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Ruta dulce por Barcelona

No solo nos gusta descubrir lugares lejanos, sino que también aquello que nos rodea, es por esto que de vez en cuando nos apuntamos a rutas por Barcelona, para ir descubriendo los rincones que esconde la ciudad. La ruta de hoy, es una ruta dulce ya que conoceremos aquellas pastelerías y hornos más antiguos o con más encanto del barrio de Ciutat Vella.

El punto de partida es el Café Zurich, en Plaça Catalunya. Éste es uno de los cafés más antiguos de la ciudad y mantiene ese aire de finales del siglo XIX.

Caminamos hasta C/Xuclà 23 dónde se encuentra el Forn Boix. Aunque data de 1920, hace poco lo han reformado dándole un aire hipster. Hacen productos artesanos y dicen que sirven desayunos al Parlament de la Generalitat cuando lo requieren. Aquí tenéis su web.

Justo a su lado, se encuentra un local especializado en cafés y tés de todo el mundo a granel, La Puertorriqueña. Sin duda, vendremos a ver si tiene el café Koppi Luwak de Indonesia que tanto nos gustó.

Seguimos avanzando por C/Xuclà hasta el número 4 dónde se encuentra la Granja Viader. Su historia se remonta a 1870 cuando la dueña del establecimiento, la Sra Rafaela Coma, abrió una lechera –con su granja detrás-. En 1895 empieza a trabajar en la lechera un joven llamado Marc Viader, original de Cardedeu. El joven, aunque no tenía estudios, tenía la mente inquieta y poco a poco fue haciendo innovaciones para que el negocio creciera. Pensó que era más higiénico tener a las vacas en granjas a las afueras de la ciudad y traer los productos hasta aquí para venderlos. Con el paso del tiempo, aprendió técnicas de pasteurización y la fórmula para crear el Cacaolat®, y fue en 1925 cuando Marc fundó Letona S.A como una central receptora de leche procedente de toda Catalunya para su tratamiento y distribución. Actualmente, es la única Granja de toda la ciudad en la que no solo ofrecen desayunos y meriendas con productos derivados de la leche (cafés, chocolates, etc.) sino que también puedes comprar productos lácteos y embutidos en el mismo local. Comparto su web por si queréis descubrir más.

Tras la visita, seguimos hacia el otro lado de las Ramblas y nos dirigimos a C/Petríxol 11, dónde se encuentra la Granja La Pallaresa, que aunque no es tan antigua como la Viader, conserva su establecimiento de origen de 1927. La calle entera huele a chocolate que hace salivar 😛 y es que realmente, si quieres tomar una buena taza de chocolate con churros, éste es el lugar, palabrita de una que los ha catado 😀 En esta calle encontraréis otras granjas chocolateras aunque no tiene tanta historia como La Pallaresa.

Seguimos avanzando hasta C/Portaferrissa, dónde se encuentra un local algo peculiar llamado Caelum. Y digo peculiar porque es un establecimiento dónde venden productos artesanos producidos por religiosos/as de toda España. De aquí, recomiendan probar los marron glacé, aunque los dulces que tienen en el escaparate tienen una pinta tremenda 😛 Os dejo su web.

Cruzamos la Plaça St Jaume y seguimos por C/Llibreteria 8, dónde encontramos uno de los hornos más antiguos de la ciudad: el Forn St Jordi, fundado en 1798. Éste lugar es famoso por sus panes y cruasanes artesanos, así como por sus rosquillas conocidas como rosquillas de St Jordi. Por lo visto, tenían tanto renombre, que los propietarios del horno pidieron permiso para salir a la Plaça St Jaume a venderlas durante la diada de St Jordi y desde entonces, hace más de 60 años, salen cada año a ofrecer su producto estrella. Con el tiempo, los vecinos pedían que se vendieran también otros dulces, pero la normativa existente en aquel entonces, no permitían vender pasteles en los hornos, así que abrieron otro local a pocos pasos, hoy conocida como pastelería Sta Clara. Comparto su web dónde tenéis más información sobre su historia.

Bajamos la calle hacia Via Laietana, dónde en la Plaça de l’Àngel 12, se encuentra otra de las pastelerías más antiguas del barrio de Ciutat Vella, La Colmena. Se desconoce el año de fundación pero si se sabe que su nombre original era el de Ca l’Abella, aunque adquirió su nombre actual en 1872 al comprar el negocio la familia Costa. Además de producir artesanalmente y vender todo tipo de dulces y pasteles, son famosos por sus caramelos totalmente artesanales. Son algo más de las 11h y empieza a apretar el hambre, así que entramos a comprarnos un cruasán y nos llevamos un paquete de 200g de caramelos surtidos con sabores de lo más curioso como pino, hinojo, romero, granada, grosella, malvavisco, vainilla, miel, limón, etc. Realmente, ¡están deliciosos! Aquí tenéis su web, permiten comprar algunos productos online.

Cruzamos la Via Laietana hacia el barrio de La Ribera, y en C/Princesa 22 encontramos otra de las pastelerías más antiguas de la ciudad, data de 1852, y es una de las muy pocas que conservan su horno de leña y ofrecen productos cocinados en él, la Pastisseria Brunells. Éste lugar es conocido, además, por ser el único dónde podemos encontrar cruasanes hechos con manteca de cerdo como se preparaban antiguamente. Entramos a comprar alguno porque nos hace gracia probarlos, pero se les han agotado, así que nos quedamos con las ganas, pero volveremos 🙂 Cuenta con una cafetería en el local de al lado, dónde degustar sus productos con un café o un chocolate. Desde la calle trasera, se puede ver el antiguo horno. Os dejo también su web.

Avanzamos hacia el Born y nos encontramos en C/Flassaders 44, una pastelería de lo más cosmopolita, la Hofmann, que forma parte de la famosa escuela de hostelería fundada en 1983 por Mey Hofmann. Por su escuela han pasado grandes chefs y es la única escuela de hostelería que cuenta con una estrella Michelín. La panadería, ha sido ganadora este año del mejor cruasán del mundo. Os dejo su web.

Como anécdota, junto a la panadería se encuentra la calle más estrecha de la ciudad, C/La Mosca.

Y seguimos caminando hacia el Mercat del Born ya que, junto a él, encontramos una de las pastelerías de Oriol Balaguer, famoso chef de repostería que posee varios premios de postres y repostería desde 1997. Su establecimiento es famoso porque te rellenan los cruasanes con el dulce que quieras en el momento de comprarlo. Está bastante lleno, por lo que no entramos.

