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28/09/17: cambiamos los paisajes kársticos de Yangshuo por la cosmopolita Shanghai

Día 16: y disfrutamos de la gran experiencia de ¡¡subir a bordo del tren Maglev!!

Nos levantamos pronto y nada más abrir las cortinas nos topamos con un amanecer espectacular…

Bajamos a desayunar al restaurante del hotel. La verdad es que nos encontramos en un estado de relajación que ¡ya necesitábamos! En el restaurante del hotel tienen sets que incluyen zumo, café o té, cereales y crêpe de banana por 48Y. ¡Desayunamos de maravilla!

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Volvemos a la habitación a recoger los bártulos y echamos un último vistazo por la ventana para quedarnos con la estampa del lugar grabada en la retina 😉

Hacemos el checkout y nos dicen que ya nos espera el coche que contratamos ayer que nos llevará al aeropuerto de Guilin; el trayecto desde el hotel en Yangshuo dura 1h 15 y cuesta 300Y (peaje incluido).

Facturamos el equipaje sin problema, pasamos el control de seguridad y nos tomamos un par de cafés (25Y) mientras pasa la hora que falta para el embarque. Hoy volamos en un A321, hacía mucho que no subíamos en uno…

A las 11.30h sale puntual el vuelo que nos lleva a Shanghai, nuestro último destino en la ruta por China. Nos esperan 6 noches para conocer la ciudad más cosmopolita del país… ¡uf, solo 6 noches y volvemos a casa!

Nos dan de comer unos sándwiches a bordo que no están nada mal… Y llegamos a la hora prevista al aeropuerto internacional de Pudong en Shanghai. ¡Este aeropuerto es enorme! Tenemos que caminar 900 metros desde la puerta hasta la recogida de equipaje y otros tantos para salir… Las maletas llegan sin problemas, y salimos siguiendo las indicaciones hacia la estación del ¡tren Maglev! Si, vamos a probar el único tren magnético en funcionamiento del mundo (hasta que los japoneses inauguren el suyo que está en pruebas). Pagamos 40Y (si enseñas el billete de avión hay 10Y de descuento) y accedemos al andén.

el interior nos recuerda a los Shinkasen japoneses

En seguida arranca y ¡¡en menos de un minuto ya va a 300km/h!! A determinadas horas del día llega a los 430km/h pero no tenemos suerte hoy… Aquí podéis ver toda la información de horarios y velocidades 😉 En menos de 6 minutos, recorre los casi 30km que separan el aeropuerto de la ciudad. Apenas se nota vibración, el AVE español tiembla más a menos velocidad, y hay momentos en que parece que vayas de lado respecto al paisaje.

Una vez en la estación terminal del Maglev bajamos emocionados hacia la estación de metro que está al lado, ha sido toda una experiencia poder subir a este tren, ya tenemos otro medio de transporte en la lista de los usados de viaje… y en ese momento nos damos cuenta que con la emoción ¡¡nos hemos olvidado una mochila en el tren!!, y es crítica porque ¡¡¡van mis gafas de ver!!! Mi marido sale corriendo hacia la oficina de atención al cliente y yo subo detrás con las maletas. ¡¡¡Por suerte la tienen allí!!! Nos hacen firmar un documento con nuestro número de pasaporte conforme la recogemos y ahora si, después del susto vamos hacia el metro. Suerte que el tren solo hace el trayecto entre la estación terminal y la del aeropuerto, y lo revisan antes de que arranque… ¡Menudo susto!

Ya en la estación del metro de Longyang Road (queda justo delante de la estación del Maglev), compramos unas tarjetas de transporte de contactless que serán más cómodas que ir comprando billetes cada vez. Cuestan 100Y cada una (80 de saldo y 20 de depósito).

Accedemos al metro línea 2 hasta la parada East Nanjing Rd (4Y), salimos por la salida 6 y nos deja a menos de 100m de la puerta del hotel. Como en toda gran ciudad, es importante conocer (o mirar bien) qué salida debes tomar porque las distancias son inmensas y puedes estar caminando varios minutos si sales por la equivocada…

Para las últimas noches en China, escogimos el hotel Shanghái Fish Inn, ubicado muy cerca de la calle comercial East Nanjing road y del Bund (bahía). Hacemos el checkin y subimos a la habitación situada en la última planta del edificio. Desde la ventana de la habitación se ve la 2a esfera de la torre Perla de Oriente 🙂

Descansamos un rato y sobre las 18,30h salimos a descubrir los alrededores del hotel. Caminamos por la cercana East Nanjing Rd en dirección al río Hongpu entre la muchedumbre hasta llegar a la zona del Bund junto a la bahía de Shanghai y frente al famoso skyline de la ciudad. Los edificios más emblemáticos del Pudong aún no están iluminados, esperan a las 19h en punto para hacerlo con un pequeño espectáculo de luces.

Regresamos hacia la zona del hotel de nuevo por Nanjing Rd. Viendo las señales de la calle nos queda clarísimo que aquí hay que tirar de apps de mapas (la que mejor funcionó en China fue la de Mapas de Apple porque Google Maps lo tienen bastante capado).

Entramos en el centro comercial Metropolitan Henderson y buscamos restaurante para cenar. Nos decantamos por un steak house donde nos tomamos un par de hamburguesas con una cerveza y un refresco por 140Y. Están deliciosas y nos recuerdan mucho a las que comimos en el Shake Shack en el viaje a New York de 2015.

Regresamos al hotel cerca de las 22h. Mañana conoceremos un trocito más de esta gran ciudad.

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27/09/17: crucero por el río Li y tarde de retiro entre formaciones kársticas en Yangshuo

Día 15: tomamos el crucero por el río Li y nos movemos a Yangshuo para disfrutar de una tarde de absoluto relax

Hoy toca madrugar ya que a las 7,50h tenemos que estar en la recepción del hostal para ir al crucero por el río Li que contratamos con ellos ayer (450Y pp). Desayunamos en plan rápido en la habitación las cosillas que compramos anoche, y hacemos el checkout.

A las 8h salimos a la calle acompañados por la chica del hostal y otra pareja de occidentales que también harán la excursión. Por la cara de mosqueo de la china y los gritos que pega por teléfono, deducimos que el autocar que nos tenía que recoger ha pasado de largo…, pero nos monta a los 4 y a nuestras maletas en un taxi y le dice al conductor que nos lleve al autocar dónde nos espera la guía… ¡estos chinos son la leche, pero debo decir que son resolutivos! En 5 minutos estamos montados en un autocar con más occidentales que chinos (¡¡esto si que es raro!!), camino del puerto. La guía explica en chino y en inglés los horarios y el funcionamiento del tour, tardamos casi 1h en llegar al puerto pero se nos pasa rápido charlando con una pareja de alemanes que llevamos sentados al lado.

Cuando llegamos, la guía compra las entradas para todos los que vamos en el tour, y accedemos a nuestro barco después de hacer el rutinario control de seguridad que hay que hacer en todas partes en este país. Somos bastantes los que vamos con maletas y nos hacen dejarlas en un rincón de la sala dónde no molesten, y es que al acabar el crucero por el río, haremos noche en el destino 😉

Vamos en una gran sala sentados en mesas de 6. A nosotros nos toca con una pareja de chinos y otra de chilenos con los que entablamos conversación. Es agradable hablar tu idioma después de dos semanas en China 🙂

Cuando el barco zarpa de puerto, subimos a la terraza que hay en el 3r piso desde dónde disfrutamos de las vistas tan fabulosas que ofrece el lugar y de la brisa, aunque a ratos bajamos para que no nos de tanto el sol ya que aquí arriba no hay ni una sombra.

El crucero dura 4h y recorre las aguas del río Li entre paisajes kársticos. Es muy agradable y relajante, además de permitirnos compartir charlas interesantes con las otras parejas que hemos conocido en el barco y en el autocar.

A las 11,45h nos sirven una lunch box con arroz, verduras, pollo y pescado que no está nada mal pero dejamos la comida a medias cuando a las 12h anuncian que pasamos por el lugar exacto de la imagen del billete de 20 yuanes.

