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22/12/14: nos despedimos de la ciudad navegando por sus canales…

Día 4: …y con una interesante visita al Sex Museum 😉

Hoy es nuestro último día en la capital holandesa, así que nos levantamos con la calma a las 9,30h. Tras envolvernos en varias capas de ropa como una cebolla -hoy el día es más frío y gris que los anteriores-, hacemos el check-out del hotel pagando 25€ de tasas turísticas. La verdad es que hemos estado súper cómodos en el hotel, el WestCord City Centre Hotel, muy confortable y céntrico. Además nos guardan las maletas hasta mediodía ya que nuestro vuelo no sale hasta la tarde.

Decidimos volver al Starbucks de ayer en la plaza Dam a desayunar (13€) y luego caminamos hasta la estación central de trenes dónde se encuentran los embarcaderos de los tours por los canales de la ciudad. Nos decidimos por el tour que ofrece Gray Lines de 1h por 10€ cada uno con audio en español.

En primer lugar sale hacia el gran lago que tras la estación central en la que se tiene la sensación de estar en el mar. Y poco a poco nos vamos adentrando por los distintos canales del Amstel que conforman la ciudad. Es bien curioso ver la ciudad desde este punto de vista y lo recomiendo encarecidamente. Podemos disfrutar de la arquitectura y decoración de los puentes más antiguos de la ciudad, de otro ángulo de los grandes edificios, y de la vista de los 15 puentes que ayer vimos desde tierra 🙂

el Magere Brug

bajo el puente de los 15 puentes

Tras la hora a bordo del barco, llegamos al embarcadero junto a la estación central de nuevo. Muy cerca de aquí encontramos el Sex Museum y ya que la ciudad se presta, decidimos entrar. Pagamos 4€ de entrada y realizamos una visita de lo más curiosa.

Sobre las 12h volvemos al hotel a recoger las maletas y luego de vuelta a la estación central para coger el tren al aeropuerto (10,50€ los dos comprando los billetes en las máquinas). Llegamos a las 13,30h al aeropuerto de Schiphol. Como vamos con tiempo, decidimos comer antes de pasar el control. Nos decantamos por el restaurante Per Tutti! dónde tomamos un par de platos de pasta (28€).

Tras la comida, pasamos el control de seguridad sin problemas. No podemos irnos de Amsterdam sin comprar sus conocidas galletas de caramelo 😛 así que compramos un par de cajas por 5€. Con nuestros dulces en la maleta, nos tomamos un café mientras esperamos a que sean las 16,20h que empieza el embarque… supuestamente… ¡porqué nos dan las 17,45h! Y es que resulta que hasta esa hora no se presentó la tripulación. Estaba el avión preparado pero no había cabin crew… Volamos con KLM y la verdad es que todas las veces que hemos hecho el trayecto Amsterdam-Barcelona con ellos hemos salido con retraso de allí… es curioso.

El vuelo transcurre tranquilo, la verdad es que vamos más cómodos de lo previsto porque las azafatas nos piden un cambio de asiento ya que un bebé va en los asientos de emergencia, así que tenemos más espacio para las piernas sin pagar más 🙂  A mitad de camino nos sirven un sándwich con pollo de kobe (porque según la caja son pollos cuidados y mimados como si fueran vacas wagyu) 😀 con un zumo y un té.

Y al fin llegamos a Barcelona a las 19,45h. Cogemos un taxi hasta casa poniendo fin a esta escapada que nos ha gustado mucho y de la que hemos disfrutado. Recomiendo encarecidamente la visita a la ciudad y volvemos con el pensamiento que tarde o temprano, repetiremos 😉

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21/12/14: callejeamos por los barrios judío, chino, Jordaan, y Spui descubriendo fabulosos rincones de Amsterdam

Día 3: canales, puentes, templos budistas, mercados, iglesias, museos y memoriales…

Un nuevo y frío día amanece en Amsterdam… nos levantamos sobre las 9h y después de abrigarnos bien salimos a la calle a buscar dónde desayunar. Nos decantamos por un Starbucks que hay en la Plaza Dam (13€). Con las pilas cargadas, tomamos el tranvía 14 hasta Spui. Desde allí caminamos hasta Benjihof, que visitamos de pasada con el free tour el primer día en la ciudad y hoy vamos a verlo con calma.

Como os explicaba el convento de Benjihof está formado por un conjunto de casas fundado en 1346 para albergar a la hermandad de las beguinas, una hermandad femenina católica laica. Aquí se halla el edificio más antiguo de la ciudad que data de principios del S. XVI construida con una bonita fachada de madera, y la Engelse Kerk, construida en el S. XV, siendo la primera iglesia católica por lo que la construyeron de forma clandestina. Pero hoy tampoco podemos entrar porque están haciendo misa… aunque recorremos el recinto del convento disfrutando de sus bonitos edificios.

Salimos del recinto y decidimos callejear y perdernos por sus calles. Pasamos frente a un famoso coffee-shop, el Oceans 12, que está cerrado a estas horas, y seguimos caminando hasta el “puente de los 15 puentes“.

¿Y porqué se le llama así? pues porque desde él se pueden divisar 15 puentes sobre el Herengracht, aunque en realidad la mejor forma de verlos todos es en barco desde el canal. Aún así el lugar es curioso y te hace ser consciente de la cantidad de canales y puentes que tiene esta ciudad, por algo se conoce como “la Venecia del norte”, aunque hay otras ciudades como Brujas (de la que tengo pendiente hablaros) que también se conoce así. El puente se encuentra en la esquina de las calles Reguliersgrach y Herengracht. Cuando sube el puente sobre el Reguliersgracht, estando de espaldas a la plaza Thorbeckeplein, se divisan seis puentes de arcos uno tras otro, a mano izquierda hay otros seis puentes seguidos sobre el canal Herengracht, y a mano derecha los otros dos. Dirás, eso suma 14… ¡el quince es el puente sobre el que estamos! 😉

Seguimos caminando hasta llegar al Magere Brug, o puente delgado. Originalmente, este elegante puente levadizo construido en madera era tan estrecho, que resultaba difícil de atravesar por dos personas al mismo tiempo. Con el incremento del tráfico sobre el río Amstel, el puente original fue sustituido por un puente más amplio en 1871 y realmente creo que es el más curioso de Amsterdam.

Desde aquí se divisa una de las esclusas de la ciudad…

Seguimos caminando hasta llegar al barrio judío dónde a orillas del canal Nieuwe Keizersgracht, encontramos un pequeño homenaje a las víctimas del holocausto nazi, el Shadow Wall. Son placas con los nombres de los judíos asesinados en la ciudad durante la II Guerra Mundial frente a las que fueron sus casas. Sobrecogedor.

Seguimos en dirección al centro de la ciudad y llegamos al Nieuwmarkt. Esta plaza está dominada por el edificio conocido como el Waag o Castillo de 7 torres, una de las puertas originales de las murallas medievales de la ciudad, convertida en una casa de pesaje tras el derribo de las murallas en el siglo XVII. La plaza se creó cuando los canales de todo el Waag se rellenaron en 1614, y fue utilizado como un mercado (de ahí el nombre). En la Segunda Guerra Mundial, la plaza fue utilizada por los nazis como punto de recogida de judíos que iban a ser enviados a los campos de concentración.

