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22/01/17: nos perdemos entre las calles de Budapest antes de volver a casa…

Día 4: visitamos la Gran Sinagoga, el monumento de los Zapatos, la estatua de Colombo y callejeamos por Pest antes de volver a casa por la noche

Hoy nos levantamos sobre las 9h. Cerramos las maletas que nos guardan en el hostal hasta la tarde, y bien abrigados salimos hacia la Gran Sinagoga. Desayunamos en un Donuts Library que hay al lado dónde tienen unos donuts deliciosos (1500Ft) y a las 11h vamos hacia el templo.

Pagamos las entradas (4000Ft c/u) y entramos. A las 11.30h hay un tour en español y mientras hacemos tiempo a que se forme el grupo y venga el guía alucinamos con el interior del templo. Habíamos entrado en alguna sinagoga en nuestro viaje a Praga de 2015, pero ésta es realmente bonita… aunque debo decir que curiosamente guarda un cierto parecido con un templo cristiano.

A la hora especificada llega un guía que habla español y reúne al grupo que hemos formado. Nos explica la historia de la sinagoga y el simbolismo de ésta. Todo lo que nos cuenta es realmente interesante y lo recomiendo sin duda. Construida entre 1854 y 1859 siguiendo el diseño del arquitecto vienés Ludwig Forster, se trata de la segunda más grande del mundo, sólo superada por la de Jerusalén. Mide 53 metros de largo, 26 de ancho y cuenta con un aforo para 2.964 personas, mitad para los hombres y mitad para las mujeres, siendo de las pocas que albergan el mismo espacio para ambos sexos.


Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis hicieron de los alrededores de la sinagoga un ghetto judío que posteriormente se convirtió en un campo de concentración. Desde este lugar muchos judíos fueron enviados a los campos de exterminio. De los judíos que sobrevivieron, fueron más de 2.000 los que murieron de hambre y frío. Sus cuerpos fueron enterrados en el cementerio de la Gran Sinagoga. Visitamos el cementerio y llama la atención que la mayoría de las tumbas comparten año de fallecimiento 1945, sin especificar fecha. El guía nos explica que algunas familias compraron la lápida aquí como homenaje a sus familiares fallecidos en el genocidio, pero no hay cuerpo.

La mayoría yacen en una fosa común bajo el monumento Árbol de la Vida, en el patio trasero de la Sinagoga, una escultura similar a un sauce llorón en el que cada hoja lleva escrita el nombre de un judío asesinado durante el Holocausto. Esta escultura fue construida en 1991 en memoria a todas las víctimas judías del nazismo.

Nos da un tiempo libre para recorrer el patio trasero del templo, en el que se encuentran algunos edificios más.

Tras una hora cargada de explicaciones sobre su historia y su cultura, salimos de nuevo a las frías calles de Budapest. Decidimos caminar por la ciudad y verla desde otra perspectiva… caminando y disfrutando de sus rincones. Recorremos calles conocidas como Vacy Utcá y otras callejuelas menos conocidas pero que guardan bonitos rincones.

Llegamos hasta el Puente de las Cadenas donde admiramos las vistas que ofrece el puente sobre el río lleno de bloques de hielo y la colina de Buda, con sus majestuosos monumentos en la parte más alta de la ciudad.

Seguimos caminando por la orilla del Danubio, aquí hace solecito y se está genial… llegamos al Monumento a los Zapatos e impresiona de verdad. Ver las gélidas aguas del Danubio y lo que representa el memorial… para aquellos que desconozcáis la historia, la forma más habitual de matar a los judíos de la ciudad que tenían los nazis era atar a unos 40 en fila frente al río helado. Les quitaban los zapatos y la ropa que pudieran aprovechar o vender, y pegaban un tiro a las dos personas de los extremos de modo que todos ellos caían a las congeladas aguas del río y con tan solo dos balas, mataban a 40 judíos. Creo que hay que ser salvaje para echar a la gente atada al río helado… no se puede decir de otra forma, bueno si, pero tendría que usar muchos tacos ¬¬’

Tenemos el Parlamento al lado, bajamos a un muelle sobre el río para echar unas panorámicas. De verdad que impresionan esos grandes bloques de hielo sobre el Danubio.

Decidimos entrar al centro de visitantes del Parlamento para hacer parada en boxes y entrar un poco en calor. De aquí, seguimos caminando y callejeando hasta llegar a la Avenida Iszent Istvan dónde nos encontramos con una estatua en bronce de Colombo y su perro, el protagonista de la serie con el mismo nombre de los 80. Nos hace mucha gracia porque desconocíamos que estuviera la estatua en la ciudad y lo descubrimos anoche por casualidad mirando cosillas por internet 🙂

Son las 14,30h y empezamos a tener hambre, así que entramos en un restaurante en la misma avenida y tomamos un pollo empanado con patatas y una crêpe por 2400Ft los dos.

Con energías renovadas y poco de calor en el cuerpo, decidimos seguir con la caminata… así que vamos callejeando, disfrutando de los curiosos edificios que conforman la ciudad hasta llegar a la Plaza de la Libertad. Aquí nos llama la atención ver un edificio rodeado por una verja y mucha policía, ¿adivináis de qué se trata? Pues no es más que la embajada de EEUU ¬¬’

Seguimos con el callejeo hasta llegar a la basílica de San Esteban dónde tomamos unas fotos del imponente edificio.

Todavía es pronto pero empieza a hacer mucho frío para estar más tiempo en la calle, así que decidimos entrar a un Starbucks que hay en la misma plaza y tomarnos un café tranquilamente mientras aprovechamos el wifi del local para hablar un rato con los nuestros. Cuando se hacen las 16,15h decidimos ir al hostal a recoger el equipaje e ir tirando hacia el aeropuerto. De nuevo, caminamos unos 15 minutos hasta el Maverick Hostel dónde nos guardan las maletas. Las recogemos, nos despedimos y ahora si, cogemos el metro en Ferenciek Tere hasta Kobanya-Kispest, dónde hacemos transbordo al bus 200E que nos lleva hasta la terminal 2 del aeropuerto. Pasamos los controles de seguridad sin problemas y decidimos comprar algunos vinos/licores típicos de la zona en el Dutty Free.

