02/10/17: agobio absoluto en el acuario y caminata junto al Huangpu con vistas al Bund y al Pudong de Shanghai

Día 20: seguimos rodeados de muchos locales celebrando su fiesta nacional…

Hoy de nuevo nos levantamos tranquilamente a las 9,30h. Como cada día bajamos a desayunar al Starbucks cercano al hotel, dónde tomamos un dulce con nuestro ya tradicional frapuccino de té verde 😛 (104Y). Si, lo reconozco… me volví adicta a él 😀

Cogemos el metro hasta el Pudong (3Y), aunque somos conscientes de la sobre masificación de la ciudad de estos días queremos intentar ver alguna cosilla.

Ayer nos quedamos con las ganas, así que hoy decidimos entrar al acuario oceánico. Pagamos 160Y por persona después de hacer más de 30 minutos de cola para llegar a las taquillas y menudo error…

la cola para la taquilla…

No conseguimos ver más de un par de salas, ya que allí dentro nos encontramos con una cantidad de gente que ni os podéis imaginar, ¿¡pero cuántos miles de millones de chinos hay en China?! ¿¿¡¡Están todos aquí!!??

había un acuario con Fugu o Pez Globo

Para continuar la visita debemos entrar en un túnel acristalado de 155 metros y estamos rodeados por 3 millones de chinos dando empujones, gritando y acaparando todos los acuarios que hay, de manera que se hace imposible estar aquí. Esto no cumple con ninguna norma de seguridad sobre aforo… y sinceramente, lo vemos del todo inseguro. Solo podemos pensar en que si pasa algo, aquí nos quedamos en medio de la avalancha que se formaría y nos entra algo de claustrofobia… no nos había pasado nunca, pero de verdad que no os podéis imaginar la cantidad de gente que había, ¡se quintuplicaba el aforo seguro! Así que pedimos a una chica del staff que nos dejara salir como fuera de allí y nos dejó salir por donde habíamos entrado con cara de extrañada.

Decidimos dar un tranquilo paseo por el parque que hay junta la orilla del río Huangpu, aquí apenas hay gente y la verdad, ¡se agradece! Compramos un par de bebidas frescas en una máquina que encontramos y damos una buena caminata alejados del turismo local disfrutando de las vistas que ofrece el lugar tanto hacia el Bund como hacia los altos rascacielos del Pudong.

Cuando se hace la hora de comer, buscamos un McDonalds para comer… de verdad que no podemos más con su comida 😦

Al salir a la calle nos encontramos con que diluvia. Por suerte hoy vimos la previsión del tiempo y llevamos los chubasqueros que no dudamos en ponernos. Vamos hasta el metro en el que no cabe un alfiler, pero imitamos a los locales y a base de empujones y codazos (igual que hacen ellos) conseguimos subir al segundo convoy que pasa, llegando antes de las 16h a la parada de East Nanjing (3Y), y es que como nos dijeron en el hotel hace un par de días, cierran la estación antes de lo habitual con motivo de las celebraciones del Día Nacional. Para que veáis que no exagero en relación al gentío, ahí va un pequeño vídeo de la salida de la estación de metro…

Estos días nos los estamos tomando con mucha calma y aprovechamos para descansar ya que la Fiesta Nacional nos ha torcido los planes de visitar alguna ciudad cercana como Hangzou o Suzhou como teníamos pensado, ya que no hay billetes de tren disponibles…

Después de un rato de siesta, salimos a las 18h a dar un paseo por Nanjing East ahora que no llueve. Caminamos hasta la esquina con la Plaza del Pueblo entre luces de neón y centenares de chinos.

Entramos a algunas tiendas y me compro unas camisetas y una sudadera para el viaje de vuelta. Para cenar, decidimos entrar a un centro comercial a buscar restaurante, y damos con un pseudo japonés de los de trenecito. Cuesta 6Y el platillo… ¡y nos ponemos las botas! Por 96Y cenamos de lujo y evitamos sus picantes e irritantes, ¡el japo siempre es apuesta segura!

Caminamos de vuelta al hotel, mañana será nuestro ¡último día completo en China! Como no tenemos mucho sueño después de la siesta, aprovechamos para tomarnos el “súper mojito” con un 3% de alcohol que compramos ayer en un supermercado, ¡ojo que igual la pillamos! mientras vemos las paridas de programas que echan en la tele local, al más puro estilo nipón 😀

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01/10/17: ¡¡celebramos el Día Nacional de la República Popular China junto a 1300 millones de chinos!!

Día 19: mientras los chinos celebran su gran Fiesta, nosotros quedamos horrorizados con lo que pasa en nuestra tierra…

Hoy es 1 de octubre, en Catalunya están celebrando el referéndum y aquí es la Día Nacional de la República Popular China, el día que conmemoran la creación de la República en 1949.

Nuestra intención inicial para hoy era hacer una excursión a la cercana Suzhou, pero hace ya unos días vimos que no había trenes disponibles ni para ir, ni para volver, así que nuestro gozo en un pozo. Por ello, decidimos levantarnos con toda la calma a eso de las 10,30h y salir a desayunar al Starbucks (98Y). Nada más salir a la calle nos topamos con riadas de gente con banderitas chinas en mano celebrando su gran fiesta…

La verdad es que nos enteramos que cogeríamos de pleno la Fiesta Nacional cuando ya habíamos comprado los vuelos ¬¬’ Sabíamos que es la semana que más turismo interno hay en todo el año, y esperábamos que habría gente en Shanghai, pero no esperábamos para nada lo que nos depararía en realidad esta semana…

Tras desayunar vamos al metro de East Nanjing dónde no cabe un alfiler.. bajamos en West Nanjing (3Y). Nuestro objetivo es intentar votar en el referéndum en la oficina que tiene la Generalitat de Catalunya aquí, pero nos la encontramos cerrada, así que nuestro gozo en un pozo…

Volvemos al metro y bajamos en Longhua (3Y) con intención de ver el templo budista más antiguo y grande de la ciudad con el mismo nombre, que data del año 242. Cuenta la leyenda que se construyeron 13 pagodas para albergar las reliquias de Buda y que la de este santuario, con más de 40 metros de altura, habría sido una de ellas. Pero al llegar vemos que lo único que se conserva medio decente es la pagoda ya que el templo son edificios cochambrosos llenos hasta la bandera. Nos piden 60Y por entrar, y decidimos pasar… Echamos alguna foto a la pagoda y al recinto exterior del templo y volvemos al metro.

Bajamos en Nan Jing Xi Road (3Y). Seguimos las indicaciones que vimos en internet y damos con uno de los pocos cat cafés de Shanghai, el Cat Eyes Cat Cafe. Nos alegramos muchísimo al ver que los chicos que lo llevan, se medio defienden con el inglés 🙂 Pedimos un par de tés (90Y) y pasamos más de 1h jugando con los gatitos que tienen.

Luego volvemos al metro y nos bajamos en el Pudong (3Y) con la intención de visitar el acuario oceánico de la ciudad, uno de los más grandes de Asia, pero está cerrado hoy.

Comienza a apretar el hambre y decidimos ir a uno de los centros comerciales de la zona a comer. Después de dar un par de vueltas, encontramos un lugar dónde hacen donburi y otros platos japoneses. Pedimos un par de bandejas que llevan varios platillos más (136Y) que nos sabe a gloria. Si, lo sé… estamos en china y buscamos restaurantes japoneses pero es que mi estómago no soporta más su comida 😦

Después de una comida deliciosa, volvemos al hotel en metro (3Y). Hay demasiada gente en la calle y es un agobio andar entre tanto empujón, además el hotel nos advirtió que la parada más cercana cerrará a las 16h estos días y no queremos tener que andar varios kilómetros para llegar a allí.

