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Epílogo 2º viaje a Japón: Reflexiones y recuerdos que quedarán grabados en la retina…

Hace ya tres años que volvimos de nuestro segundo viaje por tierras niponas… y no hay día que no recuerde algo visto o vivido en aquél fascinante país. Cuando volvimos del primer viaje en 2011 pensábamos que Japón nos había enamorado por el hecho de haber disfrutado de nuestra luna de miel allí. En parte nos daba miedo que nos defraudara en un segundo viaje, que no fuera para tanto lo que recordábamos e incluso pensábamos que tendríamos un recuerdo distorsionado. Miedos sin fundamento, tras pasar 38 días entre los dos viajes y tener tiempo para analizar y digerir todo lo vivido. Puedo decir que no fue una ilusión ni un efecto óptico, fue real. Japón nos caló hondo la primera vez y mucho más a fondo la segunda. Japón nos llama la atención. Japón nos enseña que hay algo más fuera de nuestras fronteras. Que un país basado en el respeto, la educación, las buenas formas y la moral existe. Que se puede ser práctico, moderno y tradicional a la vez. Japón te abre la mente.

Pero tampoco es el país idílico, también tiene sus fallos y sus cosas que no nos gustan. Y que fue en el segundo viaje cuando pudimos ver más allá de las cosas que llaman la atención de aquél que pone los pies por primera vez. Vimos una sociedad algo reprimida en ciertos aspectos, solitaria en ciertos momentos y con una presión social enorme, tan grande que lleva a muchos al suicidio por no soportar la deshonra familiar y social. Pude vivir en primera persona lo machistas que pueden llegar a ser, lo superiores que se sienten algunos sobre las mujeres -ojo aquí también hay mucha gente así, aún…-. Es la serenidad de un segundo viaje el que te deja ver con más detenimiento y en más de un momento se nos oyó decir “vaya país de oligofrénicos”.

Recuerdo que cuando planeábamos este viaje, pensábamos en visitar aquellas cosas que nos llamaban la atención y que no pudimos disfrutar en el primer viaje y “cerrar” el país. A medida que planeábamos el viaje, vimos de nuevo que nos costaba horrores acotar la ruta, hay mil lugares que nos llaman la atención y que nos fascinan, pero aún así íbamos con la mentalidad de un segundo y final viaje a Japón. Nos bastaron 4 días para empezar a pensar en “quiero volver” y apenas una semana para decidir “habrá un tercero”.

En el segundo viaje, visitamos una zona de Japón poco conocida por los turistas occidentales, un Japón más puro por decirlo de algún modo y que esconde verdaderos tesoros. Kyushu nos enamoró -excepto Fukuoka que está en la lista de “mejor olvidar”-. Aún flipamos en mil colores cuando recordamos la experiencia vivida en Sakurajima, estoy segura que nunca más podremos sentir algo así, tan difícil de explicar con palabras. Takayama fue otro de los lugares que nos encantaron, ya tenía papeletas antes de visitarla y tras pasar dos días allí, lo puedo decir a ciencia cierta. Nikko nos enamoró por sus fantásticos parajes, esos templos llamativos escondidos entre bosques de pinos y encinas… Qué decir de los lagos del Fuji, fue otro de los momentos top 5 del viaje, aún se me encoge el alma al pensar en Aokigahara y los secretos que esconde, de la magia que se siente junto al Fuji… Tokyo nos sorprendió de nuevo y nos mostró algunas de sus bellezas y de sus extravagancias. A mi marido aún se le ilumina la cara al pensar en el DeLorean y aún se nos ponen los pelos de punta al pensar en el templo de los 47 Ronin y la experiencia vivida allí. Y por supuesto, no me olvido de Kyoto que de nuevo nos maravilló pasando a ser la ciudad que más nos gusta en el mundo (de todos los lugares visitados), es nuestro nº1 sin dudarlo. En el viaje de 2013 pudimos disfrutar de lugares que ya conocíamos y descubrir nuevos rincones y lo mejor es que podríamos organizar un viaje de 1 mes solo a Kyoto y sabemos que no nos defraudaría, hay maravillas en cada esquina.

El lema del viaje en muchos momentos fue “es muy friki pero mola” y en más de una ocasión nos quedamos con la boca literalmente abierta y con los pelos de punta. Emociones en estado puro.

Volvimos cargados de recuerdos, no hay un rincón de mi casa que no me recuerde a esos días vividos por tierras niponas. Tengo una foto del bosque de bambú de Arashiyama de fondo en mi móvil desde entonces 😛 , Japón está en mi día a día.

No sabemos cuándo, pero si sabemos que habrá un tercer viaje. Como ya dije, Japón te cambia la mentalidad y te cambia la perspectiva de lo posible y lo imposible.

¡Japón te cambia la vida! Heart

 

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15/10/13: ¡¡Habemus Doraemon!! … Sayonara Baby, volvemos a casa.

Día 19: emprendemos el viaje de vuelta a casa tras 20 días fabulosos por el país del sol naciente…

Con un sueño terrible y una pena aún más grande, nos levantamos a las 4,30h. Volvemos a casa. Trist Recogemos las cuatro cosas que quedan por meter en la maleta, cerramos las mochilas con las bridas y nos aseguramos de no dejarnos nada. Bajamos al hall dónde hacemos el check-out al estilo nipón y de la forma más rápida posible: dejando la llave de la habitación en una urna Mr. Green

Vamos hacia la estación JR Shimbashi, dónde tomamos la línea JR Yamanote hasta Nippori (160¥ pp). Ayer agotamos el saldo de las tarjetas pre-pago ICOCA con la intención de traérnoslas de souvenir y usarlas en el próximo viaje… si, si lees bien: no sabemos cuándo, pero seguro que habrá un tercero Aplauso Así que pasamos los tornos de entrada y a la salida, antes de volver a pasar la tarjeta por ellos, hacemos el ajuste en las máquinas que hay.

En Nippori nos dirigimos a la zona de la estación de la empresa Keisei -están adheridas una a otra- y compramos los billetes para ir al aeropuerto de Narita (2200¥ pp) con el Skylinner. Ésta es la opción más económica para llegar al aeropuerto sin el JRP activo (a fecha de 2013… desconozco cómo está actualmente).