Tras las fotos de rigor, volvemos a la mesa a terminar la comida. Muchos se echan la siesta después, yo aún subo otra vez a la terraza a echar unas últimas fotos ya que el paisaje lo merece, pero el sol pega de lo lindo y no se puede estar.

Relajados y charlando con los chilenos se hacen las 13.30h y llegamos al puerto de Yangshuo. Nos despedimos de las otras parejas y vamos a buscar el taxi que nos envía el hotel para poder llegar hasta él. Tardamos 20 minutos buenos y nos cuesta 60Y ya que deben pagar una tasa por entrar al Parque Nacional dónde se encuentra el alojamiento.

Para esta noche, escogimos dormir en un retiro en medio del Parque junto al río, el Yangshuo Mountain Retreat, y debo decir que fue todo un acierto, ¡nos relajamos y disfrutamos muchísimo!

el “jardín” del hotel

Hacemos el checkin y nos invitan a un zumo y unas galletas de bienvenida mientras la recepcionista hace el papeleo, todo un detalle que agradecemos porque hace un calor tremendo y el zumo fresquito entra de maravilla 🙂 Subimos a la habitación y alucinamos con ¡las vistas que tenemos sobre el río y sus montañas!

Sin pensarlo dos veces, nos ponemos el bañador, y bajamos a darnos un bañito en el río. El agua está buenísima y nos refrescamos en seguida. Este lugar es maravilloso, ideal para relajarse y cargar las pilas, ya os digo, ¡todo un acierto!

Tras el baño cogemos un par de bebidas del bar del hotel y nos las subimos a la habitación. Ducha y siesta después de quedarme más tranquila al saber que a mi familiar por fin ¡¡le dan el alta hospitalaria hoy!!

Aunque el hotel dispone de un shuttle que te acerca a la ciudad por un módico precio, vemos que Yangshuo no tiene gran cosa para visitar y estamos ko, así que aprovechamos para descansar el resto de la tarde y cargar un poco las pilas que llevamos 15 días de no parar y aún nos quedan días de viaje por delante… cenamos en el restaurante del hotel una comida deliciosa que nos sabe a las mil maravillas, y luego seguimos el modo relax en la terraza de la habitación, se está en la gloria en este sitio, hay mucha tranquilidad… ¿será porque no hay chinos alojados? 😛

Dejamos las maletas preparadas antes de ir a dormir, y es que mañana volaremos al último punto en la ruta: ¡Shanghai!

26/09/17: visitamos la Reed Flute Cave y pasamos un día relajado en Guilin

Día 14: pasamos un día distendido entre parajes kársticos en Guilin

Hoy decidimos levantarnos sin despertador… como os decía en la entrada anterior, llevamos varios días sin parar y necesitamos un respiro. Son las 9h cuando nos despierta el ruido del tráfico y los bocinazos que pegan, ¡China es puro caos! Vamos a la cafetería del hostal y pedimos un par de capuccino con tortitas de banana que nos saben a gloria (90Y).

Salimos a la calle dispuestos a coger el bus que lleva hasta la Reed Flute Cave pero a mi marido le coge un medio golpe de calor y decidimos parar un taxi. Aunque es temprano, hace un calor terrible en esta ciudad, hace 5 minutos que hemos salido del hostal y ya vamos sudando como pollos… Le enseño a la taxista el nombre de la cueva en chino (芦笛岩) y le digo “di baiao” (así se pronuncia “taxímetro” en chino) y como acepta, subimos. En el taxi se va fresco así que mi marido se recupera en seguida. En 15 minutos estamos frente a las taquillas de la cueva (carrera 18Y). La mujer es súper amable y hasta nos acompaña a comprar las entradas y luego nos da el ticket de la carrera.

Compramos las entradas con ayuda de la taxista (110Y pp) y tras despedirnos de ella, caminamos unos 600 metros hasta la entrada a la cueva. Aquí esperamos unos minutos a que se forme grupo (la gran mayoría son chinos) y entramos con una guía que da todas las explicaciones en chino. No hace ni la mínima intención de decir nada en inglés a pesar de que somos 3 parejas de occidentales. Suerte que ya hemos estado en otras cuevas de este tipo y sabemos identificar las distintas formaciones 😛

La cueva es muy grande y tiene muchas formaciones realmente bonitas, pero tiene tantas luces de colores que parece ¡una feria! Apenas se distingue nada y debo decir que nos decepciona bastante el lugar por el tinglado que tienen aquí montado.

Nos llama muchísimo la atención que los guías no ponen ningún impedimento a que la gente toque las formaciones… tu ves eso y piensas “madre mía, el chino/a de turno se acaba de cargar cientos de años de trabajo de la naturaleza para formar esa estalactita…”  o_O’

Pasamos alrededor de una hora visitando las distintas zonas de la cueva entre explicaciones en chino y comentarios en inglés con los otros occidentales del circo que tienen aquí montado… nos echamos unas risas con ellos, ¡la verdad!

Al salir de la cueva pasamos por boxes y mi marido alucina con las vistas del baño de hombres…

Decidimos hacer el viaje hasta el centro de la ciudad en bus. Cruzamos la carretera y esperamos un par de minutos a que pase el bus nº3 (1Y pp). Desde la parada del bus vemos la montaña kárstica que alberga la gran cueva que acabamos de visitar 🙂

El trayecto dura casi 45 minutos y nos bajamos en la parada más cercana a la calle comercial Zhengyang que hay junto al hostal. Vemos un KFC y vamos a probarlo pensando en comida no picante, pero de nuevo todo pica mogollón (88Y).

Hace un calor horrible, ¡no se puede estar en la calle! 
Así que después de comer, decidimos volver al hostal a echarnos un rato y a las 17h salimos de nuevo con intención de visitar el Parque de las 7 estrellas pero a mitad de camino nos lo repensamos porque sigue haciendo un calor brutal y vemos por internet que el parque cierra a las 18h… Llegamos a puente que cruzar el río Li y decidimos bajar junto a la orilla del río y nos sentamos en el parque que hay junto al agua a disfrutar de las vistas y de la brisa que corre aquí.

Lástima que no llevamos el bañador porque vemos que permiten el baño en el río, aunque nos entretenemos de lo lindo viendo como decenas de chinos se lanzan al agua a nadar con su ¡estilazo! Y es que como dato curioso, la mayoría de chinos no saben nadar y los que “si saben” es ¡para verlo!

Luego volvemos un rato a la calle comercial Zhengyang a dar una vuelta. De camino alucinamos con la cantidad de motos que hay en esta ciudad…

Compramos un par de zumos (30Y) y los tomamos mientras vamos paseando viendo los modelitos que hay en los escaparates y los que llevan los locales, ¡¡¡son muy horteras!!! 😀

Tras el paseo, volvemos al hostal y echamos una partida de billar hasta que se hace la hora de cenar que volvemos a la calle comercial que tenemos justo al lado y nos decantamos por un restaurante que se llama “Noodles Rice Pub“. Es muy curioso porque en la planta baja es una tienda de ropa y en la planta superior, se convierte en restaurante. Comemos de maravilla comida local por fin no picante por 118Y.


Con la panza llena y tras un día acalorado pero relajado, volvemos al hostal pasando antes por un supermercado a comprar desayuno para mañana. Dejamos las maletas preparadas y nos vamos pronto a dormir que mañana toca madrugar para hacer otra de las excursiones más esperadas de este viaje 🙂

25/09/17: volamos hacia el siguiente punto en la ruta, la kárstica Guilin

Día 13: disfrutamos de sus pagodas iluminadas en la noche y comemos la pizza más rara del mundo

Nos levantamos a las 7,30h con un sueño tremendo… cerramos las maletas y bajamos a desayunar al Starbucks que hay frente al hotel (94Y). Después volvemos al hotel a buscar las maletas y hacemos el checkout.

No tenemos ganas de dar vueltas con las maletas por el transporte público, así que cogemos un taxi que tras media hora larga de trayecto y 60Y, nos deja en la terminal 2 del aeropuerto de Chengdu. Hoy nos dirigimos al siguiente punto de nuestra ruta por China, vamos a conocer la zona kárstica de Guilin.

