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04/04/16: se acaban unos días geniales por París…

Día 4: volvemos a casa

Nos levantamos a las 8h. Cerramos las maletas. Hacemos el check-out y vamos hacia la parada del RER B Luxembourg. Antes paramos en un Brioche-Dorée a desayunar (2 cafés y 2 pastas, 8€).

Compramos los billetes en la máquina (10€ pp) y en unos 30 minutos llegamos al aeropuerto Charles de Gaulle. Aquí ocurre algo confuso y es que teóricamente el tren llega hasta la terminal 2 del aeropuerto, pero en la 1 nos hacen bajar del tren y cambiar a otro que hay en el andén 23 para llegar a la última parada de la línea. No sé si es algo habitual o se debe a una incidencia en el servicio…

Una vez en nuestra terminal, nos dirigimos directos a los controles de seguridad que pasamos sin problema. Para estar en estado de emergencia nivel V de alerta anti-terrorista no me parece que miren mucho más que en Barcelona… Pensaba que serían más estrictos.

Compramos un libro en francés para poder seguir practicando con el idioma y luego nos tomamos unos cafés mientras esperamos a que sean las 12,05h, hora del embarque.

Volamos con Air France y hoy también sale el vuelo con ¡1h de retraso! Además es un follón el embarque porque hacen Praga y Barcelona por la misma puerta por lo que os podéis imaginar el gentío que se forma… Una vez dentro, separan a la gente hacia su vuelo. Me parece un sistema bastante confuso la verdad… porque al entrar en el avión vuelven a comprobar todos los billetes para asegurarse que ningún despistado cambia de destino.

Aún tardamos bastante en despegar… con la broma salimos 1h y 40 minutos más tarde de lo previsto. Durante el vuelo nos dan un tentempié y llegamos a Barcelona a las 15.30h. Desde luego esperábamos que al ser una de las grandes compañías mirarían más la puntualidad, pero nos ha decepcionado bastante. Suerte que no tenemos más planes para hoy que descansar… pero como alguien tuviera vuelo de conexión le habrá tocado correr de lo lindo, si no lo ha perdido… Nosotros cogemos un taxi hasta casa y podemos decir aquello de ¡home, sweet home! 😉

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03/04/16: re-descubrimos los grandes monumentos de París

Día 3: bonito día en la ciudad del amor…

Hoy nos levantamos sin despertador a eso de las 8,45h. No tenemos plan cerrado para hoy por lo que pensamos en dormir un rato más que ¡se note que estamos de vacaciones!

Tras un sueñecito más, nos arreglamos y salimos a desayunar a la misma boulangerie de ayer. Tomamos una tarta de queso con un capuccino cada uno por 9€.

Con la tripa llena, decidimos empezar por un gran monumento, muchas veces olvidado en las visitas de París y que tenemos justo al lado del hotel: el Panteón. El edificio por fuera ya merece una visita…

Pagamos (8€ pp) y una vez dentro aún queda más claro que ésta debe ser una visita imprescindible. Construido entre 1764 y 1790, fue destinado a varios fines desde religiosos hasta políticos hasta que bajo la Tercera República y coincidiendo con el funeral de Víctor Hugo, el Panteón se convirtió en un edificio destinado a albergar los cuerpos de los hombres ilustres de Francia. El edificio es inmenso, con unos techos altísimos y unas bonitas columnatas. En el centro de la nave principal encontramos un enorme péndulo de Foucault.

Tras recorrer la nave principal, bajamos a la cripta dónde están enterrados los grandes de la historia del país como Voltaire, Braille, Rousseau, Monnet, Marie Curie, Braile, Dumas, Victor Hugo… Recorremos las grandes tumbas y algunos panteones familiares. Me hace especial ilusión visitar la tumba de Marie Curie, la primera mujer en descansar entre los grandes ilustres de Francia 🙂

Tras una buena visita, salimos en dirección a Nôtre-Dame. Construida entre 1163 y 1245 la Catedral de Nôtre-Dame es una de las catedrales góticas más antiguas del mundo. Queríamos haber subido a sus torres que fue lo que nos faltó en el 1r viaje pero hay más de 2 horas de espera para ello, así que nos conformamos con las vistas del majestuoso edificio.

Pasamos frente a la Sainte Chapelle, la iglesia construida por el rey Luix IX 1242 y 1248 para albergar las reliquias de la Pasión de Cristo, compuestas por la Corona de Espinas y un trozo de la Santa Cruz.

Y cruzamos el río Sena por el puente de Nôtre-Dame para recordar las bonitas vistas sobre la Conciergerie que hay desde aquí. Construida como residencia real y sede del poder de la monarquía francesa en 1392, y reconvertida en una de las prisiones más duras del medievo francés.

Cogemos el metro para ir a otro de los lugares que no pudimos visitar en el 1r viaje, el Cementerio de Père Lachaise. Se trata del cementerio más grande de París y de uno de los más conocidos del mundo. Está situado en el número 16 de la Rue du Repos (calle del reposo), no le va mal el nombre de la calle…

Es un cementerio curioso, en el sentido que no sólo hay cristianos enterrados aquí, si no que también judíos, musulmanes, chinos… Y entre los seres que descansan aquí hay algunas personalidades importantes. Los más reconocidos son los músicos Jim Morrison y Edith Piaf, o el arquitecto Lesseps el cuál nos hace gracia porque durante mucho tiempo vivimos muy cerca de la plaza que lleva su nombre en Barcelona 🙂

A nosotros la que nos llama la atención visitar es la tumba de Jim Morrison y vamos “callejeando” hasta dar con ella. Se nota que vienen muchos fans a visitar su tumba porqué hay un montón de “ofrendas” en ella.

Tras algo más de 1h recorriendo el lugar, salimos a buscar el metro y vamos hasta la Défense, el moderno barrio financiero. También nos faltó visitar su Grande Arche (o Arco de la Defensa) en el 1r viaje, la pena es que han cerrado el mirador que había en lo más alto del arco…

Paseamos un poco por sus calles bordeadas por altos edificios modernistas, centros comerciales y gentes de negocios yendo de aquí para allá.

Son las 14h y aprieta el hambre. Echamos un vistazo a los restaurantes que hay por la zona pero nos parecen carillos para lo que ofrecen, así que decidimos cumplir con la tradición de “Mcdonnals por el mundo” y nos tomamos un par de menús (14€).