Compramos algo de desayuno en la estación y esperamos al siguiente tren que sale a las 6,03h. Por suerte no falta mucho para que llegue, ¡menudo sueño tenemos! sleep Una vez colocamos todos los bultos que llevamos con nosotros, nos acomodamos y mientras el tren nos lleva al aeropuerto de Narita aprovechamos para desayunar y despedirnos de esta fascinante ciudad. Heart

A eso de las 8h y poco ya estamos en el aeropuerto, en seguida localizamos dónde hacer la facturación y vamos directos a descargar. Con Lufthansa nos entran dos maletas de 23kg por pasajero, así que soltamos las dos maletas y las dos mochilas, y nosotros nos quedamos sólo con una bolsa de mano cada uno dónde llevamos la documentación, el iPad, las cámaras de fotos y las chaquetas. Hasta las 9,45h no sale nuestro vuelo a Frankfurt así que nos entretenemos mirando tiendas de camino a la puerta de embarque que está en la otra punta del edificio. Sigo sin ver un peluche de Doraemon, yo que me quería traer uno de recuerdo y otro para mi primer sobrino que viene en camino (y que supimos justo antes de partir) 😦 Compramos algunos dulces típicos para el viaje y alguna revista para pasar el tiempo entretenidos.

Al fin llegamos a nuestra puerta de embarque y no me puedo creer lo que ven mis ojos en una tienda justo delante de la puerta… ¡¡¡¡DOS PELUCHES DORAEMON!!!! Aplauso Aplauso ¡¡Casi lloro de la emoción, juasss!! Mr. Green Mr. Green Con las vueltas que hemos llegado a dar por todo Tokyo buscando el peluche y parece que me estuvieran esperando justo antes de marcharme de Japón… Riendo aunque hay personal dentro de la tienda aún está cerrada, así que me planto en la puerta a esperar a que abran, ya no me voy de aquí sin él, ¡si hace falta pierdo el vuelo! Mr. Green ¡¡jaja!! En cuanto abren la persiana me cuelo dentro, solo tienen dos peluches, uno chiquitín (1300¥) que será el primer regalo que tendrá mi sobrino Heart y otro más grandote (3500¥) para mi colección de peluches molones 🙂 De verdad que me hizo tanta ilusión dar con ellos al fin que me dio igual lo que costaran Sacando la lengua Compramos también unos dulces de té verde que a mi marido le pirran y así gastamos los pocos yenes que nos quedan (500¥).

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Más contenta que un niño con zapatos nuevos nos tomamos un zumo antes de embarcar. Este viaje de vuelta ya no será tan duro con mis Doraemon en posesión ¡jajaja! Además tiene un incentivo que nos llama mucho y es que volaremos con la “bestia parda”, el A380. Es la primera vez que subimos en uno y nos hace ilusión, llamadnos frikis Mr. Green Con puntualidad nipona abren la puerta de embarque a la hora prevista y subimos a bordo. Nos acomodamos al más puro estilo japonés: fuera bambas, calcetines gordotes, mantita doble para no coger frío y botellín de agua, iPad y revistas varias a mano… ¡Si es que todo se pega! Riendo

Y con toda la calma que podemos, afrontamos el largo de viaje de vuelta a Europa… el A380 está equipado con varias cámaras (en cabina del piloto, en la panza del avión y en el flap superior) de modo que a lo largo del despegue, vuelo y aterrizaje puedes ir viéndo en directo.

Nos sirven desayuno y comida más que decente, y continuamente pasan ofreciendo bebidas y snacks. En este vuelo vimos un par de enfrentamientos entre pasajeros… la primera fue cuando un europeo con pinta de alemán echó su respaldo atrás, al japonés que iba detrás le pareció mal y empezó a golpear el asiento de delante hasta que el alemán se levantó con muy mala leche, le dijo cuatro frescas que no entendimos y llamó a la azafata que tuvo que explicarle amablemente al japonés que el señor de delante tenía todo el derecho de echarse atrás… me llamó la atención ver a un japonés comportarse de forma tan desagradable. Chocado La segunda fue tras una de las comidas que aproveché para ir al WC y había una cola terrible. Pues bien, un señor japonés algo mayor llegó el último y pretendía entrar el primero, éramos como 7 personas haciendo cola… unos chicos que iban delante mío (europeos también) le llamaron la atención y viendo que no hacía caso, una señora japonesa mayor le pegó un tirón del brazo echándolo al final de la cola. Me sorprendió mucho ver a una japonesa reaccionando así teniendo en cuenta la cultura tan machista que hay en Japón. Casi la felicito y todo  Aplauso

Cuando aún faltaban un par de horas largas para llegar a Frankfurt me empecé a encontrar muy mal… con mucho dolor e inflamación en todas las articulaciones, yo tengo una enfermedad artrítica pero no me había pasado nunca tan fuerte. Ya me había tomado un par de analgésicos además de mi medicación y seguía cada vez peor, así que me fui a buscar a las azafatas y les pedí otro analgésico, les expliqué lo que me pasaba y que soy enfermera, y no me pusieron ningún reparo. Cada “x” tiempo se acercaba alguna de ellas a mi y me preguntaban cómo estaba y si necesitaba algo más. Fue un gesto que agradecí, ¡se portaron genial!

Cuando faltan apenas 30 minutos para llegar, el piloto informa a los pasajeros del vuelo a Barcelona que se ha adelantado unos 30 minutos la hora de salida, y que han cambiado la puerta de embarque, ya vemos que nos va a tocar correr en Frankfurt… Chocado A las 14,05h aterrizamos en tierras alemanas, menuda impresión ver cómo el avión toca suelo a través de las cámaras 🙂 Decir que me pareció un avión muy cómodo. Con mucho aplomo, apenas se mueve y no notamos ninguna turbulencia en todo el vuelo. El personal de 10 y la comida buena, que ya es decir en un avión Sacando la lengua Recomiendo la compañía sin lugar a dudas.

