Archivo de la categoría: ASIA

15/10/16: último día en Bangkok de compras en Chatuchak y paseos por Chit Lom

Día 15: últimas compras antes de volver a casa

Penúltimo día en Tailandia y decidimos tomárnoslo con calma… nos levantamos a eso de las 9h. Desayunamos en la habitación lo comprado ayer y tranquilamente salimos hacia el BTS Mo Chit para ir a recorrer el mercado de Chatuchak que abre los fines de semana. Es el mercado más grande de Asia y cada fin de semana recibe unas ¡200.000 visitas!

Nos perdemos durante dos horas por sus cientos de puestos y compramos un imán, unas figuras de elefante en madera, un mini-tuk tuk para casa, y un cuadro. ¡Nos vamos bien cargados!

Nos compramos un batido de te verde con grass jelly para refrescarnos un poco porque hace un calor terrible, y luego volvemos al BTS, de Mo Chit a National Stadium por 45 baths pp. Vamos al hotel a descargar y descansar un poco de tanto calor.

Decidimos comer aquí, hacen sets por 159 baths cada uno, el mío es de ensalada con pad thai y agua, y el de mi marido de ensalada con espaguetis y agua. Comemos de maravilla 🙂

Subimos a la habitación y nos echamos un rato. Después vamos a darnos un baño a la piscina del hotel. Los planes iniciales para hoy eran otros, pero el fallecimiento del rey tiene el país paralizado… así que tarde de relax que también nos viene bien 🙂

A eso de las 18h, salimos de nuevo a la calle y recorremos los centros comerciales que hay desde National Stadium hasta Chit Lom… en ellos encuentras sobretodo grandes marcas a un precio estándar, y aunque no compramos nada pasamos una hora y media de paseo. La verdad es que hoy entre que estamos cansados, que hace un calor y una humedad terrible y que no logramos saber qué está abierto y qué no, se nos hace un poco rollo… ya tenemos ganas de volver a casa.

el tráfico en Bangkok es terrible…

scalextric!

aprovechamiento del espacio: en las alturas metro y peatones, en la calle tráfico a motor

pasarelas peatonales de Chit Lom

Decidimos ir a cenar al MBK, así estaremos más cerca del hotel. De nuevo escogemos un restaurante japo dónde sirven sets de sopa, arroz y tonkatsu o sopa y katsudon con una pinta tremenda… pedimos dos sets de tonkatsu, té verde para beber y helado por 420 baths. Cenamos de maravilla… siempre digo que si me quieres hacer feliz, ¡dame de comer japonés! ¡Me pirra!

Pasamos por un 7/11 de camino al hotel a comprar desayuno para mañana. Hacemos las mochilas y aunque llevamos menos ropa porque siempre aprovechamos para ir dejando por el camino las camisetas pasadillas, hemos comprado tantas cosas que tenemos que hacer Tetris 😛 Y sobre las 23h nos vamos a dormir, mañana nos espera un día eterno…

14/10/16: volvemos a Bangkok tras el reciente fallecimiento del Rey de Tailandia

Día 14: volvemos a una Bangkok apagada…

Nos levantamos sobre las 6,30h  ya que hoy toca coger un vuelo temprano para volver a la capital. Tomamos el desayuno que tenemos incluido en el restaurante del hotel y luego hacemos el check-out.

Preguntamos por la posibilidad de hacer el transfer hasta el aeropuerto con el hotel como hicimos a la ida pero no nos aseguraban barca hasta más tarde, así que decidimos hacerlo por nuestra cuenta. Caminamos por la orilla con las mochilas a cuestas hasta la zona dónde están las barcas que van a Ao Nang. Los barqueros nos dicen que si la barca se llena con 8 personas son 100 baths pp, pero viendo que a éstas horas no hay nadie más por la zona, no nos queda otra que pagar los 800 baths para ir los dos ya que no aceptan regateo… con mucho pesar nos despedimos de esta fabulosa zona en la que hemos estado sumidos en un estado de relajación extremo los últimos días. ¡Lo necesitábamos!

En unos 20 minutos estamos en destino. Allí esperábamos encontrar los shuttle que van al aeropuerto pero no hay manera de dar con ellos por más vueltas que damos… pactamos precio con un conductor de songthaew que por 600 baths y en 35 minutos nos deja en el aeropuerto.

Aún falta 1h para el embarque, así que tras pasar el control de seguridad, nos compramos un par de cafés (155 baths) y nos sentamos a esperar. De nuevo volamos con Air Asia. Con solo 10 minutos de retraso, salimos hacia Bangkok.

Llegamos a la capital a las 12h. Al no facturar el equipaje conseguimos salir directos, justo a tiempo de coger el bus A1 por 30 baths cada uno hasta la parada de BTS Mo Chit (metro), es un bus cochambroso pero nos hace el apaño por 4 duros. Se paga al revisor una vez a bordo.

En el metro de Mo Chit hay una cola impresionante tanto para las máquinas como para las taquillas para poder coger el ticket, al fin lo logramos… pagamos 42 baths cada uno para ir hasta la parada National Stadium, haciendo transbordo en Siam. El metro en Bangkok es una maravilla, rápido y eficaz. Aunque hay gente a bordo no tenemos sensación de agobio y eso que vamos con las mochilas a cuestas.

Cuando llegamos a la parada, caminamos unos 8 minutos hasta nuestro último hotel en Tailandia, el Happy 3. Entre pitos y flautas son casi las 14h, con lo que nos dejan subir a la habitación ya. Es la única cosa que detesto de los hoteles en Asia que el check-in siempre es a partir de las 14h con lo que si llegas por la mañana te quedas en la calle hasta esa hora… por suerte esta vez podemos descargar las cosas en la habitación y refrescarnos un poco, ¡menudo calor hace en Bangkok!

Cuando veníamos hacia el hotel hemos visto de camino un McDonalds y nos vamos derechos a él para comer, desde que desayunamos a las 7h estamos hambrientos.

Tras la comida, vamos caminando hasta el centro comercial MBK que tenemos al lado. Mi marido se tiene que cambiar el móvil y quiere mirar aquí, pero tras preguntar en varias tiendas vemos que no vale la pena, aún intentando regatear no conseguimos un precio más bajo de lo que cuestan en España, así que desistimos. Damos una vuelta por las diferentes plantas del centro y vemos que aquí venden literalmente de todo, por supuesto hay fotos del rey y algún altar para dejar las condolencias.

Son las 16,20h y pensamos en volver al cat café del otro día, así que volvemos al BTS National Stadium y vamos hasta la parada de Sala Deng, en la zona de Si Lom. En el Cat pedimos un par de tés helados y vamos a ver a los gatitos (200 baths los dos), hoy están más despiertos y juguetones que el otro día.

Conocemos a una mejicana agenciada en Bangkok desde hace 15 años que nos cuenta un poco de la vida en Thai. Pasamos más de una hora aquí y luego decidimos volver a Chinatown. Así que cogemos el metro en Si Lom hasta Hua Lampong (19 baths c/u).

