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08/10/16: visitamos el P. N. Doi Inthanon, sus templos, sus poblados y sus cascadas

Día 8: recorremos los lugares más importantes de Doi Inthanon, al norte de Chiang Mai

Nos levantamos a las 7h y bajamos a desayunar. Hoy también tenemos tour contratado con Tu guía en Chiang Mai, pero esta vez para ir a visitar el Parque Nacional de Doi Inthanon, al norte de Chiang Mai. Nos recogen sobre las 8.30h con una minivan y pasamos a buscar a otras parejas por sus hoteles; cuando estamos todos nos ponemos en marcha. Menudo grupo variopinto… unos flilipinos, unos ingleses, tres parejas de chinos y nosotros, esta furgo parece una convención de la ONU 😛

Tras unos 40 minutos de trayecto paramos en una estación de servicio, nos compramos un par de cafés por 26 baths, y aprovechamos para ir al baño también. Tras 10 minutos de parada en boxes, nos volvemos a poner en marcha y tras una hora de camino por una carretera de montaña bordeada de un bonito paisaje, llegamos al Parque Nacional. Hay que pagar una tasa de 300 baths pp (nos va incluido en el tour). El guía que llevamos es un tailandés que habla inglés y chino, así que va haciendo las explicaciones por partida doble, primero en inglés y luego en chino, es un tipo algo particular aunque amable y muy atento con todos, durante el trayecto nos ha ido explicando la historia de su país, de su ciudad y de cómo llegó el Doi Inthanon, siendo la montaña más alta de Tailandia con 2565m de altitud, a ser considerado Parque Nacional.

La primera parada es la cascada Sirithan. Se trata de un salto de agua de unos 40 metros de altura bien bonito. Se llega al mirador por una escalera entre la vegetación. No hay mucha gente aquí, así que podemos disfrutar de las vistas.

Volvemos a la van y la siguiente parada es en la zona de Mae Klang, en un poblado Karen, formado por un grupo de gente proveniente de Myanmar por motivos políticos (imaginamos que refugiados políticos) que se afincaron en esta zona de Chiang Mai.

Son campesinos y artesanos, se dedican al cultivo de arroz y a tejer ropas que luego llevan a vender a la ciudad.

hay unos bonitos arrozales en esta zona a los que nos podemos acercar…

Entramos en uno de los talleres dónde podemos ver cómo las mujeres usan los telares y la seda. Puedes comprar alguno de los productos que hacen pero no te obligan como ocurre con algunos tours programados. Si quieres bien, y si no solo los visitas y te despides con una sonrisa 🙂

Algunas casas ofrecen café que producen en la zona, y podemos probarlo gratis en una de ellas. Aquí vemos uno de los escarabajos más grandes que he visto en mi vida.., ¡qué impresión!

De allí vamos hacia la cascada Wachiratan. Se trata de un salto de unos 100m y parecer ser que es de las más grandes del país. El entorno es espectacular, entre vegetación y cascadas más pequeñas… cae con tanta fuerza el agua que parece que llovizne. También aquí hay pocos visitantes, así que podemos disfrutar del entorno con calma.

Tras visitar la cascada, el guía nos dice que vamos a comer aquí (también incluido). Nos sirven una sopa de jengibre con setas, tortilla, pollo picante con judías verdes, revuelto de verduras y arroz. No está mal aunque es todo muy picante para mi gusto.

Tras una hora para disfrutar de la comida con calma y poder ir al baño, volvemos a la furgo. La siguiente parada es la cima del Doi Inthanon (2565 m.) y el único lugar de Tailandia donde puede helar, de hecho al bajar de la furgo se nota un descenso de temperatura respecto al resto de lugares dónde hemos estado y un cartel indica que hay ¡8ºC!

Caminamos hacia la estupa del rey Inthawichayanon que se encuentra en la cima. Se trataba del último rey de Chiang Mai, quién logró la paz en la zona de Chiang Mai y unificó Tailandia. Por lo visto estaba tan enamorado de esta montaña que invertía grandes esfuerzos para preservar sus bosques, y pidió que parte de sus cenizas fueran enterradas aquí.

Recorremos un pequeño sendero de unos 20 minutos, conocido como el Ang Ka Luang.

Es un paraje bonito, entre árboles cubiertos de musgo… nos encontramos en el punto más alto de Tailandia… el guía, quién se hace llamar David, nos explica que esta montaña además de ser la más alta del país, es la última de la cordillera del Himalaya.

Volvemos al coche y nos llevan a visitar el templo más grande del Parque, dedicado al rey Bhumibol Adulyadej y a la reina Sirikit. Cuenta con dos grandes pagodas gemelas la Phra Mahathat Napha Methanidon y Phra Mahathat Naphaphon Bhum, decoradas con bonitos relieves dedicados a Buda y otras divinidades, y rodeadas de vistosos jardines de estilo oriental.

Empezamos por la gran pagoda de la izquierda. Hay una buena escalinata aunque vemos que junto a ellas hay unas mecánicas, así que no dudamos mucho que a pesar de la altura del lugar, hace un bochorno tremendo… Rodeamos la estupa y entramos a su interior dónde encontramos un gran Buda.

Bajamos y nos dirigimos hacia la pagoda de la derecha, a la que también puedes acceder por unas escaleras mecánicas. Hay una buena vista del entorno, de la otra pagoda y de los jardines traseros. También tenemos la vista de unos nubarrones que se acercan y amenazan con descargar…

Aquí estamos unos 45 minutos. Tras la visita, volvemos a la furgo y nos llevan al Kun Mae, un lugar dedicado al cultivo de flores y café (es la única plantación de café del país).

Tiene unos bonitos jardines y cuenta con la única plantación de café del país. Puedes tomar uno recién hecho y comprarlo para llevarlo a casa. Nos tomamos un café cada uno por 45 baths mientras charlamos con el guía y los filipinos del grupo.

Sobre las 15,20h volvemos a la furgo y ponemos rumbo a Chiang Mai, dónde nos dejan en el hotel sobre las 17,30h tras haber repartido al resto del grupo en sus respectivos alojamientos. Pasamos un momento por la lavandería a recoger la ropa que dejamos ayer y que ya está lista y ahora si, vamos a descansar un rato.

A las 19h salimos buscar un tuk-tuk para ir al bazar nocturno de nuevo, pactamos 80 baths con una tuk-tukera que lleva a una niña de unos dos años sentada en su falda mientras conduce, situación surrealista…

Damos una vuelta por la zona del mercado que nos faltó la otra noche, pero no vemos nada que nos llame la atención… nos apetece cenar pizza y el único restaurante que vemos es súper caro (400 baths el plato), así que cogemos otro tuk-tuk por 80 baths y vamos a cenar a un restaurante italiano que hay justo debajo del hotel y con buenos comentarios en Google, La Bella Italia. Cenamos un par de pizzas deliciosas, con refresco y cerveza por 500 baths. No es barato pero un caprichito de tanto en tanto no está mal 🙂

Tras la cena, subimos a la habitación… estamos a la mitad del viaje y el cansancio hace mella, así que nos vamos a descansar.

06/10/16: conocemos los grandes templos de Chiang Mai y le damos al regateo en el Night Market

Día 6: hoy conocemos el Wat Phra Sing, el Doi Suthep y el mercado nocturno de Chiang Mai

Hoy nos levantamos con la calma a eso de las 8,30h tras haber dormido toda la noche del tirón, necesitábamos una cama 😛

Nos arreglamos y bajamos a desayunar al restaurante del hotel ya que en éste lo tenemos incluido. Cuando volvemos a la habitación vemos que ¡diluvia! Así que esperamos un poco a ver si afloja y por suerte en pocos minutos escampa y sale el sol.

Caminamos unos 15 minutos hasta el Wat Phra Sing, uno de los templos budistas más importante de la ciudad. Pagamos 20 baths cada uno para entrar. En este templo no se puede entrar con camiseta de tirantes ni pantalones cortos o muy ajustados, ellos te prestan un pañuelo para taparte, pero yo que ya lo sabía llevo el sarong que me compré en el viaje a Indonesia.

El recinto es muy bonito, y además del edificio principal que alberga al Buda más venerado de la ciudad, cuenta con varios edificios y estupas o chedis doradas en sus jardines traseros.

Nos estamos un rato por el templo mientras escuchamos las oraciones de los monjes provenientes del interior del edificio principal. Se respira paz en este lugar…

Tras la visita, pactamos precio con un conductor de songthaew para ir al templo de Doi Suthep situado a las afueras de la ciudad, conseguimos pactar 600 baths i/v los dos con una hora de espera allí mientras visitamos el templo. Sé que lo podríamos haber sacado por menos, pero el calor hace mella, solo hay este conductor aquí y no hay ningunas ganas de regatear… hay una opción más económica por 100 baths pp pero tienes que montar tú un grupo de 8 personas, y con la solana que pega no vemos a nadie con ganas de ello…

de camino al Doi Suthep

Tras 40 minutos de trayecto montaña arriba, llegamos al monasterio más importante de la ciudad. Pagamos 30 baths cada uno de entrada tras haber subido una buena escalinata que nos recuerda en parte a los dibujos de Son Goku 😛

El lugar nos encanta, aunque hay demasiada gente visitándolo para mi gusto. Se trata de uno de los templos más sagrados al norte de la ciudad. Fundado en 1383 durante le reinado de Keu Naone, sus orígenes están teñidos de misticismo. Cuenta la leyenda que un monje llegado de Sukhotai aconsejó al rey de Lanna fundar un templo con la milagrosa réplica de una reliquia de Buda conservada en el Wat Suan Dok. La réplica se cargó a lomos de un elefante blanco, que vagó por la montaña hasta caer muerto en este lugar, el “elegido”. En la terraza de la 1ª planta se documenta la historia del templo con un santuario dedicado a Sudeva, el ermitaño que vivió en el monte, y una estatua del elefante que subió la reliquia.