Intentamos bajar del avión cuanto antes, son casi las 14,35h.! Tal y como ponemos pie en el aeropuerto de Frankfurt aceleramos el paso ya que contamos con apenas 1h para hacer la entrada al espacio europeo, control de seguridad y llegar a la siguiente puerta de embarque. Cuando vemos la interminable cola que hay para hacer el control de pasaportes ¡casi nos da un jamacuco! Chocado Chocado Me quedo haciendo cola en una de las filas mientras mi marido va a preguntar al personal, le cuesta un poco dar con alguien que hable inglés pero al fin obtiene información y viene a buscarme, como tenemos pasaporte europeo y vuelo de conexión en media hora, nos dirigen a una cola específica al fondo de la sala, solo tenemos 4 personas delante así que va rápido.

El Polizei me da las “buenas tardes” en español y todo, ¡qué majo! Hecho el trámite, salimos pitando hacia el control de seguridad. Aquí me pasó algo muy bueno… dejo la bolsa con las cámaras y la bolsa con los Doraemon en la cinta del scanner y paso por el arco, veo que el funcionario pasa la bolsa de la cámara sin remirar demasiado -menos mal porqué no pagué las tasas Sacando la lengua – pero la bolsa del peluche la pasa por el scanner como tres veces, se mira muy atento la pantalla con cara de ¿¡y esto qué es?!, me fijo en la pantalla y veo que la imagen que da el scanner son como puntos pero no la imagen del peluche definida… así que le digo que abra la bolsa para mirar que no me importa -prefiero que abra la bolsa a que me retenga aquí más rato y perder el vuelo de conexión- y cuando ve lo que es me mira con una sonrisa y me devuelve la bolsa sin dejar de sonreír… ¡¡si es que Doraemon es internacional!! Avergonzado Mr. Green Mr. Green Salimos pitando de allí y llegamos a la puerta de embarque con el tiempo justo de ir al baño y embarcar, ¡ufff, qué estrés!

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A las 16,05h despega el último vuelo de la jornada, el que nos lleva a casa 🙂 Éste se hace menos pesado, solo son un par de horas y ¡hasta nos dan merienda! A nuestro lado va sentado un chico que nos pide información turística de Barcelona, así que pasamos el tiempo entretenido explicándole cosas de nuestra ciudad Muy feliz

No sé si os ha pasado alguna vez, que después de tantos días fuera de casa cuando llegas a Barcelona y ves la ciudad a tus pies se te ilumina la mirada, ¡ya estás en casa! A las 18h ponemos fin a un laaarguísimo día de viaje, agotados, contentos de estar de vuelta pero a la vez tristes por dejar de nuevo un país tan fascinante como Japón.

Nuestro equipaje sale de los últimos… como el enlace en Frankfurt fue tan corto, ya nos veíamos reclamando, pero al fin aparecen las dos maletas y las dos mochilas. Aplauso

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Cargados como mulas entre bolsas de mano, compras, mochilas, chaquetas y maletas y agotados tras el largo viaje, nos vamos en busca de un taxi para ir a casa… ¡¡hogar dulce hogar!! Llamada a los nuestros, ducha, pedimos cena y a dormir hasta que el cuerpo diga basta.

¡Sayonara baby! Amistad

14/10/13: Last day in Tokyo… Entre Ronin, compras y un tifón amenazante…

Día 18: día inolvidable entre descendientes Ronin…

¡¡Qué dolor hoy cuando al despertar nos damos cuenta que mañana ya volvemos a casa!! Chocado Chocado Nos levantamos tranquilamente a eso de las 9h, bajamos a desayunar y nos ponemos en marcha.

Al bajar a los túneles que conectan el hotel con las estaciones JR y de metro, notamos un señor temblor y además nos zumban los oídos. Oímos como el edificio entero cruje… ¡alucinante! Chocado No es nuestro primer terremoto en Japón y apenas dura unos segundos… tras los cuales, seguimos nuestra ruta como tal cosa. Mr. Green

Tomamos la Asakusa Line hasta la parada Sengakuji, en el distrito de Shinawaga. Amantes de la historia samurai, no nos podía faltar la visita de hoy en este segundo viaje. A pocos metros de la estación ya vemos la gran puerta de madera que marca la entrada al Templo Sengaku-ji, más conocido por el Templo de los 47 Ronin.

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Este templo, de entrada gratuita, en si es poca cosa… una puerta de madera, un pequeño templo, una lámpara de piedra a su entrada… pero en su cementerio están enterrados los 47 Ronin, los cuales continúan siendo uno de los relatos históricos más populares en Japón sobre la lealtad, la resistencia y la fuerza de voluntad, características altamente respetadas en la cultura nipona.

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En marzo de 1701, el señor Asano Takuminokami de Ako (actual Prefectura de Hyogo) provocado y tratado con arroganci,a atacó al señor Kira Hozukenosuke en el castillo de Edo. El mismo día, Asano fue condenado a cometer seppuku (ritual suicida), mientras que Kira no fue castigado a pesar de la costumbre de castigar a ambas partes en este tipo de incidentes. Además, toda la familia Asano fue relevada del poder, dejando a los samurai de Asano sin señor y por tanto, convirtiéndolos en Ronin. Durante más de un año y medio, los samurai de Asano prepararon la venganza de su maestro injustamente castigado, hasta que el 14 de diciembre de 1702, el grupo de los 47 Ronin bajo su líder Oishi Kuranosuke, lograron finalmente vengar a su amo matando al señor Kira. Llevaron la cabeza de Kira al templo Sengakuji, lugar dónde la enterraron y dónde posteriormente, fueron sentenciados por las autoridades a realizarse el seppuku (los 47) por el asesinato de Kira.

Y es en este templo, dónde siguen estando enterrados los 47 y dónde sus familiares a día de hoy mantienen sus tumbas limpias, con agua e incienso y dónde se siguen dejando las cenizas de los descendientes de éstos.