Actualmente en la plaza hay más de 20 cafeterías y coffee-shops y se celebra un mercado diario, y los domingos de verano hacen un mercado de antigüedades. Es también el corazón del actual barrio chino de Amsterdam. Y como ya sabéis que Asia y su cultura me tiran y mucho, no podíamos dejar de descubrir esta parte de la ciudad 😛

Callejeando por el barrio encontramos un templo budista al que no podemos resistirnos a entrar 😀 Ubicado en el 116-118 de la calle Zeedijk, el templo budista de Guan Yin fue el primer templo tradicional de culto budista que se instauró en Europa. Sus obras terminaron en el año 2000 y está dedicado a Guan Yin, la forma de Buda a la que los japoneses conocen como Kannon y los hindúes como bodhisattva, también conocido como dios de la misericordia. La entrada es gratuita y yo disfruto un montón de poder acceder a él 😀

Compramos unas barritas de incienso (1€) para poder hacer unas oraciones frente a Guan Yin, y un libro con enseñanzas budistas (3€) para poder aprender un poquito más sobre esta religión y de paso practicar el inglés 😉

Tras pasar un rato de lo más agradable aquí, proseguimos con el paseo hacia el barrio rojo y la Oedekerk. Desde los puentes cercanos a la antigua iglesia, se divisa la estación central.

En esta zona tomamos el tranvía 17 hasta Westerkerk, la iglesia protestante más grande de Amsterdam que acoge los restos de Rembrandt.

Seguimos recorriendo calles bordeadas de canales y puentes. Es mediodía y empieza a apretar el hambre después de toda la mañana caminando, así que nos decantamos por un restaurante italiano llamado Venezia del Nord en la que tomamos una lasaña deliciosa.

Seguimos el paseo y compramos un pack de 4 imanes por 10€ para regalar a los nuestros. Luego vamos hacia la casa de Ana Frank ya que compramos las entradas online desde casa cuando preparábamos el viaje.

Debido al régimen anti judío establecido por Hitler, la familia Frank intentó protegerse escondiéndose en la parte trasera del edificio donde el padre de Ana tenía el almacén de su negocio. Poco tiempo después, se unieron a ellos cuatro personas más, pero al cabo de algo más de dos años, alguien los delató y fueron enviados a campos de concentración del cual sólo sobrevivió Otto Frank, el padre de Ana. La historia de Ana Frank y su familia es conocida gracias al diario que la pequeña escribió durante aquellos años escondidos en casa, y que su padre publicó años después.

Escogimos la entrada con visita guiada para poder aprender un poquito más sobre la familia Frank y las implicaciones del holocausto nazi en Holanda. A lo largo del recorrido por la casa, además de muchísimas explicaciones, puedes ver los objetos que guardan de la familia así como el almacén, los despachos de los trabajadores de Otto que les ayudaron durante su encierro y las habitaciones donde vivieron las ocho personas escondidas. Salimos dos horas después con el corazón encogido por las barbaries del régimen nazi sobre el pueblo judío, como os dije, aunque hemos visitado diferentes museos, memoriales y hasta un campo de concentración, es algo que no deja de impactarme muchísimo. Hasta dónde puede llegar la maldad del ser humano… No permiten fotografiar el interior de la casa, así que no hay fotos. Os dejo de unas del barrio 🙂

Cogemos el tranvía 13 que nos deja cerca del hotel y vamos a descansar un poco y a entrar en calor que hace un frío que pela en la calle y llevamos todo el día a la intemperie.

Sobre las 19h salimos a cenar. En Foursquare recomendaban el restaurante Fogata en las cercanías del hotel y decidimos probar su parrilla de carne y verduras que está deliciosa.

Tras la cena, volvemos al hotel dónde imprimimos los billetes del vuelo de mañana (ahora esto ya no es necesario puesto que el aeropuerto de Amsterdam acepta billetes electrónicos desde los smartphone) y después de una buena ducha nos vamos a dormir. Mañana acaban nuestros días por esta fabulosa ciudad que nos está encantando.

20/12/14: visitamos el museo Van Gogh y hacemos unas compras en el Mercado de las Flores

Día 2: día entre cuadros, esculturas, tulipanes y escaparates…

Nos levantamos a las 8,30h. Nos vestimos con las varias capas de ropa habituales en estos días de frío invierno centro europeo y salimos a la calle. Nos cuesta un poco dar con la parada del tranvía que nos llevará hasta el primer punto de la jornada pero al fin damos con él y aprovechando que tenemos la tarjeta de transporte, subimos. En el tranvía se está calentito y los pocos minutos de trayecto nos sirven para entrar en calor 😛

Algo antes de las 10h llegamos a la parada del Museo Van Gogh, dónde tenemos las entradas compradas para las 10h. Como os comentaba en la entrada sobre los preparativos del viaje, compramos con anterioridad las entradas mediante su web, cuestan 15€ por persona y aunque no hay descuento comprándolas online, te evitas las largas colas que se suelen formar en las taquillas.

Todavía no hemos desayunado así que decidimos acercarnos a la cafetería del museo a tomar algo y luego hacer la visita. Tomamos un par de dulces con unos cafés la mar de ricos (16€). Y ya con las pilas cargadas, iniciamos la visita.

Aunque no somos grandes amantes de la obra de Van Gogh, se trata del museo más importante que recoge su obra casi completa con más de 200 piezas originales repartidas en tres plantas en las que se puede ver su obra en las distintas etapas de la corta vida del pintor holandés.

Salimos un par de horas después tras recorrer el museo y nos echamos unas fotos con la escultura “I Amsterdam”.

Volvemos al tranvía y tomamos el primero que pasa hasta Singel. Vamos a visitar el Mercado de las Flores con calma ya que ayer nos gustó lo que vimos 😉 Compramos unos paquetes con bulbos de tulipán holandés y un imán (15€) así nos tendremos un trocito de Holanda en nuestro balcón 🙂

Junto al mercado vemos una tienda en la que venden “magic mushroms” y entramos a cotillear. La verdad es que tienen todo tipo de productos relacionados con la marihuana y otras drogas alucinógenas, y aunque es tentador -por aquello de la facilidad de acceso a ellas que hay- no compramos nada, tampoco lo podríamos llevar a casa ya que en España todo esto es ilegal, así que nos quedamos un poco con las ganas 😛

Caminamos junto a los canales hasta la Plaza Dam. Es curioso cómo cambia esta plaza entre el día y la noche… aunque sin duda la prefiero iluminada en la noche 😉

Y de allí caminamos hasta la cercana Oude Kerk (Iglesia Vieja), construida en 1302 y edificio más antiguo de la ciudad. Pagamos los 10€ que cuesta la entrada y disfrutamos de su interior, sobretodo de los altos techos abovedados construidos en madera, sus grandes vitrinas originales y el gran órgano.

