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CURRICULUM VIAJERO

Mi currículo viajero no es muy extenso aún… pero espero ir añadiendo destinos visitados a la lista.

Como comenté, no me dedico profesionalmente a viajar, si no que es mi gran pasión. Y no me gusta viajar por tachar lugares del mapa si no que siempre he sentido curiosidad por conocer lugares, su historia, su gastronomía, su cultura… vaya a crecer viajando, porque aunque a algunos les parezca una chorrada, viajando se aprende y mucho. Uno aprende a moverse, a ser autónomo, a relacionarse, a salir de apuros, a disfrutar, a sentir, a conocer, a uno mismo, al que te acompaña… a vivir.

Excepto el viaje a Egipto, todos mis viajes son por libre. Es por ello que necesitan tiempo de preparación y mucha documentación. Viajar por libre puede ser arriesgado en el sentido que debes espabilarte para visitar los lugares, moverte y encontrar un buen alojamiento, pero te da la libertad de crear tus propias rutas, de buscar aquello que te interesa, salir de lo habitual y te permite perderte en cualquier momento, dedicarle el tiempo que quieras a cada visita y modificar la ruta in situ en función de lo que más te apetezca en cada momento.

Muchos creen que viajar es caro. Yo aseguro que por libre se ahorra mucho y que cuanto más viajas, más trucos aprendes para ahorrar 😉 Puedes viajar a muchos sitios con presupuestos ajustados, pero necesitarás tiempo para prepararlo…

A día de hoy, la vista global en Google Maps de mis viajes es ésta:

Muchas veces nos empeñamos en irnos a la otra punta del mundo y olvidamos que a pocos kilómetros de casa podemos encontrar lugares maravillosos. El mapa de mis viajes por España es éste. Debo decir que no están incluidos en él los lugares visitados en Catalunya, mi tierra, tendré que ponerme a ello…

esp

Europa esconde grandes ciudades y bonitos rincones, nos acerca a la historia más reciente y nos enseña mucho de nuestro día a día. Conocemos varias capitales del “viejo continente” y esperamos poder seguir recorriéndolo… hasta la fecha, hemos estado en Francia, Suiza, Bélgica, Italia, Vaticano, Reino Unido, República Checa, Portugal, Alemania, Andorra, Hungría y Holanda.

Mi primer gran viaje fue en 2005. Viaje de final de estudios, 11 compañeras nos aventuramos durante una semana a conocer el antiguo Egipto. Fue un viaje que costó mucho decidirse por el destino y cuando lo hicimos, estábamos como locas porque llegara la fecha de partir… fue un viaje inolvidable y que algún día repetiré con mi marido. Aunque se puede hacer por libre, preferimos pagar un poco más y hacerlo organizado por agencia, aunque disfrutamos de dos días por libre en El Cairo y alrededores. Os hablaré de él…

egipto copia

Asia es un continente muy rico a mi parecer. En 2014 nos aventuramos por el sureste asiático por primera vez, pasamos 25 días en Indonesia. Un país de contrastes. Naturaleza en estado puro, playas, fauna, flora, volcanes y, cultura… conviven budismo, islam, hinduismo y cristianismo así que imaginad la riqueza de su cultura y sus templos. Fue el viaje más largo que hemos hecho, 27 días en total recorriendo algunas de sus islas para conocer los grandes templos y volcanes de Java, ver orangutanes en su hábitat en Borneo y a los dragones de Komodo en Flores, y disfrutar de los templos hinduístas y las playas de Bali. Os cuento nuestro día a día en destino aquí.

fuente Google Maps

En 2015 volvimos a Asia… y es que los que me conocéis ya sabéis que Asia me tira y mucho 🙂 Esta vez, primera incursión en territorio chino aunque con ciertas peculiaridades. Disfrutamos de 6 noches/7 días en Hong Kong y de nuevo por libre. Viaje organizado en menos de 15 días… si, si lees bien. Fue un destino al que le teníamos ganas desde hacía tiempo y que no nos defraudó. Rascacielos, luces de neón a un lado de la calle y mercadillos con puro regateo al otro. Ese contraste entre moderno y tradicional que me recordó en ciertos aspectos a Japón, pero que a la vez también me recordaba en ciertos aspectos a Indonesia… creo que si es tu primer viaje a Asia, Hong Kong puede ser una muy buena opción 😉 Aquí tenéis el diario con todo tipo de detalles 🙂

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Entre Indonesia en 2014 y Hong Kong en 2015, nos picó el gusanillo del sudeste asiático… así que en 2016 hicimos nuestro primer viaje con mochila poniendo rumbo a Tailandia. Disfrutamos de 15 días completos para descubrir rincones alucinantes del país. Bangkok, la gran urbe del sudeste, es un auténtico caos. Cuenta con algunos lugares realmente bonitos, pero en esencia son tuk-tuk, puestos callejeros y mercados dónde regatear 🙂 Ayutthaya, la antigua capital del país conserva algunos de los grandes templos, otros quedaron en ruinas en la guerra con Birmania, pero aún así merece una visita. Chiang Mai esconde rincones alcinantes como el Doi Suthep y vivimos una de esas experiencias que quedarán en nuestra mente para siempre: pasar un día ayudando a cuidar elefantes. Pero si algo tiene Tailandia que no olvidaré jamás, son sus fabulosas playas de arena blanca y aguas cálidas y transparentes, el paraíso está en las islas del mar de Andamán. ¡Aquí tenéis el diario de viaje con mucha info!

thai

Y en 2017 conseguimos al fin cumplir el deseo de visitar el “gigante asiático”, pasamos 22 días recorriendo un trocito de China. Tras hacer todo el papeleo para el visado en el Consulado de China en Barcelona, entramos al país por Beijing dónde pasamos 5 días, haciendo excursión de un día a Muntianyu para recorrer unos kilómetros de la Gran Muralla China. Cogimos un tren de alta velocidad hacia la mística ciudad amurallada de Pingyao dónde tuvimos la sensación de estar en la edad media china. Siguiente punto en la ruta fue Xi’an con sus Guerreros de Terracota y su ciudad amurallada. Tras dos noches en la ciudad volamos a la verde Chengdu, rodeada de bosques de bambú dónde pudimos disfrutar de la visita a una reserva de osos panda y al gran Buda de Leshan. De allí, nuevo vuelo interno hasta Guilin, “pequeña” ciudad entre paisajes kársticos formados por el río Li, con su crucero hasta Yangshuo dónde dormimos en un retiro junto al río. Toda una experiencia. Y acabamos nuestros días por China en la cosmopolita Shanghai rodeados de 3000 millones de chinos celebrando su fiesta nacional y sus vacaciones… Un viaje intenso por la complejidad de éste y la gran barrera idiomática pero muy enriquecedor y que nos ha hecho crecer mucho como viajeros y como personas. Cuando acabe de digerirlo, os hablaré de él… mientras, os dejo los preparativos para aquellos que queráis visitarlo.