En la terraza de la 2ª planta hay una pintoresca chedi dorada que conserva la reliquia; la corona una sombrilla de cinco niveles que conmemora la independencia de la ciudad del dominio birmano y su unión con Tailandia.

Compramos una campanilla que hace una música muy suave por 250 baths, ale ya tenemos nuestro ¡primer recuerdo viajero!

Seguimos recorriendo el recinto del Doi Suthep, ¡es enorme! Encontramos algunos templos más que lo conforman y damos con unas terrazas con unas vistas geniales de la ciudad de Chiang Mai.

Nos llama la atención que hay un ruido muy estridente de tanto en tanto… cuando llegamos a la salida vemos que se trata de una especie de grillo… ¡¡vaya potencia!!

Nos compramos un par de helados en un puesto que hay junto a la salida por 40 baths y bajamos la larga escalera de vuelta a la furgo. ¡Nos ha pasado la hora volando!

Tras 40 minutos de bajada, y de vuelta en el Phra Sing le pagamos lo acordado, y vamos a buscar un sitio dónde comer, que a estas horas ya aprieta el hambre… nos decantamos por un restaurante de comida local en el que tomamos una comida deliciosa con un par de refrescos por 280 baths.

Decidimos pasar un momento por el hotel, pero con esta chicharrina no tenemos ganas de andar, así que pactamos con un tuk-tukero que por 50 baths nos lleva en apenas 5 minutos.

Hacemos parada en boxes, descargamos un poco la mochila y nos vamos dando un corto paseo hasta Patthama Tour (Tu guia en Chiang Mai) a pagar las excursiones que tenemos reservadas para mañana y pasado. El dueño de la agencia es un catalán afincado aquí hace unos años, no se encuentra en la oficina pero la chica que nos atiende le llama por teléfono y me lo pasa para hablar con él. Nos explica los detalles de las excursiones y nos recomienda algunas cosillas que hacer en la ciudad. Pagamos lo acordado y volvemos hacia el hotel en un corto paseo, parando a medio camino a tomarnos unos capuccino por 130 baths, y a comprarme unos pantalones en un taller local dónde la chica los cose a mano (dos pantalones por 200 baths).

Descansamos un poco, nos damos un baño en la piscina y sobre las 19h salimos a buscar un tuk-tuk que nos lleve al bazar nocturno, acordamos 80 baths para el trayecto.

Alucinamos con la cantidad de puestos que hay, aunque claramente se trata de un lugar enfocado a los turistas.

Hay un grupo de mujeres tocando música Thai y nos deleitamos unos minutos escuchándolas.

Compramos dos camisetas de chico por 250 baths, dos de chica por 260 baths y unas campanillas para la meditación por 250 baths… aunque les regateamos lo que podemos, son duros de pelar y alguno incluso se enfada si les regateas, lo cuál nos llama la atención ya que suele ser el deporte nacional…

Tras una hora y pico, y habiendo visto sólo una pequeña parte del mercado, decidimos entrar a un McDonnalds a cenar, y seguir con la tradición de “McDonnalds por el mundo” 😛

Una vez cenados, salimos a buscar un tuk-tuk que nos lleve de vuelta al hotel, encontramos a uno que nos lleva por 80 baths.

Son casi las 22h cuando llegamos… ducha y a dormir que ¡estamos agotados!

05/10/16: tras una noche espantosa en el tren, llegamos a Chiang Mai

Día 5: comenzamos a recorrer Chiang Mai, una ciudad menos caótica

A las 6,30h oímos jaleo por el pasillo y decidimos levantarnos ya… lástima porque ahora es cuando al fin nos habíamos dormido profundamente… ¡Vaya noche larga! Ha sido imposible dormir más de 20 minutos seguidos, el tren hace demasiado ruido y traquetea de lo lindo… soy de sueño profundo y puedo dormir en cualquier sitio, pero aquí no ha habido manera. Hubo un par de baches que tuvimos que levantarnos a colocar el colchón en su sitio, mi marido ha sido incapaz de volver a la litera de arriba (había alto riesgo de caída), y los amortiguadores parecían un par de burros rebuznando, y no exagero. Ni echando mano a los tapones para los oídos… Nada que ver con aquél viaje a Oviedo en tren hotel en 2009.

A las 7h nos preguntan si queremos algo para desayunar, como llevamos los dulces que compramos ayer en Chinatown y unas galletas, pedimos solo un par de cafés. Y ya nos traen también la cuenta: 390 baths por el desayuno y la cena.

¿Nuestra conclusión del viaje en el tren nocturno? Si quieres vivir una experiencia peculiar, y ahorrar una noche de hotel, ve en el tren nocturno. Si viajas en 3ª clase (butacones reclinables sin aire acondicionado) o en 2ª, con camas en habitaciones compartidas sale algo más económico pero tienes menos intimidad… en primera clase vas solo 2 personas, tienes puerta con pestillo y aire acondicionado. Si quieres comodidad, sin duda coge un vuelo low cost con Air Asia y duerme en un hotel. Por cierto, no hay gran diferencia de precio entre 1ª y 2ª clase, pero los de primera ¡vuelan!

Como os iba explicando, está amaneciendo y las vistas del paisaje desde el tren son chulas, esta zona es mucho más verde que lo que pudimos ver en Bangkok.

A las 7,30h y según lo previsto, llegamos a Chiang Mai.

Al salir de la estación nos encontramos con un montón de tuk-tuk y shongtaews. En Chiang Mai solo hay taxis para ir a y desde el aeropuerto. Negociamos con un conductor y nos lleva al hotel, en la zona amurallada, por 120 baths.

Tras unos 15 minutos nos deja en la puerta del MD Boutique Hotel. Tenemos reserva para 4 noches en habitación doble con vistas a la piscina y desayuno por 9000 baths. Hacemos el check-in y nos piden 200 baths de depósito. Como era de esperar hasta las 14h no nos dan la habitación, al menos nos guardan las mochilas…

Salimos a conocer la ciudad amurallada que conforma el casco antiguo que el Rey Mengrai construyó al fundar la ciudad en 1296 sustituyendo a Chiang Rai como capital del reino de Lanna, con la idea de protegerla de las incursiones desde Birmania. Aún poniendo todo su empeño, fue ocupada a menudo por los birmanos y por los thais del reino de Ayutthaya. En su interior, alberga los templos y monumentos más importantes de la ciudad y es lo que nosotros vamos a comenzar a descubrir. Así, nos dirigimos al norte. El primer templo que visitamos es el pequeño Wat Saen Muang Ma Luang. Los edificios que lo conforman están cerrados, así que la visita es escueta.

Después vamos al más antiguo de la ciudad, el Wat Chiang Man, construido en 1296 por el fundador de la ciudad Phaya Mengrai. De entrada gratuita, cuenta con la estatua de buda más antigua de toda Tailandia, con más de 1800 años.

El pequeño santuario a la derecha de la capilla principal alberga dos famosos budas: el Phra Sila, bajorrelieve de mármol de 30 cm de alto al parecer venido de Sri Lanka o India, y el Phra Sae Tang Khamani, imagen de cristal de 10cm de alto de la cual se dice que fue venida de Lavo (Lopburi) hace 1800 años. Frente al boht (salón de ordenaciones), en una losa de piedra figura la referencia más antigua a la fundación de la ciudad, una inscripción de 1581.

Cuenta con otros edificios igualmente bonitos y bien conservados.

Al salir, entramos a una cafetería cercana a tomarnos un par de cafés a ver si nos despejamos un poco (125 baths), la noche de insomnio hace estragos. Tras una pausa, seguimos caminando hacia el siguiente punto en la ruta. De camino pasamos por delante del Monumento a los tres Reyes, centro espiritual de la ciudad, muestra a los reyes del norte que forjaron una alianza en la época Lann: Rey Mengrai (fundador de Chiang Mai), Ramkamhaeng de Sukhothai y Ngam Muang de Payao.

Y tras unos 10 minutos a pie, llegamos al Wat Chedi Luang. Pagamos 40 baths pp y entramos a visitar este imponente templo que cuenta con una de las chedis más altas del país, erigida en 1391 con una altura original de unos 80 metros.  Actualmente mide menos de 40 metros y está medio en ruinas tras un terremoto en 1545. El célebre Buda Esmeralda (ahora en Bangkok), ocupaba el nicho oriental en 1475.

Tiene 4 grandes puertas, una en cada punto cardinal, a las que se acceden a través de largas escaleras y contienen diferentes estatuas de Buda y los laterales con elefantes. Es todo un imprescindible si visitas la ciudad.

Además, en el mismo recinto hay otros templos menores también muy llamativos, como una capilla con un Buda dorado reclinado en su interior o el templo Acharn Mun Bhuridatto Viharn en veneración del monje Bhuridatto a quien conservan embalsamado. A esta capilla no llegamos a entrar porque hay como 20-30 monjes en la puerta preparándose para rezar y nos sabe mal meternos en medio.