No os he comentado nada aún, ayer falleció el Rey y se ha decretado un mes de luto oficial… la verdad es que hemos visto la ciudad mucho más apagada que los primeros días del viaje. Nos sorprende muchísimo ver a todo el mundo vistiendo de negro, en todos los altares del Rey que encuentras por doquier hay banderas negras y ofrendas… ¿Y qué significa el luto oficial a la población? Pues que no están permitidas las fiestas, ni el alcohol, todos deben vestir de blanco o negro, las banderas estarán a media hasta como mínimo ese tiempo y la gente se acerca a los distintos puntos que se han preparado a dejar sus palabras en los libros de condolencias. Para los funcionarios del estado, el luto se alarga a un año… y la televisión y prensa local publica en blanco y negro. Es increíble. Todo el mundo en la calle camina en silencio, vestido de blanco y negro, y se ha perdido parte del bullicio que caracteriza a esta gran urbe.

Como os decía, llegamos a Hua Lampong. Caminamos unos 10 minutos hasta la calle principal de Chinatown y cuál es nuestra sorpresa cuando vemos que ¡¡todo está cerrado!!

Aquí es cuando nos damos cuenta de la gravedad del asunto que ¡¡hasta los chinos cierran el chiringo!! Un local se nos acerca, supongo que al ver nuestra cara de asombro, y como puede nos explica que debido a la muerte del rey muchos mercados y comercios están cerrados hoy. Nosotros lo sentimos mucho por el monarca, pero nos llevamos un buen chasco, pensábamos hacer algunas compras aquí y picotear los dulces que hacen. Decidimos coger un tuk-tuk de aquí al hotel, nos cuesta 100 baths y tardamos unos 20 minutos a toda mecha entre los coches. Aquí da más impresión ir en tuk-tuk que en Chiang Mai con tanto tráfico…

Pasamos por un 7/11 que hay cerca y compramos algo de picoteo para tomar ahora y desayuno para mañana. Vamos un rato al hotel a descansar y sobre las 20h volvemos al MBK para cenar. Nos decantamos por un japonés que vemos con muy buena pinta y muchos japoneses degustando dentro, el Kibune. Tomamos unos yakisoba cada uno, y una tapa de tonkatsu y de gyozas con refresco por 400 baths.

Tras una cena deliciosa, volvemos al hotel. Nos damos una buena ducha y a dormir pronto que estamos ko tras el madrugón de hoy.

13/10/16: descubrimos las fabulosas playas de las islas Phi Phi

Día 13: Bamboo Island, Monkey Beach, Phi Phi Don, Phi Leh Bay, Viking Cave, Lohsamah Bay y Maya Bay… ¡no sé con cuál me quedo!

A pesar de que hoy el tour empieza más tarde, a las 7,30h ya estamos en pie. Desayunamos en el restaurante del hotel (lo tenemos incluido) y a las 8,45h estamos en Railay West Beach dónde nos recogerá el barco que nos llevará a recorrer algunos puntos de Koh Phi Phi, con el tour que contratamos hace un par de días a través de la agencia del hotel.

Sobre las 9h llega un barco grandote, un speed boat. A bordo ya hay algunas personas que han recogido en otro embarcadero. Nos dan un chaleco salvavidas a cada uno y zarpamos, ¡menuda velocidad coge este chisme!

Las islas Phi Phi son uno de los mayores reclamos turísticos de esta zona del mar de Andamán, y también pertenecen a la provincia de Krabi. Son un archipiélago de pequeñas islas, siendo las principales Koh Phi Phi Don, Koh Phi Phi Leh, Koh Pai o Bamboo Island y Koh Yung o Mosquito Island. Estan consideradas Parque Nacional y tan solo está habitada Phi Phi Don por lo que para recorrerlas se debe pagar una tasa de 400 baths por persona que abonamos en el momento de embarcar a los guías del barco quienes hacen el pago cuando llegamos a la primera isla que visitamos.

En unos 40 minutos llegamos a Bamboo Island y tras echar el ancla en la playa nos dicen que tenemos 40 minutos para disfrutar de un baño en esta isla de playas de arena súper blanca y agua cálida, ¡un verdadero placer para los sentidos!

nuestro barco

Nos reímos bastante con un grupo de chinos que hay cerca nuestro que nos sorprenden bañándose con los chalecos salvavidas en la orilla, pero vaya que el agua no les llegaba ni a las rodillas y ellos con su chaleco 😀 Viendo sus reacciones, ¡creo que no habían visto el mar en su vida!

Cuando ya es casi la hora de embarcar de nuevo se empieza a nublar de lo lindo, vienen unos nubarrones enormes y muy negros hacia nosotros que amenaza con descargar en breve…

Tras un baño de lo más agradable, volvemos al barco y nos dirigimos al siguiente punto justo cuando empieza a llover… en este momento todos los que vamos a bordo nos apretamos los chalecos salvavidas e intentamos sujetarnos dónde podemos porque el  barco pega unos botes considerables… y es que ¡menudas olas con la tormenta! De nuevo, los chinos nos llaman la atención porqué gritan como histéricos con cada salto que da el barco 😀

Tras 20 minutos de viaje movidito, llegamos a Phi Phi Leh y paramos frente a la Vicking Cave, la cuál vemos desde la proa del barco. Se trata de unas cuevas en los acantilados de una minúscula isla que están habitadas. No se visitan por respeto a sus habitantes pero si que permiten que los barcos se acerquen para que veamos cómo viven entre rocas.

Seguimos hasta Pi Leh Bay, una laguna natural formada entre grandes acantilados. Y de nuevo llueve… esperemos que se mejore un poco el día. Aún así, las vistas son espectaculares, de lo mejorcito que hemos visto nunca 🙂

Tras unos 20 minutos de navegación a saltos por el oleaje, llegamos a Maya Bay. Escondida entre formaciones rocosas y acantilados, esta isla es famosa por ser el escenario de la película The Beach protagonizada por Leonardo DiCaprio.

La playa es preciosa pero está abarrotada de gente y de barcos… nuestra guía nos dice que al otro lado de la isla hay otra playa menos visitada, así que nos dirigimos hacia allá. Se tarda unos 5-10 minutos en llegar por un camino entre la densa vegetación de la isla, entre la que encontramos un pequeño altar con ofrendas.

En el otro extremo de la pequeña isla, encontramos un acantilado en el que han colocado una cuerda para bajar y subir del agua, pero no vemos muy claro el baño en esta zona ya que hay bastantes corrientes, así que echamos algunas fotos porque el lugar es bonito y volvemos a la playa principal.

Aquí tomamos alguna instantánea más para el recuerdo y luego nos damos un buen chapuzón de nuevo bajo la lluvia.

Tras 30 minutos en la isla volvemos al barco, y en unos 15 minutos llegamos a Monkey Island, una pequeña isla que se han agenciado un buen grupo de macacos con mala baba que se intentan subir a los barcos en busca de comida.

Algunos pasajeros de otros barcos echan comida a los monos de la playa, pero nuestros guías nos lo desaconsejan ya que se suelen poner agresivos y dicen que han visto a algún mono atacar a turistas… así que evitando problemas, nos quedamos todos quietecitos limitándonos a ver a los monos intentando subir a los otros barcos.