Pero si algo tiene Asia es mi país favorito: Japón. Su cultura, su gastronomía, su gente, su naturaleza, sus ciudades, sus templos, sus parques, su religión… todo en Japón me apasiona. Creo que si existe un país superior en este planeta, sin duda es Japón. He estado dos veces allí, y volvería con los ojos cerrados cada año. Kyoto, es mi ciudad favorita en el mundo; encontrar un templo o un parque en cada esquina es maravilloso. Tokyo, es para mi la GRAN capital, lo tiene todo: ocio, transporte, facilidades, tiendas, templos, tradición, modernidad… Pero Japón no es solo sus dos capitales, si no un sinfín de ciudades, pueblos y lugares que esconden verdaderas maravillas. Tenéis el relato diario de los dos viajes (2011 y 2013) y un montón de trucos para preparar un viaje por libre al país del sol naciente.

fuente Google Maps

Pero también hemos estado en los ¡USA! 🙂 Creo que todo aquél que se considere viajero, debe poner los pies alguna vez en su vida en la big city, es todo un imprescindible y no podía faltar en nuestra lista de lugares visitados. Así que en septiembre de 2015, volamos al otro lado del Atlántico para conocer  la “capital” de Estados Unidos y casi que del mundo (por lo archiconocida que es)… ¡New York! Pasamos 6 días/5 noches en la ciudad y pudimos disfrutar de todos sus barrios, pero sobretodo el gran Manhattan. Esa sensación de dejà vu continua que tienes caminando por sus calles es alucinante. Reconocer escenarios de pelis y series, emociona. Y subir a sus grandes miradores -a los tres- fue toda una experiencia. También fue un viaje que organizamos de forma bastante exprés, en apenas 20 días montamos nuestro viaje por libre… es lo que tiene coger el pasaporte a menudo, ¡que cada vez necesitas menos tiempo para comprar billetes, reservar hotel y salir pitando!

nyc

Espero poder hablaros de todos ellos, con todo detalle, y que la lista ¡nunca deje de crecer!

¿Me acompañas a recorrer mundo y a crecer viajando?

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Ruta dulce por Barcelona

No solo nos gusta descubrir lugares lejanos, sino que también aquello que nos rodea, es por esto que de vez en cuando nos apuntamos a rutas por Barcelona, para ir descubriendo los rincones que esconde la ciudad. La ruta de hoy, es una ruta dulce ya que conoceremos aquellas pastelerías y hornos más antiguos o con más encanto del barrio de Ciutat Vella.

El punto de partida es el Café Zurich, en Plaça Catalunya. Éste es uno de los cafés más antiguos de la ciudad y mantiene ese aire de finales del siglo XIX.

Caminamos hasta C/Xuclà 23 dónde se encuentra el Forn Boix. Aunque data de 1920, hace poco lo han reformado dándole un aire hipster. Hacen productos artesanos y dicen que sirven desayunos al Parlament de la Generalitat cuando lo requieren. Aquí tenéis su web.

Justo a su lado, se encuentra un local especializado en cafés y tés de todo el mundo a granel, La Puertorriqueña. Sin duda, vendremos a ver si tiene el café Koppi Luwak de Indonesia que tanto nos gustó.

Seguimos avanzando por C/Xuclà hasta el número 4 dónde se encuentra la Granja Viader. Su historia se remonta a 1870 cuando la dueña del establecimiento, la Sra Rafaela Coma, abrió una lechera –con su granja detrás-. En 1895 empieza a trabajar en la lechera un joven llamado Marc Viader, original de Cardedeu. El joven, aunque no tenía estudios, tenía la mente inquieta y poco a poco fue haciendo innovaciones para que el negocio creciera. Pensó que era más higiénico tener a las vacas en granjas a las afueras de la ciudad y traer los productos hasta aquí para venderlos. Con el paso del tiempo, aprendió técnicas de pasteurización y la fórmula para crear el Cacaolat®, y fue en 1925 cuando Marc fundó Letona S.A como una central receptora de leche procedente de toda Catalunya para su tratamiento y distribución. Actualmente, es la única Granja de toda la ciudad en la que no solo ofrecen desayunos y meriendas con productos derivados de la leche (cafés, chocolates, etc.) sino que también puedes comprar productos lácteos y embutidos en el mismo local. Comparto su web por si queréis descubrir más.

Tras la visita, seguimos hacia el otro lado de las Ramblas y nos dirigimos a C/Petríxol 11, dónde se encuentra la Granja La Pallaresa, que aunque no es tan antigua como la Viader, conserva su establecimiento de origen de 1927. La calle entera huele a chocolate que hace salivar 😛 y es que realmente, si quieres tomar una buena taza de chocolate con churros, éste es el lugar, palabrita de una que los ha catado 😀 En esta calle encontraréis otras granjas chocolateras aunque no tiene tanta historia como La Pallaresa.

Seguimos avanzando hasta C/Portaferrissa, dónde se encuentra un local algo peculiar llamado Caelum. Y digo peculiar porque es un establecimiento dónde venden productos artesanos producidos por religiosos/as de toda España. De aquí, recomiendan probar los marron glacé, aunque los dulces que tienen en el escaparate tienen una pinta tremenda 😛 Os dejo su web.

Cruzamos la Plaça St Jaume y seguimos por C/Llibreteria 8, dónde encontramos uno de los hornos más antiguos de la ciudad: el Forn St Jordi, fundado en 1798. Éste lugar es famoso por sus panes y cruasanes artesanos, así como por sus rosquillas conocidas como rosquillas de St Jordi. Por lo visto, tenían tanto renombre, que los propietarios del horno pidieron permiso para salir a la Plaça St Jaume a venderlas durante la diada de St Jordi y desde entonces, hace más de 60 años, salen cada año a ofrecer su producto estrella. Con el tiempo, los vecinos pedían que se vendieran también otros dulces, pero la normativa existente en aquel entonces, no permitían vender pasteles en los hornos, así que abrieron otro local a pocos pasos, hoy conocida como pastelería Sta Clara. Comparto su web dónde tenéis más información sobre su historia.

Bajamos la calle hacia Via Laietana, dónde en la Plaça de l’Àngel 12, se encuentra otra de las pastelerías más antiguas del barrio de Ciutat Vella, La Colmena. Se desconoce el año de fundación pero si se sabe que su nombre original era el de Ca l’Abella, aunque adquirió su nombre actual en 1872 al comprar el negocio la familia Costa. Además de producir artesanalmente y vender todo tipo de dulces y pasteles, son famosos por sus caramelos totalmente artesanales. Son algo más de las 11h y empieza a apretar el hambre, así que entramos a comprarnos un cruasán y nos llevamos un paquete de 200g de caramelos surtidos con sabores de lo más curioso como pino, hinojo, romero, granada, grosella, malvavisco, vainilla, miel, limón, etc. Realmente, ¡están deliciosos! Aquí tenéis su web, permiten comprar algunos productos online.

Cruzamos la Via Laietana hacia el barrio de La Ribera, y en C/Princesa 22 encontramos otra de las pastelerías más antiguas de la ciudad, data de 1852, y es una de las muy pocas que conservan su horno de leña y ofrecen productos cocinados en él, la Pastisseria Brunells. Éste lugar es conocido, además, por ser el único dónde podemos encontrar cruasanes hechos con manteca de cerdo como se preparaban antiguamente. Entramos a comprar alguno porque nos hace gracia probarlos, pero se les han agotado, así que nos quedamos con las ganas, pero volveremos 🙂 Cuenta con una cafetería en el local de al lado, dónde degustar sus productos con un café o un chocolate. Desde la calle trasera, se puede ver el antiguo horno. Os dejo también su web.

Avanzamos hacia el Born y nos encontramos en C/Flassaders 44, una pastelería de lo más cosmopolita, la Hofmann, que forma parte de la famosa escuela de hostelería fundada en 1983 por Mey Hofmann. Por su escuela han pasado grandes chefs y es la única escuela de hostelería que cuenta con una estrella Michelín. La panadería, ha sido ganadora este año del mejor cruasán del mundo. Os dejo su web.

