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01/03/18: comienza una nueva escapada por Europa, ¡nos vamos a Nápoles!

Día 0: con ciertas dificultades… conseguimos volar a Nápoles

Hoy hacemos jornada intensiva en el trabajo para poder salir a las 17h hacia el aeropuerto del Prat. Nuestro vuelo con Vueling está previsto para las 19,25h. Cogemos un taxi (25€) hasta la terminal 1 y tras pasar el control de seguridad sin problemas, vamos a merendar mientras esperamos la hora del embarque.

Cuando la puerta de embarque sale anunciada, vemos que tenemos que ir al final de la zona B. Tras más de 15 minutos atravesando toda la zona B, llegamos a la puerta que ya aparece el mensaje de inicio del embarque, pero al poco vemos que han quitado el anuncio del vuelo de la pantalla de la puerta, y eso me llama la atención. Muchos pasajeros siguen haciendo fila… pero yo voy a las pantallas más cercanas y como me temía, ¡han retrasado el vuelo! Ya podían avisar en la puerta de embarque de ello… tomamos asiento de nuevo y según la app de Vueling se debe a las inclemencias del tiempo y es que estos días una ola de frío siberiano azota toda Europa… lo malo, ¡¡es que la nueva hora de salida son las 21h!!

Hace un par de días me escribió el gerente del hostal que reservamos para contarme que estaba ¡nevando en Nápoles! Por lo visto hacía casi 20 años que no nevaba… a ver qué nos encontramos al llegar 🙂

foto enviada por el gerente

Con toda la paciencia del mundo afrontamos las 2h de espera extra mientras vamos viendo como cada poco añaden más tiempo al retraso en la salida… ¡qué desesperación, ya veremos si conseguimos salir! Contacto con el responsable del hotel reservado en Nápoles para informarle del retraso previsto, ya que pactamos con él que nos vendría a buscar al aeropuerto. Por suerte el hombre se muestra comprensible y nos dice que no hay problema, que le avisemos cuando despeguemos y él vendrá a buscarnos como acordamos, sea la hora que sea. ¡Suerte!

En una de las ocasiones que miro la app pone nueva hora prevista para el despegue: ¡¡las 23h!! Ahí ya nos vamos al mostrador de Vueling en la terminal 1 a preguntar cuáles son nuestros derechos. La chica que nos atiende nos dice que la última información que tiene ella es que saldremos a las 21.35h y ¡por suerte así es!

Para los que lo desconozcáis como nosotros hasta ese momento, en vuelos por Europa hasta que no hay un retraso superior a 3h no hay nada que reclamar. Pasado ese tiempo y en función al tiempo de demora, te cubren desde alguna comida hasta el alojamiento en el lugar de origen hasta que haya posibilidad de embarcarte en un nuevo vuelo. En caso de vuelos más lejanos, han de pasar un mínimo de 5h para poder reclamar.

Cuando por fin nos sentamos en el avión, son las 21.45h pero veo que no cierran puertas a pesar de haber subido todos los pasajeros y han corrido las cortinas de la entrada. Además, veo que toda la tripulación de cabina está  reunida junto a cabina… es la primera vez que vemos esa situación a bordo y nos mosquea… 10 minutos después pasa un azafato hacia la cola del avión, y un hombre sentado cerca nuestro le pregunta qué ocurre, el chico nos dice que está la policía a bordo porque un pasajero ha pegado a una compañera suya, y hasta que no se resuelva la situación no saldremos. ¿¡Qué más puede pasar hoy?! Parece que este vuelo está gafado 😦

El hombre que va sentado a nuestro lado comienza a darnos conversación y pasa un poco más rápida la espera… se trata de un napolitano que estaba en Barcelona por negocios y vuelve a casa. Finalmente a las 22.30h (3 horas después de lo previsto), el avión cierra puertas y se dirige a la pista de despegue… La gente a bordo aplaude de emoción, creo que todos nos veíamos quedándonos en tierra esta noche.

Compramos un par de bocatas para cenar a bordo y a las 24h, ¡aterrizamos en Nápoles al fin!

Hemos estado hablando con el napolitano que llevábamos al lado durante todo el trayecto y nos ha dado muchos consejos sobre su ciudad, e incluso recomendado alguna pizzerías.

Nada más aterrizar escribo a Toni, el gerente del hotel Napoli Com’era, que me confirma que nos espera en la puerta del aeropuerto. Le avisé del retraso de 3h, y aún así ha venido a buscarnos, lo cual se agradece muchísimo a éstas horas.

En unos 15 minutos estamos en el B&B. Durante el trayecto ya vemos que el apodo de “decadente” que tiene la ciudad le hace cierto honor…  Lo más curioso de todo, es que Toni en lugar de hacernos el check-in estándar, nos hace una visita guiada por el alojamiento enseñándonos las 3 habitaciones que tiene y mostrando orgulloso la reforma que ha hecho recientemente… Pero claro es la 1h, solo habla italiano y nosotros estamos realmente ko porque llevamos desde las 7h en pie y hemos pasado nervios en el aeropuerto… tras media hora de tour, le decimos amablemente que queremos ir dormir, y el hombre nos deja al fin ir a nuestra habitación. La cosa es que ni nos ha cogido el DNI para el check-in, dice que ya mañana lo arreglamos…

Ducha rápida y caemos en la cama rendidos. Mañana comenzaremos a descubrir la ciudad…

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12 y 13/09/17: tras un gran imprevisto, emprendemos un nuevo viaje… ¡China nos espera!