Tras unos minutos proseguimos hacia Hin Klarng, una zona de corales a mar abierto dónde anclamos para poder hacer un rato de snorkel, nos dejan gafas y tubos y nos dicen que bajemos con los chalecos puestos para mayor seguridad. Me sorprende ver como solo bajamos a hacer snorkel 4 o 5 personas de las 12 que vamos a bordo, la mayoría se quedan a bordo… pero nosotros no nos lo pensamos ya que estábamos esperando esta parte del tour y disfrutamos de 45 minutos de un snorkel chulísimo 😀 Vemos bonitos corales, peces de todo tipo, incluido ¡un pez trompeta! Los peces se acercan a ti si te quedas quieta y como el agua está templada invita a quedarte quieto observando.

Pongo el móvil en la bolsa hermética que llevo y grabo un poco, aunque apenas se ve nada en el vídeo, el agua está transparente y cálida, ha dejado de llover y luce un sol radiante… es uno de esos momentos viajeros que pasarán al top 10 🙂

Os dejo el vídeo, aunque no es muy bueno os podéis hacer la idea de los pececillos que había 🙂

Después de esta experiencia genial, volvemos al barco y en unos 10 minutos llegamos a Phi Phi Don dónde vamos a comer. Tenemos la comida incluida en el tour y hoy toca bufet. La mayoría de la comida que ofrecen es thai, pero vemos que hay espaguetis y salsa de tomate y no nos lo pensamos mucho 😛

Tras la comida y un café, vamos a dar una vuelta por la zona, repleta de tiendas de souvenirs y algún alojamiento (recordad que esta es la única isla habitable de la zona) y a las 14,30h volvemos al barco.

Tras un día genial conociendo las maravillas que esconde el mar de Andamán, volvemos a Railay. Tenemos unos 45 minutos de trayecto de nuevo entre grandes botes por las olas y es que en algunas zonas llueve.

Cuando llegamos a Railay West, decidimos pasar la última tarde en este paraíso en su mejor playa, así que caminamos unos 20 minutos hasta llegar a Pranang Bay. Nos damos un buen baño en su agua cálida y disfrutamos de la puesta de sol aquí, metidos en el agua. Mañana volvemos a Bangkok y la verdad es que nos da una pena tremenda dejar este lugar… ¡si el paraíso existe, aquí tiene un pedacito!

Cuando anochece, volvemos a la habitación, nos arreglamos y tras embadurnarnos bien de repelente de mosquitos salimos hacia la calle comercial que hay detrás del hotel dónde hay tiendas de souvenirs, bares, restaurantes y agencias de turismo. Decidimos cenar aquí, mi marido se pide un steak con salsa de champiñones, verduras y patatas fritas con una cerveza, y yo una pizza con un refresco (860 baths todo). Está todo delicioso… aquí los precios son algo más altos que en las grandes ciudades, se nota que es más turístico.

Después de la cena, volvemos a nuestra villa. Hacemos las mochilas y nos damos un baño en el jacuzzi para despedirnos de él 😀

Justo cuando nos íbamos a dormir, mirando las redes sociales nos enteramos que el Rey de Tailandia, Bhumibol Adulyadej, ha fallecido esta tarde. Nos quedamos bastante preocupados puesto que no sabemos cómo nos afectará al resto del viaje… mañana volvemos a la capital del país, y esperamos no tener problemas puesto que vemos que se ha decretado un duelo oficial ¡sin fecha de fin!

12/10/16: islas, acantilados, cuevas, cascadas… en el Ao Phang-Nga National Park

Día 12: recorremos el Ao Phang-Nga NP y descubrimos sus rincones

Hoy toca madrugar un poco ya que tenemos contratado un tour para casi todo el día. Desayunamos en el bufet del hotel y a las 7,50h vamos a la oficina de turismo que hay en el hotel como acordamos ayer. Nos acompañan hasta Railay East dónde cogemos un barco hasta el embarcadero de Ao Nammao. Allí nos espera un empleado del hotel que nos lleva en un cochecillo eléctrico hasta su oficina, dónde a los pocos minutos nos viene a buscar una furgo. Van 4 personas ya en ella y vamos hacia un punto de encuentro a buscar a otras 4. De nuevo popurrí de nacionalidades: unos ingleses, dos alemanas, un filipino, un chico de Yemen y una pareja de Israel. El guía que llevamos es un cachondo y nos va explicando el plan para hoy con bromas entre medias, como que comeremos sopa de mono porque vamos a ver el templo del mono, broma que alguno se traga viendo las caras 😀

Tras unos 40 minutos de camino, paramos en una estación de servicio unos minutos para poder ir al baño y comprar algo para desayunar. El guía nos dice que el grupo de hoy es grande y vamos repartidos en tres vans.

Seguimos con la ruta, y tras otros 40 minutos llegamos al embarcadero de Phang-Nga Bay, la puerta de entrada al Ao Phang-Nga National Park. Allí tomamos una long boat hacia el primer punto del día. Tardamos aproximadamente 30 minutos en llegar a través de una bahía repleta de islas y rodeada por manglares. Las vistas son espectaculares.

Cuando llegamos a la James Bond Island, nos dicen que tenemos 30 minutos para disfrutar de esta pequeña isla que cuenta con unas pequeñas grutas muy chulas.

Y de las vistas hacia el peñasco dónde en 1974 se rodó la peli de James Bond, El hombre de la pistola de oro, que vimos de nuevo antes de partir para ir abriendo boca 😛

Aquí hay montones de puestos dónde comprar souvenirs, pero no vemos nada que nos llame la atención. Tras la media hora, volvemos al embarcadero y subimos a bordo de la long boat de nuevo. Ésta vez acabamos todos empapados ya que el viento arrastra el agua que levanta la barca…

Tras unos 15 minutos llegamos junto a la isla Hong, y subimos a bordo de un gran barco desde el cuál salen las canoas para recorrer las Limeston Cave. Nos colocamos el chaleco salvavidas y montamos a bordo de una canoa dónde un local nos lleva, qué fiasco pensábamos que teníamos que remar nosotros…

El lugar es muy muy bonito y el paseo es relajante…

Tras unos 20 minutos en la canoa, volvemos al barco que hace de embarcadero y nos sirven una bebida fresca.

Después de refrescarnos un poco, que menuda chicharrina cae hoy también… volvemos a la long boat que nos lleva hasta la isla Koh Panyi.

Nos llevan a un restaurante en la isla y es que ya son más de las 14h… toca comer. Hay varias mesas y nos van repartiendo por ellas, encontramos platos de arroz, tortilla, pollo adobado, pollo con anacardos, verduras, sopa, pescado rebozado y piña.

