3ª visita a Italia dónde conocemos a la “decadente” Nappoli…

Este año tardamos un poquito más en arrancar a viajar que el pasado que empezamos viajando ya en enero a Budapest… En marzo conocimos un nuevo destino y es que volvimos a Italia por tercera vez, esta vez a conocer…

¡Nápoles!

En 2010 visitamos Roma y en 2012 Venecia (viajes que tengo pendiente de explicaros) y esta vez tuvimos 4 días para conocer la decadente Nápoles y las supervivientes Pompeya y Herculano, sepultadas bajo la lava del Vesubio.

De nuevo volamos con Vueling por 199€ los dos, saliendo jueves tarde y volviendo lunes noche. Para la estancia en Nápoles, nos decantamos por el Napoli Com’era, cercano a la estación principal de trenes para facilitarnos las excursiones. La verdad es que el alojamiento tiene una puntuación de 9,8 en Booking y los comentarios son inmejorables, pero la estancia no resultó ser tan confortable como esperábamos… Por ser cliente Genius tengo un 10% de descuento, por lo que nos salió por 378€ con desayuno incluido, y nos vinieron a buscar al aeropuerto, por lo que no tuvimos que preocuparnos por el traslado la noche en que llegamos.

De nuevo pusimos en práctica las pocas palabras en italiano que sabemos mientras descubrimos los rincones que esconde la ciudad y disfrutamos de su gastronomía, nombrada recientemente como Patrimonio Mundial por la Unesco.

Los imprescindibles del viaje ya os he dicho que fueron Pompeya y Herculano, ciudades que siempre me han llamado la atención, y es que ya sabéis que todo lo relacionado con volcanes, me fascina. Pero Nápoles también esconde una bonita catedral, museos, palacios y calles con mucho ambiente que pudimos conocer.

¿Nos acompañas a seguir creciendo con nuestros viajes? 😀

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Caminata por el Estany Gento, la central hidroelétrica y sus lagos…

Hace tiempo que esta excursión nos ronda por la cabeza… es el lugar favorito de mi suegro, y mi marido de joven lo recorrió en varias ocasiones con su familia. Hace más de 20 años de la última caminata y a mi me apetece un montón conocer el famoso Estany Gento, del que tanto he oído hablar… así que aprovechando un finde en Lleida, decidimos cargar las botas de montaña en el coche y poner rumbo a esta zona de lagos en la periferia del Parque Nacional de Aigüestortes en la Vall Fosca.

Subimos por la C12 hasta el Pantano de Camarasa y luego cruzamos hacia la C13 para seguir en dirección a la Pobla de Segur. Esta carretera me encanta y nos trae muchos recuerdos de juventud, cuando cada uno con sus padres subíamos a la montaña a disfrutar de los bonitos parajes que alberga la provincia de Lleida.

Hacemos una parada en Cellers, junto al pantano de Terradets para tomar un café y alucinar con lo lleno que está este año el pantano. ¡Creo que no lo habíamos visto nunca así!

En la Pobla, cogemos la N-260 en dirección a Senterada. Justo a la entrada del pueblo, tomamos la L-503 durante unos 26 km hasta llegar al embalse de Sallent dónde se encuentra la estación inferior del teleférico.

Esta zona formada por varios estanques naturales de agua glaciar, tiene la peculiaridad de estar interconectados entre ellos, mediante galerías subterráneas excavadas en la roca que conducen el agua de un lago a otro hasta llegar al Estany Gento, el lago central. De éste sale un canal de conducción de 5km que lleva el agua hasta la cámara de la Central de Cabdella, que aprovecha el salto de 836 metros. Este sistema comenzó a funcionar en 1914, y en 1985 se inauguró la Central Hidroeléctrica de Estany Gento-Sallent, siendo la primera central reversible, y la más potente de Catalunya. Es una central reversible: durante el día se conduce el agua proveniente del Estany Gento hacia el Estany de Sallent, construido a cota 1750, que genera una potencia de 415MW; mientras que de noche, el agua se bombea a cota 2200 hasta el Estany Gento de nuevo.

Y la otra peculiaridad que tiene este lugar, es el Teleférico de la Vall Fosca, instalado en 1989 para la construcción de la central superior, que salva 450m de desnivel y que es capaz de soportar 25 toneladas de peso.

Como os decía, tras un par de horas de camino, llegamos junto al Estany de Sallent. Aparcamos (gratis) y compramos los tickets para el teleférico, solo ida (12€ pp). Os dejo la web para que podáis mirar los horarios, sobretodo tened en cuenta que el teleférico solo funciona de julio a septiembre.

Como nos lo hemos tomado con calma, llegamos a las 11,20h y tenemos que esperar hasta las 12,30h al próximo teleférico de subida. Mientras preparamos las mochilas, compramos un par de bocatas y bebidas isotónicas en el bar y damos una vuelta por los alrededores de Sallent hasta que se hace el momento de coger el teleférico. En 14 minutos salva un desnivel de 450m, y empezamos a alucinar con las vistas que hay desde la cota 2200.

da un poco de vértigo ver por dónde asciende el teleférico…

Vamos un momento al baño del restaurante que hay aquí arriba, y ya nos ponemos en marcha. Existen 32 lagos en la zona, y se pueden subir picos de hasta 3000m (los más altos del Pirineo se encuentran en esta zona). Nosotros decidimos comenzar la jornada caminando hasta el Estany Tort. Situado a 2293m es uno de los lagos que recogen agua de los glaciares para nutrir el Estany Gento, y el más grande de la zona.

la cabra tira al monte… y yo no puedo disimular mi felicidad 😛

La caminata es durilla porque el terreno es rocoso y hay que salvar la diferencia de altitud, pero las vistas desde aquí son fabulosas. En unos 45 minutos llegamos a la vía férrea que bordea el lago, habiendo pasado por un par de placas de hielo a pesar de estar a primeros de julio.

Junto al lago, vemos un prado en el que están pastando unas vacas, y decidimos buscar una zona que quede un poco alejada de ellas para sentarnos a comer. Son las 14h y estamos famélicos después de la subidita. Disfrutamos de los bocatas que compramos abajo mientras nos deleitamos con la belleza y el silencio del lugar. Después de comer nos estiramos 5 minutos en la hierba a descansar.

Antes de bajar hacia el Estany Gento de nuevo, decidimos seguir las vías del tren durante un tramo y bordear una parte del lago Tort. Es precioso. De esos sitios que no puedes articular palabra y solo intentas guardarlos en tu memoria 🙂

Tras deleitarnos con el lugar, emprendemos la bajada hasta el Gento, la bajada se hace menos durilla que la subida pero hay que andar con cuidado de no hacer un traspiés o de resbalar con el agua que hay en algunos tramos por el deshielo.

Tras 30 minutos, llegamos de nuevo junto al Estany Gento. Decidimos entrar en el restaurante a tomarnos un refresco bien fresquito para cargar pilas mientras descansamos un poco las piernas y alucinamos con las vistas de su terraza sobre el precipicio.

