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Castillo de Miravet y cuevas de Benifallet

Hoy de nuevo cogemos el coche para hacer turismo de cercanía. Vamos a visitar el Castillo de Miravet y las Cuevas de Benifallet en la provincia de Tarragona.

Subimos con el coche hasta el aparcamiento del castillo (gratuito) y ya desde aquí nos hacemos una idea de la majestuosidad del lugar.

Considerado como uno de los edificios más representativos de la arquitectura templaria en Europa, el Castillo de Miravet se construyó entre los siglos IX y XI sobre una colina bordeada por el río Ebro, lo que le daba una ubicación estratégica y un plus de seguridad para evitar las invasiones de los enemigos.

Pasamos por información donde compramos las entradas (3,5€ por persona) y esperamos a que comience el siguiente tour guiado que nos llevará por las distintas zonas del castillo y nos explicará la historia de éste. Os dejo enlace a su web para mayor información.

La visita guiada dura aproximadamente hora y media y nos explican la historia del lugar desde su construcción en la época de los Templarios, pasando por las Guerras Carlinas, la Batalla del Ebro en la Guerra Civil española y la firma del Estatuto de Catalunya en 2006. A lo largo del recorrido podemos ver la estructura poligonal con cinco torres, contrafuertes y un patio de armas en medio, alrededor del cual se distribuyen las dependencias siguiendo el modelo de planta de un monasterio de estilo cisterciense, adaptado para las funciones básicas militares que tenía el castillo.

Así como las dependencias más destacadas de la edificación como son las caballerizas, la cisterna, el refectorio, la bodega y silos, la sala capitular y el templo románico. Así como sus dos torres más importantes, la del Tesoro que contenía el archivo de la orden y su tesoro; y la Torre de la Sangre conocida por ser lugar de ajusticiamiento de caballeros templarios que no quisieron rendirse a la conquista de 1308.

la capilla

sala dónde se ubicaban las cisternas y los pozos

La visita acaba en lo alto de la azotea del castillo desde dónde hay unas vistas fabulosas de las tierras de Miravet y de la cuenca del Ebro, y comprendes porqué el castillo no llegó a ser conquistado nunca gracias a su posición geográfica. Al acabar la visita nos dejan tiempo libre para acabar de ver el recinto por libre. Pasamos un buen rato disfrutando del lugar que tantas historias debe guardar entre sus muros.

iglesia y pueblo de Miravet

Se nos hace la hora de comer, así que volvemos al coche y bajamos al pueblo de Miravet con la idea de comer alguna cosa, pero resulta que están de fiesta mayor y no encontramos dónde degustar la comida de la zona… decidimos poner rumbo a la cercana población de Benifallet.

Son casi las 15h, así que entramos al primer restaurante que encontramos dónde tomamos una ensalada y un entrecot (mi marido) y una pierna de cordero (yo) a la brasa con guarnición. De postre, una buena crema catalana con café, copa de vino y agua por 45€ los dos. Casi que salimos de allí rodando y desabrochando el botón del pantalón… ¡todo delicioso! Es lo mejor de hacer turismo de cercanía, probar la gastronomía de los pueblos 😛

Volvemos al coche y nos dirigimos a las Cuevas de Benifallet. Compramos la entrada (7€ por persona) y esperamos 20 minutos hasta la siguiente visita guiada (solo se puede acceder a las cuevas acompañados por un guía).

Se trata de las cuevas más famosas de Catalunya y fueron descubiertas en 1968 por el Grupo de Espeología de Gràcia (Barcelona). Se componen por varias grutas: las cuevas de Aumidiella (datan del neolítico), la cueva Marigot, la del Avenc del Sifó, la cueva del Dos y la cueva Meravelles. Éstas dos últimas son las únicas abiertas al público.

Cuando se reúne el grupo de la visita guiada nos llevan hasta la entrada de la Cueva Meravelles (maravillas). Con un recorrido total de 510 metros y un desnivel de 9,82 metros, se conforma por varias formaciones como estalactitas, estalagmitas, columnas, coladas, banderas, macarrones, excéntricas y pozos que la guía nos va mostrando mientras avanzamos por el interior de la cueva. Es realmente bonita, la pena es que no se pueden hacer fotos en el interior… 😦

Salimos a la calle y tras caminar unos metros entramos por una de las bocas que tiene a la Cueva del Dos, conocida así por tener dos grutas de entrada. Esta cueva tiene un recorrido de 253 metros con un desnivel de 12. Aquí también vemos muchísimas formaciones calcáreas, destacando sobretodo las columnas y las banderas. Tampoco aquí dejan hacer fotos ya que el flash de las cámaras daña las formaciones, y lo de prohibir el flash no les resultó ya que la gente hacía lo que le daba la gana…

Os dejo un par de fotos extraídas de internet para que os hagáis una idea:

extraída de la página web de las cuevas

La visita dura aproximadamente 1h y disfrutamos muchísimo de las maravillas que ofrece la naturaleza. Recomendamos encarecidamente su visita. No es complicado hacer el recorrido y pueden entrar niños. Os dejo su web para mayor información 😉

Volvemos al coche y ponemos rumbo a casa. Hemos pasado un buen día conociendo un trocito más de nuestra tierra 😀

15/06/15: visitamos el Museo del Comunismo y la torre del Reloj en nuestro último día en Praga

Día 4: acabamos de descubrir la ciudad de Praga antes de volver a casa

Nos levantamos a las 9h. Desayunamos en el hotel aprovechando que lo tenemos incluido. Cerramos las maletas y hacemos el check-out, hoy es nuestro último día en la ciudad de Praga. Nuestro vuelo no sale hasta la tarde por lo que pedimos que nos guarden las maletas en el hotel que lo hacen gratuitamente. Es un alivio porque así podemos aprovechar la mañana para acabar de conocer la ciudad 🙂

Cogemos el metro hasta Nové Mesto o Ciudad Nueva, fundada por Carlos IV en el año 1348, siendo actualmente una de las zonas más extensas de Praga. Damos un paseo por sus calles hasta llegar a la primera visita de hoy, la Casa Danzante (Tančící dům).

Se trata de un edificio de estilo deconstructivista ubicado junto al río Moldava. Representa a un hombre y una mujer bailando (Fred Astaire y Ginger Rogers). Es realmente curioso de ver.

Encontramos una parada de tranvía y cogemos el 14 hasta Mustek. Vamos a visitar un curioso museo formado por los objetos de colección de un amante de la historia, al ser un lugar pequeño y no muy conocido cuesta un poco encontrarlo… está en el primer piso de un antiguo edificio en el callejón del Casino Palace Savarin, en el número 10 de la calle Na Příkopě. Se trata del Museo del Comunismo, que narra los años de régimen comunista de la actual República Checa, desde la implantación del modelo político en 1948 hasta la caída de éste en 1989, en la Revolución del Terciopelo. Pagamos la entrada (190 CZK pp) y accedemos a la primera sala.

A lo largo del recorrido distribuido en seis secciones, el museo toca todos los aspectos del comunismo en Praga, desde la vida diaria hasta la propaganda y la censura, pasando por las distintas fases del comunismo: los orígenes, el sueño, la realidad, la pesadilla, los personajes históricos y la Revolución del Terciopelo. Encontramos fotografías, objetos y escenas de la época comunista acompañadas siempre de paneles informativos que incluyen explicaciones en español.

Y lo que más nos sorprende de todo es que ¡tienen un trozo del Muro de Berlin en el interior del museo! Lo que nos recuerda muchísimo nuestra visita a la ciudad de Berlin del anterior año (tengo pendiente hablaros de ella).

Tras una hora y media recorriendo esta curiosa colección privada, salimos de nuevo a la calle y caminamos hasta la  Plaza de Wenceslao. Lugar donde dio inicio la Revolución del Terciopelo y la caída del Comunismo en 1989, es la plaza de mayor tamaño de la ciudad y ha sido escenario de grandes acontecimientos de la historia reciente del país.

homenaje a las víctimas de la Revolución del Terciopelo

El edificio más famoso de la plaza es el Museo Nacional de Praga, terminado en 1890. Justo enfrente se encuentra la estatua del patrón de la República Checa: San Wenceslao a caballo como homenaje al mercado de caballos fundado en 1348 que se encontraba en esta plaza antiguamente.

Accedemos al metro y vamos hasta la parada de Republiky Namesti. Salimos hacia la Torre de la Pólvora y desde ahí caminamos hacia la Ciudad Vieja. Recorremos de nuevo sus calles disfrutando del ambiente de la ciudad.

Se nos hace la hora de comer, así que nos decantamos por el restaurante Kolonial que nos recomendó el guía del free tour que hicimos el primer día y que se encuentra a las puertas del barrio judío. Comemos un solomillo a la pimienta con patatas y unas cervezas negras por 380 CZK, todo delicioso y el personal súper amable. Lo recomendamos encarecidamente.

Desandamos nuestros pasos hasta la Plaza de la Ciudad Vieja. Tenemos un asunto pendiente antes de dejar la ciudad: subir a la Torre del Reloj Astronómico (entrada gratis con la Prague Card).