Hacemos un poco de sobremesa mientras pensamos a dónde dirigirnos después… Y pensamos que no nos podemos ir de París sin ver a su top 1 de nuevo, así que cogemos de nuevo el metro y bajamos en Trocadéro. Si, vas bien… ¡Volvemos a visitar la Tour Eiffel! Ese mastodonte de hierro de 324 metros construida para la Exposición Universal de 1889. ¿Sabíais que originalmente el Sr Eiffel quería construir su torre en Barcelona? Pero por lo visto el diseño no emocionó a los mandantes del momento y se fue a probar suerte a París…

Se nota que es domingo y que hoy hace bueno porqué hay muchísima gente en los parques. Vamos bajando desde Trocadéero hacia la Torre y a sus pies alzamos la vista arriba.

Aunque no subimos porque ya lo hicimos en el 1r viaje, nos quedamos un buen rato admirándola de cerca de nuevo 😀 Vemos unos imanes muy chulos en un puesto a los pies de la torre y nos hacemos con uno, ¡ya tenemos el imán para la colección! que nos faltaba 😛

Luego seguimos caminando hacia el parque Champ de Mars. Este inmenso parque a los pies de la torre en la que hay muchísima gente aprovechando el domingo en familia y entre amigos. Hace buen día, luce el sol -cosa rara- y los parisinos lo aprovechan al máximo 🙂

De allí seguimos hasta el Hôtel National des Invalides, que vemos desde otra perspectiva ya que la primera vez lo vimos desde la parte que da hacia el río. Mandado construir por el Rey Luis XIV entre 1671 y 1676 como hospital-hospicio para los grandes inválidos, combatientes heridos o mutilados en guerra. Actualmente además alberga el Ministerio de la Defensa, el Museo de la Armada, el museo de la Orden de la Liberación y dos iglesias: la Iglesia del Dôme con la tumba de Napoléon I y la Iglesia Saint-Louis des Invalides.

Estamos agotados de tanta caminata y tampoco nos apetece entrar al monumento, así que vamos a buscar el metro y nos volvemos al hotel. De camino entramos en un badulaque a comprarnos un poco de picoteo para merendar. No podemos resistirnos a los encantos de una siesta…

A las 21h salimos a cenar. Nos decantamos por un bistro que hay cerca. Cenamos una hamburguesa y una omelette con unas copas de vino y un helado de caramelo de postre por 40€.

Esta noche no hace demasiado frío aunque chispea un poco, aprovechamos que es nuestra última noche en la ciudad para salir a dar una vuelta por los alrededores del hotel. Debo decir que la ciudad mejora iluminada en la noche 🙂 Subimos hacia el Sena cruzando por la Ille de la Cité, pasando frente al Palacio de Justicia y llegamos hasta la Place du Châtelet, desde dónde vemos la Conciergerie, el Teatro y el Pont Neuf. Desde allí también se asoma entre los edificios la Tour Eiffel.

Théâtre de la Ville

la gran Nôtre-Dame

Bordeamos la isla y bajamos pasando junto a Nôtre-Dame. Nos desviamos un poco ya que para mi, la mejor vista de la Catedral está desde atrás y no me la quiero perder iluminada en la noche.

Vamos bajando por el barrio Latino hasta el Panteón y de allí ya vamos al hotel que queda a unos 3 minutos a pie.

Al llegar al hotel nos relajamos con una buena ducha tras la caminata del día, cerramos las maletas que mañana ya dejamos la ciudad, y ¡a dormir! Hoy ha sido un bonito día 🙂

02/04/16: visitamos el inmenso Châteaux de Versailles y el Centre Pompidou

Día 2: día de caminata sin pausa y de visitar lugares que quedaron en el tintero…

Esta noche ha sido genial, ¡nada de tos! Que viva la droga que me dio el farmacéutico 😛 Nos levantamos a las 8,30h y tras arreglarnos y taparnos un poco porque todavía hace frío en París, salimos a desayunar.

Hoy vamos a una pastelería que hay cerca del hotel dónde tomamos un menú de 4,5€ pp que incluye café con leche, zumo y dos croissants que ¡están de vicio!

Cogemos el RER en la estación de Luxembourg hacia Châtelet y allí hacemos transbordo hacia la línea C con dirección a Châteaux de Versailles – Rive Gauche (aprox 4€ pp). En unos 35 minutos llegamos al primer destino del día y que quedó en el tintero la primera vez que visitamos la ciudad, vamos a visitar el Palacio de Versalles 🙂

Caminamos unos 5 minutos desde la parada del RER siguiendo a toda la troupe que se dirige hacia allá, menuda rasca hace hoy… El cielo está bien encapotado, esperemos que no llueva…

¡desde aquí ya se ve inmenso!

Compramos la entrada por internet hace unos días (25€ pp todo), así que podemos entrar directamente por la zona A sin hacer colas. A pesar de que recomiendan visitar el palacio a partir de las 12h para poder disfrutarlo con menos gente, hace bastante frío, por lo que decidimos empezar por aquí y esperar que al salir hacia los jardines haya subido un poco la temperatura.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco hace más de 30 años, el Châteaux de Versailles constituye una parte importante de la historia de Francia, sede oficial del poder francés hasta 1789. Construido originalmente como pabellón de caza por el Rey Luis XIII, en 1682 su hijo Luis XIV los transformó y renovó con gusto creando el Palacio que es hoy, e instaló la Corte y el Gobierno de Francia. Desde entonces y hasta la llegada de la Revolución Francesa, distintos monarcas se fueron sucediendo en el trono y embelleciendo su palacio hasta crear la joya que es hoy.

Se pueden visitar la mayoría de las estancias, las más famosas la capilla y los grandes aposentos del Rey y la Reina. Pero sin duda hay una sala realmente importante aquí y es la Sala de los Espejos, una impresionante galería de 73 metros de longitud que posee 375 espejos, y lugar en el que en 1919 se pondría fin a la Primera Guerra Mundial con la firma del tratado de Versalles.

Capilla

una de las estancias de las infantas

Es un poco rollo hacer la visita con tantísima gente porque tienes que hacer cola para poder ver cada sala, pero aún así el Palacio es realmente bonito y nos gusta poder visitarlo. Si me tengo que quedar con una estancia, es la Sala de los Espejos sin duda. ¡Es impresionante!