Nos toca en una mesa en la que la tensión se puede cortar con un cuchillo… a un lado tenemos a una pareja de árabes, al otro dos chicas rusas y en frente las alemanas que van en nuestra furgo, con las que cruzamos miradas de “vaya tela” y es que las otras parejas solo hablan entre ellos, no miran a nadie de la mesa y solo se dedican a arrasar con la comida que hay para todos, sin importarles si todos comemos de todo… no sé, una actitud muy hostil… con lo bueno que sería poder hablar entre nosotros y compartir experiencias… En fin, cuando vamos a buscar un café nos encontramos con una pareja de españoles que iban en la long boat, y entablamos conversación con ellos. Son un par de sevillanos que viven en Málaga y que están de viaje de novios. Nos caen bien y es agradable poder hablar un poco en castellano después de varios días por Tailandia…. seguimos el resto del tour juntos compartiendo experiencias.

Tras el café, volvemos a la long boat que nos lleva de vuelta al embarcadero Phang-Nga Bay.  Allí subimos a las furgos y nos llevan al Wat Suwan Kuha, más conocido como el Monkey Temple (entrada 20 baths, incluida en el tour).

El templo, además de estar invadido por macacos, está construido dentro de una cueva enorme. Cuenta con un gran buda reclinado. Siento la calidad de las fotos de hoy, pero son hechas con el móvil y no da para más…

Además puedes visitar una buena parte de la gruta. Aconsejable llevar calzado cerrado con suela de goma o sandalias cerradas porque el suelo está mojado y es muy resbaladizo.

Al salir del templo, encontramos a varios monos merodeando por la zona. Hay algunos puestos dónde venden comida para dársela, aunque el guía lo desaconseja ya que pueden ser agresivos…

Tras la visita al lugar, volvemos a las furgos y nos dirigimos al último punto del día, las cascadas Ton Tai. Tardamos unos 20 minutos en llegar hasta ellas.

Aquí de nuevo se hace imprescindible llevar sandalias cerradas, el suelo resbala muchísimo. Recorremos un corto sendero y vemos 3 de las 6 cascadas que hay en la zona, las otras no se visitan porque hay más se 1h de camino montaña arriba y es peligroso su acceso…

Entre la 1ª y 2ª cascada, y entre la 2ª y la 3ª hay zonas dónde se permite el baño. Muchos no lo dudan y se dan un baño refrescante, yo no lo veo tan claro, más que nada porque luego hay casi 2h de coche hasta el embarcadero del hotel y tendría que ir empapada… pero si me acerco al agua y me refresco un poco, mi marido si se echa al agua sin pensarlo mucho a pesar de estar helada.

De vuelta a las furgos, los guías sacan refrescos y galletas para todos, se agradece la merendola porque la comida fue algo escasa con los ansias aquellos… y sobre las 16,30h, partimos hacia los embarcaderos y hoteles de cada grupo. El camino se hace distendido charlando con la gente y el guía del grupo que vamos en la van.

A nosotros nos dejan en el embarcadero de Ao Nammao, y  de allí zarpamos en un barco hacia Railay East, de camino disfrutamos de una bonita puesta de sol…

Luego caminamos los 5 minutos que nos separan del oeste y nos vamos directos a darnos un baño en la playa mientras vemos acabar de ponerse el sol.

A las 18,30h vamos a la habitación, nos duchamos y salimos a cenar. No tenemos muchas ganas de dar vueltas, así que nos pedimos un par de platos de pollo empanado con patatas fritas y dos refrescos por unos 700 baths en el restaurante del hotel. La comida occidental encarece bastante la cuenta, pero no puedo comer más picante…

Y ya con la panza llena, volvemos a la habitación y nos vamos a dormir pronto, el madrugón de hoy hace mella y ¡mañana nos esperan más islas!

Un nuevo destino a la vuelta de la esquina… ¡nos vamos a conocer el Gigante Asiático!

Avanza el verano y nosotros tenemos a la vuelta de la esquina un nuevo destino a la vista… y es que en pocas semanas nos vamos a conocer un pedacito de…

¡China!

El Gigante Asiático era nuestro destino para 2015 pero por motivos laborales tuvimos que hacer un cambio de planes, no estuvo mal ya que conocimos Hong Kong aquél año, pero esta vez, recorreremos durante 23 días un trocito de China. Y digo un trocito porque es ¡inmensa!

A primeros de mayo cuando vimos que este año podríamos disfrutar del mes entero de vacaciones no dudamos en mirar precios de vuelos para China, esa asignatura viajera pendiente. Encontramos buenos precios con la alianza Skyteam: 793€ los dos entrando por Beijing vía París con Air France y, saliendo por Shanghai vía Ámsterdam con KLM. Últimamente hemos hecho los grandes viajes con ellos y la verdad es que la experiencia es buena, personal excelente, confort y escalas en Europa con la comodidad que ello conlleva.

Empezamos a pensar en una ruta y esta es la parte más complicada con un país tan grande y con tanto patrimonio… al final nos decidimos por combinar grandes ciudades con zonas más rurales y esto es lo que salió:

día 0: Barcelona – Paris
día 1: llegada a Beijing
día 2: Beijing
día 3: Beijing (muralla)
día 4: Beijing
día 5: Beijing
día 6: Beijing – Pingyao
día 7: Pingyao
día 8: Pingyao – Xi’an
día 9: Xi’an
día 10: Xi’an – Chengdu
día 11: Chengdu
día 12: Chengdu
día 13: Chengdu – Guillin
día 14: Guillin
día 15: Guillin – Yangshuo
día 16: Yangshuo – Shanghai
día 17: Shanghai
día 18: Shanghai
día 19: Shanghai
día 20: Shanghai
día 21: Shanghai
día 22: Shanghai – Ámsterdam – Barcelona

A los pocos días caímos en la cuenta que nuestra parte final del viaje cae en la Fiesta Nacional China (esos días del año en que miles de millones de chinos hacen fiesta…), así que espabilamos a coger el hotel de Shanghai que es dónde estaremos esos días, y poco a poco fuimos reservando el resto a través de Booking. Al ser cliente Genius tengo buenos descuentos y por precios muy asequibles hemos cogido hoteles con puntuaciones por encima de 9, con algún capricho 🙂  Éstos son los alojamientos que hemos reservado:

Beijing: Park Plaza Beijing Wangfujing
Pingyao: Pingyao Xiangshengyuan Guest House
Xi’an: Sing Long No.37 Hostel
Chengdu: Fraser Suites Chengdu
Guilin: Guilin Sky Garden Hotel
Yangshuo: Yangshuo Mountain Retreat
Shanghai: Shanghai Fish Inn East Nanjing Road

China es enorme, así que las distancias son grandes… para movernos entre ciudades hemos comprado algunos vuelos internos a través de la web de Air China, que permite comprar online con tarjetas europeas y que muestra la información en inglés. Volaremos entre Xi’an y Chengdu, de Chengdu a Guilin, y de Guilin a Shanghai. Dos de los trayectos entre ciudades los haremos en tren bala. Es complicado comprar los billetes desde aquí ya que te piden una tarjeta de crédito china para ello, así que mirando en blogs vimos que recomendaban a una pareja de australianos afincados en China que tienen la agencia de viajes China DYI Travel para tramitar la compra de los billetes, así que contactamos con ellos y tras intercambiar algunos mails, nos compraron los billetes de tren entre Beijing y Pingyao, y de Pingyao a Xi’an por 155$ todo. Además nos han pasado un montón de información útil que se agradece un montón, sin duda los recomiendo.