Como os expliqué, el Reloj Astronómico de Praga construido en 1490, es el reloj medieval más famoso del mundo. En la torre puedes ver el interior del reloj y su funcionamiento, conocer los planos de la maquinaria, visitar la capilla, así como subir al mirador desde el que hay unas bonitas vistas sobre los tejados rojizos de la ciudad.

la maquinaria es de lo más curiosa

sin duda la mejor última visita 🙂

Al bajar de nuevo a la calle entramos en un Starbucks a tomarnos unos frapuccino mientras hacemos un poco de tiempo antes de ir a recoger las maletas al hotel. Vemos una tienda con figuras de cristal de bohemia preciosas y compramos una figura de un caracol y una bola (395CZK) para nuestra “decoración viajera”. No sé si os lo he contado alguna vez pero el 99% de los objetos que tenemos en casa como decoración son recuerdos viajeros que hemos ido trayendo de los distintos destinos que hemos conocido 🙂

Caminamos hasta el hotel dónde recogemos nuestro equipaje y ponemos rumbo al aeropuerto. Para ello, cogemos el metro en Republiky Namesti y hacemos transbordo a la línea roja hasta Havlov Namesti.

Allí cogemos el Airport Expres (nos entra en la Prague Card). Llegamos al aeropuerto a las 17,45h justo cuando empieza a caer un tormentorro. Pasamos los controles de seguridad y pasaporte, de nuevo me hacen el control antidrogas (no sé cuántas veces me lo han hecho este año…) y toca esperar hasta las 20,30h que empieza el embarque… pero el avión despega con una hora de retraso por la tormenta. Viendo que llegaremos a las tantas a casa y que mañana toca madrugar para ir a trabajar, decidimos comprarnos un par de bocatas con unos refrescos en el avión, así llegaremos cenados.

Al fin a las 00,30h aterrizamos en Barcelona. Cogemos un taxi hasta casa poniendo fin al viaje. Venimos cargados con recuerdos en la memoria y la sensación de haber disfrutado muchísimo de Praga. Sin duda, es una ciudad que recomendamos visitar.

14/06/15: conocemos el barrio judío, subimos a lo más alto de Praga y caminamos por la calle más estrecha

Día 3: recorremos el barrio judío, alcanzamos la cima en Petřín y conocemos rincones con encanto en Kampa

Nuevo día en la histórica ciudad de Praga y hoy vamos a conocer el barrio judío. Nos levantamos sobre las 9h y tras tomar el desayuno incluido, salimos caminando hasta Josefov.

Como os comentaba en la entrada del 1r día, Josefov se originó tras la unión de las dos comunidades judías que había en Praga en la Edad Media, una se encontraba alrededor de la Sinagoga Staronová (Vieja-Nueva) y la otra en la Española. Durante los siglos XVI y XVII y debido a las acusaciones de los cristianos, todos los judíos debían llevar un identificativo amarillo. Fue después de muchísimos años de discriminaciones y de considerarlo un gueto, finalmente en 1850 se integró en Praga como un barrio más. A finales del siglo XIX las autoridades reformaron totalmente la zona conservando solamente las sinagogas, el cementerio y el ayuntamiento.
 A todo este conjunto monumental se lo conoce hoy como el Museo Judío de Praga. Entramos gratuitamente a las Sinagogas y al Cementerio con la Prague Card, excepto la Sinagoga Antigua que tiene entrada a parte de 200CZK que compramos, así como una audio-guía por 180CZK.

Comenzamos visitando la Sinagoga Vieja-Nueva, siendo la más antigua de Europa en funcionamiento, data de 1270. Reconstruida en 1694, encontramos en su interior una gran colección de textos hebreos y dibujos de niños cautivos en el campo de concentración de Terezín. Aquí podemos observar claramente la separación del edificio por sexos para las ceremonias. A la entrada al edificio a mi marido le ofrecen una kipá para cubrirse la cabeza, a la salida la guardamos para acceder al resto de edificios que visitaremos hoy.

En el Ayuntamiento del barrio judío encontramos dos relojes, uno de ellos de estilo tradicional marca las horas con números romanos y el otro, muestra los números en hebreo y sus manecillas giran en sentido contrario por lo que da la “hora al revés” 🙂

Caminamos hasta la cercana Sinagoga Pinkas que marca la entrada al Cementerio. Fundada en 1479 es una de las más relevantes de la ciudad. En sus paredes encontramos inscritos los nombres de los 77.297 judíos checoslovacos asesinados por los nazis durante el holocausto. Terrible.

Accedemos al patio interior de la Sinagoga que conforma el Cementerio Judío de la ciudad, dónde durante más de 300 años fue el único terreno en el cual se permitía enterrar a los judíos. La primera lápida data de 1439. El terreno era escaso para albergar a todas las personas que fallecían por lo que amontonaban las lápidas unas sobre otras llegando a alcanzar hasta más de 10 filas. Actualmente se puede apreciar su carácter y forma originales por lo que hace del lugar una de las visitas más interesantes que hemos hecho por Europa a pesar de estar en un lugar de sepultura. A día de hoy se pueden ver más de 12.000 lápidas, por lo que estiman que debe haber unas 100.000 personas enterradas aquí.

Tras un buen rato recorriendo el Cementerio, salimos por la puerta trasera que da a la pequeña Sinagoga Klausen y a la sede de la hermandad del cementerio.

Caminamos hasta la Sinagoga Española. Construida en 1868 adquiere el nombre de “La Española” debido a su decoración morisca, con un aspecto similar a La Alhambra de Granada. El interior del edificio es realmente bonito.

Continuamos hacia la Sinagoga Alta, edificada en el siglo XVI y financiada por Mordechai Maisel, cuenta con dos plantas: en la superior alberga una colección de telas, cortinas y objetos de plata, mientras que en la planta baja hay una pequeña tienda de recuerdos.

Proseguimos el recorrido visitando la Sinagoga Maisel que data de finales del siglo XVI. La sinagoga sufrió un grave incendio en 1689, siendo posteriormente reconstruida con estilo barroco, y remodelada a finales del siglo XIX en estilo neo gótico. Desde 1960 contiene una gran exposición con objetos judíos como libros, objetos decorativos, telas, orfebrería, etc.

Nos acercamos al Moldava e intentamos coger un barco para dar un paseo por el río y ver la ciudad desde otra perspectiva pero son las 12.15h y hasta 13h no sale, así que nos vamos al hotel a descansar un ratito y sobre las 14h nos dirigimos al Centro Comercial Palladium a comer. Nos decidimos por un restaurante de comida típica en el que pedimos un plato de goulash y otro de pollo empanado con patatas, con un refresco y una cerveza por 525 CZK. Comemos de maravilla, lástima que no recuerdo el nombre del local.

Con las pilas recargadas, cogemos el tranvía nº5 hasta Malostranke Namesti, y allí el 20 hasta Újezd, dónde hacemos transbordo al Funicular de Petřín (gratis con la Prague Card). Hace una parada intermedia en la que hay varios restaurantes, pero nosotros seguimos hasta lo más alto del Monte Petřín, a 138 metros sobre la ciudad de Praga.

Damos un corto paseo hasta la Torre Petřín construida en 1891 para la Exposición Nacional de Praga, tiene una cierta similitud con la Torre Eiffel. La entrada está incluida en la Prague Card. Se puede subir andando hasta la terraza superior a 51 metros de altura o bien pagar 60CZK por persona para coger el ascensor. Nosotros nos decantamos por la segunda opción, hace un calor terrible como para andar subiendo los varios pisos de altura que tiene la torre. El ascensor tiene unas compuertas metálicas que le da aire de bunker…

Desde arriba tenemos unas vistas fabulosas sobre la ciudad, a 200 metros de altura sobre el río Moldava. Pasamos un buen rato aquí arriba contemplándolas. La bajada la hacemos por las escaleras, lo que nos permite seguir disfrutando de las vistas.

Castillo con la Catedral en el centro

Una vez abajo queríamos entrar al Laberinto de los Espejos, otro resquicio de la Exposición de Praga de 1891 pero hay una cola tremenda y pasamos de largo. Nos compramos unos helados (85 CZK los dos) y nos los tomamos sentados en un banco a la sombra en el parque. Se está bien a gusto aquí arriba, vemos a varias familias con sus peques y a jóvenes echando la tarde. El Monte cuenta con un parque inmenso y muy bien cuidado.

Tras un ratito de esparcimiento aquí, volvemos al Funicular y una vez en Újezd de nuevo, cogemos el tranvía 12 hasta la Plaza de la Ciudad Nueva. Callejeamos hasta el Puente de Carlos. A pocos metros encontramos la calle más estrecha del mundo que tiene hasta un semáforo porque es imposible cruzarse con nadie aquí. La encontraréis en el nº24 de la calle U Luzického Seminare.

Tras pasar por ella, caminamos hasta la Isla de Kampa, situada bajo el Puente de Carlos, entre el río Moldava y el riachuelo Čertovka, un brazo del Moldava cuya traducción podría ser “río del Diablo”. La leyenda dice que el nombre del río proviene de una malhumorada lavandera que blanqueaba la ropa en este río.

puente de Carlos

Hay unas bonitas vistas del río desde aquí, y encontramos unos bancos con buenas vistas, nos sentamos un ratito a descansar y disfrutar de la vista.

Seguimos recorriendo la pequeña isla hasta llegar al Muro de John Lennon, importante durante la protesta pacífica contra el régimen comunista en el que escribían frases de protesta. Actualmente está repleto de grafitis y junto a él, encontramos un puente repleto de candados y el Molino del Gran Prior, con una rueda de 8 metros que data de la Edad Media.

Callejeando encontramos una parada del tranvía nº20 que nos deja en Malostranke, dónde hacemos transbordo al 5 hasta Republiky, de allí caminamos hasta el hotel. Nos cogemos un par de cafés en la máquina gratuita que hay en la recepción y nos los subimos a la habitación. Descansamos hasta la hora de cenar que volvemos al CC Palladium, esta vez nos decantamos por el Old Town Restaurant en el que comemos un par de pizzas con unas cervezas por 350CZK.