Vamos a un mostrador de facturación de Air China y como ya os expliqué en entradas anteriores tan solo hay que enseñar los pasaportes (no es necesaria la reserva) y ya te facturan las maletas y te imprimen los billetes. Luego pasamos el control de pasaporte y seguridad que por lo visto aquí hay que pasarlos en todos los aeropuertos aunque hagas vuelos internos, y tras toda la burocracia nos dirigimos hacia la puerta de embarque. No vemos ninguna cafetería para tomarnos algo mientras esperamos, así que compramos un café y un Redbull en unas máquinas por 12Y, y nos sentamos a esperar que llegue la hora de embarque.

El vuelo sale puntual y de nuevo vemos que obligan a apagar los móviles, nada de modo avión… la explicación está en que resulta que ellos hacen copias de copias de copias de móviles 😛 que se ha demostrado que aunque pongan el modo avión siguen recibiendo y emitiendo datos, así que por seguridad los hacen apagar a todo el mundo por si las moscas.

A mitad de camino nos sirven un plato de pollo con verduras y arroz que no está mal. ¡Ésto si que no nos lo esperábamos!

Aterrizamos en Guilin a la hora prevista habiendo disfrutado del paraje tan bello que se ve desde el aire en la aproximación… Recogemos nuestras maletas que salen de una pieza y compramos los billetes del shuttle bus que sale hacia la ciudad cada hora en punto (20Y) y que está a punto de salir.

En apenas 15 minutos arranca y tras 45 minutos de trayecto llegamos frente al hotel Aviation Center dónde ya nos esperan un montón de piratillas ofreciendo taxi. Son súper duros regateando… no hay manera de bajar el precio y no nos queda otra que aceptar los 20Y que piden por 10 minutos de trayecto. Aquí vivimos una de esas situaciones desesperantes, y es que el taxista que nos coge no tiene ni idea de dónde debe llevarnos a pesar de que el hostal está en la calle principal, que le enseñamos la dirección en chino, que le marcamos el camino a seguir en el mapa, que le enseñamos nuestro GPS y que un colega suyo le explica dónde es… ¡madre mía, qué torpe! le cuesta hasta programar su GPS… joé nos ha tocado el que no sabe hacer ni la O con un canuto 😀 Tras 5 minutos intentando programar el GPS (¡y no exagero!) arranca en la dirección que llevábamos 10 minutos diciéndole, y en apenas 10 minutos estamos frente a la puerta del hostal.

Para el alojamiento de las siguientes dos noches, escogimos el hostal Guilin Sky Garden, un hostal situado en el centro de la ciudad. Hacemos el checkin sin problemas (aquí las chicas de recepción también hablan un inglés bastante decente), dejamos las maletas en la habitación y salimos en busca de un restaurante dónde comer porque a lo tonto son las 15,30h y el arroz que nos sirvieron en el avión a las 12h ya está en los pies… vemos un centro comercial en la acera de enfrente, y entramos. En seguida encontramos un restaurante abierto y sin mirar demasiado, pedimos unos cuantos platos que no están mal por 106Y.

Volvemos al hotel y nos echamos un rato, estamos realmente agotados después de varios días de non-stop y necesitamos bajar el ritmo.

La verdad es que nos cuesta muchísimo dormir porque la habitación está en un primero que da a la calle principal, y a los chinos como es típico en el sudeste asiático, les encanta dar bocinazos… Al atardecer salimos hacia la calle peatonal y comercial Zhengyang Pedestrian Street que tenemos justo al lado del hostal. Al principio de la calle vemos un sitio dónde hacen zumos y batidos, y nos pedimos un par de ellos para refrescarnos (32Y), a pesar de que ya ha oscurecido hace un calor húmedo tremendo y estamos sudando como pollos…

Llegamos hasta el Riyue Shuangta Cultural Park, en el centro del cuál encontramos el lago Shan Hu que alberga las pagodas del Sol y la Luna, conocidas así por la iluminación que tienen por la noche estas pagodas de estilo budista construidas en el centro del lago.

Decidimos rodear el lago mientras damos un agradable paseo por la zona ajardinada del parque. Apenas son las 8 de la tarde pero ya es noche cerrada y la verdad es que hay una bonita estampa de las pagodas iluminadas sobre el lago. Además, como ya he comentado alguna vez, los chinos son de ponerle lucecitas a todo y, también algunos árboles y plantas del parque están iluminados, lo que hace que el paseo sea de lo más agradable y curioso a la vez.

Existe la posibilidad de subir a una barca que te acerca hasta las pagodas. La verdad es que viendo lo llenísimas de gente que van, dan tanta grima que ni miramos el precio para cogerlas, ¡eso vuelca seguro! 😛 Damos la vuelta completa al lago mientras disfrutamos del lugar.

Tras unos 20 minutos, llegamos de nuevo a la calle comercial, son las 20,30h y buscamos un sitio dónde cenar. Vemos uno que ofrecen pizzas, y cansados de tanto picante e irritante, entramos. Debo decir que una vez en el comedor nos llama la atención cómo el lugar está vacío. No hay ni una alma comiendo aquí a pesar de que la calle está repleta de gente…

Nos cuesta horrores explicarle a la camarera que no queremos pimiento en la pizza, lo intentamos señalándole la palabra en la carta, buscando en la app Pleco la traducción en chino, y señalándole una foto en la que sale un pimiento en Google y diciendo no… aún así la cara de la chica es un poema y lo dejamos estar encomendándonos a todos los santos que conocemos 😛

Finalmente llega la pizza… sin pimiento, sin salsa de tomate y ¡con zanahoria! Es la pizza más rara e insípida que hemos comido en la vida… nuestra cara debió ser un poema comiendo una masa de pan con zanahoria, cebolla, 2 trozos de bacon y mozzarella ¬¬’

la pinta es mejor de lo que sabía 😛

Dos “pizzas” y dos refrescos nos cuestan 118Y. Aún flipando, volvemos al hostal. La verdad es que después de la siesta que nos hemos echado no tenemos sueño, pero vemos que hacen cócteles y pedimos un par de mojitos. Cuando nos los sirven y los probamos, llegamos a la conclusión que todo en China son copias malas… es el primer mojito que nos bebemos en nuestra vida por compromiso porque ¡está malísimo! ¬¬’ que fiasco de día llevamos… 😀

Los chicos que llevan el hostal nos invitan a echar una partida de billar con ellos mientras nos tomamos las “copas”, y aceptamos. Pasamos un buen rato charlando mientras echamos un par de partidas con ellos, ¡son la mar de majos! A lo tonto, son más de las 24h cuando subimos a la habitación. Tras un día de lo más raruno, nos vamos a dormir, mañana conoceremos un poquito más de Guilin.

24/09/17: visitamos al gran Buda de Leshan

Día 12: visitamos al buda más grande del mundo y casi no volvemos a Chengdu…

Son las 7h cuando suena el despertador, hoy nos levantamos pronto para hacer una de las visitas top del viaje 🙂 Desayunamos en la habitación y salimos hacia el metro.

