Archivo del sitio

21/07/16: recorremos el norte de la isla y disfrutamos de una buena comida lanzaroteña

Día 5: seguimos descubriendo monumentos y lugares con encanto

Hoy nos despertamos pronto así que aprovechamos para proseguir con el turisteo por la isla. Vamos a desayunar y después cogemos el coche.

Volvemos a pasar por la carretera de la muerte que es subir a Las Casitas de Fermés con el tamagochi que tenemos alquilado, hay tramos de subida en curva que me toca poner hasta ¡primera! Ahora, nos echamos unas risas cada vez que pasamos por aquí 😀

Volvemos hacia la zona del Valle de la Geria, este terreno volcánico de viñedos nos gustó mucho cuando pasamos ayer y de nuevo paramos en varios puntos a lo largo del camino para echar fotos y disfrutar de más cerca de los campos de viñas.

También paramos en un par de ocasiones a echar fotos de los cráteres que encontramos por doquier con placas de magma solidificado a su alrededor. Realmente los paisajes que ofrece Lanzarote son alucinantes.

Tras repostar y hacer parada en boxes, proseguimos hacia la Caleta de Famara, hacia el noroeste de la isla. Este pueblo es conocido por los surferos que suben hasta aquí a romper las grandes olas que se forman en su costa. Cogemos la marea baja por lo que no hay mucho oleaje, aunque si bandera roja por las corrientes. Caminamos a lo largo del paseo marítimo y alucinamos al ver magma solidificado de las últimas erupciones que hubiera en la zona, ¿¡he dicho ya que me encanta todo lo relacionado con lo volcánico?!

Tras un buen paseo, volvemos al coche y nos acercamos hasta una de las playas más famosas de la zona, en la que a pesar de haber bandera roja hay gente bañándose, poco conocimiento le ponen algunos… Nosotros nos conformamos con echar unas fotos y proseguimos el camino hacia el norte de la isla.

Tras un ratito en carretera, llegamos a Teguise. Apenas hay ambiente ya que hoy no es día de mercadillo (por el que es conocida la localidad). Pero nosotros venimos aquí para echar un vistazo al Castillo de Sta Bárbara que está en lo alto del volcán Guanapay, el cual se usaba con carácter defensivo ya que desde su emplazamiento se observa todo el mar, pudiendo prever algunos ataques piratas. A día de hoy alberga el Museo de la Piratería (por lo visto está planteado en plan cómic), pero nos parece caro y nos conformamos con la vista desde fuera, que ya merecen la pena porque hay una vista panorámica sobre el valle.

También es recomendable alejarse un poco del castillo y dar una vuelta por el cráter del volcán que se conserva junto a él.

Proseguimos por otra carretera de Dios, con varias curvas en herradura, y llegamos al Valle de Haría, desde dónde hay unas vistas espectaculares del río de lava que va desde el volcán de La Corona hasta el mar y que formó la Cueva de los Verdes y los Jameos del Agua. Una vez pasado el pueblo de La Haría, y tras trazar unas pocas curvas muy cerradas en herradura, llegamos a un restaurante con aparcamiento gratuito que tiene un mirador desde el cual hay unas vistas espectaculares de toda la extensión del volcán hasta la costa con el famoso “valle de las mil palmeras”.

Y tras echar unas cuantas fotos desde aquí y desde otro mirador que encontramos un poco más adelante a pie de carretera, seguimos hasta llegar al Mirador del Río. Entramos con el bono que compramos el 1r día de visitas. Lugar construido por César Manrique y enclavado en el Risco de Famara a 480 metros de altura sobre el nivel del mar, ofrece uno de los paisajes marinos más espectaculares del archipiélago canario sobre el río (apertura del mar) que separa las islas de Lanzarote y La Graciosa. El lugar es bonito de visitar, y cuenta con un restaurante con vistas estupendas… pero lo que de verdad impresiona de este lugar es el entorno dónde está construido, sobre un acantilado formado por una colada de lava que no tiene desperdicio. Hay una perfecta panorámica de la Isla La Graciosa que queda justo enfrente. Ahora, menudo vendaval hace aquí, ¡casi salimos volando!