Subimos a la planta superior a tomarnos algo y hacer tiempo hasta que a las 19,45h sale anunciada nuestra puerta de embarque y vamos hacia allá.

Como nos temíamos, la zona de embarque de las compañías low cost están en una especie de nave, para llegar a ella tienes que caminar unos minutos al aire libre y si tienes suerte, puedes esperar dentro de la nave, si llegas más justo de tiempo, te tocará esperar en la calle. Aún así, hace bastante frío en el local… Cuando el avión aterriza, te pasan de nuevo a la calle a esperar a que la gente baje y poder subir a él… así que si viajáis en invierno, recordad no quitaros la ropa térmica, jerséis, guantes y todo lo que llevéis encima hasta llegar al avión, menudo frío hace a éstas horas, exactamente ¡¡¡-10ºC!!!

la foto se ve fatal pero para que os podáis hacer una idea de la situación…

Es la primera vez que viajamos en la fila 1 (por sorteo de Ryanair) así que tenemos la suerte de ver todos los procedimientos que lleva a cabo durante el despegue, vuelo y aterrizaje el personal de cabina. Realmente asombra ver la cantidad de tareas tan dispares que realizan… la pega es que hasta que cierran la puerta del avión hace bastante frío (recordad los -10º) y a pesar de que tienes más espacio para las piernas, da una cierta sensación de inseguridad no tener nada delante…
El vuelo ha salido con media hora larga de retraso, así que la hora prevista de llegada a Barcelona son las 23h pasadas. Decidimos pedirnos un menú (bocata, chips y agua) por 10€ cada uno y así llegar cenados a casa.

Las 2h 40 de vuelo transcurren sin problemas y nada más aterrizar en Barcelona cogemos las maletas para salir los primeros, aprovechando al máximo la fila 1 🙂

La temperatura aquí es de 9º y aunque pueda parecer frío, para nosotros ¡¡¡hace calor!!! ¡tenemos 20ºC de diferencia respecto a lo que hacía en Budapest justo al embarcar!

Cogemos un taxi que nos lleva hasta casa y así ponemos fin a una escapada que nos ha gustado muchísimo y que la hemos disfrutado al máximo. A pesar del frío (llegando hasta los -12ºC) no lo hemos pasado tan mal como creíamos y hemos podido disfrutar de la ciudad, nos ha encantado y sin duda Budapest pasa a buen puesto entre las ciudades europeas visitadas. Totalmente recomendable 😉

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21/01/17: recorremos la colina de Buda y disfrutamos de las vistas panorámicas sobre Pest.

Día 3: conocemos la colina de Buda: su castillo, su bunker-hospital y sus grandes monumentos

Hoy dormimos casi hasta las 10h, necesitamos recuperar un poco las pilas que ¡estamos de vacaciones! Nos levantamos y tras arreglarnos y colocarnos 3 millones de capas de ropa, salimos hacia Dear Ferenk Ter. Allí entramos a un Starbucks a desayunar, casi otra tradición viajera…

Ya con el estómago lleno, caminamos unos metros hasta la basílica de San Esteban. Realmente estar frente a este mastodonte impresiona… ¡cómo les gustan las cosas grandes a los húngaros! 🙂

Pagamos 100Ft de “donativo” obligado y entramos. Si por fuera la basílica impone, por dentro me parece mucho más impresionante con esas enormes naves y los techos altísimos.

La Szent István-bazilika, hace honor al primer rey de Hungría: Esteban I (975–1038), la estatua del cuál corona el altar principal de la basílica. Las dimensiones de la basílica hablan por sí solas: su base mide 55 metros de ancho por 87 de largo y la altura de la cúpula central son 96m, convirtiéndose en el punto más alto de Budapest junto al edificio del Parlamento, cuya cúpula también mide 96m de alto. La construcción de la Basílica de San Esteban finalizó en 1905 después de más medio siglo de obras.

En una pequeña capilla dentro de la basílica se encuentra el brazo derecho del rey-san Esteban I, la reliquia más sagrada del país. También hay varias imágenes del momento en que lo encontraron intacto entre sus restos e imágenes de las procesiones que hacen por la ciudad con él durante las festividades de San Esteban…

Tras recorrerla, decidimos subir a la cúpula para disfrutar de las vistas de la ciudad desde allá arriba. Pagamos 400Ft cada uno y tomamos un par de ascensores que te llevan a arriba, evitando los 364 escalones por una escalera de caracol que también te lleva hasta lo más alto -pagando igualmente-. A pesar de que hay algo de niebla, las vistas sobre Pest y Buda son geniales.

A las 12h y entre campanadas, salimos de nuevo al frío de la calle… ¡hoy -4ºC! Damos un paseo hasta el Puente de las Cadenas que lo recorremos hasta la otra orilla. Me alucina un montón ver esos enormes bloques de hielo flotando y crujiendo sobre la superficie del Danubio. Las orillas directamente están heladas.

Hay manifestantes a lo largo del puente que forman una fila india a lo largo de todo un lateral, como todo está en húngaro pues no conseguimos enterarnos cuál es el motivo de reunión… hay muchísima gente pero llama la atención lo silenciosos que son, se manifiestan a través de mensajes en pancartas y camisetas, pero de una forma muy ordenada y pacífica. Así deberían ser todas las manifestaciones, creo yo…

Oficialmente es conocido como Puente Széchenyi en honor a su creador, el conde István Széchenyi. Hasta la construcción del puente, el Danubio sólo se podía cruzar en barco o, durante los inviernos fríos, caminando sobre sus aguas congeladas. La dificultad de cruzar el Danubio entre estaciones fue el principal motivo de su construcción, inaugurado el 20 de noviembre de 1849 después de 20 años de obras. El actual puente es la reconstrucción de aquél ya que durante la Segunda Guerra Mundial los alemanes volaron todos los puentes de la ciudad, el actual se inauguró en 1949.

