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04/10/16: conocemos el Chinatown de Bangkok antes de partir hacia Chiang Mai

Día 4: nueva jornada de momentos y experiencias inolvidables…

Hoy nos levantamos pasadas las 8h. Desayunamos, nos arreglamos y cerramos las mochilas. Bajamos a recepción para hacer el check-out y pedimos que nos guarden las mochilas por una hora.

Vamos al cercano templo Wat In o del Gran Buda de Pie. Su entrada es gratuita y además de varios edificios para la oración, cuenta con un gran buda dorado de 32 metros de altura plantado de pie.

Tras la visita, volvemos al hotel a recoger las mochilas y pedimos un taxi que nos lleve a la estación de trenes de Hua Lampong. El trayecto nos cuesta 75 baths. Dejamos las mochilas en la consigna de la estación por 60 baths c/u. Aunque por el tamaño deberían habernos cobrado 40 por cada una, preferimos no decir nada y que nos guarde bien las mochilas…

Más liberados, cruzamos la calle y vamos a la oficina de 12go quiénes nos hicieron de intermediarios para comprar los billetes del tren nocturno a Chiang Mai. Intercambiamos el boucher por los billetes y nos devuelven 200 baths porqué por lo visto al hacer la compra de los billetes salieron más baratos de lo previsto.

Luego caminamos hacia el templo Wat Traimit. La entrada al buda de oro cuesta 40 baths pp y hay que subir 4 pisos para llegar a la sala que lo alberga. El lugar es bonito, bien merece su visita.

Como os decía, alberga un Buda de Oro de 3 metros de alto y 5,5 toneladas de oro macizo. Esculpida en el elegante estilo Sukhotai, la imagen fue “descubierta” hace 40 años bajo una capa de yeso al caerse la grúa que lo trasladaba a un nuevo edificio dentro del recinto del templo. Se cree que el Buda fue construido en Ayutthaya, y para protegerlo del ataque de los birmanos a la antigua capital tailandesa, fue transportado a Bangkok recubierto de una capa de yeso, la cual fue abandonada durante más de 200 años, momento en el que al transportarla hubo el “accidente” y se descubrió el Buda de oro.

Las vistas del templo desde allí arriba también son bien curiosas, y descubrimos que está rodeado de altos edificios.

A pesar de que hace un calor tremendo, decidimos dar un paseo hasta Chinatown. Nos liamos un poco  y vamos por dónde no toca, encontrándonos con unas calles repletas de talleres mecánicos… cuando al fin damos con la calle principal nos encontramos con cientos de puestos de comida y tiendas con productos de medicina tradicional china y encurtidos, al más puro estilo de las calles que recorrimos en nuestro viaje por Hong Kong el año pasado.

Nos llama la atención un puesto en el que elaboran dulces artesanales allí mismo. Tienen buena pinta y por 42 baths nos hacemos con unos cuantos para probarlos.

Entramos en un pequeño templo camuflado entre puestos de comida que nos recuerda mucho a los visitados en Hong Kong el año pasado…

Sobre las 12.40h, volvemos hacia la estación y entramos al metro. Pagamos 19 baths cada uno por recorrer 2 paradas hasta Si-Lom. Es curioso pero la máquina del metro al introducir el dinero te da una moneda de plástico que debes usar para entrar y salir del metro. Se parecen a las fichas que te dan en las ferias 😀

Al llegar a la zona, nos decantamos por un restaurante de noodles, dónde comemos por 350 baths. Con la panza llena, recorremos las calles peatonales elevadas tan típicas de la ciudad. Me encantan las vistas “caóticas” que ofrecen las grandes ciudades del sudeste asiático 🙂

Al salir encontramos un Cat Café al más puro estilo japo 🙂 Nos hace tanta gracia que no podemos evitar entrar. Pedimos un capuccino y un matcha latte frappé por 290 baths y subimos a la zona dónde tienen a los gatos. Aunque la mayoría duermen, el lugar está muy bien, hay poca gente, los tienen bien cuidados y nos recuerda a los Neko Café que visitamos en nuestro 2º viaje a Japón. Pasamos una hora acariciando a los gatitos que nos hacen caso.

Al salir, vamos hacia el parque Lumphini, dónde nos sentamos en un banco junto al estanque a tomar la fresca.

A eso de las 16h, volvemos al metro (19 baths pp) y nos dirigimos a la estación Hua Lamptong. Nos sorprende la poca gente que usa el metro, parece que esté hecho para clases altas -y turistas-.