Una vez en la habitación, nos conectamos a las redes sociales a través del VPN para ver cómo está todo, y alucinamos con lo que vemos que está pasando en nuestra tierra… Los que me seguís sabéis que no hablo nunca de política en el blog porque pienso que no tiene cabida aquí, pero siento decir que me impactó muchísimo vivir todo aquello desde la distancia. Me hubiera gustado estar en casa porqué menuda sensación de impotencia estar al otro lado del mundo y ver que en tu casa está ocurriendo todo eso 😦 Quedamos tan perplejos con lo que vemos, que sin darnos cuenta pasamos la tarde entera conectados con los nuestros y viendo lo que pasa a través de las redes sociales.

A las 19h necesitamos que nos dé un poco el aire, ¡estamos ofuscadísimos! Salimos a dar una vuelta entre el gentío y acabamos en el Starbucks más cercano tomando un frapuccino de té verde (64Y) mientras alucinamos con la marea de gente que hay en la calle…

Llega la hora de la cena y decidimos que no podemos más con su comida basada en irritantes y picantes o acabará con nosotros, así que vamos a un súper que hemos fichado al lado del hotel y compramos fideos preparados (de los que solo tienes que echar agua hirviendo) y unos snacks para cenar que nos tomamos tranquilamente en la habitación. Hoy ha sido un día muy raro y nos cuesta coger el sueño…

30/09/17: subimos hasta lo más alto del Pudong, recorremos el Central Park shanghaiano y le damos al regateo

Día 18: subimos a la Shanghai Tower y a La Perla, recorremos el Pundong entre nubarrones y descubrimos un poco más de Shanghai

Hoy nuevo día de levantarse sin despertador. Sobre las 9,30h salimos hacia un Starbucks cercano a desayunar nuestro habitual dulce con un frapuccino de té verde (104Y).

Luego cogemos el metro en Nanjing East y bajamos en la siguiente parada, Lujiazui (3Y). Hoy vamos a recorrer el cosmopolita barrio de Pudong. Ubicado al este del río Huangpu, comenzó su desarrollo en 1990 para convertirse en el nuevo centro financiero y comercial de China. En la actualidad el Pudong continúa creciendo para completar el skyline más representativo del país.

Salimos del metro hacia la Shanghai Tower cuando empieza a chispear… por las nubes que hay, tiene pinta de querer llover todo el día. En apenas 5 minutos estamos en las taquillas del edificio.

Pagamos 160Y pp y accedemos al gran hall dónde tiene una pequeña exposición sobre su construcción y otras torres de este tipo por el mundo. La Shanghai Tower es el edificio más alto de China con 632 metros de altura y 128 pisos, y el 2º más alto del mundo, aunque hay otros proyectos en marcha y es posible que quede desbancada en breve…

Esta zona se planificó en el 93 con la construcción de 4 grandes edificios que destacaran sobre el skyline de la ciudad: el edificio Jin Mao, (1998), el Shanghai World Financial Center (2008), la torre de telecomunicaciones Perla Oriental (1995) y la Torre de Shanghai (2015).

El observador de la Shanghai Tower es también el más alto del mundo (si como leéis, el del Burj Kalifa está a menos altura que éste) y se encuentra en el piso 118 a 546m. Subimos hasta él con el ascensor más rápido del mundo. Si, a los chinos les mola esto de hacer cosas con récords mundiales… 🙂 el ascensor sube a una velocidad de ¡¡70 metros/segundo, casi cuesta aguantar los pies pegados al suelo!!

La verdad es que subiendo a toda velocidad nos acordamos de la experiencia en otros miradores como los que visitamos en New York o en Japón

Desde lo más alto del edificio hay unas vistas fabulosas sobre toda la ciudad y curiosamente es el primer observatorio de este tipo al que subo que tiene ¡¡los cristales limpios!! No sé cómo se lo montan pero va de perlas para poder echar fotos decentes a pesar de la cristalera.

En la foto anterior tenemos de frente el Financial Center coloquialmente conocido como el “abrebotellas” de 492 metros, y el edificio de Jin Mao de 420,5 metros, dicen que la estructura recuerda a un tronco de bambú… no os sabría decir… lo que si es más que evidente que la Shanghai Tower es bastante más alto que ambos 🙂 Los dos cuentan con miradores también y albergan hoteles de lujo en las plantas medias-superiores.

Aprovechamos para comprar un imán para la colección viajera en la tienda del observatorio de la Shanghai Tower antes de salir y echamos un último vistazo hacia arriba desde la base de la torre.

Volvemos al metro y aprovechando que no llueve, bajamos en la parada Century Park. Pagamos los 10Y pp que cuesta entrar al parque y damos un paseo por el “Central Park” de Shanghai, y es que es la mayor zona verde de la ciudad. Fue construido en el 2000 como conmemoración al cambio de siglo, de ahí su nombre.


Aquí nos pasa algo que aunque habíamos leído, no nos habíamos encontrado aún. Nos dirigimos hacia un quiosco a comprar agua y la señora cierra el chiringuito al ver que nos acercamos diciendo que no con las manos… por lo visto prefiere perder la venta a pasar “un mal rato” con el idioma. Y lo digo entre comillas porque no creo que seamos complicados, si no hablan inglés nos limitamos a señalar lo que queremos, indicar la cantidad con los dedos y pagar. ¡Simplicidad ante todo! Conseguimos comprar agua en otro quiosco sin problemas…

El parque es bonito pero como todo en China, ¡¡es inmenso!! Cometimos el error de no alquilar unas bicis/tándem para recorrerlo y la verdad es que nos dimos una buena caminata…


Tras una hora de paseo salimos hacia Century Avenue, y llegamos caminando sobre un paseo elevado al Museo de la Ciencia. Pero nuestro objetivo no es entrar al museo si no al gran mercado de fakes y souvenirs que hay bajo suelo, junto a la estación de metro, el Centro Comercial AP Plaza.

¿Y porqué uno de los pocos mercados de la ciudad está tan escondido? Pues por lo visto al gobierno chino no le gusta la fama mundial que le dan las falsificaciones, y ha cerrado la gran mayoría de mercados de este tipo del país y por ello, los pocos que sobreviven están escondidos para que no se les vea mucho… debo decir que fue el sitio dónde ¡más occidentales vimos en todo el viaje! Vaya, vaya… ¡así que estaban todos aquí escondidos haciendo compras!

Son más de las 14h, así que primero buscamos dónde comer. Nos decantamos por un restaurante que ofrecen comida italiana. Tomamos un par de lasaña que nos saben a gloria con unos refrescos (110Y).

Después damos una vuelta por el inmenso mercado, compramos una mochila de piel para mi marido tras un duro regateo en el que conseguimos bajar de 700Y a 200Y. Os aseguro que el regateo en el sudeste asiático es duro, pero ¡aquí es tremendo, los chinos son duros de pelar!

Entramos al metro y bajamos de nuevo en Lujiazui (3Y), pero esta vez salimos hacia la Perla de Oriente. De nuevo llueve así que nos echamos una carrera hasta la entrada de la emblemática torre.

Conocida oficialmente como la Perla de Oriente, la torre telecomunicaciones es el símbolo de la ciudad y el edificio más fotografiado de Shanghai. Su construcción en 1995 marcó el inicio de la China actual, un país que, con grandes esfuerzos hoy es una potencial mundial. Tiene diversos miradores de 360º. Nosotros compramos la entrada que incluye el acceso a la base y a la esfera central (160Y) ya que subir a la superior es bastante más caro, y no creemos que tengamos mejores vistas que las de esta mañana en la Tower.

Subimos a lo más alto que nos permite la entrada, y tras disfrutar de las vistas panorámicas sobre el río, bajamos unos metros dónde hay otra plataforma pero con el suelo de cristal 🙂 A pesar de tener menos altura que esta mañana, el cristal da la sensación de estar mucho más altos.