Compramos los tickets hasta la parada South Railway Station (5 paradas, 3Y c/u). Allí salimos hacia la estación de trenes (salida A) y vamos a las taquillas. Le mostramos a la chica Leshan en chino (乐山市), el número de tren que queremos tomar y le dejamos los pasaportes, y en menos de 3 minutos tenemos nuestros billetes para el tren de alta velocidad a Leshan. Aquí tenéis el enlace a la web dónde consultamos los trenes por si os es de ayuda 🙂 El trayecto dura 50 minutos y cuesta 51Y pp en 2ª clase. La alternativa es un bus que tarda 2h y cuesta 45Y…

Con nuestros billetes en mano accedemos a la estación. El tren sale puntual a las 9,32h y tras dos paradas, bajamos en Leshan. Al salir de la estación a mano derecha queda la estación de autobuses. Allí tomamos el bus 3 (1Y pp) que en 40 minutos nos dejará frente a la entrada norte del Gran Buda. Nosotros preferimos coger el bus urbano porque era la opción más económica y “segura”… veréis que cuando salgáis de la estación habrá muchísimos “piratillas” gritando “Dafo” que es como conocen los chinos al gran Buda y que por un “módico precio” te llevarán hasta él… Aún así, antes de subir al bus, le mostré al conductor el nombre del gran Buda en chino (Lèshān Dàfó, 乐山大佛) no fuera a ser… No es la última parada de la línea, así que tendréis que estar atentos, pero el conductor viendo que éramos dos parejas de occidentales los que estábamos a bordo, al llegar a la parada gritó “Dafo” para que supiéramos que era la nuestra 🙂

El Gran Buda de Leshan está considerado como la estatua budista más grande del mundo, con nada menos que 71 metros de altura excavado directamente en la montaña, y forma parte del Patrimonio de la Unesco desde 1996 junto al Monte Emei (el lugar más sagrado de Sichuan).

Pagamos 90Y pp y accedemos a una zona realmente bonita, a la falda de la montaña en la que está construida el gran Buda y rodeada de plantas, bambús y con vistas a la bahía del río. Sorprende encontrar grandes caracteres chinos sagrados pintados en rojo en la montaña.

La historia del gran Buda se remonta al año 713 dC en plena Dinastía Tang. La confluencia de los ríos Dadu, Qingyi y Min con grandes corrientes eran causantes de naufragios de varios barcos pesqueros que intentaban llegar a Leshan. Un monje llamado Haitong pensó que la presencia del Buda más grande que se hubiese esculpido jamás, calmaría aquel ímpetu que había acabado con la vida de tantos pescadores y marineros. Así fue como comenzó la gran hazaña de excavar en la montaña el gran Buda, aunque no pudo culminar su obra, y fueron sus discípulos quienes durante casi 1 siglo continuaron extrayendo piedra del acantilado para lograr que el gran Buda se erigiera en este lugar. Lo más curioso es que las aguas realmente se calmaron y no volvió a haber hundimientos de barcos en la zona. Aunque más que la intervención divina se debió a las toneladas de piedra que fueron depositadas en el fondo del río al extraerlas de la montaña, influyendo en las corrientes 🙂

Ascendemos una escalera hasta llegar a la altura de la cabeza del gran Buda. Aunque hay que decir que este lugar es mucho más que el Buda ya que también hay numerosos templos, tumbas y otras estatuas esculpidas en las paredes de la montaña que han resistido a la erosión de los últimos siglos, además del templo Wuyou, las grutas de Mahao y la pagoda Lingbao que comprenden este centro de religiosidad en el centro de Sichuan.

Lo primero que hacemos es asomarnos a la barandilla que queda junto a la cabeza del Buda y es realmente impresionante estar aquí. Las fotos no hacen honor, pero os haréis una idea del tamaño de la estatua si os fijáis que junto a la cabeza se ven “personitas” asomadas a la baranda…

Después echamos un vistazo al templo del Buda. En su interior hay tres grandes estatuas de Buda en oro que protegen el recinto (no se pueden fotografiar).

El lugar y el entorno son realmente espectaculares pero debo decir que queda bastante deslucido por la cantidad de gente que hay en el recinto… estamos seguros que esto no cumple con muchas de las normas de seguridad estándares que tenemos en occidente…y para que veáis que no exagero, ahí va una foto de un rincón cualquiera:

Viendo el gentío que hay, decidimos no entretenernos más visitando los templos que encontramos aquí y nos ponemos a la larga cola que hay para acceder a la escalera que baja hasta los pies del Buda. Tardamos más de 1h en conseguir llegar a abajo, eso si con unas vistas geniales una vez enfilas la escalinata de bajada.

estatuas esculpidas en la montaña

Alucinamos con las vistas que ofrece el gran buda de 71m esculpido en la montaña y que le otorga el puesto al buda más grande del mundo, y una vez más nos queda claro que a los chinos les encanta eso de hacer “lo más grande del mundo” siempre que pueden 😛

Cuando llegamos a los pies del Buda alucinamos en colores al ver el coloso que se alza ante nuestros ojos. Le hacemos una ofrenda comprando unos inciensos que encendemos en los quemadores que hay a sus pies.

Tras un buen rato aquí admirando la belleza del Buda y lo pequeño que te sientes junto a él, echamos un último vistazo y emprendemos la ardua tarea de volver a subir hasta lo más alto, y es que la salida del recinto está arriba.

en el lado izquierdo veréis la escalera por la que se desciende

A mitad de camino encontramos un chiringuito que venden cosas frescas y compramos un granizado de limón y un helado de vainilla (27y). Estamos sudando la gota gorda, entre el esfuerzo y el calor tremendamente húmedo que hace aquí. Tras cargar un poco las pilas seguimos cuesta arriba. Aunque hay otros templos en el complejo, decidimos volver a la estación a ver si podemos coger el tren de las 15,37h ya que si no, el siguiente es casi a las 19h.

Así que tras una buena caminata, salimos hacia la puerta norte dónde cogemos el bus 3 (1Y) de vuelta a la estación. Tras 40 minutos llegamos y nos encontramos con la sorpresa que no hay billetes de tren hasta las ¡¡¡22.45h de mañana!!! Casi nos da algo… por un momento nos vemos tirados en Leshan, con nuestro hotel en Chengdu y perdiendo el vuelo de mañana al siguiente destino… ¡qué mal rato pasamos! Pero por suerte llevamos una tarjeta local en el móvil y podemos mirar por internet dónde se coge el autocar para el plan B. Vemos que la estación de autocares está a unos 10 minutos a pie de aquí, así que nos acercamos a allí y conseguimos comprar billetes para el siguiente bus a Chengdu -de nuevo mostrando el nombre en chino (成都)-, que sale a las 15,40h por 46Y pp. Aunque esta opción es más lenta que el tren, nos saca del apuro. Lo malo es que no hemos comido y en la estación solo hay máquinas de bebidas… compramos un par de zumos y unos refrescos para llegar hasta Chengdu sin hipoglucemiar.

El autocar sale puntual y rodeados de chinos llegamos a Chengdu a las 17,45h. Pero la estación de autobuses está al sur de la ciudad, estamos lejos del hotel y no queda ningún metro cerca, así que pactamos con la única taxista que hay un precio hasta nuestro hotel. Nos pide 30Y, nos parece razonable (y no hay alternativa). Tras 30 minutos de trayecto nos deja frente al hotel. Nos vamos de cabeza al Starbucks que tenemos delante a comer alguna cosa que estamos famélicos, llevamos desde las 7h sin comer nada y son ¡las 18,30h! Pedimos un par de bebidas, un bocata y un pastel (104Y) que devoramos en cuestión de segundos.

Con la tripa un poco llena, subimos a la habitación a descansar un poco las piernas y darnos una ducha. Y ya aprovechamos para hacer las maletas que mañana por la mañana volamos a un nuevo destino.

Sobre las 20h nos acercamos dando un paseo a Tianfu Square y debo decir que aunque es enorme, parecía mejor en las fotos que habíamos visto… esta plaza está considerada como el centro neurálgico de la ciudad y alberga una gran estatua de Mao Zedong, y un centro comercial subterráneo junto a la estación de metro del mismo nombre que hay bajo la plaza.

la torre del centro es nuestro hotel

Vemos un McDonalds y después de lo poco que hemos comido hoy no lo pensamos ni un minuto, nos vamos derechos a comer unas hamburguesas (56Y). Tras la cena volvemos al hotel a descansar, hoy ha sido un día agotador pero de esos que no olvidaremos nunca 😀

23/09/17: conocemos osos panda en su hábitat en el Panda Base de Chengdu

Día 11: otro de los grandes días del viaje… visitamos a los pandas 🙂

El despertador suena a las 8h. Bajamos a desayunar al Starbucks que tenemos enfrente (101Y) y luego paramos un taxi. Antes de subir le muestro al conductor el nombre en chino del Panda Base y le pido que encienda el taxímetro. Accede y subimos, y en unos 40 minutos y por 41Y llegamos al Panda Base o Centro de Investigación y Cría del Panda Gigante (en chino simplificado se escribe de la siguiente manera: 成都大熊猫繁育研究基地). La otra opción para este trayecto es el transporte público que aunque sale un poco más barato, debes tomar 3 buses y se tardan 2h 20 minutos… así que como no tenemos ganas de complicarnos la vida, ya veis que tomamos un taxi y vamos a la vía rápida. Realmente creo que no compensa el transporte público porque ahorras unos pocos yuanes y tardas más del doble.