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A eso de las 12h salimos hacia los jardines. Ya desde la explanada del Palacio nos queda claro que se trata de una basta extensión. Nada más que unas 800 hectáreas ¬¬’

Las obras para su creación se iniciaron en 1661, aunque costó 40 años poder finalizarlas y es que el terreno estaba ocupado por bosques y pantanos por lo que se necesitó del trabajo de miles de hombres para transportar tierras, crear los distintos parterres y jardines que hay, y plantar las variedades de árboles de todo tipo que encuentras en los jardines del Palacio.

al fondo, el Gran Canal

Visitamos los parterres y los bosquetes de la derecha del Palacio hasta llegar al inicio del Gran Canal. Muy cerca de aquí encontramos una pequeña cafetería y nos compramos un par de cafés para entrar en calor (4€) porque hace bastante frío a pesar de ser mediodía y además empieza a chispear…

Tras otra buena caminata, llegamos al Pequeño Trianon. Madame de Pompadour, que quería “distraer al rey”, fue la instigadora de este pequeño palacio edificado por Ange-Jacques Gabriel entre 1763 y 1768. Para complacer a la marquesa, siempre a la vanguardia de la moda, el arquitecto del rey rompió con la estética de la época y lo construyó con forma cúbica y líneas puras, al más puro estilo griego que empezaba a despuntar entonces. Hacemos una pequeña visita a las salas más importantes del “pequeño” Palacio.

Decidimos no visitar los el resto de Palacios de Trianon a pesar de tenerlos incluidos en la entrada, estamos un poco saturados a estas alturas 😛 Así que nos vamos derechos a la Dominio de la Reina María Antonieta. Se trata de una aldea al estilo inglés la mar de bonita dónde la esposa de Luis XVI, María Antonieta, poco amante de las grandes pomposidades disfrutaba de una vida sencilla y campestre. La verdad es que debía estar bien tranquila la Reina en esta zona del Palacio 🙂

La casa principal está en obras de restauración por lo que no se puede apreciar… pero si disfrutamos del resto de edificaciones que hay aquí.

En condiciones normales, hay varias entradas al parque y los distintos puntos de interés, pero hace pocos días hubo un nuevo atentado terrorista en la ciudad y está activado el Estado de Emergencia anti-terrorista en nivel V, por lo que tan solo hay un acceso de entrada y salida del recinto…, así que nos toca volver hacia el Palacio. La verdad es que estamos cansadísimos, hemos andado ya varios kilómetros hoy y no tenemos ganas de caminar los 2-3 km de distancia que hay de aquí al Palacio, así que pagamos 4€ c/u y subimos al trenecillo que une los distintos puntos (si haces i/v son 7€). Se puede subir y bajar tantas veces como quieras.

Decidimos bajarnos junto al Gran Canal para echar alguna foto ya que antes no lo hicimos porqué había un pelotón de turistas aquí…

se pierde la vista…

Cuando acabamos, faltan todavía 20 minutos para poder coger el siguiente tren, así que decidimos ir a comer a un restaurante que hay frente a la parada ya que son más de las 14h y hace horas que desayunamos. Tomamos un fish & chips y un bistec por 29€, aunque no mata demasiado, nos saca del apuro.

Salimos del restaurante cuando justo llega un trenecillo y allá que vamos sin pensarlo para que nos acerque al Palacio. Una vez en el edificio principal, caminamos hasta la salida y de vuelta a la estación del RER. Compramos el billete de vuelta (7€ los dos) y en unos 35 minutos estamos en París de nuevo.

Son las 16h y aprovechando que el tren para en Châtelet-Les Halles, decidimos ir a ver esta tarde el Museo Nacional de Arte Moderno, más conocido como Centre Georges Pompidou.

Tenemos que hacer un poco de cola para acceder porque hay controles de seguridad anti-terrorista aquí también, pero una vez pasado, compramos las entradas en las máquinas (14€ pp) y accedemos a la gran galería de arte que es el Pompidou.

Mi marido es muy fan de Jackson Pollock, así que le localizo sus cuadros en la app del museo y allá que vamos ¡sin dudarlo!

El museo es enorme y cuenta con muchísimas salas de exposición, echamos un vistazo a las obras más relevantes que acoge. A eso de las 18,30h y agotados tras todo el día de pie y caminando, decidimos darnos un capricho. Nos tomamos un capuccino y un pastel de zanahoria buenísimo en la cafetería del museo (12€).

Luego salimos a la calle, está chispeando de nuevo pero aún así decidimos ir hasta el hotel dando un paseo y disfrutando de poder volver a recorrer estas calles tan entrañables del centro de París. Entramos en algunas tiendas a chafardear, y vamos reconociendo calles y lugares visitados durante el 1r viaje.

A eso de las 20h llegamos al hotel. Subimos a descansar un poco y a las 21,15h bajamos a cenar. Ahora llueve un poco más y hace bastante más frío, así que nos decantamos por un restaurante chino que tiene buena pinta y que está justo la lado del hotel. Cenamos la mar de bien, unos platos que nos recuerdan a los que comimos en Hong Kong por 34€. Tras la cena, regresamos al hotel. Toca ducha y un merecido descanso tras todo el día de pateo.

01/04/16: la magia de Disney y mi amiga nos esperan :)

Día 1: volvemos a ser niños por un día en Disneyland Paris

Vaya nochecita de tos he pasado… Apenas hemos podido dormir, ¡uff! Debí coger frío en el avión y me levanto con una buena galinpandria… Aún así hoy nos espera un día muy guay y es que nos vamos a … ¡¡Disneyland Paris!!

Nos levantamos a las 7,15h y tras arreglarnos salimos a desayunar. Vamos a una cafetería entre el hotel y la parada del RER Luxembourg que tenemos al lado. Tomamos un par de capuccino y unos muffin buenísimos por 12€.

Bajamos a la estación del RER y compramos los billetes hasta Disney. (7,5€ pp). Debemos hacer transbordo en la parada de Châtelet, hacia la línea A, una vez allí son unos 45 minutos del centro de la ciudad al parque. Se nos pasa el trayecto bastante deprisa, vamos animados viendo las caritas de los niños que suben al tren disfrazados de sus personajes de Disney favoritos y con esa ilusión en la mirada 🙂 Yo debo estar igual, después de muchos meses me voy a rencontrar con mi mejor amiga que vive aquí y trabaja en el parque desde hace unos años.

Al llegar a la estación de Disney, ella ya nos espera con los brazos abiertos 😀 Tras unos achuchones de bienvenida nos da la buena noticia que ¡entraremos gratis a los dos parques! ¡Esto si es una suerte porque la visita a los dos parques son 90€ por persona! Empezamos la jornada por el parque Walt Disney Studios y tras dar una vuelta, Sandra nos recomienda subir a la atracción Studio Tram Tour que muestra algunos de los efectos especiales que utilizan para sus pelis de acción. Es la mar de curiosa, os la recomiendo 😉

Al bajar de la atracción caminamos hasta el parque Disneyland. Hace un frío tremendo pero el lugar merece una visita 🙂 Decidimos empezar por la atracción que más nos llama, la Space Mountain (15 minutos de espera). Aunque no se puede comparar con las grandes montañas rusas de Port Aventura a las que estamos acostumbrados, es de lo más curioso el hecho de ir a oscuras mientras la vagoneta avanza.