Son algo más de las 13h y tenemos hambre así que buscamos un sitio dónde comer. Nos decantamos por el restaurante Dam Steackhouse en la calle Damstraat, en el que tomamos un par de bistecs con salsa de queso y patatas con un par de copas de vino (37€). Estamos comiendo de lujo en este viaje, la comida holandesa nos está encantando 😛

interior del restaurante

Ayer vimos que los guías de Sandemans organizan también un tour por los coffee shop de la ciudad y salen de la plaza Dam a las 15h pero no hay suficiente grupo para salir y además empieza a llover fuerte y no llevamos paraguas, por lo que desistimos y volvemos corriendo al hotel que tenemos a pocos pasos a echarnos una siesta.

Sobre las 17,30h salimos de nuevo a la calle y vamos al número 7 de la calle Singel dónde se encuentra la casa más estrecha del mundo y que tenemos a un corto paseo del hotel.

Me gusta esta ciudad de noche ya que todos sus edificios están iluminados, lo que le da un ambiente mágico cuando cae el sol…

Volvemos a la plaza Dam y entramos al Centro Comercial Bijenkorf dónde nos tomamos un par de cafés y una tarta de manzana deliciosa (9€). Aunque ha dejado de llover hace un frío tremendo y no apetece mucho estarse por la calle. Aún así, damos otra vuelta por el barrio rojo que tanto nos sorprendió ayer.

Para cenar, volvemos a acercarnos al hotel. En la misma calle encontramos un local llamado Oud Holland dónde tomamos un par de bistec de buey con salsa de vino y verduritas con un par de copas de vino que están buenísimos (41€).

Volvemos al hotel y tras una ducha para relajarnos y entrar en calor vamos a descansar, hoy hemos hecho otra buena caminata por la ciudad 🙂

19/12/14: conocemos el centro histórico de Amsterdam y recorremos el Barrio Rojo por la noche

Día 1: los chicos de Sandemans nos descubren grandes rincones

Nos levantamos a las 8.30h. Nos cubrimos con varias capas de ropa, gorro, guantes, bufanda y abrigo ya que estamos a unos cuantos grados bajo cero… Desayunamos en un Mc Donalds cercano por 5€ los dos y nos dirigimos a la estación central de trenes dónde está la oficina de transporte más cercana, a comprar un billete para las próximas 48h por 12€ pp. Así tendremos billetes ilimitados para todos los transportes de la ciudad sin tener que preocuparnos por andar comprando billetes sencillos.

Le damos una vuelta a la zona de la estación mientras nos maravillamos con el edificio al cual ayer no le prestamos ninguna atención al llegar. Nos parece una pasada estar disfrutando de la vista de los canales de la ciudad después de tanto tiempo queriendo venir a Amsterdam.

estación de trenes

Desde aquí salen los free tour de Sandemans a las 11h, así que ya hacemos tiempo y nos unimos al grupo en español. Comenzamos a caminar hacia la Plaza Dam dónde comienza el tour.

La Plaza Dam es el lugar en torno al cual fue creada la ciudad por lo que en ella encontramos monumentos y edificios históricos, los más importantes el Monumento Nacional construido como un homenaje a los soldados caídos en la II Guerra Mundial, y el Palacio Real, construido en 1648 y 1655 con estilo neoclásico.

De aquí caminamos hacia la Oude Kerk (Iglesia Vieja) construida en 1302 y considerado el edificio más antiguo de la ciudad que curiosamente se encuentra ubicada en el justo centro del Barrio Rojo, el barrio más “emblemático” de Amsterdam.

Es pleno mediodía así que la mayoría de escaparates y locales están cerrados a estas horas, aunque alguno si que permanece abierto. Se dice de la prostitución que es la profesión más antigua del mundo, y aquí ya hace muchos años que es legal y está regulada, con cobertura por la seguridad social holandesa y con todas las prestaciones que pueda tener cualquier otra profesión. A muchos les sorprende, yo creo que si esto fuera así se acabarían las mafias y los trafiqueos de personas de forma ilegal. El/la que se quiera dedicar a ello bien hecho, ¿porqué cuestionarlo, criticarlo o juzgarlo? A mi nadie me dice nada por ser enfermera, ¿no?

Continuamos la ruta hacia el aledaño barrio de Jordaan, en el que se puede visitar uno de los canales más bonitos de Amsterdam, el Brouwersgracht. En la esquina del “canal de los cerveceros” con el canal Herengracht se encuentra la Casa de las Indias Occidentales, sede encargada del gobierno de la colonia Nueva Amsterdam (actualmente, Nueva York). Aquí también se encuentra la casa más estrecha del mundo (en la foto, la de la fachada rojiza).

Con un nombre difícil de pronunciar, Grachtengordel es la denominación del anillo de los tres canales más importantes de Ámsterdam que fue diseñado en el S. XVII para soportar el aumento de la población que había en la ciudad. Los canales que lo componen son el Prinsengracht, Keizersgratch y Herengracht (de fuera a dentro), siendo el último el más llamativo de la ciudad ya que a sus orillas se encuentran algunas de las mansiones más hermosas de la ciudad.

Hacemos una pausa de unos 30 minutos para ir al baño y tomar algo, y mientras los chicos del tour nos cuentan que ofrecen otras caminatas por la ciudad para conocer más a fondo algunas zonas o aspectos de la capital holandesa. Decidimos hacer el tour nocturno por el barrio rojo que hacen esta misma noche para conocer mejor esa zona, así que ya lo contratamos.

Continuamos con el paso y nos adentrarnos en la plaza Spui. Esta zona marcaba el límite dónde terminaba la ciudad y estaba cubierta de agua, hasta que en 1882 la “rellenaron” de tierra para convertirla en el agradable barrio que conforma hoy, muy cercana a la Universidad de la ciudad.

A pocos pasos encontramos el convento Begijnhof. Se trata de un conjunto de casas fundado en 1346 para albergar a la hermandad de las beguinas, una hermandad femenina católica laida. Aquí se halla el edificio más antiguo de la ciudad que data de principios del S. XVI construida con una bonita fachada de madera.

Dentro del recinto, visitamos la Engelse Kerk, construida en el S. XV siendo la primera iglesia católica por lo que la construyeron de forma clandestina. Entramos en su interior pero nos quedamos a las puertas porqué están oficiando una misa.

Proseguimos el camino hasta el Mercado de las Flores o Bloemenmarkt, inaugurado el 1862 y construido sobre barcas flotantes en el canal, es el lugar favorito de los holandeses y turistas para comprar flores y plantas. Nos gusta lo que vemos, así que sin duda aquí volveremos a hacer unas compras 🙂

De aquí caminamos hacia el cercano barrio judío, uno de los más masacrados en Europa durante el holocausto nazi. Llegamos frente al 267 de la calle Prisengrancht dónde se encuentra la casa de Ana Frank, una joven judía holandesa (una de los millones de judíos que fueron perseguidos) que en su diario nos contaba los acontecimientos, sus miedos y sus pensamientos que vivió entre julio de 1942 y agosto de 1944. Tenemos compradas las entradas online para poder visitar la casa con calma y seguro que es una visita que nos marca… mientras, el guía nos explica un poquito sobre la historia de Ana y su familia, así como de las consecuencias del nazismo sobre los judíos asentados en Holanda. Hemos estado en otras ciudades dónde se vivió la represión nazi sobre el pueblo judío, y no deja de impactarme todo lo que aquella gente fue capaz de hacer… piel de gallina. Y con estas reflexiones frente a la casa de Ana Frank, terminamos el free tour.

