Archivo de la categoría: CATALUNYA

Caminata por el Estany Gento, la central hidroelétrica y sus lagos…

Hace tiempo que esta excursión nos ronda por la cabeza… es el lugar favorito de mi suegro, y mi marido de joven lo recorrió en varias ocasiones con su familia. Hace más de 20 años de la última caminata y a mi me apetece un montón conocer el famoso Estany Gento, del que tanto he oído hablar… así que aprovechando un finde en Lleida, decidimos cargar las botas de montaña en el coche y poner rumbo a esta zona de lagos en la periferia del Parque Nacional de Aigüestortes en la Vall Fosca. Lee el resto de esta entrada

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Castillo de Montsonís y cata de vinos Costers del Segre

Hace ya un tiempo, mis padres nos regalaron una smartbox para hacer catas de vinos, y aprovechando nuestro aniversario de boda, decidimos disfrutarla. Entre todas las posibilidades que ofrecía la caja, nos llamó la atención ésta que incluía visita al Castillo de Montsonís con una cata de vinos de la DO Costers del Segre. ¿Y porqué nos llamó la atención? pues por 3 motivos:

  • El castillo se encuentra en la provincia de Lleida, nuestra tierra.
  • Hice la visita a ese castillo cuando tenía 7-8 años, y aunque no recuerdo cómo era, si recuerdo que me gustó mucho 😛
  • Los vinos DO Costers del Segre son unos de mis favoritos…

Así que con todo esto, llamamos con antelación y confirmamos la posibilidad de gastar la caja en la fecha deseada. Lee el resto de esta entrada

Castellet y Pantano de Foix

Hoy es domingo y no nos apetece mucho quedarnos en casa, así que cogemos el coche y en unos 35 minutos estamos en Castellet en la comarca del Alt Penedès, a medio camino entre Barcelona y Tarragona, dónde vamos a visitar su Castillo.

Este enclave íbero erigido en 977 ha persistido a lo largo de los años y las distintas culturas hasta llegar al día de hoy. Fue utilizada en tiempos romanos como torre de vigilancia junto a la Vía Augusta y como defensa de la Marca Hispana en la Reconquista. Durante la Edad Media fue una residencia privada de varios señores de Barcelona hasta quedar en el olvido desde el siglo XVI hasta principios del XX. Tras un largo periodo de decadencia, llegó un primer reconstructor al castillo: Josep de Peray i March, un señor de Barcelona que hizo una reconstrucción “max-mix” del Castillo y es que añadió algunos elementos modernistas que nada tenían que ver con los orígenes del edificio. Tras ir de mano en mano, en 1984 fue donado al Hospital de Nens de Barcelona y adquirido por Autopistas C.E.S.A. en 1999 para finalmente llegar a las manos de la Fundación Abertis quien en el año 2001 comenzó la que seria la reconstrucción final del castillo para dejarlo en el estado actual. Lee el resto de esta entrada

Castillo de Miravet y cuevas de Benifallet

Hoy de nuevo cogemos el coche para hacer turismo de cercanía. Vamos a visitar el Castillo de Miravet y las Cuevas de Benifallet en la provincia de Tarragona.

Subimos con el coche hasta el aparcamiento del castillo (gratuito) y ya desde aquí nos hacemos una idea de la majestuosidad del lugar.

Considerado como uno de los edificios más representativos de la arquitectura templaria en Europa, el Castillo de Miravet se construyó entre los siglos IX y XI sobre una colina bordeada por el río Ebro, lo que le daba una ubicación estratégica y un plus de seguridad para evitar las invasiones de los enemigos.

Pasamos por información donde compramos las entradas (3,5€ por persona) y esperamos a que comience el siguiente tour guiado que nos llevará por las distintas zonas del castillo y nos explicará la historia de éste. Os dejo enlace a su web para mayor información.

La visita guiada dura aproximadamente hora y media y nos explican la historia del lugar desde su construcción en la época de los Templarios, pasando por las Guerras Carlinas, la Batalla del Ebro en la Guerra Civil española y la firma del Estatuto de Catalunya en 2006. A lo largo del recorrido podemos ver la estructura poligonal con cinco torres, contrafuertes y un patio de armas en medio, alrededor del cual se distribuyen las dependencias siguiendo el modelo de planta de un monasterio de estilo cisterciense, adaptado para las funciones básicas militares que tenía el castillo.

