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14/06/15: conocemos el barrio judío, subimos a lo más alto de Praga y caminamos por la calle más estrecha

Día 3: recorremos el barrio judío, alcanzamos la cima en Petřín y conocemos rincones con encanto en Kampa

Nuevo día en la histórica ciudad de Praga y hoy vamos a conocer el barrio judío. Nos levantamos sobre las 9h y tras tomar el desayuno incluido, salimos caminando hasta Josefov.

Como os comentaba en la entrada del 1r día, Josefov se originó tras la unión de las dos comunidades judías que había en Praga en la Edad Media, una se encontraba alrededor de la Sinagoga Staronová (Vieja-Nueva) y la otra en la Española. Durante los siglos XVI y XVII y debido a las acusaciones de los cristianos, todos los judíos debían llevar un identificativo amarillo. Fue después de muchísimos años de discriminaciones y de considerarlo un gueto, finalmente en 1850 se integró en Praga como un barrio más. A finales del siglo XIX las autoridades reformaron totalmente la zona conservando solamente las sinagogas, el cementerio y el ayuntamiento.
 A todo este conjunto monumental se lo conoce hoy como el Museo Judío de Praga. Entramos gratuitamente a las Sinagogas y al Cementerio con la Prague Card, excepto la Sinagoga Antigua que tiene entrada a parte de 200CZK que compramos, así como una audio-guía por 180CZK.

Comenzamos visitando la Sinagoga Vieja-Nueva, siendo la más antigua de Europa en funcionamiento, data de 1270. Reconstruida en 1694, encontramos en su interior una gran colección de textos hebreos y dibujos de niños cautivos en el campo de concentración de Terezín. Aquí podemos observar claramente la separación del edificio por sexos para las ceremonias. A la entrada al edificio a mi marido le ofrecen una kipá para cubrirse la cabeza, a la salida la guardamos para acceder al resto de edificios que visitaremos hoy.

En el Ayuntamiento del barrio judío encontramos dos relojes, uno de ellos de estilo tradicional marca las horas con números romanos y el otro, muestra los números en hebreo y sus manecillas giran en sentido contrario por lo que da la “hora al revés” 🙂

Caminamos hasta la cercana Sinagoga Pinkas que marca la entrada al Cementerio. Fundada en 1479 es una de las más relevantes de la ciudad. En sus paredes encontramos inscritos los nombres de los 77.297 judíos checoslovacos asesinados por los nazis durante el holocausto. Terrible.

Accedemos al patio interior de la Sinagoga que conforma el Cementerio Judío de la ciudad, dónde durante más de 300 años fue el único terreno en el cual se permitía enterrar a los judíos. La primera lápida data de 1439. El terreno era escaso para albergar a todas las personas que fallecían por lo que amontonaban las lápidas unas sobre otras llegando a alcanzar hasta más de 10 filas. Actualmente se puede apreciar su carácter y forma originales por lo que hace del lugar una de las visitas más interesantes que hemos hecho por Europa a pesar de estar en un lugar de sepultura. A día de hoy se pueden ver más de 12.000 lápidas, por lo que estiman que debe haber unas 100.000 personas enterradas aquí.

Tras un buen rato recorriendo el Cementerio, salimos por la puerta trasera que da a la pequeña Sinagoga Klausen y a la sede de la hermandad del cementerio.

Caminamos hasta la Sinagoga Española. Construida en 1868 adquiere el nombre de “La Española” debido a su decoración morisca, con un aspecto similar a La Alhambra de Granada. El interior del edificio es realmente bonito.

Continuamos hacia la Sinagoga Alta, edificada en el siglo XVI y financiada por Mordechai Maisel, cuenta con dos plantas: en la superior alberga una colección de telas, cortinas y objetos de plata, mientras que en la planta baja hay una pequeña tienda de recuerdos.

Proseguimos el recorrido visitando la Sinagoga Maisel que data de finales del siglo XVI. La sinagoga sufrió un grave incendio en 1689, siendo posteriormente reconstruida con estilo barroco, y remodelada a finales del siglo XIX en estilo neo gótico. Desde 1960 contiene una gran exposición con objetos judíos como libros, objetos decorativos, telas, orfebrería, etc.

Nos acercamos al Moldava e intentamos coger un barco para dar un paseo por el río y ver la ciudad desde otra perspectiva pero son las 12.15h y hasta 13h no sale, así que nos vamos al hotel a descansar un ratito y sobre las 14h nos dirigimos al Centro Comercial Palladium a comer. Nos decidimos por un restaurante de comida típica en el que pedimos un plato de goulash y otro de pollo empanado con patatas, con un refresco y una cerveza por 525 CZK. Comemos de maravilla, lástima que no recuerdo el nombre del local.

Con las pilas recargadas, cogemos el tranvía nº5 hasta Malostranke Namesti, y allí el 20 hasta Újezd, dónde hacemos transbordo al Funicular de Petřín (gratis con la Prague Card). Hace una parada intermedia en la que hay varios restaurantes, pero nosotros seguimos hasta lo más alto del Monte Petřín, a 138 metros sobre la ciudad de Praga.

Damos un corto paseo hasta la Torre Petřín construida en 1891 para la Exposición Nacional de Praga, tiene una cierta similitud con la Torre Eiffel. La entrada está incluida en la Prague Card. Se puede subir andando hasta la terraza superior a 51 metros de altura o bien pagar 60CZK por persona para coger el ascensor. Nosotros nos decantamos por la segunda opción, hace un calor terrible como para andar subiendo los varios pisos de altura que tiene la torre. El ascensor tiene unas compuertas metálicas que le da aire de bunker…

Desde arriba tenemos unas vistas fabulosas sobre la ciudad, a 200 metros de altura sobre el río Moldava. Pasamos un buen rato aquí arriba contemplándolas. La bajada la hacemos por las escaleras, lo que nos permite seguir disfrutando de las vistas.

Castillo con la Catedral en el centro

Una vez abajo queríamos entrar al Laberinto de los Espejos, otro resquicio de la Exposición de Praga de 1891 pero hay una cola tremenda y pasamos de largo. Nos compramos unos helados (85 CZK los dos) y nos los tomamos sentados en un banco a la sombra en el parque. Se está bien a gusto aquí arriba, vemos a varias familias con sus peques y a jóvenes echando la tarde. El Monte cuenta con un parque inmenso y muy bien cuidado.

