica por 100 baths pp pero tienes que montar tú un grupo de 8 personas, y con la solana que pega no vemos a nadie con ganas de ello…

de camino al Doi Suthep

Tras 40 minutos de trayecto montaña arriba, llegamos al monasterio más importante de la ciudad. Pagamos 30 baths cada uno de entrada tras haber subido una buena escalinata que nos recuerda en parte a los dibujos de Son Goku 😛

El lugar nos encanta, aunque hay demasiada gente visitándolo para mi gusto. Se trata de uno de los templos más sagrados al norte de la ciudad. Fundado en 1383 durante le reinado de Keu Naone, sus orígenes están teñidos de misticismo. Cuenta la leyenda que un monje llegado de Sukhotai aconsejó al rey de Lanna fundar un templo con la milagrosa réplica de una reliquia de Buda conservada en el Wat Suan Dok. La réplica se cargó a lomos de un elefante blanco, que vagó por la montaña hasta caer muerto en este lugar, el “elegido”. En la terraza de la 1ª planta se documenta la historia del templo con un santuario dedicado a Sudeva, el ermitaño que vivió en el monte, y una estatua del elefante que subió la reliquia.

En la terraza de la 2ª planta hay una pintoresca chedi dorada que conserva la reliquia; la corona una sombrilla de cinco niveles que conmemora la independencia de la ciudad del dominio birmano y su unión con Tailandia.

Compramos una campanilla que hace una música muy suave por 250 baths, ale ya tenemos nuestro ¡primer recuerdo viajero!

Seguimos recorriendo el recinto del Doi Suthep, ¡es enorme! Encontramos algunos templos más que lo conforman y damos con unas terrazas con unas vistas geniales de la ciudad de Chiang Mai.

Nos llama la atención que hay un ruido muy estridente de tanto en tanto… cuando llegamos a la salida vemos que se trata de una especie de grillo… ¡¡vaya potencia!!

Nos compramos un par de helados en un puesto que hay junto a la salida por 40 baths y bajamos la larga escalera de vuelta a la furgo. ¡Nos ha pasado la hora volando!

Tras 40 minutos de bajada, y de vuelta en el Phra Sing le pagamos lo acordado, y vamos a buscar un sitio dónde comer, que a estas horas ya aprieta el hambre… nos decantamos por un restaurante de comida local en el que tomamos una comida deliciosa con un par de refrescos por 280 baths.

Decidimos pasar un momento por el hotel, pero con esta chicharrina no tenemos ganas de andar, así que pactamos con un tuk-tukero que por 50 baths nos lleva en apenas 5 minutos.

Hacemos parada en boxes, descargamos un poco la mochila y nos vamos dando un corto paseo hasta Patthama Tour (Tu guia en Chiang Mai) a pagar las excursiones que tenemos reservadas para mañana y pasado. El dueño de la agencia es un catalán afincado aquí hace unos años, no se encuentra en la oficina pero la chica que nos atiende le llama por teléfono y me lo pasa para hablar con él. Nos explica los detalles de las excursiones y nos recomienda algunas cosillas que hacer en la ciudad. Pagamos lo acordado y volvemos hacia el hotel en un corto paseo, parando a medio camino a tomarnos unos capuccino por 130 baths, y a comprarme unos pantalones en un taller local dónde la chica los cose a mano (dos pantalones por 200 baths).

Descansamos un poco, nos damos un baño en la piscina y sobre las 19h salimos a buscar un tuk-tuk que nos lleve al bazar nocturno, acordamos 80 baths para el trayecto.

Alucinamos con la cantidad de puestos que hay, aunque claramente se trata de un lugar enfocado a los turistas.

Hay un grupo de mujeres tocando música Thai y nos deleitamos unos minutos escuchándolas.

