16/09/14: tras un viaje interminable, ¡llegamos a Bali!

Día 1: después de muchas horas de vuelo, ponemos los pies en Indonesia

Como os decía en la anterior entrada, estamos en el aeropuerto de Doha haciendo escala en el camino hacia Bali.

Vamos a una tienda a comprar una botella de agua, un imprescindible para mi siempre que monto en un avión. Cuesta 15 QR. Aunque no tengas dólares cataríes, puedes pagar con billetes de euro o dolar y te dan el cambio en su moneda, en todas las tiendas aceptan tarjetas también. Nosotros pagamos con euro para que nos dieran el cambio en dólares cataríes y así tener algún billete de allí. La verdad es que son muy bonitos.

A la 1h y 10 comienza el embarque del último vuelo. Vemos que te pasan a una sala de espera tras pasar el mostrador de embarque dónde no hay lavabos ni máquinas de bebidas, así que antes de acceder hacemos parada en boxes. Y de nuevo, casi 45 minutos de retraso para subir al avión pero volvemos a salir con apenas 10 minutos de retraso, ¡misterios!

Volvemos a ir en un A-330 así que ya vemos que estaremos bastante incómodos, y éste vuelo dura ¡10h! Es un vuelo nocturno por lo que encontramos la manta, el cojín y los auriculares de rigor en el asiento pero también un neceser con unos calcetines, tapones para los oídos, cepillo de dientes y antifaz. Y nada más sentarnos reparten toallitas húmedas y caramelos para el viaje. La verdad es que es todo un detalle… Al haber viajado con japoneses en dos ocasiones, una aprende de ellos que son todos unos expert, así que me quito las bambas y me coloco los calcetines que te dejan encima de los míos. Con la despresurización del avión es fácil que se inflen las piernas y los pies, así que al quitarte los zapatos favoreces a la circulación y no se hinchan tanto 😉

Ésta vez dormimos bastante gracias a los tapones y el antifaz. Pierdo la noción de las veces que he comido, merendado y cenado ya entre los dos vuelos. En una de las veces que voy al WC veo a gente que rellena el papel del visado y aduana. Lo han debido repartir mientras dormíamos, así que le pido a la azafata dos de visado y uno de aduana (que es por familia) y vuelvo al asiento para rellenarlo con mi marido.

Según el mapa ya estamos cerca de Indonesia, miramos por la ventanilla y empezamos a ver islas rodeadas de playas blancas, ¡qué ilusión! El aeropuerto de Bali está muy cerca del océano, así que mientras aterrizas parece que el avión vaya a tocar con la panza en el agua 🙂

Y tras un largo viaje, a las 17h, hora local ¡¡llegamos a Bali!!!!

Nada más acceder al Ngurah Rai International Airport hacemos parada en el WC y en un ATM dónde sacamos las primeras Rupiah Indonesia (IRP), nada más que ¡2 millones! Lo que al cambio del día de 15300 IRP = 1€, son 130€. Parecemos dos mafiosos con tantos miles de rupias en las manos, ¡no nos caben en la cartera!

El aeropuerto de Bali ya nos da una pequeña muestra de lo que vamos a encontrar en la isla… templos hinduistas, ofrendas florales y un olor a incienso y flores muy agradable. Avanzamos hacia el control de pasaporte y nos encontramos con dos colas larguísimas. Una para pagar el visado de entrada al país y otra para el control de inmigración. Por suerte, hay wifi gratis, lo que nos hace la primera cola un poco más amena hablando con los nuestros.

El primer punto, es el pago del visado de turista para 90 días que son 35$ o 29€ por persona (precios 2014). Puedes pagar en cualquiera de las dos monedas, siempre en efectivo, y te dan el cambio en rupias. Luego hacemos otra cola de unos 45 minutos para el control de inmigración. Aquí me sorprende que ni te toman huellas, ni te hacen fotos ni preguntas como en otros países… El funcionario simplemente te da un “buenas tardes” en inglés y listos.

Desde el mostrador de inmigración veo un par de maletas en la cinta que parecen las nuestras, así que en cuanto paso me voy a por ellas. Aquí ya iba advertida por otros blogs y foros que empiezan lo que bautizamos como los “excuse me“. ¿Y quién son los excuse me? Pues son personajillos que encontrarás por doquier y que se ofrecen para llevarte las maletas, para transporte, tours, guías, excursiones, para que les compres, entres en su restaurante o para cualquier servicio que puedan ofrecer al turista, todo ello por un “módico precio” claro, y que a veces no es tan módico… Los excuse me que hay en las cintas, se ofrecen a cogerte la maleta de la cinta y llevártela hasta el taxista que conozcan, sacándote unas cuantas miles de rupias por ello. Nosotros pasamos de largo y cogimos nosotros mismos nuestras maletas.