La particularidad de esta empresa es que no ponen un precio fijo al tour por el centro histórico, si no que dejan que cada uno les pague lo que considere que “se han ganado” con su arte como guía turístico. Les pagamos 20€ junto a una felicitación por lo bien que nos ha expuesto la historia y la cultura de la ciudad a lo largo de estas casi 3h de caminata.

Volvemos caminando hacia la Plaza Dam y comemos en un Mc Donalds (12€) cumpliendo con nuestra tradición viajera de “Mc Donalds por el mundo” 😀

Son casi las 16h y estamos muertos de sueño y de frío, así que regresamos un rato al calorcito de la habitación del hotel dónde nos echamos una siestecilla, ¡que se note que estamos de vacaciones! 😛

A eso de las 18h y ya más recuperados, nos cubrimos con varias capas de ropa y salimos al frío de la calle. Volvemos hacia la plaza Dam que tenemos a menos de 5 minutos y paramos en un par de tiendas a comprar unos souvenirs, unos chupa-chup de marijuana y un gorro rastafari para echar unas risas (todo 16€), las calles están iluminadas por las cercanas fiestas y hay mucho bullicio de gente haciendo compras en esta zona. Volvemos al hotel a dejar las compras en la habitación.

Luego volvemos hacia la Plaza Dam dónde se encuentra el punto de salida del tour por el barrio rojo que contratamos esta mañana con los guías de Sandemans. Mientras esperamos a que los grupos estén formados echo unas fotos de la plaza iluminada con su árbol de Navidad encendido 🙂

Sobre las 19h nos ponemos en marcha, caminamos hasta la cercana Old Church dónde comienzan a explicarnos la historia del barrio rojo y el estado actual de la prostitución en Holanda.

El guía que nos ha tocado es un cachondo y nos cuenta un sinfín de historias y datos sobre el barrio mientras lo recorremos cargado de notas de humor y bromas, lo que hace que el tour sea súper ameno. Durante las dos horas que dura el tour, nos enseña algunos escaparates dónde hay mayoritariamente chicas -también vemos alguno con chicos-, entramos a algunos sexshop, pubs y clubes, y aprendemos muchísimo sobre el barrio y su gente, en el que no sólo hay trabajadoras/es del sexo comercial si no que también viven familias con niños a los que les enseñan que el sexo es algo natural y de lo que no hay que taparse ni avergonzarse. No hay fotos del tour por respeto a la gente que trabaja aquí, supongo que lo entenderéis.

Son cerca de las 21h cuando acabamos el tour tras tomarnos una cerveza con el grupo. Hace mucho frío así que decidimos acercarnos al hotel para cenar. Tomamos un par de pizzas con una copa de vino (27€) en un Steackhouse frente al hotel -¡sorry no recuerdo el nombre!-.

Tras la cena, volvemos al hotel dónde nos damos una buena ducha para entrar en calor. Hoy hemos aprendido muchísimo sobre los holandeses y su capital. Y el tour por el barrio rojo lo recomiendo encarecidamente, creo que sin él no hubiéramos entendido la filosofía ni la cultura del lugar y su gente.

18/12/14: 3, 2, 1… despegamos hacia la capital holandesa :)

Hace 3 años por estas fechas inauguraba el blog anunciando el que sería nuestro próximo destino, un lugar que hacía mucho tiempo que estaba en la lista de ciudades a visitar. Os contaba los preparativos de la escapada a Amsterdam en esta entrada. Ya sabéis que al blog le dedico mi poco tiempo libre, así que con mucho más retraso del que me hubiera gustado, hoy comienza el relato de nuestra incursión en la capital holandesa.

Día 0: Barcelona – Amsterdam

Hoy hemos trabajado con normalidad y al salir hemos pasado por casa a buscar las maletas que ya teníamos preparadas de anoche. Vamos con el tiempo algo justo, así que tomamos un taxi al aeropuerto (30€). Llegamos con más tiempo del previsto ya que el vuelo sale con 30 minutos de retraso, así que nos da tiempo a tomarnos un café antes de hacer el embarque.

Como os contaba, es nuestro primer vuelo con la compañía KLM y lo bueno de volar con “una de las grandes” es que te dan piscolabis a bordo, un sandwich de queso gouda delicioso con un zumo. Así pasamos las 2h y 20 minutos de trayecto un poco más entretenidos. La primera experiencia con KLM es más que positiva, a pesar del retraso en la salida han embarcado rápido al pasaje y no hemos salido con tanto retraso como esperaba, la tripulación es extremadamente amable y atenta, y el avión es confortable. Creo que repetiremos con ellos…

Son las 22,30h cuando llegamos al aeropuerto de Schiphol, en la capital holandesa. Se nota que faltan pocos días para Navidad porqué todo el aeropuerto está decorado con luces, guirnaldas y árboles de navidad 🙂

Decidimos cenar en la terminal antes de coger el tren, mi marido se decanta por un solomillo y yo, un bocata (24€). Aprovechamos el wifi gratuito del aeropuerto para avisar a los nuestros que hemos llegado y confirmar los horarios de los trenes al centro de la ciudad mientras cenamos.

Compramos los billetes a Amsterdam Central en las máquinas (5€ pp) y cogemos el tren en el andén 3, validando los billetes antes de bajar a la zona de andenes. ¿Porqué Barcelona no dispone de servicio de contactless para el transporte si es lo mejor que han inventado? :/

En 30 minutos estamos en la estación central de la ciudad, salimos a la calle y ¡madre del amor hermoso qué frío hace aquí! Y eso que somos de Lleida y estamos acostumbrados al frío húmedo… por suerte nuestro hotel está a solo 5 minutos a pie de la estación y a paso ligero creo que llegamos antes 😛 Para las siguientes 4 noches, escogimos el WestCord City Centre Hotel.

Es tarde, así que hacemos el check-in sin demora, nos damos una ducha y a dormir, mañana comenzaremos a conocer la ciudad 🙂

CURRICULUM VIAJERO

Mi currículo viajero no es muy extenso aún… pero espero ir añadiendo destinos visitados a la lista.

Como comenté, no me dedico profesionalmente a viajar, si no que es mi gran pasión. Y no me gusta viajar por tachar lugares del mapa si no que siempre he sentido curiosidad por conocer lugares, su historia, su gastronomía, su cultura… vaya a crecer viajando, porque aunque a algunos les parezca una chorrada, viajando se aprende y mucho. Uno aprende a moverse, a ser autónomo, a relacionarse, a salir de apuros, a disfrutar, a sentir, a conocer, a uno mismo, al que te acompaña… a vivir.