Nos sentamos un poco a la sombra y después proseguimos hacia el Wat Ithakhin, el cuál alberga el primer pilar de la ciudad y al que sólo se puede entrar si eres hombre (para su “santidad” las mujeres somos impuras… Éstas cosas no las entenderé jamás, perdonadme. Se cree que el templo fue uno de los primeros que se construyeron al fundarse la ciudad, y por tanto, era de los de mayor importancia espiritual. Fue abandonado tras la guerra con Birmania y recientemente restaurado.

Pasamos por un 7/11 que hay frente al templo a comprar un Red-Bull y agua fresca, hace un calor y una humedad tremendos.

Vemos que al lado está el Wat Phan Tao, un templo budista construido por completo en madera de teca y entramos (es gratuito). Su interior es bien bonito y cuenta con un gran Buda dorado en el centro. También cuenta con un bonito jardín trasero.

Tras la visita al templo, decidimos acercarnos al hotel y buscar un sitio para darnos un masaje, y proseguir con los templos mañana. Estamos tan cansados que no estamos disfrutando apenas…

Tras menos de 15 minutos a pie, llegamos al hotel. Hacemos parada en boxes y luego nos decantamos por un lugar para masajes que hay cerca. Nos dan un masaje de pies de 1h por 200 baths cada uno. Es tan relajante que nos cuesta mantenernos despiertos…

Tras el masaje que nos sabe a gloria, vamos hacia el canal a buscar una farmacia para comprar protector solar. Justo al lado vemos un sitio dónde hacen comida thai con la cocina a la vista y que huele de maravilla, así que nos pedimos un par de platos de arroz con un refresco y una cerveza por 390 baths. ¡Delicioso!

Damos una vuelta a la manzana y descubrimos un mercado de verduras, frutas y puestos de comida con muy buena pinta todo. Y ahora si, son las 14h así que vamos para el hotel que ya estará lista nuestra habitación.

Tras acomodarnos y dejar los bártulos en la habitación, bajamos a la piscina a darnos un baño, necesitamos refrescarnos un poco… Estamos solos y el agua está fresquita, así que se está en la gloria 🙂

Pasamos un rato, pero pega el sol de lo lindo y nos da miedo achicharrarnos ya que aún es fuerte… así que sobre las 15,30h subimos a la habitación y nos echamos un rato a dormir que también lo necesitamos.

A eso de las 19h hacemos un intento de ir caminando al mercado nocturno, pero está oscureciendo y hay poca iluminación fuera de la zona amurallada, y tampoco tenemos muy claro por dónde ir ni vemos ningún tuk tuk… así que decidimos volver a la zona del hotel e intentarlo otro día. Vemos en un puesto que venden grass jelly, una gelatina de jalea que mi marido tenía ganas de probar, compramos una terrina por 30 baths que está bien rica 🙂

Damos una vuelta por los alrededores del canal y cenamos unos hot-dog con patatas fritas y refrescos por 290 baths todo, ya no podemos con nuestras almas… así que tras la cena, volvemos al hotel. Ducha y a dormir confortablemente en una cama 😛

04/10/16: conocemos el Chinatown de Bangkok antes de partir hacia Chiang Mai

Día 4: nueva jornada de momentos y experiencias inolvidables…

Hoy nos levantamos pasadas las 8h. Desayunamos, nos arreglamos y cerramos las mochilas. Bajamos a recepción para hacer el check-out y pedimos que nos guarden las mochilas por una hora.

Vamos al cercano templo Wat In o del Gran Buda de Pie. Su entrada es gratuita y además de varios edificios para la oración, cuenta con un gran buda dorado de 32 metros de altura plantado de pie.

Tras la visita, volvemos al hotel a recoger las mochilas y pedimos un taxi que nos lleve a la estación de trenes de Hua Lampong. El trayecto nos cuesta 75 baths. Dejamos las mochilas en la consigna de la estación por 60 baths c/u. Aunque por el tamaño deberían habernos cobrado 40 por cada una, preferimos no decir nada y que nos guarde bien las mochilas…

Más liberados, cruzamos la calle y vamos a la oficina de 12go quiénes nos hicieron de intermediarios para comprar los billetes del tren nocturno a Chiang Mai. Intercambiamos el boucher por los billetes y nos devuelven 200 baths porqué por lo visto al hacer la compra de los billetes salieron más baratos de lo previsto.

Luego caminamos hacia el templo Wat Traimit. La entrada al buda de oro cuesta 40 baths pp y hay que subir 4 pisos para llegar a la sala que lo alberga. El lugar es bonito, bien merece su visita.

Como os decía, alberga un Buda de Oro de 3 metros de alto y 5,5 toneladas de oro macizo. Esculpida en el elegante estilo Sukhotai, la imagen fue “descubierta” hace 40 años bajo una capa de yeso al caerse la grúa que lo trasladaba a un nuevo edificio dentro del recinto del templo. Se cree que el Buda fue construido en Ayutthaya, y para protegerlo del ataque de los birmanos a la antigua capital tailandesa, fue transportado a Bangkok recubierto de una capa de yeso, la cual fue abandonada durante más de 200 años, momento en el que al transportarla hubo el “accidente” y se descubrió el Buda de oro.

Las vistas del templo desde allí arriba también son bien curiosas, y descubrimos que está rodeado de altos edificios.

A pesar de que hace un calor tremendo, decidimos dar un paseo hasta Chinatown. Nos liamos un poco  y vamos por dónde no toca, encontrándonos con unas calles repletas de talleres mecánicos… cuando al fin damos con la calle principal nos encontramos con cientos de puestos de comida y tiendas con productos de medicina tradicional china y encurtidos, al más puro estilo de las calles que recorrimos en nuestro viaje por Hong Kong el año pasado.

Nos llama la atención un puesto en el que elaboran dulces artesanales allí mismo. Tienen buena pinta y por 42 baths nos hacemos con unos cuantos para probarlos.

Entramos en un pequeño templo camuflado entre puestos de comida que nos recuerda mucho a los visitados en Hong Kong el año pasado…

Sobre las 12.40h, volvemos hacia la estación y entramos al metro. Pagamos 19 baths cada uno por recorrer 2 paradas hasta Si-Lom. Es curioso pero la máquina del metro al introducir el dinero te da una moneda de plástico que debes usar para entrar y salir del metro. Se parecen a las fichas que te dan en las ferias 😀

Al llegar a la zona, nos decantamos por un restaurante de noodles, dónde comemos por 350 baths. Con la panza llena, recorremos las calles peatonales elevadas tan típicas de la ciudad. Me encantan las vistas “caóticas” que ofrecen las grandes ciudades del sudeste asiático 🙂

Al salir encontramos un Cat Café al más puro estilo japo 🙂 Nos hace tanta gracia que no podemos evitar entrar. Pedimos un capuccino y un matcha latte frappé por 290 baths y subimos a la zona dónde tienen a los gatos. Aunque la mayoría duermen, el lugar está muy bien, hay poca gente, los tienen bien cuidados y nos recuerda a los Neko Café que visitamos en nuestro 2º viaje a Japón. Pasamos una hora acariciando a los gatitos que nos hacen caso.

Al salir, vamos hacia el parque Lumphini, dónde nos sentamos en un banco junto al estanque a tomar la fresca.

A eso de las 16h, volvemos al metro (19 baths pp) y nos dirigimos a la estación Hua Lamptong. Nos sorprende la poca gente que usa el metro, parece que esté hecho para clases altas -y turistas-.

Una vez en la estación, compramos bebidas para el viaje y recogemos las mochilas de la consigna. Falta 1h 30 para que salga el tren pero estamos agotados, el calor de hoy es mortal y no queremos alejarnos ya de la estación, así que nos sentamos a esperar en la gran sala de espera que tiene el recinto.

A las 17.30h nos dicen que ya podemos subir a bordo y allá que vamos a descubrir nuestro camarote en 1ª clase en el tren nocturno que nos llevará a Chiang Mai.

En el vagón que viajamos hay 12 cabinas de 1ª clase y un par de lavabos solo para los pasajeros de este vagón, uno de estilo occidental y otro tipo letrina con ducha de agua fría, ambos están limpios en todo momento. Nuestra cabina es de primera, no está mal viendo el resto del tren 😛

Salimos puntuales a las 18.15h. Media hora más tarde pasa la azafata comentando que podemos pedir cena en el camarote, son bandejas a escoger con crema, sopa, arroz y carne o pescado con verduras por 170-190 baths. Aunque se puede llevar comida de fuera e incluso ir al vagón restaurante dónde posiblemente sea más barato, optamos por la comodidad. El pack que pedimos cuesta 170 baths c/u. La comida no está mal aunque es bastante picante para mi gusto. Aprovechamos para comernos algunos dulces que compramos en el Chinatown, ¡están bien ricos!

Tras la cena, a eso de las 19,45h pasan a hacer las camas y ya nos dejan el camarote listo para dormir. Aunque tenemos serias dudas de poder dormir esta noche porque el ruido y el traqueteo del tren son importantes. No es nuestro 1r viaje en tren nocturno, ya hicimos un viaje de Barcelona a Oviedo hace años, pero nada tenía que ver aquél tren con este… 😀

Sobre las 21h y agotados de todo el día, nos echamos a dormir. A eso de las 23h, mi marido que va en la litera superior, se baja conmigo porque dice que es imposible estar allá arriba… le parece que se vaya a caer con cada bache :S

Veremos qué tal la experiencia del tren nocturno

03/10/16: recorremos los antiguos templos de Ayutthaya

Día 3: disfrutamos de la magia de Ayutthaya y catamos los grillos a la parrilla en Bangkok

Hoy nos levantamos temprano ya que el plan para hoy es ir a conocer la cercana ciudad de Ayutthaya. Tras tomar el desayuno y arreglarnos, cogemos un taxi hasta Victory Monument, hay muchísimo tráfico y un trayecto de 20 minutos se convierte en uno ¡de 45! Suerte que los taxímetros aquí sólo cuentan distancia recorrida y no tiempo… el trayecto nos sale por 100 THB.