Así como las dependencias más destacadas de la edificación como son las caballerizas, la cisterna, el refectorio, la bodega y silos, la sala capitular y el templo románico. Así como sus dos torres más importantes, la del Tesoro que contenía el archivo de la orden y su tesoro; y la Torre de la Sangre conocida por ser lugar de ajusticiamiento de caballeros templarios que no quisieron rendirse a la conquista de 1308.

la capilla

sala dónde se ubicaban las cisternas y los pozos

La visita acaba en lo alto de la azotea del castillo desde dónde hay unas vistas fabulosas de las tierras de Miravet y de la cuenca del Ebro, y comprendes porqué el castillo no llegó a ser conquistado nunca gracias a su posición geográfica. Al acabar la visita nos dejan tiempo libre para acabar de ver el recinto por libre. Pasamos un buen rato disfrutando del lugar que tantas historias debe guardar entre sus muros.

iglesia y pueblo de Miravet

Se nos hace la hora de comer, así que volvemos al coche y bajamos al pueblo de Miravet con la idea de comer alguna cosa, pero resulta que están de fiesta mayor y no encontramos dónde degustar la comida de la zona… decidimos poner rumbo a la cercana población de Benifallet.

Son casi las 15h, así que entramos al primer restaurante que encontramos dónde tomamos una ensalada y un entrecot (mi marido) y una pierna de cordero (yo) a la brasa con guarnición. De postre, una buena crema catalana con café, copa de vino y agua por 45€ los dos. Casi que salimos de allí rodando y desabrochando el botón del pantalón… ¡todo delicioso! Es lo mejor de hacer turismo de cercanía, probar la gastronomía de los pueblos 😛

Volvemos al coche y nos dirigimos a las Cuevas de Benifallet. Compramos la entrada (7€ por persona) y esperamos 20 minutos hasta la siguiente visita guiada (solo se puede acceder a las cuevas acompañados por un guía).

Se trata de las cuevas más famosas de Catalunya y fueron descubiertas en 1968 por el Grupo de Espeología de Gràcia (Barcelona). Se componen por varias grutas: las cuevas de Aumidiella (datan del neolítico), la cueva Marigot, la del Avenc del Sifó, la cueva del Dos y la cueva Meravelles. Éstas dos últimas son las únicas abiertas al público.

Cuando se reúne el grupo de la visita guiada nos llevan hasta la entrada de la Cueva Meravelles (maravillas). Con un recorrido total de 510 metros y un desnivel de 9,82 metros, se conforma por varias formaciones como estalactitas, estalagmitas, columnas, coladas, banderas, macarrones, excéntricas y pozos que la guía nos va mostrando mientras avanzamos por el interior de la cueva. Es realmente bonita, la pena es que no se pueden hacer fotos en el interior… 😦

Salimos a la calle y tras caminar unos metros entramos por una de las bocas que tiene a la Cueva del Dos, conocida así por tener dos grutas de entrada. Esta cueva tiene un recorrido de 253 metros con un desnivel de 12. Aquí también vemos muchísimas formaciones calcáreas, destacando sobretodo las columnas y las banderas. Tampoco aquí dejan hacer fotos ya que el flash de las cámaras daña las formaciones, y lo de prohibir el flash no les resultó ya que la gente hacía lo que le daba la gana…

Os dejo un par de fotos extraídas de internet para que os hagáis una idea:

extraída de la página web de las cuevas

La visita dura aproximadamente 1h y disfrutamos muchísimo de las maravillas que ofrece la naturaleza. Recomendamos encarecidamente su visita. No es complicado hacer el recorrido y pueden entrar niños. Os dejo su web para mayor información 😉

Volvemos al coche y ponemos rumbo a casa. Hemos pasado un buen día conociendo un trocito más de nuestra tierra 😀

Visita guiada al centro penitenciario La Model

Todos los meses de Octubre la asociación 48 horas Open House de Barcelona celebra un fin de semana de puertas abiertas donde participan más de 150 edificios de todo tipo, forma y medida de la ciudad condal. Nosotros este año aprovechamos para visitar el histórico centro penitenciario de Barcelona, La Model.