Tras la cena volvemos al hotel. Toca hacer maletas ya que mañana es nuestro último día en la ciudad. Ha sido un día agotador entre la caminata y el calor que hace a pesar de estar solo en junio, pero hemos disfrutado muchísimo de los rincones que esconde esta ciudad.

13/06/15: visitamos el Castillo, disfrutamos de las vistas sobre la ciudad y como colofón, unos fuegos artificiales

Día 2: conocemos los grandes monumentos de la ciudad con un buen fin de fiesta 🙂

A las 9,30h ya estamos en marcha después de desayunar unas tostadas en el hotel. Cogemos el tranvía 5 hasta Malá Strana. Fundado en 1257, es uno de los distritos más antiguos e históricos de Praga. Aquí hacemos transbordo al tranvía nº22 hasta la entrada principal del Castillo.

El Castillo de Praga es uno de los castillos más grandes del mundo y el más importante de la República Checa. Construido por el príncipe Bořivoj Přemyslovec en el siglo IX, se dice que la ciudad de Praga se fundó con su construcción, ya que fue alrededor del Palacio que se comenzaron a levantar las primeras casas.

La entrada son unas 300CZK pero con la Prague Card entramos gratis. Tan solo tienes que enseñarla en taquilla y te dan el ticket de acceso a los distintos edificios que conforman el Castillo. Os dejo la web del castillo para tener más información de cara a preparar su visita porque su reciento es realmente inmenso.

El castillo está conformado por varios edificios de alta relevancia en la historia de Praga. Fue la residencia de los Reyes de Bohemia desde su construcción y desde 1918 es la residencia oficial del presidente de la República Checa.

El primer edificio que visitamos es la Catedral de San Vito, el edificio religioso más importante de Praga.

Su construcción comenzó en 1344 por orden de Juan de Luxemburgo pero no se finalizaron las obras hasta el siglo XX, abriendo sus puertas al público en 1929. Vaya, una obra más larga que la Sagrada Familia de Barcelona y ¡ya es decir!

La catedral alberga la tumba de Wenceslao IV (El rey bueno), las Joyas de la Corona, y es el lugar de coronación de los reyes de Bohemia. Si el edificio por fuera ya es bonito, por dentro lo es más. Sin duda recomiendo su visita. Se puede acceder a una de sus torres con más de 99m de altura, aunque nosotros desistimos porque hay una cola eterna para subir.

Tras la visita a la Catedral, nos acercamos al Palacio Antiguo, creado en el siglo IX como un primitivo palacio de madera, sufrió importantes renovaciones hasta convertirse en el impresionante edificio que se conserva en la actualidad.

De aquí pasamos a la Basílica de San Jorge, fundada hacia el año 920 por el príncipe Vratislav I, hoy tan solo se conservan algunas partes del edificio. El interior de la basílica es de estilo románico, austero y monumental, y alberga las tumbas de los miembros de la dinastía Premyslid, entre ellos la del príncipe Vratislav I, padre de San Wenceslao. En la actualidad la zona del convento que hay en la Basílica, acoge la colección de arte bohemio del siglo XIX de la Galería Nacional de Praga.

vista trasera del monasterio de San Jorge

Desde aquí hay una bonita vista de la parte trasera de San Vito.

Tras esta visita recorremos el Callejón del Oro, una calle estrecha en el recinto del Castillo que debe su nombre a los orfebres que la habitaron en el siglo XVII.

Conformada por casitas de colores que fueron construidas en los muros del castillo a finales del siglo XVI para cobijar a los 24 guardianes del palacio, pasaron a ser ocupadas un siglo más tarde, por el gremio de los orfebres que las habitaron durante varios siglos. Hacia el S. XIX fueron habitadas por mendigos y delincuentes hasta que ya en el S. XX fueron desalojadas y reconvertidas en pequeñas tiendas de artesanías y productos típicos en un intento de honrar a sus inicios. Aquí también encontramos tiendas de armaduras y armas medievales que son bien curiosas de visitar, y un pequeño museo de la tortura en el que se muestran algunos de los objectos usados para la tortura en la edad media.

En el nº22 encontramos la casa dónde vivió Franz Kafka, uno de los escritores más influyentes del siglo XX. Se puede acceder a su interior dónde han creado una especie de mini museo con objetos pertenecientes al escritor de Bohemia.

Paramos en un pequeño bar a tomarnos un helado y comprar una botella de agua por 150CZK y descansar un poco que llevamos toda la mañana de caminata por el recinto del Castillo. Desde aquí tenemos una bonita vista sobre la ciudad de Praga.

Luego tomamos la salida del Callejón del Oro y bajamos callejeando junto a las murallas del Castillo hasta llegar a la parada del tranvía 20 que nos lleva a la plaza de la ciudad pequeña de de Malá Strana.

Esta plaza es el corazón del barrio desde su fundación, en 1257. La mayoría de las casas aunque están reconstruidas, datan de la Edad Media. En el centro de la plaza encontramos la Columna de la Peste, una columna de 20m de altura dedicada a la Santísima Trinidad erigida en 1713, como símbolo de gratitud tras el fin de la epidemia de peste negra que azotó Praga consumiendo a buena parte de su población.

Cumplimos con nuestra tradición viajera de “McDonalds por el mundo” tomando dos menús por 225 coronas.

Luego visitamos la Iglesia de San Nicolás de Malá Strana (entrada 35CZK pp). Construida entre 1673 y 1752 por orden de los jesuitas, está considerada como la mejor joya del barroco de Praga. En el interior encontramos un gran órgano que fue tocado por Mozart en varias ocasiones, y bonitas obras de arte de la época. Se puede acceder a lo alto de su torre.

Bajamos caminando por las bonitas calles de Malá Strana hasta llegar al Puente de Carlos cuando empieza a diluviar, nos resguardamos en un soportal cercano. El puente de Carlos es el monumento más famoso de Praga y comunica la Ciudad Vieja (Staré Město) con la Ciudad Pequeña (Malá Strana). Tiene más de 500m de largo y 10 de ancho, y en su día contaba con hasta 4 carriles destinados al paso de carruajes, actualmente es peatonal. Construido por orden del Rey Carlos IV en 1357, encontramos 30 estatuas a lado y lado del puente con gran simbolismo. Son las 15h cuando amaina un poco la tormenta y salimos hacia el Clementinum cruzando el histórico puente y pasando frente a una de sus torres de vigilancia.

el siempre abarrotado de gente Puente de Carlos

El Clementinum data del siglo XI en que los dominicos ocuparon la Iglesia de San Clemente y construyeron su monasterio. En 1556 llegaron los jesuitas y, tras comprar el edificio, comenzaron una ampliación que duraría casi 200 años. Alberga en su interior la Biblioteca Nacional desde hace más de 2 siglos. La entrada cuesta 220CZK por persona pero tenemos 25% de descuento con la Prague Card.

La visita se hace acompañada por un guía que te va llevando por las estancias más importantes del edificio mientras te explica la historia del lugar. El primer punto que visitamos es la Capilla de los Espejos que recibe su nombre de los múltiples espejos que hay en las paredes y techo de la sala. En la planta superior se encuentra el órgano original del siglo XVIII donde tocó W.A. Mozart, el guía se enrolla y viendo que solo somos 4 personas en el grupo nos deja subir a verlo de más cerca (normalmente está prohibido el paso a la sala superior). Es todo un honor poder estar frente al órgano que más tocaba Mozart en sus conciertos.

De ahí pasamos a la Biblioteca Nacional, que aunque no permiten acceder a la sala si no que hay que observarla desde la puerta, es una pasada ver los miles de libros que albergan sus estanterías, algunos son auténticos manuscritos con cientos de años de antigüedad.

Por último accedemos a la Torre Astronómica, usada en sus orígenes como mirador y posteriormente usada para realizar observaciones astronómicas (desde la mitad del siglo XVIII)s. Con 68m de altura, la Torre Astronómica ofrece una vista de 360 grados sobre el centro histórico de la ciudad lo que es una verdadera maravilla para la vista.

lo que os decía, el Puente de Carlos siempre atestado de gente

De bajada visitamos la Sala de los Meridianos, la estancia tiene dos grandes cuadrantes que sirvieron para medir la altura de las estrellas y los movimientos celestes.

Nos ha encantado poder visitar este lugar tan histórico y sin duda sus vistas desde lo alto de la Torre son fabulosas, recomendamos encarecidamente visitar el lugar.

Caminamos hasta la Plaza de la Ciudad Vieja y entramos a la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn. Damos un donativo de 50CZK y accedemos al interior. La iglesia cuenta con 52m de largo y 28 de ancho, aunque su parte más destacable son sus torres de más de 80m de altura.

Al salir, nos tomamos un helado riquísimo en una pequeña heladería en la calle lateral a Tyn y compramos un poco de agua fresca también (140 coronas). Nos vamos al hotel a descansar un rato después de todo el día de caminata bajo un bochorno terrible. Tras el merecido descanso, salimos a cenar a un restaurante cercano un poco de comida típica con unas cervezas.

Decidimos aprovechar que se está de vicio en la calle ahora para disfrutar de la ciudad iluminada en la noche. Nos acercamos hasta la Plaza de la ciudad vieja de nuevo a disfrutar del reloj de Praga de nuevo.

Luego caminamos hasta el Puente de Carlos dónde vemos una bonita puesta de sol.

Callejeamos un poco por la zona y cuando menos lo esperamos empieza un espectáculo de fuegos artificiales del que disfrutamos de lo lindo con el Puente de Carlos y el Castillo como telón de fondo.