Excepto el viaje a Egipto, todos mis viajes son por libre. Es por ello que necesitan tiempo de preparación y mucha documentación. Viajar por libre puede ser arriesgado en el sentido que debes espabilarte para visitar los lugares, moverte y encontrar un buen alojamiento, pero te da la libertad de crear tus propias rutas, de buscar aquello que te interesa, salir de lo habitual y te permite perderte en cualquier momento, dedicarle el tiempo que quieras a cada visita y modificar la ruta in situ en función de lo que más te apetezca en cada momento.

Muchos creen que viajar es caro. Yo aseguro que por libre se ahorra mucho y que cuanto más viajas, más trucos aprendes para ahorrar 😉 Puedes viajar a muchos sitios con presupuestos ajustados, pero necesitarás tiempo para prepararlo…

A día de hoy, la vista global en Google Maps de mis viajes es ésta:

Muchas veces nos empeñamos en irnos a la otra punta del mundo y olvidamos que a pocos kilómetros de casa podemos encontrar lugares maravillosos. El mapa de mis viajes por España es éste. Debo decir que no están incluidos en él los lugares visitados en Catalunya, mi tierra, tendré que ponerme a ello…

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Europa esconde grandes ciudades y bonitos rincones, nos acerca a la historia más reciente y nos enseña mucho de nuestro día a día. Conocemos varias capitales del “viejo continente” y esperamos poder seguir recorriéndolo… hasta la fecha, hemos estado en Francia, Suiza, Bélgica, Italia, Vaticano, Reino Unido, República Checa, Portugal, Alemania, Andorra, Hungría y Holanda.

Mi primer gran viaje fue en 2005. Viaje de final de estudios, 11 compañeras nos aventuramos durante una semana a conocer el antiguo Egipto. Fue un viaje que costó mucho decidirse por el destino y cuando lo hicimos, estábamos como locas porque llegara la fecha de partir… fue un viaje inolvidable y que algún día repetiré con mi marido. Aunque se puede hacer por libre, preferimos pagar un poco más y hacerlo organizado por agencia, aunque disfrutamos de dos días por libre en El Cairo y alrededores. Os hablaré de él…

egipto copia

Asia es un continente muy rico a mi parecer. En 2014 nos aventuramos por el sureste asiático por primera vez, pasamos 25 días en Indonesia. Un país de contrastes. Naturaleza en estado puro, playas, fauna, flora, volcanes y, cultura… conviven budismo, islam, hinduismo y cristianismo así que imaginad la riqueza de su cultura y sus templos. Fue el viaje más largo que hemos hecho, 27 días en total recorriendo algunas de sus islas para conocer los grandes templos y volcanes de Java, ver orangutanes en su hábitat en Borneo y a los dragones de Komodo en Flores, y disfrutar de los templos hinduístas y las playas de Bali. Os cuento nuestro día a día en destino aquí.

fuente Google Maps

En 2015 volvimos a Asia… y es que los que me conocéis ya sabéis que Asia me tira y mucho 🙂 Esta vez, primera incursión en territorio chino aunque con ciertas peculiaridades. Disfrutamos de 6 noches/7 días en Hong Kong y de nuevo por libre. Viaje organizado en menos de 15 días… si, si lees bien. Fue un destino al que le teníamos ganas desde hacía tiempo y que no nos defraudó. Rascacielos, luces de neón a un lado de la calle y mercadillos con puro regateo al otro. Ese contraste entre moderno y tradicional que me recordó en ciertos aspectos a Japón, pero que a la vez también me recordaba en ciertos aspectos a Indonesia… creo que si es tu primer viaje a Asia, Hong Kong puede ser una muy buena opción 😉 Aquí tenéis el diario con todo tipo de detalles 🙂

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Entre Indonesia en 2014 y Hong Kong en 2015, nos picó el gusanillo del sudeste asiático… así que en 2016 hicimos nuestro primer viaje con mochila poniendo rumbo a Tailandia. Disfrutamos de 15 días completos para descubrir rincones alucinantes del país. Bangkok, la gran urbe del sudeste, es un auténtico caos. Cuenta con algunos lugares realmente bonitos, pero en esencia son tuk-tuk, puestos callejeros y mercados dónde regatear 🙂 Ayutthaya, la antigua capital del país conserva algunos de los grandes templos, otros quedaron en ruinas en la guerra con Birmania, pero aún así merece una visita. Chiang Mai esconde rincones alcinantes como el Doi Suthep y vivimos una de esas experiencias que quedarán en nuestra mente para siempre: pasar un día ayudando a cuidar elefantes. Pero si algo tiene Tailandia que no olvidaré jamás, son sus fabulosas playas de arena blanca y aguas cálidas y transparentes, el paraíso está en las islas del mar de Andamán. ¡Aquí tenéis el diario de viaje con mucha info!

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Y en 2017 conseguimos al fin cumplir el deseo de visitar el “gigante asiático”, pasamos 22 días recorriendo un trocito de China. Tras hacer todo el papeleo para el visado en el Consulado de China en Barcelona, entramos al país por Beijing dónde pasamos 5 días, haciendo excursión de un día a Muntianyu para recorrer unos kilómetros de la Gran Muralla China. Cogimos un tren de alta velocidad hacia la mística ciudad amurallada de Pingyao dónde tuvimos la sensación de estar en la edad media china. Siguiente punto en la ruta fue Xi’an con sus Guerreros de Terracota y su ciudad amurallada. Tras dos noches en la ciudad volamos a la verde Chengdu, rodeada de bosques de bambú dónde pudimos disfrutar de la visita a una reserva de osos panda y al gran Buda de Leshan. De allí, nuevo vuelo interno hasta Guilin, “pequeña” ciudad entre paisajes kársticos formados por el río Li, con su crucero hasta Yangshuo dónde dormimos en un retiro junto al río. Toda una experiencia. Y acabamos nuestros días por China en la cosmopolita Shanghai rodeados de 3000 millones de chinos celebrando su fiesta nacional y sus vacaciones… Un viaje intenso por la complejidad de éste y la gran barrera idiomática pero muy enriquecedor y que nos ha hecho crecer mucho como viajeros y como personas. No hay demasiada información sobre cómo viajar por libre… sí que ahí va mi diario de viaje con información y trucos 😉

Pero si algo tiene Asia es mi país favorito del mundo: Japón. Su cultura, su gastronomía, su gente, su naturaleza, sus ciudades, sus templos, sus parques, su religión… todo en Japón me apasiona. Creo que si existe un país superior en este planeta, sin duda es Japón. He estado dos veces allí, y volvería con los ojos cerrados cada año. Kyoto, es mi ciudad favorita en el mundo; encontrar un templo o un parque en cada esquina es maravilloso. Tokyo, es para mi la GRAN capital, lo tiene todo: ocio, transporte, facilidades, tiendas, templos, tradición, modernidad… Pero Japón no es solo sus dos capitales, si no un sinfín de ciudades, pueblos y lugares que esconden verdaderas maravillas. Tenéis el relato diario de los dos viajes (2011 y 2013) y un montón de trucos para preparar un viaje por libre al país del sol naciente. Re-edito la entrada para anunciar que habrá tercer viaje, el 2018 nos llevará también a tierras niponas 🙂

fuente Google Maps

No solo ha sido Asia (aunque soy muy fan), también hemos estado en los ¡USA! 🙂 Creo que todo aquél que se considere viajero, debe poner los pies alguna vez en su vida en la big city, es todo un imprescindible y no podía faltar en nuestra lista de lugares visitados. Así que en septiembre de 2015, volamos al otro lado del Atlántico para conocer  la “capital” de Estados Unidos y casi que del mundo (por lo archiconocida que es)… ¡New York! Pasamos 6 días/5 noches en la ciudad y pudimos disfrutar de todos sus barrios, pero sobretodo el gran Manhattan. Esa sensación de dejà vu continua que tienes caminando por sus calles es alucinante. Reconocer escenarios de pelis y series, emociona. Y subir a sus grandes miradores -a los tres- fue toda una experiencia. También fue un viaje que organizamos de forma bastante exprés, en apenas 20 días montamos nuestro viaje por libre… es lo que tiene coger el pasaporte a menudo, ¡que cada vez necesitas menos tiempo para comprar billetes, reservar hotel y salir pitando!