Para ir a Ayutthaya hay dos opciones,  coger un tren desde Hua Lamptong que tarda unas 2h, o bien, tomar una minivan que cuesta 80 baths por trayecto y persona y tarda poco más de 1h. Nosotros nos decantamos por la segunda opción. El taxista nos deja en una callejuela repleta de puestos de minivan que van a distintos destinos. Pagamos al chico del puesto de Ayutthaya y nos dice que en media hora sale la siguiente.
Mientras esperamos voy a un baño público cercano (3 baths) que está bastante limpio y al salir, el chico nos guía hacia la furgo que nos llevará. Somos los únicos occidentales… van unos cuantos locales y un grupo de chinos. Cuesta horrores salir de la ciudad, hay un tráfico tremendo.

Tras hora y media, y un par de paradas en el camino para dejar a unos locales en una universidad que queda de camino, llegamos a Ayutthaya… tienen todo un tinglado montado porque te paran bastante lejos del centro, y aquí ya te esperan unos cuantos tuk-tuk. Negociamos con uno de ellos 3h en las que nos llevará a los templos principales de la ciudad, y nos dejará en el lugar desde dónde salen las furgos de vuelta por 750 baths. Tampoco regateamos demasiado porque aquí no hay más opciones… Una vez cerrado el trato nos montamos en el tuk-tuk y empezamos con la ruta del día.

Situada a 85 km al norte de Bangkok, Ayutthaya fue la capital del Reino de Siam desde 1350 a 1767 D.C. Los restos de esa capital (mayoritariamente templos y estupas medio en ruinas) ocupan un área de 15 km2 y son uno de los lugares históricos más importantes de Tailandia. Fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1991.

El primer templo al que nos lleva el tuk-tukero es el Wat Yai Chai Mongkhon. Pagamos 50 baths pp y entramos. Como casi todos los templos tailandeses está conformado por varios edificios, que se conservan en bastante buen estado, rodeados por un bonito y cuidado jardín. Cuenta con un buda reclinado de 17 metros de alto y 9.5m de ancho del estilo al que vimos ayer en Bangkok.

Construido en el año 1357, el edificio principal del templo cuenta con una gran estupa y está rodeado por Budas cubiertos con paños amarillos como símbolo de pureza.

Subimos a lo alto del edificio y desde allí obtenemos unas bonitas vistas del recinto del Mongkhon.

Tras unos 30 minutos recorriendo el recinto, volvemos al tuk-tuk y seguimos hasta el Wat Mahathat. Pagamos 50 baths pp. Fue erigido en 1374 durante el reinado de Borom Rachathirat I, el templo está prácticamente en ruinas tras los saqueos birmanos, y casi todos los Buda están decapitados… aún así es curiosa su visita y la recomiendo.

Este templo cuenta con uno de los lugares más fotografiados de Tailandia, es famoso por albergar una cabeza de buda entre las raíces de un árbol.

Seguimos hasta el Wat Phra Si Sanphet. La entrada también cuesta 50 baths por persona y es interesante por albergar tres grandes estupas con las cenizas de los tres Reyes más importantes de la ciudad.

Situado dentro de los terrenos del Palacio Real, el templo se usaba para importantes ceremonias reales como juramentos de lealtad y como capilla privada de la familia real. En el año 1.500, el Rey colocó en uno de los santuarios del templo una imagen de Buda en bronce recubierto con 250 kg de oro y de 16 metros de altura, a la que llamó Phra Si Sanphet y por la que tomó ese nombre el templo. Pero Ayutthaya fue saqueada en 1767 por los birmanos, y quemaron el lugar y robaron las estatuas de oro, incluido el Buda de 16 metros. Aun así, es otro de los imprescindibles en la ruta de templos ya que sus tres chedis son las más fotografiadas de Ayutthaya.

Tras un rápido recorrido porque hace un calor terrible, volvemos al tuk-tuk que nos lleva al Wat Lokayasutharam con el buda reclinado de 17 metros de largo por 7 de alto, y que sin duda inspiró al creador del juego Street Fighter. No hay que pagar entrada.

El tuk-tukero nos pregunta qué más templos queremos ver de entre los más importantes de la ciudad, descartamos el Wat Phra Ram que es el más caro y el que menos nos llama la atención. Proseguimos la ruta hasta el Wat Phu Khao Thong un monasterio en forma de estupa que me recuerda ligeramente al Borobudur de Indonesia. La entrada es gratuita y se pueden subir unos cuantos escalones para llegar a lo más alto, aunque las vistas deben ser geniales no queremos que nos dé una insolación, así que nos conformamos con la vista desde el suelo.

El siguiente en la ruta es el Wat Thummikarat, un recinto que cuenta con varios templos y bonitos budas.

Y el último de la jornada será sin duda el que más nos sorprenda. Se trata del Wat Na Phra Men, un pequeño templo que cuesta 20 baths y que parece poco visitado por turistas.

Cuenta con una gran buda de oro de 16 metros en la sala principal y con otro de bronce algo más pequeño en la sala secundaria.

En ésta última hay un monje junto al buda. Como siempre al entrar en un templo budista hacemos una reverencia al buda y el monje al vernos, nos pide que nos arrodillemos frente a él con las palmas de las manos unidas, de repente empieza a orar algo en tailandés y a bendecirnos, y luego nos regala un amuleto a cada uno. ¡Nos quedamos alucinados! Son éstas cosas las que marcan los viajes y te hacen crecer… 🙂

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Tras un montón de agradecimientos y una propina de 20 baths nos vamos de vuelta al tuk-tuk que nos lleva al punto de salida de las minivan hacia Bangkok. Le pagamos los 750 baths acordados más 10 de propina.

Cuando llegamos a la mini-van, empieza a chispear y una vez en la furgo, mientras esperamos a la hora de la salida, empieza un diluvio que no tiene pinta de parar… ¡qué cantidad de agua cae en este país cuando llueve!

A las 14.10h y con la furgo a tope, salimos hacia Bangkok. Éste conductor va más rapidillo y no hace paradas por lo que en una hora estamos en el punto de partida junto al Monumento a la Victoria. Pagamos los 80 baths pp de la vuelta y vamos a buscar dónde comer.

Vemos que allí al lado está el Centro Comercial One Centre y como empieza a chispear aquí también y tiene pinta de venir tormenta, no nos lo pensamos mucho… en la planta superior hay varios restaurantes, nos decantamos por uno italiano. Pedimos una pizza, un bistec con guarnición y dos refrescos por 430 baths. ¡Comemos de vicio, mientras vemos cómo cae la del pulpo!

Tras la comida, bajamos al hall y tras ponernos las chaquetas y proteger la mochila dónde llevo la cámara y los objetivos, salimos a la calle a buscar un taxi. El primero que para se hace el tonto cuando le pido el taxímetro, como si no me entendiera… tras repetírselo 3 veces señalando al aparato y todo, desisto. Cierro la puerta y llamo al siguiente. Éste al vernos empapados por completo, enciende el taxímetro sin pedírselo y nos dice que subamos. Nos lleva al hotel por 90 baths pero le pagamos 100 por habernos parado y haber sido amable con nosotros…

Aprovechamos para descansar un poco mientras cae agua como para parar un tren y cuando amaina un poco, salimos a comprarnos un chubasquero en una tienda cercana que vimos ayer (40 baths c/u) por lo que pueda pasar… Pasamos también por el 7/11 a comprar agua y desayuno para mañana, y algunas cosillas para picar.

Dejamos las cosas en el hotel y viendo que ha parado de llover, salimos a dar un paseo. Llegamos hasta Rambuttri Rd dónde decidimos hacer un reto que teníamos para este viaje: comprar unos grillos a la parrilla y probarlos. Por 20 baths y con mucha pimienta, el hombre nos sirve unos pocos. Preparamos la cámara e inmortalizamos el momento. No están malos pero tampoco matan, así que con uno para hacer vídeo nos basta 😀

Tras la coña, decidimos cenar en el restaurante que hay frente al hotel dónde ayer comimos de vicio. Nos tomamos unos rollitos, un arroz frito, un pad thai, un refresco y una cerveza Chang por 360 baths. Cenamos entre risas viendo la reacción de los nuestros comentando el vídeo del grillo por el Whatssap 😀

Volvemos al hotel y decidimos aprovechar al máximo la bañera hidromasaje de la habitación, nos damos un buen baño relajante… hacemos las mochilas que mañana cambiamos de zona y a dormir que el día ha sido agotador…

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Actualización 2017: las minivans ya no salen desde Victory Monument, sino desde 3 nuevas localizaciones, según el destino: Morchit 2 para ir al Norte, Noreste y centro del país; Sai Tai Mai (Southern Bus Terminal) para ir al Sur y el Oeste; y Ekkamai para ir hacia el Este. Más información.