Pasamos por las calles principales de Main Street y vemos su gran castillo en el centro. Una curiosidad, ¿sabíais que es el único castillo de Disney que no es blanco? Si os fijáis es de color rosa y esto es para que destaque en el cielo gris de París. Y es que la lluvia y el mal tiempo en París es bastante más habitual de lo que se sabe… Siempre digo que es el secreto mejor guardado de los parisinos 🙂

Después seguimos recorriendo el parque hasta llegar a la zona de Adventureland, dónde subimos a la “montaña rusa” de Indiana Jones (30 minutos de espera), y la pongo entre comillas porque es para niños, y si te van las atracciones de alto voltaje como a nosotros pues te parecerá una parida de atracción 😛

Intentamos entrar a hacernos una foto con Mickey pero hay 1h de cola…  lo siento, no soy tan fan suya 😛 Después del “fiasco” de la última atracción, decidimos dedicar el tiempo a pasear por el parque más que a subir a atracciones, primero porque hace frío para estarse quieto haciendo cola. Segundo, porque son atracciones para ir con niños y sin ellos das el cante en la mayoría 😀 Pero disfrutamos de la ambientación del parque y de sus decorados, están muy logrados, y sobretodo de la compañía de nuestra amiga a quién hace varios meses que no veíamos.

Se nos hace mediodía y decidimos ir a comer a una cantina mexicana, 3 menús nos cuestan 32€ con el descuento para trabajadores, ¡un lujo! Pasamos un buen rato de sobremesa charlando y poniéndonos al día.

De allí nos vamos de nuevo a Walt Disney Studios, dónde subimos al Hollywood Tower (45 minutos de espera). Esta atracción nos gusta muchísimo y si no fuera por la cola que hay, repetiríamos sin duda. Es una atracción de caída libre, pero en lugar de ser como las típicas que te sueltan y ya, esta va subiendo y bajando de forma totalmente inesperada, además está súper bien ambientada como si fuera un antiguo hotel en ruinas con sus fantasmas y demás seres, así que nunca sabes cuál va a ser el siguiente paso. Totalmente recomendable 😉

Entramos en algunas tiendas y con su descuento me compro un pañuelo para el cuello que agradezco un montón porque hace frío a pesar de estar en abril y mi trancazo va en aumento por momentos… y un peluche del Rey León para mi colección de peluches viajeros 🙂

Volvemos al parque principal y vamos a hacer un café mientras esperamos a que sean las 17.30h para ver la cabalgata con los personajes Disney que hacen en Main Street a diario.

no me canso de mirar el castillo 🙂

La cabalgata es muy entretenida, en ella están los clásicos de Disney como Blancanieves o la Cenicienta, algunos de “edad media” como el Rey León, y también personajes más nuevos como Olaf. La canción es súper pegadiza, y aviso que acabarás cantándola tú también 😀 Lo mejor del momento, es ver las caritas de los más peques disfrutando mientras saludan a sus personajes al pasar, me acuerdo un montón de mi sobrino y me encantaría haberlo traído (modo amor de tía ON) 🙂

la carroza del Rey León es la que más me gusta y me traslada a mi infancia 🙂

Tras ver todas las carrozas, subimos a la atracción de Piratas del Caribe en la que no hay nada de cola. Y resulta ser ¡de lo más divertida!

Luego caminamos hasta Frontierland y entramos a la Phantom Manor, la casa del terror.  No es que dé demasiado miedo pero está muy bien ambientada y eso hace que mole un montón. También la recomiendo 😉

Damos una vuelta por las áreas que aún no hemos recorrido para ver la ambientación de todas, está muy currado todo. Nos hacemos algunas fotos divertidas como por ejemplo frotando la lámpara del genio de Aladdin 🙂

A las 19,30h empieza a oscurecer y a hacer más frío, mi tos va a más y el cansancio hace mella. Así que con mucho pesar, nos despedimos de Sandra hasta su próxima visita y vamos a buscar el tren (7,5€ pp hasta París). Antes echamos un último vistazo a Mickey y su castillo 🙂

Hoy ha sido un día muy chulo y seguro que siempre lo recordaré 😀

Al salir del RER, veo una farmacia y vamos a comprar medicinas para la tos o esta noche tampoco dormiremos… El farmacéutico muy amable me da un jarabe y unos caramelos. En estos momentos agradezco enormemente hablar francés para poderme entender con él.

Vamos a cenar a un italiano que hay cerca del hotel. Lo bueno de estar alojados junto a la universidad más importante del país es que en los alrededores encontramos un montón de restaurantes y muchísimo ambiente. Tomamos unas pizzas riquísimas con una cerveza por 44€.

Tras la cena, volvemos al hotel. Ducha, charla con la familia y antes de ir a dormir me tomo un chupito del jarabe que me han recomendado en la farmacia cruzando los dedos para que esta noche podamos dormir…

31/03/16: con bastantes dificultades volvemos a París 8 años después :)

Hace ya un tiempo que este viaje está el tintero, compartí con vosotros los preparativos justo antes de partir, y hoy comienzo el diario de ruta con todo los momentos. Recordad que era nuestra segunda visita a la ciudad del amor, así que muchos de los imprescindibles no estarán en este viaje ya que los visitamos en 2008 -os lo explicaré también- 🙂

El 1r susto lo tenemos a 3 días de nuestro viaje, cuando nos escriben desde Airbnb diciendo que han cancelado la reserva del apartamento que teníamos hecha ¡OMG! Por suerte encontramos una oferta en Booking y reservamos un hotel de 2* en el barrio latino, justo al lado de la Universidad de la Sorbonne por 333€ las 4 noches.

Día 0: en medio de una huelga general en Francia se nos ocurre ir a su capital…

Hoy hemos trabajado, pero conseguimos salir un poco antes y como dejamos las maletas hechas ayer, salimos directos hacia el aeropuerto del Prat dónde llegamos sobre las 17,30h. Pasamos el control de seguridad sin incidencias y vamos a tomar un café.

Malas noticias para nosotros, esta misma semana han convocado huelga general en Francia para hoy y ya veremos si conseguimos llegar al país vecino… este viaje empieza un poco accidentado, ¡esperemos que mejore! Por suerte volamos con Air France y ante cualquier imprevisto al no ser una low cost nos dicen que se harían cargo de la cancelación/retraso. Nos dicen que está previsto que podamos embarcar a las 21h, así que decidimos cenar ya por lo que pueda pasar. Nos zampamos un par de hamburguesas en el McDonald’s de la terminal 1 y esperamos cruzando los dedos, las piernas y todo lo que podemos para que salgamos como está previsto…

Por suerte, ¡conseguimos salir a las 21h como nos dijeron! Durante el vuelo nos dan un tentempié que nos guardamos para más tarde porque después de la hamburguesa no tenemos demasiado apetito ahora. El avión va bastante vacío y podemos ir los 2 en una fila de tres, así que vamos bien anchos y aprovechamos para dar una cabezada ya que llegaremos tarde y hoy hemos madrugado.