He tardado algunos meses en comenzar este diario porqué todavía (casi 6 meses después) cuando me preguntan qué tal por China, tengo que tomarme unos segundos para contestar. Recordad que viajamos totalmente por libre, y fue un viaje intenso, sobretodo por la gran barrera idiomática que existe, pero aún así, tengo la misma sensación que tuve con Indonesia, que en destino fue duro y hubo momentos de pensar ¡qué leches hago aquí! pero que en realidad, y ahora que lo he reposado, creo que fue muy enriquecedor y que nos hizo crecer mucho como viajeros y como personas.

Debo decir que el viaje peligró y que hasta el día de antes no supimos si podríamos hacerlo o no. Un familiar directo sufrió una complicación médica y tuvo que ser intervenido de urgencia a una semana de partir. Evidentemente en aquél momento lo único que importaba era él, y hasta que no estuve convencida de que estaría bien, no tomamos la decisión de seguir con los planes viajeros, su insistencia en que no debíamos anular el viaje nos ayudó a decidirnos. Por suerte no tuvimos que probar la cobertura por cancelación del seguro. Es por eso que siempre que hacemos un gran viaje lo aseguramos todo, nunca sabes cuando puede llegar un imprevisto que te rompa los planes… Como os decía, la noche antes de partir volvimos a casa e hicimos el equipaje. Tenía bastante preparada la ruta y la información que necesitábamos para el viaje, pero los últimos días en destino tuvieron que ser sobre la marcha porque no tuve tiempo a terminar la guía personalizada que hago antes de partir. Os dejo los preparativos para aquellos que queráis visitar el país por libre como nosotros.

Y ahora sí, aquí va mi relato de nuestras aventuras por China en 2017.


Día 0: Barcelona – París

Hoy empieza una nueva aventura viajera, ha llegado el día en que pondremos rumbo al Gigante Asiático. Como os explicaba anoche volvimos de Lleida tras quedarnos tranquilos al ver que mi familiar se recupera y esta mañana hemos hecho las maletas en un santiamén, suerte que ya tenemos práctica… hemos cogido los gadgets, los pasaportes y las ganas de viajar, y a las 16,30h vamos hacia el aeropuerto del Prat en un taxi.

Intentamos hacer el check-in en las máquinas ya que esta mañana no hemos podido a través de la web, pero aquí también nos aparece un mensaje que nos envía al mostrador. De nuevo volamos con la alianza Sky Team. Solo hay una persona en los mostradores, así que una hora después conseguimos facturar nuestro equipaje. Resulta que como se necesita visado para entrar a China, no permiten hacer el check-in online, así que aunque no factures equipaje has de pasar por el mostrador si o si para certificar que tienes el visado aprobado.  Nuestras maletas pesan 12 y 14 kilos, nada mal teniendo en cuenta que tenemos 22 días por delante… ¡cada vez volamos más ligeros de equipaje! Nos liberamos de las maletas hasta Beijing y nos quedamos solo con las mochilas pequeñas dónde llevamos la documentación, las gafas, la cámara y sus gadgets, y un par de jerséis para el avión que siempre me pelo de frío.

Tenemos una hora hasta que embarque nuestro vuelo a París con Air France, así que aprovechamos para merendar alguna cosilla. Hago llamada a la familia para ver que todo sigue bien e irme un poquito más tranquila (todo lo que se puede sabiendo que me voy al otro lado del mundo y sigue ingresado…).

A las 18,55h empieza el embarque del primer vuelo del día. Esperamos no encontrarnos con problemas en París porqué en el mostrador de facturación nos han advertido que hay huelga de controladores aéreos en Francia.

El vuelo transcurre rápido con un tentempié que nos sirven a bordo que ameniza la hora y pico de vuelo.

Llegamos puntuales al aeropuerto Charles de Gaulle en París, pasamos los controles de inmigración sin problema y caminamos hasta la terminal 2E. Allí tenemos unos 30 minutos hasta que se abra la puerta de embarque y decidimos ir a picar algo. Tomamos un par de sándwiches con un refresco por 13€ poniendo en práctica mi francés 🙂

A las 22.25h sale anunciado el embarque del vuelo a Beijing, así que nos dirigimos a la puerta indicada. De camino vemos una zona con videoconsolas tipo recreativos, tienen juegos bien chulos, lástima no haber dado con ella antes…

En la puerta de embarque nos encontramos con unos pocos occidentales y con un montón de chinos, lo que será nuestra rutina en los próximos 22 días.

Cuando hicimos la compra del vuelo pagamos un poco más por ir sentados en fila de 2 asientos para tener un poco de confort e intentar dormir (algo que nos suele costar en un avión). Esta tarde cuando hicimos el check-in en el aeropuerto dijeron que había habido un cambio de modelo de avión y nos cambiaron el asiento, encontrándonos ahora en la última fila del avión… si, vamos los dos solos pero vamos a dormir poco teniendo en cuenta que aquí es dónde sirven los aperitivos durante el vuelo y que están los lavabos… así que con mucha filosofía, iniciamos el largo vuelo de 10 horas que tenemos por delante. Salimos puntuales a la hora prevista y al poco nos sirven la cena, que para ser en un avión no está nada mal.

