24/09/17: visitamos al gran Buda de Leshan

Día 12: visitamos al buda más grande del mundo y casi no volvemos a Chengdu…

Son las 7h cuando suena el despertador, hoy nos levantamos pronto para hacer una de las visitas top del viaje 🙂 Desayunamos en la habitación y salimos hacia el metro.

Compramos los tickets hasta la parada South Railway Station (5 paradas, 3Y c/u). Allí salimos hacia la estación de trenes (salida A) y vamos a las taquillas. Le mostramos a la chica Leshan en chino (乐山市), el número de tren que queremos tomar y le dejamos los pasaportes, y en menos de 3 minutos tenemos nuestros billetes para el tren de alta velocidad a Leshan. Aquí tenéis el enlace a la web dónde consultamos los trenes por si os es de ayuda 🙂 El trayecto dura 50 minutos y cuesta 51Y pp en 2ª clase. La alternativa es un bus que tarda 2h y cuesta 45Y…

Con nuestros billetes en mano accedemos a la estación. El tren sale puntual a las 9,32h y tras dos paradas, bajamos en Leshan. Al salir de la estación a mano derecha queda la estación de autobuses. Allí tomamos el bus 3 (1Y pp) que en 40 minutos nos dejará frente a la entrada norte del Gran Buda. Nosotros preferimos coger el bus urbano porque era la opción más económica y “segura”… veréis que cuando salgáis de la estación habrá muchísimos “piratillas” gritando “Dafo” que es como conocen los chinos al gran Buda y que por un “módico precio” te llevarán hasta él… Aún así, antes de subir al bus, le mostré al conductor el nombre del gran Buda en chino (Lèshān Dàfó, 乐山大佛) no fuera a ser… No es la última parada de la línea, así que tendréis que estar atentos, pero el conductor viendo que éramos dos parejas de occidentales los que estábamos a bordo, al llegar a la parada gritó “Dafo” para que supiéramos que era la nuestra 🙂

El Gran Buda de Leshan está considerado como la estatua budista más grande del mundo, con nada menos que 71 metros de altura excavado directamente en la montaña, y forma parte del Patrimonio de la Unesco desde 1996 junto al Monte Emei (el lugar más sagrado de Sichuan).

Pagamos 90Y pp y accedemos a una zona realmente bonita, a la falda de la montaña en la que está construida el gran Buda y rodeada de plantas, bambús y con vistas a la bahía del río. Sorprende encontrar grandes caracteres chinos sagrados pintados en rojo en la montaña.

La historia del gran Buda se remonta al año 713 dC en plena Dinastía Tang. La confluencia de los ríos Dadu, Qingyi y Min con grandes corrientes eran causantes de naufragios de varios barcos pesqueros que intentaban llegar a Leshan. Un monje llamado Haitong pensó que la presencia del Buda más grande que se hubiese esculpido jamás, calmaría aquel ímpetu que había acabado con la vida de tantos pescadores y marineros. Así fue como comenzó la gran hazaña de excavar en la montaña el gran Buda, aunque no pudo culminar su obra, y fueron sus discípulos quienes durante casi 1 siglo continuaron extrayendo piedra del acantilado para lograr que el gran Buda se erigiera en este lugar. Lo más curioso es que las aguas realmente se calmaron y no volvió a haber hundimientos de barcos en la zona. Aunque más que la intervención divina se debió a las toneladas de piedra que fueron depositadas en el fondo del río al extraerlas de la montaña, influyendo en las corrientes 🙂

Ascendemos una escalera hasta llegar a la altura de la cabeza del gran Buda. Aunque hay que decir que este lugar es mucho más que el Buda ya que también hay numerosos templos, tumbas y otras estatuas esculpidas en las paredes de la montaña que han resistido a la erosión de los últimos siglos, además del templo Wuyou, las grutas de Mahao y la pagoda Lingbao que comprenden este centro de religiosidad en el centro de Sichuan.

Lo primero que hacemos es asomarnos a la barandilla que queda junto a la cabeza del Buda y es realmente impresionante estar aquí. Las fotos no hacen honor, pero os haréis una idea del tamaño de la estatua si os fijáis que junto a la cabeza se ven “personitas” asomadas a la baranda…

Después echamos un vistazo al templo del Buda. En su interior hay tres grandes estatuas de Buda en oro que protegen el recinto (no se pueden fotografiar).