Llegamos a las 22,30h al aeropuerto Charles de Gaulle en París. Intentamos coger un tren que nos lleve al centro pero no hay servicio de transporte público por la huelga, ni servicios mínimos… Así que no queda más remedio que coger un taxi. Tienen una tarifa plana de 55€ del aeropuerto al centro, con maletas y plus nocturno incluidos. Es algo caro pero no tenemos otra opción, aún dando gracias de que hay taxis.

Tardamos casi 45 minutos en llegar, hay bastante tráfico a pesar de la hora que es… vaya que nos dan casi las 24h cuando llegamos al hotel Cluny Sorbonne. Hacemos el check-in, y tras avisar a la familia, nos damos ducha y a dormir que mañana toca madrugar… y tras varios meses, volver a reencontrarme con mi mejor amiga 🙂

CURRICULUM VIAJERO

Mi currículo viajero no es muy extenso aún… pero espero ir añadiendo destinos visitados a la lista.

Como comenté, no me dedico profesionalmente a viajar, si no que es mi gran pasión. Y no me gusta viajar por tachar lugares del mapa si no que siempre he sentido curiosidad por conocer lugares, su historia, su gastronomía, su cultura… vaya a crecer viajando, porque aunque a algunos les parezca una chorrada, viajando se aprende y mucho. Uno aprende a moverse, a ser autónomo, a relacionarse, a salir de apuros, a disfrutar, a sentir, a conocer, a uno mismo, al que te acompaña… a vivir.

Excepto el viaje a Egipto, todos mis viajes son por libre. Es por ello que necesitan tiempo de preparación y mucha documentación. Viajar por libre puede ser arriesgado en el sentido que debes espabilarte para visitar los lugares, moverte y encontrar un buen alojamiento, pero te da la libertad de crear tus propias rutas, de buscar aquello que te interesa, salir de lo habitual y te permite perderte en cualquier momento, dedicarle el tiempo que quieras a cada visita y modificar la ruta in situ en función de lo que más te apetezca en cada momento.

Muchos creen que viajar es caro. Yo aseguro que por libre se ahorra mucho y que cuanto más viajas, más trucos aprendes para ahorrar 😉 Puedes viajar a muchos sitios con presupuestos ajustados, pero necesitarás tiempo para prepararlo…

A día de hoy, la vista global en Google Maps de mis viajes es ésta:

Muchas veces nos empeñamos en irnos a la otra punta del mundo y olvidamos que a pocos kilómetros de casa podemos encontrar lugares maravillosos. El mapa de mis viajes por España es éste. Debo decir que no están incluidos en él los lugares visitados en Catalunya, mi tierra, tendré que ponerme a ello…

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Europa esconde grandes ciudades y bonitos rincones, nos acerca a la historia más reciente y nos enseña mucho de nuestro día a día. Conocemos varias capitales del “viejo continente” y esperamos poder seguir recorriéndolo… hasta la fecha, hemos estado en Francia, Suiza, Bélgica, Italia, Vaticano, Reino Unido, República Checa, Portugal, Alemania, Andorra, Hungría y Holanda.

Mi primer gran viaje fue en 2005. Viaje de final de estudios, 11 compañeras nos aventuramos durante una semana a conocer el antiguo Egipto. Fue un viaje que costó mucho decidirse por el destino y cuando lo hicimos, estábamos como locas porque llegara la fecha de partir… fue un viaje inolvidable y que algún día repetiré con mi marido. Aunque se puede hacer por libre, preferimos pagar un poco más y hacerlo organizado por agencia, aunque disfrutamos de dos días por libre en El Cairo y alrededores. Os hablaré de él…

egipto copia

Asia es un continente muy rico a mi parecer. En 2014 nos aventuramos por el sureste asiático por primera vez, pasamos 25 días en Indonesia. Un país de contrastes. Naturaleza en estado puro, playas, fauna, flora, volcanes y, cultura… conviven budismo, islam, hinduismo y cristianismo así que imaginad la riqueza de su cultura y sus templos. Fue el viaje más largo que hemos hecho, 27 días en total recorriendo algunas de sus islas para conocer los grandes templos y volcanes de Java, ver orangutanes en su hábitat en Borneo y a los dragones de Komodo en Flores, y disfrutar de los templos hinduístas y las playas de Bali. Os cuento nuestro día a día en destino aquí.

fuente Google Maps

En 2015 volvimos a Asia… y es que los que me conocéis ya sabéis que Asia me tira y mucho 🙂 Esta vez, primera incursión en territorio chino aunque con ciertas peculiaridades. Disfrutamos de 6 noches/7 días en Hong Kong y de nuevo por libre. Viaje organizado en menos de 15 días… si, si lees bien. Fue un destino al que le teníamos ganas desde hacía tiempo y que no nos defraudó. Rascacielos, luces de neón a un lado de la calle y mercadillos con puro regateo al otro. Ese contraste entre moderno y tradicional que me recordó en ciertos aspectos a Japón, pero que a la vez también me recordaba en ciertos aspectos a Indonesia… creo que si es tu primer viaje a Asia, Hong Kong puede ser una muy buena opción 😉 Aquí tenéis el diario con todo tipo de detalles 🙂

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Entre Indonesia en 2014 y Hong Kong en 2015, nos picó el gusanillo del sudeste asiático… así que en 2016 hicimos nuestro primer viaje con mochila poniendo rumbo a Tailandia. Disfrutamos de 15 días completos para descubrir rincones alucinantes del país. Bangkok, la gran urbe del sudeste, es un auténtico caos. Cuenta con algunos lugares realmente bonitos, pero en esencia son tuk-tuk, puestos callejeros y mercados dónde regatear 🙂 Ayutthaya, la antigua capital del país conserva algunos de los grandes templos, otros quedaron en ruinas en la guerra con Birmania, pero aún así merece una visita. Chiang Mai esconde rincones alcinantes como el Doi Suthep y vivimos una de esas experiencias que quedarán en nuestra mente para siempre: pasar un día ayudando a cuidar elefantes. Pero si algo tiene Tailandia que no olvidaré jamás, son sus fabulosas playas de arena blanca y aguas cálidas y transparentes, el paraíso está en las islas del mar de Andamán. ¡Aquí tenéis el diario de viaje con mucha info!