Tras un ratito de esparcimiento aquí, volvemos al Funicular y una vez en Újezd de nuevo, cogemos el tranvía 12 hasta la Plaza de la Ciudad Nueva. Callejeamos hasta el Puente de Carlos. A pocos metros encontramos la calle más estrecha del mundo que tiene hasta un semáforo porque es imposible cruzarse con nadie aquí. La encontraréis en el nº24 de la calle U Luzického Seminare.

Tras pasar por ella, caminamos hasta la Isla de Kampa, situada bajo el Puente de Carlos, entre el río Moldava y el riachuelo Čertovka, un brazo del Moldava cuya traducción podría ser “río del Diablo”. La leyenda dice que el nombre del río proviene de una malhumorada lavandera que blanqueaba la ropa en este río.

puente de Carlos

Hay unas bonitas vistas del río desde aquí, y encontramos unos bancos con buenas vistas, nos sentamos un ratito a descansar y disfrutar de la vista.

Seguimos recorriendo la pequeña isla hasta llegar al Muro de John Lennon, importante durante la protesta pacífica contra el régimen comunista en el que escribían frases de protesta. Actualmente está repleto de grafitis y junto a él, encontramos un puente repleto de candados y el Molino del Gran Prior, con una rueda de 8 metros que data de la Edad Media.

Callejeando encontramos una parada del tranvía nº20 que nos deja en Malostranke, dónde hacemos transbordo al 5 hasta Republiky, de allí caminamos hasta el hotel. Nos cogemos un par de cafés en la máquina gratuita que hay en la recepción y nos los subimos a la habitación. Descansamos hasta la hora de cenar que volvemos al CC Palladium, esta vez nos decantamos por el Old Town Restaurant en el que comemos un par de pizzas con unas cervezas por 350CZK.

Tras la cena volvemos al hotel. Toca hacer maletas ya que mañana es nuestro último día en la ciudad. Ha sido un día agotador entre la caminata y el calor que hace a pesar de estar solo en junio, pero hemos disfrutado muchísimo de los rincones que esconde esta ciudad.

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11 y 12/06/15: ponemos rumbo a la histórica ciudad de Praga

Como os explicaba en la entrada de los preparativos, nos decidimos a hacer esta escapada que llevaba en el tintero demasiado tiempo con pocos días de antelación. Ya sabéis que cada vez nos lo pensamos menos 😛 Ha pasado ya tiempo pero no quiero dejar de contaros nuestras vivencias en la hermosa ciudad, capital de la República Checa.

Día 0: partimos hacia un nuevo destino

Como es habitual cuando hacemos una escapada por Europa, hemos trabajado esta mañana en jornada intensiva y a las 17h ya estamos en el aeropuerto esperando el embarque a nuestro próximo destino. Ha hecho un tiempo horrible todo el día y ya al llegar al aeropuerto hemos visto que muchos vuelos salen con retraso por el tormentorro que cae esta tarde en Barcelona. Nos cambian un par de veces de puerta de embarque y por fin, con 1h de retraso conseguimos salir hacia Praga.

Durante el vuelo nos compramos unos snacks (7,60€) para matar el gusanillo. El trayecto discurre sin incidencias y un par de horas después aterrizamos en el aeropuerto Ruzyne. Sacamos 3000 coronas de un cajero y así nos hacemos ya con moneda local.

Para ir al centro de la ciudad desde el aeropuerto la mejor opción es coger el Airport Expres que por 60 coronas y en 30 minutos te deja en la zona antigua de la ciudad, pero el último era a las 21h y no llegamos a tiempo de cogerlo… así que nos toca coger el bus 100 (32C pp + 16C suplemento maleta), y luego hacer un trasbordo a la línea B del metro hasta la parada de Republiky, la más cercana a nuestro hotel. Como os contaba, escogimos el Hastal Prague Old Town para nuestro alojamiento en la ciudad. Está ubicado en un antiguo edificio con mucho encanto y un bonito estilo vintage. Hacemos el check-in sin problemas y tras dejar las maletas en la habitación salimos a cenar algo que se nos ha hecho muy tarde.

Lo único que encontramos abierto es un kebab, así que no lo pensamos mucho y nos tomamos uno cada uno con un refresco por 277C. Compramos una botella de agua en un badulaque y nos vamos derechos a dormir, estamos ko.

Día 1: comenzamos a descubrir la fabulosa ciudad de Praga

Nos levantamos a las 8.30h con ganas de empezar a conocer esta ciudad pero antes nos damos una ducha y bajamos a desayunar al restaurante del hotel (tenemos el desayuno incluido). Una hora más tarde ya estamos en la calle camino a la plaza de la ciudad vieja. A las 10h comienza el free tour de Sandemans New Europe Tours que como os he comentado en el diario de otras escapadas por Europa es casi un obligado del 1r día de llegada a una nueva ciudad. Esta compañía que opera en muchas de las capitales europeas cuenta con guías en español e inglés que ofrecen una visita guiada por el centro de la ciudad de unas 2 horas en las que te cuentan muchísimas cosas sobre el lugar, con la particularidad que no tienen un precio estandar para los free tour como otras compañías, si no que tú les pagas en base a lo crees que se han ganado con la visita guiada. Además tienen otros tours por la ciudad que si son de precio fijado pero igualmente enriquecedores.

Como os decía, a las 10h sale el tour de la Old Town Square y aquí comienzan a explicarnos los monumentos que alberga esta céntrica plaza que data del S. XI. Destacan en ella dos imponentes edificios considerados como símbolos de la ciudad. Por un lado tenemos la famosa Iglesia de Nuestra Señora de Tyn (su nombre en checo es Kostel Matky Boží před Týnem), que fue construida en el siglo XIV como el mayor símbolo de estilo gótico de la ciudad de Praga. La parte más llamativa son sus dos torres de más de 80 metros de altura.