Aunque lo mejor de este lugar no son las vistas, si no ver a los chinos entrar en pánico cuando pisan el cristal 😀 Nos llama la atención que son pocos los que se atreven a pisar en el centro del cristal, muchos se quedan sobre las guías metálicas que sostienen la estructura, y la mayoría nos miran con cara desencajada a los que si pisamos el cristal, deben pensar que estamos completamente locos 😛

Pasamos un buen rato aquí arriba. Luego bajamos a la planta 98 dónde hay un espectáculo audiovisual bastante chulo y de aquí a la planta 95 en la que hay máquinas de recreativos y una pequeña montaña rusa con realidad virtual, pero los 60Y que piden por persona nos parece caro para lo que parece, y bajamos a la base sin probar la atracción.

Al salir sigue lloviendo y ahora con más fuerza, así que no nos queda otra que comprarnos un paraguas (20Y) para no llegar al metro chorreando…

Cogemos el metro para volver al hotel (3Y). Por suerte el hotel está a unos 200m de la boca del metro porqué aquí ¡llueve a cántaros! A pesar del paraguas, llegamos chorreando al hotel… ¡menudo aguacero!

Descansamos un rato y sobre las 19,30h salimos a cenar aprovechando que ha amainado la tormenta. Vamos a uno de los centros comerciales que tenemos cerca del hotel y nos decantamos por otro italiano con buena pinta. Pedimos un par de pizzas con unos refrescos (120Y).

Volvemos al hotel y tras una ducha, nos vamos a dormir… mañana es la Fiesta Nacional y no sabemos cómo nos afectará… por el momento el hotel nos ha informado que la parada de metro más cercana cierra a las 16h del 1 al 4 de octubre, los días que nos quedan aquí vaya…

29/09/17: recorremos la ciudad antigua y la concesión francesa de Shanghai

Día 17: descubrimos el Shanghai más tradicional

Hoy no suena el despertador… sobre las 9h nos levantamos y vamos a un Starbucks cercano a desayunar (104Y), ¿he dicho ya que me pirra el frapuccino de té verde que tienen aquí? 😛

Hoy dedicaremos el día a conocer el casco antiguo de Shanghai o como la conocen aquí, la Ciudad Antigua. Estas calles siguen exactamente el recorrido de la antigua muralla que se levantó en el siglo XVI para proteger Shanghai de los ataques de piratas japoneses.

Vamos caminando durante unos 20 minutos hasta llegar al Templo del Dios de la Ciudad. Pagamos 10Y y entramos al complejo repleto de mujeres pidiéndole al dios de la ciudad armonía y riqueza.

Este templo taoista está dedicado a Qin Yubo, un académico del siglo XIV al que el emperador Zhu Yuanzhang ofreció un alto cargo que rechazó repetidamente. Tras su fallecimiento, Zhu le elevó al rango de dios protector en un edicto que rezaba: “Qin Yubo no fue mi oficial en vida, pero va a bendecir a mi pueblo después de su muerte”. Su estatua está en una sala secundaria y no debe confundirse con la de Huo Guang, un general del periodo Han que fue el primer “patrón” de la ciudad y ocupa la cámara principal.

Tras la visita, salimos hacia el bazar de Yuyuan, calles y casas de estilo tradicional repletas de tiendas de souvenirs y puestos de comida. Es un lugar bonito dónde darse un paseo aunque no compramos nada ya que todo es muy ¡fake y carísimo!

Recorriendo el puente en zigzag sobre el lago, llegamos a la entrada a los jardines de Yuyuan (40Y). ¿Y porqué el punte hace zigzag? Pues porque los chinos como la mayoría de asiáticos son muy supersticiosos y creen que los fantasmas solo pueden ir en línea recta y no pueden subir escalones, por ello los pabellones y los puentes que dan acceso nunca se encuentran alineados y hay grandes escalones para acceder a su interior.

Los jardines mantienen el estilo tradicional chino, repleto de pabellones, jardines, estanques… y ¡mucha gente! Se nota que se acerca la fiesta nacional porque todo está repleto de ¡chinos escandalosos!

lo que más me gusta de los edificios tradicionales chinos son ¡sus tejados!

Como ocurre en muchas ciudades asiáticas, este es un lugar de contrastes. Estás en un jardín de estilo tradicional con los altos rascacielos del Pudong de fondo 🙂

Aún así, nos gusta recorrer este lugar. Tras la visita, caminamos hasta el metro Yuyuan Garden y cogemos un par de líneas para llegar a la parada Xujiahui (3Y), en la concesión francesa. Aunque la idea inicial era visitar algunas iglesias y parques representativos de esta zona habitada por soldados franceses en la II Guerra Mundial, decidimos echar un vistazo a las tiendas y hacer algo más de ocio. Hay muchísima gente por todas partes y las visitas turísticas se hacen bastante agobiantes…

Entramos a un par de centros comerciales a echar un vistazo a las tiendas y comemos en un restaurante español.. si, tras 17 días en China ¡echamos de menos nuestra comida! Pedimos unas bravas, dos paellas individuales y dos refrescos por 206Y. Es carillo pero es un capricho y aunque estos chinos tienen mucho que aprender sobre cocina española porque como podréis ver en la foto la paella llevaba salmón y alioli, ¡nos sabe a gloria!

Vimos por internet que el centro comercial Pacific Digital Plaza era un buen lugar dónde comprar electrónica y lo tenemos al lado, así que entramos pero solo le damos una vuelta a la 1ª planta y salimos agobiados por la insistencia de los 3000 dependientes que había todos intentando a la vez que miráramos su género… ¡¡qué pasada!!

Volvemos al metro y bajamos en la parada Shaanxi Rd (3Y) con la intención de ir a un cat café que habíamos visto recomendado pero tras 15 minutos a pie (las distancias de nuevo son enormes) llegamos al lugar y vemos que han cerrado el negocio… ¡vaya chasco! No es la 1ª vez que nos pasa en este viaje, y es que las comunicaciones y la información son tan escuetas y antigua que no es del todo fiable lo que encuentras por internet…

Nos llama la atención que Shanghai, a pesar de ser una de las ciudades más grandes del mundo y de albergar la friolera de casi 24 millones de habitantes, en muchos de sus barrios tenemos la sensación de estar en un pueblo en el que tienden la ropa en varas de bambú colgadas entre las ventanas y los cables de la luz como podéis ver en la foto.

Decidimos volver al hotel a descansar, así que regresamos al metro y tras 3 paradas estamos en Nanjing East (3Y).
Después de una buena siesta, salimos a recorrer la zona peatonal de Nanjing East Rd. Esta enorme avenida es quizá la calle más importante de Shanghai. Abundan los rascacielos, hoteles, restaurantes, centros comerciales y tiendas de grandes marcas.

Entramos a varios centros comerciales a mirar tiendas y en uno de ellos vemos un stand de Kumamon, ¡la mascota de Kumamoto! Y la memoria se va de cabeza a 4 años atrás cuando por estas fechas visitábamos la ciudad en nuestro 2º viaje a Japón.

Me compro una camiseta y una sudadera en un H&M por un precio similar al de casa y luego nos vamos derechos a un McDonalds a cenar (68Y). De verdad, no puedo más la comida local… y eso que no soy nada tiquismiquis para comer… pero entre irritantes y picantes ¡tengo el estómago fatal! Tras todos estos días por el gigante asiático llegamos a la conclusión que el símbolo de China no es el panda, es la guindilla 😛

Paseamos otro poco y con el wifi que “robamos” a la Apple Store ampliamos el seguro de viaje con World Nomads por 2 días más para que nos llegue hasta el día de vuelta a casa, si es muy friki y muy cutre lo que acabo de decir pero llevábamos días intentándolo con el wifi de los hoteles y ni usando diferentes VPN podíamos. ¡Usar internet en China es todo un problema!