Cuando llegamos a la otra orilla del Danubio, a los pies de la colina de Buda, nos encontramos con una cola tremenda para el funicular. A estas horas o no hace tanto frío o nos hemos acostumbrado a él, así que decidimos subir hasta el castillo a pie y aprovechar para admirar las vistas sobre la ciudad que ofrece este paseo. Eso si, con mucho cuidado porque el camino está helado y es fácil patinar a pesar de llevar calzado para nieve… En la plaza del funicular también se encuentra el punto kilométrico 0 de Hungría 🙂

El camino no es difícil, hay algunos atajos que permiten acortarlo un poco. Lo malo es la cantidad de hielo que hay en el suelo con el que tenemos cierto miedo a pegar un resbalón… pero las vistas sobre el río y Pest compensan, y la estampa del camino todo nevado también es bonita de ver 🙂

Al llegar a lo alto de Buda, rodeamos el Castillo con cuidado porqué aquí aún hay más hielo que en Pest. Como todo en Budapest, ¡su Castillo también es enorme!

El castillo también es conocido como Palacio Real, ya que antiguamente fue la residencia de los reyes de Hungría. Actualmente, el Castillo de Buda alberga la Biblioteca Széchenyi, la Galería Nacional Húngara y el Museo de Historia de Budapest. No nos llaman demasiado los museos, así que decidimos recorrer el recinto sin entrar.

restos arqueológicos

Vemos un puesto de vino caliente y nos hace gracia probar una bebida típica de la zona, así que compramos un vaso para compartir (609Ft) que nos hace entrar en calor en menos que canta un gallo 😛 A pesar de que está bueno, se nos hace raro eso de beberlo caliente…

Caminamos hasta la iglesia de San Matias, que si por fuera nos maravilla por dentro nos deja directamente sin palabras (entrada 1500Ft c/u). Es la iglesia más curiosa y colorida a la que he entrado nunca… Visita totalmente recomendable a pesar del precio.

Se trata de la iglesia católica más famosa de Budapest, su nombre oficial es Iglesia de Nuestra Señora. Construida entre los siglos XIII y XV, sufrió una importante reforma a finales del siglo XIX. Actualmente su estilo predominante es el neogótico.
En la iglesia se encuentran las tumbas de Béla III y su esposa Ana de Antiochia. También ha sido la sede de bodas y coronaciones reales, una de las más importantes fue la de Carlos IV, el último rey de la dinastía de los Habsburgo en 1916.
Gracias a su acústica, en la Iglesia Matías se celebran habitualmente conciertos de órgano y de música clásica.

Son casi las 14h cuando damos por acabada la visita a la iglesia. Junto a la iglesia se encuentra otro de los grandes monumentos de Budapest, el Bastión de los Pescadores.

Pero decidimos ir primero a comer a un restaurante por el que pasamos antes en el que hacen menú por 1700 florines. No comemos nada mal, de nuevo cocina local y hasta los topes, coronado por un postre la mar de rico 😛

Tras la comida, vamos a un lugar que nos llamó mucho la atención cuando lo vimos por internet y que -deformación profesional-, no nos podíamos perder su visita. Callejeamos un poco y bajamos unas escaleras para llegar al Hospital in the Rock, un hospital construido en un bunker nuclear antes de la II Guerra Mundial.

Pagamos la entrada (4000Ft c/u) con tour en inglés de 60 minutos y tras unos pocos minutos de espera que pasamos curioseando las cosas que tienen en la entrada y aprovechando el wifi gratis, entramos al bunker. La guía nos explica la historia del lugar y nos muestran una buena parte de sus salas y túneles. La fortaleza mide 220 metros de largo, 60 de ancho y sus muros miden 4 metros de altura. Al acabar la Gran Guerra los húngaros quisieron destruirla, pero en 1960 se declaró lugar de interés turístico. Alberga cantidad de material sanitario original lo cuál me tiene embelesada, ¡me encanta ver material antiguo! Deformación profesional o no, el lugar nos encanta y recomendamos su visita al 100% Aunque no permiten hacer fotos, al terminar propone hacer una de grupo que puedes descargar de su web.

Salimos de nuevo a la calle que empieza a oscurecer, así que nos dirigimos al Bastión de los Pescadores a disfrutar de las vistas sobre Pest mientras iluminan los monumentos de la ciudad.

Mientras anochece y admiramos las vistas fabulosas que hay desde aquí, recorremos el Bastión, un mirador situado en la colina de Buda. Su construcción finalizó en 1902, tras casi dos décadas de obras. Sus siete torres conmemoran a las siete tribus fundadoras Hungría.

Las vistas sobre Pest, con su imponente basílica, Parlamento y puentes cruzando el Danubio son fantásticas… Si de día los monumentos imponen, de noche quitan el aliento.

A la que oscurece del todo decidimos volver a Pest ya que hace mucho frío (-8ºC para ser exactos). Cogemos el bus 16 frente a la iglesia de San Matias y bajamos justo antes de cruzar el Puente de las Cadenas para poder disfrutarlo iluminado en la noche, así como de las vistas del Parlamento, es nuestra última noche en la ciudad y no queríamos perdernos esta estampa 🙂

Castillo de Buda

Ya en la orilla de Pest, una última captura del Puente más bonito de la ciudad con la colina de Buda iluminada a sus espaldas.

Cogemos el tranvía 2 que tiene la parada junto a la orilla del río y que nos lleva al Puente de Elisabeth, a escasos metros de nuestro hostal. Vamos un rato a la habitación a entrar en calor y hacer las maletas ya que mañana toca volver a casa…

Hace mucho frío a estas horas, ¡¡¡-9ªC!!!, así que decidimos no complicarnos para cenar. Nos ponemos las tres mil capas de ropa y vamos al pub Bonnie, el bar dónde cenamos la primera noche y que está a un paso del hostal. Repetimos una pizza deliciosa con una buena cerveza negra del país por 4500Ft todo.

Tras la cena, vuelta al hotel, ducha para entrar en calor y a dormir que mañana nos espera un día intenso.

20/01/17: pasamos la mañana en Pest y su barrio judío y, la tarde en uno de sus balnearios con el contraste de temperaturas…

Día 2: Recorremos el barrio judío y Pest, acabamos el día de relax total en uno de los balnearios de la ciudad

Nos levantamos a las 9h pasadas con algo de resaca después del tour por los bares en ruinas de anoche… Nos damos una ducha rápida y salimos hacia la Sinagoga dónde empezará el tour que contratamos ayer por el barrio judío y Pest con los chicos de White Umbrella.