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Y en 2017 conseguimos al fin cumplir el deseo de visitar el “gigante asiático”, pasamos 22 días recorriendo un trocito de China. Tras hacer todo el papeleo para el visado en el Consulado de China en Barcelona, entramos al país por Beijing dónde pasamos 5 días, haciendo excursión de un día a Muntianyu para recorrer unos kilómetros de la Gran Muralla China. Cogimos un tren de alta velocidad hacia la mística ciudad amurallada de Pingyao dónde tuvimos la sensación de estar en la edad media china. Siguiente punto en la ruta fue Xi’an con sus Guerreros de Terracota y su ciudad amurallada. Tras dos noches en la ciudad volamos a la verde Chengdu, rodeada de bosques de bambú dónde pudimos disfrutar de la visita a una reserva de osos panda y al gran Buda de Leshan. De allí, nuevo vuelo interno hasta Guilin, “pequeña” ciudad entre paisajes kársticos formados por el río Li, con su crucero hasta Yangshuo dónde dormimos en un retiro junto al río. Toda una experiencia. Y acabamos nuestros días por China en la cosmopolita Shanghai rodeados de 3000 millones de chinos celebrando su fiesta nacional y sus vacaciones… Un viaje intenso por la complejidad de éste y la gran barrera idiomática pero muy enriquecedor y que nos ha hecho crecer mucho como viajeros y como personas. Cuando acabe de digerirlo, os hablaré de él… mientras, os dejo los preparativos para aquellos que queráis visitarlo.

Pero si algo tiene Asia es mi país favorito: Japón. Su cultura, su gastronomía, su gente, su naturaleza, sus ciudades, sus templos, sus parques, su religión… todo en Japón me apasiona. Creo que si existe un país superior en este planeta, sin duda es Japón. He estado dos veces allí, y volvería con los ojos cerrados cada año. Kyoto, es mi ciudad favorita en el mundo; encontrar un templo o un parque en cada esquina es maravilloso. Tokyo, es para mi la GRAN capital, lo tiene todo: ocio, transporte, facilidades, tiendas, templos, tradición, modernidad… Pero Japón no es solo sus dos capitales, si no un sinfín de ciudades, pueblos y lugares que esconden verdaderas maravillas. Tenéis el relato diario de los dos viajes (2011 y 2013) y un montón de trucos para preparar un viaje por libre al país del sol naciente.

fuente Google Maps

Pero también hemos estado en los ¡USA! 🙂 Creo que todo aquél que se considere viajero, debe poner los pies alguna vez en su vida en la big city, es todo un imprescindible y no podía faltar en nuestra lista de lugares visitados. Así que en septiembre de 2015, volamos al otro lado del Atlántico para conocer  la “capital” de Estados Unidos y casi que del mundo (por lo archiconocida que es)… ¡New York! Pasamos 6 días/5 noches en la ciudad y pudimos disfrutar de todos sus barrios, pero sobretodo el gran Manhattan. Esa sensación de dejà vu continua que tienes caminando por sus calles es alucinante. Reconocer escenarios de pelis y series, emociona. Y subir a sus grandes miradores -a los tres- fue toda una experiencia. También fue un viaje que organizamos de forma bastante exprés, en apenas 20 días montamos nuestro viaje por libre… es lo que tiene coger el pasaporte a menudo, ¡que cada vez necesitas menos tiempo para comprar billetes, reservar hotel y salir pitando!

nyc

Espero poder hablaros de todos ellos, con todo detalle, y que la lista ¡nunca deje de crecer!

¿Me acompañas a recorrer mundo y a crecer viajando?

Ruta dulce por Barcelona

No solo nos gusta descubrir lugares lejanos, sino que también aquello que nos rodea, es por esto que de vez en cuando nos apuntamos a rutas por Barcelona, para ir descubriendo los rincones que esconde la ciudad. La ruta de hoy, es una ruta dulce ya que conoceremos aquellas pastelerías y hornos más antiguos o con más encanto del barrio de Ciutat Vella.

El punto de partida es el Café Zurich, en Plaça Catalunya. Éste es uno de los cafés más antiguos de la ciudad y mantiene ese aire de finales del siglo XIX.

Caminamos hasta C/Xuclà 23 dónde se encuentra el Forn Boix. Aunque data de 1920, hace poco lo han reformado dándole un aire hipster. Hacen productos artesanos y dicen que sirven desayunos al Parlament de la Generalitat cuando lo requieren. Aquí tenéis su web.

Justo a su lado, se encuentra un local especializado en cafés y tés de todo el mundo a granel, La Puertorriqueña. Sin duda, vendremos a ver si tiene el café Koppi Luwak de Indonesia que tanto nos gustó.

Seguimos avanzando por C/Xuclà hasta el número 4 dónde se encuentra la Granja Viader. Su historia se remonta a 1870 cuando la dueña del establecimiento, la Sra Rafaela Coma, abrió una lechera –con su granja detrás-. En 1895 empieza a trabajar en la lechera un joven llamado Marc Viader, original de Cardedeu. El joven, aunque no tenía estudios, tenía la mente inquieta y poco a poco fue haciendo innovaciones para que el negocio creciera. Pensó que era más higiénico tener a las vacas en granjas a las afueras de la ciudad y traer los productos hasta aquí para venderlos. Con el paso del tiempo, aprendió técnicas de pasteurización y la fórmula para crear el Cacaolat®, y fue en 1925 cuando Marc fundó Letona S.A como una central receptora de leche procedente de toda Catalunya para su tratamiento y distribución. Actualmente, es la única Granja de toda la ciudad en la que no solo ofrecen desayunos y meriendas con productos derivados de la leche (cafés, chocolates, etc.) sino que también puedes comprar productos lácteos y embutidos en el mismo local. Comparto su web por si queréis descubrir más.

Tras la visita, seguimos hacia el otro lado de las Ramblas y nos dirigimos a C/Petríxol 11, dónde se encuentra la Granja La Pallaresa, que aunque no es tan antigua como la Viader, conserva su establecimiento de origen de 1927. La calle entera huele a chocolate que hace salivar 😛 y es que realmente, si quieres tomar una buena taza de chocolate con churros, éste es el lugar, palabrita de una que los ha catado 😀 En esta calle encontraréis otras granjas chocolateras aunque no tiene tanta historia como La Pallaresa.

Seguimos avanzando hasta C/Portaferrissa, dónde se encuentra un local algo peculiar llamado Caelum. Y digo peculiar porque es un establecimiento dónde venden productos artesanos producidos por religiosos/as de toda España. De aquí, recomiendan probar los marron glacé, aunque los dulces que tienen en el escaparate tienen una pinta tremenda 😛 Os dejo su web.