Los pandas gigantes sólo se pueden encontrar en las provincias de Sichuan, Shanxi y Gansu. Se estima que actualmente quedan menos de 2.000 pandas gigantes por lo que fueron incluidos en la lista internacional de especies de flora y fauna en peligro de extinción. Una de las iniciativas del Gobierno chino para proteger a los pandas gigantes, fue abrir el Panda Base Chengdu a unos 11 kilómetros de la ciudad de Chengdu en 1987, un centro de conservación de estos animales imitando su hábitat natural y protegiendo la especie. Lo bueno del lugar (además de su labor, ¡¡of course!!) es que se pueden ver a estos osos tan especiales en un entorno lo más parecido al suyo.

el parque se encuentra en un bello bosque de bambú

La mejor hora para visitarlo es por la mañana, entre las 8 y las 10, que es cuando los cuidadores le dan el desayuno a los pandas. Os dejo su web por si queréis saber más sobre el lugar 😉

Pagamos los 51Y pp de la entrada y accedemos al gran parque. Es fácil desorientarse aquí porque es enorme, por lo que os recomiendo coger un mapa al entrar aunque los veréis en grandes paneles por todo el parque. Hay varios espacios en los que tienen pandas (adultos, jóvenes y bebés) y también cuidan a pandas rojos, que aunque comparten nombre y espacio, en realidad son otra especie muy parecida al mapache.

Descubrimos que la dieta diaria de un panda adulto requiere, un mínimo de 12 kilos de bambú y que cuando no comen, se dedican a dormir como marmotas mientras digieren la comida, y la verdad es que tienen posturas de lo más curiosas para dormir 🙂

Viéndolos, no podemos evitar acordarnos de los pandas que vimos hace unos años en nuestro primer viaje a Japón, aunque sin duda, poderlos ver en su entorno es mucho más recomendable para todos que en un zoo. Recordad que ¡nos gusta hacer turismo responsable siempre que podemos!

Pasamos casi 3h recorriendo el parque, haciendo montones de fotos y vídeos de estos fabulosos animales. Son adorables, dan ganas de achucharlos… aunque luego piensas que en realidad son osos y se te pasan las ganas al ver las zarpas que tienen 😛

Nosotros comenzamos la visita viendo los pandas rojos y luego nos encaminamos hacia la zona dónde están los más peques del parque, aunque ya veis que por el camino encontramos alguna zona de adultos jóvenes.

En las guarderías se encuentran las crías más pequeñas juntos a sus madres que son las encargadas de cuidarlas. Las más pequeñas no están expuestas al público y las que tienen algún mes de edad, las puedes ver a través de vitrinas, como éstas o las del siguiente vídeo con su madre, aunque solo dejan visitarlas pocos ratos al día.

Luego vamos a ver a los más senior del parque, que ya han comido y se pegan unas siestas tremendas… ¡en las copas de los árboles! La verdad es que nunca me hubiera imaginado que estos bichos durmieran ahí 😛

Aunque todavía pillamos a alguno en pleno banquete.

Después nos encaminamos a las zonas dónde habitan los jovenzuelos. Se nota que son más activos e interactúan más entre ellos. Aquí vemos a un par haciendo de las suyas mientras comen. Estuvimos más de 15 minutos aquí fascinados mirando a los osos.

Nos parece alucinante poder ver a estos bonitos animales en su hábitat. Me siento igual de afortunada que cuando vimos orangutanes en la selva de Borneo en Indonesia.

Antes de salir compro dos peluches de oso panda para la colección de peluches viajeros, la mía y la de mi sobrino (178Y los dos). Desde que mi hermana se quedo embarazada le he traído peluches de los grandes viajes (Japón, Indonesia, New York, Tailandia…).

para mi piltrafilla favorito 🙂

Para la vuelta al hotel decidimos hacer lo mismo que a la ida y coger un taxi. Ahora hay mucho más tráfico por lo que tardamos algo más en llegar al hotel (52Y). Dejamos las compras en la habitación y salimos a comer al Centro Comercial que hay frente al hotel. Volvemos al japo de anoche pero esta vez le enseñamos en chino “sin picante por favor”, la camarera sonríe y asiente. Ella que ría lo que quiera pero mi estómago no acepta más picante 😛

Y realmente nos trae la comida sin nada de picante, y hoy si y por fin, ¡nos sabe deliciosa! Un par de platos de noodles, unos dumplings y un tonkatsu con una cerveza por 91Y.

Llevo un catarro encima tremendo y aunque teníamos apuntados un par de templos para visitar por la tarde decidimos descansar. Pasamos por el Carrefour que hay en el centro comercial, y después de echarnos unas risas porque estamos en un Carrefour chino y enviarles unos vídeos a los nuestros con el cachondeo, compramos cosas para desayunar mañana y para la cena de hoy.

Puede parecer muy complicado pero no lo es para nada ya que las “grandes marcas” están en todas partes…

¡¡me encantan los Pocky de té verde, siempre que voy a Asia los como!!

De vuelta en el hotel, nos echamos una buena siesta, y luego mientras se leva la ropa en la lavadora-secadora de la habitación, nos vamos al spa a terminar de pasar la tarde. Necesitábamos un poco de relax que ¡no parece que estemos de vacaciones¡ 😀

Cenamos la ternera que compramos antes con algo de fruta. ¡Qué alegría poder comer un poco “normal” después de tantos días y sobretodo sin picante! Nos vamos a dormir sobre las 23.30h, súper relajados después de la tarde de spa 🙂

22/09/17: nos despedimos de Xi’an y volamos a Chengdu, nuestro próximo destino en China

Día 10: con buen sabor de boca dejamos Xi’an… Chengdu y sus pandas ¡nos esperan!

Hoy nos levantamos pasadas las 9h. Desayunamos en la habitación lo comprado ayer y después de cerrar las maletas, hacemos el checkout. En el hostal nos guardan las maletas hasta las 12.30h que sale el transporte hacia el aeropuerto que contratamos con ellos por 30Y pp.

Decidimos acabar de conocer los alrededores. Comenzamos visitando un templo budista que está junto al hostal (sorry no recuerdo el nombre, pero era el templo del barrio). Los locales nos miran extrañados hasta que ven que me sumo a sus rituales de oración. No deben estar muy acostumbrados a ver a una occidental budista por estos lares 🙂

El lugar es muy tranquilo, alberga estatuas realmente bonitas y se respira una paz inmensa 🙂

Luego cruzamos la muralla y vamos dando un paseo por el parque que hay junto a la muralla de estilo zen repleto de madres con niños pequeños y abuelas haciendo yoga.

Se está muy a gusto en este lugar, y nos sentamos en un banco a contemplar el vaivén de los locales 🙂 Son estos ratitos los que más me gustan de los viajes, el poder observar otras formas de hacer, otras culturas y ¡aprender de todas ellas!

Seguimos con el paseo y llegamos hasta la Yongnig Gate o puerta sur, y vamos al centro comercial que hay en frente a tomar algo. Entramos en una cafetería y tomamos un par de capuccinos con un tiramisú de té verde (86Y). Pasamos el resto de la mañana aquí ya que hoy estamos cansados y no nos apetece hacer más, además en un ratito habrá que volver al hostal…

A las 12.30h volvemos al hostal y en seguida llega una van que nos lleva hasta otro hotel dónde nos juntan con más pasajeros, y en una hora y media desde que salimos del hostal llegamos a la terminal 2 del aeropuerto.