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Espero poder hablaros de todos ellos, con todo detalle, y que la lista ¡nunca deje de crecer!

¿Me acompañas a recorrer mundo y a crecer viajando?

11/10/14: Home, sweet home!

Día 26: y al fin, tras 25 días recorriendo Indonesia, llegamos a casa… Home, sweet home!

Como os decía en la entrada anterior, nos encontrábamos a bordo del vuelo Denpasar – Doha de Qatar Airways, de camino a casa… teóricamente debíamos aterrizar en Doha es a las 23,30h pero al salir con retraso de Bali, llegamos pasadas las 24h por lo que el tiempo de escala se acortaba ¡a 1h! y yo tenía un objetivo en este aeropuerto…

El comandante anunció que aquellos que teníamos vuelo de conexión a Barcelona, haríamos desembarco prioritario. Así que en cuanto podemos, salimos a paso ligero del avión y llegamos al control de seguridad que pasamos sin problema.

Al llegar a la gran sala central de la terminal, vemos en las pantallas que el vuelo a Barcelona también lleva algo de retraso… supongo que lo movieron para tener tiempo de que pasaje y equipaje llegáramos sin problemas al siguiente vuelo… porqué realmente, había bastante gente del vuelo de Bali buscando la puerta de embarque a Barcelona 😛

Aunque es un rollo tener retrasos en viajes tan largos, para mi es un alivio… ya me veía teniendo que irme de allí sin poder cumplir mi objetivo… ¡comprar el peluche de camello a mi sobrino! 🙂 ¿os acordáis que en el viaje de ida os dije que había visto unos peluches monísimos? ¡Pues yo no me voy de aquí sin uno! ¡jaja!

Vamos a la tienda dónde los vi y por 63 dólares cataríes me hago con el peluche y otra botella grandota de agua. Es una camella muy graciosa, seguro que al peque de la familia le encanta 🙂  -Y confirmo a posteriori, que ¡le encantó!-

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el destinatario con su peluche catarí 🙂

Una vez he cumplido mi objetivo, nos conectamos al wifi gratuito del aeropuerto de Doha para avisar a los nuestros que el primer vuelo está pasado y que en breve embarcamos con destino a casa 🙂

Pienso que tuvimos suerte de hacer la escala de noche, si llega a ser de día y por tanto, con más aglomeración de gente en los controles de seguridad, probablemente en 1h no hubiera dado tiempo a hacer el transfer

Vemos que hay unas salas con unos asientos más cómodos y vamos para allá… allí está mi compi de trabajo junto a sus amigas, nos sentamos con ellas e intercambiamos opiniones sobre Indonesia. En muchos aspectos coincidimos y se parten con mi ocurrencia de llamarles excuse me aunque me dan la razón en que son unos pesados 😛

Al fin, tras otra larga espera, a la 1,35h embarcamos y son las 2h cuando al fin despegamos con destino Barcelona. Es curioso… pero después de taaantos días fuera de casa siento una mezcla de pena e ilusión y nervios por volver al hogar, ¿os ha pasado alguna vez?

Pasamos este vuelo durmiendo la mayor parte del tiempo… este avión va bastante vacío, lo que nos permite ir prácticamente 1 persona por fila… ¡así si se duerme bien!

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Me trago otra peli, escucho música… y sobre las 7h nos sirven un desayuno la mar de apañao, con croissant, macedonia, zumo fresquito y unas crêpes riquísimas 🙂

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Y finalmente, a las 8.20h aterrizamos en el Aeropuerto de El Prat en Barcelona. Casi beso el suelo al llegar… 19h de vuelo en total, más esperas en los aeropuertos… ¡una locura! Pero al fin estamos en casa.

Pasamos el control del pasaporte y vamos a la zona de recogida de equipaje pensando que alguna de nuestras maletas habrá quedado en Doha, seguro… pero tenemos suerte y podemos recogerlas todas de la cinta, incluidas las de mi compi y sus amigas. Tanto las maletas como la mochila llegan intactas… qué gran compra hicimos cuando adquirimos estas maletas 🙂

Aunque hay formas económicas para ir del aeropuerto a casa (tren + metro, Aerobus, Bus…), estamos literalmente agotados, así que no dudamos en coger un taxi (33€, tarifa sábado y aeropuerto, más equipaje). Durante los 20 minutos de trayecto nos escribimos con nuestros padres, hermanos y amigos cercanos que nos dan la bienvenida, y les avisamos que de nuestra intención de hibernar hasta que el cuerpo diga basta en cuánto lleguemos a casa 😛

A las 10h, abrimos la puerta de casa tras 26 días recorriendo una parte del mundo, poniendo fin a nuestra aventura por tierras indonesias… y es que…

¡¡ HOME, SWEET HOME!!

10/10/14: last day in Indonesia… emprendemos el viaje de vuelta a casa.

Día 25: last day in Indonesia… volvemos a casa.

Parece mentira… pero ¡hoy es nuestro último día en Indonesia!

Nos levantamos sobre las 9h, desayunamos lo que compramos ayer en el súper y acabamos de hacer las maletas. Esto parece el juego de Tetris… entre que es un viaje dónde hacíamos de todo… desde trekking hasta snorkel, por lo que llevamos ropa y calzado de todo tipo, y que hemos comprado muchísimas cosas estos días, cuesta un poco conseguir cuadrarlo todo en las maletas y una de las mochilas, la otra mochila la reservamos para los gadgets y objetos delicados.

Decidimos perrear por el hotel durante toda la mañana. Tenemos que dejar la habitación antes de las 11h y luego no podremos darnos una ducha, así que descartamos salir a dar una vuelta porqué hoy hace un calor insoportable, ni darnos un baño en la piscina/playa ya que no podremos ducharnos hasta llegar a casa… allá por… ¡mañana!

Así que apuramos y a pocos minutos de las 11h bajamos a hacer el check-out, les explicamos que hasta la tarde no sale nuestro vuelo y se ofrecen a guardarnos las maletas gratis, gesto que agradecemos porqué pesan muchísimo como para salir con ellas  a dar una vuelta ¬¬’

Nos tomamos un par de batidos y un plato de fruta por 63.000 rupias en el bar del hotel e intentamos pasar el rato conectados al Wifi gratis del bar poniéndonos al día y así matar el tiempo como podemos.