Vemos que venden Aloe Vera DO Lanzarote y decidimos comprarnos uno para llevarnos de recuerdo viajero a casa (6€). Va bien protegido así que llevarlo en la maleta facturada no ha de ser un problema. También compramos un imán de la isla para la colección 🙂

Tras la visita, decidimos probar la gastronomía lanzaroteña y pasar del bufet del hotel hoy, así que de camino al siguiente punto del día, paramos en Arrieta, la que fuera primera capital de la isla. Habíamos visto buenos comentarios del restaurante El Amanecer pero está cerrado por vacaciones todo el mes de julio, así que gracias a Foursquare nos decantamos por el restaurante La Nasa que está en la misma calle y resultó ser ¡todo un acierto! Tiene unas vistas a la costa y al muelle espectaculares desde las mesas, el personal es súper amable y la comida que sirven ¡nos sabe a gloria! Pedimos unas papas arrugás y un plato de queso frito para compartir, y una fideuá al estilo lanzaroteño que quita el hipo. De verdad que el lugar es totalmente recomendable. Los tres platos, con pan, una botella de agua y dos cafés nos cuesta 37€. Y no pedimos postre porque se nos saldría por las orejas de lo llenos que estamos 😛

las vistas que tenemos desde la mesa

Tras la jartá de comer, volvemos al coche y ponemos rumbo al último punto del día, el Jardín de Cactus. También lo tenemos incluido en el bono y aunque en un principio no pensábamos venir, ha sido todo un acierto porque es un bonito jardín con un molino, repleto de cactus de todos los tipos. Los hay enormes tamaño árbol y otros pequeñetes… Lo bueno es que tienen el nombre científico de cada especie por lo que si te gusta alguno será fácil poder comprarlo luego y alguno caerá porque con la solana que pega en nuestro balcón, solo sobreviven los cactus… El lugar también fue proyectado por César Manrique y se nota 🙂

Aquí venden unos packs de cactus chiquitines que van bien protegidos y decidimos llevarnos algunos para nuestro balcón. Os dejo una foto de cómo era cuando los plantamos junto al Aloe, ahora están todos enormes, el clima de Barcelona también les gusta 🙂

Tras casi una hora de visita bajo un sol abrasador, volvemos al coche y ahora si, vamos de vuelta al hotel, llegamos sobre las 17h. Nos colocamos el bañador, y bien embadurnados de protector solar, bajamos a la piscina a darnos un bañito y a tomarnos un ron miel con limón bien rico, hoy tampoco lo perdonamos como veis… Así echamos el resto de la tarde de relax, se está súper a gusto ya que la temperatura y el sol ahora son agradables.

Cuando cierran la piscina, subimos a la habitación a arreglarnos que hoy toca cena en el restaurante asiático del hotel dónde tenemos reserva. Nos reciben con un chupito, empezamos bien 😉 Es también tipo bufet y hay un poco de todo, sobretodo comida china, pero debo decir que no mata nada… casi hubiéramos cenado mejor en el bufet internacional…

Tras la cena echamos la partida de billar con el mojito de rigor, ¡que se note que estamos de vacaciones!

19/07/16: nos maravillamos con la naturaleza en la Cueva de los Verdes y en los Jameos del Agua

Día 3: continuamos conociendo Lanzarote

Hoy madrugamos un poco para visitar el norte de la isla. Tras el desayuno en el bufet del hotel, cogemos el coche y conducimos una hora aproximadamente hasta la Cueva de los Verdes. Llegamos a punto para la 1ª visita guiada de la mañana, ¡ni hecho aposta! La entrada también la tenemos incluida en el bono que compramos el 1r día.

El tour por el interior de la cueva dura unos 50 minutos y te van explicando cómo se formó el lugar, mientras se recorre aproximadamente 1km de galería. Solo la entrada a la cueva ¡ya me parece espectacular!