Como anécdota, junto a la panadería se encuentra la calle más estrecha de la ciudad, C/La Mosca.

Y seguimos caminando hacia el Mercat del Born ya que, junto a él, encontramos una de las pastelerías de Oriol Balaguer, famoso chef de repostería que posee varios premios de postres y repostería desde 1997. Su establecimiento es famoso porque te rellenan los cruasanes con el dulce que quieras en el momento de comprarlo. Está bastante lleno, por lo que no entramos.

¿Y qué mejor manera de acabar una ruta dulce por Barcelona que entrando a un museo de lo más dulce? Pues eso, que aprovechando que estamos en el Born, vamos al Museo del Chocolate, situado en C/Comerç 36. Como vamos en grupo, entramos por 5€ (entrada normal son 6€). Este museo, aunque es pequeño, relata la historia del chocolate y muestra algunas obras realizadas con este producto, además de disponer de algunos aparatos antiguos usados en la producción de chocolate. Si no has visto ningún museo de este estilo antes es de lo más interesante, pero nosotros visitamos el que hay en Brujas en 2012 que es enorme, así que éste nos sabe a poco. Como curiosidad, la entrada está impresa en el papel que envuelve una chocolatina, así que puedes hacer una pequeña cata una vez dentro del museo.

Tienen expuestas figuras de chocolate también, muchas son guiños a lugares emblemáticos de la ciudad e incluso encontramos un homenaje en chocolate blanco al orangután albino que había en el Zoo de Barcelona, el Floquet de Neu y una exposición de figuras de Star Wars 🙂

Fuente de Canaletas

Os dejo su web para más información. A la salida, compramos una vela de chocolate que huele de maravilla por 4€.

Son más de las 13h cuando terminamos la ruta de hoy y volvemos a casa con buen sabor de boca 🙂

Congost de Mont-rebei

Hace tiempo que me apetece aparcar un poco el relato de los grandes viajes y explicaros un poquito los lugares tan fabulosos que tenemos cerca de casa, de los que a veces nos olvidamos. Hoy quiero explicaros una escapada al Congost (desfiladero) de Mont-rebei, en la sierra del Montsec entre las provincias de Lleida y Huesca, una escapada que hicimos en la primavera de 2016 con mis padres y mi hermana pequeña saliendo desde Lleida, mi ciudad natal.

Salimos de Lleida a las 7,30h. Hacía años que no pasaba por estas carreteras y es emocionante recordar antiguos viajes en coche con la familia. Hacemos una parada en Tolva para comprar unas cocas de esta localidad que son deliciosas. La gente suele conocer más las cocas de recapte de Camarasa, pero las del Tolva no tienen nada que envidiar y las dulces casi que me gustan más 😛

En un par de horas llegamos al destino y dejamos el coche en el parking 1, junto a la caseta de información del Congost. Nos cobran 4€ por dejar el coche. Este es un dato curioso… hay acceso al Congost desde Catalunya y desde Aragón, si aparcas en la entrada catalana se paga parking, si aparcas en la zona maña no. Decidimos entrar desde la zona catalana ya que los desfiladeros son más impresionantes desde aquí, si lo que os interesa son las escaleras en la montaña, entonces quedan más cerca desde la entrada aragonesa.

Pedimos un mapa de la zona en la caseta de información y allí el hombre nos da alguna recomendación de las posibles rutas que hay. Hay quién hace la ruta completa si alguien le espera con el coche en la otra entrada, quién hace la ida a pie y la vuelta en kayak por el río, quién hace ida y vuelta a pie… todo depende de las características del caminante. Nosotros vamos con mis padres y la idea es pasar un rato agradable sin presiones, así que decidimos comenzar por aquí y caminar hasta que nos sintiéramos cómodos para luego desandar el camino hasta el coche.

La primera parte del camino se hace fácil ya que es bastante llano, solo ligeras pendientes antes de llegar al puente colgante.

Las vistas del río desde aquí son geniales. Echamos unas fotos y cruzamos el puente. Cruzan los demás primero, yo me quedo atrás para hacerles alguna foto cruzando y luego paso yo. Al hacerlo van detrás un grupo de chicos jóvenes, uno de ellos va saltando y yo cruzo sin tocar con los pies al suelo, me hace volar 😀

Tras eso, seguimos el camino. En esta parte sigues subiendo (con poca pendiente) entre árboles en flor por lo que aquí se está fresquito.

Y tras unos minutos, llegamos a la zona más bonita del congosto que forma el río Noguera Ribagorçana al cruzar la sierra del Montsec. Se trata del único gran desfiladero de Catalunya que se mantiene virgen sin que lo atraviese ninguna carretera, ferrocarril o línea eléctrica. Tan solo lo cruza un camino parcialmente excavado en la roca que permite disfrutar de una forma muy especial de este espectacular lugar.

Las paredes del congosto llegan a alcanzar más de 500 metros de caída vertical, con lugares dónde la anchura mínima es de tan solo 20 metros.

El camino da un poco de vértigo porque no es demasiado ancho y no tiene protecciones, además hay muchos caminantes y piensas si resbalo me mato fijo… Aún así merece mucho la pena hacerlo porque la vista es impresionante. Cada pocos metros hay bancos dónde poder sentarse a admirar la belleza del lugar.

Recorremos un poco más de la mitad del camino, unos 5 km. No nos atrevemos a hacerlo entero porque luego habrá que desandar lo andado y mi padre tiene una rodilla un tanto fastidiada… Aún así disfrutamos muchísimo. Emprendemos el camino de vuelta que se hace bien, solo que ahora ha avanzado la mañana y hay mucha más gente lo que dificulta el paso por algunos puntos.

Cuando llegamos al coche es mediodía así que hacemos una pausa para comernos los bocatas que llevamos. En la zona del parking hay algunas mesas con bancos para hacer picnic y baños públicos bastante decentes.

Tras el bocata decidimos coger el coche e ir con él hacia el otro extremo del congosto. Tardamos unos 45 minutos en llegar, dejamos el coche, como os decía en esta zona no se paga por aparcar. Caminamos unos 400m hacia la ermita de Sta Quiteria y S. Bonifacio, construida a mediados del siglo XI que se encuentra en lo alto de una pequeña colina y desde allí arriba hay unas vistas fabulosas del congosto entero a un lado, y del pantano de Tavertet al otro. Subir la pendiente ha merecido mucho la pena, sin duda.

Con unas vistas estupendas nos despedimos de este lugar con la idea de volver en otra ocasión a terminar la ruta desde el lado aragonés.

Volvemos al aparcamiento y antes de poner rumbo a casa, nos tomamos unos cafés en un pequeño bar que hay y luego emprendemos el viaje de vuelta a casa. Tras un par de horas de camino parando en Tolva de nuevo a recoger las cocas que encargamos esta mañana, llegamos a casa.

Hemos pasado un bonito día y hemos conocido un rinconcito fabuloso al que recomiendo ir. Desconozco la dificultad de la parte de la ruta que asciende por las escaleras en la montaña, pero el tramo que hicimos nosotros no me pareció demasiado complicado, no es necesario estar plenamente en forma para hacerlo. Eso si, calzado cómodo de montaña, agua para ir bien hidratados y una buena cámara para poder capturar la belleza del entorno que ofrece el Congost de Mont-rebei.