Situado a 2141m de altitud, el Estany Gento es un estanque de agua glaciar natural. Este lugar es de lo más curioso, no solo por su belleza (que es excepcional) si no porque constituye la mayor central hidroeléctrica de España y una de las más antiguas del país.

Nos acercamos al Estany Gento para verlo de más cerca. Han dejado junto al lago un trozo del tubo que utilizaron para enviar el agua hacia en Estany de Sallent para que puedas ver el tamaño que tiene y alucinas… ¡caben unas cuantas personas ahí dentro!

en la imagen no se aprecia, pero es ¡realmente grande! Necesité el gran angular para cogerlo entero…

Caminamos hacia la vía verde del Carrilet del Gento, una vía de unos 5km a 2100m de altitud que sigue las vías del tren que usaban años atrás para mover los materiales de construcción que se utilizaron para construir las presas y hacer las excavaciones.

Esta vía recorre prados en los que vemos decenas de vacas, cruza túneles y pasa por algún puente de madera salvando algunas pequeñas cascadas naturales.

Vemos una fuente natural, y después de casi 4h de caminata, no dudamos en sacarnos las botas y refrescarnos los pies. Aunque el agua está helada, se agradece muchísimo.

Descansamos 10 minutos, y luego proseguimos el camino, esta vez dejamos la vía verde para seguir el camino del Pigolo que desciende hasta los 1750m a la orilla del Sallent.

Este tramo es un poco más duro porque se desciende bastante altitud en poco tiempo y el terreno es algo resbaladizo en algunas zonas.

Cuando casi estamos abajo, nos damos cuenta, echando la vista atrás que realmente hemos caminado muchísimo hoy y con muchísimo desnivel… En la siguiente imagen podéis ver el edificio del restaurante (flecha central) dónde se encuentra el Estany Gento, y dónde queda el Estany Tort (flecha de la izquierda)…

De camino, pasamos junto a algunos saltos de agua… el paisaje es realmente bello en este lugar.

El camino del Pigolo acaba junto a la central hidroeléctrica de Cabdella, pasando por debajo de los cables de alta tensión. Se nota que van “cargados” porque se oye el crujido de la electricidad pasando por ellos. Da algo de grima y hay momentos en que se ponen los pelos de punta por la electricidad 😛

Tras casi 5h de caminata llegamos junto al coche. Pasamos por el baño, nos refrescamos un poco, y compramos agua fresca, nos hemos bebido todo la que llevábamos… ¡menudo calor! Y antes de marchar, hacemos una corta parada junto a la presa del embalse de Sallent, es realmente impresionante.

Y ahora si, ponemos rumbo a Lleida de nuevo. Ha sido un día intenso y agotador, pero hemos disfrutado muchísimo del lugar, de los paisajes, de su belleza, de su paz y de la desconexión mental tan grande que hemos tenido hoy y de poder sumar recuerdos juntos. Sin duda, ¡repetiremos!


Nota: decir que a pesar de que nosotros decidimos hacer esta ruta, la zona ofrece muchísimas posibilidades. Desde subir y bajar con el teleférico, comer en el restaurante, dormir en alguno de los albergues de la zona, subir y bajar andando, subir en teleférico y bajar andando, o recorrer los muchos senderos y lagos que alberga la zona, e incluso, existe la posibilidad de caminar hasta el Pico de Peguera y cruzar andando al Parque Natural de Aigüestortes… La ruta que hicimos nosotros no es de lo más complicado pero si implica estar en forma (sobretodo el tramo hasta el Tort). Vimos a gente haciéndola con niños pero había tramos que tenían que cargarlos en brazos e ir con extrema precaución. Os recomiendo visitar Wikiloc para planificar vuestra ruta en función de vuestras posibilidades.

Castillo de Montsonís y cata de vinos Costers del Segre

Hace ya un tiempo, mis padres nos regalaron una smartbox para hacer catas de vinos, y aprovechando nuestro aniversario de boda, decidimos disfrutarla. Entre todas las posibilidades que ofrecía la caja, nos llamó la atención ésta que incluía visita al Castillo de Montsonís con una cata de vinos de la DO Costers del Segre. ¿Y porqué nos llamó la atención? pues por 3 motivos:

  • El castillo se encuentra en la provincia de Lleida, nuestra tierra.
  • Hice la visita a ese castillo cuando tenía 7-8 años, y aunque no recuerdo cómo era, si recuerdo que me gustó mucho 😛
  • Los vinos DO Costers del Segre son unos de mis favoritos…

Así que con todo esto, llamamos con antelación y confirmamos la posibilidad de gastar la caja en la fecha deseada.

El día en cuestión, nos levantamos temprano y en poco más de hora y media de trayecto en coche, llegamos a Montsonís desde Barcelona. El camino se hace casi todo por autovía, tan solo tenemos que recorrer una carretera comarcal que está bien durante unos kilómetros, y el tramo final entre Artesa de Segre y Montsonís si que es carretera local, pero es poco rato y no hay nada de tráfico. En realidad hay dos opciones para llegar a Montsonís, una desde Artesa (que viniendo desde Barcelona es la más rápida), y otra desde Foradada (que es la de elección si vienes desde Lleida). En el pueblo no se puede aparcar, pero hay espacio suficiente a la entrada o bien, en un aparcamiento gratuito viniendo desde Foradada en la parte alta del pueblo. Ya desde la carretera local hay unas buenas vistas de Montsonís.

Según Wikipedia, en 2006 Montsonís tenía tan solo 68 habitantes, así que ¡imaginad el tamaño del pueblo! Pero es un lugar con muchísimo encanto, restaurado manteniendo un aire medieval y en el que ofrecen posibilidades de alojamiento rural. Os dejo la web del pueblo  por si os apetece un finde rural por la zona 😉

Pero lo más importante de Montsonís, es su castillo en el cual todavía viven los barones del Albi. Por este motivo, la bandera todavía hondea en la Torre del Homenaje.

Y junto a él, una antigua iglesia que hoy solo se utiliza en contadas ocasiones. El pueblo cuenta con otra iglesia que es la que se utiliza habitualmente para las celebraciones religiosas.

Construido por el Conde de Urgell, Ermengol II en 1024 con intenciones defensivas del valle del río Segre. Como os decía, todavía está habitado, algo que lo hace muy peculiar ya que diría que es el único castillo habitado del país. Su dueño, Carles de Montoliu, señor de Montoliu y de Cabrera, y Barón del Albi, fue galardonado con la Creu Sant Jordi que otorga la Generalitat de Catalunya, en 1998. Este premio distingue a las personas que destacan por la defensa de la identidad cultural y/o cívica de Catalunya, y es que el castillo de Montsonís, a pesar de estar habitado, fue el primero en abrir sus puertas al público para mostrar su historia, y es además, la sede de la Fundación “Castillos Culturales de Catalunya” que organiza eventos y atracciones turísticas en estos lugares para mostrarlos al público.