Tras casi 20 minutos de fuegos, volvemos al hotel dando un agradable paseo por las calles del casco antiguo. Hoy ha sido un bonito día 🙂

11 y 12/06/15: ponemos rumbo a la histórica ciudad de Praga

Como os explicaba en la entrada de los preparativos, nos decidimos a hacer esta escapada que llevaba en el tintero demasiado tiempo con pocos días de antelación. Ya sabéis que cada vez nos lo pensamos menos 😛 Ha pasado ya tiempo pero no quiero dejar de contaros nuestras vivencias en la hermosa ciudad, capital de la República Checa.

Día 0: partimos hacia un nuevo destino

Como es habitual cuando hacemos una escapada por Europa, hemos trabajado esta mañana en jornada intensiva y a las 17h ya estamos en el aeropuerto esperando el embarque a nuestro próximo destino. Ha hecho un tiempo horrible todo el día y ya al llegar al aeropuerto hemos visto que muchos vuelos salen con retraso por el tormentorro que cae esta tarde en Barcelona. Nos cambian un par de veces de puerta de embarque y por fin, con 1h de retraso conseguimos salir hacia Praga.

Durante el vuelo nos compramos unos snacks (7,60€) para matar el gusanillo. El trayecto discurre sin incidencias y un par de horas después aterrizamos en el aeropuerto Ruzyne. Sacamos 3000 coronas de un cajero y así nos hacemos ya con moneda local.

Para ir al centro de la ciudad desde el aeropuerto la mejor opción es coger el Airport Expres que por 60 coronas y en 30 minutos te deja en la zona antigua de la ciudad, pero el último era a las 21h y no llegamos a tiempo de cogerlo… así que nos toca coger el bus 100 (32C pp + 16C suplemento maleta), y luego hacer un trasbordo a la línea B del metro hasta la parada de Republiky, la más cercana a nuestro hotel. Como os contaba, escogimos el Hastal Prague Old Town para nuestro alojamiento en la ciudad. Está ubicado en un antiguo edificio con mucho encanto y un bonito estilo vintage. Hacemos el check-in sin problemas y tras dejar las maletas en la habitación salimos a cenar algo que se nos ha hecho muy tarde.

Lo único que encontramos abierto es un kebab, así que no lo pensamos mucho y nos tomamos uno cada uno con un refresco por 277C. Compramos una botella de agua en un badulaque y nos vamos derechos a dormir, estamos ko.

Día 1: comenzamos a descubrir la fabulosa ciudad de Praga

Nos levantamos a las 8.30h con ganas de empezar a conocer esta ciudad pero antes nos damos una ducha y bajamos a desayunar al restaurante del hotel (tenemos el desayuno incluido). Una hora más tarde ya estamos en la calle camino a la plaza de la ciudad vieja. A las 10h comienza el free tour de Sandemans New Europe Tours que como os he comentado en el diario de otras escapadas por Europa es casi un obligado del 1r día de llegada a una nueva ciudad. Esta compañía que opera en muchas de las capitales europeas cuenta con guías en español e inglés que ofrecen una visita guiada por el centro de la ciudad de unas 2 horas en las que te cuentan muchísimas cosas sobre el lugar, con la particularidad que no tienen un precio estandar para los free tour como otras compañías, si no que tú les pagas en base a lo crees que se han ganado con la visita guiada. Además tienen otros tours por la ciudad que si son de precio fijado pero igualmente enriquecedores.

Como os decía, a las 10h sale el tour de la Old Town Square y aquí comienzan a explicarnos los monumentos que alberga esta céntrica plaza que data del S. XI. Destacan en ella dos imponentes edificios considerados como símbolos de la ciudad. Por un lado tenemos la famosa Iglesia de Nuestra Señora de Tyn (su nombre en checo es Kostel Matky Boží před Týnem), que fue construida en el siglo XIV como el mayor símbolo de estilo gótico de la ciudad de Praga. La parte más llamativa son sus dos torres de más de 80 metros de altura.

También encontramos el Ayuntamiento más conocido por tener en una de sus fachadas el Reloj Astronómico, construido en 1410 por el maestro relojero Hanus y perfeccionado por Jan Taborsky en el siglo XVI; cuenta la leyenda que los concejales de la época dejaron ciego al maestro cuando culminó su trabajo para evitar que pudiera volver a crear una obra así… hay que ser crueles…

El reloj medieval más famoso del mundo se compone de 3 partes:

1. El calendario de Josef Mánes en la esfera interior que representa los meses del año, también se distinguen en ella los signos del zodiaco y el escudo de armas de la ciudad vieja. Está presidida por cuatro pequeñas esculturas (un ángel, un astrónomo, un orador y un filósofo).

2. El reloj astronómico propiamente dicho representado en la esfera superior, que representa las órbitas del sol y la luna.

3. Las figuras animadas compuestas por los 12 apóstoles, el Turco, la Avaricia, la Vanidad y la Muerte que se mueven cada vez que el reloj marca las horas en punto.

Tras un buen rato aquí observando el famoso reloj y con la gran suerte de coincidir con el desfile de las figuras animadas, seguimos caminando hacia el Teatro Estatal u Ópera de Praga, construido entre 1781 y 1783, sus muros han albergado a grandes músicos y actores representando sus obras, el más famoso fue Wolfgang Amadeus Mozart que dirigió el estreno mundial de su ópera Don Giovanni en 1787.

Continuamos con la caminata y pasamos frente al edificio central de la Universidad Carolina (Univerzita Karlova) fundada en 1348, siendo la universidad más antigua y de mayor prestigio en la Europa Central y del Este. A mi me hace mucha gracia porque se llama como yo 😛

El siguiente punto es la plaza de Wenceslao, una de los lugares más importantes de la historia de la ciudad. Esta gran plaza de 750 metros de largo fue el lugar dónde nació la primavera de Praga en noviembre de 1989, ya que a raíz de una manifestación juvenil y multitudinaria contra la brutalidad policial se inició la Revolución del Terciopelo y la caída del comunismo.

Callejeamos un poco y hacemos una parada para tomar algo y descansar un poco. Nos tomamos un par de refrescos mientras charlamos con algunas personas del grupo y el guía sobre el destino. Luego seguimos caminando hasta llegar a la antigua entrada a la ciudad vieja que se encuentra en la Torre de la Pólvora (Prašná brána). Construida en 1475 como una de las 13 puertas de la muralla fortificada que daban acceso a la ciudad, fue destruida en 1541 por un devastador incendio. La torre fue reconstruida y en el S. XVII se utilizaba como lugar de almacenamiento de pólvora por lo que adquirió el actual nombre.

Pasamos bajo la torre y nos encaminamos por callejuelas de la ciudad antigua hasta llegar al Josefov o barro judío. Su nombre deriva de José II, el gobernante que comenzó a integrar a los judíos en la vida de Praga en 1850. La comunidad judía de Praga se remonta a la edad media, así que han conformado buena parte de la historia de la ciudad. En el barrio podemos encontrar seis sinagogas (Alta, Española, Klausen, Maisel, Pinkas y Vieja-Nueva) y el cementerio judío. En nuestra caminata por este barrio pasamos frente a la Sinagoga Española que data de 1868 y es conocida por ese nombre por su gran similitud con la Alhambra de Granada. La verdad es que pinta chula y tomamos nota de visitarla otro día por dentro.

Seguimos hasta llegar a la Sinagoga Vieja-Nueva, construida en 1270, es el templo judío más antiguo de Europa aún en funcionamiento. Aquí el guía nos explica la historia del Gólem, un ser creado de materia inerte por un famoso rabino en el siglo XVI con el fin de defender el gueto de Praga de ataques antisemitas y cuidar la Sinagoga Vieja-Nueva.

Avanzamos unos metros hasta la entrada del cementerio judío, creado en 1439, durante 300 años fue el único lugar de la ciudad dónde se permitía enterrar a los judíos que fallecían por lo que debido a la falta de espacio los cuerpos se enterraban unos encima de otros (llegando a más de 10 apilados). No entramos al cementerio pero lo poco que podemos observar desde fuera ya sobrecoge. Esta sin duda será visita indispensable en la ciudad. Frente a la puerta de este simbólico lugar el guía nos explica las barbaries que sufrieron los judíos de la República Checa durante la 2ª Guerra Mundial, sin duda no hubo ciudad con gueto judío que pasara desapercibida para los nazis… como siempre que escucho estos relatos, solo puedo decir que es sobrecogedor hasta qué punto puede llegar la maldad del ser humano.

Acabamos el tour sobre las 13h frente al Rudolfinum con la vista sobre el río Moldava y, el Castillo y la Catedral de San Vito al fondo. Sin duda hemos aprendido muchísimas cosas sobre la historia y la cultura de la ciudad a lo largo de estas 3h y recomendamos encarecidamente hacer el tour. El guía además nos aconseja sobre algunos restaurantes y visitas imprescindibles de la ciudad.

Tras despedirnos de él, buscamos lugar dónde comer. Nos decidimos por el Café Capriccio en la Plaza Kafka dónde tomamos una pizza, un plato de pasta y unos refrescos por 475C.