Hecho el trámite volvemos al hotel, parando antes en un súper a comprar dulces y agua (43Y), compramos también una lata de Mojito que metemos en la nevera de la habitación para tomarla mañana fresquita, a ver qué tal… 
Ducha y a dormir, mañana toca recorrer el Pudong 🙂

28/09/17: cambiamos los paisajes kársticos de Yangshuo por la cosmopolita Shanghai

Día 16: y disfrutamos de la gran experiencia de ¡¡subir a bordo del tren Maglev!!

Nos levantamos pronto y nada más abrir las cortinas nos topamos con un amanecer espectacular…

Bajamos a desayunar al restaurante del hotel. La verdad es que nos encontramos en un estado de relajación que ¡ya necesitábamos! En el restaurante del hotel tienen sets que incluyen zumo, café o té, cereales y crêpe de banana por 48Y. ¡Desayunamos de maravilla!

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Volvemos a la habitación a recoger los bártulos y echamos un último vistazo por la ventana para quedarnos con la estampa del lugar grabada en la retina 😉

Hacemos el checkout y nos dicen que ya nos espera el coche que contratamos ayer que nos llevará al aeropuerto de Guilin; el trayecto desde el hotel en Yangshuo dura 1h 15 y cuesta 300Y (peaje incluido).

Facturamos el equipaje sin problema, pasamos el control de seguridad y nos tomamos un par de cafés (25Y) mientras pasa la hora que falta para el embarque. Hoy volamos en un A321, hacía mucho que no subíamos en uno…

A las 11.30h sale puntual el vuelo que nos lleva a Shanghai, nuestro último destino en la ruta por China. Nos esperan 6 noches para conocer la ciudad más cosmopolita del país… ¡uf, solo 6 noches y volvemos a casa!

Nos dan de comer unos sándwiches a bordo que no están nada mal… Y llegamos a la hora prevista al aeropuerto internacional de Pudong en Shanghai. ¡Este aeropuerto es enorme! Tenemos que caminar 900 metros desde la puerta hasta la recogida de equipaje y otros tantos para salir… Las maletas llegan sin problemas, y salimos siguiendo las indicaciones hacia la estación del ¡tren Maglev! Si, vamos a probar el único tren magnético en funcionamiento del mundo (hasta que los japoneses inauguren el suyo que está en pruebas). Pagamos 40Y (si enseñas el billete de avión hay 10Y de descuento) y accedemos al andén.

el interior nos recuerda a los Shinkasen japoneses

En seguida arranca y ¡¡en menos de un minuto ya va a 300km/h!! A determinadas horas del día llega a los 430km/h pero no tenemos suerte hoy… Aquí podéis ver toda la información de horarios y velocidades 😉 En menos de 6 minutos, recorre los casi 30km que separan el aeropuerto de la ciudad. Apenas se nota vibración, el AVE español tiembla más a menos velocidad, y hay momentos en que parece que vayas de lado respecto al paisaje.

Una vez en la estación terminal del Maglev bajamos emocionados hacia la estación de metro que está al lado, ha sido toda una experiencia poder subir a este tren, ya tenemos otro medio de transporte en la lista de los usados de viaje… y en ese momento nos damos cuenta que con la emoción ¡¡nos hemos olvidado una mochila en el tren!!, y es crítica porque ¡¡¡van mis gafas de ver!!! Mi marido sale corriendo hacia la oficina de atención al cliente y yo subo detrás con las maletas. ¡¡¡Por suerte la tienen allí!!! Nos hacen firmar un documento con nuestro número de pasaporte conforme la recogemos y ahora si, después del susto vamos hacia el metro. Suerte que el tren solo hace el trayecto entre la estación terminal y la del aeropuerto, y lo revisan antes de que arranque… ¡Menudo susto!

Ya en la estación del metro de Longyang Road (queda justo delante de la estación del Maglev), compramos unas tarjetas de transporte de contactless que serán más cómodas que ir comprando billetes cada vez. Cuestan 100Y cada una (80 de saldo y 20 de depósito).

Accedemos al metro línea 2 hasta la parada East Nanjing Rd (4Y), salimos por la salida 6 y nos deja a menos de 100m de la puerta del hotel. Como en toda gran ciudad, es importante conocer (o mirar bien) qué salida debes tomar porque las distancias son inmensas y puedes estar caminando varios minutos si sales por la equivocada…

Para las últimas noches en China, escogimos el hotel Shanghái Fish Inn, ubicado muy cerca de la calle comercial East Nanjing road y del Bund (bahía). Hacemos el checkin y subimos a la habitación situada en la última planta del edificio. Desde la ventana de la habitación se ve la 2a esfera de la torre Perla de Oriente 🙂

Descansamos un rato y sobre las 18,30h salimos a descubrir los alrededores del hotel. Caminamos por la cercana East Nanjing Rd en dirección al río Hongpu entre la muchedumbre hasta llegar a la zona del Bund junto a la bahía de Shanghai y frente al famoso skyline de la ciudad. Los edificios más emblemáticos del Pudong aún no están iluminados, esperan a las 19h en punto para hacerlo con un pequeño espectáculo de luces.

Regresamos hacia la zona del hotel de nuevo por Nanjing Rd. Viendo las señales de la calle nos queda clarísimo que aquí hay que tirar de apps de mapas (la que mejor funcionó en China fue la de Mapas de Apple porque Google Maps lo tienen bastante capado).

Entramos en el centro comercial Metropolitan Henderson y buscamos restaurante para cenar. Nos decantamos por un steak house donde nos tomamos un par de hamburguesas con una cerveza y un refresco por 140Y. Están deliciosas y nos recuerdan mucho a las que comimos en el Shake Shack en el viaje a New York de 2015.

Regresamos al hotel cerca de las 22h. Mañana conoceremos un trocito más de esta gran ciudad.

27/09/17: crucero por el río Li y tarde de retiro entre formaciones kársticas en Yangshuo

Día 15: tomamos el crucero por el río Li y nos movemos a Yangshuo para disfrutar de una tarde de absoluto relax

Hoy toca madrugar ya que a las 7,50h tenemos que estar en la recepción del hostal para ir al crucero por el río Li que contratamos con ellos ayer (450Y pp). Desayunamos en plan rápido en la habitación las cosillas que compramos anoche, y hacemos el checkout.

A las 8h salimos a la calle acompañados por la chica del hostal y otra pareja de occidentales que también harán la excursión. Por la cara de mosqueo de la china y los gritos que pega por teléfono, deducimos que el autocar que nos tenía que recoger ha pasado de largo…, pero nos monta a los 4 y a nuestras maletas en un taxi y le dice al conductor que nos lleve al autocar dónde nos espera la guía… ¡estos chinos son la leche, pero debo decir que son resolutivos! En 5 minutos estamos montados en un autocar con más occidentales que chinos (¡¡esto si que es raro!!), camino del puerto. La guía explica en chino y en inglés los horarios y el funcionamiento del tour, tardamos casi 1h en llegar al puerto pero se nos pasa rápido charlando con una pareja de alemanes que llevamos sentados al lado.

Cuando llegamos, la guía compra las entradas para todos los que vamos en el tour, y accedemos a nuestro barco después de hacer el rutinario control de seguridad que hay que hacer en todas partes en este país. Somos bastantes los que vamos con maletas y nos hacen dejarlas en un rincón de la sala dónde no molesten, y es que al acabar el crucero por el río, haremos noche en el destino 😉

Vamos en una gran sala sentados en mesas de 6. A nosotros nos toca con una pareja de chinos y otra de chilenos con los que entablamos conversación. Es agradable hablar tu idioma después de dos semanas en China 🙂

Cuando el barco zarpa de puerto, subimos a la terraza que hay en el 3r piso desde dónde disfrutamos de las vistas tan fabulosas que ofrece el lugar y de la brisa, aunque a ratos bajamos para que no nos de tanto el sol ya que aquí arriba no hay ni una sombra.