No se puede visitar el castillo por libre. La visita guiada dura aproximadamente una hora y recorre las estancias no habitadas de la fortaleza. Comenzamos la visita por el gran salón en el que encontramos los escudos y armaduras más importantes de la familia, así como los retratos de todo su linaje.

Seguimos hasta el gran comedor en el que los barones organizaban grandes banquetes señoriales. Desde aquí hay acceso a la antigua habitación de los barones, en la que encontramos un gran armario y una cama con doble con dosel para proporcionar más calor por la noche. La guía abre el armario y nos muestra su contenido: trajes oficiales del barón y de las órdenes religiosas a las que pertenece.

Esta habitación tiene una peculiaridad, y es que tiene acceso directo a la iglesia del castillo. De esta manera, los señores no tenían que mezclarse con el populacho cuando acudían a misa. Hoy el acceso a la iglesia está cerrado, pero puede observarse desde este pasadizo.

Volvemos al comedor, y desde aquí podemos subir a lo alto de la torre del homenaje dónde hondea la bandera de los Señores de Cabrera. Desde aquí vemos las vistas privilegiadas sobre el valle del Montsec y el río Segre que tiene el castillo, y entendemos del porqué de su construcción en esta ubicación.

Bajamos dos plantas y llegamos a la cocina. Era de las pocas cocinas señoriales con un pozo en la misma estancia, que daba acceso al agua del río. También contaba con un gran fuego.

Desde aquí, encontramos acceso a las plantas inferiores en las que vivían los sirvientes. Encontramos el horno de leña que también era de acceso público, siempre y cuando pagaran un diezmo (una cuota por uso), y ofrecieran un pan de cada diez que hornearan a los señores. Seguimos bajando y encontramos dos grandes salas que hoy se utilizan para la organización de eventos pero que en su día, eran las caballerizas. Aquí vemos los escudos de los grandes señores de Catalunya, armaduras y armas de la época.

También encontramos una pequeña habitación para los peregrinos que seguían el camino de Santiago y querían pasar la noche aquí. Les ofrecían cama, agua y pan por una noche de estancia. Y desde aquí, también había acceso a las bodegas del Castillo. Hoy no se utilizan, pero encontramos toneles firmados por personalidades que han visitado el castillo en los últimos años.

En esta sala, encontramos escondido un pequeño pasadizo secreto que llevaba hasta el Santuario de Salgar, construido a modo de cueva en la roca, y a poca distancia del Castillo, sirvió durante la Guerra Civil como lugar de escondite para aquellos que intentaban huir hacia otros países buscando asilo político.

El Señor del castillo, no solo tenía poder sobre las tierras y el pueblo, si no que también tenía poder judicial. Por ello, encontramos una pequeña prisión en la planta inferior de la fortaleza.

Y también en la planta inferior, se encontraban los establos, reconvertidos actualmente en sala de eventos. La guía nos explica que los habitantes de Montsonís y de los pueblos cercanos, pueden usar la sala para realizar eventos. El día que nosotros hicimos la visita, estaban preparando la sala para una exposición de pinturas de un artista local.

Tras recorrer las 5 plantas visitables de la fortaleza, salimos a la plaza del castillo. La verdad es que el lugar, a pesar de no ser muy grande, esconde mucha historia entre sus muros y está muy bien conservado.

Volvemos a la tienda/recepción y nos sirven los productos de la cata: 3 vinos DO Costers del Segre de producción local, unas olivas de la zona, 3 tipos de olivada con tostadas y longaniza del país. Los vinos que nos sirven son: Castell de Montsonís (tinto), Cristiari (rosado) y Baró de l’Albi (blanco). Tanto los vinos como la olivada están deliciosos, aunque nos dejan un “poco tocados”, así que decidimos comer aquí para que bajen un poco y poder coger el coche con seguridad 😛

El restaurante del pueblo se encuentra en una cueva y es un lugar con muchísimo encanto. Pedimos una ensalada con queso de cabra y miel, un trinxat, una butifarra y un revuelto de setas que ¡quitan el aliento! ¡Está todo delicioso! Salimos hasta los topes por 28€ los dos. La verdad es que lo que más me gusta de hacer escapadas por Catalunya es ¡lo bien que se come en todas partes!

Con la panza bien llena, cogemos el coche y nos vamos para Lleida, aprovechamos que estamos cerca de casa para ir a visitar a nuestras familias 🙂

Sin duda, os recomiendo la visita y si podéis, echad el fin de semana completo y visitad otros lugares igualmente interesantes que se encuentran en los alrededores como el Castillo de Montclar, y sobretodo, probad la gastronomía de la zona 😉

como no hay 2 sin 3… ¡volvemos a Japón!

Empieza la cuenta atrás para el gran viaje del 2018, un destino ya conocido, pero muy muy esperado, y es que como decía en el título…

¡¡volvemos a Japón!!

La idea inicial para este año, era recorrer Argentina, todo un sueño viajero que tendrá que esperar porque tanto por libre como por agencia local, ascendía a muchos miles de euros y nos pareció una burrada… Así que después de mucho mirar y mirar, decidimos volver a nuestro país favorito. Los que nos conocéis, sabéis que desde que lo visitamos por primera vez para nuestra luna de miel en 2011, Japón siempre está la lista de posibles grandes viajes, año tras año 🙂 Volvimos en 2013 y aunque nuestra idea era no volver hasta que pasaran las olimpiadas de 2020, ¡ya no podemos esperar más! Además, este año nos apetecía algo relajado, en el que pudiéramos desconectar al máximo y dónde disfrutáramos como niños, y ¿¡qué mejor lugar que la tierra del sol naciente?! 😀

Con el destino decidido comenzó la búsqueda de vuelos. Después de mirar diferentes opciones y mil combinaciones, nos decantamos por volar con All Nippon Airways (ANA). 700€ cada uno ida y vuelta, entrando por Osaka con escala en Frankfurt, y volviendo desde Haneda (Tokyo) vía Múnich. Será nuestra primera vez con ellos, aunque los vuelos están operados por Lufthansa con quién ya volamos en el segundo viaje y la experiencia fue perfecta. También será nuestra primera vez en Haneda 😉

El siguiente paso, montar la ruta. Debo decir que nos costó mucho organizar la ruta para este tercer viaje, y es que hay mil sitios que queremos conocer pero disponemos de pocos días, ya que la última semana de vacaciones me coincide con un congreso en Burgos al que tengo que ir (y de paso haremos unos días de turismo, pa’qué nos vamos a engañar…) pero eso nos acorta los días disponibles para Japón en esta ocasión.