El siguiente paso fue preparar toda la documentación para el visado. China es de los pocos países que requieren sacarse el visado antes de viajar al país. Caduca en 3 meses, así que recomiendan tramitarlo un mes antes del viaje. Los que vivimos en Barcelona lo tenemos un poco más fácil ya que el Consulado que hay aquí lo tramita, tan solo necesitas dos días, uno para llevar la documentación y otro para recoger el visado, y pagar 60€ por persona. Para el resto de la península, debéis enviar toda la documentación requerida por correo a la Embajada de China en Madrid.

Quiero hacer un punto y a parte sobre la obtención del visado en Barcelona. Para solicitarlo debéis tener comprados los vuelos de ida y vuelta, y todos los hoteles reservados en destino puesto que solicitan las reservas. En la web del Consulado obtendréis el formulario a rellenar y deberéis presentarlo presencialmente lunes, miércoles o jueves en las oficinas. Ojo, la foto que hay que hacerse para adjuntar debe ser siguiendo las instrucciones que aparecen en la web, son bastante estrictos y hacen mucho hincapié en que sobretodo se vean las orejas, pelo recogido y que no se lleven gafas ni pendientes/piercings. A alguno lo hicieron recular para repetir la foto.

Es importante ir antes de la hora de apertura ya que las colas son considerables, yo llegué allí a las 8,20h y ya había gente esperando… y a los pocos minutos ya tenía detrás a decenas de personas.

Y recordad llevar toda la documentación (original y copia de DNI y Pasaporte, resguardo de compra del vuelo y reservas de todos los hoteles, formulario relleno y la foto). Si vivís fuera de Cataluña deberéis enviar la misma documentación a la Embajada en Madrid porque aquí solo aceptan a residentes catalanes.

¡Ah! Y no os espantéis, se quedarán vuestros pasaportes hasta el día de la recogida ya que pegan en él el documento del visado.

Muy importante, el pago se debe hacer antes de la recogida en un cajero de BBVA. En una semana estará listo para su recogida. Deberéis presentar el documento que os dan ellos con el número de gestión y el recibo del ingreso en el banco para recuperar vuestros pasaportes. ¡Las colas para recogerlo van más rápidas!

Y ya con el visado aprobado, contratamos un seguro de viajes a través de World Nomads para poder viajar con tranquilidad durante los 23 días que estaremos en China, aprovechando que tengo un 5% de descuento en la contratación (es lo que tiene ser “reincidente”) y que las coberturas que ofrecen son realmente buenas.

Antes de partir también hemos visitado el Centro de Salud Internacional ya que algunas vacunas recomendadas como la del tifus nos había caducado, y además de re-vacunarnos nos dieron algunas recomendaciones que siempre vienen bien.

Y ahora si, con todos los preparativos lo que queda es acabar de empaparse de información sacada de webs, blogs y foros para preparar nuestra ruta personaliza, ver qué nos interesa más de cada lugar que vamos a visitar, y poder hacer nuestra guía personalizada, que como siempre, llevamos la información pero no los días cerrados, así podemos hacer y visitar aquello que más nos apetezca en cada momento.

Empieza la cuenta atrás, ¿nos acompañas una vez más? 😀

11/10/16: recorremos Railay y sus fabulosas playas

Día 11: playas y cuevas de Railay, y un gran atardecer como colofón a un día de relax absoluto

Hoy nos levantamos con la calma a eso de las 9h después de haber dormido casi 10h del tirón ¡qué falta nos hacía! Vamos a desayunar al bufet del hotel que tenemos incluido, está todo delicioso.

Decidimos dedicar el día de hoy a conocer la península de Railay. Así que tras embadurnarnos bien de protector solar, nos dirigimos a Railay East y recorremos su costa.

Ayer ya nos lo pareció, pero hoy lo confirmamos la costa Este es muy distinta a la Oeste dónde nos alojamos, y es que la primera es una zona de manglares y cuando baja la marea se ven las raíces de estas plantas acuáticas e incluso cangrejos recorriendo la zona. Esta parte de la península la utilizan como puerto para traer mercancías a la zona desde Krabi, así que no es muy aconsejable el baño aquí y posiblemente por la noche haya plagas de mosquitos.

Caminamos hasta llegar al extremo de la costa Este dónde encontramos zonas de escalada que sabemos que lleva a un mirador pero vemos que la subida es un auténtico barrizal y o tienes dotes de escalador o no subes ni de coña…. Seguimos el camino que nos lleva entre cuevas, lianas, estalactitas y estalagmitas hasta Phra Nang Beach, la playa más idílica de la península de Railay.

Alucinamos con las formaciones rocosas que hay y esperamos no ver a ninguno de los monos que anuncian los carteles que hay que tener cuidado porqué son cleptómanos 😛

Llegamos a la playa y vemos la cueva de la Princesa, curiosamente repleta de amuletos con forma fálica por doquier. Cuenta la leyenda que aquí se hundió en el S.III aC, una barcaza real que llevaba a bordo a una princesa india. Su espíritu se quedó en la cueva y concede favores a todo aquel que venga a presentarle sus respetos.

Realmente esta playa merece el puesto de mejor playa de Railay, es preciosa y alucinante a su vez con las formas que hace la piedra y las calitas escondidas entre ellas.

Nos damos un baño sin pensarlo, y aquí también encontramos que el agua tiene una temperatura ideal.

Tras más de una hora aquí sumergidos en sus aguas cálidas y alucinando con las vistas tan fabulosas que ofrece el lugar, volvemos dando un paseo hacia la coste este y de allí vamos a la cueva del diamante. Pagamos 200 baths pp y entramos.

Encima de la Hat Railay East está esta otra cueva la cuál atraviesa una pasarela de madera llevándote por algunas grutas rodeadas de formaciones calizas, pero por lo visto con el tiempo el agua ha desaparecido y con ella los juegos de luces que le daban nombre a la cueva. Así, aunque el lugar es bonito, se trata de una cueva pequeña con algunas formaciones minerales que podrías encontrar cerca de casa sin demasiado problema, y por tanto, el precio que cobran por la entrada nos parece excesivo.

Tras la visita, volvemos hacia la zona del hotel, esta vez por un camino diferente repleto de tiendas y restaurantes que nos llevan a la calle dónde ayer compramos el batido y el coco. Es casi mediodía y estamos bien acalorados por el paseíto de vuelta, así que decidimos comprarnos un par de helados de té verde por 140 baths y nos los tomamos frente a la playa. Luego, nos damos un buen baño ya frente al hotel.

A las 13h empezamos  a tener hambre, así que sin pensarlo mucho vamos a comer al restaurante del hotel, tomamos un par de platos de comida thai por 400 baths con la bebida mientras disfrutamos de las vistas hacia la playa y de la brisa del mar.