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Cuando entramos al cementerio, escuchamos a un grupo de gente siguiendo unas oraciones cantadas por un sacerdote y nos damos cuenta que se trata de un funeral. Nos parece de mala educación estar allí así que nos damos media vuelta como para alejarnos hasta que terminen, pero uno de los allí presentes nos llama con insistencia para que pasemos. Así que con una reverencia y todos nuestros respetos, pasamos hacia la zona del cementerio del templo. ¡Alucinante poder ver un funeral de un descendiente de los Ronin! Chocado

Un funeral budista es algo muy curioso de ver… hay máximo respeto y silencio, nadie llora, todos siguen los cánticos del sacerdote y siguen una serie de rituales (echar agua, echar humo, poner un bol de arroz con inciensos clavados en él…) a los que aquí no estamos acostumbrados. A pesar de que nos han invitado a pasar, nos parece feo estar ahí, así que muy discretamente nos adentramos en el cementerio para poder ver las tumbas de los Ronin. Tan solo algunas son accesibles, otras están cercadas por una valla de piedra. Es de mala educación hacer fotos a las tumbas… por lo que solo tengo dos fotos que hice al finalizar el funeral y quedarnos solos.

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Aquí podéis ver la distribución de las tumbas.

Tras una visita de lo más inesperada, vamos dando un paseo de unos 15-20 minutos hasta la estación JR Shinawaga mientras vamos comentado la experiencia vivida.

Allí tomamos la linea circular JR Yamanote hasta… ¡¡Ikebukuro!! ¡Si, otra vez! Pero esta vez vamos dando un paseo por las calles de alrededor de la estación buscando tiendas de segunda mano de cámaras y objetivos. Entramos en varias, pero no acabamos de ver claro el comprarla de este modo, así que vamos en busca de un objetivo nuevo… y de mi peluche Doraemon Sacando la lengua Se hace la hora de comer, y decidimos volver a una pizzeria en la que estuvimos cenando una noche en el 1r viaje.

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Tenemos que hacer cola de unos 10 minutos para conseguir mesa, ¡está a tope! Y es que han cambiado un poco de formato desde nuestra primera visita. Para las cenas siguen haciendo a la carta, pero al mediodía han montado un buffet de pizzas y pastas más bebidas y postres (también pizzas pero dulces) por 1300¥ (los dos). Comemos hasta los topes, todo está riquísimo 🙂 Probamos pizzas que aquí no veremos ni de coña, como una que había con shiitake y algas nori Riendo

Tras una buena comida, volvemos a la estación JR Ikebukuro para tomar de nuevo la línea JR Yamanote e ir a otro de los distritos “clásicos” y que aún no hemos pisado en este viaje: ¡Shinjuku!

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Pero esta vez, como ya conocimos el barrio en el 1r viaje, nos vamos derechos a las calles de la electrónica que hay en los alrededores de la estación en busca y captura de un nuevo objetivo para mi cámara Sacando la lengua Entramos de nuevo en varias tiendas de segunda mano… en algunas nos miran hasta raro… debieron pensar “qué hacen estos gaijin aquí” Chocado y en otras vimos verdaderas reliquias dignas de museo de historia Sacando la lengua Finalmente, vamos a las tiendas clásicas tipo Yodobashi… comparamos precios y en Big Camera encontramos una buena oferta (70% de descuento) en un objetivo nuevo de larga distancia que va derecho a la saca no sin antes hacer el papeleo para el Dutty Free. Aprovechamos para comprar unas bridas para cerrar con más seguridad las mochilas ya que hemos decidido que debido a la carga en compras realizadas, y aprovechando que con Lufthansa podemos facturar dos maletas por pasajero, mandaremos también las mochilas a la bodega.

Por más que miramos en distintas tiendas de juguetes, no hay forma de encontrar el dichoso peluche de Doraemon, así que con mucha frustración, me quedo sin él… Mi marido se compra una bandolera de piel en una tienda de ropa de chico (no recuerdo el nombre) en la misma estación y así compartiremos bultos para el equipaje de mano… ¡qué fuerte! tras 19 días de viaje ya estamos distribuyendo el equipaje y pensando en el viaje de vuelta que es ¡¡¡MAÑANA, qué horror!!! Chocado Confundido Por un lado tenemos ganas de volver, son muchos días fuera de casa, pero por otro nos fascina tanto este país que nos entra la depre Trist

Cuando llegamos a la estación de Shimbashi, vemos que ya ha anochecido. Hace días que nos llama la atención un reloj enorme que se ve en la 1ª planta del centro comercial Caretta y no nos podemos ir con la intriga, somos así de curiosos. Así que subimos y vemos que es un gran reloj hecho de metal a los pies de la Nippon TV Tower…

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Decidimos ir hacia el hotel por las calles elevadas que comunican todo el Shiodome Building. Echamos unas fotos de los rascacielos de esta zona tokyota. Sabemos que no impresionan tanto como los rascacielos de otras ciudades, pero aún así tienen su encanto y además desde aquí se ve la Tokyo Tower iluminada de rojo.

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Nos encontramos haciendo estas fotos, cuando oímos el sonido de una súper sirena tipo alarma, pero un sonido espantosamente llamativo… ¡nos asustamos un montón! No sabemos de dónde procede y por unos momentos nos quedamos petrificados intentando averiguar si se trata de un terremoto más intenso que el de esta mañana… Chocado Chocado ¡pero nada tiembla! Vemos a gente correr en dirección al reloj y allá vamos nosotros también no vaya a tratarse de algo serio… ya sabéis que “dónde fueres, haz lo que vieres…” Ojos que se mueven y cuál es nuestra sorpresa al ver que la sirena y todo el mundo corriendo es porque el reloj al marcar las 18h hace un espectáculo de música, luces y hay figuras en movimiento como un carrusel al ritmo de la música… ¡¡la leche, pa’matarlos es poco!! Bueno, pues ya que estamos, nos quedamos a verlo… Mr. Green

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El espectáculo del reloj dura como 5 minutos, al acabar, vemos una tienda de chuches dónde nos compramos algunas para el viaje de mañana. Bajamos al Familiy Mart a comprar algunos dulces y galletas para traernos y para desayunar mañana, y unos refrescos. Y con las manos bien cargadas, nos vamos al hotel a hacer las maletas… ¡qué dolor!