Aprovechamos que tenemos el pase del metro activo para cogerlo y que nos acerque, por las mañanas hace un frío tremendo… El metro de Budapest merece una mención a parte. Siempre, siempre, comprad billete y validadlo al entrar a la estación en las máquinas naranjas -excepto si lleváis un pase que solo hay que activarlo la primera vez que lo uses- porque los revisores están en cada esquina y tienen devoción por los guiris. Si te pillan sin billete te cae una multa de varios cientos de euros y te llevas un mal rato, así que no merece la pena ir sin él, creo yo. El metro es de los más antiguos de Europa y mantiene un estilo soviet peculiar, pero es altamente eficaz y rápido.

Al llegar a la zona decidimos desayunar tranquilamente en una cafetería frente a la Sinagoga. Tomamos un par de menús con croissant, café y zumo por 1500 florines cada uno. A las 10,40h salimos a los fríos -7ºC que hay en este momento en la calle.

Nos unimos al grupo de españoles que se ha empezado a formar frente a la Sinagoga,  coincidimos con tres parejas que hicieron el free tour con nosotros ayer. La guía de nuevo es Xela.

Trolebús frente a la Gran Sinagoga

 

Empezamos el tour conociendo la historia de la Sinagoga, del barrio judío y de su historia más oscura en el holocausto nazi. Se trata de la segunda Sinagoga más grande del mundo, sólo superada por la de Jerusalén. El estilo predominante de la sinagoga es el morisco, aunque también combina toques bizantinos, románticos y góticos. Recibe muchos otros nombres: La Gran Sinagoga, La Sinagoga Dohány o la Sinagoga del Tabaco, ya que en judío dohány significa tabaco.

 


Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis hicieron de los alrededores de la sinagoga un ghetto judío que posteriormente se convirtió en un campo de concentración. Desde este lugar muchos judíos fueron enviados a los campos de exterminio. De los judíos que sobrevivieron, fueron más de 2.000 los que murieron de hambre y frío. Sus cuerpos fueron enterrados en el cementerio de la Gran Sinagoga.

A lo largo del recorrido por el barrio descubrimos esculturas y graffitis que simbolizan o conmemoran a grandes personas que de forma altruista ayudaron a los judíos a escapar del genocidio nazi que había en Hungría y especialmente en la ciudad de Budapest, así como a grandes judíos húngaros que hicieron cosas grandes.

Carl Rutz memorial

 

 

 

Budapest tiene tres Sinagogas en realidad aunque la más conocida es la Gran Sinagoga, cuenta también con la Sinagoga de la calle Rumbach o “Pequeña sinagoga”, actualmente en desuso ya que está muy deteriorada, y la Sinagoga de la calle Kazinczy (no permiten las visitas). Pasamos frente a la Sinagoga pequeña y vemos que a pesar de contar con una arquitectura del estilo a la más grande del barrio está en condiciones deplorables…

 

 

Seguimos caminando por las callejuelas del barrio judío descubriendo rincones, bares en ruinas y edificios simbólicos. Entramos en un patio privado dónde se encuentra el último resquicio del muro que separaba el ghetto judío del resto de la ciudad. Se encuentra en un patio de casas bastante deterioradas pero en las que aún hay gente que las habita.

 

 

plano del antiguo ghetto marcado por el muro

 

Y tras un recorrido de 2h por él, nos dirigimos hacia la avenida más famosa y glamurosa de la ciudad, la Avenida Andrassy, justo a la altura de la gran Opera de Budapest.

La avenida, construida en 1872, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2002, en gran parte gracias a las bellas fachadas de las casas y palacios renacentistas que se conservan. Era la avenida construida por el emperador austro-húngaro Andrassy, esposo de la emperatriz Sisi. Tenía tanto glamour en su época que construyeron la avenida con suelos de madera. Frente a la Opera aún se conserva algún pedazo del suelo original.

Entramos al hall de la Opera dónde nos explica la historia de ésta. Fue construida por el pueblo húngaro poco después de haber finalizado la construcción de la Opera de Viena para deleite de los emperadores cuando venían a la ciudad, pero como a los húngaros les gusta hacer las cosas a lo grande, pues resultó que ésta Opera gustó más que la de Viena, lo cuál no acabó de gustar al emperador Andrassy quién era nacido en Viena y sentía más devoción por su ciudad… a quién si le apasionó, tanto en belleza como en acústica fue a la emperatriz Sisi quién pasaba largas temporadas en Budapest alejada de los grandes lujos de Viena.

 

 

La emperatriz Sisi se sentía mucho más a gusto en Budapest y la ciudad, sentía devoción por ella. Se puede observar al comprobar que hay calles, plazas, edificios, pinturas, monumentos, etc. dedicados a su figura.

Llevamos más de 3h en la calle con un frío que pela… Xela nos da unos minutos de descanso para tomar un café y entrar en calor. Junto a la cafetería dónde nos tomamos un café calentito, se encuentra una estatua en memoria de Miklós Radnóti, uno de los grandes poetas y líricos de la historia de Hungría.

 

La vida de este hombre estuvo cargada de mala suerte desde su nacimiento… en el que falleció su madre y su hermano gemelo. Muy jovencito quedó huérfano de padre también, aún así consiguió estudiar y hacerse un hueco en el comercio del país, mientras dedicaba su tiempo libre a la lírica y la poesía. Lideró algunos movimientos en contra del gobierno de su país que no gustaron a algunos y lo castigaron a realizar trabajos forzados. En la II Guerra Mundial, se vio obligado a luchar en el frente ucraniano y cuando Hungría perdió frente al ejército alemán, Radnóti que era de origen judío, fue condenado a un campo de concentración. Consiguió escapar de éste para volver con su esposa, y cuando le quedaban apenas unas pocas horas de camino (desde Ucrania y en pleno invierno), falleció de frío e inanición. Su esposa al enterarse, decidió publicar sus obras y consiguió el éxito como escritor a título póstumo. Toda una desgracia de vida… si queréis saber más sobre él hay mucha información en Wikipedia. Es solo un ejemplo de la lucha de algunos judíos por hacerse un huequito en la historia, otros cientos de miles quedaron simplemente en el olvido…

Seguimos caminando por la Avenida Andrassy hasta la altura de la Casa del Terror. Me hubiera gustado entrar en este museo comunista pero está cerrado por mantenimiento anual todo el mes de enero.