Tras la comida, vamos un rato a la habitación a descansar un poco de tanto sol. Le echamos un vistazo a la información sobre los tours por la zona que ofrece la agencia de viajes del hotel y decidimos que los próximos dos días, visitaremos con ellos diferentes islas del mar de Andamán. Contratamos dos tours para mañana y pasado allí mismo, ya que vimos que los que ofrecían por la calle comercial no distaba mucho de precio, supongo que como hay competencia todos ofrecen más o menos lo mismo.

Después alquilamos un kayak frente al hotel y damos una vuelta de una hora por 200 baths, que se nos hace eterna porque el mar está más picado de lo que parecía desde la orilla y hay mucha corriente que dificulta el remo… Dejamos el kayak y nos damos otro buen baño, la playa de Railay West está tan bien que no harías otra cosa en todo el día…

A las 16,30 nos vamos un rato a la piscina del hotel, aunque somos más de playa vemos que aquí hay más sombras y preferimos venirnos un rato antes que acabar churrascados…

Y a las 17,30h voy a buscar la réflex a la villa para no perder la oportunidad de captar la puesta de sol tan fabulosa que ofrece el lugar.

Y tras ver como en pocos minutos se esconde el sol tras el horizonte pero aún con luz, volvemos a la costa este para verla con la marea alta… ¡qué diferente se ve respecto a esta mañana!

Se está muy a gusto aquí, así que aprovechando que hacen un happy hour en uno de los hoteles de esta zona, decidimos quedarnos aquí y tomarnos un par de mojitos con unas pizzas deliciosas por 800 baths. Tras la cena, regresamos hacia la costa oeste.

Y volvemos a nuestra villa dónde disfrutamos del jacuzzi un rato, aunque nos vamos pronto a dormir que mañana toca madrugar para el tour de James Bond Island 🙂

10/10/16: nos vamos a un paraíso llamado Railay…

Día 10: comienzan nuestros días de relax absoluto en las playas tailandesas…

El despertador suena a las 4h. Aunque ayer nos fuimos a dormir pronto, estamos ¡ko! Cerramos las mochilas y bajamos a hacer el check-out. Pedimos a la chica de recepción que nos pida un taxi para ir al aeropuerto, y mientras llama nos dice que vayamos hacia fuera con ella y el de seguridad a esperarlo. Nos dice que tardará unos 15 minutos y que por la hora que es, nos costará 300 baths. Es el doble de lo que teníamos apuntado, aunque entendemos que a estas horas debe tener algún recargo… El de seguridad le dice algo a la reepcionista en thai y entendemos la palabra tuk-tuk… viendo que pasan los 15 minutos y que por la calle principal están pasando tuk-tuks, le decimos a la chica que vamos a buscar uno. Se queda extrañada -suponemos que debe tener comisión con el taxista- pero le decimos que tenemos prisa y nos acompaña con el chico de seguridad hasta la calle principal y esperan a que montemos en uno que nos llevará al aeropuerto por 150 baths. La chica nos sorprende cuando nos da un abrazo de despedida o_O’ más que nada porque la acabamos de conocer… 😀

Montamos en el tuk tuk con las mochilas y en 15 minutos estamos en el aeropuerto. Pasamos el control de seguridad de la entrada y vamos a desayunar a un Starbucks, lo único que hay abierto a estas horas. Pedimos dos capuccino y dos cinamon roll por 290 baths que nos entonan el cuerpo a estas horas de la mañana.

Es un aeropuerto pequeño, pero todo está perfectamente indicado. A las 5,30h pasamos el segundo control de seguridad y nos sentamos frente a la puerta de embarque a esperar la salida de nuestro vuelo.

A las 6,10h empieza el embarque y a las 6,30h despegamos según lo previsto. Dormimos prácticamente todo el vuelo y a las 8,15h estamos en Krabi.

Salimos en seguida, ventajas de ir con mochila y no facturar el equipaje 🙂

Como el traslado al hotel nos pareció algo complicado cuando hicimos la reserva, contratamos con ellos la recogida en el aeropuerto y traslado al hotel en Railay. En teoría nos tendrían que estar esperando, pero pasados 30 minutos y viendo que han recogido a casi todo el mundo ya, empezamos a pensar que se han olvidado de nosotros… y efectivamente, tras casi 1h de espera decidimos llamar al hotel y preguntar. Nos dicen que se han olvidado pero que nos mandan a un transporte privado para nosotros por el mismo precio pactado lo más deprisa posible. Tras media hora de espera más, nos recogen con una mini-van y nos llevan hasta el puerto de Ao Man Mao. Allí nos espera una barca que nos lleva en unos 10 minutos hasta Railay East, qué pasada… aunque habíamos visto fotos de las montañas y acantilados de la zona, vistos en persona impresionan mucho más… ¡esto tiene muy buena pinta!

En el embarcadero este, nos espera un botones que nos lleva las mochilas al hotel que está en Railay West (a 5 minutos a pie). El alojamiento escogido para las próximas noches es el Railay Village Resort & Spa.

Nos sirven una bebida a base de coco mientras esperamos a ser atendidos en recepción para hacer el check-in, la recepción da justo frente a la playa, ¡menudas vistas! Aunque el cielo está algo encapotado…

Hacemos el check-in y ya pagamos también el traslado desde el aeropuerto (1600 baths). La chica de recepción nos pide disculpas en tres idiomas diferentes por haberse olvidado de nosotros… ¡qué le vamos a hacer!, un error lo tiene cualquiera… Nos acompañan a la habitación y alucinamos pepinillos cuando en lugar de llevarnos a una habitación doble con vistas a la piscina como contratamos, nos encontramos con que nos dan ¡una villa fabulosa con jacuzzi incluido! Entendemos que es una compensación del hotel por haberse olvidado de recogernos en el aeropuerto ya que hemos pagado lo mismo… ¡todo un detalle la verdad, así se pueden olvidar de mi cuando quieran! 😛

En la habitación encontramos un poco de fruta fresca, nos dicen que cada día nos traerán una bandeja de forma gratuita, pero que vigilemos de no dejarla a la vista ni tampoco las ventanas abiertas ya que hay monos cleptómanos en la zona.

Nos cambiamos de ropa y vamos derechos a la playa… se está despejando aunque hace algo de viento, pero aún así se está genial. Tras dar un paseo por la orilla disfrutando de las fabulosas vistas del lugar, nos damos un baño. Toda la playa es de arena suave, sin apenas oleaje y con el agua templada, y con esas vistas.. ¡¡es toda una maravilla estar aquí!! Además no hay “excuse me” como en las playas de Indonesia, ¡otro punto a favor!

Cuando nos damos cuenta se ha hecho la 1h y hace ya unas cuantas horas que desayunamos en el aeropuerto de Chiang Mai, así que vamos a comer. Vamos a lo fácil y nos comemos unas hamburguesas en el restaurante del hotel con cerveza y refresco por 590 baths. Se nota que esta zona es más turística y que hay menos oferta de restauración porque los precios son más elevados que en el resto de zonas que hemos visitado, aún así es barato si nos fijamos en los precios de cualquier ciudad europea y más teniendo en cuenta que estamos a pie de playa.

restaurante del hotel, junto a la playa

Tras la comida, vamos a la habitación a descansar un rato que con el madrugón de hoy estamos ko. Dormimos un par de horas y luego volvemos a la playa a darnos otro baño. ¡Se está genial! El agua está templada y no dan ganas de salir de ella… Disfrutamos de una bonita puesta de sol entre baño y baño.