Después de comer nos acercamos a la oficina de turismo que hay junto al Teatro Estatal a recoger las tarjetas Prague Card que compramos online desde casa y que activaremos mañana. Con ellas tendremos todo el transporte, y la entrada al Castillo, al Museo Judío (que incluye las sinagogas y el cementerio) y a otros muchos monumentos de la ciudad. Estuvimos echando cuentas y con ellas realmente ahorrábamos dinero. Tened en cuenta que nosotros hace años que hicimos este viaje y no sé si sigue compensando, tendréis que hacer cálculos…

Callejeamos un poco en dirección a la Torre de la Pólvora a la que le echamos unas fotos esta vez con más calma y luego seguimos a pie hasta el hotel. Compramos un poco de bebida fresca y nos vamos a descansar un ratito, son las 15h y hace un calor tremendo.

A las 17,30h nos ponemos en marcha de nuevo. Compramos dos billetes sencillos (24C pp) y subimos al tranvía 5 que nos acerca al parque Letná, un parque en la ladera de la colina del Castillo desde el que se obtienen unas bonitas vistas sobre la ciudad, con sus puentes sobre el Moldava. Aquí también encontramos un gran metrónomo erigido en 1991 en el lugar que ocupaba una enorme estatua de Stalin que echaron abajo con la caída del comunismo en el país. La entrada al parque es gratuita pero para acceder a él hay que subir unos cuantos escalones que con el calor que hace se nos hace un poco cuesta arriba, pero al llegar allí nos compramos unas bebidas fresquitas en un bar que hay y nos sentamos a tomárnoslas mientras disfrutamos de las vistas. El parque además tiene mucha vidilla y encontramos a muchos jóvenes aquí, así como algunos músicos que amenizan el lugar.

Sobre las 19h bajamos por el puente Cechuv y recorremos la calle París hasta llegar a la Plaza Vieja.

vista de las torres de Nª Sª de Tyn

Una vez allí echamos unas fotos a la animada plaza y seguimos avanzando por la calle Celetná de camino a la Torre de la Pólvora de nuevo. En esta calle compramos nuestro imán viajero (70C) y un bonito reloj de bolsillo (300C), ya tenemos nuestro recuerdo de Praga para llevarnos a casa 😉

Llegamos al Centro Comercial Palladium y empieza a apretar el hambre, así que cenamos en el restaurante Mongolian BBQ unos noodles y un par de cervezas negras por 310C.  Comemos y bebemos de fábula en este lugar, después de todo el día de caminata bajo un sol abrasador se agradecen las birras 😛

Damos una vuelta al centro comercial y a las 22h volvemos al hotel, ¡ya toca descansar!

CURRICULUM VIAJERO

Mi currículo viajero no es muy extenso aún… pero espero ir añadiendo muchos más destinos visitados a la lista. No me dedico profesionalmente a viajar, si no que es mi gran pasión. Y no me gusta viajar por tachar lugares del mapa si no que siempre he sentido curiosidad por conocer lugares, su historia, su gastronomía, su cultura… Me gusta crecer con mis viajes, porque aunque a algunos les parezca una chorrada, viajando se aprende y mucho. Uno aprende a moverse, a ser autónomo, a relacionarse, a salir de apuros, a disfrutar, a sentir, a conocerse a uno mismo y al que te acompaña… a darle valor a las grandes y pequeñas cosas, se aprende a vivir.

Excepto el viaje a Egipto, todos los viajes que hemos hecho han sido por libre. Es por ello que se necesita de tiempo de preparación, mucha lectura y recopilar mucha documentación. Viajar por libre puede ser arriesgado en el sentido que debes espabilarte para visitar los lugares, moverte y encontrar un buen alojamiento o dónde comer, pero te da la libertad de crear tus propias rutas, de buscar aquello que te interesa, salir de lo habitual y te permite perderte en cualquier momento, dedicarle el tiempo que quieras a cada visita y modificar la ruta in situ en función de lo que más te apetezca en cada momento.

Muchos creen que viajar es caro. Yo aseguro que por libre se ahorra mucho y que cuanto más viajas, más trucos aprendes para ahorrar 😉 Nada que ver nuestros primeros viajes con los más recientes… hemos aprendido mucho a lo largo de estos años, y de hecho cada vez necesitamos menos tiempo para organizarlos.

A día de hoy, la vista global en Google Maps de mis viajes es ésta:

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25/09/15: último día en la ciudad que nunca duerme… con pesar, volvemos a casa.

Día 7: el viaje llegó a su fin…

La verdad es que el apartamento aunque es muy chiquitín está super bien ubicado, lo que nos ha permitido visitar la ciudad sin problema y hemos podido pasar casi cada día por Times Sq. Además cuenta con varios restaurantes y tiendas en los alrededores, lo que nos ha facilitado el tema comida. Sin duda, si podéis, recomiendo esta zona para alojarse. Sólo tiene una pega y es que las ventanas no ajustan demasiado, lo que hace que a pesar de ser un piso bastante alto, se escucha todo el ruido del tráfico… y es cierto eso de “la ciudad que nunca duerme” porque por la noche persiste el zumbido del tráfico igual que de día.

 

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Desayunamos tranquilamente en el apartamento y cerramos las maletas. Nos vamos más cargados de lo que vinimos 😛

Hoy es nuestro último día en la ciudad y a pesar de que nuestro vuelo sale a primera hora de la tarde, no tenemos planes porque da la casualidad que se celebra una cumbre mundial de la ONU y además el Papa Francisco visita la ciudad, así que está todo atestado de policía y militares ¬¬’ Pasamos de ir más al centro y decidimos ir a dar un paseo hasta el río Hudson y echar un último vistazo al Intrepid. Nos sentamos un rato en los muelles de al lado y contemplamos la orilla contraria del río dónde se encuentra New Jersey.

A media mañana volvemos hacia el apartamento. Recogemos el equipaje y nos dirigimos de nuevo a la parada de metro 42- PABT dónde cogemos la línea E hasta Jamaica Station. Allí recargamos las tarjetas del Airtrain que guardamos del día de llegada y lo tomamos hasta la T4 del aeropuerto internacional JFK.

Entre ir hasta el aeropuerto, facturación, control de pasaporte y toda la mandanga se nos hacen ¡las 14h! Es alucinante los controles de seguridad que tiene este aeropuerto… Una vez dentro de la zona de seguridad, decidimos ir a comer alguna cosa, y cuando vemos un Shake Shack ¡¡no tenemos dudas!! Última comida americana y es una deliciosa burger 😀

 

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Compramos una botella de agua para gastar las pocas monedas que nos quedan, y cuál es nuestra sorpresa al ir a pagar que nos faltan 3 centavos… ¡ostras qué apuro! Le decimos al dependiente que la pagamos con la tarjeta de crédito o la dejamos porque no nos llegan las monedas, y el hombre nos dice que no nos preocupemos que él pone los céntimos que faltan… ¡qué majo! le damos las gracias en tres idiomas por lo menos 🙂

Nos dirigimos a la puerta de embarque dónde ya se encuentra el avión de Delta. Embarcamos puntuales y a las 16,20h despega según lo previsto hacia Ámsterdam. Tenemos por delante unas cuantas horas de viaje pero la verdad es que este avión es bastante cómodo. Pasamos el rato entre comer, escuchar música, ver alguna peli y dormir ya que es vuelo de noche. Una hora antes de aterrizar nos despiertan con un delicioso desayuno, la comida es uno de los puntos fuertes de esta alianza 🙂

 

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Aterrizamos 30 minutos antes de lo previsto en el aeropuerto de Schiphol en Ámsterdam, y son las 5,30h aprox cuando conseguimos bajar del avión… iba bien lleno. Al llegar a la zona de control de pasaportes hay unas colas importantes, pero no nos lo pensamos y vamos derechos a las filas para los ciudadanos de la UE que van bastante más rápidas. Lo pasamos sin problemas y tras pasar el control de seguridad, nos dirigimos a la puerta de embarque. Aún faltan un par de horas para que salga el vuelo a Barcelona, así que nos pedimos un café en un Starbucks y nos lo tomamos mientras esperamos.

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Estamos esperando ya para embarcar cuando vemos cómo suben nuestras maletas a la bodega, ¡qué bueno, y qué tranquilidad saber que aquí no se quedan! 😛 Embarcamos puntuales y las 8h despegamos rumbo a casa, al fin. Nos dan desayuno a bordo, y en un par de horas llegamos a Barcelona, disfrutando una vez más del skyline de nuestra ciudad junto al mar… ¡Cómo me gustan esas vistas cuando vuelvo a casa de viaje! 🙂

Recogemos el equipaje que llega intacto y cogemos un taxi que nos lleve a casa…

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Aquí termina otro gran viaje, otra gran experiencia que sin duda recordaremos siempre 🙂

24/09/15: visitamos el MET y nos vamos de compras a Times Sq y 5th Ave!

Día 6: mañana cultural en el MET y tarde de compras 🙂

Nos levantamos tranquilamente a eso de las 8,40h. Desayunamos las provisiones que tenemos en el apartamento y nos ponemos en marcha. Es nuestro último día completo en esta fascinante ciudad… ¡qué rápido pasan los días cuando estás de viaje!

Cogemos el metro hasta la parada 86 Street para ir al Metropolitan Museum of Art, más conocido como el MET.

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Este es otro de los grandes museos de la ciudad de New York y necesitaréis un buen rato para visitarlo. Lo ideal, hacer como nosotros y visitar su web previamente para programar un poco la visita e ir al grano para ver aquello que más os interese.