Aquí cogemos el metro eléctrico más antiguo de Europa, construido para la Exposición Universal de 1896, coincidiendo con la celebración del 1000 años de la fundación de la ciudad. Se trata de la línea 1 del metro de la ciudad que recorre la Av. Andrassy de punta a punta.

Bajamos en Hosok Ter, la plaza de los Héroes. También construida para aquella Exposición Universal en la que se encuentra el mayor monumento y cenotafio a los héroes caídos en guerra -en las muchas en las que el país se ha visto involucrado-.

A lado y lado del monumento, encontramos el Museo de Bellas Artes y la Galería Nacional.

Y si caminamos un poco más hacia el Parque de la Ciudad, encontramos junto a su entrada una enorme pista de hielo y el Castillo Vajdahunyad, con una gran similitud al castillo del Conde Drácula de Transilvania (antiguo territorio húngaro).

Caminamos sobre placas de hielo hasta el castillo. Construido inicialmente en madera para la Expo de 1896 (les faltaba tiempo…), fue reconstruido en piedra al terminar el evento. Su arquitectura es una copia de otros edificios existentes en Hungría. Dentro del castillo podéis encontrar un museo de agricultura y una pequeña iglesia.

 

 

 

Xela nos explica algunas historias sobre personajes húngaros bastante sangrientos y después vamos a conocer la estatua del escritor Anónimo y a tocar su lápiz para que me inspire en la redacción del trabajo de final de máster que tengo entre manos 😛

 

Son las 15h cuando finaliza el tour. A pesar de que el parque tiene pinta de ser muy bonito y de esconder más estatuas y rincones, todo el suelo está helado y se hace difícil caminar por él sin resbalar (a pesar de llevar calzado para nieve)… así que volvemos al metro echando un último vistazo a la imponente imagen que ofrece la puerta amurallada del castillo.

Ya en el metro, y tras un par de transbordos, nos bajamos en la parada Fovam Ter. Desde aquí hay unas vistas geniales de la puesta de sol sobre el Szabadság Híd o Puente de la Libertad que cruza hacia el monte Gellért.

Entramos al Mercado Central y alucinamos con el ambiente que hay en él. Nos recuerda bastante al Mercado del Ninot de Barcelona, con ese estilo industrial que han mantenido.

 

Subimos a la planta superior y escogemos un restaurante de comida local en el que nos ponemos las botas de comida local y vino caliente por 30€. Tenemos demasiada hambre cuando escogemos los platos y luego somos incapaces de terminar todo lo pedido… la comida local es buena, bastante condimentada con pimentón rojo y de cuchara se nota que hace frío 🙂

Paseamos por la planta superior entre los puestos de souvenirs y productos locales, y compramos un imán para la colección y una caja secreta, souvenir típico de aquí.

Salimos del mercado y cogemos el metro hasta el hostal. Descansamos un ratito y luego salimos bañador en mano hasta el Balneario Szchény, situado en el Parque de la Ciudad. Se trata de uno de los recintos termales más grandes de Europa. El edificio actual fue inaugurado en 1913 y tiene un estilo neo gótico; cuenta con 15 piscinas, 3 grandes al aire libre y 12 pequeñas en los recintos del interior, en los que también hay saunas y salas de masajes. Pagamos la entrada básica (4000 florines cada uno) y vamos a buscar toallas de alquiler por 1000 Ft. El recinto es enorme y cuenta con grandes vestuarios, hay algunos privados pero ya no les queda, así que vamos a los comunes. Allí encuentras taquillas dónde poder dejar tus cosas que se abren y cierran con el chip de la pulsera que te entregan al comprar la entrada, lo único que debes recordar es el número de ésta 🙂

Una vez cambiados, cubiertos con el biquini y una mini toalla salimos al exterior, a los -7ºC que hay en este momento… salimos disparados hacia la piscina más cercana, con el agua a 38ºC. Es increíble la sensación de bienestar que genera el agua y el vapor que emana de la piscina.

 

Nuestra idea inicial era ir solo a las piscinas interiores, pero descubrimos que para llegar a ellas hay que cruzar por las piscinas exteriores… así que ésta caía más cerca de la puerta 😛

Aún así, somos valientes y corremos hasta la otra piscina exterior, situada en el otro extremo del recinto y hasta las interiores. Entramos en uno de los baños de vapor y al salir descubrimos que ¡nos han quitado una toalla! No os imagináis nuestra cara y nuestro cabreo… por lo visto es una práctica habitual porque una vez te has secado con ella, con el frío de la calle se congela y la gente coge la de los demás… así que no nos queda otra que buscarnos la vida para recuperarla. Tras esto, decidimos volver a la piscina exterior dónde podemos controlar mejor las toallas.

Nos pegamos casi 2h en remojo en ella. Menuda sensación estar a 38º en el agua cuando en la calle hay -7!!

Sobre las 19,30h salimos del agua con mucho pesar y ¡mucho frío! Volvemos a los vestuarios, nos cambiamos y secamos el pelo y volvemos al metro.  De allí cogemos el metro hasta la Nyugati Pályaudvar o estación central de trenes.

El hecho de venir hasta aquí no es solo por ver la estación, si no para cumplir una tradición viajera: “McDonalds por el mundo” y es que adherido a la estación hay uno de los restaurantes de la cadena más elegantes del mundo, ambientado en estilo neo gótico que caracteriza a la ciudad 🙂

Y tras la cena y con un relax increíble en el cuerpo volvemos al hostal en metro. Nos damos una ducha para entrar en calor y a dormir, estamos ko.