Tras la cena vemos una peli y luego nos echamos a dormir. Conseguimos echar alguna cabezada gracias a los auriculares y el antifaz, y así pasan un poco más rápido las horas de vuelo…

Día 1: tras muchas horas de viaje, llegamos a Beijing

Cuando nos aproximamos a Beijing, el piloto anuncia que sobrevolamos la Gran Muralla. La verdad es que apenas se ve desde la ventanilla del avión, pero nos emocionamos solo con pensar que en breve estaremos caminando sobre ella 🙂

La Muralla es el “caminito” que se ve por las montañas

Nos sirven el desayuno a bordo. Si algo me gusta de esta compañía son sus comidas y los aperitivos que sirven. Además de la gran profesionalidad de la tripulación de cabina.

A las 15,25h hora local (+6h respecto a España) aterrizamos en Beijing. Bajamos del avión y nos dirigimos al control de inmigración, que pasamos sin problema. Recogemos las maletas que llegan enteras y allí mismo cambiamos algunos euros por yuanes en una oficina de cambio que no nos aplican mal cambio… (1€ = 7,8CNY). No sé si os pasa lo mismo que a mi cuando llegáis a un destino tan esperado… pero la emoción me embarga. Tras mucho tiempo en el tintero, al fin ¡estamos en China!

mural en el aeropuerto

Salimos a la zona común y en seguida vemos los carteles del tren Airport Express. Compramos 2 billetes por 25Y cada uno en las máquinas y cogemos el primero que pasa hasta la parada Dongzhimen, allí cambiamos al metro y para ello compramos 2 tarjetas contactless por 50Y c/u también en las máquinas. Tienen un depósito de 20 yuanes y 30 de saldo. No tienes descuento pagando con ellas pero si mucha comodidad, puesto que como en casi todos los países asiáticos, se paga por trayecto recorrido. Este transbordo es inmenso y tras 15 minutos caminando por túneles de una línea a otra, nos damos cuenta que esta va a ser la dinámica de los próximos días…

En pocos minutos llegamos a la parada de metro Dengshikou que hay junto al hotel, a apenas 100 metros. Para la estancia en Beijing, escogimos el hotel Park Plaza Beijing Wangfujing, en pleno centro de la ciudad.

Hacemos el check-in con ciertas dificultades porque el inglés del recepcionista es justillo, y subimos a la habitación a descargar el equipaje y descansar un poco, estamos agotados. La habitación está genial, es muy amplia y se encuentra en un piso alto. Aprovechamos el wifi para avisar a los nuestros que hemos llegado e informarnos de cómo van las cosas, y nos echamos un rato a dormir.

Sobre las 18h salimos a dar una vuelta, pero primero entramos a un Starbucks que hay frente al hotel, con el jetlag ¡estamos hambrientos!

Después caminamos entre la multitud hasta llegar a calle peatonal Wangfujing que tenemos a unos 12 minutos a pie del hotel. De momento lo que vemos nos gusta y nos flipa pensar que estamos en la otra punta del mundo, de nuevo en Asia.

En esta famosa calle llena de gente, encontramos tiendas de todo tipo y grandes centros comerciales anunciados por enormes carteles de neón. Recorremos un trozo de ella hasta llegar a la entrada del mercado de los bichos de Pekín, aún más repleto de gente, está formado por varios callejones entre hutongs (casas tradicionales) en los que encontramos sobretodo pequeños puestos de comida y también ¡de bichos!

Si el año pasado probamos los grillos en Tailandia, este año ¡probamos los escorpiones! Compramos un pincho de 3 por 25 Y… y debo decir que ¡¡no están nada mal!! Al estar tan crujientes saben parecido a las chips de patatas 😛

La calle está abarrotada de gente, en su mayoría locales. Tras un rato viendo los puestos que hay, decidimos acercarnos hacia la zona del hotel para cenar… no nos atrae demasiado comer allí porque las condiciones higiénicas brillan por su ausencia… así que nos decantamos por el Drunk un local que sirve comida occidental. Tomamos un par de cervezas con una pizza y unos fideos por 222Y, las cervezas valen bastante más que la comida, pero hace un calor terrible y nos apetecían un montón. Aquí ya nos damos cuenta que la comida china auténtica nada tiene que ver con lo que estamos acostumbrados en occidente, ¡¡pica un montón!! Suerte que pedimos las cervezas que nos ayudan a aliviar el picante…

Luego pasamos por un supermercado a comprar agua y algo de picoteo que ya sabemos que el jetlag nos despierta de madrugada con un hambre atroz y ya si, volvemos al hotel. Nos damos una ducha que nos sabe a gloria y a dormir, mañana comenzaremos a descubrir esta inmensa ciudad 😉

Castellet y Pantano de Foix

Hoy es domingo y no nos apetece mucho quedarnos en casa, así que cogemos el coche y en unos 35 minutos estamos en Castellet en la comarca del Alt Penedès, a medio camino entre Barcelona y Tarragona, dónde vamos a visitar su Castillo.