15/10/16: último día en Bangkok de compras en Chatuchak y paseos por Chit Lom

Día 15: últimas compras antes de volver a casa

Penúltimo día en Tailandia y decidimos tomárnoslo con calma… nos levantamos a eso de las 9h. Desayunamos en la habitación lo comprado ayer y tranquilamente salimos hacia el BTS Mo Chit para ir a recorrer el mercado de Chatuchak que abre los fines de semana. Es el mercado más grande de Asia y cada fin de semana recibe unas ¡200.000 visitas!

Nos perdemos durante dos horas por sus cientos de puestos y compramos un imán, unas figuras de elefante en madera, un mini-tuk tuk para casa, y un cuadro. ¡Nos vamos bien cargados!

Nos compramos un batido de te verde con grass jelly para refrescarnos un poco porque hace un calor terrible, y luego volvemos al BTS, de Mo Chit a National Stadium por 45 baths pp. Vamos al hotel a descargar y descansar un poco de tanto calor.

Decidimos comer aquí, hacen sets por 159 baths cada uno, el mío es de ensalada con pad thai y agua, y el de mi marido de ensalada con espaguetis y agua. Comemos de maravilla 🙂

Subimos a la habitación y nos echamos un rato. Después vamos a darnos un baño a la piscina del hotel. Los planes iniciales para hoy eran otros, pero el fallecimiento del rey tiene el país paralizado… así que tarde de relax que también nos viene bien 🙂

A eso de las 18h, salimos de nuevo a la calle y recorremos los centros comerciales que hay desde National Stadium hasta Chit Lom… en ellos encuentras sobretodo grandes marcas a un precio estándar, y aunque no compramos nada pasamos una hora y media de paseo. La verdad es que hoy entre que estamos cansados, que hace un calor y una humedad terrible y que no logramos saber qué está abierto y qué no, se nos hace un poco rollo… ya tenemos ganas de volver a casa.

el tráfico en Bangkok es terrible…

scalextric!

aprovechamiento del espacio: en las alturas metro y peatones, en la calle tráfico a motor

pasarelas peatonales de Chit Lom

Decidimos ir a cenar al MBK, así estaremos más cerca del hotel. De nuevo escogemos un restaurante japo dónde sirven sets de sopa, arroz y tonkatsu o sopa y katsudon con una pinta tremenda… pedimos dos sets de tonkatsu, té verde para beber y helado por 420 baths. Cenamos de maravilla… siempre digo que si me quieres hacer feliz, ¡dame de comer japonés! ¡Me pirra!

Pasamos por un 7/11 de camino al hotel a comprar desayuno para mañana. Hacemos las mochilas y aunque llevamos menos ropa porque siempre aprovechamos para ir dejando por el camino las camisetas pasadillas, hemos comprado tantas cosas que tenemos que hacer Tetris 😛 Y sobre las 23h nos vamos a dormir, mañana nos espera un día eterno…

14/10/16: volvemos a Bangkok tras el reciente fallecimiento del Rey de Tailandia

Día 14: volvemos a una Bangkok apagada…

Nos levantamos sobre las 6,30h  ya que hoy toca coger un vuelo temprano para volver a la capital. Tomamos el desayuno que tenemos incluido en el restaurante del hotel y luego hacemos el check-out.

Preguntamos por la posibilidad de hacer el transfer hasta el aeropuerto con el hotel como hicimos a la ida pero no nos aseguraban barca hasta más tarde, así que decidimos hacerlo por nuestra cuenta. Caminamos por la orilla con las mochilas a cuestas hasta la zona dónde están las barcas que van a Ao Nang. Los barqueros nos dicen que si la barca se llena con 8 personas son 100 baths pp, pero viendo que a éstas horas no hay nadie más por la zona, no nos queda otra que pagar los 800 baths para ir los dos ya que no aceptan regateo… con mucho pesar nos despedimos de esta fabulosa zona en la que hemos estado sumidos en un estado de relajación extremo los últimos días. ¡Lo necesitábamos!

En unos 20 minutos estamos en destino. Allí esperábamos encontrar los shuttle que van al aeropuerto pero no hay manera de dar con ellos por más vueltas que damos… pactamos precio con un conductor de songthaew que por 600 baths y en 35 minutos nos deja en el aeropuerto.

Aún falta 1h para el embarque, así que tras pasar el control de seguridad, nos compramos un par de cafés (155 baths) y nos sentamos a esperar. De nuevo volamos con Air Asia. Con solo 10 minutos de retraso, salimos hacia Bangkok.

Llegamos a la capital a las 12h. Al no facturar el equipaje conseguimos salir directos, justo a tiempo de coger el bus A1 por 30 baths cada uno hasta la parada de BTS Mo Chit (metro), es un bus cochambroso pero nos hace el apaño por 4 duros. Se paga al revisor una vez a bordo.

En el metro de Mo Chit hay una cola impresionante tanto para las máquinas como para las taquillas para poder coger el ticket, al fin lo logramos… pagamos 42 baths cada uno para ir hasta la parada National Stadium, haciendo transbordo en Siam. El metro en Bangkok es una maravilla, rápido y eficaz. Aunque hay gente a bordo no tenemos sensación de agobio y eso que vamos con las mochilas a cuestas.

Cuando llegamos a la parada, caminamos unos 8 minutos hasta nuestro último hotel en Tailandia, el Happy 3. Entre pitos y flautas son casi las 14h, con lo que nos dejan subir a la habitación ya. Es la única cosa que detesto de los hoteles en Asia que el check-in siempre es a partir de las 14h con lo que si llegas por la mañana te quedas en la calle hasta esa hora… por suerte esta vez podemos descargar las cosas en la habitación y refrescarnos un poco, ¡menudo calor hace en Bangkok!

Cuando veníamos hacia el hotel hemos visto de camino un McDonalds y nos vamos derechos a él para comer, desde que desayunamos a las 7h estamos hambrientos.

Tras la comida, vamos caminando hasta el centro comercial MBK que tenemos al lado. Mi marido se tiene que cambiar el móvil y quiere mirar aquí, pero tras preguntar en varias tiendas vemos que no vale la pena, aún intentando regatear no conseguimos un precio más bajo de lo que cuestan en España, así que desistimos. Damos una vuelta por las diferentes plantas del centro y vemos que aquí venden literalmente de todo, por supuesto hay fotos del rey y algún altar para dejar las condolencias.

Son las 16,20h y pensamos en volver al cat café del otro día, así que volvemos al BTS National Stadium y vamos hasta la parada de Sala Deng, en la zona de Si Lom. En el Cat pedimos un par de tés helados y vamos a ver a los gatitos (200 baths los dos), hoy están más despiertos y juguetones que el otro día.

Conocemos a una mejicana agenciada en Bangkok desde hace 15 años que nos cuenta un poco de la vida en Thai. Pasamos más de una hora aquí y luego decidimos volver a Chinatown. Así que cogemos el metro en Si Lom hasta Hua Lampong (19 baths c/u).