02/10/16: conocemos los grandes templos y Palacios de Bangkok

Día 2: recorremos el Palacio Real, el Wat Pho, el templo del amanecer y tras un diluvio, acabamos la tarde en Kao Shan Road

A la 1h nos despertamos muertos de hambre, suerte que una ya lo sabe de otras veces y compramos provisiones 🙂 Tras picotear un poco, conseguimos dormir del tirón hasta las 7,45h que suena el despertador. Tomamos el desayuno que compramos anoche, nos arreglamos y embadurnamos con repelente de mosquitos y protector solar, y salimos hacia el Palacio Real. Tardamos unos 15-20 minutos en llegar a pie , ¡menuda chicharrina hace ya en la calle!

Pagamos los 500 THB pp de la entrada. No se permite llevar ropa ajustada, ni enseñar los hombros ni las piernas, por lo que al entrar a mi marido le hacen ponerse un pantalón largo encima de sus bermudas.

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Hay órdagas de asiáticos visitando el Palacio dando empujones con todo el mundo. ¡Horrible y eso que llegamos antes de las 10h! Entre el gentío y el calor no se puede estar aquí, visitamos solo una parte del enorme recinto…

Con muchas dificultades por la cantidad de gente que hay, avistamos el Buda de Esmeralda que se encuentra en el interior del Wat Kaew, tallado en un único bloque de jade. La figura es pequeña, no te puedes acercar apenas y hay cientos de personas intentando avistar la estatua así que es difícil verla. Tras una visita rápida, devolvemos el pantalón que nos han prestado y salimos del Palacio con bastante agobio.

Recorremos a pie los 10 minutos que separan el palacio real del Wat Pho. Pagamos 100 baths pp (incluye botella de agua gratis con  la entrada).

Construido en el siglo XVI, es considerado la primera universidad de Tailandia en la cuál se enseñaba medicina y masajes tradicionales. La estrella del templo es el Buda Reclinado de 46 m de largo y 14 de alto.

Este templo está menos concurrido y me parece alucinante el gran buda recostado. Para entrar al recinto del Buda, hay que descalzarse y no permiten camisetas de tirantes ni pantalones por encima de la rodilla.

Aunque están restaurando los pies del gran Buda podemos visitar la estatua sin demasiados problemas. Este templo también está menos concurrido, lo cual agradecemos.

Compramos unas monedas por 20 baths y las echamos a los 100 cuencos de metal que hay a espaldas del buda y que traen buena suerte. Lo difícil es acordarte en qué cuenco has echado y en cuál no 😛

Solo por esta visita ya ha merecido la pena el día de hoy, nos ha encantado. Recorremos el resto del templo conformado por varios edificios y estatuas.

Tras recorrerlo y hacer parada en boxes (WC gratuitos), salimos de nuevo a la calle. Paseamos entre puestos de souvenirs y comidas hasta llegar al embarcadero número 8, dónde por 3 baths cada uno, cogemos el ferry que cruza a la otra orilla del río Chao Phraya.

Es alucinante el tráfico que tiene el río entre lanchas, ferrys y embarcaciones privadas… desde una orilla se avista el templo del Amanecer y desde la otra el Palacio Real, bonitas vistas se mire desde dónde se mire 🙂

Junto al muelle, se encuentra el templo Wat Arun o del Amanecer, que para decepción nuestra vemos que la gran prang central está rodeada de andamios, aún así pagamos los 50 baths por persona de la entrada y lo vemos de más cerca.

Cuenta la leyenda que en el actual emplazamiento del templo hubo en tiempos del Reino de Ayutthaya un antiguo templo budista llamado Wat Makok, del que se sabe que ya debía existir antes de 1656. Por entonces, aquella orilla del río Chao Phraya pertenecía a la ciudad independiente de Thonburi, que no formó parte de Bangkok hasta 1972. Tras la caída y destrucción de Ayutthaya (1767) a manos de los birmanos, el general Taksin -más tarde Rey Taksin- decidió  mover la capital a Thonburi. Se dice que vio por primera vez Wat Makok al amanecer y que, desde entonces, el templo empezó a ser referido como Wat Chaeng (Templo del Amanecer). Fue el templo real y albergó el famoso Buda de Esmeralda por un breve tiempo, pero el sucesor de Taksin, el Rey Rama I, trasladó la capital a la otra orilla del río, donde se mantiene hoy en día. Fue el Rey Rama II quien bautizó el templo como Wat Arun Rachatharam en honor al dios hinduista Aruná, que personifica el amanecer. Y no sería hasta la llegada de su heredero, Rama III (1824–1851), cuando se completaría la construcción de la gran torre de 79m que hoy caracteriza al templo, así como de las cuatro más pequeñas que la rodean. También durante su reinado recibiría al fin su nombre definitivo: Wat Arun Ratchavararam.

El lugar es bonito, y estoy segura que con la torre destapada aún lo debe ser más reflejando los rayos del sol sobre sus paredes brillantes, y que las vistas desde allá arriba seguro son geniales.

Tras una corta visita, volvemos al embarcadero y por 3 baths cada uno, cruzamos de nuevo al otro lado.

Son algo más de las 12h y estamos sudando como pollos, así que decidimos volver al hotel a refrescarnos un poco, se nos está haciendo cuesta arriba la mañana entre el calor y jet lag. Vemos que hay una línea de barco que hace de bus acuático y que por 14 baths pp nos deja a menos de 5 minutos del hotel, así que no nos lo pensamos dos veces y allá vamos.

Decidimos ir a comer cerca del hotel y luego ir a descansar un rato… además se está nublando por momentos y anuncian lluvias para la tarde, así que tras una parada en un 7/11 a por más provisiones, nos decidimos por probar la comida local 🙂 Justo frente al hotel, vemos un lugar con buena pinta, allí tomamos unos rollos vegetales y unos pad thai deliciosos, acompañados por unos refrescos y unos cafés (440 baths todo).

Estamos comiendo cuando empieza a tronar de lo lindo y seguidamente empieza un diluvio tremendo. Los del restaurante nos cambian a una mesa más interior y lo cierran todo para que no entre agua. Tela la que cae, creo que no había visto llover de esta manera nunca…

Viendo que llevamos más de 1h aquí y que no parece que vaya a parar en breve, decidimos echar una carrera hasta el hotel… en apenas 20 metros ¡nos empapamos de agua de arriba a abajo! Suerte que el personal del hotel espera a los que llegamos con unas toallas en la puerta, nos secamos un poco y subimos a la habitación.

Tras una ducha, nos echamos un rato y a media tarde, ya sin lluvia, volvemos a dar una vuelta por Kao Shan Road y Rambuttri Road, dónde cenamos. Para la cena encontramos un lugar hasta los topes de gente y con buen precio, el Green House, así que entramos y pedimos unos nachos, una pizza y un pollo empanado con un refresco y una cerveza por 810 baths. Comemos hasta los topes y cuál es nuestra sorpresa cuando nos traen una ¡San Miguel! 😀

De camino al hotel, hacemos la parada de rigor en el 7/11 para comprar provisiones para la noche y el desayuno de mañana (230 baths) y vamos a descansar, con el calor y la humedad de hoy estamos agotados.

Tras un baño relajante de casi 1h, miramos por internet truquillos para la visita de mañana y sobre las 23h nos vamos a dormir, mañana nos espera Ayutthaya 🙂

30/09 y 01/10/16: con unas ganas enormes ponemos rumbo a… ¡Tailandia!

Día 0: embarcamos…

Tras unos meses de preparativos por fin ha llegado el gran día. Nos quedan por delante muchas horas de viaje para llegar a nuestro destino pero ya casi podemos tocarlo con los dedos… Como os explicaba en el post de los preparativos, este viaje tiene una novedad para nosotros y es que viajamos por primera vez con mochila. Como os comentaba compramos un par de mochilas, de 44L y 40L con medidas que nos permitan usarlas como equipaje de mano. Pero os quiero hablar de una de ellas en concreto y es que es poco conocida entre los viajeros pero para mi es un puntazo: la Tortuga; una mochila creada por viajeros, para viajeros. La compramos online, pedimos solo una para probarla y fue todo un éxito, es muy cómoda de llevar aunque vaya hasta los topes, caben muchísimas cosas, puedes sujetarlas y lo mejor es que no se abre por arriba si no por el lado como una maleta, lleva un chubasquero que la cubre al 100% y queda bien ajustado y, cuenta con un montón de bolsillos que van bien para guardar documentos. Sin duda, para el próximo viaje pedimos la otra. Os dejo enlace a su web por si queréis echarle un vistazo.

Y ahora si, como iba diciendo… ¡llegó el gran día!
Nos levantamos a las 7h. Tras desayunar y ultimar las mochilas, salimos en taxi hacia el aeropuerto del Prat (33€). Como no tenemos que facturar ya que las  mochilas cumplen con el tamaño de equipaje de mano, vamos directos al control de seguridad que pasamos sin problemas, esta vez es a mi marido al que le hacen el control de drogas (en el último año cada vez que he pasado el control me lo han hecho a mi…), pasando sin problemas 😀 Una vez dentro, vamos a tomar un café mientras esperamos la hora que falta para el embarque a París, que se nos pasa volando pensando en el fabuloso destino que nos espera y lo muy necesitados de vacaciones que estamos a estas alturas del año…

A las 9,45h abren la puerta de embarque y con puntualidad francesa salimos según lo previsto a las 10,15h. De nuevo volamos con Air France. Comentar que para los últimos vuelos estamos llevando la tarjeta de embarque en el móvil y es mucho más cómodo, te olvidas de los papeles, así que lo recomiendo sin duda.