Los precios han subido bastante respecto al 2013, y tampoco queremos dejarnos un dineral… así que hemos ajustado al máximo. De nuevo quedarán destinos top en el tintero para próximas ocasiones como Koyasan o Kumano, pero amenazamos con volver, así que ya habrá ocasión de visitarlas todas 😀

La ruta decidida finalmente, es la siguiente:

Día 0: Barcelona – Frankfurt (noche en vuelo)

Día 1: Osaka

Día 2: Osaka

Día 3: Osaka > Kyoto

Día 4: Kyoto

Día 5: Kyoto

Día 6: Kyoto

Día 7: Kyoto >Uji > Fushimi > Kyoto  (inicio JRP)

Día 8: Kyoto > Himeji > Okayama

Día 9: Okayama > Kurashiki > Kobe

Día 10: Kobe > Nagoya

Día 11: Nagoya

Día 12: Nagoya > Tokyo

Día 13: Tokyo > Kagawoe > Tokyo  (fin JRP)

Día 14: Tokyo

Día 15: Tokyo

Día 16: Tokyo

Día 17: Tokyo > Múnich > Barcelona

 

Esta es la idea inicial, aunque ya sabéis que tampoco llevamos itinerarios muy cerrados, porque luego nos gusta adaptar los días y las visitas a cómo estemos de cansados y qué nos apetezca más en cada momento.

Como veis, repetimos las dos capitales (Kyoto y Tokyo), y Osaka ya que nos pareció muy “gamberra” en el 2º viaje y queremos verla más a fondo y disfrutarla un poco más. Repetiremos también Fushimi Inari, pero esta vez queremos verlo al atardecer. Kobe se quedó en el tintero en el último viaje y Himeji todavía estaba el castillo en obras, así que nos quedamos con las ganas de disfrutar de ambas y esta vez, caerán. Hemos intentado buscar lugares menos típicos y menos conocidos por occidentales, como Kurashiki y Kawagoe. También llevamos algún “as en la manga” por si nos apetece alguna escapadita más desde Tokyo 🙂 Todavía estoy en fase de pensar qué ver en cada ciudad, y la verdad es que Tokyo y Kyoto me está costando un poco más, ya que nos quedan pocos sitios “top” por visitar… aún así, ¡la ruta está cogiendo muy buena pinta! Lo que sí puedo asegurar es que volveremos a Arashiyama, ¡mi lugar favorito del mundo!

Lo bueno es que hemos podido cuadrar los días para usar un Japan Rail Pass (JRP) de 7 días con lo que ahorramos bastante dinero (en la ruta podéis ver qué días nos cubre el pase). Comprados a través de la web de Japonismo nos salieron por 221€ cada uno (más 9€ de gastos de envío). Fue el sitio que más económicos los encontré, y en un par de días ya teníamos los talonarios en casa ¡listos para el viaje!

Otro punto que nos costó bastante y es que como digo, los precios han subido, fue el alojamiento. Después de mirar y remirar, estos son los que hemos reservado. Esta vez no hemos conseguido ningún alojamiento tradicional, pensad que estamos reservando a un mes vista y ¡están todos cogidos! Y el que no, por las nubes… Así que nos conformaremos con hoteles de estilo occidental, eso si, todos con cancelación gratuita por si las moscas. Los hemos reservado a través de Booking ya que al ser cliente Genius, hemos conseguido muy buenos descuentos en las reservas. Por cierto, si queréis un descuento de 15€ en Booking, seguid el siguiente enlace para reservar 🙂 Recordad que en Japón (como en la mayoría de países asiáticos), el check-in es a partir de las 14-15h.

Red Roof Inn & Suites Osaka Namba Nipponbashi -> a pocos minutos de la estación de Namba y en pleno meollo de la ciudad de Osaka. Como llegamos por la mañana y ya sabemos que el Jetlag hasta el mediodía se aguanta pero luego necesitas dormir si o si, escribimos al hotel para preguntar si podíamos hacer el check-in anticipado, y por 12€ más, podremos coger la habitación a las 13h en lugar de las 15h 🙂

Hotel Hokke Club Kyoto -> justo enfrente de las estaciones JR y de autobuses de Kyoto, lo que nos permitirá al máximo la movilidad por la ciudad y las excursiones del último día. Siempre nos alojamos en esta zona porque también es apuesta segura en cuanto tiendas, combini y restaurantes.

Mitsui Garden Hotel Okayama -> barajamos la opción de alojarnos más cerca del castillo pero finalmente nos decantamos por este junto a la estación JR Okayama que ofrece más servicios. El hotel cuenta con baños públicos en los que relajarnos cuando acabe la jornada.

Kobe Motomachi Tokyu REI Hotel> ubicado entre el barrio chino y la zona del puerto de Kobe, y a escasos minutos de estaciones de metro y JR que nos permitirán movernos fácilmente hasta Shin-Kobe dónde llegan/salen los shinkansen y por la ciudad.

Hotel Androms Nagoya Sakae -> en el animado barrio de Sakae, junto a la Nagoya Tower TV, y rodeado de centros comerciales y restaurantes. También con el metro al lado. Cuenta con baños públicos en los que poder relajarnos 🙂

Hotel Sunroute Ginza -> éste fue el que más nos costó, y es que los precios en Tokyo están desorbitados… finalmente nos alojaremos en el barrio de Ginza, así podremos conocer mejor la zona, y hay que decir que el hotel, de recién apertura, se encuentra muy bien comunicado con varias líneas de JR y metro.

La idea es arrastrar maletas hasta Kyoto y cuando salgamos de allí enviarlas vía Yamato Transport a Tokyo como hacemos siempre, así con la mochila iremos mucho más cómodos para coger todos los trenes que nos esperan esos días.

Nos llamó la atención que al reservar los hoteles a través de Booking me aparecía un descuento para una tarjeta SIM local, así que le echamos un vistazo y por 1836¥ compramos online la tarjeta (con un descuento de 15€) de Japan Welcome SIM. La recogeremos a la llegada en un Lawson que hay en el aeropuerto de Kansai (Osaka) y allí mismo nos la activarán por 15 días. Tendremos datos ilimitados con 4G durante todo ese periodo. Aunque queremos desconectar, siempre viene bien tener conexión para hacer consultas ya que en Japón la Wifi no es que abunde. Por otro lado comentar, que en muchos hoteles no tienen wifi si no que la conexión en las habitaciones es por cable. Nosotros compramos ya para el segundo viaje, un gadget que lo conectas al cable LAN y te genera una red wifi en la habitación a la cuál puedes conectar todos los dispositivos que quieras. Evidentemente, ya está metido en la maleta para este tercer viaje 😛

Ante todo, queremos viajar tranquilos. Así que contratamos el seguro de viaje con World Nomads por 176€ los dos (con todos los gastos cubiertos, incluso pérdida de vuelos de conexión). Aquí también hemos ahorrado unos eurillos por ser “viajera frecuente Nomads” 🙂

El cambio del Yen no está mal, así que una vez allí intentaremos compensar otros gastos. A día de hoy el cambio está a 1€ = 129¥.

Y ya solo queda acabar de tomar notas sobre qué ver en cada ciudad y hacer las maletas para volver a nuestro país favorito del mundo, ¡ése que nos cambió la vida en 2011 por primera vez!