Compramos dos camisetas de chico por 250 baths, dos de chica por 260 baths y unas campanillas para la meditación por 250 baths… aunque les regateamos lo que podemos, son duros de pelar y alguno incluso se enfada si les regateas, lo cuál nos llama la atención ya que suele ser el deporte nacional…

Tras una hora y pico, y habiendo visto sólo una pequeña parte del mercado, decidimos entrar a un McDonnalds a cenar, y seguir con la tradición de “McDonnalds por el mundo” 😛

Una vez cenados, salimos a buscar un tuk-tuk que nos lleve de vuelta al hotel, encontramos a uno que nos lleva por 80 baths.

Son casi las 22h cuando llegamos… ducha y a dormir que ¡estamos agotados!

05/10/16: tras una noche espantosa en el tren, llegamos a Chiang Mai

Día 5: comenzamos a recorrer Chiang Mai, una ciudad menos caótica

A las 6,30h oímos jaleo por el pasillo y decidimos levantarnos ya… lástima porque ahora es cuando al fin nos habíamos dormido profundamente… ¡Vaya noche larga! Ha sido imposible dormir más de 20 minutos seguidos, el tren hace demasiado ruido y traquetea de lo lindo… soy de sueño profundo y puedo dormir en cualquier sitio, pero aquí no ha habido manera. Hubo un par de baches que tuvimos que levantarnos a colocar el colchón en su sitio, mi marido ha sido incapaz de volver a la litera de arriba (había alto riesgo de caída), y los amortiguadores parecían un par de burros rebuznando, y no exagero. Ni echando mano a los tapones para los oídos… Nada que ver con aquél viaje a Oviedo en tren hotel en 2009.

A las 7h nos preguntan si queremos algo para desayunar, como llevamos los dulces que compramos ayer en Chinatown y unas galletas, pedimos solo un par de cafés. Y ya nos traen también la cuenta: 390 baths por el desayuno y la cena.

¿Nuestra conclusión del viaje en el tren nocturno? Si quieres vivir una experiencia peculiar, y ahorrar una noche de hotel, ve en el tren nocturno. Si viajas en 3ª clase (butacones reclinables sin aire acondicionado) o en 2ª, con camas en habitaciones compartidas sale algo más económico pero tienes menos intimidad… en primera clase vas solo 2 personas, tienes puerta con pestillo y aire acondicionado. Si quieres comodidad, sin duda coge un vuelo low cost con Air Asia y duerme en un hotel. Por cierto, no hay gran diferencia de precio entre 1ª y 2ª clase, pero los de primera ¡vuelan!

Como os iba explicando, está amaneciendo y las vistas del paisaje desde el tren son chulas, esta zona es mucho más verde que lo que pudimos ver en Bangkok.

A las 7,30h y según lo previsto, llegamos a Chiang Mai.

Al salir de la estación nos encontramos con un montón de tuk-tuk y shongtaews. En Chiang Mai solo hay taxis para ir a y desde el aeropuerto. Negociamos con un conductor y nos lleva al hotel, en la zona amurallada, por 120 baths.

Tras unos 15 minutos nos deja en la puerta del MD Boutique Hotel. Tenemos reserva para 4 noches en habitación doble con vistas a la piscina y desayuno por 9000 baths. Hacemos el check-in y nos piden 200 baths de depósito. Como era de esperar hasta las 14h no nos dan la habitación, al menos nos guardan las mochilas…

Salimos a conocer la ciudad amurallada que conforma el casco antiguo que el Rey Mengrai construyó al fundar la ciudad en 1296 sustituyendo a Chiang Rai como capital del reino de Lanna, con la idea de protegerla de las incursiones desde Birmania. Aún poniendo todo su empeño, fue ocupada a menudo por los birmanos y por los thais del reino de Ayutthaya. En su interior, alberga los templos y monumentos más importantes de la ciudad y es lo que nosotros vamos a comenzar a descubrir. Así, nos dirigimos al norte. El primer templo que visitamos es el pequeño Wat Saen Muang Ma Luang. Los edificios que lo conforman están cerrados, así que la visita es escueta.

Después vamos al más antiguo de la ciudad, el Wat Chiang Man, construido en 1296 por el fundador de la ciudad Phaya Mengrai. De entrada gratuita, cuenta con la estatua de buda más antigua de toda Tailandia, con más de 1800 años.