No os he comentado nada aún, ayer falleció el Rey y se ha decretado un mes de luto oficial… la verdad es que hemos visto la ciudad mucho más apagada que los primeros días del viaje. Nos sorprende muchísimo ver a todo el mundo vistiendo de negro, en todos los altares del Rey que encuentras por doquier hay banderas negras y ofrendas… ¿Y qué significa el luto oficial a la población? Pues que no están permitidas las fiestas, ni el alcohol, todos deben vestir de blanco o negro, las banderas estarán a media hasta como mínimo ese tiempo y la gente se acerca a los distintos puntos que se han preparado a dejar sus palabras en los libros de condolencias. Para los funcionarios del estado, el luto se alarga a un año… y la televisión y prensa local publica en blanco y negro. Es increíble. Todo el mundo en la calle camina en silencio, vestido de blanco y negro, y se ha perdido parte del bullicio que caracteriza a esta gran urbe.

Como os decía, llegamos a Hua Lampong. Caminamos unos 10 minutos hasta la calle principal de Chinatown y cuál es nuestra sorpresa cuando vemos que ¡¡todo está cerrado!!

Aquí es cuando nos damos cuenta de la gravedad del asunto que ¡¡hasta los chinos cierran el chiringo!! Un local se nos acerca, supongo que al ver nuestra cara de asombro, y como puede nos explica que debido a la muerte del rey muchos mercados y comercios están cerrados hoy. Nosotros lo sentimos mucho por el monarca, pero nos llevamos un buen chasco, pensábamos hacer algunas compras aquí y picotear los dulces que hacen. Decidimos coger un tuk-tuk de aquí al hotel, nos cuesta 100 baths y tardamos unos 20 minutos a toda mecha entre los coches. Aquí da más impresión ir en tuk-tuk que en Chiang Mai con tanto tráfico…

Pasamos por un 7/11 que hay cerca y compramos algo de picoteo para tomar ahora y desayuno para mañana. Vamos un rato al hotel a descansar y sobre las 20h volvemos al MBK para cenar. Nos decantamos por un japonés que vemos con muy buena pinta y muchos japoneses degustando dentro, el Kibune. Tomamos unos yakisoba cada uno, y una tapa de tonkatsu y de gyozas con refresco por 400 baths.

Tras una cena deliciosa, volvemos al hotel. Nos damos una buena ducha y a dormir pronto que estamos ko tras el madrugón de hoy.

13/10/16: descubrimos las fabulosas playas de las islas Phi Phi

Día 13: Bamboo Island, Monkey Beach, Phi Phi Don, Phi Leh Bay, Viking Cave, Lohsamah Bay y Maya Bay… ¡no sé con cuál me quedo!

A pesar de que hoy el tour empieza más tarde, a las 7,30h ya estamos en pie. Desayunamos en el restaurante del hotel (lo tenemos incluido) y a las 8,45h estamos en Railay West Beach dónde nos recogerá el barco que nos llevará a recorrer algunos puntos de Koh Phi Phi, con el tour que contratamos hace un par de días a través de la agencia del hotel.

Sobre las 9h llega un barco grandote, un speed boat. A bordo ya hay algunas personas que han recogido en otro embarcadero. Nos dan un chaleco salvavidas a cada uno y zarpamos, ¡menuda velocidad coge este chisme!

Las islas Phi Phi son uno de los mayores reclamos turísticos de esta zona del mar de Andamán, y también pertenecen a la provincia de Krabi. Son un archipiélago de pequeñas islas, siendo las principales Koh Phi Phi Don, Koh Phi Phi Leh, Koh Pai o Bamboo Island y Koh Yung o Mosquito Island. Estan consideradas Parque Nacional y tan solo está habitada Phi Phi Don por lo que para recorrerlas se debe pagar una tasa de 400 baths por persona que abonamos en el momento de embarcar a los guías del barco quienes hacen el pago cuando llegamos a la primera isla que visitamos.

En unos 40 minutos llegamos a Bamboo Island y tras echar el ancla en la playa nos dicen que tenemos 40 minutos para disfrutar de un baño en esta isla de playas de arena súper blanca y agua cálida, ¡un verdadero placer para los sentidos!

nuestro barco

Nos reímos bastante con un grupo de chinos que hay cerca nuestro que nos sorprenden bañándose con los chalecos salvavidas en la orilla, pero vaya que el agua no les llegaba ni a las rodillas y ellos con su chaleco 😀 Viendo sus reacciones, ¡creo que no habían visto el mar en su vida!

Cuando ya es casi la hora de embarcar de nuevo se empieza a nublar de lo lindo, vienen unos nubarrones enormes y muy negros hacia nosotros que amenaza con descargar en breve…

Tras un baño de lo más agradable, volvemos al barco y nos dirigimos al siguiente punto justo cuando empieza a llover… en este momento todos los que vamos a bordo nos apretamos los chalecos salvavidas e intentamos sujetarnos dónde podemos porque el  barco pega unos botes considerables… y es que ¡menudas olas con la tormenta! De nuevo, los chinos nos llaman la atención porqué gritan como histéricos con cada salto que da el barco 😀

Tras 20 minutos de viaje movidito, llegamos a Phi Phi Leh y paramos frente a la Vicking Cave, la cuál vemos desde la proa del barco. Se trata de unas cuevas en los acantilados de una minúscula isla que están habitadas. No se visitan por respeto a sus habitantes pero si que permiten que los barcos se acerquen para que veamos cómo viven entre rocas.

Seguimos hasta Pi Leh Bay, una laguna natural formada entre grandes acantilados. Y de nuevo llueve… esperemos que se mejore un poco el día. Aún así, las vistas son espectaculares, de lo mejorcito que hemos visto nunca 🙂

Tras unos 20 minutos de navegación a saltos por el oleaje, llegamos a Maya Bay. Escondida entre formaciones rocosas y acantilados, esta isla es famosa por ser el escenario de la película The Beach protagonizada por Leonardo DiCaprio.

La playa es preciosa pero está abarrotada de gente y de barcos… nuestra guía nos dice que al otro lado de la isla hay otra playa menos visitada, así que nos dirigimos hacia allá. Se tarda unos 5-10 minutos en llegar por un camino entre la densa vegetación de la isla, entre la que encontramos un pequeño altar con ofrendas.

En el otro extremo de la pequeña isla, encontramos un acantilado en el que han colocado una cuerda para bajar y subir del agua, pero no vemos muy claro el baño en esta zona ya que hay bastantes corrientes, así que echamos algunas fotos porque el lugar es bonito y volvemos a la playa principal.

Aquí tomamos alguna instantánea más para el recuerdo y luego nos damos un buen chapuzón de nuevo bajo la lluvia.

Tras 30 minutos en la isla volvemos al barco, y en unos 15 minutos llegamos a Monkey Island, una pequeña isla que se han agenciado un buen grupo de macacos con mala baba que se intentan subir a los barcos en busca de comida.

Algunos pasajeros de otros barcos echan comida a los monos de la playa, pero nuestros guías nos lo desaconsejan ya que se suelen poner agresivos y dicen que han visto a algún mono atacar a turistas… así que evitando problemas, nos quedamos todos quietecitos limitándonos a ver a los monos intentando subir a los otros barcos.

Tras unos minutos proseguimos hacia Hin Klarng, una zona de corales a mar abierto dónde anclamos para poder hacer un rato de snorkel, nos dejan gafas y tubos y nos dicen que bajemos con los chalecos puestos para mayor seguridad. Me sorprende ver como solo bajamos a hacer snorkel 4 o 5 personas de las 12 que vamos a bordo, la mayoría se quedan a bordo… pero nosotros no nos lo pensamos ya que estábamos esperando esta parte del tour y disfrutamos de 45 minutos de un snorkel chulísimo 😀 Vemos bonitos corales, peces de todo tipo, incluido ¡un pez trompeta! Los peces se acercan a ti si te quedas quieta y como el agua está templada invita a quedarte quieto observando.