El crucero dura 4h y recorre las aguas del río Li entre paisajes kársticos. Es muy agradable y relajante, además de permitirnos compartir charlas interesantes con las otras parejas que hemos conocido en el barco y en el autocar.

A las 11,45h nos sirven una lunch box con arroz, verduras, pollo y pescado que no está nada mal pero dejamos la comida a medias cuando a las 12h anuncian que pasamos por el lugar exacto de la imagen del billete de 20 yuanes.

Tras las fotos de rigor, volvemos a la mesa a terminar la comida. Muchos se echan la siesta después, yo aún subo otra vez a la terraza a echar unas últimas fotos ya que el paisaje lo merece, pero el sol pega de lo lindo y no se puede estar.

Relajados y charlando con los chilenos se hacen las 13.30h y llegamos al puerto de Yangshuo. Nos despedimos de las otras parejas y vamos a buscar el taxi que nos envía el hotel para poder llegar hasta él. Tardamos 20 minutos buenos y nos cuesta 60Y ya que deben pagar una tasa por entrar al Parque Nacional dónde se encuentra el alojamiento.

Para esta noche, escogimos dormir en un retiro en medio del Parque junto al río, el Yangshuo Mountain Retreat, y debo decir que fue todo un acierto, ¡nos relajamos y disfrutamos muchísimo!

el “jardín” del hotel

Hacemos el checkin y nos invitan a un zumo y unas galletas de bienvenida mientras la recepcionista hace el papeleo, todo un detalle que agradecemos porque hace un calor tremendo y el zumo fresquito entra de maravilla 🙂 Subimos a la habitación y alucinamos con ¡las vistas que tenemos sobre el río y sus montañas!

Sin pensarlo dos veces, nos ponemos el bañador, y bajamos a darnos un bañito en el río. El agua está buenísima y nos refrescamos en seguida. Este lugar es maravilloso, ideal para relajarse y cargar las pilas, ya os digo, ¡todo un acierto!

Tras el baño cogemos un par de bebidas del bar del hotel y nos las subimos a la habitación. Ducha y siesta después de quedarme más tranquila al saber que a mi familiar por fin ¡¡le dan el alta hospitalaria hoy!!

Aunque el hotel dispone de un shuttle que te acerca a la ciudad por un módico precio, vemos que Yangshuo no tiene gran cosa para visitar y estamos ko, así que aprovechamos para descansar el resto de la tarde y cargar un poco las pilas que llevamos 15 días de no parar y aún nos quedan días de viaje por delante… cenamos en el restaurante del hotel una comida deliciosa que nos sabe a las mil maravillas, y luego seguimos el modo relax en la terraza de la habitación, se está en la gloria en este sitio, hay mucha tranquilidad… ¿será porque no hay chinos alojados? 😛

Dejamos las maletas preparadas antes de ir a dormir, y es que mañana volaremos al último punto en la ruta: ¡Shanghai!

26/09/17: visitamos la Reed Flute Cave y pasamos un día relajado en Guilin

Día 14: pasamos un día distendido entre parajes kársticos en Guilin

Hoy decidimos levantarnos sin despertador… como os decía en la entrada anterior, llevamos varios días sin parar y necesitamos un respiro. Son las 9h cuando nos despierta el ruido del tráfico y los bocinazos que pegan, ¡China es puro caos! Vamos a la cafetería del hostal y pedimos un par de capuccino con tortitas de banana que nos saben a gloria (90Y).

Salimos a la calle dispuestos a coger el bus que lleva hasta la Reed Flute Cave pero a mi marido le coge un medio golpe de calor y decidimos parar un taxi. Aunque es temprano, hace un calor terrible en esta ciudad, hace 5 minutos que hemos salido del hostal y ya vamos sudando como pollos… Le enseño a la taxista el nombre de la cueva en chino (芦笛岩) y le digo “di baiao” (así se pronuncia “taxímetro” en chino) y como acepta, subimos. En el taxi se va fresco así que mi marido se recupera en seguida. En 15 minutos estamos frente a las taquillas de la cueva (carrera 18Y). La mujer es súper amable y hasta nos acompaña a comprar las entradas y luego nos da el ticket de la carrera.

Compramos las entradas con ayuda de la taxista (110Y pp) y tras despedirnos de ella, caminamos unos 600 metros hasta la entrada a la cueva. Aquí esperamos unos minutos a que se forme grupo (la gran mayoría son chinos) y entramos con una guía que da todas las explicaciones en chino. No hace ni la mínima intención de decir nada en inglés a pesar de que somos 3 parejas de occidentales. Suerte que ya hemos estado en otras cuevas de este tipo y sabemos identificar las distintas formaciones 😛

La cueva es muy grande y tiene muchas formaciones realmente bonitas, pero tiene tantas luces de colores que parece ¡una feria! Apenas se distingue nada y debo decir que nos decepciona bastante el lugar por el tinglado que tienen aquí montado.

Nos llama muchísimo la atención que los guías no ponen ningún impedimento a que la gente toque las formaciones… tu ves eso y piensas “madre mía, el chino/a de turno se acaba de cargar cientos de años de trabajo de la naturaleza para formar esa estalactita…”  o_O’

Pasamos alrededor de una hora visitando las distintas zonas de la cueva entre explicaciones en chino y comentarios en inglés con los otros occidentales del circo que tienen aquí montado… nos echamos unas risas con ellos, ¡la verdad!

Al salir de la cueva pasamos por boxes y mi marido alucina con las vistas del baño de hombres…

Decidimos hacer el viaje hasta el centro de la ciudad en bus. Cruzamos la carretera y esperamos un par de minutos a que pase el bus nº3 (1Y pp). Desde la parada del bus vemos la montaña kárstica que alberga la gran cueva que acabamos de visitar 🙂

El trayecto dura casi 45 minutos y nos bajamos en la parada más cercana a la calle comercial Zhengyang que hay junto al hostal. Vemos un KFC y vamos a probarlo pensando en comida no picante, pero de nuevo todo pica mogollón (88Y).

Hace un calor horrible, ¡no se puede estar en la calle! 
Así que después de comer, decidimos volver al hostal a echarnos un rato y a las 17h salimos de nuevo con intención de visitar el Parque de las 7 estrellas pero a mitad de camino nos lo repensamos porque sigue haciendo un calor brutal y vemos por internet que el parque cierra a las 18h… Llegamos a puente que cruzar el río Li y decidimos bajar junto a la orilla del río y nos sentamos en el parque que hay junto al agua a disfrutar de las vistas y de la brisa que corre aquí.

Lástima que no llevamos el bañador porque vemos que permiten el baño en el río, aunque nos entretenemos de lo lindo viendo como decenas de chinos se lanzan al agua a nadar con su ¡estilazo! Y es que como dato curioso, la mayoría de chinos no saben nadar y los que “si saben” es ¡para verlo!

Luego volvemos un rato a la calle comercial Zhengyang a dar una vuelta. De camino alucinamos con la cantidad de motos que hay en esta ciudad…

Compramos un par de zumos (30Y) y los tomamos mientras vamos paseando viendo los modelitos que hay en los escaparates y los que llevan los locales, ¡¡¡son muy horteras!!! 😀

Tras el paseo, volvemos al hostal y echamos una partida de billar hasta que se hace la hora de cenar que volvemos a la calle comercial que tenemos justo al lado y nos decantamos por un restaurante que se llama “Noodles Rice Pub“. Es muy curioso porque en la planta baja es una tienda de ropa y en la planta superior, se convierte en restaurante. Comemos de maravilla comida local por fin no picante por 118Y.