Nos encontramos a medio hacer las maletas cuando haciendo zapping en la tele vemos que sacan imágenes de un tifón que se acerca a Japón… tras ver la misma noticia en varios canales, interpretamos que a eso de las 12h tocará suelo justo en ¡¡¡Tokyo!!!

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Nuestro vuelo sale a las 10,30h, esperemos no tener problemas para partir… Ojos que se mueven

Bajamos a cenar al centro comercial que hay junto al hotel unos buenos ramen para despedirnos de Japón. Echamos unas últimas fotos desde la habitación, hablamos con los nuestros para decirles que estamos bien, tristes pero bien… Y acabamos de preparar las cosas, y a dormir pronto que mañana toca madrugar y nos espera un laaaargo viaje de vuelta… sleep

13/10/13: de Harajuku a Odaiba en busca de Cosplays

Día 17: conocemos algunos “clásicos” en la capital nipona y dedicamos el resto del día a las compras y el ocio…

Hoy es domingo y ¿¡a dónde se va los domingos en Tokyo?! ¡¡A Harajuku!! Aplauso Nos levantamos con la calma, desayunamos y nos ponemos en marcha. JR Yamanote hasta Harajuku y conforme nos vamos acercando a nuestro destino el tren se va llenando más y más hasta que ya no cabe ni un alfiler… en Harajuku bajamos toda la marabunta, creo que el vagón ha subido medio metro al bajar todo el mundo 😛

Nos dirigimos en primer lugar al santuario de Meiji Jingu, de entrada gratuita, es uno de los más populares en Japón y de los más importantes de Tokyo. Dedicado a los espíritus deificados del emperador Meiji y su esposa, la emperatriz Shoken. La construcción del santuario finalizó en 1920, ocho años después de la muerte del emperador y seis después de la muerte de la emperatriz. El santuario fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial, pero fue reconstruido poco después. El Emperador Meiji fue el primer emperador del Japón moderno, nació en 1852 y ascendió al trono en 1867, en el pico de la Restauración Meiji, cuando la era feudal llegó a su fin y el emperador fue restablecido en el poder. Durante el período Meiji, Japón se fue modernizando y occidentalizando para abrirse a las principales potencias mundiales. Falleció en 1912.

Y tras un poco de historia, continuo con el relato 🙂 Cruzamos una gran torii de piedra y en seguida encontramos algunos toneletes de sake ofrecidos por los fieles, así como unos barriles de madera repletos de arroz.

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Seguimos paseando por un camino empedrado y rodeado de un frondoso bosque. Tanto el Meiji Shrine como el adyacente parque Yoyogi constituyen una gran zona boscosa dentro de la ciudad. Vemos las indicaciones para el jardín privado y la casa del tesoro pero no los visitamos… nos llama la atención la cantidad de niños y niñas vestidos con trajes tradicionales, así como el montón de familias que llevan a sus bebés para “bautizarlos”. Me encanta esa mezcla de modernidad y tradición que tiene la cultura japonesa 🙂

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Al llegar a las puertas del santuario vemos un montón de turistas en modo paparazzi… y es que hay una boda tradicional sintoísta. Ei pues yo no voy a ser menos Mr. Green Algunas invitadas llevan kimonos realmente bonitos, otras van con vestidos de fiesta como los nuestros, eso sí todos elegantísimos/as. Me acuerdo del capítulo de Callejeros Viajeros que mostraban bodas japonesas y de los costes que conllevan, mucho más elevados a los que nos gastamos aquí.

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Los novios y la comitiva nupcial entran al interior del edificio principal y cierran las puertas, así que nos quedamos sin poder visitarlo. Vemos el resto de edificios y los patios que los rodean y disfrutamos de los pequeños detalles…

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Tras un ratito aquí, desandamos nuestros pasos hasta la entrada principal junto al puente de Harajuku y entramos al parque Yoyogui a ver si hay suerte y encontramos algún cosplay y/o rockabilly que en el anterior viaje no hubo manera 😛 Nos compramos unos helados y nos sentamos en un banquito a descansar. Hay grupos de chicos y chicas que ensayan bailes musicales y obras de teatro, algún personaje disfrazado… pero poca cosa. ¡Vaya chasco! Es la segunda vez que vamos al Yoyogui en su busca y nos quedamos con las ganas. Así que con el intento frustrado 2, nos vamos hacia Takeshita Dori. Algo en el cielo nos llama la atención: ¡es un mini zeppeling!

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Esta calle estrecha y de unos 400m de largo, está llena de tiendas y cafeterías dirigidas a los adolescentes, se dice de ella que es un símbolo de Harajuku y el lugar de nacimiento de muchas de las tendencias de la moda tokyota. Ya desde el principio de la calle vemos que está abarrotada, se hace difícil poder andar por ella… entramos en algunas tiendas de juguetes en busca de mi peluche de Doraemon pero no hay suerte… desde luego, si te gusta ese estilo de ropa puedes encontrar ¡verdaderas gangas!

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Tras recorrer la calle, nos dirigimos a Omotesando. Esta arbolada avenida de 1km de largo es conocida como los Campos Eliseos de Tokyo ya que cuenta con tiendas de grandes marcas y restaurantes y hoteles de alto standing. Aquí tenemos dos objetivos, entrar al Kiddy Land y al Oriental Bazar para hacer algunas compras.

En el Kiddy no acabamos de encontrar nada que nos guste y no tienen Doraemons… pero en el Bazar ¡arrasamos! Es una de las tiendas de souvenirs más grandes de Tokyo y puedes encontrar de todo en ella, la mayoría de cosas a un precio muy asequible. Compramos un juego de té, unos posa-palillos, un par de marca-páginas, unos posa-vasos de bambú, unas esterillas individuales y dos maceteros con semillas de bonsái de sakura y de arce, ¡todo por 4 duros, digo yens! Me llevo el hanami y el momiji a casa Heart

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Al salir, topamos con el colegio oficial de enfermería de Tokyo y deformación profesional… pero me hace ilusión 😀 foto de recuerdo y para enviársela a mis compis Mr. Green

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Como vamos cargados, decidimos volver al hotel a dejar las compras. Así que cogemos la JR de nuevo hasta Shimbashi y descargamos. Aprovechamos que es la hora de comer para entrar al centro comercial que hay junto al hotel, el Caretta. Nos decidimos por un restaurante de tonkatsu, en el que por unos 2500¥ los dos, ¡comemos hasta reventar! -literalmente- unos menús de sopa con bol de tonkatsu con col y arroz y té de cebada caliente gratuito para beber.