Sobre las 13h, salimos a comer. Decidimos pasar de largo de la comida local, mi estómago no la tolera más… así que nos vamos al restaurante Passargard que ya conocíamos de otro día y, dónde nos comemos un par de Fish&Chips riquísimos con un par de refrescos por 102.000 rupias. Alargamos un poco la sobremesa con un café… y a eso de las 14,30h vamos hacia el hotel a buscar nuestras maletas.

Le pedimos al chico de recepción que nos pida un taxi para ir al aeropuerto. El taxista intenta colarnos un precio fijo súper alto, pero le decimos que ni hablar, que enchufe el taxímetro. En esas que nos suelta un rollo de que el aeropuerto tiene un peaje y no sé qué más y le decimos: “mira chico, llevamos 25 días aquí, sabemos de qué rollo vais ya más que de sobras… quiero irme con la fiesta en paz, así que yo te pago las 20.000 rupias del peaje de entrada al aeropuerto -ésto ya nos lo había explicado Dewa- y me pones el taxímetro, no voy a pagar ni una rupia más. O lo tomas o lo dejas y me llaman a otro taxi”. Viendo que ya no me ando con milongas, el tipo accede y muy amablemente, pone en marcha el taxímetro 😀 Hasta el aeropuerto nos marca 58.000 rupias + 20.000 de entrada, le pagamos justo -sin propina por intentar ir de listo-, y a eso de las 15.30h entramos en el Aeropuerto Internacional Ngurah Rai por última vez.

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Pasamos los controles de seguridad pero resulta que hasta las 16.30h no podemos facturar, ¡vaya rollo, falta casi 1h! Finalmente, nuestro vuelo sale anunciado en las pantallas de la sala de facturación y vamos a “deshacernos” de ellas 😛 Antes las precintamos por eso (nos cuestan 5€ al cambio cada una), así al menos se sujetarán bien las cremalleras. De verdad que parece que vayan a petar 😛 Enviamos las dos maletas y una de las mochilas dónde llevamos ropa sucia y las botas de trekking, en total 44kg, nada mal…  :’)

Pasamos otro control de seguridad y pagamos las 200.000 rupias por persona de tasas aeroportuarias de salida. Recordad que estas tasas deben abonarse en efectivo y en moneda local. Y luego, el control de inmigración, dónde nos sellan la salida del país.

Nos quedan 500 y pico mil rupias para gastar… y tenemos tiempo hasta la salida de nuestro vuelo. Así que vamos a un sitio muy chulo dónde nos tomamos dos cafés y unos dulces que están riquísimos por 210.000 rupias.

Luego compramos un kit de aromaterapia de Frangipani (flor típica de Bali) por 50.000 rupias y una botella de agua por 22.000 rp. No nos convence nada más de lo que venden en esta zona del aeropuerto. Además nos parece todo carísimo y  nos choca que los precios estén en dolares.

El embarque debería empezar a las 18h ya que la hora prevista de salida son las 19h… Pero tras dos cambios de puerta de embarque, finalmente lo hacemos a las 18.55h ¡¡qué horror de día… cuántas esperas!!  Por suerte salimos solo con 30 minutos de retraso… Volamos con Qatar Airways  y tenemos la suerte de ir en un avión con configuración 2-4-2 por lo que vamos solos… genial, así podremos descansar un poco.

Cuál es mi sorpresa, que durante el embarque veo que por el otro pasillo pasa… ¡¡una compañera de trabajo!! ¡Alucina! Sabía que tenía previsto un viaje a Bali, pero no sabía fechas ni mucho menos, que fuéramos a coincidir en un vuelo ¡jaja! ella no me ve, pero me acercaré a saludarla cuando hayamos despegado 🙂

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Y eso es lo primero que hago cuando la luz del cinturón se apaga, doy la vuelta por la parte trasera del avión y me planto delante de ella… tendríais que haber visto su cara ¡jaja! Me paso un buen rato charlando con ella sobre las rutas y primeras impresiones, y luego vuelvo a mi asiento junto a mi marido. Pasamos las 9h de vuelo hasta Doha como podemos… entre comidas, ver pelis, jugar, dormir… lo malo, es que el comandante ya ha anunciado que llegaremos con retraso a Doha y que los que tenemos el vuelo de conexión a Barcelona, tendremos prioridad para desembarcar. Espero que dé tiempo, ¡¡solo tendremos 1h de escala!!

09/10/14: se acerca el final del viaje… y nos vamos a conocer Nusa Dua

Día 24: visitamos Nusa Dua, su centro comercial y su playa

Anoche estuvimos mirando dónde podríamos ir hoy ya que nos hemos recorrido Seminyak de arriba a abajo y queremos disfrutar del último día completo en Bali…

A eso de las 9h nos levantamos y tomamos el desayuno en la habitación. Tras arreglarnos, bajamos a recepción y preguntamos cuánto nos costaría un taxi a Nusa Dua, nos dicen que unas 140-150.000 rupias. No nos parece demasiado caro, así que les pedimos que nos llamen a uno.

Cuando llega, le pedimos que ponga el taxímetro y que nos lleve al Centro Comercial Bali Collection que se encuentra en Nusa Dua. Tardamos unos 30-40 minutos en llegar y nos sorprende muchísimo que a la entrada al aparcamiento, hay un montón de controles militares… el taxista nos explica que hay un Forum Internacional sobre la democracia que tiene lugar estos días en el recinto…  ¡En ese momento ya alucinamos en colores del tinglao que tienen ahí montado! Se trata de un súper centro comercial lleno de tiendas, restaurantes, teatro dónde hacen espectáculos, complejos hoteleros de grandes cadenas (Hilton, Mercure, Melia, Grand Hyatt, etc.) y playas privadas, y lo mejor de todo es que ¡¡¡aquí no hay excuse me!!! Es un lugar que se ve pijillo y las tiendas tienen el precio estipulado, aquí no hay cabida al regateo.

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Pagamos al taxista 130.000 rupias del trayecto + 10.000 rupias por el peaje de la autopista construida sobre el mar y que nos ha acortado el tiempo de viaje en más de 30 minutos, y entramos al complejo tras pasar la mochila por un scanner y nosotros por un arco de seguridad.

Viendo el tamaño del recinto, decidimos que lo primero es buscar un mapa del lugar para ubicarnos un poco. Os dejo el mapa de su web:

Entramos en todas las tiendas de souvenirs que encontramos y nos hacemos con un montón de cosas chulas 🙂 Entre ellas una figura tallada en madera con un dios Ganesa, un imán con “el pajarraco mitológico” Garuda, unos cuantos paquetes de café Kopi Luwak para los nuestros, unas pulseras, unos llaveros… todo por 1.400.000 rupias, así como un vestido super mono para mi por 250.000 rupias.

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Tras llevarnos media tienda 😛 decidimos acabar de visitar el CC y buscar una playa entre los resorts de la zona. Encontramos una dónde estamos prácticamente solos, con arena blanca y el agua muy calmada. Hay unos árboles muy cerquita dónde poder echarse a la sombra. Es ideal para relajarse un ratito… sacamos las toallas que llevamos en la mochila y nos acomodamos.

