20/09/17: vamos a conocer la bella Xi’an, con sus torres y su muralla

Día 8: nuevo destino en la ruta, visitamos Xi’an

Nos levantamos a las 7.30h, desayunamos las galletas y el café que compramos ayer, y estamos ya terminando cuando el dueño del hostal nos trae unas manzanas, un par de tazones de gachas típicas de la zona y una especie de torta de anís… picoteamos un poco porque estamos ¡hasta los topes! El señor es muy amable porque la habitación no incluía desayuno…

Cerramos las maletas y a las 8,30 como acordamos, nos viene a buscar el transporte para ir a la estación de trenes y es que de nuevo cambiamos de zona. El dueño se despide de nosotros regalándonos dos botellines de agua y un dibujo típico de su ciudad. Han sido muy amables, el hotel estaba bien ubicado y hemos estado confortables, así que sin duda recomendamos el Pingyao Xiangshengyuan Guest House.

Tardamos una media hora en llegar a la estación en coche puesto que está a las afueras de la ciudad. Tras despedirnos del conductor que no habla ni papa de inglés, entramos a la estación y pasamos sin problemas el control de seguridad. Seguidamente validamos los billetes con los pasaportes y accedemos a la gran sala de espera de la estación de trenes de Pingyao, se nota que es bastante nueva. Tenemos una hora hasta que salga el tren. Poco a poco se va llenando la estación de gente… y a las 9,45h abren el acceso al andén. Vemos señalizado el número de vagón en el suelo de éste y nos situamos en el que marca nuestro billete. La verdad es que el transporte que hemos utilizado hasta el momento (trenes y metro en Beijing) es muy del estilo al nipón. A estos chinos les gusta copiar 😛

De nuevo suerte que nos ponemos pronto en la fila para pasar a la zona de andenes porque el tren para poco tiempo y si no subes de los primeros a tu vagón vienen los empujones, tan típicos en China y que yo tanto odio…

Una vez aposentados en nuestros asientos tenemos por delante 3h de viaje. De nuevo la velocidad del tren no pasa de los 245km/h, lo que muestra que es eso, una copia del transporte nipón 😛 Lo siento sabéis que soy una gran fan de Japón y no puedo evitar hacer comparaciones, 😀

Nuestro nuevo destino en esta ruta que nos llevará a conocer un pedacito de China es Xi’an, considerada el extremo oriental de la ruta de la seda, es la capital de la provincia de Shaanxi y cuenta con una población de algo más de 3 millones de habitantes. ¿Y porqué venimos hasta aquí? pues creo que no necesita mucha presentación… a parte del gran patrimonio que tiene la ciudad, a sus afueras están los archiconocidos Guerreros de Terracota, todo un sueño viajero que pronto se verá cumplido 😀

A las 13,03h llegamos a la estación del norte de Xi’an. Allí mismo compramos los billetes para el metro (2Y c/u) en una de las muchas máquinas y hacemos el transfer hacia la línea 2 (roja) de metro.

Bajamos en la parada Yongnig Gate, junto a la puerta sur de la antigua muralla de la ciudad con la que nos topamos nada más salir a la calle. Nos dirigimos hacia el Xing Long nº 37 Hostel, nuestro alojamiento para las próximas dos noches. Caminamos unos 15 minutos hasta el hotel pero está muy escondido, en un callejón secundario y nos cuesta horrores encontrarlo… intentamos preguntar a algunas personas pero es imposible, nadie habla ni media palabra de inglés… se nos ocurre desandar unos pasos hasta la oficina de turismo que hemos visto hace un momento, y aquí si nos indican bien dónde está el hostal. Son las 15h cuando por fin damos con él.

Hacemos el check-in y la recepcionista nos da bastante información en inglés de la ciudad y de los buses que podemos tomar para ir a conocer los lugares top de Xi’an. Dejamos las cosas en la habitación y salimos a comer que estamos hipoglucémicos ya… en los alrededores del hostal no entramos nada abierto, así que decidimos volver a la parada de metro dónde vimos un gran centro comercial. Como pensábamos, en la planta baja hay varios restaurantes. Nos decantamos por un Subway (de los pocos restaurantes que hay abiertos teniendo en cuenta que son las 16h) dónde tomamos un par de bocatas con unas patatas chips y dos refrescos por 50Y.

Con las pilas cargadas de nuevo comenzamos a descubrir la ciudad y comenzamos por uno de los puntos más importantes: su muralla. Pagamos 54Y pp y accedemos a ella por la impresionante Yongnig Gate o puerta sur. Y ya alucinamos antes de entrar porque nos topamos con un “ejército” que hace una entrada triunfal en la gran puerta Yongning.

