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Caminata por el Estany Gento, la central hidroelétrica y sus lagos…

Hace tiempo que esta excursión nos ronda por la cabeza… es el lugar favorito de mi suegro, y mi marido de joven lo recorrió en varias ocasiones con su familia. Hace más de 20 años de la última caminata y a mi me apetece un montón conocer el famoso Estany Gento, del que tanto he oído hablar… así que aprovechando un finde en Lleida, decidimos cargar las botas de montaña en el coche y poner rumbo a esta zona de lagos en la periferia del Parque Nacional de Aigüestortes en la Vall Fosca.

Subimos por la C12 hasta el Pantano de Camarasa y luego cruzamos hacia la C13 para seguir en dirección a la Pobla de Segur. Esta carretera me encanta y nos trae muchos recuerdos de juventud, cuando cada uno con sus padres subíamos a la montaña a disfrutar de los bonitos parajes que alberga la provincia de Lleida.

Hacemos una parada en Cellers, junto al pantano de Terradets para tomar un café y alucinar con lo lleno que está este año el pantano. ¡Creo que no lo habíamos visto nunca así!

En la Pobla, cogemos la N-260 en dirección a Senterada. Justo a la entrada del pueblo, tomamos la L-503 durante unos 26 km hasta llegar al embalse de Sallent dónde se encuentra la estación inferior del teleférico.

Esta zona formada por varios estanques naturales de agua glaciar, tiene la peculiaridad de estar interconectados entre ellos, mediante galerías subterráneas excavadas en la roca que conducen el agua de un lago a otro hasta llegar al Estany Gento, el lago central. De éste sale un canal de conducción de 5km que lleva el agua hasta la cámara de la Central de Cabdella, que aprovecha el salto de 836 metros. Este sistema comenzó a funcionar en 1914, y en 1985 se inauguró la Central Hidroeléctrica de Estany Gento-Sallent, siendo la primera central reversible, y la más potente de Catalunya. Es una central reversible: durante el día se conduce el agua proveniente del Estany Gento hacia el Estany de Sallent, construido a cota 1750, que genera una potencia de 415MW; mientras que de noche, el agua se bombea a cota 2200 hasta el Estany Gento de nuevo.

Y la otra peculiaridad que tiene este lugar, es el Teleférico de la Vall Fosca, instalado en 1989 para la construcción de la central superior, que salva 450m de desnivel y que es capaz de soportar 25 toneladas de peso.

Como os decía, tras un par de horas de camino, llegamos junto al Estany de Sallent. Aparcamos (gratis) y compramos los tickets para el teleférico, solo ida (12€ pp). Os dejo la web para que podáis mirar los horarios, sobretodo tened en cuenta que el teleférico solo funciona de julio a septiembre.

Como nos lo hemos tomado con calma, llegamos a las 11,20h y tenemos que esperar hasta las 12,30h al próximo teleférico de subida. Mientras preparamos las mochilas, compramos un par de bocatas y bebidas isotónicas en el bar y damos una vuelta por los alrededores de Sallent hasta que se hace el momento de coger el teleférico. En 14 minutos salva un desnivel de 450m, y empezamos a alucinar con las vistas que hay desde la cota 2200.

da un poco de vértigo ver por dónde asciende el teleférico…

Vamos un momento al baño del restaurante que hay aquí arriba, y ya nos ponemos en marcha. Existen 32 lagos en la zona, y se pueden subir picos de hasta 3000m (los más altos del Pirineo se encuentran en esta zona). Nosotros decidimos comenzar la jornada caminando hasta el Estany Tort. Situado a 2293m es uno de los lagos que recogen agua de los glaciares para nutrir el Estany Gento, y el más grande de la zona.

la cabra tira al monte… y yo no puedo disimular mi felicidad 😛

La caminata es durilla porque el terreno es rocoso y hay que salvar la diferencia de altitud, pero las vistas desde aquí son fabulosas. En unos 45 minutos llegamos a la vía férrea que bordea el lago, habiendo pasado por un par de placas de hielo a pesar de estar a primeros de julio.

Junto al lago, vemos un prado en el que están pastando unas vacas, y decidimos buscar una zona que quede un poco alejada de ellas para sentarnos a comer. Son las 14h y estamos famélicos después de la subidita. Disfrutamos de los bocatas que compramos abajo mientras nos deleitamos con la belleza y el silencio del lugar. Después de comer nos estiramos 5 minutos en la hierba a descansar.