Este enclave íbero erigido en 977 ha persistido a lo largo de los años y las distintas culturas hasta llegar al día de hoy. Fue utilizada en tiempos romanos como torre de vigilancia junto a la Vía Augusta y como defensa de la Marca Hispana en la Reconquista. Durante la Edad Media fue una residencia privada de varios señores de Barcelona hasta quedar en el olvido desde el siglo XVI hasta principios del XX. Tras un largo periodo de decadencia, llegó un primer reconstructor al castillo: Josep de Peray i March, un señor de Barcelona que hizo una reconstrucción “max-mix” del Castillo y es que añadió algunos elementos modernistas que nada tenían que ver con los orígenes del edificio. Tras ir de mano en mano, en 1984 fue donado al Hospital de Nens de Barcelona y adquirido por Autopistas C.E.S.A. en 1999 para finalmente llegar a las manos de la Fundación Abertis quien en el año 2001 comenzó la que seria la reconstrucción final del castillo para dejarlo en el estado actual.

La mayor parte del trayecto lo hacemos por la AP7 pero el último tramo es una carretera comarcal que cruza el Parque Natural del Foix y que pasa por pueblos con mucho encanto como Clariana.

Aparcamos en el descampado que hay frente a la Iglesia de Castellet (no es visitable ya que es una propiedad privada) y caminamos unos pasos frente a unas vistas fabulosas del Pantano de Foix hasta llegar al Castillo de Castellet.

Echamos unas fotos del Castillo sobre el pantano, y luego lo bordeamos hasta llegar a su entrada principal en la Plaza del Castillo.

Al llegar a la entrada vemos que hay un grupo de personas a punto de empezar una visita guiada. No teníamos muy claro si podríamos visitar el castillo porque es un lugar que habíamos mirado hace tiempo pero no habíamos llegado a visitar, y tenemos suerte ya que las visitas sólo las hacen el segundo fin de semana del mes, de 10 a 14h. Preguntamos si nos podemos unir y la guía nos dice que las visitas son en grupos de 15 personas, tienen prioridad para entrar aquellas que hayan hecho la reserva previamente pero les queda hueco para 5 en la siguiente visita y viendo que no llega nadie más con reserva, nos deja pasar. Os dejo la web para que podáis reservar si tenéis pensado visitar el enclave.

Accedemos al interior de sus murallas y la guía nos explica la historia del lugar mientras recorremos algunas salas en las que nos va poniendo audiovisuales que acompañan sus explicaciones. No tengo fotos del interior porqué no están permitidas… una lástima, el lugar aunque es pequeño, es bonito de visitar.

Acabamos el recorrido de unos 45 minutos frente al Pantano de Foix en el patio de levante del Castillo. Aquí nos explica la historia del Parque Natural del Foix. La presa se comenzó a construir en 1903 con la idea de servir agua potable a la población de la zona y agua de regadío para las plantaciones, pero no fue hasta 1936 cuando se finalizaron las obras, recordad que entre medias hubo una Guerra Mundial y los inicios de una Guerra Civil por lo que la construcción pasó a segundo plano.

Tras la visita, echamos un vistazo al pequeño pueblo de Castellet y luego, volvemos al coche, echando un último vistazo al paraje que rodea el castillo.

Recorremos unos pocos kilómetros siguiendo la BV-2115 hacia Vilanova i la Geltrú para ir hasta la presa del pantano. Desde esta carretera hay una bonita vista del castillo sobre Castellet 😉

Paramos en un pequeño apeadero que hay junto a la entrada y recorremos la presa de punta a punta. Es alucinante la vista. Con una altura de 38 metros, tiene una capacidad de embalse de 3,74hm3.

Caminamos sobre la presa hasta llegar al otro extremo dónde vemos el sistema de desagüe que tiene, formando una pequeño riachuelo.

Tras esta visita, volvemos al coche y volvemos a casa. Ha sido una mañana de lo más entretenida y aamenazamos con volver a hacer alguna de las rutas de senderismo que hay por el Parque Natural 😉

 

Visita guiada al centro penitenciario La Model

Todos los meses de Octubre la asociación 48 horas Open House de Barcelona celebra un fin de semana de puertas abiertas donde participan más de 150 edificios de todo tipo, forma y medida de la ciudad condal. Nosotros este año aprovechamos para visitar el histórico centro penitenciario de Barcelona, La Model.

Construido en 1904, el centro debía servir de modelo para la reforma del sistema penitenciario, de ahí su nombre de “Modelo”. Tras 113 años de historia en la que ha acogido a miles de presos, el pasado 8 de junio de 2017 cerraba sus puertas como cárcel y las abría de nuevo a los pocos meses ofreciendo visitas guiadas y una exposición que muestra la cotidianidad de sus salas y la historia de algunos de sus presos más relevantes.

Tras más de 1 hora de espera conseguimos entrar. El chico de la entrada nos dice que entre semana apenas hay visitantes y mostrando el DNI se puede acceder de forma gratuita. También hoy nos piden el DNI para registrar la entrada.

Somos un grupo de unas 20 personas y nos acompaña una voluntaria que nos va explicando un poco la distribución de la cárcel y nos muestra algunas de las salas visitables. Accedemos al interior a través de las grandes puertas de rejas como si fuéramos presos, recreando ese momento que sin duda debe ser estremecedor.

La Model se diseñó según un planteamiento racionalista dirigido a garantizar el control visual de todo el complejo desde un solo punto central. Así, accedemos al patio central desde dónde está la torre de vigilancia con vista a todos los pabellones y patios que conforman el complejo.