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La marea está baja y hay que irse bastante adentro para que cubra… pero no nos importa porqué el agua está buenísima y por fin podemos disfrutar de un baño juntos sin preocuparnos por que nos quiten las cosas ya que hay un momento en el que estamos completamente solos… ¡una maravilla!

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Estamos un par de horas disfrutando del relax… ¡genial! Luego baja aún más la marea, lo que hace difícil bañarse, y empieza a apretar el hambre. Así que decidimos recoger los bártulos y volver al CC para buscar un sitio dónde comer. De camino a uno de los restaurantes recomendados por Trip Advisor, vemos que dentro del CC también hay un altar…

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Nos decidimos por el restaurante italiano Uno.  La verdad es que solo pasar por delante ya huele que alimenta… nos decidimos por unas carnes con acompañamiento, dos tiramisú y unos refrescos (400.000 rupias) que nos sabe a gloria 😀

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Tras la comida, nos acercamos de nuevo a la zona de playas, pero continua la marea demasiado baja para bañarse, así que decidimos volver al hotel. Pactamos un transporte hasta el hotel por 130.000 rupias con peaje incluido. El tipo es amable y habla un inglés chapurreao pero con el que se hace entender… nos cuenta alguna curiosidad sobre Bali durante el trayecto.

Una vez en el hotel, dejamos las cosas en la habitación y decidimos acercarnos a la playa que hay cerquita de éste. La marea está muy baja y para poder bañarse hay que avanzar mucho, justo hasta dónde rompen las olas con fuerza… así que descartando que podamos bañarnos, decidimos dar un largo paseo por la orilla.

Luego, vemos que hay pocos excuse me hoy, así que alquilamos unas tumbonas por 50.000 rupias las dos para 2h, y nos echamos a tomar los últimos rayos de sol que nos quedan en Bali… hoy es un día raro, por un lado pensamos que llevamos 24 días en Indonesia y tenemos ganas de volver a casa y con los nuestros, pero por otro lado entra esa morriña final de viaje…

Sobre las 18h, ya con el sol bajito y después de disfrutar de un último atardecer aquí,  volvemos al hotel y nos tomamos un par de batidos (75.000 rupias).

Ha sido un día guay, mucho relax y creo que, un buen modo de despedirnos del lugar… tras los batidos, subimos a darnos una ducha y después salimos a cenar. Repetimos en el Santa Fe con esos platos deliciosos y su música en directo. Hoy una pizza para mi , una burger para mi marido y unas Bintang por 170.000 rupias.

Antes de volver al hotel, y como cada día, compramos el desayuno para mañana por 61.000 rupias. Y ahora si, llega ese momento agri-dulce de todo viaje, el momento en que toca hacer maletas :/

Una vez en la cama, haciendo zapping en la tele vemos que echan Blade… y aunque la hemos visto mil veces, nos la volvemos a tragar en VO con subtítulos en inglés 🙂

08/10/14: nuevo día en Seminyak, más compras, más playa, más piscina, ¡más relax!

Día 23: más compras, más playa, más piscina, ¡más relax!

 

Hoy de nuevo contamos con un día de descanso en Seminyak… nos levantamos sobre las 9,30h, desayunamos en la habitación y de nuevo salimos de compras.

Habíamos leído en internet que hay una gran tienda dónde venden de todo a buen precio, el Geneva Handicraft y aunque pertenece a Kuta, vemos que no está muy lejos del hotel, así que decidimos ir andando. Tenemos un paseo de unos 30 minutos que nos tomamos con calma y buscando las sombras porqué a estas horas ya hace un calor terrible…

Cuando llegamos vemos que se trata de un centro comercial más que de una tienda, ya que son 3 plantas más el garaje dónde tienen esculturas de madera y piedra a cuál más chula. Nos hubiera hecho gracia traernos alguna pieza de madera o un templito de piedra, pero para mandarlo ha de ser en un contenedor en barco y para que salga a cuenta, tendrías que comprar los muebles para todo el piso… una pena porqué realmente hacen maravillas con la piedra y la madera balinesas.

No tengo fotos, pero he encontrado un blog en el que hablan del lugar, os dejo una foto suya…

 

Tras más de una hora dando vueltas por las distintas plantas, salimos de allí con unos pareos, una cuchara de madera para cocinar y 3 platos de aperitivos, unos posa-vasos y un posa-llaves hechos con conchas de coral, y unos imanes de Geko, todo por 256.000 rupias.

Si las maletas ya venían a tope, verás tú a la vuelta cómo van a ir… suerte que tenemos kilos de sobras para facturar 😛

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Salimos con las manos bien cargadas y a medio camino hacia el hotel, hacemos parada en un combini para tomarnos unos helados, comprar agua y unas bebidas isotónicas (12.000 rupias todo), hace un calor terrible, mínimo 40ºC, y necesitamos parar a hidratarnos…

Cuando llegamos al hotel, dejamos las bolsas en la habitación, cogemos una mochila con las toallas y el protector solar y salimos de nuevo hacia el Flea Market Oberoi a dar una vuelta, pero esta vez no compramos nada más. Yo no tengo fotos del lugar, pero os dejo una sacada de internet:

Comemos en el Food Village, una pizzeria junto al mercado, 2 pizzas y 2 refrescos por 140.000 rupias. El sitio estaba bien… con música actual y buen ambiente. No os podéis imaginar lo que nos reímos aquí cuando mi marido se pidió una Fanta@ de Strawberry y vimos cómo se escribe fresa en indonesio…

¡Stroberi!

Así, tal cuál suena… ¡vaya panzón de reír! ¡os dejo la foto porqué si os lo cuento sin imagen seguro que no me creéis!

 

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Después de comer, nos acercamos a la playa por el acceso que hay junto al mercado. Alquilamos dos tumbonas por 50.000 rupias 1h, tras regatear mucho. Hoy tampoco nos podemos bañar, ¡menudas corrientes! Sólo con meter los pies en la orilla ya notas que te arrastra. Increíble… Tras la hora de alquiler de la tumbona, vamos dando un paseo por la orilla hasta llegar a la playa que queda cerquita del hotel.

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Caminamos los 5 minutos que hay entre la playa y el hotel. Al llegar, mi marido sube a la habitación a echarse un rato, el calor de hoy ha hecho mella… y yo me quedo refrescándome en la piscina. Cuando él baja, nos pedimos un plato de fruta y unos batidos (140.000 rupias).

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Estamos un ratito charlando allí, con la música de fondo y el frescor de la piscina se está genial 🙂 A eso de las 18,30h, subimos a la habitación. Nos duchamos y preparamos para salir a cenar. Hoy repetimos en el Bush Telegraph unas burger buenísimas con un par de birras. Tampoco tengo fotos del lugar, así que os dejo un par sacadas de internet:

Y antes de volver al hotel, pasamos como cada noche a comprar el desayuno de mañana (50.000 rupias). Y ahora si, a domir pero hoy con el pensamiento de que llevamos 23 días aquí y en 2 días volvemos a casa…

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