El pequeño santuario a la derecha de la capilla principal alberga dos famosos budas: el Phra Sila, bajorrelieve de mármol de 30 cm de alto al parecer venido de Sri Lanka o India, y el Phra Sae Tang Khamani, imagen de cristal de 10cm de alto de la cual se dice que fue venida de Lavo (Lopburi) hace 1800 años. Frente al boht (salón de ordenaciones), en una losa de piedra figura la referencia más antigua a la fundación de la ciudad, una inscripción de 1581.

Cuenta con otros edificios igualmente bonitos y bien conservados.

Al salir, entramos a una cafetería cercana a tomarnos un par de cafés a ver si nos despejamos un poco (125 baths), la noche de insomnio hace estragos. Tras una pausa, seguimos caminando hacia el siguiente punto en la ruta. De camino pasamos por delante del Monumento a los tres Reyes, centro espiritual de la ciudad, muestra a los reyes del norte que forjaron una alianza en la época Lann: Rey Mengrai (fundador de Chiang Mai), Ramkamhaeng de Sukhothai y Ngam Muang de Payao.

Y tras unos 10 minutos a pie, llegamos al Wat Chedi Luang. Pagamos 40 baths pp y entramos a visitar este imponente templo que cuenta con una de las chedis más altas del país, erigida en 1391 con una altura original de unos 80 metros.  Actualmente mide menos de 40 metros y está medio en ruinas tras un terremoto en 1545. El célebre Buda Esmeralda (ahora en Bangkok), ocupaba el nicho oriental en 1475.

Tiene 4 grandes puertas, una en cada punto cardinal, a las que se acceden a través de largas escaleras y contienen diferentes estatuas de Buda y los laterales con elefantes. Es todo un imprescindible si visitas la ciudad.

Además, en el mismo recinto hay otros templos menores también muy llamativos, como una capilla con un Buda dorado reclinado en su interior o el templo Acharn Mun Bhuridatto Viharn en veneración del monje Bhuridatto a quien conservan embalsamado. A esta capilla no llegamos a entrar porque hay como 20-30 monjes en la puerta preparándose para rezar y nos sabe mal meternos en medio.

Nos sentamos un poco a la sombra y después proseguimos hacia el Wat Ithakhin, el cuál alberga el primer pilar de la ciudad y al que sólo se puede entrar si eres hombre (para su “santidad” las mujeres somos impuras… Éstas cosas no las entenderé jamás, perdonadme. Se cree que el templo fue uno de los primeros que se construyeron al fundarse la ciudad, y por tanto, era de los de mayor importancia espiritual. Fue abandonado tras la guerra con Birmania y recientemente restaurado.

Pasamos por un 7/11 que hay frente al templo a comprar un Red-Bull y agua fresca, hace un calor y una humedad tremendos.

Vemos que al lado está el Wat Phan Tao, un templo budista construido por completo en madera de teca y entramos (es gratuito). Su interior es bien bonito y cuenta con un gran Buda dorado en el centro. También cuenta con un bonito jardín trasero.

Tras la visita al templo, decidimos acercarnos al hotel y buscar un sitio para darnos un masaje, y proseguir con los templos mañana. Estamos tan cansados que no estamos disfrutando apenas…

Tras menos de 15 minutos a pie, llegamos al hotel. Hacemos parada en boxes y luego nos decantamos por un lugar para masajes que hay cerca. Nos dan un masaje de pies de 1h por 200 baths cada uno. Es tan relajante que nos cuesta mantenernos despiertos…

Tras el masaje que nos sabe a gloria, vamos hacia el canal a buscar una farmacia para comprar protector solar. Justo al lado vemos un sitio dónde hacen comida thai con la cocina a la vista y que huele de maravilla, así que nos pedimos un par de platos de arroz con un refresco y una cerveza por 390 baths. ¡Delicioso!