19/01/17: Parlamento de Hungría, free tour para conocer la ciudad y de copas por los Ruins Bar

Día 1: visitamos el Parlamento, recorremos la ciudad con un free tour y los bares en ruinas para conocer la noche en Budapest…

 

Nos levantamos a las 8h y tras colocarnos varias capas de ropa salimos a los -9ºC de la calle. Debo decir que en el primer momento de salir recibes una bofetada en la cara… ¡madre qué frío hace en este pueblo! Conforme vas caminando, entras algo en calor y aunque notas frío en la cara -tanto que hasta nos lloran los ojos-, es soportable.

Bajamos un momento a la estación del metro de Ferenciek Ter que tenemos a escasos 20 metros del hostal, y compramos un par de abonos de 72h (4150 Florines c/u) con fecha de inicio para hoy, así nos olvidamos de tener que validar continuamente y de vigilar si haces transbordos o no.

Después, desayunamos en un bar llamado La Lucia en la famosa calle Vacy Utcá que tenemos a escasos 100 metros del hostal, un croissant de Nutella que quita el hipo y un capuccino por unos 2000 florines los dos.  Aquí empezamos a darnos cuenta que no sé otra cosa, pero los dulces húngaros están tremendos y que no será el primero ni el último que comamos estos días 😛

Caminamos unos metros junto al Danubio hasta la parada del tranvía 2 que en pocos minutos nos lleva hasta el Parlamento. Alucinante la vista del Danubio con esos bloques de hielo corriendo por su superficie…

Hoy tenemos concertada la visita guiada en español en el Parlamento de Hungría que compramos a través de esta página web. Hemos llegado pronto así que rodeamos el enorme edificio de estilo gótico mientras admiramos las vistas que ofrece. Es imponente, se nota que a los húngaros les gustan las cosas grandes…

En una de las esquinas del edificio, vemos a unos chicos que promocionan un free tour en español. Les preguntamos y nos dicen que lo hacen todos los días a las 10 y 12h, además de otros tours de pago. Tenemos entradas para la visita a las 10,15h, así que decidimos que si nos da tiempo haremos el de las 12h. La verdad es que ha sido una sorpresa… siempre que viajamos por Europa nos gusta hacer alguno, así conoces mucho más sobre la historia de la ciudad que visitas y normalmente lo hacemos con los chicos y chicas de Sandemans New Europe  a quienes recomiendo al 100%, pero en Budapest no están y pensé que nos tocaría prescindir de ello…

Seguimos rodeando el Parlamento y a las 10h entramos al centro de visitantes. Hacemos tiempo mientras hablamos con los nuestros por Whatsapp de las primeras impresiones y a las 10,15h pasamos los controles de seguridad para acceder al edificio. Dejamos los abrigos en la consigna (es gratis) y nos dan unos auriculares por dónde escucharemos las explicaciones de la guía en español.

Se trata del edificio más representativo de la ciudad y uno de los más famosos de Europa. Asimismo, es el tercer parlamento más grande del mundo después del de Rumanía y el de Argentina. Construido entre 1884 y 1902, el Parlamento de Budapest fue la obra más grande de su época, consta de 691 habitaciones y tiene unas dimensiones de 268 metros de longitud, 118 metros de ancho y 96 metros de altura en la cúpula. Muestra el poder económico de la Hungría de principios de siglo.

Junto a la guía vamos recorriendo distintas salas de una de las alas del Parlamento (la otra se usa con fines políticos y es idéntica -es como un espejo-) mientras nos va explicando la historia del edificio y del país a grandes rasgos. Podemos echar fotos en todas las salas excepto en la del centro de la cúpula que es dónde dos guardias custodian las 24h la santa corona, el cetro y la espada de San Esteban, primer rey de Hungría.

soportes para puros de la época en que permitían fumar a los diputados en el interior del edificio

Terminamos el tour en la antigua Cámara Alta, un hemiciclo que actualmente solo se usa con fines turísticos pero que su hermana gemela del ala sur se usa para reunir el Consejo de los Diputados. La guía nos explica algunas curiosidades sobre la construcción del edificio y el sistema que usan para votar los diputados.

Al acabar nos dejan en una sala pequeña de exposiciones con más datos del edificio y salimos por la tienda en la que tienen cosas la mar de monas.

Son las 11h, así que decidimos picar algo en la cafetería. Pedimos un par de capuccino con un donut y una porción de carrot cake deliciosa por menos de 5€ al cambio.

A las 11,45h nos dirigimos al punto de encuentro del free tour. Se trata de la empresa White Umbrella Tours. Nos hacemos una foto de grupo que luego publican en su página en Facebook, y partimos del Parlamento dónde Xela, la guía española, nos explica el inicio de la historia del país y la construcción del gran Parlamento y porqué los húngaros siempre construyen las cosas tan a lo grande…

el cambio de guardia

De allí vamos a la plaza n la que encontramos la estatua de Imre Nagy, primer Ministro de la República Popular de Hungría tras la II Guerra Mundial. Aquí nos explica la historia de éste y cómo llegó al poder, y de cómo fue derrocado y ejecutado en el 1958 por el Ejército Rojo.

el Presidente Reagan tiene una estatua en la ciudad

Caminamos hasta la cercana plaza de la Libertad. Xela nos cuenta la historia de dos memoriales bien curiosos que alberga la plaza y la controversia y polémica que generan en los ciudadanos. La primera es un memorial a los soviéticos caídos, que como os podéis imaginar no les hace mucha gracia tener algo así en su ciudad, pero los rusos consiguieron que los húngaros no la eliminaran a cambio de “devolverles los cuerpos de los soldados caídos en lugar de ponerlos en una fosa común en Rusia” y eso pudo con el orgullo de los aquincenses (que no budapesteños ni budapenses… 😛 )

La segunda estatua que encontramos y que aún genera más tirria es un “memorial” a los judíos que levantó el actual gobierno de derechas exculpándose de su responsabilidad en el genocidio judío que hubo en la ciudad en la II Guerra Mundial… ¡menudos tíos! La gente le tiene tanta tirria que le tira huevos, han intentado romperla en varias ocasiones y han creado una protesta continua con fotos y objectos de judíos caídos por manos de los nazis… es un tema delicado y parece que el gobierno se cachondee. Lo más curioso, es que los grupos de extrema derecha están ganando adeptos entre los ciudadanos de Budapest…

Callejeamos hasta llegar a la gran basílica de San Esteban, el edificio religioso más grande de Hungría, con un aforo superior a 8500 personas.