¿Y qué mejor manera de acabar una ruta dulce por Barcelona que entrando a un museo de lo más dulce? Pues eso, que aprovechando que estamos en el Born, vamos al Museo del Chocolate, situado en C/Comerç 36. Como vamos en grupo, entramos por 5€ (entrada normal son 6€). Este museo, aunque es pequeño, relata la historia del chocolate y muestra algunas obras realizadas con este producto, además de disponer de algunos aparatos antiguos usados en la producción de chocolate. Si no has visto ningún museo de este estilo antes es de lo más interesante, pero nosotros visitamos el que hay en Brujas en 2012 que es enorme, así que éste nos sabe a poco. Como curiosidad, la entrada está impresa en el papel que envuelve una chocolatina, así que puedes hacer una pequeña cata una vez dentro del museo.

Tienen expuestas figuras de chocolate también, muchas son guiños a lugares emblemáticos de la ciudad e incluso encontramos un homenaje en chocolate blanco al orangután albino que había en el Zoo de Barcelona, el Floquet de Neu y una exposición de figuras de Star Wars 🙂

Fuente de Canaletas

Os dejo su web para más información. A la salida, compramos una vela de chocolate que huele de maravilla por 4€.

Son más de las 13h cuando terminamos la ruta de hoy y volvemos a casa con buen sabor de boca 🙂

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22/01/17: nos perdemos entre las calles de Budapest antes de volver a casa…

Día 4: visitamos la Gran Sinagoga, el monumento de los Zapatos, la estatua de Colombo y callejeamos por Pest antes de volver a casa por la noche

Hoy nos levantamos sobre las 9h. Cerramos las maletas que nos guardan en el hostal hasta la tarde, y bien abrigados salimos hacia la Gran Sinagoga. Desayunamos en un Donuts Library que hay al lado dónde tienen unos donuts deliciosos (1500Ft) y a las 11h vamos hacia el templo.

Pagamos las entradas (4000Ft c/u) y entramos. A las 11.30h hay un tour en español y mientras hacemos tiempo a que se forme el grupo y venga el guía alucinamos con el interior del templo. Habíamos entrado en alguna sinagoga en nuestro viaje a Praga de 2015, pero ésta es realmente bonita… aunque debo decir que curiosamente guarda un cierto parecido con un templo cristiano.

A la hora especificada llega un guía que habla español y reúne al grupo que hemos formado. Nos explica la historia de la sinagoga y el simbolismo de ésta. Todo lo que nos cuenta es realmente interesante y lo recomiendo sin duda. Construida entre 1854 y 1859 siguiendo el diseño del arquitecto vienés Ludwig Forster, se trata de la segunda más grande del mundo, sólo superada por la de Jerusalén. Mide 53 metros de largo, 26 de ancho y cuenta con un aforo para 2.964 personas, mitad para los hombres y mitad para las mujeres, siendo de las pocas que albergan el mismo espacio para ambos sexos.


Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis hicieron de los alrededores de la sinagoga un ghetto judío que posteriormente se convirtió en un campo de concentración. Desde este lugar muchos judíos fueron enviados a los campos de exterminio. De los judíos que sobrevivieron, fueron más de 2.000 los que murieron de hambre y frío. Sus cuerpos fueron enterrados en el cementerio de la Gran Sinagoga. Visitamos el cementerio y llama la atención que la mayoría de las tumbas comparten año de fallecimiento 1945, sin especificar fecha. El guía nos explica que algunas familias compraron la lápida aquí como homenaje a sus familiares fallecidos en el genocidio, pero no hay cuerpo.

La mayoría yacen en una fosa común bajo el monumento Árbol de la Vida, en el patio trasero de la Sinagoga, una escultura similar a un sauce llorón en el que cada hoja lleva escrita el nombre de un judío asesinado durante el Holocausto. Esta escultura fue construida en 1991 en memoria a todas las víctimas judías del nazismo.

Nos da un tiempo libre para recorrer el patio trasero del templo, en el que se encuentran algunos edificios más.

Tras una hora cargada de explicaciones sobre su historia y su cultura, salimos de nuevo a las frías calles de Budapest. Decidimos caminar por la ciudad y verla desde otra perspectiva… caminando y disfrutando de sus rincones. Recorremos calles conocidas como Vacy Utcá y otras callejuelas menos conocidas pero que guardan bonitos rincones.

Llegamos hasta el Puente de las Cadenas donde admiramos las vistas que ofrece el puente sobre el río lleno de bloques de hielo y la colina de Buda, con sus majestuosos monumentos en la parte más alta de la ciudad.

Seguimos caminando por la orilla del Danubio, aquí hace solecito y se está genial… llegamos al Monumento a los Zapatos e impresiona de verdad. Ver las gélidas aguas del Danubio y lo que representa el memorial… para aquellos que desconozcáis la historia, la forma más habitual de matar a los judíos de la ciudad que tenían los nazis era atar a unos 40 en fila frente al río helado. Les quitaban los zapatos y la ropa que pudieran aprovechar o vender, y pegaban un tiro a las dos personas de los extremos de modo que todos ellos caían a las congeladas aguas del río y con tan solo dos balas, mataban a 40 judíos. Creo que hay que ser salvaje para echar a la gente atada al río helado… no se puede decir de otra forma, bueno si, pero tendría que usar muchos tacos ¬¬’

Tenemos el Parlamento al lado, bajamos a un muelle sobre el río para echar unas panorámicas. De verdad que impresionan esos grandes bloques de hielo sobre el Danubio.

Decidimos entrar al centro de visitantes del Parlamento para hacer parada en boxes y entrar un poco en calor. De aquí, seguimos caminando y callejeando hasta llegar a la Avenida Iszent Istvan dónde nos encontramos con una estatua en bronce de Colombo y su perro, el protagonista de la serie con el mismo nombre de los 80. Nos hace mucha gracia porque desconocíamos que estuviera la estatua en la ciudad y lo descubrimos anoche por casualidad mirando cosillas por internet 🙂

Son las 14,30h y empezamos a tener hambre, así que entramos en un restaurante en la misma avenida y tomamos un pollo empanado con patatas y una crêpe por 2400Ft los dos.

Con energías renovadas y poco de calor en el cuerpo, decidimos seguir con la caminata… así que vamos callejeando, disfrutando de los curiosos edificios que conforman la ciudad hasta llegar a la Plaza de la Libertad. Aquí nos llama la atención ver un edificio rodeado por una verja y mucha policía, ¿adivináis de qué se trata? Pues no es más que la embajada de EEUU ¬¬’

Seguimos con el callejeo hasta llegar a la basílica de San Esteban dónde tomamos unas fotos del imponente edificio.