Lo siguiente que hacemos en comprar una tarjeta SIM local de pre-pago de 3,5Gb de datos por 200.000 IDR. Así tendremos internet en todo momento y llamadas locales incluidas por si tenemos que ponernos en contacto con alguno de los guías que tenemos contratados. Nos la dejan activada en el móvil Dual-SIM de mi marido.

Salimos a la búsqueda de un taxi para ir hasta el hotel en Seminyak. Tengo anotado que el trayecto son unas 70.000 rupias pero nos piden hasta ¡¡¡300.000!! En el punto oficial nos piden 150.000 porque dicen que hay mucho tráfico y se tarda el doble de tiempo… al final, se nos acerca un conductor con cara de buena gente, nos dice que vive en Seminyak y que se vuelve para casa, y que si queremos nos deja por 200.000 IDR, le regateo a 150.000 como en el punto oficial, podría haberle apretado más pero al final piensas “estoy cansadísima después de todo el viaje y estoy regateando unos céntimos de euro…” así que ¡trato hecho!. Nos dirige hasta su coche en el aparcamiento. Y aquí es cuando nos damos cuenta de la chulada de aeropuerto que es, han simulado un templo hinduista para el edificio de la terminal.

El tipo nos parece majo, habla un inglés decente y en el trayecto hacia el hotel pactamos con él para que nos lleve al puerto del ferry de Gilimanuk pasado mañana por 800.000 rupias (leí q podía costar hasta 1.600.000 con taxi oficial). Además el hombre nos va diciendo por dónde avanzamos: Kuta, Legian… Es alucinante la cantidad de tráfico que hay. A pesar de ser una de las carreteras principales de Bali vemos que solo son dos carriles por sentido, en algunos tramos solo uno y que está ¡atestado de coches! Un trayecto de pocos kilómetros tardamos 1h en recorrerlo… Al llegar al hotel, nos sorprende que hay un chico de seguridad que inspecciona los bajos del coche y mira el maletero. El conductor nos comenta que es habitual que lo hagan, que se trata de una prevención anti-terrorismo.

Nos despedimos de él y el personal del aparcamiento del hotel nos lleva en un carrito como los de golf hasta la recepción que está a unos 100 metros pero que se agradece, estamos cansadísimos y las maletas pesan un montón. Hacemos el check-in en el hotel sin problemas. Además, nos recomiendan tiendas, oficinas de cambio y restaurantes por la zona. Nos preguntan la ruta que tenemos pensada y cuando les decimos, alucinan 🙂

El hotel escogido para las dos primeras noches en Bali es el Amadea Resort & Villas Seminyak que nos cuesta 1.800.000 rupias (unos 150€ con desayuno, las dos noches).  Un botones nos acompaña a la habitación, y nos explica un poco horarios de desayuno y algunas cosillas del hotel. La habitación está genial, es muy amplia, con un gran baño con ducha efecto lluvia, cama big size y balcón con vistas al jardín y a la piscina.

Son algo más de las 20h entre pitos y flautas, así que nos embadurnamos de repelente anti-mosquitos y salimos a cenar a una pizzeria que nos han recomendado en recepción y que está al lado del hotel, la Trattoria. Aquí empieza el primer cachondeo padre cuando intentamos cruzar la calle… para empezar, circulan por la izquierda, pero también hay coches y motos que van en contra dirección… no hay pasos de peatones y nadie frena ni un poquito aunque te vean que quieres cruzar, ¡así que al final nos lanzamos a la brava y conseguimos cruzar la calle sanos y salvos! Nos zampamos dos pizzas riquísimas con dos refrescos por 205.000 rupias.

Tras la cena, volvemos al hotel volviendo a cruzar la calle en plan kamikaze. Nos damos una buena ducha de esas largas y relajantes, y nos vamos pronto a dormir, ¡el cuerpo ya no aguanta más!

Acerca de creciendoconmisviajes

Viajar nos abre la mente, nos hace ver las cosas de otra forma, nos convierte en curiosos, potencia nuestro afán por conocer, nos vuelve más independientes, autónomos y resolutivos... ¡viajar nos ayuda a crecer!

Publicado el 12/09/2015 en ASIA, INDONESIA 2014 y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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