Con la panza llena y tras un día acalorado pero relajado, volvemos al hostal pasando antes por un supermercado a comprar desayuno para mañana. Dejamos las maletas preparadas y nos vamos pronto a dormir que mañana toca madrugar para hacer otra de las excursiones más esperadas de este viaje 🙂

25/09/17: volamos hacia el siguiente punto en la ruta, la kárstica Guilin

Día 13: disfrutamos de sus pagodas iluminadas en la noche y comemos la pizza más rara del mundo

Nos levantamos a las 7,30h con un sueño tremendo… cerramos las maletas y bajamos a desayunar al Starbucks que hay frente al hotel (94Y). Después volvemos al hotel a buscar las maletas y hacemos el checkout.

No tenemos ganas de dar vueltas con las maletas por el transporte público, así que cogemos un taxi que tras media hora larga de trayecto y 60Y, nos deja en la terminal 2 del aeropuerto de Chengdu. Hoy nos dirigimos al siguiente punto de nuestra ruta por China, vamos a conocer la zona kárstica de Guilin.

Vamos a un mostrador de facturación de Air China y como ya os expliqué en entradas anteriores tan solo hay que enseñar los pasaportes (no es necesaria la reserva) y ya te facturan las maletas y te imprimen los billetes. Luego pasamos el control de pasaporte y seguridad que por lo visto aquí hay que pasarlos en todos los aeropuertos aunque hagas vuelos internos, y tras toda la burocracia nos dirigimos hacia la puerta de embarque. No vemos ninguna cafetería para tomarnos algo mientras esperamos, así que compramos un café y un Redbull en unas máquinas por 12Y, y nos sentamos a esperar que llegue la hora de embarque.

El vuelo sale puntual y de nuevo vemos que obligan a apagar los móviles, nada de modo avión… la explicación está en que resulta que ellos hacen copias de copias de copias de móviles 😛 que se ha demostrado que aunque pongan el modo avión siguen recibiendo y emitiendo datos, así que por seguridad los hacen apagar a todo el mundo por si las moscas.

A mitad de camino nos sirven un plato de pollo con verduras y arroz que no está mal. ¡Ésto si que no nos lo esperábamos!

Aterrizamos en Guilin a la hora prevista habiendo disfrutado del paraje tan bello que se ve desde el aire en la aproximación… Recogemos nuestras maletas que salen de una pieza y compramos los billetes del shuttle bus que sale hacia la ciudad cada hora en punto (20Y) y que está a punto de salir.

En apenas 15 minutos arranca y tras 45 minutos de trayecto llegamos frente al hotel Aviation Center dónde ya nos esperan un montón de piratillas ofreciendo taxi. Son súper duros regateando… no hay manera de bajar el precio y no nos queda otra que aceptar los 20Y que piden por 10 minutos de trayecto. Aquí vivimos una de esas situaciones desesperantes, y es que el taxista que nos coge no tiene ni idea de dónde debe llevarnos a pesar de que el hostal está en la calle principal, que le enseñamos la dirección en chino, que le marcamos el camino a seguir en el mapa, que le enseñamos nuestro GPS y que un colega suyo le explica dónde es… ¡madre mía, qué torpe! le cuesta hasta programar su GPS… joé nos ha tocado el que no sabe hacer ni la O con un canuto 😀 Tras 5 minutos intentando programar el GPS (¡y no exagero!) arranca en la dirección que llevábamos 10 minutos diciéndole, y en apenas 10 minutos estamos frente a la puerta del hostal.

Para el alojamiento de las siguientes dos noches, escogimos el hostal Guilin Sky Garden, un hostal situado en el centro de la ciudad. Hacemos el checkin sin problemas (aquí las chicas de recepción también hablan un inglés bastante decente), dejamos las maletas en la habitación y salimos en busca de un restaurante dónde comer porque a lo tonto son las 15,30h y el arroz que nos sirvieron en el avión a las 12h ya está en los pies… vemos un centro comercial en la acera de enfrente, y entramos. En seguida encontramos un restaurante abierto y sin mirar demasiado, pedimos unos cuantos platos que no están mal por 106Y.

Volvemos al hotel y nos echamos un rato, estamos realmente agotados después de varios días de non-stop y necesitamos bajar el ritmo.

La verdad es que nos cuesta muchísimo dormir porque la habitación está en un primero que da a la calle principal, y a los chinos como es típico en el sudeste asiático, les encanta dar bocinazos… Al atardecer salimos hacia la calle peatonal y comercial Zhengyang Pedestrian Street que tenemos justo al lado del hostal. Al principio de la calle vemos un sitio dónde hacen zumos y batidos, y nos pedimos un par de ellos para refrescarnos (32Y), a pesar de que ya ha oscurecido hace un calor húmedo tremendo y estamos sudando como pollos…

Llegamos hasta el Riyue Shuangta Cultural Park, en el centro del cuál encontramos el lago Shan Hu que alberga las pagodas del Sol y la Luna, conocidas así por la iluminación que tienen por la noche estas pagodas de estilo budista construidas en el centro del lago.

Decidimos rodear el lago mientras damos un agradable paseo por la zona ajardinada del parque. Apenas son las 8 de la tarde pero ya es noche cerrada y la verdad es que hay una bonita estampa de las pagodas iluminadas sobre el lago. Además, como ya he comentado alguna vez, los chinos son de ponerle lucecitas a todo y, también algunos árboles y plantas del parque están iluminados, lo que hace que el paseo sea de lo más agradable y curioso a la vez.

Existe la posibilidad de subir a una barca que te acerca hasta las pagodas. La verdad es que viendo lo llenísimas de gente que van, dan tanta grima que ni miramos el precio para cogerlas, ¡eso vuelca seguro! 😛 Damos la vuelta completa al lago mientras disfrutamos del lugar.

Tras unos 20 minutos, llegamos de nuevo a la calle comercial, son las 20,30h y buscamos un sitio dónde cenar. Vemos uno que ofrecen pizzas, y cansados de tanto picante e irritante, entramos. Debo decir que una vez en el comedor nos llama la atención cómo el lugar está vacío. No hay ni una alma comiendo aquí a pesar de que la calle está repleta de gente…

Nos cuesta horrores explicarle a la camarera que no queremos pimiento en la pizza, lo intentamos señalándole la palabra en la carta, buscando en la app Pleco la traducción en chino, y señalándole una foto en la que sale un pimiento en Google y diciendo no… aún así la cara de la chica es un poema y lo dejamos estar encomendándonos a todos los santos que conocemos 😛

Finalmente llega la pizza… sin pimiento, sin salsa de tomate y ¡con zanahoria! Es la pizza más rara e insípida que hemos comido en la vida… nuestra cara debió ser un poema comiendo una masa de pan con zanahoria, cebolla, 2 trozos de bacon y mozzarella ¬¬’

la pinta es mejor de lo que sabía 😛

Dos “pizzas” y dos refrescos nos cuestan 118Y. Aún flipando, volvemos al hostal. La verdad es que después de la siesta que nos hemos echado no tenemos sueño, pero vemos que hacen cócteles y pedimos un par de mojitos. Cuando nos los sirven y los probamos, llegamos a la conclusión que todo en China son copias malas… es el primer mojito que nos bebemos en nuestra vida por compromiso porque ¡está malísimo! ¬¬’ que fiasco de día llevamos… 😀

Los chicos que llevan el hostal nos invitan a echar una partida de billar con ellos mientras nos tomamos las “copas”, y aceptamos. Pasamos un buen rato charlando mientras echamos un par de partidas con ellos, ¡son la mar de majos! A lo tonto, son más de las 24h cuando subimos a la habitación. Tras un día de lo más raruno, nos vamos a dormir, mañana conoceremos un poquito más de Guilin.