Pagamos 20$ los dos por la entrada y nos vamos derechos al ala derecha dónde se encuentra la colección de arte egipcio. Los que me conocéis, ya sabéis que el antiguo Egipto es otra de mis pasiones junto a Japón 😉 Lo primero que encontramos al entrar en la zona es el templo egipcio de Dendur, ¡alucinante! ¡Qué cantidad de recuerdos me vienen en estas salas de mi viaje a Egipto en 2005! Tengo pendiente explicaros mi primer gran viaje, en el que me picó el gusanillo viajero 🙂

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¿Y qué hace un templo egipcio en un museo de NYC? Para aquellos que os hacéis esta pregunta, contaros que cuando Egipto construyó la presa de Asuan para formar el lago Nasser en el río Nilo, muchos templos iban a quedar cubiertos por el agua y antes de perder todo ese patrimonio, decidió regalarlos a distintos países del mundo con los que tenían relaciones diplomáticas. Aquí tienen uno de aquellos y si vais a Madrid podréis visitar el templo Debod. Los llevaron pieza a pieza hasta el país de destino y los reconstruyeron allí. Y aquí estamos, frente a un templo, decenas de esculturas, sarcófagos, jeroglíficos, joyas y figuras mortuorias… ¡qué pasada! Cada vez con más ganas de poder repetir aquél viaje, ésta vez con mi marido 🙂

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Tras un buen rato en las salas de arte egipcio, nos vamos hacia la zona dónde exponen armas de todo tipo y de todo el mundo. El arte de la guerra… aquí encontramos armaduras, caballeros, espadas, rifles, e incluso el primer revólver Colt de primeros de 1800.

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con esta nos reímos al recordar a Jaime Lannister de Juego de Tronos 😛

 

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algunas empuñaduras son verdaderas obras de arte…

 

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el mítico Colt

Y de las armas americanas sobretodo, pasamos a las armas niponas… y es que entramos en las salas de arte asiático dónde encontramos verdaderas obras de arte en forma de katana y armaduras samurai…

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Tras las armas, pasamos a las salas dónde se encuentra una exposición de pintura japonesa. Estoy disfrutando de lo lindo en este museo 😛 Encontramos una colección de pintura Ukiyo-e del artista japonés Hokusai de 1830 a 1833, entre sus pinturas más famosas se encuentran la Gran Ola de Kanawaga y 36 vistas del Monte Fuji, ambas utilizadas para el Japan Rail Pass nipón 🙂

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Os dejo enlace a la entrada del 2º viaje a Japón dónde podréis ver una imagen de los Japan Rail Pass de 2011 y de 2013 con estos dibujos… 🙂

Como os decía, nos deleitamos con el arte japonés un buen rato. Entre las obras también encontramos una sala con tatami y algo de Ikebana.

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Antes de irnos, subimos a la azotea desde dónde se tienen unas bonitas vistas de Central Park y el skyline de la ciudad 🙂

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Tras más de 2h en el museo, decidimos finalizar la visita e ir a ver más lugares emblemáticos de la ciudad. Así que salimos y cogemos el metro hasta la parada West 4 St. – Washington Sq. Caminamos las pocas calles que separan el metro de la plaza Washington Square dónde vamos a visitar un lugar algo friki… y es que en esta plaza está la fuente que usaron para grabar la intro de la serie Friends.

La verdad es que cuesta imaginarse que esa fuente sea la misma de la serie… entre que está abarrotada de gente y que tomaron un plano muy concreto de ella… pero aún así me hace ilusión estar aquí porque era muy fan de esa serie de los 90 🙂

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Son algo más de la 1h y empezamos a tener hambre. Decidimos que no nos podemos ir de esta ciudad sin comernos unas hamburguesas del Shake Shack… así que tomamos el metro hasta Times Sq y vamos al local que tienen en la 43 St. con la 8th Ave. Os dejo el enlace a su web para que podáis localizar sus restaurantes…

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Tenemos que esperar unos 30 minutos y cuesta encontrar un sitio dónde sentarse… pedimos un par de ellas con unas patatas y refrescos por 28$, y disfrutamos de ¡¡las mejores hamburguesas que hemos comido en la vida!!

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Sobre las 15h terminamos de comer… la verdad es que da hasta pena terminar de lo ¡buenas que estaban! Decidimos aprovechar la tarde para pasarla por Times Square e ir a comprar algunos souvenirs. La ciudad tiene lugares increíbles pero yo creo que Times fue de lo que más me impactó…

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Entramos en varias tiendas, en algunas solo miramos y en otras compramos… Nos hacemos con un monito de peluche para mi sobrino, una sudadera que me encargó mi hermana, 2 vasos de chupito para los padres y un par de imanes para la colección…

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Tras un buen rato de compras, nos tomamos un café en el Starbucks. Y al salir, nos encontramos con el Naked Cowboy… todo un personaje del que os dejo más información en el enlace.

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A eso de las 16,30h decidimos volver al apartamento e ir a echarnos un rato. Tras una siesta, preparamos las maletas y recogemos las cosas… mañana ya nos vamos 😦 Pero no queremos pasar toda la tarde en el apartamento, así que a las 19h cogemos el metro hasta Penn Station y nos deleitamos con las vistas del Empire State iluminado, hoy con tonos rojos.

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Caminamos por la 34 St mirando escaparates. Entramos en uno de los centros comerciales más famosos, el Macy’s. Damos una vuelta pero no nos acaba de convencer nada. Al salir de nuevo a la 34, encontramos un Uniqlo. Esta cadena japonesa me encanta y hay pocas ciudades dónde puedas encontrar una tienda, así que entramos de cabeza. Me compro 4 camisas 😛 Para los que os guste esta tienda, deciros que está previsto que abran una en Barcelona en 2017 😀

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Son algo más de las 20h cuando decidimos dar por finalizadas las compras y volver al apartamento. Así que entramos al metro. Hoy se acaban nuestras metrocard, así que al salir recargamos las tarjetas con 2,75$ cada una, así mañana no tendremos que preocuparnos de ello yendo cargados con las maletas.

Bajamos en la parada 42 PABT y salimos de nuevo hacia Times Square dónde echamos unas últimas fotos de los grandes carteles y sus luces de neón.

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Compramos en un puesto callejero unas porciones de pizza y unos refrescos por 9$ y con pesar, volvemos al apartamento a eso de las 21,30h. Nos tomamos la cena, ducha y a dormir no muy tarde que mañana nos espera un largo camino de vuelta…

 

23/09/15: Liberty Island, Wall Street, 9/11 Memorial, the One, y Brooklyn Bridge

Día 5: visitamos a Miss Liberty, Wall Street, el 9/11 Memorial, subimos a lo más alto del One y caminamos sobre el Brooklyn Bridge… ¡día super intenso!

 

Nos levantamos a las 8h, desayunamos unos pocos cupcakes que nos quedan y nos ponemos en marcha. Hoy vamos a conocer a ¡Miss Liberty!

Tomamos la línea 1 (roja) en la estación de Times Sq hasta la parada South Ferry. Es importante colocarse en los primeros 5 vagones ya que la estación de South Ferry es pequeña y curva y solo hay cabida para esos vagones, lo avisan por megafonía cuando entra el tren y además hay una marca roja junto a las puertas de éstos.

Junto a nosotros van un grupo de estudiantes italianos que están de viaje en la ciudad con sus profes… una de las profesoras al oírnos hablar español nos da conversación, medio en inglés, medio en italiano 😛 ¡cómo me gustan esos momentos de intercambio viajero! 🙂

Son las 9,30h cuando llegamos a la parada de South Ferry y nos dirigimos hacia el Fort Clinton, dónde están las taquillas para el ferry. Recordad que la visita de hoy la incluimos en el NYC Explorer Pass, así que solo tenemos que intercambiar el pase por el ticket, mucho más rápido porque la cola es distinta y es más ágil.

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De allí nos dirigimos hacia el muelle en el Battery Park, y ya disfrutamos de las vistas desde aquí… hacia un lado el Hudson con la Estatua de la Libertad a lo lejos, hacia el otro el Fuerte Clinton y la vista de los rascacielos de Wall Street….

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Los americanos son bastante neuróticos para la seguridad, así que tras una larga cola pasamos un control seguridad igual de estricto que el de un aeropuerto, y subimos al primer ferry que sale. Cogemos sitio junto a un ventanal que queda cerca de la popa del barco desde dónde disfrutamos del fabuloso skyline de la ciudad… el recién estrenado gran angular me es de gran ayuda para tomar unas instantáneas de las vistas 🙂

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Son las 10.30h cuando al fin llegamos a la Liberty Island. La mayoría de la gente se va directa a la zona dónde se ubica la archiconocida estatua, pero nosotros preferimos recorrer la isla y disfrutar también de las vistas del skyline de NYC y New Jersey que hay desde aquí, de los habitantes de la isla y del muelle…

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Y tras todo ello, ahora si, nos dirigimos a los pies de Miss Liberty, la estatua más famosa del planeta… tras haber visto las que hay en Paris y en Tokyo, al fin disfrutamos de la “original” 🙂

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La estatua, realizada en láminas de cobre, tiene una altura de 46 metros y medio. Añadiendo el pedestal sobre el que reposa en Liberty Island llega hasta los 93 metros. La Estatua de la Libertad se alza cargada de simbolismos, el más evidente y la razón principal por la que se creó, aparece en forma de inscripción sobre la tabla de su mano izquierda: “July IV MDCCLXXVI” (4 de Julio de 1776), fecha de la firma de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.

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Además, la estatua pisa con su pie derecho unas cadenas, en clara referencia a la ruptura de opresiones. Las 25 ventanas del mirador de la corona representan los minerales naturales de la Tierra, y los 7 rayos que salen de ella tienen que ver con los 7 grandes mares o los 7 continentes, según la versión que se imponga. El punto más alto del monumento, la antorcha chapada en oro, que no es la original, simboliza la luz que marca el camino hacia la libertad.