A bordo nos sirven un tentempié, un zumo y una galleta bien rica. Y antes de darnos cuenta, llegamos al aeropuerto de Charles de Gaulle a las 12,10h.

Vamos hacia la zona de conexión en la misma terminal (2F), y tras pasar el control de pasaportes para salir del espacio Schengen, nos dirigimos a la puerta 32L. De nuevo tenemos 1h de espera hasta el próximo embarque que se nos pasa volando hablando con los nuestros vía whatsapp gracias al wifi gratis del aeropuerto y comiendo unas chuches que he comprado (2€) mientras vemos cómo preparan nuestro avión. Esta vez no nos preocupamos por si cargan o no nuestro equipaje porque lo tenemos con nosotros.

A las 13,45h comienza el embarque hacia Bangkok. Decir que pagamos un pequeño extra para poder tener asientos de 2 en lugar de 3 y con algo más de espacio para las piernas. El asiento parece cómodo y el hecho de estar los dos solos le da un punto de confort.

Al poco tiempo de vuelo nos sirven una buena comida y luego intentamos dormir un poco, ya que llegaremos a destino a las 6,30h y hasta las 14h no podremos hacer el check-in en el hotel. Pero cogemos bastantes zonas de turbulencias lo que nos dificulta el sueño…

Día 1: tras muchas horas de viaje… ¡llegamos a Bangkok!

Aunque para nosotros aún son las 24h, en Bangkok ya son las 5h y tan sólo falta 1h y media para llegar, ¡por fin! Nos sirven un desayuno de lo más completo y pacientemente esperamos a llegar. Yo he podido dormir unas 4h pero mi marido nada, ni con “ayudita”… pobre tiene cara de estar ko.

Conforme vamos perdiendo altura, podemos disfrutar de las vistas que ofrece el lugar… campos de arroz por doquier cubiertos por un sol que empieza a despuntar 🙂

Son las 6,30 hora local cuando aterrizamos en el aeropuerto internacional de Suvarmabhumi en Bangkok.

Tardamos casi 1h 30 desde que aterrizamos hasta que salimos a la zona común del aeropuerto tras pasar el control de inmigración. Sacamos dinero de un cajero y también cambiamos unos dólares que teníamos en casa de nuestro viaje a New York. El cambio hoy está a 1€=36,42 THB. Luego compramos una tarjeta local para 15 días de internet ilimitado y 100 baths en llamadas por 599THB.

Y ahora si, nos vamos a buscar un taxi para ir al hotel. Hay una fila única para coger los taxis oficiales de la ciudad, coges tiquet y te indican a cuál debes subir. Aquí ya íbamos en pre aviso que a pesar de ser taxis oficiales algunos te preguntan si quieres pactar precio, nosotros preferimos que ponga el taxímetro por recomendación de otros blogueros. Durante el trayecto vamos viendo altos edificios rodeados de casas más bajas y un tráfico tremendo para entrar a Bangkok, con la peculiar forma de conducir en plan banzai del sudeste asiático 😀 Tardamos unos 35 minutos en llegar y la carrera nos cuesta 402 baths (peaje de la autopista incluido).

el interior del taxi con su altar y sus amuletos

Para nuestra primera estancia en Bangkok escogimos el hotel Chillax Resort ubicado en la zona antigua de la ciudad y a pocos minutos a pie de la famosa Kao Shan Road. En el hotel nos dicen que hasta las 14h no podemos hacer el check-in, afortunadamente nos guardan las mochilas. Decidimos ir a visitar un par de templos cercanos al hotel mientras hacemos tiempo.

Como primera curiosidad, el nombre completo de la ciudad de Bangkok es: Krung Thep Mahankhon Amon Rattanokosin Mahinthara Ayuthaya Mahadilok Phop Noppharat Ratchathani Burirom Udomratchaniwet Mahasthan Amon Piman Awatan Sathit Sakkathattiya Witsanukam Prasit. ¡Toma ya! 🙂

Una vez en la calle nos damos cuenta de que estamos en el ¡Sudeste asiático de nuevo y se nota! Casas cochambrosas, tiendas y puestos de comida por doquier, calles y aceras atrotinadas, tráfico caótico, olores y un bochorno increíble… y con todo, nosotros estamos felices de estar aquí 😀

Tras unos 5 minutos, llegamos al Pom Phra Sumen. Construido en 1783 como fuerte marítimo para defenderse de posibles invasiones navales y nombrado para el mítico Mt Meru (Phra Sumen en tailandés) de la cosmología hindú-budista, el bunker octogonal fue una de las 14 torres de vigilancia de la ciudad que puntuaron la antigua muralla junto a Khlong Rop Krung, siendo el único que se mantiene en pie todavía.

Tan solo se puede ver por fuera, pero aún así merece la pena. Tiene un pequeño templo cerca y un bonito parque alrededor con banquitos dónde nos sentamos unos minutos a tomar la fresca brisa que corre aquí junto al río Chao Phraya, pero ¡uff nos dormimos!

De allí vamos caminando hasta el Wat Bowonniwet Vihara Rajavaravihara conocido coloquialmente denominado Wat Bowon. Se trata de un gran templo budista y sede nacional de la tradición Dhammayuttika Nikaya, con una gran estupa dorada  que alberga en su interior una imagen de Buda creada alrededor de 1357.

Lo vemos un poco de pasada porqué están celebrando oraciones y no queremos molestar a los feligreses del templo.

Habíamos pensado acercarnos hasta Kao Shan Road, pero hace un calor terrible y estamos agotados, así que aunque solo son las 11h, decidimos ir hacia el hotel y aunque no nos den aún la habitación al menos allí estaremos frescos.

Nos tomamos un par de batidos bien fresquitos en el bar del hotel por 220THB, que nos saben a gloria con el calor que traemos.

Veo que la gente que va llegando a la recepción ya les dan la habitación, así que nos acercamos a recepción y tenemos suerte ¡porque ya la tenemos! Nos acompaña un botones a nuestra habitación, le damos una propinilla sin saber demasiado si es lo correcto o no… la habitación es enorme, la cama también y tiene un jacuzzi con una pinta tremenda para darnos un baño esta noche cuando el jet lag esté haciendo todavía más estragos 😛

Una vez acomodados y sin dudarlo, nos damos una ducha rápida y a ¡dormir! Aunque ponemos una alarma a las 14h, tenemos más sueño que hambre, así que seguimos durmiendo un par de horas más. Cuando nos levantamos, ya mucho más descansados, nos ponemos el bañador y vamos a disfrutar de la súper piscina que hay en el ático.

A las 17,30h y ya con el sol cayendo decidimos ir a dar una vuelta a Kao Shan Road e ir a comer algo que ahora si que aprieta el hambre. Así que nos cambiamos y tras unos 5 minutos a pie llegamos a la mítica calle de los mochileros, repleta de tiendas de souvenirs y puestos de comida.

Fichamos los puestos dónde venden bichos a la parrilla para mañana probar alguno pero para hoy nos decantamos por cumplir con nuestra tradición viajera de “McDonnalds por el mundo” (esa tradición en la que probamos los menús Big Mac de allá dónde vamos para ver si es verdad lo que dicen en la compañía que los menús son iguales sea cuál sea el país dónde los comas). Cogemos dos menús grandes por 290THB.

Tras la cena acabamos de recorrer la calle, alucinando con el ambiente que hay y volvemos hacia el hotel, la bañera de hidromasaje ¡¡nos espera!! De camino al hotel paramos en un 7/11 antes a comprar provisiones para la noche por si nos entra hambre y para desayunar mañana.

Tras un baño relajante en el maravilloso jacuzzi, y hablar un poco con la familia para explicarles las primeras impresiones de la ciudad, nos vamos a dormir antes de las 22h, estamos ¡ko!

24/11/15: terminan nuestros días en Hong Kong… toca volver a casa

Día 7: Hong Kong – Amsterdam – Barcelona

Nos levantamos como podemos a las 7.30h y digo como podemos porque anoche se oían golpes continuamente arriba. Nos dieron más de las 2h y hubo que llamar a recepción incluso, aunque no sirvió de nada… está claro que hay chalados y maleducados en todas partes ¿¡eh!? Desayunamos en un momento, volvemos a la habitación a cerrar las maletas y bajamos a hacer el check-out.

Cogemos el metro en Jordan hasta Central, dejando las Octopus en saldo negativo ya que nos las queremos llevar de recuerdo -quizá volvamos a esta fascinante ciudad…- 🙂 Pero salimos del metro sin darnos cuenta y, o damos una vuelta enorme por la calle subiendo las escaleras cargados (no hay mecánicas en esta zona) o pagamos un billete sencillo por una parada para poder hacer el transfer por los pasillos subterráneos… Así que pagamos 4,5HKD c/u y hacemos lo segundo.

Una vez en la estación Hong Kong, compramos los billetes del Airport Express en la taquilla, así pagas 10HKD menos por cada billete que si lo compras en la máquina.

En 25 minutos estamos en la Terminal 1 del aeropuerto. Tenemos tiempo de sobras (son las 10h), pero aún así hacemos el check-in en las máquinas para ir más rápidos con la facturación. En cuanto se abren las taquillas, la hacemos y así no tenemos que cargar más con las maletas.