Aprovechando que estamos en el triángulo JR-metro-Yurikamome, nos dirigimos hacia la estación del Yurikamome para ir a Odaiba, ¡otro de nuestros barrios favoritos en Tokyo! Nos bajamos en la parada que hay junto al Venus Fort (trayecto 360¥ pp). Ya de camino hemos visto que hay como una exposición de coches de rally, así que luego iremos a echar un vistazo.

Entramos en el centro comercial Venus Fort, la otra vez sólo lo vimos por fuera, y nos quedamos flipados con ese techo falso pero que parece ¡¡¡muy muy real!!!

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Damos un paseo y ¡vaya flipe de sitio! De nuevo nuestro lema del viaje sale de nuestras bocas: ¡¡“es muy friki pero mola” jaja!! Es como si emularan una ciudad italiana, con sus suelos de adoquines, su fuente y hasta con iglesia ¬¬’

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Cogemos un mapa del lugar ya que es enorme y nos dirigimos hacia la exposición de coches antiguos que hay con entrada gratuita. Menudos coches tienen aquí…

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Pero mi marido ya lo flipa del todo cuando vemos que hay un ¡¡¡DeLorean!!! La carrocería es de acero como el de la película y está muy bien conservado… solo se fabricaron unos 8000 en todo el mundo, así que ver uno es todo un lujo.

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Después de hacerle mil fotos desde todos los ángulos, seguimos viendo el resto de exposición. Me hace gracia ver un Mazda Carol, éste es tocayo mío Sacando la lengua También tienen una exposición de maquetas de coches y motos, así como información sobre la historia del motor japonés. Antes de salir, de nuevo nos acercamos al DeLorean, mi marido disfrutó como un niño Mr. Green

Miramos algunas tiendas y entramos a todas las jugueterías pero sigo sin encontrar el peluche de Doraemon… empiezo a pensar que lo han retirado del mercado hasta que se acerquen las olimpiadas del 2020…

Cambiamos de edificio y vemos de pasada la exposición gratuita de Toyota, no hacemos demasiado hincapié puesto que ya estuvimos aquí en el primer viaje. Cruzamos hacia el Leisureland y entramos. Es una sala de recreativos enorme y tiene algunas “atracciones” al estilo del Joypolis, vemos que hay una que es un castillo ninja, nos acercamos con intención de entrar pero todos los carteles están en japonés… preguntamos a uno de los empleados y como puede nos dice que no está en inglés… así que nos quedamos con las ganas… Pero nos damos un masajito de pies por 200¥ cada uno en las máquinas que ya probamos en el primer viaje, ¡nos sabe a gloria!

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En la sala hay un montón de rockabillies y de cosplay… ¡Ah, ¿así que están aquí?! Al salir del Leisureland, miramos los precios para subir a la noria pero vemos que ¡¡hay una cola de 1h!!, así que pasamos de largo.

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En los jardines que rodean el centro comercial vemos que hay un montón de grupos de cosplays por lo que llegamos a la conclusión que se han movido de barrio… supongo que en Harajuku se debían sentir un poco “observados” por los guiris y buscan aquí su rinconcito.

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Vamos dando un paseo hasta el Divercity, otro gran complejo de ocio, con tiendas y restaurantes y… ¡¡¡su Gundam escala 1:1!!! ¡Alucina! Está rodeado de gente echando fotos y “midiéndose” con él… pero vaya que los más altos apenas éramos como sus pies de altos o_O’

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Antes de entrar al centro por eso, nos acercamos a una exposición de coches de rally que hay al lado y vemos que también hay pistas dónde hacen derrapes y alguna carrera de karts.

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Y ahora si, entramos al centro. Nos miramos las tiendas, vemos algunas de las marcas habituales que tenemos por aquí y como no, entro a todas las jugueterías que pillo en busca de un peluche de Doraemon, de nuevo intento fallido… Entramos a la tienda Kitty que hay y me enamoro al instante de un gorrito de punto, y eso que yo no soy de Kitty… así que a la saca para mi “sobrina” postiza recién nacida y que conoceré cuando volvamos a casa… uff qué poquito queda para la vuelta, ¡madre mía! Chocado

Tras la compra, nos tomamos un cafelillo de verdad en un Starbucks y salimos hacia las playas que hay en la bahía con intención de ver el atardecer desde allí. Pasamos por delante del Joypolis y estamos más que tentados de volver a entrar, pero decidimos no hacerlo porqué si no nos pueden dar las uvas allí ¡jajaja! ¡¡¡¡Odaiba es el distrito del vicio!!!! Avergonzado Mr. Green

Llegamos a la bahía y nos sentamos junto a una de sus playas para ver cómo cae el sol sobre la bahía de Tokyo, con el Rainbow Bridge, la Tokyo Tower y el Skytree sobresaliendo del skyline de la ciudad.

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Es bonito ver cómo va cayendo el sol. Mientras en la playa algunos juegan a béisbol, unas chicas intentan hacerse una foto saltando, otros pasean de la mano… y nosotros pensamos en lo lejos que estamos de casa en estos momentos, de lo mucho que hemos disfrutado de Japón en estos 18 días.

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Cuando empieza a anochecer, decidimos volver pero antes echamos un vistazo al ToysR’us por si por un casual hubiera un Doraemon para mi… pero tampoco… ¡qué mala suerte! ¿Cómo puede ser que no haya ni uno solo? Ojos que se mueven Vemos de nuevo a la Estatua de la Libertad nipona que está junto a la tienda y con la sede de la televisión japonesa de fondo 🙂

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Tras las últimas fotos, cogemos de nuevo la línea Yurikamome y volvemos a la estación de Shiodome (360¥ pp). Una vez allí decidimos coger el metro Asakusa Line e ir a echar unas fotos nocturnas del Senso-ji. Así que en pocos minutos estamos frente al santuario… ¡wow qué recuerdos del primer viaje otra vez! Lástima que la gran lámpara de papel está cubierta por una lona, pero por suerte ya la vimos en el 1r viaje Muy feliz

Entramos al recinto y miro por las tiendas que venden peluchitos a ver si encuentro un Doraemon… veo uno en un escaparate pero ya han cerrado el puesto, ¡no me lo puedo creer!