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Aunque se la conoce como la Estatua de la Libertad, su verdadero nombre es “la libertad iluminando el mundo”, y a pesar de ser considerada un símbolo americano en realidad fue un regalo de los franceses a los estadounidenses en 1886 para conmemorar el centenario de la Declaración de Independencia de los USA, y como un signo de amistad entre las dos naciones.

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Después de más o menos una hora en la isla, decidimos coger el ferry… y dirigirnos a Ellis Island. Esta pequeña isla, era el punto de llegada de los inmigrantes llegados de Europa y África a la ciudad, y dónde debían pasar los controles de aduanas e inmigración. Por ello en los 90 crearon el Museo de la Inmigración, un pequeño homenaje a todas aquellas personas.

Pero cuál es nuestra sorpresa cuando tenemos que hacer una hora de cola, esperando a que el primer ferry que llega desembarque y embarque… Tanta espera, y viendo que la mayor parte de la gente que sube a bordo se dirige a Ellis Island, se nos pasan las ganas de ir bajar para evitar que nos vuelva a ocurrir lo mismo…. Y es que en Ellis estamos más de 30 minutos parados esperando a que baje y suba la gente… ¡uff! Creo que lo tienen muy mal montado… teniendo en cuenta la cantidad de turistas que van a  ambas islas, da para un ferry a cada isla y no haciendo paradas.

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Ellis Island

 

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¡Son más de las 13,30h cuando conseguimos llegar de vuelta a Battery Park! Qué locura… Vemos en el parque el East Coast Memorial, que se compone de 8 bloques de hormigón de casi 6 metros de altura con los nombre de las más de 4500 soldados que perdieron la vida en el mar, junto a su rango, rama militar y estado de origen central, y en el centro un águila con una corona de laurel sobre una ola que simboliza la muerte en el mar, y el memorial de la Llama Eterna en honor a los muertos en el trágico 11-S.

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Seguimos caminando hacia el Bowling Green Park dónde se encuentra el Charging Bull, el toro de Wall Street que simboliza el optimismo, la agresividad y la prosperidad financiera de esta zona de la ciudad… creada por Arturo Di Modica tras la crisis bursátil de 1987. Se hace difícil acercarse a ella ya que está rodeada de turistas… así que nos conformamos con verla en la distancia.

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Avanzamos por New Street hasta el cruce con la Wall Street, dónde se encuentra el edificio de la NY Stock Exchange, una de las bolsas más conocidas del planeta. Nos hace especial ilusión ver el edificio, aunque sea por fuera ya que no se puede acceder fácilmente al interior porque tenemos algunos fondos de inversión que cotizan en ella 😛

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A muy pocos pasos, encontramos el Federal Hall. Construido en 1700 como primer ayuntamiento y más tarde, en 1789, fue el lugar donde George Washington fue nombrado primer presidente de los Estados Unidos. Fue utilizado como Capitolio durante sólo un año ya que, cuando Filadelfia se convirtió en capital provisional de Estados Unidos, el edificio volvió a ejercer su función de ayuntamiento hasta 1812, año en que fue demolido. Aunque el edificio actual no es el original, fue declarado monumento nacional en 1939 y es tal vez el edificio clásico mejor conservado de Nueva York. Alberga un pequeño museo que narra la historia del edificio y que contiene algunos importantes objetos como la biblia sobre la que juró G. Washington. El edificio también cuenta con un pequeño centro de información turística. En la entrada principal del edificio se encuentra una estatua del 1r presidente, George Washington.

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Pasamos frente al Banco de la Reserva Federal, se puede entrar en alguna sala principal, pero para ver los lingotes de oro hay que reservar con muchísima antelación y pagar el tour guiado, y nosotros no llegamos a tiempo… así que nos conformamos con la vista desde fuera. Seguimos caminando por Wall St. hasta el cruce con Broadway Ave. dónde se encuentra la Trinity Church, construida en 1846 por Richard Upjohn, era uno de los edificios más altos del sur de la ciudad y servía como “faro” a los barcos que llegaban a Battery Park. No podemos entrar ya que es tarde y han cerrado…

Son algo más de las 14h cuando hambrientos, entramos en un McDonalds. Tenemos muchos planes aún y queremos “finiquitar” la comida en plan rápido… Tomamos dos menús por 13$ y cumplimos con la tradición de “Mc Donalds por el mundo” que tenemos 😛 Recordad que en todos nuestros viajes hacemos siempre una parada en un restaurante de la cadena para confirmar que estés dónde estés, los menús siempre son iguales 🙂

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Tras la comida, y un breve descanso de tanta caminata, nos dirigimos hacia la St Paul’s Chapel que también encontramos cerrada… Inaugurada en 1766, esta iglesia es el edificio público más antiguo de Manhattan aún en uso. A pesar de la cercanía al World Trade Center, quedó intacta tras el derrumbe de las torres gemelas, por lo que fue punto de peregrinación de voluntarios y afectados. No podemos entrar en ella porque a esta hora está cerrada, así que la rodeamos y vemos su cementerio desde la verja.

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Desde aquí ya vemos el One, el edificio más alto que hay actualmente en New York y que construyeron como homenaje a las desaparecidas Torres Gemelas. La idea es construir un complejo de varios edificios, cada uno de ellos numerado, que rodeen el espacio que dejó el antiguo World Trade Center. Y hacia allá es a dónde nos dirigimos…

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De camino nos topamos también Oculus, con la estación de tren/metro que está construyendo el arquitecto español Santiago Calatrava, considerada como la estación de metro más cara de la historia de la ciudad… espera a que vean la calidad de las construcciones de Don Calatrava… ¬¬’  Comentar que la estación se inauguró en marzo de 2016, así que actualmente es visitable 😉

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Caminamos entre altos edificios y obras, hasta llegar al 9/11 Memorial y las dos enormes piscinas que cubren la base las Torres Gemelas… Construidas en 2011 como monumento en memoria de las victimas de los atentados del 11S en el World Trade Center.

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Realmente se ponen los pelos de punta al pensar lo que toda aquella gente debió sufrir en ese momento, y recuerdo mi mal cuerpo de aquel día cuando vi en las noticias y en directo la caída de las torres tras el choque de los aviones. Aún se me ponen los pelos de punta. Y aunque creo que jamás se sabrá toda la verdad sobre lo ocurrido aquél día, si realmente fue un atentado o fue una jugada del gobierno para tener una excusa para ir a la guerra a oriente medio, lo que si sé es que muchos sufrieron las consecuencias de aquel acto… y sus nombres están escritos en los bordes de las piscinas.

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Este lugar me genera sentimientos contradictorios, por un lado acongoje al pensar en lo que las piscinas representan, por otro, admiración al mirar alrededor y hacia arriba y ver los altos rascacielos aquí construidos…

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Nos dirigimos hacia el One World Observatory, no queremos irnos de la ciudad sin subir a todos sus miradores y el más alto no iba a ser menos… pagamos 32$ cada uno  y vamos hacia los controles de seguridad. Aquí me pasa algo curioso y es que la militar que me inspecciona el bolso me dice que le gusta mucho y me pregunta dónde lo he comprado… cuando le digo que en una tienda en Barcelona, ¡alucina un montón! 😀 Le explico que soy de Barcelona y que estoy de visita en la ciudad, y me responde que me había confundido por una neoyorquina. No sé qué tengo, pero esto me ocurre a menudo cuando viajo por Europa, siempre me para la gente a preguntarme indicaciones… ¿será que no tengo pinta de ser de ningún sitio en concreto, y simplemente soy una ciudadana del mundo? 🙂

Tras la curiosa conversación con la militar, accedemos al ascensor que te lleva a lo más alto y aunque ya íbamos advertidos, ¡alucinamos con el montaje que tienen aquí!

Nota importante: los que queráis mantener la intriga, no visualicéis los siguientes vídeos 😉

Al llegar arriba, ponen de nuevo un audiovisual sobre los grandes iconos de la ciudad…

Comúnmente conocida como la Freedom Tower, el edificio fue inaugurado el 3 de noviembre de 2014, y alcanza una altura total de 541 metros, que equivalen a 1776 pies, cifra simbólica ya que es el año de la Declaración de Independencia de los EEUU. Durante una hora recorremos los grandes ventanales que ofrecen una vista de 360º sobre la ciudad desde el piso 94. Desde aquí tenemos unas vistas privilegiadas de todos los distritos de la ciudad, de la Liberty Island, de los puentes más famosos, del resto de rascacielos de la ciudad y de las grandes avenidas…

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Tras una hora y algo aquí arriba, decidimos bajar… de nuevo alucinamos con el ascensor 🙂

Una vez abajo, seguimos recorriendo las calles del distrito sur de Manhattan.  A eso de las 16,45h paramos un momento en un Starbucks a tomar un par de cafés (7$), y después proseguimos la caminata hacia el puente de Brooklyn. Pasamos frente al edificio del Ayuntamiento.

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Sobre las 17h, y antes de que caiga el sol, nos disponemos a cruzar el puente más famoso de la ciudad, el Brooklyn Bridge, que une los distritos de Manhattan y Brooklyn.