¡Empieza la cuenta atrás! ¿Nos acompañas una vez más? 😀


Nota: como siempre, reeditaré la entrada a la vuelta para enlazaros el diario de viaje a cada uno de los días de la ruta, y os daré mil consejos para viajar a Japón por libre 😉

03/10/17: descubrimos un lugar único en Shanghai y ultimamos las compras en nuestro último día en China

Día 21: conocemos el Shanghai 1933

De nuevo nos levantamos sobre las 10h y tranquilamente bajamos desayunar al Starbucks cercano al hotel. Los dependientes deben estar hasta el moño de nosotros, pero tranquis que hoy es el último día que tendréis que hacer esfuerzos por entender nuestro ingles y nuestras señas 😛

Después de cargar las pilas, volvemos hacia el hotel ya que justo al lado está la parada del bus 220 que por 2Y nos lleva hasta el Shanghai 1933. Este es un lugar muy peculiar, y único en el mundo… y curiosamente no sale en las guías turísticas. Anoche estuvimos buscando por internet qué más hacer en la ciudad, intentando evitar las zonas repletas de turistas locales celebrando su semana de vacaciones… y dimos con este lugar.

La entrada es gratuita y es un lugar muy curioso de visitar, aunque desde fuera no invite mucho a entrar…

Se trata de un antiguo matadero construido en la Concesión Británica en 1933, siguiendo los patrones del Feng Shui, del circulo dentro del cuadrado, lo que da un aspecto de única pieza de cemento conformada por varias pasarelas unidas por puentes. Por lo visto fue una obra de ingeniería en aquella época en la que además tuvieron muy en cuenta los sistemas de ventilación, los circuitos de las reses, y la eliminación de residuos orgánicos.

Por lo visto los amantes de la fotografía del país lo visitan asiduamente buscando buenas capturas, y debo decir que es un emplazamiento genial para hacer fotos ya que los puentes y la estructura en si, te da mucho juego y mucho contraste de luces. Disfruté como una niña con mi réflex 🙂

Puedes ir subiendo por las 5 plantas que conforman el lugar, recorriendo los puentes y las distintas salas, hasta llegar a lo más alto dónde hay unas vistas del complejo geniales y de los alrededores con los grandes contrastes que caracterizan las ciudades chinas.

Además del lugar en si, aquí encontramos varias tiendas, restaurantes y hasta un museo de Fórmula 1 con piezas de coleccionista realmente chulas, entre ellas un casco firmado por Fernando Alonso 🙂

Antes de salir, echamos un último vistazo hacia arriba… la verdad es que este lugar está totalmente fuera de las guías turísticas de Shanghai y nos ha encantado, sin duda, recomendamos su visita.

Pasamos casi 2h recorriendo el complejo, y tras la visita, volvemos a la calle principal para coger de nuevo el bus 220 (2Y) que nos lleva de vuelta a la zona de Nanjing. Allí cogemos el metro hasta la parada del Museo de la Ciencia (3Y), vamos a echar otro vistazo al mercado del Centro Comercial AP Plaza. Compramos una mochila de piel para mi tras un regateo más duro que el del otro día, consiguiendo bajar de 990Y a 350 (de 125€ a 44€). 
Eso si, costó casi 20 minutos de estira y afloja, y unos cuantos “bueno, pues no pasa nada, me voy” con una sonrisa en los labios. Aunque os pueda parecer cara, la mochila era de piel buena y de ese estilo en Barcelona de los 90€ no bajan. Un año después de uso diario de ella, os puedo asegurar que la mochila sigue impecable como el primer día. Así que valió la pena el regateo.

Después de las compras, vamos a comer al mismo restaurante del otro día, y es que su lasaña estaba bien buena 🙂

Y tras las compras y la comida, volvemos al hotel antes de que cierren la estación de metro de East Nanjing. Nos echamos un rato y tras dejar las maletas preparadas para mañana salimos a cenar, escogemos un restaurante de un centro comercial, dónde comemos un filete y una hamburguesa con una cerveza y un refresco por 160Y.

Compramos algunas cosas para desayunar mañana en plan rápido en el supermercado que hay al lado del hotel, y nos vamos pronto a dormir, mañana nos espera un día muy largo…

02/10/17: agobio absoluto en el acuario y caminata junto al Huangpu con vistas al Bund y al Pudong de Shanghai

Día 20: seguimos rodeados de muchos locales celebrando su fiesta nacional…

Hoy de nuevo nos levantamos tranquilamente a las 9,30h. Como cada día bajamos a desayunar al Starbucks cercano al hotel, dónde tomamos un dulce con nuestro ya tradicional frapuccino de té verde 😛 (104Y). Si, lo reconozco… me volví adicta a él 😀

Cogemos el metro hasta el Pudong (3Y), aunque somos conscientes de la sobre masificación de la ciudad de estos días queremos intentar ver alguna cosilla.

Ayer nos quedamos con las ganas, así que hoy decidimos entrar al acuario oceánico. Pagamos 160Y por persona después de hacer más de 30 minutos de cola para llegar a las taquillas y menudo error…

la cola para la taquilla…

No conseguimos ver más de un par de salas, ya que allí dentro nos encontramos con una cantidad de gente que ni os podéis imaginar, ¿¡pero cuántos miles de millones de chinos hay en China?! ¿¿¡¡Están todos aquí!!??

había un acuario con Fugu o Pez Globo

Para continuar la visita debemos entrar en un túnel acristalado de 155 metros y estamos rodeados por 3 millones de chinos dando empujones, gritando y acaparando todos los acuarios que hay, de manera que se hace imposible estar aquí. Esto no cumple con ninguna norma de seguridad sobre aforo… y sinceramente, lo vemos del todo inseguro. Solo podemos pensar en que si pasa algo, aquí nos quedamos en medio de la avalancha que se formaría y nos entra algo de claustrofobia… no nos había pasado nunca, pero de verdad que no os podéis imaginar la cantidad de gente que había, ¡se quintuplicaba el aforo seguro! Así que pedimos a una chica del staff que nos dejara salir como fuera de allí y nos dejó salir por donde habíamos entrado con cara de extrañada.

Decidimos dar un tranquilo paseo por el parque que hay junta la orilla del río Huangpu, aquí apenas hay gente y la verdad, ¡se agradece! Compramos un par de bebidas frescas en una máquina que encontramos y damos una buena caminata alejados del turismo local disfrutando de las vistas que ofrece el lugar tanto hacia el Bund como hacia los altos rascacielos del Pudong.