Seguimos recorriendo la calle comercial hasta el santuario. Si ya nos gustó a la luz del sol en su día, visto de noche con todos los edificios y la pagoda iluminados ¡nos gusta más! Además no hay mucha gente a éstas horas por lo que podemos echar unas fotos sin agobios y disfrutar del lugar tranquilamente.

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Y tras la visita, volvemos al metro, línea Asakusa hasta Shiodome de nuevo. Estamos verdaderamente cansados, menudo tute nos hemos pegado hoy… así que para no romper con las costumbres, compramos cena en el Family Mart y nos vamos al hotel a descansar que ya toca… sleep

12/10/13: Redescubriendo Tokyo con una cena en un restaurante español de ¡10!

Día 16: día recorriendo Shiodome, Ginza, Ikebukuro, Kanda, Akiba, Shibuya… descubriendo nuevos lugares y disfrutando de otros ya conocidos.

Es sábado, y se va acercando el final del viaje pero tenemos unos días para disfrutar de Tokyo. El planning para los últimos tres días estaba pensado para visitar algunos imprescindibles que nos faltaban, repetir lugares que nos gustaron del primer viaje y sobretodo, perdernos por sus calles y con sus gentes. Evidentemente, el planning que terminamos haciendo no tenía nada con el ideado y… ¡ésto es lo que más me gusta de viajar por libre! Poder hacer o deshacer el planning según lo que más nos apetezca hacer en cada momento del viaje 🙂

Nos levantamos con calma a eso de las 9h, bajamos a desayunar de los últimos y empezamos la ruta de hoy con un imprescindible que tenemos a pocos pasos del hotel, los jardines imperiales de Hama Rikyu (500¥ pp). Estos jardines se construyeron como residencia en Tokyo de un señor feudal y albergaba cotos de caza reales en el período Edo, pasando a ser un palacio imperial más tarde. Se trata de uno de los jardines más grandes del centro del Tokyo y se encuentra entre los edificios de Shiodome Building, Ginza y la bahía de Tokyo.

Damos un paseo por los jardines, entre sus estanques y sus jardines repletos de flores y viendo el contraste que hace el jardín con los grandes edificios de Shiodome. ¡Me encantan los contrastes que ofrece Japón!

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Al fondo la Tokyo Tower entre los edificios de Shiodome

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Estamos apenas una hora ya que hace un calor insoportable… vamos buscando las pocas sombras que hay, parece mentira que estemos en octubre, nosotros pensábamos que haría más fresco pero es como el agosto de España… Vemos que están preparando un evento en la sala de té pero se paga a parte y toda la información está en japo así que no nos enteramos muy bien de qué va la cosa, así que decidimos huir de la chicharrina que cae en el jardín y adentrarnos en la ciudad de nuevo.

En un principio teníamos pensado subir a la Skytree pero al final decidimos pasar de ella, ya habíamos subido a tres miradores en el primer viaje y 3000¥ por persona nos parecía excesivo, así que cambiamos sobre la marcha el planning y nuestro siguiente punto en la ruta de hoy sería uno de los distritos que no visitamos en el primer viaje. En menos de 15 minutos a pie, estamos en las calles del exclusivo distrito de la moda y de las grandes marcas: Ginza.

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Su calle principal es conocida como los “campos Eliseos” tokyotas. Aquí tenemos como interesante algunos centros comerciales, pero lo que realmente nos interesa es algo muy friki a los pies del Sony Building y el Hibiya Chanter: ¡¡la estatua de Godzilla!! Mr. Green Paseamos durante más o menos una hora por sus calles, repletas de tiendas de todo tipo, pero sobretodo de grandes marcas.

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Pero aunque teníamos la ubicación en el mapa de la estatua de Godzilla, ¡no hubo forma de localizarla! Nos dio mucha rabia, es una parida pero nos hacía gracia 😛 A los pies del Sony Bld. estaban grabando un spot publicitario y no sabemos si es que estaba tapada/escondida entre las cámaras o es que la han retirado ya… Ojos que se mueven con un buen chasco por perdernos ese momento friki, decidimos coger el metro allí mismo y movernos de barrio.

De nuevo rompemos los planes previstos (pensábamos ir a Roponggi y al templo Zozoji a los pies de la Tokyo Tower, quedarán para el próximo viaje) pero en lugar de eso, decidimos volver a uno de los barrios que más nos gustaron en el 1r viaje: Ikebukuro.

En unos 20-30 minutos (190¥ pp el trayecto en metro) nos plantamos allí. Llevábamos anotada la dirección de una tienda que recomendaban en varias webs de cámaras y objetivos de segunda mano, pero de nuevo nos llevamos un chasco al ver que la han traspasado y que ahora hay una cafetería, ¡hoy no es nuestro día! Así que cogemos una de las calles principales y nos vamos al centro comercial Sunshine City.

A la entrada, había un grupo de chicos y chicas grabando un vídeo musical. Estuvimos un rato viéndolo y luego entramos al centro. Ya son cerca de las 14h y tenemos hambre, así que después de mirar los “escaparates” de varios restaurantes nos decantamos por uno con planchas en las mesas para preparar yakisoba y okonomiyakis. ¡¡¡Riquísisisimos!!! Nos ponemos como las botas (aprox 2000¥ los dos con refrescos) y con la panza llena, nos ponemos en marcha de nuevo. Recorremos varias tiendas de la Kitty y jugueterías en general, tengo que llevar algo de la Kitty a una amiga súper fan de ella que tuvo a su niña durante nuestro viaje y no me puedo ir de Tokyo sin comprar un Doraemon de peluche ¡jeje! Pero está claro que hoy no es nuestro día porqué no encuentro nada mono ni ningún Doraemon en ningún sitio… Confundido

Salimos del Sunshine y junto a él está el Tokyu Hands, entramos en busca de sus jugueterías y viendo que no tenemos éxito acabamos en la última planta entrando a un Neko Café que habíamos visto por internet 😀 Pagamos unos 300¥ por persona y tenemos una hora para jugar con los gatitos. ¡¡Qué monada!! Algunos duermen, otros juegan… hay muchos niños que disfrutan un montón de los gatitos y nos llama la atención un chico que lleva hasta juguetes gatunos para entretenerlos, debe ser un asiduo porque nada más entrar muchos gatos se le acercan a saludarlo.