Una vez en la estación, compramos bebidas para el viaje y recogemos las mochilas de la consigna. Falta 1h 30 para que salga el tren pero estamos agotados, el calor de hoy es mortal y no queremos alejarnos ya de la estación, así que nos sentamos a esperar en la gran sala de espera que tiene el recinto.

A las 17.30h nos dicen que ya podemos subir a bordo y allá que vamos a descubrir nuestro camarote en 1ª clase en el tren nocturno que nos llevará a Chiang Mai.

En el vagón que viajamos hay 12 cabinas de 1ª clase y un par de lavabos solo para los pasajeros de este vagón, uno de estilo occidental y otro tipo letrina con ducha de agua fría, ambos están limpios en todo momento. Nuestra cabina es de primera, no está mal viendo el resto del tren 😛

Salimos puntuales a las 18.15h. Media hora más tarde pasa la azafata comentando que podemos pedir cena en el camarote, son bandejas a escoger con crema, sopa, arroz y carne o pescado con verduras por 170-190 baths. Aunque se puede llevar comida de fuera e incluso ir al vagón restaurante dónde posiblemente sea más barato, optamos por la comodidad. El pack que pedimos cuesta 170 baths c/u. La comida no está mal aunque es bastante picante para mi gusto. Aprovechamos para comernos algunos dulces que compramos en el Chinatown, ¡están bien ricos!

Tras la cena, a eso de las 19,45h pasan a hacer las camas y ya nos dejan el camarote listo para dormir. Aunque tenemos serias dudas de poder dormir esta noche porque el ruido y el traqueteo del tren son importantes. No es nuestro 1r viaje en tren nocturno, ya hicimos un viaje de Barcelona a Oviedo hace años, pero nada tenía que ver aquél tren con este… 😀

Sobre las 21h y agotados de todo el día, nos echamos a dormir. A eso de las 23h, mi marido que va en la litera superior, se baja conmigo porque dice que es imposible estar allá arriba… le parece que se vaya a caer con cada bache :S

Veremos qué tal la experiencia del tren nocturno

03/10/16: recorremos los antiguos templos de Ayutthaya

Día 3: disfrutamos de la magia de Ayutthaya y catamos los grillos a la parrilla en Bangkok

Hoy nos levantamos temprano ya que el plan para hoy es ir a conocer la cercana ciudad de Ayutthaya. Tras tomar el desayuno y arreglarnos, cogemos un taxi hasta Victory Monument, hay muchísimo tráfico y un trayecto de 20 minutos se convierte en uno ¡de 45! Suerte que los taxímetros aquí sólo cuentan distancia recorrida y no tiempo… el trayecto nos sale por 100 THB.

Para ir a Ayutthaya hay dos opciones,  coger un tren desde Hua Lamptong que tarda unas 2h, o bien, tomar una minivan que cuesta 80 baths por trayecto y persona y tarda poco más de 1h. Nosotros nos decantamos por la segunda opción. El taxista nos deja en una callejuela repleta de puestos de minivan que van a distintos destinos. Pagamos al chico del puesto de Ayutthaya y nos dice que en media hora sale la siguiente.
Mientras esperamos voy a un baño público cercano (3 baths) que está bastante limpio y al salir, el chico nos guía hacia la furgo que nos llevará. Somos los únicos occidentales… van unos cuantos locales y un grupo de chinos. Cuesta horrores salir de la ciudad, hay un tráfico tremendo.

Tras hora y media, y un par de paradas en el camino para dejar a unos locales en una universidad que queda de camino, llegamos a Ayutthaya… tienen todo un tinglado montado porque te paran bastante lejos del centro, y aquí ya te esperan unos cuantos tuk-tuk. Negociamos con uno de ellos 3h en las que nos llevará a los templos principales de la ciudad, y nos dejará en el lugar desde dónde salen las furgos de vuelta por 750 baths. Tampoco regateamos demasiado porque aquí no hay más opciones… Una vez cerrado el trato nos montamos en el tuk-tuk y empezamos con la ruta del día.

Situada a 85 km al norte de Bangkok, Ayutthaya fue la capital del Reino de Siam desde 1350 a 1767 D.C. Los restos de esa capital (mayoritariamente templos y estupas medio en ruinas) ocupan un área de 15 km2 y son uno de los lugares históricos más importantes de Tailandia. Fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1991.