Todavía es pronto pero empieza a hacer mucho frío para estar más tiempo en la calle, así que decidimos entrar a un Starbucks que hay en la misma plaza y tomarnos un café tranquilamente mientras aprovechamos el wifi del local para hablar un rato con los nuestros. Cuando se hacen las 16,15h decidimos ir al hostal a recoger el equipaje e ir tirando hacia el aeropuerto. De nuevo, caminamos unos 15 minutos hasta el Maverick Hostel dónde nos guardan las maletas. Las recogemos, nos despedimos y ahora si, cogemos el metro en Ferenciek Tere hasta Kobanya-Kispest, dónde hacemos transbordo al bus 200E que nos lleva hasta la terminal 2 del aeropuerto. Pasamos los controles de seguridad sin problemas y decidimos comprar algunos vinos/licores típicos de la zona en el Dutty Free.

Subimos a la planta superior a tomarnos algo y hacer tiempo hasta que a las 19,45h sale anunciada nuestra puerta de embarque y vamos hacia allá.

Como nos temíamos, la zona de embarque de las compañías low cost están en una especie de nave, para llegar a ella tienes que caminar unos minutos al aire libre y si tienes suerte, puedes esperar dentro de la nave, si llegas más justo de tiempo, te tocará esperar en la calle. Aún así, hace bastante frío en el local… Cuando el avión aterriza, te pasan de nuevo a la calle a esperar a que la gente baje y poder subir a él… así que si viajáis en invierno, recordad no quitaros la ropa térmica, jerséis, guantes y todo lo que llevéis encima hasta llegar al avión, menudo frío hace a éstas horas, exactamente ¡¡¡-10ºC!!!

la foto se ve fatal pero para que os podáis hacer una idea de la situación…

Es la primera vez que viajamos en la fila 1 (por sorteo de Ryanair) así que tenemos la suerte de ver todos los procedimientos que lleva a cabo durante el despegue, vuelo y aterrizaje el personal de cabina. Realmente asombra ver la cantidad de tareas tan dispares que realizan… la pega es que hasta que cierran la puerta del avión hace bastante frío (recordad los -10º) y a pesar de que tienes más espacio para las piernas, da una cierta sensación de inseguridad no tener nada delante…
El vuelo ha salido con media hora larga de retraso, así que la hora prevista de llegada a Barcelona son las 23h pasadas. Decidimos pedirnos un menú (bocata, chips y agua) por 10€ cada uno y así llegar cenados a casa.

Las 2h 40 de vuelo transcurren sin problemas y nada más aterrizar en Barcelona cogemos las maletas para salir los primeros, aprovechando al máximo la fila 1 🙂

La temperatura aquí es de 9º y aunque pueda parecer frío, para nosotros ¡¡¡hace calor!!! ¡tenemos 20ºC de diferencia respecto a lo que hacía en Budapest justo al embarcar!

Cogemos un taxi que nos lleva hasta casa y así ponemos fin a una escapada que nos ha gustado muchísimo y que la hemos disfrutado al máximo. A pesar del frío (llegando hasta los -12ºC) no lo hemos pasado tan mal como creíamos y hemos podido disfrutar de la ciudad, nos ha encantado y sin duda Budapest pasa a buen puesto entre las ciudades europeas visitadas. Totalmente recomendable 😉

25/09/15: último día en la ciudad que nunca duerme… con pesar, volvemos a casa.

Día 7: el viaje llegó a su fin…

La verdad es que el apartamento aunque es muy chiquitín está super bien ubicado, lo que nos ha permitido visitar la ciudad sin problema y hemos podido pasar casi cada día por Times Sq. Además cuenta con varios restaurantes y tiendas en los alrededores, lo que nos ha facilitado el tema comida. Sin duda, si podéis, recomiendo esta zona para alojarse. Sólo tiene una pega y es que las ventanas no ajustan demasiado, lo que hace que a pesar de ser un piso bastante alto, se escucha todo el ruido del tráfico… y es cierto eso de “la ciudad que nunca duerme” porque por la noche persiste el zumbido del tráfico igual que de día.

 

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Desayunamos tranquilamente en el apartamento y cerramos las maletas. Nos vamos más cargados de lo que vinimos 😛

Hoy es nuestro último día en la ciudad y a pesar de que nuestro vuelo sale a primera hora de la tarde, no tenemos planes porque da la casualidad que se celebra una cumbre mundial de la ONU y además el Papa Francisco visita la ciudad, así que está todo atestado de policía y militares ¬¬’ Pasamos de ir más al centro y decidimos ir a dar un paseo hasta el río Hudson y echar un último vistazo al Intrepid. Nos sentamos un rato en los muelles de al lado y contemplamos la orilla contraria del río dónde se encuentra New Jersey.

A media mañana volvemos hacia el apartamento. Recogemos el equipaje y nos dirigimos de nuevo a la parada de metro 42- PABT dónde cogemos la línea E hasta Jamaica Station. Allí recargamos las tarjetas del Airtrain que guardamos del día de llegada y lo tomamos hasta la T4 del aeropuerto internacional JFK.

Entre ir hasta el aeropuerto, facturación, control de pasaporte y toda la mandanga se nos hacen ¡las 14h! Es alucinante los controles de seguridad que tiene este aeropuerto… Una vez dentro de la zona de seguridad, decidimos ir a comer alguna cosa, y cuando vemos un Shake Shack ¡¡no tenemos dudas!! Última comida americana y es una deliciosa burger 😀

 

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Compramos una botella de agua para gastar las pocas monedas que nos quedan, y cuál es nuestra sorpresa al ir a pagar que nos faltan 3 centavos… ¡ostras qué apuro! Le decimos al dependiente que la pagamos con la tarjeta de crédito o la dejamos porque no nos llegan las monedas, y el hombre nos dice que no nos preocupemos que él pone los céntimos que faltan… ¡qué majo! le damos las gracias en tres idiomas por lo menos 🙂

Nos dirigimos a la puerta de embarque dónde ya se encuentra el avión de Delta. Embarcamos puntuales y a las 16,20h despega según lo previsto hacia Ámsterdam. Tenemos por delante unas cuantas horas de viaje pero la verdad es que este avión es bastante cómodo. Pasamos el rato entre comer, escuchar música, ver alguna peli y dormir ya que es vuelo de noche. Una hora antes de aterrizar nos despiertan con un delicioso desayuno, la comida es uno de los puntos fuertes de esta alianza 🙂

 

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Aterrizamos 30 minutos antes de lo previsto en el aeropuerto de Schiphol en Ámsterdam, y son las 5,30h aprox cuando conseguimos bajar del avión… iba bien lleno. Al llegar a la zona de control de pasaportes hay unas colas importantes, pero no nos lo pensamos y vamos derechos a las filas para los ciudadanos de la UE que van bastante más rápidas. Lo pasamos sin problemas y tras pasar el control de seguridad, nos dirigimos a la puerta de embarque. Aún faltan un par de horas para que salga el vuelo a Barcelona, así que nos pedimos un café en un Starbucks y nos lo tomamos mientras esperamos.