Construido en 1904, el centro debía servir de modelo para la reforma del sistema penitenciario, de ahí su nombre de “Modelo”. Tras 113 años de historia en la que ha acogido a miles de presos, el pasado 8 de junio de 2017 cerraba sus puertas como cárcel y las abría de nuevo a los pocos meses ofreciendo visitas guiadas y una exposición que muestra la cotidianidad de sus salas y la historia de algunos de sus presos más relevantes.

Tras más de 1 hora de espera conseguimos entrar. El chico de la entrada nos dice que entre semana apenas hay visitantes y mostrando el DNI se puede acceder de forma gratuita. También hoy nos piden el DNI para registrar la entrada.

Somos un grupo de unas 20 personas y nos acompaña una voluntaria que nos va explicando un poco la distribución de la cárcel y nos muestra algunas de las salas visitables. Accedemos al interior a través de las grandes puertas de rejas como si fuéramos presos, recreando ese momento que sin duda debe ser estremecedor.

La Model se diseñó según un planteamiento racionalista dirigido a garantizar el control visual de todo el complejo desde un solo punto central. Así, accedemos al patio central desde dónde está la torre de vigilancia con vista a todos los pabellones y patios que conforman el complejo.

Las salas se caracterizaban por un sistema celular, que aislaba a cada preso en una celda individual para prevenir los efectos de las “malas compañías”.  Este modelo arquitectónico suponía un avance y una mejora considerables respecto a las sórdidas cárceles antecesoras a la Model, pero en poco tiempo quedó desbordada. Cuatro años después de su inauguración, debieron ampliar el complejo con 200 celdas más. Aún así, en la época de la Guerra Civil y pos-guerra el centro acogió además de presos comunes, a múltiples presos políticos y sindicales del régimen franquista con lo que llegó a cuadriplicar su capacidad, llegando a albergar hasta 13000 presos entre sus muros (en un centro proyectado a acoger a tan solo un millar…).

diseño de las celdas individuales

las celdas actuales disponían de litera para dos presos

interior de una celda

Su historia se corresponde con los periodos de la Restauración (Semana Trágica, anarquismo, sindicalismo), la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República, la Guerra Civil, el Franquismo y la Democracia. En el interior del primer pabellón que visitamos encontramos una exposición en las celdas que muestran algunos de los presos conocidos que acogió la cárcel, como el Vaquilla, Salvador Puig, Lluís Companys o Salvador Seguí.

en algunas hubo fusilamientos…

Tras visitar este primer pabellón en que podemos hacernos una idea de cómo era la vida en las celdas, accedemos a otro pabellón visitable en el cuál podemos ver los distintos niveles de celdas que había, llegando hasta los 3 pisos de altura. También podemos ver el comedor comunitario.

Accedemos a uno de los patios de la cárcel en la que hay otra exposición con la historia de los centros penitenciarios de Catalunya.

Luego vemos otro de los patios en el que había un pequeño colmado dónde los presos podían adquirir algunos productos de higiene y comida.

No solo hubo presos si no que también se llevaron a cabo ejecuciones entre sus muros, la más común era utilizando el garrote vil. La última ejecución en la Model fue la de Salvador Puig Antich en marzo de 1974. La guía nos comenta que se sabe que el barrote está escondido en el complejo aunque se desconoce su ubicación exacta. Lo que si nos muestra es la sala y el punto en el que se encontraba cuando era utilizado para las ejecuciones.

Por último accedemos a las salas dónde los presos podían recibir visitas de sus familiares. Éstas se realizaban en salas separadas por un cristal blindado y se comunicaban a través de un interfono, no podían durar más de 20 minutos.

Tras una hora de visita reviviendo la historia del lugar, salimos del recinto. Nos ha gustado poder conocer de más cerca este lugar histórico de la ciudad. La verdad es que uno puede hacerse a la idea de cómo debían sentirse las personas que estuvieron encerradas entre sus muros y desde luego no debía ser una vivencia fácil…

Salimos pensando en cuántas historias albergaran estos muros en los 113 años de su historia… Sin duda, recomendamos esta visita.

Ruta dulce por Barcelona

No solo nos gusta descubrir lugares lejanos, sino que también aquello que nos rodea, es por esto que de vez en cuando nos apuntamos a rutas por Barcelona, para ir descubriendo los rincones que esconde la ciudad. La ruta de hoy, es una ruta dulce ya que conoceremos aquellas pastelerías y hornos más antiguos o con más encanto del barrio de Ciutat Vella.