Las salas se caracterizaban por un sistema celular, que aislaba a cada preso en una celda individual para prevenir los efectos de las “malas compañías”.  Este modelo arquitectónico suponía un avance y una mejora considerables respecto a las sórdidas cárceles antecesoras a la Model, pero en poco tiempo quedó desbordada. Cuatro años después de su inauguración, debieron ampliar el complejo con 200 celdas más. Aún así, en la época de la Guerra Civil y pos-guerra el centro acogió además de presos comunes, a múltiples presos políticos y sindicales del régimen franquista con lo que llegó a cuadriplicar su capacidad, llegando a albergar hasta 13000 presos entre sus muros (en un centro proyectado a acoger a tan solo un millar…).

diseño de las celdas individuales

las celdas actuales disponían de litera para dos presos

interior de una celda

Su historia se corresponde con los periodos de la Restauración (Semana Trágica, anarquismo, sindicalismo), la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República, la Guerra Civil, el Franquismo y la Democracia. En el interior del primer pabellón que visitamos encontramos una exposición en las celdas que muestran algunos de los presos conocidos que acogió la cárcel, como el Vaquilla, Salvador Puig, Lluís Companys o Salvador Seguí.

en algunas hubo fusilamientos…

Tras visitar este primer pabellón en que podemos hacernos una idea de cómo era la vida en las celdas, accedemos a otro pabellón visitable en el cuál podemos ver los distintos niveles de celdas que había, llegando hasta los 3 pisos de altura. También podemos ver el comedor comunitario.

Accedemos a uno de los patios de la cárcel en la que hay otra exposición con la historia de los centros penitenciarios de Catalunya.

Luego vemos otro de los patios en el que había un pequeño colmado dónde los presos podían adquirir algunos productos de higiene y comida.

No solo hubo presos si no que también se llevaron a cabo ejecuciones entre sus muros, la más común era utilizando el garrote vil. La última ejecución en la Model fue la de Salvador Puig Antich en marzo de 1974. La guía nos comenta que se sabe que el barrote está escondido en el complejo aunque se desconoce su ubicación exacta. Lo que si nos muestra es la sala y el punto en el que se encontraba cuando era utilizado para las ejecuciones.

Por último accedemos a las salas dónde los presos podían recibir visitas de sus familiares. Éstas se realizaban en salas separadas por un cristal blindado y se comunicaban a través de un interfono, no podían durar más de 20 minutos.

Tras una hora de visita reviviendo la historia del lugar, salimos del recinto. Nos ha gustado poder conocer de más cerca este lugar histórico de la ciudad. La verdad es que uno puede hacerse a la idea de cómo debían sentirse las personas que estuvieron encerradas entre sus muros y desde luego no debía ser una vivencia fácil…

Salimos pensando en cuántas historias albergaran estos muros en los 113 años de su historia… Sin duda, recomendamos esta visita.

04/04/16: se acaban unos días geniales por París…

Día 4: volvemos a casa

Nos levantamos a las 8h. Cerramos las maletas. Hacemos el check-out y vamos hacia la parada del RER B Luxembourg. Antes paramos en un Brioche-Dorée a desayunar (2 cafés y 2 pastas, 8€).

Compramos los billetes en la máquina (10€ pp) y en unos 30 minutos llegamos al aeropuerto Charles de Gaulle. Aquí ocurre algo confuso y es que teóricamente el tren llega hasta la terminal 2 del aeropuerto, pero en la 1 nos hacen bajar del tren y cambiar a otro que hay en el andén 23 para llegar a la última parada de la línea. No sé si es algo habitual o se debe a una incidencia en el servicio…

Una vez en nuestra terminal, nos dirigimos directos a los controles de seguridad que pasamos sin problema. Para estar en estado de emergencia nivel V de alerta anti-terrorista no me parece que miren mucho más que en Barcelona… Pensaba que serían más estrictos.

Compramos un libro en francés para poder seguir practicando con el idioma y luego nos tomamos unos cafés mientras esperamos a que sean las 12,05h, hora del embarque.

Volamos con Air France y hoy también sale el vuelo con ¡1h de retraso! Además es un follón el embarque porque hacen Praga y Barcelona por la misma puerta por lo que os podéis imaginar el gentío que se forma… Una vez dentro, separan a la gente hacia su vuelo. Me parece un sistema bastante confuso la verdad… porque al entrar en el avión vuelven a comprobar todos los billetes para asegurarse que ningún despistado cambia de destino.

Aún tardamos bastante en despegar… con la broma salimos 1h y 40 minutos más tarde de lo previsto. Durante el vuelo nos dan un tentempié y llegamos a Barcelona a las 15.30h. Desde luego esperábamos que al ser una de las grandes compañías mirarían más la puntualidad, pero nos ha decepcionado bastante. Suerte que no tenemos más planes para hoy que descansar… pero como alguien tuviera vuelo de conexión le habrá tocado correr de lo lindo, si no lo ha perdido… Nosotros cogemos un taxi hasta casa y podemos decir aquello de ¡home, sweet home! 😉

Resumen del 2017 viajero…

¿¡Soy la única a la que el tiempo cada vez le pasa más deprisa?! ¡¡Esto es de vértigo!! Parece que era ayer cuando escribía la misma entrada del 2016, y ya estamos cerrando otro año… La verdad es que cuando el diciembre pasado nos compramos el piso no pensábamos que el 2017 nos daría para tanto, pero hoy revisando fotos me he dado cuenta que realmente hemos hecho muchas cosas… por eso debe ser que mis amigos y familia me dicen siempre ¿a dónde te vas ahora? 😛

La verdad es que empezamos el 2017 de la mejor forma posible: de viaje 🙂 A mitad de enero poníamos rumbo a la que sería la primera escapada del año con destino: Budapest. No dábamos un duro por ella porque la previsión del tiempo era de -13ºC pero la verdad es que nos sorprendió gratamente y disfrutamos un montón de la capital de Hungría. Tenéis el diario completo en el blog 😉

Pasamos el resto del invierno en las pistas de esquí… muchos sábados subiendo a La Molina, Port del Comte y Vallter 2000 disfrutando un montón de la sensación de libertad y desconexión que nos ofrece esta actividad mientras disfrutamos de paisajes fabulosos.