Pasamos el control de seguridad y de inmigración, y pasamos a la zona de embarque. Aquí se me acerca un tipo com una tablet en la mano, he visto que todo el mundo lo esquiva, así que le digo que no hablo inglés. 😛 pero una señora mayor engancha por banda a mi marido… se trata de un cuestionario sobre tu estancia en Hong Kong super largo que parece que no vayamos a librarnos nunca de ella, pero cuando empieza a preguntar sobre qué compras hemos hecho y cuánto hemos gastado en alojamiento, comida, compras… la cortamos de golpe, ¡venga ya, menudo control!

Nuestra idea era comprar algún souvenir más para acabar de gastar los HKD que nos quedan, pero solo hay 2-3 tiendas de dulces y encurtidos, 2 de souvenirs y un porrón de grandes marcas… Compramos una botella de agua para el viaje y un llavero, y luego nos tomamos un café en el Starbucks y echamos el rato hasta las 13.35h que sale el vuelo de KLM hacia Europa.

 

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Se hace súper pesado por la estrechez de los asientos, además el mío está roto y no puedo reclinarme ni un poco… tampoco me funciona el audio del entretenimiento, así que es un horror de viaje. Suerte que siempre llevo libros y mucha música en el teléfono y con eso puedo entretenerme algo… por suerte me compensaron y conseguí un vuelo a París tirado de precio 🙂

Si debo decir que el personal me parece excepecional, súper atentos y profesionales.Y la comida que sirven a bordo es buena y en abundancia, nos sirven comida y cena, y siempre que quieres pasas por el fondo del avión dónde tienen bebidas y snacks.

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vistas aéreas de Uzbekistan

Y entre sueños, lectura y música pasan las 12h de vuelo, y llegamos puntuales a Ámsterdam a las 19h. Pasamos el control de seguridad y de inmigración en pocos minutos (recordad que la fila para europeos es más rápida que el resto) y recorremos medio aeropuerto para llegar a la puerta de embarque. Compramos unas cuantas cajas de galletas holandesas que nos pirran 😛

Hablamos con los nuestros y a las 20,30h embarcamos en el último avión de la jornada, el que nos lleva a Barcelona, aunque salimos con unos minutos de retraso por atasco en pista.

Durante el vuelo nos dan de comer también (sandwich más bebida) y a las 23h bien puntual aterriza en Barcelona. Me encanta esa sensación de ver la costa de Barcelona desde el aire cuando regreso tras un viaje, sobretodo si he estado por tierras lejanas… es como un “ya estamos en casa” 😀

Recogemos las maletas que llegan como unas campeonas y cogemos un taxi hasta casa… ducha rápida, avisamos a los nuestros de que hemos llegado y, a dormir hasta que el cuerpo diga basta. Es curioso, pero cuando regreso de un viaje siempre me voy a dormir con una extraña sensación al pensar que esta misma mañana estaba en Hong Kong… 🙂

23/11/15: descubrimos la pintoresca isla de Cheung Chau y rematamos las compras

Día 6: recorremos la cercana isla de Cheung Chau y ultimamos compras…

 

Hoy es nuestro último día completo en Hong Kong, los días nos han pasado volando y hemos disfrutado muchísimo del destino.

Nos levantamos tranquilamente a eso de las 9,30h y vamos a desayunar al bufet del hotel. La idea para hoy era ir a visitar el cercano país de Macau, pero mirando información anoche, vimos que el precio del ferry es alto y que salvo un par de monumentos, tampoco tiene gran cosa que no sean casinos y centros de ocio. Así que buscamos una alternativa para hoy y, salimos a la aventura…

Cogemos el metro hasta la parada de Central y de allí vamos caminando hasta la zona de muelles mientras disfrutamos de nuevo de las vistas que ofrece esta zona de Hong Kong.

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Llegamos al Pier 5 y compramos los billetes para el ferry a la cercana isla de Cheung Chau, dónde pasaremos la mañana, por 13,8HKD en ferry ordinary, es decir, en el más sencillo. Cuando zarpamos alucinamos con las vistas que hay desde el mar, con Kowloon a un lado y Hong Kong al otro 🙂

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El barco tarda 55 minutos en llegar y mientras, observamos la cantidad de islas que conforman el país, todas ellas montañosas.

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Puede que sea pequeña, pero la isla de Cheung Chau es uno de esos lugares que no deja a nadie indiferente… Además de ser la sede del Festival anual de los Bollos, la isla de Cheung Chau, con sus templos, marisquerías, playas, e incluso un refugio de piratas, constituye un atractivo lugar durante todo el año.

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Cuando llegamos a la isla, vemos que hay bastante turismo en la zona, sobretodo interior. El muelle está abarrotado de barcos pesqueros y frente a él, hay una calle repleta de tiendas y restaurantes, sobretodo dónde sirven marisco.

 

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Callejeamos y damos un paseo hasta la playa, en el otro extremo de la isla. No nos lo pensamos demasiado, nos quitamos las bambas, nos remangamos los tejanos y metemos los pies en el mar 🙂 ¡¡El agua está buenísima!! Lástima no tener toalla y bañador porqué me daba un baño muy a gusto 🙂 No hay nada de olas ni corrientes…

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Nos sentamos un rato en la arena hasta que se nos secan los pies para poder ponernos las bambas de nuevo, ¡se está de lujo aquí! 🙂 Vaya acierto hacer esta escapada hoy…

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Callejeamos un poco por el pueblo, compramos un Aquarius por 10HKD, y vemos los dos templos más importantes que tiene la isla. El primero es el templo de Pak Tai, levantado por los habitantes de Cheung Chau hace 200 años en honor de Pak Tai, el Dios del Mar del Taoísmo que también recibe el atractivo título de Emperador Supremo del Cielo del Norte o del Cielo Misterioso.

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La entrada es gratuita y vemos que contiene artesanía de madera bañada en oro de la época de la dinastía Qing (1644-1911) y una espada de hierro de la dinastía Song (960-1279). Cuenta con dos pequeños altares, y podemos disfrutar del lugar a solas.

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El segundo templo que visitamos es el de Kwan Kung, situado en una pequeña colina en el centro de la isla, construido recientemente (1973) cuenta con una estatua del dios Kwan Kung elaborado a partir de una pieza entera de madera de alcanfor. El templo está bastante deteriorado, construido entre casas, apenas cuenta con un pequeño altar actualmente.

Volvemos al paseo marítimo y viendo que no nos convence ningún sitio para comer (mucho calor, sin aire y marisco -que a mi marido no le va nada-) decidimos coger el Fast Ferry que sale en 10 minutos y volver a HK.

 

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Éste es bastante más rápido que el ordinary, y en 35 minutos estamos en el muelle cercano a Central.

Cogemos el metro hasta la parada de Jordan, y al llegar a la zona del hotel echamos un vistazo a los restaurantes que hay, pero son más de las 15h y muchos o han cerrado o no nos convence nada la comida, así que decidimos ir a un combini y comprarnos comida preparada (fideos, unas salchichas y nos bollos rellenos, más unos refrescos por 80HKD) y subimos a la habitación del hotel a comer.

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nuestra comida improvisada

Decidimos echarnos una siesta y descansar un poco, hoy el calor está apretando y se hace muy pesado estar en la calle.

Cuando nos despertamos, recogemos las cosas y empezamos a hacer las maletas, y a eso de las 19.30h nos acercamos a Temple Street de nuevo a hacer unas compras que le hemos cogido el gustillo al regateo 😛 Por cierto, os dejo una foto sacada de internet de la calle vista desde un edificio alto, para que os hagáis una idea 🙂

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Hoy arrasamos… compramos 5 monederos pequeños por 120HKD, otro monedero más grande de imitación de Mulberry por 110 HKD, una cartera de piel por 70 HKD y un pack de 5 imanes por 35HKD. ¡Espero que no nos paren en la aduana porque vamos cargados! 😛

Se nota que se acerca diciembre y con ella la Navidad, y que Hong Kong es un país consumista, porque empezamos a ver decoración navideña por todas partes 🙂

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Sobre las 21h volvemos al hotel y decidimos subir a cenar al restaurante del hotel. Pedimos 3 platos, uno de fideos, otro de soja con verduras y uno de ternera con verduras, más unas bolitas rellenas de pasta dulce, y té por 444HKD. ¡Cenamos de vicio y somos incapaces de terminarlo todo!

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Tras la cena, volvemos a la habitación. Nos damos una ducha y a dormir… que mañana nos espera un largo viaje de regreso a casa 😦

22/11/15: entre budas en los nuevos territorios y un anochecer espectacular

Día 5: descubrimos los grandes templos y las mejores vistas de HK

Nos levantamos con la noticia que el Barça le metió una paliza al Madrid en el clásicoq que se celebraba ayer, empieza bien el día 😛 Son las 9.30h cuando subimos a desayunar al bufet del hotel.

Tras cargar las pilas, vamos hacia el metro y nos dirigimos hasta la parada de Sha Tin, hoy vamos  conocer el distrito de Nuevos Terriotorios.

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Conocidos como los “Nuevos Territorios” desde que los británicos tomaron más terreno chino en 1898, ocupan la zona más septentrional de Hong Kong y su área más amplia. A lo largo de sus casi 1000 kilómetros cuadrados viven más de 3 millones y medio de personas y esconde algunos de los templos más pintorescos de Hong Kong.