Pongo el móvil en la bolsa hermética que llevo y grabo un poco, aunque apenas se ve nada en el vídeo, el agua está transparente y cálida, ha dejado de llover y luce un sol radiante… es uno de esos momentos viajeros que pasarán al top 10 🙂

Os dejo el vídeo, aunque no es muy bueno os podéis hacer la idea de los pececillos que había 🙂

Después de esta experiencia genial, volvemos al barco y en unos 10 minutos llegamos a Phi Phi Don dónde vamos a comer. Tenemos la comida incluida en el tour y hoy toca bufet. La mayoría de la comida que ofrecen es thai, pero vemos que hay espaguetis y salsa de tomate y no nos lo pensamos mucho 😛

Tras la comida y un café, vamos a dar una vuelta por la zona, repleta de tiendas de souvenirs y algún alojamiento (recordad que esta es la única isla habitable de la zona) y a las 14,30h volvemos al barco.

Tras un día genial conociendo las maravillas que esconde el mar de Andamán, volvemos a Railay. Tenemos unos 45 minutos de trayecto de nuevo entre grandes botes por las olas y es que en algunas zonas llueve.

Cuando llegamos a Railay West, decidimos pasar la última tarde en este paraíso en su mejor playa, así que caminamos unos 20 minutos hasta llegar a Pranang Bay. Nos damos un buen baño en su agua cálida y disfrutamos de la puesta de sol aquí, metidos en el agua. Mañana volvemos a Bangkok y la verdad es que nos da una pena tremenda dejar este lugar… ¡si el paraíso existe, aquí tiene un pedacito!

Cuando anochece, volvemos a la habitación, nos arreglamos y tras embadurnarnos bien de repelente de mosquitos salimos hacia la calle comercial que hay detrás del hotel dónde hay tiendas de souvenirs, bares, restaurantes y agencias de turismo. Decidimos cenar aquí, mi marido se pide un steak con salsa de champiñones, verduras y patatas fritas con una cerveza, y yo una pizza con un refresco (860 baths todo). Está todo delicioso… aquí los precios son algo más altos que en las grandes ciudades, se nota que es más turístico.

Después de la cena, volvemos a nuestra villa. Hacemos las mochilas y nos damos un baño en el jacuzzi para despedirnos de él 😀

Justo cuando nos íbamos a dormir, mirando las redes sociales nos enteramos que el Rey de Tailandia, Bhumibol Adulyadej, ha fallecido esta tarde. Nos quedamos bastante preocupados puesto que no sabemos cómo nos afectará al resto del viaje… mañana volvemos a la capital del país, y esperamos no tener problemas puesto que vemos que se ha decretado un duelo oficial ¡sin fecha de fin!

12/10/16: islas, acantilados, cuevas, cascadas… en el Ao Phang-Nga National Park

Día 12: recorremos el Ao Phang-Nga NP y descubrimos sus rincones

Hoy toca madrugar un poco ya que tenemos contratado un tour para casi todo el día. Desayunamos en el bufet del hotel y a las 7,50h vamos a la oficina de turismo que hay en el hotel como acordamos ayer. Nos acompañan hasta Railay East dónde cogemos un barco hasta el embarcadero de Ao Nammao. Allí nos espera un empleado del hotel que nos lleva en un cochecillo eléctrico hasta su oficina, dónde a los pocos minutos nos viene a buscar una furgo. Van 4 personas ya en ella y vamos hacia un punto de encuentro a buscar a otras 4. De nuevo popurrí de nacionalidades: unos ingleses, dos alemanas, un filipino, un chico de Yemen y una pareja de Israel. El guía que llevamos es un cachondo y nos va explicando el plan para hoy con bromas entre medias, como que comeremos sopa de mono porque vamos a ver el templo del mono, broma que alguno se traga viendo las caras 😀

Tras unos 40 minutos de camino, paramos en una estación de servicio unos minutos para poder ir al baño y comprar algo para desayunar. El guía nos dice que el grupo de hoy es grande y vamos repartidos en tres vans.

Seguimos con la ruta, y tras otros 40 minutos llegamos al embarcadero de Phang-Nga Bay, la puerta de entrada al Ao Phang-Nga National Park. Allí tomamos una long boat hacia el primer punto del día. Tardamos aproximadamente 30 minutos en llegar a través de una bahía repleta de islas y rodeada por manglares. Las vistas son espectaculares.

Cuando llegamos a la James Bond Island, nos dicen que tenemos 30 minutos para disfrutar de esta pequeña isla que cuenta con unas pequeñas grutas muy chulas.

Y de las vistas hacia el peñasco dónde en 1974 se rodó la peli de James Bond, El hombre de la pistola de oro, que vimos de nuevo antes de partir para ir abriendo boca 😛

Aquí hay montones de puestos dónde comprar souvenirs, pero no vemos nada que nos llame la atención. Tras la media hora, volvemos al embarcadero y subimos a bordo de la long boat de nuevo. Ésta vez acabamos todos empapados ya que el viento arrastra el agua que levanta la barca…

Tras unos 15 minutos llegamos junto a la isla Hong, y subimos a bordo de un gran barco desde el cuál salen las canoas para recorrer las Limeston Cave. Nos colocamos el chaleco salvavidas y montamos a bordo de una canoa dónde un local nos lleva, qué fiasco pensábamos que teníamos que remar nosotros…

El lugar es muy muy bonito y el paseo es relajante…

Tras unos 20 minutos en la canoa, volvemos al barco que hace de embarcadero y nos sirven una bebida fresca.

Después de refrescarnos un poco, que menuda chicharrina cae hoy también… volvemos a la long boat que nos lleva hasta la isla Koh Panyi.

Nos llevan a un restaurante en la isla y es que ya son más de las 14h… toca comer. Hay varias mesas y nos van repartiendo por ellas, encontramos platos de arroz, tortilla, pollo adobado, pollo con anacardos, verduras, sopa, pescado rebozado y piña.

Nos toca en una mesa en la que la tensión se puede cortar con un cuchillo… a un lado tenemos a una pareja de árabes, al otro dos chicas rusas y en frente las alemanas que van en nuestra furgo, con las que cruzamos miradas de “vaya tela” y es que las otras parejas solo hablan entre ellos, no miran a nadie de la mesa y solo se dedican a arrasar con la comida que hay para todos, sin importarles si todos comemos de todo… no sé, una actitud muy hostil… con lo bueno que sería poder hablar entre nosotros y compartir experiencias… En fin, cuando vamos a buscar un café nos encontramos con una pareja de españoles que iban en la long boat, y entablamos conversación con ellos. Son un par de sevillanos que viven en Málaga y que están de viaje de novios. Nos caen bien y es agradable poder hablar un poco en castellano después de varios días por Tailandia…. seguimos el resto del tour juntos compartiendo experiencias.

Tras el café, volvemos a la long boat que nos lleva de vuelta al embarcadero Phang-Nga Bay.  Allí subimos a las furgos y nos llevan al Wat Suwan Kuha, más conocido como el Monkey Temple (entrada 20 baths, incluida en el tour).

El templo, además de estar invadido por macacos, está construido dentro de una cueva enorme. Cuenta con un gran buda reclinado. Siento la calidad de las fotos de hoy, pero son hechas con el móvil y no da para más…

Además puedes visitar una buena parte de la gruta. Aconsejable llevar calzado cerrado con suela de goma o sandalias cerradas porque el suelo está mojado y es muy resbaladizo.