El primer templo al que nos lleva el tuk-tukero es el Wat Yai Chai Mongkhon. Pagamos 50 baths pp y entramos. Como casi todos los templos tailandeses está conformado por varios edificios, que se conservan en bastante buen estado, rodeados por un bonito y cuidado jardín. Cuenta con un buda reclinado de 17 metros de alto y 9.5m de ancho del estilo al que vimos ayer en Bangkok.

Construido en el año 1357, el edificio principal del templo cuenta con una gran estupa y está rodeado por Budas cubiertos con paños amarillos como símbolo de pureza.

Subimos a lo alto del edificio y desde allí obtenemos unas bonitas vistas del recinto del Mongkhon.

Tras unos 30 minutos recorriendo el recinto, volvemos al tuk-tuk y seguimos hasta el Wat Mahathat. Pagamos 50 baths pp. Fue erigido en 1374 durante el reinado de Borom Rachathirat I, el templo está prácticamente en ruinas tras los saqueos birmanos, y casi todos los Buda están decapitados… aún así es curiosa su visita y la recomiendo.

Este templo cuenta con uno de los lugares más fotografiados de Tailandia, es famoso por albergar una cabeza de buda entre las raíces de un árbol.

Seguimos hasta el Wat Phra Si Sanphet. La entrada también cuesta 50 baths por persona y es interesante por albergar tres grandes estupas con las cenizas de los tres Reyes más importantes de la ciudad.

Situado dentro de los terrenos del Palacio Real, el templo se usaba para importantes ceremonias reales como juramentos de lealtad y como capilla privada de la familia real. En el año 1.500, el Rey colocó en uno de los santuarios del templo una imagen de Buda en bronce recubierto con 250 kg de oro y de 16 metros de altura, a la que llamó Phra Si Sanphet y por la que tomó ese nombre el templo. Pero Ayutthaya fue saqueada en 1767 por los birmanos, y quemaron el lugar y robaron las estatuas de oro, incluido el Buda de 16 metros. Aun así, es otro de los imprescindibles en la ruta de templos ya que sus tres chedis son las más fotografiadas de Ayutthaya.

Tras un rápido recorrido porque hace un calor terrible, volvemos al tuk-tuk que nos lleva al Wat Lokayasutharam con el buda reclinado de 17 metros de largo por 7 de alto, y que sin duda inspiró al creador del juego Street Fighter. No hay que pagar entrada.

El tuk-tukero nos pregunta qué más templos queremos ver de entre los más importantes de la ciudad, descartamos el Wat Phra Ram que es el más caro y el que menos nos llama la atención. Proseguimos la ruta hasta el Wat Phu Khao Thong un monasterio en forma de estupa que me recuerda ligeramente al Borobudur de Indonesia. La entrada es gratuita y se pueden subir unos cuantos escalones para llegar a lo más alto, aunque las vistas deben ser geniales no queremos que nos dé una insolación, así que nos conformamos con la vista desde el suelo.

El siguiente en la ruta es el Wat Thummikarat, un recinto que cuenta con varios templos y bonitos budas.

Y el último de la jornada será sin duda el que más nos sorprenda. Se trata del Wat Na Phra Men, un pequeño templo que cuesta 20 baths y que parece poco visitado por turistas.

Cuenta con una gran buda de oro de 16 metros en la sala principal y con otro de bronce algo más pequeño en la sala secundaria.

En ésta última hay un monje junto al buda. Como siempre al entrar en un templo budista hacemos una reverencia al buda y el monje al vernos, nos pide que nos arrodillemos frente a él con las palmas de las manos unidas, de repente empieza a orar algo en tailandés y a bendecirnos, y luego nos regala un amuleto a cada uno. ¡Nos quedamos alucinados! Son éstas cosas las que marcan los viajes y te hacen crecer… 🙂

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Tras un montón de agradecimientos y una propina de 20 baths nos vamos de vuelta al tuk-tuk que nos lleva al punto de salida de las minivan hacia Bangkok. Le pagamos los 750 baths acordados más 10 de propina.

Cuando llegamos a la mini-van, empieza a chispear y una vez en la furgo, mientras esperamos a la hora de la salida, empieza un diluvio que no tiene pinta de parar… ¡qué cantidad de agua cae en este país cuando llueve!