Llegó la primavera y dedicamos los findes a excursiones y caminatas por nuestra tierra para seguir conociendo patrimonio, cultura, historia y naturaleza. Hicimos una visita la Seu Vella de Lleida en la que hacía años que no estábamos, estuvimos en el Monasterio de Sant Miquel del Fai, en los Gorgs de la Alta Garrotxa (piscinas naturales), las Pinturas Rupestres de Cabrafeixet, Sitges y las bodegas Grau en el Pla de Bages. Tengo pendiente hablaros de estos lugares pero ya os adelanto que si tenéis oportunidad de visitarlos ¡no lo dudéis!

Mayo y con él una escapada de chicas en plan disconnecting people… repetí London por tercera vez, pero esta vez me fui con una amiga. Repetimos algunos clásicos como Hyde Park, Big Ben o Buckingham Palace, pero también disfrutamos de caminatas por la ciudad, y compras en los mercados de Camden y Portobello, y sobretodo nos echamos unas risas tremendas y disfrutamos de tiempo para charlar que desde que ella se fue a vivir a París, nos vemos poco 🙂

Como es habitual hemos seguido conociendo rinconcitos de la ciudad que hace 10 años nos acogió, Barcelona. Hicimos visitas guiadas al Park Güell, a la cárcel La Model y al Recinto Modernista de Sant Pau. Además de muchos paseos en bici viendo la ciudad desde otra perspectiva. También nos hemos aficionado a la visita del Palo Alto Market que hacen todos los primeros fin de semana del mes en el Poblenou, y que os recomiendo si queréis comprar artículos artesanales de nuevos emprendedores 🙂

En septiembre volvimos a subirnos a un avión para disfrutar de nuestro viajazo del año, un destino que hacía mucho tiempo que nos llamaba la atención y que habíamos tenido que descartar en un par de ocasiones… finalmente conseguimos irnos 22 días a China. Es un destino que aún estoy “digiriendo”… y es que creo que para hacer China por libre hay que tener bastante experiencia viajera puesto que la barrera idiomática hace que en muchos momentos te sientas “vendido” y tengas que espabilarte con todos los recursos que tengas a tu alcance. Hubo momentos impresionantes, de esos que se quedan grabados para siempre como recorrer un trocito de la Gran Muralla, estar frente a los Guerreros de Terracota, la Ciudad Prohibida o a los pies del Gran Buda de Leshan; fue maravilloso disfrutar de los paisajes kársticos de Guilin y Yangshuo, y de las calles tradicionales de Xi’an o Pingyao, así como de los rascacielos de Beijing o Shanghai. Pero también hubo momentos duros en los que pensábamos que nos quedábamos tirados a 150km de nuestro hotel… Os hablo de él en el diario y, mientras os hago un adelanto con algunas fotos 🙂

Y totalmente de imprevisto, hemos terminado el año como lo empezamos: ¡viajando! Y es que con apenas 10 días de antelación preparamos otra escapada para mitad de noviembre en la que visitamos Lisboa. Disfrutamos de los grandes monumentos de la ciudad así como de una visita de un día a Sintra visitando su Palacio da Pena y la Quinta da Regaleira.

Como veis no ha estado nada mal el 2017. Muchos cambios a nivel personal, mucho trabajo, mucho estrés por la reforma… pero con una gran recompensa: seguir conociendo trocitos del mundo que nos rodea y seguir creciendo con mis viajes 😉

¿Y el 2018? Pues de momento sin ningún plan concreto pero con muchos destinos en el tintero que esperamos poder conocer pronto como comenzar a descubrir países del norte de Europa, volver a EEUU o quizá darle una oportunidad a América Latina… ¡el 2018 nos dirá! Pero mientras, quiero desearos una…

¡¡¡MUY FELIZ NAVIDAD Y UNA GRAN ENTRADA AL 2018!!!

¡Deseo realmente que el próximo año os traiga grandes aventuras y nuevas experiencias viajeras a todos/as y sobretodo mucha salud para poder disfrutarlas a tope! (deformación profesional)  😉

¡Un abrazo!

22/12/14: nos despedimos de la ciudad navegando por sus canales…

Día 4: …y con una interesante visita al Sex Museum 😉

Hoy es nuestro último día en la capital holandesa, así que nos levantamos con la calma a las 9,30h. Tras envolvernos en varias capas de ropa como una cebolla -hoy el día es más frío y gris que los anteriores-, hacemos el check-out del hotel pagando 25€ de tasas turísticas. La verdad es que hemos estado súper cómodos en el hotel, el WestCord City Centre Hotel, muy confortable y céntrico. Además nos guardan las maletas hasta mediodía ya que nuestro vuelo no sale hasta la tarde.