Al salir del templo, encontramos a varios monos merodeando por la zona. Hay algunos puestos dónde venden comida para dársela, aunque el guía lo desaconseja ya que pueden ser agresivos…

Tras la visita al lugar, volvemos a las furgos y nos dirigimos al último punto del día, las cascadas Ton Tai. Tardamos unos 20 minutos en llegar hasta ellas.

Aquí de nuevo se hace imprescindible llevar sandalias cerradas, el suelo resbala muchísimo. Recorremos un corto sendero y vemos 3 de las 6 cascadas que hay en la zona, las otras no se visitan porque hay más se 1h de camino montaña arriba y es peligroso su acceso…

Entre la 1ª y 2ª cascada, y entre la 2ª y la 3ª hay zonas dónde se permite el baño. Muchos no lo dudan y se dan un baño refrescante, yo no lo veo tan claro, más que nada porque luego hay casi 2h de coche hasta el embarcadero del hotel y tendría que ir empapada… pero si me acerco al agua y me refresco un poco, mi marido si se echa al agua sin pensarlo mucho a pesar de estar helada.

De vuelta a las furgos, los guías sacan refrescos y galletas para todos, se agradece la merendola porque la comida fue algo escasa con los ansias aquellos… y sobre las 16,30h, partimos hacia los embarcaderos y hoteles de cada grupo. El camino se hace distendido charlando con la gente y el guía del grupo que vamos en la van.

A nosotros nos dejan en el embarcadero de Ao Nammao, y  de allí zarpamos en un barco hacia Railay East, de camino disfrutamos de una bonita puesta de sol…

Luego caminamos los 5 minutos que nos separan del oeste y nos vamos directos a darnos un baño en la playa mientras vemos acabar de ponerse el sol.

A las 18,30h vamos a la habitación, nos duchamos y salimos a cenar. No tenemos muchas ganas de dar vueltas, así que nos pedimos un par de platos de pollo empanado con patatas fritas y dos refrescos por unos 700 baths en el restaurante del hotel. La comida occidental encarece bastante la cuenta, pero no puedo comer más picante…

Y ya con la panza llena, volvemos a la habitación y nos vamos a dormir pronto, el madrugón de hoy hace mella y ¡mañana nos esperan más islas!

10/10/16: nos vamos a un paraíso llamado Railay…

Día 10: comienzan nuestros días de relax absoluto en las playas tailandesas…

El despertador suena a las 4h. Aunque ayer nos fuimos a dormir pronto, estamos ¡ko! Cerramos las mochilas y bajamos a hacer el check-out. Pedimos a la chica de recepción que nos pida un taxi para ir al aeropuerto, y mientras llama nos dice que vayamos hacia fuera con ella y el de seguridad a esperarlo. Nos dice que tardará unos 15 minutos y que por la hora que es, nos costará 300 baths. Es el doble de lo que teníamos apuntado, aunque entendemos que a estas horas debe tener algún recargo… El de seguridad le dice algo a la reepcionista en thai y entendemos la palabra tuk-tuk… viendo que pasan los 15 minutos y que por la calle principal están pasando tuk-tuks, le decimos a la chica que vamos a buscar uno. Se queda extrañada -suponemos que debe tener comisión con el taxista- pero le decimos que tenemos prisa y nos acompaña con el chico de seguridad hasta la calle principal y esperan a que montemos en uno que nos llevará al aeropuerto por 150 baths. La chica nos sorprende cuando nos da un abrazo de despedida o_O’ más que nada porque la acabamos de conocer… 😀

Montamos en el tuk tuk con las mochilas y en 15 minutos estamos en el aeropuerto. Pasamos el control de seguridad de la entrada y vamos a desayunar a un Starbucks, lo único que hay abierto a estas horas. Pedimos dos capuccino y dos cinamon roll por 290 baths que nos entonan el cuerpo a estas horas de la mañana.

Es un aeropuerto pequeño, pero todo está perfectamente indicado. A las 5,30h pasamos el segundo control de seguridad y nos sentamos frente a la puerta de embarque a esperar la salida de nuestro vuelo.

A las 6,10h empieza el embarque y a las 6,30h despegamos según lo previsto. Dormimos prácticamente todo el vuelo y a las 8,15h estamos en Krabi.

Salimos en seguida, ventajas de ir con mochila y no facturar el equipaje 🙂

Como el traslado al hotel nos pareció algo complicado cuando hicimos la reserva, contratamos con ellos la recogida en el aeropuerto y traslado al hotel en Railay. En teoría nos tendrían que estar esperando, pero pasados 30 minutos y viendo que han recogido a casi todo el mundo ya, empezamos a pensar que se han olvidado de nosotros… y efectivamente, tras casi 1h de espera decidimos llamar al hotel y preguntar. Nos dicen que se han olvidado pero que nos mandan a un transporte privado para nosotros por el mismo precio pactado lo más deprisa posible. Tras media hora de espera más, nos recogen con una mini-van y nos llevan hasta el puerto de Ao Man Mao. Allí nos espera una barca que nos lleva en unos 10 minutos hasta Railay East, qué pasada… aunque habíamos visto fotos de las montañas y acantilados de la zona, vistos en persona impresionan mucho más… ¡esto tiene muy buena pinta!

En el embarcadero este, nos espera un botones que nos lleva las mochilas al hotel que está en Railay West (a 5 minutos a pie). El alojamiento escogido para las próximas noches es el Railay Village Resort & Spa.

Nos sirven una bebida a base de coco mientras esperamos a ser atendidos en recepción para hacer el check-in, la recepción da justo frente a la playa, ¡menudas vistas! Aunque el cielo está algo encapotado…

Hacemos el check-in y ya pagamos también el traslado desde el aeropuerto (1600 baths). La chica de recepción nos pide disculpas en tres idiomas diferentes por haberse olvidado de nosotros… ¡qué le vamos a hacer!, un error lo tiene cualquiera… Nos acompañan a la habitación y alucinamos pepinillos cuando en lugar de llevarnos a una habitación doble con vistas a la piscina como contratamos, nos encontramos con que nos dan ¡una villa fabulosa con jacuzzi incluido! Entendemos que es una compensación del hotel por haberse olvidado de recogernos en el aeropuerto ya que hemos pagado lo mismo… ¡todo un detalle la verdad, así se pueden olvidar de mi cuando quieran! 😛

En la habitación encontramos un poco de fruta fresca, nos dicen que cada día nos traerán una bandeja de forma gratuita, pero que vigilemos de no dejarla a la vista ni tampoco las ventanas abiertas ya que hay monos cleptómanos en la zona.

Nos cambiamos de ropa y vamos derechos a la playa… se está despejando aunque hace algo de viento, pero aún así se está genial. Tras dar un paseo por la orilla disfrutando de las fabulosas vistas del lugar, nos damos un baño. Toda la playa es de arena suave, sin apenas oleaje y con el agua templada, y con esas vistas.. ¡¡es toda una maravilla estar aquí!! Además no hay “excuse me” como en las playas de Indonesia, ¡otro punto a favor!