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Estamos esperando ya para embarcar cuando vemos cómo suben nuestras maletas a la bodega, ¡qué bueno, y qué tranquilidad saber que aquí no se quedan! 😛 Embarcamos puntuales y las 8h despegamos rumbo a casa, al fin. Nos dan desayuno a bordo, y en un par de horas llegamos a Barcelona, disfrutando una vez más del skyline de nuestra ciudad junto al mar… ¡Cómo me gustan esas vistas cuando vuelvo a casa de viaje! 🙂

Recogemos el equipaje que llega intacto y cogemos un taxi que nos lleve a casa…

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Aquí termina otro gran viaje, otra gran experiencia que sin duda recordaremos siempre 🙂

Resumen del 2016 viajero…

Otro año que está a punto de terminar y que a mi me ha pasado volando… ¿os pasa lo mismo? Tengo la sensación de que ayer mismo comíamos las uvas y deseábamos un feliz 2016 y ya casi, casi que ¡lo despedimos!

Este año no teníamos grandes planes viajeros… cambié de trabajo el año pasado, éste empezaba un proyecto laboral nuevo que ha requerido de muuuchas horas, y si además añadimos asuntillos personales… pero la verdad es que buscando en la fototeca del 2016 me he sorprendido al ver que a pesar de solo haber hecho un par de viajes al extranjero, hemos recorrido muchos puntos de Catalunya y hemos tachado otra isla del archipiélago canario. ¡Nada mal!

El invierno lo pasamos entre sábados de esquí en Vallter 2000 y Port Ainé, y excursiones por nuestra tierra… Tavertet, Rupit i Pruït, Guimerà, etc.

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Llegó la primavera, el buen tiempo, y con ello una excursión que hacía tiempo teníamos pendiente por el Congost de Montrebei.

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Primeros de abril y con un mono tremendo, al fin subimos a un avión y volvemos a visitar la ciudad de Paris. Con un incentivo extra y es que tengo a mi mejor amiga de toda la vida trabajando en Disneyland Paris, así que excusa perfecta para visitarla a ella y a Mickey 😛 Aprovechamos que ya conocíamos la ciudad, para acercarnos también al Chateaux de Versailles.

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Y con el verano, hacemos de nuevo las maletas y visitamos la isla de Lanzarote. Hacía tiempo que queríamos visitarla y aprovechando que necesitábamos relax a tope, cogimos un todo incluido para una semana… aunque luego no sabemos parar quietos, y alquilamos un coche para poder recorrer la isla y descubrir todos sus rincones 🙂

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A la vuelta, hicimos hicimos un poco más de turismo catalán… La Pobla de Lillet, Sant Joan de les Abadesses, Castellar de N’Hug, el nacimiento de los ríos Ter y Llobregat, caminatas por el Montseny, y el Castillo de Montesquiu. Además de días de playa aprovechando que vivimos en la costa, claro…

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Otoño, época de caminar por el monte… y nosotros nos acercamos un día a Àger a hacer un intento de coger setas, pero estaba el bosque reseco y no hubo éxito -este año han salido bastante más tarde de lo habitual, cosas del cambio climático…-, pero disfrutamos de un día en familia.

Y con el otoño también nuestras merecidas vacaciones… esta vez hacemos las ¡mochilas! y nos vamos a conocer otro pedacito del Sudeste asiático 🙂 15 días por Tailandia en los que recorremos Bangkok, Ayutthaya, Chiang Mai y Railay con alguna excursión a islas del mar de Andamán. Tengo pendiente explicaros este viaje, lo sé… es mi propósito de año nuevo 😛

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Y antes de acabar el año, hemos visitado algún punto más de nuestra tierra como el Castillo y la Montaña de Sal de Cardona, y de nuevo nos hemos calzado los esquís aprovechando que ¡este año ha nevado pronto!

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Y por supuesto, no hemos dejando de conocer rincones que esconde nuestra ciudad, Barcelona 🙂

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¿Qué os parece? ¡¿No ha estado nada mal, eh?!

Y el 2017, ¿qué? ¡Pues aún ni idea! Nos apetece seguir conociendo nuestra tierra, con su patrimonio y su historia… conocer alguna ciudad europea más… quizá repetir alguna… y sigo pensando en Asia para las vacaciones 🙂 Aunque creo que yo nunca dejo de pensar en Asia nunca… 😛 Pero quién sabe, empezamos el año embarcándonos en un gran proyecto personal -no, aún no hay criatura a la vista, nos hemos comprado un piso a reformar…-, así que de momento sin planes, pero siempre pensando en futuros viajes 😉

¿Nos acompañarás a seguir Creciendo con mis viajes? ¡Espero que si!

¡¡¡Feliz 2017 y a por muchos viajes más!!!

 

Carol

24/11/15: terminan nuestros días en Hong Kong… toca volver a casa

Día 7: Hong Kong – Amsterdam – Barcelona

Nos levantamos como podemos a las 7.30h y digo como podemos porque anoche se oían golpes continuamente arriba. Nos dieron más de las 2h y hubo que llamar a recepción incluso, aunque no sirvió de nada… está claro que hay chalados y maleducados en todas partes ¿¡eh!? Desayunamos en un momento, volvemos a la habitación a cerrar las maletas y bajamos a hacer el check-out.

Cogemos el metro en Jordan hasta Central, dejando las Octopus en saldo negativo ya que nos las queremos llevar de recuerdo -quizá volvamos a esta fascinante ciudad…- 🙂 Pero salimos del metro sin darnos cuenta y, o damos una vuelta enorme por la calle subiendo las escaleras cargados (no hay mecánicas en esta zona) o pagamos un billete sencillo por una parada para poder hacer el transfer por los pasillos subterráneos… Así que pagamos 4,5HKD c/u y hacemos lo segundo.

Una vez en la estación Hong Kong, compramos los billetes del Airport Express en la taquilla, así pagas 10HKD menos por cada billete que si lo compras en la máquina.

En 25 minutos estamos en la Terminal 1 del aeropuerto. Tenemos tiempo de sobras (son las 10h), pero aún así hacemos el check-in en las máquinas para ir más rápidos con la facturación. En cuanto se abren las taquillas, la hacemos y así no tenemos que cargar más con las maletas.

Pasamos el control de seguridad y de inmigración, y pasamos a la zona de embarque. Aquí se me acerca un tipo com una tablet en la mano, he visto que todo el mundo lo esquiva, así que le digo que no hablo inglés. 😛 pero una señora mayor engancha por banda a mi marido… se trata de un cuestionario sobre tu estancia en Hong Kong super largo que parece que no vayamos a librarnos nunca de ella, pero cuando empieza a preguntar sobre qué compras hemos hecho y cuánto hemos gastado en alojamiento, comida, compras… la cortamos de golpe, ¡venga ya, menudo control!