Antes de bajar hacia el Estany Gento de nuevo, decidimos seguir las vías del tren durante un tramo y bordear una parte del lago Tort. Es precioso. De esos sitios que no puedes articular palabra y solo intentas guardarlos en tu memoria 🙂

Tras deleitarnos con el lugar, emprendemos la bajada hasta el Gento, la bajada se hace menos durilla que la subida pero hay que andar con cuidado de no hacer un traspiés o de resbalar con el agua que hay en algunos tramos por el deshielo.

Tras 30 minutos, llegamos de nuevo junto al Estany Gento. Decidimos entrar en el restaurante a tomarnos un refresco bien fresquito para cargar pilas mientras descansamos un poco las piernas y alucinamos con las vistas de su terraza sobre el precipicio.

Situado a 2141m de altitud, el Estany Gento es un estanque de agua glaciar natural. Este lugar es de lo más curioso, no solo por su belleza (que es excepcional) si no porque constituye la mayor central hidroeléctrica de España y una de las más antiguas del país.

Nos acercamos al Estany Gento para verlo de más cerca. Han dejado junto al lago un trozo del tubo que utilizaron para enviar el agua hacia en Estany de Sallent para que puedas ver el tamaño que tiene y alucinas… ¡caben unas cuantas personas ahí dentro!

en la imagen no se aprecia, pero es ¡realmente grande! Necesité el gran angular para cogerlo entero…

Caminamos hacia la vía verde del Carrilet del Gento, una vía de unos 5km a 2100m de altitud que sigue las vías del tren que usaban años atrás para mover los materiales de construcción que se utilizaron para construir las presas y hacer las excavaciones.

Esta vía recorre prados en los que vemos decenas de vacas, cruza túneles y pasa por algún puente de madera salvando algunas pequeñas cascadas naturales.

Vemos una fuente natural, y después de casi 4h de caminata, no dudamos en sacarnos las botas y refrescarnos los pies. Aunque el agua está helada, se agradece muchísimo.

Descansamos 10 minutos, y luego proseguimos el camino, esta vez dejamos la vía verde para seguir el camino del Pigolo que desciende hasta los 1750m a la orilla del Sallent.

Este tramo es un poco más duro porque se desciende bastante altitud en poco tiempo y el terreno es algo resbaladizo en algunas zonas.

Cuando casi estamos abajo, nos damos cuenta, echando la vista atrás que realmente hemos caminado muchísimo hoy y con muchísimo desnivel… En la siguiente imagen podéis ver el edificio del restaurante (flecha central) dónde se encuentra el Estany Gento, y dónde queda el Estany Tort (flecha de la izquierda)…

De camino, pasamos junto a algunos saltos de agua… el paisaje es realmente bello en este lugar.

El camino del Pigolo acaba junto a la central hidroeléctrica de Cabdella, pasando por debajo de los cables de alta tensión. Se nota que van “cargados” porque se oye el crujido de la electricidad pasando por ellos. Da algo de grima y hay momentos en que se ponen los pelos de punta por la electricidad 😛

Tras casi 5h de caminata llegamos junto al coche. Pasamos por el baño, nos refrescamos un poco, y compramos agua fresca, nos hemos bebido todo la que llevábamos… ¡menudo calor! Y antes de marchar, hacemos una corta parada junto a la presa del embalse de Sallent, es realmente impresionante.

Y ahora si, ponemos rumbo a Lleida de nuevo. Ha sido un día intenso y agotador, pero hemos disfrutado muchísimo del lugar, de los paisajes, de su belleza, de su paz y de la desconexión mental tan grande que hemos tenido hoy y de poder sumar recuerdos juntos. Sin duda, ¡repetiremos!


Nota: decir que a pesar de que nosotros decidimos hacer esta ruta, la zona ofrece muchísimas posibilidades. Desde subir y bajar con el teleférico, comer en el restaurante, dormir en alguno de los albergues de la zona, subir y bajar andando, subir en teleférico y bajar andando, o recorrer los muchos senderos y lagos que alberga la zona, e incluso, existe la posibilidad de caminar hasta el Pico de Peguera y cruzar andando al Parque Natural de Aigüestortes… La ruta que hicimos nosotros no es de lo más complicado pero si implica estar en forma (sobretodo el tramo hasta el Tort). Vimos a gente haciéndola con niños pero había tramos que tenían que cargarlos en brazos e ir con extrema precaución. Os recomiendo visitar Wikiloc para planificar vuestra ruta en función de vuestras posibilidades.

