30/09 y 01/10/16: con unas ganas enormes ponemos rumbo a… ¡Tailandia!

Día 0: embarcamos…

Tras unos meses de preparativos por fin ha llegado el gran día. Nos quedan por delante muchas horas de viaje para llegar a nuestro destino pero ya casi podemos tocarlo con los dedos… Como os explicaba en el post de los preparativos, este viaje tiene una novedad para nosotros y es que viajamos por primera vez con mochila. Como os comentaba compramos un par de mochilas, de 44L y 40L con medidas que nos permitan usarlas como equipaje de mano. Pero os quiero hablar de una de ellas en concreto y es que es poco conocida entre los viajeros pero para mi es un puntazo: la Tortuga; una mochila creada por viajeros, para viajeros. La compramos online, pedimos solo una para probarla y fue todo un éxito, es muy cómoda de llevar aunque vaya hasta los topes, caben muchísimas cosas, puedes sujetarlas y lo mejor es que no se abre por arriba si no por el lado como una maleta, lleva un chubasquero que la cubre al 100% y queda bien ajustado y, cuenta con un montón de bolsillos que van bien para guardar documentos. Sin duda, para el próximo viaje pedimos la otra. Os dejo enlace a su web por si queréis echarle un vistazo.

Y ahora si, como iba diciendo… ¡llegó el gran día!
Nos levantamos a las 7h. Tras desayunar y ultimar las mochilas, salimos en taxi hacia el aeropuerto del Prat (33€). Como no tenemos que facturar ya que las  mochilas cumplen con el tamaño de equipaje de mano, vamos directos al control de seguridad que pasamos sin problemas, esta vez es a mi marido al que le hacen el control de drogas (en el último año cada vez que he pasado el control me lo han hecho a mi…), pasando sin problemas 😀 Una vez dentro, vamos a tomar un café mientras esperamos la hora que falta para el embarque a París, que se nos pasa volando pensando en el fabuloso destino que nos espera y lo muy necesitados de vacaciones que estamos a estas alturas del año…

A las 9,45h abren la puerta de embarque y con puntualidad francesa salimos según lo previsto a las 10,15h. De nuevo volamos con Air France. Comentar que para los últimos vuelos estamos llevando la tarjeta de embarque en el móvil y es mucho más cómodo, te olvidas de los papeles, así que lo recomiendo sin duda.

A bordo nos sirven un tentempié, un zumo y una galleta bien rica. Y antes de darnos cuenta, llegamos al aeropuerto de Charles de Gaulle a las 12,10h.

Vamos hacia la zona de conexión en la misma terminal (2F), y tras pasar el control de pasaportes para salir del espacio Schengen, nos dirigimos a la puerta 32L. De nuevo tenemos 1h de espera hasta el próximo embarque que se nos pasa volando hablando con los nuestros vía whatsapp gracias al wifi gratis del aeropuerto y comiendo unas chuches que he comprado (2€) mientras vemos cómo preparan nuestro avión. Esta vez no nos preocupamos por si cargan o no nuestro equipaje porque lo tenemos con nosotros.

A las 13,45h comienza el embarque hacia Bangkok. Decir que pagamos un pequeño extra para poder tener asientos de 2 en lugar de 3 y con algo más de espacio para las piernas. El asiento parece cómodo y el hecho de estar los dos solos le da un punto de confort.

Al poco tiempo de vuelo nos sirven una buena comida y luego intentamos dormir un poco, ya que llegaremos a destino a las 6,30h y hasta las 14h no podremos hacer el check-in en el hotel. Pero cogemos bastantes zonas de turbulencias lo que nos dificulta el sueño…

Día 1: tras muchas horas de viaje… ¡llegamos a Bangkok!

Aunque para nosotros aún son las 24h, en Bangkok ya son las 5h y tan sólo falta 1h y media para llegar, ¡por fin! Nos sirven un desayuno de lo más completo y pacientemente esperamos a llegar. Yo he podido dormir unas 4h pero mi marido nada, ni con “ayudita”… pobre tiene cara de estar ko.

Conforme vamos perdiendo altura, podemos disfrutar de las vistas que ofrece el lugar… campos de arroz por doquier cubiertos por un sol que empieza a despuntar 🙂

Son las 6,30 hora local cuando aterrizamos en el aeropuerto internacional de Suvarmabhumi en Bangkok.

Tardamos casi 1h 30 desde que aterrizamos hasta que salimos a la zona común del aeropuerto tras pasar el control de inmigración. Sacamos dinero de un cajero y también cambiamos unos dólares que teníamos en casa de nuestro viaje a New York. El cambio hoy está a 1€=36,42 THB. Luego compramos una tarjeta local para 15 días de internet ilimitado y 100 baths en llamadas por 599THB.