También encontramos el Ayuntamiento más conocido por tener en una de sus fachadas el Reloj Astronómico, construido en 1410 por el maestro relojero Hanus y perfeccionado por Jan Taborsky en el siglo XVI; cuenta la leyenda que los concejales de la época dejaron ciego al maestro cuando culminó su trabajo para evitar que pudiera volver a crear una obra así… hay que ser crueles…

El reloj medieval más famoso del mundo se compone de 3 partes:

1. El calendario de Josef Mánes en la esfera interior que representa los meses del año, también se distinguen en ella los signos del zodiaco y el escudo de armas de la ciudad vieja. Está presidida por cuatro pequeñas esculturas (un ángel, un astrónomo, un orador y un filósofo).

2. El reloj astronómico propiamente dicho representado en la esfera superior, que representa las órbitas del sol y la luna.

3. Las figuras animadas compuestas por los 12 apóstoles, el Turco, la Avaricia, la Vanidad y la Muerte que se mueven cada vez que el reloj marca las horas en punto.

Tras un buen rato aquí observando el famoso reloj y con la gran suerte de coincidir con el desfile de las figuras animadas, seguimos caminando hacia el Teatro Estatal u Ópera de Praga, construido entre 1781 y 1783, sus muros han albergado a grandes músicos y actores representando sus obras, el más famoso fue Wolfgang Amadeus Mozart que dirigió el estreno mundial de su ópera Don Giovanni en 1787.

Continuamos con la caminata y pasamos frente al edificio central de la Universidad Carolina (Univerzita Karlova) fundada en 1348, siendo la universidad más antigua y de mayor prestigio en la Europa Central y del Este. A mi me hace mucha gracia porque se llama como yo 😛

El siguiente punto es la plaza de Wenceslao, una de los lugares más importantes de la historia de la ciudad. Esta gran plaza de 750 metros de largo fue el lugar dónde nació la primavera de Praga en noviembre de 1989, ya que a raíz de una manifestación juvenil y multitudinaria contra la brutalidad policial se inició la Revolución del Terciopelo y la caída del comunismo.

Callejeamos un poco y hacemos una parada para tomar algo y descansar un poco. Nos tomamos un par de refrescos mientras charlamos con algunas personas del grupo y el guía sobre el destino. Luego seguimos caminando hasta llegar a la antigua entrada a la ciudad vieja que se encuentra en la Torre de la Pólvora (Prašná brána). Construida en 1475 como una de las 13 puertas de la muralla fortificada que daban acceso a la ciudad, fue destruida en 1541 por un devastador incendio. La torre fue reconstruida y en el S. XVII se utilizaba como lugar de almacenamiento de pólvora por lo que adquirió el actual nombre.

Pasamos bajo la torre y nos encaminamos por callejuelas de la ciudad antigua hasta llegar al Josefov o barro judío. Su nombre deriva de José II, el gobernante que comenzó a integrar a los judíos en la vida de Praga en 1850. La comunidad judía de Praga se remonta a la edad media, así que han conformado buena parte de la historia de la ciudad. En el barrio podemos encontrar seis sinagogas (Alta, Española, Klausen, Maisel, Pinkas y Vieja-Nueva) y el cementerio judío. En nuestra caminata por este barrio pasamos frente a la Sinagoga Española que data de 1868 y es conocida por ese nombre por su gran similitud con la Alhambra de Granada. La verdad es que pinta chula y tomamos nota de visitarla otro día por dentro.

Seguimos hasta llegar a la Sinagoga Vieja-Nueva, construida en 1270, es el templo judío más antiguo de Europa aún en funcionamiento. Aquí el guía nos explica la historia del Gólem, un ser creado de materia inerte por un famoso rabino en el siglo XVI con el fin de defender el gueto de Praga de ataques antisemitas y cuidar la Sinagoga Vieja-Nueva.

Avanzamos unos metros hasta la entrada del cementerio judío, creado en 1439, durante 300 años fue el único lugar de la ciudad dónde se permitía enterrar a los judíos que fallecían por lo que debido a la falta de espacio los cuerpos se enterraban unos encima de otros (llegando a más de 10 apilados). No entramos al cementerio pero lo poco que podemos observar desde fuera ya sobrecoge. Esta sin duda será visita indispensable en la ciudad. Frente a la puerta de este simbólico lugar el guía nos explica las barbaries que sufrieron los judíos de la República Checa durante la 2ª Guerra Mundial, sin duda no hubo ciudad con gueto judío que pasara desapercibida para los nazis… como siempre que escucho estos relatos, solo puedo decir que es sobrecogedor hasta qué punto puede llegar la maldad del ser humano.

Acabamos el tour sobre las 13h frente al Rudolfinum con la vista sobre el río Moldava y, el Castillo y la Catedral de San Vito al fondo. Sin duda hemos aprendido muchísimas cosas sobre la historia y la cultura de la ciudad a lo largo de estas 3h y recomendamos encarecidamente hacer el tour. El guía además nos aconseja sobre algunos restaurantes y visitas imprescindibles de la ciudad.

Tras despedirnos de él, buscamos lugar dónde comer. Nos decidimos por el Café Capriccio en la Plaza Kafka dónde tomamos una pizza, un plato de pasta y unos refrescos por 475C.

Después de comer nos acercamos a la oficina de turismo que hay junto al Teatro Estatal a recoger las tarjetas Prague Card que compramos online desde casa y que activaremos mañana. Con ellas tendremos todo el transporte, y la entrada al Castillo, al Museo Judío (que incluye las sinagogas y el cementerio) y a otros muchos monumentos de la ciudad. Estuvimos echando cuentas y con ellas realmente ahorrábamos dinero. Tened en cuenta que nosotros hace años que hicimos este viaje y no sé si sigue compensando, tendréis que hacer cálculos…

Callejeamos un poco en dirección a la Torre de la Pólvora a la que le echamos unas fotos esta vez con más calma y luego seguimos a pie hasta el hotel. Compramos un poco de bebida fresca y nos vamos a descansar un ratito, son las 15h y hace un calor tremendo.