Decidimos volver al Starbucks de ayer en la plaza Dam a desayunar (13€) y luego caminamos hasta la estación central de trenes dónde se encuentran los embarcaderos de los tours por los canales de la ciudad. Nos decidimos por el tour que ofrece Gray Lines de 1h por 10€ cada uno con audio en español.

En primer lugar sale hacia el gran lago que tras la estación central en la que se tiene la sensación de estar en el mar. Y poco a poco nos vamos adentrando por los distintos canales del Amstel que conforman la ciudad. Es bien curioso ver la ciudad desde este punto de vista y lo recomiendo encarecidamente. Podemos disfrutar de la arquitectura y decoración de los puentes más antiguos de la ciudad, de otro ángulo de los grandes edificios, y de la vista de los 15 puentes que ayer vimos desde tierra 🙂

el Magere Brug

bajo el puente de los 15 puentes

Tras la hora a bordo del barco, llegamos al embarcadero junto a la estación central de nuevo. Muy cerca de aquí encontramos el Sex Museum y ya que la ciudad se presta, decidimos entrar. Pagamos 4€ de entrada y realizamos una visita de lo más curiosa.

Sobre las 12h volvemos al hotel a recoger las maletas y luego de vuelta a la estación central para coger el tren al aeropuerto (10,50€ los dos comprando los billetes en las máquinas). Llegamos a las 13,30h al aeropuerto de Schiphol. Como vamos con tiempo, decidimos comer antes de pasar el control. Nos decantamos por el restaurante Per Tutti! dónde tomamos un par de platos de pasta (28€).

Tras la comida, pasamos el control de seguridad sin problemas. No podemos irnos de Amsterdam sin comprar sus conocidas galletas de caramelo 😛 así que compramos un par de cajas por 5€. Con nuestros dulces en la maleta, nos tomamos un café mientras esperamos a que sean las 16,20h que empieza el embarque… supuestamente… ¡porqué nos dan las 17,45h! Y es que resulta que hasta esa hora no se presentó la tripulación. Estaba el avión preparado pero no había cabin crew… Volamos con KLM y la verdad es que todas las veces que hemos hecho el trayecto Amsterdam-Barcelona con ellos hemos salido con retraso de allí… es curioso.

El vuelo transcurre tranquilo, la verdad es que vamos más cómodos de lo previsto porque las azafatas nos piden un cambio de asiento ya que un bebé va en los asientos de emergencia, así que tenemos más espacio para las piernas sin pagar más 🙂  A mitad de camino nos sirven un sándwich con pollo de kobe (porque según la caja son pollos cuidados y mimados como si fueran vacas wagyu) 😀 con un zumo y un té.

Y al fin llegamos a Barcelona a las 19,45h. Cogemos un taxi hasta casa poniendo fin a esta escapada que nos ha gustado mucho y de la que hemos disfrutado. Recomiendo encarecidamente la visita a la ciudad y volvemos con el pensamiento que tarde o temprano, repetiremos 😉

Ruta dulce por Barcelona

No solo nos gusta descubrir lugares lejanos, sino que también aquello que nos rodea, es por esto que de vez en cuando nos apuntamos a rutas por Barcelona, para ir descubriendo los rincones que esconde la ciudad. La ruta de hoy, es una ruta dulce ya que conoceremos aquellas pastelerías y hornos más antiguos o con más encanto del barrio de Ciutat Vella.

El punto de partida es el Café Zurich, en Plaça Catalunya. Éste es uno de los cafés más antiguos de la ciudad y mantiene ese aire de finales del siglo XIX.

Caminamos hasta C/Xuclà 23 dónde se encuentra el Forn Boix. Aunque data de 1920, hace poco lo han reformado dándole un aire hipster. Hacen productos artesanos y dicen que sirven desayunos al Parlament de la Generalitat cuando lo requieren. Aquí tenéis su web.

Justo a su lado, se encuentra un local especializado en cafés y tés de todo el mundo a granel, La Puertorriqueña. Sin duda, vendremos a ver si tiene el café Koppi Luwak de Indonesia que tanto nos gustó.

Seguimos avanzando por C/Xuclà hasta el número 4 dónde se encuentra la Granja Viader. Su historia se remonta a 1870 cuando la dueña del establecimiento, la Sra Rafaela Coma, abrió una lechera –con su granja detrás-. En 1895 empieza a trabajar en la lechera un joven llamado Marc Viader, original de Cardedeu. El joven, aunque no tenía estudios, tenía la mente inquieta y poco a poco fue haciendo innovaciones para que el negocio creciera. Pensó que era más higiénico tener a las vacas en granjas a las afueras de la ciudad y traer los productos hasta aquí para venderlos. Con el paso del tiempo, aprendió técnicas de pasteurización y la fórmula para crear el Cacaolat®, y fue en 1925 cuando Marc fundó Letona S.A como una central receptora de leche procedente de toda Catalunya para su tratamiento y distribución. Actualmente, es la única Granja de toda la ciudad en la que no solo ofrecen desayunos y meriendas con productos derivados de la leche (cafés, chocolates, etc.) sino que también puedes comprar productos lácteos y embutidos en el mismo local. Comparto su web por si queréis descubrir más.