A las 14.10h y con la furgo a tope, salimos hacia Bangkok. Éste conductor va más rapidillo y no hace paradas por lo que en una hora estamos en el punto de partida junto al Monumento a la Victoria. Pagamos los 80 baths pp de la vuelta y vamos a buscar dónde comer.

Vemos que allí al lado está el Centro Comercial One Centre y como empieza a chispear aquí también y tiene pinta de venir tormenta, no nos lo pensamos mucho… en la planta superior hay varios restaurantes, nos decantamos por uno italiano. Pedimos una pizza, un bistec con guarnición y dos refrescos por 430 baths. ¡Comemos de vicio, mientras vemos cómo cae la del pulpo!

Tras la comida, bajamos al hall y tras ponernos las chaquetas y proteger la mochila dónde llevo la cámara y los objetivos, salimos a la calle a buscar un taxi. El primero que para se hace el tonto cuando le pido el taxímetro, como si no me entendiera… tras repetírselo 3 veces señalando al aparato y todo, desisto. Cierro la puerta y llamo al siguiente. Éste al vernos empapados por completo, enciende el taxímetro sin pedírselo y nos dice que subamos. Nos lleva al hotel por 90 baths pero le pagamos 100 por habernos parado y haber sido amable con nosotros…

Aprovechamos para descansar un poco mientras cae agua como para parar un tren y cuando amaina un poco, salimos a comprarnos un chubasquero en una tienda cercana que vimos ayer (40 baths c/u) por lo que pueda pasar… Pasamos también por el 7/11 a comprar agua y desayuno para mañana, y algunas cosillas para picar.

Dejamos las cosas en el hotel y viendo que ha parado de llover, salimos a dar un paseo. Llegamos hasta Rambuttri Rd dónde decidimos hacer un reto que teníamos para este viaje: comprar unos grillos a la parrilla y probarlos. Por 20 baths y con mucha pimienta, el hombre nos sirve unos pocos. Preparamos la cámara e inmortalizamos el momento. No están malos pero tampoco matan, así que con uno para hacer vídeo nos basta 😀

Tras la coña, decidimos cenar en el restaurante que hay frente al hotel dónde ayer comimos de vicio. Nos tomamos unos rollitos, un arroz frito, un pad thai, un refresco y una cerveza Chang por 360 baths. Cenamos entre risas viendo la reacción de los nuestros comentando el vídeo del grillo por el Whatssap 😀

Volvemos al hotel y decidimos aprovechar al máximo la bañera hidromasaje de la habitación, nos damos un buen baño relajante… hacemos las mochilas que mañana cambiamos de zona y a dormir que el día ha sido agotador…

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Actualización 2017: las minivans ya no salen desde Victory Monument, sino desde 3 nuevas localizaciones, según el destino: Morchit 2 para ir al Norte, Noreste y centro del país; Sai Tai Mai (Southern Bus Terminal) para ir al Sur y el Oeste; y Ekkamai para ir hacia el Este. Más información.

20/11/15: vamos a conocer al gran Buda de Lantau

Día 3: Lantau, una excursión imprescindible si visitas HK.

Hoy de nuevo me asalta el insomnio y a las 2h volví a encontrarme con los ojos como platos, muerta de hambre e incapaz de dormir hasta pasadas las 5h. Me consuela saber que no soy la única porque mi marido también estaba hambriento a las 3h :p ¡Suerte que compramos picoteo!¡Qué horror el jet-lag de verdad…!

En fin, conseguimos volver a dormir y a eso de las 8h nos levantamos para empezar una jornada de visitas que nos apetece mucho y es que nos vamos a visitar la isla de Lantau.

Tras el desayuno que tenemos incluido, vamos hacia el metro para ir hasta la estación HK Central dónde hacemos trasbordo hacia la línea de metro que lleva hasta Tung Chung dónde cogeremos el siguiente transporte hasta la isla de Lantau.

Lantau es conocida por 4 grandes lugares importantes: el aeropuerto de Hong Kong, el monasterio Po Lin, el gran Buda y Disneyland HK 😀 Nosotros vamos a visitar la zona cultural aunque nos quedamos con ganas de ir a Disney… ¡Así tenemos excusa para volver! 😛

Al salir del metro, hacemos una pequeña parada en boxes para ir al baño en un centro comercial que hay junto a la estación y luego nos dirigimos hacia el teleférico de Ngong Ping 360º para ir hacia la zona de templos de la isla.