Aunque hay que subir y bajar algunas escaleras, y en algún tramo hay que agacharse un poco la visita se hace amena. El guía nos explica que la cueva es en realidad un tubo de origen volcánico y parece ser que es el más largo del mundo. Me parece un lugar muy interesante y una visita totalmente recomendable.

podemos observar algunas coladas de lava solidificada

El suelo resbala en algunos puntos por la humedad que se forma en la cueva. También vemos alguna charca que hasta que no estás junto a ella no te das cuenta que es agua, al reflejarse el techo de la cueva parecen agujeros…

Acabamos la visita en la sala de conciertos que han construido en una amplia galería en el interior de la cueva.

Tras eso, vamos a los Jameos del Agua, a tan solo 1km de la cueva. Al llegar nos espantamos un poco porque vemos una cola considerable para la taquilla, pero un empleado nos dice que al llevar el bono podemos ir por otra entrada por la que nos saltamos toda la cola, ¡genial!

Un jameo es un agujero que se forma por el desplome de un tubo volcánico, dejándolo al descubierto, así que como podéis imaginar este lugar recibe ese nombre porque dentro del tubo volcánico hay un lago, ya que está a un nivel inferior al del mar. Este se encuentra localizado en la parte final del tubo volcánico más grande de Lanzarote, de 7 kilómetros de longitud total, resultante de la erupción del Volcán de La Corona, que originó la parte norte de la isla. El lago de los Jameos tiene una peculiaridad y es que habita una especie única en el mundo, el cangrejo blanco albino. Es muy pequeño y brilla en la oscuridad de la cueva (son todos los puntitos blancos que se ven en el agua de la siguiente foto).

Además del lago, hay una piscina artificial, con palmeritas y todo, en plan paradisíaco, y un restaurante con terraza con pinta de carillo. Es curioso de ver también el auditorio que integraron en la apertura de la cueva. Y para finalizar la visita, hay un museo didáctico sobre volcanes, los que me conocéis ya sabéis que me pasé un rato allí y es que me flipa un montón todo lo relacionado con los volcánico.

Es un lugar muy bonito de visitar, esa cueva llena de agua con sus pobres cangrejillos albinos y ciegos. La verdad es que César Manrique se aplicó y creo un ambiente y unos jardines bien bonitos para este lugar. Antes de irnos, entramos al auditorio a echar un vistazo.

Teníamos pensado visitar el Mirador del Río o alguna playa como Punta Mujeres pero se está nublando por momentos y sopla un fuerte viento, lo que no invita nada a seguir con las visitas… Decidimos coger el coche y volver al hotel a descansar. Llegamos sobre las 14h tras una hora y pico de camino.

Nos hacemos las delicias con la comida comida que sirven en el bufet del hotel, y después nos echamos un rato que hoy hemos madrugado bastante. Merendamos en el chiringuito de la piscina y bajamos un rato a la playa del hotel. Es de arena volcánica pero muy fina y agradable al tacto. El agua aunque está fresquita es agradable para darse un buen baño, eso si, suerte que llevamos los escarpines porque hay alguna piedra tanto en la orilla como en el fondo. Lo que me gusta, a diferencia de las playas que conocimos en Gran Canaria es que aquí tienes que caminar un poco para que cubra.

A eso de las 18,30h volvemos a la habitación. Nos damos una buena ducha y antes de ir a cenar decidimos ir a dar un paseo por Playa Blanca, un pueblo costero a pocos kilómetros del hotel. Tiene un paseo marítimo de casi 7km repleto de chiringuitos y tiendas, pero no nos acaba de atraer el lugar, está repleto de turistas al más puro estilo de Salou, Lloret de Mar o Benidorm…

Cuando cae el sol volvemos al hotel para cenar. Después hacen un concurso de preguntas basado en BSO de películas, van cogiendo a personas entre el público y deben competir entre ellas para identificar los títulos y autores de las canciones que tocan en el menor tiempo posible, nos echamos unas risas mientras tomamos un mojito. Cuando acaba el show nos vamos a dormir, mañana seguiremos descubriendo esta fabulosa isla 🙂

18/07/16: descubrimos el PN del Timanfaya, el Golfo y los Hervideros… ¿¡he dicho ya que me encanta Lanzarote?!