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En este Neko también puedes adoptar algunos de los gatos que tienen e incluso tienen tienda de accesorios y comida. Tras un ratito ahí, cogemos de nuevo el metro y vamos hacia la Kanda Second-hand Book Area, entre los distritos de Akiba, Kanda y Chiyoda.

Este es un barrio algo particular, nada más salir del metro, cruzamos un puente y encontramos unas calles que están cortadas al tráfico y en las que hay un montón de casetas dónde hacen manualidades para adultos y niños, juegos de todo tipo, marionetas… nos recuerda un poco al encanto de Gràcia en Barcelona Sacando la lengua

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Recorremos sus calles hasta toparnos con una catedral ortodoxa, ¡esto si que no nos lo esperábamos!

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Intentamos entrar pero está cerrada y aún falta más de 40 minutos para que vuelvan a abrir por lo que no nos esperamos… Seguimos callejeando hasta la zona de las librerías de segunda mano y vamos entrando en ellas a echar un vistazo.

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Es curioso de ver. Aunque solo tienen libros en japonés, hay librerías que tienen libros muy muy antiguos, algunos ¡incluso con manuscritos! También hay tiendas de discos y de cómics. Nos tomamos un café decente en Starbucks y de paso descansamos las piernas un rato, y luego seguimos hacia Akihabara. Vemos en el mapa que queda un buen trozo, así que nos dirigimos a la parada de metro más cercana, así nos ahorramos un trozo de caminata.

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Salimos de nuevo a la calle y vamos por las tiendas pequeñas que hay detrás de la estación JR para echar un vistazo a las de segunda mano. Mi idea era comprarme otro objetivo, pero de segunda mano… lo malo es que muchos de los dependientes de estas tiendas hablan muy poco o nada de inglés y sin poder preguntar nada no me atrevo a comprar… así que echamos un vistazo en las tiendas más grandes para ojear los que tienen nuevos. Me encanta pasear por este barrio, tan dinámico y juvenil, tan electrónico y anime a la vez…

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Cuando empieza a anochecer, volvemos a la estación JR y tomamos el tren de nuevo hacia un nuevo destino para este día de pateo: ¡Shibuya! El que fue nuestro barrio en el primer viaje merece una visita de sábado noche 🙂 Ya desde la estación podemos ver lo abarrotado que está el paso de peatones. Aunque en el anterior viaje lo vimos casi a diario, ¡no deja de sorprendernos la cantidad de gente que pasa por él cada vez que el semáforo se pone en verde!

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Mucha gente va al Starbucks a hacer las fotos pero por lo visto se acumula demasiado gente cámara en mano y al personal del local no le gusta que la gente vaya a ello sin consumir… Una buena alternativa es la estación JR, también queda elevada y es gratis Sacando la lengua

Tras un buen rato ensimismados viendo al gentío, salimos a la calle y de nuevo vemos la estatua del perro más fiel: Hachiko. No repito la historia… pero la tenéis en la entrada de la primera visita al barrio en 2011.

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Tras la foto de rigor, disfrutamos de la sensación de cruzar de nuevo por el paso más transitado del mundo sin que nadie, absolutamente nadie ¡te roce! Son cerca de las 21h y tenemos hambre. Se me ocurre que podemos ir al restaurante español que probamos en el primer viaje, ¿qué mejor forma de celebrar el día de la hispanidad? A mi marido le parece genial la idea así que ¡allá vamos! El restaurante está muy cerca del hotel dónde nos alojábamos y nos hace especial ilusión recorrer esas calles, pasar por delante de tiendas y restaurantes dónde estuvimos hace dos años y mil recuerdos vuelven a nuestra mente. En apenas 5-10 minutos llegamos al restaurante y aunque está hasta los topes el dueño nos hace sitio para poder cenar. ¡¡Qué gracia ver algo escrito en español después de tantos días!!

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Como la vez anterior, pedimos unas copas de vino (un ribero y un rioja) y hacemos tapeo. Patatas bravas, champiñones al ajillo, lomo frito, jamón ibérico, lomo ibérico, tabla de quesos… ¡¡todo riquísimo!!

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El dueño es un japonés que estuvo en Gràcia (Barcelona) en una escuela de cocina e importa todos los ingredientes desde España. El hombre se interesa por nosotros y más cuando le decimos que somos de Gràcia 🙂 nos habla en español e incluso nos dice alguna cosa en catalán, es un encanto. Le contamos que ya estuvimos allí hace dos años y aún se emociona más al saber que volvemos a su restaurante. Nosotros hemos hecho tapeo, pero el tipo prepara guisos españoles y unas paellas y fideuás ¡que huelen estupendamente!

Parece curioso lo bueno que sabe comer como en casa estando al otro lado del mundo y después de casi tres semanas por tierras niponas 😀 El sitio es algo carillo, pero entendemos que es un premium (un buen restaurante japonés en España también lo es), además nos tomamos un par de copas de vino cada uno que nos sabe a gloria. Por algo menos de 5000¥ comemos y bebemos de vicio, así que no nos escuece ¡la verdad! Nos despedimos del dueño con varios gracias, gràcies y arigato, y volvemos hacia la estación JR Shibuya.

Cogemos la línea circular JR Yamanote de vuelta a Shimbashi y de ahí hacia el pasadizo subterráneo que lleva al hotel. Estamos realmente cansados, ha sido un día de mucho caminar pero estamos contentos de haber descubierto rincones nuevos y de haber vuelto a sitios que nos encantaron y que a día de hoy, ¡aún nos gustan más! Heart Heart