El punto de partida es el Café Zurich, en Plaça Catalunya. Éste es uno de los cafés más antiguos de la ciudad y mantiene ese aire de finales del siglo XIX.

Caminamos hasta C/Xuclà 23 dónde se encuentra el Forn Boix. Aunque data de 1920, hace poco lo han reformado dándole un aire hipster. Hacen productos artesanos y dicen que sirven desayunos al Parlament de la Generalitat cuando lo requieren. Aquí tenéis su web.

Justo a su lado, se encuentra un local especializado en cafés y tés de todo el mundo a granel, La Puertorriqueña. Sin duda, vendremos a ver si tiene el café Koppi Luwak de Indonesia que tanto nos gustó.

Seguimos avanzando por C/Xuclà hasta el número 4 dónde se encuentra la Granja Viader. Su historia se remonta a 1870 cuando la dueña del establecimiento, la Sra Rafaela Coma, abrió una lechera –con su granja detrás-. En 1895 empieza a trabajar en la lechera un joven llamado Marc Viader, original de Cardedeu. El joven, aunque no tenía estudios, tenía la mente inquieta y poco a poco fue haciendo innovaciones para que el negocio creciera. Pensó que era más higiénico tener a las vacas en granjas a las afueras de la ciudad y traer los productos hasta aquí para venderlos. Con el paso del tiempo, aprendió técnicas de pasteurización y la fórmula para crear el Cacaolat®, y fue en 1925 cuando Marc fundó Letona S.A como una central receptora de leche procedente de toda Catalunya para su tratamiento y distribución. Actualmente, es la única Granja de toda la ciudad en la que no solo ofrecen desayunos y meriendas con productos derivados de la leche (cafés, chocolates, etc.) sino que también puedes comprar productos lácteos y embutidos en el mismo local. Comparto su web por si queréis descubrir más.

Tras la visita, seguimos hacia el otro lado de las Ramblas y nos dirigimos a C/Petríxol 11, dónde se encuentra la Granja La Pallaresa, que aunque no es tan antigua como la Viader, conserva su establecimiento de origen de 1927. La calle entera huele a chocolate que hace salivar 😛 y es que realmente, si quieres tomar una buena taza de chocolate con churros, éste es el lugar, palabrita de una que los ha catado 😀 En esta calle encontraréis otras granjas chocolateras aunque no tiene tanta historia como La Pallaresa.

Seguimos avanzando hasta C/Portaferrissa, dónde se encuentra un local algo peculiar llamado Caelum. Y digo peculiar porque es un establecimiento dónde venden productos artesanos producidos por religiosos/as de toda España. De aquí, recomiendan probar los marron glacé, aunque los dulces que tienen en el escaparate tienen una pinta tremenda 😛 Os dejo su web.

Cruzamos la Plaça St Jaume y seguimos por C/Llibreteria 8, dónde encontramos uno de los hornos más antiguos de la ciudad: el Forn St Jordi, fundado en 1798. Éste lugar es famoso por sus panes y cruasanes artesanos, así como por sus rosquillas conocidas como rosquillas de St Jordi. Por lo visto, tenían tanto renombre, que los propietarios del horno pidieron permiso para salir a la Plaça St Jaume a venderlas durante la diada de St Jordi y desde entonces, hace más de 60 años, salen cada año a ofrecer su producto estrella. Con el tiempo, los vecinos pedían que se vendieran también otros dulces, pero la normativa existente en aquel entonces, no permitían vender pasteles en los hornos, así que abrieron otro local a pocos pasos, hoy conocida como pastelería Sta Clara. Comparto su web dónde tenéis más información sobre su historia.

Bajamos la calle hacia Via Laietana, dónde en la Plaça de l’Àngel 12, se encuentra otra de las pastelerías más antiguas del barrio de Ciutat Vella, La Colmena. Se desconoce el año de fundación pero si se sabe que su nombre original era el de Ca l’Abella, aunque adquirió su nombre actual en 1872 al comprar el negocio la familia Costa. Además de producir artesanalmente y vender todo tipo de dulces y pasteles, son famosos por sus caramelos totalmente artesanales. Son algo más de las 11h y empieza a apretar el hambre, así que entramos a comprarnos un cruasán y nos llevamos un paquete de 200g de caramelos surtidos con sabores de lo más curioso como pino, hinojo, romero, granada, grosella, malvavisco, vainilla, miel, limón, etc. Realmente, ¡están deliciosos! Aquí tenéis su web, permiten comprar algunos productos online.