Hay una cola terrible, ¡¡marca más de 2h de espera!! La alternativa económica al teleférico es coger un bus (el nº23 que en 1h de trayecto te lleva hasta allá), así que caminamos unos metros hasta la estación de autobuses y cuál es nuestra sorpresa cuando nos dicen que debemos pagar el importe exacto ya que no devuelven cambio, y nosotros solo llevamos billetes grandes… además el bus está a punto de irse y el siguiente tardará 35 minutos en salir, no nos da tiempo de ir a buscar cambio a ninguna tienda… así que resignados nos vamos a hacer cola al teleférico. Esperar por esperar, preferimos ir en él, son 8km de trayecto -es uno de los teleféricos más largos del mundo- que sobrevuela la zona montañosa de Lantau.

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Si sabes el día que vas a ir a Lantau, puedes comprar con antelación el billete para el teleférico, yo lo estuve mirando los días previos al viaje e incluso anoche pero no había disponibilidad ya… en el caso de llevar la entrada, hay una cola directa que como mucho esperas 30 minutos. Tras 2h de cola, al fin llegamos a las taquillas y entendemos porqué la cola es tan eterna, es que la gente no tiene ni idea de los pases que quiere y empiezan a pedir información turística aquí, y claro así no avanza… Nosotros compramos en menos de 3 minutos los billetes de ida y vuelta, la ida en cabina estándar y la vuelta en la cabina con el suelo de cristal 🙂

Aquí de nuevo hay dos colas, una para las cabinas de cristal y otra para las normales… suerte que cogimos la normal para ir y en menos de 15 minutos estamos montados a bordo de una (la cola para las de cristal es de casi 1h).

Las vistas desde el teleférico son fabulosas y ha merecido la pena la espera, sobrevolamos sobre el río Pearl entre la península de Kwoloon y la isla de Lantau, pasando junto al aeropuerto y entre las montañas del monte Ngong Ping. El trayecto dura unos 30 minutos y vamos con un par de parejas de hongkoneses a bordo. Ya en la distancia apreciamos al Buda sobresaliendo entre los árboles y alucinamos.

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Lantau: formada por un paraje natural que permite alejarse del ajetreo y el dinamismo de las zonas comerciales, Lantau es la isla más grande de Hong Kong y ofrece un panorama totalmente diferente al del resto de la ciudad.

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Tras una media hora disfrutando del paisaje, llegamos a Ngong Ping Village. Se trata de un pueblo artificial repleto de tiendas y restaurantes… al más puro estilo de Port Aventura 😀 Desde aquí el Buda sobresale entre la vegetación.

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A lo tonto son las 14,30h y aprieta el hambre, así que pasamos por un Subway dónde nos comemos un par de bocatas con unos refrescos por 190HKD. Es la opción más rápida para poder empezar con las visitas cuanto antes.

Y ahora si, con la panza llena nos dirigimos hacia el gran Buda Tian Tan. Se trata de una estatua de bronce de 34 metros de altura, 250 toneladas de peso y 202 piezas de bronce, situada en lo alto de Ngong Ping, la parte más alta de la isla de Lantau. Su construcción finalizó el 28 de diciembre de 1993 convirtiéndose en la representación de buda sentado más grande del mundo.

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Para llegar a la estatua hay que subir 268 escalones, así que ¡allá vamos! Si ya desde abajo parece impresionante, conforme vas ascendiendo aún lo es más… ¡me quedo sin palabras!

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Conforme vas subiendo, encuentras algunos quemadores de incienso y lámparas. Y también a chinos cargados con sus maletas… ¿¡de aquí al aeropuerto?!

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El Gran Buda es una extensión del Monasterio Po Lin y simboliza la unión del hombre con la naturaleza. La estatua tiene como base una hoja de loto y está rodeada por pequeñas estatuas de dioses que representan la inmortalidad. Lo rodeamos mientras echo decenas de fotos, cada detalle me fascina y como buena budista, aquí me siento como en casa.

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Se puede acceder al interior de la estatua pagando algo de entrada, pero leí en blogs que no merecía mucho la pena ya que por dentro apenas se distingue la forma, así que pasamos y disfrutamos de las vistas de la figura y del paisaje de la isla. Desde aquí se distingue el Monasterio de Po Lin, y tras un buen rato aquí, nos dirigimos hacia allá.