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Castillo de Montsonís y cata de vinos Costers del Segre

Hace ya un tiempo, mis padres nos regalaron una smartbox para hacer catas de vinos, y aprovechando nuestro aniversario de boda, decidimos disfrutarla. Entre todas las posibilidades que ofrecía la caja, nos llamó la atención ésta que incluía visita al Castillo de Montsonís con una cata de vinos de la DO Costers del Segre. ¿Y porqué nos llamó la atención? pues por 3 motivos:

  • El castillo se encuentra en la provincia de Lleida, nuestra tierra.
  • Hice la visita a ese castillo cuando tenía 7-8 años, y aunque no recuerdo cómo era, si recuerdo que me gustó mucho 😛
  • Los vinos DO Costers del Segre son unos de mis favoritos…

Así que con todo esto, llamamos con antelación y confirmamos la posibilidad de gastar la caja en la fecha deseada.

El día en cuestión, nos levantamos temprano y en poco más de hora y media de trayecto en coche, llegamos a Montsonís desde Barcelona. El camino se hace casi todo por autovía, tan solo tenemos que recorrer una carretera comarcal que está bien durante unos kilómetros, y el tramo final entre Artesa de Segre y Montsonís si que es carretera local, pero es poco rato y no hay nada de tráfico. En realidad hay dos opciones para llegar a Montsonís, una desde Artesa (que viniendo desde Barcelona es la más rápida), y otra desde Foradada (que es la de elección si vienes desde Lleida). En el pueblo no se puede aparcar, pero hay espacio suficiente a la entrada o bien, en un aparcamiento gratuito viniendo desde Foradada en la parte alta del pueblo. Ya desde la carretera local hay unas buenas vistas de Montsonís.

Según Wikipedia, en 2006 Montsonís tenía tan solo 68 habitantes, así que ¡imaginad el tamaño del pueblo! Pero es un lugar con muchísimo encanto, restaurado manteniendo un aire medieval y en el que ofrecen posibilidades de alojamiento rural. Os dejo la web del pueblo  por si os apetece un finde rural por la zona 😉

Pero lo más importante de Montsonís, es su castillo en el cual todavía viven los barones del Albi. Por este motivo, la bandera todavía hondea en la Torre del Homenaje.

Y junto a él, una antigua iglesia que hoy solo se utiliza en contadas ocasiones. El pueblo cuenta con otra iglesia que es la que se utiliza habitualmente para las celebraciones religiosas.

Construido por el Conde de Urgell, Ermengol II en 1024 con intenciones defensivas del valle del río Segre. Como os decía, todavía está habitado, algo que lo hace muy peculiar ya que diría que es el único castillo habitado del país. Su dueño, Carles de Montoliu, señor de Montoliu y de Cabrera, y Barón del Albi, fue galardonado con la Creu Sant Jordi que otorga la Generalitat de Catalunya, en 1998. Este premio distingue a las personas que destacan por la defensa de la identidad cultural y/o cívica de Catalunya, y es que el castillo de Montsonís, a pesar de estar habitado, fue el primero en abrir sus puertas al público para mostrar su historia, y es además, la sede de la Fundación “Castillos Culturales de Catalunya” que organiza eventos y atracciones turísticas en estos lugares para mostrarlos al público.

No se puede visitar el castillo por libre. La visita guiada dura aproximadamente una hora y recorre las estancias no habitadas de la fortaleza. Comenzamos la visita por el gran salón en el que encontramos los escudos y armaduras más importantes de la familia, así como los retratos de todo su linaje.

Seguimos hasta el gran comedor en el que los barones organizaban grandes banquetes señoriales. Desde aquí hay acceso a la antigua habitación de los barones, en la que encontramos un gran armario y una cama con doble con dosel para proporcionar más calor por la noche. La guía abre el armario y nos muestra su contenido: trajes oficiales del barón y de las órdenes religiosas a las que pertenece.

Esta habitación tiene una peculiaridad, y es que tiene acceso directo a la iglesia del castillo. De esta manera, los señores no tenían que mezclarse con el populacho cuando acudían a misa. Hoy el acceso a la iglesia está cerrado, pero puede observarse desde este pasadizo.

Volvemos al comedor, y desde aquí podemos subir a lo alto de la torre del homenaje dónde hondea la bandera de los Señores de Cabrera. Desde aquí vemos las vistas privilegiadas sobre el valle del Montsec y el río Segre que tiene el castillo, y entendemos del porqué de su construcción en esta ubicación.