El nombre de la basílica hace honor al primer rey de Hungría, Esteban I (975–1038). En el interior de la basílica se encuentra una de las reliquias sagradas más importantes del país: su mano derecha. Las dimensiones de la basílica hablan por sí solas: su base mide 55 metros de ancho por 87 metros de largo y la altura de la cúpula son 96 metros (igual que la del Parlamento) convirtiéndose en uno de los puntos más alto de Budapest junto al edificio del Parlamento.

Su construcción finalizó en 1905 después de más medio siglo de obras. Parte de este largo periodo se debió al derrumbe de la cúpula en 1868. Es imponente ver esa gran cúpula… y descubrir su historia y curiosidades como que el jugador de fútbol Puskas está enterrado en ella a modo de héroe nacional…

Seguimos hasta Erzebet Tere, la plaza dedicada a la emperatriz Elisabeth más conocida como Sisi.

Y tras unos minutos más de paseo llegamos hasta la gran Sinagoga, la 2ª más grande del mundo y la mayor de Europa. Si, todo aquí es grande… Os hablaré de ella el día que la visitamos 😉

Son algo más de las 14h cuando finalizamos el tour tras un montón de historias contadas por la guía con las que hemos aprendido muchísimo de la ciudad, el país y su gente.

Decidimos contratar un par de tours más para estos días. Uno por los bares en ruinas que hacen esta tarde/noche y otro por el barrio judío (15€/pp) y Pest para mañana por la mañana (10€/pp).

Comemos en un restaurante local que hay junto a la sinagoga, el Drum Café. Un tazón de goulash y un rissotto con pollo acompañado por una cerveza con fresa bastante curiosa. De postre nos traen una porción de pastel deliciosa. La comida está muy buena y el servicio es excelente… aunque debo decir que te incitan a beber cerveza aunque no te apetezca 😛

Con la tripa bien llena, caminamos hasta el hostal y nos echamos un ratito. Necesitamos entrar en calor… y coger fuerzas para la noche.

A las 18,30h cogemos el metro aprovechando que tenemos el bono hasta la Sinagoga de nuevo, punto de encuentro para el tour por los Ruins Bar del barrio judío. Somos un grupo de unos 20 españoles. En seguida hacemos migas con un grupo de mallorquines y una pareja de malagueños.

A las 19h comienza el tour y durante 3h el guía, Fernando, nos irá explicando en qué consiste este fenómeno social que se da en la ciudad mientras vamos entrando a distintos pub a tomar unas copas (van 3 copas incluidas en el precio del tour).

El primero de la noche es el Kuplung, aquí tomamos una cerveza mientras disfrutamos de la música en directo que hay. Es bien curioso esto de los bares en ruina… se trata de locales o edificios a punto de caer en ruina que el Ayuntamiento vende a bajo precio a aquél que quiera aprovecharlo para ofrecer un servicio de ocio a la ciudad, deben comprometerse además a mantenerlo en condiciones de seguridad y restaurar aquellos elementos que sean necesarios. Lo bueno es que todos están decorados con objetos reciclados, vintage, etc. y cuentan con una estética de lo más peculiar. Muchos además, han restaurado las habitaciones del edificio y las han reconvertido en hostales o albergues.

Tras casi 1h aquí, nos dirigimos al Instant, uno de los más antiguos de la ciudad. Aquí probamos un vino blanco mientras charlamos con la gente del grupo. Hay varias salas, algunas solo con barras para tomar algo y otras tipo discoteca para echar unos bailes.

Cuando acabamos las copas, vamos hacia el Fogashaz al que solo echamos un vistazo y seguimos hacia el Angel, pero no podemos entrar porque hoy organizan un evento privado, así que buscamos otro lugar dónde tomar la última.

 

Fernando nos lleva al Day & Night Party Hostel. Un chupinazo de Ultimum, la bebida local, que en ayunas como vamos nos acaba de apañar… En la calle estamos a -8ºC pero con lo que llevamos en el cuerpo nos importa poco 😛 Este local cuenta como elemento decorativo y de reciclaje con una carpa de circo invertido. La usan para recoger el agua de la lluvia o de la nieve y la reutilizan para el baño.

De allí vamos al Szimpla Kert, un local de lo más curioso además de enorme. Tiene varias salas, con música y ambientes distintos, todo con objetos reciclados. La idea era cenar aquí ya que dicen que sus hamburguesas son espectaculares, pero está hasta los topes y hay una tremenda cola para pedirlas… así que decidimos buscar sitio para cenar más tarde.

Son más de las 22h cuando damos por finalizado el tour. El grupo dice de ir a cenar juntos y allá vamos. Nos cuesta un poco encontrar un restaurante dónde nos den de cenar a todos a éstas horas… el guía nos recomendó ir al pasaje , en el Spíler Bistro nos apañan mesa para todos. Nos tomamos unas hamburguesas deliciosas con un refresco por 3500 florines los dos.

Y tras un rato de sobremesa, a eso de la 1h nos vamos caminando a paso ligero para el hostal que hace un frío de leche, ¡¡¡-13ºC!!! Al llegar nos damos una ducha rápida y a dormir… la verdad es que no ha estado nada mal el plan improvisado de hoy 🙂

18/01/17: Embarcamos hacia un nuevo y frío destino… ¡Budapest nos espera!

Día 0: Barcelona – Budapest

Nuestro vuelo sale a las 16,55h así que después de comer en casa cogemos tranquilamente un taxi que nos lleve a la T2 del Aeropuerto del Prat. Siempre que llega este momento es una mezcla de emociones… entusiasmo y alegría por el viaje, pereza por el aeropuerto/avión, curiosidad por lo que encontraremos y cierto miedo por si nos aclararemos con los locales :p pero las ganas me pueden y con muchas ganas llegamos al aeropuerto.