Una vez anochece, vamos a curiosear por la zona y vemos que detrás del hotel hay una calle repleta de tiendas y restaurantes. Nos compramos un batido de fruta del dragón que me pirra y un coco por 130 baths, y nos los llevamos a la villa. Nos sentamos en la terraza que tenemos y allí nos los tomamos a la fresca, ¡esto es vida! 🙂

A las 20h salimos a cenar, tras echar un vistazo a los menús que tienen expuestos los distintos restaurantes, nos decantamos por el restaurante del hotel de al lado dónde nos tomamos un par de bistecs a la pimienta deliciosos, con verduras y patatas, más dos refrescos por 900 baths. Se está genial cenando a pie de playa, escuchando solo el oleaje y viendo como sube la marea…

Y tras la cena, nos espera un estupendo baño en el jacuzzi para acabar el día bien relajados 😀 Nos queda claro que nos esperan días de auténtico relax 🙂

09/10/16: último día en Chiang Mai descubriendo templos en la cueva y su mercado dominical…

Día 9: pasamos nuestro último día en Chiang Mai de relax, entre templos, masajes y paseos por sus calles convertidas en mercado…

Hoy es el último día completo en Chiang Mai y decidimos tomárnoslo con calma. Nos levantamos pasadas las 9h y como se nos ha pasado la hora del desayuno en el hotel, nos acercamos a un 7/11 a comprarnos algo. Lo tomamos en la habitación y a eso de las 10h salimos a buscar un tuk-tuk. Pactamos 300 baths por ida y vuelta al Wat Umong, a las afueras de la ciudad.

Tardamos casi media hora en llegar, y ya nos veis a nosotros en nuestro tuk-tuk entre decenas de coches por la especie de autovía de 3 carriles por sentido que hay para salir de Chiang Mai, ¡¡éstas cosas solo se ven en Asia!!

La entrada al templo es gratuita. El Wat Umong o templo de la cueva se encuentra situado a faldas del monte Doi Shutep en un entorno estupendo, rodeado de bosques y vegetación. Fue construido en el momento de esplendor del Reino Lana que tenía su capital en Chiang Mai alrededor del año 1297 por el famoso Rey Manglai y reúne todas las características de la cultura lana de la época con esas claras referencias a sus orígenes y raíces del norte de la india pues una de la parte más famosa del templo es su réplica del Pilar de Ashoka similar al existente en la antigua ciudad india de Vaishali y que encontramos en la entrada al templo.

Este es un lugar curioso en el que hay túneles excavados en la roca, repletos de budas y altares en cada esquina. Encontramos que están grabando una peli y no podemos recorrerlos por completo, debemos hacerlo a tramos, aún así la visita merece la pena. Los túneles fueron creados a finales del siglo 14 en un espacio abierto que quedada a la vera de la montaña de Chiang Mai, creando uno a uno los pasadizos que se cruzaban entre sí.

La historia cuenta que un monje lo creo por órdenes del rey Manglai y quería hacerlo un poco distinto a los demás, levantando estos túneles que representan lo compleja que es la vida y la mente humana. Tras fallecer su monje, el templo quedo abandonado hasta el año de 1940 en que los habitantes de la ciudad empezaron su restauración, manteniendo la parte principal tal y como estaba antaño, con plantas y musgo cubriendo sus paredes de ladrillo, lo que le da un aspecto mucho más auténtico.

Subimos a los jardines que hay sobre las cuevas por una gran escalinata de piedra custodiada por dragones.

Arriba encontramos una gran estupa de piedra rodeada por bonitos jardines con un gran estanque.

Vemos que junto a la gran estupa, hay otras capillas de menor tamaño a las que no entramos porque hay gente orando. Nos hace gracia encontrar aquí una estatua de los tres monos sabios (los monitos del Whatssap) y que tienen origen en el Santuario Toshogu de Nikko (Japón) y que visitamos en 2013.

Tras 45 minutos de visita, vamos al lugar dónde nos espera la tuk-tukera para volver a la ciudad. Le pedimos que nos deje en el hotel ya que vamos a visitar un pequeño templo budista que hay en frente, el Wat Dok Ueang.

En el interior del edificio central hay un gran buda dorado y en sus paredes hay pintadas escenas de la vida de alguno de los grandes reyes de Chiang Mai, pero no podemos saber mucho más ya que no hay información sobre el lugar. Encontramos también a unas mujeres preparando ofrendas para una ceremonia que harán más tarde.

Hoy hace un calor tremendo, 34ºC con sensación térmica de 38 y a éstas horas no se puede estar en la calle… así que decidimos volver al hotel e ir un rato a la piscina. En remojo se lleva mejor el calor…

A las 15h, vamos a buscar un sitio dónde comer. Nos decantamos por un restaurante de comida local dónde comemos un par de platos de arroz por 200 baths. Tras la comida, vamos a darnos un capricho y entramos a un local de masajes, yo me hago la pedicura más masaje de pies y mi marido, un masaje de pies y piernas por 500 baths todo.

Nos dejan ko, y aún falta un rato para que abran el mercado de los domingos, así que vamos a descansar un rato a la habitación. Antes pasamos por un 7/11 a comprar algo de picoteo, encontramos Kit Kat de te verde que ¡nos chifla!

Tras una siestecilla, sobre las 17,30h salimos hacia la puerta Tha Phae, una de las entradas principales de la ciudad amurallada y uno de los puntos de inicio del Sunday Market.

motos, tuk-tuk y songthaew… los medios de transporte de la ciudad 🙂

Recorremos buena parte del mercado, en él encuentras ropa, cosas para casa, tallas de madera, cuadros, comida, etc… vamos caminando hasta llegar a la plaza con el Monumento a los Tres Reyes. Nos damos una buena caminata entre cientos de puestos con productos de todo tipo y un gentío considerable. De tanto en tanto encontramos algún pequeño templo entre los puestos.

Alucinamos en un momento dado, cuando empieza a sonar un himno y todo el mundo se queda paralizado honrando a la música que suena…

Aquí podríamos haber cenado en alguno de los muchos puestos de comida, pero apenas pasan las 19h y no tenemos demasiada hambre… así que seguimos caminando hacia nuestro hotel. Paramos a cenar en un restaurante de comida occidental que vemos a pocos metros del alojamiento, necesitamos cambiar un poco de dieta… nos tomamos un par de chuletas con verduras y un refresco cada uno por 490 baths. Es carillo pero cenamos bien y podemos comer algo “normal” que tanto noodle, arroz y picantes empiezan a hacer mella…

Y ahora si, a eso de las 20h volvemos al hotel. Hacemos las mochilas y nos vamos a dormir pronto, mañana cambiamos de zona… iremos a ver si el paraíso existe como dicen 😛 Nuestro vuelo sale muy temprano y tocará madrugar de lo lindo.