Cruzamos la Via Laietana hacia el barrio de La Ribera, y en C/Princesa 22 encontramos otra de las pastelerías más antiguas de la ciudad, data de 1852, y es una de las muy pocas que conservan su horno de leña y ofrecen productos cocinados en él, la Pastisseria Brunells. Éste lugar es conocido, además, por ser el único dónde podemos encontrar cruasanes hechos con manteca de cerdo como se preparaban antiguamente. Entramos a comprar alguno porque nos hace gracia probarlos, pero se les han agotado, así que nos quedamos con las ganas, pero volveremos 🙂 Cuenta con una cafetería en el local de al lado, dónde degustar sus productos con un café o un chocolate. Desde la calle trasera, se puede ver el antiguo horno. Os dejo también su web.

Avanzamos hacia el Born y nos encontramos en C/Flassaders 44, una pastelería de lo más cosmopolita, la Hofmann, que forma parte de la famosa escuela de hostelería fundada en 1983 por Mey Hofmann. Por su escuela han pasado grandes chefs y es la única escuela de hostelería que cuenta con una estrella Michelín. La panadería, ha sido ganadora este año del mejor cruasán del mundo. Os dejo su web.

Como anécdota, junto a la panadería se encuentra la calle más estrecha de la ciudad, C/La Mosca.

Y seguimos caminando hacia el Mercat del Born ya que, junto a él, encontramos una de las pastelerías de Oriol Balaguer, famoso chef de repostería que posee varios premios de postres y repostería desde 1997. Su establecimiento es famoso porque te rellenan los cruasanes con el dulce que quieras en el momento de comprarlo. Está bastante lleno, por lo que no entramos.

¿Y qué mejor manera de acabar una ruta dulce por Barcelona que entrando a un museo de lo más dulce? Pues eso, que aprovechando que estamos en el Born, vamos al Museo del Chocolate, situado en C/Comerç 36. Como vamos en grupo, entramos por 5€ (entrada normal son 6€). Este museo, aunque es pequeño, relata la historia del chocolate y muestra algunas obras realizadas con este producto, además de disponer de algunos aparatos antiguos usados en la producción de chocolate. Si no has visto ningún museo de este estilo antes es de lo más interesante, pero nosotros visitamos el que hay en Brujas en 2012 que es enorme, así que éste nos sabe a poco. Como curiosidad, la entrada está impresa en el papel que envuelve una chocolatina, así que puedes hacer una pequeña cata una vez dentro del museo.

Tienen expuestas figuras de chocolate también, muchas son guiños a lugares emblemáticos de la ciudad e incluso encontramos un homenaje en chocolate blanco al orangután albino que había en el Zoo de Barcelona, el Floquet de Neu y una exposición de figuras de Star Wars 🙂

Fuente de Canaletas

Os dejo su web para más información. A la salida, compramos una vela de chocolate que huele de maravilla por 4€.

Son más de las 13h cuando terminamos la ruta de hoy y volvemos a casa con buen sabor de boca 🙂

Congost de Mont-rebei

Hace tiempo que me apetece aparcar un poco el relato de los grandes viajes y explicaros un poquito los lugares tan fabulosos que tenemos cerca de casa, de los que a veces nos olvidamos. Hoy quiero explicaros una escapada al Congost (desfiladero) de Mont-rebei, en la sierra del Montsec entre las provincias de Lleida y Huesca, una escapada que hicimos en la primavera de 2016 con mis padres y mi hermana pequeña saliendo desde Lleida, mi ciudad natal.

Salimos de Lleida a las 7,30h. Hacía años que no pasaba por estas carreteras y es emocionante recordar antiguos viajes en coche con la familia. Hacemos una parada en Tolva para comprar unas cocas de esta localidad que son deliciosas. La gente suele conocer más las cocas de recapte de Camarasa, pero las del Tolva no tienen nada que envidiar y las dulces casi que me gustan más 😛

En un par de horas llegamos al destino y dejamos el coche en el parking 1, junto a la caseta de información del Congost. Nos cobran 4€ por dejar el coche. Este es un dato curioso… hay acceso al Congost desde Catalunya y desde Aragón, si aparcas en la entrada catalana se paga parking, si aparcas en la zona maña no. Decidimos entrar desde la zona catalana ya que los desfiladeros son más impresionantes desde aquí, si lo que os interesa son las escaleras en la montaña, entonces quedan más cerca desde la entrada aragonesa.