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el grado de detalle es alucinante…

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Bajamos los 200 y pico escalones con gran pesar porque el Buda me ha encantado y cruzamos la gran puerta de piedra que marca la entrada al monasterio, custodiada por leones Fu y, de entrada gratuita.

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El Monasterio está construido entre la vegetación y grandes quemadores de incienso que le dan un aire místico al lugar.

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Po Lin es el monasterio budista más importante de Hong Kong, fue fundado por tres monjes en el año 1906. Inicialmente denominado The Big Hut, y adquiriendo su nombre actual en 1924 que significa el Loto Precioso.

Nos sentamos unos minutos en el patio principal del templo mientras observamos el edificio principal. Me gustan esos momentos en los viajes, en los que te paras a observar lo que tus ojos ven, a guardar esas imágenes en la retina y piensas en lo afortunada que eres por poder estar en este lugar 🙂

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Tras esos minutos de reflexión, recorremos el recinto del monasterio que comprende el templo, las casas de los monjes, un restaurante vegetariano y varias tiendas para comprar incienso y amuletos budistas.

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Me encanta lo adornados que están los templos aquí, acostumbrada al estilo zen de Japón, me choca. En el templo principal se encuentran tres estatuas de Buda que representan el pasado, el presente y el futuro y numerosas inscripciones budistas, no se puede entrar al interior del templo, pero echo un par de fotos desde su puerta.

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Vamos un momento al baño que queda detrás del restaurante del monasterio, ¡¡ya no me acordaba de las letrinas asiáticas!! Aunque debo decir que aquí están muy limpias… Las formas pueden variar y puede hacer que una no sepa cómo colocarse, el truco -excepto en Japón- es ponerse siempre mirando hacia la puerta.

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Tras la parada en boxes, nos compramos la merienda a base de dulces típicos de la zona que hacen los monjes del monasterio y que venden en el restaurante. ¡Están riquísimos!

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Hay otro punto de la isla que queremos visitar antes de que anochezca, así que nos dirigimos al Sendero de la Sabiduría o Wisdom Path.

Para llegar hasta él hay que recorrer unos 15 minutos por un camino a través del bosque entre el Buda y el Monasterio.

 

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Son las 17h así que no nos entretenemos y vamos a paso ligero, alucinando al cruzarnos con una vaca por el camino 😛 El camino está bien señalizado y no tiene pérdida. Cuando llegamos allí empieza a caer el sol, lo que le da un aire más místico al lugar…

 

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El Sendero recorre una serie de 38 estelas de madera (monumentos verticales) con versos del milenario Sutra del Corazón, una de las oraciones más famosas del mundo, venerada tanto por los confucianos, como por los budistas y taoístas. Las estelas
representan la versión china de la oración, basada en la caligrafía del célebre Profesor Jao Tsung-I, dispuestas en un patrón ∞, que representa el infinito.

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Entre que estamos solos en este punto, la puesta de sol y el contraluz de las estelas con el sol cayendo y lo que representa el lugar, parece mágico. Pasamos unos minutos contemplando el lugar y su ubicación entre las montañas. Y antes de que oscurezca, desandamos el camino y nos dirigimos de vuelta al teleférico, cruzándonos de nuevo con alguna vaca que campa a sus anchas ante el asomobro de los turistas.

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Hacemos una pequeña cola de unos 20 minutos para subir a la cabina con el suelo de cristal del teleférico, aprovechamos que hay Wifi para conectarnos a internet y explicar a los nuestros el lugar tan genial que acabamos de conocer. Aunque hacemos el trayecto casi de noche ya, las vistas a través del suelo de cristal del bosque y de las montañas es alucinante, eso sí, entra un aire frío por las rejillas de la cabina que ¡vamos helados!

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Cuando llegamos a la terminal del teleférico, caminamos hacia el metro de Tung Chung de nuevo y nos dirigimos de vuelta al hotel dónde llegamos sobre las 19,30h. Estamos agotados pero muy felices por la excursión de hoy.

Descansamos un poco y a las 20,30h salimos a cenar. Nos decantamos por un restaurante de comida local que hay muy cerca del hotel, en la misma Nathan Rd, dónde tomamos 4 platos de comida hongkonesa, con té y postre gratis (arroz con pasta dulce) por 330HKD los dos. Hemos probado platos nuevos y estamos bien llenos 🙂

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Pasamos de nuevo por un combini a comprar picoteo no nos vaya a pasar lo mismo que anoche, y ahora si, ducha y a dormir que estamos ko.