A las 17,30h nos ponemos en marcha de nuevo. Compramos dos billetes sencillos (24C pp) y subimos al tranvía 5 que nos acerca al parque Letná, un parque en la ladera de la colina del Castillo desde el que se obtienen unas bonitas vistas sobre la ciudad, con sus puentes sobre el Moldava. Aquí también encontramos un gran metrónomo erigido en 1991 en el lugar que ocupaba una enorme estatua de Stalin que echaron abajo con la caída del comunismo en el país. La entrada al parque es gratuita pero para acceder a él hay que subir unos cuantos escalones que con el calor que hace se nos hace un poco cuesta arriba, pero al llegar allí nos compramos unas bebidas fresquitas en un bar que hay y nos sentamos a tomárnoslas mientras disfrutamos de las vistas. El parque además tiene mucha vidilla y encontramos a muchos jóvenes aquí, así como algunos músicos que amenizan el lugar.

Sobre las 19h bajamos por el puente Cechuv y recorremos la calle París hasta llegar a la Plaza Vieja.

vista de las torres de Nª Sª de Tyn

Una vez allí echamos unas fotos a la animada plaza y seguimos avanzando por la calle Celetná de camino a la Torre de la Pólvora de nuevo. En esta calle compramos nuestro imán viajero (70C) y un bonito reloj de bolsillo (300C), ya tenemos nuestro recuerdo de Praga para llevarnos a casa 😉

Llegamos al Centro Comercial Palladium y empieza a apretar el hambre, así que cenamos en el restaurante Mongolian BBQ unos noodles y un par de cervezas negras por 310C.  Comemos y bebemos de fábula en este lugar, después de todo el día de caminata bajo un sol abrasador se agradecen las birras 😛

Damos una vuelta al centro comercial y a las 22h volvemos al hotel, ¡ya toca descansar!

21/12/14: callejeamos por los barrios judío, chino, Jordaan, y Spui descubriendo fabulosos rincones de Amsterdam

Día 3: canales, puentes, templos budistas, mercados, iglesias, museos y memoriales…

Un nuevo y frío día amanece en Amsterdam… nos levantamos sobre las 9h y después de abrigarnos bien salimos a la calle a buscar dónde desayunar. Nos decantamos por un Starbucks que hay en la Plaza Dam (13€). Con las pilas cargadas, tomamos el tranvía 14 hasta Spui. Desde allí caminamos hasta Benjihof, que visitamos de pasada con el free tour el primer día en la ciudad y hoy vamos a verlo con calma.

Como os explicaba el convento de Benjihof está formado por un conjunto de casas fundado en 1346 para albergar a la hermandad de las beguinas, una hermandad femenina católica laica. Aquí se halla el edificio más antiguo de la ciudad que data de principios del S. XVI construida con una bonita fachada de madera, y la Engelse Kerk, construida en el S. XV, siendo la primera iglesia católica por lo que la construyeron de forma clandestina. Pero hoy tampoco podemos entrar porque están haciendo misa… aunque recorremos el recinto del convento disfrutando de sus bonitos edificios.

Salimos del recinto y decidimos callejear y perdernos por sus calles. Pasamos frente a un famoso coffee-shop, el Oceans 12, que está cerrado a estas horas, y seguimos caminando hasta el “puente de los 15 puentes“.

¿Y porqué se le llama así? pues porque desde él se pueden divisar 15 puentes sobre el Herengracht, aunque en realidad la mejor forma de verlos todos es en barco desde el canal. Aún así el lugar es curioso y te hace ser consciente de la cantidad de canales y puentes que tiene esta ciudad, por algo se conoce como “la Venecia del norte”, aunque hay otras ciudades como Brujas (de la que tengo pendiente hablaros) que también se conoce así. El puente se encuentra en la esquina de las calles Reguliersgrach y Herengracht. Cuando sube el puente sobre el Reguliersgracht, estando de espaldas a la plaza Thorbeckeplein, se divisan seis puentes de arcos uno tras otro, a mano izquierda hay otros seis puentes seguidos sobre el canal Herengracht, y a mano derecha los otros dos. Dirás, eso suma 14… ¡el quince es el puente sobre el que estamos! 😉

Seguimos caminando hasta llegar al Magere Brug, o puente delgado. Originalmente, este elegante puente levadizo construido en madera era tan estrecho, que resultaba difícil de atravesar por dos personas al mismo tiempo. Con el incremento del tráfico sobre el río Amstel, el puente original fue sustituido por un puente más amplio en 1871 y realmente creo que es el más curioso de Amsterdam.

Desde aquí se divisa una de las esclusas de la ciudad…

Seguimos caminando hasta llegar al barrio judío dónde a orillas del canal Nieuwe Keizersgracht, encontramos un pequeño homenaje a las víctimas del holocausto nazi, el Shadow Wall. Son placas con los nombres de los judíos asesinados en la ciudad durante la II Guerra Mundial frente a las que fueron sus casas. Sobrecogedor.

Seguimos en dirección al centro de la ciudad y llegamos al Nieuwmarkt. Esta plaza está dominada por el edificio conocido como el Waag o Castillo de 7 torres, una de las puertas originales de las murallas medievales de la ciudad, convertida en una casa de pesaje tras el derribo de las murallas en el siglo XVII. La plaza se creó cuando los canales de todo el Waag se rellenaron en 1614, y fue utilizado como un mercado (de ahí el nombre). En la Segunda Guerra Mundial, la plaza fue utilizada por los nazis como punto de recogida de judíos que iban a ser enviados a los campos de concentración.

Actualmente en la plaza hay más de 20 cafeterías y coffee-shops y se celebra un mercado diario, y los domingos de verano hacen un mercado de antigüedades. Es también el corazón del actual barrio chino de Amsterdam. Y como ya sabéis que Asia y su cultura me tiran y mucho, no podíamos dejar de descubrir esta parte de la ciudad 😛

Callejeando por el barrio encontramos un templo budista al que no podemos resistirnos a entrar 😀 Ubicado en el 116-118 de la calle Zeedijk, el templo budista de Guan Yin fue el primer templo tradicional de culto budista que se instauró en Europa. Sus obras terminaron en el año 2000 y está dedicado a Guan Yin, la forma de Buda a la que los japoneses conocen como Kannon y los hindúes como bodhisattva, también conocido como dios de la misericordia. La entrada es gratuita y yo disfruto un montón de poder acceder a él 😀

Compramos unas barritas de incienso (1€) para poder hacer unas oraciones frente a Guan Yin, y un libro con enseñanzas budistas (3€) para poder aprender un poquito más sobre esta religión y de paso practicar el inglés 😉

Tras pasar un rato de lo más agradable aquí, proseguimos con el paseo hacia el barrio rojo y la Oedekerk. Desde los puentes cercanos a la antigua iglesia, se divisa la estación central.