Pedimos un mapa de la zona en la caseta de información y allí el hombre nos da alguna recomendación de las posibles rutas que hay. Hay quién hace la ruta completa si alguien le espera con el coche en la otra entrada, quién hace la ida a pie y la vuelta en kayak por el río, quién hace ida y vuelta a pie… todo depende de las características del caminante. Nosotros vamos con mis padres y la idea es pasar un rato agradable sin presiones, así que decidimos comenzar por aquí y caminar hasta que nos sintiéramos cómodos para luego desandar el camino hasta el coche.

La primera parte del camino se hace fácil ya que es bastante llano, solo ligeras pendientes antes de llegar al puente colgante.

Las vistas del río desde aquí son geniales. Echamos unas fotos y cruzamos el puente. Cruzan los demás primero, yo me quedo atrás para hacerles alguna foto cruzando y luego paso yo. Al hacerlo van detrás un grupo de chicos jóvenes, uno de ellos va saltando y yo cruzo sin tocar con los pies al suelo, me hace volar 😀

Tras eso, seguimos el camino. En esta parte sigues subiendo (con poca pendiente) entre árboles en flor por lo que aquí se está fresquito.

Y tras unos minutos, llegamos a la zona más bonita del congosto que forma el río Noguera Ribagorçana al cruzar la sierra del Montsec. Se trata del único gran desfiladero de Catalunya que se mantiene virgen sin que lo atraviese ninguna carretera, ferrocarril o línea eléctrica. Tan solo lo cruza un camino parcialmente excavado en la roca que permite disfrutar de una forma muy especial de este espectacular lugar.

Las paredes del congosto llegan a alcanzar más de 500 metros de caída vertical, con lugares dónde la anchura mínima es de tan solo 20 metros.

El camino da un poco de vértigo porque no es demasiado ancho y no tiene protecciones, además hay muchos caminantes y piensas si resbalo me mato fijo… Aún así merece mucho la pena hacerlo porque la vista es impresionante. Cada pocos metros hay bancos dónde poder sentarse a admirar la belleza del lugar.

Recorremos un poco más de la mitad del camino, unos 5 km. No nos atrevemos a hacerlo entero porque luego habrá que desandar lo andado y mi padre tiene una rodilla un tanto fastidiada… Aún así disfrutamos muchísimo. Emprendemos el camino de vuelta que se hace bien, solo que ahora ha avanzado la mañana y hay mucha más gente lo que dificulta el paso por algunos puntos.

Cuando llegamos al coche es mediodía así que hacemos una pausa para comernos los bocatas que llevamos. En la zona del parking hay algunas mesas con bancos para hacer picnic y baños públicos bastante decentes.

Tras el bocata decidimos coger el coche e ir con él hacia el otro extremo del congosto. Tardamos unos 45 minutos en llegar, dejamos el coche, como os decía en esta zona no se paga por aparcar. Caminamos unos 400m hacia la ermita de Sta Quiteria y S. Bonifacio, construida a mediados del siglo XI que se encuentra en lo alto de una pequeña colina y desde allí arriba hay unas vistas fabulosas del congosto entero a un lado, y del pantano de Tavertet al otro. Subir la pendiente ha merecido mucho la pena, sin duda.

Con unas vistas estupendas nos despedimos de este lugar con la idea de volver en otra ocasión a terminar la ruta desde el lado aragonés.

Volvemos al aparcamiento y antes de poner rumbo a casa, nos tomamos unos cafés en un pequeño bar que hay y luego emprendemos el viaje de vuelta a casa. Tras un par de horas de camino parando en Tolva de nuevo a recoger las cocas que encargamos esta mañana, llegamos a casa.

Hemos pasado un bonito día y hemos conocido un rinconcito fabuloso al que recomiendo ir. Desconozco la dificultad de la parte de la ruta que asciende por las escaleras en la montaña, pero el tramo que hicimos nosotros no me pareció demasiado complicado, no es necesario estar plenamente en forma para hacerlo. Eso si, calzado cómodo de montaña, agua para ir bien hidratados y una buena cámara para poder capturar la belleza del entorno que ofrece el Congost de Mont-rebei.

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