Nuestra idea era comprar algún souvenir más para acabar de gastar los HKD que nos quedan, pero solo hay 2-3 tiendas de dulces y encurtidos, 2 de souvenirs y un porrón de grandes marcas… Compramos una botella de agua para el viaje y un llavero, y luego nos tomamos un café en el Starbucks y echamos el rato hasta las 13.35h que sale el vuelo de KLM hacia Europa.

 

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Se hace súper pesado por la estrechez de los asientos, además el mío está roto y no puedo reclinarme ni un poco… tampoco me funciona el audio del entretenimiento, así que es un horror de viaje. Suerte que siempre llevo libros y mucha música en el teléfono y con eso puedo entretenerme algo… por suerte me compensaron y conseguí un vuelo a París tirado de precio 🙂

Si debo decir que el personal me parece excepecional, súper atentos y profesionales.Y la comida que sirven a bordo es buena y en abundancia, nos sirven comida y cena, y siempre que quieres pasas por el fondo del avión dónde tienen bebidas y snacks.

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vistas aéreas de Uzbekistan

Y entre sueños, lectura y música pasan las 12h de vuelo, y llegamos puntuales a Ámsterdam a las 19h. Pasamos el control de seguridad y de inmigración en pocos minutos (recordad que la fila para europeos es más rápida que el resto) y recorremos medio aeropuerto para llegar a la puerta de embarque. Compramos unas cuantas cajas de galletas holandesas que nos pirran 😛

Hablamos con los nuestros y a las 20,30h embarcamos en el último avión de la jornada, el que nos lleva a Barcelona, aunque salimos con unos minutos de retraso por atasco en pista.

Durante el vuelo nos dan de comer también (sandwich más bebida) y a las 23h bien puntual aterriza en Barcelona. Me encanta esa sensación de ver la costa de Barcelona desde el aire cuando regreso tras un viaje, sobretodo si he estado por tierras lejanas… es como un “ya estamos en casa” 😀

Recogemos las maletas que llegan como unas campeonas y cogemos un taxi hasta casa… ducha rápida, avisamos a los nuestros de que hemos llegado y, a dormir hasta que el cuerpo diga basta. Es curioso, pero cuando regreso de un viaje siempre me voy a dormir con una extraña sensación al pensar que esta misma mañana estaba en Hong Kong… 🙂

17/11/15: 3, 2, 1… despegamos hacia HONG KONG!!!

Día 0: Barcelona – Amsterdam… y noche en vuelo.

 

Anoche antes de ir a dormir, estaba mi marido en el ordenador cuando me llama y me dice: “qué fuerte, mañana nos vamos a la otra punta del mundo”… son cosas que cuando planificas un viaje así no piensas, pero que cuando estás a punto de partir si y realmente, ¡nos vamos a la otra punta del mundo!

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Y es que una nueva aventura está apunto de empezar ya que hoy por fin llega el día en que partimos hacia…

¡Hong Kong!

Nos levantamos tranquilamente a eso de las 9h. Desayunamos, nos damos una ducha y cerramos las maletas tras asegurarnos que llevamos todo lo imprescindible. Salimos de casa sobre las 10,30h en un taxi camino de la T1 del Aeropuerto de Barcelona (32€).

En cuanto llegamos, facturamos las maletas con destino final a HK. Pesan 9 y 11kg cada una, se nota que tan solo vamos una semana…

Pasamos los controles de seguridad, y por tercera vez este año, me toca “el control aleatorio” de drogas… le pregunto al guardia civil -se ve un tío enrollao- qué criterios siguen para este control y cómo de aleatorio es ya que en los últimos vuelos me ha tocado, y me explica que son bastante frecuentes desde que estamos en nivel 4 de seguridad anti-terrorista. En el caso de pasar a nivel 5 haría controles exhaustivos a todos los pasajeros, incluso abrir equipajes.

Tras esto, y of course dando negativo, entramos a la zona Schengen del aeropuerto. Compramos una revista y nos vamos a tomar un zumo y un café (4€) y compramos una botella de agua para el viaje.

Charlamos con los nuestros vía Whatsapp con los nuestros hasta que a las 12,40h empieza el embarque a Ámsterdam, saliendo según lo previsto a las 13,45h.

 

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A bordo nos sirven bebidas y unos sándwiches de queso holandés riquísimos, luego un cafelillo y una galleta de caramelo típica holandesa que ¡me pirran! 🙂

 

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Y entre lectura, escuchar música y comer, pasamos las dos horas de vuelo corto que tenemos. Llegamos a Amsterdam a las 15,40h atravesando unos nubarrones que hacen que se luzcan las pericias del piloto en la maniobra de aterrizaje  😅

Al llevar solo dos mini mochilas de equipaje de mano, conseguimos salir rápido del avión. Pasamos el control de pasaporte para salir de la zona Schengen y nos dirigimos de las puertas B a las F. Tenemos una hora hasta que empiece el siguiente embarque, así que una vez localizada cuál es nuestra puerta, nos vamos a picar algo que el sándwich nos supo a poco y a estas horas ya tenemos hambre.

 

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A las 17h empieza el embarque, es la primera vez que volamos en un avión tipo combi, a ver qué tal la experiencia… aunque la primera impresión no mola. Los asientos del vuelo corto eran igual de anchos y espaciosos que éstos, y la señora china que va a nuestro lado tiene pinta de ser una genio y figura…

 

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Salimos con 45 minutos de retraso ya que la carga por lo visto tardó más de lo previsto… y al despegar da la sensación que el avión no pueda con su alma… ¡ay madre que no se levanta!  😅

En seguida nos dan un picoteo y unos cascos malísimos de esos que se enganchan al borde de la oreja, made in a dónde vamos, ¡fijo! 😛 No dan antifaz ni tapones para los oidos, algo que me sorprende tratándose de un vuelo de noche…

Tras la cena, apagan las luces y a dormir… o a hacer lo que se pueda con el poco espacio que tenemos, sin tapones ni antifaz, con el plasta de delante y el “molinillo” de la señora que además no deja de hablar sola ni un momento. Y hace frío, pero de llevar 2 mangas largas y la manta y tener la nariz helada. ¡Apuff que viaje más largo nos espera…! Por suerte decidí traerme un par de pastillas de Lorazepam y con eso conseguimos dormitar a ratos. Hasta que nuestra vecina decide que ya es de día y sube la persiana iluminando todo el avión… Ya os dije que tenía pinta de genio y figura…

 

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Cuando miramos las pantallas, vemos que ya hemos recorrido una gran distancia y falta poco para llegar a destino…

15/10/13: ¡¡Habemus Doraemon!! … Sayonara Baby, volvemos a casa.