En esta zona tomamos el tranvía 17 hasta Westerkerk, la iglesia protestante más grande de Amsterdam que acoge los restos de Rembrandt.

Seguimos recorriendo calles bordeadas de canales y puentes. Es mediodía y empieza a apretar el hambre después de toda la mañana caminando, así que nos decantamos por un restaurante italiano llamado Venezia del Nord en la que tomamos una lasaña deliciosa.

Seguimos el paseo y compramos un pack de 4 imanes por 10€ para regalar a los nuestros. Luego vamos hacia la casa de Ana Frank ya que compramos las entradas online desde casa cuando preparábamos el viaje.

Debido al régimen anti judío establecido por Hitler, la familia Frank intentó protegerse escondiéndose en la parte trasera del edificio donde el padre de Ana tenía el almacén de su negocio. Poco tiempo después, se unieron a ellos cuatro personas más, pero al cabo de algo más de dos años, alguien los delató y fueron enviados a campos de concentración del cual sólo sobrevivió Otto Frank, el padre de Ana. La historia de Ana Frank y su familia es conocida gracias al diario que la pequeña escribió durante aquellos años escondidos en casa, y que su padre publicó años después.

Escogimos la entrada con visita guiada para poder aprender un poquito más sobre la familia Frank y las implicaciones del holocausto nazi en Holanda. A lo largo del recorrido por la casa, además de muchísimas explicaciones, puedes ver los objetos que guardan de la familia así como el almacén, los despachos de los trabajadores de Otto que les ayudaron durante su encierro y las habitaciones donde vivieron las ocho personas escondidas. Salimos dos horas después con el corazón encogido por las barbaries del régimen nazi sobre el pueblo judío, como os dije, aunque hemos visitado diferentes museos, memoriales y hasta un campo de concentración, es algo que no deja de impactarme muchísimo. Hasta dónde puede llegar la maldad del ser humano… No permiten fotografiar el interior de la casa, así que no hay fotos. Os dejo de unas del barrio 🙂

Cogemos el tranvía 13 que nos deja cerca del hotel y vamos a descansar un poco y a entrar en calor que hace un frío que pela en la calle y llevamos todo el día a la intemperie.

Sobre las 19h salimos a cenar. En Foursquare recomendaban el restaurante Fogata en las cercanías del hotel y decidimos probar su parrilla de carne y verduras que está deliciosa.

Tras la cena, volvemos al hotel dónde imprimimos los billetes del vuelo de mañana (ahora esto ya no es necesario puesto que el aeropuerto de Amsterdam acepta billetes electrónicos desde los smartphone) y después de una buena ducha nos vamos a dormir. Mañana acaban nuestros días por esta fabulosa ciudad que nos está encantando.

19/12/14: conocemos el centro histórico de Amsterdam y recorremos el Barrio Rojo por la noche

Día 1: los chicos de Sandemans nos descubren grandes rincones

Nos levantamos a las 8.30h. Nos cubrimos con varias capas de ropa, gorro, guantes, bufanda y abrigo ya que estamos a unos cuantos grados bajo cero… Desayunamos en un Mc Donalds cercano por 5€ los dos y nos dirigimos a la estación central de trenes dónde está la oficina de transporte más cercana, a comprar un billete para las próximas 48h por 12€ pp. Así tendremos billetes ilimitados para todos los transportes de la ciudad sin tener que preocuparnos por andar comprando billetes sencillos.

Le damos una vuelta a la zona de la estación mientras nos maravillamos con el edificio al cual ayer no le prestamos ninguna atención al llegar. Nos parece una pasada estar disfrutando de la vista de los canales de la ciudad después de tanto tiempo queriendo venir a Amsterdam.

estación de trenes

Desde aquí salen los free tour de Sandemans a las 11h, así que ya hacemos tiempo y nos unimos al grupo en español. Comenzamos a caminar hacia la Plaza Dam dónde comienza el tour.

La Plaza Dam es el lugar en torno al cual fue creada la ciudad por lo que en ella encontramos monumentos y edificios históricos, los más importantes el Monumento Nacional construido como un homenaje a los soldados caídos en la II Guerra Mundial, y el Palacio Real, construido en 1648 y 1655 con estilo neoclásico.

De aquí caminamos hacia la Oude Kerk (Iglesia Vieja) construida en 1302 y considerado el edificio más antiguo de la ciudad que curiosamente se encuentra ubicada en el justo centro del Barrio Rojo, el barrio más “emblemático” de Amsterdam.

Es pleno mediodía así que la mayoría de escaparates y locales están cerrados a estas horas, aunque alguno si que permanece abierto. Se dice de la prostitución que es la profesión más antigua del mundo, y aquí ya hace muchos años que es legal y está regulada, con cobertura por la seguridad social holandesa y con todas las prestaciones que pueda tener cualquier otra profesión. A muchos les sorprende, yo creo que si esto fuera así se acabarían las mafias y los trafiqueos de personas de forma ilegal. El/la que se quiera dedicar a ello bien hecho, ¿porqué cuestionarlo, criticarlo o juzgarlo? A mi nadie me dice nada por ser enfermera, ¿no?

Continuamos la ruta hacia el aledaño barrio de Jordaan, en el que se puede visitar uno de los canales más bonitos de Amsterdam, el Brouwersgracht. En la esquina del “canal de los cerveceros” con el canal Herengracht se encuentra la Casa de las Indias Occidentales, sede encargada del gobierno de la colonia Nueva Amsterdam (actualmente, Nueva York). Aquí también se encuentra la casa más estrecha del mundo (en la foto, la de la fachada rojiza).