24/09/17: visitamos al gran Buda de Leshan

Día 12: visitamos al buda más grande del mundo y casi no volvemos a Chengdu…

Son las 7h cuando suena el despertador, hoy nos levantamos pronto para hacer una de las visitas top del viaje 🙂 Desayunamos en la habitación y salimos hacia el metro.

Compramos los tickets hasta la parada South Railway Station (5 paradas, 3Y c/u). Allí salimos hacia la estación de trenes (salida A) y vamos a las taquillas. Le mostramos a la chica Leshan en chino (乐山市), el número de tren que queremos tomar y le dejamos los pasaportes, y en menos de 3 minutos tenemos nuestros billetes para el tren de alta velocidad a Leshan. Aquí tenéis el enlace a la web dónde consultamos los trenes por si os es de ayuda 🙂 El trayecto dura 50 minutos y cuesta 51Y pp en 2ª clase. La alternativa es un bus que tarda 2h y cuesta 45Y…

Con nuestros billetes en mano accedemos a la estación. El tren sale puntual a las 9,32h y tras dos paradas, bajamos en Leshan. Al salir de la estación a mano derecha queda la estación de autobuses. Allí tomamos el bus 3 (1Y pp) que en 40 minutos nos dejará frente a la entrada norte del Gran Buda. Nosotros preferimos coger el bus urbano porque era la opción más económica y “segura”… veréis que cuando salgáis de la estación habrá muchísimos “piratillas” gritando “Dafo” que es como conocen los chinos al gran Buda y que por un “módico precio” te llevarán hasta él… Aún así, antes de subir al bus, le mostré al conductor el nombre del gran Buda en chino (Lèshān Dàfó, 乐山大佛) no fuera a ser… No es la última parada de la línea, así que tendréis que estar atentos, pero el conductor viendo que éramos dos parejas de occidentales los que estábamos a bordo, al llegar a la parada gritó “Dafo” para que supiéramos que era la nuestra 🙂

El Gran Buda de Leshan está considerado como la estatua budista más grande del mundo, con nada menos que 71 metros de altura excavado directamente en la montaña, y forma parte del Patrimonio de la Unesco desde 1996 junto al Monte Emei (el lugar más sagrado de Sichuan).

Pagamos 90Y pp y accedemos a una zona realmente bonita, a la falda de la montaña en la que está construida el gran Buda y rodeada de plantas, bambús y con vistas a la bahía del río. Sorprende encontrar grandes caracteres chinos sagrados pintados en rojo en la montaña.

La historia del gran Buda se remonta al año 713 dC en plena Dinastía Tang. La confluencia de los ríos Dadu, Qingyi y Min con grandes corrientes eran causantes de naufragios de varios barcos pesqueros que intentaban llegar a Leshan. Un monje llamado Haitong pensó que la presencia del Buda más grande que se hubiese esculpido jamás, calmaría aquel ímpetu que había acabado con la vida de tantos pescadores y marineros. Así fue como comenzó la gran hazaña de excavar en la montaña el gran Buda, aunque no pudo culminar su obra, y fueron sus discípulos quienes durante casi 1 siglo continuaron extrayendo piedra del acantilado para lograr que el gran Buda se erigiera en este lugar. Lo más curioso es que las aguas realmente se calmaron y no volvió a haber hundimientos de barcos en la zona. Aunque más que la intervención divina se debió a las toneladas de piedra que fueron depositadas en el fondo del río al extraerlas de la montaña, influyendo en las corrientes 🙂

Ascendemos una escalera hasta llegar a la altura de la cabeza del gran Buda. Aunque hay que decir que este lugar es mucho más que el Buda ya que también hay numerosos templos, tumbas y otras estatuas esculpidas en las paredes de la montaña que han resistido a la erosión de los últimos siglos, además del templo Wuyou, las grutas de Mahao y la pagoda Lingbao que comprenden este centro de religiosidad en el centro de Sichuan.

Lo primero que hacemos es asomarnos a la barandilla que queda junto a la cabeza del Buda y es realmente impresionante estar aquí. Las fotos no hacen honor, pero os haréis una idea del tamaño de la estatua si os fijáis que junto a la cabeza se ven “personitas” asomadas a la baranda…

Después echamos un vistazo al templo del Buda. En su interior hay tres grandes estatuas de Buda en oro que protegen el recinto (no se pueden fotografiar).

El lugar y el entorno son realmente espectaculares pero debo decir que queda bastante deslucido por la cantidad de gente que hay en el recinto… estamos seguros que esto no cumple con muchas de las normas de seguridad estándares que tenemos en occidente…y para que veáis que no exagero, ahí va una foto de un rincón cualquiera:

Viendo el gentío que hay, decidimos no entretenernos más visitando los templos que encontramos aquí y nos ponemos a la larga cola que hay para acceder a la escalera que baja hasta los pies del Buda. Tardamos más de 1h en conseguir llegar a abajo, eso si con unas vistas geniales una vez enfilas la escalinata de bajada.

estatuas esculpidas en la montaña

Alucinamos con las vistas que ofrece el gran buda de 71m esculpido en la montaña y que le otorga el puesto al buda más grande del mundo, y una vez más nos queda claro que a los chinos les encanta eso de hacer “lo más grande del mundo” siempre que pueden 😛

Cuando llegamos a los pies del Buda alucinamos en colores al ver el coloso que se alza ante nuestros ojos. Le hacemos una ofrenda comprando unos inciensos que encendemos en los quemadores que hay a sus pies.

Tras un buen rato aquí admirando la belleza del Buda y lo pequeño que te sientes junto a él, echamos un último vistazo y emprendemos la ardua tarea de volver a subir hasta lo más alto, y es que la salida del recinto está arriba.

en el lado izquierdo veréis la escalera por la que se desciende

A mitad de camino encontramos un chiringuito que venden cosas frescas y compramos un granizado de limón y un helado de vainilla (27y). Estamos sudando la gota gorda, entre el esfuerzo y el calor tremendamente húmedo que hace aquí. Tras cargar un poco las pilas seguimos cuesta arriba. Aunque hay otros templos en el complejo, decidimos volver a la estación a ver si podemos coger el tren de las 15,37h ya que si no, el siguiente es casi a las 19h.

Así que tras una buena caminata, salimos hacia la puerta norte dónde cogemos el bus 3 (1Y) de vuelta a la estación. Tras 40 minutos llegamos y nos encontramos con la sorpresa que no hay billetes de tren hasta las ¡¡¡22.45h de mañana!!! Casi nos da algo… por un momento nos vemos tirados en Leshan, con nuestro hotel en Chengdu y perdiendo el vuelo de mañana al siguiente destino… ¡qué mal rato pasamos! Pero por suerte llevamos una tarjeta local en el móvil y podemos mirar por internet dónde se coge el autocar para el plan B. Vemos que la estación de autocares está a unos 10 minutos a pie de aquí, así que nos acercamos a allí y conseguimos comprar billetes para el siguiente bus a Chengdu -de nuevo mostrando el nombre en chino (成都)-, que sale a las 15,40h por 46Y pp. Aunque esta opción es más lenta que el tren, nos saca del apuro. Lo malo es que no hemos comido y en la estación solo hay máquinas de bebidas… compramos un par de zumos y unos refrescos para llegar hasta Chengdu sin hipoglucemiar.