Damos una vuelta a la manzana y descubrimos un mercado de verduras, frutas y puestos de comida con muy buena pinta todo. Y ahora si, son las 14h así que vamos para el hotel que ya estará lista nuestra habitación.

Tras acomodarnos y dejar los bártulos en la habitación, bajamos a la piscina a darnos un baño, necesitamos refrescarnos un poco… Estamos solos y el agua está fresquita, así que se está en la gloria 🙂

Pasamos un rato, pero pega el sol de lo lindo y nos da miedo achicharrarnos ya que aún es fuerte… así que sobre las 15,30h subimos a la habitación y nos echamos un rato a dormir que también lo necesitamos.

A eso de las 19h hacemos un intento de ir caminando al mercado nocturno, pero está oscureciendo y hay poca iluminación fuera de la zona amurallada, y tampoco tenemos muy claro por dónde ir ni vemos ningún tuk tuk… así que decidimos volver a la zona del hotel e intentarlo otro día. Vemos en un puesto que venden grass jelly, una gelatina de jalea que mi marido tenía ganas de probar, compramos una terrina por 30 baths que está bien rica 🙂

Damos una vuelta por los alrededores del canal y cenamos unos hot-dog con patatas fritas y refrescos por 290 baths todo, ya no podemos con nuestras almas… así que tras la cena, volvemos al hotel. Ducha y a dormir confortablemente en una cama 😛

04/10/16: conocemos el Chinatown de Bangkok antes de partir hacia Chiang Mai

Día 4: nueva jornada de momentos y experiencias inolvidables…

Hoy nos levantamos pasadas las 8h. Desayunamos, nos arreglamos y cerramos las mochilas. Bajamos a recepción para hacer el check-out y pedimos que nos guarden las mochilas por una hora.

Vamos al cercano templo Wat In o del Gran Buda de Pie. Su entrada es gratuita y además de varios edificios para la oración, cuenta con un gran buda dorado de 32 metros de altura plantado de pie.

Tras la visita, volvemos al hotel a recoger las mochilas y pedimos un taxi que nos lleve a la estación de trenes de Hua Lampong. El trayecto nos cuesta 75 baths. Dejamos las mochilas en la consigna de la estación por 60 baths c/u. Aunque por el tamaño deberían habernos cobrado 40 por cada una, preferimos no decir nada y que nos guarde bien las mochilas…

Más liberados, cruzamos la calle y vamos a la oficina de 12go quiénes nos hicieron de intermediarios para comprar los billetes del tren nocturno a Chiang Mai. Intercambiamos el boucher por los billetes y nos devuelven 200 baths porqué por lo visto al hacer la compra de los billetes salieron más baratos de lo previsto.

Luego caminamos hacia el templo Wat Traimit. La entrada al buda de oro cuesta 40 baths pp y hay que subir 4 pisos para llegar a la sala que lo alberga. El lugar es bonito, bien merece su visita.

Como os decía, alberga un Buda de Oro de 3 metros de alto y 5,5 toneladas de oro macizo. Esculpida en el elegante estilo Sukhotai, la imagen fue “descubierta” hace 40 años bajo una capa de yeso al caerse la grúa que lo trasladaba a un nuevo edificio dentro del recinto del templo. Se cree que el Buda fue construido en Ayutthaya, y para protegerlo del ataque de los birmanos a la antigua capital tailandesa, fue transportado a Bangkok recubierto de una capa de yeso, la cual fue abandonada durante más de 200 años, momento en el que al transportarla hubo el “accidente” y se descubrió el Buda de oro.

Las vistas del templo desde allí arriba también son bien curiosas, y descubrimos que está rodeado de altos edificios.

A pesar de que hace un calor tremendo, decidimos dar un paseo hasta Chinatown. Nos liamos un poco  y vamos por dónde no toca, encontrándonos con unas calles repletas de talleres mecánicos… cuando al fin damos con la calle principal nos encontramos con cientos de puestos de comida y tiendas con productos de medicina tradicional china y encurtidos, al más puro estilo de las calles que recorrimos en nuestro viaje por Hong Kong el año pasado.