Y ahora si, nos vamos a buscar un taxi para ir al hotel. Hay una fila única para coger los taxis oficiales de la ciudad, coges tiquet y te indican a cuál debes subir. Aquí ya íbamos en pre aviso que a pesar de ser taxis oficiales algunos te preguntan si quieres pactar precio, nosotros preferimos que ponga el taxímetro por recomendación de otros blogueros. Durante el trayecto vamos viendo altos edificios rodeados de casas más bajas y un tráfico tremendo para entrar a Bangkok, con la peculiar forma de conducir en plan banzai del sudeste asiático 😀 Tardamos unos 35 minutos en llegar y la carrera nos cuesta 402 baths (peaje de la autopista incluido).

el interior del taxi con su altar y sus amuletos

Para nuestra primera estancia en Bangkok escogimos el hotel Chillax Resort ubicado en la zona antigua de la ciudad y a pocos minutos a pie de la famosa Kao Shan Road. En el hotel nos dicen que hasta las 14h no podemos hacer el check-in, afortunadamente nos guardan las mochilas. Decidimos ir a visitar un par de templos cercanos al hotel mientras hacemos tiempo.

Como primera curiosidad, el nombre completo de la ciudad de Bangkok es: Krung Thep Mahankhon Amon Rattanokosin Mahinthara Ayuthaya Mahadilok Phop Noppharat Ratchathani Burirom Udomratchaniwet Mahasthan Amon Piman Awatan Sathit Sakkathattiya Witsanukam Prasit. ¡Toma ya! 🙂

Una vez en la calle nos damos cuenta de que estamos en el ¡Sudeste asiático de nuevo y se nota! Casas cochambrosas, tiendas y puestos de comida por doquier, calles y aceras atrotinadas, tráfico caótico, olores y un bochorno increíble… y con todo, nosotros estamos felices de estar aquí 😀

Tras unos 5 minutos, llegamos al Pom Phra Sumen. Construido en 1783 como fuerte marítimo para defenderse de posibles invasiones navales y nombrado para el mítico Mt Meru (Phra Sumen en tailandés) de la cosmología hindú-budista, el bunker octogonal fue una de las 14 torres de vigilancia de la ciudad que puntuaron la antigua muralla junto a Khlong Rop Krung, siendo el único que se mantiene en pie todavía.

Tan solo se puede ver por fuera, pero aún así merece la pena. Tiene un pequeño templo cerca y un bonito parque alrededor con banquitos dónde nos sentamos unos minutos a tomar la fresca brisa que corre aquí junto al río Chao Phraya, pero ¡uff nos dormimos!

De allí vamos caminando hasta el Wat Bowonniwet Vihara Rajavaravihara conocido coloquialmente denominado Wat Bowon. Se trata de un gran templo budista y sede nacional de la tradición Dhammayuttika Nikaya, con una gran estupa dorada  que alberga en su interior una imagen de Buda creada alrededor de 1357.

Lo vemos un poco de pasada porqué están celebrando oraciones y no queremos molestar a los feligreses del templo.

Habíamos pensado acercarnos hasta Kao Shan Road, pero hace un calor terrible y estamos agotados, así que aunque solo son las 11h, decidimos ir hacia el hotel y aunque no nos den aún la habitación al menos allí estaremos frescos.

Nos tomamos un par de batidos bien fresquitos en el bar del hotel por 220THB, que nos saben a gloria con el calor que traemos.

Veo que la gente que va llegando a la recepción ya les dan la habitación, así que nos acercamos a recepción y tenemos suerte ¡porque ya la tenemos! Nos acompaña un botones a nuestra habitación, le damos una propinilla sin saber demasiado si es lo correcto o no… la habitación es enorme, la cama también y tiene un jacuzzi con una pinta tremenda para darnos un baño esta noche cuando el jet lag esté haciendo todavía más estragos 😛

Una vez acomodados y sin dudarlo, nos damos una ducha rápida y a ¡dormir! Aunque ponemos una alarma a las 14h, tenemos más sueño que hambre, así que seguimos durmiendo un par de horas más. Cuando nos levantamos, ya mucho más descansados, nos ponemos el bañador y vamos a disfrutar de la súper piscina que hay en el ático.

A las 17,30h y ya con el sol cayendo decidimos ir a dar una vuelta a Kao Shan Road e ir a comer algo que ahora si que aprieta el hambre. Así que nos cambiamos y tras unos 5 minutos a pie llegamos a la mítica calle de los mochileros, repleta de tiendas de souvenirs y puestos de comida.

Fichamos los puestos dónde venden bichos a la parrilla para mañana probar alguno pero para hoy nos decantamos por cumplir con nuestra tradición viajera de “McDonnalds por el mundo” (esa tradición en la que probamos los menús Big Mac de allá dónde vamos para ver si es verdad lo que dicen en la compañía que los menús son iguales sea cuál sea el país dónde los comas). Cogemos dos menús grandes por 290THB.

Tras la cena acabamos de recorrer la calle, alucinando con el ambiente que hay y volvemos hacia el hotel, la bañera de hidromasaje ¡¡nos espera!! De camino al hotel paramos en un 7/11 antes a comprar provisiones para la noche por si nos entra hambre y para desayunar mañana.

Tras un baño relajante en el maravilloso jacuzzi, y hablar un poco con la familia para explicarles las primeras impresiones de la ciudad, nos vamos a dormir antes de las 22h, estamos ¡ko!

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Publicado el 05/08/2017 en ASIA, TAILANDIA 2016 y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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