El lugar y el entorno son realmente espectaculares pero debo decir que queda bastante deslucido por la cantidad de gente que hay en el recinto… estamos seguros que esto no cumple con muchas de las normas de seguridad estándares que tenemos en occidente…y para que veáis que no exagero, ahí va una foto de un rincón cualquiera:

Viendo el gentío que hay, decidimos no entretenernos más visitando los templos que encontramos aquí y nos ponemos a la larga cola que hay para acceder a la escalera que baja hasta los pies del Buda. Tardamos más de 1h en conseguir llegar a abajo, eso si con unas vistas geniales una vez enfilas la escalinata de bajada.

estatuas esculpidas en la montaña

Alucinamos con las vistas que ofrece el gran buda de 71m esculpido en la montaña y que le otorga el puesto al buda más grande del mundo, y una vez más nos queda claro que a los chinos les encanta eso de hacer “lo más grande del mundo” siempre que pueden 😛

Cuando llegamos a los pies del Buda alucinamos en colores al ver el coloso que se alza ante nuestros ojos. Le hacemos una ofrenda comprando unos inciensos que encendemos en los quemadores que hay a sus pies.

Tras un buen rato aquí admirando la belleza del Buda y lo pequeño que te sientes junto a él, echamos un último vistazo y emprendemos la ardua tarea de volver a subir hasta lo más alto, y es que la salida del recinto está arriba.

en el lado izquierdo veréis la escalera por la que se desciende

A mitad de camino encontramos un chiringuito que venden cosas frescas y compramos un granizado de limón y un helado de vainilla (27y). Estamos sudando la gota gorda, entre el esfuerzo y el calor tremendamente húmedo que hace aquí. Tras cargar un poco las pilas seguimos cuesta arriba. Aunque hay otros templos en el complejo, decidimos volver a la estación a ver si podemos coger el tren de las 15,37h ya que si no, el siguiente es casi a las 19h.

Así que tras una buena caminata, salimos hacia la puerta norte dónde cogemos el bus 3 (1Y) de vuelta a la estación. Tras 40 minutos llegamos y nos encontramos con la sorpresa que no hay billetes de tren hasta las ¡¡¡22.45h de mañana!!! Casi nos da algo… por un momento nos vemos tirados en Leshan, con nuestro hotel en Chengdu y perdiendo el vuelo de mañana al siguiente destino… ¡qué mal rato pasamos! Pero por suerte llevamos una tarjeta local en el móvil y podemos mirar por internet dónde se coge el autocar para el plan B. Vemos que la estación de autocares está a unos 10 minutos a pie de aquí, así que nos acercamos a allí y conseguimos comprar billetes para el siguiente bus a Chengdu -de nuevo mostrando el nombre en chino (成都)-, que sale a las 15,40h por 46Y pp. Aunque esta opción es más lenta que el tren, nos saca del apuro. Lo malo es que no hemos comido y en la estación solo hay máquinas de bebidas… compramos un par de zumos y unos refrescos para llegar hasta Chengdu sin hipoglucemiar.

El autocar sale puntual y rodeados de chinos llegamos a Chengdu a las 17,45h. Pero la estación de autobuses está al sur de la ciudad, estamos lejos del hotel y no queda ningún metro cerca, así que pactamos con la única taxista que hay un precio hasta nuestro hotel. Nos pide 30Y, nos parece razonable (y no hay alternativa). Tras 30 minutos de trayecto nos deja frente al hotel. Nos vamos de cabeza al Starbucks que tenemos delante a comer alguna cosa que estamos famélicos, llevamos desde las 7h sin comer nada y son ¡las 18,30h! Pedimos un par de bebidas, un bocata y un pastel (104Y) que devoramos en cuestión de segundos.

Con la tripa un poco llena, subimos a la habitación a descansar un poco las piernas y darnos una ducha. Y ya aprovechamos para hacer las maletas que mañana por la mañana volamos a un nuevo destino.

Sobre las 20h nos acercamos dando un paseo a Tianfu Square y debo decir que aunque es enorme, parecía mejor en las fotos que habíamos visto… esta plaza está considerada como el centro neurálgico de la ciudad y alberga una gran estatua de Mao Zedong, y un centro comercial subterráneo junto a la estación de metro del mismo nombre que hay bajo la plaza.

la torre del centro es nuestro hotel

Vemos un McDonalds y después de lo poco que hemos comido hoy no lo pensamos ni un minuto, nos vamos derechos a comer unas hamburguesas (56Y). Tras la cena volvemos al hotel a descansar, hoy ha sido un día agotador pero de esos que no olvidaremos nunca 😀

Acerca de creciendoconmisviajes

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Publicado el 06/17/2018 en Sin categoría y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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