Nos llama la atención un puesto en el que elaboran dulces artesanales allí mismo. Tienen buena pinta y por 42 baths nos hacemos con unos cuantos para probarlos.

Entramos en un pequeño templo camuflado entre puestos de comida que nos recuerda mucho a los visitados en Hong Kong el año pasado…

Sobre las 12.40h, volvemos hacia la estación y entramos al metro. Pagamos 19 baths cada uno por recorrer 2 paradas hasta Si-Lom. Es curioso pero la máquina del metro al introducir el dinero te da una moneda de plástico que debes usar para entrar y salir del metro. Se parecen a las fichas que te dan en las ferias 😀

Al llegar a la zona, nos decantamos por un restaurante de noodles, dónde comemos por 350 baths. Con la panza llena, recorremos las calles peatonales elevadas tan típicas de la ciudad. Me encantan las vistas “caóticas” que ofrecen las grandes ciudades del sudeste asiático 🙂

Al salir encontramos un Cat Café al más puro estilo japo 🙂 Nos hace tanta gracia que no podemos evitar entrar. Pedimos un capuccino y un matcha latte frappé por 290 baths y subimos a la zona dónde tienen a los gatos. Aunque la mayoría duermen, el lugar está muy bien, hay poca gente, los tienen bien cuidados y nos recuerda a los Neko Café que visitamos en nuestro 2º viaje a Japón. Pasamos una hora acariciando a los gatitos que nos hacen caso.

Al salir, vamos hacia el parque Lumphini, dónde nos sentamos en un banco junto al estanque a tomar la fresca.

A eso de las 16h, volvemos al metro (19 baths pp) y nos dirigimos a la estación Hua Lamptong. Nos sorprende la poca gente que usa el metro, parece que esté hecho para clases altas -y turistas-.

Una vez en la estación, compramos bebidas para el viaje y recogemos las mochilas de la consigna. Falta 1h 30 para que salga el tren pero estamos agotados, el calor de hoy es mortal y no queremos alejarnos ya de la estación, así que nos sentamos a esperar en la gran sala de espera que tiene el recinto.

A las 17.30h nos dicen que ya podemos subir a bordo y allá que vamos a descubrir nuestro camarote en 1ª clase en el tren nocturno que nos llevará a Chiang Mai.

En el vagón que viajamos hay 12 cabinas de 1ª clase y un par de lavabos solo para los pasajeros de este vagón, uno de estilo occidental y otro tipo letrina con ducha de agua fría, ambos están limpios en todo momento. Nuestra cabina es de primera, no está mal viendo el resto del tren 😛

Salimos puntuales a las 18.15h. Media hora más tarde pasa la azafata comentando que podemos pedir cena en el camarote, son bandejas a escoger con crema, sopa, arroz y carne o pescado con verduras por 170-190 baths. Aunque se puede llevar comida de fuera e incluso ir al vagón restaurante dónde posiblemente sea más barato, optamos por la comodidad. El pack que pedimos cuesta 170 baths c/u. La comida no está mal aunque es bastante picante para mi gusto. Aprovechamos para comernos algunos dulces que compramos en el Chinatown, ¡están bien ricos!

Tras la cena, a eso de las 19,45h pasan a hacer las camas y ya nos dejan el camarote listo para dormir. Aunque tenemos serias dudas de poder dormir esta noche porque el ruido y el traqueteo del tren son importantes. No es nuestro 1r viaje en tren nocturno, ya hicimos un viaje de Barcelona a Oviedo hace años, pero nada tenía que ver aquél tren con este… 😀

Sobre las 21h y agotados de todo el día, nos echamos a dormir. A eso de las 23h, mi marido que va en la litera superior, se baja conmigo porque dice que es imposible estar allá arriba… le parece que se vaya a caer con cada bache :S

Veremos qué tal la experiencia del tren nocturno

¡¡Asia nos espera de nuevo!! En breve nos vamos a…

Sí, sí… como lees, ¡Asia nos espera de nuevo! El viajazo de este año está a la vuelta de la esquina y de nuevo nos embarcamos en una aventura por el sudeste asiático, y es que esta vez vamos a conocer…

¡¡TAILANDIA!!