Cuando nos damos cuenta se ha hecho la 1h y hace ya unas cuantas horas que desayunamos en el aeropuerto de Chiang Mai, así que vamos a comer. Vamos a lo fácil y nos comemos unas hamburguesas en el restaurante del hotel con cerveza y refresco por 590 baths. Se nota que esta zona es más turística y que hay menos oferta de restauración porque los precios son más elevados que en el resto de zonas que hemos visitado, aún así es barato si nos fijamos en los precios de cualquier ciudad europea y más teniendo en cuenta que estamos a pie de playa.

restaurante del hotel, junto a la playa

Tras la comida, vamos a la habitación a descansar un rato que con el madrugón de hoy estamos ko. Dormimos un par de horas y luego volvemos a la playa a darnos otro baño. ¡Se está genial! El agua está templada y no dan ganas de salir de ella… Disfrutamos de una bonita puesta de sol entre baño y baño.

Una vez anochece, vamos a curiosear por la zona y vemos que detrás del hotel hay una calle repleta de tiendas y restaurantes. Nos compramos un batido de fruta del dragón que me pirra y un coco por 130 baths, y nos los llevamos a la villa. Nos sentamos en la terraza que tenemos y allí nos los tomamos a la fresca, ¡esto es vida! 🙂

A las 20h salimos a cenar, tras echar un vistazo a los menús que tienen expuestos los distintos restaurantes, nos decantamos por el restaurante del hotel de al lado dónde nos tomamos un par de bistecs a la pimienta deliciosos, con verduras y patatas, más dos refrescos por 900 baths. Se está genial cenando a pie de playa, escuchando solo el oleaje y viendo como sube la marea…

Y tras la cena, nos espera un estupendo baño en el jacuzzi para acabar el día bien relajados 😀 Nos queda claro que nos esperan días de auténtico relax 🙂

09/10/16: último día en Chiang Mai descubriendo templos en la cueva y su mercado dominical…

Día 9: pasamos nuestro último día en Chiang Mai de relax, entre templos, masajes y paseos por sus calles convertidas en mercado…

Hoy es el último día completo en Chiang Mai y decidimos tomárnoslo con calma. Nos levantamos pasadas las 9h y como se nos ha pasado la hora del desayuno en el hotel, nos acercamos a un 7/11 a comprarnos algo. Lo tomamos en la habitación y a eso de las 10h salimos a buscar un tuk-tuk. Pactamos 300 baths por ida y vuelta al Wat Umong, a las afueras de la ciudad.

Tardamos casi media hora en llegar, y ya nos veis a nosotros en nuestro tuk-tuk entre decenas de coches por la especie de autovía de 3 carriles por sentido que hay para salir de Chiang Mai, ¡¡éstas cosas solo se ven en Asia!!

La entrada al templo es gratuita. El Wat Umong o templo de la cueva se encuentra situado a faldas del monte Doi Shutep en un entorno estupendo, rodeado de bosques y vegetación. Fue construido en el momento de esplendor del Reino Lana que tenía su capital en Chiang Mai alrededor del año 1297 por el famoso Rey Manglai y reúne todas las características de la cultura lana de la época con esas claras referencias a sus orígenes y raíces del norte de la india pues una de la parte más famosa del templo es su réplica del Pilar de Ashoka similar al existente en la antigua ciudad india de Vaishali y que encontramos en la entrada al templo.

Este es un lugar curioso en el que hay túneles excavados en la roca, repletos de budas y altares en cada esquina. Encontramos que están grabando una peli y no podemos recorrerlos por completo, debemos hacerlo a tramos, aún así la visita merece la pena. Los túneles fueron creados a finales del siglo 14 en un espacio abierto que quedada a la vera de la montaña de Chiang Mai, creando uno a uno los pasadizos que se cruzaban entre sí.

La historia cuenta que un monje lo creo por órdenes del rey Manglai y quería hacerlo un poco distinto a los demás, levantando estos túneles que representan lo compleja que es la vida y la mente humana. Tras fallecer su monje, el templo quedo abandonado hasta el año de 1940 en que los habitantes de la ciudad empezaron su restauración, manteniendo la parte principal tal y como estaba antaño, con plantas y musgo cubriendo sus paredes de ladrillo, lo que le da un aspecto mucho más auténtico.

Subimos a los jardines que hay sobre las cuevas por una gran escalinata de piedra custodiada por dragones.

Arriba encontramos una gran estupa de piedra rodeada por bonitos jardines con un gran estanque.

Vemos que junto a la gran estupa, hay otras capillas de menor tamaño a las que no entramos porque hay gente orando. Nos hace gracia encontrar aquí una estatua de los tres monos sabios (los monitos del Whatssap) y que tienen origen en el Santuario Toshogu de Nikko (Japón) y que visitamos en 2013.

Tras 45 minutos de visita, vamos al lugar dónde nos espera la tuk-tukera para volver a la ciudad. Le pedimos que nos deje en el hotel ya que vamos a visitar un pequeño templo budista que hay en frente, el Wat Dok Ueang.

En el interior del edificio central hay un gran buda dorado y en sus paredes hay pintadas escenas de la vida de alguno de los grandes reyes de Chiang Mai, pero no podemos saber mucho más ya que no hay información sobre el lugar. Encontramos también a unas mujeres preparando ofrendas para una ceremonia que harán más tarde.

Hoy hace un calor tremendo, 34ºC con sensación térmica de 38 y a éstas horas no se puede estar en la calle… así que decidimos volver al hotel e ir un rato a la piscina. En remojo se lleva mejor el calor…

A las 15h, vamos a buscar un sitio dónde comer. Nos decantamos por un restaurante de comida local dónde comemos un par de platos de arroz por 200 baths. Tras la comida, vamos a darnos un capricho y entramos a un local de masajes, yo me hago la pedicura más masaje de pies y mi marido, un masaje de pies y piernas por 500 baths todo.

Nos dejan ko, y aún falta un rato para que abran el mercado de los domingos, así que vamos a descansar un rato a la habitación. Antes pasamos por un 7/11 a comprar algo de picoteo, encontramos Kit Kat de te verde que ¡nos chifla!

Tras una siestecilla, sobre las 17,30h salimos hacia la puerta Tha Phae, una de las entradas principales de la ciudad amurallada y uno de los puntos de inicio del Sunday Market.

motos, tuk-tuk y songthaew… los medios de transporte de la ciudad 🙂

Recorremos buena parte del mercado, en él encuentras ropa, cosas para casa, tallas de madera, cuadros, comida, etc… vamos caminando hasta llegar a la plaza con el Monumento a los Tres Reyes. Nos damos una buena caminata entre cientos de puestos con productos de todo tipo y un gentío considerable. De tanto en tanto encontramos algún pequeño templo entre los puestos.

Alucinamos en un momento dado, cuando empieza a sonar un himno y todo el mundo se queda paralizado honrando a la música que suena…

Aquí podríamos haber cenado en alguno de los muchos puestos de comida, pero apenas pasan las 19h y no tenemos demasiada hambre… así que seguimos caminando hacia nuestro hotel. Paramos a cenar en un restaurante de comida occidental que vemos a pocos metros del alojamiento, necesitamos cambiar un poco de dieta… nos tomamos un par de chuletas con verduras y un refresco cada uno por 490 baths. Es carillo pero cenamos bien y podemos comer algo “normal” que tanto noodle, arroz y picantes empiezan a hacer mella…

Y ahora si, a eso de las 20h volvemos al hotel. Hacemos las mochilas y nos vamos a dormir pronto, mañana cambiamos de zona… iremos a ver si el paraíso existe como dicen 😛 Nuestro vuelo sale muy temprano y tocará madrugar de lo lindo.