El autocar sale puntual y rodeados de chinos llegamos a Chengdu a las 17,45h. Pero la estación de autobuses está al sur de la ciudad, estamos lejos del hotel y no queda ningún metro cerca, así que pactamos con la única taxista que hay un precio hasta nuestro hotel. Nos pide 30Y, nos parece razonable (y no hay alternativa). Tras 30 minutos de trayecto nos deja frente al hotel. Nos vamos de cabeza al Starbucks que tenemos delante a comer alguna cosa que estamos famélicos, llevamos desde las 7h sin comer nada y son ¡las 18,30h! Pedimos un par de bebidas, un bocata y un pastel (104Y) que devoramos en cuestión de segundos.

Con la tripa un poco llena, subimos a la habitación a descansar un poco las piernas y darnos una ducha. Y ya aprovechamos para hacer las maletas que mañana por la mañana volamos a un nuevo destino.

Sobre las 20h nos acercamos dando un paseo a Tianfu Square y debo decir que aunque es enorme, parecía mejor en las fotos que habíamos visto… esta plaza está considerada como el centro neurálgico de la ciudad y alberga una gran estatua de Mao Zedong, y un centro comercial subterráneo junto a la estación de metro del mismo nombre que hay bajo la plaza.

la torre del centro es nuestro hotel

Vemos un McDonalds y después de lo poco que hemos comido hoy no lo pensamos ni un minuto, nos vamos derechos a comer unas hamburguesas (56Y). Tras la cena volvemos al hotel a descansar, hoy ha sido un día agotador pero de esos que no olvidaremos nunca 😀

23/09/17: conocemos osos panda en su hábitat en el Panda Base de Chengdu

Día 11: otro de los grandes días del viaje… visitamos a los pandas 🙂

El despertador suena a las 8h. Bajamos a desayunar al Starbucks que tenemos enfrente (101Y) y luego paramos un taxi. Antes de subir le muestro al conductor el nombre en chino del Panda Base y le pido que encienda el taxímetro. Accede y subimos, y en unos 40 minutos y por 41Y llegamos al Panda Base o Centro de Investigación y Cría del Panda Gigante (en chino simplificado se escribe de la siguiente manera: 成都大熊猫繁育研究基地). La otra opción para este trayecto es el transporte público que aunque sale un poco más barato, debes tomar 3 buses y se tardan 2h 20 minutos… así que como no tenemos ganas de complicarnos la vida, ya veis que tomamos un taxi y vamos a la vía rápida. Realmente creo que no compensa el transporte público porque ahorras unos pocos yuanes y tardas más del doble.

Los pandas gigantes sólo se pueden encontrar en las provincias de Sichuan, Shanxi y Gansu. Se estima que actualmente quedan menos de 2.000 pandas gigantes por lo que fueron incluidos en la lista internacional de especies de flora y fauna en peligro de extinción. Una de las iniciativas del Gobierno chino para proteger a los pandas gigantes, fue abrir el Panda Base Chengdu a unos 11 kilómetros de la ciudad de Chengdu en 1987, un centro de conservación de estos animales imitando su hábitat natural y protegiendo la especie. Lo bueno del lugar (además de su labor, ¡¡of course!!) es que se pueden ver a estos osos tan especiales en un entorno lo más parecido al suyo.

el parque se encuentra en un bello bosque de bambú

La mejor hora para visitarlo es por la mañana, entre las 8 y las 10, que es cuando los cuidadores le dan el desayuno a los pandas. Os dejo su web por si queréis saber más sobre el lugar 😉

Pagamos los 51Y pp de la entrada y accedemos al gran parque. Es fácil desorientarse aquí porque es enorme, por lo que os recomiendo coger un mapa al entrar aunque los veréis en grandes paneles por todo el parque. Hay varios espacios en los que tienen pandas (adultos, jóvenes y bebés) y también cuidan a pandas rojos, que aunque comparten nombre y espacio, en realidad son otra especie muy parecida al mapache.

Descubrimos que la dieta diaria de un panda adulto requiere, un mínimo de 12 kilos de bambú y que cuando no comen, se dedican a dormir como marmotas mientras digieren la comida, y la verdad es que tienen posturas de lo más curiosas para dormir 🙂

Viéndolos, no podemos evitar acordarnos de los pandas que vimos hace unos años en nuestro primer viaje a Japón, aunque sin duda, poderlos ver en su entorno es mucho más recomendable para todos que en un zoo. Recordad que ¡nos gusta hacer turismo responsable siempre que podemos!

Pasamos casi 3h recorriendo el parque, haciendo montones de fotos y vídeos de estos fabulosos animales. Son adorables, dan ganas de achucharlos… aunque luego piensas que en realidad son osos y se te pasan las ganas al ver las zarpas que tienen 😛

Nosotros comenzamos la visita viendo los pandas rojos y luego nos encaminamos hacia la zona dónde están los más peques del parque, aunque ya veis que por el camino encontramos alguna zona de adultos jóvenes.

En las guarderías se encuentran las crías más pequeñas juntos a sus madres que son las encargadas de cuidarlas. Las más pequeñas no están expuestas al público y las que tienen algún mes de edad, las puedes ver a través de vitrinas, como éstas o las del siguiente vídeo con su madre, aunque solo dejan visitarlas pocos ratos al día.

Luego vamos a ver a los más senior del parque, que ya han comido y se pegan unas siestas tremendas… ¡en las copas de los árboles! La verdad es que nunca me hubiera imaginado que estos bichos durmieran ahí 😛

Aunque todavía pillamos a alguno en pleno banquete.

Después nos encaminamos a las zonas dónde habitan los jovenzuelos. Se nota que son más activos e interactúan más entre ellos. Aquí vemos a un par haciendo de las suyas mientras comen. Estuvimos más de 15 minutos aquí fascinados mirando a los osos.

Nos parece alucinante poder ver a estos bonitos animales en su hábitat. Me siento igual de afortunada que cuando vimos orangutanes en la selva de Borneo en Indonesia.

Antes de salir compro dos peluches de oso panda para la colección de peluches viajeros, la mía y la de mi sobrino (178Y los dos). Desde que mi hermana se quedo embarazada le he traído peluches de los grandes viajes (Japón, Indonesia, New York, Tailandia…).

para mi piltrafilla favorito 🙂

Para la vuelta al hotel decidimos hacer lo mismo que a la ida y coger un taxi. Ahora hay mucho más tráfico por lo que tardamos algo más en llegar al hotel (52Y). Dejamos las compras en la habitación y salimos a comer al Centro Comercial que hay frente al hotel. Volvemos al japo de anoche pero esta vez le enseñamos en chino “sin picante por favor”, la camarera sonríe y asiente. Ella que ría lo que quiera pero mi estómago no acepta más picante 😛

Y realmente nos trae la comida sin nada de picante, y hoy si y por fin, ¡nos sabe deliciosa! Un par de platos de noodles, unos dumplings y un tonkatsu con una cerveza por 91Y.

Llevo un catarro encima tremendo y aunque teníamos apuntados un par de templos para visitar por la tarde decidimos descansar. Pasamos por el Carrefour que hay en el centro comercial, y después de echarnos unas risas porque estamos en un Carrefour chino y enviarles unos vídeos a los nuestros con el cachondeo, compramos cosas para desayunar mañana y para la cena de hoy.

Puede parecer muy complicado pero no lo es para nada ya que las “grandes marcas” están en todas partes…

¡¡me encantan los Pocky de té verde, siempre que voy a Asia los como!!

De vuelta en el hotel, nos echamos una buena siesta, y luego mientras se leva la ropa en la lavadora-secadora de la habitación, nos vamos al spa a terminar de pasar la tarde. Necesitábamos un poco de relax que ¡no parece que estemos de vacaciones¡ 😀

Cenamos la ternera que compramos antes con algo de fruta. ¡Qué alegría poder comer un poco “normal” después de tantos días y sobretodo sin picante! Nos vamos a dormir sobre las 23.30h, súper relajados después de la tarde de spa 🙂