Con un nombre difícil de pronunciar, Grachtengordel es la denominación del anillo de los tres canales más importantes de Ámsterdam que fue diseñado en el S. XVII para soportar el aumento de la población que había en la ciudad. Los canales que lo componen son el Prinsengracht, Keizersgratch y Herengracht (de fuera a dentro), siendo el último el más llamativo de la ciudad ya que a sus orillas se encuentran algunas de las mansiones más hermosas de la ciudad.

Hacemos una pausa de unos 30 minutos para ir al baño y tomar algo, y mientras los chicos del tour nos cuentan que ofrecen otras caminatas por la ciudad para conocer más a fondo algunas zonas o aspectos de la capital holandesa. Decidimos hacer el tour nocturno por el barrio rojo que hacen esta misma noche para conocer mejor esa zona, así que ya lo contratamos.

Continuamos con el paso y nos adentrarnos en la plaza Spui. Esta zona marcaba el límite dónde terminaba la ciudad y estaba cubierta de agua, hasta que en 1882 la “rellenaron” de tierra para convertirla en el agradable barrio que conforma hoy, muy cercana a la Universidad de la ciudad.

A pocos pasos encontramos el convento Begijnhof. Se trata de un conjunto de casas fundado en 1346 para albergar a la hermandad de las beguinas, una hermandad femenina católica laida. Aquí se halla el edificio más antiguo de la ciudad que data de principios del S. XVI construida con una bonita fachada de madera.

Dentro del recinto, visitamos la Engelse Kerk, construida en el S. XV siendo la primera iglesia católica por lo que la construyeron de forma clandestina. Entramos en su interior pero nos quedamos a las puertas porqué están oficiando una misa.

Proseguimos el camino hasta el Mercado de las Flores o Bloemenmarkt, inaugurado el 1862 y construido sobre barcas flotantes en el canal, es el lugar favorito de los holandeses y turistas para comprar flores y plantas. Nos gusta lo que vemos, así que sin duda aquí volveremos a hacer unas compras 🙂

De aquí caminamos hacia el cercano barrio judío, uno de los más masacrados en Europa durante el holocausto nazi. Llegamos frente al 267 de la calle Prisengrancht dónde se encuentra la casa de Ana Frank, una joven judía holandesa (una de los millones de judíos que fueron perseguidos) que en su diario nos contaba los acontecimientos, sus miedos y sus pensamientos que vivió entre julio de 1942 y agosto de 1944. Tenemos compradas las entradas online para poder visitar la casa con calma y seguro que es una visita que nos marca… mientras, el guía nos explica un poquito sobre la historia de Ana y su familia, así como de las consecuencias del nazismo sobre los judíos asentados en Holanda. Hemos estado en otras ciudades dónde se vivió la represión nazi sobre el pueblo judío, y no deja de impactarme todo lo que aquella gente fue capaz de hacer… piel de gallina. Y con estas reflexiones frente a la casa de Ana Frank, terminamos el free tour.

La particularidad de esta empresa es que no ponen un precio fijo al tour por el centro histórico, si no que dejan que cada uno les pague lo que considere que “se han ganado” con su arte como guía turístico. Les pagamos 20€ junto a una felicitación por lo bien que nos ha expuesto la historia y la cultura de la ciudad a lo largo de estas casi 3h de caminata.

Volvemos caminando hacia la Plaza Dam y comemos en un Mc Donalds (12€) cumpliendo con nuestra tradición viajera de “Mc Donalds por el mundo” 😀

Son casi las 16h y estamos muertos de sueño y de frío, así que regresamos un rato al calorcito de la habitación del hotel dónde nos echamos una siestecilla, ¡que se note que estamos de vacaciones! 😛

A eso de las 18h y ya más recuperados, nos cubrimos con varias capas de ropa y salimos al frío de la calle. Volvemos hacia la plaza Dam que tenemos a menos de 5 minutos y paramos en un par de tiendas a comprar unos souvenirs, unos chupa-chup de marijuana y un gorro rastafari para echar unas risas (todo 16€), las calles están iluminadas por las cercanas fiestas y hay mucho bullicio de gente haciendo compras en esta zona. Volvemos al hotel a dejar las compras en la habitación.

Luego volvemos hacia la Plaza Dam dónde se encuentra el punto de salida del tour por el barrio rojo que contratamos esta mañana con los guías de Sandemans. Mientras esperamos a que los grupos estén formados echo unas fotos de la plaza iluminada con su árbol de Navidad encendido 🙂

Sobre las 19h nos ponemos en marcha, caminamos hasta la cercana Old Church dónde comienzan a explicarnos la historia del barrio rojo y el estado actual de la prostitución en Holanda.

El guía que nos ha tocado es un cachondo y nos cuenta un sinfín de historias y datos sobre el barrio mientras lo recorremos cargado de notas de humor y bromas, lo que hace que el tour sea súper ameno. Durante las dos horas que dura el tour, nos enseña algunos escaparates dónde hay mayoritariamente chicas -también vemos alguno con chicos-, entramos a algunos sexshop, pubs y clubes, y aprendemos muchísimo sobre el barrio y su gente, en el que no sólo hay trabajadoras/es del sexo comercial si no que también viven familias con niños a los que les enseñan que el sexo es algo natural y de lo que no hay que taparse ni avergonzarse. No hay fotos del tour por respeto a la gente que trabaja aquí, supongo que lo entenderéis.

Son cerca de las 21h cuando acabamos el tour tras tomarnos una cerveza con el grupo. Hace mucho frío así que decidimos acercarnos al hotel para cenar. Tomamos un par de pizzas con una copa de vino (27€) en un Steackhouse frente al hotel -¡sorry no recuerdo el nombre!-.

Tras la cena, volvemos al hotel dónde nos damos una buena ducha para entrar en calor. Hoy hemos aprendido muchísimo sobre los holandeses y su capital. Y el tour por el barrio rojo lo recomiendo encarecidamente, creo que sin él no hubiéramos entendido la filosofía ni la cultura del lugar y su gente.