La Muralla de Xi’an construida en la dinastía Ming (1374-1379), con un perímetro de 13,74 kilómetros, con 12 metros de altura y, 14 metros de ancho en la parte superior y 18  en la base, es considerada como la mejor conservada del país, y está bordeada por un gran foso. Nada más cruzar el puente levadizo y la gran puerta, encontramos un gran patio entre murallas que nos maravilla. Además tienen una música tradicional de fondo en todo el recinto que le de un aire más místico a la visita 🙂

Es alucinante estar entre estos grandes muros con tantos años de historia. Ascendemos hasta lo más alto y recorremos unos kilómetros entre la torre de vigilancia de la torre sur y la siguiente que encontramos en el camino mientras disfrutamos de lo lindo de la gran vista que ofrece la muralla en si y las casas tradicionales que encontramos en los alrededores que hacen contraste con la zona comercial de las afueras. Y como una imagen siempre vale más que mil palabras, aquí tenéis algunas que no hacen honor a la belleza real del lugar.

En la torre de vigilancia encontramos una curiosa exposición de bicis antiguas. Hay alguna con varios centenares de años construida en madera 🙂

Nuestra idea inicial era haber recorrido todo el perímetro de la muralla en bici pero como subimos a ella con solo 1h hasta el cierre, preferimos acotar el tramo visitado y disfrutar bien del lugar. Así que cuando llegamos a la torre, como no falta mucho para que cierren, decidimos desandar lo andado y volver a salir por la puerta sur. Es realmente impresionante lo bien conservada que está. Al salir de la muralla, cruzamos de nuevo su puente levadizo y volvemos al metro.

Cogemos de nuevo la línea roja y bajamos en la parada Zhonglou Zhan (2Y). Desde la misma estación se accede a distintos centros comerciales y a las Torres de la Campana y del Tambor.

Pagamos 35Y pp y accedemos a la Torre de la Campana. Existe un pase combinado para acceder a ambas campanas, pero es tarde y leímos que ésta es la mejor… así que allá vamos. Y la verdad es que nada más salir a la calle nos topamos con una vista del edificio que ¡nos encanta!

Construida en 1384 a comienzos de la Dinastía Ming, es un símbolo de la ciudad de Xi’an y uno de los mejores monumentos de China. Contiene varias grandes campanas de bronce de la Dinastía Tang, la mayor fue construida en el año 711 y tiene 2,47 m de altura y pesa 6500 kg.

La Torre se construyó en el centro de la ciudad y desde ella se puede vislumbrar la muralla que bordea Xi’an. Su base es cuadrada y tiene una superficie de 1377 m². La construcción se hizo con ladrillo y madera, y tiene casi 40 metros de altura. Cuenta con dos plantas visitables, aunque sin duda la más bella es la superior, tanto por dentro como por fuera.

Desde aquí podemos ver la vecina Torre del Tambor y las 4 puertas principales de la muralla.

Pasamos un buen rato aquí observando lo peculiar que es la conducción en China, por no decir ¡caótica!

Bajamos de la torre y nos acercamos a un Starbucks entre las dos torres a descansar un poco mientras esperamos a que anochezca y poder disfrutar de las Torres iluminadas. Pedimos dos frapuccino de té verde (52Y) que nos saben a gloria.
Sobre las 19h y ya poniéndose el sol salimos de nuevo a la calle y nos acercamos hacia el Barrio Musulmán que se encuentra a pocos pasos de la Torre del Tambor mientras vemos cómo van iluminando las torres… Si China de por si es caótica y ruidosa, ¡aquí lo es más! ¡Qué locura!

Xi’an cuenta con la mayor comunidad musulmana de China y en la ciudad tiene un barrio repleto de tiendas y puestos de comida realmente bullicioso, sobretodo cuando cae el sol. Pero no nos entusiasman demasiado los puestos de comida que vemos ni los olores (mezcla de pescados y carnes crudas que tienen aquí con la sangre que hay acumulada en el suelo), así que apenas pasamos media hora aquí.

Volvemos a la zona de las torres y si de día son bonitas, ¡de noche son toda una maravilla!

Torre del Tambor

Torre de la Campana

Decidimos volver hacia la Torre de la Campana y entrar a algún centro comercial a buscar donde cenar. La idea era cenar de los puestos del Barrio Musulmán pero la comida que vemos allí no nos entusiasma nada… Tras dar una vuelta nos decantamos por un McDonalds, vamos a lo seguro 😛 Después de cenar, echamos una última foto a las torres iluminadas desde el Centro Comercial.

Volvemos al metro hasta la parada Yongnig Gate de la línea roja (2Y). De camino al hostal vemos la puerta sur y un pedazo de muralla iluminada, ¡cómo les gustan las lucecitas a los chinos! 😀

Pasamos por un súper a comprar desayuno (14Y) y ahora si, ¡de cabeza a la ducha y a la cama!

Acerca de Creciendo con mis viajes

Viajar nos abre la mente, nos hace ver las cosas de otra forma, nos convierte en curiosos, potencia nuestro afán por conocer, nos vuelve más independientes, autónomos y resolutivos... ¡viajar nos ayuda a crecer!

Publicado el 05/01/2018 en ASIA, CHINA 2017 y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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