Bajamos dos plantas y llegamos a la cocina. Era de las pocas cocinas señoriales con un pozo en la misma estancia, que daba acceso al agua del río. También contaba con un gran fuego.

Desde aquí, encontramos acceso a las plantas inferiores en las que vivían los sirvientes. Encontramos el horno de leña que también era de acceso público, siempre y cuando pagaran un diezmo (una cuota por uso), y ofrecieran un pan de cada diez que hornearan a los señores. Seguimos bajando y encontramos dos grandes salas que hoy se utilizan para la organización de eventos pero que en su día, eran las caballerizas. Aquí vemos los escudos de los grandes señores de Catalunya, armaduras y armas de la época.

También encontramos una pequeña habitación para los peregrinos que seguían el camino de Santiago y querían pasar la noche aquí. Les ofrecían cama, agua y pan por una noche de estancia. Y desde aquí, también había acceso a las bodegas del Castillo. Hoy no se utilizan, pero encontramos toneles firmados por personalidades que han visitado el castillo en los últimos años.

En esta sala, encontramos escondido un pequeño pasadizo secreto que llevaba hasta el Santuario de Salgar, construido a modo de cueva en la roca, y a poca distancia del Castillo, sirvió durante la Guerra Civil como lugar de escondite para aquellos que intentaban huir hacia otros países buscando asilo político.

El Señor del castillo, no solo tenía poder sobre las tierras y el pueblo, si no que también tenía poder judicial. Por ello, encontramos una pequeña prisión en la planta inferior de la fortaleza.

Y también en la planta inferior, se encontraban los establos, reconvertidos actualmente en sala de eventos. La guía nos explica que los habitantes de Montsonís y de los pueblos cercanos, pueden usar la sala para realizar eventos. El día que nosotros hicimos la visita, estaban preparando la sala para una exposición de pinturas de un artista local.

Tras recorrer las 5 plantas visitables de la fortaleza, salimos a la plaza del castillo. La verdad es que el lugar, a pesar de no ser muy grande, esconde mucha historia entre sus muros y está muy bien conservado.

Volvemos a la tienda/recepción y nos sirven los productos de la cata: 3 vinos DO Costers del Segre de producción local, unas olivas de la zona, 3 tipos de olivada con tostadas y longaniza del país. Los vinos que nos sirven son: Castell de Montsonís (tinto), Cristiari (rosado) y Baró de l’Albi (blanco). Tanto los vinos como la olivada están deliciosos, aunque nos dejan un “poco tocados”, así que decidimos comer aquí para que bajen un poco y poder coger el coche con seguridad 😛

El restaurante del pueblo se encuentra en una cueva y es un lugar con muchísimo encanto. Pedimos una ensalada con queso de cabra y miel, un trinxat, una butifarra y un revuelto de setas que ¡quitan el aliento! ¡Está todo delicioso! Salimos hasta los topes por 28€ los dos. La verdad es que lo que más me gusta de hacer escapadas por Catalunya es ¡lo bien que se come en todas partes!

Con la panza bien llena, cogemos el coche y nos vamos para Lleida, aprovechamos que estamos cerca de casa para ir a visitar a nuestras familias 🙂

Sin duda, os recomiendo la visita y si podéis, echad el fin de semana completo y visitad otros lugares igualmente interesantes que se encuentran en los alrededores como el Castillo de Montclar, y sobretodo, probad la gastronomía de la zona 😉

Congost de Mont-rebei

Hace tiempo que me apetece aparcar un poco el relato de los grandes viajes y explicaros un poquito los lugares tan fabulosos que tenemos cerca de casa, de los que a veces nos olvidamos. Hoy quiero explicaros una escapada al Congost (desfiladero) de Mont-rebei, en la sierra del Montsec entre las provincias de Lleida y Huesca, una escapada que hicimos en la primavera de 2016 con mis padres y mi hermana pequeña saliendo desde Lleida, mi ciudad natal.

Salimos de Lleida a las 7,30h. Hacía años que no pasaba por estas carreteras y es emocionante recordar antiguos viajes en coche con la familia. Hacemos una parada en Tolva para comprar unas cocas de esta localidad que son deliciosas. La gente suele conocer más las cocas de recapte de Camarasa, pero las del Tolva no tienen nada que envidiar y las dulces casi que me gustan más 😛

En un par de horas llegamos al destino y dejamos el coche en el parking 1, junto a la caseta de información del Congost. Nos cobran 4€ por dejar el coche. Este es un dato curioso… hay acceso al Congost desde Catalunya y desde Aragón, si aparcas en la entrada catalana se paga parking, si aparcas en la zona maña no. Decidimos entrar desde la zona catalana ya que los desfiladeros son más impresionantes desde aquí, si lo que os interesa son las escaleras en la montaña, entonces quedan más cerca desde la entrada aragonesa.