Cuando se hace la hora de comer, buscamos un McDonalds para comer… de verdad que no podemos más con su comida 😦

Al salir a la calle nos encontramos con que diluvia. Por suerte hoy vimos la previsión del tiempo y llevamos los chubasqueros que no dudamos en ponernos. Vamos hasta el metro en el que no cabe un alfiler, pero imitamos a los locales y a base de empujones y codazos (igual que hacen ellos) conseguimos subir al segundo convoy que pasa, llegando antes de las 16h a la parada de East Nanjing (3Y), y es que como nos dijeron en el hotel hace un par de días, cierran la estación antes de lo habitual con motivo de las celebraciones del Día Nacional. Para que veáis que no exagero en relación al gentío, ahí va un pequeño vídeo de la salida de la estación de metro…

Estos días nos los estamos tomando con mucha calma y aprovechamos para descansar ya que la Fiesta Nacional nos ha torcido los planes de visitar alguna ciudad cercana como Hangzou o Suzhou como teníamos pensado, ya que no hay billetes de tren disponibles…

Después de un rato de siesta, salimos a las 18h a dar un paseo por Nanjing East ahora que no llueve. Caminamos hasta la esquina con la Plaza del Pueblo entre luces de neón y centenares de chinos.

Entramos a algunas tiendas y me compro unas camisetas y una sudadera para el viaje de vuelta. Para cenar, decidimos entrar a un centro comercial a buscar restaurante, y damos con un pseudo japonés de los de trenecito. Cuesta 6Y el platillo… ¡y nos ponemos las botas! Por 96Y cenamos de lujo y evitamos sus picantes e irritantes, ¡el japo siempre es apuesta segura!

Caminamos de vuelta al hotel, mañana será nuestro ¡último día completo en China! Como no tenemos mucho sueño después de la siesta, aprovechamos para tomarnos el “súper mojito” con un 3% de alcohol que compramos ayer en un supermercado, ¡ojo que igual la pillamos! mientras vemos las paridas de programas que echan en la tele local, al más puro estilo nipón 😀

01/10/17: ¡¡celebramos el Día Nacional de la República Popular China junto a 1300 millones de chinos!!

Día 19: mientras los chinos celebran su gran Fiesta, nosotros quedamos horrorizados con lo que pasa en nuestra tierra…

Hoy es 1 de octubre, en Catalunya están celebrando el referéndum y aquí es la Día Nacional de la República Popular China, el día que conmemoran la creación de la República en 1949.

Nuestra intención inicial para hoy era hacer una excursión a la cercana Suzhou, pero hace ya unos días vimos que no había trenes disponibles ni para ir, ni para volver, así que nuestro gozo en un pozo. Por ello, decidimos levantarnos con toda la calma a eso de las 10,30h y salir a desayunar al Starbucks (98Y). Nada más salir a la calle nos topamos con riadas de gente con banderitas chinas en mano celebrando su gran fiesta…

La verdad es que nos enteramos que cogeríamos de pleno la Fiesta Nacional cuando ya habíamos comprado los vuelos ¬¬’ Sabíamos que es la semana que más turismo interno hay en todo el año, y esperábamos que habría gente en Shanghai, pero no esperábamos para nada lo que nos depararía en realidad esta semana…

Tras desayunar vamos al metro de East Nanjing dónde no cabe un alfiler.. bajamos en West Nanjing (3Y). Nuestro objetivo es intentar votar en el referéndum en la oficina que tiene la Generalitat de Catalunya aquí, pero nos la encontramos cerrada, así que nuestro gozo en un pozo…

Volvemos al metro y bajamos en Longhua (3Y) con intención de ver el templo budista más antiguo y grande de la ciudad con el mismo nombre, que data del año 242. Cuenta la leyenda que se construyeron 13 pagodas para albergar las reliquias de Buda y que la de este santuario, con más de 40 metros de altura, habría sido una de ellas. Pero al llegar vemos que lo único que se conserva medio decente es la pagoda ya que el templo son edificios cochambrosos llenos hasta la bandera. Nos piden 60Y por entrar, y decidimos pasar… Echamos alguna foto a la pagoda y al recinto exterior del templo y volvemos al metro.

Bajamos en Nan Jing Xi Road (3Y). Seguimos las indicaciones que vimos en internet y damos con uno de los pocos cat cafés de Shanghai, el Cat Eyes Cat Cafe. Nos alegramos muchísimo al ver que los chicos que lo llevan, se medio defienden con el inglés 🙂 Pedimos un par de tés (90Y) y pasamos más de 1h jugando con los gatitos que tienen.

Luego volvemos al metro y nos bajamos en el Pudong (3Y) con la intención de visitar el acuario oceánico de la ciudad, uno de los más grandes de Asia, pero está cerrado hoy.

Comienza a apretar el hambre y decidimos ir a uno de los centros comerciales de la zona a comer. Después de dar un par de vueltas, encontramos un lugar dónde hacen donburi y otros platos japoneses. Pedimos un par de bandejas que llevan varios platillos más (136Y) que nos sabe a gloria. Si, lo sé… estamos en china y buscamos restaurantes japoneses pero es que mi estómago no soporta más su comida 😦

Después de una comida deliciosa, volvemos al hotel en metro (3Y). Hay demasiada gente en la calle y es un agobio andar entre tanto empujón, además el hotel nos advirtió que la parada más cercana cerrará a las 16h estos días y no queremos tener que andar varios kilómetros para llegar a allí.

Una vez en la habitación, nos conectamos a las redes sociales a través del VPN para ver cómo está todo, y alucinamos con lo que vemos que está pasando en nuestra tierra… Los que me seguís sabéis que no hablo nunca de política en el blog porque pienso que no tiene cabida aquí, pero siento decir que me impactó muchísimo vivir todo aquello desde la distancia. Me hubiera gustado estar en casa porqué menuda sensación de impotencia estar al otro lado del mundo y ver que en tu casa está ocurriendo todo eso 😦 Quedamos tan perplejos con lo que vemos, que sin darnos cuenta pasamos la tarde entera conectados con los nuestros y viendo lo que pasa a través de las redes sociales.

A las 19h necesitamos que nos dé un poco el aire, ¡estamos ofuscadísimos! Salimos a dar una vuelta entre el gentío y acabamos en el Starbucks más cercano tomando un frapuccino de té verde (64Y) mientras alucinamos con la marea de gente que hay en la calle…

Llega la hora de la cena y decidimos que no podemos más con su comida basada en irritantes y picantes o acabará con nosotros, así que vamos a un súper que hemos fichado al lado del hotel y compramos fideos preparados (de los que solo tienes que echar agua hirviendo) y unos snacks para cenar que nos tomamos tranquilamente en la habitación. Hoy ha sido un día muy raro y nos cuesta coger el sueño…

30/09/17: subimos hasta lo más alto del Pudong, recorremos el Central Park shanghaiano y le damos al regateo

Día 18: subimos a la Shanghai Tower y a La Perla, recorremos el Pundong entre nubarrones y descubrimos un poco más de Shanghai

Hoy nuevo día de levantarse sin despertador. Sobre las 9,30h salimos hacia un Starbucks cercano a desayunar nuestro habitual dulce con un frapuccino de té verde (104Y).

Luego cogemos el metro en Nanjing East y bajamos en la siguiente parada, Lujiazui (3Y). Hoy vamos a recorrer el cosmopolita barrio de Pudong. Ubicado al este del río Huangpu, comenzó su desarrollo en 1990 para convertirse en el nuevo centro financiero y comercial de China. En la actualidad el Pudong continúa creciendo para completar el skyline más representativo del país.