Pasamos el control de seguridad sin problemas y nos vamos a tomar un café (5€). Hacemos tiempo hasta que a las 16,20h abren la puerta de embarque.

De nuevo volamos con Ryanair y para no variar “andan justos de espacio”. En la cola ya van seleccionando a pasajeros para facturar gratis su equipaje si fuera necesario y me marcan la maleta. La verdad es que me sienta como un tiro porque mi maleta está bastante por debajo de las medidas establecidas y hay gente con bultos más grandes a quienes no les dicen nada. He hecho malabares para meter los jerséis gordos ahí para evitar facturar… pero al final como somos de los primeros en subir porque nuestros asientos están al final del avión me libro. Mejor porque así al llegar no perderemos tiempo con esto.

Salimos puntuales rumbo a un nuevo destino europeo al que hace tiempo que le tenemos ganas… eso sí, mentalizados de que va ha hacer un frío del carallo.

Alucinamos cuando en un momento dado la tripulación anuncia que van a hacer un sorteo y que puedes participar por 2€,  éstas compañías low cost ya no saben qué hacer para sacar dinero…

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El vuelo transcurre sin incidencias y en 2h 40 minutos estamos en destino. El avión nos deja a pie de pista… ¡y está nevadita! Caminamos bajo un techado hasta la terminal pasando un frío tremendo… esto se avisa que aún no llevamos la ropa térmica ni las capas de ropa necesarias para estar a varios grados bajo cero, aunque solo sean unos minutos ¬¬’

En la misma terminal compramos los tickets para el bus 200E más el metro línea 3 hasta el centro de la ciudad por 530 florines cada uno (pagamos con tarjeta de crédito en la oficina) y salimos a la calle a buscar el bus. En menos de 2 minutos llega y subimos, validando el billete nada más subir que no queremos tener ninguna experiencia desagradable con los revisores. En unos 25 minutos nos deja en la última parada de la línea en una estación de autobuses. Allí nos dirigimos hacia la estación de metro que está justo al lado. Validamos al entrar (hay unos revisores en la entrada) y bajamos al andén que justo se va el tren… esperamos y en un par de minutos llega otro al que montamos.

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El metro es antiguo, de estilo soviet, pero va muy rápido y hace paradas no muy largas… vaya que es retro pero eficiente, ya quisiera yo un metro así en Barcelona que cada vez tardo más en ir a trabajar por mucho que corra… En unos 20 minutos nos plantamos en la parada de la línea 3 Ferenciek Ter.

Salimos y a menos de 50 metros encontramos la entrada al hostal. Justo al lado hay un cajero, así que aprovechamos para sacar dinero y ya nos hacemos con los primeros florines húngaros. El cambio está a 1€=308HUF.

Hacemos el check-in y ya pagamos la estancia. Hemos escogido el Maverick Hostel por recomendación de Viajeros Callejeros. La habitación está más que bien, tiene una buena calefacción y la cama parece cómoda.

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Dejamos las cosas y salimos a cenar. El chico de recepción nos ha recomendado un sitio cercano, el Bonnie y allá vamos. Es un bar con buen ambiente. Pedimos un par de cervezas locales y unas pizzas que están deliciosas por 4900 florines.

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Tras una buena cena y habiendo entrado en calor, decidimos acercarnos al puente Elisabeth que está a unos 300 metros del hostal. Las vistas son espectaculares… a un lado el puente de la libertad y la ciudadela, al otro el castillo de buda, la iglesia de san Matias y el puente de las cadenas, y en medio un Danubio en el que flotan bloques de hielo y tiene la orilla nevada… y el puente de Elisabeth iluminado sobre nuestras cabezas, ¡menuda estampa de bienvenida!

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Puente de Elisabeth

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Puente de la Libertad

 

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Hace frío aquí, estaremos a unos 10ºC bajo cero y son casi las 23h, así que decidimos volver al hostal a reponer fuerzas para mañana. ¡Ducha calentita y a dormir!

¡¡el primer viaje del año está a la vuelta de la esquina!! Nos vamos a…

Lo que lees, apenas hemos estrenado año y ya tenemos destino a la vista 🙂 y es que el mismo día 1 decidimos que necesitamos aprovechar unos días de vacaciones que nos quedan del año pasado para hacer una de las cosas que más nos gustan, así que aprovechando unas ofertas que lanzó Ryanair compramos vuelos a…

¡BUDAPEST!

Es un destino pendiente desde hace mucho tiempo y aunque sabemos que nos vamos a pelar de frío en estas fechas, este mes de enero visitaremos la perla del Danubio. Hemos conseguido los vuelos a muy buen precio, y en 2h 40 nos llevarán a descubrir un nuevo destino.

Siguiente paso como siempre, reservar hotel. Leyendo el blog de Viajeros Callejeros vimos que se alojaron en el Maverick Hostel & Ensuites, así que mirando precios vimos que relación calidad/precio y ubicación estaba genial, así que no dudamos reservar 4 noches por 160€ a través de Booking.

Ya tenemos reservada también la visita guiada en español al Parlamento húngaro, trámite que hemos hecho por esta página web. Debes rellenar unos campos, escoger fecha/hora que más te convenga y pagar mediante Paypal o tarjeta de crédito.

No llevamos más reservas, ya hemos visto que es una ciudad para pasear y empaparse de su patrimonio y su historia -cómo me gustan a mi ese tipo de ciudades…-. Llevaremos una guía personalizada con los horarios y direcciones de los lugares de mayor interés pero ningún itinerario cerrado, nada de ataduras, nos dejaremos guiar por lo que nos apetezca más en cada momento y lo que el tiempo nos permita visitar. ¿Los imprescindibles? El bastión de los Pescadores, la iglesia de San Esteban, el castillo de Buda, el puente de las cadenas, el Parlamento, el monumento de los zapatos, el mercado central, la plaza de los héroes, la gran sinagoga, sus calles comerciales, y disfrutar de la gastronomía y de su cultura, e intentar ir a alguno de los famosos balnearios que alberga la ciudad. Ya sabéis que nos gusta crecer con nuestros viajes 😉

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¿Nos acompañas? ¡Prometo diario con todo detalle y muchas fotos!