01/03/18: comienza una nueva escapada por Europa, ¡nos vamos a Nápoles!

Día 0: con ciertas dificultades… conseguimos volar a Nápoles

Hoy hacemos jornada intensiva en el trabajo para poder salir a las 17h hacia el aeropuerto del Prat. Nuestro vuelo con Vueling está previsto para las 19,25h. Cogemos un taxi (25€) hasta la terminal 1 y tras pasar el control de seguridad sin problemas, vamos a merendar mientras esperamos la hora del embarque.

Cuando la puerta de embarque sale anunciada, vemos que tenemos que ir al final de la zona B. Tras más de 15 minutos atravesando toda la zona B, llegamos a la puerta que ya aparece el mensaje de inicio del embarque, pero al poco vemos que han quitado el anuncio del vuelo de la pantalla de la puerta, y eso me llama la atención. Muchos pasajeros siguen haciendo fila… pero yo voy a las pantallas más cercanas y como me temía, ¡han retrasado el vuelo! Ya podían avisar en la puerta de embarque de ello… tomamos asiento de nuevo y según la app de Vueling se debe a las inclemencias del tiempo y es que estos días una ola de frío siberiano azota toda Europa… lo malo, ¡¡es que la nueva hora de salida son las 21h!!

Hace un par de días me escribió el gerente del hostal que reservamos para contarme que estaba ¡nevando en Nápoles! Por lo visto hacía casi 20 años que no nevaba… a ver qué nos encontramos al llegar 🙂

foto enviada por el gerente

Con toda la paciencia del mundo afrontamos las 2h de espera extra mientras vamos viendo como cada poco añaden más tiempo al retraso en la salida… ¡qué desesperación, ya veremos si conseguimos salir! Contacto con el responsable del hotel reservado en Nápoles para informarle del retraso previsto, ya que pactamos con él que nos vendría a buscar al aeropuerto. Por suerte el hombre se muestra comprensible y nos dice que no hay problema, que le avisemos cuando despeguemos y él vendrá a buscarnos como acordamos, sea la hora que sea. ¡Suerte!

En una de las ocasiones que miro la app pone nueva hora prevista para el despegue: ¡¡las 23h!! Ahí ya nos vamos al mostrador de Vueling en la terminal 1 a preguntar cuáles son nuestros derechos. La chica que nos atiende nos dice que la última información que tiene ella es que saldremos a las 21.35h y ¡por suerte así es!

Para los que lo desconozcáis como nosotros hasta ese momento, en vuelos por Europa hasta que no hay un retraso superior a 3h no hay nada que reclamar. Pasado ese tiempo y en función al tiempo de demora, te cubren desde alguna comida hasta el alojamiento en el lugar de origen hasta que haya posibilidad de embarcarte en un nuevo vuelo. En caso de vuelos más lejanos, han de pasar un mínimo de 5h para poder reclamar.

Cuando por fin nos sentamos en el avión, son las 21.45h pero veo que no cierran puertas a pesar de haber subido todos los pasajeros y han corrido las cortinas de la entrada. Además, veo que toda la tripulación de cabina está  reunida junto a cabina… es la primera vez que vemos esa situación a bordo y nos mosquea… 10 minutos después pasa un azafato hacia la cola del avión, y un hombre sentado cerca nuestro le pregunta qué ocurre, el chico nos dice que está la policía a bordo porque un pasajero ha pegado a una compañera suya, y hasta que no se resuelva la situación no saldremos. ¿¡Qué más puede pasar hoy?! Parece que este vuelo está gafado 😦

El hombre que va sentado a nuestro lado comienza a darnos conversación y pasa un poco más rápida la espera… se trata de un napolitano que estaba en Barcelona por negocios y vuelve a casa. Finalmente a las 22.30h (3 horas después de lo previsto), el avión cierra puertas y se dirige a la pista de despegue… La gente a bordo aplaude de emoción, creo que todos nos veíamos quedándonos en tierra esta noche.

Compramos un par de bocatas para cenar a bordo y a las 24h, ¡aterrizamos en Nápoles al fin!

Hemos estado hablando con el napolitano que llevábamos al lado durante todo el trayecto y nos ha dado muchos consejos sobre su ciudad, e incluso recomendado alguna pizzerías.

Nada más aterrizar escribo a Toni, el gerente del hotel Napoli Com’era, que me confirma que nos espera en la puerta del aeropuerto. Le avisé del retraso de 3h, y aún así ha venido a buscarnos, lo cual se agradece muchísimo a éstas horas.

En unos 15 minutos estamos en el B&B. Durante el trayecto ya vemos que el apodo de “decadente” que tiene la ciudad le hace cierto honor…  Lo más curioso de todo, es que Toni en lugar de hacernos el check-in estándar, nos hace una visita guiada por el alojamiento enseñándonos las 3 habitaciones que tiene y mostrando orgulloso la reforma que ha hecho recientemente… Pero claro es la 1h, solo habla italiano y nosotros estamos realmente ko porque llevamos desde las 7h en pie y hemos pasado nervios en el aeropuerto… tras media hora de tour, le decimos amablemente que queremos ir dormir, y el hombre nos deja al fin ir a nuestra habitación. La cosa es que ni nos ha cogido el DNI para el check-in, dice que ya mañana lo arreglamos…

Ducha rápida y caemos en la cama rendidos. Mañana comenzaremos a descubrir la ciudad…

Acerca de creciendoconmisviajes

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Publicado el 10/28/2018 en EUROPA, ITALIA, Nápoles 2018 y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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