La verdad es que cuando preparaba el viaje, en muchos blogs y foros la gente explicaba que Xi’an solo valía la pena por los Guerreros y que como mucho se le dedicara una noche. Después de haber estado, hubiera alargado alguna noche más de las que estuvimos para conocer mejor la ciudad, estuvimos muy a gusto.

Es pronto para hacer la facturación, así que decidimos comer un par de platos de comida local por 96Y mientras pasa la media hora que falta para que abran el mostrador. Aunque está buena, pica tanto que se hace difícil poder terminar los platos…

Hacer la facturación aquí es sencillo, debes ir a los mostradores de la compañía, en este caso Air China, y enseñar los pasaportes. A partir de ahí te pesan y marcan las maletas (tenemos hasta 20kg de equipaje permitido cada uno), y hecho el trámite te devuelven el pasaporte con los billetes impresos. No es necesario mostrar voucher ni reservas, con el pasaporte les basta.

Pasamos los controles de seguridad y pasaporte sin problemas, y accedemos a la zona de embarque. Tomamos un par de cafés por los que nos sablan 80Y. Pagamos casi lo mismo que por la comida, pero es la única cafetería de la terminal y no hay más opciones…

preparan nuestro avión

Conseguimos embarcar con bastante retraso a las 16,45h y después de hacernos cambiar de puerta de embarque a toda prisa. Nos llama la atención que a bordo te hacen apagar los móviles y comprueban cómo lo haces, por lo visto no se fían del modo avión porque algunos modelos de fabricación china aunque estén en modo avión, siguen emitiendo datos… sin embargo te dejan ir al baño aunque la luz del cinturón esté encendida… ¡cosas de chinos!

A medio vuelo nos sirven un bocata súper picante que soy incapaz de comer y un botellín de agua fresca. Sorprendentemente y a pesar de haber salido con casi 1h de retraso, llegamos puntuales a Chengdu. Las maletas salen sin problemas por las cintas, y viendo que llueve, decidimos coger un taxi. Para ello vamos a la parada oficial en la que hay una cola enorme pero que avanza rápido, y tomamos el que nos indican.

Os recomiendo hacer la cola de los taxis oficiales porque son los únicos que usan el taxímetro, el resto de taxis van a precio pactado y te suelen cobrar hasta 3 veces lo que cuesta la carrera.

Le muestro la dirección del hotel en chino al taxista y enciende el taxímetro. Hay bastante tráfico, tardamos unos 45 minutos y nos cuesta 55Y (había leído que del aeropuerto al centro costaba unos 80Y). Otra recomendación si cogéis un taxi en China es llevar el nombre del lugar al que quieres ir en chino, e ir siguiendo la ruta que hace con alguna aplicación de mapas ya que muchos te pasean para subir la factura… este fue honrado y casi un milagro, ¡conduce calmado y no en modo temerario como es la norma!

El hotel ya desde fuera se ve genial. Escogimos el Fraser Suites Chengdu para nuestra estancia de 3 noches en la ciudad. Ubicado entre dos paradas de metro y a pocos minutos a pie de la plaza más neurálgica de la ciudad. Hacemos el checkin y nos informan que como pedimos habitación para no fumadores nos han ascendido la categoría y nos ubican en un piso más alto por el mismo precio. La habitación es tipo apartamento y está en el ¡piso 26!

Cogimos este hotel que calidad-precio estaba genial, con la ventaja que al ser tipo apartamento podremos lavar la ropa (tiene lavadora en la habitación, y así poder reducir equipaje) y cargar un poco las pilas en su spa. Estamos a la mitad del viaje y necesitamos un poco de calma 🙂

Nos damos cuenta que son las 21h y no hemos cenado. Cruzamos la calle y vamos a un centro comercial que tenemos enfrente. Después de darle una vuelta a los restaurantes que tiene, nos decantamos por un restaurante japo dónde tomamos unos noodles, unos dumpling y un pollo teriyaki por 91Y. Está todo muy bueno pero de nuevo, demasiado picante para nuestro gusto.

Vemos que hay un Carrefour en el centro comercial pero ya están cerrando. Mañana vendremos a hacer la compra 😉 Volvemos al hotel y nos vamos a dormir pronto, mañana comenzaremos a descubrir la capital de la región de Sichuan.

 

21/09/17: visitamos al imponente ejército de Terracota de Xi’an

Día 9: impresionante la visita a los guerreros y tarde de compras en el Mercado Musulmán

Hoy es uno de esos días chulos en los que se cumplirán deseos… cuando era niña y veía en los libros los Guerreros de Terracota pensaba en que algún día yo iría a verlos, y hoy es ese día.

La noche no ha sido de las mejores… se nota que es un hostal dónde estamos alojados y hubo ruido de ir y venir de gente hasta tarde. Nos levantamos a las 8h, tomamos el desayuno que compramos ayer en la habitación y salimos a la calle. Cogemos el bus 258 en la parada frente al hotel (2Y) hasta la estación de autobuses dónde cogemos el bus 306(5) que va directo a los Guerreros. El trayecto dura alrededor de 1h y cuesta 7Y pp.

Vigilad aquí porqué hay muchos piratillas que intentarán que vayáis en su autocar que según ellos es mejor pero que en realidad hace el mismo trayecto en el mismo tiempo por muchos más yuanes… fijaros bien en que sea el bus 306(5) de color blanco, los de color son más caros.

Una vez en el bus tuvimos un momento de confusión porqué una mujer iba pasando por todos los asientos ocupados y a muchos les cobraba algo. En un inicio pensamos que sería el billete y nos extrañaba mucho que a nosotros no nos cobraran nada, pero como solo hablaba chino y éramos los únicos occidentales a bordo pues estuvimos así un buen rato. Justo antes de arrancar, vemos que esa chica se bajaba… y así estuvimos hasta que una vez ya en marcha, pasó un tipo vestido de revisor y ahora si, nos cobró el billete según habíamos visto los precios por internet.

El viaje transcurre tranquilo, y cuando llegamos a destino, vemos que para en una explanada dónde hay algunas tiendas. Tienes que cruzar el parking siguiendo las señales de ticket office hasta llegar a las taquillas. Los buses de vuelta salen del mismo punto, así que habrá que volver aquí para el regreso a Xi’an.

La entrada a las excavaciones cuesta 150Y pp, aunque es carillo, lo pagamos con gusto, ¡estoy impaciente por ver a los Guerreros al fin! Al igual que pasaba en la Ciudad Prohibida de Beijing, aquí también piden el pasaporte para comprar la entrada.

Este ejército de las tinieblas fue descubierto en 1974, cuando 3 campesinos excavaban un pozo al sur de su aldea. Encontraron una figura humana de tamaño natural vestida con armadura y lanza, tan real que se asustaron, y muchos creyeron que habían ofendido a algún espíritu y esto les traería mala suerte, por lo que los escondían o rompían hasta que llegó la voz del descubrimiento al Gobierno y enviaron a un grupo de arqueólogos a comprobar el descubrimiento declarando el lugar zona protegida. Considerados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1987, este lugar impresiona de veras.

imagen del lugar en el momento de su descubrimiento que encontramos en el museo

Existe la opción de coger unos buggie que te acerca a la zona de las galerías por 5Y pero preferimos caminar hasta allí por un bonito camino ajardinado (10 min).

Una vez allí, decidimos comenzar la visita por la galería 3, la más pequeña en la que apenas hay unas 70 figuras pero en la que te das cuenta por primera vez del tamaño del complejo y la belleza de los Guerreros. Hay pocas figuras porque es la excavación menos explorada, llevan pocos años descubriendo el tesoro oculto bajo la tierra.

Luego pasamos al Qin Shi Mausoleum Museum School, dónde se explican curiosidades sobre antigüedades chinas encontradas en la zona, algunas tienen ¡más de 2000 años! Y podemos ver unas pocas figuras completamente restauradas, incluido el color, lo que les da mayor belleza.

Entramos a la galería 2, todavía menos explorada que la 3 aunque de un tamaño considerable. Aquí muestran cómo se llevan a cabo las excavaciones… pero quedan años para saber todo lo que esconde el lugar.