Cruzamos la Plaça St Jaume y seguimos por C/Llibreteria 8, dónde encontramos uno de los hornos más antiguos de la ciudad: el Forn St Jordi, fundado en 1798. Éste lugar es famoso por sus panes y cruasanes artesanos, así como por sus rosquillas conocidas como rosquillas de St Jordi. Por lo visto, tenían tanto renombre, que los propietarios del horno pidieron permiso para salir a la Plaça St Jaume a venderlas durante la diada de St Jordi y desde entonces, hace más de 60 años, salen cada año a ofrecer su producto estrella. Con el tiempo, los vecinos pedían que se vendieran también otros dulces, pero la normativa existente en aquel entonces, no permitían vender pasteles en los hornos, así que abrieron otro local a pocos pasos, hoy conocida como pastelería Sta Clara. Comparto su web dónde tenéis más información sobre su historia.

Bajamos la calle hacia Via Laietana, dónde en la Plaça de l’Àngel 12, se encuentra otra de las pastelerías más antiguas del barrio de Ciutat Vella, La Colmena. Se desconoce el año de fundación pero si se sabe que su nombre original era el de Ca l’Abella, aunque adquirió su nombre actual en 1872 al comprar el negocio la familia Costa. Además de producir artesanalmente y vender todo tipo de dulces y pasteles, son famosos por sus caramelos totalmente artesanales. Son algo más de las 11h y empieza a apretar el hambre, así que entramos a comprarnos un cruasán y nos llevamos un paquete de 200g de caramelos surtidos con sabores de lo más curioso como pino, hinojo, romero, granada, grosella, malvavisco, vainilla, miel, limón, etc. Realmente, ¡están deliciosos! Aquí tenéis su web, permiten comprar algunos productos online.

Cruzamos la Via Laietana hacia el barrio de La Ribera, y en C/Princesa 22 encontramos otra de las pastelerías más antiguas de la ciudad, data de 1852, y es una de las muy pocas que conservan su horno de leña y ofrecen productos cocinados en él, la Pastisseria Brunells. Éste lugar es conocido, además, por ser el único dónde podemos encontrar cruasanes hechos con manteca de cerdo como se preparaban antiguamente. Entramos a comprar alguno porque nos hace gracia probarlos, pero se les han agotado, así que nos quedamos con las ganas, pero volveremos 🙂 Cuenta con una cafetería en el local de al lado, dónde degustar sus productos con un café o un chocolate. Desde la calle trasera, se puede ver el antiguo horno. Os dejo también su web.

Avanzamos hacia el Born y nos encontramos en C/Flassaders 44, una pastelería de lo más cosmopolita, la Hofmann, que forma parte de la famosa escuela de hostelería fundada en 1983 por Mey Hofmann. Por su escuela han pasado grandes chefs y es la única escuela de hostelería que cuenta con una estrella Michelín. La panadería, ha sido ganadora este año del mejor cruasán del mundo. Os dejo su web.

Como anécdota, junto a la panadería se encuentra la calle más estrecha de la ciudad, C/La Mosca.

Y seguimos caminando hacia el Mercat del Born ya que, junto a él, encontramos una de las pastelerías de Oriol Balaguer, famoso chef de repostería que posee varios premios de postres y repostería desde 1997. Su establecimiento es famoso porque te rellenan los cruasanes con el dulce que quieras en el momento de comprarlo. Está bastante lleno, por lo que no entramos.

¿Y qué mejor manera de acabar una ruta dulce por Barcelona que entrando a un museo de lo más dulce? Pues eso, que aprovechando que estamos en el Born, vamos al Museo del Chocolate, situado en C/Comerç 36. Como vamos en grupo, entramos por 5€ (entrada normal son 6€). Este museo, aunque es pequeño, relata la historia del chocolate y muestra algunas obras realizadas con este producto, además de disponer de algunos aparatos antiguos usados en la producción de chocolate. Si no has visto ningún museo de este estilo antes es de lo más interesante, pero nosotros visitamos el que hay en Brujas en 2012 que es enorme, así que éste nos sabe a poco. Como curiosidad, la entrada está impresa en el papel que envuelve una chocolatina, así que puedes hacer una pequeña cata una vez dentro del museo.

Tienen expuestas figuras de chocolate también, muchas son guiños a lugares emblemáticos de la ciudad e incluso encontramos un homenaje en chocolate blanco al orangután albino que había en el Zoo de Barcelona, el Floquet de Neu y una exposición de figuras de Star Wars 🙂

Fuente de Canaletas

Os dejo su web para más información. A la salida, compramos una vela de chocolate que huele de maravilla por 4€.

Son más de las 13h cuando terminamos la ruta de hoy y volvemos a casa con buen sabor de boca 🙂

Congost de Mont-rebei

Hace tiempo que me apetece aparcar un poco el relato de los grandes viajes y explicaros un poquito los lugares tan fabulosos que tenemos cerca de casa, de los que a veces nos olvidamos. Hoy quiero explicaros una escapada al Congost (desfiladero) de Mont-rebei, en la sierra del Montsec entre las provincias de Lleida y Huesca, una escapada que hicimos en la primavera de 2016 con mis padres y mi hermana pequeña saliendo desde Lleida, mi ciudad natal.

Salimos de Lleida a las 7,30h. Hacía años que no pasaba por estas carreteras y es emocionante recordar antiguos viajes en coche con la familia. Hacemos una parada en Tolva para comprar unas cocas de esta localidad que son deliciosas. La gente suele conocer más las cocas de recapte de Camarasa, pero las del Tolva no tienen nada que envidiar y las dulces casi que me gustan más 😛

En un par de horas llegamos al destino y dejamos el coche en el parking 1, junto a la caseta de información del Congost. Nos cobran 4€ por dejar el coche. Este es un dato curioso… hay acceso al Congost desde Catalunya y desde Aragón, si aparcas en la entrada catalana se paga parking, si aparcas en la zona maña no. Decidimos entrar desde la zona catalana ya que los desfiladeros son más impresionantes desde aquí, si lo que os interesa son las escaleras en la montaña, entonces quedan más cerca desde la entrada aragonesa.

Pedimos un mapa de la zona en la caseta de información y allí el hombre nos da alguna recomendación de las posibles rutas que hay. Hay quién hace la ruta completa si alguien le espera con el coche en la otra entrada, quién hace la ida a pie y la vuelta en kayak por el río, quién hace ida y vuelta a pie… todo depende de las características del caminante. Nosotros vamos con mis padres y la idea es pasar un rato agradable sin presiones, así que decidimos comenzar por aquí y caminar hasta que nos sintiéramos cómodos para luego desandar el camino hasta el coche.