Día 19: emprendemos el viaje de vuelta a casa tras 20 días fabulosos por el país del sol naciente…

Con un sueño terrible y una pena aún más grande, nos levantamos a las 4,30h. Volvemos a casa. Trist Recogemos las cuatro cosas que quedan por meter en la maleta, cerramos las mochilas con las bridas y nos aseguramos de no dejarnos nada. Bajamos al hall dónde hacemos el check-out al estilo nipón y de la forma más rápida posible: dejando la llave de la habitación en una urna Mr. Green

Vamos hacia la estación JR Shimbashi, dónde tomamos la línea JR Yamanote hasta Nippori (160¥ pp). Ayer agotamos el saldo de las tarjetas pre-pago ICOCA con la intención de traérnoslas de souvenir y usarlas en el próximo viaje… si, si lees bien: no sabemos cuándo, pero seguro que habrá un tercero Aplauso Así que pasamos los tornos de entrada y a la salida, antes de volver a pasar la tarjeta por ellos, hacemos el ajuste en las máquinas que hay.

En Nippori nos dirigimos a la zona de la estación de la empresa Keisei -están adheridas una a otra- y compramos los billetes para ir al aeropuerto de Narita (2200¥ pp) con el Skylinner. Ésta es la opción más económica para llegar al aeropuerto sin el JRP activo (a fecha de 2013… desconozco cómo está actualmente).

Compramos algo de desayuno en la estación y esperamos al siguiente tren que sale a las 6,03h. Por suerte no falta mucho para que llegue, ¡menudo sueño tenemos! sleep Una vez colocamos todos los bultos que llevamos con nosotros, nos acomodamos y mientras el tren nos lleva al aeropuerto de Narita aprovechamos para desayunar y despedirnos de esta fascinante ciudad. Heart

A eso de las 8h y poco ya estamos en el aeropuerto, en seguida localizamos dónde hacer la facturación y vamos directos a descargar. Con Lufthansa nos entran dos maletas de 23kg por pasajero, así que soltamos las dos maletas y las dos mochilas, y nosotros nos quedamos sólo con una bolsa de mano cada uno dónde llevamos la documentación, el iPad, las cámaras de fotos y las chaquetas. Hasta las 9,45h no sale nuestro vuelo a Frankfurt así que nos entretenemos mirando tiendas de camino a la puerta de embarque que está en la otra punta del edificio. Sigo sin ver un peluche de Doraemon, yo que me quería traer uno de recuerdo y otro para mi primer sobrino que viene en camino (y que supimos justo antes de partir) 😦 Compramos algunos dulces típicos para el viaje y alguna revista para pasar el tiempo entretenidos.

Al fin llegamos a nuestra puerta de embarque y no me puedo creer lo que ven mis ojos en una tienda justo delante de la puerta… ¡¡¡¡DOS PELUCHES DORAEMON!!!! Aplauso Aplauso ¡¡Casi lloro de la emoción, juasss!! Mr. Green Mr. Green Con las vueltas que hemos llegado a dar por todo Tokyo buscando el peluche y parece que me estuvieran esperando justo antes de marcharme de Japón… Riendo aunque hay personal dentro de la tienda aún está cerrada, así que me planto en la puerta a esperar a que abran, ya no me voy de aquí sin él, ¡si hace falta pierdo el vuelo! Mr. Green ¡¡jaja!! En cuanto abren la persiana me cuelo dentro, solo tienen dos peluches, uno chiquitín (1300¥) que será el primer regalo que tendrá mi sobrino Heart y otro más grandote (3500¥) para mi colección de peluches molones 🙂 De verdad que me hizo tanta ilusión dar con ellos al fin que me dio igual lo que costaran Sacando la lengua Compramos también unos dulces de té verde que a mi marido le pirran y así gastamos los pocos yenes que nos quedan (500¥).

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Más contenta que un niño con zapatos nuevos nos tomamos un zumo antes de embarcar. Este viaje de vuelta ya no será tan duro con mis Doraemon en posesión ¡jajaja! Además tiene un incentivo que nos llama mucho y es que volaremos con la “bestia parda”, el A380. Es la primera vez que subimos en uno y nos hace ilusión, llamadnos frikis Mr. Green Con puntualidad nipona abren la puerta de embarque a la hora prevista y subimos a bordo. Nos acomodamos al más puro estilo japonés: fuera bambas, calcetines gordotes, mantita doble para no coger frío y botellín de agua, iPad y revistas varias a mano… ¡Si es que todo se pega! Riendo

Y con toda la calma que podemos, afrontamos el largo de viaje de vuelta a Europa… el A380 está equipado con varias cámaras (en cabina del piloto, en la panza del avión y en el flap superior) de modo que a lo largo del despegue, vuelo y aterrizaje puedes ir viéndo en directo.

Nos sirven desayuno y comida más que decente, y continuamente pasan ofreciendo bebidas y snacks. En este vuelo vimos un par de enfrentamientos entre pasajeros… la primera fue cuando un europeo con pinta de alemán echó su respaldo atrás, al japonés que iba detrás le pareció mal y empezó a golpear el asiento de delante hasta que el alemán se levantó con muy mala leche, le dijo cuatro frescas que no entendimos y llamó a la azafata que tuvo que explicarle amablemente al japonés que el señor de delante tenía todo el derecho de echarse atrás… me llamó la atención ver a un japonés comportarse de forma tan desagradable. Chocado La segunda fue tras una de las comidas que aproveché para ir al WC y había una cola terrible. Pues bien, un señor japonés algo mayor llegó el último y pretendía entrar el primero, éramos como 7 personas haciendo cola… unos chicos que iban delante mío (europeos también) le llamaron la atención y viendo que no hacía caso, una señora japonesa mayor le pegó un tirón del brazo echándolo al final de la cola. Me sorprendió mucho ver a una japonesa reaccionando así teniendo en cuenta la cultura tan machista que hay en Japón. Casi la felicito y todo  Aplauso

Cuando aún faltaban un par de horas largas para llegar a Frankfurt me empecé a encontrar muy mal… con mucho dolor e inflamación en todas las articulaciones, yo tengo una enfermedad artrítica pero no me había pasado nunca tan fuerte. Ya me había tomado un par de analgésicos además de mi medicación y seguía cada vez peor, así que me fui a buscar a las azafatas y les pedí otro analgésico, les expliqué lo que me pasaba y que soy enfermera, y no me pusieron ningún reparo. Cada “x” tiempo se acercaba alguna de ellas a mi y me preguntaban cómo estaba y si necesitaba algo más. Fue un gesto que agradecí, ¡se portaron genial!