Y por último, entramos a la fosa 1 la más grande e impresionante… mirad la vista del pabellón por fuera…

¡¡Es una auténtica pasada poder estar delante del gran ejército de terracota!!

La fosa 1 es la más famosa de todas ya que cuenta con una mayor extensión y acoge a más de 8000 guerreros y carros de combate tirados por sus caballos. Realmente parecen guerreros de verdad, cada uno con su ropa, sus detalles, sus expresiones… cada uno de ellos parece una persona distinta y tienes la sensación que bajo la terracota encontrarías a una persona de verdad… las fotos no hacen honor a lo que se siente estando frente a ellos pero os dejo algunas para que os hagáis una idea 🙂

Siento una gran emoción en estos momentos por poder estar disfrutando de la vista de este lugar tan impresionante. Y me siento afortunada, ¡muy afortunada! Un sueño de niña más cumplido en mis viajes 🙂

Justo al final del pabellón encontramos la zona de restauración y etiquetado de piezas. Aquí te das cuenta de porqué cuesta tanto la restauración de las piezas que conforman el mausoleo, ya que realmente los campesinos dejaron las figuras hechas añicos…

Son las 13h cuando acabamos la visita… la verdad es que me cuesta irme de aquí, es impresionante, estoy sin palabras…

Salimos hacia la zona comercial y después de un duro regateo con una local compramos una figura de terracota por 30Y (la mitad de lo que nos pedía). Aunque somos conscientes que en Xi’an la encontraríamos a mejor precio, me hace ilusión llevármela de aquí y tampoco supone un gran gasto extra.

el guerrero que tenemos en casa 🙂

Compramos también un par de aguas por 4Y que estamos secos, y buscamos sitio dónde comer. Nos decidimos por uno que ofrecen pizzas junto a la salida de las galerías. Tomamos un par con unos refrescos por 104Y.

Con las pilas cargadas de nuevo, volvemos al punto dónde nos dejó el bus, y allí encontramos de nuevo el 306(5) que por 7Y pp y una hora de trayecto, nos deja en la estación de autobuses de Xi’an de nuevo. Allí caminamos unos metros hasta la parada del bus 258 que nos deja en la puerta del hostal. Estamos ko, hemos pasado un calor tremendo y en el bus nos ha entrado morriña, así que decidimos echarnos una siesta.

Después salimos a buscar un bus que nos deja frente a la Torre del Tambor en 2 paradas (2Y) y caminamos por una callejuela repleta de tiendas que va paralela a la Mezquita que a estas horas ya está cerrada, una pena porque dicen que es una visita curiosa. Recorremos las callejuelas que conforman el Mercado Musulmán de Xi’an mientras echamos un vistazo a las artesanías que venden.

Compramos un par de platillos de cerámica por 25Y, dos frascos pequeños de bálsamo del tigre por 15Y y un huevo de cristal pintado a mano en el que la artista añade mi nombre en chino por 75Y. Este último me duele regatearle demasiado porque realmente es un trabajo de chinos el que hace la mujer para pintarlos y solo le bajo 10Y respecto a lo que pide.

 

Acabamos de recorrer la calle y salimos a la de los puestos de comida que recorrimos anoche. Aquí compramos una especie de turrón de almendras que hacen en un puesto por 15Y que ¡está delicioso!

Caminamos hasta el centro comercial que hay junto a la Torre de la Campana y buscamos sitio dónde cenar. Nos decantamos por un japo en el que por 102Y comemos de maravilla y hasta los topes.

Cogemos el metro hasta la puerta sur de la muralla y aprovechamos que está iluminada para hacerle unas fotos. Las ciudades chinas ganan mucho por la noche porque se esmeran con la iluminación de sus edificios y monumentos 🙂

Hay un paseo junto a la muralla la mar de chulo… caminamos unos metros y pensamos que mañana no hay que madrugar, por lo que decidimos tomarnos una cerveza belga en un bar con música en directo junto a la muralla; un par de Delirium Tremens nos cuestan 85Y y pasamos un rato bien ameno recordando que la primera vez que probamos esta cerveza estábamos en Argelès-surMer, pasando un fin de semana en el sur de Francia hace ya algunos años 🙂

A las 23h decidimos volver al hostal a descansar, nos damos una buena ducha para quitarnos el calor del día y nos vamos a dormir, mañana conoceremos un nuevo destino en nuestra ruta por China 😉

la 2ª escapada del 2018 está a la vuelta de la esquina…

Y es que después de haber pasado 4 días en Nápoles en marzo (tengo pendiente contaros), volvemos a tener un mono viajero intenso… así que nos hemos decantado por un retorno a Alemania para celebrar nuestro aniversario de boda 🙂

Y es que en breve, vamos a conocer otra ciudad del estado de Baviera:

Núremberg

Después de haber disfrutado de lo lindo en Munich en 2012 y de Berlin en 2014, volvemos a Alemania con muchas ganas, a descubrir toda la historia que esconde la capital de la región de Franconia. Y es que Núremberg, destruida en su práctica totalidad durante la II Guerra Mundial, y reconstruida con mucho gusto en pocos años, a día de hoy todavía guarda muchísima historia entre sus calles y su gente, y mantiene vivo lo que el nazismo hizo para evitar que caiga en el olvido y vuelva a ocurrir algún día.

De nuevo, volamos con Vueling, saliendo viernes por la mañana y volviendo lunes por la tarde por 370€ los dos. Para el alojamiento nos hemos decantado por el Adina Apartment Hotel Nuremberg, un aparta-hotel de 4 estrellas en pleno centro de la ciudad por 244€ para las 3 noches con desayuno incluido y acceso a la zona de aguas del hotel.

Ya hemos reservado hueco en el free tour en español del sábado por la mañana que organiza un italiano afincado en la ciudad a través de su página web con la idea de poder conocer un poco más a fondo qué esconde la ciudad. Aunque si hacéis un poco de búsqueda por internet veréis que lo primero que aparece es que Núremberg acogió los juicios del nazismo entre el 20 de noviembre de 1945 y el 1 de octubre de 1946.

La ciudad cuenta con algunos imprescindibles como su castillo, las iglesias de San Lorenzo, Nuestra Señora y San Sebaldo, la fuente Schöner Brunnen, la plaza del mercado, el puente del Verdugo, el campo Zeppelin, el museo de la comunicación y del ferrocarril… pero sobretodo lo que nos apetece es disfrutar de la ciudad, su gente, su gastronomía y ¡su cerveza! 😛 Perdernos por sus calles y desconectar a tope 🙂

Y con unas ganas inmensas ya, solo falta acabar de recopilar información para el viaje y ¡hacer la maleta!

imagen extraída de internet

¿nos acompañas a seguir creciendo con nuestros viajes?

20/09/17: vamos a conocer la bella Xi’an, con sus torres y su muralla

Día 8: nuevo destino en la ruta, visitamos Xi’an

Nos levantamos a las 7.30h, desayunamos las galletas y el café que compramos ayer, y estamos ya terminando cuando el dueño del hostal nos trae unas manzanas, un par de tazones de gachas típicas de la zona y una especie de torta de anís… picoteamos un poco porque estamos ¡hasta los topes! El señor es muy amable porque la habitación no incluía desayuno…

Cerramos las maletas y a las 8,30 como acordamos, nos viene a buscar el transporte para ir a la estación de trenes y es que de nuevo cambiamos de zona. El dueño se despide de nosotros regalándonos dos botellines de agua y un dibujo típico de su ciudad. Han sido muy amables, el hotel estaba bien ubicado y hemos estado confortables, así que sin duda recomendamos el Pingyao Xiangshengyuan Guest House.