Salimos del metro hacia la Shanghai Tower cuando empieza a chispear… por las nubes que hay, tiene pinta de querer llover todo el día. En apenas 5 minutos estamos en las taquillas del edificio.

Pagamos 160Y pp y accedemos al gran hall dónde tiene una pequeña exposición sobre su construcción y otras torres de este tipo por el mundo. La Shanghai Tower es el edificio más alto de China con 632 metros de altura y 128 pisos, y el 2º más alto del mundo, aunque hay otros proyectos en marcha y es posible que quede desbancada en breve…

Esta zona se planificó en el 93 con la construcción de 4 grandes edificios que destacaran sobre el skyline de la ciudad: el edificio Jin Mao, (1998), el Shanghai World Financial Center (2008), la torre de telecomunicaciones Perla Oriental (1995) y la Torre de Shanghai (2015).

El observador de la Shanghai Tower es también el más alto del mundo (si como leéis, el del Burj Kalifa está a menos altura que éste) y se encuentra en el piso 118 a 546m. Subimos hasta él con el ascensor más rápido del mundo. Si, a los chinos les mola esto de hacer cosas con récords mundiales… 🙂 el ascensor sube a una velocidad de ¡¡70 metros/segundo, casi cuesta aguantar los pies pegados al suelo!!

La verdad es que subiendo a toda velocidad nos acordamos de la experiencia en otros miradores como los que visitamos en New York o en Japón

Desde lo más alto del edificio hay unas vistas fabulosas sobre toda la ciudad y curiosamente es el primer observatorio de este tipo al que subo que tiene ¡¡los cristales limpios!! No sé cómo se lo montan pero va de perlas para poder echar fotos decentes a pesar de la cristalera.

En la foto anterior tenemos de frente el Financial Center coloquialmente conocido como el “abrebotellas” de 492 metros, y el edificio de Jin Mao de 420,5 metros, dicen que la estructura recuerda a un tronco de bambú… no os sabría decir… lo que si es más que evidente que la Shanghai Tower es bastante más alto que ambos 🙂 Los dos cuentan con miradores también y albergan hoteles de lujo en las plantas medias-superiores.

Aprovechamos para comprar un imán para la colección viajera en la tienda del observatorio de la Shanghai Tower antes de salir y echamos un último vistazo hacia arriba desde la base de la torre.

Volvemos al metro y aprovechando que no llueve, bajamos en la parada Century Park. Pagamos los 10Y pp que cuesta entrar al parque y damos un paseo por el “Central Park” de Shanghai, y es que es la mayor zona verde de la ciudad. Fue construido en el 2000 como conmemoración al cambio de siglo, de ahí su nombre.


Aquí nos pasa algo que aunque habíamos leído, no nos habíamos encontrado aún. Nos dirigimos hacia un quiosco a comprar agua y la señora cierra el chiringuito al ver que nos acercamos diciendo que no con las manos… por lo visto prefiere perder la venta a pasar “un mal rato” con el idioma. Y lo digo entre comillas porque no creo que seamos complicados, si no hablan inglés nos limitamos a señalar lo que queremos, indicar la cantidad con los dedos y pagar. ¡Simplicidad ante todo! Conseguimos comprar agua en otro quiosco sin problemas…

El parque es bonito pero como todo en China, ¡¡es inmenso!! Cometimos el error de no alquilar unas bicis/tándem para recorrerlo y la verdad es que nos dimos una buena caminata…


Tras una hora de paseo salimos hacia Century Avenue, y llegamos caminando sobre un paseo elevado al Museo de la Ciencia. Pero nuestro objetivo no es entrar al museo si no al gran mercado de fakes y souvenirs que hay bajo suelo, junto a la estación de metro, el Centro Comercial AP Plaza.

¿Y porqué uno de los pocos mercados de la ciudad está tan escondido? Pues por lo visto al gobierno chino no le gusta la fama mundial que le dan las falsificaciones, y ha cerrado la gran mayoría de mercados de este tipo del país y por ello, los pocos que sobreviven están escondidos para que no se les vea mucho… debo decir que fue el sitio dónde ¡más occidentales vimos en todo el viaje! Vaya, vaya… ¡así que estaban todos aquí escondidos haciendo compras!

Son más de las 14h, así que primero buscamos dónde comer. Nos decantamos por un restaurante que ofrecen comida italiana. Tomamos un par de lasaña que nos saben a gloria con unos refrescos (110Y).

Después damos una vuelta por el inmenso mercado, compramos una mochila de piel para mi marido tras un duro regateo en el que conseguimos bajar de 700Y a 200Y. Os aseguro que el regateo en el sudeste asiático es duro, pero ¡aquí es tremendo, los chinos son duros de pelar!

Entramos al metro y bajamos de nuevo en Lujiazui (3Y), pero esta vez salimos hacia la Perla de Oriente. De nuevo llueve así que nos echamos una carrera hasta la entrada de la emblemática torre.

Conocida oficialmente como la Perla de Oriente, la torre telecomunicaciones es el símbolo de la ciudad y el edificio más fotografiado de Shanghai. Su construcción en 1995 marcó el inicio de la China actual, un país que, con grandes esfuerzos hoy es una potencial mundial. Tiene diversos miradores de 360º. Nosotros compramos la entrada que incluye el acceso a la base y a la esfera central (160Y) ya que subir a la superior es bastante más caro, y no creemos que tengamos mejores vistas que las de esta mañana en la Tower.

Subimos a lo más alto que nos permite la entrada, y tras disfrutar de las vistas panorámicas sobre el río, bajamos unos metros dónde hay otra plataforma pero con el suelo de cristal 🙂 A pesar de tener menos altura que esta mañana, el cristal da la sensación de estar mucho más altos.

Aunque lo mejor de este lugar no son las vistas, si no ver a los chinos entrar en pánico cuando pisan el cristal 😀 Nos llama la atención que son pocos los que se atreven a pisar en el centro del cristal, muchos se quedan sobre las guías metálicas que sostienen la estructura, y la mayoría nos miran con cara desencajada a los que si pisamos el cristal, deben pensar que estamos completamente locos 😛

Pasamos un buen rato aquí arriba. Luego bajamos a la planta 98 dónde hay un espectáculo audiovisual bastante chulo y de aquí a la planta 95 en la que hay máquinas de recreativos y una pequeña montaña rusa con realidad virtual, pero los 60Y que piden por persona nos parece caro para lo que parece, y bajamos a la base sin probar la atracción.

Al salir sigue lloviendo y ahora con más fuerza, así que no nos queda otra que comprarnos un paraguas (20Y) para no llegar al metro chorreando…

Cogemos el metro para volver al hotel (3Y). Por suerte el hotel está a unos 200m de la boca del metro porqué aquí ¡llueve a cántaros! A pesar del paraguas, llegamos chorreando al hotel… ¡menudo aguacero!