La primera parte del camino se hace fácil ya que es bastante llano, solo ligeras pendientes antes de llegar al puente colgante.

Las vistas del río desde aquí son geniales. Echamos unas fotos y cruzamos el puente. Cruzan los demás primero, yo me quedo atrás para hacerles alguna foto cruzando y luego paso yo. Al hacerlo van detrás un grupo de chicos jóvenes, uno de ellos va saltando y yo cruzo sin tocar con los pies al suelo, me hace volar 😀

Tras eso, seguimos el camino. En esta parte sigues subiendo (con poca pendiente) entre árboles en flor por lo que aquí se está fresquito.

Y tras unos minutos, llegamos a la zona más bonita del congosto que forma el río Noguera Ribagorçana al cruzar la sierra del Montsec. Se trata del único gran desfiladero de Catalunya que se mantiene virgen sin que lo atraviese ninguna carretera, ferrocarril o línea eléctrica. Tan solo lo cruza un camino parcialmente excavado en la roca que permite disfrutar de una forma muy especial de este espectacular lugar.

Las paredes del congosto llegan a alcanzar más de 500 metros de caída vertical, con lugares dónde la anchura mínima es de tan solo 20 metros.

El camino da un poco de vértigo porque no es demasiado ancho y no tiene protecciones, además hay muchos caminantes y piensas si resbalo me mato fijo… Aún así merece mucho la pena hacerlo porque la vista es impresionante. Cada pocos metros hay bancos dónde poder sentarse a admirar la belleza del lugar.

Recorremos un poco más de la mitad del camino, unos 5 km. No nos atrevemos a hacerlo entero porque luego habrá que desandar lo andado y mi padre tiene una rodilla un tanto fastidiada… Aún así disfrutamos muchísimo. Emprendemos el camino de vuelta que se hace bien, solo que ahora ha avanzado la mañana y hay mucha más gente lo que dificulta el paso por algunos puntos.

Cuando llegamos al coche es mediodía así que hacemos una pausa para comernos los bocatas que llevamos. En la zona del parking hay algunas mesas con bancos para hacer picnic y baños públicos bastante decentes.

Tras el bocata decidimos coger el coche e ir con él hacia el otro extremo del congosto. Tardamos unos 45 minutos en llegar, dejamos el coche, como os decía en esta zona no se paga por aparcar. Caminamos unos 400m hacia la ermita de Sta Quiteria y S. Bonifacio, construida a mediados del siglo XI que se encuentra en lo alto de una pequeña colina y desde allí arriba hay unas vistas fabulosas del congosto entero a un lado, y del pantano de Tavertet al otro. Subir la pendiente ha merecido mucho la pena, sin duda.

Con unas vistas estupendas nos despedimos de este lugar con la idea de volver en otra ocasión a terminar la ruta desde el lado aragonés.

Volvemos al aparcamiento y antes de poner rumbo a casa, nos tomamos unos cafés en un pequeño bar que hay y luego emprendemos el viaje de vuelta a casa. Tras un par de horas de camino parando en Tolva de nuevo a recoger las cocas que encargamos esta mañana, llegamos a casa.

Hemos pasado un bonito día y hemos conocido un rinconcito fabuloso al que recomiendo ir. Desconozco la dificultad de la parte de la ruta que asciende por las escaleras en la montaña, pero el tramo que hicimos nosotros no me pareció demasiado complicado, no es necesario estar plenamente en forma para hacerlo. Eso si, calzado cómodo de montaña, agua para ir bien hidratados y una buena cámara para poder capturar la belleza del entorno que ofrece el Congost de Mont-rebei.

15/10/16: último día en Bangkok de compras en Chatuchak y paseos por Chit Lom

Día 15: últimas compras antes de volver a casa

Penúltimo día en Tailandia y decidimos tomárnoslo con calma… nos levantamos a eso de las 9h. Desayunamos en la habitación lo comprado ayer y tranquilamente salimos hacia el BTS Mo Chit para ir a recorrer el mercado de Chatuchak que abre los fines de semana. Es el mercado más grande de Asia y cada fin de semana recibe unas ¡200.000 visitas!

Nos perdemos durante dos horas por sus cientos de puestos y compramos un imán, unas figuras de elefante en madera, un mini-tuk tuk para casa, y un cuadro. ¡Nos vamos bien cargados!

Nos compramos un batido de te verde con grass jelly para refrescarnos un poco porque hace un calor terrible, y luego volvemos al BTS, de Mo Chit a National Stadium por 45 baths pp. Vamos al hotel a descargar y descansar un poco de tanto calor.

Decidimos comer aquí, hacen sets por 159 baths cada uno, el mío es de ensalada con pad thai y agua, y el de mi marido de ensalada con espaguetis y agua. Comemos de maravilla 🙂

Subimos a la habitación y nos echamos un rato. Después vamos a darnos un baño a la piscina del hotel. Los planes iniciales para hoy eran otros, pero el fallecimiento del rey tiene el país paralizado… así que tarde de relax que también nos viene bien 🙂

A eso de las 18h, salimos de nuevo a la calle y recorremos los centros comerciales que hay desde National Stadium hasta Chit Lom… en ellos encuentras sobretodo grandes marcas a un precio estándar, y aunque no compramos nada pasamos una hora y media de paseo. La verdad es que hoy entre que estamos cansados, que hace un calor y una humedad terrible y que no logramos saber qué está abierto y qué no, se nos hace un poco rollo… ya tenemos ganas de volver a casa.

el tráfico en Bangkok es terrible…

scalextric!

aprovechamiento del espacio: en las alturas metro y peatones, en la calle tráfico a motor

pasarelas peatonales de Chit Lom

Decidimos ir a cenar al MBK, así estaremos más cerca del hotel. De nuevo escogemos un restaurante japo dónde sirven sets de sopa, arroz y tonkatsu o sopa y katsudon con una pinta tremenda… pedimos dos sets de tonkatsu, té verde para beber y helado por 420 baths. Cenamos de maravilla… siempre digo que si me quieres hacer feliz, ¡dame de comer japonés! ¡Me pirra!

Pasamos por un 7/11 de camino al hotel a comprar desayuno para mañana. Hacemos las mochilas y aunque llevamos menos ropa porque siempre aprovechamos para ir dejando por el camino las camisetas pasadillas, hemos comprado tantas cosas que tenemos que hacer Tetris 😛 Y sobre las 23h nos vamos a dormir, mañana nos espera un día eterno…