A pocas semanas de partir os cuento los preparativos de este nuevo gran viaje que hace tiempo que nos ronda la cabeza.

En un principio estaba previsto que hasta noviembre no podría hacer vacaciones, así que para esas fechas y con solo 15 días libres solo nos cuadraba sudeste asiático, la otra alternativa que lleva tiempo en el tintero es Chile bajando hasta los glaciares de la Antártida pero para ello se necesitan al menos 3 semanas en destino, y esta vez no podría ser… Una compañera de mi marido estuvo este verano un par de semanas en Tailandia y volvió encantada, empezamos a hablar con más gente que ha estado y aún a sabiendas que seguro que encontramos caos y piratillas igual que en Indonesia, creemos que será un destino genial, en el que poder seguir creciendo, conocer una nueva cultura y disfrutando de un día de relax en sus playas…. así que Tailandia cogió peso y vimos buen precio en vuelos y hoteles… y allá que nos lanzamos.

De nuevo volamos con la alianza Skyteam; 560€ por persona i/v, ¡nada mal! La ida es con Air France, escala de 2h en Paris y con la opción de pagar un pequeño suplemento para tener asientos mejores (en fila de dos) y algo más anchos en el vuelo largo, que teniendo en cuenta que se trata de vuelo nocturno y que llegamos a Bangkok a las 6h de la mañana, no nos lo pensamos mucho y pagamos ese pequeño extra. La vuelta será vía Ámsterdam también con un par de horas de escala, y vuelo operado por KLM, llegando a Barcelona por la noche.

Como siempre, el siguiente paso es planificar la ruta… teníamos claro que con 15 días en destino no nos podemos enredar mucho y queremos visitar los lugares disfrutando, y no con prisas y corriendo a todas partes, nuestro estilo ya sabéis que es calmado, para poder empaparnos del lugar… así que después de darle varias vueltas (sobretodo a la zona de playa porque viajamos al final de la época lluviosa), ésta será nuestra ruta:

DIA 0: Barcelona – Paris (noche en vuelo)
DÍA 1: Bangkok
DÍA 2: Bangkok
DÍA 3: Bangkok – Ayutthaya – Bangkok
DÍA 4: Bangkok – Chiang Mai (tren nocturno)
DÍA 5: Chiang Mai
DÍA 6: Chiang Mai
DÍA 7: Chiang Mai – Campamento de elefantes – Chiang Mai
DÍA 8: Chiang Mai  – Doi Inthanon – Chiang Mai
DÍA 9: Chiang Mai
DÍA 10: Chiang Mai – Krabi > Railay
DÍA 11: Railay
DÍA 12: Railay
DÍA 13: Railay
DÍA 14: Railay – Bangkok
DÍA 15: Bangkok
DÍA 16: Bangkok – Amsterdam – Barcelona

Como podéis ver le dedicaremos unos 4-5 días completos a cada zona. Como siempre, tenemos pensado qué hacer y qué ver en cada lugar pero no llevamos una ruta cerrada, iremos sobre la marcha, haciendo en cada momento lo que más nos apetezca… y lo que quede por ver, ¡para la próxima! 😛

Una vez tuvimos la ruta clara, reservamos el tren nocturno para ir de Bangkok a Chiang Mai. Este trayecto también se puede hacer en avión, pero preferíamos el tren que además de ser mucho más económico será toda una experiencia y ahorramos una noche de hotel 😛 Compramos los billetes a través de la agencia local 12GO y nos mandaron el voucher que deberemos presentar en la estación. El trayecto dura unas 10h, pero hemos pagado un pelín más y hemos cogido una cabina privada (para los dos) con aire acondicionado por 3406 BTH que esperemos que nos permita dormir…