Día 2: mañana de descubrimientos, tarde de relax 🙂

A eso de las 8h nos despertamos. Nos arreglamos y bajamos a desayunar. Madre mía ¡qué variedad de cosas hay en el bufet para desayunar! Con las pilas cargadas, volvemos a la habitación a lavarnos los dientes y coger la mochila, y tras embadurnarnos de protector solar vamos a buscar el coche de alquiler que tenemos en el parking del hotel.

Hoy empieza el turisteo por la isla, ¿acaso pensabas que estaríamos todo el día tirados como lagartos? Los que nos conocen saben que somos incapaces de estar todo el día sin hacer nada, por eso alquilamos el coche. Por las mañanas haremos turisteo y descubriremos los rincones que esconde la isla y por las tardes, relax 🙂

Os dejo un pequeño mapa de la isla para que os hagáis una idea de las zonas a visitar… Recordad que nosotros nos alojamos en el sur, en las Playas del Papagayo.

Tras unos 20 minutos de trayecto llegamos a la entrada al P.N. del Timanfaya. En la caseta de la entrada compramos el bono para 6 atracciones de mayor relevancia de la isla (30€ pp, solo aceptan efectivo, aquí más info sobre los bonos que tienen y aquí sobre los centros de arte, cultura y turismo).

Proseguimos hacia el parking. Empieza a haber coches en la zona, pero llegamos a punto porque nada más aparcar nos hacen subir a la guagua para el tour por la zona volcánica. Dura unos 40 minutos y una locución va explicando la historia del lugar. Tenemos suerte y como recomendaban en blogs y foros, podemos sentarnos en la parte derecha del bus desde la que hay mejores vistas 🙂

Con una extensión de 51,07 km² se trata de un parque de origen volcánico, siendo las últimas erupciones las producidas en 1824. Cuenta con más de 25 volcanes la mayoría de ellos “dormidos” por lo que en cualquier momento podrían volver a activarse. Los más emblemáticos son las Montañas del Fuego, la Montaña Rajada o la Caldera del Corazoncillo. Es alucinante el paisaje que aquí se ofrece, increíble encontrar un lugar desértico, en el que solo viven algunas especies vegetales y muy pocos animales, y no más humanos que los turistas a bordo del bus del que no te dejan bajar para asegurar la preservación del lugar. Durante el trayecto descubrimos las calderas más importantes y vemos zonas con aspecto desértico y otras con lavadas de antiguas erupciones.

en el parque se ven varios cráteres

y zonas magmáticas

Desde luego el conductor del bus se merece la ola porque alucinas con el camino que sigue en el recorrido por el Parque, hay puntos en los que no entiendes ni cómo puede pasar por ahí un autobús… Al finalizar la ruta, puedes visitar el restaurante “el Diablo” diseñado por César Manrique en el que cocinan con el calor de un pozo que viene del interior del volcán, a unos 300ºC. Y es que la zona todavía presenta actividad volcánica, existiendo puntos de calor en la superficie que alcanzan los 100-120º C y hasta los 600º C a 13 metros de profundidad. En esta parte también tienes la zona de los experimentos, en la que tienen un par de espectáculos, en el primero ves calderas naturales en las que prenden rastrojos con el calor que sale de la tierra.

Y en el otro, echan agua por unos agujeros y se forma un géiser. Es una turistada pero me parece de lo más curioso de lo que es capaz la tierra. Os dejo un pequeño vídeo:

Desde aquí salen también rutas a camello, por unos 6€ por persona, pero ya hicimos una en Gran Canaria en 2012 y aquí hace un calor terrible a estas horas. Así que decidimos seguir con las visitas del día. Decir que este lugar nos ha encantado, las vistas son geniales, ver tanto cráter y tanta zona volcánica nos hace volar la mente hasta los recuerdos que tenemos de las experiencias en el Sakurajima (Japón 2013) y en el Bromo e Ijen (Indonesia 2014).