08/10/16: visitamos el P. N. Doi Inthanon, sus templos, sus poblados y sus cascadas

Día 8: recorremos los lugares más importantes de Doi Inthanon, al norte de Chiang Mai

Nos levantamos a las 7h y bajamos a desayunar. Hoy también tenemos tour contratado con Tu guía en Chiang Mai, pero esta vez para ir a visitar el Parque Nacional de Doi Inthanon, al norte de Chiang Mai. Nos recogen sobre las 8.30h con una minivan y pasamos a buscar a otras parejas por sus hoteles; cuando estamos todos nos ponemos en marcha. Menudo grupo variopinto… unos flilipinos, unos ingleses, tres parejas de chinos y nosotros, esta furgo parece una convención de la ONU 😛

Tras unos 40 minutos de trayecto paramos en una estación de servicio, nos compramos un par de cafés por 26 baths, y aprovechamos para ir al baño también. Tras 10 minutos de parada en boxes, nos volvemos a poner en marcha y tras una hora de camino por una carretera de montaña bordeada de un bonito paisaje, llegamos al Parque Nacional. Hay que pagar una tasa de 300 baths pp (nos va incluido en el tour). El guía que llevamos es un tailandés que habla inglés y chino, así que va haciendo las explicaciones por partida doble, primero en inglés y luego en chino, es un tipo algo particular aunque amable y muy atento con todos, durante el trayecto nos ha ido explicando la historia de su país, de su ciudad y de cómo llegó el Doi Inthanon, siendo la montaña más alta de Tailandia con 2565m de altitud, a ser considerado Parque Nacional.

La primera parada es la cascada Sirithan. Se trata de un salto de agua de unos 40 metros de altura bien bonito. Se llega al mirador por una escalera entre la vegetación. No hay mucha gente aquí, así que podemos disfrutar de las vistas.

Volvemos a la van y la siguiente parada es en la zona de Mae Klang, en un poblado Karen, formado por un grupo de gente proveniente de Myanmar por motivos políticos (imaginamos que refugiados políticos) que se afincaron en esta zona de Chiang Mai.

Son campesinos y artesanos, se dedican al cultivo de arroz y a tejer ropas que luego llevan a vender a la ciudad.

hay unos bonitos arrozales en esta zona a los que nos podemos acercar…

Entramos en uno de los talleres dónde podemos ver cómo las mujeres usan los telares y la seda. Puedes comprar alguno de los productos que hacen pero no te obligan como ocurre con algunos tours programados. Si quieres bien, y si no solo los visitas y te despides con una sonrisa 🙂

Algunas casas ofrecen café que producen en la zona, y podemos probarlo gratis en una de ellas. Aquí vemos uno de los escarabajos más grandes que he visto en mi vida.., ¡qué impresión!

De allí vamos hacia la cascada Wachiratan. Se trata de un salto de unos 100m y parecer ser que es de las más grandes del país. El entorno es espectacular, entre vegetación y cascadas más pequeñas… cae con tanta fuerza el agua que parece que llovizne. También aquí hay pocos visitantes, así que podemos disfrutar del entorno con calma.

Tras visitar la cascada, el guía nos dice que vamos a comer aquí (también incluido). Nos sirven una sopa de jengibre con setas, tortilla, pollo picante con judías verdes, revuelto de verduras y arroz. No está mal aunque es todo muy picante para mi gusto.

Tras una hora para disfrutar de la comida con calma y poder ir al baño, volvemos a la furgo. La siguiente parada es la cima del Doi Inthanon (2565 m.) y el único lugar de Tailandia donde puede helar, de hecho al bajar de la furgo se nota un descenso de temperatura respecto al resto de lugares dónde hemos estado y un cartel indica que hay ¡8ºC!

Caminamos hacia la estupa del rey Inthawichayanon que se encuentra en la cima. Se trataba del último rey de Chiang Mai, quién logró la paz en la zona de Chiang Mai y unificó Tailandia. Por lo visto estaba tan enamorado de esta montaña que invertía grandes esfuerzos para preservar sus bosques, y pidió que parte de sus cenizas fueran enterradas aquí.

Recorremos un pequeño sendero de unos 20 minutos, conocido como el Ang Ka Luang.

Es un paraje bonito, entre árboles cubiertos de musgo… nos encontramos en el punto más alto de Tailandia… el guía, quién se hace llamar David, nos explica que esta montaña además de ser la más alta del país, es la última de la cordillera del Himalaya.

Volvemos al coche y nos llevan a visitar el templo más grande del Parque, dedicado al rey Bhumibol Adulyadej y a la reina Sirikit. Cuenta con dos grandes pagodas gemelas la Phra Mahathat Napha Methanidon y Phra Mahathat Naphaphon Bhum, decoradas con bonitos relieves dedicados a Buda y otras divinidades, y rodeadas de vistosos jardines de estilo oriental.

Empezamos por la gran pagoda de la izquierda. Hay una buena escalinata aunque vemos que junto a ellas hay unas mecánicas, así que no dudamos mucho que a pesar de la altura del lugar, hace un bochorno tremendo… Rodeamos la estupa y entramos a su interior dónde encontramos un gran Buda.

Bajamos y nos dirigimos hacia la pagoda de la derecha, a la que también puedes acceder por unas escaleras mecánicas. Hay una buena vista del entorno, de la otra pagoda y de los jardines traseros. También tenemos la vista de unos nubarrones que se acercan y amenazan con descargar…

Aquí estamos unos 45 minutos. Tras la visita, volvemos a la furgo y nos llevan al Kun Mae, un lugar dedicado al cultivo de flores y café (es la única plantación de café del país).

Tiene unos bonitos jardines y cuenta con la única plantación de café del país. Puedes tomar uno recién hecho y comprarlo para llevarlo a casa. Nos tomamos un café cada uno por 45 baths mientras charlamos con el guía y los filipinos del grupo.

Sobre las 15,20h volvemos a la furgo y ponemos rumbo a Chiang Mai, dónde nos dejan en el hotel sobre las 17,30h tras haber repartido al resto del grupo en sus respectivos alojamientos. Pasamos un momento por la lavandería a recoger la ropa que dejamos ayer y que ya está lista y ahora si, vamos a descansar un rato.

A las 19h salimos buscar un tuk-tuk para ir al bazar nocturno de nuevo, pactamos 80 baths con una tuk-tukera que lleva a una niña de unos dos años sentada en su falda mientras conduce, situación surrealista…

Damos una vuelta por la zona del mercado que nos faltó la otra noche, pero no vemos nada que nos llame la atención… nos apetece cenar pizza y el único restaurante que vemos es súper caro (400 baths el plato), así que cogemos otro tuk-tuk por 80 baths y vamos a cenar a un restaurante italiano que hay justo debajo del hotel y con buenos comentarios en Google, La Bella Italia. Cenamos un par de pizzas deliciosas, con refresco y cerveza por 500 baths. No es barato pero un caprichito de tanto en tanto no está mal 🙂

Tras la cena, subimos a la habitación… estamos a la mitad del viaje y el cansancio hace mella, así que nos vamos a descansar.