Descansamos un rato y sobre las 19,30h salimos a cenar aprovechando que ha amainado la tormenta. Vamos a uno de los centros comerciales que tenemos cerca del hotel y nos decantamos por otro italiano con buena pinta. Pedimos un par de pizzas con unos refrescos (120Y).

Volvemos al hotel y tras una ducha, nos vamos a dormir… mañana es la Fiesta Nacional y no sabemos cómo nos afectará… por el momento el hotel nos ha informado que la parada de metro más cercana cierra a las 16h del 1 al 4 de octubre, los días que nos quedan aquí vaya…

29/09/17: recorremos la ciudad antigua y la concesión francesa de Shanghai

Día 17: descubrimos el Shanghai más tradicional

Hoy no suena el despertador… sobre las 9h nos levantamos y vamos a un Starbucks cercano a desayunar (104Y), ¿he dicho ya que me pirra el frapuccino de té verde que tienen aquí? 😛

Hoy dedicaremos el día a conocer el casco antiguo de Shanghai o como la conocen aquí, la Ciudad Antigua. Estas calles siguen exactamente el recorrido de la antigua muralla que se levantó en el siglo XVI para proteger Shanghai de los ataques de piratas japoneses.

Vamos caminando durante unos 20 minutos hasta llegar al Templo del Dios de la Ciudad. Pagamos 10Y y entramos al complejo repleto de mujeres pidiéndole al dios de la ciudad armonía y riqueza.

Este templo taoista está dedicado a Qin Yubo, un académico del siglo XIV al que el emperador Zhu Yuanzhang ofreció un alto cargo que rechazó repetidamente. Tras su fallecimiento, Zhu le elevó al rango de dios protector en un edicto que rezaba: “Qin Yubo no fue mi oficial en vida, pero va a bendecir a mi pueblo después de su muerte”. Su estatua está en una sala secundaria y no debe confundirse con la de Huo Guang, un general del periodo Han que fue el primer “patrón” de la ciudad y ocupa la cámara principal.

Tras la visita, salimos hacia el bazar de Yuyuan, calles y casas de estilo tradicional repletas de tiendas de souvenirs y puestos de comida. Es un lugar bonito dónde darse un paseo aunque no compramos nada ya que todo es muy ¡fake y carísimo!

Recorriendo el puente en zigzag sobre el lago, llegamos a la entrada a los jardines de Yuyuan (40Y). ¿Y porqué el punte hace zigzag? Pues porque los chinos como la mayoría de asiáticos son muy supersticiosos y creen que los fantasmas solo pueden ir en línea recta y no pueden subir escalones, por ello los pabellones y los puentes que dan acceso nunca se encuentran alineados y hay grandes escalones para acceder a su interior.

Los jardines mantienen el estilo tradicional chino, repleto de pabellones, jardines, estanques… y ¡mucha gente! Se nota que se acerca la fiesta nacional porque todo está repleto de ¡chinos escandalosos!

lo que más me gusta de los edificios tradicionales chinos son ¡sus tejados!

Como ocurre en muchas ciudades asiáticas, este es un lugar de contrastes. Estás en un jardín de estilo tradicional con los altos rascacielos del Pudong de fondo 🙂

Aún así, nos gusta recorrer este lugar. Tras la visita, caminamos hasta el metro Yuyuan Garden y cogemos un par de líneas para llegar a la parada Xujiahui (3Y), en la concesión francesa. Aunque la idea inicial era visitar algunas iglesias y parques representativos de esta zona habitada por soldados franceses en la II Guerra Mundial, decidimos echar un vistazo a las tiendas y hacer algo más de ocio. Hay muchísima gente por todas partes y las visitas turísticas se hacen bastante agobiantes…

Entramos a un par de centros comerciales a echar un vistazo a las tiendas y comemos en un restaurante español.. si, tras 17 días en China ¡echamos de menos nuestra comida! Pedimos unas bravas, dos paellas individuales y dos refrescos por 206Y. Es carillo pero es un capricho y aunque estos chinos tienen mucho que aprender sobre cocina española porque como podréis ver en la foto la paella llevaba salmón y alioli, ¡nos sabe a gloria!

Vimos por internet que el centro comercial Pacific Digital Plaza era un buen lugar dónde comprar electrónica y lo tenemos al lado, así que entramos pero solo le damos una vuelta a la 1ª planta y salimos agobiados por la insistencia de los 3000 dependientes que había todos intentando a la vez que miráramos su género… ¡¡qué pasada!!

Volvemos al metro y bajamos en la parada Shaanxi Rd (3Y) con la intención de ir a un cat café que habíamos visto recomendado pero tras 15 minutos a pie (las distancias de nuevo son enormes) llegamos al lugar y vemos que han cerrado el negocio… ¡vaya chasco! No es la 1ª vez que nos pasa en este viaje, y es que las comunicaciones y la información son tan escuetas y antigua que no es del todo fiable lo que encuentras por internet…

Nos llama la atención que Shanghai, a pesar de ser una de las ciudades más grandes del mundo y de albergar la friolera de casi 24 millones de habitantes, en muchos de sus barrios tenemos la sensación de estar en un pueblo en el que tienden la ropa en varas de bambú colgadas entre las ventanas y los cables de la luz como podéis ver en la foto.

Decidimos volver al hotel a descansar, así que regresamos al metro y tras 3 paradas estamos en Nanjing East (3Y).
Después de una buena siesta, salimos a recorrer la zona peatonal de Nanjing East Rd. Esta enorme avenida es quizá la calle más importante de Shanghai. Abundan los rascacielos, hoteles, restaurantes, centros comerciales y tiendas de grandes marcas.

Entramos a varios centros comerciales a mirar tiendas y en uno de ellos vemos un stand de Kumamon, ¡la mascota de Kumamoto! Y la memoria se va de cabeza a 4 años atrás cuando por estas fechas visitábamos la ciudad en nuestro 2º viaje a Japón.

Me compro una camiseta y una sudadera en un H&M por un precio similar al de casa y luego nos vamos derechos a un McDonalds a cenar (68Y). De verdad, no puedo más la comida local… y eso que no soy nada tiquismiquis para comer… pero entre irritantes y picantes ¡tengo el estómago fatal! Tras todos estos días por el gigante asiático llegamos a la conclusión que el símbolo de China no es el panda, es la guindilla 😛

Paseamos otro poco y con el wifi que “robamos” a la Apple Store ampliamos el seguro de viaje con World Nomads por 2 días más para que nos llegue hasta el día de vuelta a casa, si es muy friki y muy cutre lo que acabo de decir pero llevábamos días intentándolo con el wifi de los hoteles y ni usando diferentes VPN podíamos. ¡Usar internet en China es todo un problema!

Hecho el trámite volvemos al hotel, parando antes en un súper a comprar dulces y agua (43Y), compramos también una lata de Mojito que metemos en la nevera de la habitación para tomarla mañana fresquita, a ver qué tal… 
Ducha y a dormir, mañana toca recorrer el Pudong 🙂

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