Siguiente punto: reservar los hoteles. Como siempre, y después de comparar precios, los hemos reservado a través de Booking. Al ser cliente Genius me ofrecen precios competitivos que ni en la propia web de los hoteles salían… Todos son cancelables hasta pocos días antes de la estancia por si pasara algo… La verdad es que Tailandia es un destino al que se puede viajar por muy poco dinero… nosotros no hemos escatimado en la categoría de los hoteles y aún así nos parecen súper baratos respecto a los precios occidentales. Para las primeras 3 noches en Bangkok, hemos reservado el hotel Chillax Resort (habitación doble superior con hidromasaje, spa y piscina) por 8100 THB, se encuentra en la zona antigua de la ciudad a pocos minutos a pie de los principales templos y como veis podremos relajarnos allí si el jet-lag hace grandes estragos 😛 En Chiang Mai pasaremos 4 noches en el MD Boutique Hotel  (habitación doble con vistas a la piscina y desayuno) por 9000 THB, también ubicado en la ciudad amurallada y a pocos pasos del meollo. Para el destino de playa, nos decantamos por un resort en la zona este de la playa de Railay, reservando 4 noches en habitación doble deluxe con vistas a la piscina y desayuno en el Railay Village Resort & Spa por 12960 THB, este alojamiento cuenta con un servicio de traslado a y desde el aeropuerto (te recogen en coche y te llevan en barca privada) por 1600 THB por trayecto, como no tenemos ganas de complicarnos hemos decidido reservarlo también y olvidarnos de andar regateando en destino por ahorrar unos baths… Y por último, para las dos noches que nos quedaran al final del viaje en Bangkok, hemos cogido el Happy 3 (en habitación doble deluxe y con piscina) por 4600 THB, esta vez ubicado en la zona más cosmopolita de la ciudad y a pocos metros del tren que nos llevará al aeropuerto.

Hemos contactado con una agencia local que lleva un barcelonés afincado en Chiang Mai para 2 tours de un día, el primero nos llevará a conocer el parque natural Doi Inthanon a las afueras de la ciudad y el segundo, visitaremos un campamento de elefantes dónde podremos alimentar y bañar a los animales. Para nosotros era muy importante que de hacer alguna actividad con animales, sea en un lugar dónde no los maltraten ni los droguen y parece que el lugar con el que trabajan cumple con esos criterios. Las excursiones, salen por unos 6€ por persona y día.

También hemos tenido que comprar un par de vuelos internos, uno para ir de Chiang Mai a Krabi (zona playa de la costa de Andaman) y otro para ir de allí a Bangkok de nuevo. Los hemos comprado con Air Asia, el primero nos cuesta 4850 THB (los dos) y el segundo 2472 THB (también los dos).

Nos gusta viajar tranquilos, así que como siempre hemos contratado el seguro de viaje con World Nomads (108€ los dos, me aplican un 5% de descuento por haber contratado otras veces con ellos) con buenas coberturas, y también pasamos por la consulta de Atención al Viajero dónde nos dieron información sanitaria del destino, y esta vez no ha hecho falta vacunarse de nada porque ya vamos servidos de las que nos pusimos para el viaje a Indonesia 🙂

Y por último, os traigo una novedad… ¡¡¡éste será nuestro primer viaje con mochila!!! Si, nosotros que siempre vamos con maleta hasta a bordo de un klotok en Indonesia, que somos de los de “no sin mi Roncato”…, hemos decidido que para el tipo de viaje que tenemos pensado iremos más cómodos con mochila. Así que nos hemos comprado unas de 44 y 40 L en las que esperamos que nos quepa lo imprescindible para los 15 días de viaje, eso sí, la idea es lavar ropa en destino aprovechando que el país es barato y se presta a ello. Y sobretodo evitar tener que facturar maletas en los múltiples vuelos que tomaremos (tienen medidas de equipaje de mano) y poder saltar sin problemas al agua si es necesario, para bajar de la barca que nos lleve a Railay 😛

Y con todos los preparativos, novedades, y unas ganas terribles ya… solo falta esperar a la hora del embarque. ¿Nos acompañas una vez más? 😀