20/01/17: pasamos la mañana en Pest y su barrio judío y, la tarde en uno de sus balnearios con el contraste de temperaturas…

Día 2: Recorremos el barrio judío y Pest, acabamos el día de relax total en uno de los balnearios de la ciudad

Nos levantamos a las 9h pasadas con algo de resaca después del tour por los bares en ruinas de anoche… Nos damos una ducha rápida y salimos hacia la Sinagoga dónde empezará el tour que contratamos ayer por el barrio judío y Pest con los chicos de White Umbrella.

Aprovechamos que tenemos el pase del metro activo para cogerlo y que nos acerque, por las mañanas hace un frío tremendo… El metro de Budapest merece una mención a parte. Siempre, siempre, comprad billete y validadlo al entrar a la estación en las máquinas naranjas -excepto si lleváis un pase que solo hay que activarlo la primera vez que lo uses- porque los revisores están en cada esquina y tienen devoción por los guiris. Si te pillan sin billete te cae una multa de varios cientos de euros y te llevas un mal rato, así que no merece la pena ir sin él, creo yo. El metro es de los más antiguos de Europa y mantiene un estilo soviet peculiar, pero es altamente eficaz y rápido.

Al llegar a la zona decidimos desayunar tranquilamente en una cafetería frente a la Sinagoga. Tomamos un par de menús con croissant, café y zumo por 1500 florines cada uno. A las 10,40h salimos a los fríos -7ºC que hay en este momento en la calle.

Nos unimos al grupo de españoles que se ha empezado a formar frente a la Sinagoga,  coincidimos con tres parejas que hicieron el free tour con nosotros ayer. La guía de nuevo es Xela.

Trolebús frente a la Gran Sinagoga

 

Empezamos el tour conociendo la historia de la Sinagoga, del barrio judío y de su historia más oscura en el holocausto nazi. Se trata de la segunda Sinagoga más grande del mundo, sólo superada por la de Jerusalén. El estilo predominante de la sinagoga es el morisco, aunque también combina toques bizantinos, románticos y góticos. Recibe muchos otros nombres: La Gran Sinagoga, La Sinagoga Dohány o la Sinagoga del Tabaco, ya que en judío dohány significa tabaco.

 


Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis hicieron de los alrededores de la sinagoga un ghetto judío que posteriormente se convirtió en un campo de concentración. Desde este lugar muchos judíos fueron enviados a los campos de exterminio. De los judíos que sobrevivieron, fueron más de 2.000 los que murieron de hambre y frío. Sus cuerpos fueron enterrados en el cementerio de la Gran Sinagoga.

A lo largo del recorrido por el barrio descubrimos esculturas y graffitis que simbolizan o conmemoran a grandes personas que de forma altruista ayudaron a los judíos a escapar del genocidio nazi que había en Hungría y especialmente en la ciudad de Budapest, así como a grandes judíos húngaros que hicieron cosas grandes.

Carl Rutz memorial

 

 

 

Budapest tiene tres Sinagogas en realidad aunque la más conocida es la Gran Sinagoga, cuenta también con la Sinagoga de la calle Rumbach o “Pequeña sinagoga”, actualmente en desuso ya que está muy deteriorada, y la Sinagoga de la calle Kazinczy (no permiten las visitas). Pasamos frente a la Sinagoga pequeña y vemos que a pesar de contar con una arquitectura del estilo a la más grande del barrio está en condiciones deplorables…

 

 

Seguimos caminando por las callejuelas del barrio judío descubriendo rincones, bares en ruinas y edificios simbólicos. Entramos en un patio privado dónde se encuentra el último resquicio del muro que separaba el ghetto judío del resto de la ciudad. Se encuentra en un patio de casas bastante deterioradas pero en las que aún hay gente que las habita.

 

 

plano del antiguo ghetto marcado por el muro

 

Y tras un recorrido de 2h por él, nos dirigimos hacia la avenida más famosa y glamurosa de la ciudad, la Avenida Andrassy, justo a la altura de la gran Opera de Budapest.

La avenida, construida en 1872, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2002, en gran parte gracias a las bellas fachadas de las casas y palacios renacentistas que se conservan. Era la avenida construida por el emperador austro-húngaro Andrassy, esposo de la emperatriz Sisi. Tenía tanto glamour en su época que construyeron la avenida con suelos de madera. Frente a la Opera aún se conserva algún pedazo del suelo original.

Entramos al hall de la Opera dónde nos explica la historia de ésta. Fue construida por el pueblo húngaro poco después de haber finalizado la construcción de la Opera de Viena para deleite de los emperadores cuando venían a la ciudad, pero como a los húngaros les gusta hacer las cosas a lo grande, pues resultó que ésta Opera gustó más que la de Viena, lo cuál no acabó de gustar al emperador Andrassy quién era nacido en Viena y sentía más devoción por su ciudad… a quién si le apasionó, tanto en belleza como en acústica fue a la emperatriz Sisi quién pasaba largas temporadas en Budapest alejada de los grandes lujos de Viena.

 

 

La emperatriz Sisi se sentía mucho más a gusto en Budapest y la ciudad, sentía devoción por ella. Se puede observar al comprobar que hay calles, plazas, edificios, pinturas, monumentos, etc. dedicados a su figura.

Llevamos más de 3h en la calle con un frío que pela… Xela nos da unos minutos de descanso para tomar un café y entrar en calor. Junto a la cafetería dónde nos tomamos un café calentito, se encuentra una estatua en memoria de Miklós Radnóti, uno de los grandes poetas y líricos de la historia de Hungría.

 

La vida de este hombre estuvo cargada de mala suerte desde su nacimiento… en el que falleció su madre y su hermano gemelo. Muy jovencito quedó huérfano de padre también, aún así consiguió estudiar y hacerse un hueco en el comercio del país, mientras dedicaba su tiempo libre a la lírica y la poesía. Lideró algunos movimientos en contra del gobierno de su país que no gustaron a algunos y lo castigaron a realizar trabajos forzados. En la II Guerra Mundial, se vio obligado a luchar en el frente ucraniano y cuando Hungría perdió frente al ejército alemán, Radnóti que era de origen judío, fue condenado a un campo de concentración. Consiguió escapar de éste para volver con su esposa, y cuando le quedaban apenas unas pocas horas de camino (desde Ucrania y en pleno invierno), falleció de frío e inanición. Su esposa al enterarse, decidió publicar sus obras y consiguió el éxito como escritor a título póstumo. Toda una desgracia de vida… si queréis saber más sobre él hay mucha información en Wikipedia. Es solo un ejemplo de la lucha de algunos judíos por hacerse un huequito en la historia, otros cientos de miles quedaron simplemente en el olvido…

Seguimos caminando por la Avenida Andrassy hasta la altura de la Casa del Terror. Me hubiera gustado entrar en este museo comunista pero está cerrado por mantenimiento anual todo el mes de enero.