Cuando faltan apenas 30 minutos para llegar, el piloto informa a los pasajeros del vuelo a Barcelona que se ha adelantado unos 30 minutos la hora de salida, y que han cambiado la puerta de embarque, ya vemos que nos va a tocar correr en Frankfurt… Chocado A las 14,05h aterrizamos en tierras alemanas, menuda impresión ver cómo el avión toca suelo a través de las cámaras 🙂 Decir que me pareció un avión muy cómodo. Con mucho aplomo, apenas se mueve y no notamos ninguna turbulencia en todo el vuelo. El personal de 10 y la comida buena, que ya es decir en un avión Sacando la lengua Recomiendo la compañía sin lugar a dudas.

Intentamos bajar del avión cuanto antes, son casi las 14,35h.! Tal y como ponemos pie en el aeropuerto de Frankfurt aceleramos el paso ya que contamos con apenas 1h para hacer la entrada al espacio europeo, control de seguridad y llegar a la siguiente puerta de embarque. Cuando vemos la interminable cola que hay para hacer el control de pasaportes ¡casi nos da un jamacuco! Chocado Chocado Me quedo haciendo cola en una de las filas mientras mi marido va a preguntar al personal, le cuesta un poco dar con alguien que hable inglés pero al fin obtiene información y viene a buscarme, como tenemos pasaporte europeo y vuelo de conexión en media hora, nos dirigen a una cola específica al fondo de la sala, solo tenemos 4 personas delante así que va rápido.

El Polizei me da las “buenas tardes” en español y todo, ¡qué majo! Hecho el trámite, salimos pitando hacia el control de seguridad. Aquí me pasó algo muy bueno… dejo la bolsa con las cámaras y la bolsa con los Doraemon en la cinta del scanner y paso por el arco, veo que el funcionario pasa la bolsa de la cámara sin remirar demasiado -menos mal porqué no pagué las tasas Sacando la lengua – pero la bolsa del peluche la pasa por el scanner como tres veces, se mira muy atento la pantalla con cara de ¿¡y esto qué es?!, me fijo en la pantalla y veo que la imagen que da el scanner son como puntos pero no la imagen del peluche definida… así que le digo que abra la bolsa para mirar que no me importa -prefiero que abra la bolsa a que me retenga aquí más rato y perder el vuelo de conexión- y cuando ve lo que es me mira con una sonrisa y me devuelve la bolsa sin dejar de sonreír… ¡¡si es que Doraemon es internacional!! Avergonzado Mr. Green Mr. Green Salimos pitando de allí y llegamos a la puerta de embarque con el tiempo justo de ir al baño y embarcar, ¡ufff, qué estrés!

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A las 16,05h despega el último vuelo de la jornada, el que nos lleva a casa 🙂 Éste se hace menos pesado, solo son un par de horas y ¡hasta nos dan merienda! A nuestro lado va sentado un chico que nos pide información turística de Barcelona, así que pasamos el tiempo entretenido explicándole cosas de nuestra ciudad Muy feliz

No sé si os ha pasado alguna vez, que después de tantos días fuera de casa cuando llegas a Barcelona y ves la ciudad a tus pies se te ilumina la mirada, ¡ya estás en casa! A las 18h ponemos fin a un laaarguísimo día de viaje, agotados, contentos de estar de vuelta pero a la vez tristes por dejar de nuevo un país tan fascinante como Japón.

Nuestro equipaje sale de los últimos… como el enlace en Frankfurt fue tan corto, ya nos veíamos reclamando, pero al fin aparecen las dos maletas y las dos mochilas. Aplauso

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Cargados como mulas entre bolsas de mano, compras, mochilas, chaquetas y maletas y agotados tras el largo viaje, nos vamos en busca de un taxi para ir a casa… ¡¡hogar dulce hogar!! Llamada a los nuestros, ducha, pedimos cena y a dormir hasta que el cuerpo diga basta.

¡Sayonara baby! Amistad

26/09/13: ¡3, 2, 1… allá vamos!!

Día 0: ¡¡empieza el viaje!!

Como en el anterior viaje, decidimos dormir la tarde de antes y mantenernos despiertos durante la noche para empezar a adaptarnos a la diferencia horaria ya que llegaremos allí por la mañana. Pasamos la noche despiertos como podemos, viendo a Sandro Rey y a toda esa cuadrilla en la TV -porque a partir de cierta hora ya no echan nada…- y a las 5,30h nos ponemos en marcha hacia el aeropuerto de Barcelona.

Nada más llegar, vamos directos a los mostradores y facturamos nuestras maletas directas a Osaka, pasamos el control de seguridad y nos vamos a desayunar a la zona de embarque mientras hacemos tiempo para el embarque. En esta ocasión, volamos con Lufthansa vía Frankfurt. Tengo que decir que recomiendo al 100% esta compañía aérea y estoy segura de que volveremos a volar con ellos.

Salimos de Barcelona a las 8,10h llegando a Frankfurt a las 10,25h y tras un par de horas de escala que pasamos picando algo y aprovechando para despedirnos de los nuestros con el wifi gratuito del aeropuerto (por cierto, ¡qué maravilla de aeropuerto!), embarcamos en el avión que nos llevará de vuelta a Japón… ese viaje que tanto hemos soñado con repetir y que está a punto de comenzar 🙂 Mientras cargan el avión, cruzamos los dedos para que nuestras maletas vayan también a bordo Mr. Green

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preparan nuestro avión…

Un truquillo para escoger un buen asiento en el avión es usar la web Seat Guru dónde te avisa de los asientos más estrechos, zonas de paso o más afectas por ruido o movimiento de pasajeros. Nosotros la usamos siempre a la hora de escoger asientos, sobretodo para los vuelos largos y siempre nos ha ido bien con sus recomendaciones.

Durante el viaje nos alimentan bien y van sirviendo bebidas y snacks continuamente. Echamos alguna cabezada pero no acabamos de dormir bien ya que algún listillo de otra zona del avión ha decidido venir aquí con su bebé que no deja de llorar 😦 al final unos cuantos pasajeros se quejan a la tripulación y éstos muy educadamente mandan al tipo de vuelta a su zona  Aplauso pero vaya, aún así siempre nos cuesta dormir en un avión, sobretodo a mi marido, y el vuelo se hace muuuuy largo… 12h son muchas horas.