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Al salir del metro, caminamos unos pasos hacia el Monasterio de los 10.000 budas, siguiendo las indicaciones que encontré en internet (está algo escondida la entrada) y que comparto con vosotros:

Salir del metro por la salida B. Girar a la izquierda y bajar la rampa hasta pasar junto a una antigua casa tradicional (queda a mano izquierda) hacia el centro de Home Center (es un centro comercial de muebles y cosas de casa, hay un Ikea). Cruzar la calle y girar a la izquierda por Pau Tai St. Caminar hacia el edificio gubernamental Sha Tin y girar a la derecha por Shiung Wo Che St. Segurr hacia el final de esta calle (a la derecha queda el aparcamiento del Home Center Shopping Mall), la entrada al templo queda en el lado izquierdo y te lleva a través de un pequeño bosque de bambú que conduce hacia los 400 escalones custodiados por Buda que llevan al monasterio. Hay carteles que indican la dirección.

Su entrada es gratuita, bueno hay que hacer penitencia para subir hasta allí con el calor que hace hoy… pero el camino que asciende hacia el monasterio es alucinante, con budas por doquier, cada uno de ellos en una postura y con una expresión diferente.

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El camino de subida se hace pesado sobretodo por el bochorno que hace. Salvo la última parte que es más empinada, se hace bien y encuentras bancos dónde sentarte a descansar cada pocos metros. Tras un ratito de subida, llegamos a la entrada del monasterio, dónde seguimos encontrando budas por todas partes.

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El lugar es bonito, cuentas con varios edificios y altares, así como una pagoda en el centro del recinto. Su templo principal cuenta con unas 12,500 estatuas de Buda… es realmente impresionante. El entorno además es bonito, en medio de la montaña, y rodeado de árboles y… ¡budas! Desde aquí hay unas vistas chulas de la ciudad, con sus rascacielos a los pies del monte.

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Tras recorrer esta zona principal, subimos un poco más el sendero de budas hasta llegar a otra zona dónde encontramos una pequeña cascada -también rodeada de budas- y algunos templos más pequeños. Al entrar en uno de ellos vemos que hay uno que es como un “cementerio”, repleto de urnas custodiado por un gran buda dorado.

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Hacia mediodía, y tras un buen rato disfrutando del lugar, comenzamos a bajar, también rodeados por budas de vuelta hacia el metro. Realmente no sé si alguien se ha entretenido en contar, pero yo creo que hay muchisimos más que 10.000 budas 😀

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Mientras bajamos oímos como cantan unas oraciones acompañadas por toques de campana, vemos un templo en medio de la montaña pero no conseguimos dar con el camino que lleva a él. Una pena porque el lugar parece interesante.

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Son las 13h cuando llegamos de nuevo al metro, tomamos el primero que pasa y nos bajamos en la parada de Diamond Hill. Caminamos unos pocos metros hasta el Monasterio de Chi Lin.

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Establecido en 1934 y renovado siguiendo el estilo de la dinastía Tang (618-907) en 1990, el Monasterio Chi Lin está compuesto por un amplio conjunto de templos de elegante arquitectura de madera que alberga valiosas reliquias budistas y con relajantes estanques de lotos. El conjunto también incluye una serie de salas en las que se pueden contemplar estatuas de madera, arcilla y oro que representan a divinidades como el Buda Sakyamuni y bodhisattvas. Es de entrada gratuita y la verdad es que me recuerda bastante a los templos de madera japoneses… Contrasta con los altos rascacielos que lo rodean.

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Está conectado con el jardín Nan Lian. También de entrada gratuita, se trata de un parque público del estilo de la dinastía Tang de 3,5 hectáreas, cuidadosamente diseñado, cada colina, roca, estanque, planta y estructura de madera se ha colocado siguiendo un método y unas pautas específicas basándose en la filosofía zen que tanto me gusta.

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Mientras lo visitamos, encontramos un restaurante vegetariano. Son más de las 14h y tenemos hambre y mucho calor, así que tras mirar el menú y el precio, entramos a comer. Escogemos un menú de 5 platos que incluye sopa, arroz, vegetales, fruta y té por 300 HKD cada uno. La comida nos parece deliciosa y tenemos la oportunidad de probar la fruta del dragón.

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Tras una comida abundante y riquísima, seguimos recorriendo el jardín. Nos gusta mucho este lugar, un remanso de paz entre el gran caos que es Hong Kong. Cuenta con un gran estanque en el centro y una especie de copia del Palacio Dorado de Kyoto… pero se nota de lejos que es una copia fake 😛

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Tras un buen rato descubriendo el jardín, volvemos al metro y nos bajamos en la parada Wong Tai Sin, y junto a ella, encontramos el gran templo Sik Sik Yuen Wong Tai Sin, uno de los más populares de Hong Kong y hogar del taoísmo, budismo y confuncianismo que rinde homenaje al legendario monje Wong Tai Sin, al que los fieles honran por medio de ofrendas y ruegan fortuna mediante las artes adivinatorias, al cuál se accede por una gran puerta de piedra.

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Con el atrayente emblema “conceder todos los deseos que se pidan”, y construido con un colorido estilo tradicional, cuenta con una superficie de 18.000 metros cuadrados a lo largo de los cuales se encuentran espacios como el Pabellón de Bronce, el Salón de los Archivos, la Fuente Yuk Yik, el Santuario Yue Heung, el Muro de Tierra o el Jardín de Buen Deseo los cuáles nos disponemos a conocer.

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A pesar de que hay muchísima gente visitándolo, es posible encontrar algún rincón dónde sentarse a la sombra de algún árbol y descansar un poco. Está rodeado de vegetación lo que hace que sea agradable su visita y que no haga tanto calor como en otras zonas. De nuevo, podemos disfrutar de ese contraste que tanto de me gusta de lugares sagrados rodeados de altos edificios, modernismo vs tradición 🙂

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Acabamos de ver sus jardines y después volvemos al metro, hasta la parada de Central. Vamos a visitar otro de los iconos de la ciudad, el Victoria Peak. Caminamos unos 15 minutos y llegamos hasta el lugar dónde se coge el tranvía que te lleva a lo alto del pico Victoria, pero cuál es nuestra sorpresa que hay una cola interminable para comprar las entradas y subir al tranvía… :O

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Lo malo de organizar un viaje con menos de 15 días de antelación, es que te puedes encontrar con estas sorpresas… y descubrir in situ (tras 1h de cola) que las entradas de podían comprar por internet en la página web del tranvía y evitar la cola hasta la taquilla 😛

Al fin conseguimos llegar a la taquilla y compramos los pases para el tranvía ida y vuelta, más el acceso a la terraza dónde se encuentra el mirador por 83HKD c/u. Y de nuevo nos topamos con una cola enorme para acceder al tranvía. El espacio es reducido y nos vemos rodeados por hongkoneses dispuestos a clavarte el codo si es necesario para entrar antes que tú… y tras unos buenos empujones, pues al final hacemos caso al refrán de “dónde fueres haz lo que vieres” 😀 La foto se ve borrosa, pero os la cuelgo igualmente para que os hagáis una idea de la situación 😛

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Tras casi otra hora de espera, al fin conseguimos subrir al funicular que nos lleva hasta lo alto del pico Victoria a través de altos edificios primero y de vegetación después. Llegamos arriba a las 17,45h.

Hago otros 15 minutos de cola para ir al wc que hacen que me pierda los últimos rayos de sol, pero no podía más y os aseguro que en Hong Kong (y me da que en China ocurre igual) hay que hacer colas eternas para ¡todo! En fin, cuando llegamos a la terraza dónde se encuentra el mirador ya es noche cerrada… y ¡está hasta los topes de gente! Aún así, consigo hacerme un huequito y conseguir unas buenas instantáneas de las vistas sobre la ciudad desde aquí 🙂

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A pesar de llevar un jersey, aquí arriba hace bastante frío, así que tras la vista panorámica y echar unas cuantas fotos, decidimos bajar a ver si tenemos tiempo de llegar a ver el espectáculo de luces… pero al llegar a la entrada del funicular, de nuevo nos topamos con ¡una cola tremenda para cogerlo!

Así que decidimos volver al centro comercial e ir a tomar algo, nos pedimos un café y un zumo por 43 HKD y volvemos a la cola, dónde pasamos otra hora de espera para poder bajar. Es horrible lo mal montado que está, teniendo en cuenta que es uno de los lugares más visitados de la ciudad y que el funicular tiene una capacidad bastante reducida, por lo que se hace un cuello de botella importante… estamos seguros que hubiéramos terminado antes intentando coger un bus o caminar hasta la parada intermedia del funicular para cogerlo allí, pero son los contras de preparar un viaje con poca antelación, que te encuentras que tienes que acabar yendo a dónde va Vicente.

Cuando conseguimos llegar a bajo, caminamos entre rascacielos hasta el metro de Central.

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Tomamos el metro hasta la parada de Jordan y decidimos cenar algo rápido en elMcDonald’s que hay frente al hotel (75HKD 2 menús). Compramos un bote grande de bálsamo del tigre (58HKD) en una tienda cercana. Para los que no lo conozcáis, es un ungüento que va de perlas para el dolor de cabeza y las contracturas, ya compré un frasquito en Indonesia en 2014 y ahora me llevo otro para casa, que nunca se sabe lo que tardaré en volver a Asia y si lo compro en Barcelona me cascan 10€ como mínimo por el frasco más chiquitín 😛

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Y tras un largo día de caminata entre budas, templos y colas eternas para las vistas de la ciudad desde el Victoria Peak, volvemos al hotel a descansar…