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Diseñado por Roebling, y construido entre 1870 y 1883, con 1825 metros de largo y una luz entre pilares de 486.3m, fue el puente colgante más grande del mundo hasta 1889, y considerado todo un pionero en la ingeniería al usar grandes cables de acero para su sostén por primera vez en la historia. Y mientras cruzamos hacia el otro lado sobre el East River, disfrutamos de ese cableado, de las grandes estructuras que forman sus pilares y de las fabulosas vistas hacia el skyline de la ciudad…

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Tardamos unos 30 minutos en recorrerlo de punta a punta y cuando llegamos al mirador Dumbo, y entre los puentes de Brooklyn y de Manhattan vemos caer el sol… disfrutando de una de las puestas de sol más bonitas de este viaje 🙂

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Estamos agotados tras una largo día de caminata, y aunque sé que las vistas del skyline iluminado deben ser brutales, decidimos volver al apartamento. Así que sobre las 18,30h, cogemos el metro en la estación York, línea F hasta W4 St, dónde cambiamos a la línea A hasta 42-PABT. Pasamos por el supermercado que tenemos frente al apartamento a comprar algo para la cena y el desayuno de mañana y nos hacemos con un par de Redbull también (32$). Nos damos una buena ducha, nos relajamos en el apartamento y cenamos un delicioso solomillo, acompañado por fideos y arroz. Realmente la carne en EEUU está deliciosa, ¡no he probado otra igual!

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Hoy el día ha cundido y hemos visitado lugares que nos hacían especial ilusión… más contentos que unos niños con zapatos nuevos, nos vamos a dormir pronto, estamos ko y aún nos quedan días por delante en esta fabulosa ciudad 🙂

22/09/15: Museo de Historia Natural, Roosevelt Island, Flatiron y tiendeo por Broadway Ave!

Día 4: día completo… mañana en el Museo de Historia Natural, tarde en Roosevelt Island, Flatiron, Union Sq y Broadway Avenue.

Hoy conseguimos dormir un rato más que los otros días… Tomamos un desayuno en el apartamento al más puro estilo estadounidense…

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Tras el atracón, vamos a buscar el metro a 42-Port Authority, línea azul hasta la parada 81-St. Desde la misma estación de metro se puede acceder al American Museum of Natural History, que es nuestro primer destino del día, pero preferimos salir a la calle y ver esa fachada que en tantas películas hemos visto 🙂

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Nos toca hacer una cola de unos 20 minutos. Delante llevamos a una familia de españoles con los que intercambiamos información viajera 🙂 Algunos museos de la ciudad tienen la particularidad que pagando un donativo ya puedes entrar, sin necesidad de pagar el precio establecido para la entrada. Nosotros pagamos 10$ y entramos. Los otros españoles, decidieron pagar 15$ por dos adultos y dos niños. Este museo también es inmenso, así que os recomiendo echar un vistazo a su web y programar un poco qué queréis visitar u os podéis pasar un día entero aquí dentro.

Ya el hall principal dónde están las taquillas, impresiona… con un gran esqueleto de dinosaurio en el centro de la sala.

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Conforme entramos a la zona de los mamíferos alucinamos aún más al descubrir maquetas a tamaño real de algunos animales, están muy bien hechos, parece que se vayan a mover en cualquier momento.

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Visitamos las salas del Antiguo Egipto y de las Culturas Asiáticas, dónde podemos ver momias de nuevo (ya las vimos en el Museo del Cairo y en el British Museum anteriormente), y una tumba de la Dinastia Ming que trajeron de los pies de la Gran Muralla China…

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Después vamos hacia la sala de los minerales, dónde tienen muestras de todos los minerales y gemas que hay, además de algunos fragmentos de meteorito. Esta sala me alucina un montón, y es que de pequeña me gustaba coleccionar minerales, así que tener tantísimos aquí juntos me parece una pasada.

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meteorito de Groenlandia tan pesado que la plataforma que lo sujeta llega hasta los cimientos del museo…

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Luego visitamos la sala de la ballena azul, es impresionante. La réplica de 29 metros de longitud suspendida del techo es digna de ver…

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De allí, nos vamos a la zona de los dinosaurios. Y aquí alucino otra vez al ver la cantidad de esqueletos de dinosaurio que tienen. Algunos son realmente grandes y ocupan toda la sala, como los del Tyrannosaurus Rex, el Triceratops y el Saurópodor entre otros…

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Aunque se hace algo pesado visitar el museo por lo grande que es, como amante de las ciencias naturales, me lo paso en grande aquí 🙂 Son más de las 12,30h cuando salimos del museo… y apenas hemos visto una pequeña parte de éste…

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Decidimos volver al metro, línea azul hasta 42-PABS e ir a comer al apartamento. Antes pasamos por el supermercado que tenemos en frente a comprar algo de verduras y carne, y algo de picoteo para los siguientes días (44$).

Hace un día nublado y bastante fresquete, y los madrugones de estos días hacen mella… así que después de comer nos echamos un rato de siesta hasta las 16,30h. Una vez recargadas las pilas, cogemos de nuevo el metro hasta la parada de  Lexington Ave /59 St. Desde allí caminamos unos pocos minutos hacia la 2ª Avenida para coger el teleférico hacia Roosevelt Island (incluido en la MetroCard). Las vistas del Queensboro Bridge no están nada mal desde él… y nos sorprende ver lo cerca que pasamos de algunos edificios junto a la orilla del East River.

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El trayecto hasta la isla Roosevelt dura unos 15 minutos y vemos como muchos neoyorquinos lo usan para cruzar hacia ella, una isla de apenas 2 millas de largo entre los distritos de Manhattan y Queens, y en la que viven unas 9000 personas.

Las vistas desde esta orilla hacia Manhattan son bien chulas, bien merece la pena acercarse a aquí si se dispone de tiempo… vemos una bonita puesta de sol sobre su skyline.

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barcos transportadores de basuras sobre el East River

 

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Tras unas cuantas fotos, caminamos 300m hasta la boca de metro Roosevelt Island, línea F y nos dirigimos hacia la parada St Herald dónde hacemos trasbordo a las líneas amarillas (N, Q, R), y bajamos en la parada 23 Street. Salimos a la calle y vamos a disfrutar de la vista de otro gran clásico de la ciudad, el Flatiron Building.

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El Flatiron, fue uno de los edificios más altos en Nueva York hasta su finalización en 1902. Situado en la confluencia de la calle 23, la 5th Avenue y Broadway Av., mirando hacia Madison Square. Al igual que una columna clásica griega, su fachada de caliza está dividida horizontalmente en tres partes. La forma tan peculiar tiene su historia: la constructora y el arquitecto querían un edificio diferente que atrajera a financieros de Wall Street como inquilinos, y se interesaron por la forma triangular del solar donde hoy se levanta el edificio. No consiguieron tener a los ejecutivos de inquilinos, pero el edificio sí fue una auténtica revolución en cuanto a la forma…y en cuanto a la altura, e incluso en sus primeros tiempos se hicieron apuestas sobre cuanto aguantaría en pie…

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Tras disfrutar de la vista, volvemos a bajar al metro y volvemos a tomar las líneas amarillas (R, W) hasta la parada 14 St – Union Sq.

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Salimos a la calle por la Union Square. Esta plaza es conocida por el Greenmarket, que tiene lugar aquí hasta las 18h todos los lunes, miércoles, viernes y sábados. El famoso mercado al aire libre empezó en el 1976 con unas pocas paradas de granjeros regionales, pero actualmente se pueden encontrar hasta 140 paradas de todo tipo de productos (panaderías, aceites, plantas, quesos artesanos, verduras, mermeladas, pastelerías, zumos, etc.). Nosotros no cogemos el mercado abierto, pero si disfrutamos del gentío que hay en ella, de los grupos de gente jugando a damas y al ajedrez, y de los Hare Krishna con sus cánticos… Nos recuerda bastante a la Pl. Catalunya de Barcelona 🙂

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Decidimos adentrarnos en la Broadway Avenue e ir a mirar algunas tiendas que llevamos apuntadas…

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Tras caminar unos metros, nos encontramos con la tienda Planet Forbiden, de cómics y videojuegos, y alucinamos tanto con su escaparate que no podemos evitar entrar 😛 La tienda mola por dentro y por fuera, os la recomiendo. Compramos un libro de Dune en inglés por 10$.

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Desandamos lo andado y volvemos al metro de Union Sq, dónde tomamos de nuevo la línea amarilla hasta la parada 8 St-NYU. Salimos de nuevo en Broadway Ave, entramos en un par de tiendas de zapatos y ropa que llevo recomendadas, pero nos encontramos con los mismos precios y modelos que en España… así que no compramos nada… pero disfrutamos de las vistas y el ambiente de la New York University.

Son las 20h cuando agotados, cogemos el metro de nuevo en Bleeker St (línea 6) para volver al apartamento. En la parada de Brooklyn Bridge nos quedamos los turistas en el vagón sin darnos cuenta de que era la última parada de la línea… de repente el tren arranca de nuevo y pasamos por la City Hall, una de las estaciones fantasma que hay en la ciudad, aunque lo sabía, no caigo hasta que la veo y me doy cuenta tarde para echar unas fotos…

Bajamos de nuevo en Brooklyn Bridge y cambiamos a la línea 4, en Fulton St cambiamos a la línea azul y de allí vamos hasta la parada 42-PABT. Menudo viajecito, casi 45 minutos de trayecto 😛

Intentamos cenar en las hamburgueserías Shake-Shack y en 5 Guys pero hay muchísima cola en ambos, y estamos súper cansados como para esperar los más de 30 minutos de cola que hay, así que vamos al supermercado que tenemos frente al hotel y compramos edamame, sushi y refrescos por 22$, y nos vamos al apartamento. Antes de subir al piso, vamos a la azotea del bloque desde dónde hay unas vistas geniales del Intrepid y hacia Times Sq.

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Cenamos tranquilamente en el apartamento. Y tras una ducha, a las 23h caemos planos en la cama…

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