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me encanta la vista desde allá arriba…

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Tras lo que parece una eternidad, encienden las luces, sirven el desayuno y reparten los documentos a rellenar para presentar en inmigración y con un suave aterrizaje llegamos a las 7,30h del 27/09 al Aeropuerto Internacional de Kansai, en Osaka… y ahora si que si, ¡¡empieza la nueva aventura nipona!! Aplauso

01/06/2011: aquí termina la 1ª aventura nipona pero amenazamos con volver :D

Día 17: con gran pesar, emprendemos el viaje de regreso a casa…

Hoy termina nuestra aventura en tierras niponas. Nos levantamos súper apenados a eso de las 6h. Trist Nos entra el desayuno en el precio del hotel pero como tenemos que estar sobre las 8h en el aeropuerto y el comedor aún no está abierto, decidimos desayunar de camino al aeropuerto. Nos damos una ducha rápida que el día será largo y terminamos de cerrar las maletas. Hacemos el check-out más rápido de la historia y es que solo tenemos que dejar la llave de la habitación en una urna que hay en recepción.

Con un palo impresionante por tener que irnos ya… vamos a la estación JR Shimbashi que hay junto al hotel y allí cogemos una tren de la JR Yamanote hasta la estación de Shinagawa dónde tomaremos el Narita Exprés que reservamos ayer para ir hasta el aeropuerto.

El Narita llega súper puntual, como todos los trenes aquí, solo son las 7,18h pero ya hay bastante gente transitando por las estaciones. Subimos a bordo, colocamos las maletas de forma que no nos estorben y nos tomamos el desayuno que compramos en la estación antes de subir al tren.

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El trayecto dura una hora y pico. Llegamos al aeropuerto y nos dirigimos a la zona de facturación. No hay demasiada cola, así que en seguida nos podemos librar de las maletas, solo nos quedamos con las mochilas dónde llevamos los gadgets.

Tenemos casi 2h hasta que empiece el embarque por lo que dedicamos el tiempo de espera a mirar el correo en un punto de wifi gratuito -¿porqué no harán esto en todos los aeropuertos?- Ojos que se mueven y pasear por las tiendas del Dutty Free… qué pena que no haya vuelo directo hasta Barcelona porqué vemos unos toneletes llenos de sake como los que había en los santuarios que ¡molan mucho! Pero como son de más de 100ml no podemos embarcarlos en el equipaje de mano, pero queda apuntado para el próximo viaje…  Si, habrá próximo viaje, está decidido y aún no nos hemos ido 😛

Nos tomamos un tentempié y se nos hace la hora de embarcar. Antes voy al WC y me quedo paradísima al ver una sala de lactancia y otra de ostomías. Es la primera vez en mi vida que veo algo así  y aprovecho que no hay nadie en ninguna de las salas para curiosear. Alucino al ver lo preparadas que están las salas, en la de lactancia hay hasta un calienta biberones y en la de ostomías productos para poder hacer el recambio… y en ese momento recuerdo que los japoneses fueron pioneros en ostomías (lo siento, deformación profesional…).

De nuevo volamos con British Airways y o’clock embarcamos, se nota que son ingleses 🙂 Nos lo tomamos con toda la calma posible puesto que tenemos por delante 12h de viaje a bordo de ese avión, más luego el tiempo de espera en London y el vuelo a Barcelona… prefiero no pensar en ello. El asiento no está mal en cuanto a sitio para las piernas, pero son asientos de tres. No acabamos de entender porqué hacen filas de 3 asientos en vuelos tan largos dónde debería primar la comodidad.

El viaje de vuelta se hace pesadísimo… dormimos a trompicones, hablamos de lo vivido estos días y de lo que nos espera al llegar a casa, de lo diferente que es Japón a todo lo que hemos vistos, de las cosas que nos han sorprendido… vemos fotos… escuchamos música, jugamos y vemos 2 pelis… “no debe faltar mucho ¿no?”… “¡¡arg solo han pasado 4h!” Chocado  Volvemos a mirar fotos, volvemos a jugar y a escuchar música… “¡¿falta mucho?!” … “¡uff aún 3h!” Chocado  En serio, la ida no tanto, pero la vuelta se me hace eterna ¬¬’ Y lo más sorprendente es que el japo que hay sentado junto a la ventana en nuestra fila de asientos no se ha levantado ni una sola vez al baño y ni siquiera ha cambiado de postura en las tropocientas horas que llevamos a bordo, y eso que mi marido le ha dicho en un par de ocasiones que si se quiere levantar le dejamos pasar sin problema… ¿será un ninja? Mr. Green

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Finalmente anuncian que nos aproximamos a London, ¡al fin! El aterrizaje es suave y es un alivio sentir el suelo bajo tus pies después de 12h en el aire 🙂 Desembarcamos y observamos al japo de nuestro lado, vemos que pasa de largo de un par de lavabos, madre mía… éste es ninja ¡fijo! Mr. Green  Eso o va sondado… o no sé cómo consigue pasarse casi 13h sin orinar, menuda vejiga tiene el tipo 😛

Tenemos algo más de 2h de escala que se nos hacen interminables, ¿porqué no hay vuelo directo a Barcelona? Aprovechamos para ir al baño, mirar las tiendas del Dutty Free, tomarnos unos tentempiés y tenemos tiempo hasta de aburrirnos nuevamente. Madre mía, no hemos llegado a España y esto ya es súper diferente a Japón, ¡¿casi 5€ un batido?! ¡¡Yo quiero volver al país del sol naciente!!

Al fin sale anunciada la puerta de embarque de nuestro vuelo a Barcelona. Vemos que el japo que iba a nuestro lado también está allí, por lo visto es un guía turístico que acompaña a un grupo de japos a visitar nuestra ciudad. ¡Qué gracia! Le propongo a mi marido que les advierta que vigilen las carteras y las cámaras que en nuestro país roban a los turistas Avergonzado Conseguimos embarcar y a mi lado va la típica afroamericana que mide 2×2, con mogollón de bolsas de comida basura a los pies… Ojos que se mueven suerte que este vuelo dura poco porque la mujer lo ocupa todo y me tiene tan encajada que no me puedo ni mover en todo el trayecto.

Al fin, sobre las 21,30h aterrizamos en Barcelona. ¡A estas horas ya no sabemos dónde estamos, ni qué hora es, ni siquiera cómo nos llamamos! Salimos a las 7h de la mañana de Japón y tras un día entero de viaje, más las 8h de desfase horario, llegamos a casa. Estamos realmente agotados… pero muy felices por la experiencia vivida 🙂

Recogemos nuestras maletas de la cinta que llegan intactas; cenamos un bocata rápido en el mismo aeropuerto (qué caro nos parece todo ahora) y tomamos un taxi hasta la puerta de casa. Home, sweet home! Heart Ducha rápida, llamada a nuestros padres para decir que ya estamos en casa y a dormir hasta que el cuerpo diga ¡basta! sleep