Tras la visita, seguimos hacia el otro lado de las Ramblas y nos dirigimos a C/Petríxol 11, dónde se encuentra la Granja La Pallaresa, que aunque no es tan antigua como la Viader, conserva su establecimiento de origen de 1927. La calle entera huele a chocolate que hace salivar 😛 y es que realmente, si quieres tomar una buena taza de chocolate con churros, éste es el lugar, palabrita de una que los ha catado 😀 En esta calle encontraréis otras granjas chocolateras aunque no tiene tanta historia como La Pallaresa.

Seguimos avanzando hasta C/Portaferrissa, dónde se encuentra un local algo peculiar llamado Caelum. Y digo peculiar porque es un establecimiento dónde venden productos artesanos producidos por religiosos/as de toda España. De aquí, recomiendan probar los marron glacé, aunque los dulces que tienen en el escaparate tienen una pinta tremenda 😛 Os dejo su web.

Cruzamos la Plaça St Jaume y seguimos por C/Llibreteria 8, dónde encontramos uno de los hornos más antiguos de la ciudad: el Forn St Jordi, fundado en 1798. Éste lugar es famoso por sus panes y cruasanes artesanos, así como por sus rosquillas conocidas como rosquillas de St Jordi. Por lo visto, tenían tanto renombre, que los propietarios del horno pidieron permiso para salir a la Plaça St Jaume a venderlas durante la diada de St Jordi y desde entonces, hace más de 60 años, salen cada año a ofrecer su producto estrella. Con el tiempo, los vecinos pedían que se vendieran también otros dulces, pero la normativa existente en aquel entonces, no permitían vender pasteles en los hornos, así que abrieron otro local a pocos pasos, hoy conocida como pastelería Sta Clara. Comparto su web dónde tenéis más información sobre su historia.

Bajamos la calle hacia Via Laietana, dónde en la Plaça de l’Àngel 12, se encuentra otra de las pastelerías más antiguas del barrio de Ciutat Vella, La Colmena. Se desconoce el año de fundación pero si se sabe que su nombre original era el de Ca l’Abella, aunque adquirió su nombre actual en 1872 al comprar el negocio la familia Costa. Además de producir artesanalmente y vender todo tipo de dulces y pasteles, son famosos por sus caramelos totalmente artesanales. Son algo más de las 11h y empieza a apretar el hambre, así que entramos a comprarnos un cruasán y nos llevamos un paquete de 200g de caramelos surtidos con sabores de lo más curioso como pino, hinojo, romero, granada, grosella, malvavisco, vainilla, miel, limón, etc. Realmente, ¡están deliciosos! Aquí tenéis su web, permiten comprar algunos productos online.

Cruzamos la Via Laietana hacia el barrio de La Ribera, y en C/Princesa 22 encontramos otra de las pastelerías más antiguas de la ciudad, data de 1852, y es una de las muy pocas que conservan su horno de leña y ofrecen productos cocinados en él, la Pastisseria Brunells. Éste lugar es conocido, además, por ser el único dónde podemos encontrar cruasanes hechos con manteca de cerdo como se preparaban antiguamente. Entramos a comprar alguno porque nos hace gracia probarlos, pero se les han agotado, así que nos quedamos con las ganas, pero volveremos 🙂 Cuenta con una cafetería en el local de al lado, dónde degustar sus productos con un café o un chocolate. Desde la calle trasera, se puede ver el antiguo horno. Os dejo también su web.

Avanzamos hacia el Born y nos encontramos en C/Flassaders 44, una pastelería de lo más cosmopolita, la Hofmann, que forma parte de la famosa escuela de hostelería fundada en 1983 por Mey Hofmann. Por su escuela han pasado grandes chefs y es la única escuela de hostelería que cuenta con una estrella Michelín. La panadería, ha sido ganadora este año del mejor cruasán del mundo. Os dejo su web.

Como anécdota, junto a la panadería se encuentra la calle más estrecha de la ciudad, C/La Mosca.

Y seguimos caminando hacia el Mercat del Born ya que, junto a él, encontramos una de las pastelerías de Oriol Balaguer, famoso chef de repostería que posee varios premios de postres y repostería desde 1997. Su establecimiento es famoso porque te rellenan los cruasanes con el dulce que quieras en el momento de comprarlo. Está bastante lleno, por lo que no entramos.

¿Y qué mejor manera de acabar una ruta dulce por Barcelona que entrando a un museo de lo más dulce? Pues eso, que aprovechando que estamos en el Born, vamos al Museo del Chocolate, situado en C/Comerç 36. Como vamos en grupo, entramos por 5€ (entrada normal son 6€). Este museo, aunque es pequeño, relata la historia del chocolate y muestra algunas obras realizadas con este producto, además de disponer de algunos aparatos antiguos usados en la producción de chocolate. Si no has visto ningún museo de este estilo antes es de lo más interesante, pero nosotros visitamos el que hay en Brujas en 2012 que es enorme, así que éste nos sabe a poco. Como curiosidad, la entrada está impresa en el papel que envuelve una chocolatina, así que puedes hacer una pequeña cata una vez dentro del museo.

Tienen expuestas figuras de chocolate también, muchas son guiños a lugares emblemáticos de la ciudad e incluso encontramos un homenaje en chocolate blanco al orangután albino que había en el Zoo de Barcelona, el Floquet de Neu y una exposición de figuras de Star Wars 🙂

Fuente de Canaletas

Os dejo su web para más información. A la salida, compramos una vela de chocolate que huele de maravilla por 4€.

Son más de las 13h cuando terminamos la ruta de hoy y volvemos a casa con buen sabor de boca 🙂

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