Pedimos un mapa de la zona en la caseta de información y allí el hombre nos da alguna recomendación de las posibles rutas que hay. Hay quién hace la ruta completa si alguien le espera con el coche en la otra entrada, quién hace la ida a pie y la vuelta en kayak por el río, quién hace ida y vuelta a pie… todo depende de las características del caminante. Nosotros vamos con mis padres y la idea es pasar un rato agradable sin presiones, así que decidimos comenzar por aquí y caminar hasta que nos sintiéramos cómodos para luego desandar el camino hasta el coche.

La primera parte del camino se hace fácil ya que es bastante llano, solo ligeras pendientes antes de llegar al puente colgante.

Las vistas del río desde aquí son geniales. Echamos unas fotos y cruzamos el puente. Cruzan los demás primero, yo me quedo atrás para hacerles alguna foto cruzando y luego paso yo. Al hacerlo van detrás un grupo de chicos jóvenes, uno de ellos va saltando y yo cruzo sin tocar con los pies al suelo, me hace volar 😀

Tras eso, seguimos el camino. En esta parte sigues subiendo (con poca pendiente) entre árboles en flor por lo que aquí se está fresquito.

Y tras unos minutos, llegamos a la zona más bonita del congosto que forma el río Noguera Ribagorçana al cruzar la sierra del Montsec. Se trata del único gran desfiladero de Catalunya que se mantiene virgen sin que lo atraviese ninguna carretera, ferrocarril o línea eléctrica. Tan solo lo cruza un camino parcialmente excavado en la roca que permite disfrutar de una forma muy especial de este espectacular lugar.

Las paredes del congosto llegan a alcanzar más de 500 metros de caída vertical, con lugares dónde la anchura mínima es de tan solo 20 metros.

El camino da un poco de vértigo porque no es demasiado ancho y no tiene protecciones, además hay muchos caminantes y piensas si resbalo me mato fijo… Aún así merece mucho la pena hacerlo porque la vista es impresionante. Cada pocos metros hay bancos dónde poder sentarse a admirar la belleza del lugar.

Recorremos un poco más de la mitad del camino, unos 5 km. No nos atrevemos a hacerlo entero porque luego habrá que desandar lo andado y mi padre tiene una rodilla un tanto fastidiada… Aún así disfrutamos muchísimo. Emprendemos el camino de vuelta que se hace bien, solo que ahora ha avanzado la mañana y hay mucha más gente lo que dificulta el paso por algunos puntos.

Cuando llegamos al coche es mediodía así que hacemos una pausa para comernos los bocatas que llevamos. En la zona del parking hay algunas mesas con bancos para hacer picnic y baños públicos bastante decentes.

Tras el bocata decidimos coger el coche e ir con él hacia el otro extremo del congosto. Tardamos unos 45 minutos en llegar, dejamos el coche, como os decía en esta zona no se paga por aparcar. Caminamos unos 400m hacia la ermita de Sta Quiteria y S. Bonifacio, construida a mediados del siglo XI que se encuentra en lo alto de una pequeña colina y desde allí arriba hay unas vistas fabulosas del congosto entero a un lado, y del pantano de Tavertet al otro. Subir la pendiente ha merecido mucho la pena, sin duda.

Con unas vistas estupendas nos despedimos de este lugar con la idea de volver en otra ocasión a terminar la ruta desde el lado aragonés.

Volvemos al aparcamiento y antes de poner rumbo a casa, nos tomamos unos cafés en un pequeño bar que hay y luego emprendemos el viaje de vuelta a casa. Tras un par de horas de camino parando en Tolva de nuevo a recoger las cocas que encargamos esta mañana, llegamos a casa.

Hemos pasado un bonito día y hemos conocido un rinconcito fabuloso al que recomiendo ir. Desconozco la dificultad de la parte de la ruta que asciende por las escaleras en la montaña, pero el tramo que hicimos nosotros no me pareció demasiado complicado, no es necesario estar plenamente en forma para hacerlo. Eso si, calzado cómodo de montaña, agua para ir bien hidratados y una buena cámara para poder capturar la belleza del entorno que ofrece el Congost de Mont-rebei.

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