Aquí cogemos el metro eléctrico más antiguo de Europa, construido para la Exposición Universal de 1896, coincidiendo con la celebración del 1000 años de la fundación de la ciudad. Se trata de la línea 1 del metro de la ciudad que recorre la Av. Andrassy de punta a punta.

Bajamos en Hosok Ter, la plaza de los Héroes. También construida para aquella Exposición Universal en la que se encuentra el mayor monumento y cenotafio a los héroes caídos en guerra -en las muchas en las que el país se ha visto involucrado-.

A lado y lado del monumento, encontramos el Museo de Bellas Artes y la Galería Nacional.

Y si caminamos un poco más hacia el Parque de la Ciudad, encontramos junto a su entrada una enorme pista de hielo y el Castillo Vajdahunyad, con una gran similitud al castillo del Conde Drácula de Transilvania (antiguo territorio húngaro).

Caminamos sobre placas de hielo hasta el castillo. Construido inicialmente en madera para la Expo de 1896 (les faltaba tiempo…), fue reconstruido en piedra al terminar el evento. Su arquitectura es una copia de otros edificios existentes en Hungría. Dentro del castillo podéis encontrar un museo de agricultura y una pequeña iglesia.

 

 

 

Xela nos explica algunas historias sobre personajes húngaros bastante sangrientos y después vamos a conocer la estatua del escritor Anónimo y a tocar su lápiz para que me inspire en la redacción del trabajo de final de máster que tengo entre manos 😛

 

Son las 15h cuando finaliza el tour. A pesar de que el parque tiene pinta de ser muy bonito y de esconder más estatuas y rincones, todo el suelo está helado y se hace difícil caminar por él sin resbalar (a pesar de llevar calzado para nieve)… así que volvemos al metro echando un último vistazo a la imponente imagen que ofrece la puerta amurallada del castillo.

Ya en el metro, y tras un par de transbordos, nos bajamos en la parada Fovam Ter. Desde aquí hay unas vistas geniales de la puesta de sol sobre el Szabadság Híd o Puente de la Libertad que cruza hacia el monte Gellért.

Entramos al Mercado Central y alucinamos con el ambiente que hay en él. Nos recuerda bastante al Mercado del Ninot de Barcelona, con ese estilo industrial que han mantenido.

 

Subimos a la planta superior y escogemos un restaurante de comida local en el que nos ponemos las botas de comida local y vino caliente por 30€. Tenemos demasiada hambre cuando escogemos los platos y luego somos incapaces de terminar todo lo pedido… la comida local es buena, bastante condimentada con pimentón rojo y de cuchara se nota que hace frío 🙂

Paseamos por la planta superior entre los puestos de souvenirs y productos locales, y compramos un imán para la colección y una caja secreta, souvenir típico de aquí.

Salimos del mercado y cogemos el metro hasta el hostal. Descansamos un ratito y luego salimos bañador en mano hasta el Balneario Szchény, situado en el Parque de la Ciudad. Se trata de uno de los recintos termales más grandes de Europa. El edificio actual fue inaugurado en 1913 y tiene un estilo neo gótico; cuenta con 15 piscinas, 3 grandes al aire libre y 12 pequeñas en los recintos del interior, en los que también hay saunas y salas de masajes. Pagamos la entrada básica (4000 florines cada uno) y vamos a buscar toallas de alquiler por 1000 Ft. El recinto es enorme y cuenta con grandes vestuarios, hay algunos privados pero ya no les queda, así que vamos a los comunes. Allí encuentras taquillas dónde poder dejar tus cosas que se abren y cierran con el chip de la pulsera que te entregan al comprar la entrada, lo único que debes recordar es el número de ésta 🙂

Una vez cambiados, cubiertos con el biquini y una mini toalla salimos al exterior, a los -7ºC que hay en este momento… salimos disparados hacia la piscina más cercana, con el agua a 38ºC. Es increíble la sensación de bienestar que genera el agua y el vapor que emana de la piscina.

 

Nuestra idea inicial era ir solo a las piscinas interiores, pero descubrimos que para llegar a ellas hay que cruzar por las piscinas exteriores… así que ésta caía más cerca de la puerta 😛

Aún así, somos valientes y corremos hasta la otra piscina exterior, situada en el otro extremo del recinto y hasta las interiores. Entramos en uno de los baños de vapor y al salir descubrimos que ¡nos han quitado una toalla! No os imagináis nuestra cara y nuestro cabreo… por lo visto es una práctica habitual porque una vez te has secado con ella, con el frío de la calle se congela y la gente coge la de los demás… así que no nos queda otra que buscarnos la vida para recuperarla. Tras esto, decidimos volver a la piscina exterior dónde podemos controlar mejor las toallas.

Nos pegamos casi 2h en remojo en ella. Menuda sensación estar a 38º en el agua cuando en la calle hay -7!!

Sobre las 19,30h salimos del agua con mucho pesar y ¡mucho frío! Volvemos a los vestuarios, nos cambiamos y secamos el pelo y volvemos al metro.  De allí cogemos el metro hasta la Nyugati Pályaudvar o estación central de trenes.

El hecho de venir hasta aquí no es solo por ver la estación, si no para cumplir una tradición viajera: “McDonalds por el mundo” y es que adherido a la estación hay uno de los restaurantes de la cadena más elegantes del mundo, ambientado en estilo neo gótico que caracteriza a la ciudad 🙂

Y tras la cena y con un relax increíble en el cuerpo volvemos al hostal en metro. Nos damos una ducha para entrar en calor y a dormir, estamos ko.