Hacemos parada en boxes y volvemos al coche, poniendo rumbo a El Golfo. Decir que es indispensable ir al parque a primera hora de la mañana para evitar colas y no morir de insolación, fijaos en la fila de coches que había cuando nos íbamos intentando aparcar…

Tardamos apenas unos minutos por una carretera bordeada por placas de magma solidificado en llegar al aparcamiento gratuito que hay junto a El Golfo, un cráter volcánico situado junto a un acantilado. Debido a la continua erosión del mar, con el tiempo se seccionó el cráter quedando aislado y formándose una pequeña laguna conectada al mar por grietas subterráneas, con un característico color verdoso (debido a los organismos que hay en ella), actualmente separada del mar por una playa de arena negra que ocupa parte del antiguo cráter. Conocido también como el Charco de los Clicos o laguna verde.

Las vistas son geniales, el lugar es precioso entre acantilados pero hace un vendaval importante que imposibilita acercarse demasiado a los altos acantilados desde los que se vislumbra la laguna (está prohibido bajar a ella). Tras una media hora aquí, volvemos al coche y nos dirigimos a Los Hervideros. De camino paramos en otro Charco junto a una playa volcánica, lástima que no hemos pensado a coger los bañadores porque aquí si se permite el baño 😦

Aunque no es un punto turístico de la isla, nos parece un lugar muy chulo y podemos tocar por primera vez la arena de playa volcánica, con ese característico color negro.

Los Hervideros a simple vista parece un acantilado sin más, pero a la que recorres los caminos marcados entre las rocas, descubres los mil recovecos que componen el lugar.

Es un lugar en el que la lava al contacto con el mar se solidificó creando formas muy curiosas. Se conoce como Los Hervideros porque en los días de gran oleaje, el agua golpea fuertemente contra las rocas, dando la impresión de que es agua hirviendo al salir por los agujeros en las rocas. La pena es que hay poco oleaje hoy, con grandes olas rompiendo debe ser espectacular… aún así el lugar se merece una visita.

Tras un buen rato disfrutando de la formación rocosa que es el lugar y de las espectaculares vistas de los acantilados, volvemos al coche y ponemos rumbo de nuevo. De camino de vuelta al hotel pasamos frente a las Salinas de Janubio y decidimos parar un momento a echar un vistazo. Con una extensión de 500.000 m2 son una de las salinas más importantes del mundo, aunque en los últimos años tan solo producen para consumo canario, se construyeron sobre la Caleta de Janubio, un charco que quedó aislado del mar en las erupciones de 1700. A través de acequias y molinos se bombea el agua marina hacia los parterres donde gracias a la acción del sol se evapora el agua quedando la sal.

Y ahora si, es algo más de la 1h y decidimos volver al hotel para ir a comer (a aprovechar el todo incluido). Tras unos 30 minutos por una carretera de largas rectas y paisajes alucinantes, llegamos al hotel. Dejamos el coche en el parking del establecimiento y nos vamos directos al restaurante.

Después de comer subimos a la habitación, nos damos una ducha que vamos de arena hasta las orejas con tanto viento y es hora de siesta time. Ya descansados, bajamos a merendar y después hacemos un rato de spa y piscina con un granizado de lima con ron miel, le estamos cogiendo el gustillo a esta bebida 😛

Sobre las 20h volvemos a la habitación. Nos arreglamos y bajamos a cenar. El resort tiene un par de restaurantes temáticos pero son bajo reserva, así que toca esperar al día que nos tocó al hacer el check-in, y mientras seguimos degustando las delicias que preparan en la zona italiana del bufet internacional, otra cosa quizá no pero comer, estamos comiendo bien…

Con la tripa llena, bajamos a la sala de los billares y mientras echamos una partida, nos tomamos un mojito. Sobre las 24h nos vamos a dormir, mañana seguiremos descubriendo la isla 🙂