Tardamos una media hora en llegar a la estación en coche puesto que está a las afueras de la ciudad. Tras despedirnos del conductor que no habla ni papa de inglés, entramos a la estación y pasamos sin problemas el control de seguridad. Seguidamente validamos los billetes con los pasaportes y accedemos a la gran sala de espera de la estación de trenes de Pingyao, se nota que es bastante nueva. Tenemos una hora hasta que salga el tren. Poco a poco se va llenando la estación de gente… y a las 9,45h abren el acceso al andén. Vemos señalizado el número de vagón en el suelo de éste y nos situamos en el que marca nuestro billete. La verdad es que el transporte que hemos utilizado hasta el momento (trenes y metro en Beijing) es muy del estilo al nipón. A estos chinos les gusta copiar 😛

De nuevo suerte que nos ponemos pronto en la fila para pasar a la zona de andenes porque el tren para poco tiempo y si no subes de los primeros a tu vagón vienen los empujones, tan típicos en China y que yo tanto odio…

Una vez aposentados en nuestros asientos tenemos por delante 3h de viaje. De nuevo la velocidad del tren no pasa de los 245km/h, lo que muestra que es eso, una copia del transporte nipón 😛 Lo siento sabéis que soy una gran fan de Japón y no puedo evitar hacer comparaciones, 😀

Nuestro nuevo destino en esta ruta que nos llevará a conocer un pedacito de China es Xi’an, considerada el extremo oriental de la ruta de la seda, es la capital de la provincia de Shaanxi y cuenta con una población de algo más de 3 millones de habitantes. ¿Y porqué venimos hasta aquí? pues creo que no necesita mucha presentación… a parte del gran patrimonio que tiene la ciudad, a sus afueras están los archiconocidos Guerreros de Terracota, todo un sueño viajero que pronto se verá cumplido 😀

A las 13,03h llegamos a la estación del norte de Xi’an. Allí mismo compramos los billetes para el metro (2Y c/u) en una de las muchas máquinas y hacemos el transfer hacia la línea 2 (roja) de metro.

Bajamos en la parada Yongnig Gate, junto a la puerta sur de la antigua muralla de la ciudad con la que nos topamos nada más salir a la calle. Nos dirigimos hacia el Xing Long nº 37 Hostel, nuestro alojamiento para las próximas dos noches. Caminamos unos 15 minutos hasta el hotel pero está muy escondido, en un callejón secundario y nos cuesta horrores encontrarlo… intentamos preguntar a algunas personas pero es imposible, nadie habla ni media palabra de inglés… se nos ocurre desandar unos pasos hasta la oficina de turismo que hemos visto hace un momento, y aquí si nos indican bien dónde está el hostal. Son las 15h cuando por fin damos con él.

Hacemos el check-in y la recepcionista nos da bastante información en inglés de la ciudad y de los buses que podemos tomar para ir a conocer los lugares top de Xi’an. Dejamos las cosas en la habitación y salimos a comer que estamos hipoglucémicos ya… en los alrededores del hostal no entramos nada abierto, así que decidimos volver a la parada de metro dónde vimos un gran centro comercial. Como pensábamos, en la planta baja hay varios restaurantes. Nos decantamos por un Subway (de los pocos restaurantes que hay abiertos teniendo en cuenta que son las 16h) dónde tomamos un par de bocatas con unas patatas chips y dos refrescos por 50Y.

Con las pilas cargadas de nuevo comenzamos a descubrir la ciudad y comenzamos por uno de los puntos más importantes: su muralla. Pagamos 54Y pp y accedemos a ella por la impresionante Yongnig Gate o puerta sur. Y ya alucinamos antes de entrar porque nos topamos con un “ejército” que hace una entrada triunfal en la gran puerta Yongning.

La Muralla de Xi’an construida en la dinastía Ming (1374-1379), con un perímetro de 13,74 kilómetros, con 12 metros de altura y, 14 metros de ancho en la parte superior y 18  en la base, es considerada como la mejor conservada del país, y está bordeada por un gran foso. Nada más cruzar el puente levadizo y la gran puerta, encontramos un gran patio entre murallas que nos maravilla. Además tienen una música tradicional de fondo en todo el recinto que le de un aire más místico a la visita 🙂

Es alucinante estar entre estos grandes muros con tantos años de historia. Ascendemos hasta lo más alto y recorremos unos kilómetros entre la torre de vigilancia de la torre sur y la siguiente que encontramos en el camino mientras disfrutamos de lo lindo de la gran vista que ofrece la muralla en si y las casas tradicionales que encontramos en los alrededores que hacen contraste con la zona comercial de las afueras. Y como una imagen siempre vale más que mil palabras, aquí tenéis algunas que no hacen honor a la belleza real del lugar.

En la torre de vigilancia encontramos una curiosa exposición de bicis antiguas. Hay alguna con varios centenares de años construida en madera 🙂

Nuestra idea inicial era haber recorrido todo el perímetro de la muralla en bici pero como subimos a ella con solo 1h hasta el cierre, preferimos acotar el tramo visitado y disfrutar bien del lugar. Así que cuando llegamos a la torre, como no falta mucho para que cierren, decidimos desandar lo andado y volver a salir por la puerta sur. Es realmente impresionante lo bien conservada que está. Al salir de la muralla, cruzamos de nuevo su puente levadizo y volvemos al metro.

Cogemos de nuevo la línea roja y bajamos en la parada Zhonglou Zhan (2Y). Desde la misma estación se accede a distintos centros comerciales y a las Torres de la Campana y del Tambor.

Pagamos 35Y pp y accedemos a la Torre de la Campana. Existe un pase combinado para acceder a ambas campanas, pero es tarde y leímos que ésta es la mejor… así que allá vamos. Y la verdad es que nada más salir a la calle nos topamos con una vista del edificio que ¡nos encanta!

Construida en 1384 a comienzos de la Dinastía Ming, es un símbolo de la ciudad de Xi’an y uno de los mejores monumentos de China. Contiene varias grandes campanas de bronce de la Dinastía Tang, la mayor fue construida en el año 711 y tiene 2,47 m de altura y pesa 6500 kg.

La Torre se construyó en el centro de la ciudad y desde ella se puede vislumbrar la muralla que bordea Xi’an. Su base es cuadrada y tiene una superficie de 1377 m². La construcción se hizo con ladrillo y madera, y tiene casi 40 metros de altura. Cuenta con dos plantas visitables, aunque sin duda la más bella es la superior, tanto por dentro como por fuera.

Desde aquí podemos ver la vecina Torre del Tambor y las 4 puertas principales de la muralla.

Pasamos un buen rato aquí observando lo peculiar que es la conducción en China, por no decir ¡caótica!

Bajamos de la torre y nos acercamos a un Starbucks entre las dos torres a descansar un poco mientras esperamos a que anochezca y poder disfrutar de las Torres iluminadas. Pedimos dos frapuccino de té verde (52Y) que nos saben a gloria.
Sobre las 19h y ya poniéndose el sol salimos de nuevo a la calle y nos acercamos hacia el Barrio Musulmán que se encuentra a pocos pasos de la Torre del Tambor mientras vemos cómo van iluminando las torres… Si China de por si es caótica y ruidosa, ¡aquí lo es más! ¡Qué locura!

Xi’an cuenta con la mayor comunidad musulmana de China y en la ciudad tiene un barrio repleto de tiendas y puestos de comida realmente bullicioso, sobretodo cuando cae el sol. Pero no nos entusiasman demasiado los puestos de comida que vemos ni los olores (mezcla de pescados y carnes crudas que tienen aquí con la sangre que hay acumulada en el suelo), así que apenas pasamos media hora aquí.

Volvemos a la zona de las torres y si de día son bonitas, ¡de noche son toda una maravilla!

Torre del Tambor

Torre de la Campana

Decidimos volver hacia la Torre de la Campana y entrar a algún centro comercial a buscar donde cenar. La idea era cenar de los puestos del Barrio Musulmán pero la comida que vemos allí no nos entusiasma nada… Tras dar una vuelta nos decantamos por un McDonalds, vamos a lo seguro 😛 Después de cenar, echamos una última foto a las torres iluminadas desde el Centro Comercial.

Volvemos al metro hasta la parada Yongnig Gate de la línea roja (2Y). De camino al hostal vemos la puerta sur y un pedazo de muralla iluminada, ¡cómo les gustan las lucecitas a los chinos! 😀

Pasamos por un súper a comprar desayuno (14Y) y ahora si, ¡de cabeza a la ducha y a la cama!